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[Ed Vullyami] Las compran y las venden como siervas sexuales. Miles de mujeres y niños de países del Este de Europa son captados por la amplia red internacional de traficantes de prostitución, uno de los negocios del crimen organizado más lucrativos.
El día que cambió su vida, cuando tenía 13 años, Majlinda se dirigía a casa de su tía para ayudarla a planchar los vestidos para la boda de su prima en su pueblo del norte de Albania. Le faltaba poco para llegar a la casa cuando tres hombres desconocidos la detuvieron. La sujetaron, la metieron en un coche, le taparon los ojos, la ataron y la amordazaron; después la condujeron a la ciudad de Cjirokastra, al sur de Albania. Hasta que no cruzaron la frontera de Grecia y hubieron llegado a Corinto no le dijeron: "Ahora vas a trabajar".
"Al principio no sabía de qué me estaban hablando", recuerda Majlinda, "hasta que me llevaron a un piso en el que había otras mujeres y me dijeron: ‘Ahora trabajas aquí'. Cuando me negué, me dijeron que conocían a mi familia y que si les causaba problemas, los matarían. Yo pensé en mis posibilidades. Me daba miedo quedarme, me daba miedo irme, así que empecé a trabajar. Ellos me forzaron, con violencia".
Apaleada y violada hasta que se sometió a sus traficantes, Majlinda empezó a trabajar, confinada en un piso, desde las ocho de la tarde hasta las cinco de la madrugada, obligada a alcanzar una cuota monetaria que suponía unos 20 clientes por noche. "E incluso cuando ganaba suficiente dinero", dice, "encontraban alguna razón para pegarme cuando se habían acabado los clientes por esa noche".

Majlinda tiene cicatrices en la frente y alrededor de los ojos. Habla en un refugio, ya de vuelta en Albania, donde se esconde de sus traficantes. Su rostro es inexpresivo, de palo. Estuvo en Grecia durante un año, hasta que fue revendida en Florencia. La obligaron a hacer la calle en los destartalados barrios de la periferia.
Tras tratar con los clientes, Majlinda entregaba lo que había recaudado, después de lo cual "los tres me violaban cuando había terminado de trabajar. Se colocaban con drogas –marihuana y cocaína– y se me venían encima. Y todas las noches me pegaban; incluso si había ganado los 1.000 euros que ellos insistían que tenía que conseguir, siempre encontraban una excusa".

Los raptores de Majlinda formaban parte de una organización; para ella estaba claro que "explotaban a otras muchas mujeres igual que a mí, y tenían varias casas, pero no dejaban que nos conociéramos". Había "clientes buenos y clientes malos", dice. ¿Buenos clientes? "Quiero decir los que sólo querían sexo; los malos eran los que me pegaban, o me pegaban y me robaban el dinero, así que tenía que trabajar mucho más para volver a ganarlo".
Los traficantes, dice, "competían entre ellos por el dinero que sacaban de mí y de las otras mujeres. Competían por ver quién se compraba el coche más molón o la ropa mejor".
Después de un año en Florencia, llevaron a Majlinda en coche a Amsterdam. "Estaba rodeada de gente", dice, "pero completamente sola. No podía hablar con nadie y perdí toda esperanza, pensé que no había salida. Tenía miedo de que si hablaba con alguien, los traficantes le harían algo a mi familia".
Por último, un "cliente bueno" de Afganistán "me dijo que no tuviera miedo y me animó a fugarme con él. Lo hice, confié en él y me quedé embarazada de él". Por un momento parece como si la historia de Majlinda fuera a lograr alguna perversa redención. "Pero estaba equivocada", dice, retorciéndose las manos mientras habla. "Lo que él quería era que trabajase para él y también me pegaba todo el tiempo. Di a luz a mi hijo, y cuando eso sucedió, me decidí…".
"Le conté mi historia a una mujer que solía venir a ver a mi marido [que es como Majlinda se refiere al afgano], y ella a su vez me habló de unas monjas católicas que había en Utrecht que rescataban prostitutas. Y acudí a ellas. Me ayudaron a registrar a mi niño y a conseguir un billete de vuelta para Albania". Pero Majlinda sigue mirando fijamente a la mesa y sus manos mientras habla.
"Por fin logré contactar con mi familia y les pedí que se quedaran con mi hijo, pero ni siquiera quisieron verme, se avergonzaban de mí. Mi padre dijo: ‘Por lo que a nosotros respecta, estás muerta".
Tras ser rechazados de esta manera, Majlinda y su hijo se refugiaron en un centro de acogida de la capital de Albania (Tirana), pero se vio obligada a dejar a su hijo en un lugar del que no quiere hablar y a seguir sola, después de que el afgano se presentara allí buscándolos a ella y a su hijo. "Este sitio es mi última oportunidad", dice del segundo centro de acogida al que fue. "Pero me aterroriza pensar que él venga. Y que pueda tener otra vez ante mis ojos a los albanos".
La esclavitud de Majlinda duró cuatro años. "¿Hombres?", se pregunta. "No sé qué decir. Lo único que sé es que no quiero volver a ver a otro hombre en mi vida. Hubo momentos", dice Majlinda, que tiene ahora 17 años, "en los que pensé que yo no debería estar viva, que tendría que estar muerta. Pero luego pensé: ‘Tienes que ser valiente para sobrevivir, tienes que ser fuerte, o no saldrás de ésta".

Majlinda es solamente una más de los centenares de miles de mujeres esclavizadas y atrapadas por uno de los delitos más lucrativos y de más rápido crecimiento: la prostitución de niñas y mujeres jóvenes. En función de los beneficios que genera, se cree que este tráfico ocupa el tercer lugar, después del de las drogas y las armas.
Los sindicatos del crimen están cambiando de actividad porque las mujeres y las niñas son más fáciles de transportar que un alijo de cocaína o heroína. Además, una mujer puede ser vendida y revendida una y otra vez, a diferencia de las drogas.
La escala del delito es imposible de cuantificar. El departamento de Estado de Estados Unidos dijo el año pasado que creía que el tráfico a través de las fronteras podía estar entre 600.000 y 800.000 personas al año, con unos beneficios calculados en miles de millones de euros. Y de estos cientos de miles, una proporción muy alta son niños, es decir, menores de 18 años.
El tráfico de mujeres y niños es esencialmente distinto del contrabando de personas o inmigración. La ONU lo definió en el año 2000 como reclutar y transportar personas "por medio de la amenaza o el uso de la fuerza u otras formas de coacción", como el secuestro, el fraude o el engaño, o, por supuesto, "el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad".
"A todos nos gustaría aportar cifras concretas", dice Steve Ashby, director del programa Save the Children en Albania. "Pero sencillamente no las tenemos. Lo que sí podemos dar por seguro es que las cifras son lo bastante altas como para justificar una inquietud muy seria. Todo lo que se diga es poco acerca del nivel de opresión y brutalidad que infligen estos traficantes".
"El traficante", dice Ashby, "va invariablemente por delante de las autoridades. Siempre encuentra vías alternativas para seguir. El fenómeno está cambiando constantemente y sobrepasa todas las iniciativas que se emprenden para controlarlo".
Moldavia, Albania, Ucrania y Rumania, donde gran parte de la economía está controlada por los sindicatos del crimen y la corrupción ha reemplazado a los regímenes comunistas como medio de lograr poder político, son la fuente principal de mujeres secuestradas, El tráfico ha pasado a ser parte integral de la economía de estos países.
El sufrimiento de mujeres y niñas como Majlinda es la piedra angular de más de una torre nueva de hormigón de Tirana o Chisinau. "A lo largo del camino", dice Ashby, "hay una cadena de personas involucradas en este comercio: los traficantes, los transportistas, los falsificadores de documentos, las casas francas, las lanchas motoras que los llevan de Albania a Italia, etcétera".
También hay países de los denominados "de destino" en Europa del Este, pero los "mercados" grandes, escondidos y terroríficos, son más grandes y están por toda Europa Occidental y, cada vez más, en Rusia, Turquía, Israel, Oriente Próximo y los Estados del Golfo. Invariablemente, las víctimas son reclutadas en los círculos más sojuzgados y vulnerables de la sociedad de Europa del Este, en pueblos desesperadamente pobres, en escarpadas montañas, en barrios de chabolas.

