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derechos humanos

el efecto garzón en españa


El Tribunal Supremo levantó cargos por prevaricación y cohecho contra el magistrado que logró la detención de Pinochet en Londres. Detractores de la ultraderecha española han presentado querellas contra el juez que quiere investigar los crímenes cometidos por el franquismo. Una mirada a lo que puede estar detrás del hecho que enfrenta a España y su pasado.
[Jorge Escalante y Luis Narváez] España. Por derecho o por revés, España se enfrenta a los muertos de una guerra civil y a las atrocidades cometidas también después del fin de esa guerra por la dictadura de Francisco Franco. Y el causante de esta encrucijada es el juez Baltasar Garzón.
No sería extraño, como opinan algunos, que España termine obligada por la comunidad internacional a confrontarse, en el alma y en estrados judiciales, con esa historia dramática que muchos españoles quieren olvidar.
En Argentina se acaba de interponer la primera querella internacional por víctimas del régimen de Franco, presentada por familiares que viven en ese país. La jueza María Servini, la misma que indagó el doble homicidio del general Carlos Prats y su esposa cometido en Buenos Aires por la DINA, debe pronunciarse sobre ella.
Si bien los países son soberanos para resolver sus asuntos bajo el concepto de la soberanía nacional, el abogado de derechos humanos Nelson Caucoto advierte que cuando se trata de delitos de lesa humanidad "opera el principio de la justicia universal, y cuando crímenes de este tipo no son investigados por el Estado donde ocurrieron, otro Estado es competente para investigarlo".
Ésa es la razón de la querella interpuesta ahora en Argentina. Y algo similar ocurrió cuando Garzón decidió emprender acciones contra militares argentinos por víctimas españolas, porque si bien algunos de ellos habían sido juzgados en Buenos Aires, el gobierno de Carlos Menem los había indultado y se encontraban gozando de plena libertad.
El médico forense español Francisco Etxeberría, que ha participado en la mitad de las cerca de 4 mil osamentas exhumadas en España desde 170 fosas clandestinas a partir de la dictación de la Ley de Memoria Histórica el 2007, que permitió los desentierros, opina muy cercano a Caucoto: "Tal vez sea la comunidad internacional la que finalmente terminará exigiendo a España que investigue y juzgue los crímenes del franquismo".

El Efecto Garzón
El abogado Roberto Garretón fue testigo del cambio que provocó en el derecho internacional la detención de Pinochet en Londres, en octubre de 1998: "Los jueces, a nivel mundial, entendieron que era posible hacer justicia. En Chile, en Argentina, México, Bélgica, Suiza, Senegal, Francia e Italia, comenzaron a procesar a criminales que habían cometido delitos contra la humanidad, genocidio y crímenes de guerra".
Garretón sostiene que los juicios abiertos hoy en España en contra de Garzón son una acción concertada de "organizaciones fascistas españolas. Ésta es una venganza por causas de carácter político y le están cobrando la cuenta de que al abrir la jurisdicción universal, España queda muy mal si no hace lo mismo con los crímenes cometidos por ellos mismos y que son de la misma naturaleza de los cometidos por Pinochet".
Pero Caucoto hace una distinción en la situación española. Separa las muertes ocurridas "en una guerra civil entre ejércitos regulares donde cayeron tanto franquistas como republicanos" y aquellas otras sucedidas después del fin de la guerra, "porque ésos ya son crímenes de lesa humanidad que nunca pueden prescribir por el paso del tiempo ni pueden ser beneficiados con una amnistía".
El periodista chileno director adjunto del diario español El Mundo, John Müller, tiene una opinión más matizada.
"Aquí, si hay juicio y reparaciones, tiene que ser para los dos lados, porque las víctimas son tanto republicanos como franquistas", sostiene.
Müller expresa que "la mayoría de la sociedad española no está de acuerdo en que se abra un gran proceso contra el franquismo y cree que ésa es una cuestión para la historia, que en España no hay agravios pendientes, pero si se trata de buscar los cuerpos no hay problema, es legítimo que los familiares los recuperen".
El punto es que, como apuntan Caucoto y el ciudadano español exiliado del franquismo en Chile Víctor Pey, no sólo ocurrieron atrocidades durante la guerra, como esconder en fosas clandestinas los cuerpos de los muertos, sino que Franco, ya convertido en Jefe de Gobierno, siguió después del fin de la guerra torturando y asesinando opositores.
Un argumento de quienes enjuician a Garzón es que muchos de los crímenes fueron cometidos por el franquismo antes de 1945-1946, tiempo del juicio de Nüremberg contra el nazismo, cuando aún no nacía el concepto del delito de lesa humanidad, por lo que no podrían ellos calificarse de tal manera.
Y además, que en España hay una ley de amnistía vigente desde 1977. Sobre este último punto hay otro debate, porque si bien esa ley está vigente, al igual que lo está en Chile, un principio vital del derecho internacional es que los delitos contra la humanidad no pueden ser objeto de amnistía ni prescripción.
Entonces, al menos los delitos franquistas cometidos después del juicio de Nüremberg, a partir del cual nace poco después el concepto internacional de delito de lesa humanidad, y que son bastantes, no pueden considerarse extinguidos.

