Blogia
mQh

américa latina

esclavos en el paraíso


[Gerardo Reyes] Condiciones infrahumanas en centrales azucareros dominicanos.
Por un callejón oscuro del batey, Emmanuel camina somnoliento mientras se pone su camisa blanca de trabajo curtida de barro seco. Son las 5 y media de la mañana del segundo domingo de diciembre.
Hoy no hay escuela, y el tímido muchacho haitiano de 14 años se adentra en ayunas en el cañaveral blandiendo un machete prestado con el que ha cortado cuatro toneladas de caña en las dos últimas semanas.
De una multiplicación pavorosamente simple depende su supervivencia en estos días de zafra. Por cada tonelada de caña que corte recibirá $1.80, el precio de cinco libras de azúcar refinada en Publix.
Es decir, que por el trabajo de sol a sol que ha hecho en los dos últimos fines de semana, más unas horas que se ha escapado de la escuela, le pagarán un poco menos de $8.
Nadie le garantiza que recibirá el dinero contante y sonante. Lo más seguro es que el sábado siguiente la empresa le entregue un comprobante por el valor de lo devengado, que tendrá que empeñar en la tienda de abastos del batey para comer arroz y habichuelas, o sólo arroz como lo hizo ayer.
La tienda le descuenta un 10 por ciento.
''Como está la vida yo no sé que voy a hacer'', afirmó Emmanuel, quien aprendió a hablar español en los 18 meses que ha trabajado en República Dominicana
Emmanuel Sanjuan es uno de los miles de braceros de todas las edades que viven y trabajan en condiciones infrahumanas en los extensos centrales azucareros del sureste de República Dominicana.
La habitación de madera sin ventanas de seis metros cuadrados, sin luz, sin agua, sin baño y de piso de tierra, donde vive como huérfano porque sus padres se quedaron en Haití, es la más reciente estación de su deambular laborioso, desde que tenía 13 años, por las plantaciones y los bateyes de miseria diseminados a lo largo y ancho del imperio azucarero de los Vicini, o de la familia Moreno, o del gobierno dominicano en el municipio de San Pedro de Macorís, a 60 kilómetros de Santo Domingo.
Dentro de estas fronteras que forman las murallas verdes de la caña de azúcar con sus pendones florecidos, más de 20,000 haitianos resuelven cada año la penosa encrucijada de salir de su país para no morir de hambre a vivir en otro ajeno, donde posiblemente mueran por exceso de trabajo, desnutrición o falta de atención médica y sin un peso en el bolsillo.
La mayoría de los entrevistados no quiere regresar a Haití.
''Son esclavos en el paraíso'', sostuvo el padre Christopher Hartley Sartorius, párroco de San José de los Llanos quien se ha convertido en el defensor de oficio de los trabajadores agrícolas de la región.
El sacerdote hispano-británico, discípulo de la Madre Teresa de Calcuta, explicó que el degradante paisaje de contraste lo forman la situación deplorable de los trabajadores haitianos y la cercanía de las mansiones de recreo de las familias más ricas del mundo en el lujoso balneario de Casa de Campo.
''¿Díganme si esto no es la cabaña del Tío Tom?'', preguntó el sacerdote luego de apuntar hacia unos alambres de púas que fueron instalados en el techo del pasillo de un barraca calurosa y maloliente para evitar que los obreros escaparan.
Durante cuatro días, un reportero y un fotógrafo de El Nuevo Herald recorrieron los rincones amargos de esta zona y entrevistaron a decenas de trabajadores en unos 10 bateyes del Consorcio Vicini y en dos del Central Romana, de la familia Fanjul.
La denuncia común es el hambre, los malos tratos que reciben por parte de los capataces en los terrenos de los Vicini, desde insultos hasta golpizas y encarcelaciones clandestinas, los deficientes y en muchos casos inexistentes servicios médicos y la explotación inhumana de su trabajo a cambio de un estipendio que escasamente alcanza para comer una vez al día.
Las matemáticas de la avaricia llegan a tal extremo en estos lugares que en el Central Romana, propiedad de los Fanjul, influyentes magnates del azúcar cubanoamericanos del sur de la Florida, algunos trabajadores denunciaron que la empresa les cobra el machete con el que cortan la caña.
Las condiciones de vida en La Romana, sin embargo, son menos agobiantes que las del consorcio Vicini, según explicó Marie Maude, una monja haitiana de las Hijas de María que dirige varios proyectos de la comunidad religiosa en esta zona.
En su visita El Nuevo Herald pudo constatar que el pago que reciben los trabajadores por tonelada en el Central Romana es de 20 a 30 centavos de dólar más alto y en general las viviendas son más sólidas, aunque la mayoría no cuentan con luz eléctrica, agua, servicios sanitarios ni cocinas.
''De todas maneras muchos de los picadores pasan hambre porque no les alcanza el poco dinero que ganan .... Hay muchísimas necesidades de los trabajadores que no han sido escuchadas: hay bateyes en donde sólo hay una pluma [llave] de agua para 600 y más personas'', explicó la religiosa quien dirige un centro de educación y nutrición cercano al batey La Higuera.
El vicepresidente de relaciones públicas del Central Romana, Francisco A. Micheli, declaró a El Nuevo Herald por escrito que el central fue reconocido, en el marco de la XII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica, como ''una gerencia modelo que ha hecho grandes contribuciones al desarrollo económico y social'' del país caribeño.
''Es posible que muchas de esas personas que han mostrado algún tipo de queja, según usted afirma, vivan en peores condiciones en su país que aquí en la República Dominicana'', agregó el ejecutivo. ``En cuanto al machete, éste es un implemento personal de trabajo''.
El nuevo gobierno de República Dominicana, que lleva cinco meses en el poder, parece interesado en empinarse a mirar lo que está ocurriendo en la zona.
Carlos Amarante Baret, director de la Dirección de Migración de República Dominicana, afirmó a El Nuevo Herald que la administración del presidente Leonel Fernández no permitirá que esta situación continúe.
''Nosotros no propiciaremos ni vamos a apoyar abusos ni condiciones de salubridad que denigren la dignidad humana'', aseguró Amarante, quien es abogado laboralista. ``Nuestros inspectores, y ahí nos puede ayudar el padre Christopher, y nosotros mismos personalmente, iremos a chequear las condiciones de vida y de trabajo de estas personas''.
Los observadores del Departamento de Estado de Estados Unidos ya pasaron por el lugar. El informe del 2003 parece un copia de las repetidas quejas escuchadas por El Nuevo Herald. ``Las condiciones de los trabajadores agrícolas son malas, especialmente en la industria del azúcar. La mayoría de los caseríos de los trabajadores de la caña de azúcar no tienen escuelas, instalaciones médicas, agua corriente, servicio de alcantarillado y presentan altos índices de enfermedades''.
En un esfuerzo por conocer la opinión de la familia Vicini, El Nuevo Herald se comunicó con sus oficinas en Santo Domingo.
Una mujer, que se identificó como secretaria de Juan Bautista Vicini, presidente del grupo agro-industrial, reclamó al reportero por haber ingresado a los bateyes sin autorización de la compañía.
Los bateyes son poblados abiertos donde funcionan oficinas del gobierno dominicano e iglesias de diferentes denominaciones. Las vías empolvadas de acceso son públicas. Por allí transitan turistas que conduce motocicletas de tres ruedas en espontáneos safaris de misericordia cuyo fin es repartir juguetes y monedas a los niños.
La secretaria de Vicini informó que sería difícil que la persona encargada de las relaciones con los medios de comunicación pudiera atender al reportero porque estaba en los campamentos repartiendo regalos de Navidad.

