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página roja

huellas de una mafia


Investigan si los crímenes se cometieron el mismo día del secuestro. Los tres hombres asesinados estaban recién afeitados. Por eso creen que los mataron el mismo día en que desaparecieron. A uno de los cuerpos le falta una oreja. Aníbal Fernández dice que Forza tuvo custodia policial por amenazas de muerte.
Argentina. Sebastián Forza, uno de los tres empresarios asesinados, había tenido custodia de la Policía Federal en su casa debido a amenazas de muerte que recibía, presuntamente por su vinculación con negocios de medicamentos truchos, aseguró ayer el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández. Se trata de un dato más de las connotaciones mafiosas que rodean al triple crimen. Mientras, los investigadores revelaron que a uno de los tres muertos le faltaba una oreja cuando hallaron su cadáver el miércoles pasado al costado de la Ruta 6, en General Rodríguez, pero no pueden asegurar todavía si la mutilación obedece a una señal mafiosa dejada por los asesinos o si se trató del ataque de un animal, durante las horas en que los cuerpos estuvieron abandonados. La policía analiza además la hipótesis de que los homicidios pudieron cometerse el mismo día de la desaparición. Según los médicos forenses, en un primer momento todo indicaba que fueron asesinados 48 horas antes de que fueran descubiertos los cuerpos sin vida.
En febrero, Forza había denunciado una amenaza telefónica. "Le decían que estaba todo preparado para que lo mataran en cualquier momento", contó Fernández. Tras la denuncia, Forza tuvo una custodia policial en su vivienda y él se alejó de la ciudad con su familia. "En ese momento, recibe un mensaje en el celular que decía ‘aparecé, igual te vamos a matar’", relató el ministro. Según Fernández, "había un montón de hechos alrededor de Forza de una situación no muy aclarada y otra parte que puede estar relacionada con temas de narcotráfico".
Forza era socio de droguerías y por reiteradas irregularidades había sido separado en abril como proveedor del Estado. La ministra de Salud, Graciela Ocaña, explicó a Página 12 en su edición del domingo que en la Justicia se acumulan más de cuatrocientas denuncias por robo, adulteración y comercialización ilegal de remedios. Y el propio Fernández había señalado días atrás que hay al menos veinte causas que vinculan a Seacamp SA –una de las empresas de Forza– con la adulteración y venta de medicamentos prohibidos o robados.
Al respecto, el ministro remarcó que había una investigación sobre una posible venta de medicamentos truchos, prohibidos y robados. En el marco de esa investigación, se cree que Forza había comenzado a recibir amenazas de muerte. "El 30 de mayo de 2008, en una farmacia de la calle Viamonte, donde Forza era representante legal, había aparecido una silla de ruedas con una nota en la que decían que le perdonaban la vida y que la próxima iba a tener que usarla en forma permanente", dijo el ministro.
Por otra parte, fuentes de la investigación señalaron que en la autopsia a uno de los empresarios descubrieron que le faltaba una oreja. Los médicos forenses no saben todavía si se trató de una mordida de un animal o una mutilación realizada por los asesinos. "En ese caso, estamos ante otro claro mensaje mafioso. La oreja podrían habérsela quedado como un trofeo", conjeturó un investigador. Las fuentes no revelaron de cuál de las víctimas hablaban.
Según trascendió ayer, hay dudas sobre cuándo ocurrió el triple crimen. El análisis de los alimentos consumidos, algunos detalles sobre el aseo personal de uno de ellos y uno de los teléfonos celulares que fue activado el mismo día de la desaparición en General Rodríguez ponen dudas sobre el día de los asesinatos. Llamó la atención de los investigadores que los muertos estaban afeitados y uno de ellos tenía el vello púbico rasurado. En un eventual cautiverio, se presume, no lo habrían dejado tener ese tipo de cuidados personales. Los médicos de la Policía Científica bonaerense que realizaron la autopsia a Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina concluyeron que llevaban muertos de 36 a 48 horas. Basados en esa conclusión, los investigadores presumen que estuvieron en cautiverio al menos hasta el lunes pasado, tres días después de las desapariciones.
En el informe de la autopsia, entregado ayer a la Justicia, se aclara que hay que esperar resultados de estudios complementarios y analizar variables, como el clima. "El proceso de putrefacción se retrasa cuando tenemos menos de 12 grados", explicó uno de los investigadores.

20 de agosto de 2008
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triple crimen con sello de vendetta


