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filosofía

contra el manicomio


La sabiduría de Franco Basaglia. Fundador de la desmanicomialización en Italia y en el mundo, pronunció en 1979 en San Pablo, Brasil, una serie de conferencias –hoy recogidas en libro– en las que reflexiona sobre la locura, la sociedad y la emancipación.
[Franco Basaglia] Es difícil decir si la psiquiatría es por sí misma instrumento de liberación o de opresión. Tendencialmente la psiquiatría es siempre opresiva, es una manera de manifestarse el control social. Si partimos del origen de la psiquiatría, debemos recordar a Philippe Pinel, que a fines del siglo XVIII liberó a los locos de las prisiones; pero desgraciadamente, luego de haberlos liberado, los encerró en otra prisión que se llama manicomio. Empieza así el calvario del loco y el gran destino del psiquiatra. Luego de Pinel, en la historia de la psiquiatría aparecen nombres de grandes psiquiatras; pero del enfermo mental sólo existen denominaciones, etiquetas: histeria, esquizofrenia, manía, astenia. La historia de la psiquiatría es la historia de los psiquiatras y no la historia de los enfermos.
Desde el siglo XVIII, este tipo de relación ligó indisolublemente al enfermo con su médico, creando una condición de dependencia de la cual el enfermo no ha logrado liberarse. Diría que la psiquiatría nunca fue otra cosa que una mala copia de la medicina, una copia en la cual el enfermo aparece siempre totalmente dependiente del médico que lo atiende: lo importante es que el enfermo no se coloque nunca en una posición crítica en relación con el médico.
Cuando el pueblo, en el siglo XIX, comenzó a rebelarse en contra de la autoridad del Estado, se advirtió que quería participar en la gestión del poder y, sobre todo, que el pueblo no era un animal que podía ser dominado fácilmente. Así se pudo distinguir la existencia de dos clases: la de los trabajadores, que no quiere más ser dominada y quiere participar del poder, y la clase dominante, que no quiere ceder espacios. Fueron más de cien años de luchas, de sangre, de guerras civiles: la clase trabajadora conquistó un espacio relevante en nuestros países. Pienso que es fundamental que los médicos y los psiquiatras sepan estas cosas.
El médico que presta asistencia en una comunidad debe saber que en ella están presentes por lo menos dos clases, una que quiere dominar y la otra que no quiere dejarse dominar. Cuando un psiquiatra entra en un manicomio encuentra una sociedad bien definida: por un lado, los "locos pobres" (el sistema de los manicomios públicos en los países industrializados nació para el tratamiento a cargo del Estado de los "locos pobres"; así lo decían las disposiciones legales) y, por otro lado, los ricos, la clase dominante, que dispone los medios para el tratamiento de los pobres locos. Desde esta perspectiva, ¿cómo podemos pensar que la psiquiatría pueda ser liberadora? El psiquiatra estará siempre en una situación de privilegio, de dominio con respecto al enfermo. Desde este punto de vista, la psiquiatría es, desde su nacimiento, una técnica altamente represiva, que el Estado siempre usó para oprimir a los enfermos pobres, es decir: la clase trabajadora que no produce.
Sin embargo, desde la segunda mitad del siglo XX sucedió algo nuevo, que puso al alcance de la psiquiatría instrumentos de liberación. Luego de la Segunda Guerra Mundial el pueblo y algunos técnicos comenzaron a poner en discusión las instituciones del Estado. En los años ’60 hemos visto rebelarse, como en una gran llamarada, a la juventud del mundo entero. En ese levantamiento, nosotros, los técnicos de la represión psiquiátrica, estábamos presentes; dimos nuestro apoyo a esa rebelión. Más tarde, mientras la revuelta de 1968 se perdía en varias direcciones y era reformulada en una suerte de nueva opresión y restauración, hubo una serie de situaciones que unieron las luchas en las instituciones con las luchas de los trabajadores. Hubo ilusiones, pero también certezas. Hemos visto que cuando el movimiento obrero toma en sus manos luchas reivindicativas, de liberación, antiinstitucionales, esta ilusión se vuelve realidad. En Italia, luego de 1968 hubo grandes huelgas en las que los obreros reivindicaron el derecho a la salud, es decir que llevaron su lucha al nivel de las instituciones públicas. Paralelamente algunos técnicos demostraron que el manicomio era un lugar de opresión y de dolor, no de cuidado. Finalmente, en aquellos años y en los siguientes, las mujeres demostraron que la opresión del hombre y de la familia trataba de impedirles tener una subjetividad propia.
Todos estos movimientos han puesto en evidencia la voluntad de afirmación, no sólo como objetividad, sino como subjetividad. Esta es la fase que estamos viviendo, y es un desafío a aquello que somos, a la relación entre nuestra vida privada y nuestra vida como hombres políticos.
Cuando el enfermo pide al médico explicaciones sobre su tratamiento y el médico no sabe o no quiere responder, o cuando el médico pretende que el enfermo se quede en la cama, es evidente el carácter opresivo de la medicina. Cuando el médico, en cambio, acepta el reclamo, entonces la medicina y la psiquiatría se transforman en instrumentos de liberación.
Es en esta cuestión que tenemos que elegir nuestro camino: si preferimos quedarnos en la oscuridad o queremos estar presentes en nuestro tiempo y cambiar, en la práctica, nuestra vida.

