paramilitares forman partido
Los paras quieren participar en las próximas elecciones colombianas. Se ha formado el partido paramilitar.
Colombia. Después de perpetrar múltiples matanzas, ahora los paras desmovilizados quieren participar del debate democrático y la política. Los antiguos miembros del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) formaron ayer un partido propio para intervenir en los próximos comicios en medio de una campaña electoral que ya registró un saldo de 29 muertos. Luego del anuncio de la fundación del Movimiento Nacional de Autodefensas Desmovilizadas, la Fiscalía colombiana ordenó indagar a la ex congresista oficialista Rocío Arias, la vocera del nuevo partido de los ex paras, justamente por presuntos nexos con los paramilitares.
A pocos días de las elecciones regionales en Colombia, los ex paramilitares colombianos concretaron un plan que venían pergeñando desde hace varios años, incluso antes de que abandonaran las armas. En un plenario de dos días realizado en Medellín, unos cincuenta ex miembros de las AUC resolvieron la creación de su nuevo partido político. "Hemos creado el Movimiento Nacional de Autodefensas Desmovilizadas, con el objetivo de participar a partir de la fecha en el debate democrático y político del país", informaron los ultraderechistas en un comunicado difundido por internet con fecha de ayer.
Asimismo, la nueva organización precisó que no intervendrá en las elecciones municipales y departamentales que se realizarán este domingo en Colombia. "No estamos participando como movimiento en las justas electorales próximas, sin perjuicio de las aspiraciones individuales de desmovilizados, avalados por diversas agrupaciones partidistas, que por lo demás son legítimas, pues de lo contrario sería contradictorio que pudiéramos elegir, pero no ser elegidos", indicaron.
"Sin embargo, esto no implica que no estemos dispuestos a participar en el diseño de las políticas públicas que se adopten en el país, porque en la medida en que las ideas sean debatidas y confrontadas democráticamente, serán enriquecidas y representarán los intereses de las mayorías nacionales", informaron los ex integrantes de las AUC, una organización que participó en el descuartizamiento de campesinos y el asesinato de sindicalistas.
En medio de una campaña signada por la matanza de candidatos, los desmovilizados rechazaron la ola de atentados y aseguraron que están no vinculados con los nuevos grupos ultraderechistas que han surgido en el país tras el desarme de las AUC. "No compartimos la combinación de todas las formas de lucha y nos deslindamos de la utilización de las armas para obtener reivindicaciones de corte político", afirmaron.
La asamblea reciente de los ex mercenarios designó como portavoz de la formación a Antonio López, un ex jefe político del disuelto Bloque Cacique Nutibara (BCN). El BCN estaba dirigido por ‘Don Berna', alias de Diego Fernando Murillo, actuaba en Medellín y zonas rurales cercanas y tras la primera desmovilización masiva de paramilitares se disolvió en noviembre de 2003. Pero el proceso de paz del gobierno del presidente Álvaro Uribe con las AUC concluyó a mediados de 2006 luego del desarme de más de 31.000 mercenarios.
Por otra parte, el Movimiento de los desmovilizados nombró como vocera civil a la polémica ex congresista Rocío Arias, quien ayer fue procesada por la Fiscalía General. Representante de la Cámara en el período 2002-2006, la ex legisladora expresó desde ese lugar su admiración por los mandos de las AUC y defendió el diálogo de la organización con el Ejecutivo.
Sin embargo, ahora la vocera deberá presentarse a la Justicia tras ser acusada de participar de la ‘parapolítica'. Este conflicto actualmente compromete a 39 congresistas y ex parlamentarios, quince de los cuales están tras las rejas y casi todos forman parte de la coalición de gobierno que apoya al presidente Alvaro Uribe. "El proceso fue abierto para determinar la supuesta responsabilidad de Arias en la suscripción de acuerdos con grupos de autodefensa, con el fin de favorecerse electoralmente, y ser elegida al Congreso en el año 2002", señaló ayer en un escueto comunicado la Fiscalía.
Colombia. Después de perpetrar múltiples matanzas, ahora los paras desmovilizados quieren participar del debate democrático y la política. Los antiguos miembros del grupo paramilitar Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) formaron ayer un partido propio para intervenir en los próximos comicios en medio de una campaña electoral que ya registró un saldo de 29 muertos. Luego del anuncio de la fundación del Movimiento Nacional de Autodefensas Desmovilizadas, la Fiscalía colombiana ordenó indagar a la ex congresista oficialista Rocío Arias, la vocera del nuevo partido de los ex paras, justamente por presuntos nexos con los paramilitares.A pocos días de las elecciones regionales en Colombia, los ex paramilitares colombianos concretaron un plan que venían pergeñando desde hace varios años, incluso antes de que abandonaran las armas. En un plenario de dos días realizado en Medellín, unos cincuenta ex miembros de las AUC resolvieron la creación de su nuevo partido político. "Hemos creado el Movimiento Nacional de Autodefensas Desmovilizadas, con el objetivo de participar a partir de la fecha en el debate democrático y político del país", informaron los ultraderechistas en un comunicado difundido por internet con fecha de ayer.
Asimismo, la nueva organización precisó que no intervendrá en las elecciones municipales y departamentales que se realizarán este domingo en Colombia. "No estamos participando como movimiento en las justas electorales próximas, sin perjuicio de las aspiraciones individuales de desmovilizados, avalados por diversas agrupaciones partidistas, que por lo demás son legítimas, pues de lo contrario sería contradictorio que pudiéramos elegir, pero no ser elegidos", indicaron.