Aparecieron muertos en General Rodríguez tres jóvenes comerciantes que desaparecieron el jueves. Dos de las víctimas estaban vinculadas con el negocio de los medicamentos. El tercero era publicitario. Los mataron el lunes en el lugar donde fueron hallados.
[Horacio Cecchi] A la altura del kilómetro 11, de la ruta 6, en General Rodríguez, a la vera de un camino de tierra y envueltos en un halo de niebla y otro tanto de misterio, aparecieron los cuerpos de tres hombres jóvenes. Tenían las manos atadas y, según describieron fuentes de la investigación, dos de ellos habían recibido balazos en la cabeza y la espalda. Los crímenes ocurrieron en el lugar, donde fueron llevados a pie o a la rastra presumiblemente el lunes por la noche. Crímenes mafiosos. Aunque al momento del hallazgo la certeza científica no formaba parte de ningún informe, luego fuentes periciales aseguraron que se trataba de tres empresarios jóvenes desaparecidos desde el jueves pasado después de reunirse a desayunar dos de ellos en Pilar y luego con el tercero en un restaurante de Liniers, donde algunas versiones señalan que jugaban al paddle. Dos de los empresarios se dedicaban al rubro de los medicamentos, y el tercero sería hijo de un vendedor de publicidad. Aunque por el momento son todas versiones, susurros y pasillos, los motivos del triple crimen y los de la desaparición de los tres empresarios se ocultan entre diversas historias: unas apuntan al rubro de los medicamentos truchos. Según un investigador, uno de los jóvenes tendría cheques millonarios en descubierto. Otra versión mencionaba fuertes deudas de algún familiar del joven vinculado a la publicidad. La tercera apunta a una venganza vinculada con el narcotráfico o, más precisamente, el comercio de precursores químicos para la elaboración de drogas ilegales.
Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (35) se conocían entre sí, aunque sus familias no estaban enteradas. Los dos primeros se dedicaban al rubro de medicamentos –Forza tenía una farmacia y distribuidora en Capital y Ferrón era vendedor–, como distribuidores en droguerías. Las versiones sostienen que el tercero era publicista de una publicación anual. "Leo Bina sería hijo de un vendedor de publicidad callejero y un familiar suyo tendría fuertes deudas", mencionó una fuente a este diario.
El jueves de la semana pasada, Forza y Ferrón se reunieron a desayunar en el bar Open, de Pilar. Después, los dos se encontraron para almorzar con Bina en un restaurante de Liniers. Tras conversar durante un buen rato, alrededor de las dos de la tarde pagaron y se retiraron. Fue la última vez que los vieron.
El mismo jueves, alrededor de las ocho de la noche, la Suzuki Vitara 4x4 roja de Ferrón apareció en Galicia 2700, de Flores. No la hallaron de casualidad. Alguien la dejó en el lugar y le prendió fuego. Después de la acción de los bomberos, dentro de la Suzuki encontraron una pistola sin cargador ni balas. La pistola pertenecía a Forza.
Alrededor de las once de la noche del mismo jueves, en Solís al 1000, en Constitución, la policía encontró el Peugeot 206 de Forza. Estaba intacto y con las llaves puestas. La investigación la inició la fiscal porteña Ana María Yacobucci por averiguación de paradero y privación ilegal de la libertad. Del trío de amigos, ni un rastro. Gastón Ferrón, hermano de Damián, dijo que su hermano nunca le había hablado de los otros dos empresarios, hasta hace un mes. "A mi hermano se lo tragó la tierra –dijo ayer por la tarde, antes de conocerse la noticia del hallazgo de los tres cuerpos–. Nos daban la hipótesis de que se hubieran ido tres días de joda y para que se vayan tres tipos de joda, no va a aparecer una camioneta quemada. No sabemos qué pensar."
"Mi hermano lo conocía a Sebastián de hace un mes. A Sebastián Forza lo conozco por este hecho. Yo tengo una muy buena relación con mi hermano y él jamás me comentó de esta relación con Sebastián –señaló Gastón–. Lo mismo que el nombre del otro muchacho Leopoldo, lo cual me entero yo a partir de la denuncia. Son nombres que al menos nosotros no los escuchábamos. Tengo entendido que Forza tiene una droguería y mi hermano trabaja para una farmacia visitando hospitales y geriátricos. El maneja la parte de ventas, hace la relación pública de la farmacia", señaló. Y la madre de Ferrón, Rosa Cristano, ayer se mostraba desconcertada por la desaparición de su hijo. "Mi hijo es un chico trabajador que nunca estuvo en ningún conflicto, ni cosas raras, no sé, la verdad que para nosotros esto es terrible", comentó la mujer. Y desconocía que hubiera recibido ningún tipo de amenazas. "Si las recibió jamás nos lo dijo".
"Después de que apareció quemada la camioneta esto ya tiene olor a mafia", dijo un federal a Página 12. Y las hipótesis se volcaron sobre el negocio de los medicamentos truchos, aunque en principio también se barajó la línea de los piratas del asfalto. Cómo instalar a las tres víctimas en medio de una movida con toda la apariencia mafiosa resulta difícil de saber y más difícil de explicar. Una fuente señaló que Ferrón tendría "varios cheques muy grosos rechazados. Alguien no se quedó conforme", sopló el investigador con aires de Philip Marlowe.
Ayer por la tarde, un llamado telefónico alertó sobre la aparición de tres cuerpos en General Rodríguez. Estaban vestidos de sport, con zapatillas, y habían sido arrojados a un zanjón junto a un camino de tierra, cercano al kilómetro 11 de la ruta 6, que une Pilar con Luján. Arrojados es un decir. Según confió el mismo investigador, "tenían las manos atadas". A la hora de comunicación con esa fuente, los peritos habían revisado dos de los tres cuerpos. Uno de ellos tenía dos balazos en la cabeza y dos en la espalda. El otro, dos en la cabeza y uno en la espalda. Cuando se recibió el llamado todas las sospechas confluyeron sobre la búsqueda de los tres desaparecidos. Pero por lo bajo, los investigadores sabían que se trataba de ellos: la última llamada rastreada de uno de sus celulares indicaba que se había realizado desde General Rodríguez. Después, las coincidencias: uno de ellos, Ferrón, había sido reconocido por un tatuaje y sus ropas.
"Los mataron ahí donde los encontramos. Los llevaron caminando hasta el lugar. Tienen entre 24 y 48 horas. Creemos que pasó el lunes a la noche". Telegráfico pero denso, el murmullo de la fuente dio los últimos datos.
"No es una venganza, No fue por un tema comercial", intentó aclarar Rubén Ramírez, abogado de Forza.
La versión más fuerte que siguen los investigadores de la Federal (el caso está en manos de la Justicia porteña) se centra en la mafia de los medicamentos truchos y en su distribución en farmacias. Otras fuentes trabajan sobre la hipótesis de otras drogas, las ilegales. Los familiares prefieren decir que habían sido amenazados y que estaban denunciando a una mafia. Por el momento, esas denuncias no constan en la causa.