Desmanicomio
Después de la Segunda Guerra Mundial, Italia era todavía, en lo económico y cultural, un país campesino. En la década de 1950 comenzó un proceso de cambio determinado por el desarrollo de la sociedad industrial y, consecuentemente, de una clase obrera cada vez más fuerte. En aquellos años iniciamos el trabajo en Gorizia, una pequeña ciudad en la frontera con Yugoslavia. Allí había un hospital con 500 camas dirigido de manera totalmente tradicional; era usual la práctica del electroshock y el shock insulínico; antes que nada, era un hospital dominado por la miseria, la misma que encontramos en todos los manicomios. En cuanto entramos, dijimos: no. Un no a la psiquiatría, pero sobre todo un no a la miseria.
Vimos que, desde el momento en que dábamos respuesta a la pobreza del internado, su posición cambiaba totalmente: dejaba de ser un loco para transformarse en un hombre con el cual podíamos entrar en relación.
Habíamos comprendido que un individuo enfermo no sólo necesita la cura de la enfermedad: necesita una relación humana con quien lo atiende, necesita respuestas reales para su ser, necesita dinero, una familia; necesita todo aquello que también nosotros, los que lo atendemos, necesitamos. Este fue nuestro descubrimiento. El enfermo no es solamente un enfermo, sino un hombre con todas sus necesidades. Por ejemplo, yo recuerdo que después de que abrimos los pabellones en Gorizia, en 1963-1964, todos esperábamos ver cosas terribles. No sucedió nada. Vimos que las personas se comportaban correctamente, pedían cosas muy justas: querían comida mejor, posibilidad de relaciones hombre-mujer, tiempo libre, libertad para salir. Son cosas que un psiquiatra ni siquiera imagina que el enfermo pueda pedir. Sería como si, en una sociedad fundada sobre el puritanismo, una hija le pidiera al padre salir de noche. Eso sería terrible para el padre, ¿no iba a poder saber cuándo su hija volvería a casa? Ocurre lo mismo con el enfermo mental, porque el psiquiatra siempre confundió la internación del enfermo con la propia libertad. Cuando el enfermo está internado, el médico está en libertad; cuando el interno está en libertad, el internado es el médico.
Entonces, cuando empezamos a organizar algo tendencialmente igualitario, vimos, por ejemplo, que un hombre se encontraba con una mujer y no sucedía nada violento. Se enamoraban. Naturalmente, luego podían tener una relación sexual, como sucede en las mejores familias y ¿por qué no habría de suceder en el manicomio liberado? Empezamos a divulgar la experiencia para demostrar que era posible dirigir el manicomio de otra manera. Y todo esto nos llevó también a una reflexión política: los internados pertenecían a las clases oprimidas y el hospital era un medio de control social.
En Gorizia organizamos una comunidad con el objetivo de curar y de mostrar que era posible una vida distinta. Lo sorprendente fue que mucha gente que venía a vernos percibía que la vida dentro de la comunidad era mejor que la vida afuera. Era que dentro de esa comunidad, el egoísmo que domina nuestras vidas era afrontado de otra manera: mi sufrimiento era el sufrimiento del otro. Con este tipo de lógica empezamos.
Después, muchos de los que habían trabajado en Gorizia fueron a dirigir otras instituciones psiquiátricas y así se generaron cuatro, cinco, seis experiencias diferentes. De todos modos, nosotros sabíamos que el manicomio, aun el dirigido de modo alternativo, era siempre una forma de control social, porque la gestión no podía sino estar en manos del médico, y la mano del médico es la mano del poder. Entonces, cuando, en 1971, empezamos a trabajar en Trieste, continuamos la experiencia de Gorizia, pero con el proyecto de eliminar el manicomio y sustituirlo por una organización mucho más ágil, para poder afrontar la enfermedad allí donde tenía origen. Empezamos con un manicomio que tenía 1200 personas y hoy, luego de ocho años de trabajo, no quedó casi nadie en esa estructura. Esas personas procuraron reinsertarse socialmente, con nosotros, con la sociedad, con la comunidad.
Podríamos decir que somos personas que transforman en oro lo que tocan, aunque en realidad nuestro trabajo fue muy simple. Como ya dije, en Gorizia descubrimos que la clase trabajadora, en caso de enfermedad, era destinada al manicomio. Entonces, pensamos que esta clase debía tener responsabilidades y poder en la gestión del problema de la salud y que esto podría cambiar las cosas. Por ejemplo, la discusión sobre cuándo se podía dar de alta a un paciente no era sólo entre nosotros, los médicos, sino también con las personas del barrio donde el enfermo iba a ir a vivir. De esta forma, el vecino del barrio se daba cuenta de que las necesidades del paciente no eran distintas a las suyas. Ante el problema de dar de alta a una persona pobre, que no tenía dinero ni casa, ni familia, muchos percibían que estaban o que podían llegar a estar en las mismas condiciones. Comenzaba así la identificación entre el sano y el enfermo, y el inicio de la integración del enfermo.
Entonces, día a día, año a año, paso a paso, desesperadamente, encontrábamos la manera de llevar al que estaba adentro, afuera, y al que estaba afuera, adentro. En la medida en que el número de los internados disminuía, íbamos creando en la ciudad los centros de salud mental. Teníamos una estructura externa muy ágil, en la cual la enfermedad se enfrentaba fuera del manicomio. Y veíamos que los problemas referidos a la peligrosidad de los enfermos comenzaba a disminuir: empezábamos a afrontar, no ya una "enfermedad", sino una "crisis".
Hoy nos es evidente que cada situación que nos llega es una crisis vital y no "una esquizofrenia". En aquel momento, ya veíamos que aquella "esquizofrenia" era la expresión de una crisis, existencial, social, familiar, no importa cuál. Una cosa es considerar el problema como una crisis y otra cosa es considerarlo como un diagnóstico: el diagnóstico apunta a un objeto, y la crisis a una subjetividad; subjetividad que a su vez pone en crisis al médico.
He hablado de manera muy general del camino que hicimos para tratar de eliminar el hospital psiquiátrico y crear una situación tendencialmente terapéutica. No puedo decir más que "tendencialmente", porque no puede ser plenamente terapéutica: yo trato de curar a una persona, pero no puedo tener la certeza de si la curo o no. Es lo mismo que cuando digo que amo a una mujer: es muy fácil decir esto, pero en algún sentido es falso, porque el hombre tiende a un tipo de relación y la mujer a otro; la relación que se crea entre los dos no es más que una crisis, es una crisis en la que hay vida, siempre que no haya dominación del hombre sobre la mujer o de la mujer sobre el hombre. En una situación que es tendencialmente de amor, se puede crear una relación muy libre.

