Blogia
mQh

chile

no sabía que a su padre lo fusilaron


[Edmundo Rosinelli] Caso ocurrido en el Regimiento Caupolicán en 1973. A los 16 años supo que a su padre lo habían fusilado en Porvenir.
Hasta los 16 años de edad, Iván González Toro fue un niño que vivió una infancia sin mayores problemas, aun cuando a los tres meses de edad sufriera la pérdida irreparable de su padre, Ramón González Ortega. Pero como su mamá le contó que el papá había fallecido en un accidente, desde muy niño se crió con esa versión y tuvo una infancia feliz.
Pero la adolescencia terminaría abruptamente para él, cuando, a los 16 años, conoció la verdad de lo sucedido. Su madre decide revelarle el secreto mejor guardado y le cuenta que su papá había sido fusilado en Porvenir. "En esos momentos terminó mi adolescencia y juventud. Me vinieron muchos conflictos internos, pero prometí que cuando fuera un profesional (ahora es asistente judicial) iniciaría una investigación formal respecto a lo sucedido con mi padre", señala Iván González.
Esta promesa la concretó el 30 de agosto de 2003. Y el 30 de mayo de 2005 formalizó la presentación de una querella criminal en favor de su padre, y en contra de todos quienes resultaran responsables de su muerte. Uno de los objetivos de esta presentación fue "que el buen nombre de mi padre fuera repuesto".
Aún cuando la mamá no perseguía alimentar odiosidades en su hijo, creyó importante decirle la verdad de lo ocurrido en 1973, concretando ese deseo para el plebiscito de 1988. "En esos momentos sufrí mucho. No entendía ni comprendía lo que me estaban diciendo. No sabía si él tenía alguna militancia o si había hecho algo, pero con los años fui entendiendo ciertas cosas hasta formar el puzzle".
Los esfuerzos por conocer la verdad de lo sucedido lo llevaron a iniciar una investigación privada, indagando con quienes fueron amigos y conocieron a su padre. Los que trabajaron y estuvieron detenidos con él. "Además que para mí ésta fue una forma de conocer a Ramón González", quien al momento de fallecer tenía 37 años de edad. Y en su calidad de inspector del Servicio de Impuestos Internos, fue nombrado interventor de la entonces Cooperativa de Pescadores de Tierra del Fuego.
Iván González recuerda que los militares detuvieron a su padre el 11 de septiembre de 1973, cuando la Quinta División de Ejército estaba en Magallanes bajo el mando del general Manuel Torres de la Cruz, y luego lo condujeron a Compingim, en isla Dawson, el primer lugar de detención de la época. Allí permaneció hasta el 12 de octubre tras lo cual fue trasladado al Regimiento Caupolicán de Porvenir, donde muere el 30 de octubre del mismo año.

Homicidio Calificado
La acusación del ministro de fuero subrogante Juan Escobar Zepeda, que investiga la querella que se presentó en Santiago por las personas muertas en Porvenir, establece que "en la madrugada del 30 de octubre de 1973, Ramón González, Germán Cárcamo y Carlos Baigorri, mientras se encontraban prisioneros dentro de un contenedor ubicado al interior del Regimiento de Infantería Nº11 Caupolicán de Porvenir, fueron sacados de su encierro por cuatro soldados de la misma unidad y los subieron a una camioneta para trasladarlos varios kilómetros fuera del regimiento. Una vez que se detuvo el vehículo, los soldados hicieron bajar a los prisioneros y acto seguido, les dispararon con los fusiles Sic, dándoles muerte en forma inmediata. Constatados los fallecimientos, por un médico de la misma unidad militar, los uniformados procedieron a sepultar los cuerpos en el mismo lugar de su ejecución. Al día siguiente, el comandante de la unidad dio como versión oficial la baja de los prisioneros por habérseles aplicado la Ley de Fuga, informándose al resto del regimiento y a los medios de información, que éstos huyeron de la unidad, que fueron sorprendidos a unos 20 kilómetros de distancia, y al no hacer caso de la voz de alto, se les disparó dándoles muerte, hecho que importa a la comisión del delito de homicidio calificado".
Al tenor de la investigación y declaraciones que tomó durante el proceso, en marzo de este año el ministro Zepeda resolvió elevar la causa al estado de plenario, acusando a Juan Antonio Ortiz Toledo, Miguel Pablo Muñoz Uribe, Luis Alberto Arata Campodónico y a José Rafael Aguirre Aguirre, como autores del delito de homicidio calificado, cometidos en las personas de Ramón González, Germán Cárcamo y Carlos Baigorri".

"Yo No Hago Responsables a los Hijos de los Pecados de los Padres"

Respecto a las declaraciones que el general Manuel Torres de la Cruz le entregara al director de La Prensa Austral, Manuel González Araya, en una entrevista que le concediera en diciembre de 2000, Iván González dice que hoy está en condiciones de desmentir a quien en 1973 fuera el comandante en jefe de la Quinta División de Ejército.
En aquella oportunidad, el general en retiro desafió a que alguien le demostrara, con pruebas y documentos, que estaba mintiendo, al declarar que bajo su mando se realizaron todos los procedimientos en forma completa, y que no existen antecedentes que demostraran lo contrario. Como, por ejemplo, "que se haya cometido algún desmán o que hubo tortura".
También declaró que "en Magallanes no existió ningún problema, en relación a violaciones a los derechos humanos".
Lo anterior lo desmiente Iván González, señalando que "en Magallanes se elaboró un plan de acción. Así como los marinos tenían el plan Martillo; en la III División de la Fach tenían el plan Tijera. Y en la Quinta División de Ejército se llamaba Plan Australis. Este tenía un anexo de inteligencia en el cual con profundo estudio, profunda calma, con gran detenimiento y gran acuosiosidad, se estableció qué personas era necesario detener el día que se produjera el pronunciamiento. Y toda esa gente fue detenida y confinada en Bahía Catalina por parte de los aviadores. En Río de los Ciervos (Regimiento Cochrane) por parte de los marinos, y en el Regimiento Pudeto por parte del Ejército, como en otras dependencias en las provincias respectivas".
Recuerda que Manuel Torres de la Cruz nunca enfrentó a la justicia por los crímenes cometidos en Tierra del Fuego. "Estos ocurrieron bajo su mando mientras era Presidente de la Junta Provincial y comandante de la Quinta Division de Ejército. Por la muerte de Jorge Parra dio una declaración pública justificando su muerte, incluso aplaudió el actuar de sus subordinados. Y por el asesinato de Ramón González Ortega y sus dos compañeros, ratificó la versión de la "Ley de Fuga", aun cuando ese mismo día viajó inmediatamente a Porvenir a comprobar los hechos informados por su subalterno y comandante del regimiento fueguino, Augusto Reiger Rago".
Por eso se atreve a señalar que "hoy son los tribunales los que dejan claramente establecido los crímenes y excesos que se cometieron y que Manuel Torres de la Cruz siempre tuvo conocimiento".