’Manos Limpias’ y Garcés
El secretario general del sindicato Manos Limpias, ahora único querellante contra Garzón, Miguel Bernard, declaró a LND "que todo esto está prescrito y amnistiado, porque hay una ley de amnistía vigente desde 1977. Entonces Garzón se ha arrogado competencias y atribuciones que no tiene, que pasan por encima de la ley en España".
Y agrega que "los supuestos crímenes se habrían cometido durante la Guerra Civil (1936-1939), cuando los conceptos de crimen de guerra o lesa humanidad no existían y las leyes penales jamás pueden aplicarse con retroactividad en ninguna parte. A Garzón lo inhabilitarán primero, y después esperamos que se le condene a 20 años de suspensión de su actividad como juez, porque ha cometido el delito de prevaricación".
Para el jurista español Joan Garcés, los fallos emitidos por Garzón, que abren procesos para indagar los crímenes del franquismo, ponen a España a la altura de cómo Europa aplica el derecho internacional humanitario, y opina que ello fue posible por lo sucedido con Pinochet.
En una entrevista concedida a la Televisión Española, Garcés sostuvo que "es muy interesante que el derecho penal internacional entró en España a través de la jurisdicción universal aplicada con Pinochet. En Chile, a partir de ese precedente, los tribunales comenzaron a abrir casos y esperamos que suceda lo mismo en España".
Agrega que los fallos de Garzón hacen que "en España las leyes penales que castigan estos delitos (genocidio, desaparición forzada) empiezan a aplicarse por tribunales españoles y eso es una garantía que a todos nos protegerá en el futuro".
En Chile, el miércoles pasado, 44 parlamentarios firmaron una declaración en apoyo a Garzón y en contra de quienes quieren juzgarlo. Algunos de ellos también concurrieron a la embajada de España, el pasado viernes, para hacer explícito el apoyo.

26 de abril de 2010
25 de abril de 2010
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masivo apoyo a juez garzón