Albania es una tierra de extrema pobreza, fiero patriotismo, montañas escarpadas en el norte y campos de olivos y viñas en el sur; aislada durante décadas del resto de Europa y abierta ahora a un mundo de ensueño europeo. Es un país de donde se obtienen decenas de miles de niñas para el tráfico y a través del cual se lleva a las mujeres de otras partes de Europa del Este hacia Grecia e Italia, y de allí a toda Europa. Las mismas organizaciones están abriendo nuevos canales después de que se restringiera el paso en la ruta del mar Adriático a Occidente a través de Serbia y los países de la antigua Yugoslavia.
Según un informe de Unicef, "en los últimos 10 años, 100.000 mujeres y niñas albanesas han sido vendidas a Occidente y otros países balcánicos. Albania es también uno de los principales países de tránsito para el tráfico de niñas y mujeres de Europa Central y del Este". En Albania, el miedo al secuestro por los traficantes es tan grande que la cifra de chicas adolescentes que asisten al instituto en las zonas rurales ha descendido drásticamente. En las zonas más apartadas, "hasta un 90% de las chicas han dejado de recibir educación secundaria", según un informe de Save the Children. "Incluso aquí en Tirana tienen miedo", advierte Svetlana Roko, que dirige un centro de día para niñas con las que se ha traficado y niñas en situación de riesgo en la capital. "El chulo albano", afirma el informe, "tiene fama de ser extraordinariamente despiadado, y el asesinato no es infrecuente". En un caso en el que una mujer accedió a testificar ante la policía en Italia, el padre de la mujer se encontró al llegar a casa con los restos mutilados de su otra hija esparcidos por toda la vivienda.
Algunas mujeres simplemente son raptadas, a otras se las engaña con promesas de trabajo. "Depende", dice Vera Lesko, que dirige un centro para mujeres del tráfico en Vlora, al sur de Albania. "A lo mejor les prometen una carrera de modelo, trabajar en tiendas, servir en bares o becas de estudios. Sin embargo, cuando llegan a mí están completamente destrozadas, física y psicológicamente. Lo que intentamos hacer es devolverlas a su vida, decirles que sus sufrimientos han terminado, que deben centrarse en lo que tienen. Intentamos reintegrarlas, darles formación profesional. Las enviamos a escuelas de Vlora, con otras mujeres que no conocen sus antecedentes".
Pero a pesar de todo esto, dice Lesko, "la mayoría son vendidas otra vez cuando vuelven. No tienen nada, están aniquiladas. Tuve a una mujer a la que habían vendido y vuelto a vender durante 10 años. No sabía cómo vivir de una forma diferente, algo dentro de ella había cambiado para siempre".
Los traficantes, dice Lesko, rondan las comisarías de policía, esperando para recoger a sus explotadas tan pronto como las sueltan. Sin embargo, "un número significativo de ellas se reintegran, se rehacen, y es entonces cuando te parece que todo este trabajo merece la pena", señala Lesko.

Katalina mece al bebé que ha dado significado a su vida. Vive con una familia –que no sabe nada de su pasado– en un pueblo al norte de Moldavia, pero pronto tendrá un sitio para ella sola.
A principios de este año, Katalina, que había crecido en un orfanato, fue abandonada por su novio después de que le dijera que estaba embarazada. Poco tiempo después, una mujer rusa la invitó a una fiesta de cumpleaños en un bar de su pueblo, cerca de la ciudad de Balti, en Moldavia, y le ofreció un futuro en Moscú, trabajando pintando casas o en una fábrica de pasta. Katalina decidió intentarlo. Pero las cosas empezaron a torcerse extrañamente cuando ella y su gorila ruso llegaron a la frontera de Ucrania.

"Un policía nos recibió y nos condujo en coche al otro lado, evitando los puestos fronterizos. El ruso pagó al policía y fuimos a que nos hicieran papeles falsos". Después siguieron en tren hasta Moscú, donde Katalina se encontró con una chica de cerca de Balti que le contó lo que le esperaba. "No puedes irte de aquí", dijo la chica. "Te romperán las piernas".
Así empezó la vida de Katalina como prostituta esclavizada, trabajando bajo un puente del ferrocarril, por el que los traficantes pagaban a la policía local. "Me advirtieron que no dijera nunca que estaba embarazada, porque los clientes no me querrían y ellos me pegarían hasta hacerme trizas", recuerda Katalina. Algunos clientes, dice, "me tenían una serie de días e invitaban a sus amigos. Un hombre me tuvo durante tres o cuatro días en un sótano e invitó a 20 hombres. Cuando me opuse me dijeron que era una perra, que ellos me habían comprado y podían hacer conmigo lo que quisieran. Otra vez yo estaba en el piso 11º de un edificio con siete moldavos, todos ellos tomando drogas. Después de hacer conmigo lo que quisieron, insistieron en que yo también fumase algo de droga. Cuando me negué se pusieron violentos y uno de ellos abrió una ventana y me amenazó con tirarme. Pero había un hombre que estaba menos colgado que el resto que dijo: ‘No eres más que una asquerosa puta', y me sacó de la habitación".
Así fue pasando el tiempo, hasta que ya no se pudo ocultar más el embarazo de Katalina. Los clientes, ofendidos en su sensibilidad, la pegaban e insultaban exigiendo que les devolviera el dinero. El traficante ruso también la pegaba, diciendo que la iba a encerrar hasta que estuviera de parto y que "luego iba a vender a mi bebé, cuando lo tuviera".

Katalina decidió escaparse. El piso en que la mantenían encerrada durante el día lo vigilaban oficiales de policía, pero Katalina vio la oportunidad en el descanso que se tomaba para almorzar el policía de guardia. "Hicimos una cosa muy graciosa", dice. "Después de escapar corriendo del piso cogimos un tranvía a la plaza Roja, pensando que de allí salían los trenes a Chisinau. Imagínate, dos prostitutas moldavas fugadas, perdidas en un sitio lleno de turistas y preguntando a aquella gente tan elegante dónde podían tomar el tren para volver a su pueblecito". Cuando encontraron la estación, fueron recogidas por la policía del ferrocarril, que las envió a casa.
Bajo el comunismo, Moldavia, con su fértil tierra negra, era el huerto de la URSS y su industria estaba engranada en la infraestructura soviética. Ahora, la sociedad moldava ha sido saqueada por una clase política neocomunista y corrupta y una economía en deuda con los beneficios del crimen organizado. El sueldo medio es de 40 euros al mes y la generación que está creciendo ahora sin recuerdos del comunismo o de una prosperidad relativa es presa fácil de los que se dedican a la infame y creciente exportación del principal producto de Moldavia: los seres humanos.
"Hay aproximadamente un millón de moldavos viviendo en el extranjero", dice Giovanna Barbetis, representante de Unicef, "y de este millón, una gran mayoría ha salido de forma ilegal y está expuesta al tráfico. Lo hacen de formas distintas, ya que los traficantes se vuelven cada vez más sutiles. Puede ser una conexión directa con un familiar, amigo, o amigo de un amigo. Hay anuncios en los periódicos para trabajos falsos de camarera, niñera o cocinera dirigidos a mujeres y se convierten en una oferta atractiva, teniendo en cuenta que el desempleo en ese país es extremadamente elevado y que la violencia doméstica está profundamente arraigada".
Hay una relación entre el sometimiento de mujeres y niños en la sociedad moldava y su vulnerabilidad al tráfico, explica Daniela Popescu, que dirige el centro Amicol para niñas "en peligro" de Chisinau. Dice que aproximadamente el 80% de las víctimas del tráfico también han sido víctimas de la violencia doméstica. Se tiene a las mujeres en baja estima, ellas carecen de amor propio y tienden a aceptar las cosas como están, a no denunciar a sus hombres.
"Los traficantes son muy conscientes de este estado de cosas", continúa Daniela Popescu, "e, irónicamente, hacen promesas como: ‘Estás trabajando en casa y te pegan, ¿por qué no trabajas donde no te peguen y te den tu buen dinero?".
La ciudad moldava de Biesti es sorprendente e inconfundible. Es una comunidad en la que no hay adultos; un lugar en el que solamente niños y viejos pasean por la calle principal y los senderos embarrados. La mayoría de los niños han sido abandonados por sus padres y, por tanto, son presa fácil para los traficantes. Angelina, de 13 años, se apaña a duras penas con lo que le envían sus padres. Explica que éstos se fueron a Orvicto, en Italia, dejándola a ella al cuidado de su hermano de 10 años.

Pero, a diferencia de la mayoría de los pueblos de este tipo, en Biesti tiene lugar una revolución silenciosa, que demuestra que donde hay iniciativa, los traficantes no consiguen salirse con la suya. En Biesti funciona una red de centros de día fundada por Unicef y dedicada casi completamente a despertar la conciencia sobre el tráfico de mujeres. Una de sus actividades, por ejemplo, es proyectar para todos los niños de Biesti una película llamada Lilja 4-ever, del director Lukas Moodysson, sobre una niña rusa víctima del tráfico y que acaba en Estocolmo. "Todos lloramos al verla", dice Verónica, de 16 años. "Hablamos de ello y nos preguntamos qué podíamos hacer".
Verónica y su amiga Aksenia son objetivos potenciales para cualquier traficante, pero ambas chicas hablan con madurez sobre los peligros, la película y su mensaje. "No basta con tener la información para estar en guardia", dice Aksenia, "es cuestión de saber cómo actuar en caso de que te veas en apuros".
Hay 63 "escuelas residenciales" para los denominados "huérfanos sociales" de Moldavia. Son lugares como en el que creció Katalina y, en conjunto, albergan alrededor de 13.000 niños "en peligro" de ser víctimas del tráfico. En estos lugares, además, Unicef trabaja contra los riesgos que aguardan a estos niños cuando intenten irse. En el orfanato de Orphei, un grupo de niñas de 14 años ha visto también Lilja 4-ever y ensayan una obra que representarán en la escuela y en la ciudad sobre el regreso de las víctimas del tráfico. "Estamos aprendiendo que debemos acogerlas de nuevo", dice Svetlana, "incluso si son seropositivas o tienen el sida".

