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policía mata en brasil


[Paulo Prada] Masacre en las afueras de Río renueva preocupación por la criminalidad policial.
Río de Janeiro, Brasil. El asesinato de 30 personas en varios ataques el jueves noche, según se dice por una banda de agentes de policía renegados, subraya uno de los intratables problemas de uno de los países más violentos de América Latina: la corrupción y la infiltración por elementos criminales de las fuerzas policiales de Brasil.
Los detectives están buscando a los asesinos que cruzaron dos suburbios de Río disparando contra transeúntes, parroquianos de bares y otros objetivos aparentemente arbitrarios. Entre los asesinados se encuentran cinco adolescentes, incluyendo a un jugador de billar romano de 14 años, cuando el grupo de hasta unos ocho agresores, algunos con máscaras, dispararon sus pistolas a pie y desde vehículos en movimiento en los barrios obreros de Nova Iguaçu y Queimados.
Sin embargo, inmediatamente después de los asesinatos, la policía de la segunda ciudad de Brasil llegó a una inquietante conclusión: Los asesinos son probablemente miembros de la policía. Los asesinatos, creen los detectives, son un intento de policías renegados de aterrorizar el área e interrumpir una represión en curso de agentes corruptos.
Los ataques consternaron a residentes y funcionarios de una ciudad plagada por una de las tasas de homicidios más alta del planeta. A pesar de las persistentes campañas del gobierno para depurar las fuerzas de seguridad de Brasil, los asesinatos demostraron una vez más que la misma gente encargada de luchar contra el azote de la ciudad de asesinatos, secuestros y otros crímenes violentos a menudo actúan como delincuentes, no como defensores de la ley.
"Hay dos tipos de policías brasileños", dijo en una entrevista telefónica el ministro del secretariado de gobierno para los derechos humanos, Nilmário Miranda. "Está la policía honesta, democrática, que protege a la sociedad, pero también elementos que cometen delitos, corrupción, intimidación y asesinatos.
Entre las pruebas de la implicación de policías se encuentran casquetes de balas calibre 40, una munición usada generalmente por policías. Los asesinos, además, siguieron una ruta que sugiere que sabían que en esas áreas no habría patrullas policiales en ese momento. El motivo, según creen los detectives, es un acto de intimidación después de que la policía detuviera la semana pasada a ocho agentes, que mataron a dos civiles a despecho de una purga realizada asuntos internos.
Mientras que funcionarios policiales y públicos han prometido una justicia rápida y estricta para los asesinos, los asesinatos están obligando a los brasileños a mirar más allá de las atrocidades de los asesinatos para decidir cómo puede el país poner fin a los permanentes problemas en torno a la criminalidad policial. Aparte de los sobornos que normalmente seducen a los agentes de policía -un agente en Brasil gana a menudo menos de 275 dólares al mes-, los cuerpos de policía están contaminados por vínculos con bandas que controlan el tráfico de drogas, las extorsiones y otros delitos.
El más notorio mal de las fuerzas son los ‘escuadrones de la muerte' de la policía que en décadas recientes han hecho ocasionales y sangrientas demostraciones de fuerza y venganza. La masacre del jueves fue el peor ataque desde 1993, cuando agentes de la policía militar mataron a 21 personas en una barriada de Río en venganza por el asesinato de un policía vinculado al tráfico de drogas. Unos meses antes, la policía mató a ocho niños de la calle -delincuentes callejeros vistos como molestias- cuando dormían al lado de la catedral del siglo 17 de la ciudad. En los dos casos hubo pocas condenas.
"Toda esperanza de que ese tipo de acciones eran horrores del pasado ha sido eliminada", dijo Amnistía Internacional, el grupo de derechos humanos con sede en Londres, en una declaración tras la masacre de la semana pasada.
Especialistas en la policía dicen que la corrupción se origina en varios factores. Las fuerzas policiales, dicen algunos, todavía muestran vestigios de la dictadura militar de hace 20 años, durante la cual los enemigos del régimen eran rutinariamente hechos desaparecer en secuestros, encarcelamientos y asesinatos extrajudiciales.
Aunque la policía militar, que son las fuerzas uniformadas encargadas de patrullar las calles, y la vigilancia día a día se hizo autónoma de las fuerzas armadas durante la transición hacia la democracia en los años ochenta, continúa el legado de violencia e impunidad.
La policía hace frente a retos administrativos. La constitución de Brasil ordena la fuerza policial federal, que opera en todo el país, más fuerzas policiales civiles y militares en cada uno de los 27 estados. Pero la eficiencia de los cuerpos, dicen muchos funcionarios, es dificultado por rivalidades, yuxtaposición y una persistente falta de fondos.
Algunos policías dicen que esos problemas son superables. La mayoría de sus males, dicen, se derivan de un problema mayor en el que jeitinho, o componenda, define una inclinación nacional a estirar las reglas y mover influencias, cuando no a pagar directamente sobornos. "No sé si alguna policía en el mundo tiene los fondos que necesita", dijo el coronel Ubiratan Angelo, comandante de un batallón de operaciones especiales en Río. "Un problema más grande es la idea de que siempre hay un modo mejor de hacer las cosas del que está en los reglamentos".

3 de abril de 2005
©boston globe
©traducción mQh

¿dónde está el cadáver de frei?


[Carmen Gloria Vitalic] Hermanos Frei piensan que cuerpo sepultado en la tumba familiar no es el de su padre.
Los senadores Carmen y Eduardo Frei Ruiz Tagle, hijos del ex presidente Eduardo Frei Montalva, fallecido hace más de veinte años a causa de una infección tras ser sometido a dos operaciones quirúrgicas, manifestaron hoy que piensan que el cuerpo sepultado en la tumba familiar no es el de su padre, al tiempo que calificaron este hecho como "tremendamente doloroso" y dijeron que es algo que los tiene "espantados".
En ese sentido, señalaron que han hablado con el ministro Alejandro Madrid, quien investiga la causa, para que haga todo lo posible para establecer la verdad. "Si él determina hacer la exhumación, no vamos a poner ninguna objeción. Todo lo contrario, vamos a colaborar en eso".
Las dudas de la familia acerca de la autenticidad de los restos surgieron en diciembre pasado, cuando el magistrado realizó una inspección ocular al cadáver sepultado en el Cementerio General y comprobó que éste tenía sus visceras, siendo que se sabe que el cuerpo de Frei Montalva fue enterrado sin ellas producto de la autopsia que se le practicó.
Tras reunirse durante cerca de una hora con el presidente de la Corte Suprema, Marcos Libedinsky, para tratar diversas materias relacionadas con las causas de la muerte del ex Mandatario, los hermanos Frei Ruiz Tagle sugirieron además que el Ejército no ha colaborado lo suficiente para esclarecer el caso.
"Lo que tenemos claro es que ante todos los oficios que hemos mandado, el Ejército siempre ha dicho que no existe ningún antecedente", expresa Eduardo Frei, y cita como ejemplo el caso de un laboratorio ubicado en la calle Carmen: "pero resulta que después de dos años el ministro ha podido interrogar hasta a los médicos que participaron en ese laboratorio, algunos de los cuales han trabajado con el Ejército hasta el día de hoy". Agrega que "en los próximos días van a haber nuevas demandas hacia el Ejército" e insta a la institución a que entregue la información de que dispone, ya que "tenemos muchos antecedentes".
Los parlamentarios aseguraron también que "muy pronto vamos a saber quiénes y cómo envenenaron y mataron a mi padre".