Manifestaciones en veinticinco ciudades españolas y distintas capitales del mundo. Las marchas fueron convocadas por una coalición formada por las asociaciones de víctimas de la dictadura, partidos políticos de izquierda y sindicatos, y tuvo su impulso inicial en la red social Facebook en Internet.
[Óscar Guisoni] Madrid, España. Ciudadanos de veinticinco ciudades españolas salieron ayer a la calle para manifestar su apoyo al juez Baltasar Garzón y pedir el fin de la impunidad de los crímenes del franquismo. Lo hicieron en conjunto con manifestaciones celebradas en Buenos Aires, Bruselas y Dublín, dándole a la causa una trascendencia internacional aún mayor. La concentración más importante tuvo lugar en Madrid, donde miles de personas marcharon desde la plaza de Cibeles a la Puerta del Sol, donde el director de cine Pedro Almodóvar, la escritora Almudena Grandes y el poeta Marcos Ana leyeron un manifiesto de apoyo al juez y de condena al proceso que se le está siguiendo por haberse atrevido a investigar las atrocidades cometidas por la dictadura franquista entre 1936 y 1975.
Banderas tricolores republicanas, puños en alto, la consigna "¡No pasarán!" gritada a voz en cuello, lo que bien podría ser una escena de la España de los años treinta es, sin embargo, la manifestación más importante que se haya celebrado hasta la fecha en apoyo al juez Baltasar Garzón, desde que el Tribunal Supremo admitió a trámite la querella presentada por organizaciones de ultraderecha, como Falange Española y Manos Limpias, contra el magistrado, abriendo de ese modo la puerta a su procesamiento y eventual destitución de su juzgado en la Audiencia Nacional madrileña.
La marcha, que comenzó en Madrid a las 18.30, fue precedida por manifestaciones realizadas a lo largo del día en otras 24 ciudades de España, convocadas por la Plataforma Contra la Impunidad del Franquismo, una iniciativa apoyada por las asociaciones de víctimas de la dictadura, partidos políticos de izquierda y sindicatos, y que tuvo su impulso inicial en la red social Facebook en Internet.
La magnitud de las protestas realizadas ayer ha puesto de manifiesto que el proceso contra Garzón se le ha ido de las manos a la Justicia española, ya que si la intención original era castigar al juez por haberse atrevido a poner en cuestión la Ley de Amnistía dictada en 1977 para garantizar la impunidad de los genocidas del franquismo, el resultado que han obtenido es un resucitar de la España republicana como no se había visto desde los días de la Transición, luego de la muerte del dictador Francisco Franco.
A juzgar por el tono y la magnitud de la convocatoria en las manifestaciones queda claro que el fin de la Segunda República, luego de perder la Guerra Civil que tuvo lugar entre 1936 y 1939 sigue siendo una herida sin cerrar en parte de la sociedad española. También es evidente que la larga dictadura que culminó con el generalísimo Franco muerto en su cama, nunca fue derrotada políticamente. Por ese motivo, el franquismo sobrevivió a su creador y se metamorfoseó en Alianza Popular, la organización política de la que procede el actual Partido Popular. En las primeras elecciones libres celebradas en 1977 triunfó incluso la UCD de Adolfo Suárez, un ex franquista reconvertido que aseguró durante su breve gobierno la supervivencia del entramado social y político del régimen con sus leyes y disposiciones. Las víctimas de la dictadura tuvieron que esperar hasta 2004, cuando llegó al poder el socialista Rodríguez Zapatero, para que se dictara una tibia ley de reparación histórica, legislación que aprovechó Garzón para abrir el primer proceso contra la dictadura en su conjunto, procesando a dirigentes ya muertos en su gran mayoría.
El valor simbólico de esta medida impulsada por el juez fue tan fuerte que movilizó de inmediato a la derecha política, en connivencia con jueces y políticos de tendencia progresista que tenían sus propios motivos para despreciar a Garzón, hasta conseguir que un juez con simpatías de izquierdas como Luciano Varela lo sentara en el banquillo. Una prueba del escozor que provocó la investigación de Garzón la dio ayer el líder del Partido Popular Mariano Rajoy cuando tachó de antidemocráticas las manifestaciones en apoyo al juez antes incluso de que se produjeran. El tono cada vez más encendido de las condenas del PP y el empeño que ha puesto Rajoy al pronunciarse durante la pasada semana más de una vez contra los que manifiestan a favor del juez, llevando incluso a mitad de semana el debate al seno del Parlamento, sirven también para dar una idea de lo importante que continúa siendo para la derecha española defender su legado histórico, el de los vencedores de la Guerra Civil. Pero ni el Partido Popular ni los jueces del Tribunal Supremo que admitieron la querella contra Garzón de las organizaciones de ultraderecha parecen que hubieran previsto una movilización sin precedentes de la sociedad española que ha salido a la calle, como bien lo señalaron ayer los que hablaron en los actos de protesta, no sólo a defender a un juez sino el derecho de las víctimas a la dignidad y la justicia. Termine como termine el proceso contra el juez está claro que los fantasmas del pasado han vuelto y la democracia española tal vez se vea abocada a partir de ahora a saldar las viejas deudas que la Transición dejó pendientes hace ya más de tres décadas.

