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los desaparecidos de argelia


Nassera Dutour afirma que el gobierno de Buteflika "institucionalizó la impunidad". La vocera de la Comunidad de Familias de Desaparecidos en Argelia (CFDA) afirma que los gobiernos son indiferentes a sus reclamos de verdad y justicia. Son 8023 las víctimas del terrorismo de Estado.
Argelia. Los capturaron vivos, que los devuelvan vivos. Con esa consigna, la Comunidad de Familias de Desaparecidos en Argelia (CFDA) vino a Argentina esta semana invitada por un Equipo de Antropología Forense especializado en fosas comunes. En este país africano, que a comienzos de año se sacudió por las protestas de la Primavera Arabe, aún no cicatrizaron las heridas del terrorismo de Estado de la década del noventa. Lejos de eso, ni siquiera el reclamo de la aparición con vida de los más de 8000 desaparecidos forma parte de la agenda de las demandas sociales del país. En Argelia rige una política de impunidad desde 1999. Inspirada por la política de derechos humanos argentina que impulsó el gobierno a partir de las históricas movilizaciones sociales, la vocera de la CFDA le dijo a Página/12 que la lucha continúa. "En 1999 el presidente de entonces (Liamine Zéroual), dijo que le hacíamos pasar vergüenza ante el mundo, y el mandatario actual (Abdelaziz Buteflika) dice que parecemos unas lloronas", grafica Nassera Dutour.
El hijo de la vocera de la CFDA desapareció en Argelia en 1997 mientras ella vivía en París. Amouche Amine es uno de los 8023 desaparecidos, víctimas del terrorismo de Estado que fue el corolario de un proceso político que comenzó en 1988 con el estallido de la revolución para reformar la Carta Magna. Al volver las elecciones legislativas en 1991, y tras la incorporación de más partidos al espectro político, el Frente Islámico de Salvación era mayoría. El gobierno del Frente de Liberación Nacional suspendió entonces las garantías constitucionales y dio un golpe, impidiendo lo que hubiera sido la primera república islámica del Magreb. Cuando en 1992 fueron anuladas las elecciones, el Frente Islámico de Salvación tomó las armas. A partir de allí, cualquier persona sospechada de islamista era secuestrada sin orden de arresto alguna por las fuerzas de seguridad, en las temidas camionetas Nissan grises. La guerra sucia del Estado contra los islamistas dejó 150.000 muertos entre 1992 y 2002.
"Comenzaron los atentados, las bombas y por eso se llegó a tener tantos miles de desaparecidos. 8023 es la cifra oficial de las autoridades argelinas. La respuesta del gobierno ante esto fue de amnesia general", evoca Nassera con dolor. Buteflika institucionalizó la impunidad mediante la amnistía de terroristas arrepentidos. En 2005 aprobó un referéndum de la Carta para la Paz y Reconciliación Nacional. Con el punto final decretado, los familiares de desaparecidos en Argelia pasaron a ser una suerte de parias nacionales y son humillados por las fuerzas de seguridad cada vez que se manifiestan en eventos públicos para reclamar justicia. No sólo la ley recogió la amnistía, sino que también prohibió cualquier denuncia contra fuerzas de seguridad, y amenaza con penas de hasta cinco años de cárcel a quienes "atenten contra el honor del país". Los familiares de las víctimas podrían incluso ser condenados a prisión por el solo hecho de hablar con la prensa. Dentro del gobierno actual, conviven remanentes del ejército que en la década del noventa cometieron las atrocidades. "Nos dijeron que no teníamos más derecho a hacer una acusación. Aquel que de alguna manera u otra instrumentalice la tragedia nacional para perjudicar la imagen del país, es factible de ser penado por la ley", se lamenta Dutour.
Durante los años finales de la década del noventa, Amnistía Internacional fue una de las organizaciones que, destaca la vocera, ayudó a difundir el drama que vivían las familias de desaparecidos. Se organizó un congreso sobre las víctimas argelinas y luego una gira europea. Recorriendo lugares como Ginebra, el País Vasco y Francia, la CFDA descubrió con sorpresa que nadie sabía que en Argelia había 8023 desaparecidos. La esperanza de Dutour y los familiares aflora cuando evocan el caso de los desaparecidos en Marruecos, que aparecieron tras 18 años, a comienzos de la década del noventa. "Los dejaron libres gracias a la presión internacional. Una fotógrafa francesa que vive en Marruecos tomó fotos en el centro clandestino de detención en Casablanca. La prensa comenzó a hacer ruido y los marroquíes lograron la liberación", recuerda Dutour con alegría. Argelia bien puede haber sancionado la ley de impunidad, pero el ejemplo de la Argentina de 2003 en adelante hace pensar a la CFDA que el libro no será cerrado para siempre.
[Informe de Juan Nicenboim.]
1 de octubre de 2011
30 de septiembre de 2011
©página 12