14 de agosto de 2008
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secuestradores eran policías


Policía mexicana vinculada a creciente ola de secuestros. Muchos tienen miedo de recurrir a las autoridades en casos de secuestro, por temor a que los agentes sean sus autores. El problema causa bochorno al presidente Felipe Calderón.
[Marla Dickerson y Cecilia Sánchez] Ciudad de México. Cuando su hijo de catorce fue raptado violentamente por hombres armados en la calle a principios de junio, se dice que la familia Martí hizo lo hacen muchos mexicanos ricos en tales circunstancias.
Los fundadores de una cadena de tiendas de artículos deportivos contrataron a un negociador privado para tratar directamente con los secuestradores. No dijeron nada ni a la policía ni a la prensa. Pagaron millones de dólares por el rescate. Luego esperaron la señal de que el chico había sido liberado.
Pero no llegó.
El cuerpo descompuesto y acribillado de balas de Fernando Martí fue encontrado el viernes en el maletero de un Chevy robado que había sido abandonado en un barrio de clase obrera en Ciudad de México. Para muchos, las noticias del lunes fueron igual de malas: las autoridades dijeron que habían arrestado al menos a un comandante de la policía de la ciudad en relación con el crimen, y que probablemente había otros agentes implicados.
La posibilidad de la participación de agentes de policía en el caso causa la incomodidad del presidente Felipe Calderón, que ha estado librando una guerra de alto riesgo contra los violentos carteles de la droga desde que asumiera el cargo en diciembre de 2006.
La campaña contra las organizaciones de narcotráfico, así como contra otros criminales violentos, ha sido repetidas veces comprometida por agentes de policía corruptos, empujando a Calderón a recurrir al ejército. Para junio, cuarenta mil soldados y cinco mil agentes federales fueron desplegados en todo el país. La semana pasada la administración también inició una drástica reorganización de la oficina del procurador general federal en respuesta a la ineficiencia de la repartición. Personeros informaron el lunes que un procurador que supervisaba la extradición de narcotraficantes había renunciado, el segundo funcionario de alto nivel en dejar la oficina del procurador general en el curso de una semana.
Aunque la policía de Ciudad de México dice que no cree que la banda que secuestró a Fernando esté implicada en el narcotráfico, muchos otros secuestradores podría estarlo. Bajo presión de una represión federal, algunas bandas están recurriendo al secuestro y a la extorsión para compensar la reducción de las ganancias en el comercio de drogas.
"Las autoridades sabían que si atacaban el tráfico de drogas y se hacían con el dinero del tráfico, los delincuentes empezarían a buscar alternativas", dice María Elena Morera, directora de una organización de ciudadanos contra el crimen de Ciudad de México. "La trágica muerte de Fernando Martí refleja lo que están viviendo muchos mexicanos".
No hay duda de que los secuestros en México están aumentando, especialmente en las ciudades claves para el narcotráfico a lo largo de la frontera con Estados Unidos, donde los criminales han encontrado blancos fáciles entre los dueños de negocios, médicos y otros profesionales que han prosperado en la región.
Según cifras oficiales, el año pasado 438 mexicanos fueron secuestrados. Eso implica un aumento del 34 por ciento con respecto a 2006. Pero se cree que estas cifras pueden no ser más que una fracción de la verdadera cantidad de secuestros. Los expertos dicen que muchos mexicanos dudan a la hora de contactarse con la policía por temor a que los agentes estén implicados en los secuestros y que será peor para sus seres queridos si no acceden a los deseos de los delincuentes.