25 de abril de 2010
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luciano varela, juez y parte


El acoso al juez Garzón. Garzón pide la nulidad de actuaciones al considerar que Varela es "juez y parte". El magistrado de la Audiencia cree que el instructor del Supremo perdió su neutralidad al orientar a Manos Limpias y Falange.
[Manuel Altozano] Madrid, España. Las resoluciones por las que el juez Luciano Varela exigió a Falange -expulsada esta misma mañana del caso- y Manos Limpias que corrigieran los defectos de sus respectivos escritos de acusación contra Baltasar Garzón afectan a la neutralidad del instructor de la causa abierta al juez de la Audiencia Nacional por investigar el franquismo, y convierten a Varela en parcial. Ese es, en resumen, el contenido del recurso de apelación contra ambas decisiones del instructor de la causa presentado por Garzón en el Tribunal Supremo y en el que pide que se declare la nulidad de aquellas medidas así como de los escritos de acusación de ambos colectivos, lo que obligaría a archivar la causa.
Garzón considera que esas resoluciones, en las que Varela orientaba a las acusaciones, no están amparadas "en ningún precepto de la normativa procesal vigente" y son manifiestamente ajenas a las normas esenciales del procedimiento. Esa intervención del instructor del caso es, según el juez de la Audiencia, "parcial", ya que, a su juicio, vulnera "de forma clara y decisiva la imprescindible neutralidad e imparcialidad que debe presidir la labor" de Varela. "Dar oportunidades atípicas y extraprocesales a una de las partes no es algo neutral o que no afecte al resto de los intervinientes", mantiene Garzón. "Y si el perjudicado es el reo, la conducta del juez no sólo afecta al derecho a un juez imparcial, sino que lesiona el derecho de defensa", además de la presunción de inocencia.
El juez subraya que la causa que se sigue contra él en el Supremo sólo se sostiene con las acusaciones de Falange y Manos Limpias, por lo que "la actuación parcial" de Varela a favor de las acusaciones "causa un perjuicio irreparable" a su defensa "y vulnera de forma mucho más decisiva todos los principios en que se asienta el proceso penal". "Esta labor de expurgación, por la cual se le indica a unas acusaciones lo que tienen que decir o no decir en un escrito de acusación, labor más próxima, realmente, a una asesoría o consejo jurídico, es insólita en labor de un juez de instrucción y ha de tenerse por radicalmente nula", insiste Garzón, que considera que Varela actúa como "juez y parte".
El recurso recuerda que en el precedente citado por el magistrado del Supremo para asistir a una de las acusaciones -el caso Filesa-, el instructor de la causa "excluyó del juicio a una de las acusaciones populares por haber formulado un escrito de acusación defectuoso", pero sin prestarle ningún tipo de asistencia ni plazo extraordinario para que realizara correcciones en él. "En relación con el escrito de acusación de Manos Limpias, bastaría con recordar que el instructor les ha requerido a que anulen y excluyan del tenor de su acusación nada menos que dos tercios de su contenido, lo que da idea de la relevancia de los defectos encontrados", concluye.

23 de abril de 2010
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excluyen a grupo fascista


Excluyen a grupo ultraderechista de causa contra Garzón.
Madrid, España. El magistrado que instruye la causa contra el juez español Baltasar Garzón por investigar las desapariciones en la Guerra Civil y la dictadura de Franco ha expulsado del proceso a la acusación popular ejercida por Falange Española de las JONS, formación de extrema derecha ligada al franquismo.
Fuentes de la acusación confirmaron a Efe la exclusión de Falange, decidida por el magistrado del Tribunal Supremo Luciano Varela, instructor del caso, por contener el escrito presentado por esa formación múltiples valoraciones ajenas al procedimiento.
Falange se refería a Garzón como "juzgador de la historia y redentor del bando vencido" en la Guerra Civil Española (1936-1939) que antecedió a la dictadura del general Francisco Franco (1939-1975).
El grupo de extrema derecha considera que la decisión de Varela se debe a "cuestiones ideológicas" y anunció que la recurrirá el lunes, por lo que espera poder ser readmitido en la causa.
Falange, al igual que el sindicato ultraderechista Manos Limpias, pide que se abra juicio oral al juez Garzón por un delito de supuesta prevaricación y exige un castigo de multa y 20 años de inhabilitación.
El magistrado del Tribunal Supremo también pidió a las otras acusaciones populares que subsanaran varios defectos formales que contenían sus escritos de denuncia, que presentaron este jueves.

