Blogia
mQh

américa latina

oea suspende a honduras


El secretario general, José Miguel Insulza, dio un informe sobre su gestión en Tegucigalpa. El gobierno golpista se había autoexcluido de la organización americana. Pero esa decisión fue considerada nula por tratarse de un gobierno de facto.
[Paula Lugones] Washington, Estados Unidos. Las calles de Washington están desiertas por el calor y el feriado.
En la capital de la burocracia del mundo, que ayer raramente lucía vacía de trajes, corbatas y funcionarios, un grupo de diplomáticos desafiaban el feriado de la Independencia de los EE.UU. y debatían anoche suspender a Honduras de la Organización de Estados Americanos, una medida sin precedentes en la historia de la OEA. El canciller argentino Jorge Taiana, presidente de la Asamblea, dijo anoche, al cierre de esta edición que tenían ya un texto de consenso para la suspensión.  El Secretario General de esa organización, José Miguel Insulza, informó sobre su gestión en Honduras, la que culminó en la madrugada de ayer en un clima de desánimo. Insulza instó a suspender de inmediato a Honduras y además remarcó su temor por la vuelta del presidente depuesto, Manuel Zelaya, a Tegucigalpa. Antes de pasar a cuarto intermedio, habló en la OEA el representante de Nicaragua, quien desmintió un presunto plan de suministro de armas de su país, Venezuela y Cuba en apoyo a Zelaya.
En la misma dirección de esa denuncia, pero desde Managua, el presidente Daniel Ortega llamó ayer al Ejército de su país a tomar todas las medidas para "evitar todo tipo de provocación por parte de los golpistas (de Honduras) que están desesperados y cercados por el pueblo" y evitar "un derramamiento de sangre. En la reunión extraordinaria de la OEA, también el representante de Canadá pidió la palabra. Coincidió con Insulza en que "no es el momento" para que el Zelaya regrese a su país. No obstante, el mandatario depuesto reiteró a la prensa que volvería hoy a Honduras. Al cierre de esta edición, las delegaciones discutían el borrador final que aún no había sido aprobado. El majestuoso palacete de la organización, a espaldas de la Casa Blanca, tenía ayer sus rejas negras cerradas por el día festivo del 4 de julio, pero los representantes de los países americanos, timoneados por el canciller Taiana, se trasladaron a otro edificio del centro para seguir con las tratativas de una sanción al país centroamericano por no haber restituido en el poder al presidente Manuel Zelaya tras vencer ayer el ultimátum que la organización había implantado.
A tenor de lo que había sucedido en las horas previas, la suspensión parecía un hecho. Sería la primera vez que la OEA suspende a un Estado, ya que en 1962 la organización suspendió al "gobierno" cubano y no al Estado en su totalidad, según aclaró a Clarín Jean Michelle Arrighi, secretario de Asuntos Jurídicos de la entidad.  Según contó en los pasillos un funcionario de la secretaría de la organización, el borrador estaba listo, pero aún debatían si especificar o no las sanciones que correspondían por la suspensión. El anunciado retorno triunfal de Zelaya a Honduras, a quien acompañaría la presidenta Cristina Kirchner junto con otros mandatarios, también estaba en discusión anoche, al cierre de esta edición.
Pasado el mediodía, Taiana inauguró la Asamblea y tras un cuarto intermedio los funcionarios esperaron hasta las 6 de la tarde. Entonces arribó Manuel Zelaya.
El gobierno de facto de Roberto Micheletti intentó anticiparse a la previsible sanción de la OEA y en la madrugada de ayer decidió retirarse de la organización.  Aquí, en Washington, la resolución del gobierno golpista fue considerada inválida, nula, según dijo a Clarín el canciller argentino, porque la de Micheletti es una administración que carece de legalidad y no puede decidir nada. El propio Insulza ya lo había anticipado: el gobierno hondureño "no existe jurídicamente". La suspensión de Honduras se produciría a través del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana, firmada en 2001, que establece mecanismos en caso de que un país rompa "el orden democrático".
El país sancionado deberá seguir respetando las obligaciones como miembro, como por ejemplo el respeto a los derechos humanos. La OEA continuará con las gestiones diplomáticas para reestablecer el orden democrático en el país.
La suspensión de un país tiene consecuencias directas. Honduras puede ser entonces suspendido de participar en las sesiones de la Asamblea General, de la Reunión de Consulta, de los Consejos, etc. El clima sombrío en la OEA contrastaba con lo que sucedía afuera, en un día soleado y festivo. Las calles estaban cortadas y la gente disfrutaba de picnics en el Mall -el inmenso sector verde que une todos los edificios y monumentos más importantes de esta ciudad- por el Día de la Independencia. A la noche, el cielo de Washington se encendió con una lluvia de fuegos artificiales. En la OEA, en cambio, reinaban el ajetreo y las caras largas por la decisión histórica -también dolorosa- que estaban tomando.

5 de julio de 2009
©clarín 
rss

murió allan w. king


Cineasta canadiense trabajaba en documentales y televisión.
[Pat Saperstein] Murió, el 15 de junio, en Toronto, el respetado y controvertido documentalista y director de cine narrativo y televisión Allan W. King, por un tumor cerebral. Tenía 79 años.
Los primeros documentales de King, como ‘Warrendale’, ‘A Married Couple’ y ‘Come on Children’ llamaron la atención por su estilo de cinéma vérité. Más tarde dirigió episodios de la serie -que fue galardonada con un Emmy-, ‘Road to Avonlea’, y dirigió varios otros bien recibidos documentales. King fue presidente del Gremio de Directores de Canadá durante los años noventa. Se presentaron varias retrospectivas de sus trabajos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y varias otras ciudades.