Se cree que Tijuana sufre más secuestros que cualquier otra ciudad del mundo a excepción de Bagdad, de acuerdo con una firma de seguridad internacional que se especializa en negociaciones sobre rescates al sur de la frontera. De acuerdo a organizaciones de apoyo a las víctimas, en los últimos años cientos de residentes han sido secuestrados.
La llegada de miles de tropas federales ha contribuido a fragmentar los carteles de la droga y en algunos casos los ha empujado a buscar nuevos modos de hacer dinero.
Pistoleros fuertemente armados, a menudo simulando ser policías o actuando en complicidad con agentes corruptos, han cometido secuestros en centros comerciales, restaurantes y estacionamientos. Encierran a sus víctimas en redes de casas de seguridad, esposándolos y vendando sus ojos. A veces los secuestradores amputan dedos u orejas de sus víctimas para enviárselos y aterrorizar a sus familiares y obligarles a pagar por su rescate.
"El delito de secuestro es uno de los más dolorosos porque afecta a la víctima, a las familias y a los amigos", dijo Morera, cuyo marido fue secuestrado. Él sobrevivió el secuestro, pero volvió con varios dedos menos.
El aumento de los secuestros ha llevado a miles de mexicanos adinerados a huir del país o a rodearse de medidas de seguridad.
Aparentemente, ese era el caso de la familia Martí.
El padre de Fernando, Alejandro, es un conocido hombre de negocios que inició una popular cadena de artículos deportivos y una serie de gimnasios. Un empresario que se hizo a sí mismo, empezó vendiendo camisetas en la calle durante las Olimpiadas en Ciudad de México en 1968.
Las autoridades no han entregado información sobre el caso Martí. Pero de acuerdo a informes de prensa, Fernando iba en un coche con chofer y un guardaespaldas cuando el 4 de junio fue obligado a parar por hombres que pensaron que eran policías. Los hombres armados mataron a los adultos en el lugar mismo, y secuestraron al niño.
Un informe de prensa dijo que la familia pagó seis millones de dólares por la liberación del niño y esperaron desesperados después de que los secuestradores dejaran de comunicarse con ellos.
La noticia que los Martí temían se dio a conocer el viernes cuando los vecinos de un sórdido vecindario de Ciudad de México informaron sobre el terrible hedor que provenía de un coche plateado estacionado en una calle residencial. La policía encontró el cuerpo de Fernando en el maletero. Le habían disparado varias veces. Los expertos forenses dijeron que llevaba más de un mes muerto.
De acuerdo a José Antonio Ortega Sánchez, presidente de otra organización de ciudadanos contra el crimen, desde 1970 han sido asesinadas más de ochocientas víctimas de secuestro en México. Agregó que la violencia estaba remeciendo los fundamentos del país.
"El problema aquí es la corrupción, la complicidad y participación de las autoridades... Si Calderón no purga sus propias organizaciones de seguridad, no será capaz de hacer nada", dijo.
Fernando fue sepultado el domingo. Una foto en primera plana en el diario de circulación nacional Reforma mostraba un coche fúnebre seguido por una procesión de coches de lujo. Había tantas flores, de acuerdo a un informe, que tuvieron que ser enviadas al cementerio en un camión de carga.
Las páginas de los diarios de la capital se vieron inundadas por esquelas y notas de condolencias de socios y amigos de la familia, así como de enfadadas cartas al director.
"México está sumergido en un abismo de sangre e incertidumbre, inconcebible e interminable", decía una de esas cartas.
La policía de Ciudad de México identificó al policía arrestado como el comandante José Luis Romero Jaimes, pero no entregó mayores informaciones sobre él.
También fue detenido Marco Antonio Moreno Jiménez. Boletines de prensa lo habían identificado originalmente como miembro de la policía federal, lo que fue desmentido por las autoridades de la capital.

