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dónde está lópez 23


[Patrick J. McDonnell] Miles de argentinos se manifiestan un año después de que desapareciera un testigo clave en una caso de la ‘guerra sucia', Jorge Luis López.
Buenos Aires, Argentina. Miles de manifestantes se echaron a la calle aquí el martes para conmemorar el primer año de la desaparición de Jorge Luis López, un testigo clave en el exitoso procesamiento de un jefe de policía de los años de la ‘guerra sucia'.
Muchos portaban pancartas con el arrugado retrato de López, que tenía 78 cuando desapareció. Su nombre y su cara se han convertido en símbolos de la determinación de la sociedad civil de perseguir a los torturadores de la dictadura militar que dejó miles de muertos y desaparecidos.
"Estamos convencidos de que la desaparición de Jorge Julio López es un mensaje para difundir el terror, para que olvidemos lo que sucedió", dijo Enrique Fukman, un ex prisionero político y organizador de la protesta.
La prensa aquí ha calificado el caso de López como el primero y único desaparecido político desde la restauración de la democracia en 1983 después de siete años de dictadura militar.
Argentina, bajo la presidencia del izquierdista presidente Néstor Kirchner, ha ido más lejos que la mayoría de los países latinoamericanos en la persecución de ex oficiales de las juntas militares de los años setenta y ochenta.
Cientos de ex oficiales están siendo juzgados después de la derogación de perdones y amnistías.
Pero el caso de López subrayó la vulnerabilidad de los testigos, víctimas de torturas ellos mismos, cuyo testimonio es importante para llevar a los acusados a justicia.
"La protección de los testigos es un factor crucial que no se ha estado brindando", dijo José Miguel Vivanco, director ejecutivo de la sección Américas de Human Right Watch.
"Hasta ahora los perpetradores de estos crímenes han disfrutado de completa protección, de modo que harán todo lo que esté en su poder para obstruir las investigaciones", dijo Vivanco en una conferencia telefónica desde Washington.
Muchos sospechan que los leales a la junta secuestraron a López en represalia por su testimonio y para amenazar a posibles testigos en otros casos de derechos humanos.
"No tengo ninguna duda de que Julio López fue secuestrado por venganza, y como una advertencia para los otros", dijo Pino Solanas, director de cine y candidato presidencial de la oposición, al diario Página 12. "Detrás de todo esto se encuentran los residuos del aparato represivo de la dictadura".
El gobierno dice que ha aumentado la seguridad de los testigos, con escoltas y otras protecciones. Pero algunos todavía han denunciado amenazas. El espectro de la represalia acecha los juicios.
Las autoridades dicen que continúan investigando el caso de la desaparición de López. No se han encontrado sus restos.
"Quiero creer que todavía está vivo, pero no quiero sonar hipócrita", dijo Rubén López, su hijo, ante periodistas.
El viejo López fue visto por última vez el 18 de septiembre de 2006, en una calle cerca de su casa en La Plata, al sur de Buenos Aires.
Sindicalista, López fue detenido durante la dictadura e interrogado con descargas eléctricas, de acuerdo a su declaración. Finalmente fue dejado en libertad y volvió a su vida como un discreto albañil y hombre de familia.
Sin embargo, sus familiares dicen que estaba resuelto a buscar justicia. La oportunidad se presentó el año pasado. López entregó un testimonio crucial en el publicitado juicio de Miguel Etchecolatz, un notorio ex jefe de policía provincial acusado de disfrutar sádicamente de la tortura y asesinato de detenidos.
Entre otras cosas, López vinculó a Etchecolatz con la ejecución de una joven pareja de activistas, que fueron asesinados en la misma cárcel donde estaba secuestrado López. El día después de su desaparición, Etchecolatz fue condenado por secuestro y homicidio. Fue condenado a cadena perpetua.

patrick.mcdonnell@latimes.com

Andrés D'Alessandro contribuyó a este reportaje.

21 de septiembre de 2007
19 de septiembre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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militares robaban a desaparecidos 2


Los represores de la ESMA también deberán ir a juicio por ladrones. El juez federal Sergio Torres dio por probado que existió un plan delineado para desapoderar a los secuestrados de sus bienes. Otros marinos irán a juicio por tormentos.
Buenos Aires, Argentina. La Justicia dio por probado que durante la dictadura existió en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) un "plan delineado previamente para capturar víctimas y desapoderarlas de sus bienes, perpetrado por Jorge ‘Tigre' Acosta y Jorge Rádice", entre otros. Por eso serán sometidos a juicio oral acusados de haber tenido un "rol protagónico" en el montaje de una asociación ilícita dedicada al robo de bienes a secuestrados en ese centro clandestino de detención. Acosta era jefe de Inteligencia del grupo de tareas 3.3.2 y será juzgado, entre otros hechos, por el "desapoderamiento ilegítimo" de un automóvil que pertenecía a la familia de Hugo Tarnopolsky. Se lo acusa también del robo de la biblioteca que pertenecía a Mercedes Carazo, secuestrada el 21 de octubre de 1976, en el lugar donde posteriormente el represor instaló sus oficinas.
La decisión fue tomada ayer por el juez federal Sergio Torres, quien dio también por cerrada la pesquisa contra Juan ‘Jeringa' Barrionuevo, procesado por tormentos a un secuestrado, y envió a juicio además a otros tres ex represores de la ESMA: el almirante Oscar Montes y los capitanes Carlos Capdevila y Adolfo Donda Tigel, todos retirados. Los tres últimos serán juzgados por "tormentos, amenazas y privación ilegal de la libertad", en el marco de la megacausa ESMA por delitos de lesa humanidad, donde ya fue enviado a juicio el prefecto Héctor Febres. Por último, en una cuarta resolución, Torres solicitó al fiscal federal Eduardo Taiano que dictamine si corresponde dar por cerrada la pesquisa relativa al desapoderamiento de tierras a un secuestrado en Chacras de Coria, Mendoza, una causa donde también está procesado el Tigre Acosta. Todos los ex represores serán juzgados por el Tribunal Oral Federal 5, que concentra los juicios orales en estas causas por delitos de lesa humanidad y ya tiene a su cargo el proceso contra Febres.
"Los delitos que se analizan fueron cometidos dentro del aparato del Estado y constituyeron no sólo violaciones a los derechos humanos, sino también, por su escala, volumen y gravedad, crímenes contra la humanidad de acuerdo al derecho internacional", consideró el juez en los casos de Acosta y Rádice. En esta causa, Torres también envió a juicio al ex jefe logístico del Grupo de Tareas 3.3.2 en la ESMA, Carlos Pazo. Para el magistrado, los tres conformaron una asociación ilícita que tenía por objetivo "el desapoderamiento de bienes sufrido por algunas personas que permanecieron clandestinamente detenidas en la Escuela de Mecánica de la Armada, durante el período de gobierno de facto comprendido entre 1976 y 1983". A las personas secuestradas, "conforme a la prueba colectada, se las obligaba a suscribir documentos en blanco y/o poderes a efectos de despojarlas de sus pertenencias", agregó el juez en su resolución. Acosta se apoderó de un Chevrolet, modelo Special, sedan, luego de que el 16 de julio de 1976 entrara a la vivienda de la familia Tarnopolsky en la calle Peña al 2600 de Capital Federal mediante "el uso de un artefacto explosivo" y detuviera a sus ocupantes, recordó el magistrado.
Torres hizo un extenso repaso de los testimonios recolectados en la megacausa reabierta tras la anulación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final para acusar a los represores de desapoderar de sus bienes a los secuestrados Juan Carlos Muneta, Hugo Tarnopolsky e Inés Carazo. El Tigre Acosta y Ruger o Gabriel Rádice "tuvieron un rol protagónico" en la asociación ilícita, "siendo también primordial" el papel que cumplió Carlos José "León" Pazo, que se encargaba de disponer de los bienes de los detenidos ilegalmente. Por su parte, Barrionuevo era legislador electo por Tierra del Fuego cuando fue reconocido por el ex detenido Víctor Basterra, quien denunció que fue represor en la ESMA y uno de sus torturadores, un hecho por el que fue enviado a juicio. Lo apodaban ‘Jeringa' porque, según la denuncia, era el encargado de inyectar a los desaparecidos. Fue detenido y luego excarcelado por la Cámara Federal.
Cuando el fiscal Taiano se pronuncie irán a juicio oral los ex marinos Juan Carlos Rolón, Rádice, Acosta, Jorge Perren, Pablo García Velazco, Alberto González, Aldo Maver y Eduardo Enrique Massera, hijo del ex comandante Eduardo Emilio Massera.

