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opinión

la mentira como derecho


¿Hacerse pasar por un condecorado veterano de guerra debería ser un delito? Por más desagradable que sea, la respuesta es no. Editorial de Los Angeles Times
La Corte Suprema ha aceptado pronunciarse sobre si hacerse pasar por un condecorado veterano de guerra puede ser considerado un delito. Si la Primera Enmienda debe ser tomada en serio, la respuesta es no -por desagradable que sea una personificación semejante. Un juez de una corte de apelaciones federal que falló contra el gobierno, dijo: "El triste hecho es que la mayoría de la gente miente a menudo sobre algunos aspectos de su vida. Dado nuestro histórico escepticismo a la hora de permitir que el gobierno controle la línea entre la verdad y la falsedad, y entre expresiones valiosas y estupideces, nosotros protegemos todas las expresiones, incluyendo las declaraciones falsas".
Sabemos que son palabras difíciles para los que han recibido honores militares, y para sus familias. Tienen toda la razón para despreciar a Xavier Álvarez, que se fanfarroneó, después de su elección al Three Valleys Municipal Water District, en Claremont, que era un marine que había sido condecorado con la Medalla de Honor que otorga el Congreso. Álvarez, que también reclama haber trabajado como agente de policía y que jugó para los Detroit Red Wings, fue condenado por la Stolen Valor Act de 2005, que convirtió en delito afirmar falsamente haber recibido condecoraciones o medallas militares.
Pero que la Corte Suprema mantenga el castigo por declarar falsamente -fuera del contexto del fraude financiero- socava la Primera Enmienda. Si la Constitución permite que el Congreso criminalice las fanfarronadas falsas sobre una medalla, entonces las otras faltas a la verdad podrían también ser declaradas ilegales, incluyendo las otras mentiras de Álvarez.
Al estudiar las limitaciones a los derechos fundamentales, la Corte Suprema pregunta si se encuentran justificadas por un interés oficial urgente. La Stolen Valor Act identifica ese interés como la prevención del "daño a la reputación y al significado de esas medallas". Pero nadie cree seriamente que la gente mirará en menos la Medalla de Honor porque alguien haya pretendido falsamente que posee una. Al contrario, la indignación ante un fraude semejante refuerza la estima en que se tiene a la medalla.
En su petición a la corte, el gobierno de Obama menciona otros contextos en los que las declaraciones falsas no son protegidas, entre ellas el fraude y la difamación -acciones dañosas dirigidas contra individuos, que no son comparables con las falsedades de Álvarez. La corte ha sido inconsistente sobre cuándo y si las declaraciones falsas gozan de las garantías constitucionales, pero en esta caso debería resolver a favor de la libertad de expresión. En cuanto a los veteranos condecorados, nadie puede robarles el honor.
28 de octubre de 2011
19 de octubre de 2011
©los angeles times
cc traducción c. lísperguer

un emblema, 86 tristezas


Algo hizo que a pesar de que ya había más de 240 represores condenados, ayer fuera un día bisagra.
[Victoria Ginzberg] Argentina. ¿Será por la supuesta "cara angelical" de Alfredo Astiz, por su mirada fría como un témpano, sus ojos inexpresivos, superficiales, el rictus asqueroso que se volvió a ver en sus apariciones en este juicio, su lunar? ¿Será por su infiltración en el incipiente movimiento de derechos humanos, porque logró la confianza y la compasión de las mujeres que ya se organizaban para reclamar que les devolvieran a sus hijos, porque dicen que selló con un beso su traición y eso solo ya parece parte del guión de una película? ¿Será por aquellas víctimas, en apariencia "más débiles", o por las "más célebres", por el escritor, el periodista, el militante que utilizó su máquina de escribir para difundir los crímenes que se cometían en los sótanos y usó su otra arma para defenderse cuando lo buscaron para asesinarlo y llevarlo a aquellos sótanos? ¿Será por los bebés que nacieron en una piecita de Capucha, porque, antes de matarlas, a las madres les hacían escribir una carta a su familia que nunca sería entregada y les mostraban un ajuar comprado para ese niño que sería despojado de su nombre y de su historia? ¿Porque hubo víctimas francesas y suecas y desde Francia y Suecia el reclamo fue permanente, una mosca en la oreja para funcionarios políticos y judiciales argentinos? ¿Será porque el edificio, imponente, atraía indefectiblemente las miradas de todos los que entraban o salían de la Capital por la zona norte? ¿Porque sus cuatro columnas, su nombre en el friso, su iluminación nocturna, su visibilidad y presencia eran en definitiva señales de la pretensión de mostrar que todavía estaba allí, que todavía estaban allí? ¿Será porque el jefe, el Almirante Cero imaginó que luego de las muertes, las torturas, las violaciones, podría convertirse en un líder político? ¿Será porque siempre hay grietas y hubo sobrevivientes que incluso mientras la resistencia mayor era mantenerse con vida ya imaginaban posibles juicios, denuncias, declaraciones? ¿Porque cuando "las sacaban a comer" las mujeres escribían su bronca en los baños con el lápiz labial que les daban como parte de su proceso de "rehabilitación"? ¿Será porque muchos de los que salieron hablaron incluso cuando no tenían los dos pies afuera, cuando todavía eran vigilados, cuando el terror seguía habitando sus cuerpos?
Tal vez por todas esas cosas un poco, aunque nada termina de explicarlo del todo. Lo cierto es que la ESMA, la Escuela de Mecánica de la Armada, se convirtió tempranamente en el símbolo del sistema acabado del horror del terrorismo de Estado. Fue probablemente el centro clandestino de detención y exterminio por el que pasaron más víctimas. Pero no se trata de una cuestión cuantitativa. Algo hizo que a pesar de que ya había más de 240 represores condenados y más allá de la importancia que tuvieron sentencias como las del Atlético-Banco-Olimpo o La Perla o el quiebre que significó para la continuidad de la impunidad en democracia la cadena perpetua a Luis Abelardo Patti, por citar algunos ejemplos, ayer fuera un día bisagra.