Nacido en Vancouver, King se graduó en la Universidad de British Columbia y empezó su carrera en los años cincuenta en la Canadian Broadcasting Corp. Con sus colegas Richard Leiterman, Bill Brayne, Chris Wangler, Peter Moseley y Roger Graef, rodó documentales de actualidades y biográficos en todo el mundo -para PBS, CVC, Granada y la BBC.
Su primer documental de larga duración fue ‘Warrendale’, en 1967, una película sobre niños con trastorno emocional.
Tras este éxito, King rodó ‘A Married Couple’, proyectado en la Quincena de Directores de Cannes en 1970.  Completó su trilogía el documental de 1973, ‘Come on Children’.
King describió su estilo como "drama de actualidad -filmando el drama de la vida de todos los días, según va transcurriendo, espontáneamente, sin dirección, entrevistas o narrativa".
Su primer documental dramático de larga duración fue ‘Who Has Seen The Wind’, ganó el Grand Prix en 1976 en el Festival Internacional de Cine de París y la Golden Reel Award por la película más taquillera del cine canadiense del año. En 1983, volvió al formato documental con una controvertida película sobre el desempleo, ‘Who’s in Charge?’
King volvió a los documentales con ‘The Dragon’s Egg’ (1999), que giraba sobre el inminente advenimiento de la democracia en Europa del Este, filmando las experiencias de un pequeño grupo de estonianos.
Entre sus películas posteriores se encuentran ‘Dying at Grace’ (2003) y ‘Memory for Max, Claire, Ida and Company’ (2005) que giran respectivamente sobre problemas de la vejez y el Alzheimer; y ‘EMPz 4 Life’, de 2006, que exploraba los estereotipos raciales de jóvenes negros en Toronto. King estaba desarrollando su última película ‘Endings’, cuando le diagnosticaron un tumor cerebral en abril de este año.
Le sobreviven su esposa Colleen Murphy; cuatro hijos; seis nietos, y una hermana.

4 de julio de 2009
15 de junio de 2009
©variety
cc traducción mQh
rss

dictadura hondureña se pone terca


El jefe de la OEA no pudo convencer a la Corte Suprema de que restituya a Zelaya en el poder. Desde que pisó territorio hondureño, Insulza se esforzó en esquivar la foto oficial junto al gobierno de facto.
[María Laura Carpineta] A horas de que venza el ultimátum de la OEA, la dictadura hondureña negociaba desesperadamente una salida para evitar el aislamiento regional. A primera hora de la tarde, el secretario general de la Organización de Estados Americanos, el chileno José Miguel Insulza, llegó al país centroamericano, oficialmente, para informar a las "instituciones demócratas" del país sobre la posición del hemisferio. Pero en el medio del bloqueo informativo de los medios locales pro-golpe, el diplomático desapareció del radar y los rumores comenzaron. El enviado del diario español Público reveló que el presidente de facto Roberto Micheletti le habría pedido inmunidad y un destino tranquilo fuera del país a cambio de entregar el poder de vuelta al presidente legítimo, Manuel Zelaya. La otra versión que circulaba ayer por Tegucigalpa era la que había lanzado el propio Micheletti un día antes: adelantar las elecciones y la asunción, programada en un principio para enero próximo. Al cierre de esta edición, Insulza lanzó el peor pronóstico: "Nadie quiere ceder".
Desde que pisó territorio hondureño, Insulza se esforzó en esquivar la foto oficial junto al gobierno de facto. Desde el aire le ordenó al piloto de la fuerza aérea brasileño –el presidente Luiz Inácio Lula da Silva le prestó uno de sus aviones como señal de apoyo a su misión en Honduras– aterrizar en el aeropuerto comercial de Tegucigalpa, en vez de la pista militar vecina, en donde las fuerzas armadas hondureñas lo esperaban con una ceremonia de bienvenida. No bien bajó de la nave, el diplomático se metió en una camioneta de vidrios polarizados y se dirigió, sin escalas, a la sede de la Corte Suprema. El tribunal es clave para desenredar la crisis política del país centroamericano. Según sostienen los militares golpistas, fue la Corte la que les dio la orden de detener al presidente Zelaya, aunque la decisión nunca se hizo pública.
"No vamos a Honduras para negociar. Vamos a pedir que se deje de hacer lo que se ha estado haciendo hasta ahora", había prometido el secretario general de la OEA desde Georgetown, donde se reunió con representantes de los países del Caribe. Pero fuentes judiciales dijeron ayer a la prensa internacional que el presidente de la Corte, Jorge Rivera, le habría repetido la posición del gobierno de facto. "La salida de Zelaya del poder es irreversible", dijo una fuente, que pidió mantenerse en el anonimato.
Durante la mañana, el gobierno de facto se había esforzado en dejar en claro a los hondureños que no le temía a la OEA y estaban listos para enfrentar lo que fuera necesario. "No pasará nada, ya lo hicieron con Cuba y no pasó nada, Fidel Castro enfrentó esa situación", restó importancia el canciller de facto, Enrique Ortez. Después de su visita de 24 horas, Insulza debe volver a Washington para informar a la Asamblea General de la OEA. "Si la situación sigue igual mañana (por hoy) se sancionaría a Honduras, que saldría de la organización", pronosticó la máxima autoridad de la OEA.
Mientras los rumores sobre negociaciones a puertas cerradas aumentaban, frente a las cámaras el régimen de facto no daba señales de distensión. El general Romeo Vázquez, presunto cerebro detrás del golpe de Estado del domingo pasado, anunció el despliegue de cientos de soldados extras en las fronteras con El Salvador y Nicaragua, por si los gobiernos vecinos –ambos aliados políticos del presidente Zelaya– decidían apoyar activamente una eventual vuelta del mandatario legítimo.
A la mañana el presidente de facto Micheletti había convocado un nuevo acto de apoyo frente a la Palacio Presidencial. Según los medios internacionales, la multitud era menor a la del martes pasado, cuando alrededor de cinco mil personas ovacionaron al dirigente conservador y celebraron la "derrota del chavismo". Pero llegaron a llenar la plaza, en una postal dirigida a convencer a Insulza y a la región.
Menos difundida fue la marcha que realizaron los zelayistas a unos metros de allí. Alrededor de 20 mil personas pidieron la vuelta del presidente legítimo caminando pacíficamente por las principales avenidas de la capital hondureña. El punto final de la caminata fue la sede de la OEA. Durante horas esperaron la llegada de Insulza para pedirle, cara a cara, que no baje los brazos hasta que se restablezca el gobierno.
La oposición a la dictadura cada vez se vuelve más difícil dentro del país. Los militares controlan las rutas y disparan contra cualquier camión con indígenas, campesinos o mineros que quiera llegar a la capital para sumarse a las protestas. Al mismo tiempo, el gobierno de facto censura a cualquier medio que cuestione la represión y la persecución política.
La radio El Progreso, un medio que ganó fama como opositor a las dictaduras décadas atrás, fue una de las más acosadas durante esta última semana. "Nos sacan constantemente del aire. Hemos denunciado a la Fiscalía, pero los fiscales se quedan de brazos cruzados y dicen ‘no podemos hacer nada’. Los militares personalmente han venido, nos han tirado al piso y nos han golpeado. Yo tengo moretones en mi pecho de los golpes", denunció Luis Galdana, productor de uno de los noticieros de la señal.
Como no puede hablar con radios hondureñas, ayer Zelaya envió un mensaje de esperanza desde El Salvador. "No se dejen vencer ni se amilanen, sientan la fuerza del espíritu y caminen a Tegucigalpa", pidió Zelaya, después de ser recibido como un héroe por cientos de militantes del gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