20 de septiembre de 2007
©página 12
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militares robaban a desaparecidos


Argentina: Enjuician a cuatro ex altos cargos navales por robar a desaparecidos.
Buenos Aires, Argentina. Un juez de Buenos Aires envió a juicio oral el proceso contra el ex almirante Óscar Montes y tres antiguos capitanes por el robo de bienes de desaparecidos, entre otros delitos cometidos durante la dictadura militar (1976- 1983).
Los otros acusados son los ex capitanes Jorge ‘Tigre' Acosta, Carlos Capdevila y Adolfo Donda, dijeron fuentes judiciales al informar sobre la decisión del juez Sergio Torres, que instruye actuaciones por crímenes cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Torres dictaminó que los cuatro ex oficiales navales deben responder por robos, aplicaciones de tormentos, secuestros y amenazas a detenidos y desaparecidos en la ESMA, donde funcionó el mayor centro ilegal de detención de la dictadura militar argentina. Luego de este dictamen, falta que la justicia fije la fecha de inicio del juicio oral a estos represores.
El juez investiga una de las ‘megacausas' sobre violaciones de los derechos humanos, cuya reapertura fue posible tras la derogación en 2003 de las denominadas ‘leyes del perdón' que beneficiaron a represores de la dictadura.
Según fuentes oficiales, unas 18.000 personas desaparecieron en Argentina durante la dictadura, aunque los organismos de derechos humanos elevan la cifra a 30.000.

19 de septiembre de 2007
©la nación
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dónde está lópez 22