La carga simbólica de la ESMA fue también comprendida por los represores. El juicio que luego de dos años concluyó ayer fue el más resistido desde la anulación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Cuando el Congreso barrió con aquellos dos impedimentos, la Cámara Federal porteña decidió de oficio reabrir las dos "megacausas" que habían quedado congeladas a fines de los ’80: Primer Cuerpo de Ejército y ESMA. En la primera había todavía mucho por hacer, testimonios que tomar, pruebas que recolectar. La segunda estaba casi lista para ser "elevada", es decir para comenzar con los preparativos de juicio oral. Pero el expediente terminó demorado un año en la Cámara de Casación Penal. Fue el "caso testigo" de los represores y sus defensores, entre los que se contaba el ex presidente de ese tribunal superior Alfredo Bisordi, que luego de irse de ese puesto pasó a desempeñar formalmente el papel de abogado de los acusados de violaciones a los derechos humanos. La investigación sobre el Primer Cuerpo de Ejército comenzó a avanzar y a la vez se abrieron y terminaron causas en distintos lugares del país: La Plata, Córdoba, Tucumán, Mendoza... Sobre la ESMA, sólo se intentó hacer un juicio al prefecto Héctor Febres por cuatro casos. Lo que haya sido ese proceso ¿un globo de ensayo? ¿un pase de facturas al chivo expiatorio? terminó con el acusado muerto por envenenamiento por cianuro en condiciones más que sospechosas. Los Marinos, sea porque tienen mayor poder de lobby, todavía contactos o mucha suerte, lograron demorar sus condenas. Recién a fines del año pasado hubo sentencia para miembros de ese arma en Mar del Plata. Ayer les tocó a sus represores más simbólicos.

"Es que a través de la ESMA se puede contar el proceso de memoria, verdad y justicia desde la democracia para acá", apunta Valeria Barbuto, del Centro de Estudios Legales y Sociales.
En 1994, los represores Antonio Pernías y Juan Carlos Rolón fueron al Congreso para defenderse porque los senadores se negaban a votar sus ascensos luego de que se publicitaran sus antecedentes. Admitieron haber participado en torturas y secuestros. El incidente motivó que se estableciera un mecanismo de consulta con organismos de derechos humanos y la secretaría del área para comprobar que los miembros de las Fuerzas Armadas involucrados en violaciones a los derechos humanos que debido a las leyes de impunidad no podían ser condenados al menos no siguieran haciendo carrera.
Otro marino que pasó por la ESMA, Adolfo Scilingo, fue, con su confesión ante Horacio Verbitsky en ‘El Vuelo’, quien inauguró un nuevo período en el vínculo entre la sociedad argentina y la memoria de los crímenes de la última dictadura. La ratificación en la voz de los verdugos de que los desaparecidos eran tirados vivos al mar, terminó de alguna forma con la era del hielo postindultos y dio inicio a un proceso –el de la justicia– que todavía estamos viviendo.
La ESMA también fue punta de lanza en la política de recuperación de los sitios en los que funcionaron centros clandestinos de detención. En 1998 Carlos Menem anunció que demolería el edificio para levantar allí un monumento a la "reconciliación nacional". La Justicia, a pedido de Graciela Lois y Laura Bonaparte, lo impidió. La medida tomada por Menem derivó de a poco y con el tiempo –desalojo de los marinos de por medio– en la instalación del Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos.