- ¿Le resulta paradójico hacer este desmentido hoy, justamente cuando el comandante en jefe de la Quinta División es el hijo de Manuel Torres de la Cruz?
-"Yo no hago responsables a los hijos de los pecados de los padres. Pero el que hoy es actual jefe de la Quinta División de Ejército lo que tiene que hacer es lo mismo que hice yo: descubrir a su padre. Porque puede ser que él tenga una verdad parcial de lo que fue su padre como jefe castrense de la época. Es penoso que el actual comandante en jefe de la Quinta División tenga que saber, a través de sentencias judiciales, lo que hizo su padre y cómo intentó ocultar crímenes, pese a que entiendo que era una persona cristiana. Pero aclaro que el hijo (Luis Torres) no tiene ninguna responsabilidad en estos hechos y no lo culpo de nada. Aunque es lamentable que tenga que asumir una verdad que tal vez para él era desconocida"

erosinelli@laprensaaustral.cl

3 de junio de 2007
©prensa austral
rss

atroz pobreza en curanilahue


Los rostros de la pobreza golpean a Curanilahue.
En nuestro país, la situación de pobreza que viven cientos de miles de familias, ha llevado a los distintos gobiernos del último medio siglo, a idear cada uno sus particulares estrategias para combatirla.
No en vano se formó en su oportunidad La Comisión Nacional para la Superación de la Pobreza , no por nada han surgido instituciones como el Hogar de Cristo y últimamente solo por nombrar pero en ningún caso para comparar, los PMU, Proempleo y otros programas de absorción de mano de obra, todos con un mismo fin: el de combatir la pobreza, hija de la cesantía. Como si se tratara de un enemigo que se puede vencer tras unas cuantas batallas y no como lo es, un mal crónico del que ninguna sociedad ha podido zafarse por completo.

Nuestra Zona
La provincia de Arauco, en cada una de sus comunas, tiene en cada vuelta de cualquier esquina, los testimonios más elocuentes del sufrimiento humano originado en la falta de lo necesario para subsistir. Mal que junto con desnutrir el cuerpo, apaga el espíritu de los pobres, los indigentes y los mendigos, verdaderas clases sociales que agrupan a los que tienen poco, casi nada y nada para subsistir.
Sólo en Curanilahue, se calcula que el 40 por ciento de su población está en condiciones de pobreza, de ellos hay que descontar los indigentes y los menesterosos; estos últimos soñando a diario con dejar de comer lo que reciben como limosna y abandonar las frías aceras de cemento donde tienden sus huesos para dormir.

3 de junio de 2007
©renacer de arauco
rss

el negocio del sexo


El cara y sello de un mismo negocio.
Puerto Montt, Chile. Radiografía a dos locales que ofrecen un similar producto a quienes requieren de una asesoría sentimental o pasar un rato agradable en compañía de una hermosa dama.
El que esté libre de la tentación de ir a tomarse un café en compañía de una linda dama, con hermosas piernas, que lance la primera piedra. Por lo menos en Puerto Montt son muy pocos los que pueden hacerlo, ya que el mercado de este tipo de negocios alcanza para todos gustos y billeteras.
Por un lado, están los ‘top', como el Black Jack, donde el valor de una botella de champagne puede llegar a $150 mil. Y, por otro, los que por la módica suma de $8 mil pesos, los parroquianos pueden disfrutar de un acalorado baile que termina con la niña desprendiéndose de la parte de arriba de su bikini.
Otra parte del mercado se ubica en el clásico barrio Pérez Rosales, donde la mayoría de los clientes proviene de las zonas rurales. Ahí, la oferta es mayor dado que en un alto porcentaje de estos locales las niñas trabajan con sus respectivos carnet de sanidad al día.
Son las propias mujeres las que cuentan las historias que viven a diario. Se niegan a conversar con grabadora en mano y ni hablar de fotografías. El motivo es uno: sólo ellas saben que trabajan en este sector.
Tampoco pueden hablar mucho con los clientes, ya que su tarea es hacerlos consumir. Sin embargo, en pocos instantes una de ellas confesaba que tenía el récord de "haberme acostado con 10 clientes en una tarde y cobrando en promedio $15 mil pesos por los 30 minutos. Si el cliente no queda satisfecho, tiene que volver a pagar por otros 30 minutos".
Y así pasa la tarde en el Pérez Rosales, donde la música tiene un lugar importante. Grupos en vivo, cumbias, mexicanos y rancheras completan el cuadro en locales donde las mesas son adornadas por manteles látex.
Aquí también corre el dicho "su propina es mi sueldo", ya que el ingreso de estas mujeres radica principalmente en ello y en las comisiones que dejan los parroquianos que acuden a estos locales.

Si yo te invito un trago y pago $5 mil por consumo, ¿cuánto queda para ti?
"Dos mil pesos y tres mil pesos para la caja", respondió Karen, del Garoga.

Pero esa es tan sólo una parte de esta historia, ya que también existen otros lugares como el Black Jack, en Angelmó, que ofrece un servicio exclusivo, donde el trago ya no cuesta mil 500 pesos, sino que entre los 8 mil y 24 mil pesos y los asistentes pueden optar por una grata compañía nacional o extranjera -colombiana o argentina-, que presenta su documentación al día, según relató el propietario del local Rubén Gómez, quien reconoció que la exclusividad, seguridad y privacidad se ve reflejada en las cuentas. Por ejemplo, una botella de champagne puede llegar a costar 150 mil pesos, mientras que una botella de pisco con cuatro bebidas puede implicar un costo de 45 mil pesos, aunque "es lo que menos se ve".
Hay otros términos medios, donde los clientes para disfrutar de un buen show tienen que desembolsar 8 mil pesos y el topless queda a criterio de quien ofrece el baile.
Y, por lo general, no es sino que hasta el último instante de la canción que bailan donde se desprenden de la parte de arriba del bikini.

Al Desnudo
Alexia es una stripper que viene de Santiago y desde hace un año trabaja en el Black Jack. Ella baila hasta quedar como Dios la echó al mundo, en una labor que comienza en Osorno y puede terminar en Chiloé, según ella misma cuenta respecto a su mercado laboral.
De su pega, reveló que sus shows los realiza en el tiempo que duran dos canciones, lapso en el que hace una performance con un traje en el que interpreta a un personaje o una situación. El primer tema es rápido, pero en el segundo comienza a desprenderse de sus ropas hasta quedar tal y como llegó a este mundo.

¿Con trago adquieren más personalidad tus bailarines?
De todas maneras, el ‘copete' influye bastante en este tipo de cosas. El alcohol en el cuerpo les otorga más personalidad, aunque igual dependerá de cómo sea cada uno.

Misma Chiva
Paula es una de las chilenas que trabaja en el Black Jack. Según contó, a este local asisten clientes respetuosos, pero siempre llegan con la "misma chiva", aunque en muchos casos más que nada las utilizan a ellas para descargar sus dramas personales.
A tal punto llegó esta situación, que Rubén Gómez, propietario del centro, contó que chicas que salieron del local con un cliente le comentan que estos "ni siquiera me tocaron. No pasó nada. Lo único que querían era que alguien los escuchara y por eso cancelaron para acudir a otro lugar". Motivo por el cual si una de las chicas no tiene un buen tema de conversación o no se maneja en idioma, lo más probable es que les vaya mal en este negocio.


¿Pero hay quienes llegan buscando sexo?
Y se nota inmediatamente, ya que vienen, invitan a la niña a un trago, llegan a acuerdo y se la llevan a un hotel. ¿Privados? No, sólo tengo un vip, pero no hay sexo aquí.

¿Cómo operan cuándo sacan a una niña del local?
El dinero es un tema de ellas con el cliente, quien tiene que dejar un dinero por sacarla. Además tiene que dejar los datos sobre en qué hotel se encuentra y normalmente las mandamos en nuestros propios taxis para tener la seguridad para el cliente y la niña.

