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méxico

mató a trescientas personas


México: Detienen a presunto autor de 300 homicidios.
México. El ejército mexicano detuvo a tres hombres, los que presumen son sicarios, en el estado de Baja California. Entre los detenidos se encontraría el responsable de al menos trescientos homicidios, según informaron fuentes oficiales.
Los sicarios fueron detenidos en un operativo efectuado en un complejo turístico del municipio de Ensenada, a unos ochenta kilómetros de la frontera con Estados Unidos, indicó el ejército en un comunicado.
Los militares indicaron que Santiago Meza Flores, uno de los sujetos apresados, confesó haber deshecho en ácido unos 300 cuerpos de personas que mantenían deudas o eran enemigas del narcotraficante Teodoro Eduardo García Simental, alias -El Teo’, miembro del cartel de los hermanos Arellano Félix.
El ejército precisó que el homicida se encuentra entre los 20 narcotraficantes más buscados por el FBI y se hace llamar ‘El Pozolero’.
También fueron detenidos Héctor Manuel Valenzuela, de 45 años, quien dijo ser "cocinero personal" del narcotraficante y Fernando López Alarcón de 49 años, asistente de cocina. A ambos se les decomisaron varias armas largas.
Según testigos, antes de que los operativos policiales rodearan la casa donde estaban los delincuentes, un grupo de personas logró escapar a toda velocidad en autos de lujo.
Tras allanar el lugar se incautaron cuatro vehículos y cuatro armas, tres chalecos antibalas, cargadores y cartuchos de diversos calibres y dos granadas de fragmentación.

24 de enero de 2009
©la tercera
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droga en todas partes


En Sinaloa, el tráfico de drogas ha infiltrado casi todos los aspectos de la vida. En este estado del Pacífico, los narcos se han hecho camino en el gobierno, en los negocios y en la cultura. Aquí los niños aspiran a ser traficantes.
[Tracy Wilkinson] Culiacán, México. Yudit del Rincón, una parlamentaria de 44 años, propuso este año a la legislatura del estado obligar a los legisladores a someterse a un test de drogas para demostrar que estaban limpios.
Sus colegas acogieron la idea con aplausos. Luego les volvió a sorprender: Dos técnicos de laboratorio estaban esperando entre el público para someter a los legisladores presentes al test de drogas. Dijo que eso serviría como ejemplo.
En la estampida hacia la puerta que estalló seguidamente, los legisladores se pisotearon unos a otros, dijo Del Rincón.
Del Rincón no estaba sorprendida para nada. Nació y creció en Sinaloa, un estado en la costa del Pacífico, sede de los capos más importantes del narcotráfico, de sus empresarios más talentosos y de algunos de los más viciosos policías y funcionarios de gobierno.
Enormes extensiones de Sinaloa se convierten periódicamente en zonas prohibidas para desconocidos; el gobierno central abdicó su control hace mucho tiempo. Según algunos, 32 ciudades son gobernadas por gángsteres.
En Culiacán, la capital del estado, hay más casinos que librerías, y las concesionarias de yates y Hummers sirven a los inexplicablemente ricos.
Aquí es donde empezó el folklore narco, con canciones e iconos que rinden homenaje a gángsteres, y donde los niños quieren ser gángsteres cuando grandes. El modo en que Sinaloa se enfrenta a su alma dividida ofrece una visión sobre el curso de la guerra de las drogas en México, donde en lo que va de año han muerto asesinadas más de cinco mil personas en incidentes relacionados con el tráfico de drogas.
"El monstruo perdió toda proporción", dijo Del Rincón, que es miembro del conservador Partido de Acción Nacional.
Una arrojada mujer de grandes ojos y manos que no están nunca quietas, Del Rincón recorre con la vista las mesas de las cafeterías donde se reúne con gente, identificando a los que pueden escucharla; baja la voz cuando menciona algún nombre. Su marido y estrecho colaborador controla su paradero todos los días.
Esos son los riesgos que se corren por abrir la boca.
"Los narcos tienen redes incrustadas en el tejido social de los negocios, la cultura, la política, en todos los aspectos de la vida".

Cosechas
La amapola y la marihuana se han cultivado en las montañas de Sinaloa desde fines del siglo diecinueve. Los campesinos mexicanos han cosechado sus siembras durante décadas y dinastías enteras se han dedicado a su comercio.