Fue Envenenado
Tras la consulta cerca de si la muerte fue por envenenamiento, Eduardo Frei Ruiz Tagle señaló: "Nosotros tenemos la convicción y la certeza de que fue así. Ahora, se trata de demostrarlo judicialmente y en eso es lo que estamos y eso es básicamente en lo que está el ministro. No nos corresponde a nosotros tomar la medidas judiciales, nosotros somos parte de un proceso, le hemos entregado todo al ministro, el ministro ha hecho loas investigaciones y él tiene una serie de diligencias porque tiene las dudas repecto de las personas que ya ha interrogado, sobre todo con respecto a los antecedentes que hay en el Hospital Clínico de la Universidad Católica, donde un procedimiento que se había hecho se negó durante casi veinte años. Hay muchas cosas que son muy poco claras".
Por su parte, Carmen Frei dijo que la infección que causó el deceso de su padre "fue producto de algo que se le introdujo en su cuerpo, porque se ha comprobado que la primera operación al hiato fue altamente exitosa, no tuvo nada que ver con la infección posterior. Esto lo han dicho los médicos que lo operaron y los médicos que lo vieron por segunda vez, ya cuando tuvo la infección, y se ha dicho que fue producto de la primera operación y ya está comprobado que la primera operación fue exitosa".
Consultada acerca de cuál es la convicción que se ha formado la familia respecto de lo que pasó realmente con el ex Presidente, señaló que "cada vez tenemos más certeza de que fue envenenado, que se le introdujo algún químico que le produjo la muerte. Eso es lo que estamos viendo y es parte del sumario. Ahora, ya en el sumario, el juez ha hecho un excelente trabajo. Ya tenemos nueve libros grandes de los expedientes de lo que hemos podido conocer y que ha conocido nuestro abogado...".

No Cerrar los Procesos
La senadora expresó que la razón que motivó el asesinato de Eduardo Frei Montalva ya se conoce: "está atestiguado ya en el proceso de Tucapel Jiménez, todos sabemos que mi papá con Tucapel estaban trabajando juntos, hay recortes de esa época en que tuvieron reuniones en la Vicaría de la Pastoral Obrera en que participaron varias otras personas y se estaba configurando un movimiento sindical político en contra de la dictadura".
Finalmente, los hermanos Frei Ruiz Tagle informaron que le hicieron notar al titular del máximo tribunal la inconveniencia de que se cumpla la orden de esa instancia de cerrar el 25 de julio próximo los sumarios de los procesos de derechos humanos.
"No estamos pidiendo que los seis meses se alarguen solamente por mi padre, somos solidarios por muchos otros casos que también necesitan un tiempo prudente", expresó Carmen Frei.
"Nos parece a nosotros que en casos así de derechos humanos, el plazo de seis meses es muy malo y atenta contra la verdad", añadió Eduardo Frei.

31 de marzo de 2005
©tercera

no juzgarán a soldados


[Douglas Jehl] El Pentágono no juzgará a los 17 soldados implicados en asesinatos de prisoneros.
Washington, Estados Unidos. A pesar de las recomendaciones de los investigadores del Ejército, los jefes militares han decidido no procesar a 17 soldados estadounidenses implicados en las muertes de tres detenidos en Iraq y Afganistán en 2003 y 2004, según un nuevo ejercicio dado ha conocer el viernes por el Ejército.
Los investigadores habían recomendado que los 17 soldados fueran procesados, de acuerdo a un informe del Comando de Investigaciones Criminales del Ejército. Los cargos incluyen asesinato, conspiración y homicidio doloso. Mientras ninguno de los 17 será procesado, uno recibió una carta de reprimenda y otro fue licenciado después de las investigaciones.
Hasta la fecha, los militares han tomado medidas para procesar a unas tres docenas de soldados en relación con un total de 28 homicidios confirmados o sospechados de detenidos. Se cree que el número total de esas muertes está entre 28 y 31.
En uno de los tres casos en que no se presentaron acusaciones, los jefes militares determinaron que las muertes fueron "resultado de una serie de aplicaciones legales de fuerza". En el segundo, los comandantes decidieron no ir a juicio debido a falta de pruebas. En el tercero, determinaron que el soldado implicado no había sido bien informado de las reglas de intervención.
Un portavoz del Comando de Investigaciones Criminales del Ejército, Chris Grey, dijo en una declaración: "Tomamos cada muerte muy seriamente y estamos determinados y hemos jurado investigar cada caso con el mayor profesionalismo y minuciosidad. Estamos igualmente determinados a llegar a la verdad siguiéndola hasta donde nos conduzca y sin importar el tiempo que tome".
Grupos de derechos humanos y otros han criticado a los militares por no llevar una política de acusaciones más activa.
El informe fue el más detallado que han dado a conocer los militares hasta la fecha sobre la muerte de prisioneros bajo custodia norteamericana en Iraq y Afganistán.
De las 28 muertes investigadas, 13 ocurrieron en centros de detención norteamericanos en esos países y 15 en el lugar donde los detenidos fueron capturados. Sólo una ocurrió en la cárcel de Abu Ghraib en Iraq, que se conoce hasta hoy como el sitio de los abusos más extendidos cometidos por personal militar estadounidense.
Las 28 muertes incluyen dos casos que implican a miembros de los cadetes de la Marina, que todavía están siendo investigados, de acuerdo a oficiales. También incluyen a un prisionero bajo custodia del Cuerpo de Marines cuya muerte condujo a la condena de dos marines por acusaciones de agresión y abandono de deberes, de acuerdo a un portavoz de la Marina.
En las 28 muertes no se incluyen tres muertes más de detenidos en las que están implicados marines y que están bajo investigación de la Marina.
Con la disposición de los tres casos en los que están implicados 17 soldados no procesados, el Ejército tiene ahora 21 soldados que pudieran ser procesados por cargos criminales, incluyendo entre otros homicidios dolosos y agresiones.