Paula, en tanto, reconoció que quienes acuden a este lugar lo hacen para liberarse del estrés diario, ya que acuden con el sólo objetivo de olvidarse de sus problemas.

¿Hasta cuánto pueden llegar a consumir para seguir en terapia con ustedes?
Depende del cliente y de si les gustó la compañía para que sigan invitando tragos. Ahora, si no les gusta una chica puede estar otra.

¿Y les confidencian problemas de tipo sexual?
Sí, que son eyaculadores precoces.

Con Carné de Identidad
El barrio Pérez Rosales tiene su vida y su mundo propio. El antiguo Rosedal ahora da vida a dos locales destinados a la convivencia y acompañamiento en medio de un buen trago. Uno de ellos es el Garogha (mezcla de apellidos) de propiedad de la señora María y de don Juan. Con mate en mano y con una ranchera de fondo y con una patente de bar, café y sanguchería, aunque reconoció que "es rara la vez que la gente viene a comer, sino que a consumir una cerveza, mientras que ‘Cholo', el gato de la suerte, observa cada uno de los movimientos que se producen en el lugar.

¿Y el rol de las niñas?
Ellas están para acompañar al cliente, que viene y las invitan a un trago. Nada más que eso.

¿Hasta ahí no más llega la oferta?
En este local sí, porque no tengo residencia. Ahora, ellas son todas mayores de edad, por lo que pueden acordar otra cosa con los clientes para cuando salgan del local. Además, cuentan con su carnet de sanidad al día, ya que Carabineros se los exige en esta cuadra.

Sin Problemas
Karen lleva dos años en el Garogha y sin mayores problemas.

¿Cómo se portan los clientes?
Bien, ningún problema.

¿Su sueldo se basa sólo en las propinas?
Y en un porcentaje de las ventas que me otorga la señora.

¿Y con la delincuencia?
Tampoco ningún inconveniente, ya que los malandras andan afuera del local.

3 de junio de 2007
©diario de llanquihue

rss

en la mira del paintball


Alrededor de 30 participantes dieron vida a una jornada cargada a las sensaciones extremas de esta disciplina, que suma más adeptos.
Calama, Chile. Ayer se disputó una fecha más del emocionante torneo de paintball, el Campìng de Extracción, oportunidad en la que participaron siete equipos con más de treinta participantes en esta nueva jornada de esta disciplina.
Uno de los grandes ganadores de la fecha fue el elenco de Komatsu Antofagasta, quienes viajaron especialmente a Calama para participar de esta actividad que estuvo organizada íntegramente por Desert Paintball.
Los antofagastinos superaron a casi todos los equipos locales salvo el conjunto de Espectro, que les arrebató el invicto.
fue una jornada especial, y que también contó con nuevos equipos, como fue el caso de el representativo del Instituto Obispo Silva Lezaeta (recordings), que se unió a esta disciplina que sigue aumentando en adeptos.

Liga
Cabe destacar que esta disciplina cuenta con una liga formal, y que ayer dio un ejemplo del nivel organizativo del cual goza esta actividad en la ciudad, y que desde un tiempo a esta parte ha cobrado no sólo un especial interés, sino que cobra cada vez con mayor organización, puesto a que en cada evento logran reunir a un gran número de gente- niños, mujeres, privados- que gozan del paintball.
Jornada especial la que ayer disfrutaron los amantes del paintball, que sigue consolidándose, y que no baja la guardia puesto a que seguirán disputándose entretenidas y extensas jornadas de este deporte.
En la oportunidad los organizadores hicieron un llamado a las empresas locales que se interesen, a que lo hagan y que sean parte de estas entretenidas jornadas de paintball, sobre todo como un tema de distracción extra laboral, y que se transforma en una clara alternativa para el sano esparcimiento.
Aunque quedó por confirmarse, la próxima fecha del paintball tendrá igual número de participantes, y podrían ser más teniendo en cuenta el número de interesados en participar sólo deben contactarse con Gianfranco González al número 08- 8894654, para mayor información.
No caben dudas el paintball sigue disparando directamente al interés deportivo de los calameños, con un tiro justo en la adrenalina y en las sensaciones extremas.

3 de junio de 2007
©mercurio de calama
rss


indigentes en calama


[Ivo Butt A.] La vida congelada en la calle.
Calama, Chile. Bastaron cuatro horas de recorrido junto al Hogar de Cristo por diferentes lugares de la ciudad, para conocer un escenario oculto, en el que viven muchas personas desafiando al frío desierto.
En sólo una noche, pudimos conocer varios casos –unos más conmovedores que otros- de personas que viven en la calle hace algún tiempo en distintos lugares de la ciudad, hasta en los sitios más insólitos. Aquellos por los que durante el día muchos pasan y ni siquiera creen que alguien ha hecho de ese solitario rincón y álgido espacio, su habitación.
Todas son situaciones realmente impactantes. Sin embargo, quienes están en dichas circunstancias, prefieren bajarle el perfil al hecho de refugiarse en estos lugares, que son realmente inhumanos y dicen que han preferido vivir así a pesar de las oportunidades de trabajo que han perdido o los hogares que han dejado atrás.
Es así como muchos han llegado a coexistir rodeados de basura, perros vagos y lo más importante, temperaturas bajísimas que en los últimos días azotan a Calama. Incluso aquella noche que observamos los casos, el gélido ambiente calameño alcanzó los dos grados a eso de la medianoche, eso sí que la sensación térmica era muy inferior a lo que indicaba el termómetro.