Extractado de ‘La condena de ser loco y pobre. Alternativas al manicomio’, de reciente aparición, que reúne conferencias pronunciadas en San Pablo, Brasil, en 1979.

15 de octubre de 2009
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murió irving kristol


Padrino del neo-conservadurismo. El ensayista, editor y profesor de la Universidad de Nueva York emergió a fines de los años sesenta y en los setenta como un importante crítico, entre otras cosas, de los programas sociales, las políticas tributarias y el relativismo moral.
[Adam Bernstein] Falleció el viernes en una residencia para enfermos terminales en Arlington, Virginia, el agresivo ensayista, editor y profesor universitario Irving Kristol, que se convirtió en el principal arquitecto del neo-conservadurismo, al que definió como un movimiento político e intelectual para liberales desafectos como él mismo que había sido "asaltados por la realidad". Tenía 89 años.
Murió tras complicaciones de un cáncer al pulmón, informó su hijo William Kristol, fundador y editor de la revista conservadora Weekly Standard.
El viejo Kristol fundó y dirigió revistas como Encounter y Public Interest, que se dirigían a una audiencia de elite de líderes de opinión en asuntos políticos, sociales y culturales. Además de su cátedra en la Universidad de Nueva York, ventilaba sus ideas en una columna mensual para el Wall Street Journal y con una beca en el laboratorio ideológico American Enterprise Institute. Fue durante muchos años editor en Basic Books, una pequeña pero distinguida editorial de libros de ciencias sociales y filosofía.
Karl Rove, estratega republicano que asesoró al ex presidente George W. Bush, calificó a Kristol como un "empresario intelectual que ayudó a dinamizar a varias generaciones de pensadores de políticas públicas".
Mediante su trabajo editorial, escritos y charlas, Kristol "convirtió en un imperativo moral rescatar al conservadurismo de la publicidad engañosa de la Cámara de Comercio para sumergirlo profundamente en el mundo de las ideas", dijo Rove. Agregó que Kristol ayudó a crear una síntesis de demócratas de la Guerra Fría y halcones anticomunistas de la Casa Blanca de Reagan, que demostró ser decisiva a la hora de influir en la política exterior y militar en los años ochenta.
Kristol y su esposa la historiadora Gertrude Himmelfarb, junto con un grupo de sociólogos, historiadores y académicos, incluyendo a Norman Podhoretz, Nathan Glazer, Richard Pipes y, por un momento, Daniel P. Moynihan, a fines de los sesenta y en los setenta emergieron como importantes críticos de los programas de seguridad social, el relativismo moral y las convulsiones sociales contraculturales que pensaban que estaban contribuyendo a la decadencia social y cultural de Estados Unidos.
Su padre era un trabajador textil que había llegado de Europa del Este y Kristol creció en humildes circunstancias, que dieron forma a sus creencias. "Los que han crecido en barrios pobres -los Daniel Patrick Moynihans, Edward Banfields, Nathan Glazers -- tienden a ser más severos sobre las barriadas y sus habitantes", dijo al New York Times.
Los sociólogos de clase media, dijo, "creen que un delincuente juvenil de una familia en la seguridad social es una figura mucho más interesante -con mayor potencial de redimirse no solamente a sí mismo, sino a todos nosotros, que una persona joven normal y conformista de la misma familia".
A Kristol le había desalentado la fragmentación del Partido Demócrata por la guerra en el sudeste asiático y fue un vigoroso defensor de tener unas fuerzas armadas fuertes para combatir la amenaza comunista. Abogó por una política concentrada en el crecimiento económico, que da "su legitimidad y durabilidad a las democracias modernas", aunque alertando contra el déficit. Popularizó la idea considerada durante largo tiempo como marginal de que la reducción de impuestos redundaría en una prosperidad económica general. La oferta se convirtió en una importante causa conservadora en los años ochenta e influyó en la política tributaria del gobierno de Reagan.
Kristol y muchos de sus colegas fueron apodados neo-conservadores, un término introducido por el crítico social Michael Harrington para describir el giro a la derecha de antiguos liberales como Kristol, cuya extraordinaria odisea política lo llevó de socialista en la época de la Depresión a anticomunista de la Guerra Fría y halcón de la Guerra de Vietnam.
Aunque el uso que hace Harrington del término neo-conservador no tenía la intención de ser un cumplido, Kristol lo adoptó y se convirtió en su popular padrino. Un reportaje sobre Kristol en la revista Esquire en 1979 lo ayudó a legitimizarse como el líder de un movimiento maduro, incluso aunque minimizara la idea de que existiera una facción semejante.
"No somos un movimiento", dijo una vez. "No ha habido nunca una reunión de neo-conservadores". La llamó una "corriente intelectual" que alcanzó prominencia después de una "evolución gradual".
El perfil público de Kristol aumentó enormemente con la presidencia de Reagan, cuando muchos neo-conservadores, como Paul Wolfowitz, William Bennett, Richard Perle y Elliot Abrams, empezaron a ocupar cargos en el gobierno y se encontraron en posiciones desde las que podían influir sobre asuntos internos y política exterior y diplomacia.
El neo-conservadurismo era también la causa de muchos asesores de George W. Bush, que otorgó a Kristol la Medalla Presidencial de la Verdad, el honor civil más elevado del país, por ayudar a fundar "la estructura intelectual para el renacimiento de las ideas conservadoras en la segunda mitad del siglo veinte".
El historiador cultural e intelectual, Paul Boyer, de la Universidad de Wisconsin, definió a Kristol como "uno de los que contribuyó a hacer intelectualmente respetable al conservadurismo" en los años sesenta cuando el liberalismo del New Deal era todavía la filosofía política dominante. Los conservadores, dijo Boyer, había estado marginado como gruñones retrógrados que denunciaban las políticas sociales creadas por el gobierno central.
Jacob Heilbrunn, autor de ‘They Knew They Were Right: The Rise of the Neocons’, dijo que las ideas de Kristol "jugaron un importante papel en la renovación del Partido Republicano".
"Dijo a los conservadores tradicionales que debían aceptar el New Deal y aceptar los logros del liberalismo", dijo Heilbrunn. "Él y otros conservadores de su generación, incluyendo a Norman Podhoretz, tuvieron un efecto galvanizador en el Partido Republicano, y eran vistos como herejes y rechazados por la clase intelectual tradicional que era predominantemente liberal. Irving Kristol y Norman Podhorestz provenían de tradiciones radicales y liberales y eran vistos como apóstatas".