23 de abril de 2010
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juicio contra garzón no es viable


Fiscal Supremo español resuelve que juicio a Garzón no es viable.
Madrid, España. El fiscal del Tribunal Supremo español resolvió ayer que ese tribunal superior no debe abrir un juicio oral en contra del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, por el supuesto delito de prevaricación en la investigación sobre los crímenes del franquismo.
El fiscal fundó su resolución en que las partes que lo acusan no tienen legitimación procesal para ello.
La querella por prevaricación fue interpuesta por el sindicato Manos Limpias, cuyo dirigente máximo es Miguel Bernad Remón, alto dirigente del partido de ultraderecha Fuerza Nueva.
A la querella se adhirieron después la asociación Libertad e Identidad y el partido Falange Española, vinculadas al franquismo.
El texto de la resolución sostiene que ese Ministerio Fiscal considera que los hechos de los cuales se acusa a Garzón, esto es atribuirse competencia para abrir un juicio en contra de los crímenes, "no son constitutivos del delito de prevaricación.

23 de abril de 2010
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el mundo con garzón


La defensa del superjuez español Baltasar Garzón, procesado por investigar los crímenes del franquismo, se ha convertido en una causa internacional.
España. Una gran ironía parece camino de consumarse en España: que el primer condenado por un caso relacionado con los crímenes del franquismo sea el juez que se atrevió a investigarlos. Pero aunque el proceso por prevaricato contra Baltasar Garzón ha avanzado a una velocidad que ha sorprendido a muchos, la defensa del ’superjuez’ español se ha convertido en una causa que ha trascendido las fronteras.
Garzón es uno de los magistrados de más alto perfil en el mundo, famoso por perseguir dictadores de otros países amparado en la idea de la jurisdicción universal, que sostiene que en crímenes de excepcional gravedad, no solo el país donde sucedieron tiene el derecho a juzgarlos. En 1998, por ejemplo, el chileno Augusto Pinochet fue arrestado en Londres, pues Garzón lo pedía en extradición. Aunque las autoridades británicas finalmente lo dejaron libre, el famoso episodio estableció un precedente que impulsó al sistema chileno a juzgar los crímenes cometidos por su dictadura. Por esa trayectoria, la prestigiosa revista Foreign Policy lo considera "una gran fuerza intelectual a favor de una jurisprudencia que atraviesa las fronteras".
En el pasado, los tribunales españoles apoyaron las investigaciones de Garzón por los crímenes impunes en Argentina, Chile o Guatemala, amparados por amnistías locales. Pero desde 2008, cuando les apuntó a los crímenes del franquismo, la oposición política a Garzón creció considerablemente.
La Guerra Civil española, que estalló cuando los militares liderados por Francisco Franco se levantaron en 1936 contra el gobierno republicano, dejó unas 200.000 víctimas. Y desde la derrota de la república y la instauración de la dictadura franquista, la represión continuó hasta la muerte del generalísimo en 1975. En octubre de 2008, a pedido de familiares de víctimas que todavía yacen en fosas comunes, Garzón falló que Franco y otras 33 personas eran culpables de crímenes contra la humanidad en una "campaña sistemática" de desapariciones, torturas y asesinatos. También ordenó investigar los crímenes y exhumar 19 cadáveres, incluido el del poeta Federico García Lorca. El juez retiró la acusación un mes después, y transfirió las exhumaciones a tribunales provinciales, pero la caja de Pandora estaba abierta.
A pesar de que Garzón se ha ido ganando enemigos a lo largo de su carrera, siempre había estado blindado ante los ataques de los investigados, pero ahora sus días como juez podrían estar contados. En lo que muchos consideran una persecución sin precedentes, tiene tres procesos abiertos en su contra. El principal, que ha despertado indignación dentro y fuera de España, es el relacionado con las víctimas del franquismo.
Según la acusación, Garzón se extralimitó al desconocer la Ley de Amnistía de 1977, firmada en medio de la transición a la democracia, y lo hizo a sabiendas de que no tenía jurisdicción. Garzón argumenta en su defensa que esa ley no se aplica a los delitos de lesa humanidad. El proceso podría terminar con su suspensión por 20 años, lo que acabaría con su carrera.