De los 21 soldados, al menos 3 han sido condenados en cortes marciales generales, y al menos otros tres esperan en juicio, mostró el ejercicio del Ejército.
El Ejército dijo que una de las tres muertes por las que los soldados no serán procesados fue la de un antiguo teniente coronel iraquí, que según los investigadores murió de "lesiones graves y asfixia" en una base de operaciones de avanzada norteamericana en Al Asad, Iraq, en enero de 2004.
En ese caso, los investigadores del Ejército recomendaron que se procese a 11 soldados del Quinto Grupo de las Fuerzas Especiales y el Tercer Regimiento de Caballería Blindada. La decisión de no procesar en ese caso, así como en el otro, fue tomada por el Comando de las Fuerzas Especiales del Ejército en Fort Bragg, Carolina del Norte, dijo el Ejército.
Un jurista del Ejército de alto rango reconoció que el coronel iraquí en un momento había sido levantado en el aire con un bastón agarrado a su garganta, y que esa acción había contribuido a su muerte.
El ejercicio del Ejército dice que el Comando de las Fuerzas Especiales habían determinado que el uso de la fuerza había sido legal "en respuesta a repetidas agresiones y rebeldía del detenido".
El antiguo coronel iraquí no fue identificado, pero ha sido mencionado en otros informes como Jameel.
El jurista del Ejército dijo que la resistencia del detenido ante las órdenes de sus capturadores había provocado que los soldados lo ahogaran y levantaran del suelo con un bastón, acciones que contribuyeron a su muerte.
El caso de las Fuerzas Especiales del Ejército que los comandantes decidieron desechar por falta de pruebas, implicaba el asesinato a balazos de un detenido en Afganistán en agosto de 2002, declaró el Ejército.
El caso no procesado debido a que el soldado implicado no estaba bien informado de las reglas de intervención, implicaba a la Cuarta División de Infantería. El detenido, que murió en septiembre de 2003, fue un prisionero iraquí en un centro de detención norteamericano.
El Ejército dijo que ahora había cerrado sus investigaciones sobre 16 de las muertes, y refirieron cinco de ellas a la Marina, al ministerio de Justicia o gobiernos extranjeros por posibles juicios.
Algunas de las muertes descritas en el informe del Ejército han sido ya ampliamente reportadas, incluyendo dos muertes en Bagram en Afganistán en diciembre de 2002; la muerte en Abu Ghraib en noviembre de 2003, de un iraquí que estaba siendo interrogado por un agente de la CIA; y la muerte, ese mismo mes, de un general de división iraquí, que fue metido de cabeza en un saco de dormir.
Un portavoz del Ejército, el teniente coronel Jeremy Martin, dijo que los detenidos que murieron representaban una pequeña fracción de lo que dijo eran 70.000 detenidos mantenidos por tropas norteamericanas en Iraq y Afganistán desde 2001. En total, más de un millón de soldados estadounidenses han participado en esas operaciones, dijo el coronel Martin.
Un portavoz del Comando de Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército, mayor Robert E. Gowan, dijo que una "revisión cuidadosa de los hechos" en torno a los dos incidentes que implicaban a ese comando, indicaba que "ningún soldado del Comando de Fuerzas Especiales del Ejército cometió abusos contra los detenidos".
"El Comando de las Fuerzas Especiales del Ejército toma todas las acusaciones de maltratos a detenidos y de homicidio muy seriamente, dijo el mayor Gowan en una declaración por e-mail en respuesta a una pregunta. Como con cualquier caso, el Comando de Fuerzas Especiales del Ejército estudiará todas las pruebas y hechos relevantes. Este comando tomará las medidas adecuadas sobre tales casos como lo justifiquen los hechos y las evidencias obtenidas durante las investigaciones".

30 de marzo de 2005
25 de marzo de 2005
29 de marzo de 2005
©new york times
©traducción mQh