marla.dickerson@latimes.com

Reed Johnson contribuyó a este reportaje.

14 de agosto de 2008
5 de agosto de 2008>
©los angeles times
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comió partes del cuerpo de su víctima


El asesino del bus en Canadá cortó trozos del cuerpo de su víctima y se las comió.
[Charmane Noronha] Toronto, Canadá. Un agente de policía presente en el lugar de la espeluznante decapitación de un hombre en un bus canadiense, informó haber visto al asesino cortando trozos del cuerpo de la víctima, y comiéndolos, de acuerdo a una cinta de la policía filtrada y subida a la red el sábado.
En la cinta de transmisiones radiales, un agente de la Policía Montada de Canadá se refiere al agresor como ‘Badger’ [acosador, perseguidor] y dice que está armado con un cuchillo y tijeras y está "en estos momentos profanando el cuerpo en la parte delantera del bus".
En la cinta, que dura cerca de ochenta segundos, los agentes continúan detallando los movimientos del agresor hasta que uno dice: "el acosador está en la parte de atrás del bus, cortando pedazos [del cuerpo] y comiéndoselos".
La Policía Montada de Canadá describe las cintas como "comunicaciones policiales operacionales y, como tal, no están destinadas al consumo público". La policía dijo que no se había otorgado permiso para usar la transmisión radial, que fue subida a LiveLeak.com y reproducida por otros sitios web.
Los agentes se encontraban en un remoto tramo de la Autopista TransCanadá a unos cuarenta kilómetros de Portage La Prairie, Manitoba, después del sangriento ataque el miércoles noche en el bus que hacía el trayecto entre Edmonton, Alberta y Winnipeg, Manitoba.
Vince Weiguang Li, 40, será acusado por homicidio en segundo grado por el asesinato del hombre de veintidós años, al que amigos y familiares identificaron como Tim McLean. La policía no ha confirmado la identidad de la víctima.
Los pasajeros dijeron que acababan de subir al bus después de una pausa cuando el acusado -sin motivo aparente- apuñaló decenas de veces al hombre sentado junto a él mientras los pasajeros huían aterrorizados. Luego lo decapitó, la mostró a los demás y empezó a mutilar el cuerpo.
El empleador de Li dijo en una entrevista el sábado que le impresionó enterarse de que su "empleado modelo" estuviera acusado del espeluznante ataque. Vincent Augert, contratista independiente que distribuye diarios en Edmonton, dijo que Li era uno de sus transportadores más fiables.
"Era muy puntual y siempre bien vestido", dijo a la Associated Press. "Era un tipo muy amable, muy simpático. No lo habríamos despedido si no hubiese pasado esto".
Augert dijo que Li había trabajado para él desde julio pasado y no había tenido problemas.
"No tenía ninguna sospecha rara sobre él", dijo Augert.
Augert dijo que Li lo había llamado hace dos semanas para decir que necesitaba uno o dos días para ir a Winnipeg a entrevista de trabajo a fines de julio. Dijo que Li lo llamó y le dejó un recado con las fechas, pero que no volvió a saber de él.
"Era inusual que no llamara de vuelta y empezamos a preocuparnos cuando el martes no se presentó al trabajo", dijo Augert, que dijo que a veces era difícil entender a Li debido a que hablaba muy rápido y con un marcado acento chino.
Augert dijo que llamó a Li a su celular el jueves y que había respondido su esposa. Ella le dijo que no había sabido nada de Li, que le había dicho que tenía que marcharse por unos días debido a una emergencia familiar.
Li, que entró a una sala de un juzgado el viernes en Portage La Prairie, con la cabeza gacha y los pies con grilletes, compareció ante el tribunal sin abogado. No respondió cuando el juez le preguntó si conseguiría un abogado, y sólo asintió ligeramente cuando le preguntó si estaba haciendo uso de su derecho a no hablar. No pidió llegar a un acuerdo.
El fiscal pidió una evaluación psiquiátrica, pero el juez dijo que quería darle a Li la posibilidad de reunirse con un abogado. La siguiente comparecencia de Li ante el tribunal está programada para el martes. La Policía Montada dijo que Li no tenía antecedentes criminales.
La familia de McLean habló con la prensa el sábado por primera vez desde el bestial ataque.
"Era un hombre chico con el corazón más grande que te puedes imaginar", dijo Alex McLean, tío de McLean, a periodistas en una declaración preparada de la familia.
"Tim pasaba su vida viajando y encontrándose con gente nueva y veía siempre la parte buena de los demás. Tenía una risa que era contagiosa. Lo podías oír riéndose a un kilómetro de distancia", dijo Alex McLean.
"No importaba cómo te hubiese ido en el día, porque cuando lo oías reír, no podías hacer otra cosa que empezar a reírte".
William Caron, 23, dijo que McLean era tranquilo, aunque le gustaba salir con sus amigos. Era pequeño -un metro 64 y pesaba 58 kilos- y tendía a alejarse de los conflictos, dijo Caron.
"Tim nunca fue un tipo que se metiera en peleas. Cuando había extraños, se retraía", dijo Caron.
El asesinato ha originado una enorme comunidad online, con decenas de miles de personas que han escrito para manifestar solidaridad con la familia de McLean y expresar su rechazo de la agresión.
Uno de los muchos grupos de la red social del sitio Facebook ha acumulado más de cuarenta mil miembros con más de dos mil intervenciones.
"Esto es como una película de horror", dijo Sheena en Edmonton.