4 de julio de 2009
©página 12
rss

golpe carece de legitimidad


Ex fiscal Orellana dice que sí hay un golpe de dstado.
Tegucigalpa, Honduras. "Se violó la Constitución de la República y se perpetró un golpe de estado", sostiene el diputado liberal y ex fiscal general del estado hondureño, Edmundo Orellana Mercado, en una carta fechada el 29 de junio que fue divulgada ayer.
En una carta al Congreso, en la que invoca a la Constitución y dice que no participará en las sesiones de esta institución, Orellana Mercado, explica su posición frente al golpe de estado.
Orellana renunció a su condición de ministro de Defensa del presidente Zelaya "para no desobedecer la orden judicial" que, en "un absurdo jurídico", ordenó que no se practicara la encuesta de la cuarta urna aunque la misma no fue declarada ilegal, sino que se decretó la suspensión de los actos en una sentencia incidental y en una aclaración, que "insólitamente resultó en una nueva sentencia", se incluyó todos los actos futuros similares a la consulta.
Orellana añade que como hubo comunicaciones libradas al ministerio de Defensa recomendó no hacer la encuesta y eso lo llevó a interponer su renuncia, pero insistió que nada de esto faculta al Congreso para destituir a un presidente de la República.
Orellana dice que las actuaciones del Congreso "contarían palmariamente la Constitución de la República". "En primer lugar se leyó una renuncia, cuando es notorio el hecho de que Zelaya Rosales fue sacado violentamente de su casa y enviado contra su voluntad a Costa Rica".
En segundo lugar, que se adoptó un decreto legislativo por el cual se destituye al Presidente de la República, alegando supuestos hechos delictivos que, de existir, deben ser calificados y juzgados por los tribunales competentes, no por el Poder Legislativo.
"La destitución del presidente se adoptó sin que la Constitución le reconozca al Congreso Nacional potestad alguna para tomar una decisión de esta naturaleza", por lo cual "mi posición es que se violó la Constitución de la República y se perpetró un golpe de estado".
Finaliza recordando que renunció al ministerio de Defensa porque se pretendía desconocer la orden de un juzgado y poner en precario el estado de derecho, lo cual era una simple amenaza, pero los actos del legislativo descritos, constituyen la ejecución de una violación a la Constitución de la República que "entraña un indiscutible golpe de Estado, es decir, estamos ante un hecho consumado".
En los mismos términos de la renuncia de Orellana se pronunció la diputada Carolina Echeverría, quien dijo que como abogada sabe que la destitución de Zelaya Rosales constituyó un "rompimiento del orden constitucional".
Manifestó que si el presidente cometió irregularidades "tenemos en nuestras leyes el procedimiento para procesar los actos de funcionarios del estado", pero en este caso "no se cumplió el debido proceso y no podemos hablar de defender el sistema democrático, no podemos hablar de defender la Constitución de la República, y llegar al extremo del rompimiento del orden constitucional".
La diputada Elvia Argentina Valle también calificó como golpe de Estado lo que hizo el Congreso Nacional en contubernio con los militares y el poder judicial. Los tres diputados no fueron invitados a la sesión en la que se derrocó a Zelaya Rosales.