Viorica, una chica de 17 años del sur de Moldavia, cuenta su historia. Dice que quería ir al conservatorio y "aprender a cantar y a tocar". Pero la vida tenía otros planes para ella. En vez de eso, un primo lejano suyo la engañó con una promesa de trabajo para que fuera a Turquía. Cuando llegó al centro turístico de la costa de Antalya le mandaron que se vistiera y se preparase. "Ya va siendo hora de que trabajes', me dijeron. Les pregunté en qué iba a trabajar y me respondieron que iba a ir a un hotel a estar con hombres. Cuando me negué me dijeron que tenía que hacerlo si quería volver a Moldavia alguna vez. Me amenazaron con una pistola y me hicieron subir a un coche. Llegamos al hotel. Yo era virgen y aquella noche me hicieron estar con 11 hombres". Al llegar a este punto, Viorica se detiene en seco. Es un momento terrible para ella.
Ana Chirsanov, la psicóloga que trata a Viorica, comenta que la chica ha intentado suicidarse. "Su alma quedó destrozada aquella noche", explica Chirsanov. "Ella se resistía, pero ellos pensaban que aquello formaba parte de algún juego erótico. Ella gritaba: ‘¡No quiero hacerlo!', y se reían de ella, divirtiéndose, tras lo cual empezó a pensar que era ella la que estaba mal de la cabeza y que el mundo era así. Que la gente que le hacía eso era normal y que ella estaba loca por sentirse desgraciada". La mayoría de las chicas, al volver, dice Chirsanov, hablan de su deseo de morir. "Tuvimos un caso de una menor que había saltado al vacío desde la ventana de un sexto piso… Sobrevivió después de seis operaciones quirúrgicas".
Llamar "prostitución" a lo que le sucedió a Viorica, o a cualquier otra niña o mujer con la que trafican las bandas, es enmascarar el problema, dado que la prostitución implica un cierto grado de consentimiento. "Aquí no hay ningún consentimiento en absoluto", dice Sian Jones, coordinador de Amnistía Internacional en los Balcanes. "Está claro que si tienes relación sexual con una mujer a sabiendas de que está siendo objeto del tráfico, es violación".
"No hay consentimiento para la relación sexual con una mujer víctima del tráfico", dice Denise Marshall, que dirige el Proyecto Amapola en el sur de Londres, único refugio en el Reino Unido para mujeres objeto del tráfico. "Si una de estas mujeres se ve obligada a estar con 30 clientes al día, por lo que a mí respecta, son 30 violaciones al día. El efecto sobre su cuerpo y su psique es el mismo que el de la violación. Idéntico nivel de violencia contra esa mujer".

En Internet, la página www.punternet.com ofrece la posibilidad de saber cómo piensan estos clientes. En ella se invita a los hombres a aportar notas comparativas sobre las prostitutas. A veces todo indica que la mujer a la que visitan está siendo víctima del tráfico y que el cliente lo sabe. "El peor polvo de mi vida", se lamenta uno. "La chica era un robot, sentí pena por ella, no podía dejar de pensar: ‘¿Por qué está haciendo esto?'. Ella no me dijo más que un par de palabras en 10 minutos y pegaba botes cuando intentaba tocarla. Se tumbó intentando taparse las tetas. Me pasé 15 minutos intentando agarrarla. ‘¿Por qué lo hace? Creo que lo sospecho".

El debate sobre el tráfico de mujeres para prostituirlas está mucho más avanzado en Suecia, donde se ha dedicado dinero para contrarrestar el tráfico en el extranjero y se han aprobado leyes, en 1999, que pretenden combatir el tráfico abordando toda utilización de las prostitutas. "El problema de la demanda se combate aquí criminalizando la compra de servicios sexuales", dice Nina Strandberg, directora para Europa del Este del departamento de ayuda del Ministerio de Exteriores. "Básicamente, lo que esto significa es que no es ilegal que una mujer venda sexo, pero es ilegal que un hombre lo compre. Es una postura interesante, que se ha incorporado como algo que nosotros consideramos esencial para la lucha contra el tráfico". Según la policía de Estocolmo, la medida ha reducido en más de dos terceras partes el número de prostitutas con las que se comerciaba en la ciudad, con 754 condenas y multas impuestas desde 1999 hasta este verano.
"La ley sueca es polémica, pero hasta que los países de destino de estas niñas y mujeres no tengan en vigor algún tipo de legislación, no podremos empezar a abordar el tema del tráfico", dice Steve Ashby. "No es suficiente con procesar a los que trafican, otro ocupará su lugar. Pero si se endurecieran las leyes para la demanda, entonces habría muchos clientes que se lo pensarían dos veces antes de correr el riesgo".
"La medida sueca podría cambiar mucho las cosas si estuviera más extendida", dice Lesko. "Apunta a quien tiene que apuntar, no a las niñas a las que hacen daño, sino a quienes hacen el daño".
"El asunto del tráfico", dice Giovanna Barbetis, "está adquiriendo dimensiones dramáticas. Y, sin embargo, no veo que los Gobiernos de Europa occidental quieran abordar este tema y encontrarle soluciones. En algunos lugares parece que no hubiera voluntad política alguna. Hay muchos países en Europa que ni siquiera han emprendido una evaluación o un análisis con seriedad".
Los 45 Estados miembros del Consejo de Europa están trabajando actualmente en el borrador de un acuerdo sobre el tráfico que brinde una oportunidad para establecer unas normas mínimas de protección y apoyo para las personas víctimas del tráfico. Sin embargo, la mayoría de los Gobiernos –incluyendo el del Reino Unido– van de puntillas, confundiendo el tema con el del paso ilegal de fronteras y la inmigración, y se muestran recelosos del lastre político de cualquier planteamiento de las llegadas de Europa oriental. En el Ministerio del Interior británico hay intereses contrapuestos, entre los servicios de inmigración, cuya prioridad es la de sacar a la gente que no tiene la documentación necesaria, y los del mantenimiento del orden público, que necesitan testigos dispuestos a colaborar e información secreta para poder procesar a los traficantes.

Un triunvirato de organizaciones –Unicef, Amnistía Internacional y Anti-Slavery International– están haciendo campaña para que la convención europea cumpla con tres normas básicas. La primera, proporcionar apoyo, cobijo y seguridad a las mujeres que aparezcan como víctimas del tráfico. La segunda, un periodo mínimo para que la mujer pueda decidir si quiere cooperar con la policía en las investigaciones (la protección en el Proyecto Amapola, financiado ahora por el Ministerio del Interior, está condicionada a que se acceda a colaborar con la policía. Italia tiene la legislación más avanzada hasta la fecha, que concede 90 días para la reflexión, y ahora sugiere un periodo de reflexión de seis meses). Y la tercera, deben ofrecerse permisos de residencia –temporales o permanentes– en el país de destino "siempre que haya una posibilidad razonable de que la persona que ha sido víctima del tráfico corra el riesgo de volver a serlo o de cualquier otro daño grave". Italia ya tiene dicho sistema, que ha demostrado ser eficaz, no sólo en lo que respecta a la protección de las víctimas, sino también para el enjuiciamiento de los traficantes.
La trayectoria del Reino Unido es diferente. En el otoño de 2003, Londres y Tirana firmaron un acuerdo bilateral para la repatriación a Albania de niñas o mujeres que hubieran sido víctimas del tráfico. "No puedo respetar una política de repatriación", dice Vera Lesko. "Desde aquel año he devuelto a 16 niñas, 14 de las cuales han vuelto a ser vendidas. ¿De verdad es tan difícil quedarnos con 16 personas?".
Mike Kaye, de Anti-Slavery International, sostiene que "no hay conflicto entre protección y enjuiciamiento criminal". Aparte ya del respeto por los derechos humanos de una persona a quien se los han pisoteado, dice, "la protección de las personas víctimas del tráfico tiene tres claras ventajas: desbarata el sistema del tráfico, porque no pueden revenderlas; favorece la información secreta porque hay más probabilidades de que cuenten a la organización de ayuda cómo traficaron con ellas, y a largo o medio plazo, significa que hay más probabilidades de que la víctima del tráfico esté más dispuesta a cooperar con la policía".
"Lo que verdaderamente me irrita", dice Denise Marshall, del Proyecto Amapola, "es que los Gobiernos –no sólo el del Reino Unido– responsabilizan a los países de origen de estas mujeres. El hecho es éste: si los británicos no quisieran tener relaciones sexuales con las mujeres víctimas del tráfico, estas mujeres no estarían aquí. Tuve a una mujer que había sido violada 88 veces –no, 18 no, 88– el día de Navidad de 2002. Está completamente aniquilada. Es una mujer creyente que no se atreve a ir a la iglesia. Tiene un hijo, pero cree que no se merece ver al niño. Los hombres que le hicieron eso eran británicos, y yo creo que el Reino Unido tiene la responsabilidad de proporcionarle al menos algo de tiempo y recursos adecuados. No hay remedios instantáneos para una mujer así".