7 de agosto de 2008
3 de agosto de 2008
©fwdailynews
cc traducción mQh
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escándalo por criminal con tobillera


Piden el juicio político del juez que libero al principal sospechoso del cuádruple crimen. El Ministerio de Justicia bonaerense propone limitar su uso a "embarazadas, ancianos o enfermos terminales".
Argentina. Al margen de la detención de un cuarto sospechoso, por su participación en el cuádruple crimen de la familia Mansilla, el centro de la escena, en relación con el caso, lo ocupó la polémica desatada por el sistema de tobillera electrónica para el seguimiento de presos con prisión domiciliaria, que fue burlado por el principal imputado en la causa, Angel Fernández. El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, afirmó que "la situación de las pulseras tiene que ser analizada y revisada", porque su uso "no fue concebido" para casos como el de Ángel Fernández, condenado a 25 años de cárcel por delitos graves como robo agravado y violación. En el mismo sentido, el ministro de Justicia bonaerense, Ricardo Casal, declaró que los jueces tienen que "tener en claro que el interés y la seguridad pública también están en juego" y que la libertad controlada mediante tobilleras debe darse sólo por "razones humanitarias" a "embarazadas, ancianos o enfermos terminales". Además, en la Legislatura bonaerense se presentó un pedido de juicio político al juez de San Martín Nicolás Schiavo, por haber permitido que Fernández gozara de prisión domiciliaria.
El juez Schiavo se defendió diciendo que si un año atrás, cuando le concedió la prisión domiciliaria, alguien le hubiera dicho que Fernández "iba a cometer este horrendo crimen, no lo hubiera liberado". Schiavo defendió su decisión asegurando que siguió "la letra de la ley" y que no fue una decisión "arbitraria". Sostuvo que en su momento "hubo un informe de la asistente social de la oficina pericial de San Martín, donde consta la gravísima situación de salud que padecía la esposa de Fernández y el estado de abandono de los chicos (hijos del matrimonio) porque nadie podía cuidarlos. La morigeración (de la prisión preventiva) era para que Fernández pudiera trabajar de herrero en la casa y mantener a la esposa".
Según Schiavo, esa medida la tomó en una causa por la cual Fernández fue detenido en el año 2005, por tenencia ilegal de arma de guerra y cuando estaba con prisión preventiva. La morigeración de la medida cautelar fue adoptada el 16 de febrero de 2007. Al principio se había dicho que Fernández obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria en la causa por la que fue condenado a 25 años de cárcel.
Fuentes del Ministerio de Justicia provincial, a requerimiento de PáginaI12, hicieron un repaso del prontuario de Ángel Fernández. Detenido en el año 1990 (otra versión había señalado que estaba preso desde 1987), lo condenaron a 25 años de cárcel en 1998. La condena unificó tres causas en su contra, todas por robo agravado, en un caso por lesiones graves, en el segundo por portación de armas y en el tercero por violación.
En el 2002 se le dio la libertad condicional por esos delitos y en el 2005 volvió a caer preso, según el juez Schiavo por tenencia de arma de guerra (aunque en el Ministerio de Justicia dicen que fue por hurto calificado). Estaba con preventiva cuando le dieron la prisión domiciliaria. Lo que nadie confirmó es si en el 2005 ya había cumplido la pena –por el conteo de la ley del dos por uno– o si violó la libertad condicional. Esto último agravaría su situación y tornaría más polémica, todavía, la decisión del juez Schiavo.
Schiavo respondió a las críticas diciendo que había ordenado que Fernández fuera vigilado a través del monitoreo electrónico. Por eso aseguró que sobre él no puede recaer ninguna responsabilidad. "Es absurdo que se me atribuya a mí esta situación. No firmé esta resolución arbitrariamente, sino porque había un motivo humanitario fuerte", insistió. De todas maneras ya se presentó en la Legislatura provincial un pedido de juicio político del legislador Guido Lorenzino, del Frente para la Victoria, que cuenta con el aval del gobierno bonaerense.
Lorenzino justificó el pedido al asegurar que en el caso "había más de un elemento como para evitar este tipo de beneficio a alguien de semejante peligrosidad y semejante riesgo para la sociedad". Aclaró que a Schiavo "no se le imputa un delito sino una falta grave, pero esta persona no puede ser juez". El gobierno provincial analizó los prontuarios, unos 3000, de 297 detenidos que cumplen prisión morigerada por el sistema de pulsera o tobillera electrónica. El ministro de Justicia, Ricardo Casal, confirmó que durante el fin de semana se revisaron los casos de 296 presos. En uno de los casos, se comprobó que el detenido no estaba en su domicilio y en otros diez, se detectaron fallas en el funcionamiento de las tobilleras.
Por supuestas irregularidades en el caso de Ángel Fernández, fue relevado un jefe del Servicio Penitenciario Bonaerense y "puesto a disposición de la Justicia porque en el informe técnico elevado a la Fiscalía insistió en que la pulsera (de Fernández) no había sido violada, cuando ya se sabía que hubo una manipulación", anunció Casal.
"Estamos revisando cada legajo de los detenidos con tobilleras para enviarle a cada uno de los jueces nuestra sugerencia", adelantó Casal. El ministro de Justicia y Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, coincidió en que el beneficio de la libertad controlada fue concebido sólo "para casos leves: señores mayores, mujeres en condiciones de embarazo o con chicos, y situaciones muy particulares, en delitos de menor cuantía, para quien no representa un peligro para la sociedad".
Aníbal Fernández dijo que la situación de las pulseras debe ser "analizada y revisada" porque "tienen que tener todas las condiciones y garantías de seguridad para que no puedan ser quitadas y para que no puedan ser burladas".

5 de agosto de 2008
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mataron a toda la familia