Irving William Kristol nació el 22 de enero en Brooklyn, Nueva York, estudió en City College of New York y se enroló en el ejército durante la Segunda Guerra Mundial.
Además de su hijo y su esposa durante 67 años, a la que conoció en una reunión de la Liga Socialista, le sobreviven una hija y cinco nietos.

12 de octubre de 2009
18 de septiembre de 2009
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murió rose friedman


Esposa y colaboradora de Milton Friedman. La viuda del premio Nobel escribió con él varios libros y tuvo un importante papel en la promoción de sus ideas. Se cree que tenía 98 años.
[Neil Irwin] Falleció Rose D. Friedman, economista que colaboró con su marido, el premio Nobel Milton Friedman, y lo ayudó a trasladar al público general sus ideas sobre las virtudes del mercado libre. Murió en su casa en Davis, California, por una insuficiencia cardiaca.
Se cree que tenía 98 años, aunque se desconoce su fecha de nacimiento exacta. Su deceso fue anunciado por la Friedman Foundation for Educational Choice, una organización sin fines de lucro fundada en 1996 para fomentar la escolarización privada mediante becas.
Friedman escribió con su maridos dos de sus libros más consultados, ‘Capitalismo y libertad’ [Capitalism and Freedom] (1962) y ‘Libertad de elegir’ [Free to Choose] -libro y serie de televisión de 1980. También colaboraron en ‘La tiranía del status quo’ [Tyranny of the Status Quo] en 1984 y en el libro de memorias conjunto ‘Dos personas afortunadas’ [Two Lucky People].
Hasta la muerte de Milton Friedman en 2006, a los 94, los dos se separaron rara vez; en congresos académicos y aeropuertos se los veía a menudo tomados de la mano. Ella tenía a menudo una presencia pública más fogosa que el suave estilo de su marido. Milton Friedman contaba a menudo que su esposa era la única persona que le ganaba en discusiones.
Milton Friedman ganó el Premio Nobel de economía en 1976 y era conocido por difundir sus ideas en la prensa popular, incluyendo apariciones en televisión y una columna en la revista Newsweek. Pero ‘Libertad de elegir’ llevó esas ideas -incluyendo la de que los programas de asistencia socavaban la confianza en sí mismo [de los beneficiados], que las drogas debían ser despenalizadas, que los estados con impuestos bajos y un mínimo de regulaciones tenían economías más prósperas- a un público más amplio. Fue uno de los libros más vendidos de 1980, y la serie de video fue transmitida en todo el mundo.
"Rose desempeñó un papel mucho más importante de lo que cree la mayoría de la gente", dijo Patrick Byrne, que fue co-presidente, con Rose Friedman, de la Fundación Friedman. "Creo que ella lo empujaba. Se encargaba de la organización y de convencer a Milton de que lo hiciera. Creo que ella era la fuerza que lo motivaba para popularizar sus ideas y llevarlas al público".
El libro y la serie contribuyeron a sentar las bases intelectuales del gobierno de Reagan y de las mayorías republicanas en el Congreso en los años noventa. También ayudó a fundar un movimiento liberal clásico, o libertario, más amplio.
"Fue realmente el libro con el que se inició el movimiento liberal clásico en Estados Unidos", dijo Ed Crane, fundador del Cato Institute, una organización dedicada al estudio de políticas públicas libertarias. "No era un movimiento conservador. Se ocupaba de la dinámica de una sociedad libre y abierta. Hay un montón de gente que apoyaba la idea de mantener en un mínimo la intervención del estado que se inspiraron en ‘Libertad de elegir’.

Rose Director Friedman nació en 1910 o 1911 en lo que hoy se Ucrania y su familia se trasladó a Estados Unidos cuando ella era un bebé. Creció en Oregon y estudió economía en el Reed College, Portland, Oregon, y luego en la Universidad de Chicago, donde conoció a Milton Friedman en 1932.
Cumplió con todos los requisitos para obtener su doctorado en economía, excepto la escritura de su disertación, y trabajó más tarde para el Comité de Recursos Nacionales y la Federal Deposit Insurance Corp. en Washington, D.C.
Su hermano Aaron Director fue también un importante economista, que ayudó a fusionar el estudio de economía y derecho en la Universidad de Chicago. Murió en 2004 a los 102 años.
La sobreviven dos hijos, cuatro nietos y tres biznietos.