La sentencia de ayer se festejó dentro y fuera del tribunal. En la sala y en la calle hubo abrazos, lágrimas de emoción, de tristeza y de alegría. "Hemos cumplido nuestro mandato con los compañeros", dijo como en representación de los sobrevivientes de la ESMA Lila Pastoriza. Además de conseguir la primera condena en la Argentina para la mano de obra de Massera, los que estuvieron secuestrados en la ESMA y pudieron salir fueron durante el juicio la voz de los asesinados y desaparecidos. "Un muerto es una tristeza, un millón de muertos es una información", cita Pilar Calveiro a Tzvetan Todorov en ‘Poder y Desaparición’. Los sobrevivientes contaron las historias de los que ya no están, recuperaron sus nombres, sus deseos, su militancia. Para que los muertos dejaran de ser un número, el número que les dieron en la ESMA al entrar y se volvieran una tristeza. Cada uno una tristeza particular. 86 tristezas por las que ayer se hizo justicia.
28 de octubre de 2011
27 de octubre de 2011
©página 12

para no morir


Gadafi murió con dignidad, peleando hasta el final.
[Santiago O’Donnell] La muerte de Khadafi no fue linda ni prolija. El murió con dignidad, peleando hasta el final en su ciudad natal contra fuerzas muy superiores. Pero ellos, los de la OTAN, lo cazaron como un pajarito y se lo sirvieron en bandeja a la turba enardecida para que lo asesinen, para que lo apaleen hasta desfigurarlo. No fue lindo ni marca un buen comienzo para la nueva era que empieza en Libia. Ninguna guerra es prolija, pero vamos, primero Bin Laden, ahora Khadafi ¿Qué clase de sistema legal permite que los villanos de turno sean sistemáticamente eliminados, sin juicio ni verdad? Los que entregaron a Khadafi, los que reparten órdenes y armamento, los que recibieron a los líderes rebeldes en sus palacios occidentales, ¿cómo permiten semejante salvajismo? Los que bombardearon sin piedad hasta dar vuelta la guerra civil ahora prometen ser garantes de la reconstrucción de la infraestructura y el tejido social que ha sido destruido. Pues bien, hay que empezar por el principio. En el caso de Khadafi es especialmente pertinente que se conozca la verdad sobre la represión del ejército libio a los manifestantes de la Primavera de Trípoli. Es que ése fue el antecedente que invocaron las potencias occidentales para meterse en Libia, armar a los rebeldes y producir el derrocamiento del viejo caudillo. El pretexto para invadir Libia fue el de evitar que Khadafi repita la masacre de Trípoli con los rebeldes que había sitiado en Benghazi. ¿Fue así? ¿Hubo masacre en Trípoli? En un país que no permitía prensa crítica ni corresponsales extranjeros, difícil saber. Pero la Corte Penal Internacional de La Haya, la organización de derechos humanos Human Rights Watch y varios gobiernos, incluyendo el de Rusia, acusaron a Khadafi de abrir fuego en contra de su propia población. También deben investigarse las denuncias de Amnesty International sobre las masacres y linchamientos de soldados leales a Khadafi a manos de los llamados rebeldes (foto). Pero sobre todo debe ser investigada la brutal e inhumana muerte del líder libio, como ha pedido Naciones Unidas. No vaya a ser que esta muerte tan oportuna para Occidente cierre la posibilidad de esclarecer estas cuestiones. No es que las acusaciones no sean plausibles. Khadafi tiene un largo currículum de violaciones a los derechos humanos, incluyendo el haber admitido la responsabilidad de su gobierno en el derribo de un avión de línea repleto de pasajeros. Los rebeldes han demostrado que tampoco son carmelitas descalzas y la OTAN, que impidó la huida de Khadafi, fue al menos permisiva con la turba que lo ejecutó. El problema es que Libia le vende casi todo su petróleo a Europa, tiene casi todo su dinero depositado en bancos europeos y le compra gran parte de su armamento a Estados Unidos. O sea, un Khadafi vivo, sentado en el banquillo de los acusados, hubiera podido prender el ventilador contra sus respetados cómplices del otro lado del Mediterráneo y más allá del Atlántico. Por eso es tan importante conocer la verdad, porque nada puede renacer a partir de la mentira.