Eva, del sur de Albania, se enamoró del hombre que la llevó a Nápoles prometiéndole que se casaría con ella. Pero a su llegada, su prometido exigió que Eva trabajara para él como prostituta. "Cuando protesté me dijo que mataría a mi familia y que sus cómplices en mi país le harían lo mismo a mi hermana". El traficante trabajaba con "un grupo de amigos", mientras Eva y otras chicas esclavizadas por ellos recorrían las calles de Nápoles reuniendo hasta 20 clientes para poder cubrir la cuota y, si tenían suerte, evitar una paliza. Sin embargo, la mayoría de las noches acababa siendo violada y apaleada por su traficante y sus cómplices.
"Yo podía ver a gente que llevaba una vida normal", dice con la mirada perdida en algún punto, "yendo de compras, ocupándose de sus asuntos. Tenían a sus familias y a sus hijos con ellos, tenían sus vidas, tenían todas las cosas que yo quería, pero nunca podría tener. Me partía el corazón verlos. En cambio, me acostumbré a ser una esclava, llorando todo el tiempo, pero siempre con miedo de dejarle porque él conocía a mi familia, conocía a mi hermana. Yo estaba sola, no tenía a nadie".
El traficante de Eva era hermano de uno de los mayores tratantes en drogas y mujeres de Albania, que murió en un accidente de coche. Eva consiguió escapar cuando él volvió a Tirana para el funeral, tras buscar y localizar a uno de sus hermanos, que vivía en Venecia.
Eva, que lleva una cruz colgada del cuello, tiene dos rostros inconfundibles y muy distintos: el que muestra cuando cuenta su historia hasta aquí, y otro, que de pronto se vuelve vivo y eufórico cuando llega a este punto del relato. En Savona conoció a su cuñada, una cristiana evangelista que llevó a Eva a la iglesia y a ver una película sobre María Magdalena, la prostituta reformada. "Ella me salvó la vida", dice Eva, "me entró una especie de paz y me hice creyente. Se me fue el miedo. Me di cuenta de que la gente te juzga, pero Dios puede perdonarlo todo".
Ahora, Eva vive oculta para evitar represalias y es la fuerza vital del centro de acogida en el que vive. "Por el momento tengo lo que quiero. Tengo a mi hermana conmigo, hago la limpieza, planto flores, coso". Pero también anima a sus compañeras víctimas y a aquellas que aún siguen en el infierno de la esclavitud, del que ella ha escapado. "Les digo: ‘No tengáis miedo de hacer lo que hay que hacer. Id a la policía. Testificad contra aquellos que os explotan, porque merecen ser castigados".

Todos los nombres de las víctimas que aparecen en este artículo se han cambiado por su seguridad.

31 de enero de 2005
©The Guardian
©periodista digital

bush contra las tiranías


[Andrés Oppenheimer] La nueva cruzada del Presidente George W. Bush contra las tiranías ha sido recibida con previsible escepticismo en América Latina, donde muchos creen que será utilizada para imponer los intereses de Estados Unidos en el mundo a punta de pistola. Me temo que, si Bush no le hace algunos retoques a su discurso, puede terminar siendo contraproducente.
En el discurso inaugural de su segundo mandato, Bush introdujo un nuevo elemento en su política al señalar que el futuro de la democracia en Estados Unidos está ligado a la expansión de la libertad en el resto del mundo. O sea, convirtió la causa de la libertad en el exterior en una prioridad de la seguridad nacional de Estados Unidos. Llámenlo internacionalismo democrático, si quieren.
''La sobreviviencia de la libertad en nuestro país depende cada vez más del éxito de la libertad en otras tierras'', dijo Bush. ``Los intereses vitales de Estados Unidos y sus creencias más profundas son ahora una sola cosa''.
Para ser justos, Bush especificó más adelante en su discurso que ''Estados Unidos no impondrá nuestro estilo de gobierno a quien no lo quiera''. Pero esa línea quedó totalmente eclipsada por sus repetidos llamados a propagar las libertades fundamentales a todo el planeta.
''S.O.S.: Hay un loco en la casa Blanca'', tituló el periódico de izquierda argentino Página 12. El diario O Globo, de Brasil, encabezó su primera plana con el título ''Bush admite usar armas para terminar con la tiranía''. Los periódicos conservadores de la región titularon con leyendas más sobrias, como ``Bush lanza cruzada contra la tiranía''.
Pero mientras la nueva doctrina de Bush era aplaudida en Colombia, América Central y muy posiblemente por una buena parte del pueblo venezolano y cubano que no comulga con sus respectivos gobernantes, probablemente producirá más ansiedad que buena voluntad en otros países latinoamericanos.
En primer lugar, al poner los reflectores del mundo en su nueva doctrina, Bush ha aumentado los temores en los países, que ya lo veían como un cowboy, de que podría iniciar acciones militares unilaterales contra otros países en nombre de la libertad.
Hasta hace poco, pocos países democráticos se inquietaban cuando Estados Unidos criticaba a dictadores trogloditas como los que gobiernan en Cuba, Corea del Norte o Irán. Pero la decisión de Bush de ir a la guerra contra Irak sin la luz verde de las Naciones Unidas cambió las cosas. Ahora, hasta socios de Estados Unidos como México y Chile están en guardia permanente contra cualquier cosa que huela a posibles medidas unilaterales norteamericanas.
''Esto va a producir una reacción defensiva en la región'', me comentaba un republicano bien situado, que se describe como un ''halcón pragmático'', poco después del discurso de Bush. ``Va a hacer que todas nuestras propuestas políticas suenen sospechosas''.
Como ejemplo, el conservador pragmático que me hizo el comentario señaló que ahora será más difícil para el gobierno de Bush conseguir apoyo para su candidato a secretario general de la Organización de Estados Americanos, el ex presidente salvadoreño Francisco Flores.
Flores, un reformador de ideas modernas, es visto por muchos países latinoamericanos como demasiado cercano a Bush. Sus adversarios argumentarán ahora que se hace más imperativo que antes elegir un jefe de la OEA que pueda ponerle frenos al presidente de Estados Unidos.
En segundo lugar, al centrar la atención mundial sobre la necesidad de terminar con la opresión en países como Irán o Cuba, Bush se expone a mayores críticas por no tratar con similar dureza a socios totalitarios de Estados Unidos como Pakistán o Arabia Saudí.
La prensa mundial pondrá más atención que nunca a las contradicciones en la política norteamericana. Si Bush no denuncia los abusos a los derechos humanos en Pakistán como lo hace en Irán, habrá más presidentes que lo acusarán de hipocresía y cuestionarán la totalidad de su ofensiva por la democracia.
Bernard Aronson, ex jefe de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado a principios de la década de los noventa, no comparte mis temores. ''La principal crítica de los latinoamericanos será que, desde su propia experiencia, la democracia es necesaria, pero no suficiente, y de que nos estamos olvidando de la agenda antipobreza'', me señaló.
Puede ser. Quizás me esté tomando el discurso de Bush demasiado a pecho y la nueva doctrina no sea más que una combinación de propuestas idealistas con un intento de justificar la guerra de Iraq retroactivamente para que quede mejor en los libros de historia.
Pero la percepción en el mundo es que Bush ha lanzado una cruzada. Si no la lleva a cabo con coherencia --y dejando bien claro que lo intenta hacer mediante la diplomacia multilateral-- podría terminar devaluando ante los ojos del mundo los conceptos de ''libertad'' y ''democracia'' que nos han guiado por varias generaciones.

30 de enero de 2005
©nuevo herald

el fiscal que no queremos


La nominación de Alberto Gonzales al cargo de fiscal general despierta una encarnizada resistencia de los demócratas. No se le perdona su condonación de la tortura.
La nominación de Alberto Gonzales al cargo de fiscal general se discutirá en el Senado en momentos en que la mayoría republicana está ansiosa de proporcionar al re-elegido presidente Bush el gabinete que quiere, y en que los demócratas se muestran cautos tras su debilitada posición oponiéndose inútilmente a lo inevitable. Pero nada de eso es una excusa para dejar pasar a Gonzales. El fiscal general no es solamente el jefe del ministerio de Justicia. Es el responsable de asegurar que Estados Unidos sea un país en el que prevalece la justicia. Los antecedentes de Gonzales lo descalifican para asumir el papel de representar el sistema judicial estadounidenses ante el resto del mundo. El Senado debería rechazar su nominación.
El más grande traspiés de Gonzales es el ahora repudiado memorándum que dio una definición inquietantemente limitada de la tortura, restringiéndola a maltratos físicos que producen dolor de un tipo asociado con paros orgánicos o la muerte. Los intentos de Gonzales de distanciarse a sí mismo del memorándum han sido poco convincentes, especialmente porque ahora se ha descubierto que fue él quien ordenó que se escribiera. Antes ese mismo año, Gonzales mismo envió una carta al presidente Bush diciéndole que la guerra contra el terrorismo transformaba en "obsoletas" las estrictas limitaciones de las Convenciones de Ginebra sobre el interrogatorio de prisioneros enemigos.
Estas actuaciones crearon el clima legal que hizo posible las espeluznantes torturas de prisioneros iraquíes detenidos en la prisión de Abu Ghraib. El gobierno de Bush ha mencionado a menudo su intención de hacer las paces con el resto del mundo, particularmente con el mundo musulmán. Hacer de Gonzales jefe del resguardo de la ley del país haría retroceder esos esfuerzos de manera substancial.
Otros episodios de los antecedentes de Gonzales son igualmente inquietantes. Como abogado de George Bush cuando era gobernador de Tejas, Gonzales hizo un trabajo chocantemente pobre al tratar los problemas legales planteados por las peticiones de clemencia de reclusos condenados a muerte. Y han surgido dudas sobre el informe de Gonzales sobre cómo pudo lograr que su patrón se librara de formar parte de un jurado en 1996, que permitió que Bush evitara tener que declarar en público que había sido condenado por conducir en estado de ebriedad.
Los demócratas del Senado, que están tratando de definir su papel después del revés de las elecciones de 2004, deberían mantener sus posiciones de principio y aplazar el trámite exigiendo un candidato más apropiado para el cargo de fiscal general.
Los republicanos también tienen razones para oponerse a esta nominación. En las audiencias de confirmación, el senador Lindsey Graham, republicano de Carolina del Sur, advirtió que las medidas legales distorsionadas del gobierno y su tratamiento de los detenidos habían dañado el prestigio del país y "socavado de manera dramática" la guerra contra el terrorismo. Dado todo lo que se juega en esa guerra, los senadores de los dos partidos deberían exigir un fiscal general que no presente las serias deficiencias del candidato Gonzales.

