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página roja

perpetua de dos años


[Horacio Cecchi] El policía Tarditti, que mató a Barrau en Palermo, ya salió libre.
Los jueces Bisordi y Catucci, de la Sala I de Casación, cambiaron de homicidio agravado a culposo y redujeron la pena de perpetua a cuatro años. Ayer, Tarditti salió libre. Conferencia de los Barrau.
Dos años y ocho meses después de haber sido detenido por matar de un balazo en la espalda a Lisandro Barrau en el barrio de Palermo cuando éste circulaba en una moto, y un año y dos meses después de haber sido condenado a perpetua por el Tribunal Oral Nº 28, el ex policía de la Federal Matías Tarditti quedó en libertad condicional por haber cumplido las dos terceras partes de la condena. El bizarro matemático corresponde a la Sala I de la Cámara de Casación porteña, que decidió modificar la calificación del delito con que habían condenado a Tarditti a perpetua (homicidio agravado por el abuso de su función) por el de homicidio culposo. O sea, un accidente. Según los abogados de la familia Barrau, "incorporaron pruebas que no existen, tomaron datos de la televisión y aseguraron que el arma se disparó accidentalmente durante un forcejeo. Tanto la defensa como la acusación y las pericias niegan que haya existido forcejeo". Los abogados pusieron en duda la imparcialidad de la sala.
El 29 de noviembre de 2005, el Tribunal Oral Nº 28 condenó a perpetua al ex policía por homicidio simple agravado por abuso de su función. Cumpliendo razonablemente la prisión, Tarditti tenía fecha para salir en condicional a los 45 años, en el 2024. Pero sus abogados apelaron ante Casación. Durante el juicio, tanto los abogados de la familia querellante, los fiscales de instrucción y de juicio, el juez de instrucción y el Tribunal Nº 28, como también la defensa de Tarditti coincidieron en una cuestión: no existió forcejeo que haya provocado el disparo accidental. La parte acusadora, porque consideraba que el disparo había sido adrede. La defensa, porque –después de unas primeras declaraciones– Tarditti siempre sostuvo que no había sido él quien disparó sino su compañero.
Lo curioso es que la Sala I de Casación benefició al condenado con fundamentos que la misma defensa desechó, porque los camaristas sostuvieron que se trataba de un disparo accidental tras un forcejeo. Los camaristas Alfredo Bisordi, Liliana Catucci y Raúl Madueño modificaron de ese modo la calificación del delito que pasó a ser homicidio culposo, y automáticamente su condena se redujo de la cadena perpetua a los 4 años. Como ya llevaba 2 años y 8 meses, el lunes pasado se le dio por cumplidas las dos terceras partes de la condena y Tarditti salió en condicional de la cárcel de Marcos Paz. Ayer, Elba de Barrau –madre de Lisandro– y Felicitas –su hermana– realizaron una conferencia de prensa junto a los abogados Alberto Bovino y Federico Pinto. "En el juicio se probó que disparó él, con su arma, desde una distancia de uno a dos metros –dijo Pinto a Página/12–, a matar. Nadie estuvo de acuerdo en que hubo forcejeo." "Incorporaron pruebas inexistentes con las que revaloraron el proceso –dijo Bovino–. No estuvieron presentes en el juicio oral, pero revaloraron pruebas sin que pudiéramos participar en ese debate."
"Agregaron como argumento que la actitud de la víctima justificó la actitud del policía que derivó en el accidente –agregó Pinto–. Dijeron que tuvo miedo porque había consumido cocaína, cuestión que no aparece en las pericias, y que además se asustó porque tenía una causa en el sur y por eso no frenó. En el sur, Lisandro tenía una audiencia de juicio abreviado que no fue incluida en la causa. El tema nunca fue incorporado al juicio así que los camaristas lo incluyeron porque lo vieron en la televisión."
"Nosotros confiamos en la Justicia argentina –sostuvo Elba, con lágrimas en los ojos–. Porque ya hubo un fallo ejemplar. Por dos personas (Madueño votó en disidencia) no se puede decir que toda la Justicia sea así." "Reeditaron un juicio sin testimonios –dijo Pinto–. Afirmaron cosas que no existieron."
"No creo que todo esto haya sido un error de la Cámara –aseguró Bovino–. Un alumno de primer año sabe que no se puede hacer lo que hicieron. Es una barbaridad. Bisordi y Catucci ya arrastran antecedentes", denunció el abogado, y mencionó el caso del juicio de los skinheads que molieron a palos a un muchacho judío, cuando Bisordi y Catucci consideraron que decir "judío de mierda" y "Heil Hitler" no constituía discriminación.