El Frío como Compañía
Gracias al Hogar de Cristo, que cada martes y jueves realiza recorridos por la ciudad ayudando de una u otra forma a los más necesitados, pudimos conocer cómo viven decenas de personas en la calle. Dichas salidas que comenzaron a fines de la década de los noventa y que informalmente se denomina ‘brigada nocturna', consta en asistir a la gente de la calle, que en su mayoría son hombres o mujeres alcohólicas y drogadictas, con prendas de vestir, frazadas, colchones o almohadas y bebidas calientes más un sándwich para quienes lo deseen.
No obstante nuestra salida que se inició a eso de las 21 horas comenzó no como deseábamos, porque nuestra primera parada del denominado ‘circuito' no estaban las personas que supuestamente encontraríamos -pero sí horas más tarde-. Se trata de un grupo de cuatro o cinco personas que viven a un costado del Colegio Padre Alberto Hurtado, en la avenida Grecia. El lugar es realmente increíble por los aposentos que han elaborado con cualquier tipo de material, en especial a un costado de la cancha que allí se encuentra. Son amplios canales que han hecho y que están revestidos con cartones y trapos.
El circuito nos llevaría luego a la población Independencia Norte, calle Mejillones, donde vive Josesito como lo llaman cariñosamente. Un anciano de 65 años de edad y que vive sólo, sin agua potable ni energía eléctrica. Rodeado de perros vagos y basura al interior de su casa y en el patio para que hablar.
Los voluntarios del Hogar de Cristo le dieron una apetitosa sopa que entrega el dueño del restorán Barlovento. Pero un dato que fue realmente impactante, es que Josesito trabajó por varios años en Codelco Norte. Tiene hijos que viven en El Peuco y que lo van a ver de vez en cuando. Le hacen aseo a la casa del sector poniente, pero como cuentan en el Hogar de Cristo, "es alcohólico y mantiene su casa limpia por una o dos semanas y después la llena de basura nuevamente". Mientras compartíamos con Josesito, ingresamos al patio de su casa para ver las condiciones en que vive. Las calaminas estaban abiertas así que pudimos acceder sin ningún problema y grande fue la sorpresa cuando al final del patio, sobre un sillón y cubierto sólo con una colcha había otro hombre que dormía a eso de las 22 horas con dos cachorritos como una forma de obtener más calor. Su nombre es Juan y tiene 46 años de edad. Cuenta que estos últimos días han estado muy helados por lo que necesita que le lleven ropa abrigada y frazadas. Josesito y Juan, dicen además que como en todos lados, hay personas con muy malas intenciones que entran a la casa mientras ellos no están y destruyen o roban lo poco y nada que tienen. "Son mañosos los cabros" dice Josesito. Voluntarios del Hogar de Cristo, mientras hablan un poco de la desolada vida que llevan en la Independencia Norte, les entregan café, una sopita y pan con mortadela. Al despedirnos, Juan pide que le ayuden a obtener su carné de identidad para poder trabajar ya que es muy poco el dinero que reúne cuando a veces limpia vehículos en algún lugar de la ciudad. "No me da tanto frío, pero ahora último está mas helado. Igual a veces me tomo un vinito para abrigarme. Se pasa frío pero no hay más donde estar" comenta Juan.
Siguiendo con el ‘circuito', y muy cerca de la casa de Josesito, llegamos a la habitación donde vive Juanita como cariñosamente le dicen los muchachos voluntarios. Ella vive sola también en una habitación de la misma población Alemania. Durante el día limpia autos cerca de la feria Modelo. Hace poco estuvo de cumpleaños y un ‘amigo', como ella dice, le regaló algunas cremas. Para ese día nadie la saludó como ella esperaba. Menos su hija que está inmersa en el mundo de las drogas, aparentemente en la prostitución y que además no ve muy a menudo. Sin embargo, ella dice que es feliz. Se ríe y comparte con todas las personas que la visitamos. Su cuarto es de material muy ligero. Paredes de barro, ventanas de cartón y el techo que tiene algunas tablas que minimizan el frío ambiente loíno.
Una vez terminada la visita a la señora Juanita, conoceremos sólo a gente que vive en la calle. Partimos por dos sitios que son utilizados para pernoctar en la avenida Granaderos. Uno de ellos está frente al consultorio Enrique Montt.
Ahí, una vez que llegamos, salieron dos muchachos, Mauricio y Miguel de 18 y 20 años respectivamente. El primero es de Calama y el otro de Iquique. Miguel dice que está en esta ciudad porque no tiene una buena relación con su familia y a veces trabaja para conseguir dinero y poder alimentarse y darse gustos como un balón de fútbol que días después se lo robaron porque también entraron a robarle y destruir el lugar. Mauricio en tanto, tiene a sus padres en Calama, pero ambos son separados y prefiere no estar con ellos.
"Mi mamá me quiere harto. A veces me invita a dar una vuelta al centro y compartimos un rato", dice. Los dos nos atendieron afuera del sitio eriazo. Pero les rogamos si podíamos ingresar y conocer dónde viven. Dudaron por unos instantes y tardaron más en hacernos ingresar. Una vez en el interior del recinto, vimos que al fondo, en una esquina levantaron un cuarto con materiales como fierros, tablas y calaminas. Tienen energía eléctrica porque se ‘colgaron' a los vecinos. Un mueble de cocina y colchones tirados en el piso más una radio, eran la única compañía para estos adolescentes.
Metro más al sur, donde años atrás funcionaba una sala de ventas de las casas del condominio Los Flamencos, encontramos a dos personas más. A esa hora, como a las 23, ya el frío calaba hasta los huesos. Y más aún a don José y Yerko que están en ese lugar hace unos cuatro meses.
Las historias de ambos son distintas, pero tienen un común denominador que es el no tener un techo que los cobije. Don José o ‘Pititore' como le dicen, es de Alto Hospicio, mientras que Yerko o el ‘Acelga' como lo llaman sus amigos, trabaja actualmente para tener la posibilidad de comer por lo menos. Cuando llegamos estaban preparando una sopa en una olla arruinada, en medio de una fogata que aprovechaba de abrigarles un poco.

En la Plaza
El recorrido siguió hacia la plaza 23 de Marzo. Antes de llegar, uno de los voluntarios comenta que la última vez que estuvieron en ese lugar, había una señora con sus pequeños hijos a muy altas horas de la noche. Aquella noche sin embargo, no la encontraríamos.
Ya en la plaza, cuando varios hombres se preparaban para ir a dormir o marcharse a los lugares donde pasan la noche, se percatan de la llegada de los voluntarios del Hogar de Cristo y comienzan a llegar poco a poco. Todos muy amablemente y a pesar de andar medios ‘curaditos' conversan y hablan de la vida, un poco de cómo es vivir en la calle y de las oportunidades que han tenido en la vida para tener trabajo y familia, pero que finalmente las desechan porque simplemente no les agrada. Y ojo, que curiosamente todos los ‘entrevistados' no son de Calama. Dato como para considerar.
Un ejemplo de esto, es Germán. Un hombre de 38 años de Valparaíso, pero que antes de llegar a Calama estaba con su familia en Iquique. La forma de hablar y expresarse de Germán, realmente sorprende. Es una persona muy educada y que sabe bastante de lo que sucede en la actualidad. "Vivo en la calle. Al lado del Colegio Padre Alberto Hurtado. Ahora por la crisis de gas natural que vivimos, me conseguí un trabajo. Espero que luego me paguen un poco de plata para arrendarme una pieza", relata. De todas formas al consultarle porqué prefiere vivir en la calle y haber dejado a su familia en la Primera Región, dice que "es una opción. Uno elige vivir así. Nunca he sido como para trabajar, tener familia o responsabilidades. Tengo dos hijos. No los veo hace como un año, pero tampoco sufro vivir así".
Respecto al frío de cada noche, y las temperaturas que bordean los cero grados, nos cuenta que "uno se acostumbra a vivir así. No es que se sufra. Si con el tiempo el cuerpo se adapta al frío y todo eso. No es que uno por ser hombre aguante más que las mujeres o los niños. Ya se lleva tantos años viviendo en estas condiciones que te vas acostumbrando".
También asombra la gran cantidad de trabajos y experiencias laborales que ha tenido y que siga prefiriendo estar en la calle. Se desempeñó en minera Spence un tiempo y algunos días en El Abra, pero cuando debía ir a trabajar muy temprano, siempre andaba pasado de copas o bajo los efectos de la pasta base, por lo que terminaron por echarlo.
De ahí, el destino fue el sector que está detrás del Camping de Cobreloa, donde las casas resaltan por su belleza. Pero a unos metros, donde hay un terreno baldío, también viven tres muchachos. A la hora de las bebidas calientes aparecieron en un comienzo sólo dos. Uno de ellos estaba notoriamente afectado por el alcohol, tanto así que a penas se le entendía lo que decía. El otro que estaba en mejores condiciones, esperaba a que le entregaran su licencia para conducir maquinaria pesada para ingresar a una empresa contratista. Mientras tanto, limpiaba autos en un estacionamiento del centro. Después de beber sopa y un par de cafés, pedían prendas de vestir. Los voluntarios del Hogar de Cristo les entregaron frazadas, un colchón y ropas de inmediato.
Nos despedimos y nos trasladamos a uno de los lugares más transitados del centro de Calama. Calle Carlos Cisterna, a un costado del hospital que lleva el mismo nombre, para conocer un caso dramático. Se trata de Franco un muchacho que no debe tener más de 30 años, quien a eso de la medianoche, ya estaba durmiendo sobre el helado piso y cubierto con una ínfima manta. Cuesta entender cómo una persona puede dormir con temperaturas tan bajas y tapado con poco abrigo. Resulta imposible concebir a lo que puede llegar una persona pobre que no tiene donde ir, donde pasar la noche. Él más que otros requería de una colchoneta y un par de mantas, porque el dormir todas las noches al lado del kiosco que está en la calle no le es suficiente para hacer más digno su descanso. Los voluntarios además contaban que a Franco constantemente le dan un colchón, pero es un poco descuidado y siempre los pierde.