26 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh

más americanos contra guerra


Cada vez más estadounidenses se oponen a la ya larga guerra en Iraq, atemorizados principalmente por el costo económico de la ocupación y la situación que sobrevendrá después de los comicios del domingo 30 en ese país, reflejaron los sondeos.
Los Angeles, Estados Unidos. Horas antes que el presidente George W. Bush iniciara el jueves su segundo mandato, dos encuestas revelaron que una mayoría de estadounidenses está en contra de la guerra, en lo que los expertos califican como "baldazos de agua fría" para la Casa Blanca.
En el discurso con que abrió su nuevo período de gobierno, Bush evitó utilizar la palabra "Iraq".
"Tomó un tiempo. Pero los estadounidenses empiezan a tomar conciencia de las consecuencias de la guerra" iniciada hace dos años, comentó a la AFP, Bruce Cain, experto de la Universidad de Berkeley.
"Al principio los estadounidenses dieron a Bush el beneficio de la duda, pero ahora las inquietudes abundan, en especial ante el aumento de soldados muertos, la falta de tropas y el impacto económico de la guerra", añadió.
"Antes se le oponían los demócratas, la diferencia es que ahora se le oponen los independientes", dijo.
Pese a la creencia de Bush de que su reelección reflejó un apoyo a la guerra, una encuesta del diario The Washington Post y la cadena ABC News afirmó que un 58% de los estadounidenses desaprueba cómo el gobierno republicano manejó la crítica situación en Iraq contra un 40% que opinó en forma favorable.
Asimismo, el sondeo indicó que un 57% de los consultados no estaban seguros de que las elecciones en Iraq del 30 de enero den paso a un gobierno estable en ese país.
Bush se ufana de haber terminado con una de las peores dictaduras del planeta y pide sobre todo, paciencia.
"Soy realista en cuanto a la rapidez con la que una sociedad que ha estado dominada por un dictador puede convertirse en una democracia", dijo el mandatario en una reciente entrevista.
Pero los estadounidenses ven que la guerra en Iraq no tuvo el fin feliz que esperaban ante fuertes evidencias que pone de manifiesto la incapacidad de Estados Unidos y de las autoridades locales para controlar el país.
Lejos de lo que imaginaban, las primeras elecciones de la era pos-Saddam Hussein son preparadas como una operación clandestina ante el temor de ataques rebeldes.
En varias regiones, la muerte violenta a manos de insurgentes es el precio a pagar por electores, candidatos, funcionarios electorales y fuerzas de seguridad.
Washington corre el riesgo de verse confrontado a actuar como árbitro en delicados problemas entre la mayoría chiíta del país, que podría ser la gran vencedora, y las regiones sunitas, donde se temen actos de violencia el día de las elecciones.
Los 150.000 militares estadounidenses combaten una insurrección que parece cada vez más organizada. Hasta el momento, Bush se negó a fijar una fecha precisa para que sus fuerzas abandonen el país y sólo prometió que sus soldados permanecerán allí el tiempo estrictamente necesario.
A los estadounidenses les preocupa el aumento de número de soldados muertos en el país, que según el último recuento, asciende a 1.364 desde que Estados Unidos invadió a ese país en marzo de 2003.
Tampoco ven con buenos ojos los fuertes agravamientos del los déficit comercial (60.000 millones de dólares en noviembre) y fiscal (413.000 millones de dólares el año pasado), que podrán traducirse en recortes de los servicios y subidas de los impuestos.
"Esto terminará por convencer a muchos republicanos de que la guerra fue un error. Ellos tenían esperanza de reducir impuestos, no de aumentar", dijo Cain.
El analista cree que de "de continuar con la situación actual por tiempo indefinido, esto agravará la situación y sí Iraq puede convertirse en otro Vietnam".
"De no ocurrir un milagro, Bush está en serios problemas", advirtió.

24 de enero de 2005
©mi punto

agentes de gatillo fácil


[Scott Glover, Matt Lait y Doug Smith] El Departamento de Policía de Los Angeles LAPD no sabe por qué un pequeño número de agente han usado fuerza letal mucho más frecuentemente que sus colegas.
Los Angeles, Estados Unidos. La mayoría de los agentes de policía de Los Angeles pasan sus carreras sin siquiera disparar una sola vez en el cumplimiento del deber.
No Bill Rhetts.
Mató a balazos al miembro de una pandilla que le estaba disparando con una pistola. Hirió a un adolescente que lo amenazaba con una pistola de aire. Después de ser trasladado del LADP al Departamento de Policía de Riverside, disparó contra un sospechoso desarmado que se ocultaba en la caseta de un perro.
Después del último incidente, un psiquiatra lo declaró inadecuado para el servicio. Rehetts dijo que estaba enfadado -hasta que pensó en cómo los años en uniforme lo habían cambiado.
"Me hice muy insensible. Sabes, duro de corazón, furioso, odioso", dijo Rhetts, 45, ahora capellán de la policía. "Entonces no me daba cuenta, pero ahora sí. Me hice más agresivo defendiendo mi vida".
Agentes como Rhetts son un misterio y un reto para los administradores de la policía. En el Departamento de Policía de Los Angeles, conforman una pequeñísima minoría que ha usado fuerza letal mucho más a menudo que sus colegas, concluyó una investigación del Times.
Los agentes que han disparado contra sospechosos tres o más veces representan el uno por ciento del cuerpo. Pero estuvieron involucrados en el 20 por ciento de todos los tiroteos del LAPD desde 1985.
Se sabe poco de por qué jalan el gatillo tan a menudo. Pocos investigadores han prestado atención al fenómeno. El LAPD no lleva archivos de los que disparan tan a menudo. Ni siquiera sabe quiénes son.
Times descubrió a los agentes que disparan a menudo gracias a un análisis de ordenador de 1.437 agentes involucrados en tiroteos desde 1985 hasta mediados de 2004.
De unos 16.000 agentes que tuvieron misiones de terreno durante ese tiempo, sólo 103 dispararon contra sospechosos en tres o más ocasiones, reveló el análisis. Entre los 9.100 agentes activos, sólo 96 han disparado tres o más veces.
Algunos de esos agentes sirvieron en equipos tácticos especiales, en la brigada anti-narcóticos o en otras unidades de alto riesgo. Pero eso no explica su propensión a disparar. En su uso de fuerza letal se destacan cuando se les compara con agentes con misiones idénticas en las mismas partes de la ciudad.
Además, muchos continuaron usando frecuentemente su poder de fuego, incluso si el número total de agentes involucrados en balaceras disminuyó en la última década.
Los expertos en psicología policial dicen que los departamentos deberían estudiar más de cerca los casos de policías que disparan a menudo.
"El solo hecho de que un agente esté implicado en un número desproporcionado de tiroteos es ya una señal peligrosa", dijo Geoffrey Alpert, profesor de criminología en la Universidad de California del Sur. "El departamento debe empezar a tomar en serio esos incidentes e investigar regularidades y tendencias".
Los 103 tiradores frecuentes identificados por Times no son fáciles de clasificar. Algunos han ganado la Medalla al Valor del departamento. Otros han cometido notorios actos de mala conducta: El antiguo agente David Mack asaltó un banco. Edward Ruiz acusó falsamente a un hombre por posesión de armas.
Cinco de los tiradores frecuentes estuvieron implicados en manipulación de las evidencias, golpizas a sospechosos y en encubrir una balacera en el escándalo de Rampart.
De los 103 agentes, sólo tres son mujeres.
Los tiradores frecuentes han provocado una controversia este año.
En febrero, el agente Manuel Solís fue captado en una transmisión en directo cuando disparó repetidas veces contra un coche cuyo conductor había obligado a la policía a darle cacería a alta velocidad.
El automovilista Nicholas Hans Killinger, 23, era sospechoso de haber participado en el atraco de una gasolinera de Agoura Hills. La persecución policial, de 90 minutos, terminó frente a la Escuela Secundaria de Santa Mónica, donde Killinger se subió a una acera mientras trataba de doblar en U. Luego puso su Ford Tempo en marcha atrás y retrocedió lentamente hacia dos patrulleras.
Solís y dos otros agentes dispararon un total de 22 balazos, matando a Killinger. Funcionarios del LAPD dijeron que Solís creyó que Killinger lo quería arrollar. La balacera -la tercera de Solís- todavía está bajo investigación.
El agente Charles Wunder es otro que ha disparado tres veces. En julio, él y otro agente dispararon y mataron a un hombre que se había comportado erráticamente en un terminal de autobuses en el centro.
El hombre estaba arrastrándose a través de una apertura de la boletería, con una estaca de metal en la mano. Wunder y el otro agente abrieron fuego mientras un tercer agente estaba todavía tratando de dominar al hombre con un dispositivo eléctrico paralizante.
El jefe de policía William J. Bratton manifestó "seria preocupación" por la balacera, que también está bajo investigación.
Wunder y Solís se negaron a ser entrevistados.
La escasa investigación científica sobre los tiradores frecuentes ofrece explicaciones tentativas de su conducta.
Los científicos sociales creen que algunos de ellos son congénitamente agresivos o ansiosos. Otros pueden tener problemas de familia. Todavía otros se ponen en peligro a sí mismos debido a descuidos o pobre capacidad de juicio, creando situaciones en que no queda otro recurso que disparar.
El análisis del Times y las entrevistas con tiradores frecuentes sugiere otro factor posible: que la experiencia de disparar a un sospechoso por primera vez deja una profunda huella psicológica, reduciendo el umbral del agente a la hora de disparar.
Casi un 90 por ciento de los agentes que han tenido misiones de terreno desde 1985 no ha disparado nunca sus armas en el cumplimiento del deber. Pero después de la primera balacera la probabilidad de que un agente vuelva a disparar otra vez aumenta considerablemente: de 1 en 10 a 1 en 5. Los que han disparado 2 veces tenían una probabilidad de 1 en 3 de volver a disparar.
"Es claramente más fácil jalar el gatillo la segunda vez", dijo el ex agente Hank Cousine, que estuvo implicado en tres balaceras durante una carrera de 15 años en el LAPD. "Uno mata montones de blancos de papel, pero disparar contra un ser humano es diferente".
Los policías deben visitar al psicólogo del departamento después de un enfrentamiento para determinar si necesitan ayuda psicológica o un descanso de las misiones en la calle. Pero los agentes que han pasado los 45 minutos de consulta dicen que es superficial.
"En realidad, lo único que dicen es: ‘Vaya, ¿y cómo te sientes ahora?'", recordó Dale Suzuki, que ha estado implicado en cinco balaceras en los 10 años que ha sido miembro del LAPD. Abandonó el cuerpo en 2000 para transformarse en un guía de expediciones en Alaska.
"Es bastante violento", dijo Suzuki sobre las secuelas emocionales de un tiroteo. "Eso es lo que un montón de gente de fuera no toma en cuenta. Sabes... ¿hice lo correcto? Quizás debí haber esperado un segundo más".