15 de febrero de 2007
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otro cura fascista


[Camilo Ratti y Victoria Ginzberg] Otra sotana manchada de sangre. Detuvieron a un cura por secuestros y asesinatos durante la dictadura.
El sacerdote Miguel Regueiro fue capellán militar y está acusado del secuestro de tres jóvenes y la sustracción de un bebé.
Entre 1975 y 1978 fue capellán militar del batallón de Combate de Ingenieros de San Nicolás. El teniente coronel Manuel Saint Imant, jefe del área 132, lo consideraba "un aliado del Ejército". En el barrio cordobés Las Violetas, donde tiene una de sus varias capillas, era conocido por su pasado y simpatía castrense. El sacerdote Miguel Regueiro fue detenido el lunes por orden del juez federal Carlos Villafuerte Ruzo. Está acusado de haber participado en el secuestro y asesinato de tres jóvenes y de la sustracción de un bebé.
María Cristina Alvira y Horacio Arístides Martínez, jóvenes estudiantes de la Universidad Nacional del Litoral y militantes de la Juventud Peronista Universitaria, se instalaron en San Nicolás en 1975. En abril de 1977 la pareja y Rosa Raquel, la hermana de María Cristina, fueron secuestrados en un operativo en el que actuaron las "fuerzas conjuntas". El hijo de unos pocos meses de María Cristina y Horacio fue dejado con un vecino, a quien luego le ordenaron entregarlo al capellán militar Regueiro.
Alertada por el vecino, la familia buscó al bebé y a fuerza de insistencia logró recuperarlo. Para ello, la madre de María Cristina tuvo que ir a una casa en las afueras de San Nicolás con el cura, donde, señaló, había "muchos otros niños y bebés". La mujer le rogó a Regueiro que le dé información sobre su hija y su yerno. La respuesta fue que "eran unos delincuentes subversivos que querían matarlo a él y al teniente coronel" (Manuel Saint Imant) y que no le iba a decir dónde estaban.
La detención de Regueiro, pedida por el fiscal Juan Murray y la familia de las víctimas, se concretó el lunes. Ayer, el sacerdote fue indagado durante cuatro horas y quedó alojado en la delegación de San Nicolás de delitos federales y complejos de la Policía Federal.
En la misma causa se investiga la desaparición de otros jóvenes, compañeros de militancia de Alvira y Martínez. Todos estaban ligados con el trabajo social en la diócesis de San Nicolás, dirigida por el obispo Carlos Horacio Ponce de León, cuyo asesinato es objeto de otro expediente judicial.

Las Violetas
Regueiro estuvo muchos años en Córdoba como capellán del Liceo Militar General Paz. En 1992 se incorporó a la arquidiócesis provincial como sacerdote diocesano. El arzobispado, en ese momento presidido por el fallecido Raúl Primatesta, lo designó como su representante en la capilla de Parque República, un barrio aledaño a Las Violetas, una de las comunidades más pobres de la zona oeste de la capital.
En las calles de esa populosa barriada cordobesa los vecinos se dividen entre quienes lo quieren "por toda la obra que hizo aquí y en otros barrios", y los otros, como Susana. Sentada en la vereda de su casa, frente a la parroquia Santa Teresa de Jesús, la construcción más nueva y coqueta de un zona muy humilde, con chicos que juegan en la calle al ritmo del cuarteto o la cumbia, la mujer aseguró que el cura arrestado es "prejuicioso y discriminatorio hacia los más pobres o los que no participamos activamente de sus actividades en la parroquia".
Pedro Pérez, el ordenanza que colabora desde hace once años con Regueiro en el mantenimiento de la capilla, dijo que desconoce cuál fue la actuación de éste en los años '70: "Lo único que él me contaba era todo lo bueno que habían hecho en San Nicolás". También sentadas en la vereda "por una humedad que no se aguanta", sorprendidas como todos en el barrio por la detención de Regueiro, Mabel y Cora contaron que "don Pedro solía acompañar al cura al comando". El "comando" es el Tercer Cuerpo de Ejército, ubicado a unos pocos kilómetros del barrio Las Violetas.

15 de febrero de 2007
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albañil en libertad


[Raúl Kollmann] Salió el albañil, pero sigue sospechado. El juez libero al principal sospechoso del asesinato de Nora Dalmasso.
Gastón Zárate recuperó su libertad, pese a que los fiscales insisten en la hipótesis de una violación y lo tienen como sospechoso. La posibilidad de un amante. Las marchas del ‘perejilazo'. Las ‘bromas' de Zárate a un testigo en su contra.
El albañil Gastón Zárate recuperó ayer su libertad. Tal como había anticipado Página/12, el juez de Control Daniel Muñoz se expidió sobre su detención y juzgó que los elementos presentados por los fiscales son insuficientes. En un breve escrito, en el que todavía no explica sus fundamentos, sostuvo la "inexistencia del presupuesto básico del instituto de detención". Los fiscales del caso Dalmasso ya anunciaron que presentarán una apelación ante la Cámara Penal de Río Cuarto antes del miércoles. Los miembros de ese tribunal se expedirían en unos quince días. Zárate insistió a la salida de la cárcel: "No tengo nada que ver con el crimen de Nora".
El viernes se vio que buena parte de los riocuartenses le creen al albañil, ya que hubo más de dos mil personas en la marcha que llamaron perejilazo. Los manifestantes sostenían en sus consignas que el caso pretende resolverse inculpando a un humilde albañil, cuando el culpable debería buscarse en algún adinerado o poderoso amante de Norita. Es más, anoche hubo otra marcha pidiendo la renuncia de los fiscales y que sean apartados de la pesquisa. Ellos, por su parte, reiteraron el listado de pruebas contra el albañil, incluyendo varios testimonios, la peculiar historia de un celular que podría ser el que se llevaron de la casa de Norita y la copia de la causa judicial en la que la propia madre de Zárate lo acusa de darle golpes de puño en reiteradas oportunidades y de haber intentado ahorcarla.
El juez Muñoz sostuvo en su resolución que existe "ausencia de elementos de convicción sobre la participación del imputado" por lo que decidió la libertad de Gastón Zárate, imputado de homicidio, violación y hurto calificado. El magistrado no entregó los fundamentos de su decisión, lo que haría el lunes. La decisión fue un duro golpe para los fiscales, quienes no se la esperaban y que, tras leer lo que manifieste el juez, apelarán la medida ante la Cámara Penal de Río Cuarto.
Desde el miércoles, cuando Tirso Pereyra y Benjamín Sonsini Astudillo, los abogados del viudo Marcelo Macarrón, salieron a pedir la detención de Zárate, se planteó una durísima polémica por las pruebas del caso. Ayer se conocieron elementos adicionales de ese debate.