[Adriana Meyer] Actos en todo el país para pedir la aparición con vida de Jorge Julio López. Pasos y voces en contra del olvido
Buenos Aires, Argentina. La principal movilización se realizó en Plaza de Mayo, donde hubo reclamos al gobierno por la falta de resultados en la investigación. Hubo actos en La Plata, Rosario, Mendoza y Córdoba, entre otras ciudades. Habló el ministro del Interior y el hijo del testigo desaparecido dijo que todavía confía en la Justicia.
Hace un año fue visto por última vez caminando por su barrio, y no pudo estar presente cuando la Justicia condenó a su victimario. Ayer, en todo el país hubo movilizaciones por la aparición con vida del testigo Jorge Julio López y su hijo tuvo que improvisar una conferencia de prensa en la puerta de la casa de Los Hornos. Adentro, Irene de López no paró de llorar en todo el día. El 18 de septiembre de 2006 "secuestraban a López, hoy en esta Plaza y en decenas de plazas del país le exigimos al gobierno su aparición con vida ya, basta de impunidad y castigo a los culpables", fue la consigna que cerró el documento leído en Plaza de Mayo al término de la enorme marcha convocada por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVyJ). Las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo e HIJOS acompañaron la movilización y difundieron su propio comunicado. "Doce meses sin ninguna verdad es demasiado para la angustia familiar y social y no lo debemos tolerar. Queremos y exigimos la verdad. Queremos y exigimos justicia", dijeron.
El 18 de septiembre del año pasado López pegó el involuntario faltazo a la audiencia de los alegatos en el juicio contra el ex director de Investigaciones de la Policía Bonaerense Miguel Etchecolatz, donde había señalado a ese represor como quien condujo la patota que lo secuestró y asesinó a Patricia Dell'Orto y Ambrosio de Marco. El ex comisario fue sentenciado a prisión perpetua por delitos cometidos en el marco de un genocidio, pero López no llegó a presenciar ese momento.
La principal marcha comenzó a media tarde, cuando las columnas de manifestantes empezaron a juntarse en los alrededores de la Plaza Congreso. En Avenida de Mayo y Santiago del Estero se ubicó la cabecera con la bandera usada en cada marcha anterior, sostenida por la ex detenida Adriana Calvo, la abogada Myriam Bregman, Diana Kordon, de Liberpueblo, y Laura Ginsberg, de Agrupación por el esclarecimiento de la masacre impune de la AMIA, junto a Madres de Plaza de Mayo de La Plata, varios dirigentes gremiales, sociales, universitarios, estudiantiles, de trabajadores ocupados y desocupados y de partidos de izquierda, además de los organismos de derechos humanos. "Ahora, ahora, resulta indispensable, aparición con vida y castigo a los culpables", cantaban las columnas al ingresar a Plaza de Mayo, igual que hace tres décadas.
"Con la lucha conseguimos la nulidad de las leyes de impunidad, que casi 300 represores estén procesados, que Miguel Etchecolatz fuera condenado a cadena perpetua con cárcel común y que un tribunal reconociera por primera vez que en nuestro país hubo un genocidio", se escuchó en la potente voz de Liliana Daunes cuando comenzó la lectura del documento del EMVyJ. "El precio que los genocidas pretenden hacernos pagar por esos triunfos es el secuestro y la desaparición de uno de los testigos de ese juicio, nuestro compañero Jorge Julio López", completó la militante locutora. Minutos antes, habían sido colocados cuatro cerámicos especialmente creados por los obreros y obreras de la recuperada fábrica Zanón, con la misma exigencia a la actual administración de que el testigo aparezca vivo. Fueron pegados al pie de la Pirámide de Mayo y al lado de la placa bajo la cual están las cenizas de la madre de Plaza de Mayo Azucena Villaflor.
Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, las Abuelas de Plaza de Mayo y la agrupación HIJOS se ubicaron al final de las columnas y difundieron su propio documento. "Acá estamos los organismos en el aniversario de la desaparición de Julio López, y me corre frío cuando digo que en democracia tengamos que gritar aparición con vida. No digo que el gobierno nos oculte absolutamente nada, pero al menos que nos digan qué están haciendo. No puede ser que en democracia tengamos un desaparecido y que no tengamos noticias. A Julio López no se lo tragó la tierra, y sí, el Estado es responsable", expresó a Página/12 Tati Almeida, con su pañuelo blanco y sosteniendo una bandera argentina. Por su parte, Nora Cortiñas, en la misma actitud, manifestó: "No se hizo lo que se tenía que hacer, se lo abandonó a Julio desde el propio Estado, cuando hubo datos y pistas hubo indiferencia, debilidad o ineficiencia. Un desaparecido es del pueblo y del gobierno, y tenían que buscarlo con todas las fuerzas, y eso no se hizo. Ahora ofrecer una recompensa es como del far west. Una desaparición la puede realizar sólo bolsones de represores que quedaron en la impunidad, y el Gobierno tiene que terminar con esto". Página/12 le preguntó sobre el efecto social de la desaparición de López. "La intención es meter miedo y era parar los juicios. No los vamos a parar, todo el trabajo de este año lo hicieron los detenidos desaparecidos y los testigos de los juicios, por eso vamos a seguir apoyándolos. El ‘nunca más' sólo va a darse si realmente hay voluntad política, por eso el Presidente debió ponerse al frente de la búsqueda y no dejar que los ministros contesten las barbaridades que escuchamos", respondió.
El documento del Encuentro dejaba menos lugar para los matices: "El gobierno nacional y provincial y el Poder Judicial se encargaron de garantizar la impunidad de los culpables, obstruyendo en forma sistemática toda pista que pudiera dar con los responsables. Le entregaron la investigación a aquellos que deben ser investigados: la SIDE, el Servicio Penitenciario Federal, la Policía Bonaerense y la Federal, todos organismos que se encargaron de ocultar información, frustrar pruebas, abandonar líneas de investigación, sin que ninguno de los responsables de estas graves irregularidades hayan recibido sanción alguna", denunciaron las más de 500 organizaciones que lo firmaron. En un tono de esperanza destacaron que "ninguno de los más de 50 testigos propuestos por la querella unificada del juicio oral al ex capellán de la bonaerense Christian Von Wernich se negó a declarar contra el genocida".
Los párrafos siguientes fueron dedicados a "las luchas populares que tampoco fueron frenadas por la desaparición de Julio". Pidieron castigo a los asesinos del maestro neuquino Carlos Fuentealba, la lucha del cuerpo de delegados del Subte, del Indec, del Bauen, del Hospital Francés y del Clínicas; exigieron el retiro de la Gendarmería de Santa Cruz, así como el "desprocesamiento de luchadores populares, la libertad de todos los presos políticos y la anulación de la ley antiterrorista". "Estamos en la calle como hace treinta años lo estaban los secuestrados en la Noche de los Lápices", recordaron.

Optimismo de Ministros
El ministro del Interior, Aníbal Fernández, y el ministro de Seguridad de Buenos Aires, León Arslanian, destacaron ayer lo actuado por la Justicia luego de la desaparición de Jorge Julio López. Fernández incluyó a las fuerzas de seguridad en su reconocimiento. Aseguró que tanto ellas como la Justicia "no se han quedado quietas un solo segundo". El ministro puso el centro en la actuación de la Justicia y dijo que las fuerzas federales a su cargo, como las de inteligencia, como el Estado tanto nacional y provincial, "han hecho todas las diligencias que la Justicia ha ordenado".
Arslanian se manifestó "optimista" y dijo que "se está trabajando sobre pistas muy firmes". Puntualizó que "hay gente sospechada, vinculada a fuerzas policiales y militares, que están en el foco de la investigación". El ministro de Seguridad bonaerense opinó que López "no fue elegido al azar sino por lo que significa ser testigo de cargo en uno de los casos más simbólicos de la represión de la dictadura militar en la provincia de Buenos Aires". Destacó que el esclarecimiento del caso implica "romper con una estructura mafiosa subsistente".

19 de septiembre de 2007
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para apresurar los juicios