El acoso a Garzón huele mal por muchas razones. Entre otras, porque la querella admitida fue presentada por la Falange, que participó en la guerra del lado de los militares, y Manos Libres, considerada heredera ideológica del franquismo. También porque parece una retaliación, pues ocurre precisamente al mismo tiempo que el caso Gurtel, un entramado de corrupción por el cual Garzón tiene acusado al opositor Partido Popular, también de inclinaciones derechistas. Pero sobre todo por el mensaje que envía en términos del avance de la justicia internacional, que en muchos casos es controversial.
En España, donde la figura de Garzón es polémica, varios sectores han cerrado filas en su defensa. Personajes como el director de cine Pedro Almodóvar y la escritora Almudena Grandes han liderado las manifestaciones. Para Almodóvar, "es lo más grave que ha pasado en la democracia española desde el intento de golpe de Estado de 1981". Intelectuales, asociaciones de memoria, familiares de víctimas y partidos políticos de izquierda preparan una gran concentración de apoyo al juez el 24 de abril con el lema "Investigar los crímenes del franquismo no es delito". Hace apenas unos días, los manifestantes frente a la Audiencia Nacional sostenían carteles con la frase "España al revés, corruptos y fascistas juzgan al juez".
Las reacciones traspasaron las fronteras. Ha recibido el apoyo de colegas reconocidos de otros países, como la ex fiscal del Tribunal Penal Internacional de La Haya Carla del Ponte y de colectivos de víctimas como las argentinas Madres de la Plaza de Mayo. También de organizaciones como Human Rights Watch, que ha llamado a España a poner fin a la amnistía por atrocidades cometidas durante la era de Franco (una recomendación que Naciones Unidas ya había hecho en 2008) en lugar de investigar al magistrado que la cuestiona.
Los medios más influyentes del mundo se han dedicado al tema. El semanario británico The Economist satirizó que "el generalísimo Francisco Franco, dictador de España por 36 años, puede estar riendo en su tumba", mientras un editorial de The New York Times aseguró que "es irónico que España no esté cumpliendo con los estándares que Garzón ayudó a hacer cumplir en el extranjero" y que "los verdaderos crímenes en este caso son las desapariciones, no la investigación del señor Garzón".
A la avalancha de protestas se sumó la querella que presentaron por genocidio y delitos de lesa humanidad en Argentina dos familiares de víctimas de la Guerra Civil española. Ahora, la justicia argentina puede tardar cerca de un mes en decidir si la acepta. Y SEMANA supo que en el encuentro de cortes constitucionales de la región en Lima, que comienza el lunes, estaría contemplando tratar el tema de Garzón.
Más allá de la figura de Garzón, las implicaciones podrían ser serias. Aunque la idea de justicia internacional ha avanzado a pasos agigantados con el estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional, esta opera únicamente para hechos cometidos después de su entrada en vigencia.
Sin embargo, las amnistías que se aplican a delitos de lesa humanidad están siendo consideradas inválidas con creciente frecuencia, como explicó a SEMANA Eduardo González, del Centro Internacional para la Justicia Transicional (Ictj). En 2001, la sentencia de la Corte Interamericana sobre el caso de Barrios Altos, en Perú, decía que ese tipo de amnistías iba contra las obligaciones de los Estados. En ese sentido, las cortes supremas y constitucionales, al menos en el ámbito latinoamericano, han sido muy claras. En Argentina anularon amnistías y leyes de punto final, en Perú incorporaron al sistema la sentencia de Barrios Altos y en Chile han levantado inmunidades. "El proceso contra Garzón apunta a criminalizar el uso de principios de justicia internacional -dice González-. España tiene un compromiso bajo el Estatuto de Roma de combatir la impunidad, pero este tipo de acciones lo que hace más bien es atrincherarla".
A Garzón lo beneficia que el mundo jurídico ha cambiado mucho, en parte gracias a sus propias acciones. Como dijo a SEMANA José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch, "esa aberración jurídica que está ocurriendo en España, algo que hace 15 años pudo haber sido perfectamente natural, hoy felizmente ha generado un gran rechazo a nivel global. Esta reacción es muy estimulante, porque demuestra que los consensos universales han ido cambiando en la dirección correcta, en favor de la justicia, de las víctimas, de la lucha contra la impunidad". Pero quizás las fuertes reacciones dentro y fuera de España no alcancen para salvar la carrera de Garzón.