- Los fiscales Javier Di Santo, Fernando Moire y Marcelo Hidalgo le tomaron declaración a un amigo de Zárate, Carlos Curiotti, quien contó que el albañil le dijo la noche del crimen que se iba para el Villa Golf. Después le confesó que había matado a Norita e incluso dio tres detalles que –siempre según los fiscales– sólo podía conocer alguien que había estado en la escena del crimen. Página/12 le pidió a una fuente de la fiscalía que revelara esos detalles, pero la fuente sostuvo que se trata de un elemento fundamental en la causa que no quieren revelar por ahora.

- El padre de Carlos Curiotti sostiene que el testimonio de su hijo fue inválido porque declaró bajo presión y porque tiene discapacidades físicas y mentales. Zárate, además, afirma que sí le hizo el relato a Carlitos pero que fue un chiste. Los fiscales insisten en que dos de ellos tomaron el testimonio en forma personal y que no hubo irregularidades. Sobre las presiones a Curiotti el padre presentó una denuncia penal el viernes, cuando ya el caso había explotado.

- Los fiscales tienen el testimonio de una chica allegada a Curiotti quien ratifica que Carlitos le contó la confesión de Zárate.

- La novia de Zárate, Natalia, su padre y su madre declararon que el albañil andaba con dos celulares muy modernos en los días posteriores al crimen. Uno se lo regaló a Natalia. Sin embargo, lo más llamativo es que Zárate tiró el chip del celular al inodoro de la casa de sus suegros, algo sobre lo que testificaron los tres de manera coincidente. Los fiscales se preguntan por qué alguien tiraría un chip al inodoro. Sin embargo, cuando en la investigación se le preguntó a Natalia qué pasó con el celular, la chica declaró que Zárate se lo pidió y se lo llevó. Hasta hoy el aparato no volvió a aparecer. Página/12 le preguntó sobre el celular a Natalia y el chip: "Yo no creo que haya sido Motorola, para mí era Samsung. Sobre lo del chip no puedo hablar. Me dicen que no hable de eso". Los fiscales tienen otro testimonio de una persona a la que, aparentemente, Zárate intentó venderle uno de los celulares.

- Hay un intenso debate sobre la huella de una zapatilla. De acuerdo a la reconstrucción hecha el jueves, el homicida habría usado una escalera para subir a un balcón, entró desde allí a una habitación en la que se encontró agua, producto supuestamente de que esa ventana fue dejada abierta en forma intencional y que aquella noche llovió. En el balcón hay una huella de una zapatilla que coincide con la marca y el modelo que usaba Zárate. El albañil se defiende argumentando que él trabajó esa tarde allí y que por lo tanto no es extraño que haya quedado la huella. Aunque los fiscales no consideran esta prueba como decisiva, sí evalúan que sumadas a todas las demás debe ser considerada.

- El perfil de violencia de Zárate es otro elemento que para los investigadores judiciales tiene relevancia. En abril de 2006 la propia madre del albañil lo denunció por pegarle golpes de puño en reiteradas oportunidades y por intentar ahorcarla con las manos. El hecho de violencia no ocurrió una sola vez y en la causa judicial se habla de ataques contra otros miembros de la familia. La causa Correccional se derivó a la Justicia civil para someter a Zárate a un tratamiento. La madre del albañil, que lo defiende a capa y espada en el caso Dalmasso, admite que existe la denuncia, pero que no recuerda cómo fueron las cosas. Ante otro micrófono sostuvo que fue sólo una pelea porque ella estaba en desacuerdo con el embarazo de Natalia. Esta, en el diálogo con Página/12 manifestó que "eso fue una pelea familiar en la que se le fue la mano". Según los fiscales, otros trabajadores de la refacción de la casa de los Macarrón, compañeros de Zárate, también declararon que es karateca, que tiene una enorme fuerza y agilidad. Estos perfiles de violencia y fuerza –creen los fiscales– refuerzan la sospecha contra Zárate.

La hipótesis principal de dos de los tres fiscales –Di Santo y Moire– apuntaba a que el homicida era un amante de Nora Dalmasso. A lo largo de la investigación se encontraron numerosos elementos que evidenciaban su relación con el contador Guillermo Albarracín: llamadas telefónicas, mensajes de texto, testimonios, mails. Sin embargo, no aparecieron pruebas de la existencia de ningún otro amante. Eso llevó a evaluar otra vez la hipótesis de la violación, sostenida inicialmente por numerosos criminalistas consultados por Página/12. El profesor universitario Raúl Torre, por ejemplo, sostuvo públicamente que debía asignarse un 60 por ciento de posibilidades a la hipótesis de la violación y sólo un 40 al homicidio pasional (ver aparte). Los forenses que hicieron la primera autopsia sostuvieron que la violación no podía ser descartada. Los fiscales siempre sostuvieron lo contrario y la idea transmitida fue que el asesino era una persona rica, poderosa, tal vez un político. En ese marco, la imputación al albañil cayó como una maniobra difícil de digerir, aunque las evidencias ameritan que la investigación se siga profundizando, sin abandonar otras hipótesis.