Excepto por la brutal represión de los años setenta, gobiernos sucesivos se han adaptado al tráfico de drogas, incluso cuando México se convirtió en el teatro de operaciones de la cocaína colombiana en dirección a su principal mercado: Estados Unidos.
Entonces sólo un partido gobernaba México. El Partido Revolucionario Institucional, PRI, controlaba todo, desde las más pequeñas organizaciones campesinas hasta la presidencia.
"El estado era el referí, e imponía sus reglas del juego a los traficantes", dijo el historiador nacido en Sinaloa, Luis Astorga. "El mundo de los políticos y el mundo de los traficantes contenía y protegía al otro, simultáneamente".
Poco a poco, el monopolio comenzó a resquebrajarse. Otros partidos aparte del PRI empezaron a ganar las elecciones, aquí y en todo el país. Otras caras se incorporaron a las legislaturas regionales, mientras el PRI luchaba por mantenerse en el poder. El PAN de Del Rincón ganó la alcaldía de Culiacán y otros cargos en Sinaloa.
Finalmente, en 2000 el PRI perdió la presidencia.
El pluralismo político de México puede haber hecho un hueco para revoltosas como Del Rincón, pero también lo ha hecho para la guerra declarada entre las pandillas de narcotraficantes, que empezaron a dividirse y competir.
"El estado ya no era el referí, y así los traficantes tuvieron que arbitrar ellos mismos", dijo Astorga. Y ese no iba a ser un proceso con buenas maneras.
Gradualmente, la gente respetuosa de la ley aprendió un nuevo código de conducta: Mantén la cabeza gacha, no preguntes demasiado, aléjate de los restaurantes y tiendas de lujo donde los gángsteres pasan el tiempo. Las reuniones familiares terminan pronto; todos quieren volver a casa antes de la puesta de sol.
"México fue una bomba de tiempo durante mucho tiempo, y ahora finalmente se perdió el control totalmente: más armas, más dinero, más peleas internas", dijo Marco Antonio Castrejón, un dentista cuyos abuelos bajaron de las montañas y se asentaron en Culiacán hace unos sesenta años. Castrejón y sus siete hermanos trabajaron duro, obtuvieron sus diplomas y empezaron negocios legítimos, incluso cuando hombres armados y de aspecto amenazador ocuparon las calles.
Hace unos ocho años, Castrejón impidió que su hijo mayor se marchara de Culiacán. Generación tras generación, la familia se había mantenido unida. Quedarse era importante, dijo.
Pero este año, cuando su hijo menor cumplió los diecisiete y quiso marcharse, la puerta estaba abierta.
"Antes me asustaba que mis hijos estuvieran lejos de nosotros", dijo Castrejón, 48. "Ahora el temor más grande es que se queden".

Policía en Peligro
Pedro Rodríguez, 41, ha sido agente de policía durante la mitad de su vida en uno de los lugares más mortíferos para los polis del mundo. Entró a la policía directamente tras salir del ejército. Pensaba que la disciplina que admiraba de los militares continuaría en el cuerpo de policía de Sinaloa.
Y le gustaba la autoridad que le daba el uniforme de policía.
Dijo que todo eso cambió hace siete años.
"Antes, como un agente de policía uniformado, yo podía alzar la mano en la calle y parar a un trailer", dijo Rodríguez. "Hoy en día los camiones te pasan directamente por encima".
Más de cien agentes de policía han sido asesinados este año en Sinaloa, la mayoría de ellos acribillados. Otros han huido, o han aceptado sobornos y cambiado de barricada. Casi el setenta por ciento del cuerpo de policía está bajo el dominio de los traficantes, según algunas estimaciones.
Se cree ampliamente aquí que muchos legisladores y otros políticos son elegidos con la ayuda del dinero de los narcotraficantes, a cambio de un poder de veto sobre el nombramiento de los jefes policiales.
Rodríguez sabe que puede ser traicionado por algún agente corrupto. Reza todos los días antes de salir de su modesta casa donde vide con su mujer y cuatro hijos. Trabaja en una ciudad que a primera vista parece normal, con sus calles atascadas por el tráfico y los oficinistas que salen a almorzar.
Luego esas mismas calles se convierten en una galería de tiro. Hombres armados en SUVs de cristales oscuros disparan contra rivales o policías de día y de noche. Cinco agentes federales y del estado fueron asesinados en una lluvia de balas en el importante Boulevard Emiliano Zapata, de Culiacán, una noche hace poco. El camión con sus cuerpos ensangrentados se detuvo frente a un concurrido casino bajo las luces de neón azules y púrpuras y palmeras sintéticas. Fue la tercera vez en las últimas semanas que todo un pelotón de agentes fue exterminado en una emboscada. Nunca se arresta a nadie; las balaceras, incluso de los polis, son rara vez investigadas.
"Hace veinte años conocíamos a algunos padrinos de la mafia, pero eran discretos", dijo Rodríguez. "Hoy tenemos que vérnoslas con aprendices, que se quieren hacer ricos rápidamente, que cometen enormes excesos, que quieren llamar la atención".
Ese caos hace que algunos se muestren nostálgicos de los viejos tiempos, cuando unas pocas dinastías de Sinaloa dominaban el tráfico de drogas, como habían hecho durante generaciones. Amado Carrillo Fuentes se trasladó de Sinaloa a Chihuahua en los años ochenta y noventa y dirigió la red de narcotráfico de Juárez, lo que lo convirtió en uno de los hombres más ricos del planeta, dueño de una flota de aviones privados y enormes propiedades inmobiliarias en todo el mundo.
Cuando el sistema centralizado cedió, los sinaloenses se enfrentaron a un nuevo reto: el cartel del Golfo.
Con sede en el estado de Tamaulipas, la pandilla del Golfo tenía la reputación de gozar de la protección y de  tener lazos con Raúl Salinas de Gortari, hermano del ex presidente de México, Carlos Salinas de Gortari. Después de la detención de su capo, Osiel Cárdenas, el cartel del Golfo fue el primero en introducir un ejército paramilitar.
La organización de narcotráfico reclutó a fuerzas especiales de los ejércitos mexicano y guatemalteco y formó los Zetas, despiadados asesinos a sueldo. Los Zetas dejaron una de sus primeras tarjetas de visita en Uruapán, en el estado de Michoacán, en septiembre de 2006, cuando arrojaron cinco cabezas cercenadas al suelo de un salón de baile.
Los sinaloenses, a su vez, reforzaron su seguridad, y los Zetas al otro lado adiestraron a nuevos reclutas. Ahora, según los investigadores, actúan como mercenarios varios cientos de ellos, la mayoría de entre 17 y 35 años.
"Cada cartel necesita su propia policía, su protección, su grupo de choque, y esa dinámica ha estado creciendo exponencialmente en los últimos dos años", dijo un alto personero policial estadounidense. "Y ahora se trata de que un cartel supere al otro".