[Irina Hauser] La Corte busca salidas para apurar los juicios contra los represores. Los miembros del máximo tribunal convocaron al procurador.
Buenos Aires, Argentina. La Corte Suprema intentará hacer algún aporte para remediar los retrasos en las causas contra represores. La mayoría de los jueces supremos está de acuerdo en una idea: debería haber un juicio oral por cada centro clandestino que operó durante la última dictadura, que abarque todos los crímenes cometidos en él en lugar de que se hagan múltiples juicios sobre desapariciones o represores aislados. Los jueces supremos debaten, en estos días, cuál sería la forma más apropiada de implementar ese procedimiento. Evalúan firmar una acordada o bien impulsar la sanción de una ley específica.
Las demoras en las causas sobre los crímenes del terrorismo de Estado son tema de preocupación hace tiempo en el alto tribunal, pero lo que las puso sobre la mesa de sus últimos plenarios fue un informe de la Procuración General de la Nación. El documento, revelado por Página/12 hace tres semanas, traza una radiografía del problema, que afecta a más de 800 causas en todo el país, e insta a la Corte a intervenir por distintas vías, como fijar plazos a otros tribunales o terciar cuando una investigación se queda sin juez porque todos se excusan.
El presidente del alto tribunal, Ricardo Lorenzetti, invitó al procurador Esteban Righi a un encuentro, que sería el martes próximo. La intención de la Corte es acordar acciones, pero también dividir responsabilidades. "Muchas demoras responden a decisiones que toman mal o no toman los fiscales", devolvió un funcionario supremo. Los fiscales dependen, precisamente, de la Procuración.
Sus Señorías, por lo que llevan conversado y pudo saber este diario, creen que no están facultados para marcar en forma directa los tiempos de los juicios. La cuestión de los jueces que se excusan en cadena (especialmente en el interior del país, por relación con los acusados), sostienen en la Corte, sería más fácil de resolver si el Poder Ejecutivo mandara al Senado los cerca de 150 pliegos que viene reteniendo para cubrir juzgados vacantes. Lo que sí analiza el máximo tribunal es impulsar un cambio en el procedimiento que permita unificar expedientes: organizar que haya un juicio por cada centro clandestino y no decenas de juicios sucesivos donde se repitan los imputados y las víctimas se vean sometidas a reeditar una y otra vez el calvario vivido.
"Es algo que venimos pidiendo hace mucho. Sin ir más lejos, el 18 de octubre empieza el primer juicio oral de la causa ESMA donde el imputado es uno solo, Héctor Febres, que ni siquiera es marino, sino prefecto, y se lo acusa por cuatro hechos. Va a haber sesenta testigos que van tener que volver a pasar, quién sabe en cuánto tiempo, por el próximo juicio", protesta el abogado querellante Rodolfo Yanzón. La abogada del Centro de Estudios Legales y Sociales, Carolina Varsky, coincide en que la unificación de juicios puede "ser una medida positiva en tanto no provoque mayores retrasos".
En el expediente sobre la ESMA hay unos setenta represores comprometidos, individualizados. El juez Sergio Torres fue cerrando la investigación por años y separó casos como el asesinato del Rodolfo Walsh, las desapariciones del grupo de Madres que se reunían en la iglesia Santa Cruz y la de las monjas francesas Léonie Duquet y Alice Domon. Esto llevará a que haya muchos procesos orales con protagonistas superpuestos. La megacausa sobre los crímenes del Primer Cuerpo de Ejército está más ordenada: el juez Daniel Rafecas organizó la mayoría de los juicios por centro clandestino o por hechos significativos, como la masacre de Fátima. Sólo elevó, separadas, las acusaciones a un grupo de represores que tenían procesamientos de los ochenta y que las leyes de impunidad habían dejado sin efecto. En La Plata hay una mezcla de situaciones: enjuiciamientos individuales y otros por campos de concentración.
En la Corte discuten si firmar una acordada o promover una ley para lograr una organización de los juicios orales. Al margen, el tribunal no descarta zanjar un asunto de competencia que es otro factor clave de dilaciones: la mayoría de las procesos contra represores, incluso las dos megacausas, están concentrados en uno solo de los seis tribunales orales porteños, el TOF 5. "La Corte podría perfectamente asignar un tribunal distinto por cada centro clandestino", dice Yanzón. "Debería pronunciarse sobre otros temas, como las detenciones en bases militares en vez de cárceles comunes, los arrestos domiciliarios y las excarcelaciones de la Cámara de Casación pese a la gravedad de los delitos", agrega.
Las detenciones vip, la necesidad de medidas de contención y protección de los testigos, los obstáculos de la Cámara de Casación, los retardos en las cámaras de apelaciones, las investigaciones paralizadas en las provincias fueron otros señalamientos del informe de la Procuración, que revelan la complejidad del problema. En teoría, la reunión que los jueces supremos tendrán con Righi será para sacar algo en limpio.

19 de septiembre de 2007
©página 12
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dónde está lópez 21


[Andrés Valenzuela y Oscar Ranzani] Reclamo de justicia a un año de la desaparición del testigo Jorge Julio López. Sospechas sobre los conocidos de siempre.
Buenos Aires, Argentina. El destino de López, a quien se vio por última vez el mismo día que fue condenado a reclusión perpetua Miguel Etchecolatz, mano derecha de Ramón Camps, es analizado por personalidades de la cultura y los derechos humanos. Hoy se realizarán marchas exigiendo justicia.
Hoy se cumple un año de la desaparición de Julio López sin que haya una pista firme que permita saber qué pasó con el testigo clave del juicio que condenó al ex comisario Miguel Etchecolatz por crímenes de lesa humanidad. Personalidades del mundo de la cultura, la política y los organismos de derechos humanos contaron a Página/12 cómo viven y qué esperan del Estado ante un hecho pergeñado para reeditar el miedo.

Hebe de Bonafini:
"Lo único que digo sobre López es que los servicios de Inteligencia que tenemos no sirven".

Nora Cortiñas:
"Primero la gran preocupación porque no haya ninguna noticia sobre López. Vamos viendo que no estuvimos informados sobre todas las gestiones que se hicieron desde el Estado para encontrarlo. Sabemos por otras vías que se aportaron datos en los primeros días que podrían haber servido para encontrarlo, saber algo de él y el tiempo se perdió. No se puso toda la fuerza que había que poner. Además, que aparezca ahora ese terrible ofrecimiento de recompensa nos hace daño, porque parece una cosa irreal, no estamos en el Far West. Se podrían haber formado grupos de investigación civiles y no mandar a la propia policía de la provincia a buscarlo, los mismos que están siempre sindicados como policía represiva, enviarlos a buscar a López cuando al que se condenó con su testimonio es un personaje que pertenecía justamente a esa policía. Había otros caminos, no ése. Todos los allanamientos eran como con aviso y se perdió la oportunidad de la prueba. Se quedó muy corto el gobierno a los ojos del pueblo. Se pudo hacer mucho y más. Seguimos exigiendo aparición con vida de López ya, como lo venimos haciendo por la verdad, la justicia y la memoria, como lo hacemos por nuestros hijos detenidos desaparecidos".