11 de febrero de 2007
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en caso dalmasso, detienen a albañil


El primer detenido en Villa Golf. Fue apresado el albañil acusado de violar y matar a Dalmasso.
Los fiscales imputaron a Gastón Zárate por "abuso sexual y homicidio". La reconstrucción del crimen los convenció de esa hipótesis. Marcha en Río Cuarto a favor del sospechoso.
El defensor del detenido pintor y albañil Gastón Zárate presentó ayer por la tarde un recurso de control jurisdiccional, una instancia que obligó a los fiscales del caso Dalmasso a presentar las pruebas que tienen contra Zárate y sobre las que hoy mismo se pronunciará el juez Daniel Muñoz. El magistrado tiene 24 horas para convalidar o revocar la detención del albañil. Los fiscales acusan a Zárate de violar y matar a Dalmasso y entre las evidencias recolectadas hay siete testimonios, entre ellos el de un amigo que contó que Zárate le dijo primero que iba al Villa Golf, después le reveló que había matado a la mujer y hasta le dio algún detalle sobre la forma en que lo hizo. También la novia y sus padres declararon que le regaló a la chica un celular similar al que tenía Dalmasso y que tiró un chip al inodoro, algo más que extraño. Para los fiscales hay otro elemento de peso que demostraría el carácter violento de Zárate: el albañil fue denunciado por su madre en 2006 por pegarle y ahorcarla, una causa que pasó por la Justicia penal y fue derivada a la civil para ordenar que Zárate cumpla con un tratamiento. El albañil alega que dijo "en chiste" que mató a Norita, que su amigo y su novia fueron presionados por la policía para declarar y que los golpes a su madre fueron producto de una pelea familiar en la que "se le fue la mano". Anoche, una gran cantidad de riocuartenses demostraba su disconformidad con la detención de Zárate en el llamado ‘perejilazo'. De todas maneras, tal vez la palabra decisiva la tenga el análisis de ADN.
Dos de los tres fiscales que investigan el homicidio de Nora Dalmasso se inclinaban desde siempre por la hipótesis de que a la mujer la mató un amante, que enloqueció por un mensaje de texto que le llegó a Norita proveniente del contador Guillermo Albarracín, con el que mantenía una relación amorosa. Esa vertiente de la pesquisa nunca dio resultado, aunque todos coinciden en que debe seguir siendo investigada. Lo concreto es que había decenas y decenas de pruebas de la relación de Dalmasso y Albarracín –-llamadas, mensajes de texto, lugares en los que se reunían–, pero ni una sola evidencia de que existiera relación con otro hombre. Y menos todavía de llamadas que demostraran que esa noche ella se iba a ver con alguien.
En forma paralela, las evidencias contra Zárate y, sobre todo, la reconstrucción del crimen hecha en la noche del jueves convencieron a los fiscales –incluso a Javier Di Santo y Fernando Moire, los dos remisos– de que lo ocurrido fue una violación y posterior asesinato.
Uno de los elementos decisivos que surgió de la reconstrucción es que Dalmasso estaba en la cama cuando llegó el asesino. Es que ya se había sacado el maquillaje, se lavó –como solía hacerlo– la bombacha, que apareció colgada en un radiador del baño, y ella se había fumado el cigarrillo que se fumaba antes de dormirse. También se concluyó –aunque con un grado menor de certeza– que el homicida usó una escalera de la obra de refacción de la casa para subir a un balcón del primer piso y allí entró por la ventana de una habitación en la que se encontró agua: aquella noche llovió. Por último, una mujer y un oficial de policía simularon un acto sexual, tanto consentido como una violación, y en ambos casos la escena fue compatible con las fotos que se tomaron cuando se encontró el cuerpo. La autopsia también concluyó algo semejante: las lesiones en el ano y la vagina podrían provenir tanto de una relación consentida, aunque con cierto grado de violencia, como con una violación.
Pese a que no se conocen todas las pruebas contra Zárate, algunas fueron enumeradas ante Página/12 por quienes participan de la investigación. Y también trascendieron las respuestas de la familia del albañil y su abogado a esas evidencias.

- Zárate le contó a un amigo que esa noche se iba al Villa Golf y luego le relató que había matado a Nora, dando incluso algún detalle de cómo fueron las cosas. Los fiscales mantienen en reserva de qué detalle se trata. La novia de Zárate, con quien Página/12 mantuvo un diálogo ayer, sostiene que él hizo ese relato en chiste, que fue una humorada. El padre del amigo alega que lo hicieron declarar por la fuerza, como que quebraron a su hijo aprovechando que tiene una disminución física y mental. Los fiscales ratifican que ellos mismos tomaron ese testimonio y que no hubo irregularidades.

- La novia declaró que en los días posteriores a la muerte de Dalmasso su novio le regaló un celular muy moderno. Sería el Motorola V3 robado la noche del crimen. Natalia sostiene ahora, sin embargo, que tal vez el celular fuera Samsung, no Motorola.

- Tanto la novia como sus padres declararon judicialmente que vieron a Gastón tirar un chip de celular al inodoro de la casa. Cuando este diario le preguntó a Natalia, ella respondió: "De eso no puedo hablar".