3 de julio de 2009
©abn
rss

buscan compromiso en honduras


Para superar impasse hondureño.
[Marc Lacey y Ginger Thompson] Tegucigalpa, Honduras. El miércoles, mientras se endurecía el impasse público entre Honduras y el resto del mundo, en Tegucigalpa empezaban negociaciones para sentar las bases para el posible retorno del derrocado presidente del país, Manuel Zelaya.
Después de una maratónica sesión que se extendió hasta el alba, la Organización de Estados Americanos condenó "vehementemente" la remoción de Zelaya durante el fin de semana y emitió un ultimátum al nuevo gobierno hondureño: Si Zelaya no es restituido en su cargo dentro de las próximas setenta y dos horas, el país será suspendido de la organización.
Algunos diplomáticos dijeron que rara vez habían visto a los presidentes del hemisferio tan sólidamente unidos en una causa común.
El nuevo gobierno hondureño se mostró igualmente resuelto, advirtiendo que no había ninguna posibilidad de que Zelaya sea reinstalado en su cargo y que el país se defendería por la fuerza.
Pero el miércoles, mientras los dos lados se mantenían en sus trece, funcionarios de la OEA dijeron que habían empezado conversaciones informales con "actores políticos" cercanos al nuevo gobierno para encontrar un terreno común para una solución pacífica de la crisis. Aparte de eso, el secretario general de la organización, José Miguel Insulza, viajaría el jueves a Tegucigalpa, la capital hondureña, para conversaciones posteriores, informó un funcionario de la organización.
Las propuestas que han sido mencionadas incluyen un ofrecimiento de amnistía para los responsables del derrocamiento de Zelaya a cambio de su restitución, y la garantía de que el presidente no intentará la reelección. Temores de que Zelaya pudiera haber estado conspirando para socavar la Constitución y extender su mandato fueron mencionados como uno de los principales motivos de su expulsión del país a cargo de los militares durante el fin de semana.
Algunos miembros del Congreso hondureño, que nombraron al nuevo presidente el domingo, dijeron el miércoles que también ellos estaban buscando un modo de encontrar un compromiso entre ellos para restituir a Zelaya, una exigencia central de la Asamblea General de Naciones Unidas. Los legisladores advirtieron, sin embargo, que un acuerdo semejante será difícil de lograr, habida cuenta de la amplia oposición contra Zelaya en el Congreso.
Pese a sus extensos lazos con las fuerzas armadas y el gobierno hondureños, funcionarios estadounidenses dijeron que le estaban dando a Honduras una ducha de agua fría para aumentar la presión sobre el nuevo gobierno para que se aparte del poder. Funcionarios estadounidenses dijeron que no habían tenido ningún contacto oficial ni oficioso con el gobierno interino, y que apoyaban que la OEA tomará la delantera para negociar una solución de la crisis.
El Pentágono anunció que había suspendido todas las operaciones conjuntas con sus contrapartes en Honduras. Funcionarios del gobierno de Obama mantuvieron abierta la posibilidad de cortar la ayuda a Honduras de varios millones de dólares si los esfuerzos diplomáticos de la OEA llegaran a fracasar. Algunos funcionarios de gobierno dijeron que su objetivo era hacer probar a Honduras el aislamiento [en que quedaría] y mostrar que estaban firmemente con el resto de la región.
El clima político agudamente dividido en Honduras podría dificultar una solución rápida. Pero un funcionario del gobierno de Obama pronosticó que el gobierno interino de Honduras no está en estado de soportar la creciente presión internacional durante demasiado tiempo.
"En el siglo 21, estos tipos de golpe no duran mucho", dijo el funcionario. "Es muy difícil para un país como Honduras mantener esta posición frente al abrumador repudio del resto del mundo, y especialmente en la región y de sus socios comerciales más importantes".
Incluso así, el miércoles parecía que falta mucho todavía para una solución de la crisis en Honduras. Las manifestaciones a favor y contra el nuevo gobierno continuaron en Tegucigalpa y otras ciudades en el país. Luego, en un intento de suprimir a la oposición, el Congreso del país aprobó una moción el miércoles que decreta un toque de queda nocturno y permite que las fuerzas de seguridad puedan detener a personas en sus casas y mantenerlas bajo custodia durante más de veinticuatro horas.
"Es por la tranquilidad del país", explicó el nuevo presidente interino [el gobernante de facto], Roberto Micheletti.
El gobierno responsabilizó a los manifestantes pro Zelaya de los incidentes de vandalismo y violencia, observando que el martes lanzaron una granada, que no llegó a explotar, contra el edificio de la Corte Suprema. Entretanto, los que se oponen al gobierno acusan a las fuerzas de seguridad de sofocar las protestas con brutalidad.
Micheletti sugirió el miércoles que estaba abierto a las negociaciones, pero no cedió terreno.
"Estamos abiertos al diálogo", le dijo a un grupo de periodistas internacionales, agregando a renglón seguido que los tribunales insistirían en arrestar a Zelaya si este volvía al país. Inicialmente, Zelaya había aceptado posponer su regreso el jueves a Honduras al menos por 72 horas después de que la OEA fijara una fecha límite para su restitución.

Ya se está ejerciendo presión sobre el nuevo gobierno hondureño para que acepte un compromiso. El Banco Mundial declaró que suspenderá un crédito de 270 millones de dólares que había aprobado para Honduras, uno de los países más pobres de la región, y congelaría de momento, hasta que se supere la crisis, todo nuevo proyecto. El Banco Interamericano de Desarrollo también suspendió sus programas en Honduras.
Pero Micheletti dijo que no se sentía aislado por el repudio que le han manifestado otros gobiernos en el mundo. "No voy a permitir que se diga que fue un golpe de estado", dijo.
La mayoría de los gobiernos no está de acuerdo con su interpretación. Llamando el derrocamiento de Zelaya un "golpe a la antigua", Insulza, de la OEA, dijo: "Tenemos que mostrar claramente que los golpes militares no serán aceptados. Pensábamos que estábamos en una época en que los golpes militares ya no eran posibles en este hemisferio".
En una dura resolución, la organización calificó el derrocamiento de "una alteración inconstitucional del orden democrático".
Sin embargo, las expresiones de unidad fuera de las salas de reunión enmascaraban los desacuerdos que se discutían a puertas cerradas. Había desacuerdo sobre el plan inicial de Zelaya de volver a Honduras el jueves, que hizo surgir preocupaciones de que eso sólo agravaría la situación.
También se discutió sobre cómo proceder con la suspensión si los esfuerzos diplomáticos fracasaban. Algunos países exigían una suspensión inmediata y otros querían volver a reunirse primero. Y hubo llamados de Venezuela y Nicaragua a Estados Unidos para que imponga duras sanciones económicas.
Estados Unidos, que proporciona millones de dólares de ayuda a Honduras, es el único país de la región que no ha retirado su embajador de Honduras. Francia, España e Italia han retirado a sus embajadores.
"Hay mucha preocupación de no perjudicar todavía más al pueblo hondureño", dijo un funcionario de gobierno, refiriéndose a la reluctancia estadounidense a imponer sanciones. "En Honduras ya hay bastantes problemas y pobreza".