El movimiento islamista palestino Hamas liberó al sargento israelí Gilad Shalit, secuestrado en Gaza en el 2006, a cambio de más de mil prisioneros palestinos. La decisión del gobierno de Benjamin Netanyahu de entrar en negociaciones directas con Hamas para liberar al soldado fue recibida con el beneplácito de la mayoría de los israelíes. La liberación de los primeros prisioneros palestinos desató el júbilo en las calles de Gaza y Cisjordania. El acuerdo fortalece a Hamas y al gobierno israelí y debilita las posición de Estados Unidos y de la Autoridad Palestina, que venían negociando un acuerdo de paz. Lo cual no está mal, porque el acuerdo excluía a Hamas e Israel participaba sólo a regañadientes, para no alienar a su aliado estadounidense. Hay que decir que Israel invadió dos veces Gaza desde el secuestro del soldado con cientos de víctimas civiles, pero no pudo recuperar a Shalit por la fuerza. Y que Hamas disparó cientos de cohetes caseros contra la población civil israelí pero recién pudo recuperar a sus prisioneros cuando se sentó a negociar con Israel. Es verdad que las armas y los hechos militares fortalecen el poder de negociación. Pero en un punto hay que sentarse y trasladar lo que sucedió en el campo de batalla al terreno político. En Medio Oriente ya se han disparado todos los tiros necesarios como para que quede claro que ni los israelíes ni los palestinos se van a rendir o desaparecer. El canje de prisioneros parece indicar que, tras generaciones enteras de sangre derramada, los dos viejos contendientes empiezan a aceptar esta realidad. Esto no significa negar que hay un pueblo opresor y otro oprimido ni avalar los métodos terroristas que han sabido emplear los oprimidos, ni los bombardeos indiscriminados que usan los opresores para vengarlos. La discusión puede ser tan eterna como fútil, en cambio las acciones del gobierno conservador israelí y de la facción mayoritaria y más radical del movimiento palestino, aun con los considerables escollos que quedan por delante, autorizan a ilusionarse con un gradual acercamiento a algo que se parezca a convivir en paz.

En España, ETA anunció que deja la lucha armada. La última guerrilla europea empezó a extinguirse cuando el nacionalismo dejó de ser una razón para matar y dejar la vida. Independizarse de España no fue posible, hacerlo de la Unión Europea suena a quimera. Fundada durante el franquismo, ETA cometió su primer atentado mortal en 1968, la víctima fue un miembro de la Guardia Civil. Después vinieron 838 más. Al final, la violencia militarista que cimentó al grupo separatista vasco y le dio su impulso inicial en tiempos de dictadura terminó sellando su suerte. Diezmada como nunca, repudiada por millones de españoles, la ETA nunca se recuperó del cisma entre su ala política y su ala militar que causó el atentado del 2006 en el aeropuerto de Barajas, donde murieron dos empleados de limpieza. La organización había declarado un "alto el fuego permanente" y negociaba un acuerdo de paz con el gobierno español. Tanto para adentro como para afuera de la ETA el daño causado por semejante contradicción fue irreparable. Desde entonces, tanto el gobierno español como el francés le venían asestando duros golpes a lo que quedaba del grupo armado, mientras la izquierda nacionalista vasca hacía un exitoso reingreso a la política legal española, convirtiéndose en la tercera fuerza en la región, con diversas representaciones en municipios y consejos deliberantes. El final estaba cantado.

Cuatro décadas de Khadafi en Libia. Cuatro décadas desde la ocupación de Palestina. Cuatro décadas desde el primer atentado mortal de ETA. Toda una vida de caerse y levantarse para seguir peleando a corazón partido. Hasta que los tiempos cambian. El amor madura, el odio muta en dolor, se aprenden nuevas formas de lucha. Por los que vienen y por los que ya no están, los sobrevivientes renacen y vuelven a empezar, para no morir.
24 de octubre de 2011
23 de octubre de 2011
©página 12