Represión
Cuando Felipe Calderón asumió la presidencia hace dos años, la violencia ya había empezado. Calderón desplegó al ejército durante los primeros días después de su investidura. El presidente, según sus asesores, estaba genuinamente impresionado por la ola de asesinatos que barría el país y la capacidad de los traficantes para infiltrar el mundo político e incluso posiblemente tratar de ser elegidos.

Sin embargo, incluso entre los partidarios de Calderón hay quejas de que el presidente subestimó la dimensión del problema, de que despachó un ejército mal preparado para la tarea y que no están peleando en los frentes político y económico. La consecuencia es que las reacciones han resultado ser más sangrientas de lo que se había anticipado.
Con montones de dinero, los traficantes siguen protegiéndose a sí mismos y se hacen camino en el gobierno mediante sobornos, dice Edgardo Buscaglia, experto en el crimen organizado que asesora al congreso mexicano.
En el último escándalo, y potencialmente el más explosivo, se dice que los traficantes de Sinaloa sobornaron a funcionarios antidrogas en la remota Ciudad de México, adquiriendo información desde dentro sobre la guerra de Calderón contra los contrabandistas.
Buscaglia advierte contra la "afganización" de México, en que barones de la droga rivales ocupan poco a poco diferentes estados.
"Si una organización criminal se apodera de un estado, y otra organización de otro, entonces tienes todos los ingredientes de una guerra civil", dijo Buscaglia. México todavía no llega a ese nivel, dijo Buscaglia, pero esa descomposición se presiente como un verdadero peligro.
Buscaglia cree que los traficantes controlan el ocho por ciento de las municipalidades de México, cerca de doscientas ciudades y pueblos, sobre la base de su análisis de datos como las órdenes de detención contra agentes de policía, detenciones realizadas por el ejército de funcionarios elegidos, y la presencia de actividades criminales sancionadas, como la venta de drogas y la prostitución.
A la cabeza del grupo estaba el estado de Sinaloa, con 32.
Jesús Vizcarra Calderón, alcalde de Culiacán, se sintió obligado el año pasado a negar los rumores de que su considerable fortuna proviene de los traficantes sinaloenses. Vizcarra ha sido señalado por el gobernador de Sinaloa como el próximo candidato del PRI para la elección de gobernador este año [2009].
El legislador del estado de Sinaloa, Óscar Félix Ochoa, también negó estar implicado en actividades criminales después de que fueran detenidos en junio sus tres hermanos, presuntamente por la posesión de dieciocho kilos de cocaína, armas y dinero. Al mismo tiempo, el ejército descubrió una casa de seguridad donde alojaban pistoleros implicados en el asesinato de un agente federal, con más de cinco millones de dólares en una caja fuerte.
Del Rincón, la arrojada legisladora, dirigía la carga contra Félix Ochoa. Un día alguien le envió una corona fúnebre a su casa, con su nombre en ella.
En estos días se muestra más cuidadosa, pero está más determinada que nunca a desafiar al status quo narcotizado.
"Toda la sociedad está contaminada", dijo. "Somos rehenes... Si nos callamos, ¿dónde terminaremos?"
Después de luchar toda una vida para mantener a su familia a resguardo de los traficantes, Del Rincón estaba consternada cuando su hijo empezó a vestirse como buchón -los jóvenes que emulan a los traficantes.
"Si no nos vestimos así, las chicas ni siquiera nos miran", le dijo su hijo.
"Ser narco está de moda", dijo Del Rincón, moviendo la cabeza. "Es el status".
En los cementerios de Sinaloa, yacen muchos miembros de la nueva generación, tras morir prematuramente. Las familias gastan cientos de millones de dólares en la construcción de mausoleos que adulan la vida que llevó a la tumba a sus familiares. Las criptas son construidas con mármol italiano, candelabros de cristal, columnas corintias y puertas francesas.
En una, ‘Lupito’ descansa en paz con su AK-47; ‘Beta’, ‘Payan’ y decenas más emprenden viaje hacia el más allá entre estatuas de la Virgen María, y acompañados por botellas de tequila, latas de cerveza Tecate y cajetillas de Marlboro.
La edad promedio de estos hombres, enterrados todos en los últimos meses, es de menos de veinticinco años.

15 de enero de 2009
28 de diciembre de 2008
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quieren reintroducir pena de muerte


El aumento en homicidios y secuestros relacionados con la guerra contra los narcotraficantes en el país, ha creado un clima de temor. Según juristas, hay demasiados obstáculos para reintroducir la pena capital.
[Tracy Wilkinson] Ciudad de México. La rabia y frustración sobre los desenfrenados asesinatos y secuestros han encendido aquí un raro debate sobre la legalización de la pena de muerte, un castigo que ha sido prohibido en México durante casi medio siglo.
Los legisladores acordaron el jueves oír la próxima semana los alegatos sobre una propuesta para reformar la Constitución mexicana para permitir la pena de muerte en un número limitado de casos.
La iniciativa de Humberto Moreira, gobernador del norteño estado fronterizo de Coahuila, permite imponer la pena de muerte a secuestradores condenados que hayan asesinado o mutilado a sus víctimas. Dijo que en lo que concierne a la gente de su estado, ahora el único problema es cómo ejecutar a los convictos, no si hacerlo o no.
Es altamente improbable, si no imposible, que se pueda reintroducir la pena de muerte, debido a los obstáculos legales, dijeron expertos. Pero ese no es el punto. Moreira se ha nutrido del pánico entre la opinión pública por la ola de crímenes, un clima de miedo que ha convertido la ley y el orden en el más importante problema del país.
Gran parte de la carnicería está relacionada con la guerra contra las drogas del gobierno mexicano, en momentos en que las fuerzas del gobierno reprimen a poderosos narcotraficantes y estos luchan unos contra otros sobre segmentos del lucrativo negocio.
Pero la violencia está afectando a la sociedad. Dos recientes secuestros de hijos de mexicanos ricos -uno apareció muerto, el otro no ha sido encontrado todavía- subrayaron la vulnerabilidad de la gente. Tanto como los crímenes mismos, el hecho de que haya tan pocos procesos -impunidad y ausencia de justicia- irrita a la sociedad mexicana.
"Si el 98 por ciento de los criminales elude ser juzgado por sus crímenes, está claro que la población se siente herida y tiende a apoyar la pena capital", dijo a periodistas Gerardo Priego, un legislador del gobernante Partido de Acción Nacional, PAN.
La iniciativa de Moreira recibió rápidamente el apoyo de varios gobernadores de su Partido Revolucionario Institucional, PRI.
Pero los críticos acusaron a Moreira de demagogia y de sacar ventajas políticas del ánimo de la opinión pública. La Comisión de Derechos Humanos de Ciudad de México declaró que el retorno a las ejecuciones administradas por el estado harían retroceder al país en doscientos años.
"Detrás de este llamado [para reintroducir la pena capital] se encuentra la desesperación de la sociedad por el clima de inseguridad en que estamos viviendo", dijo Alberto Herrera, director del capítulo mexicano de Amnistía Internacional. "Pero se corre el riesgo de que provoque llamados a vengarse. Las épocas de desesperación son el peor momento para las soluciones fáciles".
La reimplantación de la pena capital es poco probable, debido a razones jurídicas y políticas. La última ejecución en México data de 1961, coincidentemente en Coahuila, el estado donde se originó la actual iniciativa. La pena capital siguió en los libros, sobre todo dentro del sistema judicial militar, pero no se utilizaba y fue abolida en 2005.
En 1981, México firmó un tratado de derechos humanos como parte de la Organización de Estados Americanos que dictamina que la pena de muerte, una vez eliminada, no puede ser reintroducida.
Además, el PAN, que controla el Congreso, dice que se opone a reformar la Constitución para permitir la pena capital.
Sondeos recientes mostraron que el apoyo a la pena de muerte ha aumentado a casi dos tercios de la población encuestada.
Miguel Carbonell, experto en derecho constitucional de la Universidad Nacional Autónoma de México, dijo que pese a la indignación pública, la posibilidad de que se reinstale la pena de muerte, dados los tratados internacionales suscritos por México, era "nula".
"Todos estamos preocupados por la situación de seguridad y todos queremos medidas fuertes", dijo. "Pero el estado no puede caer en el mismo esquema de conducta criminal que los delincuentes".
En una acción separada el jueves, la Cámara Baja del Congreso mexicano aprobó un paquete de medidas sobre la seguridad del estado dirigido a reforzar la capacidad del estado para combatir a los narcotraficantes y al crimen organizado. Clave entre las medidas se encuentran las disposiciones que previenen la infiltración de los cuerpos de policía por elementos criminales.

15 de diciembre de 2008
5 de diciembre de 2008
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zar antidrogas cobraba sobornos


Narcotraficantes mexicanos sobornaban al ex jefe de antinarcóticos, dicen funcionarios. Noé Ramírez Mandujano, un prosecutor que renunció como director de la unidad contra el crimen organizado en julio, ha sido arrestado por sospechas de que haya pasado información a narcotraficantes de Sinaloa.
[Ken Ellingwood] Ciudad de México. En una pesquisa cada vez más amplia sobre corrupción en los niveles más altos de la policía mexicana, las autoridades dijeron el viernes que el ex jefe de antinarcóticos del país había aceptado 450 mil dólares a cambio de que avisara a los traficantes.
Noé Ramírez Mandujano, veterano prosecutor federal que encabezaba una unidad de elite contra el crimen organizado conocida por sus iniciales en español SIEDO, fue detenido por sospechas de haber pasado datos a narcotraficantes del estado de Sinaloa, dijo el fiscal general de México Eduardo Medina Mora.
Ramírez, 47, que sirvió en el cargo durante veinte meses antes de renunciar en julio, es el funcionario policial de más alto rango en ser arrestado en el marco de la investigación oficial sobre la infiltración de narcotraficantes en las agencias de policía.
Los cargos en su contra son los más graves contra un funcionario de antinarcóticos mexicano desde que el ex zar antidrogas el país fuera arrestado en 1997 acusado de colaborar con un cartel de la droga de Ciudad Juárez.
Otros seis funcionarios y agentes de SIEDO, una sección de la oficina del fiscal general que investiga el contrabando de drogas, el tráfico de armas y otras actividades criminales, han sido acusados de filtrar información hacia la organización de Sinaloa.
Medina Mora dijo que un informante protegido dijo a las autoridades que había pagado a Ramírez un total de 450 mil dólares como parte de un esquema de pagos mensuales, "a cambio de que entregara información sobre investigaciones y acciones en curso" contra los contrabandistas de Sinaloa.
El fiscal general dijo que Ramírez compareció voluntariamente ante los prosecutores para responder las acusaciones y que había suficientes motivos para detenerlo.
Medina Mora no especificó qué tipo de información se sospecha que Ramírez pasada a la banda. Dijo que la información era entregada a dos facciones de Sinaloa: los hermanos Beltrán Leyva, y los hermanos Zambada.
Los cargos, de ser verídicos, representan un importante revés para la guerra contra los carteles de la droga mexicanos del presidente Felipe Calderón, que ha sido un elemento central durante sus dos años de gobierno. México está acosado por la violencia del narcotráfico, que este año se ha cobrado la vida de más de cuatro mil personas este año, de acuerdo a cifras no oficiales de la prensa del país.
Las acusaciones abollan todavía más la reputación de SIEDO, que funcionarios estadounidenses consideraban fiable.
Más evidencias de la infiltración del cartel a alto nivel podría provocar que los agentes se tornen más recelosos acerca de compartir información con la agencia.
La detención de Ramírez, como parte de una pesquisa llamada Operación Limpieza, también probablemente socavará la confianza de la opinión pública. Los mexicanos se muestran cada vez más hartos de la matanza y hace bastante tiempo se acostumbraron a las acusaciones de corrupción contra funcionarios policiales del más alto nivel.
La ofensiva, que ha puesto en las calles a 45 mil tropas federales y cinco mil agentes de la policía federal, ya ha resultado en la detención de varias figuras relevantes en el narcotráfico y enormes decomisos de drogas, dinero y armas. Pero la ofensiva todavía no ha logrado desmantelar a ninguna de las organizaciones más importantes.
Además, en los últimos meses funcionarios del gobierno de Calderón han debido hacer frente a toda una serie de detenciones de agentes de policía y prosecutores asignados a la lucha contra el narcotráfico.
Esta semana, las autoridades anunciaron que habían detenido al enlace mexicano de Interpol como parte de la investigación de las filtraciones hacia los carteles. Fue el tercer comandante de la policía federal de alto nivel detenido en las últimas semanas.
Calderón, que el viernes se encontraba de viaje en Chile, dijo que estaba determinado a limpiar su gobierno.
"El gobierno de México tiene el firme y determinado compromiso de combatir el crimen organizado, y no sólo el crimen organizado, sino también la corrupción que genera el crimen organizado", dijo.
Las primeras detenciones de SIEDO ocurrieron a principios de agosto, justo después de que Ramírez dejara su importante posición en la agencia en una reorganización por los resultados insatisfactorios de las acciones contra el secuestro y el tráfico de drogas. Funcionarios dijeron en ese entonces que su renuncia no estaba relacionada con la emergente investigación en la unidad contra el crimen organizado.
Ramírez fue enviado como representante de México a la Oficina de Naciones Unidas sobre las Drogas y el Delito, con sede en Viena.
El mes pasado, Medina Mora anunció que como parte de la pesquisa sobre las filtraciones se había arrestado o despedido a 35 funcionarios y agentes asignados a SIEDO. Entre los detenidos se encontraba un alto oficial de inteligencia y el coordinador técnico general de la agencia.

1 de diciembre de 2008
22 de noviembre de 2008
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fracaso de guerra contra las drogas


Ex presidente mexicano Ernesto Zedillo, que ayudó a dirigir el estudio de Brookings Institution, dice que Washington debe concentrarse más en el consumo, aparte de perseguir a los narcotraficantes.
[Tracy Wilkinson] Ciudad de México. La guerra norteamericana contra las drogas ha fracasado y continuará fracasando mientras enfatice la ley e ignore el problema del consumo, dice un laboratorio ideológico de Washington en un informe co-editado por un ex presidente de México.
En una entrevista el ex presidente, Ernesto Zedillo llamó a reconsiderar la política exterior de Estados Unidos, que dijo que ha sido "asimétrica" al exigir que países como México contengan el flujo de drogas hacia el norte, pero sin parar el flujo de armas hacia el sur. Además de desbaratar las rutas de los contrabandistas, erradicar los cultivos y perseguir a los dealers, Estados Unidos debe abordar el tema de la salud pública que representa el consumo a gran escala, dijo.
"Si sólo insistimos en la estrategia de perseguir criminalmente a los narcotraficantes", dijo Zedillo, "el problema no se resolverá nunca".
Las críticas contra la campaña antinarcóticos de Washington aparecen en un informe dado a conocer esta semana por la Brookings Institution que pide un mayor compromiso con América Latina y el Caribe. La influencia estadounidense en la región ha descendido dramáticamente en los ocho años de gobierno de Bush, y el informe sugiere que el gobierno demócrata entrante dirigido por Barack Osama puede significar oportunidades para mejorar las relaciones y la comunicación.
Entre sus recomendaciones, el informe llama a adoptar una visión fresca de Cuba, incluyendo aliviar el prolongado embargo norteamericano, corregir las políticas de inmigración y mejorar la ‘integración hemisférica’ en los frentes de la economía y la energía.
El informe, que es el trabajo de Partnership for the Americas Commission de Brookings, ofrece agudas críticas sobre el modo en que se ha librado la guerra contra las drogas.
Contrariamente a las aseveraciones del gobierno, según el informe el uso de heroína y cocaína en Estados Unidos no ha disminuido de ningún modo significativo, y el uso de metanfetamina está aumentando. La caída de los precios en la calle sugiere que la oferta de narcóticos no se ha reducido de modo importante y los programas norteamericanos de prevención y tratamiento están terriblemente infradotados, dice el estudio.
"Según los criterios más objetivos, las actuales políticas antinarcóticos de Estados Unidos son un fracaso", dice el informe. "La única solución a largo plazo al problema de los narcóticos ilegales es reducir la demanda de drogas en los principales países consumidores, incluyendo Estados Unidos".
Zedillo mencionó la violencia desenfrenada en su propio país como ejemplo del daño que causan esas políticas. Más de cuatro mil personas han muerto en México este año en una guerra por las drogas entre tropas del gobierno y narcotraficantes y entre narcotraficantes entre sí. Muchas de las armas confiscadas en redadas y balaceras provenían de Estados Unidos.
Zedillo, que fue presidente de México entre 1994 y 2000, habló por teléfono desde la Universidad de Yale, donde es profesor de económicas y director del Centro de Estudios de la Globalización de la facultad. Es co-presidente de Partnership for the Americas Commission con Thomas R. Pickering, ex subsecretario de estado.
Donde Estados Unidos ha tenido algún éxito, como en la reducción de la producción de coca en algunas áreas de Colombia, los avances no son sostenidos, dijo Zedillo, porque el cultivo simplemente se traslada a otros lugares.
"Y de ese modo, la guerra también se muda a otros lugares", dijo.
El informe llama a Estados Unidos a asumir su responsabilidad en la detención del transporte de cerca de dos mil armas de fuego que cruzan la frontera todos los días; expandir los programas de prevención de las drogas en escuelas y redirigir los mensajes contra las drogas hacia gente más joven, enfatizando los daños tanto cosméticos como a la salud; y mejorar resueltamente los tribunales de drogas, un sistema que incorpora el tratamiento como parte del juicio.
John P. Walters, director de la Oficina Nacional de Políticas de Control de Drogas de la Casa Blanca, defendió hace poco esos esfuerzos. En México para discutir un paquete de ayuda antidrogas pendiente, Walters dijo que una reducción en análisis de drogas positivos en lugares de trabajo estadounidenses indicaba que el consumo estaba descendiendo, y dijo que las autoridades estaban tomando medidas para frenar los transportes de armas.
Pero este mes un informe de la Oficina de Contraloría del Gobierno de Estados Unidos, comisionada por el senador Joe Biden (demócrata de Delaware), ahora vice-presidente electo, dijo que el programa antinarcóticos más ambicioso del gobierno -el Plan Colombia de cinco mil millones de dólares- no logró alcanzar varias de sus metas. En Colombia, de 2000 a 2006, la prohibición redujo a la mitad la producción de opio y heroína, pero la producción de cocaína continuó creciendo, dijo.

28 de noviembre de 2008
©los angeles times 
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zar antidrogas estaba en la planilla


México dice que ex zar antinarcóticos aceptó dinero de un cartel de la droga.
Ciudad de México. Funcionarios de gobierno dicen que el ex zar antinarcóticos aceptó 450 mil dólares para filtrar información hacia un poderoso cartel de la droga.
Noé Ramírez es el oficial policial de más alto rango detenido hasta el momento en el marco de la intensa campaña para erradicar a autoridades que presuntamente comparten información policial con violentos traficantes de drogas.
El fiscal general Eduardo Medina Mora dijo a periodistas que Ramírez aceptó 450 mil dólares de parte de narcotraficantes, y que capos del cartel le ofrecieron una paga mensual si les informaba sobre operaciones policiales en curso.
Ramírez fue nombrado en el puesto en 2006 cuando Calderón asumió la presidencia. Renunció durante una reorganización del ministerio en julio.
Con su detención, este año ya son cinco altos oficiales y dos agentes federales detenidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.

26 de noviembre de 2008
21 de noviembre de 2008
©los angeles times
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suspenden a policías en tijuana