el precio de una novia


[John Lancaster] Osadas mujeres indias rechazan cada vez más exigencias de parientes políticos.
Sayin, India. Ella llevaba un sari de seda roja. Él, un traje de hombre de negocios de color granate y un turbante dorado con blanco. Frente a varios cientos de invitados, se colocaron guirlandas de rosas y maravillas, luego sellaron su unión dando vueltas siete veces en torno a una fogata de madera de mango mientras un sacerdote hindú salmodiaba oraciones. Todos concordaron en que la boda fue espléndida.
Pero casi tan pronto como se apagaron las llamas, el matrimonio entre Keshav Sharma y su esposa, Pooja Pathak, se derrumbó en medio de feas recriminaciones.
Incluso aunque los Pathak habían pagado una importante dote -incluyendo una motocicleta y unos 700 dólares en rupias-, ni el novio ni su padre lo encontraron suficiente. Amar Sharma, el padre, declaró apenas dos horas después de la ceremonia el mes pasado que ellos no aceptarían a la joven en su casa a menos que llegara con una nueva televisión a colores y un reproductor de videos, de acuerdo a testigos y la policía.
Para Pooja, si no para sus padres, la exigencia rompía el compromiso.
"Si tu padre le dijera que tienes que comer estiércol de vaca, ¿lo comerías?", le gritó al avergonzado novio antes de decirle que se fuera al diablo. El padre y el hijo fueron acusados subsecuentemente de violar las leyes indias contra la dote.
Tales actos de desafío son raros en India, donde la dote y su lúgubre corolario -el asesinato de las jóvenes novias cuyas familias no logran reunir el botín necesario- sigue estando profundamente enraizada. Pero están siendo más frecuentes. El caso de Pooja fue el último en una serie de bien publicitados incidentes en los que las novias han rechazado las exigencias de dote, sugiriendo que algunas jóvenes están perdiendo la paciencia con la milenaria tradición hindú.
El más famoso de esos episodios ocurrió en 2003, cuando Nisha Sharma, una estudiante de informática de Nueva Deli, llamó a la policía a su boda después de que la familia del novio hiciera a última hora una petición de 25.000 en rupias, además del coche y los electrodomésticos que se les había prometido. La atrevida acción de Sharma le ganó la atención y el elogio mundial -entre otras cosas, inspiró un reclame de televisión para un popular producto de belleza- y prontos otras siguieron su ejemplo.
"Hay jóvenes educadas que se están levantando, y que quieren que otra gente sepa lo que están haciendo", dijo Brinda Karat, secretario general de la Asociación Democrática de Mujeres de India. "Casos como estos llaman la atención del público y causan un impacto".
Aunque la dote ha sido ilegal en India desde 1961, la lucha para erradicar la práctica ha ido cuesta arriba. A pesar de la publicidad generada por el caso de Sharma y otras como ella, la policía se muestra reticente a la hora de hacer cargos por dote, y las condenas son extremadamente raras, de acuerdo a Karat y otros expertos (el caso de Sharma está todavía en tribunales). Unas 6.000 son matadas al año -a menudo rociadas con queroseno y quemadas en "accidentes" de cocina montados- o acosadas hasta el suicidio por maridos y parientes políticos enfadados por peticiones de dote incumplidas, según datos del gobierno.
Un estudio de 2002 de la asociación de mujeres concluyó que la costumbre del pago de la novia, tradicionalmente de las castas superiores, se ha hecho dominante en India y se está extendiendo "a través de regiones, castas y comunidades", dijo Karat, que atribuye la tendencia al crecimiento del consumismo de la clase media. El estudio se basó en entrevistas con 10.000 personas en 18 de los 28 estados de India.
Excepto por su desenlace, las penurias de Pooja parecen haber seguido un esquema familiar.
Pequeña y delgada, Pooja, que está cursando su último año en la secundaria, se ve más joven que sus 18 años. Es la mayor de tres hermanos y nativa de Sayin, un pueblo agrícola de unas 200 familias justo en las afueras de la ciudad sagrada hindú de Varanasi -también conocida como Banaras-, a unos 580 kilómetros al sudeste de Nueva Deli, la capital. Su padre, Omkar Pathak, posee una pequeña tienda de areca, un estimulante suave.
Como la mayoría de los padres indios, Pathak y su esposa, Renu, consideraban que era su deber encontrar marido para sus hijas. El verano pasado, tras averiguar con amigos y parientes, encontraron un prometedor candidato en Keshav Sharma, un estudiante de ciencias políticas en la Universidad Hindú, donde su padre trabaja como jardinero.
Las familias acordaron reunirse en un templo, donde Pooja y su futuro marido pudieron hablar en privado durante unos tres minutos. "Yo pensé: ‘Es una buena persona'", contó Pooja, que no volvería a ver a Keshav sino el día de su boda, siete meses más tarde. Además, agregó: "Era guapo".
La dote figuró prominentemente en las negociaciones entre las dos familias, de acuerdo Omkar Pathak. Al principio, dijo, los Sharma pidieron unos 1.200 dólares en rupias, así como una motocicleta Honda, un reloj, un anillo de oro, una televisión a color y un reproductor de video. Finalmente las familias acordaron la suma menor de 700 dólares y una marca más barata de motocicleta, y que la televisión a color y el reproductor de video serían entregados algunos meses después de la boda, dijo Pathak.
"El padre de la chica es un inútil", dijo. "Aunque el padre no cree en la dote, tiene que inclinarse, porque tiene que pensar en la felicidad de su hija".
La noche de la boda, las cosas parecían marchar bien. Luces de colores brillaban sobre el patio de tierra fuera de la modesta casa de los Pathak, y una banda de músicos saludaba la llegada de la procesión del novio. Más tarde, unos 500 invitados cenaron estofado de lentejas y salsa de tamarindo mientras los altavoces resonaban con canciones de Bollywood. Algunos invitados se alargaron en el ritual del fuego, que duró hasta las cuatro de la mañana, cuando la novia volvió a su casa y el novio y su familia se dirigieron a un residencia comunitaria cercana.
Dos horas más tarde, Keshav y su padre volvieron a recoger a Pooja y sus pertenencias, que ella empacó en cuatro maletas en preparación de la mudanza a casa de los Sharma al otro lado de la ciudad. Los padres de la novia sirvieron un desayuno ritual de yogur y confite de melaza. Pero los ánimos se agriaron pronto, dijo Renu Pathak, cuando el viejo Sharma y su hijo dejaron claro que esperaban que se les entregara una televisión y un reproductor de video en ese momento mismo.
Los padres de la novia trataron de conciliar, dijeron ellos y testigos. Juntando las manos en el gesto hindú de sumisión, dijeron que habían dado más de lo que podían y prometieron entregar los artículos adicionales tan pronto como pudieran.
Pero los Sharma no se apaciguaron. "El hijo dijo: ‘No hemos pedido nada grande'", dijo Aparna Dwivedi, que dirige un grupo de bienestar social sin ánimos de lucro que emplea a Pooja como voluntario y había parado esa mañana en la aldea para darle los parabienes. "El padre del novio estaba parado ahí y usaba un lenguaje grosero y ofensivo".
Cuando el padre de la novia quiso subrayar su desesperación arrodillándose para tocar los pies del viejo Sharma, este le dio una patada, según el parte policial.
Pooja, que había estado escuchando desde el tejado, dijo que finalmente había decidido tomar el asunto en sus manos. Todavía con su sari matrimonial, corrió abajo a enfrentarse con su nuevo marido, que trató de culpar a su padre de la situación.
Pero Pooja no lo aceptaría. "Váyase de aquí", dijo que había declarado, amenazando con golpear a Keshav con un zapato. "Yo estaba muy enfadada", dijo. "Les habíamos dado tanto, y ellos todavía seguían con la boca abierta".
La rabia de Pooja tuvo un efecto galvanizador sobre sus padres. Incitados por sus parientes, decidieron que su hija y la dote no eran suficientemente buenas para los Sharma, entonces los dos hombres podían igualmente "tomar el aire en la cárcel", como dijo la madre de Pooja. Omkar Pathak llamó a la policía, que arrestó a los Sharma y los detuvo durante siete noches, después de lo cual fueron dejados en libertad bajo fianza.
En una entrevista reciente, Keshav, 22, dijo que los padres de la novia habían dado la motocicleta y el dinero de propia iniciativa, no como condición del matrimonio, y negó que él o su padre hubiesen insistido en los artículos adicionales. Dijo que todavía estaba perplejo sobre la causa de la discusión. "No sabemos qué pasó", dijo. "Mi padre no es un tipo al que demandarías".
El agente de policía V.K. Singh dijo que varios testigos independientes habían corroborado el relato de Pathak. El viejo Sharma, agregó, reconoció haber hecho las peticiones de dote a última hora cuando Sing habló con él la noche en que fue detenido.
A pesar de los cargos criminales que cuelgan sobre la familia, Keshav y su madre dijeron que seguían teniendo la esperanza de que Pooja se mudara a vivir con ellos. Eso parece poco probable. Por su coraje por hacer frente a la familia, ha sido festejada por grupos de mujeres, honrada por una universidad del estado y le han ofrecido un curso gratuito en un instituto de informática.
Además, dijo Pooja, "no quiero casarme ahora. Quiero terminar mis estudios".

Rama Lakshmi contribuyó a este reportaje.