Datos Rudimentarios
El fracaso del departamento en identificar y supervisar a los tiradores frecuentes es extraordinario, dada la historia de la ciudad en explosivas controversias sobre el uso de fuego por la policía.
La Comisión Christopher en 1991, nombrada después de la golpiza a Rodney King, pidió al LAPD que hiciera que las estadísticas de las balaceras de los agentes y otros usos de fuerza fueran "fácilmente accesibles" de modo que los supervisores pudieran detectar señales de problemas.
En respuesta, el departamento elaboró una base de datos llamada Sistema de Evaluación de Adiestramiento y Gestión, o TEAMS. Pero un informe de 1996 dijo que el sistema sólo proporcionaba información "rudimentaria" y que era un "eco lejano" de lo que había propuesto la Comisión Christopher.
En un decreto de acuerdo común con el ministerio de Justicia norteamericano, los agentes de policía prometieron hacerlo mejor. Dijeron que crearían un sistema comprehensivo de "alerta temprana", llamado TEAMS II, para seguir la huella del uso de fuerza, quejas de los ciudadanos y otros datos sobre los agentes.
El departamento está todavía haciendo esfuerzos por hacer funcionar el sistema. Agentes del LAPD dicen ahora que esperan que esté en funcionamiento a partir de julio.
Samuel Walker, profesor de derecho penal en la Universidad de Nebraska, en Omaha, y experto en vigilancia policial, dijo que no había "excusas" para el retraso.
"Han pasado 13 años" desde el informe de la Comisión Christopher, dijo. "Hemos aprendido que estos problemas pueden ser solucionados".
La Comisión Policial, el panel civil de cinco miembros que supervisa al LAPD, revisa todos los tiroteos para determinar si los agentes acataron las instrucciones del departamento sobre el uso de fuerza letal.
Pero al juzgar un caso, la comisión no considera deliberadamente tiroteos previos en los que han estado implicados los agentes, por temor a que la información influya sobre sus conclusiones.
Los miembros de la comisión dice, sin embargo, que después de que resuelven, estudian la historia del agente en lo que se refiere al uso de fuerza para determinar si el caso exige mayor intervención.
Bratton dijo que los tiradores frecuentes deberían ser supervisados, pero no estorbados con restricciones. Muchos de ellos son agentes excepcionales, dijo.
"Hacen a veces detenciones espectaculares porque tienen un sexto sentido", dijo. "Son más inquisitivos. No harán nada inexplicable".
Bratton dijo que sería injusto imponer restricciones a esos agentes y limitarlos a funciones de oficina simplemente porque han estado implicados en numerosas balaceras. "La realidad es que estos policías prefieren trabajar en misiones peligrosas y que son buenos en lo que hacen, y eso es lo que equilibra las cosas".
Entre los agentes del LAPD un historial de tiroteos no es causa de vergüenza. Los tiradores frecuentes son vistos a menudo como duros e intrépidos".
Keith Lewis disparó siete veces contra sospechosos en un período de ocho años mientras trabajaba en la División de Narcóticos. En el octavo incidente hirió accidentalmente a un colega cuando disparaba contra un perro que gruñía.
Cuatro de los incidentes en los que participó Lewis fueron considerados injustificados por la Comisión Policial. En uno de esos casos, Lewis disparó contra un sospechoso, y lo hirió, porque creía, erróneamente, que tenía una pistola en la mano.
En otro incidente, la comisión descubrió que Lewis había disparado "indiscriminadamente" contra un coche después de uno de los ocupantes supuestamente le apuntara con un arma. Hirió a dos mujeres desarmadas y al supuesto pistolero.
Sin embargo, entre los amigos de Lewis en el cuerpo, su historial de tiroteos no era un tabú. Cuando organizaron una fiesta de despedida para él el año pasado, sus amigos hicieron que un artista dibujara una caricatura de él que minimizaba su propensión a disparar.
La caricatura, publicada en el periódico mensual del sindicato de policía Thin Blue Line, muestra a Lewis en pantalones de golf a cuadros, encorvado sobre un palo de golf -con una pistola colgando de su cintura.
Un balón de diálogo hace decir a un sonriente Lewis: "Cuando tengas dudas, sácalo a balazos".
Lewis, 45, no respondió a nuestras peticiones de que hiciera un comentario.
Otro prolífico tirador es Bob Crupi, un veterano de 30 años de carrera. Desde 1985 ha disparado tres veces contra sospechosos. Su historial en el LAPD apunta ocho tiroteos previos, pero sin proporcionar detalles.
En una breve entrevista, Crupi recordó un tiroteo en 1988. Un chofer sospechoso de haber escapado después de haber atropellado a alguien, que huía de la policía a pie, se trepó a una cerca de madera y hierro. Crupi trató de tirarlo hacia abajo, pero retrocedió cuando lo vio manipular un afilado destornillador, dice el informe policial. Crupi entonces disparó contra el sospechoso, hiriéndolo en la espalda.
Dijo que, más tarde, su capitán lo había criticado por haber decidido disparar demasiado rápidamente.
"Me dijo que tendría que haberme retirado a revaluar la situación", dijo Crupi, ahora un agente motorizado en el Valle de San Fernando. "Le dije que ‘retirarme' no existía en mi vocabulario".

Un Montón de Tiroteos
El agente Jamie McBride tiene lo que la policía llama "buenas dotes de observación".
Observa cosas que otros pasan por alto: un negocio de drogas cerrado astutamente en una esquina, el evasivo lenguaje corporal de alguien que está tratando de ocultar algo.
Descubrir armas ocultas es una de las especialidades de McBride. Ha retirado cientos de ellas de las calles de Los Angeles Sur, ganándose repetidas veces el elogio de sus superiores.
"McBride se ha establecido a sí mismo como uno de los agentes más trabajadores, productivos y consistentes de la División", dice una revisión de méritos de 1995. "McBride ha encabezado a su guardia y a la División en la recuperación de armas y en la detención de personas que ocultaban armas de fuego".
La revisión no mencionó otra estadística en la que McBride encabezó a su división ese año: Estuvo implicado en cuatro balaceras en cinco meses.
"Eso es un montón de tiroteos", dijo McBride, un veterano de 14 años en el cuerpo, en una entrevista. "Es un montón de tiroteos en una carrera, y mucho más para un año".
El primero de esos tiroteos se originó en un cruce imprudente. Jermaine Stewart, entonces de 20, y un amigo estaban cruzando la calle cuando McBride y su colega se acercaban en un patrullero. Stewart dijo que la voz de un agente resonó en el altavoz: "Ven acá, gordito".
Stewart, que portaba una pistola .380 en su cintura, se echó a correr, dice el informe policial. En un momento, sacó su arma y supuestamente apuntó a los agentes. McBride, que conducía, disparó contra Stewart a través de la ventanilla abierta, hiriéndole en la pierna y un brazo.
Un revisión del departamento concluyó que McBride había disparado justificadamente contra Stewart, pero lo acusó de "conducir, dar órdenes verbales... y defenderse a sí mismo y a su colega en un enfrentamiento armado" al mismo tiempo.
McBride ha estado implicado en un total de seis tiroteos, el más reciente en 2001.
El LAPD lo ha criticado repetidas veces por ponerse a sí mismo y a colegas agentes en peligro debido a sus tácticas temerarias. Los antecedentes muestran que ha sido reprobado por no buscar protección, no pedir refuerzos y no advertir a otros agentes de su paradero durante tiroteos.
McBride dijo que no se arrepentía de nada.
"Creo sinceramente que cuando retiro un arma de fuego de la calle -por sentimental que suene- estoy realmente impidiendo que se cometa un crimen", dijo. "De todas las armas que he retirado en estos años, sé que he impedido al menos un par de homicidios".
Hace dos años, McBride fue trasladado a la relativamente soñolienta División de Devonshire. Desde entonces no ha estado implicado en ninguna balacera y fue nombrado recientemente el agente del año de la división. Ahora de 35, dijo que no tenía interés en volver al sur de la ciudad.
"No tengo tiempo para esas peleas a balazos en el gueto", dijo. "Estoy demasiado viejo para eso. No es lo que me interesa".