La Urgencia
En el Servicio de Urgencia terminaría nuestro recorrido, a eso de la una de la mañana. No habían tantos hombres como antes, pero de igual forma se compartió con ellos un vaso con café y un sándwich.
Con el término del recorrido de la ‘brigada nocturna' o Programa Adulto Calle del Hogar de Cristo, se pudo conocer una realidad poco conocida de Calama. Esa triste realidad de la que son protagonistas pocos actores, pero que sufren lo que muchos no padecen. Una cara de nuestra ciudad que sólo es posible conocer de noche en sitios claves, que sólo son conocidos por quienes viven bajo la luz de las estrellas.

Dar hasta que Duela
El trabajo que realiza el Hogar de Cristo en nuestra ciudad es trascendental, pero no suficiente. Principalmente por la falta de recursos o espacios como para cobijar a tanta gente de la calle.
Arturo Bruna, director del programa hospedería y de adultos del Hogar de Cristo de nuestra ciudad, explica precisamente que es bastante lo que hace falta para dar una atención óptima en cada programa de esta institución. Incluso cuando hace algunos meses se dio a conocer la cuenta pública del 2006, los resultaron arrojaron un déficit de 22 millones de pesos. Es decir, para el presente año ya se comenzó con cifras negativas que deben transformarse en números azules de aquí a fin de año.
"Necesitamos más y mejores recursos para atender a cada persona de los diversos programas", precisa. Incluso la hospedería del Hogar de Cristo, a pesar de ser un edificio hermoso y moderno, ya se ha quedado pequeño para recibir a personas de la calle y otros que andan en la ciudad en busca de trabajo. Tiene una capacidad de 38 personas y muchas veces lamentablemente deben quedar afuera algunos porque no hay más espacio. "En el último tiempo nos ha tocado dejar a personas afuera porque no hay más camas. Es un lugar sólo para varones mayores de 18 años y también ha ocurrido que llegan mujeres y no pueden ingresar porque hay sólo hombres", agrega Arturo.
Otro de los programas que tiene a cargo, es el ‘ropero', el que consiste en reunir prendas de vestir para que sean entregadas a las personas que las necesitan, como en las salidas del Programa Adulto Calle. El problema es que el ropero actualmente tiene hartas prendas pero en su mayoría son para mujeres y niños, lo que en definitiva no es suficiente.
Es por eso que el Hogar de Cristo ha iniciado hace algunos días una campaña a nivel nacional para juntar más socios, que hacen mucha falta para poder sacar adelante los programas y así ir en auxilio de quienes lo necesitan. No olvidemos que el la misión de esta institución es acoger dignamente y con amor a los más pobres entre los pobres.

3 de junio de 2007
©mercurio de calama
rss

recuerdan a ejecutados de pisagua


Conmemoran 17 años del hallazgo de la fosa de Pisagua. Solemne ceremonia en mausoleo ‘Para que nunca Más'.
En una emotiva ceremonia realizada junto al mausoleo ‘Para que nunca más' la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos y Detenidos Desaparecidos de Iquique y Pisagua (Afepi), conmemoraron los 17 años del hallazgo de la fosa de Pisagua.
Al Cementerio Nº 3 concurrieron representes de diversas agrupaciones, entre ellos el presidente de la Comisión de Derechos Humanos capítulo Iquique, Flavio Rossi. En los rostros de los asistentes, a pesar de los años, se refleja el dolor por el desaparecimiento y fallecimiento de sus seres queridos.
Diecisiete años han transcurrido desde que fueran hallados 19 cuerpos de ejecutados políticos en una fosa común, ubicada al norte de esa caleta, un 2 de junio de 1990. El primer cuerpo en ser encontrado fue el de Manuel Sanhueza Mellado, quien fue detenido en Arica junto a su esposa y su suegro. A casa volvieron los dos últimos y él lo hizo muchos años después en un ataúd.
El presidente de la Afepi, Héctor Marín, dijo que esta fecha sirve para recordar que existe una "memoria histórica" que no debe permitir que "nunca más las ideas se combatan con las armas como ocurrió durante el gobierno militar y que el mismo estado es el que se ha encargado de ofrecer impunidad a crímenes de lesa humanidad".
Agregó que sólo están pidiendo "justicia, no menos que eso ni más", así como también valoró a quienes asistieron, demostrando consecuencia con sus pensamiento y con lo que sienten, al igual que sus familiares que cayeron.
Luego el poeta Guillermo Ross-Murray leyó dos poemas, para posteriormente la dirigenta sindical, Ximena Brain entonar una tema de Víctor Jara dedicado a Luis Emilio Recabarren.
Finalmente, cada uno de los asistentes depositaron claveles en una cruz a la vez que pronunciaban su nombre. Los claveles blancos eran para los detenidos aún desaparecidos y rojos por quienes ya habían sido hallados.
Los asistentes ingresaron a mausoleo para ver los nichos de las víctimas.