29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh

sunníes llaman a las armas


[Thanassis Cambanis] Clérigos sunníes llaman a luchar contra chiíes y kurdos. Iraq al borde de la guerra civil.
Bagdad, Iraq. Por primera vez, jeques sunníes están llamando públicamente a sus seguidores a atacar con fuerza a kurdos étnicos y chiíes, una escalada en la retórica que podría exacerbar la violencia general que ya sacude las comunidades étnicas de Iraq.
"Los norteamericanos no son el problema; estamos viviendo bajo la ocupación de kurdos y chiíes, dijo Abdulhalik Adburahman, un líder sunní de la norteña ciudad de Kirkuk, a una asamblea de jefes tribales la semana parada, ante un ensordecedor aplauso. "Es hora de contraatacar".
Llamados similares a la violencia están siendo expresados contra el trasfondo de un alarmante aumento de la violencia étnica de ojo por diente y asesinatos sectarios.
De acuerdo a varios líderes iraquíes, escuadrones de la muerte chiíes matan rutinariamente a sunníes sospechosos de lazos con el Partido Baaz o con la resistencia. Grupos de sunníes atacan en venganza a los chiíes, dijeron líderes políticos sunníes como Adnan Pachachi, sugiriendo que son organizaciones importantes, y no pequeñas células aisladas de vigilantes, las que están detrás de los asesinatos.
Cada vez más términos como "resistencia" y "fuerzas anti-iraquíes", favoritas de los funcionarios estadounidenses aquí, no transmiten gran parte de lo que es la violencia. Políticos iraquíes dicen que la violencia más brutal es realizada por combatientes sunníes con chiíes y kurdos -tanto civiles como los que trabajan para las fuerzas de seguridad respaldadas por el gobierno iraquí.
Los sunníes han ahora empezado a referirse a un frente de resistencia casi exclusivamente sunní, al que llaman "patriotas árabes", que están realizando ataques de venganza contra la coalición chií-kurda que ha desplazado a la camarilla dominante sunní, hacia los márgenes de la política del país.
"Han habido un buen número de asesinatos de gente de la que se sospechaba que trabajaron para el antiguo régimen. Eso ha llevado a asesinatos de venganza", dijo Pachachi, cuya plataforma secular y laica opuesta a la violencia sectaria no logró generar apoyo popular tras las elecciones del 30 de enero. Ahora Pachachi está tratando de posicionarse a sí mismo como una figura unificadora para los grupos sunníes que se sienten excluidos del proceso político.
La semana pasada, los jeques sunníes llamaron abiertamente a los líderes tribales a prestar apoyo político y logístico a los combatientes sunníes trabados en lo que ven como una lucha necesaria para su supervivencia como minoría en Iraq. Los kurdos y chiíes, que juntos constituyen un 80 por ciento de la población de Iraq, temen que esas declaraciones fanáticas -y acciones- puedan provocar un estallido de matanzas étnicas que podrían desgarrar al estado iraquí.
"Nuestra dignidad es humillada todos los días en las áreas más problemáticas", dijo a la asamblea sunní el jeque Amash Awad al-Obeidi, jefe de 17.000 miembros de la tribu en Ramadi, exhortando a sus colegas jefes a concentrarse en la acción, y no en interminables reuniones políticas. "Estamos hundiéndonos en la sangre. Las palabras sobran".
Existe una enorme desconfianza entre los tres principales grupos étnicos -chiíes, kurdos y sunníes-, cada uno de ellos reivindicando cifras de población inverosímilmente altas.
Los jeques sunníes dicen que Irán envió millones de personas a cruzar la frontera haciéndose pasar por chiíes iraquíes para hinchar los totales de votación de los partidos islámicos chiíes durante las elecciones recientes. Los kurdos acusan a los sunníes en el norte de fraude, cometido para privar de derechos a cientos de miles de kurdos ansiosos de deshacerse de décadas de ‘limpieza étnica' durante el régimen de Saddam Hussein, y vuelven a sus casas en lugares inestables, como la disputada ciudad de Kirkuk.
Los sunníes son acusados por kurdos y chiíes de fomentar la violencia en sus áreas y luego boicotear las elecciones, para poder exagerar la cuota de votos que dicen que habrían obtenido.
Todo dicho, la efervescente retórica aumenta la tensión que preocupa a los nacionalistas laicos como Pachachi, que calcula que han muerto miles de iraquíes en la espiral de asesinatos sectarios.
"Estos asuntos se pueden poner muy caóticos", dijo. "Lo peor que puede pasar en este país es tener un conflicto generalizado entre varias sectas. Tenemos que evitarlo cueste lo que cueste".
La mayor parte de la violencia étnica se ha concentrado en tres lugares: el área al sur de Bagdad conocida como el ‘Triángulo de la Muerte', donde los asesinados son en su mayor parte chiíes; Kirkuk, la ciudad refinadora dividida entre kurdos, árabes y turcomanos, y donde los kurdos controlan la seguridad y los árabes los acusan de sembrar el terror; y Mosul, la ciudad norteña dividida entre kurdos y árabes, donde los cadáveres de árabes y kurdos asesinados aparecen en lugares públicos con alarmante regularidad.
Decenas de líderes comunitarios han sido asesinados en Mosul y Kirkuk. Los kurdos son especialmente sensibles frente a acusaciones de represión étnica, porque ellos fueron víctimas de la campaña de Anfal de Hussein en 1988, en la que murieron al menos 100.000 kurdos y fueron desplazados cientos de miles más.
Durante la década de los ochenta, el Partido Baaz desplazó sistemáticamente a los kurdos de Kirkuk con el fin de inclinar el balance étnico de la ciudad a favor de los árabes. Los kurdos ahora sólo apoyarán a un gobierno iraquí que prometa revertir la ‘limpieza étnica' de Kirkuk -un tema explosivo para muchos árabes.
"Los kurdos piden Kirkuk. Más tarde empezarán a pedir Bagdad", dijo el jeque Abu D'ham, un jefe tribal sunní de Kirkuk que teme ser asesinado si se publica su nombre completo. "Fue Saddam Hussein el que dio demasiado a los kurdos, más de lo que merecían".
Más temprano que tarde, dijo, los árabes de la ciudad se rebelarán. "Habrá guerra".
Los sunníes se reunieron en Bagdad la semana pasada, de ciudades asoladas por la guerra como Mosul, Ramadi, Faluya y Samarra, para expresar una fuerte mezcla de rabia anti-norteamericana, rabia étnica y apoyo a la resistencia. Dos veces durante la asamblea, emisarios de los líderes chiíes trataron de hablar, y las dos veces fueron acallados.
"Usted es de una familia chií. ¿Por qué se mete en nuestros asuntos?", le dijo a un chií que trató de dirigirse a la asamblea el hombre en el podio, el jeque Mohammed Mahmoud al-Mudaris, un funcionarios del Partido Islámico Iraquí.
"Estupendo, como usted quiera, sunníes contra chiíes", dijo el chií cuando salía furiosamente del salón de conferencias. "Eso es exactamente lo que quieren los judíos".
Los sunníes también temen que cuando los partidos políticos chiíes se apoderen del gobierno, purgarán de las fuerzas de seguridad a los muchos sunníes que sienten simpatía hacia las tribus y la resistencia -una medida que, advierten, sólo inflamarán más a los sunníes.
Líderes chiíes como Adil Abdel-Mahdi, un importante funcionario del más poderoso partido chií, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, han alentado esas preocupaciones con promesas de sacar a los infiltrados de la policía y fuerzas armadas iraquíes.
"Toda vez que encontremos una persona corrupta o peligrosa, la sacaremos de ahí. Eso no se ha hecho lo suficientemente", dijo Abdel-Mahdi.
La turbia división chií-sunní pueden involucrar a millones de personas. Todas las principales ciudades de Iraq, desde Basra hasta el sur, Bagdad, y Mosul al norte, tienen considerables poblaciones sunníes, chiíes y kurdas. Esto también se desarrolla contra el telón de fondo de un creciente cisma sunní-chií en todo el mundo árabe.
Desde que la caída del gobierno de Hussein abriera el camino para que la mayoría chií entrara en la política iraquí, en todo el mundo árabe los chiíes han actuado pidiendo más derechos, especialmente en países como Arabia Saudí y Bahrain.
En los últimos dos años, líderes chiíes de Iraq han atacado abiertamente a los gobiernos dirigidos por sunníes que se arrimaron al gobierno de Hussein y ahora guardan silencio sobre las constantes olas de ataques terroristas en Iraq. Jordania e Iraq incluso retiraron sus embajadores respectivos la semana pasada después de que se informara que el terrorista kamikaze que mató a 125 chiíes en febrero era jordano.
"¿Nos matan en Mosul, en Bagdad y en todas partes y nadie dice nada en el mundo árabe?", preguntó en las oraciones del viernes el imán chií de la mezquita de Boratha, en Bagdad, Jalaluddin al-Saghir.
Tras el servicio, un grupo de hombres chiíes discutieron las perspectivas de una guerra étnica más amplia en Iraq.
"Hemos vivido pacíficamente durante muchos años, pero ahora ha empezado el conflicto", dijo Ali al-Dabagh, un ingeniero de 40 años. "Tenemos dirigentes sabios en los dos lados. Están tratando de calmar las cosas, y tenemos la esperanza de que no se descontrolen".
Junto a él, Jalal A'ati Sahaib, 44, taxista, culpó de los asesinatos intestinos a los extranjeros. Pero luego agregó: "Un día, el lado contrario lo dejará. Se cansarán de los asesinatos. Se darán cuenta de la paciencia que tenemos".
Dabagh agregó: "Ojalá que esto no termine en una guerra civil".