murió david zelag goodman


Guionista. Fue nominado a un Oscar. Escribió, entre otros guiones, los de 'Perros de paja' y 'Los ojos de Laura Palmer'.
[Dennis McLellan] Murió el guionista David Zelag Goodman, mejor conocido por películas de los años setenta, como el polémico thriller psicológico ‘Perros de paja’ [Straw Dogs] y ‘Amantes y otros extraños’ [Lovers and Other Strangers], una comedia que le reportó una nominación al Oscar. Tenía 81 años.
Goodman falleció el lunes en un centro de vida asistida en Oakland, de parálisis supranuclear progresiva -un transtorno cerebral, informó su hija Kevis Goodman.
"Era un hombre para toda ocasión", dijo su estrecho amigo Zev Braun, productor de cine y televisión. "Pasó de académico bíblico (de joven) al teatro y a la televisión y al cine e hizo algunas de las mejores películas de los años setenta. Eso fue cuando él estaba realmente en llamas, por decirlo así."
En los días de apogeo como guionista en los años setenta, Goodman compartió una nominación al Oscar con Joseph Bologna y Renee Taylor por el guión de ‘Lovers and Other Strangers’, una comedia basada en Bologna y una obra de Taylor de 1970.
Goodman trabajó con el director Sam Peckinpah para co-escribir el guión de ‘Amantes y otros extraños’, la película dirigida por Peckinpah en 1971 con Dustin Hoffman como el suave matemático estadounidense con su esposa británica (Susan George) en un pueblo en la campiña inglesa, una ubicación que es más o menos tranquila para la pareja.
La película, que causó polémica por su violencia, fue descrita por Charles Champlin, entonces crítico de cine del Times, como una "apabullante obra de literatura, que recordará a todos los espectadores los pozos de emociones primales que acechan dentro de él mismo, debajo del frágil barniz del control civilizado."
Los otros guiones de Goodman como co-guionista incluyen ‘Monte Walsh’, un western de 1970 con Lee Marvin, y ‘Los ojos de Laura Mars’ [Eyes of Laura Mars], un thriller con Faye Dunaway, de 1978.
También escribió los guiones de ‘Adiós muñeca’ [Farewell, My Lovely], una adaptación de la novela de Raymond Chandler, de 1975, con Robert Mitchum como Philip Marlowe; y ‘La fuga de Logan’ [Logan’s Run], una película de ciencia ficción de 1976 con Michael York.
Su carrera literaria incluyó una producción off-Broadway en 1954 de su drama antibélico ‘High Named Today’ y episodios de las series de televisión ‘Los intocables’ [The Untouchables], ‘Combat!’ y ‘Mr. Broadway’ en los años sesenta.
Goodman también fue un doctor de guiones para varios de sus amigos productores con problemas con guiones. Podía detectar de inmediato qué funcionaba mal, dijo Braun, cuyo trabajo con Goodman incluyó ‘Freedom Road’, una miniserie de 1979 con Muhammad Ali y Kris Kristofferson.
"Es su integridad como escritor lo que lo convirtió en un buen escritor, no sólo su talento", dijo Braun. "También tenía integridad como persona. Cualquiera que lo conozca te dirá eso."

Nacido el 15 de enero de 1930 en Nueva York, Goodman estudió inglés en Queens College y teatro en la Universidad de Yale.
Cuando vivía en Nueva York, durante la mayor parte de su carrera, pasaba una parte del año en Los Angeles. En 1999, él y su esposa Marjorie, se mudaron a Berkeley, donde su hija es profesora de inglés en la UC Berkeley.
Además de su hija y su esposa durante 61 años, a Goodman le sobrevive su hermana Florence Pirofski.
1 de octubre de 2011
28 de septiembre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