Leonor Manso, actriz:
"En principio me da mucha pena, mucho dolor, por él y su familia. También por todos nosotros, por los argentinos, porque teniendo un gobierno democrático y estando en un estado de derecho es inconcebible que alguien desaparezca, significa que estamos todos en peligro, que no hay defensa, no hay protección del Estado, del gobierno nacional ni del provincial. Tampoco están las respuestas necesarias para comprender por qué pasa esto, por qué no lo encuentran, por qué dice ahora el gobierno provincial que probablemente esté muerto. Ahora no están los militares, hay un gobierno democrático, si ellos no tienen las herramientas para resolver esto, o al menos –porque esto también ha fallado– para resguardar a la persona que atestigua sobre un torturador, es de una gran irresponsabilidad. Esto viene de los de siempre para meter miedo y hay que ver a quién favorece ese miedo. Para los que somos mayores y hemos vivido esto, el miedo está en los huesos y un desaparecido trae un reflejo siniestro que trae recuerdos, pero lo grave es que sucede en democracia, con un gobierno que nos representa y que tiene todas las herramientas para encontrarlo y, si no las tiene, tiene que decirlo, porque eso significa que no tenemos gobierno".

Eduardo 'Tato' Pavlovsky, dramaturgo y psicoanalista:
"El caso puso en movimiento una de las piezas que todavía están de aquellas épocas y que desapareció a 30.000 personas. Creo que es una cosa simbólica bien hecha, porque esto pone en aprietos a muchísimas otras personas que quisieran atestiguar. El intento de recuperación del miedo anónimo que se tuvo en esa época es el triunfo de las manos represoras. Es la exacta reproducción de eso del pasado, esa extraña entidad del ni vivo ni muerto. Nunca lo sabrás, eso repercute mucho en el imaginario social de los que quieren atestiguar contra el Nunca Más. Por eso digo que el secuestro de Julio López está bien pensado en la medida en que lo tornó un cuerpo sin entidad, un cuerpo que no está, es lo terrorífico de la dictadura, que se busca lo que no está. La de López debería sumarse a los desaparecidos de hoy: ese sector no existente, el que está por fuera de las estadísticas, es otra categoría en la que no hay que dejar de poner el mismo énfasis que en ésos. No creo que el gobierno no haga los esfuerzos, dicen que no se mueve: sí se mueve, pero no es fácil. El aparato represor no es sólo aquel que repite los secuestros, los torturadores de mano dura, sino una mano ejecutiva pensante que es inteligente y está entre nosotros".

Lita Stantic, productora de cine:
"En síntesis, la desaparición de Julio López me crea mucha angustia, pero también mucha bronca, porque creo que un gobierno en el que su actuación en cuanto a derechos humanos ha sido impecable no actuó, o no lo hizo con la rapidez necesaria para poder llegar a que Julio apareciera. Creo recordar al ministro del Interior diciendo que López no había desaparecido, sino que estaba asustado, o escondido. Es una mancha tremenda para el gobierno. Recuerdo porque he visto muchas veces la imagen de Etchecolatz y pienso que no se actuó. Se tendrían que haber puesto todos los esfuerzos, volcar todos los recursos para encontrarlo... por otro lado está el tema de la posible complicidad que pueda tener la Policía Bonaerense con estos personajes de la dictadura. El tema es grave para nuestra democracia".

Aída Bortnik, guionista:
"La desaparición en sí sería suficientemente aberrante sin agregar la ¿desidia?, ¿complicidad?, de quienes supuestamente deberían investigar. Todo parece tan claro mirado de afuera, que resulta sobrecogedor".

Pino Solanas, cineasta y candidato a presidente y senador:
"No me caben dudas de que Julio López fue secuestrado como venganza y advertencia, intentando detener los juicios. Y detrás de eso está el aparato residual de la dictadura. También demuestra la incapacidad del gobierno para avanzar en la investigación. El gobierno ha estado más preocupado para hacer votar leyes antiterroristas que por investigar lo que hay detrás de esto. La verdad es que no he estudiado la investigación, pero un año es suficiente como para haber avanzado de una manera más explícita. Si después de un año no hay ninguna certidumbre de esto, los servicios de seguridad del gobierno son pésimos. La advertencia es un mensaje de tipo mafioso: ‘Si ustedes siguen con los juicios adelante, va a haber otro Julio López'. La medida ha tendido a amedrentar a los testigos, a detener los juicios, es un mensaje también hacia el gobierno. Lo hicieron desaparecer, no soy adivino para saber de qué forma, pero imagínese hoy que volviera Julio López, que volviera del infierno para contar todo. La mayor parte de los fusilados o arrojados al mar durante la dictadura se hizo para borrar todas las pistas. La posición firme y fuerte del movimiento de derechos humanos, de las Madres de Plaza de Mayo, las movilizaciones en el país durante todo este año por la libertad y el esclarecimiento de lo de Julio López fue una energía suficiente que reafirmó y respaldó a todos los testigos que tenían que seguir dando declaraciones".

Hugo Urquijo, director teatral:
"A mí lo que más me llama la atención del fenómeno de Julio López es la poca trascendencia que ha tenido, sin correspondencia con la gravedad del hecho. Realmente en un momento donde el tema de los derechos humanos se ha tomado fuertemente como una preocupación de Estado, yo creo que el tema de López está descuidado. Me parece que tendría que estar en el imaginario colectivo instalado casi de manera permanente. Tengo la impresión de que está acallado. Nunca hubo una manifestación multitudinaria donde la gente pudiera expresarse y donde la gente después siguiera como refrescando, porque esas cosas hay que ir renovándolas en la memoria. La memoria es cada vez más frágil, entre otras cosas, porque los hechos suceden con gran vertiginosidad. Entonces, mucho más que nunca, hay que insistir sobre la memoria colectiva. Y no me da la impresión de que en este año se haya machacado sobre el tema López. No lo atribuyo sólo a una falencia del gobierno. Me parece que colectivamente hay como una tendencia fuerte a que las cosas vayan corriendo. En su momento el tema Cabezas tuvo una persistencia y este caso debería tener la misma".

Noé Jitrik, crítico literario:
"Mi percepción no difiere mayormente de la gente que está reclamando la aparición de Julio López. Personalmente pienso que eso está directamente ligado a su testimonio en relación con Etchecolatz y que, por lo tanto, ese grupo o si no el grupo directamente organizado y dirigido por Etchecolatz, gente agrupada en la misma línea de pensamiento o de acción o como se lo quiera llamar, son los que han suprimido o mejor dicho sustraído a López. Y han creado un problema muy serio y creo que tiene que ser abordado no solamente desde la idea de ‘Queremos que aparezca con vida' sino una investigación acerca de los restos de toda esa morralla de gente que sale de la dictadura y que todavía piensan que tienen que hacer algo".