Shamil Aziz contribuyó desde Baghdad.

Al autor se puede escribir a: tcambanis@globe.com

29 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
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escuela dos veces quemada


[Guido de Vries] Por segunda vez se provoca un incendio en una escuela musulmana turca en Uden. Grupos fascistas detrás de atentado.
Uden, Holanda. Quién toca la escuela, toca a los niños y padres y a toda la comunidad.
Es la primera frase de la carta de protesta que colgaba ayer en la puerta de la escuela básica musulmana turca Bedir, de Uden. La directora de la escuela J. van der Voort, no sabe quién es el autor, "pero él o ella sabe cómo en dar en el clavo", dice. "Podemos saber mejor que nadie el daño que causa un atentado semejante. No se trata de algunas mesas y sillas [que se quemaron] sino del daño emocional".
Van der Voort está sentada junto a la pizarra en una sala de clases de Bedir. Su escuela se ubica desde hace algunos meses en la Aldetienstraat, luego de que el antiguo edificio (en Landschrijversveld) fuera consumido por las llamas el 9 de noviembre, tras un atentado. Casi se repitió el drama cuando la noche del primer día de pascua desconocidos arrojaron contra le escuela una botella con material inflamable. "Qué tengan el coraje de volver a hacerlo, después de que la prensa de todo el mundo prestara atención al asunto", dice la directora, sacudiendo la cabeza.
El incendio de ayer fue controlado rápidamente debido a que un agente de la comisaría de policía cercana oyó la alarma de la escuela y llamó a los bomberos. El daño se limitó a una ventana rota, un par de sillas y algunas manchas de fuego, según la policía, que, según se desprendió hoy, detuvo el domingo a un joven de 17 años.
Los gozan con la violencia de este tipo, están sometidos a la bestia en sí mismos. ¡No él o ella, sino la bestia los domina!.
Es la segunda frase de la carta de protesta en la puerta de la escuela de Uden. B. Sahin ha leído la carta. Es padre de dos niños (de cinco y nueve) que siguen clases en la escuela Bedir. "No sé qué tengo que decirles a mis hijas", dice, en el pasillo de la escuela. "Después del gran incendio le dije a las niñas: ‘No temáis nada, la nueva escuela está junto a la comisaría, y los bomberos están cerca'. Esos argumentos ya no podré usarlos".
Poco después del atentado el primer día de pascua, el alcalde de Uden, J. Kersten, intentó calmar en el ayuntamiento a los padres y profesores involucrados. Estaban, según ella, "todavía más consternados" que la primera vez. "No tanto por el alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre. Nadie pensó que podía ocurrir". La directora de la escuela Van der Voort: "Las madres turcas preguntaron a Kersten: ‘¿Qué tengo que decir mañana a mis hijos?' Ella no respondió. Intervino un agente: ‘Dígasle la verdad, cuénteles lo que ha ocurrido'. Me pareció bien".
El autor no es más que un idiota peón de su propia agresión, y no logra nada.
Es la penúltima frase de la carta de protesta en la puerta de la escuela de Ude. "En noviembre los hechores causaron más daño que un mar de llamas", dice, convencido, Sahin. "Mis dos niñas pasaron algunas noches insomnes y no se atrevían a quedarse solas en casa. Hemos debido hablar mucho".
El médico de la empresa, un pediatra y un asistente social están hace meses en negociaciones con una parte de los profesores y alumnos, dice Van der Voort. "Han tenido una experiencia muy traumática. Algunos niños se han puesto agresivos, tienen miedo del incendio y se sienten inseguros. Y algo más: ¿Cómo debemos explicar a nuestros alumnos que los sospechosos del incendio de noviembre todavía están libres?"
En enero, durante la fiesta del sacrificio, tuvo algunas esperanzas. "Invitamos a los alumnos y docentes de todas las escuelas básicas de Uden para mostrarles lo normal que era nuestra escuela. No oímos todo el día más que observaciones positivas: aquí hay niños normales, tienen los mismos libros que nosotros, y las profesoras son holandesas". Con todo, hemos estado los últimos meses "recogiendo los escombros", dice la directora de escuela. "Se estaba deteriorando y ahora pasa esto".
¿Qué hacer ahora? Van der Voort vio hace poco una emisión de ‘Zembla', sobre Uden. En el programa quedó claro que en el ayuntamiento de Brabant hace años hay tensiones entre los jóvenes. "No pueden mostrar comprensión unos de otros", dice. "Lo que ha ocurrido ahora puede volver a ocurrir mañana", teme. "Tenemos todos un gran problema". Dice que Uden debe "unirse". "Ayuntamiento, policía, escuela, padres -todos deben participar en un plan de seguridad".
Van der Voort es apoyada por Marcel, padre de uno de los tres sospechosos del atentado pirómano contra la mezquita de Uden (en la noche del 6 al 7 de noviembre) y contra una escuela, el 9 de noviembre. Marcel ("mi hijo y los otros dos no tienen nada que ver con el incendio de pascua, ¡estaban con arresto domiciliario!") dice que "en todo Holanda, en Gelderland, Brabant del Este y específicamente Uden" pasan cosas "que los padres no controlan".
Entre los jóvenes hay algunos "muy intolerantes", dice. "En nuestro ayuntamiento los grupos luchan entre sí. El enfrentamiento no es tanto entre extranjeros y nativos -en el primer incendio también había extranjeros implicados- sino entre nativos y musulmanes. En eso participan escolares de escuelas secundarias. Marcel cree que el alcalde no conoce el problema. "Tienen los atentados como incidentes. Han escrito a 200 personas, con las que quieren hablar. Le he pedido que venga alguna vez a hablar con los jóvenes implicados. Pero no lo hace, lo escabulle".
Sahin, cuyos dos hijos son alumnos de la escuela Bedir, no piensa que Uden pueda terminar con el problema. "Aquí pasa algo que no pasa en otros ayuntamientos. Algo malo. Cerremos la escuela y marchémonos", dice, junto a la puerta de la escuela. La carta de protesta ondea con el desconocido que en su última frase se dirige al autor: "No eres valiente, y no despiertas admiración".