- Los abogados del viudo, Tirso Pereyra y Benjamín Sonsini Astudillo, afirman que en el balcón por el que supuestamente entró el homicida quedó una huella de zapatilla. Esa huella coincide con la marca y el número usado por Zárate.

- Para los fiscales tiene un peso importante la causa judicial de 2006 en la que la madre de Gastón –que ahora lo defiende– denunció a su hijo por pegarle y agarrarla del cuello. Esto derivó en una denuncia penal que ahora pasó al fuero civil porque en Córdoba la Justicia puede dar ese paso para obligar al acusado a realizar un tratamiento por la violencia familiar que ejerció. Natalia, la novia, y el abogado de Zárate argumentan que esa agresión reciente contra la madre fue producto de "una pelea, en la que se le fue la mano".

- Según los fiscales, hay otros testimonios que mencionan la violencia de Zárate en el seno familiar. El albañil practica artes marciales.

- La coartada de Zárate es poco sólida. Dice que esa noche estuvo en casa de su novia. El padre de ésta declaró que no se acuerda. La novia afirma que cree que sí estuvo, aunque también afirma que no lo recuerda.

Lo cierto es que produce incredulidad que después de casi dos meses y medio en que las sospechas del caso estaban puestas en la existencia de un amante, poderoso, tal vez político, ahora todo gire hacia un simple albañil-pintor. "Nosotros ya demostramos que estábamos dispuestos a ir contra quien fuera. Se le extrajo sangre a un encumbrado funcionario del área de seguridad como Rafael Magnasco. Nunca tuvimos buenas pruebas en su contra. Ahora tenemos pruebas sólidas contra Zárate. Esa es la explicación de la detención y de que le imputemos el abuso sexual y el homicidio", decía anoche uno de los fiscales.
Aun así, en la fiscalía coinciden en que, como van las cosas, la última palabra la tendrá el ADN. Hay certidumbre de que el FBI aportará el perfil genético del homicida, ya sea proveniente del semen o del cabello. Es más, la idea de los fiscales es extraerle sangre a Zárate el lunes o martes próximo y enviar la muestra también al FBI.

10 de febrero de 2007
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en caso dalmasso, apuntan a albañil


La familia de Dalmasso acusa a un albañil y reclama que lo detengan.
El acusado dijo que es inocente y que fue presionado por la policía para inculparse. El fiscal aseguró que "por ahora" no lo detendrá. Anoche se hizo la reconstrucción del crimen.
Los abogados de la familia de Nora Dalmasso solicitaron a los fiscales que investigan la muerte de la mujer que detengan como presunto asesino a un albañil y pintor que trabajó en la casa de la víctima en el barrio Villa Golf de Río Cuarto. Se trata, tal como reveló ayer Página/12, de una de las pistas más firmes que tienen los investigadores, junto a las hipótesis que culpan al hijo de un vecino del barrio, por un lado, y a un supuesto amante, por otro. En el entorno del viudo aseguran que existen siete personas que culparon al albañil en sus declaraciones. Sin embargo, el fiscal Javier Di Santo dijo que "por ahora" no ordenará la detención del sospechoso.
Este diario ya informó también que Gastón Zárate, el albañil sindicado por la familia, habría intentado vender un teléfono celular que faltó de la escena del crimen. Según versiones que llegaron a los investigadores, además habría confesado el crimen ante su novia y allegados. El hombre, de todos modos, sostuvo ayer que sus dichos no eran más que"un chiste" entre amigos.
Zárate, de 27 años, habló públicamente para decir que no tiene "nada que ver" con el homicidio. El hombre aseguró que lo incriminan porque llegó el día de la reconstrucción del crimen cometido a fines de noviembre del año pasado y "no tienen a quién acusar", y denunció que tres policías lo presionaron para confesar el hecho.
"Han armado todo para incriminarme, pero yo le he dicho a la policía que soy inocente y que me hagan los estudios que quieran", dijo en diálogo con Radio Universidad de Córdoba. Tras reconocer que realizaba trabajos de pintura en la casa de la víctima, Zárate admitió haber conversado "un montón de veces" con Nora Dalmasso, pues "ella me mandaba a hacer algunos retoques; era una excelente persona, una señora tranquila" y consideró que "la han hecho quedar mal en todos lados".
Admitió haberse sorprendido por lo sucedido y opinó: "Todos los que trabajábamos allí pensamos que había sido alguno que andaba con ella o que le tenía bronca; pero nunca pensé que nos iban a culpar a nosotros y menos a mí". "Los que armaron todo esto fueron los tres policías de Córdoba que antes de ayer me llevaron acá a cuatro cuadras cuando en realidad yo pensaba que me iban a llevar a la seccional como corresponde y me dijeron que mi amigo Carrizo la había matado", contó.
Según sostuvo, los efectivos le dijeron que su amigo le había "dado el celular (de la víctima) para venderlo, pero yo les dije que me querían sacar de mentira verdad y les dije que mi amigo no fue y que no me dio nunca nada, pues el celular que tenía días antes era de mi hermana".
En tanto, los fiscales y los investigadores policiales del caso realizaban anoche –y seguían esta madrugada– la reconstrucción del asesinato en la lujosa casa del exclusivo barrio de Río Cuarto.
La solicitud de detención de Zárate fue formalizada por los abogados querellantes Benjamín Sonzini Astudillo y Rubén Tirso Pereyra ante los fiscales Di Santo, Fernando Moine y Marcelo Hidalgo, y el fiscal general adjunto de la provincia, Hugo Píttaro.
Al término de la reunión, el fiscal Di Santo explicó a la prensa que si bien la pista de Zárate fue considerada importante, "por ahora" no ordenará que se lo detenga, debido a que aún restan corroborar varios datos. Di Santo calificó al proceso de investigación como "firme" y aseguró que "se está trabajando sobre una pista muy importante". El fiscal descartó presiones de la policía hacia el supuesto homicida y puntualizó que "hay declaraciones tomadas en la Unidad Judicial y con presencia nuestra".

9 de febrero de 2007
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tres hipótesis en caso dalmasso


[Raúl Kollmann] Las tres hipótesis que más fuerza tienen en el caso de Nora Dalmasso.
Son la del albañil (que ofreció vender un celular de la mujer), el hijo del vecino y el amante. Hoy se reconstruirá el crimen.
Un albañil, el hijo de un vecino, un amante. Aunque toda la atención estará hoy puesta en la reconstrucción del crimen de Nora Dalmasso, las claves de la investigación están pasando por otro lado. Hay fuertes versiones de que los fiscales del caso se concentran en una persona que estuvo trabajando en la casa que compartían el doctor Marcelo Macarrón y Norita y que en algún momento ofreció en venta uno de los celulares que el homicida se llevó de la casa la noche del crimen. El otro sospechoso que está en la mira es el hijo de un vecino que tenía acceso a la casa y cuya coartada está siendo estudiada en detalle. Por último, la hipótesis del amante que enfureció durante la relación sexual, presuntamente a raíz de un llamado telefónico, sigue siendo investigada, aunque con menos fuerza. Lo que sí está claro para los fiscales es que Dalmasso no esperaba a nadie esa noche, tal vez la mujer ya estuviera acostada, y que el acceso del sujeto que la mató fue sorpresivo. La hipótesis de la violación vuelve a estar sobre el tapete y los fiscales ya ordenaron una reevaluación de la autopsia, la que, de todas maneras, dejó abierta esa alternativa.
En los últimos días empezaron a acumularse elementos contra una persona que estaba trabajando en las tareas de remodelación de la casa. Se dice que hubo un intento de vender uno de los celulares que se robaron aquella noche y que incluso hay testigos que ya declararon en la causa. La hipótesis, en ese caso, fue que el hombre se fue excitando con la mujer, la abordó por sorpresa, la violó y luego terminó matándola porque ella lo conocía. Hay que agregar otro elemento: según los testimonios, Nora era muy estricta con el personal y eso también podía haber provocado no sólo excitación, sino también odio. Otra vertiente de la investigación se orienta hacia el hijo de un vecino. El hombre de mediana edad tiene una coartada apoyada por dos personas, pero los abogados de Macarrón, Benjamín Sonsini Astudillo y Tirso Pereyra, pidieron que se verificara esa coartada más a fondo. Por último, está la hipótesis del encuentro con un amante, que de ninguna manera fue descartada, pero sobre la que todavía no encuentran evidencias contundentes.
La reconstrucción que se hará hoy a la noche será muy limitada, ya que muchos aspectos de lo que ocurrió aquel 25 de noviembre siguen sin estar claros. Por ejemplo, será difícil determinar cómo entró el asesino a la casa de Norita: podría ser que ella le hubiera abierto la puerta (la hipótesis del amante), tal vez entró por una ventana que estaba abierta y daba a una habitación que apareció mojada porque esa noche llovía (el albañil), no es imposible que se haya colado en la casa antes de que ella llegara (también el albañil) e incluso que tuviera una copia de la llave (el vecino sospechado).
Lo que ya es convicción de los investigadores es que ella no esperaba al asesino. De acuerdo con todos los testimonios, Norita era muy celosa de su apariencia y no se sacaba el maquillaje antes de irse a dormir. Cuando la mataron, sin embargo, el maquillaje se lo había sacado. Pese a que se habló de la existencia de una serie de amantes, lo cierto es que se comprobó la relación con uno solo, el contador Guillermo Albarracín. Este declaró que nunca mantuvo un encuentro con Nora en la casa de ella, ni siquiera cuando su marido estaba de viaje. Por lo tanto parece improbable que ella hubiera citado a un amante allí. Tampoco en el entrecruzamiento de llamadas hay evidencias de que hubo una comunicación con alguien que luego pudiera traducirse en un encuentro esa noche. Por último, los fiscales sostienen que la ropa de la mujer estaba doblada con todo cuidado, lo que indicaría que, cuando el hombre llegó, posiblemente ella ya se había desvestido. Es probable incluso que la encontrara cuando ya estaba en la cama.
Con la reconstrucción de hoy se tratará de establecer, por ejemplo, por qué el cuerpo de Nora quedó en la cama casi contra la pared, con las piernas separadas. Para ello se utilizará a una agente de policía de su misma talla y contextura física y se probará con distintas alternativas: si la agarraron del cuello, prácticamente la desvanecieron de esa manera y la violaron, o si la relación fue consentida y tal vez algo, por ejemplo un ataque de celos, produjo el desenlace fatal. En esta idea encaja que Norita recibió un cariñoso mensaje de texto de Albarracín a las 3.15 de la mañana.
Los forenses coinciden en que es difícil pronunciarse sobre si las lesiones en la vagina y el ano son producto de una relación consentida que igual tuvo cierta violencia o fueron provocadas por una violación. La mayoría de los fiscales se inclinaba más por la relación consentida, sobre todo porque hay pocos rastros de resistencia y poco desorden en la habitación. Sin embargo, en las últimas semanas ha vuelto al centro de la escena la hipótesis de la violación.