Ejerciendo Control
Hank Cousine no pide excusas por ninguna de sus tres balaceras. De hecho, dice, hay gente en todo Los Angeles que deberían considerarse felices de que no les haya disparado.
Este es un refrán común entre tiradores frecuentes -que las estadísticas no reflejan el control que se impusieron frente al peligro.
"Pude haber matado legalmente a cientos de personas en una semana. Sin ninguna duda", dijo Cousine, 44, un ex guardabosque del Ejército.
Dijo que fue capaz de escapar de esas situaciones sin disparar porque había usado tácticas superiores, tales como refugiarse detrás de su patrullero o de un edificio. Eso le permitió negociar con los sospechosos para que arrojaran sus armas y se entregaran.
En algunos casos, dijo, no disparó incluso cuando estaba en peligro porque no quería acumular demasiados tiroteos.
Una vez, dijo, se impidió de disparar a un hombre que lo amenazaba con un cuchillo de carnicero porque estaba trabajando en sus tiempos libres para una compañía de seguridad sin permiso del departamento.
"Si hubiese archivado mi permiso de trabajo, bang, bang, lo habría matado", dijo Cousine.
Cousine ha sido siempre de los que dicen lo que piensan. Tras la golpiza de Rodney King, criticó públicamente a los agentes implicados por blandir sus porras como "niñitas".
Fue uno de los 44 "agentes problemáticos" identificados por la Comisión Christopher sobre la base de quejas de ciudadanos, tiroteos y otros criterios. Asignado a trabajos de oficina, se quejó de que era "un soldado... haciendo trabajos de secretaria".
Cousine fue despedido en 1998 por participar en una pirámide ilegal. Estuvo un tiempo vendiendo propiedades y ahora vende su propia línea de accesorios para motorcross.
En 1988, Cousine disparó contra un hombre que lo apuntaba con lo que pareció que era una pistola, según los informes policiales. El arma resultó ser un juguete.
"¿Por qué yo?", dijo que había pensado. "Yo no quiero matar a un loco. Yo quiero matar a un tipo malo".
Su siguiente tiroteo, en 1989, ocurrió cuando estaba fuera de servicio y conducía su Corvette por el Eastern Boulevard en Bell Gardens. Al ver a una mujer que conocía, se detuvo a hablar con ella. Entonces se detuvo un coche detrás de él. La mujer dijo que los hombres en el coche la habían estado siguiendo y haciéndole comentarios sexuales.
Cousine se bajó de su coche y le dijo a los hombres que se marcharan. El conductor aceleró a fondo y lo embistió directamente, dijo Cousine. El conductor chocó de refilón el Corvette de Cousine y escapó. Un pasajero del coche apuntó a Cousine con un arma, y este sacó la suya propia.
"Siguieron por la calle y yo les disparé, bum, bum, bum, bum, bum", dijo.
Su último tiroteo, en 1989, fue provocado por una pelea familiar. Cuando Cousine trató de detener a un marido abusador, el hombre se arrojó contra él con una hoja de afeitar. Cousine le disparó al hombre en la pierna.
"No quise volarle la cabeza frente a sus hijos", dijo. "Hay ciertas cosas que no haces delante de los niños, a menos que no puedas hacer otra cosa".

Un Disparo, y Bum
El 14 de noviembre de 1991, Bill Rhetts, entonces un suboficial del LAPD, y su colega, estaban en un coche sin matrícula mirando a una puta que trabajaba en la calle de Figueroa. Repentinamente, el miembro de una pandilla se acercó caminando al coche, sacó una pistola y empezó a disparar.
Rhetts dijo que él se demoró en devolver el fuego. Entonces hizo lo que habían enseñado en la academia. "Le puse los focos en la cabeza, apreté el gatillo y bum, y cayó al suelo, muerto".
El tiroteo le causó una enorme impresión, dijo Rhetts. "No voy a dejar que un sospechoso me dispare primero la próxima vez", dijo que había pensado. "Porque esa vez ese casi me mató".
En 1996, Rhetts disparó y dejó paralítico al hombre que dijo que lo había apuntado con un pistola. Su colega, que también había sacado el arma, no disparó.
Cuatro meses más tarde, Rhetts y otro colega respondieron a un llamado sobre un "hombre con una pistola" cerca de un supermercado en Huntington Drive en Los Angeles Este.
"No quería meterme en otra balacera", dijo Rhetts. Así que él y su colega decidieron que si había que disparar, que lo haría el colega.
En el lugar, los agentes se vieron frente a un chico de 16 años con una pistola en su cintura. Apuntaron sus armas contra el sospechoso y le gritaron que levantara los brazos. En lugar de eso, dijo Rhetts, el chico sacó la pistola y la levantó en su dirección.
Rhetts esperó que su colega disparara. Repentinamente, el colega pareció retroceder hacia atrás, como si hubiese disparado, dijo Rhetts. Pero no el arma no había sonado. Rhetts supuso que el arma no había funcionado. Entonces tomó el asunto en sus propias manos.
"Le pegué dos tiros y él cayó al suelo", dijo Rhetts.
El niño sufrió una herida en la pierna. Rhetts dijo que había quedado devastado cuando se enteró que la pistola era una pistola de aire.
"Lo acuné como a un bebé", dijo Rhetts. "Recuerdo que él me pedía perdón y yo le pedía perdón a él".
Un informe del LAPD sobre el incidente no menciona que el colega de Rhetts tratara de disparar al sospechoso. El agente se negó a hacer declaraciones.
Rhetts renunció al LAPD poco después y empezó a trabajar en el Departamento de Policía de Riverside.
El 11 de febrero de 2000 disparó contra un recluso que había violado su libertad condicional, había escapado de la policía y se había ocultado en una caseta de perro, de acuerdo a las actas del tribunal y a entrevistas con los abogados involucrados en el caso. El hombre había sido descrito como armado y peligroso, pero de hecho no llevaba armas. La herida en su pierna fue tan mala que tuvieron que amputársela.
Después, los superiores de Rhetts le ordenaron a visitar a un psiquiatra, que lo encontró inadecuado para el servicio. Analizando retrospectivamente su carrera, Rhetts dijo que había llegado a la conclusión de que el psiquiatra tenía razón.
Recordó que se inyectaba esteroides y metiéndose hierro en sus días de policía callejero en la División Nordeste. Recordó que se emborrachaba con whisky cuando conducía para sobrevivir la tensión del trabajo.
Dijo que también había pensado sobre los cuatro tiroteos -y se preguntaba si acaso podían haber sido evitados.
"Para ser honesto", dijo Rhetts, "cuando estudió mi pasado, me pregunto: ‘¿Debería haber sido policía?'"

Offer Egozy contribuyó a este reportaje.

Apretando el Gatillo
Los tiroteos de la policía se concentran en un pequeño porcentaje de agentes. Nueve de cada diez agentes del LAPD que realizaron misiones de terreno entre 1985 y mediados de 2004 nunca dispararon contra ningún sospechoso.
Número total de agentes: 16.000

Casi el 90 por ciento de los agentes no estuvo implicado en tiroteos.

Un tiroteo: 1.316 (8.2 por ciento).

Dos tiroteos: 229 (1.4 por ciento).

Tres o más tiroteos: 103 (0.6 por ciento).

Probabilidad de Disparar
Para la misma muestra de personal del LAPD, la probabilidad de que un agente dispare su arma aumentó marcadamente después del primer tiroteo -y continuó aumentando después de cada tiroteo subsecuente. Las razones son poco claras, pero algunos agentes dicen que el trauma asociado con un tiroteo provoca que después jalen del gatillo más fácilmente.

Todos los agentes: 10 por ciento de probabilidad de disparar.

Agentes con:

Un tiroteo: 20 por ciento.

Dos tiroteos: 31 por ciento.

Tres tiroteos: 32 por ciento.

Cuatro tiroteos: 36 por ciento.

Cinco tiroteos: 50 por ciento.

Fuente: Análisis del Times de estadísticas del LAPD.