6 de septiembre de 2009
25 de agosto de 2009
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murió leszek kolakowski


Después de criticar a los comunistas polacos, el filósofo Leszek Kolakowski pasó gran parte de su vida enseñando en Oxford y en otras universidades occidentales. Escribió más de treinta libros.
En un hospital de Oxford, Inglaterra, falleció el filósofo polaco Leszek Kolakowski, que renunció a sus convicciones marxistas y se convirtió en el líder intelectual del movimiento por la democracia polaco. Tenía 81 años.
La causa de su muerte fue "una corta y repentina enfermedad", de acuerdo a la esquela funeraria publicada por su familia en el diario Gazeta Wyborcza, informó la Associated Press.
El disidente Kolakowski, que vivía y enseñaba principalmente en Oxford desde su expulsión de Polonia en 1968, escribió más de treinta libros, de los cuales el más influyente fue ‘Main Currents of Marxism’ (1978). La extensa obra, en tres tomos, es considerada la historia crítica definitiva del marxismo, al que calificó de "la más grande fantasía del siglo veinte".
"Hemos perdido a un hombre que prestó considerables servicios a la causa de una Polonia libre y democrática", dijo el presidente del parlamento polaco, Bronislaw Komorowski, a los diputados cuando observaban un minuto de silencio por Kolakowski.
Becario de una beca de investigación MacArthur en 1983, ganador del premio Jefferson Lecture de la National Endowment for the Humanities en 1986 y del Premio Kluge de la Biblioteca del Congreso, de un millón de dólares, Kolakowski también era ensayista, dramaturgo e historiador de la religión, cuyos escritos fueron elogiados por la crítica por su estilo lúcido y accesible.
"Muy rara vez puede uno encontrar a un pensador profundo y reflexivo con una gama de estudios tan amplia y demostrable importancia en decisivos eventos políticos en su propia época", dijo James H. Billington, bibliotecario del Congreso, cuando Kolakowski fue anunciado como el primer ganador del Premio Kluge.

Nacido en Radom, Polonia, el 23 de octubre de 1927, Kolakowski creció en Lodz durante la ocupación alemana y estudió en escuelas clandestinas. "Recuerdo la destrucción del gueto de Varsovia", escribió en un ensayo de 1978, ‘Genocide and Ideology’, y conoció a polacos que arriesgaron sus vidas por tratar de rescatar a judíos.
Después de la guerra se hizo miembro del Partido Comunista. Obtuvo su doctorado en la Universidad de Varsovia en 1953 y se incorporó a su facultad en 1959.
El ortodoxo marxista se desilusionó poco a poco con la Polonia de posguerra. La desilusión comenzó con una estadía de tres meses en Moscú en 1950 que le hizo darse cuenta de la pobreza intelectual y cultural de la Unión Soviética.
Sus llamados a una versión más democrática del socialismo lo enfrentó a los censores, y en 1966 fue finalmente expulsado del Partido Comunista; dos años después fue removido de su trabajo como docente. Colocado en el índice de autores prohibidos, fue prácticamente extirpado de la vida intelectual polaca durante dos décadas.
En el exilio enseñó en varias universidades en Occidente, incluyendo la Universidad de California en Berkeley, la Universidad McGill en Montreal, la Universidad de Chicago y el All Souls College de Oxford. Desde Oxford proveyó de sustento intelectual a los líderes del movimiento Solidaridad de Polonia en los años ochenta, que lo describieron como alguien que había despertado las "esperanzas humanas".
Polémico por naturaleza, le horrorizó el caos en Berkeley a fines de los años sesenta, calificando al movimiento estudiantil de "simplemente bárbaro". El historiador inglés E.P. Thompson, y otros críticos de izquierda lo tenían por políticamente incorrecto, por lo que publicó una contrarréplica titulada ‘My Correct Views on Everything’ (1973).
El ministro de Relaciones Exteriores polaco, Radek Sikorski, dijo el lunes que el cuerpo de Kolakowski será enviado a su país natal, para ser sepultado con honores militares.

2 de agosto de 2009
12 de julio de 2009
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murió frederick e. sontag


Profesor de filosofía de Pomona College. Debía retirarse este mes después de 57 años de docencia. Autor de una treintena de libros.
[Elaine Woo] Murió el domingo en el Centro de Servicios Médicos Pilgrim Place, de Claremont, el profesor de filosofía y venerado mentor de tres generaciones de estudiantes del Pomona College, Frederick E. Sontag, que fue noticia de primera plana hace unos años tras perdonar a un estudiante desquiciado que lo apuñaló en el cuello. Tenía 84 años.
Según informó su hijo Grant, la causa de su muerte fue una insuficiencia cardiaca congestiva.
El miembro más antiguo de la facultad de la universidad, Sontag debía jubilarse este mes después de 57 años de docencia y de casi treinta libros sobre temas como el problema del mal, el filósofo y teólogo danés Soren Kierkegaard y tendencias en la cultura religiosa americana, incluyendo el surgimiento, en los años setenta, del Reverendo Sun Myung Moon y la Iglesia de la Unificación.
También era un experto en existencialismo, con escritos que, en los años sesenta, lo colocaron "a la vanguardia de la emergente filosofía existencialista en Estados Unidos e incluso internacionalmente", dijo John K. Roth, profesor emérito de filosofía en el Claremont McKenna College y antiguo alumno de Sontag.
Ordenado sacerdote en la Iglesia Unida de Cristo, Sontag nunca tuvo un pastorado, pero hacía suyas las funciones de confidente, orientador y mentor de miles de alumnos y ofició para ellos en más de cien bodas. Asesoraba a la asociación estudiantil local, almorzaba con sus estudiantes en la cantina y los recibía en su oficina, a la que llegaba normalmente a las siete de la mañana para marcharse a eso de las diez de la noche.
"Descubrí que lo que había estado buscando cuando pensé que quería ser sacerdote, es lo que tengo ahora como profesor", dijo Sontag en la revista Works & Conversations en 2002.
A menudo defendía a sus estudiantes suspendidos o que corrían el riesgo de ser expulsados. A veces incluso los sacaba de la cárcel pagando sus fianzas.
Ese fue el caso el 30 de octubre de 2000, cuando liberó a Jared Essig, un estudiante de 22 años y enfermo mental que había sido detenido, acusado de hurto en una tienda.
Sontag llevaba a Essig desde la cárcel a la residencia de estudiantes cuando el estudiante empezó a alucinar, extrajo un cortaplumas y apuñaló al profesor dos veces en el cuello. Ignorando la gravedad de sus heridas, Sontag, entonces de 76 años, condujo hasta el hospital -pero sólo después de pasar por su oficina para llamar al decano y dejarle un mensaje sobre la urgencia de localizar a Essig antes de que atacara a otros. Essig fue capturado poco después.
Para cuando Sontag llegó a la sala de urgencias, había perdido un litro y medio de sangre. Podría haber muerto a causa de las puñaladas, que por milímetros no tocaron a su arteria carótida.
Sin embargo, más impresionante es lo que ocurrió después de la agresión: Sontag perdonó a Essig. También le buscó un abogado al joven y declaró a su favor en el juicio. Juzgado por homicidio frustrado, Essig fue declarado inimputable en razón de su demencia.
"Hay algo que falta en mis genes", dijo al Times el filósofo de la religión, recuperándose de sus heridas poco después del ataque. "No soy capaz de guardar rencor".