"Sin embargo, esto no implica que no estemos dispuestos a participar en el diseño de las políticas públicas que se adopten en el país, porque en la medida en que las ideas sean debatidas y confrontadas democráticamente, serán enriquecidas y representarán los intereses de las mayorías nacionales", informaron los ex integrantes de las AUC, una organización que participó en el descuartizamiento de campesinos y el asesinato de sindicalistas.
En medio de una campaña signada por la matanza de candidatos, los desmovilizados rechazaron la ola de atentados y aseguraron que están no vinculados con los nuevos grupos ultraderechistas que han surgido en el país tras el desarme de las AUC. "No compartimos la combinación de todas las formas de lucha y nos deslindamos de la utilización de las armas para obtener reivindicaciones de corte político", afirmaron.
La asamblea reciente de los ex mercenarios designó como portavoz de la formación a Antonio López, un ex jefe político del disuelto Bloque Cacique Nutibara (BCN). El BCN estaba dirigido por ‘Don Berna', alias de Diego Fernando Murillo, actuaba en Medellín y zonas rurales cercanas y tras la primera desmovilización masiva de paramilitares se disolvió en noviembre de 2003. Pero el proceso de paz del gobierno del presidente Álvaro Uribe con las AUC concluyó a mediados de 2006 luego del desarme de más de 31.000 mercenarios.
Por otra parte, el Movimiento de los desmovilizados nombró como vocera civil a la polémica ex congresista Rocío Arias, quien ayer fue procesada por la Fiscalía General. Representante de la Cámara en el período 2002-2006, la ex legisladora expresó desde ese lugar su admiración por los mandos de las AUC y defendió el diálogo de la organización con el Ejecutivo.
Sin embargo, ahora la vocera deberá presentarse a la Justicia tras ser acusada de participar de la ‘parapolítica'. Este conflicto actualmente compromete a 39 congresistas y ex parlamentarios, quince de los cuales están tras las rejas y casi todos forman parte de la coalición de gobierno que apoya al presidente Alvaro Uribe. "El proceso fue abierto para determinar la supuesta responsabilidad de Arias en la suscripción de acuerdos con grupos de autodefensa, con el fin de favorecerse electoralmente, y ser elegida al Congreso en el año 2002", señaló ayer en un escueto comunicado la Fiscalía.
25 de octubre de 2007
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El sindicalismo colombiano se anotó una victoria. Por primera vez en la historia del país, los máximos líderes paramilitares fueron condenados por los secuestros y asesinatos de dirigentes gremiales. Un tribunal especialmente creado para juzgar los casos que impulsa la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sentenció a Salvador Mancuso y Carlos Castaño –asesinado hace tres años– a cuarenta años de cárcel y a pagar una indemnización a las familias de las víctimas de más de dos millones de dólares. Sin embargo, Mancuso sólo cumplirá una pena de ocho años, gracias a la amnistía que firmó en 2004 cuando se desmovilizó. El gobierno de Álvaro Uribe ya dio señales de que apoyará los otros cientos de procesos que se están preparando, probablemente para destrabar la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) que estaba siendo rechazado por los sindicatos estadounidenses y los legisladores demócratas.
El entrenamiento que recibieron los primeros y más notorios líderes paramilitares por parte de ex oficiales del ejército israelí vinculados con los servicios de inteligencia de ese país, de Estados Unidos y de Colombia, demuestra la injerencia oficial y la de gobiernos extranjeros en la creación del aparato represivo.
Desde Miami, Estados Unidos. La figura del narcotraficante Pablo Escobar, abatido hace 14 años, sacude todavía a la clase política colombiana. Virginia Vallejo, de 57 años, novia-amante durante más de un lustro del jefe del Cartel de Medellín, la organización criminal más poderosa que ha actuado en Colombia, ha roto un largo silencio para hablar del pasado y el presente de su país. "El silencio me salvó. Soy el único superviviente, los demás están muertos", dice. En el libro ‘Amando a Pablo, odiando a Escobar' (Random House Mondadori), Vallejo arremete contra destacados líderes políticos a quienes atribuye estrechos vínculos con el gran capo de la droga.
La Higuera, Bolivia. Fue una larga lucha, pero los cubanos finalmente conquistaron este perdido villorrio andino, cuatro décadas después de que Ernesto Che Guevara fuera ejecutado en la escuela de adobe de aquí.
Caracas, Venezuela. El presidente Hugo Chávez ha empezado una cruzada moral en Venezuela predicando contra vicios que van desde el alcohol hasta el colesterol, prometiendo poner coto a la importación de whisky y sacando a los camiones cerveceros de las calles.
Hace cuarenta años era apresado el Che y al día siguiente fusilado. Era el hombre que se pondría de pie para esperar a la muerte. Su verdugo, inseguro, desbordado, apretaría el gatillo y ese instante llenaría su cabeza con una pesadilla interminable. El mito del Che Guevara, los significados insondables de la sonrisa de su cadáver sobre una mesa de la lavandería de Vallegrande, empezaban a caminar por el mundo, por el terreno agreste de los sueños, anhelos y expectativas. Había comenzado otra guerrilla, ya no en los montes ni en las selvas, sino en el imaginario de nuevas generaciones. Una tras otra le dieron nuevas vidas, lo reconstruyeron según sus deseos y realidades, y es probable que el Che que hoy es imaginado no sea el Che de los '60, pero al mismo tiempo lo sigue siendo.
La noche del 9 de octubre, cuando el Che estaba maniatado y tendido en el suelo de la escuela en La Higuera, Aleida se despertó bruscamente con una sensación inexplicable de que su esposo estaba en grave peligro. La premonición fue tan fuerte que a la tarde siguiente, cuando aparecieron en su puerta los hombres enviados por Fidel desde La Habana, ella los esperaba.