Marc Lacey informó desde Tegucigalpa, Honduras, y Ginger Thompson desde Washington. Thom Shanker contribuyó desde Washington.

2 de julio de 2009
©new york times 
cc traducción mQh
rss

conflicto en honduras


Gobernante interino amenaza con detener a presidente Zelaya.
[William Booth] Tegucigalpa, Honduras. Los dos presidentes de Honduras se encaminaban hacia un enfrentamiento este martes, cuando el presidente derrocado por el golpe juró que volvería y su reemplazante amenazó con detenerlo apenas pongas pies en el país.
Ninguno de los dos lados parece dispuesto a ceder en un inminente enfrentamiento que es la primera prueba de la diplomacia e influencia del gobierno de Obama en el hemisferio.
El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, removido de su cargo el domingo por un golpe militar, se dirigió a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York el martes y dijo que volvería a Honduras el jueves, acompañado por el secretario general de la Organización de Estados Americanos.
Pero el recién nombrado presidente interino de Honduras, Roberto Micheletti, advirtió que si Zelaya retorna, será arrestado, juzgado y enviado a prisión por varios años. El nombramiento de Micheletti a la presidencia es considerado ilegítimo por la comunidad internacional.
"Si vuelve a nuestro país, tendrá que enfrentar a nuestros tribunales y nuestros juicios y nuestras leyes", dijo Micheletti en una entrevista con el Washington Post en su residencia en las colinas con vista a la capital. "Será enviado a la cárcel. seguro, lo meteremos en la cárcel".
Micheletti dijo que no negociará con el gobierno de Obama y los diplomáticos extranjeros que exigen el retorno de Zelaya al poder porque, insistió Micheletti, Zelaya era culpable de crímenes contra el país.
"No, no habrá compromisos, porque si trata de volver o su alguien trata de traerlo, lo arrestaremos", dijo Micheletti.
En Naciones Unidas, Zelaya dijo a la asamblea: "Voy a volver para tranquilizar a la gente. Voy a tratar de abrir un diálogo y poner orden".
Zelaya, cuyas posturas se orientaron hacia la izquierda durante sus tres años en el cargo, se ha acercado al presidente venezolano Hugo Chávez, que ha sido el crítico más explícito y beligerante del golpe, amenazando con "derrocar" al nuevo gobierno.
"Cuando vuelva, el pueblo va a decir: ‘Comandante, estamos a su servicio’, y el ejército tendrá de corregirse a sí mismo", dijo Zelaya a la asamblea. "No existe otra posibilidad".
Sin embargo, hay otras posibilidades. Miles de hondureños se manifestaron el martes en la plaza mayor de la capital, Tegucigalpa, para apoyar la remoción forzosa de Zelaya y expresar su apoyo a las fuerzas armadas.
"Sería una desgracia que volviera al país", dijo Emilio Larach, propietario de una importante compañía de materiales de construcción, que asistió a la manifestación para denunciar a Zelaya. "Sembró el odio entre los hondureños. En el gobierno estaban todos contra él".
A medida que transcurría la manifestación, un pequeño, ansioso y creciente grupo de legisladores hondureños buscaba formar una coalición para forjar un compromiso que permita el retorno de Zelaya. De acuerdo a uno de los participantes en las conversaciones, que habló a condición de conservar el anonimato por temor a entorpecer las negociaciones, el compromiso incluiría una amnistía general para todos los involucrados, incluyendo a los cabecillas del golpe y miembros de las fuerzas armadas, mientras que Zelaya tendría que abandonar su plan de realizar cualquier referéndum que pudiera conducir a un cambio de la Constitución hondureña.
Los críticos pretenden que con su consulta popular no vinculante  Zelaya pretendía cambiar la Constitución para poder ser reelegido como presidente.
Los legisladores que buscan un compromiso, sin embargo, no han empezado a trabajar con diplomáticos estadounidenses aquí, según informó la encargada de prensa de la embajada norteamericana, Chantal Dalton. "No han tomado contacto con nosotros", dijo Dalton. "Hay señales de humo, pero no hemos oído nada".
En Naciones Unidas, Zelaya dijo que abandonaría su proyecto de referéndum. "No voy a realizar una asamblea constituyente", dijo. "Y si me ofrecen la posibilidad de seguir en el poder, no la aceptaré. Voy a cumplir mis cuatro años".
Zelaya, un acomodado barón ganadero y maderero, dijo que volvería a su hacienda después del fin de su término en enero. "Vengo del campo, y voy a volver al campo", dijo.
Las calles de Tegucigalpa estuvieron tranquilas el martes, aunque la ciudad está inundada de rumores de que Venezuela está concentrando tropas para una posible invasión.
Micheletti advirtió al mundo que su ejército se mantenía alerta y preparado para defender al país. El gobierno ha llamado a los reservistas a que se dirijan a sus cuarteles para donar sangre.
"Nuestro ejército consiste de 7.5 millones de personas preparadas para defender la libertad", dijo Micheletti, que enfatizó que los hondureños son pacíficos.
Medios de prensa partidarios de Zelaya han sido cerrados, y algunos periodistas se han ocultado -así como una docena de miembros del gabinete de Zelaya. La mayoría de los hondureños debe depender de diarios y canales de televisión que apoyan el golpe. Algunos canales de televisión por cable, como CNN en Español, han sido interrumpidos de vez en vez, aunque todavía es posible recibir noticias desde fuera vía satélite.
Micheletti y sus partidarios insisten en que el mundo no entiende lo que ocurrió aquí. Dicen que Zelaya fue declarado culpable por un tribunal de la Corte Suprema, que su detención por los militares era legal y que Zelaya estaba intentando eludir al Congreso y tribunales hondureños realizando un referéndum.
El presidente interino dijo que pensaba que sí podía resistir lo suficiente como para que la opinión pública mundial cambiara de parecer. Venezuela anunció que suspenderá los envíos de petróleo, y los vecinos de Honduras -El Salvador, Guatemala y Nicaragua- anunciaron que bloquearán el comercio terrestre con el país.
"Es por eso que quiero llamar a nuestros aliados en Estados Unidos a que nos apoyen en este importante momento en la vida del país", dijo Micheletti. "La economía de nuestro país está en ruinas, debido a los actos del antiguo gobierno. Si [Estados Unidos y Europa] no suspenden la ayuda, les mostraremos que hemos gastado cada centavo prestado en el pueblo de este país".
Micheletti prometió que Honduras realizará elecciones presidenciales en noviembre y que un nuevo presidente asumirá el cargo en enero. Micheletti, que es líder del Partido Liberal, el mismo partido al que pertenece Zelaya, juró que no se postulará en las elecciones presidenciales.
Micheletti dijo también que Zelaya es un maestro a la hora de ganarse la simpatía de la opinión mundial. Otro fuente oficial aquí dijo que Zelaya en realidad llevaba una camisa recién planchada cuando fue enviado al exilio en Costa Rica, la que habría cambiado por una camiseta de manga corta blanca para mostrar que había sido sacado de la residencia oficial en la madrugada todavía en piyama.
Funcionarios del gobierno de Obama dijeron que el derrocamiento del gobierno de Zelaya había sido preparado con días de antelación y que habían trabajado tras bastidores para impedir que las fuerzas armadas y sus ricos y conservadores patrocinadores derrocaran a Zelaya. Que Estados Unidos no haya logrado frenar el golpe le da a presidentes antinorteamericanos como Chávez espacio para utilizar la situación en Honduras para fortalecer su visión en la región.
Zelaya es un improbable héroe de la izquierda. Proviene de las clases ricas de Honduras y se unió al bloque de países latinoamericanos de izquierda varios años después de ser elegido presidente. Pero su derrocamiento ha cambiado la dinámica.
"Zelaya no tenía un apoyo muy fuerte", dijo Larry Birns, director de Council on Hemispheric Affairs, un centro de estudios de política exterior de Washington. "Y esto se ha convertido en una herramienta de reclutamiento para Zelaya. Es lo mejor que le podía ocurrir, porque le ha permitido generar más apoyo".
Carlos Sosa, embajador de Honduras ante la OEA, dijo en una conferencia telefónica el jueves que probablemente se unirá a Zelaya en el vuelo hacia su país desde un aeropuerto estadounidense -no quiso decir cuál- para aterrizar en Tegucigalpa. "Todo el mundo quiere ir", dijo, observando que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, y otros presidentes, también irán en ese vuelo.