Andrés Di Tella, cineasta:
"La palabra desaparición para todos nosotros es como un fantasma terrible que se despertó con este hecho. En un contexto donde proliferaron secuestros de otro tipo, de otro signo, de pronto que aparezca esto, el secuestro de una persona que evoca lo que la palabra desaparición significaba y que pensábamos que era algo del pasado, eso es lo más tenebroso y lo que mantiene como un vilo: ¿cómo puede ser? Esta es un poco la sensación con que haya pasado un año y ese fantasma de la desaparición sigue estando ahí. Eso es como increíble. Yo creo que evidentemente se trata de un grupo muy puntual irredento que hizo esto como un acto de intimidación. Me imagino que fue así. Creo que la intención debe haber sido puntualmente de intimidar a testimoniantes por esa causa. Pero, a veces (y justamente ésa es la definición de la política), los hechos exceden las intenciones puntuales de quienes los cometen. Entonces, el efecto es cómo reavivar el fantasma que parecía que se había evaporado de la desaparición. Eso vuelve a sobrevolar la tierra argentina. Y por eso es tan importante que se pueda saber algo, porque si no, queda ese fantasma que tantas familias saben tan bien de qué se trata".

Víctor Laplace, actor:
"El dato es que todavía hay un aparato para seguir produciendo miedo. Justo cuando empiezan los testimonios en un momento en que hay gente que se anima a hablar. Me parece que siguen quedando cosas sin resolver. A mí me gustaría que las buenas personas nos digan la verdad, los que tienen que tomar el rol de las personas que tienen que decir las cosas, que nos digan las cosas, y que no nos oculte nadie nada. No más silencio, porque me parece que después de pasado un tiempo, lo de López entró en una especie de cono del silencio. Yo vengo de una experiencia de hacer una película sobre Angelelli y sigue siendo un misterio, no ha avanzado la causa. No me gustaría que pasara lo mismo con López. Ha pasado un año y tiene que esclarecerse".

David Blaustein, cineasta y director del Museo del Cine:
"En primer lugar, es una mancha. En segundo lugar, está claro también que sus secuestradores forman parte de sus denunciados. El círculo de los secuestradores de Jorge Julio López es de los tipos que él denunció. En tercer lugar, esto bajo ningún concepto puede hacer parar los juicios. Este tipo de situaciones se arreglan con más justicia, con más verdad y con más memoria. Nunca retrocediendo. Lo que López ha permitido no es que la gente se borre sino que vaya a atestiguar. Me parece que, en ese sentido, el tiro les salió por la culata".

18 de septiembre de 2007
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sucio pasado de una iglesia


[Alexei Barrionuevo] La iglesia argentina se enfrenta a su pasado en la ‘guerra sucia'.
La Plata, Argentina. Con una sencilla cruz de madera colgando de su cuello, el Reverendo Rubén Capitanio se sentó el lunes ante un micrófono e hizo lo que pocos sacerdotes argentinos se han atrevido a hacer antes de él: condenar a la iglesia católica por su complicidad en las atrocidades cometidas durante la ‘guerra sucia' en Argentina.
"La posición de la iglesia estuvo escandalosamente cerca de la dictadura" que mató a más de quince mil argentinos y torturó a decenas de miles más, dijo el sacerdote ante una comisión de tres jueces, "hasta tal punto que yo diría que fue un pecado". La comisión debe decidir el destino del sacerdote Christian von Wernich, acusado de complicidad con los militares y que se ha convertido para muchos en un potente símbolo del papel de la iglesia.
La iglesia "fue como una madre que abandonó a sus hijos", agregó el Padre Capitanio. "No mató a nadie, pero tampoco salvó a nadie".
El mea culpa del Padre Capitanio ocurre casi un cuarto de siglo después del derrocamiento de la junta en 1983 y de la restauración de la democracia. Pero, de cierto modo, ocurre cuando tiene que ocurrir. Con el juicio del Padre von Wernich, Argentina está finalmente saldando cuentas con el oscuro pasado de la iglesia durante la guerra sucia, cuando en ocasiones apoyó a los militares que perseguían a los opositores de izquierda.
Ese pasado contrasta fuertemente con el papel jugado por la iglesia en las dictaduras brasileña y chilena, donde sacerdotes y obispos condenaron públicamente a esos gobiernos y se esforzaron por salvar de la tortura y la muerte a los perseguidos.
Oficialmente, la iglesia ha guardado silencio durante el juicio, incluso sabiendo con semanas de antelación que el Padre Capitanio había sido obligado a declarar ante el tribunal. El sacerdote dijo en una entrevista que la iglesia no le había ordenado declarar y que no hablaba en su nombre.
Durante la dictadura, el Padre von Wernich trabajó como capellán de la policía bonaerense, de 1976 a 1983. Escapó a Chile pero fue descubierto en 2003 en la ciudad costera de El Quisco por un grupo de periodistas y activistas de derechos humanos. Estaba trabajando como sacerdote bajo el nombre de Christian González.
Tres meses de testimonios a menudo escalofriantes en el juicio ilustraron los estrechos lazos de algunos sacerdotes argentinos con los jefes militares durante la guerra sucia. Los testigos contaron que el Padre von Wernich asistía a sesiones de tortura en centros de detención clandestinos. Dijeron que ayudaba a extraer confesiones para ayudar a los militares a eliminar a quienes percibían como enemigos, al mismo tiempo que ofrecía palabras de consuelo y esperanza a familiares de personas que habían sido secuestradas por el gobierno.
Su abogado, Juan Martín Cerolini, dijo que el Padre von Wernich era un "chivo expiatorio católico" para quienes querían perseguir a la iglesia. "Los testigos no dicen que él haya torturado, secuestrado o asesinado a nadie", dijo Cerolini en una entrevista hace poco. "Nadie ha dicho que él haya participado en ningún acto de tortura".
Las llamadas a la parroquia del Padre von Wernich no fueron contestadas.
[Las declaraciones en el juicio terminaron el jueves. Ahora la comisión de tres jueces leerá los documentos en el expediente antes de reunirse para decidir el destino del Padre von Wernich; no se espera una decisión sino en octubre. Está acusado de participar en el homicidio de siete personas y en 42 casos de secuestros y torturas. Puede ser condenado a cadena perpetua si se lo declara culpable, aunque muchos esperan que el sacerdote, de 69 años, sea sentenciado a una pena de arresto domiciliario].
El Padre von Wernich se ha negado a declarar; apareció unas pocas veces durante las comparecencias a petición de los jueces que intentan aclarar los testimonios de otros testigos. En esas comparecencias, ha aparecido con chaleco antibalas y detrás de una panel de cristal.
Indudablemente los activistas de derechos humanos esperan convertir su caso en un ejemplo. Hernán Brienza, un periodista que ayudó a localizar al sacerdote en Chile y escribió un libro sobre el caso, dijo que creía que alrededor de treinta sacerdotes argentinos, algunos ya fallecidos, podrían ser acusados de violaciones de derechos humanos por su participación en torturas. Pero Brienza dijo que si el Padre von Wernich era declarado culpable, sería probablemente el último cura en ser juzgado.
Como quiera que sea, el Padre Capitanio, un sacerdote de 59 años de la ciudad de Neuquén que asistió al mismo seminario que el Padre von Wernich, dijo que veía el juicio como una noble iniciativa. "Hay algunos que piensan que este juicio es un ataque contra la iglesia, y yo quiero decir que con este juicio en realidad se hace un servicio a la iglesia", dijo en sus últimas palabras ante el tribunal. "Nos está ayudando a encontrar la verdad".
El juicio de von Wernich toma lugar en momentos en que los vecinos de Argentina también continúan desenterrando violaciones a los derechos humanos durante sus dictaduras. En Brasil, el gobierno de Luiz Inácio da Silva acaba de publicar el mes pasado un informe de 500 páginas -después de once años de investigación- que reúne informaciones sobre casos de opositores al gobierno que fueron asesinados o hechos ‘desaparecer' por las fuerzas de seguridad del estado, de 1961 a 1988. Desaparecieron más de 350 personas.
Y el mes pasado en Chile, un tribunal dijo que juzgaría a un sacerdote católico por su presunta participación en los homicidios en octubre de 1973 de 28 opositores al régimen del general Augusto Pinochet.
Sin embargo, en Argentina, existían relaciones mucho más estrechas entre el clero y los militares que en los casos de Chile y Brasil. "Asociaban el patriotismo con el catolicismo", dijo Kenneth P. Serbin, profesor de historia en la Universidad de San Diego, que ha escrito sobre la iglesia católica en América del Sur. "Así que para la jerarquía argentina fue casi natural defender al régimen autoritario".
Esos días han terminado. Después del fin de su testimonio el lunes, el Padre Capitanio fue rodeado por una multitud de mujeres de edad avanzada del grupo Madres de Plaza de Mayo, una organización que ha presionado a sucesivos gobiernos argentinos a buscar respuestas para la guerra sucia que empezó en 1976. Llevaban pañuelos de cabeza blancos con los nombres de sus familiares desaparecidos. Secándose las lágrimas, se aferraban al sacerdote, besándole en las mejillas y susurrando palabras de gratitud.
El Padre Capitanio dijo que se sentía con un peso menos, y que no estaba solo. "Muchos hombres y mujeres de la iglesia, incluso obispos, están de acuerdo con mi visión sobre el papel de la iglesia", dijo. "Tenemos mucho de que lamentarnos".