25 de enero de 2005
©el nuevo herald

leyes anti-pandillas en honduras


El Parlamento de Honduras respondió con condenas más severas contra los pandilleros y el crimen organizado, y el anuncio de la construcción de una cárcel de máxima seguridad, ante la creciente violencia que azota al país.
Tegucigalpa, Honduras. Las medidas fueron aprobadas esta semana por la mayoría de los 128 diputados del Congreso Nacional, en un nuevo intento por frenar los altos índices de violencia que abaten a este empobrecido país centroamericano.
Según las reformas al Código Procesal Penal, los miembros de ‘maras' (pandillas armadas) y de otros grupos que se asocien para delinquir serán condenados de 20 a 30 años de cárcel, más una multa de 100 mil a 300 mil lempiras (de 5.320 a 15.960 dólares).
Los diputados aprobaron, además, una reforma que permitirá al ciudadano que en defensa propia y de sus bienes mate a un delincuente, ser escuchado en libertad durante el juicio.
El secretario del Parlamento, Juan Orlando Hernández, dijo que los diputados confían en que las medidas ayudarán a disuadir a los criminales y serán complementarias a las acciones del Ejecutivo contra los delincuentes.
El presidente del Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (CODEH, privado), Andrés Pavón, expresó preocupación por las reformas, principalmente la que permite juzgar en libertad a quien en defensa propia o de sus bienes mate a un delincuente.
"A nuestro juicio eso es legitimar la pena de muerte", sostuvo.
Las reformas, que entrarán en vigor al ser publicadas en el Diario Oficial ‘La Gaceta', establecen que los miembros de maras o del crimen organizado que sean inculpados de crímenes no serán beneficiados con medidas sustitutivas cautelares.
Con estas medidas, el Parlamento busca hacer frente a una creciente ola de violencia y delincuencia común, de la que las autoridades señalan como principales responsables a los pandilleros.

Años de Batalla
Cuando el presidente hondureño, Ricardo Maduro, asumió el poder el 27 de enero de 2002, anunció una lucha frontal contra las pandillas armadas que atemorizaban y controlaban extensas zonas en las principales ciudades del país.
La lucha continuó con la aprobación, en agosto de 2003, de una reforma al Código Procesal Penal que estableció penas de nueve a doce años de cárcel para los jefes de pandillas, reducida en un tercio a los que solamente son miembros.
Desde entonces han sido capturados unos 2,200 pandilleros, informó el ministro de Seguridad, Óscar Álvarez.
Las sanciones fueron aprobadas tras la una masacre de 28 personas que viajaban en un autobús en San Pedro Sula (norte) el pasado 23 de diciembre, atribuida por la Policía a la ‘Mara Salvatrucha', una de las más temidas en el país.
El Parlamento hondureño también aprobó 20 millones de lempiras (poco más de un millón de dólares) para iniciar la construcción de una cárcel de máxima seguridad, alejada de centros rurales y urbanos.
La prisión, que se construirá en un sitio por determinarse, tendrá un coste mínimo de 50 millones de lempiras (2.7 millones de dólares).
Durante la administración de Rafael Callejas (1990-1994) se construyó la Penitenciaría Nacional, que se suponía era la más segura del país.
Pero en la práctica ese centro, a unos 30 kilómetros al norte de Tegucigalpa, es uno de los más inseguros por las frecuentes muertes violentas de reos que se registran en su interior.

24 de enero de 2005
©univisión

narcos ponen en jaque a méxico


Guerra de carteles aterroriza al país. La guerra del narcotráfico volvió a recrudecer en México con la ejecución de seis guardias de un penal y muertes en diversos puntos del país en los últimos días, mientras el presidente Vicente Fox aseguró que utilizará todos los recursos del Estado para enfrentar el problema.
Ciudad de México, México. Seis guardias federales aparecieron el jueves ejecutados, con las manos esposadas, en el exterior de una cárcel de máxima seguridad en Matamoros, una ciudad fronteriza a unos 1.070 kilómetros al noreste de la capital, en el Estado de Tamaulipas.
El mismo jueves, acentuando el ambiente de descontrol en las cárceles mexicanas, el director de un centro penitenciario en el Estado de Puebla (centro) se suicidó de un balazo, mientras que el abogado del capo del cartel de Tijuana, Benjamín Arellano Félix, fue asesinado a quemarropa, en Toluca (centro).
En Sinaloa, el gobierno estatal anunció la destitución de tres directores de sendos penales del Estado, después de una fuga de presos. A principios de semana, otros tres reos se fugaron de otro penal en Islas Marías, en el Pacífico.

Desafío al Gobierno
"Es claro que los homicidios cometidos en Tamaulipas constituyen un intento de desafío al Estado, como reacción a la contundencia con que el gobierno federal ha atacado los intereses del crimen organizado", declaró Fox, en un comunicado, tras una reunión con su gabinete de seguridad.
"En esta lucha contra la delincuencia, el gobierno federal no tendrá más límite que el que la Constitución le marca", añadió.
"Estamos en una guerra permanente, hay una alerta general en este momento", declaró este viernes una alta fuente gubernamental bajo anonimato.
La nueva y sangrienta oleada se desató básicamente tras la captura en marzo de 2003 de Osiel Cárdenas, jefe del cártel del Golfo, precisamente en Tamaulipas, según la Procuraduría mexicana.
Esa captura desató forcejeos entre las organizaciones que dominan el narcotráfico en México (de dos a ocho, según las fuentes), una lucha que se ha generalizado a todo el país.
"La guerra de los carteles se ha acelerado, eso explica los asesinatos, hay una recomposición del crimen organizado", añadió la fuente gubernamental bajo anonimato.
"Desde los penales se están operando secuestros, extorsiones, se ordenan ejecuciones", denunció una organización no gubernamental, el Consejo ciudadano para la seguridad pública y la justicia penal.
Los escándalos se concentran en los tres penales de máxima seguridad en el país, donde están internados los grandes capos del narcotráfico.
En esos centros, que teóricamente están sometidos a estrictas medidas de seguridad, han sido asesinados a balazos varios reclusos en los últimos meses.