Juan Forero en Caracas, Venezuela, contribuyó a este reportaje.

2 de julio de 2009
©washington post 
cc traducción mQh
rss

micheletti prefiere invasión


El gobernante interino de Honduras dice que sólo una invasión militar restituirá a Zelaya y amenaza con detener al presidente legítimo.
Tegucigalpa, Honduras. El presidente interino de Honduras advirtió que la única manera de que su predecesor vuelva a la presidencia es una invasión extranjera -aunque un potencial enfrentamiento con el presidente derrocado se postergó tras la decisión anunciada el miércoles por la Organización de Estados Americanos.
Un desafiante Roberto Micheletti dijo en una entrevista con la Associated Press el martes tarde que "nadie me hará renunciar", retando a Naciones Unidas, la OEA, el gobierno de Obama y otros presidentes que han condenado el golpe militar que derrocó al presidente Manuel Zelaya.
La Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el martes por aclamación la demanda de restitución inmediata de Zelaya y la Organización de Estados Americanos declaró el miércoles que los cabecillas del golpe tienen tres días para reinstalar en el poder al presidente Zelaya si no quiere Honduras correr el riesgo de ser suspendida de la organización.
Ese período de negociación hizo cambiar de planes a Zelaya, que anunció que postergaba para el fin de semana su retorno a casa planeado para el jueves.
Micheletti juró que Zelaya será arrestado si vuelve al país, pese a que sería acompañado por los presidentes de Argentina y Ecuador, junto con los secretarios generales de la Organización de Estados Americanos y de la Asamblea General de Naciones Unidas.
Zelaya "ha cometido crímenes contra la Constitución y la ley", dijo Micheletti, miembro del Partido Liberal de Zelaya que, después del golpe, fue nombrado presidente interino por miembros del Congreso. "Ya no puede volver a la presidencia de la república a menos que venga con el presidente de otro país latinoamericano y lo imponga por las armas".
Los soldados entraron violentamente en la residencia de Zelaya y lo sacaron del país el domingo en la mañana después de insistir en tratar de peguntar a los hondureños, en una consulta, si querían reformar la Constitución. La Corte Suprema, el Congreso y las fuerzas armadas declararon que la consulta era ilegal.
Zelaya, que es un aliado del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, retiró la consulta el martes, diciendo en Naciones Unidas que ya no intentaría realizar la consulta sobre las reformas constitucionales que quería.
Una de las varias disposiciones que no se pueden alterar en la Constitución hondureña limita el mandato del presidente a cuatro años. El Congreso reclama que Zelaya, cuyo gobierno termina en enero, modificó la pregunta de la consulta a último minuto para preguntar si podría eventualmente ser reelegido. Chávez ha utilizado el referéndum en Venezuela para aprobar el derecho a la reelección.
"No voy a convocar a una asamblea constitucional", dijo Zelaya. "Y si me ofrecen que me quede en el gobierno, no lo haré. Voy a cumplir con mis cuatro años".
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, entregó lo que llamó "un ultimátum" durante una maratónica sesión en Washington. "Tenemos que mostrar claramente que los golpes de estado no serán aceptados. Pensábamos que estábamos en una época en que en el hemisferio ya no eran posibles los golpes de estado", dijo.
El ministro de Asuntos Exteriores de España anunció el miércoles que llamó a informar a su embajador en Honduras como parte en un esfuerzo internacional para restituir a Zelaya.
Micheletti dijo que no renunciará, sin importarle la intensidad de la presión internacional. Insistió en que Honduras está preparada para defenderse contra cualquier invasión.
No mencionó países específicos, pero Chávez prometió "derrocar" a Micheletti y dijo el martes temprano que toda agresión contra Zelaya de parte del gobierno de Micheletti justificaría la intervención militar de Naciones Unidas.
"Nadie me puede obligar a renunciar si no violo las leyes del país", dijo Micheletti. "Si nuestro país es invadido, 7.5 millones de hondureños están dispuestos a defender nuestro territorio y nuestras leyes y nuestra patria y nuestro gobierno".
Micheletti dijo que era demasiado tarde para que Zelaya evitara la detención.
Su ministro de Relaciones Exteriores, Enrique Ortez, arrojó un comodín a la mesa, afirmando ante CNN en Español que Zelaya había permitido que traficantes de drogas operaran en el país transportando cocaína desde Venezuela a través de Honduras. Ortez dijo que la Agencia de Control del Narcotráfico (DEA) de Estados Unidos sabía que Zelaya tenía vínculos con el crimen organizado.
El portavoz de la DEA, Rusty Payne, ni confirmó ni negó que la DEA estuviese investigando a Zelaya.
Sin embargo, el gobierno estadounidense se mantuvo firme. El portavoz del Departamento de Estado, Ian Kelly, dijo que Washington, aparte el retorno de Zelaya al poder, no veía ninguna solución aceptable. Dijo que Estados Unidos estaba considerando suspender la ayuda a Honduras, que incluye 125 millones de dólares para el financiamiento durante cuatro años de la Millennium Challenge Corporation.
Micheletti dijo que no ha tenido contacto con ningún funcionario estadounidense desde que fuera investido presidente.