3 de junio de 2007
©estrella de iquique
rss

fusilado en el puente bulnes


[Arnaldo Pérez Guerra] Sobreviviente de masacre en el puente Bulnes. "Me fusilaron en el río Mapocho".
El 13 de octubre de 1973 una patrulla de Carabineros detuvo a catorce personas que se encontraban en una quinta de recreo en Puente Alto. Los llevaron a la 20ª Comisaría de esa localidad y, después, a la 4ª Comisaría de Santiago. Avanzada la noche los trasladaron, apretujados y tendidos en el piso de los vehículos policiales, hasta el puente Bulnes sobre el río Mapocho. Allí los ejecutaron con ráfagas de metralleta. El único sobreviviente de la masacre es Luis Abraham González Plaza, que entonces tenía de 19 años. Aún atormentado por el recuerdo de la tragedia, Luis González decidió romper su silencio de 34 años y habló con Punto Final.
Las palabras brotan lentamente, cargadas de sentimiento y angustia: "Nos sacaron de noche de la Comisaría, después del toque de queda. Nos metieron en los mismos vehículos en que nos habían trasladado desde Puente Alto. También los carabineros y el oficial al mando, eran los mismos que nos habían detenido". La caravana iba al mando del capitán Fernando Galvarino Valenzuela Gallardo. La patrulla la integraban los cabos Arturo Cepeda Canelo, Héctor Reinaldo Valenzuela Gatto y Rubén Osvaldo Barría Igor, y los carabineros Rolando César Morales Fernández -que se ha negado a revelar lo que sabe-, y otros dos de apellidos García y Caballá.
La patrulla irrumpió con prepotencia en la quinta de recreo Los Sauces. "Nos detuvieron, sin decirnos nunca el motivo. Aún me pregunto por qué. Llegaron a Los Sauces un cuarto para las cuatro de la tarde y se llevaron detenidas a unas veinte personas. El toque de queda comenzaba a las ocho de la noche. Poco antes de esa hora soltaron a algunos detenidos. El resto estuvimos más de seis horas en los calabozos. Los carabineros nos golpearon con pies, puños y culatazos. Una niña embarazada que fue detenida con nosotros (Leonilda Isabel Díaz Díaz) fue separada del grupo. Cuando el sargento escribiente dijo que todos éramos ‘patos malos' y que había que ‘fusilarnos', no pensamos que podría ser verdad. En Santiago, cuando nos sacaron de la 4ª Comisaría, dijeron que nos llevaban al Estadio Nacional, que estaba convertido en campo de prisioneros. Nos llevaban boca abajo en los vehículos, unos sobre otros. A la muchacha la dejaron encima de todos. Ella nos dijo que había sido violada en ambas comisarías.
Muy luego nos dimos cuenta que los vehículos no iban al Estadio Nacional, llevaban otra dirección. Nos detuvimos en el puente Bulnes del río Mapocho, donde entonces había unos basurales. Nos hicieron bajar a empujones, insultos y golpes. Luego nos gritaron que arrancáramos. ¡Corran!, ordenaron… Pero qué íbamos a correr… si sólo había tres o cuatro metros de terreno libre de basura… Entonces nos dispararon ráfagas de metralleta y algunos caímos al río, muertos o moribundos. Yo estaba malherido y me quedé muy quieto, congelándome y con el terrible dolor de las heridas de bala", relata Luis González. "Todos los carabineros de la patrulla dispararon: eran seis. El puente Bulnes funcionaba entonces como paredón de fusilamiento. Pocos metros más allá fusilaron al padre Joan Alsina.
Cuando nos dispararon, el menor de los hombres, que tenía 16 años (Jaime Max Bastías Martínez), se abrazó a mí y caímos juntos al río. Pero él recibió más impactos y murió. Poco después los carabineros bajaron al río a rematarnos uno por uno".
El mayor de las víctimas tenía 26 años. La menor, la muchacha de 14 años, estaba embarazada de seis meses. Los ejecutados fueron Luis Alberto Verdejo Contreras (26), Luis Miguel Rodríguez Arancibia (23), Alfredo Andrés Moreno Vidal (23), Luis González Lazo (20), Luis Segundo Suazo Suazo (20), Domingo de la Cruz Morales Díaz (20), David Oliberto Gayoso González (18), Mario José Matus Santos (18), Luis Armando Toro Toro (17), Luis Humberto Toro Vidal (17), Rigoberto Enrique Julio Díaz (17), Jaime Max Bastías Martínez (16) y Leonilda Isabel Díaz Díaz (14).
La mayoría de los ejecutados trabajaban en las ferias libres de Puente Alto. El 13 de octubre de 1973 se habían reunido en la quinta de recreo Los Sauces para reunir dinero y organizar el funeral de Carlos Duque Duque, otro feriante que había sido detenido y ejecutado el 11 de octubre por Carabineros de la 20ª Comisaría. Luis Bastías Leiva -hermano de Jaime Bastías Martínez-, estaba en la quinta Los Sauces cuando llegó la patrulla: "Habíamos llegado recién. Ni siquiera nos tomamos un trago. Nos pusieron en fila. Allí mismo golpearon a Leonilda Díaz con un casco. Nos trasladaron a la Comisaría e íbamos como en una lata de sardinas. El que levantaba la cabeza, recibía un culatazo. Yo fui uno de esos, porque quería que alguien me viera. En la Comisaría un carabinero me conocía e intercedió por mí. Gracias a eso me soltaron cerca de las 20:00 horas, cuando empezaba el toque de queda. Pero mi hermano quedó detenido".

Lo Dieron por Muerto
Luis Abraham González Plaza sigue recordando: "Cuando fuimos ametrallados, caímos al río. Yo tenía cuatro heridas de bala, en un hombro, en la pierna izquierda, en una rodilla y otra a dos milímetros de la columna vertebral, en la región lumbar, todas con salida de proyectil. Cuando los carabineros bajaron al río a rematarnos, uno me golpeó con el pie, me dio vuelta, y al ver la sangre me dio por muerto". Luis tenía entonces 19 años y había terminado su servicio militar en abril de 1973.
"Nunca perdí el conocimiento -agrega-. Esperé oir a los vehículos policiales alejándose y entonces me arrastré como pude hacia una población vecina. Había unos árboles grandes y ahí me escondí. Más tarde me atreví a pedir agua a unos vecinos. Estaba choqueado y me estremecían las tersianas. No podía moverme y me estaba desangrando. De madrugada, una señora me pasó un chaquetón para que me abrigara. Yo tenía mucho miedo que los carabineros volvieran y me encontraran. Más tarde perdí el conocimiento y sólo desperté cinco o seis días después en la Posta 3 de la Asistencia Pública. Lo primero que vi fue a dos carabineros que custodiaban. Mis familiares me habían dado por muerto. De nuestro grupo ya habían enterrado seis cadáveres que se recuperaron en el Instituto Médico Legal. Los demás cuerpos desaparecieron".
El mayor de los ejecutados, Luis Verdejo Contreras, era casado y tenía una hija. "Después de detener a ese grupo, los carabineros regresaron a la quinta de recreo a buscar más personas", dice Ismael Rodríguez Arancibia, hermano del ejecutado Luis Rodríguez, testigo de la detención de su hermano y de Luis Verdejo. Los restos destrozados de Verdejo aparecieron en el Instituto Médico Legal, que estaba lleno de cadáveres. "Los tenían en fila, todos los cuerpos abiertos. Había niños, mujeres, ancianos. Al fondo, un alto de ataúdes. Junto a Luis Verdejo estaba el cuerpo de la niña embarazada, Leonilda Díaz. Tenía el vientre abierto y su guagua estaba al lado, todavía con el cordón umbilical. La criatura también tenía heridas de balas", dice.
Luis Abraham González retoma su relato: "Cuando estaba en la Posta 3 los carabineros preguntaron por qué yo estaba herido a bala… Un médico que me atendió dice que mientras yo estaba inconsciente hablé sobre la masacre. Me dijo que me querían poner una inyección pero que él lo impidió".

(Este artículo se publicó completo en la edición impresa Nº 637, 20 de abril, 2007).

3 de junio de 2007
©punto final
rss

el falsificador del informe rettig


[Fred Bennets] La mano negra de Gonzalo Vial en el Informe Rettig. Falsificador de la historia. Las maniobras para ocultar en el Informe Rettig la responsabilidad de la Armada.
El Estado de Chile, al participar en el programa Memoria del Mundo, de la Unesco, se comprometió a "preservar y difundir documentos que ayudarán a Chile y a otros países a entender y superar un pasado marcado por la violación sistemática de los derechos humanos". Pero no está cumpliendo sus obligaciones frente a la comunidad internacional ni tampoco a sus propios ciudadanos. Los sucesivos gobiernos democráticos han permitido que un proceso de encubrimiento que se inició en la propia Comisión Rettig continúe hasta hoy.
Se ha revelado recientemente un caso paradigmático de ese proceso. Centrado en la V Región, sus implicaciones son nacionales e involucra a:

• La Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación (Comisión Rettig). A pesar de su importancia histórica, la Comisión ha sido una fuente de datos envenenados. Uno de sus comisionados la utilizó para manipular informes, hacer desaparecer testimonios, ocultar crímenes que debían haberse denunciado a la justicia y reducir a la mitad el número de víctimas estimado por el equipo de abogados de la Comisión.