29 de marzo de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh

el corazón de juanes


[Teresa Wiltz] Heridas de la guerra y semillas de esperanza dan propósito y pasión a la música colombiana.
Se hicieron todos los deberes: Se calentó la garganta, gracias a un inhalador a vapor portátil. Habló con el presidente de la discográfica que vino desde Miami. Saludó a los fans y participó en un programa de ‘encuentra y conoce'. Ahora, en el camerino del DAR Constitution Hall, Juanes tiene escalofríos, las luces se han atenuado, la comilona de frutas y platos de manjares sigue sin tocar. (Su regla: Nada de comida al menos ocho horas antes de actuar). Con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, se apoya contra el umbral de la puerta, contra un retrato del artista como un joven rockero, vestido con una traje de satino negro, una camisa verde-amarillo y sus característicos zapatos de lona. Siempre suavemente, canturrea sus ejercicios vocales, como un pájaro arrullando arriba y abajo de la escala.
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:

Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor


Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: ‘Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".

Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...


A Dios Le Pido

Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".

29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
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sunníes llaman a las armas


[Thanassis Cambanis] Clérigos sunníes llaman a luchar contra chiíes y kurdos. Iraq al borde de la guerra civil.
Bagdad, Iraq. Por primera vez, jeques sunníes están llamando públicamente a sus seguidores a atacar con fuerza a kurdos étnicos y chiíes, una escalada en la retórica que podría exacerbar la violencia general que ya sacude las comunidades étnicas de Iraq.
"Los norteamericanos no son el problema; estamos viviendo bajo la ocupación de kurdos y chiíes, dijo Abdulhalik Adburahman, un líder sunní de la norteña ciudad de Kirkuk, a una asamblea de jefes tribales la semana parada, ante un ensordecedor aplauso. "Es hora de contraatacar".
Llamados similares a la violencia están siendo expresados contra el trasfondo de un alarmante aumento de la violencia étnica de ojo por diente y asesinatos sectarios.
De acuerdo a varios líderes iraquíes, escuadrones de la muerte chiíes matan rutinariamente a sunníes sospechosos de lazos con el Partido Baaz o con la resistencia. Grupos de sunníes atacan en venganza a los chiíes, dijeron líderes políticos sunníes como Adnan Pachachi, sugiriendo que son organizaciones importantes, y no pequeñas células aisladas de vigilantes, las que están detrás de los asesinatos.
Cada vez más términos como "resistencia" y "fuerzas anti-iraquíes", favoritas de los funcionarios estadounidenses aquí, no transmiten gran parte de lo que es la violencia. Políticos iraquíes dicen que la violencia más brutal es realizada por combatientes sunníes con chiíes y kurdos -tanto civiles como los que trabajan para las fuerzas de seguridad respaldadas por el gobierno iraquí.
Los sunníes han ahora empezado a referirse a un frente de resistencia casi exclusivamente sunní, al que llaman "patriotas árabes", que están realizando ataques de venganza contra la coalición chií-kurda que ha desplazado a la camarilla dominante sunní, hacia los márgenes de la política del país.
"Han habido un buen número de asesinatos de gente de la que se sospechaba que trabajaron para el antiguo régimen. Eso ha llevado a asesinatos de venganza", dijo Pachachi, cuya plataforma secular y laica opuesta a la violencia sectaria no logró generar apoyo popular tras las elecciones del 30 de enero. Ahora Pachachi está tratando de posicionarse a sí mismo como una figura unificadora para los grupos sunníes que se sienten excluidos del proceso político.
La semana pasada, los jeques sunníes llamaron abiertamente a los líderes tribales a prestar apoyo político y logístico a los combatientes sunníes trabados en lo que ven como una lucha necesaria para su supervivencia como minoría en Iraq. Los kurdos y chiíes, que juntos constituyen un 80 por ciento de la población de Iraq, temen que esas declaraciones fanáticas -y acciones- puedan provocar un estallido de matanzas étnicas que podrían desgarrar al estado iraquí.
"Nuestra dignidad es humillada todos los días en las áreas más problemáticas", dijo a la asamblea sunní el jeque Amash Awad al-Obeidi, jefe de 17.000 miembros de la tribu en Ramadi, exhortando a sus colegas jefes a concentrarse en la acción, y no en interminables reuniones políticas. "Estamos hundiéndonos en la sangre. Las palabras sobran".
Existe una enorme desconfianza entre los tres principales grupos étnicos -chiíes, kurdos y sunníes-, cada uno de ellos reivindicando cifras de población inverosímilmente altas.
Los jeques sunníes dicen que Irán envió millones de personas a cruzar la frontera haciéndose pasar por chiíes iraquíes para hinchar los totales de votación de los partidos islámicos chiíes durante las elecciones recientes. Los kurdos acusan a los sunníes en el norte de fraude, cometido para privar de derechos a cientos de miles de kurdos ansiosos de deshacerse de décadas de ‘limpieza étnica' durante el régimen de Saddam Hussein, y vuelven a sus casas en lugares inestables, como la disputada ciudad de Kirkuk.