ecuador a un año del golpe


El presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue rehén durante diez horas. Lo salvaron el apoyo manifiesto de cientos de personas que se dirigieron al centro médico para respaldarlo, así como la lealtad de los altos mandos militares, que se enfrentaron con los policías insurrectos para rescatarlo.
[Mercedes López San Miguel] Ecuador. "Mátenme si les da la gana", dijo un Rafael Correa visiblemente exaltado, conmovido, poniendo literalmente el pecho en las horas de incertidumbre que se vivían hace un año en Ecuador, cuando un levantamiento policial apoyado por un sector del ejército hacía peligrar la democracia del país. Correa afirma haber sido rehén de los uniformados en el hospital de la policía durante diez horas. Lo salvó el apoyo manifiesto de cientos de personas que se dirigieron al centro médico para respaldarlo, así como la lealtad de los altos mandos militares que se enfrentaron con los policías insurrectos para rescatarlo, no sin poder evitar que hubiera víctimas.
Lo que empezó en la mañana del 30 de septiembre como una protesta de un grupo de policías por la quita de unas condecoraciones derivó en una jornada trágica que quedará en la memoria colectiva, con un saldo de diez muertes, aún por esclarecer. Mientras que el gobierno sostiene que ese día ocurrió un intento de golpe de Estado con riesgo de magnicidio, la oposición afirma que se trató de una insubordinación policial por un cambio en los salarios.
Jorge Muñoz Sánchez, subdirector de la Academia Nacional de Historia de Ecuador, adscribe a la versión del oficialismo. "El 30-S fue un intento de golpe de Estado. Lo curioso es que se buscó aprovechar una tradición que en Ecuador se dio en los años ’90: la caída de los gobiernos por la presión del pueblo en la calle. Sucedió con Abdalá Bucaram, con Jamil Mahuad, con Lucio Gutiérrez. Los golpistas creyeron que la población iba a reaccionar en contra de Correa. Pero ocurrió lo contrario: la gente salió espontáneamente a brindarle su apoyo. La reacción popular descalabró el golpe", dijo Muñoz a Página/12 en Buenos Aires, en donde participó de las II Jornadas de Historia en el Centro Cultural de la Cooperación.
Muñoz señala que otro de los factores que impidió que prosperase la asonada fue que hubiera imágenes que registraran en vivo los acontecimientos. "A las 9 de la mañana, el presidente se dio cuenta de que había un golpe en marcha, entonces ordenó la cadena nacional para que las radios y las emisoras de televisión transmitieran lo que estaba pasando. A los golpistas les falló el control de la información."
Jenny Londoño López, socióloga de la Universidad Central de Ecuador, agrega un elemento que –dice– no mencionan los diarios opositores. "Correa les quitó a los policías el manejo que tenían del tránsito, allí donde ganaban más dinero por el cobro de coimas. Ese es el descontento más grande. En el tiempo que pasó se ha ido destejiendo una serie de mentiras sobre lo sucedido. La mayoría de la prensa decía que no había habido ningún intento de golpe, hasta se llegó a decir que el gobierno había montado todo esto para asegurarse en el poder."
Un año después de la jornada trágica, los familiares de las víctimas expresan su frustración por la falta de avances en el esclarecimiento de lo sucedido. Cinco civiles murieron en Guayaquil por la violencia desatada porque la policía no salió a patrullar, mientras que en Quito murieron un civil, dos policías y dos militares en los enfrentamientos entre los uniformados sublevados y los militares leales al gobierno. Aquel 30 de septiembre, el estudiante universitario Juan Pablo Bolaños, al igual que cientos de personas, acudió al centro médico bajo la consigna de salvar al presidente. Olga Fernández criticó la lentitud de la investigación sobre la muerte de su hijo. "Me siento disconforme porque no han hecho nada", dijo a la televisión pública local. En la reconstrucción de los hechos la semana pasada, en la que participaron el fiscal y testigos, se concluyó que las balas que alcanzaron a Bolaños provenían de la sede del regimiento de Quito, contiguo al hospital y epicentro del levantamiento. Bolaños murió en medio del enfrentamiento entre policías y militares.
Por lo sucedido el 30-S fueron condenados nueve policías, seis de ellos miembros de la escolta legislativa que impidieron que los asambleístas celebraran un pleno y otros tres que estuvieron presentes en el regimiento de Quito durante la revuelta. La Justicia absolvió al entonces director del hospital policial, César Carrión, y al ex coronel Fidel Araujo, considerado por el gobierno uno de los instigadores del levantamiento. Otro de los instigadores, según Correa, habría sido el ex presidente Lucio Gutiérrez. Pero Gutiérrez no tuvo que presentarse ante un tribunal.
El asambleísta opositor César Montúfar denunció que mientras que se procesó a los policías que estuvieron implicados en la sublevación, no hay "un solo acusado o detenido por los muertos" del 30-S. En ese sentido apostó para que una instancia internacional como el Alto Comisionado para las Naciones Unidas para los Derechos Humanos realice una investigación que permita esclarecer los hechos. El presidente afirmó a la cadena Telesur que no se opondría. "No tengo ningún problema que venga una comisión internacional a investigar los hechos del 30 de septiembre, molesta la hipocresía de la oposición."
Un año después quedan interrogantes sin responder. Como, por ejemplo, por qué una parte de los indígenas, base electoral del gobierno, apoyó el levantamiento. O por qué el ejército no intervino antes. "El rescate al presidente demoró. Debió haberse hecho antes. Los militares dicen que esperaron que cayera la noche para actuar y operar de mejor manera. Yo creo que especularon un poco a ver bien para dónde se inclinaban", señala Muñoz. Si hay por lo menos dos versiones de lo ocurrido, también son dos los modos de recordar la fecha. El oficialismo convocó a un acto por el "Día en que triunfó la democracia"; la oposición no se va a manifestar.
1 de octubre de 2011
30 de septiembre de 2011
©página 12