no al oleoducto keystone xl


Hay mejores modos de crear empleo, sin poner en peligro el medioambiente.Editorial NYT.
A menos que se recupere la sensatez, parece cada vez más probable que el Departamento de Estado apruebe el oleoducto Keystone XL, que transportaría un ácido y grueso crudo desde el norte de Alberta, en Canadá, hasta las refinerías en la Costa del Golfo de Tejas. Eso sería un error.
En agosto el Departamento de Estado, que tiene autoridad en el asunto porque el oleoducto atraviesa fronteras internacionales, emitió su declaración final sobre el impacto medioambiental del proyecto. Concluyó que Keystone XL no tendría un "impacto significativo" sobre los recursos hídricos y terrestres a lo largo de su trayecto. Nosotros, y muchos otros, no lo creemos.
Un oleoducto existente que transporta petróleo de arenas alquitranadas -de propiedad de TransCanada, el operador de Keystone XL- fue cerrado para reparaciones después de que sufriera -en Dakota del Norte y Kansas en mayo pasado- dos filtraciones. Es una de las razones por las que Dave Heineman, el gobernador republicano de Nebraska, ha pedido que el nuevo oleoducto pase por otro lugar. Teme que una filtración pueda contaminar el Acuífero Ogallala, una fuente crucial de agua debajo de las Grandes Llanuras.
Desgraciadamente, el Departamento de Estado parece haber sido convencido por los partidarios del oleoducto, que afirman que el oleoducto ayudará a que Estados Unidos reduzca su dependencia del petróleo de fuentes políticamente difíciles en Oriente Medio. Esto tampoco lo creemos.
Lo que los partidarios del oleoducto -incluyendo a los cabilderos del petróleo y a los republicanos de la Cámara que han tratado de forzar una decisión favorable- no mencionan es que gran parte del petróleo de arenas alquitranadas que serían refinadas en la Costa del Golfo está destinado a la exportación. Seis compañías ya han reservado tres cuartos del petróleo. Cinco de ellas son extranjeras y el modelo de gestión de la compañía estadounidense -Valero- está orientado hacia la exportación.
El informe tampoco reconoce que aunque las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la producción de arenas alquitranadas se han reducido en las últimas dos décadas, la extracción y producción de petróleo de arenas alquitranadas todavía causan muchas más emisiones que el crudo convencional.
Tenemos gran simpatía por un argumento: que la construcción del oleoducto crearía empleos en momentos de enorme incertidumbre económica. TransCanada declaró que el oleoducto de tres mil 600 kilómetros crearía veinte mil nuevos empleos en Estados Unidos. El Departamento de Estado concluye que la cifra real debe estar más cercana a los seis mil empleos.
Cualquiera sea el cálculo correcto, debería estar claro, de acuerdo a muchos estudios, que la mejor esperanza para la creación de empleos a largo plazo provendrá del desarrollo de fuentes energéticas alternativas renovables. Algunos de los más ruidosos partidarios de Keystone XL están decididos a terminar con el apoyo oficial a las nuevas compañías que están desarrollando tecnologías de energía limpia.
Además de eso, no creemos que los beneficios de Keystone XL superen ni los seguros daños ni riesgos potenciales: el desmonte de la selva boreal canadiense, la carga extra de carbón en la atmósfera y la amenaza a las fuentes de agua del Midwest.
También existe la interrogante mayor de si este país debe continuar haciendo lo de siempre -esto es, sucumbiendo al status quo político y a los intereses de las grandes compañías del petróleo- o si enfrentará en serio la realidad del cambio climático. Nuevamente instamos a la secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, a decir no a Keystone XL.
[La foto viene de aquí.]
23 de octubre de 2011
2 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

detención y derechos civiles


La frecuencia con que ciudadanos son detenidos por resistirse a la detención lleva a pensar que gran parte de las detenciones pueden ser falsas. Editorial NYT.
La detención de un agente de policía de Nueva York, que fue acusado de violar los derechos civiles de un hombre afroamericano durante una detención, proporciona a los legisladores del estado y a los funcionarios del Ministerio de Justicia una buena razón para investigar si otros miembros de la policía han incurrido en prácticas similares.
El lunes la fiscalía acusó al agente, Michael Daragjati, de violar los derechos constitucionales del hombre al acusarlo falsamente de resistirse a la detención. La querella criminal sugiere lo fácil que es abusar de esa acusación. El año pasado cerca de seis mil neoyorquinos fueron detenidos y acusados de resistirse a la detención como el cargo más grave en su contra, informó la División de Servicios de Justicia Penal del estado de Nueva York.
De acuerdo a la querella presentada en la Corte Federal de Distrito de Brooklyn, mensajes de texto y llamadas telefónicas del agente Daragjati, que fueron interceptadas durante la investigación de otros delitos, lo mostraron inventando hechos y fanfarroneándose de que había "jodido a un negro" y que "no era gran cosa".
El hombre afroamericano caminaba por zona residencial de Staten Island cuando fue detenido, empujado contra una furgoneta estacionada y registrado por el agente Daragjati, que es blanco. El agente no encontró ni drogas ni armas, pero se enfureció cuando el hombre se quejó sobre el modo en que estaba siendo tratado y pidió al agente su nombre y el número de su placa. La fiscalía dice que el agente Daragjati arrestó al hombre, que no se resistió, y falsificó el parte policial, acusando al hombre de resistirse a la detención, que es una falta menor.
La conducta del agente podría haber pasado fácilmente desapercibida si no hubiese estado bajo vigilancia por sospechas de extorsión y fraude de seguros , de lo que también ha sido acusado. Abogados de derechos civiles se han quejado durante largo tiempo sobre las detenciones fabricadas, sobre todo de ciudadanos pertenecientes a minorías étnicas que son atrapados por sistema de justicia penal.
Hace poco el comisionado Raymond Kelly instruyó a la policía no detener a personas por la posesión de pequeñas cantidades de marihuana, a menos que la droga esté visible. Desde mediados de los años noventa, las personas detenidas en posesión de marihuana se cuentan en cientos de miles. Tenemos que saber si este cargo trucho de resistirse a la detención es generalizado.
[La foto viene de Democratic Underground.]
20 de octubre de 2011
18 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

