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fisuras en milicias de sáder


[Ned Parker] La suspensión de actividades de las milicias iraquíes, ha provocado deserciones y temores de que Irán esté reclutando miembros.
Bagdad, Iraq. A siete semanas de empezar la campaña de seguridad norteamericana en Bagdad, los jefes de la milicia al Mahdi, del clérigo musulmán chií Muqtada Sáder, reconocen que sus combatientes están irritados por las órdenes de cesar las operaciones y temen que puedan perder el control sobre la creciente organización.
Algunos milicianos han desertado hacia grupos armados que no tienen ninguna intención de respetar la tregua. Los comandantes han entrado en la clandestinidad, dejando un vacío de dirección en momentos en que las tropas norteamericanas detienen a sus miembros en allanamientos. Algunos comandantes han huido a Irán y otros al sur de Iraq. Abundan las especulaciones sobre el paradero de Sáder.
Líderes de alto rango del movimiento de Sáder también especulan abiertamente que Irán ha empezado a reclutar a combatientes de al Mahdi posiblemente para hacer frente a tropas norteamericanas en Iraq.
El movimiento de Sáder forma parte del gobierno respaldado por Estados Unidos, pero ahora oficiales norteamericanos e iraquíes hacen frente al peligro de que la milicia al Mahdi se pueda fragmentar en decenas de grupos armados que no reconozcan la dirección nacional.
"Si abandonara la escena política, nos veríamos en problemas, porque tendríamos que negociar con varios grupos con afiliaciones y programas desconocidos", dijo Laith Kubba, director de la National Endowment for Democracy, de Washington, y antiguo portavoz el ex primer ministro iraquí, Ibrahim Jafari. "No los une nada, excepto Muqtada Sáder".
Durante largo tiempo, el clérigo radical ha sido una espada de dos filos para las autoridades norteamericanas e iraquíes. Tiene bajo su mando a unos diez a sesenta mil combatientes, muchos de los cuales pelearon contra los norteamericanos en 2004. Pero tiene a su disposición una extensa red de bienestar y un amplio movimiento chií que incluye a treinta parlamentarios y seis miembros del gabinete.
Tratando de apoyar al primer ministro musulmán chií de Iraq, Nourin Maliki, Sáder ordenó la suspensión de todos los ataques de al Mahdi contra zonas sunníes, cediendo las labores policiales de Bagdad a tropas iraquíes y aconsejando a los milicianos que evitaran choques con fuerzas norteamericanas.
Pero han muerto demasiados chiíes en atentados con bomba y están arrestando a demasiados miembros de la milicia al Mahdi, advirtieron varios funcionarios del movimiento. Los líderes corren el riesgo de no poder controlar a sus seguidores cuando se trate de campaña de seguridad norteamericana-iraquí, dicen.
"Pronto los combatientes dejarán de acatar sus órdenes de quedarse de brazos cruzados", dijo Abu Ferras Mutarri, el jefe político del movimiento en Ciudad Sáder, la barriada chií de la capital. "Si continúa este deterioro de la situación, se convertirá en una bola de nieve".
Desde el principio, una amalgama de personajes religiosos, líderes tribales y matones callejeros compitieron para avanzar bajo la bandera de Sáder, y el clérigo luchó para imponer su autoridad sobre el indisciplinado movimiento.
Los conflictos se han profundizado en los últimos meses. Acosado por acusaciones de que elementos parias estaban matando sunníes indiscriminadamente, Sáder empezó en octubre a expulsar a miembros renegados. Desde entonces, los miembros insubordinados han sido castigados y algunos incluso ejecutados, dicen unos milicianos.
Sin embargo, de momento las medidas punitivas han fracasado a la hora de instilar una nueva disciplina entre las filas.
De hecho, ahora los comandantes se pregunta cómo poner freno a los supuestos intentos de Irán de seducir a los milicianos y manipular a la milicia para que luche contra Estados Unidos dentro de Iraq. Los iraníes temen que Estados Unidos pueda atacar militarmente su país debido a que el régimen chií en Teherán ha rechazado presiones para abandonar su programa nuclear.
Un comandante de al Mahdi, Abu Bakr, usando un nom de guerre para proteger su identidad, dijo que formó parte de una delegación que visitó Irán hace poco y se reunió con un importante personero allá. "Le increpé duramente", dijo Abu Bakr. "Antes no nos ayudaron, pero ahora sí quieren ayudarnos. Buscan nuestra amistad porque tienen miedo de los norteamericanos".
Aunque Sáder prometió en el pasado atacar a las fuerzas norteamericanas si Estados Unidos atacaba a Irán, las relaciones de la milicia al Mahdi con Irán se han convertido en un tema polarizador.
Abu Bakr cree que agentes iraníes quieren utilizar a la milicia contra Washington y teme que los iraníes ya hayan conseguido combatientes de al Mahdi.
"Eso pasó. Irán se ha acercado a la gente. Irán paga dinero a la gente que ataca a los soldados norteamericanos", dijo Abu Bakr, refiriéndose a la explosión de una bomba en Bagdad hace una semana. "Nosotros no dimos la orden".
Incluso sin la intromisión foránea, la milicia ha sufrido algunas deserciones. Ocho miembros de al Mahdi, que contaban con numerosos partidarios, fueron despedidos por insubordinación o conducta criminal, dijo Abu Bakr.
En noviembre, Abu Bakr empezó a ocuparse de la división de asuntos internos de Ciudad Sáder para reprimir a los miembros paria de la milicia. Su grupo trató de restaurar el orden llevando a miembros rebeldes y criminales al tribunal islámico de Sáder. La corte expulsa a los combatientes y la milicia anuncia los despidos al público durante las oraciones de los viernes, dijo Abu Bakr.
Pero otros hablan de un lado más oscuro de la campaña. Reconocen que el castigo por desobediencia puede tomar la formar de palizas o incluso de ejecuciones.
"Son castigados severamente, incluso azotados, si hacen algo mal", dijo un recluta llamado Abu Haidar. "Si los expulsados continúan portándose mal, son liquidados".
Dijo que le habían dicho que, desde octubre, habían matado a treinta personas.
El plan de seguridad de Bagdad ha logrado que la milicia al Mahdi tome aguda conciencia de sus enemigos. Los milicianos desconfían de todos los que, según ellos, están tratando de debilitarlos, especialmente su rival chií, la Brigada Báder, que ha eludido una campaña represiva similar, pese a estar también implicada en asesinatos sectarios.
Abu Haidar también se mostró preocupado de que los norteamericanos hayan aprovechado la oportunidad para desarrollar una red de inteligencia en Ciudad Sáder, instalando el mes pasado una base a orillas del distrito. Creía que no era un accidente que los allanamientos nocturnos en la barriada, que forma uno de los cimientos de la milicia al Mahdi, hubieran resultado en la detención de importantes miembros.
"Vienen aquí no a recoger gente para meterlos a la cárcel, sino para reclutarlos como fuentes de información. Son alas, dijo Abu Haidar, usando el coa para informante.
Sin embargo, en una visita a Ciudad Sáder el viernes, la milicia parecía más fuerte que nunca. La imagen de Sáder miraba hacia abajo desde los anuncios para celulares y letreros reprendiendo a la gente por arrojar desperdicios a la calle.
Al interior de sus densas cuadras, sólo se veía a unos pocos agentes. Los combatientes de al Mahdi, de paisano, vigilaban las calles. Una calle estaba punteada por ocho puestos de control, instalados por las oraciones del viernes. Acomodadores de al Mahdi, con camisas de color limón, observaban a la multitud en la mezquita Sadiq.
Muchos combatientes de al Mahdi pasan ahora el tiempo repartiendo combustible y suministros a vecinos de Ciudad Sáder. Pero un miliciano dijo que echaba de menos salir a allanamientos de lo que el movimiento llama terroristas sospechosos, pero que según los críticos son sunníes que no tienen nada que ver con la resistencia. La suspensión de esas misiones ha resultado en una reducción del número de víctimas de escuadrones de la muerte encontradas en la calle. Después de meses en que a veces se recogían en un día treinta, cuarenta, a veces setenta cadáveres, la cifra ha bajado a unos quince por día.
Abu Haidar, el miliciano, dijo que hasta la suspensión, él salía de vez en vez a buscar militantes sunníes. Los hombres de al Mahdi dejaban sus walkie-talkies en dos o tres coches. Arrestarían a los sospechosos y los llevarían a Ciudad Sáder para ser interrogados. El coche preferido para esa misiones era el Toyota Super Saloon -llamado barra, árabe para pato- debido a que en el maletero se podía meter a cuatro personas.
Algunos terroristas querían morir como mártires, dijo, y los milicianos de al Mahdi accedían gustosamente. Cuando algún miliciano mataba a alguien, usaban el coa tiggaa para referirse a una ejecución, dijo Abu Haidar.
Incluso ahora, si la milicia al Mahdi captura en Ciudad Sáder a alguien del que sospecha que es terrorista, dijo Abu Haidar, los milicianos se hacen justicia. Entonces mencionó el asesinato de un hombre que fue tomado por terrorista suicida en un minibús hace poco más de una semana.
"Si recibimos información sobre algún plan terrorista, haremos un ataque preventivo", prometió. "No perseguimos a gente normal".

ned.parker@latimes.com

5 de abril de 2007
3 de abril de 2007
©los angeles times
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venganza policial en tal afar


Policías se vengan asesinando a decenas de civiles sunníes en Tal Afar.
Bagdad, Iraq. Militantes y agentes chiíes indignados por los masivos atentados con camiones bomba en Tal Afar, decidieron vengarse atacando a vecinos sunníes de la ciudad y matando a sesenta de ellos, informaron oficiales.
Los hombres armados recorrieron los barrios sunníes de la ciudad durante la noche, disparando contra transeúntes y casas, según informaron la policía y un político local sunní.
Testigos dijeron que familiares de las víctimas chiíes de los atentados con bomba irrumpieron en hogares sunníes y mataron a los hombres en su interior o les sacaron a la calle para matarlos a balazos.
Ali al-Talafari, miembro sunní del Partido Frente Turcomano, dijo que el ejército iraquí había detenido a dieciocho agentes de policía acusados de haber participado en la matanza después de que fueran identificados por familias sunníes. Pero dijo que entre los atacantes había también milicianos chiíes.
Dijo que habían matado a más de sesenta sunníes, pero un empleado del hospital en Tal Afar dijo que el número de muertos era de 45, y cuatro heridos.
El empleado del hospital, que habló a condición de conservar el anonimato por razones de seguridad, dijo que las víctimas eran hombres de entre quince y sesenta años, y que habían sido asesinados a balazos en la nuca.
La policía dijo antes que decenas de sunníes habían sido asesinados o heridos, pero que no contaban con cifras precisas, y problemas de comunicación dificultaron actualizar las informaciones.
Más tarde tropas del ejército entraron en zonas sunníes para parar la violencia y se impuso un toque de queda en toda la ciudad, de acuerdo a Wathiq al-Hamdani, jefe de policía provincial, y su comandante de operaciones, el mayor Abdul-Karim al-Jibouri.
"Ahora tenemos la situación bajo control", dijo al-Hamdani. "La policía local de Tal Afar ha sido confinada a sus bases y se están trasladando agentes de Mosul para reemplazarlos".
Tal Afar, ubicada a 418 kilómetros al noroeste de Bagdad, está en la provincia de Ninevah, de la que Mosul es la capital. Es fundamentalmente una ciudad turcomana. Un sesenta por ciento de sus residentes son chiíes; el resto, sobre todo sunníes.
La violencia se produjo un día después de que dos camiones cargados con bombas estallaran en mercados de la ciudad, matando al menos a 63 personas e hiriendo a decenas de otros en el segundo asalto en cuatro días. Los atentados del martes, rebeldes sunníes trataron de emboscar a las ambulancias que transportaban a los heridos fuera de la ciudad, pero fueron repelidos por la policía, dijeron las autoridades.
La matanza fue la peor masacre en un nuevo estallido de violencia en Iraq a medida que los fanáticos de los dos lados de la división religiosa huyen hacia otras partes del país para evitar la campaña de seguridad iraquí-norteamericana, elevando las tensiones fuera de la capital.
La ciudad era un bastión de los rebeldes hasta que una ofensiva de tropas norteamericanas e iraquíes en septiembre de 2005, cuando los combatientes rebeldes huyeron hacia el campo sin ofrecer resistencia. En marzo pasado, el presidente Bush mencionó esa operación como un ejemplo que le daba "confianza en nuestra estrategia".
Pero aunque las fuerzas norteamericanas e iraquíes han levantado barreras de arena en torno a Tal Afar para controlar el acceso, la ciudad ha sufrido frecuentes ataques rebeldes.
La radical Asociación de Clérigos Musulmnes declaró que en la masacre murieron cincuenta personas y dijo que había evidencias de "una clara conspiración y coordinación entre las milicias y las fuerzas gubernamentales de los ministerios del Interior y Defensa".
Entretanto, terroristas suicidas hicieron detonar en Faluya explosivos que eran transportados en camiones con el altamente tóxico gas de cloro, hiriendo a unos quince soldados norteamericanos y fuerzas de seguridad iraquíes, dijeron los militares norteamericanos. Las fuerzas armadas norteamericanas dijeron que los atacantes fueron bloqueados por soldados del ejército iraquí y policías, desbaratando su plan de hacerlos estallar en el centro de gobierno de Faluya.
El ataque con gas de cloro es el octavo desde el 28 de enero, cuando un terrorista suicida que conducía un camión recolector de basura lleno de explosivos y un estanque de gas cloro chocó contra un vehículo de una brigada de intervención rápida de la policía iraquí en Ramadi, matando a dieciséis personas.
Un coche bomba aparcado estalló en un mercado en Mahaweel, una ciudad predominantemente chií, a 56 kilómetros al sur de Bagdad, matando al menos a cuatro personas e hiriendo a dieciséis.
En otros lugares, cientos de iraquíes detenidos durante la campaña de seguridad iraquí-norteamericana en Bagdad, están siendo concentrados en dos centros de detención diseñados para albergar cuando mucho a unas docenas de personas, informó hoy el New York Times, mencionado a un grupo que recorre Iraq.
El informe dice que 705 personas fueron encerradas en un área construida para cobijar a 75 en uno de los centros de detención, en la ciudad de Mahmudiya, al sur de Bagdad. El otro centro, la Base Aérea Muthana, albergaba a 272 personas, incluyendo a dos mujeres y cuatro niños, en un espacio diseñado con capacidad para a unos cincuenta detenidos.
Colaboradores del grupo dijeron que no conocían la composición religiosa de la población de los centros de detención.

29 de marzo de 2007
©los angeles times
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sunníes rompen con al-qaeda


[Ned Parker] Estados Unidos espera sacar ventaja de la división de los rebeldes sunníes, que ya ha resultado en combates en algunas zonas.
Bagdad, Iraq. Líderes rebeldes y políticos árabes sunníes dicen que las divisiones entre los grupos insurgentes y al Qaeda en Iraq se ha hecho más profunda y ha conducido a algunos enfrentamientos en regiones del país, una división que los norteamericanos tratarán de explotar.
Líderes rebeldes árabes sunníes dijeron que estaban en desacuerdo con los dirigentes de al Qaeda en Iraq sobre las tácticas, entre ellas los ataques contra civiles, así como sobre la dirección del movimiento.
Zalmay Khalilzad, el embajador norteamericano, dijo el lunes, su último día en Iraq, que oficiales norteamericanos estaban participando activamente en negociaciones con los grupos sunníes en un esfuerzo por aislar aún más a al Qaeda.
"Los iraquíes se están uniendo contra al Qaeda", dijo Khalilzad. "Los comandantes de la coalición han sido capaces de abordar a algunos grupos rebeldes para explorar modos de colaboración en la lucha contra los terroristas".
Líderes insurgentes de dos de los grupos más importantes que resisten a la tropas norteamericanas, dijeron que las divisiones entre sus fuerzas y al Qaeda eran graves. Ya se habrían provocado algunos enfrentamientos en la provincia de Al Anbar, al oeste de Iraq, y casi han desembocado en combates declarados en Diyala, al este de Bagdad, dijeron en entrevistas con Los Angeles Times.
Al Qaeda en Iraq, que ha reivindicado muchos de los más brutales atentados contra civiles aquí, está compuesto fundamentalmente por combatientes extranjeros. Aunque comparte el nombre con el grupo de Osama bin Laden, no está claro en cuánto coordinan los dos grupos sus actividades.
El Mando General de las Fuerzas Armadas Iraquíes, una pequeña facción insurgente del Partido Baaz, dijo a Los Angeles Times que se había apartado de al Qaeda en Iraq en septiembre, después del asesinato de dos de sus miembros en Al Anbar.
"Al Qaeda mató a dos de nuestros mejores hombres, el general Mohammed y el general Saab, en Ramadi, así que nos vengamos y ahora estamos peleando contra al Qaeda", dijo el portavoz del grupo, que se llamó a sí mismo Abu Marwan.
En Diyala, la Brigada Revolución 1920, una coalición de islamitas y ex oficiales del Partido Baaz, está a punto de romper relaciones con al Qaeda.
"En el pasado, acordamos oponernos a la ocupación y expulsar a los invasores. Hemos tenido algunos desacuerdos con al Qaeda, especialmente en lo que se refiere a atacar a civiles, lugares de culto, instituciones civiles y servicios del estado", dijo un combatiente de la brigada que se identificó con su nombre de guerra, Haj Mahmoud abu Bakr.
"Hemos llegado a un callejón sin salida y desaprobamos lo que está haciendo al Qaeda. Pero hasta ahora, no hemos decidido atacarlos", agregó. "Estamos tratando de convencerlos. Si continúan, les cortaremos la ayuda y el apoyo logístico y de inteligencia".
Funcionarios del gobierno chií dijeron que el gobierno iraquí estaba hablando con los rebeldes tanto acerca de la lucha contra el movimiento radical y sobre una tregua.
El gobierno ha propuesto un período de cese el fuego de prueba a la Brigada Revolución 1920, el Ejército Islámico de Iraq y otros grupos de Bagdad occidental. A cambio, el gobierno iraquí iniciaría un importante esfuerzo de reconstrucción en las derruidas áreas sunníes, dijo un alto funcionario del Partido Islámico Dawa, del primer ministro Nouri Maliki.
La ruptura entre al Qaeda en Iraq y otros rebeldes implicaría un importante respiro para el gobierno iraquí y los norteamericanos. Pero también hay muchas reveses posibles. Los políticos sunníes describen la lucha contra al Qaeda en Iraq como algo localizado y enfatizan que en algunas áreas los diferentes movimientos coexisten en armonía.
Se cree que los grupos iraquíes tienen conflictos territoriales que podrían sabotear cualquier iniciativa contra al Qaeda en Iraq, dijeron los políticos sunníes.
Los insurgentes prefieren negociar con los norteamericanos e ignorar al gobierno chií, por el que los sunníes muestran una profunda desconfianza.
Khalilzad anunció el desarrollo de una escisión entre los grupos insurgentes y al Qaeda en Iraq "como un asunto clave en el período actual".
Dijo que los insurgentes estaban "en contacto con el gobierno buscando la reconciliación y la cooperación" tanto en el conflicto con al Qaeda como en la reconciliación con el gobierno de Maliki.
Khalilzad reconoció que se había reunido con grupos insurgentes en la primavera pasada en un intento por atraerlos al proceso político, pero había excluido de sus planes a los seguidores de al Qaeda en Iraq.
Tres políticos sunníes, la mayoría de ellos con contactos con la resistencia sunní, dijeron que los grupos rebeldes están peleando por cuestiones domésticas, aunque al Qaeda en Iraq tiene un programa internacional.
"Todos los grupos de la resistencia iraquí están disputándose con la red de al Qaeda en Iraq", dijo Khalaf Ayan, miembro del bloque parlamentario sunní Tawafiq.
"Al Qaeda tiene otros objetivos -internacionales y no iraquíes", dijo. "Es Al Qaeda el que debiera unirse a los iraquíes, y no al revés. Lo que ha ocurrido es que al Qaeda ha atacado a los líderes de muchos grupos iraquíes. Esa es la razón de por qué la resistencia tiene problemas con al Qaeda y están luchando contra el grupo".
Los militares norteamericanos habían informado de tensiones entre al Qaeda en Iraq y los grupos insurgentes ya en 2005. Pero el movimiento, entonces bajo la dirección de Abu Musab Zarqawi, trató de reparar las relaciones mediante la fundación de una asociación paraguas de la resistencia. Zarqawi murió en un bombardeo aéreo norteamericano en junio.
En octubre, al Qaeda y sus asociados iraquíes anunciaron la fundación de un Estado Islámico de Iraq, pero los insurgentes lo rechazaron diciendo que era una estratagema para controlar a la resistencia.
"El Ejército Islámico y la Brigada Revolución 1920 están peleando contra al Qaeda", dijo Saleh Mutlak, un parlamentario sunní. "Al Qaeda quiere que se unen a al Qaeda o al Estado Islámico de Iraq. Se negaron y es por eso que están peleando".
Mutlak dijo que han habido fuertes enfrentamientos en Abu Ghraib, al oeste de Bagdad, y que el conflicto también se extendió hacia Diyala, al este de Iraq.
Iyad Samarrai, un parlamentario sunní del Partido Islámico Iraquí, confirmó los enfrentamientos en los últimos tres meses en la zona de Abu Ghraib, y también en Taji, al norte de Bagdad.
Pero dijo que el Ejército Islámico y la Brigada Revolución 1920 coexistían con al Qaeda en Iraq en otras regiones.
Samarrai explicó que el estallido de violencia surgió a raíz de la negativa de la Brigada Revolución 1920 y del Ejército Islámico de excluir las negociaciones con los norteamericanos después de la elección de políticos sunníes al parlamento en diciembre de 2005.
"Cuando esos grupos de la resistencia decidieron que era hora de revisar su estrategia y considerar la posibilidad de negociar con los norteamericanos y de ser parte del proceso político, al Qaeda rechazó esas opciones y empezó a atacarlos", dijo Samarrai.
Entretanto, funcionarios del gobierno chií dijeron que sus conversaciones sobre la lucha contra al Qaeda en Iraq, que se estaban desarrollando como parte de negociaciones más amplias sobre un acuerdo de paz, atravesaban por un período de dificultades, incluyendo la fragmentación de algunas organizaciones rebeldes.
Otro obstáculo es la insistencia de los grupos rebeldes de volver al "punto de partida, a rescribir la constitución desde el principio, convocar a elecciones nuevamente", dijo el chií Haider Abadi, parlamentario del Partido Dawa de Maliki.
Abadi confirmó que las conversaciones incluían a la Brigada Revolución 1920, al Ejército Islámico y al menos a cinco grupos más.

ned.parker@latimes.com

Alexandra Zavis, Saif Hameed y Zeena Kareem en Baghdad contribuyeron a este reportaje.

27 de marzo de 2007
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niños como anzuelos


[Kirk Semple] Terroristas iraquíes hacen explotar a dos niños usados como señuelos.
Bagdad, Iraq. Un grupo de insurgentes hizo detonar una bomba en un coche con dos niños dentro, después de utilizarlos como señuelos para pasar un puesto de control militar en Bagdad, dijo el martes un general norteamericano.
En una rueda de prensa en el Pentágono, el general de división Michael Barbaro, subdirector de operaciones regionales del Estado Mayor Conjunto, dijo que los soldados norteamericanos habían hecho detener el coche en un puesto de control, y autorizado a que continuara su camino después de ver a los niños en el asiento trasero.
"Los niños en el asiento trasero eliminaron las sospechas", dijo, de acuerdo a una transcripción. "Los dejamos pasar. Aparcaron el vehículo y los adultos escaparon, haciéndolo detonar dejando a los niños detrás".
El general Barbaro no ofreció mayores detalles.
El teniente coronel Christopher Garver, un alto portavoz militar americano en Bagdad, dijo el martes noche que su oficina no tenía registro del atentado, pero que estaba investigándolo. "No sé sobre qué incidente está hablando", dijo el coronel Garver.
La agencia France-Presse, citando a un oficial norteamericano no identificado, dijo que el incidente ocurrió el domingo. Los terroristas aparcaron el vehículo al otro lado de la calle frente a una escuela y huyeron, dejando a los niños dentro, dijo el oficial a la agencia de prensa. La explosión mató a los niños y a otros tres civiles e hirió a siete, dijo el oficial.
El martes el comando americano entregó su versión de un polémico allanamiento de una mezquita chií en Bagdad el lunes noche, que indignó a muchos en la comunidad chií y llevó a algunos a cuestionar su cooperación con el último plan de seguridad norteamericano.
De acuerdo a una declaración militar norteamericana, un grupo de soldados iraquíes irrumpió en la mezquita en el barrio predominantemente chií de Kadhimiya al noroeste de Bagdad, a la búsqueda de militantes sospechosos. Unas cincuenta personas fueron detenidas brevemente durante el allanamiento, pero nadie fue arrestado y no se encontraron materiales con los que se pudieran fabricar bombas, dijeron los oficiales.
Al contrario de las reclamaciones de vecinos y líderes de la comunidad chií, el comando americano dijo que sus soldados permanecieron fuera del edificio durante la operación. En el pasado, allanamientos de mezquitas realizados por soldados norteamericanos han provocado el resentimiento de los musulmanes aquí, que rechazan que sus espacios sagrados sean empujados al conflicto.
Después del allanamiento, la fuerza conjunta iraquí-norteamericana fue atacada por unos veinte hombres armados con armas pequeñas y lanzagranadas, de acuerdo a la declaración militar. Los norteamericanos retornaron el fuego, matando a tres hombres que fueron descritos como insurgentes.
Líderes y vecinos de la comunidad chií en el barrio del allanamiento ofrecieron una versión significativamente diferente. Dijeron que las tropas americanas habían irrumpido no en una, sino en dos mezquitas, las dos vinculadas a Moqtada al-Sáder, el clérigo chií antinorteamericano.
Cuando los soldados entraron en una de las mezquitas, abrieron fuego contra los fieles que intentaron huir, dijo Salah Abdul Qadir, portavoz del Fondo Chií, una organización gubernamental que supervisa las mezquitas chiíes de Iraq.
Sáder, que dirige una poderosa y a menudo indisciplinada milicia, ha dado órdenes a sus milicianos de no resistir el plan de seguridad. Al mismo tiempo, ha denunciado públicamente la ampliada presencia norteamericana en Bagdad y exigido que las tropas americanas se mantengan fuera de los barrios controlados por él.
La reacción ante el allanamiento entre gran parte de los líderes chiíes elegidos fue apagada, sugiriendo que la versión norteamericana reflejaba su punto de vista o que no querían crear revuelo para no poner en peligro el nuevo plan de seguridad iraquí-norteamericano.
Fuertes combates tuvieron lugar el martes en las cercanías de Faluya, entre combatientes tribales sunníes y la policía iraquí, por un lado, e insurgentes de al-Qaeda en Mesopotamia por el otro, en los que murieron 32 rebeldes, 10 combatientes tribales y 8 agentes de policía, de acuerdo a oficiales del departamento de policía de Faluya.
Los combates, en la disputada zona de Amiriya, cerca de Faluya, participaron miembros del Consejo de Salvación de Anbar, una federación de tribus que se unieron en septiembre pasado para hacer frente a los yihadistas sunníes del grupo al-Qaeda en Mesopotamia.
Hamid al-Eesouwi, jefe de una de las tribus, dijo en una conferencia telefónica que la federación tribal decidió atacar a los rebeldes después de que terroristas suicidas atacaran en territorio tribal al sur de Faluya, el viernes, utilizando vehículos cargos con gas cloro y explosivos.
Una bomba estalló junto a una patrulla americana cerca del Puente de Jadriya en Bagdad el martes, matando a un soldado norteamericano, dijo un funcionario del ministerio del Interior.
En la capital, tres coches bomba -en las cercanías de una mezquita en el barrio de Obaydie, en una zona industrial en la calle del Jeque Omar y cerca del Puente 14 de Julio, que conduce a la Zona Verde- mataron al menos a ocho personas y dejaron heridas a 28, dijo el funcionario del ministerio.
Proyectiles de mortero impactaron en el barrio de Dora al sur de Bagdad, matando al menos a seis personas e hiriendo a quince, dijo el funcionario, y se encontraron 32 cuerpos en varios sitios en todo Bagdad. Hombres armados asesinaron al capitán Hussain Abdullah, un agente del servicio de inteligencia del ministerio del Interior, dijo el funcionario.
El cuerpo de Taha Yassin Ramadan, vice-presidente de Saddam Hussein, que fue ahorcado el martes al alba, fue trasladado en un helicóptero norteamericano a una base militar norteamericana en las afueras de Tikrit. El cuerpo de Ramadan, envuelto en una bandera iraquí, fue sepultado en el pueblo de Awja, cerca de la tumba de mármol donde yace el cuerpo de Hussein después de ser colgado en diciembre. La semana pasada, los cuerpos de los hijos de Hussein, Uday y Qusay, fueron desenterrados y vueltos a enterrar junto a la tumba.

Alissa J. Rubin y empleados iraquíes del New York Time en Faluya, Ramadi y Tikrit, contribuyeron al reportaje.

21 de marzo de 2007
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juez garzón quiere juicio por iraq


Juez Garzón propone juicio para responsables de guerra en Irak. El juez Garzón: "Es momento de juzgar a quienes invadieron Irak".
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón afirma hoy, cuando se cumplen cuatro años del inicio de la guerra de Irak, que debería profundizarse sobre 'la eventual responsabilidad penal de quienes son o fueron responsables' de esta contienda, entre ellos el ex presidente del Gobierno José María Aznar, y sobre si existen indicios bastantes para exigirles dicha responsabilidad.
En un artículo titulado 'Aniversario' que publica hoy el diario 'El País' y que recoge Europa Press, el magistrado sostiene que, 'para muchos se tratará de una mera responsabilidad política, (...) pero 650.000 muertos son un argumento suficiente para que esa investigación o indagación se aborde sin más dilación'.
Y es que, según recuerda el juez Garzón, 'a instancias de Estados Unidos y Gran Bretaña, y apoyado por España, se dio comienzo a uno de los episodios más sórdidos e injustificables de la historia de la humanidad recientes quebrantando todas las leyes internacionales, so pretexto de potenciar la lucha contra el terrorismo'.

"Por Fin Ha Asumido Su Equivocación"
En aquel entonces, apunta el juez titular del Juzgado Central de Instrucción, los ciudadanos 'no conocíamos, sólo nos imaginábamos, que todo era una burda mentira'. Ahora, sin embargo, subraya, 'sí sabemos, incluido el señor presidente del Gobierno español de la época, como ha reconocido recientemente, que no existía ninguna causa para la guerra, aunque con gran frivolidad añadió la excusa de su falta de listeza para saberlo'.
Así las cosas, el magistrado celebra, 'como ciudadano', que Aznar haya, 'por fin, asumido su equivocación y que no sabía lo suficiente', porque, de no ser así, 'habría que preguntarle por qué no actuó como aconsejaba la prudencia, dando más margen a los inspectores de Naciones Unidas, en vez de hacer lo contrario, con una fidelidad y una sumisión totales al presidente Bush, y aceptando la tesis más inverosímil, como a la postre se ha demostrado'.
Del mismo modo, prosigue el juez Garzón en su artículo, el ex jefe del Ejecutivo 'debería explicar por qué se prestó, junto con unos cuantos líderes más, para dar cobertura y coartada a esta acción ilegal', puesto que, destaca, 'probablemente, sin esa cooperación y apoyo, o incluso con la acción en contra, la acción podría haber cambiado o retrasado'.
Por todo ello, para el magistrado, la acción de 'los que acompañaron' a la guerra contra Irak al presidente de Estados Unidos tienen 'tanta o más responsabilidad' que éste, porque, añade, 'a pesar de las dudas y a pesar de tener información sesgada, se pusieron en la manos del agresor para consumar una innoble acción de muerte y destrucción que aún continúa'.
Aznar 'debería explicar por qué se prestó, junto con unos cuantos líderes más, para dar cobertura y coartada a esta acción ilegal'.

Terrible Inconsciencia
Bajo estas premisas, el juez Baltasar Garzón cree que los 'responsables de esta ceremonia de horror y terror' han contribuido, 'con una inconsciencia terrible', a que el 'monstruo', en referencia a los terroristas de Al Qaeda, 'crezca cada vez más y se haga a cada instante más fuerte y, probablemente, más invencible'.
Y, ante este panorama, el magistrado expone que Europa, y en España en particular, se encuentra en la encrucijada de poner en práctica 'lo que han aprendido tan dolorosamente en estos últimos años', una situación en la que dice no estar seguro de que se esté haciendo 'todo lo necesario'. Ello lo demuestra, bajo su punto de vista, el hecho de que en materia antiterrorista el consejo resulte 'inalcanzable'.
En este contexto, en el que España y Europa están 'al alcance de de cualquier bomba o acción terrorista', el juez Garzón considera que 'es hora' de 'la indiferencia no pueda convertirse, de nuevo, en la invitada inoportuna y adueñarse de las mentes para adormeces nuestras conciencias con cortinas de humo que nos alejan de los problemas y riesgos reales del terrorismo'.
Y finaliza señalando que 'sólo la ley y el Estado de derecho nos hará combatir al monstruo antes de que nos devore y nos permitirá realizarlo sin ninguna concesión a los 'espacios sin derecho' que nada bueno han aportado a la seguridad del mundo actual'.

20 de marzo de 2007
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ahorcan a vicepresidente de iraq


Irak ejecuta a ex vicepresidente en cuarto aniversario de invasión de EEUU.
Bagdad, Iraq. El ex vicepresidente iraquí Taha Yasín Ramadán, colaborador de Saddam Hussein, fue ejecutado este martes, día del cuarto aniversario del comienzo de la invasión estadounidense, mientras el país sigue hundido en una espiral de violencia que ha causado decenas de miles de muertos.
El ex vicepresidente fue ahorcado antes del amanecer por el asesinato de 148 chiitas en los años 80.
Su ejecución tiene lugar menos de tres meses después de la del ex presidente Saddam Hussein, mientras la violencia sigue azotando el país.
A pesar del plan de las fuerzas estadounidenses e iraquíes contra la inseguridad en Bagdad iniciado a mediados de febrero, nueve personas murieron este martes en cuatro atentados con coche bomba perpetrados en la capital este martes.
La ejecución se desarrolló "sin incidentes y sin violación" de la ley, declaró a la AFP Bassem Ridha, consejero del primer ministro iraquí, Nuri Al Maliki.
El abogado de Saddam Hussein, Badie Aref, dijo a la AFP que Ramadán "pudo llamar a su familia. El abogado (de Ramadán) me dijo que estaba tranquilo y sereno. Pidió a su familia y amigos que rezaran por él y aseguró que no le daba miedo la muerte".
Después del ex presidente Saddam Hussein, ahorcado el 30 de diciembre, el hermanastro de Saddam Hussein, Barzan Al Tikriti, y el ex presidente del tribunal revolucionario Awad Al Bandar, ambos el 15 de enero, Taha Yasín Ramadán es el cuarto alto cargo del régimen baasista ejecutado.
Todos fueron condenados por la muerte de 148 chiitas ajusticiados en la aldea de Dujail como represalia tras un atentado fallido contra el convoy presidencial en 1982.
Esta vez la ejecución no dio lugar a desbordamientos ni incidentes como en los ahorcamientos de Saddam Hussein, insultado antes de su ejecución, grabada con cámaras clandestinas y difundida por internet, y de Al Tikriti, que fue decapitado.
La fecha de la ejecución de Ramadán fue simbólica, como la de los demás ex responsables iraquíes. Después de ejecutar a Saddam Hussein el primer día de la fiesta religiosa del Aid, las autoridades iraquíes ajusticiaron a Ramadán en el cuarto aniversario de la invasión anglo-norteamericana, el 20 de marzo de 2003.
Ramadan, kurdo sunita nacido en 1938 en Mosul (norte), estaba considerado uno de los más duros del régimen, a pesar de lo cual su condena provocó numerosas protestas en todo el mundo.
Este íntimo de Saddam fundó en 1970 el ‘ejército popular', la milicia del partido Baas, y fue miembro del Consejo de Comando de la Revolución (CCR), la máxima instancia dirigente de Irak.
Fue acusado por los iraquíes en el exilio de haber perpetrado crímenes contra la humanidad, sobre todo el asesinato de cientos de kurdos en 1988.
Que los principales responsables del partido Baas hayan sido ejecutados o estén encarcelados no quiere decir que Estados Unidos haya conseguido resolver la crisis iraquí en cuatro años de presencia en el país.
El conflicto ha causado cerca de 60.000 muertos civiles iraquíes según las estimaciones más bajas, y las fuerzas aliadas han perdido unos 3.500 soldados, 3.220 de ellos norteamericanos. En Estados Unidos, el coste humano y financiero de la guerra pesa cada vez más.
El presidente norteamericano, George W. Bush, pidió el lunes paciencia a los ciudadanos estadounidenses para superar la crisis, sobre todo porque la nueva estrategia de la Casa Blanca incluye el envío de más tropas. Unos 160.000 soldados serán desplegados de aquí a junio.
Por su parte, el ejército británico, que se está retirando progresivamente de Irak, entregó este martes a los iraquíes una importante base en Basora (sur).

20 de marzo de 2007
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sáder llama a resistir


[Karin Brulliard y Sudarsan Raghavan] Clérigo chií Sáder llama a sus partidarios a resistir ante las tropas norteamericanas.
Bagdad, Iraq. El viernes el incendiario clérigo chií Moqtada al-Sáder llamó a sus seguidores dentro de su bastión en Ciudad Sáder a resistir ante las tropas norteamericanas que están tratando de estabilizar la capital. Oficiales de su organización dijeron que el clérigo estaba propagando un levantamiento pacífico.
"Elevad vuestras voces, todos vosotros que amáis a vuestros hermanos, y uníos contra el enemigo, diciendo, como os enseñó vuestro líder: ‘No a Estados Unidos, no a Israel, no, no a Satanás', levantándoos y participad en las demostraciones", dijo Sáder en un mensaje difundido desde la mezquita de Kufa, en el sur de Iraq, de acuerdo a una traducción del Instituto SITE, de Washington, que sigue el rastro de grupos militantes. En las últimas semanas, Sáder había aparecido para cooperar con las tropas norteamericanas e iraquíes a medida que se implementa el plan de seguridad lanzado hace un mes en Bagdad y otras partes del país, a pesar de que ha continuado criticando la presencia norteamericana en Iraq.
El viernes, miles de seguidores de Sáder montaron demostraciones en varias partes de Iraq, incluyendo Ciudad Sáder, para protestar por la presencia norteamericana. Denunciaron que los puestos de seguridad en los barrios y las guarniciones instaladas en el marco del plan de seguridad y exigieron un calendario para la retirada de las tropas norteamericanas.
La declaración de Sáder se produce un día después de que un grupo de hombres armados atacaran la caravana que trasladaba al alcalde de Ciudad Sáder, Rahim al-Darraji, dejándole gravemente herido y matando al menos a dos de sus guardaespaldas. Darraji, un protegido de Sáder, participó en las negociaciones con oficiales norteamericanos para permitir que las tropas norteamericanas realizaran redadas de seguridad y construyeran una guarnición en Ciudad Sáder.
No quedó claro si Sáder, cuya milicia el Ejército Mahdi ha atacado a menudo a tropas norteamericanas e iraquíes, estaba emitiendo un llamado a las armas. "La declaración llama a guardar la calma y al autocontrol y a mostrar cautela y a ser prudentes con las fuerzas invasoras y sus agentes, porque nos han rodeado por todas partes", dijo Haider al-Tarfy, un importante representante de Sáder. El comunicado del viernes no fue la primera condena de parte de Sáder de la presencia norteamericana.
La semana pasada Sáder llamó a sus seguidores a "exigir que se marchen los invasores de nuestro adorado Iraq, de modo que podamos vivir en independencia y estabilidad". A fines de febrero declaró: "El plan de seguridad no resultará si es controlado y ejecutado por nuestros enemigos, los invasores". Esas declaraciones no incitaban a la violencia.
Mientras las tropas norteamericanas realizaban allanamientos en Ciudad Sáder como parte del plan de seguridad, el Ejército Mahdi no se ha dejado ver. La declaración del viernes parece referirse a comentarios recientes de oficiales norteamericanos que sugieren que el bajo perfil de la milicia implicaba de hecho su cooperación tácita con el plan de seguridad.
"Y aquí os estáis levantando para defender vuestra amada ciudad; esta ciudad que el invasor quería destruir, y manchar su reputación propagando falsos rumores y propaganda y afirmando que hay negociaciones y colaboración entre vosotros y él", continuaba la declaración. "Pero estoy seguro de que los consideráis enemigos".
Se desconoce el paradero de Sáder. Oficiales norteamericanos creen que ha huido a Irán; sus seguidores dicen que está en Iraq.
Un alto funcionario de Ciudad Sáder dijo el viernes que creía que Darraji, el alcalde de Ciudad Sáder, fue atacado por trabajar con los norteamericanos y por apoyar el plan de seguridad, y que probablemente lo había hecho la milicia de Sáder. Se negó a identificarse diciendo que temía por su vida.
"La investigación está todavía en sus inicios", dijo el funcionario. "Pero todo apunta hacia el Ejército Mahdi".
El funcionario dijo que el atentado contra Darrajo podría poner en peligro la calma en Ciudad Sáder, haciendo que los vecinos se tornaran contra el plan de seguridad y provocando posiblemente el retorno de la violencia.
Dos cabecillas del Ejército Mahdi localizados el viernes negaron que la milicia fuera responsable del ataque. Hamza Hussein, que dirige a un pequeño grupo de milicianos, dijo que el Ejército Mahdi no tenía interés en provocar más caos.
"La gente está sedienta de paz, de seguridad", dijo Hussein. "Todos dependemos del gobierno y de las fuerzas de seguridad".
Mohammed Kasim, otro comandante de la milicia, repitió las palabras de Sáder, de que la retirada norteamericana le "haría bien a Iraq".

Waleed Saffar y Saad Sarhan en Baghdad y Robert E. Thomason en Washington contribuyeron a este reportaje.

18 de marzo de 2007
16 de marzo de 2007
©washington post
©traducción mQh
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problemas con las tropas iraquíes


[David Zucchino] Las tropas americanas estacionadas en Bagdad para la campaña de seguridad desconfían de los agentes iraquíes con los que viven. ¿Quiénes son milicianos infiltrados?
Comisaría de Sulakh, Iraq. El centro de mando militar norteamericano en el interior de esta apretujada comisaría de la policía iraquí está prohibido para los agentes iraquíes. Un todoterrenos y dos soldados norteamericanos impiden el acceso al lado norteamericano.
El puesto de policía atrincherado en el noroeste de Bagdad es llamado comisaría de seguridad conjunta, el último intento norteamericano de trabajar en conjunto con la policía iraquí para hacer frente a rebeldes y milicianos. Pero al menos por ahora, la comisaría está literalmente partida por el medio.
"No puedes confiar en ellos", dice el teniente primero Steve Taylor, sobre sus contrapartes iraquíes. "No hay modo de saber quiénes son los tipos malos y quiénes los buenos, de modo que tenemos que asumir que son todos enemigos. Desafortunadamente".
El tejado fortificado de la comisaría exhibe una bandera iraquí, pero no se permiten iraquíes allá arriba. El acceso está restringido a soldados norteamericanos, que mantienen guardia las 24 horas del día sobre el vecindario adyacente. Con un ojo esperan a los rebeldes y a los milicianos. Con el otro vigilan a sus supuestos aliados, los policías.
Desde que las tropas norteamericanas invadieran Iraq hace cuatro años, el adiestramiento y refuerzo de la policía y ejército iraquí han sido centrales en la estrategia de retirada gradual de las unidades norteamericanas. Pero los militares norteamericanos han empezado sólo ahora a incrustar sus fuerzas en la policía iraquí en vecindarios locales -y como muestra la comisaría de Sulakh, los resultados son desalentadores.
Entre los soldados norteamericanos y la policía iraquí reinará la desconfianza mientras el gobierno iraquí no cumpla con su promesa de erradicar a los milicianos musulmanes chiíes que dominan el cuerpo de policía. Desde las posiciones más altas del ministerio del Interior, que controla a la policía, hasta agentes corrientes, la fuerza está plagada de miembros de las milicias que han alcanzado notoriedad por el asesinato de civiles árabes sunníes y la mutilación de sus cuerpos.
Al mismo tiempo, la policía y civiles chiíes se han convertido en blancos de los rebeldes sunníes, que matan a decenas a la vez en gigantescas explosiones.
"He perdido un montón de hombres", dice el coronel Ali Mohammed Rahim, comandante de la comisaría de Sulakh, que dirige una fuerza fundamentalmente chií. "Francotiradores, bombas improvisadas, secuestros, asesinatos -todo porque son de la policía iraquí. Todos somos blancos. Estoy muy preocupado".
En una pared frente a la oficina de Rahim cuelgan retratos a color de los agentes caídos. "Mártires", dice un colega, apuntando las fotos y sacudiendo la cabeza.
Rahim dice que tiene miedo de que lo maten en el trayecto de la casa al trabajo, que dura veinte minutos. Se ha mudado con su mujer y familia a vivir con familiares en una zona donde nadie sabe que trabaja para la policía.
Su comisaría está en el barrio de Adhamiya, de Bagdad, cuyos vecinos son una mezcla de sunníes y chiíes, con algunos kurdos.