Envían agentes de la policía federal mexicana en un intento de limpiar el departamento de policía de Tijuana de polis vinculados a narcotraficantes.
[Richard Marosi] Tijuana, México. Agentes federales mexicanos y tropas del ejército se desplegaron en abanico por esta sitiada ciudad fronteriza el martes para reemplazar a quinientos agentes de policía, la última medida adoptada por el gobierno para purgar el aproblemado cuerpo de polis corruptos e incompetentes.
La semana pasada, veintiún agentes, incluyendo dos subcomisarios, fueron detenidos por sospechas de que mantienen vínculos con narcotraficantes y trasladados a Ciudad de México para ser interrogados por la unidad contra el crimen organizado de México.
La decisión se produce cuando las autoridades luchan por controlar la brutal guerra entre narcotraficantes rivales que le ha costado la vida a más de trescientas personas en Tijuana desde fines de septiembre pasado y ha dejado a los habitantes recelosos de grandes tramos de la ciudad.
Pese a purgas en el pasado, el departamento de policía de dos mil doscientos miembros todavía es visto por muchos como un brazo de los carteles de la droga.
Los agentes fueron acusados de trabajar como centinelas, informantes, asesinos a sueldo y guardaespaldas de contrabandistas de drogas y en los últimos años decenas de ellos han sido asesinados.
Los quinientos agentes reemplazados serán enviados a una academia de policía para adiestramiento adicional y control de antecedentes y podrían volver en unos meses al departamento, dijeron las autoridades.
Su desplazamiento parece tener por fin debilitar a Teodoro García Simental, conocido como El Teo, un capo del crimen organizado del que se cree que controla a la policía en el este de la ciudad.
Tropas y agentes federales, apoyados por la policía estatal de Baja California, patrullarán cuatro vecindarios considerados como bastiones de García, incluyendo La Mesa y Cerro Colorado.
El alcalde de Tijuana, Jorge Ramos, saludó los reemplazos como parte de sus intentos de largo plazo de reformar su rebelde departamento. Antes este año fueron despedidos cien agentes sospechosos de corrupción.
Los procuradores dijeron el martes que un alto oficial de policía, que era el principal enlace mexicano con Interpol, fue puesto bajo arresto domiciliario como parte de una investigación sobre las filtraciones hacia los carteles de la droga.
La Interpol dijo que oficiales en la posición de Ricardo Gutiérrez Vargas tendrían acceso a información sobre sospechosos, informó la Associated Press.
Entre los veintiún agentes detenidos en Tijuana la semana pasada se encontraba un policía veterano bien conocido en círculos policiales estadounidenses. Javier Cárdenas, el enlace mexicano con agencias federales y locales norteamericanas, gozaba de un gran prestigio por sus capturas de fugitivos y sospechosos para entregarlos a las autoridades estadounidenses.
Fue detenido por un convoy de soldados que allanaron el cuartel general de la policía en el centro de la ciudad.

20 de noviembre de 2008
19 de noviembre de 2008
©los angeles times 
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niños de tijuana


Para los niños de Tijuana, la sangrienta guerra de la droga es parte de su día en la escuela. Los jóvenes están cada vez más expuestos a la espeluznante violencia que recorre la ciudad.
[Richard Marosi] Tijuana, México. Los colegiales pisaron los endebles escalones y siguieron la huella de trozos de cristal en la casa de dos plantas en la calle de Laguna Salada. Dos niños con pantalones grises bien planchados abrieron sus celulares y tomaron fotos de los charcos de viscosa sangre. Un adolescente con una mochila azul se abalanzó sobre una bala estropeada que yacía cerca de un colchón manchado.
En la sala de estar, alguien resbaló sobre una pila de entrañas humanas.
Abajo, niñas con faldas azules y soquetes blancos evitaban cuidadosamente la sangre que escurría desde el techo.
Alguien cogió un cartel de ‘Caracortada’ colgado en una pared picada de impactos de bala.
El día anterior, una balacera entre soldados mexicanos y narcotraficantes dejó tres sospechosos y un soldado muertos en una casa de seguridad al final de un tranquilo callejón sin salida. La policía había retirado los cuerpos, incluyendo el de una víctima de secuestro metida en una nevera. Pero alguien había dejado la puerta abierta.
"¡Miren, intestinos!", aulló una adolescente, que era una de entre decenas de niños que recorrieron la casa durante los recreos en la cercana Escuela Secundaria 25.
"Creo que voy a vomitar", dijo uno de los niños, cubriéndose la boca.
"Es impactante", dijo Víctor René, 14. "La semana pasada vi a cuatro tipos muertos, pero limpios. Sus cabezas estaban envueltas en cinta de pegar".
A medida que el último estallido en la guerra de las drogas entra en su quinta semana, con un número de muertes cercano a los ciento cincuenta, la violencia que impregna aquí la vida de todos los días, está sembrando miedo, alterando los hábitos de la gente y exponiendo a los jóvenes al espectáculo de la carnicería.
Líderes cívicos están pidiendo decretar un toque de queda para los niños a partir de las nueve de la noche. El arzobispo Rafael Romo pidió a los medios que se refrenaran de mostrar fotos espeluznantes. Un sacerdote interrumpe todas las semanas sus sermones para mostrar qué se debe hacer en caso de tiroteo. Al toque de un redoble, se arroja al suelo.
Pero estas y otras medidas no han podido proteger a los niños de la violencia cerca de las escuelas, en los vecindarios, en calles concurridas y restaurantes populares. Espeluznantes exhibiciones públicas han sido características de los asesinatos desde que estallara el último conflicto entre carteles de la droga rivales el 26 de septiembre.