• La Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH). Un informe de la Comisión, del año 1986, hizo un balance de los detenidos desaparecidos en la V Región, identificándolos a partir de entrevistas con familiares. Una copia fue entregada a la Comisión Rettig en 1990. Poco después, las restantes copias fueron robadas. El Informe Rettig identificó 29 detenidos desaparecidos en la V Región, pese a que el Informe de la CCHDH -al cual el Informe Rettig no hizo referencia- los había cifrado en 89.

Las primeras pruebas tangibles de lo que se trató de ocultar son el hallazgo reciente de cuerpos de personas asesinadas y enterradas clandestinamente por la Armada, que nunca habían sido "contabilizadas" oficialmente.
En cuanto a la Comisión Rettig, no se puede culpar a sus miembros de no identificar públicamente a los responsables de los crímenes investigados: no tenían autorización para ello. Sin embargo, tenían la obligación de denunciar a la justicia a esos responsables, pero no lo hicieron. Permitieron, además, que un comisionado actuara en forma desleal, en connivencia con el entonces comandante en jefe de la Armada, almirante Jorge Martínez Busch.
El protagonista principal del encubrimiento es Gonzalo Vial Correa, miembro de la Comisión Rettig. La prueba de su culpabilidad acaba de conocerse. Se ha encontrado en el Archivo Rettig el informe preparado por Pedro Aylwin Chiorrini, abogado responsable del equipo investigador de la V Región, que fue sometido a extensa manipulación antes de ser publicado en el Informe Rettig. Las anotaciones al informe original, escritas a mano, fueron de la autoría de Gonzalo Vial Correa.
En una entrevista antes que fuera encontrado su informe en el Archivo Rettig, el abogado Aylwin dijo que se sintió "deslegitimado" por el comisionado que revisó su texto. No quiso identificarlo, alegando razones de ética profesional.
El Informe Rettig en su parte introductoria trató con deferencia a la Armada, indicando que habían respondido a todas las solicitudes de la Comisión y enviado material "de gran utilidad". Para no poner en duda esa afirmación fue necesario suprimir una parte del texto del abogado Aylwin, que decía justo lo contrario. Aún más grave: se hizo desaparecer el acta de una entrevista en que el capitán de navío Carlos Fanta denunció actos que comprometían a la Armada. Los antecedentes expuestos en otra acta, inculpatorios del almirante (r) Guillermo Aldoney, no fueron denunciados por la Comisión y hasta el día de hoy no han sido transferidos a la justicia.
Gonzalo Vial Correa es abogado, historiador y periodista. Fue uno de los redactores del Libro Blanco del régimen militar, que adujo entre las justificaciones del golpe de 1973 la existencia del legendario Plan Z: se basaba en documentación espuria facilitada por la Armada. Más tarde Vial fue designado ministro de Educación del gobierno militar. Su inclusión por el presidente Aylwin en la Comisión Rettig se debió a motivos políticos, para complacer al comandante en Jefe del ejército, Pinochet, quien más tarde, haciendo referencia a los miembros de la Comisión, diría: "El único que se salva es Gonzalo Vial".
Con tales antecedentes, resulta particularmente difícil entender cómo Gonzalo Vial pudo también ser nombrado, en 1999, en la mesa de diálogo, a no ser que la invitación fuera atribuible al papel de la Armada para promover esa iniciativa. Vial, que había ocultado información referente a los detenidos desaparecidos dentro de la Comisión Rettig, no tuvo reparos en aseverar que el tema primordial de la mesa de diálogo debía ser "...ubicar y entregar a las familias los restos mortales del mayor número de detenidos desaparecidos que sea posible... Y respecto de los que no sea posible, establecer y proporcionar a las familias la fecha, el lugar y las circunstancias en que murieron".
Aún más incongruente fue la designación de Gonzalo Vial por el presidente de la República en el Consejo de Defensa del Estado. Esa entidad tiene la misión de contribuir "a la mantención del Estado de derecho y defender, representar y asesorar jurídicamente al Estado de Chile". Como abogado consejero fue inamovible en el cargo hasta cumplir 75 años, en 2005.
Hoy Vial es profesor de historia de Chile en la Universidad Finis Terrae, vinculada con el fundamentalismo católico de los Legionarios de Cristo. Además, entre otras actividades, es columnista de La Segunda. Ese diario hace pocos meses publicó un extenso artículo sobre el funcionamiento interno de la Comisión Rettig en que se indicó que la redacción final de la mayoría de los textos que componían el Informe era de la autoría de dos personas, una de ellas, Gonzalo Vial.
Dentro del Ministerio del Interior es la División Jurí-dica la que guarda celosamente el Archivo Rettig y sólo proporciona una documentación selectiva a sus colegas del Programa de Derechos Humanos (PDH). En consecuencia, el PDH ni siquiera ha podido cumplir con su obligación de proveer, a petición de los jueces instructores, toda la documentación relevante sobre los casos de violación de derechos humanos.
A este respecto las denuncias ante sucesivos subsecretarios del Interior no han surtido efecto. Sin embargo, las mismas denuncias presentadas ante la conservadora del Archivo Nacional, que custodia otra copia del Archivo Rettig, recibieron una contestación valiente. En carta fechada 5 de noviembre de 2005 a los familiares del padre Miguel Woodward, lamentó lo ocurrido y dijo: "En lo que respecta a nuestra institución, nosotros colocaremos al pie de página de los inventarios remitidos por la Corporación (Justicia y Democracia), la advertencia que haga referencia a la carta que usted ha hecho llegar al Archivo Nacional".