8 de febrero de 2007
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la niña que escapó del prostíbulo


[ Elisabet Contrera] La niña que logró escapar de una red de trata y explotación sexual.
Tiene quince años y el 2 de enero desapareció de su casa, en Río Cuarto. La llevaron a un prostíbulo de Mendoza, donde había otras menores. Logró huir, volvió a su casa y acusa a una vecina.
Los gritos de las niñas encerradas en el prostíbulo de Mendoza resuenan todavía en sus oídos. Daniela R., la joven cordobesa que había llegado allí por la fuerza, sólo llegó a entrever lo que era ese infierno. Una pesadilla que duró dos semanas y de la cual despertó cuando por un descuido de sus captores logró escapar y correr hasta ponerse a salvo. Todavía no puede estar tranquila. Sus atacantes están libres, pese a que la propia víctima pudo identificar a quienes la tuvieron privada de su libertad y la trasladaron a Mendoza para venderla al mejor postor para que ejerza la prostitución.
Ahora ella se siente protegida. Está con su mamá, en una vivienda humilde del barrio Obrero, de Río Cuarto. Ella acusa a una vecina, identificada como Luisa Bravo, a quien en la zona se conoce como ‘La Tía'. El 2 de enero, relata, esa mujer la habría encerrado en su casa y luego la llevó a Mendoza. Ese día comenzó el calvario tanto para Daniela como para su madre, Delia Petrona Ríos, que no sabría nada de su hija hasta el viernes pasado, cuando fue encontrada en una casa del departamento de Las Heras, en Mendoza. Justo ese día se cumplía un mes de su desaparición.
Fue la misma víctima la que contó los detalles de su cautiverio ante al juez de Menores de Río Cuarto, José Varela Geuna, a cargo de la denuncia por averiguación de paradero. "Me tenían encerrada con candado en una piecita sin luz. Me pasaban agua y comida por la ventana, y como no tenía baño me daban un balde", contó la chica. Estaba a la vuelta de su casa.
Su estadía duró el tiempo necesario para conseguir el dinero para dos pasajes. El primer destino: la provincia de San Luis. "Me metió de los pelos en un remís, me puso un bolso arriba para que no me vieran y fuimos a la terminal, donde tomamos un colectivo", relató. Para la Justicia cordobesa, se estaba ante un caso de averiguación de paradero hasta que un entredicho generó la sospecha de que había algo más grande. El cambio en la causa surgió por una pelea entre la mujer acusada y su novio, conocido como ‘el Mendocino'. Según fuentes judiciales, el hombre, frente a un policía, le había recriminado que ella era quien se había llevado a la chica que estaba buscando.
La odisea de la joven continuó en San Luis. Allí, la mujer se habría encontrado con ‘el Mendocino' y los tres habrían viajado a Mendoza. Al principio, siempre según el relato de la chica, el encargado de un sauna se habría negado a pagar por ella por ser una menor de edad. Después la llevaron a otro prostíbulo donde la operación se habría cerrado en tres mil pesos.
En una distracción de sus captores, la joven entreabrió una puerta del sauna y descubrió lo que ocurría allí. "Cuando abrí la puerta, estaba lleno de chicas de 12 años, de 13, de 14, de todas las edades, y en el momento que se distrajeron un cachito yo me fui", relató.
El descuido la liberó de ese infierno y el miedo la impulsó a correr sin parar por horas. "Empecé a correr y, ¿viste cuando ya no das más para seguir?, bueno, yo seguía", relató Daniela al diario El Puntal de Río Cuarto.
La ayuda provino de un joven mendocino que la albergó en su casa y la ayudó a comunicarse con su madre. Su estadía en la casa de este hombre se dilató debido a una seguidilla de problemas en la comunicación. Estuvo escondida en ese lugar desde el 13 de enero al 2 de febrero. Luego, la madre del joven que la albergaba llamó a la policía de Río Cuarto para que la fueran a buscar.
Ante estos hechos, el juez Geuna resolvió girar el testimonio y las pruebas al fiscal de Instrucción en turno Walter Guzmán, que tendrá la tarea de avanzar en la causa de facilitación del ejercicio de la prostitución contra la mujer que está imputada, quien está en libertad. Daniela no pudo identificar el lugar donde la tuvieron cautiva, en Mendoza. En esa provincia, el fiscal de Delitos Especiales, Luis Correa Llanos, está a cargo de la causa iniciada por el mismo delito. "Voy a pedir una declaración de la joven. Hay que averiguar bien. Puede ser que la chica haya ido por su propia voluntad y después se arrepintió", conjeturó.