registros personales arbitrarios


La Constitución no permite registros personales intrusivos en casos de detenidos por delitos menores. Editorial NYT.
¿Tienen las cárceles derecho a registrar a los reos, incluso a los que se encuentran detenidos por delitos menores, en casos en los que no hay razones fundadas para sospechar que una persona está ocultando un arma, drogas u otros artículos de contrabando? La Corte Suprema oyó los alegatos sobre este asunto la semana pasada. Si se permite que las cárceles adopten esta práctica, menguará las garantías que ofrece la Cuarta Enmienda contra los registros personales arbitrarios.
Los registros corporales exigen normalmente que la persona arrestada se desnude, abra la boca, muestre sus genitales para ser inspeccionados y escupa y tosa para que cualquier artículo de contrabando retenido en el cuerpo caiga por sus cavidades corporales. Estos registros son permitidos constitucionalmente si existe una sospecha razonable de que la persona podría estar ocultando algo que pudiera significar un riesgo para la seguridad. Pueden efectuarse en los detenidos por delitos graves y violentos o drogas porque estos delitos dan pie a las sospechas.
Pero los arrestados por faltas menores, como conducir sin silenciador o incluso por desorden público, no deberían ser sometidos a esta intrusión de la intimidad, a menos que exista una sospecha razonable de contrabando.
Albert Florence, el demandante en el caso, fue arrestado injustamente en Nueva Jersey durante un control de tráfico de rutina por un policía del estado que constató una orden pendiente por una antigua multa que dijo que ya había pagado. No tenía antecedentes penales. El agente que lo llevó a la cárcel dijo que no había motivos para sospechar que estuviese ocultando algo. Sin embargo, fue sometido dos veces a un registro corporal total y retenido durante una semana en la cárcel, en violación de una ley del estado de Nueva Jersey que exige que exista una sospecha razonable para un cacheo personal.
Los condados que Florence está demandando ofrecen pocas evidencias de que la política de realizar registros corporales totales mejore la seguridad. Un comprehensivo estudio de los registros personales en el condado de Orange, Nueva York, de 1999 a 2003, concluyó que cuando no se realizaron cacheos de los arrestados por faltas menores sólo se rescató "un artículo de contrabando" en una población de veintitrés mil detenidos.
La juez Sonia Sotomayor observó sobre el argumento: "En algún punto, la evidencia empírica tiene que significar algo en términos de que podamos juzgar la pertinencia." La Cuarta Enmienda exige sopesar la intimidad de las personas detenidas y la seguridad de las cárceles. A menos que exista una sospecha razonable, la Constitución exige que las cárceles realicen los registros de manera menos intrusiva.
19 de octubre de 2011
17 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