funesto fallo en alabama


El mal de la xenofobia se extiende en Estados Unidos. (Editorial NYT).
Un juez federal ha mantenido la mayor parte de la nueva ley de inmigración de Alabama, el intento más crudo y extremo del país para aprovechar el poder del estado para localizar y castigar a los inmigrantes ilegales. Las consecuencias serán graves para los alabameños -no solamente para los indocumentados, sino también para sus hijos, que son ciudadanos inocentes; para los que son vistos equivocadamente como inmigrantes ilegales; y para los granjeros y los dueños de otros negocios con problemas con la ley.
La ley reprime en todo, desde atascos de tráfico hasta el alquiler de departamentos y matrículas en la escuela básica. Fue aprobada en junio y prontamente puesta en entredicho por tres querellas: del gobierno de Obama, de organizaciones de derechos civiles y de autoridades de la iglesia. La juez Sharon Lovelace Blackburn, de la Corte Federal de Distrito, bloqueó algunas disposiciones, como la que penalizaba albergar o transportar a inmigrantes ilegales y otra que prohibía las universidades públicas a los inmigrantes indocumentados. Y prohibió una sección que buscaba impedir que los jornaleros buscaran trabajo.
Pero su tibio fallo fue más desalentador por lo que sí admitió. La juez Blackburn mantuvo la sección "documentos, por favor", un eco del infame intento de Arizona de exigir que los funcionarios policiales locales y estaduales controlaran el estatus de inmigración durante atascos de tráfico si tienen "una sospecha razonable" de que alguien está aquí ilegalmente.
Mantuvo la sección que criminaliza la "incapacidad voluntaria" de un inmigrante ilegal a la hora de portar documentos federales de inmigración. Y dejó sin cuestionar la sección que exige que las escuelas básicas y secundarias recojan datos sobre el estatus de inmigración de estudiantes nuevos y sus padres, un intento claramente ilegal de atemorizar a las familias para que no envíen a sus hijos a la escuela.
En ausencia de una amplia reforma federal de las leyes de inmigración, los estados han tratando de superarse unos a otros en semejantes iniciativas. Su intolerancia se verá todavía más estimulada, así como el perfil racial, la discriminación y otros males que la acompañan. Las cortes federales en otros estados han rechazado muchas de las mismas disposiciones que sobreviven, de momento, en Alabama, una división que garantiza que esta extensa maraña nacional de leyes terminará en la Corte Suprema.
El ministerio de Justicia -que impugnó las nocivas leyes de Arizona y Alabama, pero no las de Utah, Georgia, Indiana y Carolina del Sur- debe presionar con una apelación de urgencia del fallo de Alabama.
[Foto viene del blog hispanic news network.]
30 de septiembre de 2011
29 de septiembre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

veinte años después


Del fin del régimen soviético, que algunos miran con nostalgia.Según los resultados de una encuesta.más de la mitad de los rusos prefiere el orden a los derechos humanos.