El presidente interino, que ahora ocupa la misma oficina en el colonial palacio presidencial que Zelaya, insistió en que seguiría gobernando.
Él y su gabinete recién nombrado se estaban instalando, con soldados recorriendo los refinados pasillos y montando barricadas alrededor del palacio para mantener a raya a los partidarios del presidente Zelaya.
Micheletti, que prometió que renunciaría en enero y que no tenía planes de postularse a la presidencia, dijo que un objetivo clave de su breve período será arreglar las finanzas del país. Zelaya no presentó nunca un presupuesto al Congreso, lo que debió haber hecho en septiembre pasado, provocando dudas sobre cómo estaba gastando los fondos fiscales.
La popularidad de Zelaya se ha reducido en casa en los últimos meses y su incendiaria versión de populismo es similar al tipo de postura que a menudo irrita a Washington. Sin embargo, algunas de sus medidas, como elevar el salario mínimo, le han ganado la lealtad de muchos hondureños pobres, y miles de ciudadanos se han manifestado exigiendo su retorno.
Interrogado sobre si Zelaya podría volver al poder más fuerte que nunca, Micheletti dijo que "no se trata de la simpatía, no se trata de ser mártir, sino simplemente de que estamos siguiendo al pie de la letra las leyes que él no respetó".

1 de julio de 2009
fwdailynews
cc traducción mQh
rss

represión en honduras


Reprimen a manifestantes. Partidarios del depuesto presidente Manuel Zelaya chocan con soldados en Tegucigalpa en los alrededores del palacio presidencial, donde se reunieron varios miles de manifestantes que juraron ocupar la zona hasta el retorno de Zelaya.
[Alex Renderos y Tracy Wilkinson] Ciudad de México/Tegucigalpa, Honduras. El lunes, fuerzas de seguridad hondureñas dispararon gases lacrimógenos contra los indignados manifestantes que exigen el retorno del depuesto presidente Manuel Zelaya, mientras que los presidentes del Hemisferio Occidental exigían poner fin al primer golpe militar en América Central en dieciséis años.
Tropas en tenida de combate persiguieron a manifestantes que se defendían con piedras por las calles del centro de Tegucigalpa, la capital, mientras un helicóptero militar zumbaba arriba. Al menos treinta personas resultaron heridas, dijo un funcionario de la Cruz Roja. Se informó que un manifestante murió después de ser atropellado por un camión en un incidente anterior.
Honduras se encuentra cada vez más aislada un día después de que el ejército arrestara a Zelaya y lo deportara a Costa Rica. El presidente Obama dijo que permitir el golpe sentaría un "terrible precedente" que evocaría "un siniestro pasado", y varios países latinoamericanos con gobiernos de izquierda retiraron de Tegucigalpa a sus embajadores.
Los gobernantes de facto de Honduras también impusieron la censura total de los medios de comunicación, impidiendo la circulación de diarios internacionales y bloqueando el acceso a sitios noticiosos de internet y a las redes internacionales de noticias de la televisión por cable.
Zelaya, un izquierdista cuyas intenciones de reformar la Constitución provocaron una fuerte oposición a su gobierno, apareció en una cumbre regional de jefes de estado en Managua, Nicaragua, y fue invitado a dirigirse hoy a la Asamblea General de Naciones Unidas.
"Quiero volver a mi país", dijo Zelaya. "Soy el presidente de Honduras".
Zelaya dijo que aceptaría un ofrecimiento del secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, de volver a Honduras y que le gustaría viajar el jueves.
Pese a una condena internacional casi unánime del golpe, el hombre con el que el Congreso hondureño reemplazó a Zelaya se mostró desafiante.
Roberto Micheletti dijo que la Corte Suprema respaldaba la remoción de Zelaya, al que acusó de violar la Constitución. Micheletti dijo que Zelaya había usado sus estrechos vínculos con el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para inclinar Honduras hacia la izquierda.