Sontag nació en Long Beach el 2 de octubre de 1924. Su padre era un judío ruso que sobrevivió a los pogromos y se convirtió al evangelismo bautista después de asentarse en California a principios del siglo veinte.
El interés de Sontag en la filosofía empezó en la Universidad Stanford, donde obtuvo su licenciatura en 1949. Se doctoró en la Universidad de Yale en 1952, el mismo año en que se unió a la facultad del Pomona College como profesor asistente de filosofía.
En 1966 pasó un año sabático enseñando en el Pontificio Ateneo de San Anselmo en Roma, una poco frecuente distinción para un no-católico.
En 1977 publicó el libro ‘Sun Myung Moon and the Unification Church’, que se basó en parte en una inusual entrevista de nueve horas con el retraído Moon, cuyo movimiento provocaba controversia en Estados Unidos por su agresivo reclutamiento y tácticas de recaudación de fondos.
El interés académico se orientaba hacia lo que veía como el "profundo lado espiritual" del movimiento. "Si alguna vez hubo un tipo de mente independiente que marchaba al ritmo de sus propios tambores antes que el ritmo de otros, ese fue Fred. Los estudiantes lo adoraban por eso", dijo Roth.
Los ex alumnos le mostraron su aprecio recaudando fondos para la remodelación de lo que, en 1977, se convertiría en el Teatro Griego Sontag en el Pomona College.
Además de su hijo, le sobreviven su esposa durante 59 años, Carol; un hija, Anne Karch; y tres nietos.

21 de junio de 2009
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murió thomas berry


Historiador de la cultura. Se convirtió en un destacado pensador sobre religión y el medio ambiente. Berry veía la crisis ecológica esencialmente como una crisis de conciencia. Descrito como ‘eco-teólogo’, fue un temprano defensor de la idea de que la crisis ecológica de la Tierra era básicamente una crisis espiritual.
[Jon Thurber] Murió Thomas Berry, historiador de la cultura y especialista en religiones asiáticas que, más tarde en su vida, se convirtió en un destacado pensador sobre religión y el medio ambiente. Tenía 94 años.
Berry murió el 1 de junio en la Well-Spring Retirement Community en Greensboro, Carolina del Norte, de acuerdo a un comunicado en su página web. La causa de su muerte no fue comunicada, pero se sabía que Berry no gozó de buena salud en los últimos años, desde que sufriera dos derrames.
Descrito en la revista Newsweek de fines de los años ochenta como "la figura más provocadora de la nueva camada de eco-teólogos", Berry fue un temprano defensor de la idea de que la crisis ecológica de la Tierra era básicamente una crisis ideológica.
"Thomas Berry contribuyó a la conciencia, en nuestra época, de que los problemas ambientales son mucho más que ciencia o políticas sobre recursos. Son también problemas del espíritu", dijo Mary Evelyn Tucker, que con su marido, John Grim, encabeza el Foro sobre Religión y Ecología de Yale y dirige la Fundación Thomas Berry. "Cómo respondamos a los retos planetarios a los que hacemos frente ahora lo determinará nuestra capacidad para formar una comunidad de la Tierra, con un futuro común para todas las especies".
Llamando al universo la "revelación primaria" de Dios, Berry escribió en su libro ‘El sueño de la Tierra’ [The Dream of the Earth] que "el mundo natural es la comunidad sagrada más grande a la que pertenecemos todos". En su opinión, los elementos naturales de la Tierra -árboles, bosques, montañas- tenía tanto derecho a la vida como los humanos. "Llevamos al universo en nuestro ser, del mismo modo que el universo nos lleva a nosotros en su ser".