Sobre las Cifras:
Este informe se basa en un análisis de ordenador de datos del LAPD sobre agentes implicados en tiroteos.
El análisis se concentró en 1.437 incidentes desde 1958 hasta mediados de 2004 en que agentes de policía dispararon contra sospechosos. Se excluyeron los tiroteos accidentales, los disparos contra perros u otros animales, y "tiroteos tácticos", cuando los agentes disparan a las llantas de vehículos en fuga.
Para cada tiroteo contra un sospechoso, el Times obtuvó informaciones -incluyendo la fecha y locación e identidades de los agentes implicados- de informes del LAPD y de archivos de la Comisión Policial.
Debido a que muchos de los tiroteos implican a más de un agente, el número de agentes que dispararon sus armas contra sospechosos -1.648- excede el número de incidentes.
Algunos aspectos del análisis del Time se basaron en un cálculo del número total de agentes del LAPD que han realizado misiones de terreno desde 1985. Ese cálculo -16.000- fue hecho usando cifras de despliegues de agentes y expulsiones del cuerpo, publicado anualmente en el Resumen Estadístico del departamento.

18 de octubre de 2004
22 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

protestas contra guerra


Durante la toma de posesión de Bush. Cientos de personas protestaron el jueves en un parque de Washington contra las políticas del gobierno estadounidense en Irak, mientras George W. Bush juramentaba como presidente para cumplir con un segundo mandato.
Washington, Estados Unidos. Michael Lauer, portavoz de la policía del Capitolio, indicó que los agentes de seguridad detuvieron a cinco personas que manifestaban durante el discurso inaugural de Bush.
Unos 500 manifestantes, entre ellos varios que llevaban ataúdes de cartón representando la muerte de soldados estadounidenses en Irak, llegaron a la capital del país para protestar por el "Peor presidente" y "Cuatro años más: Dios AYUDE a Estados Unidos", según rezaban sus carteles.
Los manifestantes cubrieron cientos de cajas de cartón con ropas negras y banderas estadounidenses, para simbolizar las muertes en Iraq.
"Es importante que cuando quede registrado en la historia el comienzo del segundo mandato de Bush, quede registrado también que hubo una nutrida oposición", dijo Jared Maslin, de 19 años.
Varios vehículos policiales rodearon el parque, pero las protestas se realizaron de manera pacífica.
El parque estaba a unos cuantos kilómetros del Capitolio, donde juró Bush.

No Hubo Incidentes
Una de las protestas se enfrentó con cánticos y gritos con manifestantes que apoyaban a Bush, pero no se registraron incidentes.
Algunos manifestantes llevaban carteles en favor del derecho al aborto. Otros instaban a la población a donar dinero para las víctimas de los tsunamis. Algunos se referían también a las políticas ambientales y económicas de Bush.
En otras ciudades del país, los manifestantes también vociferaron su oposición a Bush y entonaron cánticos con los nombres de los muertos en guerra.
"Queremos pasar el día recordándole a este país y al gobierno que hay gente que está muriendo", expresó el veterano de guerra Steve Morse de Oakland, California, parado en la municipalidad de San Francisco con un afiche que rezaba: "Festejar a lo grande mientras nuestros soldados mueren es obsceno".
En Nueva Orleans, los manifestantes organizaron en las calles céntricas un "Funeral de jazz por la democracia". Los activistas planeaban destruir una copia de la Ley Antiterrorista, conocida como "Patriot Act" y declarar su oposición a la guerra.
"Creemos que la guerra no es la forma de llegar a la paz", dijo Mary Kathryne Ryan, de 63 años, que se unió a una decena de personas que manifestaban en Ohio en medio de la nieve.

22 de enero de 2005
©univisión

china ejecuta a asesino de niños


En medio de una ola de inmotivados ataques con cuchillo contra niños, las autoridades han ejecutado nuevamente a uno de los autores.
Pekín, China. Un hombre de 21 años que irrumpió en el dormitorio de una escuela el 25 de noviembre y apuñaló hasta la muerte a nueve niños chinos mientras dormían, fue ejecutado, declaró hoy el gobierno.
Yan Yanming fue ejecutado el martes en la provincia central de Henan, donde fue condenado de atacar a los niños en la ciudad de Ruzhou, informó la oficial la Agencia de Noticias Nueva China.
La madre de Yan lo entregó a la policía después de que intentara suicidarse el día tras el ataque, de acuerdo a informes anteriores.
Las autoridades no dieron a conocer el posible motivo del ataque.
El juicio y ejecución fueron inusualmente rápidos para tribunales chinos y pueden haber sido acelerados en un esfuerzo por tranquilizar a la opinión pública después de una serie de ataques con cuchillo en escuelas chinas.
En septiembre el campesino Yang Guozhu apuñaló a 28 niños en una guardería en la ciudad de Suzhou al este de China.
Una semana después la prensa china informó que un chofer de autobús, Jia Qingyou, de la oriental provincia china de Shandong, apuñaló con un cuchillo de cocina a 25 alumnos de una escuela primaria. Fue ejecutado en noviembre.
En agosto, un portero de 52 años usó un cuchillo de cocina para matar a un niño e hirió a 18 personas en un jardín infantil de Pekín. Se informó que el portero tenía un historial de trastorno mental.

21 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

mayoría de iraquíes quiere votar


[Karl Vick] A pesar de las amenazas de los rebeldes y la ausencia de tradición democrática, un 80 por ciento dice que votará. Insurgentes considerarán ‘blanco militar' a todos los que se aventuren a la calle a partir del 27 de enero.
Bagdad, Iraq. Una abrumadora mayoría de los iraquíes sigue diciendo que tienen intención de votar el 30 de enero incluso si los insurgentes intensifican los ataques dirigidos a desbaratar las elecciones, de acuerdo a un nuevo sondeo de opinión pública.
El sondeo, realizado a fines de diciembre y principios de enero para el Instituto Republicano Internacional IRI, dice que un 80 por ciento de los encuestados dijeron que probablemente votarán, una tasa que se ha mantenido en gran parte igual en los últimos meses.
Un 64 por ciento dijo que era "muy probable" que votarán, lo que constituye un 7 por ciento menos desde noviembre, mientras que los que "probablemente" votarán aumentó en un 5 por ciento.
Especialistas occidentales involucrados en las preparaciones de las elecciones dijeron que estaban sorprendidos de la determinación y elasticidad de los iraquíes de a pie cuando se preparan para las primeras elecciones libres del país en medio siglo.
"A pesar de los esfuerzos de los terroristas, los iraquíes siguen dispuestos a ir a las urnas el día de las elecciones", dijo el presidente del IRI en una declaración. La organización, que es financiada por el Congreso a través del National Endowment for Democracy y la Agencia Internacional de Desarrollo AID norteamericana, encargaron el sondeo, que encuestó a 1.900 iraquíes en todas excepto dos de las 18 provincias del país. Las malas condiciones de seguridad transformaron en inaccesibles dos de las provincias en el norte, Nineveh y Dohuk. El margen de error es plus minus 3 por ciento.
"Creo que la gente estará sorprendida", dijo un funcionario de otra organización internacional intensamente involucrada en la preparación de las elecciones de la naciente clase política de Iraq. El funcionario, que insistió en que ni él ni su organización pueden ser identificados debido a problemas de seguridad, dijo que la mayoría de los iraquíes siguen con la intención de ejercer su derecho a elegir el gobierno después de décadas de dictaduras.
"Creo que la verdadera historia de estas elecciones es lo que pasa fuera de los radares", dijo el funcionario. "Pueden no saber qué están votando. Pero creo que reconocen que esto es democracia".
El nuevo sondeo fue publicado un día relativamente tranquilo en Iraq, el inicio de un festivo religioso de cuatro días que marca el fin de la peregrinación anual a la Meca. Las calles estaban en gran parte vacías, y los ataques parecieron reducirse drásticamente con respecto al miércoles, cuando los rebeldes montaron más de cien atentados en todo el país, incluyendo diez coches-bomba.
En la sureña ciudad de Basra, sin embargo, una explosión en la entrada de una base militar británica dejó heridas a varias personas, incluyendo a soldados británicos, de acuerdo a una declaración de los militares británicos. Un grupo dirigido por Abu Musab Zarqawi publicó en internet un mensaje diciendo que el ataque era "una respuesta a las torturas a que las fuerzas británicas de ocupación han sometido a nuestros hermanos en prisión".
Tres soldados británicos han sido acusados de torturar a prisioneros iraquíes en un escándalo que evoca el caso de Abu Ghraib, incluyendo fotografías de prisioneros desnudos obligados a simular posturas sexuales.
Otro grupo guerrillero, el Ejército de al-Sunna reclamó responsabilidad por un ataque el miércoles contra dos coches que transportaban elementos de seguridad occidentales cerca de Baiji, una ciudad petrolera en el norte. En el ataque murieron un británico y un chofer iraquí, y un brasileño se encuentra desaparecido. El grupo dijo haber capturado a un británico y a un sueco.
Mohammed Mutar, un jornalero que presenció el ataque, dijo que los atacantes se hicieron pasar por clientes que hacían cola en una gasolinera antes de atacar al convoy de dos coches. El teniente coronel Safa Majoun, encargado de la seguridad de una central eléctrica, dijo que dos hombres fueron secuestrados, incluyendo al director de la compañía que gestiona la planta. Nazar Jabbar, un chofer, dijo que él y otros choferes de la compañía renunciaron inmediatamente.
En la provincia de Anbar, una región del occidente de Iraq predominantemente sunní que incluye Faluya y Ramadi, el grupo de Zarqawi distribuyó esta semana octavillas advirtiendo que todo aquel se salga a la calle a partir del 27 de enero será considerado "un blanco militar".

Salih Saif Aldin en Baiji contribuyó a este reportaje.

21 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh