Blogia
mQh

méxico

ejército toma nuevo laredo


Policía municipal permanece sitiada.
Nuevo Laredo, Tamaulipas, México. La policía municipal de Nuevo Laredo (noreste) permanecía acuartelada este lunes, luego que 700 polícías municipales fueron sujetos a investigación mientras que el Ejército y la Policía Federal mexicana patrullan las calles.
Después de que se diera una confusa balacera entre agentes locales y miembros de la Agencia Federal de Investigaciones en Nuevo Laredo, el vocero presidencial, Rubén Aguilar aseguró, en la Ciudad de México, que "hay muy claros indicios de la relación de la policía de Nuevo Laredo con el narcotráfico".
Por ello, agregó, el sábado los elementos de la AFI emprendieron una "acción decidida" que condujo a la detención de 41 elementos de la policía de Nuevo Laredo, quienes fueron trasladados a la Ciudad de México para ser interrogados por autoridades federales.
El vocero apuntó que es necesaria una "limpia" en muchos de los cuerpos policiales del país ya que "es evidente que el narcotráfico ha penetrado las policías, en particular en los municipios" de los estados.
Un agente de la AFI fue herido de gravedad en el incidente ocurrido el pasado sábado, cuando policías municipales de Nuevo Laredo, con poco más de 310 mil habitantes discutieron en la calle con los agentes del AFI, tras darles el alto.
La policía municipal está acuartelada en sus instalaciones de la presidencia municipal de Nuevo Laredo, y en los alrededores hay puntos de control de la AFI (dependiente de la Procuraduría federal mexicana).
Por su parte, el Ejército cercó Nuevo Laredo con varios filtros militares instalados en diferentes puntos de la ciudad.
Uno de los filtros se ubica a la altura del kilómetro 18 de la carretera nacional y en ese lugar los militares revisan cada vehículo de manera minuciosa, pero una vez que pasan este retén, antes de llegar a las casetas de revisión de la aduana, un segundo grupo militar realiza tareas de revisión aleatoria a los vehículos que van hacia el sur.
Nuevo Laredo se encuentra a 1.167 km al noreste de la capital mexicana, y al otro lado de la frontera se encuentra la estadounidense Laredo, donde las autoridades han expresado reiteradamente su inquietud ante la violencia que impera en el lado mexicano.
Más de 60 personas han fallecido desde principios de año por la violencia del crimen organizado.

Operativo México Seguro
El alcalde local, Daniel Peña Treviño, informó que elementos del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales del Ejército; de la Policía Federal Preventiva (PFP), de Inteligencia, Operativos y de la Agencia Federal de Investigación (AFI), realizarán el patrullaje.
En entrevista, el presidente municipal indicó que estas acciones forman parte del operativo ‘México Seguro' que implementó el gobierno federal en las ciudades más conflictivas del país.
"El gobierno federal ha atendido el llamado de los gobiernos estatales y de los municipios para combatir la delincuencia y en ese sentido se va a dar una seguridad y una buena revisión estratégica de los cuerpos policíacos", dijo.
Asimismo, el alcalde mencionó que el patrullaje de la ciudad estará a cargo ahora de las fuerzas federales mientras concluyen las investigaciones de los policías preventivos, sobre los hechos registrados el pasado 11 de junio.
Mencionó que los preventivos fueron desarmados y se les retiraron los radios de comunicación y teléfonos celulares, por órdenes de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (Siedo).
"Esto no es circunstancial porque es un operativo que se tenía programado a nivel nacional y era algo que estaba reclamando la sociedad y se le está respondiendo, que se debe de tomar como algo que se debió haber aplicado desde hace tiempo", señaló.

14 de junio de 2005
©univisión

una niña quiere estudiar


[Tim Weiner] A los 15 tiene sueños grandiosos: quiere ser intelectual.
Mexicali, México. Alicia Álvarez vive a 3 kilómetros de la frontera estadounidense y a años luz del sueño americano.
Crecer en Mexicali la ha hecho realista a los 15. No le gustan las novelas románticas ni las telenovelas. Las historias de Harry Potter y una película de horror en el centro comercial son lo más lejos que llega en su fuga del calor y el polvo de la ciudad.
Alicia posee una furiosa inteligencia, y dispara su única apremiante ambición: tener una educación decente, una formación que la saque de su ambiente y le proporcione una vida mejor. Para ella es tan probable como viajar a Marte.

"Parece imposible", dijo Alicia con una mirada tímida y distante. Ha empezado la secundaria después de haber demostrado ser una de las niñas más talentosas de su ciudad, un 10 en todo con una excepcional aptitud para matemáticas.
"Mi familia no tiene dinero para pagar la matrícula", dijo. "Probablemente no iré nunca a la universidad, aunque me gustaría.
"Mi educación ha sido difícil. Mis maestros están preparados para enseñar, pero no matemáticas ni ciencia. Para ellos es una lucha enseñarme lo que necesito. Para aprender lo que necesito. Y quiero saber tantas cosas".
Como su país, está con un pie en la puerta de las oportunidades y el otro hundido en la miseria e impotencia del pasado. Pero con su fina inteligencia, la idea de llevar una vida mejor que la de sus padres, aunque distante, es todavía una destellante posibilidad.
Su padre, David Osuna, 46, trabaja media jornada vendiendo coches usados. Tiene semanas buenas y malas. Su madre, Alicia Álvarez, 48, se ocupa de la casa. Han proporcionado a sus hijos las cosas básicas de la vida: la comida, la ropa, el techo. Su delgada, obediente y reflexiva hija es un misterio para ellos.
Los hermanos de Alicia, David (21) y Luis (16), se muestran asombrados por su inteligencia, respetuosos, a veces distantes. David es a quien ella confía a veces sus sueños.

El tío y padrino de Alicia, Abel Álvarez, 56, conocen sus aspiraciones. Creció detrás de un arado, y luego cruzó la frontera cuando tenía su edad para trabajar en los campos de la Imperial Valley de California. Ahora se gana la vida en la construcción, un hombre hecho a sí mismo que construye centros comerciales en El Centro, California, a 15 minutos al norte de Mexicali.
Ha visto creer a Alicia con una mezcla de orgullo y preocupación.
"Crecer en Mexicali ahora no es más fácil que hace 40 años", dijo. "El pastel está un poquito más grande, pero más gente quiere una tajada. Crecer aquí, es crecer con todo eso, y con Estados Unidos y sus riquezas justo al otro lado de la frontera".
La economía mexicana se ha estancado durante casi cinco años. La miseria es omnipresente. La clase media es chica; se ha estado reduciendo durante toda una generación. Entrar clandestinamente en Estados Unidos es a menudo la única salida.
Alicia ha visto lo que hay al otro lado de la frontera, ya que ha hecho con su tío y primos cortos viajes a Los Angeles, San Diego y Riverside, a mitad de camino entre Los Angeles y Palm Springs. "La que más me gusta es Riverside, es tan bonita", dijo. "Hay tanto verde, tantos árboles. Es el lugar más limpio y verde que he visto".
Pero Alicia dice que la idea de cruzar la frontera ilegalmente para vivir y trabajar allá no le atrae. "Yo no quiero emigrar", dijo llanamente. No hay para ella una vía legal, y no quiere convertirse en una fuera-de-la-ley.
Su posición es un poco mejor que la de muchos otros jóvenes mexicanos, especialmente los millones que viven en el campo cuyas familias luchan por tener suficiente para comer, y no quiere arriesgar lo poco que tiene en una apuesta en un país extraño.
Sin embargo, Alicia siente a veces que las paredes de su casa de bloques de cemento se le caen encima. En Mexicali, el calor llega a los 38 grados Celsius durante casi la mitad del año. La casa está atiborrada, y el hacinamiento a veces enturbia la vida familiar y el amor filial.
"A veces discutimos", dice. "No siempre nos llevamos bien. Mis padres no piensan siempre como pienso yo". Cuando la pequeña casa se pone muy caliente, muy agobiante, se refugia en los libros, o cuando hay poco dinero, va sola al cine, a un centro comercial a un kilómetro y medio de su casa al borde de la ciudad, cerca de donde empieza el desierto.
Se ha transformado, últimamente, en una chica solitaria, aunque tiene una amiga íntima, Karen Aguilar. ‘Es mi única amiga, Karen, y no tengo a nadie más", dijo Alicia. "Crecimos juntas. Tenemos nuestros secretos y esas cosas. Pasábamos todo el tiempo juntas. Pero ahora ella trabaja y yo tengo que estudiar, y el tiempo es corto".
Karen, 16, visitaba a Alicia casi todos los días. "Nos escondíamos en su dormitorio, tocábamos música, bailábamos, hablamos sobre chicos y esas cosas", dijo Karen. "Si salíamos, era para ir al centro comercial, a mirar la ropa. Ella es tímida, pero conmigo se relaja".
Pero las cosas están cambiando. El padre de Karen le prohibió ir a la fiesta del 15 cumpleaños de Alicia el año pasado, un día que es como la presentación formal de una muchacha en la sociedad mexicana. Tradicionalmente se señala primero con una misa, luego con la mejor fiesta que pueda pagar una familia.
Los padres de Karen son testigos de Jehová, y se opusieron a que fuera al templo católico. El cisma casi rompió el corazón de Alicia. Aunque no es una católica devota, Alicia toma el ritual muy en serio -la misa es la última de ese tipo que recibe una niña mexicana antes de su matrimonio.
La ausencia de Karen fue marcada por una silla vacía en la fiesta posterior, que se realizó en el salón de un sindicato de electricistas. Un dejota tocó a Eminem. Muchas de las niñas bailaban unas con otras en un cerrado círculo, todas vestidas con tops de cubo, hot pants y minúsculos mini-vestidos, moviendo sensualmente las caderas según habían aprendido en videos musicales.
Alicia bailó castamente, fuera del círculo de muchachas, moviéndose lentamente en su vestido de color crema.
El sacerdote y sus parientes habían dicho que sería el día más bonito de su vida. Se estaba transformando en una mujer en la primera noche de verano, con luna nueva. Esa fiesta hizo felices a los padres de Alicia, y eso hizo feliz a Alicia.
Pero el ritual estuvo un poco vacío, como el lugar de su amiga a la mesa, y el romance de todo se sentía alquilado, como el salón mismo. Estuvo bailando sola, un mundo aparte.

Se ha tomado de la mano con niños una o dos veces. Han probado unos "besitos", pero nada más, dice. No está preparada para la intensidad y confusión del sexo. Su mente crece rápido. Pero su cuerpo está recién empezando a ponerse al día. A veces cuando se mira al espejo siente que ve a una persona diferente todos los días.
"Sé que estoy cambiando", dijo. "No soy la misma que cuando era una niña. Pero tampoco soy una adulta.
"Algunos tipos dicen que quieren ser mis novios", dijo. "Les digo que no. Les digo que no quiero eso, que soy especial, que soy diferente. No me atraen. Les digo eso, y a veces me siento mal. Pero nadie que me guste me ha pedido nada.
"No pienso en los chicos, no tanto", dijo. "Lo que pienso cuando estoy sola es en crecer. Porque tengo que crecer, tengo que pensar en la secundaria, y luego ¿cómo voy a llegar a la universidad a pesar de no tener dinero? Si llego a ir, ¿qué estudiaré?"
México ha dado zancadas en la educación pública en los últimos 25 años, especialmente en las escuelas primarias, pero no lo suficiente. Sólo uno de siete niños que terminan la primaria llega a la escuela secundaria.
"Quizás la mitad de los estudiantes que terminan el octavo no tiene acceso a una buena escuela secundaria", dijo Rafael Rangel, rector del Tec de Monterrey, la más prestigiosa universidad mexicana. "No hemos construido suficientes escuelas secundaria ni tenemos suficientes profesores. Es una situación terrible. Muchos de los niños que terminan la secundaria no tienen acceso a la universidad".
"Es el mayor problema de México", dijo.
Si Alicia está buscando respuestas, también lo está su país. Su vida es una larga lista de preguntas, incluyendo la más importante de todas: qué será cuando crezca.
"Quizás lo mejor que puedo esperar es encontrar a algún profesor en la secundaria que me pueda enseñar contabilidad, y luego buscar trabajo como contable en alguna empresa", dijo. "Sin embargo, me gustaría ser una intelectual, ir a la universidad y tener una vida mejor".

11 de junio de 2005
9 de abril de 2005
©new york times
©traducción mQh

murió en su primer día


[Marla Dickerson] Jefe de policía mexicano asesinado en su primer día de trabajo. Autoridades responsabilizan a traficantes de drogas.
Ciudad de México, México. Alejandro Domínguez Coello, dueño de una imprenta, fue el único con suficiente coraje como para aceptar el cargo de jefe de policía en esta ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, agobiada por la violencia.
Desde febrero ha sido asesinados seis agentes de policía, así que cuando renunció el último jefe, los funcionarios del ayuntamiento estuvieron durante semanas buscando a un reemplazante antes de dar con Domínguez. A pocas horas de asumir el cargo el miércoles, el nuevo jefe murió en una lluvia de balas, presumiblemente disparadas por traficantes de drogas.
La emboscada y asesinato de Domínguez fue uno de los crímenes más osados en una serie de asesinatos relacionados con el tráfico de drogas, que han aterrorizado a Nuevo Laredo en los últimos meses. Desde enero han sido asesinadas 63 personas en la norteña ciudad mexicana de 315.000 habitantes. Las autoridades creen que la mayoría de las víctimas son bajas de una intensa guerra entre bandas de traficantes de drogas rivales por el control de un centro clave de transportes en la frontera con Texas.
Domínguez, ex presidente de la Cámara de Comercio de Nuevo Laredo, aceptó un trabajo que daba miedo incluso a policías veteranos. Muchos residentes dijeron que su decisión era equivalente a pegarse un blanco en la espalda. Pero el hombre, 56, padre de tres niños, dijo a los periodistas durante su investidura el miércoles que no tenía miedo.
"No le debo nada a nadie. Mi compromiso es con la ciudadanía", dijo Domínguez. "Creo que los que deberían tener miedo son los que están implicados".
Seis horas más tarde, sus asaltantes abrieron fuego con rifles de asalto cuando el nuevo jefe subía a su camioneta Ford.
La policía dice que no tiene sospechosos, pero los residentes creen que las docenas de cartuchos que se encontraron junto al cuerpo agujereado de balas de Domínguez pertenecían a los narcotraficantes que están enviando el mensaje de que son ellos los que controlan las calles de Nuevo Laredo.
"Están desafiando abiertamente al estado mexicano", dijo el politólogo de Ciudad de México Jorge Chabat. "Están demostrando que pueden matar a cualquiera, cuando quieran. Es escalofriante".
La violencia en la frontera norte de México ha causado más de 500 muertes este año. Hace algunas semanas el ministerio de Asuntos Exteriores norteamericano advirtió a los ciudadanos americanos que la guerra entre las bandas de traficantes ponía en peligro su seguridad si viajaban a la región.
La alerta de viaje paralizó el turismo en Nuevo Laredo, obligando a cerrar restaurantes y tiendas. Funcionarios mexicanos, incluyendo al ministro del Interior Santiago Creel criticó el aviso, diciendo que "iba demasiado lejos".
El jueves el embajador norteamericano en México, Tony Garza, calificó el asesinato de Domínguez como un "sin sentido" y repitió la preocupación de Washington sobre los estadounidenses que viajan al norte de México.
"Como amigos y vecinos, debemos ser honestos sobre la situación en rápido deterioro a lo largo de la frontera y el casi caos en otras partes", dijo Garza en su declaración. "Aunque no tengo interés en criticar al gobierno mexicano, dada mi responsabilidad para fomentar la seguridad de los ciudadanos norteamericanos, no me quedaré callado si se pone en juego la seguridad".
Los mexicanos se han llevado el peso de la carnicería, que las autoridades dicen que está siendo causada por la guerra entre las dos bandas de narcotraficantes más grandes de México, los carteles de Juárez y del Golfo, por el control del comercio de drogas en la frontera. Entre los muertos hay periodistas, funcionarios elegidos, policías y matones de las bandas desde Tijuana a Matamoros.
Nuevo Laredo ha surgido como un campo de batalla especialmente peligroso. La reportera radial de la crónica roja, Guadalupe García Escamilla, fue asesinada a balazos en la calle el 5 de abril después de que terminara su programa en la emisora. Pasó una semana en el hospital antes de sucumbir a sus heridas.
Hace poco pistoleros enmascarados atacaron un convoy policial a plena luz del día en una ajetreada avenida. Aunque no murió nadie, las autoridades dijeron que el lugar quedó sembrado con más de 500 cartuchos de balas y dos lanzagranadas.Agentes policiales dicen que los barones de la droga compiten por el área por la misma razón que los negocios legales: Es el punto de cruce más grande para el transporte de carga a lo largo de la frontera estadounidense-mexicana. Cuatro puentes internacionales conectan a Nuevo Laredo con su ciudad hermana de Laredo, Texas. Hay un quinto puente en preparación.
En 2003, el Puerto de Entrada de Laredo recaudó 79.4 billones de dólares, o un 40.5 por ciento del valor total del comercio estadounidense-mexicano, de acuerdo a cifras de la Cámara de Comercio de Laredo.
"Cada día cruzan unos 8.000 a 12.000 camiones de carga" desde Nuevo Laredo, dijo René Salinas, un agente especial del FBI en San Antonio. "Eso es significativo porque algunos de ellos son usados para el transporte de drogas ilegales.
"Un montón de los problemas que están ocurriendo en México son el resultado directo de la demanda de drogas en Estados Unidos. Esa es la verdad".
Las operaciones de los barones de la droga han causado víctimas entre empresarios legítimos.
Julián Vigil, gerente del restaurante El Principal, de Nuevo Laredo, dijo que los visitantes se habían asustado con la violencia reciente.
"Los negocios están cerrando", dijo. "Los turistas tienen miedo... y las ventas han caído en picado".
Alberto Guerra González, columnista del diario de Nuevo Laredo, El Diario, describió a Domínguez como un buen empresario que gozaba de amplia simpatía. Dijo que Domínguez se sentía responsable para con su comunidad.
La rápida ejecución de Domínguez, dijo Guerra, fue un golpe especialmente doloroso para la gente en Nuevo Laredo.
"Ahora nadie quiere ser jefe de policía", dijo.

Cecilia Sánchez y Narayani Lasala contribuyeron a este reportaje.

10 de junio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

"

violencia en tijuana


[Richard Marosi] El asesinato el sábado de un oficial de policía es el último de una serie que ataca también a empresarios ricos.
Tijuana, México. Blandiendo rifles AK-47, el grupo 10 asaltantes encapuchados de negro irrumpieron en el restaurante de aspecto de hacienda a la hora de almuerzo. El equipo, que llevaba uniformes de comando, agarraron al co-propietario, subieron a un convoy de tres vehículos y desaparecieron.
Una semana más tarde, 10 hombres -llevando ropa negra similar- entraron violentamente al lujoso Club Campestre, agarraron a un empresario de 30 años y huyeron con el convoy a través de la puerta de seguridad.
Las hazañas del Comando Negro hacen parte de la negra temporada de violencia que ha establecido nuevas normas de bravura y frecuencia en esta ciudad asolada por el crimen.
Poco después de los ataques del 27 de abril y 4 de mayo, las víctimas -dos empresarios vinculados al tráfico de drogas, según la policía- fueron encontradas muertas. Los dos habían sido torturados, estrangulados y ejecutados.
En parte debido a las guerras entre carteles, en los últimos meses se han encontrado cadáveres casi todos los días en terrenos vacíos, barrancos y calles. Muchas víctimas aparecieron mutiladas por tortura, con las cabezas envueltas en cinta de pegar. Algunos cuerpos habían sido disueltos en barriles de ácido. A un cuerpo, el hijo de un juez local, le faltaba la mano derecha.
Los homicidios en Tijuana totalizaron 163 en los primeros cuatro meses de este año, en comparación con 92 en el mismo período del año pasado -un aumento de un 77 por ciento. En abril se cometieron 55 homicidios, un récord mensual, dijo la policía. Los Angeles, en comparación, una ciudad dos veces más grande, tuvo 36 homicidios en abril.
El aumento del crimen en Tijuana es parte de una ola que plaga a muchas ciudades fronterizas de México.
El sábado, un importante funcionario policial de Rosarito Beach fue matado frente a su casa por dos hombres enmascarados. Carlos Bowser, un ex oficial de la policía de Tijuana que era director de seguridad pública en diciembre, murió en su coche agujereado de balas. Las autoridades detuvieron a seis sospechosos y confiscaron tres coches horas después del asesinato. La policía encontró armas y máscaras en los vehículos.
Raúl Gutiérrez, portavoz de la oficina del fiscal general del estado, dijo que se realizarían análisis balísticos para ver si las armas habían sido usadas en el asesinato. Se desconoce el motivo del ataque, a unos 32 kilómetros al sur de Tijuana.
"Todos especularán... si era un héroe o simplemente estaba en el lado equivocado de una de las organizaciones de narcotraficantes. Es siempre muy turbio", dijo David Shirk, director del Instituto Transfronterizo de la Universidad de San Diego.
El crimen en el área metropolitana de Tijuana, dijo Shirk, ha llegado a alturas sin precedentes. "Este es probablemente el período más sangriento de la historia de Tijuana", dijo.
Los secuestros son otro problema. Un sospechosos de ser el cabecilla de una red de secuestradores todavía en libertad es un antiguo jefe de policía del estado de Tijuana. La policía dice que los secuestros de personas no vinculadas al crimen organizado ha descendido de 28 en 2001 a 2 en lo que va de año. Pero grupos comerciales, organizaciones de derechos humanos y criminalistas dicen que la cifra es imprecisa, porque muchas familias no denuncian los secuestros.
Las olas de criminalidad no son nada nuevo en esta caótica metrópolis fronteriza. Remontadas anteriores de la violencia se han cobrado la vida de políticos, oficiales de policía de alta jerarquía y fiscales. Pero algunos incidentes recientes han tenido lugar en lugares públicos en vecindarios elegantes que en el pasado no conocían los crímenes violentos.
"Los narcos se están matando entre ellos -eso es bueno. El único problema es: Ocurre a plena luz del día", dijo Guillermo F. González Smith, el jefe de enlace del departamento de seguridad pública de Tijuana.
Los asesinatos y secuestros han llevado al ministerio de Asuntos Exteriores de Estados Unidos a emitir un aviso de viaje a las áreas fronterizas. En general los crímenes violentos no han afectado las zonas turísticas ni la vida nocturna, dijeron funcionarios mexicanos y estadounidenses.
Este mes fue asesinada una mujer americana de 57 años en Rosarito Beach en lo que parece ser un incidente aislado, dijo Lorena Blanco, una portavoz del consulado. Los norteamericanos, de acuerdo al aviso de viaje, deben estar conscientes de la "inestable seguridad pública".
En una ciudad con una importante industria turística, funcionarios del ayuntamiento de Tijuana buscan desesperadamente una solución. Se ha reforzado la seguridad en lugares populares como la franja de clubes nocturnos en la Avenida de la Revolución, donde cámaras de video recién instaladas rastrean las calles.
El alcalde de Tijuana, Jorge Hank Rhon, un multimillonario que posee centros comerciales y salones de apuestas fuera del hipódromo, trató de dar confianza recientemente a comerciantes en una reunión de la cámara de comercio local.
"Los ciudadanos honestos no deben preocuparse", dijo Hank Rhon en una entrevista, citando estadísticas que muestran una caída general de las tasas de criminalidad.
Responsabilizó a los medios de comunicación por informar de manera sensacionalista crímenes recientes que llamó incidentes aislados.
El fiscal general del estado de Baja California, Antonio Martínez Luna, dijo que la tasa de homicidio había subido en parte porque Tijuana era una ciudad de crecimiento rápido que sufría problemas sociales como la drogadicción, que afecta a muchas comunidades. Sus detectives solucionaron la mayoría de los casos de secuestro y asesinatos, dijo, y la gran mayoría de los ciudadanos y turistas no son tocados por la delincuencia.
"Mire cómo está la gente en los restaurantes. Mire los centros comerciales. La gente que va a los partidos de béisbol, los sábados y domingos. La gente que va a jugar golf. Mucha gente visita lugares y no les ocurre nada", dijo Luna en una entrevista.
Otras personas entrevistadas de una amplia muestra de la sociedad -taxistas, tenderos, empresarios ricos- dijeron que la delincuencia no había sido nunca peor.
Las extorsiones telefónicas son el nuevo tipo de criminalidad que ha convertido en blanco a hombres de negocios. Llaman desconocidos y amenazan con secuestrar a un familiar si no les pagan enormes sumas de dinero, normalmente 6.000 a 10.000 dólares. En los últimos meses se han reportado unas 100 llamadas de extorsión, de acuerdo a Jaime Valdovino Machado, presidente de una cámara de comercio local.
El temor, dicen comerciantes y hombres de negocios, ha hecho subir la demanda de guardaespaldas. Algunas familias se están mudando desde los vecindarios de clase media y alta de Tijuana a suburbios del condado de San Diego, donde algunos viajan todos los días a Tijuana en coches pequeños y viejos que no llaman la atención.
Alberto García, presidente de la Cámara Internacional de Comercio de San Ysidro, que tiene miembros a cada lado de la frontera, dijo que los vecinos de Tijuana se sentían "rehenes en sus propias casas".
"Tienen miedo de que si van a cenar a un restaurante, pueda aparecer alguien y secuestrar al dueño o a otro comensal", dijo García.
Los residentes se desconcertaron cuando el Comando Negro atacó en el corazón del barrio más elegante, la Zona Río, un popular destino de las clases medias y altas de la ciudad.
En el restaurante Carnitas Quiroga, donde el co-propietario Adolfo Fregoso fue secuestrado el 27 de abril, los atacantes también robaron los monederos y billeteras de varios comensales, entre ellos dos residentes norteamericanos del área de San Diego. El restaurante está a la vuelta de la esquina del despacho del fiscal general federal.
En el segundo incidente, Iván Escobosa fue arrastrado por la escalinata de la entrada hacia el Club Campestre a una hora en que muchos padres están dejando a sus niños para las lecciones de natación y tenis. Un supervisor del club dijo que se oyeron los gritos de Escobosa en el comedor con arañas de luces cercano.
La reciente ola de crímenes no se ha limitado a las guerras de drogas. A principios de abril un caso implicó a un niño de 15 años que supuestamente mató a su cuñada y sus tres hijos. Después de que una enfermera de 49 años fuera asesinada en su casa el 20 de abril, amigos y colegas marcharon frente al despacho del fiscal general del estado exigiendo justicia. Dos agentes de la policía del estado fueron matados a balazos en enero. Temiendo que otros agentes pudieran ser los siguientes, los supervisores dijeron a los policías que no estaban obligados a llevar el uniforme.
Expertos y autoridades policiales dicen que gran parte de la violencia es el resultado de la continuada guerra por el control del corredor de tráfico de drogas a través de Baja California. Con el cartel Arellano Félix debilitado por detenciones y asesinatos, otras organizaciones están tratando de hacerse con el control.
Entre la gente asesinada en incidentes violentos relacionados con las drogas, según la policía, se encontraban el hijo de un antiguo alcalde que fue secuestrado en enero frente a su casa cerca de la playa y un vecino de San Diego fue matado a balazos el 17 de abril, sentado en su coche en la elegante área de Chapultepec.
En marzo la policía arrestó a cuatro hombres acusados de matar a 15 personas a nombre del cartel de Arellano Félix. En un escondite la policía encontró contenedores de ácido que creen que fueron usados para disponer de los cuerpos.
Los ataques a luz del día del Comando Negro, dicen algunos, podrían ser el trabajo de una nuevo grupo mostrando su fuerza. Las autoridades están investigando si tiene vínculos con la policía local. El equipo podría estar trabajando para cualquier red del crimen organizado luchando por el control, dijeron funcionarios policiales a ambos lados de la frontera.
"Geográficamente es una joya para estos grupos, y la organización de Arellano Félix está luchando para mantener su base de poder en Tijuana", dijo Misha Piastro, portavoz de la DEA norteamericana.
En la mayoría de los recientes casos de secuestros la policía vinculó las víctimas con el crimen organizado. Esos incidentes -en los que las víctimas son normalmente asesinadas sin petición de rescate- no están incluidos en los totales de secuestros normales. Pero los detractores, algunos de ellos familiares de víctimas, dicen que las autoridades aplican demasiado rápidamente la etiqueta de víctimas a los traficantes de drogas.
"No todos los que mueren en Tijuana están relacionados con el tráfico de narcóticos. Muchos son hombres de negocios. La policía dice que están relacionados con el narcotráfico para que la ciudadanía no se queje", dijo Manuel Ortez, cuyo cuñado, Jorge Pimental Mendiola, fue secuestrado y asesinado antes este mes.
Pimentel, 39, dueño de una tienda de pinturas, se había mudado con su familia a National City, cerca de San Diego, después de recibir una llamada de extorsión, dijo Ortez. Pocos días después, fue secuestrado cuando volvía a México para reunirse con un cliente en Rosarito, dijo Ortez.
La familia, después de reunir una substancial suma de 500.000 dólares para el rescate, dejó dos bolsas con dinero en puntos indicados por los secuestradores. Pero pocos días después encontraron el cuerpo de Pimentel arrojado en tierra recuperada. Había sido estrangulado. Algunos medios de prensa locales, citando fuentes policiales, dijeron que el secuestro estaba relacionado con el crimen organizado.
Pero Ortez dijo que la familia grabó las llamadas telefónicas de los secuestradores y tienen los recibos de los bancos del dinero para el rescate -prueba de que no fue un golpe gangsteril como en los otros muchos casos, dijo.
Las familias están aterradas, dijo.
"En Tijuana, si tienes un negocio, tienes miedo de crecer. Tienes miedo de pintar tu casa porque puedes llamar la atención", dijo Ortez.

1 de junio de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

vendedores en la calle


[Marla Dickerson] La economía mexicana es una economía de aceras.
Tlalnepantla, México. Cuando las autoridades decidieron limpiar esta ciudad, no corrieron ningún riesgo. La policía atacó poco antes de medianoche, armada con elementos anti-disturbios y una pala excavadora. Los intrusos fueron repelidos, las calles reducidas a escombros. ¿Era un ataque disimulado para erradicar a los traficantes de drogas? ¿A los pandilleros? ¿A insurgentes armados?
No, las autoridades municipales estaban desalojando a los vendedores callejeros, en gran parte mujeres y viejos cuyos puestos improvisados de tacos y tenderetes de ropa estaban obstruyendo el centro de la ciudad. Se les ordenó reubicarse para hacer lugar para un proyecto de renovación urbana, pero la mayoría no se movió y llevó a las autoridades a expulsar por la fuerza a casi 1.900 de ellos.
"El alcalde quiere crear una ciudad del primer mundo en este lugar donde la gente no tiene nada", dijo José Luis Vargas, líder de un grupo de vendedores que protestan contra su desalojo en marzo pasado. "Mejor morir peleando que de hambre".
La polvareda en esta arenosa municipalidad en el nordeste de la capital subraya una pelea de territorios que se libra en todo México.
Más de una década después de que el histórico Tratado de Libre Comercio de América del Norte transformara a México en una central exportadora, la economía formal del país de los negocios legales y trabajadores que pagan impuestos está perdiendo terreno drásticamente ante el sector encubierto.
Desde 2000 a 2004 la economía encubierta de México era la única fuente de crecimiento del empleo, y se hace cada más grande todo el tiempo. Algunos economistas calculan que hasta la mitad de los trabajadores del país se ganan la vida en trabajos de subsistencia como vendedores ambulantes y jornaleros porque no hay nada para ellos en la economía legítima ni una red de seguridad para los sin trabajo.
Para México esta hinchada legión de empresarios en las sombras es a la vez una bendición y una desgracia.
El sector encubierto proporciona bienes y servicios baratos para millones de personas de bajos ingresos, al tiempo que da a México una tasa de desempleo más baja que la de Estados Unidos. Andrés Manuel López Obrador, el alcalde de Ciudad de México y quizás candidato presidencial en 2006, reconoce esas agallas empresariales para aliviar las tensiones en un país cuyo sector formal está creando muchos menos empleos que el millón que se necesita al año solamente para mantenerse a la altura del crecimiento de la población.
"¿Por qué no ha habido una explosión social en México?", escribió en un libro reciente donde define su programa para solucionar los problemas del empleo y desarrollo de México. "La válvula de escape ha sido la economía informal, la emigración y el tráfico de drogas. Es doloroso admitirlo, pero esa es la realidad".
Pero dirigentes empresariales se quejan de que todas las industrias están perdiendo la competencia con los piratas y empresarios ilegales. Está costando demasiado a México en términos de ingresos fiscales perdidos y trabajos en el sector formal. Las áreas urbanas de México también sienten la presión de la explosión de vendedores ambulantes, colocando la calidad de vida de los residentes contra la necesidad de ganarse la vida de los voceadores.
La fricción es más evidente en Ciudad de México, donde unos 500.000 vendedores ambulantes exhiben sus artículos, venden tarjetas telefónicas en los semáforos, cedés pirateados en el metro y bocadillos en cocinas instaladas en las aceras.
El área que rodea la enorme plaza mayor, el Zócalo, el corazón simbólico de México, se parece a un gigante mercadillo de trueque. Partes del majestuoso Parque de Chapultepec parecía hasta el último otoño un país de hadas, cuando la dirección cerró por mantenimiento una popular sección. Funcionarios del elegante Polanco, el Beverly Hills de Ciudad de México, están tratando de reubicar a casi 500 comerciantes ambulantes que venden comida y baratijas no muy lejos de tiendas elegantes como Louis Vuitton.
"Está descontrolado", dijo Fernando Aboitiz, un parlamentario de Ciudad de México cuyo distrito incluye a Polanco. Dijo que el gobierno se había visto obligado a negociar con los vendedores ambulantes antes que simplemente desalojarlos.
Eso es porque la economía encubierta de México es tan grande que trabajadores del sector informal tales como vendedores callejeros y taxistas gitanos han formado sindicatos para proteger su territorio. Una vez establecidos los comerciantes al aire libre son extremadamente difíciles de erradicar, sobornando alternadamente a las autoridades y organizando marchas, sentadas y barricadas.
Lo que al observador casual parece caótico es en realidad una industria altamente organizada. La mayoría de los vendedores ambulantes de la capital pagan tarifas de algunos dólares al día a sus dirigentes, que dividen los territorios y mantienen la paz con funcionarios de gobierno y competidores. No siempre tienen éxito. Alejandra Barrios, dirigente de uno de los grupos de vendedores ambulantes más grandes de Ciudad de México está en prisión esperando su juicio después de una riña territorial con otra cooperativa. La mujer de 64 años está acusada de haber sido el cerebro del asesinato a balazos en 2003 del marido de una dirigente rival con la que se había estado peleando.
Grupos empresariales dicen que los vendedores ambulantes son los reclutas de una red de crimen organizado que está arruinando a los sectores legítimos de la economía.
Por ejemplo, se estima que dos tercios de todos los cedés de música que se venden en México son copias piratas vendidas abiertamente en las calles por hasta 50 centavos de dólar por copia. Los vendedores constituyen la cadena de distribución de ese comercio, que impide el crecimiento de la industria discográfica de México, obligando a los vendedores de música a cerrar, costando a la hacienda mexicana unos 100 millones de dólares al año en impuestos no percibidos, de acuerdo a la Asociación Mexicana de Productores de Fonogramas y Videogramas.
"Es la causa del desempleo, no su solución", dijo Manuel Tron, presidente de la Cámara Nacional de Comercio de Ciudad de México, sobre la economía informal del país.
Pero los vendedores ambulantes se burlan de la idea de que son delincuentes o el nexo de los problemas de empleo en México.
La madre soltera Elizabeth Tapia Alonso mantiene a sus tres hijos vendiendo ropa de hombre en las calles de Tlalnepantla. No cuenta con el gobierno, ni patrón ni familia que la saque de apuros cuando los niños enferman o hay que pagar la cuenta de la luz.
"Depende todo de mí", dijo. "No hay trabajo, e incluso si los hubiera nadie va a contratar a alguien como yo, sin educación".
En los primeros cuatro años del mandato del presidente Vicente Fox que comenzó en 2000, México no creó ni una sola nueva posición en su economía formal. Ese es el universo de los negocios inscritos legalmente que pagan impuestos al empleo e integran a sus trabajadores en el sistema de seguridad social.
En contraste, el empleo ilegal subió súbitamente, alimentado en gran parte por los vendedores ambulantes, cuyas filas se inflaron en un 40 por ciento entre 2002 y 2003 a más de 1.6 millones. En total, el gobierno mexicano calcula que algo más de 11 millones de mexicanos, vale decir casi un cuarto de la fuerza laboral, se ganan la vida en el sector informal de la economía. Algunos académicos y economistas aquí dicen que la mitad de la fuerza de trabajo de México es informal.
Esta actividad a la sombra pesa fuertemente sobre el desarrollo de México. Pocos en el sector informal pagan impuestos por sus negocios o ingresos. Es una de las razones por las que México, con una de las 15 economías más grandes del mundo, aparece junto a países como Sri Lanka cuando se trata de recolectar impuestos para pagar la educación, la infraestructura y los servicios públicos básicos. Eso a su vez perjudica su competitividad global.
México no es el único. El empleo informal aumenta en el mundo en desarrollo, incluyendo a América Latina, donde un 47 por ciento de los trabajadores se empleaban en la economía encubierta en 2003, en comparación con el 43 por ciento en 1990, según la Organización Internacional del Trabajo.
Los analistas se dividen a cuanto a qué causa la tendencia. Los defensores de la economía de libre mercado dicen que países como México no han ido suficientemente lejos en la apertura y reforma de sus economías a pesar del levantamiento de las fronteras arancelarias en todo el hemisferio. Los detractores de la globalización, sin embargo, denuncian los pactos comerciales que han arrasado con la agricultura en los países pobres, enviando a millones de trabajadores rurales hacia las ciudades a trabajar como jornaleros y vendedores ambulantes.
Todo lo que sabe María de los Ángeles Vanegas es que hay demasiados vendedores ambulantes en las calles de Chalco, una comunidad de clase trabajadora de unos 250.000 residentes a unos 50 kilómetros al sudeste de Ciudad de México.
La jefe de un grupo del vecindario llamado Salvemos a Chalco, está presionando a los funcionarios municipales para que pongan atajo al mercado del viernes que atrae a unos 5.000 vendedores a un área del centro de la ciudad. Dijo que lo que había comenzado hace décadas, quizás siglos, como un ritual semanal de los campesinos indígenas que vendían sus productos se había transformado en un baratillo abierto a todo el mundo de artículos baratos importados de China y mercaderías robadas ofrecidas por vendedores que no viven en la comunidad.
Haciéndose camino a través de los puestos de falsas zapatillas Nike y chisporroteantes tacos de cerdo un viernes hace poco, señaló las docenas de cables eléctricos que los comerciantes usan para desviar electricidad de postes cercanos. El tráfico avanzaba lentamente. Los choferes maldicen y tocan el claxon. Los altavoces de los vendedores ambulantes suenan estruendosamente. La basura resultante es tan gruesa que los vecinos dicen que los perros salvajes llegan todos los viernes a comer de los restos.
"Somos prisioneros de nuestra propia comunidad", dijo una exasperada Vanegas.
Pero son los vendedores ambulantes los que se sienten impotentes en Tlalnepantla, donde las autoridades desalojaron a la fuerza a los comerciantes de las aceras que se negaron a abandonar sus espacios en el centro de la ciudad. Los vendedores ambulantes dijeron que no habían recibido un aviso de antemano, una acusación que las autoridades rechazan. Lo que está claro es que cientos de agentes cerraron el área mientras operadores de maquinaria pesada destruían los puestos de metal que algunos vendedores habían instalado en las aceras. Luego rompieron el pavimento.
"Lo que queremos es una ciudad más limpia, más segura, más atractiva y un mejor lugar para vivir", dijo el alcalde de Tlalnepantla, Ulises Ramírez Núñez, sobre el proyecto de renovación.
Pero algunos de los vendedores, muchos de ellos mujeres viejas, lloraron abiertamente en medio de los escombros de los que habían sido sus lugares de trabajo durante décadas.
Patrocinea Santiago, 73, ganaba unos pocos dólares al día vendiendo frutas y verduras.
"A la edad que tengo, ¿dónde puedo ir?", dijo, sus ojos llenos de lágrimas.
Pero justo más allá del perímetro de destrucción, otros empresarios de la calle ya estaban colocando en las aceras lonas alquitranadas cargadas de mercaderías, alertas a la presencia de los polis.
"Tenemos que trabajar", dijo un joven que vende calcetines. "Tenemos que comer".

Cecilia Sánchez contribuyó a este reportaje.

9 de mayo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

prostitutas de la tercera edad


Una minifalda suele ser la primera insinuación. Cuando el cliente muestra interés, entonces comienzan a negociar. En el barrio de La Merced, en el centro de la capital mexicana, la prostitución funciona al igual que en muchos otros países. Los hombres "se quedan parados, observándonos primero por si acaso somos o no", explica una prostituta.
Ciudad de México, México. Pero para Carmen Muñoz, una "sexoservidora", los años no pasan en balde en su esquina. Los proxenetas suelen ser mafiosos que cobran comisión a cambio de seguridad, pero lo que no ofrecen son seguros de vejez. Muchas prostitutas de avanzada edad son pobres de solemnidad, y si no consiguen un cliente en un día en concreto, dormirán en la acera.
A sus 51 años, Carmen es una ramera que ha sufrido la dureza de perder poco a poco la juventud sin ver mejora alguna. Además de prácticamente no tener donde caerse muerta, lleva a 11 hijos a cuestas, y su familia no quiere saber nada de ella.
"Cuando ellos supieron que yo andaba en esto, me cerraron las puertas", cuenta.
Debido a la imponente ley de mercado, a medida que aumentan las arrugas bajan las tarifas. Muchas se venden por un plato de comida o de una cama donde pasar la noche. Es decir, por menos de dos dólares.
Sus clientes son muy variados. "De todo recogemos, aquí de todo; ha viejos, jóvenes y de todo", explica Guillermina, probablemente la decana de La Merced. Tiene 70 años, y su ropa de trabajo es un sencillo delantal, como cualquier abuela de su edad.
"No, pues ya que voy a enseñar; ya no tengo más que el pellejo pegado con los huesos", asegura Guillermina, que se opone a recibir una pensión por haber trabajado como prostituta, pues "la prostitución no debe ser incrementada por nadie", opina, añadiendo que calcula que medio millón de mujeres se dedican a la profesión en Ciudad de México.
Aun así, Guillermina tiene muy claro que lo suyo es un servicio a la sociedad. Aunque dice que los hombres de su edad apenas la miran, los clientes más jóvenes sí la solicitan.
"Si no existiéramos nosotros muchas violaciones hubieran habido. Para eso estamos, ¿no? Para servir a las personas".

No Se Acabará Jamás
Aunque la ley mexicana tiene cierta ambigüedad hacia la prostitución (por un lado la acepta mediante análisis médicos y por otro la criminaliza), las sexo servidoras de La Merced sufren también el acoso policial, aumentando aun más el estigma social.
Y detrás del estigma, las difíciles razones que les empujaron para trabajar en la calle.
"Desde la secretaria que se vuelve call girl para pagar su departamento y las colegiaturas de sus hijos en escuelas privadas hasta la señora jubilada, pues, que no le alcanza la jubilación para comer y que sale a la calle para prostituirse", recuenta Francisco Solís Peón, un ex diputado federal preocupado por temas sociales.
Carmen lo define de manera más general para iniciarse: "cuando se tiene hambre, cuando se tiene necesidad, cuando uno es huérfana de padre y madre..."

