ley para que la cia no torture
[Yolanda Monge] La aprobaron diputados de Estados Unidos, aunque saben que Bush la vetará.
Washington, Estados Unidos. Fue un acto de desafío y un mensaje: la ley dice que los agentes secretos también tienen que respetar la Convención de Ginebra y tratar a sus prisioneros con dignidad, sin torturas ni malos tratos. Bush ya tiene listo el veto a la norma.
Se podría decir que la ley que aprobó tarde en la noche del jueves la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, declarando ilegales los métodos crueles usados por la CIA en los interrogatorios, nace muerta. Aun así, los demócratas desafiaron la amenaza de veto de la Casa Blanca y sacaron adelante la norma por 222 votos contra 199, lo que muestra de forma palpable la división partidista que vive la Cámara. La medida aprobada y que ahora deberá pasar el filtro del Senado exige a los agentes de la CIA que cumplan al pie de la letra el Manual de Campo del Ejército, que prohíbe la tortura en cumplimiento de la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra.
Entre las tácticas prohibidas por esta ley estaría la asfixia simulada, amenazar a los detenidos con perros; forzar a los presos a posar desnudos y a llevar a cabo actos sexuales; simular ejecuciones; someter a temperaturas extremas a los sospechosos o privarlos de comida, agua o tratamiento médico. La victoria demócrata es un objetivo largo tiempo perseguido y llega en medio de la tormenta desatada y de la investigación iniciada por el Congreso tras revelarse que la CIA destruyó en 2005 videos que contenían interrogatorios a supuestos miembros de Al Qaida en los que se practicaba la tortura. El diputado Rush Holt, que fue nombrado para dirigir el nuevo panel supervisor, hace tiempo que aboga por que se graben todos los interrogatorios conducidos por Estados Unidos. Los videos no sólo protegerían a los sospechosos de terrorismo de abusos, sino que también protegerían a los operadores estadounidenses de sospechas injustificadas. Pero el presidente de Estados Unidos, George Bush, dejó clara su postura antes y después de que se votara la norma. Su veto ya está encima de la mesa de su despacho, preparado, esperando que el Senado la apruebe para que él pueda rechazarla.
El presidente insiste en que Estados Unidos no tortura y que el gobierno no revelará los métodos de interrogatorio aprobados para la CIA, ya que eso los dejaría desprotegidos ante los terroristas. El jefe de la mayoría demócrata, Steny Hoyer, argumentó que el gobierno había desdibujado la línea entre tácticas de interrogatorio legítimas y la tortura. "La posición de la administración es indefendible", declaró Hoyer en un comunicado. "No se trata de si debemos combatir y vencer a los terroristas. Por supuesto que debemos", destacó. "No obstante, es necesario que no se diga que, cuando debió enfrentar el mal, esta generación de estadounidenses sucumbió a las tácticas del tirano, que descendimos al nivel del dictador", dijo.
Quienes apoyan los interrogatorios que contienen métodos de tortura dicen que son necesarios para arrancar información vital a los combatientes enemigos. Sus críticos dicen que la tortura es inhumana y que la información obtenida es muchas veces poco fidedigna. La Casa Blanca ya había informado el martes que el texto del Congreso "impediría a Estados Unidos realizar interrogatorios legales a los terroristas de Al Qaida para obtener la información necesaria para proteger a los estadounidenses".
Pero los republicanos insisten en impulsar el veto del presidente. El congresista Peter Hoekstra aseguró que aplicar el Manual de Campo del Ejército a todos los interrogatorios daría armas a los terroristas para burlar las técnicas de obtención de información de la CIA. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos lanzó un programa de detención que permite recurrir a lo que se ha llamado "técnicas acrecentadas" de interrogatorio a presuntos terroristas, cuyos detalles son confidenciales. Las técnicas militares, por el contrario, están claramente establecidas.
Washington, Estados Unidos. Fue un acto de desafío y un mensaje: la ley dice que los agentes secretos también tienen que respetar la Convención de Ginebra y tratar a sus prisioneros con dignidad, sin torturas ni malos tratos. Bush ya tiene listo el veto a la norma.Se podría decir que la ley que aprobó tarde en la noche del jueves la Cámara de Representantes del Congreso de Estados Unidos, declarando ilegales los métodos crueles usados por la CIA en los interrogatorios, nace muerta. Aun así, los demócratas desafiaron la amenaza de veto de la Casa Blanca y sacaron adelante la norma por 222 votos contra 199, lo que muestra de forma palpable la división partidista que vive la Cámara. La medida aprobada y que ahora deberá pasar el filtro del Senado exige a los agentes de la CIA que cumplan al pie de la letra el Manual de Campo del Ejército, que prohíbe la tortura en cumplimiento de la Convención de Ginebra sobre prisioneros de guerra.
Entre las tácticas prohibidas por esta ley estaría la asfixia simulada, amenazar a los detenidos con perros; forzar a los presos a posar desnudos y a llevar a cabo actos sexuales; simular ejecuciones; someter a temperaturas extremas a los sospechosos o privarlos de comida, agua o tratamiento médico. La victoria demócrata es un objetivo largo tiempo perseguido y llega en medio de la tormenta desatada y de la investigación iniciada por el Congreso tras revelarse que la CIA destruyó en 2005 videos que contenían interrogatorios a supuestos miembros de Al Qaida en los que se practicaba la tortura. El diputado Rush Holt, que fue nombrado para dirigir el nuevo panel supervisor, hace tiempo que aboga por que se graben todos los interrogatorios conducidos por Estados Unidos. Los videos no sólo protegerían a los sospechosos de terrorismo de abusos, sino que también protegerían a los operadores estadounidenses de sospechas injustificadas. Pero el presidente de Estados Unidos, George Bush, dejó clara su postura antes y después de que se votara la norma. Su veto ya está encima de la mesa de su despacho, preparado, esperando que el Senado la apruebe para que él pueda rechazarla.
El presidente insiste en que Estados Unidos no tortura y que el gobierno no revelará los métodos de interrogatorio aprobados para la CIA, ya que eso los dejaría desprotegidos ante los terroristas. El jefe de la mayoría demócrata, Steny Hoyer, argumentó que el gobierno había desdibujado la línea entre tácticas de interrogatorio legítimas y la tortura. "La posición de la administración es indefendible", declaró Hoyer en un comunicado. "No se trata de si debemos combatir y vencer a los terroristas. Por supuesto que debemos", destacó. "No obstante, es necesario que no se diga que, cuando debió enfrentar el mal, esta generación de estadounidenses sucumbió a las tácticas del tirano, que descendimos al nivel del dictador", dijo.
Quienes apoyan los interrogatorios que contienen métodos de tortura dicen que son necesarios para arrancar información vital a los combatientes enemigos. Sus críticos dicen que la tortura es inhumana y que la información obtenida es muchas veces poco fidedigna. La Casa Blanca ya había informado el martes que el texto del Congreso "impediría a Estados Unidos realizar interrogatorios legales a los terroristas de Al Qaida para obtener la información necesaria para proteger a los estadounidenses".
Pero los republicanos insisten en impulsar el veto del presidente. El congresista Peter Hoekstra aseguró que aplicar el Manual de Campo del Ejército a todos los interrogatorios daría armas a los terroristas para burlar las técnicas de obtención de información de la CIA. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos lanzó un programa de detención que permite recurrir a lo que se ha llamado "técnicas acrecentadas" de interrogatorio a presuntos terroristas, cuyos detalles son confidenciales. Las técnicas militares, por el contrario, están claramente establecidas.
15 de diciembre de 2007
©página 12 
Chicago, Estados Unidos. El ayuntamiento de Chicago se dispone a pagar casi veinte millones de dólares a los cuatro hombres que fueron enviados al pabellón de la muerte después de ser interrogados, lo que describen como tortura a manos de la policía de Chicago, informó el viernes el departamento jurídico de la ciudad.
Murió Victor Rabinowitz, abogado de Nueva York que defendió con éxito al gobierno de Fidel Castro ante la Corte Suprema así como a una elite de clientes liberales en Estados Unidos. A los 96.
Murió John H. Noble, un nativo de Detroit que pasó casi diez años de su vida en un campo de trabajos forzados después de la Segunda Guerra Mundial y gastó el resto de la Guerra Fría dictando charlas y escribiendo sobre su cautiverio, en su casa en Dresden, Alemania, el diez de julio después de un ataque al corazón. Tenía 84 años.
Phnom Penh, Camboya. Más de veintiocho años después del fin de la masacre, el primer acusado khmer rouge entró el martes a la sala pública del tribunal para rendir cuentas por la muerte de un millón setecientas mil personas: un hombre pequeño, modesto, que dirigió en el pasado uno de los más eficientes y despiadados centros de torturas.
Phnom Penh, Camboya. El director del centro de torturas más grande e infame de los Khmer Rouge compareció el martes ante el tribunal para la primera sesión pública del largamente esperado tribunal de Naciones Unidas que investigará el reinado de terror del régimen en los años setenta.
Phnom Penh, Camboya. El ex ministro de relaciones exteriores durante el régimen kmer rouge, y su mujer, fueron arrestados el lunes por cargos de crímenes contra la humanidad, los últimos personeros del gobierno de los años setenta que esperan su procesamiento por el tribunal de Naciones Unidas sobre el genocidio en Camboya.
Organizaciones de derechos humanos festejaron ayer el pedido de prisión para el ex dictador uruguayo Gregorio Álvarez. El lunes, la fiscal Mirtha Guianze solicitó el procesamiento del represor por su presunta participación en la desaparición forzada de personas mediante traslados clandestinos de prisioneros uruguayos desde Buenos Aires. Al ser utilizada por primera vez la figura legal, ahora puede sentar precedente la causa por la cual también fueron implicados otros dos militares. En tanto, la Justicia estudia el caso para luego convocar a Álvarez nuevamente y resolver su situación.