El Hermano del ‘Chapo'
El último asesinato fue el de un hermano de Joaquín ‘Chapo' Guzmán en el penal de ‘La Palma' (centro), el 31 de diciembre.
‘El Chapo' Guzmán es considerado el capo del cartel de Sinaloa, y él mismo se fugó hace cuatro años de una cárcel de Jalisco (oeste).
Armas, drogas, computadoras, teléfonos celulares, televisores, hasta citas con prostitutas eran algo habitual en ‘La Palma', con capacidad para 724 reclusos, según las investigaciones posteriores.
Osiel Cárdenas, el capo del Golfo, podía salir hasta doce horas diarias de su celda para preparar con total impunidad la defensa de sus casos, reconocieron las autoridades.
Esos descubrimientos le costaron el cargo al responsable de la seguridad de los penales en el ámbito federal.
La semana pasada el gobierno desplegó más de 700 agentes, soldados y hasta tanquetas en ‘La Palma', ante lo que parecía la inminencia de otro escándalo mayúsculo, en forma de una fuga masiva o de un ajuste de cuentas interno, según distintas fuentes.
El lunes, el gobierno ordenó la dispersión de varios capos y criminales de ‘La Palma', para evitar esa concentración de criminales de alta peligrosidad.

22 de enero de 2005
©univisión

mayoría de iraquíes quiere votar


[Karl Vick] A pesar de las amenazas de los rebeldes y la ausencia de tradición democrática, un 80 por ciento dice que votará. Insurgentes considerarán ‘blanco militar' a todos los que se aventuren a la calle a partir del 27 de enero.
Bagdad, Iraq. Una abrumadora mayoría de los iraquíes sigue diciendo que tienen intención de votar el 30 de enero incluso si los insurgentes intensifican los ataques dirigidos a desbaratar las elecciones, de acuerdo a un nuevo sondeo de opinión pública.
El sondeo, realizado a fines de diciembre y principios de enero para el Instituto Republicano Internacional IRI, dice que un 80 por ciento de los encuestados dijeron que probablemente votarán, una tasa que se ha mantenido en gran parte igual en los últimos meses.
Un 64 por ciento dijo que era "muy probable" que votarán, lo que constituye un 7 por ciento menos desde noviembre, mientras que los que "probablemente" votarán aumentó en un 5 por ciento.
Especialistas occidentales involucrados en las preparaciones de las elecciones dijeron que estaban sorprendidos de la determinación y elasticidad de los iraquíes de a pie cuando se preparan para las primeras elecciones libres del país en medio siglo.
"A pesar de los esfuerzos de los terroristas, los iraquíes siguen dispuestos a ir a las urnas el día de las elecciones", dijo el presidente del IRI en una declaración. La organización, que es financiada por el Congreso a través del National Endowment for Democracy y la Agencia Internacional de Desarrollo AID norteamericana, encargaron el sondeo, que encuestó a 1.900 iraquíes en todas excepto dos de las 18 provincias del país. Las malas condiciones de seguridad transformaron en inaccesibles dos de las provincias en el norte, Nineveh y Dohuk. El margen de error es plus minus 3 por ciento.
"Creo que la gente estará sorprendida", dijo un funcionario de otra organización internacional intensamente involucrada en la preparación de las elecciones de la naciente clase política de Iraq. El funcionario, que insistió en que ni él ni su organización pueden ser identificados debido a problemas de seguridad, dijo que la mayoría de los iraquíes siguen con la intención de ejercer su derecho a elegir el gobierno después de décadas de dictaduras.
"Creo que la verdadera historia de estas elecciones es lo que pasa fuera de los radares", dijo el funcionario. "Pueden no saber qué están votando. Pero creo que reconocen que esto es democracia".
El nuevo sondeo fue publicado un día relativamente tranquilo en Iraq, el inicio de un festivo religioso de cuatro días que marca el fin de la peregrinación anual a la Meca. Las calles estaban en gran parte vacías, y los ataques parecieron reducirse drásticamente con respecto al miércoles, cuando los rebeldes montaron más de cien atentados en todo el país, incluyendo diez coches-bomba.
En la sureña ciudad de Basra, sin embargo, una explosión en la entrada de una base militar británica dejó heridas a varias personas, incluyendo a soldados británicos, de acuerdo a una declaración de los militares británicos. Un grupo dirigido por Abu Musab Zarqawi publicó en internet un mensaje diciendo que el ataque era "una respuesta a las torturas a que las fuerzas británicas de ocupación han sometido a nuestros hermanos en prisión".
Tres soldados británicos han sido acusados de torturar a prisioneros iraquíes en un escándalo que evoca el caso de Abu Ghraib, incluyendo fotografías de prisioneros desnudos obligados a simular posturas sexuales.
Otro grupo guerrillero, el Ejército de al-Sunna reclamó responsabilidad por un ataque el miércoles contra dos coches que transportaban elementos de seguridad occidentales cerca de Baiji, una ciudad petrolera en el norte. En el ataque murieron un británico y un chofer iraquí, y un brasileño se encuentra desaparecido. El grupo dijo haber capturado a un británico y a un sueco.
Mohammed Mutar, un jornalero que presenció el ataque, dijo que los atacantes se hicieron pasar por clientes que hacían cola en una gasolinera antes de atacar al convoy de dos coches. El teniente coronel Safa Majoun, encargado de la seguridad de una central eléctrica, dijo que dos hombres fueron secuestrados, incluyendo al director de la compañía que gestiona la planta. Nazar Jabbar, un chofer, dijo que él y otros choferes de la compañía renunciaron inmediatamente.
En la provincia de Anbar, una región del occidente de Iraq predominantemente sunní que incluye Faluya y Ramadi, el grupo de Zarqawi distribuyó esta semana octavillas advirtiendo que todo aquel se salga a la calle a partir del 27 de enero será considerado "un blanco militar".

Salih Saif Aldin en Baiji contribuyó a este reportaje.

21 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

california ejecuta a convicto


[Rone Tempest] Las apelaciones de último minuto fueron rechazadas y el gobernador Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia. Donald Beardslee fue ejecutado esta mañana 24 años después de haberse confesado culpable del asesinato de dos mujeres en el Área de la Bahía.
San Quentin, Estados Unidos. Mientras unos 300 opositores contra la pena de muerte montaban una vigilia en las afueras de la prisión, Beardslee, 61, fue amarrado con una correa a una camilla, donde le inyectó un cóctel de drogas.
El martes, en una declaración extraordinariamente detallada el gobernador Arnold Schwarzenegger dijo: "Nada en su petición o en los antecedentes de este caso me convence de que no entendía la gravedad de sus actos ni que pensara que estos atroces asesinatos no eran algo malo".
Poco después del rechazo del gobernador, la Corte Suprema de Estados Unidos negó sin comentarios la petición de aplazamiento de Beardslee. Las decisiones allanaron el camino para la ejecución de Beardslee a las 12:01 de la mañana, la onceava ejecución en el estado desde que los votantes reinstalaran la pena de muerte en 1978 y la primera de la administración de Schwarzenegger.
Beardslee rechazó una cena final especial y tuvo su ración normal de la prisión de macarrones con chile, ensalada y tarta.
Entre los que se reunieron para presenciar la ejecución en el pabellón de la muerte de San Quentin había cuatro miembros de la familia de Patty Geddling, 23, y Stacey Benjamin, 19, ante quienes Beardslee confesó haber matado y abandonado en lugares apartados después de una pelea sobre un negocio de drogas de 185 dólares en Redwood, California.
En una audiencia estatal para solicitar clemencia el viernes, los abogados de la defensa pidieron piedad en el caso a Schwarzenegger, diciendo que Beardslee sufría de un daño cerebral no detectado previamente que le llevó a cometer los dos asesinatos de 1981 así como el fatal apuñalamiento de una mujer de Missouri en 1969 por el que fue condenado a siete años de prisión.
Esperando que Schwarzenner siguiera el ejemplo del difunto Ronald Reagan, el último gobernador de California en otorgar clemencia a un condenado, los abogados pidieron que se permitiera que Beardslee fuera sometido a un sofisticado escáner cerebral de resonancia magnética, que no fue usado durante su juicio. En un caso de 1967, Reagan conmutó la sentencia de muerte de un asesino convicto con daño cerebral debido a que el más moderno test científico, el encefalograma de 16 canales, no estaba disponible en el momento del juicio.
Pero Schwarzenegger rechazó la teoría del daño cerebral, observando que Beardslee operaba a un nivel muy alto, llegando a obtener "las más altas notas cuando asistió al Colegio de San Mateo cuando estaba en libertad condicional por el asesinato de Missouri".
Después de pasar el fin de semana revisando el caso y la recomendación sellada de la Directiva de Penas de Prisión del estado, Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia a Beardslee, como hizo el año pasado en otro caso de pena de muerte desde que asumió el cargo.
En febrero pasado, Schwarzenegger ignoró las peticiones de un prominente grupo de activistas norteamericanos y extranjeros -incluyendo a algunos actores- y rechazó la petición de clemencia para el convicto fugitivo Kevin Cooper. Cooper fue sentenciado a muerte por los asesinatos con hacha de tres miembros de la familia de Chino Hills y un amigo del vecindario en 1983 durante su fuga de la prisión.
Cooper se salvó de la ejecución más tarde cuando la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito envió el caso a tribunales inferiores para que consideraran los nuevos tests de DNA.
Debido a la relativa indulgencia que demostró en casos de libertad condicional -especialmente en comparación con su predecesor demócrata Gray Davis- los primeras decisiones de Schwarzenegger en casos de pena capital están siendo observados estrechamente por los fiscales del estado y abogados de la defensa.
En entrevistas Schwarzenegger dijo que cree que la pena de muerte es "un método disuasivo necesario y efectivo para impedir asesinatos". Sin embargo, el secretario de Asuntos Legales Peter Siggins dijo en una entrevista en febrero que el gobernador había señalado que él otorgaría clemencia si el caso lo ameritaba.
"Ciertamente indicó que en un caso correcto el consideraría su decisión" de otorgar clemencia, dijo Siggins, que agregó: "Le puedo decir que el gobernador apoya la pena de muerte y cree que es una forma apropiada de castigo".Desde que asumiera el cargo en noviembre de 2003, Schwarzenegger ha otorgado tres perdones y aprobado la primera conmutación de una condena de prisión de mano de un gobernador de California desde Jerry Brown.
California está a la cabeza del país con 640 reclusos en el pabellón de la muerte, pero está en el 18 lugar en la lista de ejecuciones realizadas desde 1976. Tejas ocupa el primer lugar en ejecuciones con 337, y el segundo en términos de reclusos condenados a muerte, con 455 sentencias capitales.
Debido al complicado proceso de apelación, los reclusos condenados en California esperan un promedio de más de 20 años entre la fecha de la sentencia y la ejecución. De hecho, la mayoría de los reclusos en el pabellón de la muerte del estado mueren de muerte natural. El siguiente en la lista de espera de ejecuciones después de Beardslee es Blufford Hayes Jr., cuya sentencia de muerte de 1980 fue recurrida.
En el casi cuarto de siglo que ha esperado en la cárcel del condado de San Mateo y en el pabellón de la muerte de San Quentin, Beardslee llegó a ser un recluso modelo. De acuerdo a testimonios leídos el viernes en la audiencia para la petición de clemencia, ha incluso ayudado a los funcionarios de rehabilitación de la cárcel de seguridad.
El antiguo director de San Quentin, Daniel Vasquez describió a Beardslee como un recluso raro que no tenía problemas de disciplina. "Matarlo sería una vergüenza", dijo Vasquez.
Pero Schwarzenegger no estaba impresionado por su buena conducta. "No espero nada menos que eso", dijo.
El llamado de clemencia de último minuto fue rechazado con emocionadas declaraciones de las familias de las dos mujeres del Área de la Bahía, incluyendo a los hijos maduros de Geddling.
"No sé qué problemas tiene Beardslee con las mujeres. Parece que le gusta matarlas", dijo Tom Amundson, el hermanastro mayor de Benjamin.
En 1969, cuando tenía 26 años, Beardslee mató a una mujer de 52 años que conoció en un bar de St. Louis, apuñalándola con un cuchillo en la garganta y dejando que se desangrara hasta morir en la bañera. Después de cumplir siete años de una sentencia de 18 por ese asesinato, el antiguo mecánico de la Fuerza Aérea se mudó a California para estar cerca de su madre.
Mientra gozaba de libertad condicional Beardslee consiguió una ocupación como mecánico de Hewlett-Packard, donde obtuvo consistentemente buenas evaluaciones.
En 1981 Beardslee recogió a una autostopista, Rickie Soria, drogadicta y prostituta. Beardslee se mudó a vivir con Soria, y ella lo presentó a sus amigos.
Uno de ellos, Bill Forrester, de 19 años, reclamó que le habían robado 185 dólares de una venta de drogas en la que estuvieron implicados Geddling y Benjamin. Frank Rutherford, un vendedor de drogas considerado el cabecilla del grupo, tramó un plan para llevar a Geddling y a Benjamin al apartamento de Beardslee el 24 de abril de 1981. El día antes Beardslee envió a Soria a comprar cinta de pegar para amarrar a las mujeres cuando estas llegaran.
Después de que Rutherford hiriera accidentalmente a Geddling, Beardslee, Soria y Forrester condujeron a la mujer a un lugar remoto en el condado de San Mateo, donde Beardslee disparó a la mujer dos veces en la cabeza con una escopeta recortada.
Al día siguiente, Beardslee, Soria y Rutherford, que se habían quedado con Benjamin, esnifaron cocaína mientras llevaban a la nativa de Pacifica durante 160 kilómetros hacia el solitaria área de Lake County, al norte de San Francisco. Después de que los dos hombres no pudieran estrangular a Benjamin con un garrote de alambre, Beardslee le cortó la garganta con el cuchillo de Rutherford. Antes de abandonar el lugar los dos hombres le sacaron a Benjamin los pantalones para que pareciera que había sido violada.
La policía identificó a Beardslee gracias a un número de teléfono encontrado en una de las escenas del crimen. Como en St. Louis, Beardslee confesó rápidamente los asesinatos y fue el principal testigo en los juicios. Rutherford, que murió en prisión hace dos años, y Soria fueron condenados a largas penas de prisión, y Forrester fue absuelto.
El último en ser procesado, Beardslee fue hallado culpable y tras extensas deliberaciones del jurado, sentenciado a morir en la cámara de gas de San Quentin. El método de ejecución en California fue más tarde remplazado por muerte por una inyección letal.

20 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

tesoro enterrado de nerón


[Daniel Williams] La ciudad revela piezas de arte encontradas en el infame palacio enterrado de Nerón.
Roma, Italia. Cuando, debilitado por las revueltas militares, el infame emperador Nerón perdió el poder en 68 después de Cristo, sus sucesores decidieron que no deberían quedar huellas de su reinado y cubrieron con escombros la enorme y suntuosa Domus Aurea -la Casa Dorada- que había construido en una colina en el centro de Roma. El lago adyacente lo remplazaron con el Coliseo.
El sepultamiento del palacio tenía por intención lograr que todo el mundo se olvidara de Nerón. En realidad, lo conservó como si su complejo residencial hubiese sido, como pocos sitios arqueológicos de Roma, conservado en ámbar. Esta semana, casi 2.000 años después del gobierno de Nerón, funcionarios de la ciudad de Roma desvelaron un nuevo hallazgo del palacio que entrega una sorprendente muestra de los tesoros sepultados debajo de la colina. Es un enorme mosaico, de más de 2.7 por 1.8 metros, que muestra a hombres desnudos cosechando vides y haciendo vino, una ilustración típica de los palacios romanos de la época. Tres de los hombres están pisoteando las uvas en una cuba. Uno toca una flauta. Todos parecen divertirse.
El mosaico adorna un gigantesco arco sepultado en Colle Oppio, la colina donde estaba el palacio de Nerón. El arco era probablemente parte de un enorme vestíbulo. Grutas y túneles se extienden desde cuatro salidas, conduciendo a hallazgos todavía desconocidos.
"Calle Oppio es un gigantesco cementerio de chatarra", dijo Eugenio La Rocca, el asesor de la ciudad para monumentos. "Indudablemente hay mucho más debajo. Todo ha sido sellado. Hay ahí labranzas de un barrio de la ciudad".
Los mosaicos fueron encontrados a más de 12 metros debajo de las ruinas de los Baños de Trajano, una enorme estructura construida sobre la Casa Dorad después de más de medio siglo del suicidio de Nerón.
Partes del palacio fueron descubiertas por primera vez a fines del siglo 15 después de haber estado ocultas desde tiempos imperiales. Artistas del renacimiento se arremolinaron en las cuevas y túneles para copiar los mosaicos y frescos. Saqueadores se hicieron con las esculturas.
En años recientes han salido a la luz piezas de otras secciones del palacio. En 1968 trabajadores que estaban limpiando y apuntalando una caverna descubrieron un fresco que mostraba unas vistas de una ciudad imperial, posiblemente Roma. Pronto descubrieron un mosaico de un filósofo y su musa.
Los expertos están divididos en si estas piezas de arte eran o no parte de la herencia de Nerón o si datan de una construcción anterior que hizo derrumbar para hacer sitio para su mansión. Construyó la Casa Dorada después del incendio de Roma en el año 64 después de Cristo. Los rivales acusaron a Nerón de la conflagración de Roma.
Hoy sólo una pequeña parte del palacio, completamente subterráneo, está abierto al público. Funcionarios del ayuntamiento dijeron que pasará un tiempo antes de que las arcadas y la habitación encontradas debajo de los Baños de Trajano sean abiertos al público debido al lento curso de las exploraciones y apuntalamiento de los pasajes. Las excavaciones están enteramente en manos del gobierno municipal, propietario de Colle Oppio, el sitio de un parque público. El gobierno italiano no proporciona fondos.
El dinero privado parece estar fuera de alcance dadas las incertidumbres sobre lo que se puede encontrar. "Las compañías pagan para restaurar obras de arte que ya existen. Ya sabes cuál será el resultado", dijo Gianni Borgna, al asesor cultural del ayuntamiento. Ha calculado que las excavaciones de Colle Oppio costarán unos 500 millones de euros.
El hallazgo del mosaico continúa una tendencia en Italia a excavar sitios antiguos más profundamente en el subterráneo antes que ampliar las zonas arqueológicas existentes en la superficie. La primavera pasada se descubrió en Pompeya un templo pre-romano debajo de un templo posterior en la puerta principal de la ciudad. La decisión en Pompeya de continuar excavando hacia abajo se derivó en parte de la falta de fondos para limpiar y abrir espacios en la superficie.
En otros sitios, la razón para seguir excavando hacia abajo se remontan más atrás en el tiempo. Encima de la Colina Palatina, que da al Foro Romano imperial, se descubrieron recientemente edificios pre-imperiales, incluyendo las barracas de esclavos, debajo de estructuras más nuevas.
Al sur del Coliseo se descubrió una casa que perteneció supuestamente a un par de generales romanos que se convirtieron al cristianismo, debajo de la iglesia de San Juan y San Pablo. La casa, ahora restaurada, contiene una pintura de una figura parecida a Cristo, con los brazos extendidos.
Este tipo de exploraciones significa que el futuro del turismo puede estar en el subterráneo, dijo Borgna, especialmente en una ciudad construida sobre capas de historia. "Finalmente, cuando las cuevas y grutas sean abiertas al público", dijo, "será como visitar las catacumbas. Será una experiencia subterránea".

21 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

los últimos maharajás


[Javier Moro] La independencia de India, en 1947, dio el golpe de gracia a los últimos maharajás, 562 hombres que reinaban sobre un tercio del territorio.
El 28 enero de 1908, una española de 17 años, sentada a lomos de un elefante lujosamente enjaezado, hizo su entrada en una pequeña ciudad del norte de India. El pueblo entero estaba en la calle lanzando vítores a su paso, rindiendo un cálido homenaje a su nueva princesa, de tez tan blanca como las nieves del Himalaya. Podría parecer un cuento de hadas, pero en realidad así fue la boda de la andaluza Anita Delgado con el riquísimo maharajá de Kapurtala. Y fue el principio de una historia de amor –y traición– que se desgranó durante casi dos décadas.
He seguido los pasos de Anita Delgado por las rutas de India y de Europa, reconstruyendo con todo lujo de detalles, para mi libro ‘Pasión india', los secretos de su relación, que culminó en uno de los escándalos más sonados de la India inglesa.
Zambullirme en aquella época fabulosa, decadente e irrepetible, y explorar el mundo de los últimos maharajás, 562 hombres que a principios del siglo XX reinaban sobre un tercio del territorio de India, ha supuesto una inagotable fuente de sorpresas y de diversión. Kipling dijo que la providencia los había creado para ofrecer un espectáculo al mundo.
¡Y qué espectáculo! Con sus harenes de ‘Las mil y una noches', sus bacanales eróticas, sus pasiones por las joyas y los palacios, el flamenco y las cacerías de tigre, los caballos y los Rolls-Royce, esos hombres eran legendariamente caprichosos porque se creían de origen divino, porque los ingleses les protegían y porque el pueblo les adoraba. Unos eran cultos; otros, encantadores y seductores; otros, crueles o ascéticos; otros, un poco locos; pero, eso sí, todos excéntricos. Para ellos, la extravagancia era una forma de refinamiento.