rechazo evangélico de la razón


Cuando la fe de tantos estadounidenses se convierte en una ocasión para acoger ideas desacreditadas, ridículas e incluso peligrosas, no debemos tener miedo de decir lo que pensamos.
[Karl W. Giberson y Randall J. Stephens] El campo presidencial republicano se ha convertido en una vitrina del anti-intelectualismo evangélico. Herman Cain, Rick Perry y Michele Bachmann niegan que el cambio climático sea real o que la causen los humanos. Perry y la señora Bachmann rechazan la evolución, afirmando que es una teoría no comprobada. Los dos candidatos que dan el mayor apoyo a la ciencia, Mitt Romney y Jon M. Huntsman Jr., son casualmente mormones, un credo considerado con desconfianza por muchos cristianos.
El rechazo de la ciencia parece formar parte de un fundamentalismo políticamente monolítico de los estados rojos -clara evidencia de una implacable ignorancia de parte de los religiosos. Como dice un lema fundamentalista: "Lo dice la Biblia, creo en ello, eso lo soluciona todo." Pero el cristianismo evangélico no tiene porque definirse como la teología simplista, el aislamiento cultural y el testarudo anti-intelectualismo que han acogido la mayoría de los candidatos republicanos.
Como otros evangélicos, aceptamos la centralidad de la fe en Jesucristo y consideramos la Biblia como nuestro libro sagrado, aunque encontremos difícil reconocer nuestra tradición religiosa en la convicción evangélica tradicional. El evangelismo, en el mejor de los casos, busca una expresión del cristianismo enraizada en la Biblia que sea intelectualmente comprometida, humilde y progresista. En contraste, el fundamentalismo es literalista, excesivamente crédulo y reaccionario.
El fundamentalismo atrae a evangélicos que se han convencido de que su país ha sido ocupado por una enorme conspiración laica; la negación es la respuesta más simple y atractiva al cambio. Han quedado marcados por la eliminación de la oración de las escuelas; el retiro de las escenas de la Natividad en espacios públicos; la creciente legitimidad del aborto y la homosexualidad; la persistencia de la pornografía y de las drogas; y la aceptación de otras religiones y del ateísmo.
En respuesta, muchos evangélicos crearon lo que equivale a una "cultura paralela", alimentada por la iglesia, la escuela dominical, los campamentos de verano y las universidades, así como las editoriales, las redes de radiodifusión, los festivales de música y los grupos de apoyo. Entre los líderes evangélicos, Ken Ham, David Barton y James C. Dobson han sido organizadores -y beneficiarios- particularmente efectivos de esta subcultura.
Ham construyó su organización, Respuestas del Génesis [Answers in Genesis], sobre la premisa de que la verdad bíblica supera todo otro conocimiento. Su Museo de la Creación, en Petersburg, Kentucky, contrasta la "Palabra de Dios", eterna e intemporal, con las efímeras nociones de la "razón humana." Es por eso que sabe que la Tierra tiene diez mil años de vida, que los humanos y los dinosaurios vivieron juntos y que las mujeres están subordinadas a los hombres. Los evangélicos que disienten, como Francis S. Collins, director de los Institutos Nacionales de la Salud son fustigados en la página web de la organización. (En un libro reciente, Ham nos llamó "lobos" disfrazados de ovejas, que nos hacemos pasar por cristianos mientras intentamos secretamente de destruir la fe en la Biblia.)
Barton preside una organización llamada Constructores de la Muralla [WallBuilders], dedicada a la proposición de que los padres fundadores eran evangélicos que querían que Estados Unidos fuera un país cristiano. Ha emergido como un altamente influyente líder republicano, un favorito de Perry, Bachmann y miembros del Tea Party. Aunque su educación consiste en una maestría de educación religiosa en la Universidad Oral Roberts y sus barbaridades académicas le han valido críticas de historiadores evangélicos como John Fea, Barton ve su versión de la historia reflejada en todo, desde la plataforma del Partido Republicano hasta la malla curricular de las ciencias sociales en Texas.
Dobson, a través de su grupo Enfoque a la Familia [Focus on the Family], ha insistido durante décadas en que la homosexualidad es una opción y que los homosexuales podían "alejar con oraciones" su innatural y pecaminosa orientación. Defensor del castigo corporal de los niños y de los roles tradicionales para los sexos, ha acusado a la Asociación Psicológica de Estados Unidos, que en 2000 desautorizó la terapia reparativa para "curar" la homosexualidad, de ceder ante la presión homosexual.
Líderes carismáticos como estos proyectan un atractivo testimonio personal como hermanos en Cristo. Sus audiencias se cuentan en decenas de millones de personas. Salpican sus presentaciones con tantos versos bíblicos que su mensaje parece sacado derechamente de las Escrituras; para muchos, parecen profetas ungidos por Dios.
Pero, de hecho, su rechazo del conocimiento equivale a lo que el historiador evangélico Mark A. Noll, en su libro de 1994, ‘The Scandal of the Evangelical Mind’, describió como un "desastre intelectual". Llamó a los evangélicos a arrepentirse de su renuncia a la razón, denunciando el abandono del legado intelectual de la Reforma Protestante. "El escándalo de la razón evangélica", escribió, "es que parece que no existe".
Hay signos de cambio. En el mundo evangélico, han emergido tensiones entre los que niegan el conocimiento secular y los que lo han aceptado e integrado en su fe. Casi todas las universidades evangélicas emplean a docentes que poseen diplomas de importantes universidades de investigación -un canal de conocimiento desde mundo exterior. Hay estudiantes que llegan al campus cansados de la aproximación a la fe basada en la noción de la guerra de culturas en la que fueron criados, y están más interesados en fomentar la justicia social que en oponerse al matrimonio homosexual.
Académicos como el Collins y Noll, y publicaciones como Books & Culture, Sojourners y The Christian Century, ofrecen una alternativa a los líderes auto-ungidos. Reconocen que la Biblia no condena la evolución y que no dice prácticamente nada sobre el matrimonio homosexual. Entienden que la teología cristiana puede incorporar las tesis de Darwin y florecer en una sociedad pluralista.
Los estadounidenses han confiado siempre en Dios, e incluso hoy el ateísmo es poco más que una discreta voz en los márgenes. La fe, operando calmamente en la vida de los estadounidenses desde George Washington hasta Barack Obama, ha motivado algunos de los momentos más sublimes de Estados Unidos. Pero cuando la fe de tantos estadounidenses se convierte en una ocasión para acoger ideas desacreditadas, ridículas e incluso peligrosas, no debemos tener miedo de decir lo que pensamos, incluso si eso significa criticar a otros cristianos.
[Karl W. Giberson es un ex profesor de física. Randall J. Stephens es profesor de historia. Ambos estuvieron y están asociados al Eastern Nazarene College. Son los autores de ‘The Anointed: Evangelical Truth in a Secular Age.’]
19 de octubre de 2011
17 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer

quién mandó las cartas con ántrax


Las evidencias de que las cartas con ántrax fueron enviadas por un científico loco son cada vez más frágiles. Editorial NYT.
Hubo una fuerte sensación de alivio cuando el gobierno federal concluyó que un científico del gobierno, solitario y con problemas psicológicos, envió por correo cartas impregnadas con ántrax (carbunclo) en 2001, matando a cinco personas y aterrorizando a todo el país. Ahora las evidencias de esa conclusión son cada vez más frágiles.
El doctor Bruce Ivins, un experto en bio-defensa del ejército de Fort Detrick en Maryland, se suicidó en 2008 antes de que la acusación contra él pudiese ser probada en tribunales. Investigaciones independientes este año han planteado dudas tanto sobre los análisis genéticos que trazaron el ántrax al laboratorio de Ivins como sobre una red de evidencias circunstanciales. Debe haber una nueva evaluación independiente de las conclusiones.
El caso del científico del gobierno ha venido desmoronándose en los últimos meses. En febrero, la Academia Nacional de Ciencias advirtió que el análisis genético "definitivamente no demostraba" que el ántrax enviado por correo se derivara de las esporas cultivadas en el laboratorio de Ivins. La semana pasada, el Times informó que una de las principales autoridades en ántrax y dos colegas creen que los distintivos químicos hallados en las cartas sugieren que fueron producidos en un sofisticado proceso de elaboración, que los científicos creen que estaba más allá de las posibilidades de Ivins. Aunque algunos expertos creen que los químicos pueden ser contaminantes insignificantes, el director de la comisión de la academia y jefe de una revisión pendiente de la Oficina de la Contraloría General de Estados Unidos cree que las afirmaciones del grupo deben ser tratadas en un documento futuro.
En cuanto a las evidencias circunstanciales, una investigación de PBS Frontline, con la colaboración de ProPublica y los diarios McClatchy, arrojan dudas sobre los dos elementos que la fiscalía había declarado importantes. La afirmación de que Ivins trabajaba muchas horas de noche solo en su laboratorio justo antes del envío de las cartas, devino menos sospechosa después de que los periodistas descubrieran que en realidad trabajaba regularmente en la noche en otros laboratorios y oficinas. Y la afirmación de que Ivins trató de despistar a los investigadores entregándoles muestras de ántrax sin marcadores genéticos se convirtió en cuestionable después de que los periodistas descubrieran que había entregado otras muestras que sí contenían esos marcadores.
Los investigadores federales insisten en que hay una enorme cantidad de evidencias que respaldan sus conclusiones sobre la culpabilidad de Ivins. La Oficina de la Contraloría General debe indagar más profundamente en materiales clasificados para juzgar si la evidencia se sostiene. De otro modo, el Congreso debería encargar una evaluación independiente para asegurarse de que no hay ningún culpable todavía libre.
18 de octubre de 2011
17 de octubre de 2011
©new york times
cc traducción c. lísperguer