Han colgado cuerpos desde los pasos elevados. Doce cuerpos, algunos de ellos con las lenguas cercenadas, fueron arrojados a un sitio eriazo al otro lado de una escuela básica. Varios hombres han sido decapitados y los asesinos han abandonado barriles llenos de ácido con restos de cuerpos humanos disueltos.
También están aumentando las víctimas inocentes. Un grupo de pistoleros irrumpió en el restaurante marino El Negro Durazo y mataron a dos rivales y a un fotógrafo que trató de escapar. Una maestra de veinticuatro años fue secuestrada saliendo de su escuela. Unos pistoleros armados con rifles de asalto AK-47 asesinaron a dos adolescentes que estaba sentados frente a su casa después de haber presenciado un asesinato relacionado con las drogas. Un niño murió esta semana cuando su madre chocó su coche tratando de evitar una balacera entre policías del estado y asesinos a sueldo de un cartel.
Tijuana ha soportado años de violencia y olas de secuestros que han provocado que miles de personas se muden a los suburbios de San Diego al otro lado de la frontera.
Sin embargo, la reciente violencia no tiene precedentes en escala y brutalidad. En lo que va de año han muerto violentamente más de 640 personas, según la fiscalía de Baja California.
""Se te ponen los pelos de punta", dijo el Padre Raymundo Reyna, un popular presentador de radio que lleva un muertometro. Reyna es el sacerdote que muestra a sus parroquianos qué hacer cuando estalla un tiroteo.
"Le mostramos a la gente cómo prepararse para los terremotos. Ahora tenemos que prepararlos para las balaceras", dijo Reyna.
Mucha gente simplemente evita los lugares públicos. Las familias ya no salen a restaurantes. Algunos padres prohíben a sus hijos visitar clubes nocturnos, prefiriendo que asistan a fiestas en casas de personas que conocen. Más padres recogen a sus hijos de las escuelas, antes que dejarles utilizar el transporte público.
Después del asesinato de ocho personas en la vecina Playa del Rosario el jueves, algunos padres atemorizados no permitieron que sus hijos fueran a la escuela, reaccionando ante rumores de que sus hijos podrían ser secuestrados.
Los policías, o cualquiera que lleve uniforme, son evitados; en las últimas semanas al menos diez guardias de seguridad han sido atacados en la zona metropolitana de Tijuana. Ana Luisa Angulo, madre de cuatro hijos, dijo que hace poco su hija fue parada por un agente por exceso de velocidad.
"Ella ni siquiera discutió", dijo Angulo. "Simplemente quería que le pasara el parte y alejarse de él lo más rápido posible".
Para algunos jóvenes, el campo de batalla de Tijuana es un patio de recreo, otra experiencia de la infancia.

Más abajo en la calle de la Iglesia Monte María, de Reyna, en una ruda barriada en la ladera, los niños juegan en otro escondite agujereado de balas donde este año asesinaron a una familia.
Luego están los velatorios y los funerales, entre las pocas ocasiones nocturnas a las que los padres permiten asistir a sus hijos.
Al otro lado de la esquina del escondite, la semana pasada un grupo de adolescentes miraba abatido los féretros abiertos de Isabel Guzmán Morales, 14, y Víctor Corona Morales, 17, vecinos que fueron asesinados a balazos cuando estaban frente a sus casas. Más de cien personas se apretujaron en un pequeño jardín, donde los ataúdes se habían colocado lado a lado debajo de una tienda.
Más tarde, los adolescentes bajaron por escaleras hechas de llantas de caucho en dirección a otro velatorio. En una endeble casa hecha de pedazos de madera, los niños miraron el féretro abierto de otro amigo, Felipe Alejandro Prado, 19, que también fue asesinado con los primos después de ser perseguido por atacantes desconocidos.
Mientras los familiares servían café y galletas, parientes y amigos trataban de describir las tragedias. "Probablemente los asesinos son afuerinos", dijo el padre de Pedro, Martín Gómez Mejilla. "Están matando a tanta gente inocente".
Algunos amigos sugirieron que Prado no era un transeúnte inocente, que era un dealer que recorría sin miedo las calles de tierra del vecindario, dijeron. Un visitante de once años parecía querer emular al adolescente asesinado. "Cuando crezca, quiero ser narco, y tener montones de mujeres y dinero", dijo.
Esas bravuconerías de parte de jóvenes, dicen padres y psicólogos, pueden ocultar profundos traumas. Muchas ansiedades infantiles se manifiestan crecientemente en trastornos alimentarios y del sueño, dicen.
"Por la noche, algunos niños tienen pesadillas", dijo David Sotelo, psicólogo. "Pero lo que me preocupa más que el trauma son los costes sociales, la insensibilización y el bajo valor que otorgan algunos niños a la vida humana".
Incluso más inquietante, dicen algunos, es el creciente cansancio y la indiferencia.
Los maestros han tenido que evacuar dos veces la Escuela Secundaria 25, donde vallas de alambre de púas cercan el patio. La primera vez, la policía había disparado contra los reos de la cárcel del estado a unas cuadras de distancia, matando al menos a veinte reos amotinados. Dos semanas después, arrojaron un cadáver en la calle frente a la escuela.
El tiroteo en la casa de seguridad la semana pasada obligó a maestros y alumnos a arrojarse nuevamente al suelo.
Cuando los jóvenes volvieron a clases después de visitar la casa, los maestros tuvieron problemas para lograr que sus alumnos se concentraran. Los estudiantes se estaban mostrando las fotografías de la carnicería que habían captado con sus celulares.
Un maestro pidió a un inspector que confiscara los celulares de los chicos y los entregara a sus padres, para que pudieran orientarlos. El inspector, Marcos Álvarez Guardado, se encogió de hombros: "Estoy seguro de que ya las subieron a internet", dijo. "¿Qué más puedo hacer?"

richard.marosi@latimes.com

6 de noviembre de 2008
25 de octubre de 2008
©los angeles times
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