Dieciocho años mayor que Anita Delgado, el maharajá de Kapurtala se crió en el harén, rodeado de sirvientas y niñeras en un ambiente de confort y lujo inimaginable para cualquier niño europeo. Le bastaba enseñar el pie y un criado le calzaba. Levantaba un dedo y otro acudía a peinarle.
Nunca alzaba la voz porque no era necesario. Una mirada bastaba para transmitir un deseo, inmediatamente interpretado como una orden. Hasta los sirvientes más ancianos se postraban ante el niño, tocándole los pies en signo de veneración. Su salud era seguida con la mayor atención. Una criada recogía diariamente el orinal del pequeño y escudriñaba las deposiciones con una mirada atenta. Si encontraba algo raro, le trataba inmediatamente con hierbas medicinales, y si era más grave, llamaba al médico oficial.
A los ocho años empezó a engordar, quizá porque somatizaba los problemas que suponía crecer con un pie en un mundo feudal y otro en el siglo XX. De sus tutores ingleses recibía clases de física y química, mientras que de los indios aprendía posturas del Kamasutra.
Al principio, nadie se alarmó por su sobrepeso; al contrario, el orondo heredero era decididamente un muchacho hermoso. Pero más tarde, cuando a los 10 años cruzó la frontera de los 100 kilos, cundió el pánico entre los miembros de la corte, que ya le habían elegido una primera mujer.
Su primera boda, con una joven india de alta cuna llamada Harbans Kaur, se celebró cuando ambos alcanzaron la meritoria edad de 14 años. Para entonces había logrado estabilizar su peso en 130 kilos, lo que alivió, aunque sólo fuese momentáneamente, a sus tutores y al médico.
El maharajá no vio el rostro de su amada hasta después de la ceremonia de la boda, y lo hizo a través de un espejito: "Me quedé mirando esos ojos negros, los más bonitos que había visto jamás. Luego sonreí, y ella me devolvió la sonrisa", dejó escrito en su diario.

Lo que no quedó reflejado en ningún diario fue la reacción de su joven esposa al descubrir el rostro inflado de su imberbe marido, la triple papada, los ojos alicaídos, la tripa descomunal. Ningún diario contaría en detalle lo que debió de ser su primera impresión, y luego su primera noche de amor, ella sumisa y asustada, él inexperto y peligrosamente obeso.
Lo que sí trascendió es que no consumaron el acto. De modo que a la preocupación que la corte y la familia habían sentido por la obesidad del maharajá iba a suceder ahora una profunda inquietud por su vida sexual (y por el porvenir de la dinastía).
El rumor de que el maharajá era incapaz de engendrar circulaba con insidia. Nadie dudaba de su gusto por las mujeres. Varias criadas habían contado cómo desde pequeño había intentado acercarse a ellas y, al no dejarse, había intentado comprarlas.

También era notoria su afición por las nautch-girls, bailarinas profesionales que acudían de Lahore, considerada la capital del vicio y del jolgorio. Contratadas para distraer a los soberanos, estaban también a su disposición para todo tipo de favores sexuales. No eran prostitutas en el sentido estricto, eran más bien el equivalente a las geishas japonesas. Expertas en el arte de satisfacer al hombre, de saber hablarle, de hacerle sentirse a gusto y de entretenerle, eran las encargadas de iniciar a los muchachos en el arte del sexo, así como en el uso de anticonceptivos.
Éstos variaban del coitus interruptus, que llamaban "el salto hacia atrás", a supositorios que contenían "caldo de alhelí y miel", y hasta frotarse el pene con alquitrán, lo que debía de ser contundente. Estas bailarinas-cortesanas también perfeccionaban las enseñanzas del Kamasutra. Les enseñaban que la mujer-gacela, de senos firmes, anchas caderas, nalgas redondas y yoni pequeño (casi 15 centímetros), es muy compatible en el amor con el hombre-liebre, sensible "a las cosquillas en los muslos, en las manos, bajo la planta de los pies y en el pubis".
El hombre-semental, a quien le gustan las mujeres robustas y las comidas copiosas, lo hace de maravilla con la mujer-yegua, de muslos rellenos y fuertes, cuyo sexo huele a sésamo y cuya "casa de kama tiene una profundidad de nueve dedos".
La familia del obeso maharajá confiaba en que las bailarinas podrían hacer que el maharajá funcionase. Pero el resultado era siempre el mismo: el chico tenía dificultad en copular a causa de su barriga, que ahogaba y aprisionaba el pene aunque éste estuviera en erección.
A la espera de encontrar una solución al problema, mandaban intervenir a una cortesana, cuya única y exclusiva misión era cuidar la calidad del semen real, porque de ello dependía la buena calidad de los hijos y, en consecuencia, la buena calidad del gobierno que acabarían asumiendo, de manera que vigilar el semen era, en las cortes de los maharajás, cuestión de Estado. En India siempre se ha pensado que la abstinencia provoca una acumulación excesiva de esperma, y que éste puede cortarse, exactamente igual que la leche o la mantequilla.
Por eso, esta concubina se presentaba periódicamente ante el príncipe para recoger, mediante hábiles manipulaciones, su semen en un trapito de algodón que luego quemaba en el jardín del palacio en presencia de un funcionario que ostentaba el pomposo título de guardián de las Deyecciones Reales.

Otro guardián, el de los elefantes, fue la pieza clave para solucionar el problema sexual del maharajá. El hombre declaró que los paquidermos no se reproducían en cautividad no porque fueran tímidos, sino porque necesitaban una postura y un ángulo especiales que no podían conseguir ni en el zoológico ni en las cuadras. Se le había ocurrido un truco. Había construido un pequeño montículo de tierra y piedra en el bosque detrás del palacio.
Allí, las elefantas se tumbaban y la pendiente facilitaba mucho el trabajo del macho. El resultado había sido espectacular. Los bramidos que rasgaban las tranquilas noches de Kapurtala eran buena prueba de ello, como lo era el mayor número de crías que nacían.
La declaración del guardián devolvió la esperanza a la corte. ¿Cómo aplicar su idea al caso del maharajá? La respuesta la dio el ingeniero británico J. S. Elmore, que diseñó y construyó una cama inclinada, hecha de metal y de madera con un colchón elástico, inspirada en la idea del guardián de elefantes. Las más bellas cortesanas probaron el invento con el maharajá, y la sonrisa de satisfacción que esgrimían quienes esperaban en uno de los salones del palacio a que terminase la prueba lo decía todo. ¡Qué éxito! El príncipe consiguió copular… ¡varias veces!