Textos Manipulados
Señalamos aquí únicamente los cambios al informe del abogado Aylwin que fueron realizados por Gonzalo Vial Correa. Otros cambios, realizados por uno de los ex abogados de la Comisión, sólo tenían como fin pulir el texto y asegurar su consistencia con el resto del Informe.
Los cambios señalados no se pueden explicar por una eventual falta de antecedentes. Son, como resulta evidente, burdas manipulaciones realizadas a un texto que exponía datos comprobados por un equipo profesional. Su fin sólo podría haber sido ocultar y minimizar el papel de la Armada en los asesinatos y torturas que tuvieron lugar en la V Región.
Las falsificaciones empiezan en el primer párrafo del texto. Refiriéndose a la V Región, el abogado Aylwin había escrito: "...se estudiaron 80 casos de graves violaciones a los derechos humanos con resultado de muerte o desaparición de detenidos, que comprometen la responsabilidad del Estado, por la actuación de sus agentes". En el informe definitivo, sin embargo, el texto dice lo siguiente: "...la Comisión conoció 41 casos de graves violaciones a los derechos humanos con resultado de muerte o desaparición de detenidos, que comprometen la responsabilidad del Estado, por la actuación de sus agentes".
Más adelante se encuentra un rotundo "NO" escrito a mano al lado de la siguiente frase del abogado Aylwin: "...contrario a lo sostenido por ciertas autoridades navales entrevistadas, el buque escuela ‘Esmeralda' también sirvió como lugar de detención". La frase no apareció en la versión definitiva del Informe. Evidentemente, la persona responsable de ese cambio, aunque sabiendo que en otra parte del Informe se admitía que se torturó en la Esmeralda, no quiso que se pusiera en cuestión la colaboración recibida de la Armada.
En referencia a Tejas Verdes, el abogado Aylwin escribió: "En este campo... se vivió por parte de los detenidos la aplicación de un verdadero estado de guerra". Este comentario hizo que el comisionado que revisó su texto cuestionara ese "calificativo". El informe final no incluyó esa frase -tan significativa en el contexto de la aplicación de la Convención de Ginebra-. Tampoco incluyó un extenso párrafo que el abogado Aylwin había redactado sobre la aplicación de la "ley de fuga". Este terminaba con la frase: "Se conocieron en la Región cuarenta casos de muerte que se pueden incluir en esta categoría".
El caso del padre Miguel Woodward fue tratado por el abogado Aylwin en el último párrafo de su texto de la siguiente forma: "...falleció a causa de un ‘paro cardio-respiratorio', producto del lamentable estado físico en que se encontraba. Son circunstancias de convicción de lo anterior las siguientes: la autoridad naval reconoció su detención; se acreditó el hecho de haber sido torturado; fallece en el Hospital Naval, habiendo llegado desde el Molo de Abrigo, lugar donde tuvo que dársele atención médica por parte de un médico de la Armada".
En el Informe Rettig, sin embargo, se lee: "....falleció a causa de un ‘paro cardio-respiratorio', producto del lamentable estado físico en que se encontraba. Los antecedentes expuestos permiten a esta Comisión formarse la convicción que Michael Woodward murió víctima de la acción de agentes del Estado que lo torturaron en su lugar de detención".
El hecho de que fuera eliminado el párrafo que empieza con "...la autoridad naval reconoció..." adquiere un significado especial al conocerse las peripecias (referidas arriba) por las que pasaron las dos actas en que se basaba. Esas actas, hasta hoy, no han sido entregadas en su forma original a la justicia.
El resto del material que se ha encontrado en el Archivo Nacional es información entregada a la Comisión Rettig por la Vicaría de la Solidaridad, actuando como coordinadora de varias organizaciones de derechos humanos en ocho ciudades de la Región. Incluye datos precisos sobre los responsables de la muerte o desaparición de víctimas. Tras resumir los delitos denunciados, los informes añaden, en la mayoría de los casos, "se sugiere a la Comisión lo siguiente" seguido por peticiones que debían ser dirigidas a las autoridades militares. Extrañamente, sin embargo, y a pesar de que la Vicaría y el Equipo de Atención Jurídica del Arzobispado de Santiago ofrece a la Comisión "los documentos jurídicos que los fundamentan", ninguna de las denuncias fue entregada a la justicia. Con el paso de los años se ha ido extendiendo la evidencia del grave daño causado por los encubrimientos iniciales. Se supo en 2006, por medio de Luis Bork, antiguo presidente de la Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) en Valparaíso, que en el año 1986 ese organismo elaboró un balance de detenidos desaparecidos, en colaboración con los familiares de las víctimas. Fueron identificadas nada menos que 89 personas. Una copia de ese informe fue entregada a la Comisión Rettig en 1990 y, poco después, las restantes copias fueron robadas al ser saqueada la oficina de la CCHDH en Valparaíso. También fueron robados la totalidad de los archivos de la CCHDH, incluidos expedientes de casos que habían pasado por la Fiscalía Naval y los Juzgados Navales. En ese entonces se sospechó que los responsables estaban vinculados a la propia CCHDH. Hoy, conociendo la presencia en la Comisión Rettig del comisionado que traicionó su juramento, hay que formularse otra hipótesis.

Crímenes Constitucionales de la Armada
Los datos ‘oficiales' de las víctimas en la V Región que fueron reconocidos por el Estado provienen del Informe Rettig y del trabajo de la Corporación Nacional de Reparación y Reconciliación. Admiten como detenidos desaparecidos sólo a 36 personas.
En los últimos tiempos, sin embargo, se ha comprobado que la cifra real es muchísimo más elevada. Así se desprende de otros informes que han sido deliberadamente ocultados, del reciente hallazgo de cuerpos de personas asesinadas y no "contabilizadas", de las declaraciones de testigos que asistieron a los entierros de otros cuerpos y de la propia documentación de la Armada.
En cuanto a este último punto, la Armada, aunque reconociendo en privado que existía documentación comprometedora, alega que todo fue destruido "en la época del almirante Merino". Sin embargo, les ha traicionado su propia rigurosidad: existen pruebas fehacientes de sus crímenes en sus propios registros, mantenidos meticulosamente por los guardias de instalaciones navales y otros funcionarios sujetos a disciplina militar.
Los cuerpos de los ejecutados y detenidos asesinados clandestinamente por la Armada pasaron por varias alternativas. En cada caso, como se demuestra más abajo, las acciones criminales eran sistemáticas y la responsabilidad institucional de la Armada era clara. Los altos mandos necesariamente estaban involucrados en planificar y coordinar la represión dentro de la Armada y, evidentemente, en desarrollar la colaboración con la Dina -que dio resultados en la Operación Colombo y Operación Kiwi y en el sumario A-637 de la Justicia Naval-.
En cuanto a los que murieron en el Hospital Naval tras ser detenidos, estaban registrados en el libro de guardia del Hospital y, por lo tanto, la Armada tuvo que recurrir a la falsificación de certificados de defunción y de inscripciones en el Registro Civil. Luego procedieron a la inhumación ilegal de los cuerpos.
En el caso de la mayoría de los detenidos desaparecidos que fueron asesinados, ocultar los cuerpos resultó más fácil. Muchos fueron enterrados clandestinamente en el cementerio de Playa Ancha, que había sido ocupado por la Armada el mismo día del golpe. Tres testigos independientes han dejado constancia en los últimos años que vieron en aquellos días a marinos descargando cuerpos desde vehículos navales y enterrándolos en el cementerio.
El más reciente de estos testigos, un antiguo sepulturero, dio testimonio judicial en enero de 2007: en dos ocasiones fue obligado a acompañar a varios marinos que descargaron cuerpos en el cuartel 14 del cementerio. Con los marinos apuntándoles con sus armas, el testigo y otros trabajadores enterraron seis personas en dos sepulturas, tres en cada una. Habían muerto por impactos de bala y uno aún sangraba.
No se ha llevado a cabo ningún intento de exhumación de esos cuerpos. A pesar que en enero y febrero de 2006, a unos 20 metros de distancia del sitio señalado por el testigo, durante unas excavaciones aparecieron osamentas de quince cuerpos sin identificar. Se apreciaba en dos de los cráneos impacto de bala y se encontró una vainilla.
La policía determinó que la vainilla era de un calibre utilizado por las fuerzas armadas pero, por descuido, cuando los restos fueron enviados al Servicio Médico Legal para su peritaje, ni la vainilla ni el informe balístico fueron entregados a los forenses. Además, no fueron informados de la declaración del nuevo testigo sobre los entierros en la zona colindante ni se les entregó una declaración formal del administrador del cementerio sobre el área del hallazgo. En esas circunstancias, y citando falta de antecedentes, los forenses no quisieron opinar sobre la data de las muertes y dejaron inconclusas las demás cuestiones planteadas.
En resumen, no sólo se ha permitido la falsificación de la historia sino que, a cambio de ventajas políticas de corto plazo, se ha permitido que el falsificador penetre en el corazón de las instituciones democráticas.

Fred Bennets, licenciado en historia por la Universidad de Oxford. Ha trabajado como consultor para la ONU y los gobiernos del Reino Unido, España y Portugal. Su esposa, Patricia, hermana del padre Miguel Woodward asesinado en Valparaíso en septiembre de 1973, colabora con Amnistía Internacional.

3 de junio de 2007
20 de abril de 2007
©punto final
rss