Vinod Sreeharsha contribuyó al reportaje desde La Plata, y Andrew Downie desde Rio de Janeiro.

18 de septiembre de 2007
17 de septiembre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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[Las ‘palabras de consuelo' que se mencionan en el artículo se refieren en realidad a las extorsiones que von Wernich cobraba a familiares de secuestrados, haciéndoles creer que se encontraban bien o que él sabía cómo liberarles de la policía para enviarlos al exilio en el extranjero. Luego de recibir ese dinero de los familiares, los agentes de policía con quienes trabajaba los eliminaban].

dónde está lópez 20


[Adriana Meyer] A esposa y el hijo de López, a un año del caso. "Esperemos que no se olviden".
Buenos Aires, Argentina. Irene no tiene ganas de nada. Ya no sale de su casa por miedo a que le pase algo. Las noches se le hacen largas. La cercanía del primer aniversario de la desaparición de su esposo, Jorge Julio López, la deprime aún más. Tampoco tiene ánimo de hablar, pero acepta conversar con Página/12 porque comparte la idea de que es necesario hacerlo por la memoria de su compañero. El peso de la ausencia de Tito es demasiado para esta mujer pequeña de casi ochenta años, que transita la pesadilla de la desaparición por segunda vez en su vida. La soledad, la impotencia, la resignación aparecen en la charla, junto con la "bronca contra todos porque no encuentran nada". Todavía se pregunta "dónde está, quién lo tiene", pero admite que perdió la esperanza de que siga con vida. Y espera, junto a su hijo Rubén, una respuesta del presidente Néstor Kirchner a la carta abierta que difundieron esta semana. La familia López cree que la sociedad se acostumbra, incluso, a tener un desaparecido en democracia, y ya no duda en vincular al represor Miguel Etchecolatz con la nueva tragedia que están viviendo.
La rutina en la esquina de 140 y 69, en este barrio de techos bajos y casas modestas que es Los Hornos, no se alteró demasiado: la vecina que mira curiosa a los visitantes que llegan, el custodio de la Federal sentado afuera de la casita de los López, los árboles recién podados y las plantas de Julio un poco más descuidadas. Nunca hubo rejas, apenas hace falta traspasar la puerta del cerco para ingresar al jardín, y al instante aparecen las perras Violeta y Lupita con sus ladridos agudos. "Julio las sacaba a pasear dos o tres veces por día", dice Irene tras el saludo.
El 17 a la noche Irene se acostó a dormir mientras su marido miraba un partido de fútbol por televisión. Al día siguiente, la primera señal de alarma fue su faltazo a la audiencia de los alegatos del juicio contra Etchecolatz, en la Cámara Federal de La Plata. La última vez que fue visto caminaba por su barrio, a pocas cuadras de su casa, entre las 9 y las 10 y media de aquella mañana. Los primeros días la familia pensó que podía estar perdido, aunque siempre fueron enfáticos en que López no tenía problemas mentales. Fue su forma de aferrarse al mejor escenario posible. Pero con el paso de los días, Irene tuvo que volver a acostumbrarse a la palabra "desaparecido", que la atormentó hace 30 años, cuando la patota de Etchecolatz lo secuestró. Su angustia se disipó cientos de veces este año, ante las llamadas de los investigadores para que reconocieran cada cuerpo encontrado, ante cada testigo que decía haberlo visto en tal provincia, en aquel pueblo, en ese descampado. El último sobresalto provino de La Pampa, donde un hombre muy parecido a López se hacía pasar por él, al parecer por tener sus facultades mentales alteradas. La de los López nunca fue una casa politizada, más allá de la militancia de Tito en la unidad básica Juan Pablo Maestre, que respondía a Montoneros. Si bien dicen haber entendido las razones de Julio para declarar y contar el tormento de su primer cautiverio, tienen la certeza de que la política se metió en sus vidas sólo para causarles sufrimiento.
Tras la desaparición de Tito encontraron unos cuadernos que guardaba en el doble fondo de una caja de herramientas, y en los que escribió y dibujó sus vivencias en los campos de concentración. Ahora que los descubrieron los hojearon pero no los han leído. "Empezás y no podés seguir, son sus vivencias." Y quedaron guardados.
Irene y Rubén no entienden muy bien por qué a un año de los hechos León Arslanian, ministro de Seguridad bonaerense, pidió "paciencia", ya que "algo va a haber". Para expresar lo que siente por estos días Rubén se remite a la carta abierta que enviaron al presidente, en la que expresaron su "bronca, rabia y dolor" por la falta de resultados en la búsqueda de su familiar. Irene, en cambio, confesó: "Me siento cada vez más angustiada, más triste, porque pasa el tiempo y no hay noticias, cuando me quedo sola me agarra... porque cuando pasa el tiempo...".