Se entregó el hijo del principal sospechoso por el doble homicidio y contó que los dos hijos también fueron asesinados. Los cuerpos de los dos chicos eran buscados anoche cerca de la Panamericana, donde apareció la pareja muerta. La hipótesis, una venganza por una supuesta traición entre delincuentes.
[Raúl Kollmann] Argentina. Cristian Fernández, de 22 años, el tercer sospechoso por el brutal asesinato del matrimonio Mansilla, se entregó ayer y confesó ante los policías que los hijos de la pareja también fueron asesinados. Dijo que escuchó en su casa que los "mataron por bronca" y que arrojaron sus cuerpos "un poco antes" de donde fueron hallados los cadáveres de Marcelo Mansilla y su mujer, Sandra Rabago. Para los investigadores, la hipótesis más firme del doble (¿o cuádruple?) crimen sería una venganza entre delincuentes. Rabago habría integrado una banda junto a Angel Fernández (41) –uno de los tres detenidos– y lo habría traicionado y acusado en una causa por el robo de una casaquinta, revelaron a este diario fuentes del Ministerio de Seguridad bonaerense. La mujer y Angel Fernández, además, habrían tenido una relación amorosa. Anoche la Policía Bonaerense buscó a los chicos en los pastizales al costado de la autopista Panamericana, a la altura del partido de Campana. El rastrillaje con perros fue suspendido a las 22 y continuará a partir de las 7 de hoy.
Agustín, de 12 años recién cumplidos, y su hermana Milagros, de 8, desaparecieron la semana pasada cuando fueron sacados de su casa. Además, la Policía Bonaerense no descarta que los chicos estén vivos. "Nosotros tenemos la esperanza de que a los chicos los tenga algún miembro de la familia Fernández", expresó Miriam Rabago, tía de los pequeños y hermana de Sandra Rabago.
En tanto, el fiscal de Zárate-Campana, Marcelo Pernici, reconoció pocas horas antes de las detenciones que el crimen "tiene todo el aspecto" de una venganza mafiosa presuntamente cometido por "alguna banda que tenía cuestiones con esta gente". La pareja conformada por Marcelo Mansilla, de 41, playero de la estación de servicio Petrobras en Tortuguitas, y su mujer, Sandra Rabago, de 37, conocía a la familia Fernández, según admitieron los familiares de Mansilla y Rabago tras el sepelio realizado en el cementerio privado Parque del Buen Retiro, del partido bonaerense de Moreno.
"Sé que había una amistad entre ellos, pero nadie habló de amenazas, sé que ella había atestiguado por un robo, no sé si los acusó pero reconozco que había una amistad y ellos se ayudaban entre sí", reveló Beatriz Rabago, otra hermana de la mujer asesinada. "Dicen que Angel la amenazó a mi hermana cuando ella atestiguó en su contra, aunque ella nunca nos contó nada, además ella iba a ser la madrina del hijo menor de Angel, porque había una amistad de por medio", relató Beatriz Rabago.
Por su parte, un amigo de Mansilla y padrino de Agustín, de nombre Ariel, también confirmó la existencia del vínculo entre el matrimonio y los imputados. "Ellos tenían una relación, se frecuentaban al punto de que los nenes, Agustín y Milagros, los llamaban ‘tío y tía’", contó Ariel. Agregó: "A Sandra le habían ofrecido ser la madrina del hijo menor de Angel, por lo cual yo dudo que en algún momento hayan declarado en contra de ellos, yo no puedo creer que una persona pueda declarar en contra de alguien y le vayan a ofrecer el padrinazgo de un hijo".
El menor de los Fernández se entregó durante la tarde de ayer en la Subdelegación Departamental de Investigaciones de San Miguel, tras permanecer prófugo desde la noche del jueves. El joven, que se declaró inocente, había escapado cuando la policía allanaba la casa de su padre, ubicada en Quiroga y Velázquez, en la localidad de Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas. Allí se encontraron electrodomésticos (televisores, un DVD y una computadora) que podrían pertenecer a la pareja asesinada. Los familiares habían denunciado el jueves que la casa del matrimonio en Barrio Frino de José C. Paz fue "desvalijada" durante la última semana, cuando los cadáveres aún no habían sido encontrados.
Fuentes de la investigación señalaron que habrían hallado en la vivienda ropas con manchas de sangre y una cinta de embalar, similar a la que se había utilizado para vendar y atar a la pareja. Además, se habrían encontrado huellas de las ruedas del Volkswagen Polo de las víctimas, que apareció incinerado el martes pasado a pocas cuadras de ese lugar. Durante el allanamiento, además, fue detenido Jesús Osvaldo Cáceres, de 47, hermanastro de Angel Fernández.
Angel Fernández había sido condenado en 1991 a prisión perpetua por violación y homicidio, por el entonces Juzgado de Instrucción 7 de San Martín. Sin embargo, el 2 de julio de 2007, el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín le otorgó el beneficio de cumplir un arresto domiciliario, monitoreado por una tobillera electrónica.
"Lo cierto es que esta persona estaba con pulsera y era visto fuera de su casa todo el tiempo", dijo el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli. El hijo de Angel Fernández, Cristian, explicó durante su testimonio cómo su padre se quitaba la tobillera con un destornillador (ver aparte).
En tanto, Cristian había sido detenido el 22 de enero de 2005 por robo y portación de arma de guerra. Al igual que su padrte, también fue beneficiado con una prisión domiciliaria por el Tribunal Oral 2 de San Martín. Respecto de Cáceres, los investigadores aún aguardan los datos sobre sus antecedentes.
Los investigadores llegaron en la noche del jueves a la casa de los Fernández luego de escuchar a testigos que afirmaron haber visto en esa casa el Volkswagen Polo que el miércoles apareció calcinado. Marcela Fernández, hermana y tía de dos los detenidos, reconoció ayer que vio el automóvil de las víctimas en la casa de los sospechosos antes de haberlos asesinado. "Sí, estaba (en la casa de su hermano). No sabía que ese auto era el de ellos (por el matrimonio), pero después cuando lo vi quemado ayer (por el jueves) le dije a mi marido: ‘No puede ser. Fue él’", contó la mujer. "Si él (su hermano, Angel Fernández) lo hizo que las pague. Estoy muy enojada, y le pido perdón a la familia", dijo Marcela Fernández.
El matrimonio había desaparecido el jueves pasado y sus cuerpos sin vida fueron encontrados cinco días después por un baqueano en Campana, el primer gran descampado en las afueras del conurbano bonaerense. Los habían asesinados con un hacha.

Colaboración de Esteban Vera.

2 de agosto de 2008
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lo decapitó en un bus lleno