Tercero en una familia de trece hermanos, William Nathan Berry nació en Greensboro el 19 de noviembre de 1914. Escribiría más tarde en su libro ‘El trabajo grandioso’ [The Great Work] que su comprensión del mundo natural la tuvo a los once años, cuando descubrió una pradera cercana. "El campo estaba cubierto de lirios blancos que emergían por entre la espesa hierba. Fue un momento mágico. Esa experiencia le dio algo a mi vida, no sé qué, que parece explicar mi vida en un nivel más profundo que casi toda otra experiencia que recuerde. No se trataba solamente de los lirios. Era el canto de los grillos y los bosques en la distancia y las nubes en el cielo claro".
Esta experiencia altamente personal contribuyó a formar su visión moral. "Lo que conserva y mejora esta pradera en el ciclo natural de sus transformaciones, es bueno, y lo que se opone a esta pradera o lo niega, no es bueno", escribió en ‘El trabajo grandioso’, agregando que lo que "es bueno en la economía promueve el proceso natural de esta pradera. Así que en la jurisprudencia, las leyes y los asuntos políticos, es bueno lo que reconoce el derecho de esta pradera y del arroyo y de los bosques a existir y florecer en una expresión estacional en permanente renovación".
Dijo que su pensamiento había sido modelado cuando aprendió los nombres de los árboles durante una excursión como boy scout. "Ese fue el acontecimiento más importante de mi vida", dijo al Greensboro News & Record a principios de año. "Aprendí lo que querían decir los nombres, y lo que significa la capacidad de nombrar las cosas. Es la dimensión humana de la vida la que establece el mundo de la experiencia".
A los veinte, Berry entró a la orden católica de los pasionistas y adoptó el nombre de Thomas, por Tomás de Aquino.
"Reconocí que no podía sobrevivir en el mundo tal como se estaba transformando", dijo al National Catholic Reporter en 2001. "Ingresé al monasterio para escapar de un mundo que estaba deviniendo insensiblemente comercial, y para encontrar alguna significación".
Ordenado sacerdote en 1942, obtuvo su diploma doctoral en historia intelectual europea en la Universidad Católica de Estados Unidos. En el camino, aprendió sánscrito y chino para sus estudios sobre las religiones asiáticas. Viajó a China para estudiar las religiones chinas, pero el triunfo del comunismo en 1949 lo obligó a huir. A principios de los años cincuenta, sirvió en Europa como capellán del ejército.
Tras volver a Estados Unidos, enseñó historia de las religiones del mundo en las universidades de Seton Hall, St. John y Fordham, hasta su jubilación en 1979. Fue también fundador del Centro Riverdale de Investigaciones Religiosas, de Riverdale, Nueva York. Fue director hasta 1995, cuando el centro cerró, y volvió a Carolina del Norte. Sus dos libros sobre religiones asiática son ‘El budismo y la ecología’ [Buddhism] y ‘Religiones de la India’ [The Religions of India].
A fines de los años ochenta, Berry había definido sus temas principales y estaba escribiendo sobre la intersección de los problemas ecológicos, espirituales y culturales. Decía de sí mismo que estudiaba la Tierra.
Sus obras claves fueron ‘El sueño de la Tierra’ (1988), ‘Historia del universo’ [The Universe Story] (en colaboración con el físico Brian Swimme; 1992), ‘El trabajo grandioso’ [The Great Work: Our Way Into the Future] (1999) y ‘Evening Thoughts: Reflection on the Earth as Sacred Community’ (2006). Otros dos libros con sus ensayos, ‘The Sacred Universe’ y ‘The Christian Future and the Fate of the Earth’, deberán estar disponibles en agosto. Algunas de sus reflexiones se encuentran en video en www.youtube.com/watch?v =pWdo2vpr-Rs.
"El planeta Tierra es algo más que un recurso natural para ser usado por los humanos", escribió Berry. "Un futuro viable para la comunidad humana descansa en gran parte en una nueva relación entre las comunidades humanas y el planeta donde vivimos. Nuestra supervivencia física y espiritual depende del mundo visible a nuestro alrededor".
Le sobreviven una hermana y tres hermanos.

16 de junio de 2009
13 de junio de 2009
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murió arne naess


Filósofo noruego. A los 96.
[Patricia Sullivan] Murió en Oslo el 12 de enero Arne Naess, un filósofo noruego que acuñó el término ‘ecología profunda’ para indicar que los humanos no son más importantes que otras especies, ecosistemas o procesos naturales. Tenía 96 años.
Naess fundó el movimiento de la ecología profunda en 1973, después de años de activismo y pensamiento ecológicos.
La ecología profunda dice que los ambientes vivos tienen, en general, los mismos derechos que los humanos. En contraste, la ‘ecología superficial’ otorga respuestas de corto plazo para problemas ecológicos. Aunque las dos ideas pueden coexistir, Naess argumenta que sólo una transformación "profunda" de la sociedad moderna puede evitar una catástrofe ecológica.
La filosofía atrajo a adherentes tan diversos como los radicales activistas de Earth First! de fines de los años ochenta y de Douglas Tomkins, co-fundador de la línea de ropa Esprit.
Las ideas de la ecología profunda se convirtieron rápidamente en fundacionales, absorbidas por activistas y políticos, dijo Andrew Light, director de ética global en la Universidad George Mason e investigador del Centro para el Progreso Estadounidense.
"Naess nos presentó una manera de abordar los problemas que continuará siendo utilizada en los trabajos medioambientales", dijo Light. "Eso quiere decir buscar la causa real de los problemas ambientales y no solamente su impacto superficial".
Por ejemplo, un ecologista profundo limpiará un estanque porque las plantas y los animales merecen un hábitat prístino y cree que los bosques deben poder evolucionar a su propio ritmo. Un ecologista superficial conservará el estanque para sus hijos tengan un lugar donde nadar y mejorar la calidad de la cuenca.
Naess llamó a los ecologistas profundos a trabajar con aquellos que no comparten completamente su visión del mundo, observando a menudo que "la frontera es larga".

Nacido en Oslo el 27 de enero de 1912, Arne Dekke Eide Naess estudió en la Universidad de La Sorbonne en París e investigó para la Universidad de Viena, la Universidad de California en Berkeley y la Universidad de Oslo, donde se doctoró en filosofía en 1938. Al año siguiente se convirtió en el profesor más joven de la universidad y transformó la historia de las ideas en una asignatura obligatoria de todas las especialidades académicas.
Amante de la naturaleza desde niño, condujo en 1954 la primera expedición para conquistar Tirich Mir, la montaña de 7.620 metros en Pakistán, y otra expedición noruega para escalar la misma montaña en 1964.
Escribió muchos libros sobre comunicación y fue uno de los primeros en usar métodos estadísticos y cuestionarios para estudiar creencias filosóficas.
Durante la Segunda Guerra Mundial se incorporó a la resistencia noruega y ayudó a evitar el traslado de estudiantes a campos de concentración alemanes. Durante los años sesenta participó en la causa ambientalista y fue detenido una vez por desobediencia civil no violenta en una catarata donde se planificaba construir una represa. También escribió un manual para ayudar a los activistas que participan en protestas no violentas. En 1958 fundó una revista interdisciplinaria de filosofía llamada Inquiry.
Se retiró de su trabajo en la universidad en 1970 y empezó a estudiar la relación de la humanidad con la naturaleza. Inspirado por la ambientalista Rachel Carson, el filósofo del pacifismo Mahatma Gandhi y el metafísico Baruch Spinoza, defendió la tesis de que todos los seres vivientes tienen valor independientemente de su utilidad para otros y rechazó el tipo de individualismo que conduce al egoísmo en las relaciones con otros seres y la naturaleza.
Más tarde corrigió la filosofía y la ecología profunda se convirtió en una colección de ocho principios básicos, que valoraba todas las formas de vida, afirmaba que la diversidad es un valor en sí mismo y exigía que aquellos que la aceptaban trabajaran por los cambios.
En una entrevista de 1955 para un documental sobre él, ‘El llamado de la montaña’ [The Call of the Mountain], se describió a sí mismo como pesimista en el corto plazo y optimista en el largo.
"Para consternación de algunos periodistas, soy optimista", dijo. "Pero tengo que agregar que soy optimista sobre el siglo 22. Y me dicen: ‘Oh, ¿querrá decir el 21?’ ‘No, el siglo 22’. Creo que en el siglo 21 pasaremos por épocas muy malas que afectarán incluso a los países ricos. Ahora todo marcha bien, pero afectará a los ricos".