¿Crece la incertidumbre?
(Irene) Y sí, por lo menos saber, para bien o para mal, pero saber. No sé qué más decir.

En la anterior carta abierta ustedes hablaban de angustia y desesperación, y en esta mencionan la bronca...
Es que pasa el tiempo y te tiene que agarrar bronca.

¿Contra quién?
Qué sé yo, contra el que hace la investigación, contra todos porque no encuentran nada. (Rubén) He participado de algunos allanamientos en estos últimos días. No lo digo porque no corresponde que tenga que estar justificando lo que hacen, pero he visto que hacen cosas. La bronca es que no se encuentre nada. No acuso a tal o a cual... (Irene) Uno no acusa a nadie pero llega un momento en que te sentís mal porque va pasando el tiempo y ¿qué hacemos? Ahora llega el 18 y qué... un año. ¿A dónde está? ¿Quién lo tiene? A eso voy. Y en democracia. ¿Para qué queremos una democracia así. Yo ya la pasé treinta años atrás, lo mismo. ¿Y ahora otra vez? Pero en aquellos años al menos lo iba a ver, sabía dónde estaba.

¿Piensa que aún está vivo?
(Irene) Creo que no. Es mucho tiempo. ¿Quién lo tiene? ¿Cómo aguanta tanto tiempo? El tenía sus pastillas, tomaba sus remedios. Era un hombre que no se movía de la casa, ¿cómo lo tienen fuera de casa? Tenía presión alta, ácido úrico..., tengo todas sus pastillas arriba de la mesita. No sé... me parece que pasó mucho tiempo. Hasta hace poco sí, pero veo cómo va pasando el tiempo... Y más como era él, con su carácter. Era por demás bueno pero a veces le agarraba..., como a todos.

¿Se hubiera rebelado ante sus captores?
Claro, digo yo.

¿Lo pueden haber lastimado apenas se lo llevaron para tenerlo quieto?
Sí, y desde ya se lo llevó algún conocido. Si no no le abre la puerta a nadie, y menos a esa hora de la noche en que se fue. No sé si eran las doce o la una, no lo sabemos. Yo estaba durmiendo, tomo las pastillas y duermo profundo.

¿Y no lo pueden haber llevado engañado?
Sí, desde ya.

Varios testigos lo vieron caminando por el barrio esa mañana.
Uno se puede confundir, pero son cuatro testigos. No puedo desconfiar de los cuatro. Era común que saliera a caminar. Son específicos cuando dicen que ese lunes uno no tuvo clases y se fue con la madre al trabajo, el otro porque el día anterior había visto el partido de Gimnasia-Banfield, no había forma de que se confundiera. Eso fue como entre las 9 y las 10 y media.

La hipótesis de los investigadores es que lo contactaron para que se desdijera de su declaración en el juicio contra Etchecolatz y como se negó lo hicieron desaparecer. ¿Qué piensan?
(Irene) Es una posibilidad. (Rubén) Es una más de las hipótesis. Pero era un hombre de profundas convicciones. (Irene) De volverse atrás de lo que había dicho, no, nunca. (Rubén) Primero porque no mintió. Y no le tenía miedo a ese salvaje ni a ningún otro.

Las abogadas querellantes afirman que lo que se hace en la investigación se produce tarde y mal. ¿A ustedes qué les parece?
(Rubén) No lo sabemos, no podemos juzgar. No tengo otra que confiar, si sacás a los policías, ¿a quién ponés? Si no puedo confiar en democracia en el juez, cierro la puerta y me voy del país. Si no para qué están.

¿Cuál creen que es la responsabilidad de los políticos?
(Rubén) De eso no vamos a opinar. Hasta ahora tengo que agradecer que no están usando esto en la campaña. (Irene) Esperamos que el Presidente responda nuestra carta. (Rubén) El juez mismo dijo que la investigación es un fracaso pero no porque no se estén haciendo las cosas sino porque no se encuentra a la persona. Bien, mal, peor, pero es lo que hay.

Más que bronca tienen cierta resignación respecto de la investigación.
(Rubén) Es que tenemos que confiar. (Irene) ¿A dónde vamos a ir si no confiamos en el juez? (Rubén) Se hacen investigaciones por falsas denuncias, se pierde en tiempo en historietas sin sentido. Pero como dijo el juez, entran tres denuncias por semana y las tienen que investigar.

Fue así que terminaron investigando a un pariente de ustedes.
(Rubén) Sí, como lo hicieron con nosotros desde el primer día. (Irene) A toda la familia investigaron. (Rubén) Yo ya se los dije en la cara, perdieron mucho tiempo al principio con nosotros. Pero nosotros tampoco en el primer momento pensamos que podía venir por este lado, suponíamos que podía estar perdido.

¿Temen al olvido de la sociedad?
(Irene) Esperemos que no se olviden. (Rubén) Creo que no. Pero es cierto que te acostumbrás a estas noticias. Preguntá a 100 personas en la calle a ver cuántos se acuerdan, pero no sólo de este hecho, de cualquiera. Uno se va acostumbrando, se vuelve común.

¿Cómo es posible acostumbrarse a un desaparecido en democracia?
Desaparecidas hay muchísimas personas, aunque no en el contexto en el que está mi viejo. Fijate si la gente sabe. Mirá el cadáver de Punta Lara, ¿alguien investigó si tiene familia? (El cuerpo sin vida apareció dos días después de la desaparición de López y sigue siendo un NN.)

16 de septiembre de 2007
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