Nueve meses después de aquel glorioso día en la historia de Kapurtala, la joven esposa daba a luz a su primer retoño. Luego el maharajá no paró: en los años sucesivos tuvo cuatro hijos con otras cuatro esposas, sin contar con los que tuvo con sus concubinas. Éstas se sentían en general felices en el harén porque escapaban así a una vida de miseria en el campo, y porque tenían la seguridad de que, aun dejando de estar en la lista de favoritas, nunca les faltaría de nada, ni a ellas ni a sus hijos, porque así lo mandaba la tradición.
A lo que se veía obligado el maharajá para controlar la demografía del harén era a someterlas a una ligadura de trompas a partir del segundo hijo. Sus ministros, que eran hombres sofisticados, se veían a veces en la obligación de abandonar sus tareas al servicio del Estado para buscarle mujeres. "He estado en Cachemira y he traído dos chicas para su alteza", decía uno de ellos en una carta. "El problema es que nunca te libras de la sospecha por parte del rajá de que uno mismo también las haya disfrutado".

Pero las extravagancias del maharajá de Kapurtala eran menudencias comparadas con las de sus colegas, algunos de los cuales se hicieron muy amigos de Anita Delgado. El nizam de Hyderabad se enamoró locamente de la española. Le hizo suntuosos regalos, que viniendo de él tenían un valor especial porque, a pesar de ser considerado el hombre más rico del mundo, era de una proverbial tacañería.
¡Al final de su vida, remendaba él mismo sus calcetines! Pero el señor indiscutido de los placeres de la carne era un buen amigo del maharajá, y además vecino suyo. Con sus 130 kilos y los bigotes erguidos como dos cuernos, el maharajá de Patiala era conocido por su enorme apetito respecto a la comida (era capaz de zamparse tres pollos seguidos) y al amor (su harén llegó a contar 350 esposas y concubinas).
Era un hombre que ardía con pasión animal, un hombre que en una ocasión no dudó en ordenar una incursión armada en las tierras de su primo el rajá de Nabha para raptar a una chica rubia y de ojos azules que había avistado cuando cazaba. Ni él mismo sabía el número de hijos que tenía. Un visitante a Patiala contó un día 53 cochecitos de niños aparcados frente a su palacio. Lo mismo sucedía en Kapurtala, a una escala menor.

Los maharajás de Patiala y Kapurtala acabaron haciéndose muy famosos en Europa: por ser sijs, por ser monarcas de dos Estados de Punjab y por tener fuerte personalidad y presencia. La prensa aludía a una supuesta rivalidad entre ambos, pero dicha rivalidad nunca existió. A pesar de sus similitudes, eran personajes muy distintos. El número de concubinas del de Kapurtala nunca se acercó al de Patiala.
Éste era mucho más rico, más ostentoso y más guerrero. Era fanático del polo; Kapurtala lo era del tenis. El estilo de Patiala era el de un monarca oriental; Kapurtala quería parecerse más a un rey de Francia y se hizo un palacio inspirado en Versalles.

Las aptitudes para el sexo que el maharajá de Patiala manifestó desde niño dejaban perplejos a los timoratos funcionarios ingleses. Coleccionaba mujeres como quien colecciona trofeos de caza, a diferencia de su colega de Kapurtala, que era enamoradizo y capaz de ser fiel durante un cierto tiempo. Además disfrutaba con la compañía de mujeres atractivas e inteligentes, y procuraba mantener siempre la amistad aun después de haberse acabado la relación sentimental.
Al de Patiala sólo le interesaba el sexo. Durante los tórridos veranos invitaba a sus amigos a bañarse en su gigantesca piscina y les gratificaba con la presencia en el agua de jóvenes bellezas con el pecho desnudo, vestidas con un simple pareo de algodón. Bloques de hielo refrescaban el agua, y el monarca nadaba feliz, subiendo de vez en cuando al borde de la piscina para sorber un trago de whisky o tocar un pecho al azar.
En lo que ambos príncipes colaboraban –porque lo necesitaban para su ritmo de vida– era en conseguir todo tipo de afrodisiacos. Aparte de saber cuáles eran los mejunjes más eficaces y las sustancias susceptibles de prolongar la erección, también les interesaba descubrir si existía alguna manera de devolver la juventud a una amante entrada en años para que siguiera atrayéndoles como el primer día.
Gracias al contacto proporcionado por su amigo el maharajá de Kapurtala, el de Patiala contrató a unos médicos franceses, entre los que se encontraba el doctor Joseph Doré, de la Facultad de Medicina de París. Él se encargaba de las operaciones más serias, incluyendo las ginecológicas, a las que el maharajá, dato curioso, le gustaba asistir. De modo que convirtió un ala de su palacio en un laboratorio cuyas probetas y tamices produjeron una exótica colección de perfumes, lociones y filtros.
Pero no era suficiente para multiplicar el vigor sexual que necesitaba. Al final, los médicos franceses trajeron una máquina de radiaciones. Sometieron al príncipe a un tratamiento de radio, garantizándole que aumentaría "el poder espermatogénico, la capacidad de los testículos y la estimulación del centro de erección".
Pero no era la pérdida de calidad de su esperma lo que afligía al maharajá de Patiala, sino otro mal que afectaba a muchos de sus colegas: el aburrimiento y un monumental egocentrismo. Cuando, años más tarde, un periodista le preguntó: "Alteza, ¿por qué no industrializa Patiala?", el maharajá, como si le hubieran hecho una pregunta estúpida, respondió: "Porque entonces será imposible conseguir cocineros y sirvientes. Todos se pasarían a la industria. ¡Sería un desastre!".
Generalmente, cuanto más ricos y poderosos, más excéntricos se mostraban. Un príncipe de un Estado del sur, gran cazador de tigres, acusado de utilizar bebés como cebo, se disculpó con el argumento de que no había fallado un solo tigre en toda su vida, lo que era cierto. El maharajá de Gwalior mandó traer una grúa especial para izar sobre el tejado de su palacio al más pesado de sus elefantes, con el resultado de que el tejado se hundió y el animal acabó herido.
Alegó que había decidido comprobar la solidez del tejado de su palacio porque había comprado en Venecia un candelabro gigantesco para rivalizar con los que colgaban de los techos del palacio de Buckingham.

Ese mismo maharajá era tan aficionado a los trenes que había mandado fabricar uno en miniatura cuyas locomotoras y vagones circulaban sobre una red de rieles de plata maciza entre la cocina y la inmensa mesa de comedor de su palacio. El cuadro de mandos estaba instalado en el lugar donde se sentaba.
Manipulando manivelas, palancas, botones y sirenas, el maharajá regulaba el tráfico de los trenes que transportaban bebidas, comida, cigarros o dulces. Los vagones-cisterna, llenos de whisky o de vino, se detenían ante el comensal que hubiera pedido una copa. La fama de ese tren llegó hasta Inglaterra, cuando una noche, durante un banquete ofrecido a la reina María, a causa de un cortocircuito en el cuadro de mandos las locomotoras se lanzaron desbocadas por el comedor, salpicando vino y jerez, proyectando pinchos de queso con espinacas y pollo al curry sobre los trajes de las señoras y los uniformes de los caballeros. Fue el accidente de ferrocarril más absurdo de la historia.