23 de abril de 2010
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hrw defiende a juez garzón


Human Rights Watch sale en defensa del juez Garzón.
La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) reclamó hoy al presidente permanente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, y al conjunto de los países de la Unión Europea (UE) que expresen su repulsa por el procesamiento del juez Baltasar Garzón.
"Pedimos que expresen su oposición sobre la investigación y la potencial suspensión del juez por investigar los abusos cometidos durante el franquismo", apunta la ONG en un comunicado.
HRW reacciona a la posibilidad de que el magistrado sea inhabilitado como juez por investigar las presuntas detenciones ilegales y desapariciones ocurridas en España entre 1936 y 1952, a raíz de la investigación que contra él lleva a cabo el Tribunal Supremo.
Según el magistrado que instruye el caso, Luciano Varela, Garzón "ignoró deliberadamente" la Ley de Amnistía española de 1977 aplicable a actos de intencionalidad política y por tanto incurrió en un presunto delito de prevaricación.
Sin embargo, para la directora de la oficina ante la UE de HRW, Lotte Leicht, "Garzón ha hecho esfuerzos para lograr justicia para las víctimas de violaciones de derechos humanos en el exterior, y ahora está siendo castigado por intentar hacer lo mismo en su propio país".
En su opinión, la decisión de procesar a Garzón permite que España y Europa "sean acusadas de aplicar un doble rasero y socava la credibilidad y efectividad de la UE" en la lucha contra la impunidad por delitos graves.
Para HRW, la no aplicación de la Ley de Amnistía de 1977 por Garzón es acorde con el derecho internacional, "que obliga a los Estados a investigar los delitos internacionales más graves, incluidos los crímenes de lesa humanidad".
Por ello, la sanciones a Garzón son "un duro golpe para los familiares de las víctimas de violaciones de derechos humanos", apunta Leicht.
HRW recordó que en 2008, el Comité de Derechos Humanos de la ONU instó a España a derogar la Ley de Amnistía de 1977 y a garantizar que los tribunales nacionales no aplicasen plazos de prescripción en los casos de delitos de lesa humanidad.

22 de abril de 2010
©la nación
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rechazan un escrito contra garzón


Por tratarse de "una exposición para el debate ideológico". El Tribunal Supremo español rechazó uno de los escritos contra Garzón. El juez Luciano Varela rechazó el escrito de acusación contra Baltasar Garzón hecho por un partido de ultraderecha que pidió 20 años de inhabilitación para el magistrado por investigar los crímenes del franquismo.
Madrid, España. Falange, heredera del partido único en el que se asentó la dictadura del general Francisco Franco, es uno de los tres querellantes contra Garzón en la investigación por presunta prevaricación en su investigación de las desapariciones. Según medios españoles, el escrito de acusación presenta irregularidades y Varela dio un plazo de un día a Falange para que las subsane.
"El escrito podría entenderse más como una exposición para el debate ideológico sobre acontecimientos históricos", algo que según el juez del Supremo "no puede admitirse".
Varela dio el pasado 7 de abril el paso necesario para sentar a Garzón en el banquillo de los acusados por presunta prevaricación en su investigación de las desapariciones durante la guerra civil española (1936-1939) y la posterior dictadura franquista (1939-1975).
En el auto que notificó aquel día, el juez instó a los querellantes a presentar sus escritos de acusación contra Garzón para abrir a partir de ese momento el juicio oral al magistrado de la Audiencia Nacional.
En caso de que Falange no subsane las irregularidades de su escrito, no podrá formular acusación contra Garzón, indicó Varela.
Los otros dos querellanes, el autodenominado sindicato Manos Limpias y la asociación Libertad e Identidad, presentaron su escrito de acusación el martes.
Según las tres organizaciones, Garzón se declaró competente en 2008 para investigar la desaparición de miles de personas durante la Guerra Civil y la posterior dictadura, pese a que sabía que por ley no le correspondía hacerlo, en virtud de la Ley de Amnistía de 1977.

21 de abril de 2010
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