Los sunníes son acusados por kurdos y chiíes de fomentar la violencia en sus áreas y luego boicotear las elecciones, para poder exagerar la cuota de votos que dicen que habrían obtenido.
Todo dicho, la efervescente retórica aumenta la tensión que preocupa a los nacionalistas laicos como Pachachi, que calcula que han muerto miles de iraquíes en la espiral de asesinatos sectarios.
"Estos asuntos se pueden poner muy caóticos", dijo. "Lo peor que puede pasar en este país es tener un conflicto generalizado entre varias sectas. Tenemos que evitarlo cueste lo que cueste".
La mayor parte de la violencia étnica se ha concentrado en tres lugares: el área al sur de Bagdad conocida como el ‘Triángulo de la Muerte', donde los asesinados son en su mayor parte chiíes; Kirkuk, la ciudad refinadora dividida entre kurdos, árabes y turcomanos, y donde los kurdos controlan la seguridad y los árabes los acusan de sembrar el terror; y Mosul, la ciudad norteña dividida entre kurdos y árabes, donde los cadáveres de árabes y kurdos asesinados aparecen en lugares públicos con alarmante regularidad.
Decenas de líderes comunitarios han sido asesinados en Mosul y Kirkuk. Los kurdos son especialmente sensibles frente a acusaciones de represión étnica, porque ellos fueron víctimas de la campaña de Anfal de Hussein en 1988, en la que murieron al menos 100.000 kurdos y fueron desplazados cientos de miles más.
Durante la década de los ochenta, el Partido Baaz desplazó sistemáticamente a los kurdos de Kirkuk con el fin de inclinar el balance étnico de la ciudad a favor de los árabes. Los kurdos ahora sólo apoyarán a un gobierno iraquí que prometa revertir la ‘limpieza étnica' de Kirkuk -un tema explosivo para muchos árabes.
"Los kurdos piden Kirkuk. Más tarde empezarán a pedir Bagdad", dijo el jeque Abu D'ham, un jefe tribal sunní de Kirkuk que teme ser asesinado si se publica su nombre completo. "Fue Saddam Hussein el que dio demasiado a los kurdos, más de lo que merecían".
Más temprano que tarde, dijo, los árabes de la ciudad se rebelarán. "Habrá guerra".
Los sunníes se reunieron en Bagdad la semana pasada, de ciudades asoladas por la guerra como Mosul, Ramadi, Faluya y Samarra, para expresar una fuerte mezcla de rabia anti-norteamericana, rabia étnica y apoyo a la resistencia. Dos veces durante la asamblea, emisarios de los líderes chiíes trataron de hablar, y las dos veces fueron acallados.
"Usted es de una familia chií. ¿Por qué se mete en nuestros asuntos?", le dijo a un chií que trató de dirigirse a la asamblea el hombre en el podio, el jeque Mohammed Mahmoud al-Mudaris, un funcionarios del Partido Islámico Iraquí.
"Estupendo, como usted quiera, sunníes contra chiíes", dijo el chií cuando salía furiosamente del salón de conferencias. "Eso es exactamente lo que quieren los judíos".
Los sunníes también temen que cuando los partidos políticos chiíes se apoderen del gobierno, purgarán de las fuerzas de seguridad a los muchos sunníes que sienten simpatía hacia las tribus y la resistencia -una medida que, advierten, sólo inflamarán más a los sunníes.
Líderes chiíes como Adil Abdel-Mahdi, un importante funcionario del más poderoso partido chií, el Consejo Supremo de la Revolución Islámica de Iraq, han alentado esas preocupaciones con promesas de sacar a los infiltrados de la policía y fuerzas armadas iraquíes.
"Toda vez que encontremos una persona corrupta o peligrosa, la sacaremos de ahí. Eso no se ha hecho lo suficientemente", dijo Abdel-Mahdi.
La turbia división chií-sunní pueden involucrar a millones de personas. Todas las principales ciudades de Iraq, desde Basra hasta el sur, Bagdad, y Mosul al norte, tienen considerables poblaciones sunníes, chiíes y kurdas. Esto también se desarrolla contra el telón de fondo de un creciente cisma sunní-chií en todo el mundo árabe.
Desde que la caída del gobierno de Hussein abriera el camino para que la mayoría chií entrara en la política iraquí, en todo el mundo árabe los chiíes han actuado pidiendo más derechos, especialmente en países como Arabia Saudí y Bahrain.
En los últimos dos años, líderes chiíes de Iraq han atacado abiertamente a los gobiernos dirigidos por sunníes que se arrimaron al gobierno de Hussein y ahora guardan silencio sobre las constantes olas de ataques terroristas en Iraq. Jordania e Iraq incluso retiraron sus embajadores respectivos la semana pasada después de que se informara que el terrorista kamikaze que mató a 125 chiíes en febrero era jordano.
"¿Nos matan en Mosul, en Bagdad y en todas partes y nadie dice nada en el mundo árabe?", preguntó en las oraciones del viernes el imán chií de la mezquita de Boratha, en Bagdad, Jalaluddin al-Saghir.
Tras el servicio, un grupo de hombres chiíes discutieron las perspectivas de una guerra étnica más amplia en Iraq.
"Hemos vivido pacíficamente durante muchos años, pero ahora ha empezado el conflicto", dijo Ali al-Dabagh, un ingeniero de 40 años. "Tenemos dirigentes sabios en los dos lados. Están tratando de calmar las cosas, y tenemos la esperanza de que no se descontrolen".
Junto a él, Jalal A'ati Sahaib, 44, taxista, culpó de los asesinatos intestinos a los extranjeros. Pero luego agregó: "Un día, el lado contrario lo dejará. Se cansarán de los asesinatos. Se darán cuenta de la paciencia que tenemos".
Dabagh agregó: "Ojalá que esto no termine en una guerra civil".

Shamil Aziz contribuyó desde Baghdad.

Al autor se puede escribir a: tcambanis@globe.com

29 de marzo de 2005
©boston globe
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