[Seth Mydans] Moscú, Rusia. Sergei Veretelny fue herido a bala cuando se paró, desarmado, frente a un tanque hace veinte años para ayudar a detener una columna de vehículos blindados en el centro de Moscú, una de las pocas víctimas mortales del último y fallido intento de supervivencia de la Unión Soviética.
Lyubov Komar, cuyo hijo murió durante el impasse de agosto hace veinte años, dijo que había perdido las esperanzas en el proceso político.
Fue un momento en que los rusos, en gran parte sujetos pasivos e intimidados por 74 años de régimen soviético, se concentraron en las calles para apoyar al futuro presidente, Boris N. Yeltsin, exigiendo cambios democráticos.
El escritor Vasily Aksyonov captó el entusiasmo de muchos en esos momentos, que definió como el impasse de sesenta horas, "probablemente la noche más gloriosa de la historia de la civilización rusa."
Pero casi quince años después del impasse, el hombre que ahora gobierna Rusia, el primer ministro Vladimir V. Putin, llamó a la caída de la Unión Soviética la "más grande catástrofe geopolítica del siglo."
Encuestas de opinión recientes realizadas poco antes del aniversario en agosto, dan más sustento a la opinión de Putin que a la de Aksyonov. Poco gente dice que ve los acontecimientos de 1991 como una victoria de la democracia.
"En esa época en Rusia, detrás de la Cortina de Hierro, sólo oíamos hablar de democracia", dijo Veretelny, 54, que en la época trabajaba como chofer. "Realmente creíamos en la mágica y hermosa palabra democracia. Pero un montón de cosas no resultaron como esperábamos. Empezamos a preguntarnos para qué habíamos derramado nuestra sangre."
En la década que siguió, caóticos cambios sociales y económicos así como tambaleantes intentos de reforma dieron a la democracia un mal nombre. Mucha gente agradeció la estabilidad que traía Putin, incluso a costas de algunas libertades democráticas.
Veretelny es solamente una voz más de los ciento cuarenta millones de rusos y aunque su decepción es ampliamente compartida, muchos parecen aceptar los límites impuestos por Putin a la competición política, la sociedad civil y los medios de comunicación. No es probable que las elecciones convocadas para los primeros meses del próximo año cambien la ruta por la que avanza el país.
Veretelny hablaba -una semana antes del aniversario- en casa de Lyubov Komar, la madre de un joven veterano de la guerra rusa en Afganistán, Dmitry Komar, que fue uno de los tres hombres que murieron durante la última noche del impasse. Veretelny estaba herido cuando trató de retirar el cuerpo de Komar, el que colgaba de un vehículo blindado mientras este arremetía y retrocedía tratando de desenganchar un trolebús que había sido trasladado hasta ahí para bloquear su paso.
"Vi al hombre que colgaba del vehículo blindado", dijo. "Estiré las manos para ayudar y recibí una bala en el hombro. Pensé que alguien vendría a retirar el cuerpo, pero avanzó y retrocedió hasta que el cuerpo cayó al asfalto."
Los coches blindados y los tanques se retiraron poco después, marcando el fin de un golpe que había tratado de detener la marea de cambios. El 25 de diciembre, el presidente Mijaíl S. Gorbachov renunció, poniendo fin a la Unión Soviética.
Desde entonces, Veretelny ha trabajado como electricista, inspector de policía y ahora como un modesto hombre de negocios en los márgenes de la economía rusa. Hasta hace poco, su esposa tenía una bien pagada posición como gerente de un negocio, pero fue despedida durante la recesión económica. Dijo que la pareja vivía confortablemente.
La señora Komar, que es ayudante en un gimnasio, todavía teje su vida en torno al recuerdo de su hijo. Repite la opinión de Veretelny, cuando dice: "Si mi hijo hubiera visto qué rumbo tomaría el país, no habría ido a las barricadas."
En su departamento, rodeada de fotos que muestran su crecimiento desde que era niño hasta que fue soldado, dijo que había perdido las esperanzas en el proceso político.
"Hace diez años que no voy a votar", dijo. "No me necesitan para nada. Eligen a los que quieren, así que ¿para qué votar?"
Como muchos rusos, llegó a despreciar a Yeltsin por lo que veía como un liderazgo débil, y ahora forma parte de la gran mayoría de rusos que apoya a Putin. Pero lo que realmente le gustaría, dijo, es hacer retroceder el reloj.
"Me sentía más cómoda en la URSS", dijo. "Siempre tenías un pedazo de pan. Siempre había trabajo. Sí, claro, ahora puedes viajar al extranjero, pero primero debes tener dinero para eso y tienes que endeudarte. Ahora, si no tienes dinero, no puedes hacer nada."
Una encuesta reciente del Levada Center, una respetada firma de sondeos, constató que el veinte por ciento de los rusos comparten su deseo de un retorno a la Unión Soviética, una cifra que ha oscilado entre el dieciséis y el veintisiete por ciento en los últimos ocho años.
No sorprende que entre los que desearían un retorno a la Unión Soviética se encuentre Gorbachov, que trató de reformarla y mantenerla, pero fue torpedeado por el golpe y luego Yeltsin y el curso de los acontecimientos.
"Algunos dicen una y otra vez que el colapso de la Unión Soviética era inevitable", dijo en una rueda de prensa el miércoles. "Pero yo sigo diciendo que la Unión Soviética podría haber seguido existiendo."
Dirigiéndose a los periodistas, dijo: "Ustedes critican a Gorbachov por débil, Jell-O, más o menos en esos términos. Pero qué hubiera pasado si ese Jell-O no hubiese estado en esa posición en esos momentos, quién sabe qué nos hubiera pasado."
De acuerdo a la firma de sondeos, los que quieren volver al pasado soviético son en su mayor parte miembros de los vestigios del Partido Comunista, gente vieja y vecinos de pequeñas ciudades y pueblos.
El sondeo se realizó en persona en julio con mil 600 adultos, y tiene un margen de error de unos tres puntos porcentuales.
Otras respuestas sugieren que los rusos quieren democracia, pero una democracia de una especie particular, con un poderoso gobierno central, algo más cercano a lo que el país tiene hoy que el que había imaginado Veretelny. Más de la mitad de los entrevistados -el 53 por ciento- dijeron que daban más valor al "orden" que a los derechos humanos.
"Teníamos tanta fe, tanta esperanza, tanta inspiración en el futuro", dijo la esposa de Veretelny, Svetlana. "Había una gran sensación de libertad y esperanza. Estábamos tan felices de ver que venían cambios."
Pero ahora, según la firma de sondeos, sólo el diez por ciento de los encuestados ve esos días como una victoria de la democracia. Dijo que la cantidad de gente que se refería a esos acontecimientos como una tragedia había crecido al 39 por ciento -de un veinticinco por ciento en el aniversario de hace diez años.
"Es lo que hay", dijo Veretelny, que ha pasado de la esperanza a la pasividad. "Tenemos que figurarnos que esto es lo que sacamos."
30 de septiembre de 2011
18 de agosto de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