"El noventa por ciento de la población hondureña está contenta con lo que ha ocurrido", dijo Micheletti a una radio hondureña.
De hecho, Honduras está dividida. Zelaya cuenta con un fuerte apoyo entre los pobres hondureños, pero se enajenó la voluntad del Congreso, la Corte Suprema y gran parte de la Honduras institucional.
En las calles de Tegucigalpa, las protestas aumentaron. Varios miles de hondureños, incluyendo a jóvenes, maestros y trabajadores, convergieron cerca del palacio presidencial el lunes temprano, jurando ocupar la zona hasta el retorno de Zelaya.
Expresando su apoyo por el presidente conocido por su apodo, Mel, los manifestantes quemaron llantas y levantaron barricadas improvisadas utilizando ladrillos, piedras y letreros de metal. Algunos se armaron con palos y cachiporras y provocaron a los soldados. El humo cubría la zona y el tráfico avanzaba apenas en las calles bloqueadas.
"Esto es sólo el comienzo", dijo el manifestante Félix Murillo López, 37, maestro de secundaria. "Seguro que va a correr sangre".
En la tarde las tropas empezaron a reprimir [a los manifestantes], disparando al aire con rifles M-16 y gases lacrimógenos contra los manifestantes, algunos de los cuales arrojaron piedras y rompieron ventanales. La mayor parte de los incidentes violentos tomaron lugar en una zona a unas cuadras del palacio presidencial, llena de pequeños restaurantes como McDonald’s y Burger King.
"Los soldados nos golpean como si fuéramos perros", declaró Yamie Viera, 30.
Anata Margarita Medina, maestra, sollozó cuando recordaba cómo la golpearon los soldados con la culata de los rifles.
"Me arrastraron y me arrojaron por una escalera y me insultaron y me acusaron de arrojar piedras", dijo. "Les dije que no lo había hecho, pero siguieron golpeándome en la espalda con sus rifles".
Los heridos incluían a personas afectadas por los gases lacrimógenos y algunos con sus cabezas ensangrentadas, dijo Luis Reyes, del Comité Internacional de la Cruz Roja mientras vendaba a un joven. Dijo que solamente en su estación trataron a treinta personas.
Bertha Oliva, activista de derechos humanos en Honduras, dijo que su organización tenía informes sobre sesenta personas que fueron tratadas en un hospital.
"La gente que está causando esta violencia está cavando su propia tumba", dijo Oliva.
En un momento, los soldados arremetieron en el vestíbulo del Marriott Hotel, a unos cien metros del palacio presidencial, para expulsar a un grupo de manifestantes que se habían refugiado en su interior.
Antes en el día, los empleados de una compañía de teléfonos protestaron por el nombramiento del nuevo presidente, observados por unos cincuenta soldados. Un hombre resultó gravemente herido después de ser atropellado por un camión de soldados, muriendo posteriormente, dijeron sus colegas. El incidente no pudo ser verificado independientemente. Los empleados dijeron que querían impedir que los soldados requisaran los equipos de telecomunicaciones.
Antes de los incidentes violentos en los alrededores del palacio presidencial, los manifestantes dijeron que no estaban de acuerdo con todas las políticas de Zelaya, pero que utilizar al ejército para removerlo era incorrecto.
"El presidente dijo a los oligarcas que eran una banda de corruptos, que no eran demócratas y que oprimían a la gente, y que no compartían su riqueza", dijo Dalila Aparicio Colindres, 53, una maestra que protestaba a favor de Zelaya con su hijo de veinte. "No les gustaba y lo convirtieron en su enemigo".
"Estoy aquí en la calle para apoyar la democracia", dijo otro manifestante, Medardo Cardona Landa, un artista que enseña en la Academia de Bellas Artes.
Micheletti y las otras personas que están gobernando Honduras alegan que la remoción de Zelaya -y la investidura de Micheletti- era legal porque el Congreso y los tribunales la habían firmado.
Después de semanas de tensión, el punto muerto entre Zelaya y sus numerosos opositores se convirtió en un enfrentamiento sobre una consulta que había programado para el domingo, preguntando a los hondureños si querían revisar la Constitución. La Corte Suprema, la fiscalía y las fuerzas armadas se opusieron a la consulta, considerada ilegal porque no había sido endorsada por el tribunal electoral. Muchos temían que Zelaya estuviera utilizando la votación para prolongar su mandato, como han hecho otros presidentes latinoamericanos. La Constitución hondureña limita los términos presidenciales a cuatro años.
Ramón Custodio, comisionado nacional de derechos humanos, dijo que la intervención militar no podía llamarse golpe.
"Estamos restaurando el orden constitucional", dijo a periodistas en Tegucigalpa. "Era imposible continuar con esa persona tan autoritaria".
En Washington, el gobierno de Obama repitió su condena del golpe, pese a la ambivalencia sobre Zelaya.
"Nuestra prioridad inmediata es restaurar completamente el orden democrático y constitucional en ese país", dijo la secretario de Estado Hillary Rodham Clinton. La secretario llamó al diálogo.
Obama dijo que el derrocamiento de Zelaya no era "legal" y que sigue siendo el presidente reconocido de Honduras.
Países con gobiernos de derecha e izquierda denunciaron los sucesos en Honduras, desde la Venezuela de Chávez, que prometió ayudar a Honduras a "resistir", hasta el conservador México de Felipe Calderón.
La Organización de Estados Americanos ha programado para hoy una reunión de ministros de relaciones exteriores para debatir la suspensión de Honduras según las reglas que descalifican a regímenes no democráticos.

30 de junio de 2009
©los angeles times 
cc traducción mQh
rss