Las extravagancias no tenían límite. Un maharajá de Rajastán llevaba todos sus asuntos, incluidos los consejos de ministros y los juicios, desde el cuarto de baño porque era el lugar más fresco de palacio. Otro se excitaba sexualmente con los gemidos de las parturientas. El maharajá Jay Singh de Alwar, que compraba los Hispano-Suiza de tres en tres, los mandaba enterrar ceremoniosamente en las colinas alrededor de su palacio a medida que se iba cansando de ellos.
En el olimpo de las extravagancias, las del nabab de Junagadh, un pequeño Estado al norte de Bombay, destacaban sobre las demás. El príncipe tenía pasión por los perros, de los que llegó a tener 500. Había instalado a sus favoritos en apartamentos con electricidad, donde eran servidos por criados a sueldo.
Un veterinario inglés con especialidad canina dirigía un hospital únicamente para atenderles. Los que no tenían la suerte de salir con vida de la clínica eran honrados con funerales al son de la Marcha fúnebre de Chopin. El nabab saltó a la fama nacional cuando se le ocurrió celebrar el matrimonio de su perra Roshanara con su labrador preferido, llamado Bobby, en el transcurso de una grandiosa ceremonia a la que invitó a príncipes y dignatarios, incluido el virrey británico, quien declinó la invitación "con gran pesar". Cincuenta mil personas se apiñaron a lo largo del cortejo nupcial.
El perro iba vestido de seda y llevaba pulseras de oro, mientras la novia, perfumada como una mujercita, lucía joyas con pedrería. Durante el banquete sentaron a la feliz pareja a la derecha del nabab y luego fueron conducidos a uno de los apartamentos para que consumaran allí su unión.
A principios del siglo XX, conseguir casarse con una europea se convirtió en una excentricidad más. Para todos esos príncipes, expertos en el arte de amar, la mujer blanca era el más preciado de los trofeos porque encarnaba todo el misterio, la emoción y el placer que ofrecía Occidente, un mundo nuevo del que de alguna manera deseaban apropiarse. También porque era el más difícil de obtener. Poseer una mujer blanca era considerado un símbolo exterior de gran lujo y exótico esplendor.

Cuando el maharajá de Kapurtala se enamoró de Anita Delgado había dejado de ser obeso y lucía la imponente silueta con la que se dio a conocer en toda Europa. También se habían atemperado sus ardores sexuales y mostraba una decidida inclinación por la monogamia. Pero su boda, una de las primeras entre un príncipe indio y una europea, fue considerada una afrenta tanto por los británicos como por su familia.
Sus otras mujeres no entendían por qué la española no estaba obligada a vivir en el harén. Por otra parte, los británicos estaban desconcertados. La súbita pasión por mujeres blancas amenazaba con trastornar el orden social de la Inglaterra victoriana. La unión entre europeas y príncipes indios implicaba el reconocimiento de una igualdad física y emocional que cuestionaba la jerarquía racial y de clase del imperio.
Aparte de ser considerada una aberración moral, la mezcla de razas podía crear una clase de anglo-indios capaces en el futuro de desafiar al poder británico. Algo parecido les había sucedido en América con la emergencia de una clase de colonos que había socavado el gobierno de los ingleses, para su gran humillación. No estaban dispuestos a que ocurriese lo mismo en India, la joya de la corona.
El problema es que no sabían muy bien cómo lidiar con ese ejército de manicuras, bailarinas, colegialas y mujeres europeas y americanas de dudosos antecedentes que seducían a los príncipes de su imperio. Tratar de impedir esas uniones era un poco como poner puertas al campo.

A Anita le hicieron la vida imposible, negándose a reconocer la validez de su matrimonio. Pero ella era tan seductora y tan distinta al resto de las mujeres, ya fuesen indias o europeas, que hasta los británicos que la denostaban ardían en ganas de conocerla. Su marido la apoyó siempre, lo que le valió serios enfrentamientos con las autoridades británicas.
El maharajá no dudó, en múltiples ocasiones, en recordarle al virrey que hubo un tiempo, al principio de la colonización, en que los ingleses no vivían como una minoría encerrada en sus cuarteles, sus fuertes y sus palacios, horrorizados ante la idea de mezclarse con los demás. Eran hombres que llegaban a un país que arrastraba una civilización vieja de 10.000 años, refinada y tolerante en las costumbres; fruto de una intensa mezcla de culturas, etnias y religiones.
Una civilización que les había enseñado la higiene y el amor. ¿Acaso las indias no comparaban a los soldados británicos con gallitos de pueblo a causa de su brusquedad sexual? Gracias a las mujeres indias, los ingleses pudieron dar rienda suelta a las fantasías eróticas más sofisticadas.

¡Cómo le gustaba repetirle al virrey la historia de sir David Ochterlony, máxima autoridad británica en Delhi en tiempos del imperio mogol, que recibía tumbado en el diván, fumando un narguilé, tocado de un gorro mogol, vestido con un faldón de seda y siendo abanicado por criados con plumas de pavo real! Todas las noches, sus 13 mujeres le seguían en procesión por toda la ciudad, cada una montada en su propio elefante. Aquellos ingleses, que habían venido a conquistar, se habían dejado conquistar por India.
El maharajá de Kapurtala siempre creyó que ambos mundos eran complementarios, que se necesitaban el uno al otro y que tarde o temprano acabarían fundiéndose. Dedicó toda su vida a colmar el abismo que separaba a Oriente de Occidente, y en el que él y su mujer Anita estaban atrapados.
Fue el monarca que más tiempo reinó: 55 años. Murió cuando India acababa de alcanzar la independencia. A su funeral acudieron más de un millón de personas. Olvidadas las excentricidades, venían a honrar la memoria de un príncipe abierto y progresista que dotó a su reino de escuelas, hospitales y tribunales de justicia, y que siempre veló por el buen entendimiento entre las distintas comunidades religiosas y étnicas.
El imborrable recuerdo que dejó entre su pueblo perdura hasta hoy. Muchos otros príncipes fueron hombres justos y buenos gobernantes, lo que explicaría que en mil años de historia ni un solo maharajá fuese asesinado por sus súbditos. Desde nuestra época globalizada y violenta, los gloriosos días del esplendor de los maharajás parecen tan lejanos como los de los emperadores mogoles. Siempre permanecerá el brillo de su recuerdo, como las joyas que guardaban en cofres de sándalo y que siguen centelleando, a pesar del polvo y la decrepitud, en el firmamento de la historia.

El libro ‘Pasión india' (Seix Barral), escrito por Javier Moro, en el que se recoge la historia de los maharajás, sale a la venta esta semana.

©El País
©el país