26 de enero de 2009
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murió samuel huntington


Murió el autor de ‘El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial’. El politólogo de Harvard dijo que la violencia de después de la Guerra Fría se originaría en las diferencias religiosas y culturales de grupos, no de las ideologías de los países.
Murió Samuel P. Huntington, cientista político que pensaba que en el futuro los conflictos tendrían su origen en la cultura y la religión antes que en fricciones entre estados, anunció el sábado la Universidad de Harvard. Tenía 81 años.
Huntington murió el miércoles en una residencia de ancianos en Martha’s Vineyard, Massachusetts, donde había pasado las vacaciones en los últimos cuarenta años, dijo Corydon Ireland, portavoz de Harvard. La causa de su muerte fue una insuficiencia cardiaca congestiva y complicaciones de su diabetes, dijo Ireland.
Huntington se retiró de la docencia activa en 2007, después de 58 años en Harvard. Su investigación y enseñanza se concentraba en el gobierno estadounidense, la democratización, políticas militares, estrategia y relaciones entre civiles y militares.
Era conocido por sus opiniones sobre lo que llamó el choque de civilizaciones. Decía que en el mundo de después de la Guerra Fría, los conflictos violentos no se originarían en fricciones ideológicas entre estados, sino en las diferencias culturales y religiosas de las principales civilizaciones del planeta.
Incluía entre esas civilizaciones la Occidental (entre ellas Estados Unidos y Europa), América Latina, el Islam, África, la Iglesia Ortodoxia (con Rusia como su principal estado), el Hinduismo, Japón y el área china (incluyendo a Corea y Vietnam).
Defendió su tesis en un artículo de 1993 en la revista Foreign Affairs y luego la extendió en su libro ‘El choque de las civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial’ [The Clash of Civilizations and the Remaking of World Order], que apareció en 1996. Desde entonces, el libro ha sido traducido a más de treinta idiomas.
Su definición de la religión, antes que la ideología, como la fuente de conflictos provocó un amplio debate sobre las relaciones entre el Occidente y el mundo islámico, especialmente después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.
Algunos críticos dijeron que su tesis era simplista -el estudioso del Cercano Oriente, Edward Said, dijo que fomentaba la idea de la confrontación entre el Occidente y el resto del mundo.
Pero Huntington defendió su idea, diciendo a la revista Islamica, en 2007, que "mi argumento es que las identidades, antagonismos y afiliaciones culturales no sólo juegan un papel, sino que ese papel es muy importante en las relaciones entre los estados".
El libro de Huntington, ‘¿Quiénes somos? Los desafíos a la identidad nacional americana’ [Who Are We? The Challenges to America’s National Identity], de 2004, también provocaron un acalorado debate al postular que la llegada masiva de inmigrantes mexicanos a Estados Unidos amenazaba la identidad tradicional americana y la unidad nacional.
"En todo el mundo la gente estudió y debatió sus ideas", escribió en la página web de Harvard su amigo y profesor emérito Henry Rosovsky. "Creo que fue claramente el politólogo más influyente de los últimos cincuenta años".
En total, Huntington escribió diecisiete libros, incluyendo ‘El soldado y el Estado : Teoría y política de las relaciones cívico-militares’ [The Soldier and the State: The Theory and Politics of Civil-Military Relations’, publicado en 1957 e inspirado por el despido del general Douglas MacArthur, por Harry Truman, y ‘Poder político: EEUU/URSS: una comparación’ [Political Power: USA/USSR’, un estudio de la dinámica de la Guerra Fría y de cómo el mundo pudo ser moldeado por dos filosofías políticas opuestas, que escribió en 1964 con Zbigniew Brzezinski.
Su libro de 1968, ‘El orden político en las sociedades en cambio’ [Political Order in Changing Societies’, analizaba el desarrollo político y económico del Tercer Mundo.

Samuel Phillips Huntington nació el 18 de abril de 1927 en Ciudad de Nueva York, hijo de Richard Huntington, editor, y Dorothy Phillips, escritora. Obtuvo su maestría en Yale en 1946, sirvió en el ejército estadounidense, recibió su diploma de licenciado de la Universidad de Chicago en 1948 y se doctoró en Harvard en 1951. Enseñó en Harvard casi ininterrumpidamente desde 1950.
Huntington fue docente de la cátedra Albert J. Weatherhead III de la Universidad de Harvard, presidió dos veces el departamento de administración de la universidad y fue director del Centro Weatherhead de Estudios Internacionales de Harvard entre 1978 y 1989.
También dirigió la Academia de Estudios Internacionales y de Área, de Harvard, de 1966 a 2004. Fue coordinador de la planificación de la seguridad -entre 1977 y 1978- del Consejo Nacional de Seguridad del presidente Jimmy Carter.
Le sobreviven su esposa durante 51 años, Nancy; sus hijos Nicholas y Timothy; y cuatro nietos.

11 de enero de 2009
28 de diciembre de 2008
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