problemas de libia no han terminado


La caída de Muamar al Gadafi, que ha dominado durante largo tiempo la vida en Libia, creará una riesgosa situación de seguridad. La OTAN y la ONU tendrán que enviar ayuda económica y, muy probablemente, cascos azules.
[Max Boot] El gobierno de 42 años de Muamar al Gadafi puede haber terminado, o casi, pero eso no significa que se hayan acabado los problemas de Libia. Incluso bajo las mejores circunstancias, Libia pasará momentos difíciles en su transición hacia cualquier régimen que se aproxime a la democracia. Gadafi ha dominado a tal extremo la vida en Libia con su culto a la personalidad, centrado en su bizarro Libro Verde, que quedan pocas -si acaso- instituciones independientes. Generaciones enteras no conocen otra cosa que su nepotismo.
Y, por supuesto, estas no son las mejores circunstancias. Libia ha sido asolado por seis meses de guerra civil que han acabado con la vida de decenas de miles de personas. No existen cifras exactas, y probablemente no se pueden conocer, pero ya en abril el número de bajas calculado iba de diez mil a treinta mil víctimas. Hoy esa cifra es sin ninguna duda superior, como también la cantidad desconocida de heridos y mutilados. Además, más de un millón de libios han dejado el país como refugiados. Cerca de 240 mil son desplazados internos.
Para tomar sólo un ejemplo del tipo de problemas a los que deberá hacer frente el estado después de Gadafi, imaginemos lo difícil que será resolver disputas de propiedad entre los refugiados que vuelven y aquellos que ocuparon las casas de los que se marcharon.
Y los problemas de Libia se multiplican a partir de aquí. La guerra civil ha devastado la principal industria del país: la producción de petróleo. Los expertos calculan que tomará algunos meses antes de que Libia pueda producir medio millón de barriles al año, y al menos tres años para llegar a su producción de 2010: 1.8 millones de barriles al día. A los precios de hoy (cerca de 108 dólares por barril de crudo), eso representa 118 mil millones de dólares en beneficios perdidos en los siguientes tres años.
La tarea de revivir la golpeada economía libia se hará más difícil con la inestable situación de seguridad. Incluso después de que las defensas de Gadafi empezaran a derrumbarse y los rebeldes entraran a Trípoli, había informes sobre la prolongación del conflicto y la resistencia del régimen. Como en Iraq, muchos de ellos pueden decidir librar una guerra de resistencia.
También existe la probabilidad de que los elementos rebeldes se disputen entre sí, ya que les une poco más que su odio contra Gadafi. Ya en julio el general Abdul Fatah Younis, uno de los comandantes militares rebeldes, fue ejecutado por sus aliados. El Consejo Nacional de Transición se esforzará sin duda alguna por controlar esas bullentes enemistades, considerando su experiencia mínima en el gobierno y su falta de fuerzas de seguridad leales, bien preparadas y equipadas para mandar.
Gadafi era suficientemente fuerte como para prevenir la guerra interna entre las 140 tribus de Libia. Pero una vez desaparecido su estado policial, las tribus lucharán entre sí por beneficios e influencia, y algunos se podrían unir a los extremistas islámicos que también forman parte de la coalición rebelde.
¿Parece este esbozo que ofrece una imagen muy oscura? Espero. Ciertamente, Libia no es un caso perdido. De hecho, los líderes del Consejo Nacional de Transición se han mostrado razonablemente moderados y maduros; tienen suficientes reversas de divisas extranjeras para gastar; y los libios pueden enorgullecerse del hecho de que se encargaron ellos mismos de su propia liberación.
Pero persiste un peligro real de catástrofe, como en Afganistán después del Talibán e Iraq después de Saddam Hussein, países que sucumbieron al caos después del derrocamiento de sus dictadores. Para evitar un resultado tan nefasto, la Organización del Tratado del Atlántico Norte o en su defecto Naciones Unidas, tendrán que ofrecer ayuda económica, asesoría profesional y, muy probablemente, cascos azules.
Como mínimo, se necesitará una fuerza de estabilización para impedir que los presuntos almacenamientos de armas del gobierno libio, incluyendo los sospechados almacenajes de gas mostaza y otras armas potenciales de destrucción masiva, caigan en manos equivocadas. Existen informes de que algunos misiles antiaéreos portátiles de Libia están siendo saqueados; si encuentran camino hacia el mercado de armas global, aumenta la posibilidad de que sean usados por terroristas contra aviones de pasajeros. Una fuerza estabilizadora daría al Consejo Nacional de Transición tiempo para formar y adiestrar a sus propias fuerzas de seguridad.
En Estados Unidos no hay un gran apetito para otra misión con tropas terrestres, que es porqué es importante que los aliados europeos, africanos y árabes carguen con el mayor peso de la pacificación.
Algunos argumentan que una fuerza estabilizadora internacional -lo que significaría enviar tropas extranjeras a Libia- corre el riesgo de cometer el grave error que se cometió en la guerra contra Iraq. Pero eso depende de lo que usted crea que fue el error. ¿Fue la mera presencia de tropas norteamericanas lo que desencadenó la resistencia? En cualquier caso, habría habido una resistencia musulmana sunní a todo régimen dominado por los chiíes. Lo que permitió que la situación se convirtiera en inmanejable fue que Estados Unidos desbandó las fuerzas de seguridad iraquíes y no envió suficientes tropas propias para llenar el vacío.
En contraste, experiencias en situaciones de post-conflicto en Bosnia, Kosovo y Timor Oriental resultaron mejor, porque en los tres países hubo un despliegue substancial de cascos azules internacionales que en Iraq o Afganistán, y ofrecen un mejor modelo para la Libia revolucionaria y sus aliados. Si la OTAN se niega a enviar cascos azules (como es probable en este momento) y si Naciones Unidas no interviene, existe el peligro real de que Libia se convierta en un estado fallido.
[Foto viene del blog karkomen.]
[El autor colabora con Opinion y trabaja en el Council on Foreign Relations.]
30 de septiembre de 2011
24 de agosto de 2011
©los angeles times