Esta prostituta teme el avance del tiempo como pocas.
"¿Qué va a pasar cuando tenga 70? Quién sabe, porque no los voy a alcanzar... muchas de las compañeras han muerto en las calles de hambre, de frío. A partir de los 40 años empieza la tristeza, empieza la soledad porque a veces los hijos se dan cuenta que uno es trabajadora sexual y lo echan a la calle lo rechazan a uno, se avergüenzan de uno", recuerda con amargura.
Y si ve su pasado con tanta hiel, el futuro no aguarda mucha miel tampoco.
"Cuando uno llega a ser mayor ya no interesa uno a nadie, no interesa uno a los padrotes ni a los hoteleros ni a las madrotas ni le interesa uno a las autoridades. Mucha gente dice que por qué no se meten de lavanderas, sí, posiblemente; si yo lo hice pero, qué cree, no pude salir adelante tenía siete pequeños.
"Eso no se va a acabar nunca porque mientras en este país haya tanta hambre y tanta necesidad, jamás se va a acabar; tanto hombre irresponsable que a veces nos deja con cuatro, cinco, seis hijos, esto no se va a acabar jamás", sentencia.Pero Carmen decidió hacer algo. En una antigua casa que albergaba un museo del boxeo, logró que las autoridades la donaran para abrir así un asilo improvisado de decenas de sexo servidoras. Aunque las instalaciones necesitan arreglos, pronto albergará a 65 personas.
"[Carmen] conseguía que estas chicas les dieran dinero para comer a estas mujeres, que algunas se las llevarán a los cuartos de un hotel. Muchas dormían en la calle tapadas con cartones", alaba la socióloga Marta Lamas.
En una sociedad llena de juicios sobre la profesión, el albergue no emitirá ninguno, y podrán seguir ejerciendo su profesión, pero ofrecerán otras alternativas. Podrán solicitar puestos en perfumerías, vendiendo chicles o limpiando el metro. Y si la sociedad no les pudo dar un nombre honroso mientras trabajaban, lo tendrán cuando se jubilan.
Hay mujeres que ya no están en condiciones de trabajar, si existe la jubilación no veo porque ellas no podrían estar jubiladas", razona Carmen.



©univisión

matan a periodistas en méxico


[Chris Kraul] Periodismo de investigación resultó fatal en México. Asesinan a un editor, secuestran a un periodista y se teme por su vida. Una tercera víctima fue disparada nueve veces.
Ciudad de México, México. Tres periodistas sabuesos han sido agredidos o han desaparecido este mes, y al menos uno de ellos fue asesinado, en una señal de que investigar la corrupción sigue siendo un negocio peligroso en México.
Los ataques parecen ser una iniciativa del crimen organizado para silenciar a la prensa de modo que "nadie sepa nada", dijo el sábado el fiscal general José Luis Santiago Vasconcelos.
La última víctima fue el galardonado editor de un diario, Raúl Gibb Guerrero, propietario de La Opinión en la ciudad de Poza Rica, cerca del Golfo de México. Fue matado a balazos el viernes en la vecina Papantla después de publicar artículos sobre traficantes de gasolina robada y drogas en el estado de Veracruz.
"Era un altruista, dedicado a usar el poder del diario para mejorar la sociedad", dijo el periodista Gabriel Hernández sobre su difunto patrón. "Esto no nos parará. Él merece que continuemos la lucha".
El asesinato de Gibb se produjo después del atentado contra una periodista radial, Guadalupe García Escamilla, de Nuevo Laredo, una ciudad fronteriza en el estado de Tamaulipas el 5 de abril. García Escamilla recibió nueve impactos de bala cuando salía de la emisora Estereo 91. Sobrevivió el atentado, pero sigue en condiciones críticas.
Nidia Egremy, de la Sociedad de Periodistas Mexicanos, dijo que García había estado investigando la corrupción municipal en Nuevo Laredo, y había recibido amenazas.
"El estado de Tamaulipas es el más peligroso de México cuando eres independiente y crítico", dijo Egremy. El sábado, el ministro de Seguridad Pública del estado, Luis Roberto Gutiérrez, sugirió que los periodistas porten armas de fuego.
Alfredo Jiménez Mota, 25, periodista del diario El Imparcial en la norteña ciudad de Hermosillo, desapareció cuando se dirigía hacia una entrevista el 2 de abril y desde entonces no se le ha vuelto a ver públicamente. Las autoridades y colegas temen por su vida. Jiménez Mota escribió unos artículos hace poco sobre supuestos planes de los traficantes de drogas para matar a funcionarios de gobierno.
"No tenemos detalles sobre a quién iba a ver o qué temas iban a tratar", dijo su padre, José Alfredo Jiménez, en una conferencia telefónica desde Hermosillo sobre la naturaleza de la última misión de su hijo. "Es una tortura no ser capaz de hablar con él, de encontrarlo".
México es uno de los lugares más peligrosos del mundo para que los periodistas pueden ejercer su oficio, dijo Carlos Lauria, coordinador del Comité para Protección de los Periodistas, con sede en Nueva York. Está en el 11º lugar en el número de periodistas asesinados en la última década, nueve. Iraq, Argelia y Colombia están arriba en la lista.
El Instituto Internacional de la Prensa informó el mes pasado que cuatro periodistas fueron asesinados en México el año pasado, más que en cualquier otro país latinoamericano. Observó que la "corrupción y el tráfico de drogas han hecho casi imposible que los periodistas lleven a cabo sus investigaciones periodísticas" en México.
Lauria dijo que en la región fronteriza del norte, a través de la cual entran drogas de contrabando a Estados Unidos de varios billones de dólares al año, ha devenido especialmente peligrosa. La policía mexicana rara vez resuelve los crímenes, dijo, que contribuye a que se produzcan más atentados.
La impunidad en torno a estos crímenes es visto como una luz verde por los que los cometen, para atacar a otros periodistas", dijo Lauria.
José Carreño, director de estudios de periodismo en la Universidad Iberoamericana de Ciudad de México, dijo que el periodismo de investigación, de por sí raro en el país, se había transformado todavía en menos atractivo para los periodistas porque "fuerzas incontrolables actúan con mayor impunidad".
La familia de Gibb fundó La Opinión hace medio siglo en Poza Rica, un centro de refinerías donde el empleador más importante es Petróleos Mexicanos, o Pemex, el monopolio estatal del petróleo.
Durante la dirección de Gibb, La Opinión obtuvo dos premios nacionales, en 2002 y 2004, por su trabajo en el descubrimiento de bandas de contrabandistas de gasolina que supuestamente operaban en complicidad con altos funcionarios de Pemex. A pesar de esos artículos, las bandas todavía roban gasolina directamente de las refinerías y la venden de manera adulterada a las gasolineras de varios estados, de acuerdo a informes recientes de La Opinión. El artículo más reciente del diario sobre el fraude apareció el 4 de abril.
Las autoridades dijeron que Gibb había recibido amenazas poco antes de su asesinato. El editor se dirigía el viernes en coche a casa cuando fue parado por cuatro pistoleros en dos camiones que le metieron 15 balas en el cuerpo. La policía no ha hecho ninguna detención.
Lo sobrevive su esposa, Ana, y sus tres hijos.