Se han instalado al menos quince estaciones de seguridad conjuntas desde que las autoridades norteamericanas e iraquíes lanzaran una importante campaña de seguridad en Bagdad el mes pasado. Un total de unas treinta serán instaladas en las próximas semanas, dijo el general de división del ejército William B. Caldwell IV, el principal portavoz de los militares norteamericanos en Iraq.
Hasta hace poco, casi todas las fuerzas norteamericanas en Iraq vivían en enormes bases de operaciones de avanzada [FOB], aventurándose fuera en vehículos de patrulla, pero volviendo luego a la base. Muchos de los 21.500 soldados adicionales desplegados ahora en Bagdad y en el oeste de Iraq vivirán con la policía iraquí en estaciones conjuntas de seguridad y con tropas del ejército iraquí en puestos de avanzada, un reconocimiento tardío de que las tácticas efectivas de contrainsurgencia exigen trabajar en los barrios, mano a mano, con las fuerzas de seguridad a fin de ganarse la confianza de los civiles.
Rahim era un oficial del ejército durante el régimen de Saddam Hussein. Hasta el mes pasado, no había trabajado nunca con tropas norteamericanas -y las tropas norteamericanas no habían entrado nunca en su comisaría.
Su zona es un vertedero de cuerpos mutilados, dijo. Pero desde que las tropas adicionales llegaran a su comisaría el mes pasado, dijo, el número ha caído de diez al día, a diez a la semana.
"La gente se siente más segura con las tropas norteamericanas aquí", dijo Rahim. "Desde que los norteamericanos viven aquí, la gente ha empezado a creer finalmente que nos quieren ayudar".
El capitán Tim Marzano, que dirige los 66 soldados norteamericanos en la comisaría, dijo que estaba trabajando para "desarrollar una base de confianza" con Rahim y sus agentes, aunque Rahim se quejó de que sólo había recibido ochenta de los doscientos agentes que le habían prometido.
"Creo que la mayoría de ellos son o neutrales o pro-coalición, y tenemos que trabajar para que finalmente puedan funcionar por sí solos", dijo Marzano.
Para los soldados norteamericanos, la comisaría no ofrece demasiado. En las bases, las tropas cuentan con abundantes alimentos calientes en los comedores, televisión por satélite, ciber-cafés, inodoros con cisterna y duchas calientes. En Sulakh, usan cabinas externas de contrachapado y comen comida empaquetada.
Taylor dijo que esperaba que los rebeldes atacaran la comisaría con coches bomba o con granadas. Al menos tres comisarías conjuntas han sido asediadas, y las fuerzas norteamericanas e iraquíes han sufrido algunas bajas.
"Sabemos que nos atacarán, pero podemos defendernos, creáme", dice Taylor. Mencionó las barreras reforzadas de concreto y el cristal protector, más las armas pesadas, el refuerzo aéreo y la fuerza de intervención rápida.
Pese a las amenazas y penurias, varios paracaidistas de la unidad -el Segundo Batallón, el Regimiento de Artillería Aerotransportado 319 de la División Aerotransportada 82- dijeron que preferían echarse a la calle que estar sentados en las lejanas bases de avanzada.
"De todos modos estamos lejos de la familia, así que mejor meter las manos en la harina", dijo el soldado Brandon Webb, 25. "Somos soldados. Tenemos que estar cerca del combate".

Una noche tarde, una patrulla norteamericana de 22 paracaidistas entró a pie a un vecindario, buscando civiles iraquíes que quisieran ofrecer informaciones. Debido al toque de queda de ocho de la tarde a seis de la mañana, pensaron, la gente en sus casas podría estar dispuesta a hablar, porque era improbable que fueran vistos por sus vecinos.
Cuando la patrulla dobló por una esquina, tres hombres se acercaron. Se quejaron de que los rebeldes estaban pagando a los niños del barrio para que colocaran bombas y llevaran mensajes. Dijeron que los rebeldes se reunían a hacer planes en una tienda en el Mercado de Pescados, un bazar cercano.
"Queremos que los maten", dijo uno de ellos al teniente Josh Rowan, el comandante de la patrulla.
"¡Vaya, vaya!", dijo Rowan.
Preguntó a los hombres si estaban dispuestos a disfrazarse y acompañar a los soldados norteamericanos para que les indicaran la tienda en cuestión. Accedieron.
"Salir a pie de noche es el único modo de que tipos como esos se acerquen a ti", dijo Rowan. "De otro modo, tienen demasiado miedo".
Al día siguiente, soldados de la comisaría se embarcaron en su primera patrulla a pie con agentes iraquíes. Seis agentes iraquíes armados con rifles automáticos AK-47 dirigieron al grupo, compuestos por 26 norteamericanos en uniformes de combate. Cruzaron el agrietado concreto y pasaron por montones de basura acumulada, mientras los vecinos los miraban y unos pocos les saludaban en los salones de té y en las puertas.
El altavoz de una mezquita resonaba con el llamado musulmán a la oración cuando Taylor golpeó a la puerta de una casa. Un hombre de edad mediana cubierto por una bata lo invitó a su diwaniya, o recibidor, donde él y Taylor hablaron sobre la situación de seguridad en el barrio a través de un intérprete enmascarado llamado Phillip.
El vecino, que se negó a proporcionar su nombre, dijo que el vecindario era relativamente seguro, pero que el Mercado de Pescados vivía bajo el terror de los hombres armados.
"Estamos aquí para ayudaros", dijo Taylor. "Sólo queremos paz y tranquilidad'.
El hombre asintió. "Nosotros también, inshallah [con el favor de Dios]".
En otra casa, la patrulla encontró un sedán picado de impactos de bala. Había sangre seca en el asiento trasero.
Los policías iraquíes se dispusieron a escuchar. Un hombre llamado Mohammed dijo a los soldados que la sangre era de un pariente matado por los rebeldes tres semanas antes en un puesto de control ilegal.
Después de que la policía se marchara, Mohammed se acercó al periodista norteamericano que iba con la patrulla y le dijo en inglés: "Nadie te dirá nada si vienes con la policía. Nadie confía en ellos. Son ladrones y asesinos".
El reclutamiento y adiestramiento de agentes no corrompidos por lazos con las milicias es crucial para la construcción de una fuerza competente y fiable. Una tarde, el teniente coronel Wilson Shoffner, que dirige a los paracaidistas de la comisaría de Sulakh, visitó una academia de la policía iraquí en las cercanías. Allá escuchó una letanía de quejas del nuevo comandante, el general de división Andul Kareem Hisnamy.
Se suponía que tendría 111 oficiales, dijo el general. Tenía cuatro. No todo el tiempo tenía electricidad, ni agua. Sus cadetes tenían que traer colchones y sábanas de sus casas. Se suponía que tendría 800 cadetes. Tenía 524. Necesitaba mejores armas, más barreras de protección de concreto, más vehículos. Sería bonito contar con todoterrenos, dijo.
Tampoco tenía suficientes suboficiales. "Tampoco confío en ellos", dijo Hisnamy. "No son inteligentes".
Shoffner preguntó cómo se aseguraba de que los milicianos no estuvieran infiltrando la academia. El general, un hombre pequeño y rechoncho con un tupido bigote negro, suspiró.
"Estoy pensando todo el tiempo en si ese o este tipo es de la milicia", dijo. "Pienso constantemente en la seguridad".
Shoffner se animó con el plan del general de controlar a todos los reclutas, y con su objetivo de graduar a los reclutas en unidades antes que individualmente para ser estacionados en sus propias áreas. El coronel y el general concordaron en que enviar a los reclutas a casa sólo estimulaba que establecieran lazos con las milicias locales.
La misión de ambos hombres parecía agobiada por innumerables obstáculos.
"¿Cómo dices ‘problema' en árabe?", preguntó Shoffner a su intérprete.
"Mushkilia".
"Tenemos que aprender esa palabra", dijo el coronel.

david.zucchino@latimes.com

18 de marzo de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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