7 de febrero de 2007
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[Horacio Cecchi] La muerte del joven David Gómez, en Puerto Iguazú.
La policía dice que se suicidó, pero la familia sospecha de un uniformado. El juez no quiere pedir el libro de guardias. Una testigo dijo que vio cuando lo apaleaban, pero se desdijo.
El caso de David Gómez, un adolescente de 18 años de Puerto Iguazú que murió el 7 de diciembre pasado, es tan oscuro como sus obviedades lo permitan. El misterio se concentra en las tres o cuatro últimas horas de su vida, porque de ellas nada se sabe, y lo que se sabe se sabe a tientas. Pero no son esas tres o cuatro horas las que revelan el caso, sino los gestos públicos que las rodean. El chico desapareció después de una fiesta estudiantil con música fuerte y reclamos de vecinos. La policía no dijo que pasó en dos ocasiones por el lugar. Sí dijo que lo encontró dos días más tarde colgado de un árbol, a 40 kilómetros de su casa, como si en Puerto Iguazú faltaran bosques y ramas. El cuerpo fue entregado al juzgado de Pablo Rivero supuestamente con sus ropas, pero las ropas jamás aparecieron. El cuerpo estaba lleno de hematomas y lastimaduras, pero los forenses avalaron la versión del suicidio. Por las dudas, en la autopsia no tomaron fotos de las heridas. Unos días más tarde, una chica se acercó a la familia y reveló que vio cuando dos policías lo molían a palos. Al día siguiente, la testigo se desdijo en su declaración ante la policía. Los amigos de David aseguran que estaba enfrentado con otro joven del barrio que hace unos meses entró a la policía. El fiscal Néstor Monzón no quiere pedir el libro de guardias de esa noche y el juez, contra toda lógica, sostiene que pedirlo sería excesivo.
El miércoles 6 de diciembre, alrededor de las siete de la tarde, David Ernesto Gómez salió de su casa, en el barrio Belén de Puerto Iguazú, para asistir a la fiesta de colación en su escuela, la Polivalente 23, del barrio Villa Alta. Esa tarde fue la última vez que sus familiares tuvieron contacto con él. Después, sus padres, Rosa y Calixto, irían reconstruyendo lo que ocurrió hasta el momento de su muerte, guiados por testimonios, casualidades y, especialmente, por una serie de obviedades que hablan por sí mismas.
Rosa primero y Calixto después relataron a Página/12 la partida de David hacia la fiesta. También, cómo descubrieron a la madrugada del otro día que su hijo no había regresado. Que decidieron recurrir a la policía. Que al pasar por la 2ª, Rosa se encontró a un policía joven barriendo, un tal Quique. "La policía no colaboró en la búsqueda –aseguraron Rosa y Calixto–. Estiraban todo el tiempo." Ese jueves, mientras desplegaban todo su esfuerzo en el rastreo, supieron que David había seguido con otros amigos a una fiesta en lo de una chica que festejaba su título en su casa. La reunión, a unas cuadras de la escuela, siguió hasta alrededor de las cinco. Nadie recuerda el momento en que se fue, o los que lo recuerdan tienen miedo. Lo cierto es que al final de la fiesta, David ya no estaba. Después, los amigos empezarían a decir que la policía había pasado en dos oportunidades porque un vecino denunció que la música estaba muy alta.
En enero, los amigos avanzaron más y se animaron a decir que David había tenido un enfrentamiento con un tal Quique, por una novia, unos meses antes de que el tal Quique entrara a la policía.
"Pedimos los libros de guardia y de detenidos de esa noche", confió Gustavo Fernández, abogado de Rosa y Calixto. Fernández se sorprendió con la respuesta del juez de instrucción 3 de Puerto Iguazú, Pablo Rivero, a cargo de la investigación. "No vamos a pedir los libros porque es una medida sobreabundante." El fiscal Néstor Monzón tampoco solicitó la medida. Recién en la feria, una fiscal de turno hizo el pedido del secuestro de los libros, modo de averiguar qué hacía el tal Quique esa madrugada, además de barrer en la guardia.
A todo esto, el sábado 9, a las 4 de la madrugada, la policía le informó a la familia que su hijo se había suicidado, que lo habían encontrado colgado de una rama en Puerto Libertad, un pueblo al que no había ido jamás, a 40 kilómetros de su casa, en un bosque dentro de una propiedad privada cuyo acceso está demasiado lejano de la parada del supuesto colectivo que debería haber tomado David para cometer el supuesto suicidio.
Cuando la familia lo vio, uno de los hermanos hizo notar que tenía el abdomen lleno de golpes, igual que los genitales y las rodillas muy lastimadas. Los forenses, tras la primera autopsia a la que no asistió un perito de la familia, sostuvieron que se trataba de "hematomas post mortem". "Los muertos no sangran", aseguró Calixto. Por las dudas, no existen fotos de la autopsia de las zonas más golpeadas.
Una de las noches de las vigilias organizadas por la familia se acercó una mujer joven. "Carina Villalba se llama –dijo el abogado Fernández–. Le dijo a un familiar, llorando, que ella había visto cómo lo golpeaban dos policías. ‘Yo no pensé que lo iban a matar', dijo la chica." "Fíjense si no tiene un tiro en el cuello", agregó. Los padres presentaron la denuncia al fiscal Néstor Monzón y llevaron al familiar que había escuchado a la testigo. Monzón alertó que era una denuncia grave, intentó aguardar a que llegara la instrucción policial y advirtió sobre el falso testimonio. "Una chicaneada", dijo Calixto. A todo esto, la policía denunciada tomó la declaración a la denunciante de la policía. Resultado: la chica se desdijo.
A todo esto, las ropas de David no aparecen. La rama donde se colgó apareció cortada y el terreno bajo el árbol quemado. Mañana, Luis Bordón, del Programa Antiimpunidad, acompañará a los familiares ante la Justicia que, junto a la policía de Puerto Iguazú, son los dos puntos oscuros.

6 de febrero de 2007
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