13 de abril de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

prostitutas viejas con residencia


[Mary Jordan] Prostitutas viejas encuentran protector en el alcalde de Ciudad de México.
Ciudad de México, México. Las cataratas anublan sus ojos y la artritis pone rígida su columna, pero María Luisa Torres, 70, todavía recorre la calle de La Merced vendiendo su cuerpo, como otras muchas mujeres en el barrio del centro, donde casi todo tiene un precio.
"¿Me gustaría cambiar de vida? Sí", dijo Torres, con un cigarrillo apagado manchado de lápiz labial en su arrugada mano y sus medias beige sujetas con tiras de goma. Pero después de trabajar como prostituta durante cuarenta años -o cincuenta, no recuerda-, ahora no es fácil parar.
Entre las miles de prostitutas de la ciudad más grande de Norteamérica hay cientos de mujeres en sus sesenta, setenta y ochenta que continúan vendiéndose a sí mismas para ganar dinero y comprar alimentos o medicinas, de acuerdo a grupos de mujeres. Ahora un inusual proyecto para darles albergue en una residencia pública está llamando la atención no sólo sobre su número sino sobre las políticas sociales del asediado alcalde Andrés Manuel López Obrador, que hace poco asignó un edificio para las prostitutas.
López Obrador se ha construido una amplia base de apoyo entre los desamparados desde que asumiera el cargo en 2000. Además de construir casas para los pobres, ha establecido pagas mensuales y descuentos en el transporte público para la tercera edad, asistencia médica para los minusválidos y apoyo económico para las madres solteras. Ha renovado calles y parques, gastado pródigamente en proyectos de obras públicas destinados a descongestionar el tráfico e incluso asignó un espacioso edificio del ayuntamiento para las prostitutas de la tercera edad.
Así, cuando el Congreso votó el jueves para despojarlo de su inmunidad ante procesos criminales por una disputa de tierras relativamente insignificante, varios cientos de miles de personas -muchas de ellas los vecinos pobres de la ciudad- marcharon sobre la plaza mayor de la ciudad para manifestarle su apoyo. Denunciaron la medida como el linchamiento político de su alcalde, el candidato que obtuvo la mayoría de las intenciones de voto en un sondeo sobre las elecciones presidenciales del próximo año.
Los rivales de López Obrador dicen que sus liberales gastos en programas sociales no representan un gran corazón, sino un gran ego. Pero aunque los críticos digan que sus programas sociales, tales como la residencia, son loables, también dicen que el alcalde están usando el dinero del ayuntamiento para comprar votos a expensas de la salud económica a largo plazo de la ciudad. Dicen que sus medidas económicas asustan a los inversores que podrían mejorar la economía de la ciudad y crear empleos que ayudarían a la gente a salir de la pobreza.
El sábado López Obrador dijo a periodistas reunidos frente a su modesto edificio de apartamentos que "no hay modo de que me vayan a silenciar". Mientras sus partidarios gritaban: "¡No estás solo!", dijo que permanecería en su casa, y miembros importantes de su despacho continuarían ocupándose de los asuntos día a día de la ciudad, mientras esperaba noticias sobre su anunciada detención.
Las autoridades han indicado que López Obrador será detenido en unos 10 días. Las leyes mexicanas impiden que una persona que hace frente a cargos criminales puede presentarse como candidato a la presidencia.
Hablando desde Roma, donde asistía al funeral del Papa Juan Pablo II, el presidente Vicente Fox defendió la medida contra el alcalde, diciendo que daba al mundo un ejemplo de la "legalidad y adherencia a la ley" de México.
Muchas de las trabajadores sexuales de la tercera edad que dejarán pronto sus sucios burdeles y pórticos para trasladarse a un vistoso edificio colonial de más de medio millón de dólares, quieren a López Obrador en las papeletas de votación este próximo año.
"Este es el primer gobierno que abre sus puertas y escucha a las trabajadoras sexuales", dijo Carmen Muñoz, 51, que coordina a las mujeres. Dijo que había trabajado como prostituta durante 30 años pero nunca encontró a un alcalde dispuesto a ayudar a gente como ella. "Estamos muy agradecidas", dijo.
Las mujeres de La Merced, un área de mercado y zona roja cerca del centro de la ciudad, dijo que López Obrador está prestando una atención largamente debida a los desamparados y olvidados. Después de realizar varias reuniones con las prostitutas de La Merced -algo que no había ocurrido nunca antes-, López Obrador les dio el edificio y ordenó a su gabinete ayudarlas para obtener seguro médico y otros beneficios.
Semillas, un grupo de mujeres, está coordinando una campaña de recaudación de fondos para amoblar y equipar con camas, una cocina y una clínica médica el edificio donado. El plan es inaugurarlo más tarde este año. Conocidas personalidades, incluyendo a la escritora Elena Poniatowska, la cantante Eugenia León y la actriz Jesusa Rodríguez, también apoyan el proyecto. Poniatowska está ayudando a organizar una gran marcha en apoyo del alcalde para el 24 de abril.
Las que viven en la residencia son prostitutas "independientes" de 60 a 85 años, que no tienen chulos ni están asociadas a grupos que se quedan con un porcentaje de las ganancias de las mujeres.
Torres, la trabajadora sexual de 70 años, dijo que la nueva residencia significa que ya no tendrá que preocuparse de encontrar clientes para pagar por un lugar donde dormir. Su rizado pelo cano lo ha teñido rubio y lleva una rebeca sobre un vestido de flores estampadas que le cae por debajo de las rodillas. No se necesita que sea más elegante ni más corto, dijo.
Los hombres saben que no es joven, pero ella prefiere pensar que "una antigüedad puede ser más valiosa que algo nuevo", explicó. Se paseó por el Jardín Loreto, un parque cercano, diciendo a los hombres que encontraba a su paso: "¿Vamos, amor?" Después de ponerse de acuerdo en un precio -a menudo 5 dólares o menos- lleva a su cliente a un cuarto de los muchos destartalados hoteles cercanos. Lo ha estado haciendo durante décadas, desde que dejara las plantaciones de coco en el oeste de México. Al principio tenía muchas esperanzas y esperaba abrir un quiosco de bocadillos. "Pero en su puesto "no se paraban ni las moscas" y optó por el único modo seguro de ganar dinero que pudo encontrar.
Muñoz, la dirigente de las mujeres, dijo que las prostitutas viejas normalmente reciben menos dinero por sus servicios que las jóvenes. Algunos hombres, jóvenes y viejos, recurren a mujeres más viejas que ven como "figuras maternales", dijo, y algunos pagan a las trabajadoras sexuales más viejas "para hablar sobre sus problemas".
Hermelinda Bermúdez, una trabajadora sexual en sus setenta, dijo que había empezado en el oficio para ganar dinero para sus hijos y ahora necesita el dinero para sus nietos. Pero ahora que está más vieja, se hace más difícil encontrar clientes, dijo, y empezó a llorar.
Muñoz dijo que muchas mujeres pobres se dedican al trabajo sexual para pagar las matrículas y el alimento de sus hijos; de ese modo, una familia agradecida se ocupa de ellas más tarde en la vida. Pero a veces las familias rechazan a esas mujeres y terminan solas en la calle. Es a esas mujeres a las que López Obrador está tratando de ayudar, dijo Muñoz.
Marta Lamas, una fundadora de Semillas e importante feminista, dijo que algunas mujeres pobres del campo toman diariamente el bus de tres o cuatro horas de viaje a Ciudad de México para trabajar en burdeles que no son más que grandes habitaciones con cortinas que separan los pequeños espacios. Luego al atardecer vuelven en bus a sus familias, que no tienen ni idea de cómo pasan sus días.
Después de una larga entrevista una tarde reciente, Torres -una declarada partidaria de López Obrador- se levantó de un banco en el edificio donado y se llevó la mano a su espalda.
"Estoy tan tiesa", dijo, estirándose antes se salir hacia el parque de nuevo. Llevaba un bordado de flores en el que estaba trabajando. Dijo que ansiaba que la residencia fuera completada pronto para sentarse en su enorme patio interior, al fin un lugar cómodo para su único pasatiempo.
"Lo que realmente me gusta hacer, es bordar", dijo.

10 de abril de 2005
©washigton post
©traducción mQh