una semana más para los represores


El veredicto por los crímenes cometidos en la ESMA pasaría para fines de octubre. La defensa de los acusados en la causa ESMA consiguió más tiempo para responder a la fiscalía y las querellas, que ayer concluyeron con sus réplicas. Los jueces creen que la sentencia sería el 21 o 28 de octubre.
[Alejandra Dandan] Argentina. Otra vez una sorpresa en el juicio por la ESMA. Cuando la jornada estaba por terminar, después de avanzar un casillero en el proceso, porque acababan de concluir las réplicas de la fiscalía y las querellas, de pronto todo cambió. El juicio oral debía entrar en la etapa de dúplicas de los defensores, prevista originalmente para la semana próxima. Pero, al final del día, las defensas pidieron más tiempo para preparar las respuestas. La próxima audiencia saltó así del jueves 6 de octubre al miércoles 12. En el medio se desató una discusión por "planteos novedosos": lo que para las querellas y fiscalía no son "planteos novedosos"; porque no introdujeron nuevos hechos ni nuevas pruebas, las defensas lo entienden "como ropajes" de esa situación. El Tribunal Oral Federal Nº 5 finalmente dio la razón a la defensa. El veredicto previsto tentativamente para el 14 de octubre ya había sido pospuesto y ahora se manejan fechas alternativas como el 21 o 28 de octubre. En el medio están las elecciones, un elemento de la agenda política que se coló en las especulaciones de final de juicio: la demora entre una y otra fecha puede quedar así en manos de las defensas y de los represores con un tiempo todavía no cerrado para pronunciar sus "últimas palabras".
Nadie espera en calma las últimas audiencias, sobre todo desde la repentina renuncia de la semana pasada de Alfredo Solari, a cargo de la defensa de seis marinos, entre ellos Ricardo Cavallo. Ayer a la mañana se presentó su reemplazante, el abogado Olmedo Barrios, que firma las solicitadas de la Agrupación Concordia a favor de los represores a los que considera "detenidos políticos". Barrios ensayó un estratégico movimiento de piezas al comienzo del día, primero sin resultados, pero que con el correr del día le sirvió. Pidió diez días hábiles para ponerse al tanto de la causa, los jueces decidieron otorgarle sólo tres, aunque en los hechos los plazos cambiaron cuando terminaron de hablar las querellas, aparecieron los planteos de las defensas y todo se atrasó.
A la mañana, el primer "no" del Tribunal provocó cierta molestia entre los habitúes del piso superior de la sala, la bandeja donde se sientan los camaradas y mujeres de los acusados. Cinco de los diez presentes se pararon airadamente para irse. Entre ellos, alguien reconoció a Fernando Goldaracena, el abogado que representó al ex almirante Armando Lambruschini en el Juicio a las Juntas.
Luego de ese comienzo, hablaron fiscalía y querellas. Desde la semana pasada, los fiscales advertían que no iban a "replicar", es decir que no iban a generar nuevos hechos, porque no iban a responder sobre hechos y pruebas. Sólo iban a responder nulidades y planteos de inconstitucionalidad. Las querellas hicieron lo mismo. Sin "réplicas", las defensas no necesitaban responder o contestar novedades por los hechos, una interpretación que sin embargo, al final del día, saltó por los aires. Porque mientras unos decían que no hubo novedades, el Tribunal dio la razón a la defensa. "Es largo de explicar", dijeron en Tribunales. "Los temas son conocidos y las argumentaciones, novedosas. Las defensas manifestaron que se les dio ‘ropaje’ de contestación de nulidades a cuestiones propias de las réplicas que se saben constitutivas de hecho y prueba. Del análisis que requiere su refutación viene la prórroga de plazo solicitada y aceptada por el Tribunal."
Esa posición que el Tribunal cree que está en línea con su tradición de darle tiempo a todo el mundo, y que nadie se queje de no tenerlo para una legítima defensa, molestó a las querellas de los organismos de derechos humanos. En función de un tiempo que se considera perentorio –el debate lleva casi dos años y la falta de justicia, más de 35–, la demora se leyó como nueva dilación. Todos ayer se esforzaron en ser precisos y breves, pero hicieron hincapié en que no replicaron.
La fiscalía compuesta por Mirna Goransky y Pablo Ouviña primero dijo por qué no iba a replicar, dado que los hechos y las pruebas ya fueron planteadas y fundadas en el juicio. Luego respondió nulidades y planteos de inconstitucionalidad. "Pasaron 25 años desde las primeras indagatorias, siete años desde la reapertura de la causa y casi dos años de debate", dijo Ouviña. Citó al jurista Julio Maier para hablar de "torneos de nulidades" como "el principal mecanismo defensivo en este tipo de procedimientos". Habló del "laberinto de formas" que "multiplica los incidentes: así el proceso se convierte en una guerra de desgastes y la postergación de todas las decisiones en su arma principal".
Y como más tarde lo hizo el CELS, respondió lo que se llama nulidad por "incongruencia". Es uno de los ejes de las defensas en los juicios: discuten la incorporación de nuevas pruebas en el proceso oral y, entonces, de nuevos cargos. Dicen que los supuestos nuevos cargos no llegaron planteados en la acusación original (primera instancia) y, como no lo supieron antes, eso les impide defenderse legítimamente. Los toma por sorpresa. Un ejemplo es el caso Rodolfo Walsh. Elevado por privación ilegal de la libertad, la acusación imputó por homicidio producto de testimonios y pruebas del juicio. La defensa lo cuestionó. La fiscalía trabajó varios argumentos. Entre ellos subrayó la capacidad legítima de un juicio oral para provocar nueva prueba. Pero, además, rastreó cómo la hipótesis del homicidio se venía planteando desde etapas anteriores, en instrucciones de 2004: "De ese dictamen se desprende que la muerte fue descripta y considerada en numerosas oportunidades y no sólo como pretenden las defensas".
30 de septiembre de 2011
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murió frances bay