Decapitan a pasajero en un bus canadiense.
Winnipeg, Manitoba, Canadá. Un hombre que dormía en un bus Greyhound cuando este cruzaba las praderas canadienses fue asesinado y decapitado por su compañero de asiento mientras los horrorizados pasajeros escapaban buscando protección en la oscuridad de la noche, dijeron el jueves policía y testigos.
"De repente oímos un grito, un grito escalofriante", contó Garnet Caton, que estaba sentado justo frente a la víctima en el bus. Caton dijo que cuando terminó el ataque, el asesino, con el cuchillo en la mano, mostró la cabeza cercenada de su víctima a los otros pasajeros.
Un hombre de cuarenta años fue detenido en la escena del crimen la noche del miércoles en un desolado tramo de la Autopista TransCanada a unos veinte kilómetros de Portage la Prairie, Manitoba, pero no ha sido aún formalizado, de acuerdo a la Real Policía Montada de Canadá.
La policía rehusó especular sobre qué pudo motivar el ataque, y testigos dijeron que la víctima y el asesino, que aparentemente no se conocían, habían conversado durante una pausa de cigarrillo con otros pasajeros sólo minutos antes del ataque.
Los testigos describieron una escena de sangriento caos que estalló sin previo aviso en el bus, que viajaba hacia Winnipeg, Manitoba, al este, en un trayecto de rutina.
"El atacante estaba parado frente al tipo con un enorme cuchillo de caza, un cuchillo de Rambo, de supervivencia, agarrando al tipo y enterrándole el cuchillo una y otra vez, apuñalándolo en el pecho", dijo Caton al canal CBC.
El ataque continuó mientras otros pasajeros escapaban del bus y esperaban la llegaba de la policía, dijo Caton. Dijo que él, el conductor y otro pasajero trataron desesperadamente de mantener cerrada la puerta del bus para impedir que el atacante escapara.
"Caminó tranquilamente hacia la parte delantera del bus, con la cabeza en la mano y el cuchillo y nos miró tranquilamente y arrojó la cabeza al suelo frente a nosotros", dijo Caton.
"No se veía que tuviera rabia... Era como un robot".
La policía elogió la calma y cooperación de los pasajeros, que fueron trasladados a un hotel en Brandon, Manitoba, y estaba siendo atendidos por psicólogos y por las autoridades y personal de Greyhound.
"Creánme, si pudiéramos hacer nuestro trabajo sin tener que revivir esta horrible experiencia, lo haríamos", dijo el sargento de la policía montada Steve Colwell en una declaración que fue leída a periodistas en Winnipeg.
Los pasajeros dijeron que no podían superar la experiencia.
"Traté de tenderme a dormir a las cuatro de la mañana, pero me levanté a los diez minutos, porque cada vez que cerraba los ojos veía el hombre en la ventana con la cabeza del tipo con el que acababa de fumar un cigarrillo", dijo Cody Omstead a CTV News.
Greyhound dijo en una declaración que estaba cooperando con la policía para determinar qué había ocurrido. En la declaración se dice que el viaje en bus sigue siendo el modo más seguro de transporte del país.

Informes de Roberta Rampton y Allan Dowd. Escrito por Allan Dowd. Corregido por Peter Galloway.

2 de agosto de 2008
©reuters
cc traducción mQh
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cadáveres en reformatorio inglés


Encuentran restos de cadáveres infantiles en un antiguo reformatorio de Gran Bretaña. La policía británica halló restos de los cuerpos de cinco niños. La investigación apunta a maltratos y abusos de las décadas de los ’60 y ’70. Pero hay huesos y dientes que podrían ser del siglo XVII.
[Marcelo Justo] Londres, Gran Bretaña. El ‘orfanato del horror’ está en la isla de Jersey, un paraíso fiscal en el Canal de la Mancha que albergó alguna vez una sucursal del infierno. En el curso de una investigación sobre maltrato y abuso sexual de niños en Haut de Garenne, predio en el que se encontraba el orfanato, la policía halló restos de los cuerpos de al menos cinco niños de entre cinco y once años. El gran problema para los investigadores es que no pueden precisar la edad de esos 65 dientes de leche y 100 fragmentos de huesos que, según las pruebas efectuadas hasta ahora, podrían pertenecer tanto al siglo XVII como al XX.
En una entrevista con la BBC, el policía a cargo de la investigación, el inspector Lenny Harper, indicó que esta imprecisión sobre las fechas podría impedir que se abriera una investigación por homicidio o asesinato. "Nos han dicho que unos huesos podrían ser de 1650. Otros de 1950. Si la fecha continúa con este grado de incertidumbre, es muy improbable que se abra una investigación criminal. Si en cambio podemos establecer con más precisión la fecha, podremos hacerlo", dijo Harper a la BBC.
El hallazgo de los restos humanos arrojó una sombra más siniestra aún sobre la investigación por denuncias de abuso físico y sexual de 1960 en adelante presentadas por unas 100 personas que pasaron por Haut de Garenne. En el curso de las pesquisas iniciadas hace dos años, la policía halló pruebas que "corroboran sustancialmente" estas denuncias por las que hay tres acusados y 18 sospechosos, pero además dio con posibles huellas de un horror mucho más tenebroso. Según los investigadores, no hay dudas de que hubo un intento deliberado de quemar y ocultar esos restos humanos a fines de los ’60 o principios de los ’70. Esto en sí mismo aporta un dato a la investigación. "Uno debería preguntarse por qué alguien va a sacar los huesos de un lugar y va a intentar quemarlos u ocultarlos en otro. No tengo respuestas al respecto. Es uno de los problemas", dijo Harper.
La investigación se centró en un principio en la casona de Haut de Garenne donde funcionaba el orfanato y se extendió a un bunker de la segunda guerra mundial que se encuentra a unos 500 metros. La policía corroboró las denuncias de seis personas de que los abusos habían ocurrido allí. A medida que emergían más datos, crecía el escándalo por la inacción y virtual encubrimiento de lo ocurrido por parte de las autoridades de Jersey.
El Haut de Garenne, ahora clausurado, abrió como hospicio infantil bajo el nombre de Jersey Industrial Society en 1867 para ofrecer refugio a niños de clases bajas y sin hogar. En 1900 cambió su nombre a Jersey Home for Boys, un reformatorio en el que se usaba con generosidad el látigo y en el que existen testimonios de un niño que perdió un dedo por los castigos recibidos. En 1960 cambió el nombre a Haut de la Garenne, al principio como orfanato, luego como reformatorio. De esta época son las denuncias de abusos y violaciones que conmueven a Gran Bretaña.

1 de agosto de 2008
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