Veterana actriz de carácter. Trabajó en 'Terciopelo azul', 'Corazón salvaje' y 'El diario de Laura Palmer', del director David Lynch.
[Myrna Oliver] Murió Frances Bay, la suave y amable ama de casa que se convirtió en una exitosa actriz a mediana edad, llegando a trabajar en más de cincuenta largometrajes y cien series de televisión, incluyendo papeles como la "señora del pan centeno" en ‘Seinfeld’ y como la abuela en ‘Happy Gilmore’, de Adam Sandler. Tenía 92 años.
Bay, también popular como actriz de teatro en teatros locales, murió el jueves en el Providence Tarzana Medical Center, informó su primo Marly Zaslov, de Vancouver. Bay había estado aquejada de varias infecciones.
La actriz, cuya pierna derecha fue amputada por debajo de la rodilla después de que ser chocada por un coche en Glendale en 2002, estuvo trabajando hasta hace poco, apareciendo regularmente como la Tía Ginny en la comedia del ABC, ‘The Middle.’

Nacida en Mannville, Canadá,el 23 de enero de 1919, la tímida y menuda Bay empezó a actuar en Winnipeg -fue princesa en varios radioteatros- y luego en Toronto.
"Siempre quise ser actriz", dijo al Times en 1986, cuando trabajaba como la amargada y excéntrica madre en la obra de John Guare, ‘Bosoms and Neglect’ en el Odyssey Theatre de Los Angeles.
"Y no era por el ego", dijo. "Me consideraba tan poca cosa, me comparaba con un gorrión. No solo por mi estatura. Pensaba que era tan simple... No trabajaba para lucirme, sino porque si lo hacía -en la época no me daba cuenta-, sería otra persona que esta que esta desaprobando. Creo que eso es así para un montón de actores."
Sin embargo, cuando se casó con su primer amor, el hombre de negocios Charles Bay, la aspirante a actriz archivó sus aspiraciones y se convirtió en una ama de casa cuando el trabajo de Bay los llevó a Estados Unidos.
En los años setenta, cuando la pareja vivía en Manhattan, Frances reanudó sus estudios actorales con la profesora de teatro Uta Hagen, y cuando los Bay se mudaron a Boston, empezó a actuar en dinner theaters, repertorios de verano y radio.
En 1973, Bay buscó con renovada determinación agentes y empleo en Nueva York, comentando más tarde: "No sé si se debió a la liberación de la mujer o algo de ese tipo se dio vuelta dentro de mí, pero simplemente empecé a hacerlo: conseguí nuevas películas, empecé a patear la calle, visité a agentes, y conseguí trabajo."
Dos años después, cuando ella y su marido se mudaron permanentemente a Los Angeles, la carrera de Bay despegó rápidamente. Empezando con el largometraje de 1978, ‘Juego sucio’ [Foul Play], con Goldie Hawn y Chevy Chase, y pasando a la televisión algunos años después con apariciones en ‘Los Jefferson’ [The Jeffersons, ‘Los Dukes de Hazzard’ [Dukes of Hazzard] e indeleblemente como la abuela de Fonzie -la Abuela Nussbaum- en ‘Días felices’ [Happy Days], Bay nunca volvió a estar sin trabajo.
Sus personajes eran caracterizados a menudo simplemente como "vieja", "vecina de edad", tía o abuela (como en ‘Happy Gilmore’ en 1996), incluso como la "señora Santa Claus." En ‘Seinfield’ tuvo un papel memorable como la mujer que se enzarza con Jerry por la última rebanada de pan de centeno.
Fue la actriz de carácter habitual del director David Lynch, que la contrató para ‘Terciopelo azul’ [Blue Velvet], ‘Corazón salvaje’ [Wild at Heart], ‘Twin Peaks’ y ‘Twin Peaks: El diario de Laura Palmer’ [Twin Peaks: Fire Walk With Me.]
El teatro en vivo le dio a Bay la oportunidad de mostrar su considerable talento actoral. Con los años, llegó a aparecer en obras como ‘Number Our Days’, ‘The Man Who Came to Dinner’ [El hombre que vino a cenar], ‘Sarcophagus’, ‘The Pleasure of His Company’ [El placer de su compañía], ‘Grease’ y ‘Finnegan’s Wake.’
Cuando apareció como la madre cancerosa Henny, en ‘Bosoms and Neglect’, dijo que fue difícil para ella, pero que lo disfrutó. Para hablar rudo, dijo, simplemente pensaba en conducir y en estar en un embotellamiento, observando que en esa situación "puedo soltar palabrotas como una verdulera."
El marido de Bay murió en 2002, y su hijo murió a los veintitrés. No tiene sobrevivientes directos.
30 de septiembre de 2011
17 de septiembre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer