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un abogado del diablo


[Jorge Ramos Ávalos] El abogado penalista Juan Velázquez nunca ha perdido un caso. Por eso fue contratado por los ex presidentes mexicanos, Carlos Salinas de Gortari y Luis Echeverría Alvarez, para que los defendiera. Alfonso ‘El Negro' Durazo, el ex jefe de la policía acusado de rampante corrupción, también fue uno de sus clientes satisfechos. Por eso, también, muchos le llaman a Velázquez ‘el abogado del diablo'.
Ciudad de México, México. ¿Por qué le dicen así, el ‘defensor de los indefendibles'?, le pregunté de entrada. "Por algunos de mis defendidos a los que han calificado malamente de diabólicos", me contestó tranquilo, sin alterarse, sin levantar la voz.
"¿Por qué defender a algunos de los hombres más odiados en la historia moderna de México?", insistí. "Porque tienen el derecho a una defensa... y porque me piden que yo sea su defensor", respondió. "No, no pierdo casos".
Velázquez, a sus 57 años, es un hombre metódico, amante del orden y sobre todo, disciplinado.
"Ve mi pelo corto", me enseñó. Sus lentes sin haros apenas tocaban las canas sobre sus orejas. Cada pelo en su lugar, engomado hacia atrás. Y luego siguió dando muestras de autocontrol. "Mis zapatos limpios. Me levanto a las cinco y media de la mañana. No bebo. No soy de fiestas. No soy de grupos. No soy sociable".
Velázquez se declara "apartidista" y dice tener amigos en casi todos los partidos políticos -PRI, PAN, PRD, Verde Ecologista...- "sin ser yo miembro de partido alguno".
Entre la impresionante lista de sus clientes no hay solo políticos. Están, también bancos, empresas privadas, medios de comunicación y famosas víctimas de la violencia en México.
Diana Laura Riojas -viuda del asesinado candidato priísta a la presidencia, Luis Donaldo Colosio- y las hijas de José Francisco Ruiz Massieu -también asesinado en 1994- buscaron los consejos legales de Velázquez.
Hoy, como abogado del ex presidente Echeverría Alvarez, Velázquez asegura que su ‘cliente' no es corresponsable por la matanza de estudiantes en Tlatelolco el 2 de octubre de 1968 -cuando era Secretario de Gobernación- ni ordenó, ya como presidente, la masacre del jueves de Corpus Cristi el 10 de junio de 1971.

El Caso Echeverría Álvarez
Echeverría Alvarez ha sido acusado formalmente de genocidio por un fiscal especial por tratar de exterminar a disidentes políticos durante su presidencia (1970-1976). En concreto, lo acusan por la muerte de varios estudiantes durante una manifestación de miles de personas frente a una escuela en la ciudad de México.
"En México nunca ha habido un genocidio", me dijo Velázquez, quien no le está cobrando a Echeverría Álvarez, a quien considera su amigo, por defenderlo. "Ni hay genocidio y, además, en todo caso ese supuesto genocidio hubiera prescrito".
El periódico El Universal del día siguiente a la masacre reportó que "los estudiantes fueron disueltos a balazos, garrotazos y pedradas por grupos de mozalbetes y adultos armados que formaban la organización de 'Los Halcones' ".
El informe periodístico añade que " 'Los Halcones' armados con rifles M1, M2, pistolas, garrotes y piedas, estuvieron disparando contra todo lo que se movía".
Testigos presenciales hablan de unos 30 muertos. Pero Velázquez asegura que el expediente sólo incluye 11 muertos y que Echeverría no tuvo nada que ver en esa matanza.
"En el expediente no hay un sola prueba contra don Luis Echeverría", continuó el abogado. "Ni una sola prueba. Luis Echeverría era el presidente de México en ese momento, claro, pero ¿por qué el presidente de la república tenía que ver con un grupo ('Los Halcones') que dependía del Departamento del Distrito Federal (o la alcaldía de la ciudad de México)?"
"(Porque) era una época en la que nada podía pasar si el presidente no lo autorizaba", le contesté.
Velázquez sostiene que, incluso en el caso de que un genocidio hubiera ocurrido en 1971, ya han pasado más de 30 años y, legalmente, no se puede culpar a Echeverría.
"Usted conoce la ley internacional y sabe que los casos de genocidio no prescriben", le dije.

El Johnnie Cochran Mexicano
Pero, como siempre, Velázquez tenía una respuesta lista. "Claro, no prescribe en tanto sea un genocidio cometido después de la entrada en vigor (de la ley)", me comentó. "Esos tratados internacionales -ha resuelto la Suprema Corte de Justicia de la nación mexicana- están por debajo de la Constitución (mexicana). Y la Constitución, en el artículo 14, prohibe la retroactividad de la ley".
La Suprema Corte de Justicia de México ya aceptó escuchar el caso y pronto decidirá si se puede acusar a Echeverría de genocidio bajo las leyes mexicanas. Echeverría es el último de una veintena de ex presidenes latinoamericanos acusados de crímenes durante su mandato.
Mientras tanto, este abogado -también apodado el ‘Johnnie Cochran mexicano' (en referencia al que defendió exitosamente al ex futbolista estadounidense O.J. Simpson, acusado de matar a su esposa)- no siente la necesidad de justificar su lista de clientes ni su trabajo.
"¿Le incomoda defender a alguien que pueda haber sido responsible de decenas de muertes?", le pregunté. "Pero es que no lo fue, Jorge", me dijo convencido. "No fue responsable. Yo lo conozco".
Velázquez asegura que no trabaja por el dinero ni por la fama. Entonces ¿por qué lo hace? "Porque mi trabajo es ser defensor", respondió sin inmutarse.
"¿Le llama la atención estar cerca de los poderosos?", lo cuestioné. "No", me dijo antes de despedirse. "Todos son poderosísimos, pero ¿qué tanto beneficio puedo tener de defendidos que fueron presidentes de la república, gobernadores o secretarios de estado? Fueron. Fueron".

Posdata Presidencial: La idea de que un hispano pueda llegar a ser presidente de Estados Unidos no es tan descabellada. Al menos Hollywood ya se la imaginó.
En la serie televisiva The West Wing, el congresista latino Tom Santos (interpretado por Jimmy Smits) se acaba de lanzar por la Casa Blanca. Ahora sólo falta que un político latino, el que sea, se atreva a seguir el guión televisivo y se convierta en el primer candidato presidencial hispano en la historia de Estados Unidos.
En realidad, para el 2008 no falta tanto.

27 de enero de 2005
©univisión

misteriosa golpiza a senador chileno


Las dudas y contradicciones del episodio ocurrido hace 20 años que aún persisten y que la justicia nunca aclaró. Nuevas dificultades para el senador acusado de abuso de menores.
Santiago, Chile. "El agredido cayó al suelo, con la cabeza hacia la solera, lo que podía apreciar con claridad, ya que estaba iluminado por las luces del auto detenido detrás de la camioneta. En ese momento se bajaron del automóvil otras personas y también de otro vehículo que estaba detrás de éste (...). Estos individuos se acercaron al caído y por las luces del auto, pude ver que le pegaban puntapiés 'por donde cayeran'".
Eran cerca de las 21.15 horas del 20 de marzo de 1984 y el entonces presidente del Fortín Mapocho, Jorge Lavandero, quedaba semi-inconsciente en la intersección de las calles Celerino Pereira con Diego de Almagro, Ñuñoa, sangrando profusamente por el oído izquierdo tras la brutal golpiza, tal como lo describe Germán González (entonces de 14 años), uno de los testigos del ataque, en su declaración judicial.
Mientras era ayudado por los transeúntes y vecinos del lugar Lavandero alcanzó a decir su nombre y a pedir una ambulancia. Al día siguiente el hecho causó impacto nacional y apenas pudo hablar, Lavandero acusó a la CNI del atentado y denunció que le habían robado una carpeta de antecedentes con las irregularidades en la compra de El Melocotón por parte del general Augusto Pinochet, quien entonces gobernaba el país. Antecedentes fidedignos que gatillaron la primera polémica sobre la probidad del ex gobernante. Lavandero dio a conocer las escrituras públicas de El Melocotón para demostrar que el valor de las propiedades ascendía a más de $ 6 millones (el avalúo actual supera los $ 230 millones) en circunstancias que Pinochet decía que eran $ 240 mil.
El atentado marcó su carrera política y él lo cita hasta hoy como ejemplo de las persecuciones de las que se dice víctima, especialmente ahora, tras el escándalo desatado por la solicitud de desafuero que presentó el fiscal Xavier Armendáriz por supuestos abusos de menores hace una semana en Temuco.
Pero este episodio, profusamente divulgado por la prensa en ese entonces, nunca fue esclarecido por la justicia que durante el régimen militar se caracterizó por su actitud pasiva ente las denuncias de violaciones a los derechos humanos y agresiones sufridas por adversarios del gobierno. Sin embargo, tras la llegada de la democracia el caso no fue reabierto ni aclarado, ni se conocen acciones del afectado en este sentido.
Hasta el día de hoy existen muchas preguntas sin respuesta que la investigación del ministro en visita designado para el caso, Arnaldo Toro, un juez considerado cercano al régimen militar, no resolvió durante los 12 meses que indagó los hechos.

El No de Juica
La causa de Toro, abierta el 24 de marzo de 1984 por lesiones y robo, fue sobreseída sin responsables el 13 de marzo de 1985. Según el expediente Rol 78.679 del 13° Juzgado del Crimen (con más de 900 fojas), al cual La Tercera tuvo acceso, sólo se acreditó la golpiza pero no se logró identificar a los agresores ni confirmar el robo de documentos. Es sobre estos dos puntos donde el sumario judicial da cuenta de una serie de contradicciones entre Lavandero y los testigos de su golpiza nunca aclarada.
Esas contradicciones alimentan otra versión sobre lo ocurrido, relacionadas con la molestia de un grupo de socios del Stade Francais a raíz del comportamiento personal del ahora senador con una de las hijas de uno de ellos. Este grupo de familiares y amigos, muy bien conectado con militares instalados en la cúpula del régimen, habría protagonizado la agresión con la ayuda de destacados deportistas de ese club. Esa versión, sobre la cual La Tercera ha recogido antecedentes en las últimas semanas, jamás ha sido investigada por la justicia.
Pese al cierre del sumario y a los vacíos del expediente, Lavandero insistió en su tesis. A las profusas entrevistas que dio sobre el tema denunciando el ataque, agregó una querella en el caso Degollados ante el ministro en visita José Cánovas Robles, asegurando que "estoy en condiciones de afirmar que al menos dos de los hechores, cuyos retratos hablados aparecieron en la revista Hoy del lunes 8 de abril, coinciden en sus facciones y caracteres físicos con algunos de los individuos que me atacaron el día 20 de marzo de 1984", según reza su querella anexada a fojas 174-176 de ese expediente.
La presentación no fue acogida hasta 1990, cuando el ministro Milton Juica asumió la causa y mandó pedir el expediente de Toro, devolviéndolo a los pocos días al 13° Juzgado del Crimen, el 1 de octubre de ese año, según consta en el libro de registros de ese tribunal. "Recuerdo haber visto el proceso. Me interesaba saber si la causa tenía algún antecedente que me sirviera, pero al ver el expediente me di cuenta que no había nada en ese proceso que me ayudara", señaló Juica esta semana a La Tercera, para explicar por qué no anexó la causa a su investigación sin siquiera llamar a declarar a Lavandero.
Desde entonces el tema nunca más se revisó a nivel judicial, pero todos los dirigentes políticos de la época dieron fe de la versión de Lavandero referida al robo de las carpetas de El Melocotón como uno de los móviles del ataque.

La Otra Versión
La nueva versión investigada por La Tercera sobre el móvil del ataque da cuenta de hechos ocurridos el verano de 1984 en el Stade Francais, donde Lavandero jugó pelota vasca por años.
Según los antecedentes recogidos, el episodio fue investigado y aclarado rápidamente por el gobierno, bajo la responsabilidad del entonces jefe de la CNI, el fallecido general Humberto Gordon. De acuerdo a la versión de un ex alto funcionario civil del régimen, desde un principio trascendió en La Moneda que se trataba de un acto de venganza entre particulares.
De hecho, el ministro del Interior de la época, Sergio Onofre Jarpa, así lo hizo ver en un programa de televisión, ganándose un acalorado conflicto con el hoy senador.
Según un ex alto funcionario civil de La Moneda, el general Gordon le informó a Pinochet que se trataba de una golpiza propinada por un grupo de familiares y amigos -entre ellos rugbistas- que estaban molestos con Lavandero. Esa misma fuente asegura que fue Gordon quien convenció a Pinochet de no hacer nada con el caso, en contra de la opinión de algunos ministros políticos. Las conexiones con el régimen de algunos familiares que organizaron la golpiza habrían jugado un papel relevante en esa decisión.
Tras indagar los hechos por un mes y contactar a una cincuentena de actuales y antiguos visitantes del Stade, La Tercera logró dar con un círculo no muy estrecho de personas que conocieron el supuesto caso y que -según algunos de los relatos recogidos- son la verdadera razón por la cual el personaje fue agredido.
Entre los consultados también hubo quienes defendieron al senador, y aseguraron no haber oído nunca de denuncias en su contra en ese club de Santiago.
La versión que lo acusa señala que la golpiza recibida por Lavandero apenas terminada la temporada de piscinas del Stade Francais de 1984 no fue otra cosa que la venganza de los parientes. La Tercera logró contactar a una de las familias involucradas -con estrechos vínculos con un alto militar que en ese entonces ocupaba un alto cargo en el gobierno- donde sólo un miembro de ésta aceptó hablar del tema bajo estricta reserva de su identidad.
El relato obtenido señala que se decidió "amedrentar" a Lavandero, que el ataque fue resuelto por un pequeño grupo de personas (en su mayoría jóvenes) y ejecutado por ellos mismos, razón por la cual la descripción que siempre ha hecho la víctima de sus atacantes no correspondería a la realidad.
Ese familiar asegura que Lavandero reconoció a sus agresores, a quienes habia visto varias veces en el Stade Francais. "El sabe muy bien de dónde vino la mano", dice la fuente.

Cabos Sueltos
Al revisar el expediente y contrastar las versiones se encontraron varias contradicciones: mientras los testigos del hecho dan cuenta de hombres "bien vestidos", con "zapatillas" y en "autos modernos", el senador dijo haber visto un Opala y describió a supuestos agentes de la CNI morenos y de barba. Es más, en sus interrogatorios, ningún testigo presencial reconoció en los retratos hablados confeccionados por Lavandero a los atacantes del 20 de marzo.
La investigación de Toro se inició por la denuncia presentada por Adolfo Zaldívar y Jorge Donoso, entonces presidente (S) y director del Fortín Mapocho, por lesiones y robo. De acuerdo con las diligencias del proceso, la investigación se centró en identificar a los culpables y en confirmar el robo de los documentos, sin lograr nunca ninguno de los dos objetivos.
Donoso, Zaldívar, Emilio Filippi, Hernán Bosselín y Ramón Briones fueron interrogados sobre la existencia de los documentos. Todos ellos, en diferentes horas y circunstancias del 20 de marzo de 1984, recuerdan haber visto a Lavandero con esas fotocopias. Ninguno, sin embargo, pudo dar fe de que al momento del ataque los papeles estaban en el autómovil que conducía el dirigente DC.
Los únicos tres testigos de la golpiza: -el joven Germán González, la empleada doméstica Carlota Castro Albornoz, y el empleado Carlos Inostroza- afirmaron no haber visto a ninguno de los atacantes (entre seis y ocho) subirse al auto de Lavandero en los 50 a 60 segundos que duró el ataque. "Mientras duró el incidente no vi que nadie subiera al automóvil de Lavandero para registrarlo o sacarle algún objeto, carpeta o documento", declaró a foja 105 Carlota Castro.
"Puedo asegurar que ninguno de los atacantes se subió al auto de Lavandero y si alguien lo hubiera hecho habría tenido que ser por la puerta del conductor, que era la única que estaba abierta, pero en tal caso lo habría visto sin ninguna duda", declaración de Inostroza a foja 133.
Estos testimonios se vieron reforzados por las declaraciones de otras personas que concurrieron a auxiliar a Lavandero cuando había terminado la golpiza. Uno de ellos fue Javier Sánchez, quien intentó llevar a Lavandero a un hospital en el propio auto del dirigente herido. Al subir al vehículo, dice a foja 43, se percató que las puertas estaban con el seguro puesto y sólo la del conductor estaba abierta. Esta situación también fue refrendada por Inostroza.
Contactado por La Tercera, Toro dijo que él nunca investigó nada relacionado con abusos ni recibió antecedentes de esa versión.
Los dirigentes DC consultados señalaron que creen en la versión de Lavandero de la golpiza.
La Tercera intentó contactarse con el senador, pero este no respondió los llamados. Su abogado, Camilo Salvo, no quiso hablar.
La investigación de Toro sólo menciona dos nombres. Carlos Vargas, dueño de una empresa de seguridad y cuya foto Lavandero la obtuvo de un tarotista; y al coronel Fernando Darrigrandi, que era acusado en una carta anónima que el senador entregó al juez.
Vargas fue investigado pero descartado, y Darrigrandi no gatilló ninguna diligencia. Cuando Lavandero lo acusó públicamente, éste se querelló en su contra.

Versiones Contradictorias
Lavandero
El 28 de marzo de 1984 el ministro en visita Arnaldo Toro interrogó a Lavandero en la clínica Indisa.
"A las 20.30 horas, cuando iba a la casa del director del Fortín Mapocho, Jorge Donoso, en La Reina, me percaté de que era seguido por un vehículo Chevrolet Opala de color beige, con cinco personas a bordo, las que se comunicaban con walkie-toki".
"Pude observar que la persona que iba en el costado izquierdo de la parte trasera era un hombre alto de barba castaña, crespa, cerrada, de visos rubios en el borde. Iba con una polera oscura y pantalón del mismo color, a quien no conocía. El que iba al volante era delgado, tez pálida, bigote ralo más bien tieso, con una polera blanca con líneas rojas, a quien tampoco había visto antes. Todas estas personas eran de entre 25 y 30 años".
"Desaparecieron de mi carpeta tres documentos sin que me robaran nada personal ni dinero, salvo estos tres documentos. Antecedentes de la construcción de la casa del jefe del Pojh camino a Pirque, casa que se ha construido con personal del Pohj y con insumos del mismo servicio, pese a ser su casa personal. Un segundo documento con dos oficios que de su sola comparación se desprende el ocultamiento de grandes cantidades por parte del Banco del Estado. El tercer documento que me fue sustraído son 10 fotocopias de escrituras públicas de la mayor gravedad. Estimo que el ataque del que fui víctima tuvo su razón de ser o motivo privarme de dichos documentos que pensaba dar a la publicidad".

Testigos
"A los individuos que golpearon al señor de la camioneta, los recuerdo como hombres de entre unos 25 a 30 años, que vestían de sport, elegantes y bien vestidos. No recuerdo otros detalles descriptivos de estas personas o de los autos. No obstante, los individuos me impresionaron como 'hijitos de papá' que andaban en el auto de su padre y que para 'mala pata' le habían pegado un topón a otro auto; esto como primera imagen". Germán González Miñano, declaración policial a foja 45.
"En el segundo auto viajaban tres personas, los dos a los que me he referido y un tercero que se bajó a mirar y que no intervino en los hechos y que por su estatura pienso puede haber sido un niño de unos 14 años. En todo caso, era de baja estatura; él miró y volvió a subir al auto sin haber tenido, repito, ninguna intervención en el incidente en que resultó herido Lavandero". Carlota Castro Albornoz, declaración judicial a foja 105.
"Cuando bajaron estos individuos calculo que deben haber sido unos siete a nueve hombres y en esos instantes le dieron una feroz paliza, pudiendo darme cuenta que le dieron puntapiés; algunos de ellos andaban con zapatillas" (...) Carlos Inostroza, declaración a foja 132.
"Recuerdo que dos de ellos vestían sport, esto es bluejeans, y uno andaba con una campera azul, y el otro con un chaleco oscuro" (...). Carlos Inostroza, declaración a foja 133.
"Recuerdo que uno de ellos le dijo al que manejaba el palo algo así como 'no lo mates'". Carlota Castro, declaración a foja 104.

Datos Clave
17 días hospitalizado por lesión cerebral
Tras el atentado, Lavandero permaneció 17 días internado en la Clínica Indisa, con un traumatismo encéfalo craneano abierto. Lo más grave fue la lesión cerebral no sólo del hueso, sino que también del cerebro.

Pérdida de Su Oído Izquierdo
Su estado fue crítico durante varios días y su recuperación fue sorprendente. Perdió su oído izquierdo. Los médicos dijeron que una persona con otra condición física no hubiera sobrevivido.

Conmoción Nacional e Internacional
El atentado a Lavandero causó conmoción nacional e internacional. Fue visitado en la clínica por todos los sectores políticos y el entonces Presidente argentino, Raúl Alfonsín, se manifestó "condolido".

26 de enero de 2005
©la tercera

¿quién mató a sandy bird?


[Scott Kraft] El reverendo Tom Bird ha pasado 20 años en prisión por asesinar a su esposa. ¿Han contribuido el reportaje de un periódico y una película de Hollywood a mantenerlo injustamente en prisión?
Hace dos décadas, en una agobiante noche de verano, la esposa de un pastor y madre de tres hijos, murió en desgarradoras circunstancias. Su furgoneta patinó en el camino de ripio de una carretera secundaria y se despeñó en el Río de Cottonwood en las afueras de Emporia, Kansas. El domingo por la mañana unos excursionistas vieron el cuerpo, flotando en la superficie del agua.
Pero la muerte de Sandy Bird no fue un accidente. Durante los dos años siguientes, los habitantes de la tranquila ciudad del oeste de Estados Unidos presenciaron una absorbente y gótica historia -una historia de adulterio y religión, asesinato y dinero. Terminó con la condena de homicidio en primer grado de su marido, el reverendo Tom Bird.

Antecedentes. El artículo ‘¿Quién mató a Sandy Bird?' (2 de mayo) sobre el asesinato de la esposa del predicador en Kansas hace 21 años sugería que murió "la noche del 17 de julio de 1983". De hecho, su cuerpo fue encontrado la mañana del 17 de julio.
Bird ha pedido sin éxito un nuevo juicio. Condenado a prisión perpetua, se ha destacado como un recluso ejemplar, pero se le negó la libertad condicional en 2001, en parte debido a que según la comisión "negaba ser culpable del crimen".
Yo escribí sobre el caso para Los Angeles Times en 1986. Cuando apareció mi artículo en primera plana, causó conmoción en Hollywood. Hacia 1987, el caso del predicador asesino fue el guión de una miniserie de la CBS titulada ‘Murder Ordained', que todavía se puede ver en la televisión por cable.
No hace mucho tiempo, el Reverendo Kenneth Kothe, un amigo de Bird desde sus días juntos en un seminario luterano, me envió un e-mail desde su casa en Burnswille, Minnesota. Kothe dijo que la película, y sus reposiciones regulares, estaba contribuyendo a mantener cerradas las puertas de la prisión, y era injusto. Me instó a revisar nuevamente el caso "dado que el suyo fue el artículo que llevó a rodar ‘Murder Ordained'.
Al principio, no me convenció. No es exactamente raro que un criminal, o un predicador excomulgado, proclame que es inocente.
Por otro lado, me pregunté por qué Bird todavía negaba responsabilidad, sobre todo cuando eso podía ayudarle a conseguir la libertad condicional. Las pruebas contra él habían parecido decisivas, pero también recordé que eran en gran parte circunstanciales. ¿Era posible? ¿Había el jurado de Emporia encarcelado de por vida a un hombre inocente? ¿Había la dramatización de Hollywood contribuido a mantenerlo en prisión?
Así que escribí una carta al Recluso Número 41458, que no había concedido nunca una entrevista a un periodista. Me respondió, accediendo a recibirme. Llegué un viernes por la tarde al Recinto Penitenciario de Lansing, un complejo de piedra cercado por alambres de púa que se extiende por las onduladas tierras de pastoeo del nordeste de Kansas. Pasé por un detector de metales y dos pesados portones de hierro, y entré a una sala que hervía de reclusos y sus familias. Un hombre que empezaba a quedarse calvo, de 53 años, en vaqueros y una camisa de faena azul, se levantó de una silla de plástico, sonrió y me extendió la mano.
Hoy espero descubrir, de una vez para siempre, qué pasó la noche del 17 de julio de 1983.

Sandy y Tom Bird se mudaron a Kansas desde Arkansas en 1982. La misión de Bird era dirigir una congregación de la iglesia luterana, el Sínodo de Missouri. Bird, el hijo de 32 años de un pastor, tenía dos maestrías en teología y abundante carisma y energía. Dentro de un año puso a la iglesia a vibrar de actividades: Una nueva guardería infantil, equipos de softball y de voleibol, y nuevas familias cada domingo.
Sandy era una mujer pequeña, de 32 años, llena de energía, de cabello castaño y corto. También tenía una maestría, en matemáticas, y había empezado a enseñar y a trabajar para sacar un segundo grado en ingeniería de computación en la Universidad Estatal de Emporia.
La pasión de su marido eran los deportes. Un corredor de larga distancia en sus días en la universidad, todavía corría más de ocho kilómetros al día. Era también un feroz competidor en el equipo de baloncesto del Optimist Club y del equipo de softball de la iglesia. Ese interés en el deporte lo compartía con Marty y Lorna Anderson, a los que Tom Bird conoció en un partido de softball.
Los Anderson tenían cuatro hijas y el matrimonio pasaba por momentos difíciles. Las numerosas aventuras de Lorna no eran secretos en el pueblo. Era una vampiresa de voz suave, y tenía el don de hacer que los hombres hicieran lo que ella quería. Bromeaba con sus amigos acerca de matar a su marido y le pidió una vez a un abogado que preparara su divorcio. Cuando Bird la contrató como secretaria a medio tiempo, ella buscó sus brazos.
"Yo tenía un problema de verdad, no me sentía bien conmigo misma", me dijo Lorna en una entrevista después del juicio. "Tom me apoyó mucho, me ayudó mucho". También dijo que hacia la primavera de 1983, ella y el reverendo eran amantes. "Me dijo que yo no era lo que él buscaba en una esposa, pero que me podía transformar en la persona que él necesitaba".
El matrimonio de los Bird también estaba tirante, debido a las exigencias de las dos carreras y tres niños pequeños. Bird, dijeron sus amigos, estaba frustrado con el trabajo de su esposa. Sandy dijo a una amiga que tenía miedo de que su marido "ya no la quería".
Durante el verano Sandy se enteró de que sería ascendida y que tendría que dictar clases adicionales durante el otoño. Ella y Tom salieron a cenar y a ver una película para celebrar. Volvieron a casa ese sábado a las 9:30 de la noche, y Sandy corrió a la nevera a coger una botella de Cold Duck para sí misma y una de whisky para su marido. Le dijo a la niñera que volverían en una hora.
El cuerpo de Sandy fue encontrado a la mañana siguiente junto a su furgoneta Peugeot, debajo del puente de madera de Rocky Ford. Las autoridades del condado de Lyon dijeron que ella no había visto una curva en el camino y había caído por un terraplén en el río. Dijeron que su muerte había sido un accidente.

Cuatro meses más tarde, en un lejano camino de dos vías en las cercanías del condado de Geary, Marty Anderson fue asesinado a balazos. Lorna Anderson dijo a los detectives que se había sentido enferma y había parado el coche familiar para ir a vomitar al campo. Pero perdió las llaves, así que llamó a su marido para que la ayudara a buscarlas. Mientras buscaban en la oscuridad, apareció un hombre con un pasamontañas y disparó dos balazos contra Anderson, matándolo.
El sheriff del condado de Geary tenía dudas. ¿Cómo sabía el asesino que el coche de los Anderson se detendría en ese lugar? Las sospechas se hicieron más fuertes cuando, días más tarde, Tom Bird se presentó como portavoz de Lorna Anderson.
Las autoridades de Emporia descubrieron pronto que había habido antes un complot fracasado para matar a Marty Anderson. Lorna Anderson había pagado cinco mil dólares a un contratista para matar a su marido. Las autoridades dijeron que el dinero provino de Bird, de una parte del seguro de vida de su esposa. Anderson y Bird fueron acusados de solicitación criminal. El contratista declaró en el juicio y dijo que Bird había dicho: "Soy evagélico y voy a matar a Martin Anderson". Bird negó haber dicho eso.
Tanto el contratista como su hermano habían tenido una aventura con Lorna Anderson, dijeron testigos. Pero fue la relación del predicador viudo con Anderson la que despertó sospechas. Los testigos describieron la "electricidad" entre los dos y dijeron que usaban apodos entre ellos. Los detectives descubrieron dos tarjetas de Bird en el dormitorio de Lorna. "Te quiero y tengo confianza en el futuro y eso hace que el presente esté bien", escribió, firmando una tarjeta: "Te quiero siempre, Tom". Bird negó haber tenido amoríos con ella y dijo que las tarjetas mostraban un "amor cristiano" y no "un amor romántico".
Bird fue condenado por solicitación criminal; más tarde Lorna Anderson se confesó culpable. (Pasarían cinco años más antes de que el condado de Geary reuniera suficientes evidencias como para acusar a Tom Bird y Lorna Anderson del asesinato de Marty Anderson).
Con la condena por solicitación, aumentó la presión para reexaminar la muerte de Sandy Bird. Su cuerpo fue exhumado en 1984 y analizado por el doctor William Eckert, médico forense, que concluyó que ella había sido golpeada en la cabeza con un objeto romo y había muerto de un golpe en la espalda, probablemente cuando cayó al río desde el puente. Un año y medio después de la muerte de Sandy Bird, un jurado acusó a Tom Bird del asesinato de su esposa.

¿Qué pasó realmente después de que los Bird dejaran a la niñera esa noche? Bird dijo a la policía que habían tomado un trago en el despacho de la iglesia y luego se habían separado: ella se marchó a su oficina en la universidad y él se quedó a preparar el sermón del día siguiente. Él la esperaría ahí, pues ella pasaría a recogerlo.
La policía recibió varias llamadas de Bird antes de la medianoche, diciendo que su esposa no había llegado. Pero la niñera dijo que Bird la llamó a casa después de medianoche para preguntar si acaso su esposa había telefoneado.
"¿Para qué buscarías en toda la ciudad antes de preguntarle a la niñera si ella estaba en casa?", preguntó en el juicio Rodney Symmonds, el fiscal del condado de Lyon.
Bird también dijo a la policía que después de que su esposa lo dejara en la iglesia, él se marchó a trotar, algo que hacía a menudo para reflexionar sobre el sermón del día siguiente. La niñera recordó, sin embargo, que él volvió a casa con camisa y corbata. ¿Por qué se había cambiado de ropa? El fiscal sugirió que Bird había corrido a once kilómetros del puente y que su chándal estaba probablemente cubierto de polvo y sangre.
Otro elemento de evidencia circunstancial fue la declaración del agente de la comisaría del sheriff que dio las malas noticias a Tom Bird la mañana siguiente. La respuesta de Bird lo había desconcertado. "¿Qué estaba haciendo allá? Nunca vamos por ese lugar", dijo Bird, según recordó el agente. Sólo entonces preguntó Bird: "¿Dónde es?" La fiscalía no tenía testigos oculares. No presentó evidencias materiales sobre la presencia de Bird en el lugar de los hechos. Pero tenía los recuerdos de la niñera del momento en que Bird llamó a casa y el recuerdo del agente de los comentarios de Bird la mañana siguiente. La comunidad se dividió en torno al asesinato. Tom Bird fue condenado y sentenciado a prisión perpetua.
El caso no llamó la atención fuera del estado, hasta que Eckert, al que yo había entrevistado para otros reportajes, me llamó en 1986 para contármelo. Una de las primeras entrevistas que hice fue con John Rule, el agente de la policía de carretera que descubrió el cuerpo. Era un hombre tímido, de 37 años, casado y con hijos pequeños, y nos reunimos una noche en su casa. Me sorprendió lo que dijo: Él había expresado sus sospechas sobre el accidente desde el primer día.
"Empecé a sentirme inquieto con todo este asunto", dijo Rule, cuando no pudo encontrar ninguna huella de que el coche hubiera derrapado o huellas de que el conductor hubiese tratado de frenar.
Rule encontró luego el reloj pulsera de Sandy debajo del puente, y vio gotas de sangre en el puente y en tres hojas debajo. "Pensé que había pasado algo en ese puente", dijo. Pero con la salida del sol, las evidencias estaban desapareciendo rápidamente. Los trabajadores estaban pisoteando el lecho del río, para sacar el cuerpo y el coche. Rule expresó sus preocupaciones al sheriff, que las desdeñó, preguntándole: ¿Quién va a matar a la esposa de un pastor?
"Había una montaña de evidencias si hubieras creído que era un homicidio", dijo Rule. "Yo estaba seguro de que ella no había muerto en un accidente de carretera. Pero no tenía la formación para probar otra cosa".
Estaba preocupado de que el asiento del conductor en el coche estaba demasiado atrás -demasiado como para que Sandy Bird, que medía un metro 55, hubiera estado conduciendo. Además, sus amigas dijeron que ella usaba siempre el cinturón de seguridad, y ella había salido aparentemente expulsada el coche. La alcoholemia mostraba que estaba sobria.
"Me quedé pensando: ‘¿Qué estaba haciendo allí, sola, en la noche?'", dijo Rule. No podía dormir en la noche porque se sentía culpable de que hubiera estropeado las pesquisas y enfadado por no haber podido convencer al sheriff o a la Policía de Investigaciones de Kansas sobre sus dudas. "Era tan horrendo, tan increíble", dijo. "Ella era la esposa de un pastor, y la madre de hijos pequeños. Nadie quería creer que se trataba de un homicidio. Maldición, no lo quería creer ni yo".

Mi reportaje empezaba con Rule y sus dudas. El día que apareció el artículo, varias decenas de productores llamaron a Kansas. Al final, sólo la CBS hizo una película de televisión. Dirigida por Mike Robe, Keith Carradine hizo el papel de Rule. Terry Kinney representó a un etéreo y espectral Tom Bird y JoBeth Williams hizo de Lorna Anderson como su hechizada amante.
La película empieza con Rule, diciendo: "Me siento completamente confundido con este asunto". Bird aparece como el pastor que se enamora de su voluptuosa secretaria, se desquicia y planea dos asesinatos. Teniendo que elegir entre matar o divorciarse de sus parejas, le dice a Lorna que el asesinato es "el mal menor".
La dramatización fue rodada casi enteramente en Emporia, y hasta el gobernador del estado tuvo un papel de figurante. Algunos habitantes de Emporia se preocuparon de que Robe se tomada demasiadas libertades con la historia. Pero la página editorial de la Emporia Gazette concluyó que Robe "fue fiel a lo principal de la historia y... no tiene por qué pedir excusas".

Emporia es una ciudad de 25.000 habitantes en la antesala de las Colinas de Flint, un área intacta de praderas sin árboles en al este del centro de Kansas. No ha cambiado mucho desde mi visita hace casi dos décadas. Fe Luterana, la antigua iglesia de Bird, todavía recibe a los fieles los domingos en un vecindario tranquilo y modesto. Pero a pocos kilómetros del pueblo, el lugar del crimen ya no se llama el puente de Rocky Ford. Hoy hasta la policía lo llama el ‘Puente de Bird'.
"Este país cree en la justicia", dice Gwendolynn Larson, que se encarga de la policía y de los tribunales para el diario Emporia Gazette. "La pregunta es si la hubo. Alguna gente cree que no; otros que sí".

Después de conducir durante dos horas hacia el norte hacia Lansing, hacia la prisión del estado, cené con varios partidarios de Bird. Kothe y Dave Racer, al que Kothe contrató para escribir un libro sobre el caso, venía de Minnesota. También se nos unió Terry Bird, que se casó con Tom en una ceremonia en la prisión en 1988.
Kothe, 58, conocía tanto a Tom como a Sandy. Cuando Kothe vio ‘Murder Ordained', le escribió a Bird y empezó a trabajar para probar su inocencia.
Racer, 56, escribió ‘Caged Bird', un libro auto-editado en el que argumenta que Bird fue condenado sobre la base de poco sólidas evidencias circunstanciales en un pueblo determinado a hacer justicia. "Todas las circunstancias pueden ser explicadas", dice Racer. "Ellos tenían muy pocas pruebas".
"Si la película no se hubiese hecho", agrega Kothe, "Tom no estaría preso. Creo que la película lo mantiene ahí. La pasan todos los años, a veces hasta dos veces al año. Y eso hace difícil que alguien sienta simpatía por Tom".
Terry Bird trabaja en una escuela luterana en Kansas City. Es una mujer amistosa de pelo rubio y corto, y tiene una maestría en pedagogía especializada en la enseñanza de niños con dificultades de aprendizaje. Conoció a Bird en un oficio en la iglesia poco después de la muerte de su esposa.
"La gente dice que estoy loca" por casarse con un asesino convicto, dice Terry. "Pero he asistido a todos los juicios. Y tengo los dos pies en la tierra".

Cuando fue arrestado, Tom Bird era un hombre de 33 años de cara lisa y se estaba quedando calvo. Después de 20 años en prisión, camina con rigidez, el pelo a los lados de su cabeza se ha vuelto gris y su cara ha envejecido. Con sus ojos azules, se parece al actor Robert Duvall.
"No sé si debería hablar con usted", dice cuando nos damos la mano.
Durante nuestra conversación ese día, y luego por teléfono, hablamos de Sandy, de Lorna y de sus procesos. Me cuenta sobre su vida tras las rejas y su fracaso en obtener la libertad condicional. Parece resignado. "Algo que te enseña la cárcel es que no eres indispensable. La vida de Terry tiene que seguir adelante. Ella se puede cuidar a sí misma. Las vidas de mis hijos tienen que seguir adelante".
Bird reconoce que él y Sandy tenían problemas matrimoniales en 1983. Dice que él apoyaba la carrera de Sandy "pero teníamos desacuerdos sobre cuánto tiempo íbamos a gastar en nuestros trabajos. Pasábamos todo el tiempo trabajando y teníamos tres hijos de menos de cinco años. No teníamos tiempo para nosotros". Es por eso que la noche en que Sandy murió habían estado discutiendo, dice.
En cuanto a las pruebas contra él, dice que se puso un polo después de trotar. "La niñera, que Dios la bendiga, se equivocó. De todas las veces que me vio, yo iba casi siempre de corbata, pero no esa noche. ¿Por qué me iba a poner una corbata después de correr? No tiene ningún sentido".
Bird dice que la niñera también se equivocó sobre la hora en que él llamó a casa para preguntar si acaso Sandy había telefoneado. La niñera dijo que Bird había llamado a la una de la mañana. Los archivos de la policía y de la universidad indicaron que Bird los había llamado antes. Bird me dice que él llamó a la policía sólo después de llamar a casa. "La niñera era una buena chica, pero sólo tenía 14 años. Creo que se puede haber quedado dormida y no sabía qué hora era. Después de que me dijera que no había llamado nadie, llamé a la policía de la ciudad universitaria".
Bird recuerda bien al sheriff que le dio la noticia de la muerte de su esposa. El agente dio una descripción general de la ubicación del accidente, seis kilómetros en las afueras de Emporia, y Bird dice que él y su esposa no habían estado allí nunca. Luego, dice, le preguntó dónde era precisamente, porque él no había estado nunca allí.
La teoría de la fiscalía era que Sandy y Tom habían ido juntos al río, se habían bajado del coche y subieron al puente a conversar. Allí Tom la golpeó y la empujó del puente. Luego Bird empujó el coche desde el camino hasta el río.
Bird dice que no sabe qué le pasó a su mujer. Piensa que es posible que ella estuviera deprimida o que se descuidara, pero duda que se haya suicidado. "No sé si fue accidente o suicidio o asesinato. Todo lo que sé es que yo no maté a Sandy".
Admite que los hechos no apoyan la teoría de un accidente. Quizás, dice, Lorna Anderson o uno de sus antiguos amantes tuvieran algo que ver con su muerte. Pero no tiene ninguna prueba. "Pienso que si las evidencias hubiesen sido recogidas ese día correctamente, yo no habría sido acusado".
La relación de Bird con Lorna Anderson apuntaló sus dos veredictos de culpable. Le pregunté sobre la naturaleza de su relación: ¿eran amantes o amigos?
"Ella estaba apegada a mí emocionalmente", dice Bird. "Y, por mi parte, me gustaba que me necesitara. De manera poco profesional dejé que las cosas ocurrieran. Era más emocional que físico".
Pocos meses después de que escribiera unas notas a Lorna a principios de 1984 después de que murieran las parejas de ambos -y no antes, como dijo Lorna-, se hicieron amantes, dice Bird. Tuvieron relaciones íntimas "tres o cuatro veces" antes de su detención en marzo de 1984.
En ‘Murder Ordained', Bird convence a su amante que es preferible matar a sus parejas, antes que divorciarse. Eso fue lo que Lorna Anderson me había contado para mi reportaje original. Pero Bird califica esa idea de "escandalosa" y "ridícula". "Nunca pensé una cosa así. Ella mecanografió mis apuntes para mis sermones cuando traté el tema del mal menor. Pero yo estaba contra eso. Es abominable que se haya presentado como una de las teorías de la acusación".
Cree que la película ha contribuido a mantenerlo en la cárcel. "Pareciera que la emiten cada vez que pasa algo en mi caso", dice. "Creo que influye en la gente que toma decisiones. Ellos ven la versión de la televisión, y creo que debe ser muy difícil sacársela de la cabeza".

Bird ha sido un preso modelo desde todo punto de vista. Fue co-fundador de Presos por Cristo. Ha organizado una maratón de tenis para reunir dinero para la Casa Ronald McDonald, una residencia de niños. Y él y Terry empezaron en 1988 un seminario sobre cómo enriquecer el matrimonio para los reclusos y sus parejas.
Eso lo transformó en un posible candidato para obtener la libertad condicional en 2001 después de estar en prisión 15 años. Durante una larga vista de su caso, dice Bird, los miembros de la comisión agradecieron su trabajo en la cárcel. Le preguntaron qué pensaba de la muerte de Sandy, si había sido un accidente, suicidio o asesinato. "Yo dije que no pensaba que fuera suicidio, pero que había tantas pruebas a favor de la tesis del suicidio como de que yo la había asesinado".
Las audiencias públicas provocaron peticiones emocionales de los detractores de Bird, que incluyen a los familiares de Sandy, y sus partidarios, entre ellos su hija mayor, Andrea Bird, ahora de 25 años, que trabaja en una compañía hipotecaria en Orange, California. "He estado con mi padre todo el tiempo", dice. "Cuando yo estaba en la escuela secundaria, decidí que mi padre era inocente. Había un montón de evidencias circunstanciales y debería haber tenido otro tratamiento. En Emporia lo condenó la prensa".
Tras las audiencias sobre su libertad condicional se extendieron por la prisión los rumores de que sería dejado en libertad. Bird tenía esperanzas. Pero la comisión decidió dejarlo en prisión por al menos cuatro años más, mencionando la gravedad de su crimen, las objeciones de la familia de la víctima y su rechazo a aceptar responsabilidad en el asesinato.
"Me hizo pedazos", recuerda Bird. "Si esa es la razón por la que me rechazaron, entonces en cuatro años más continuarán las objeciones, el crimen todavía será grave y yo todavía estaré diciendo que soy inocente. No puedo hacerme responsable del crimen por el que me han acusado. Yo no maté a mi esposa. No puedo decir que he cometido ese crimen".
"La libertad es un estado mental", continúa. "Me han quitado la libertad al encerrarme aquí. Pero una libertad más importante es la libertad de no estar condenado por tu propia conciencia. No podría salir de aquí sabiendo que he mentido simplemente para no seguir en prisión".
La comisión que trató su libertad condicional en Kansas estaba, de hecho, profundamente dividida. Estaba impresionada por el trabajo de Bird en la cárcel, pero confundida por su declaración de inocencia. En opinión de la comisión, admitir la culpabilidad es un paso importante para demostrar que un preso está preparado para su libertad.
Marilyn Scafe, la presidente de la comisión, me dice que en las dos décadas que lleva en el cargo, nunca ha visto un caso que haya polarizado tanto a sus miembros. Scafe votó a favor de la libertad condicional; los tres otros miembros votaron contra.
La versión hollywoodense del caso fue un factor que complicó las cosas. Cuando los crímenes se llevan a la pantalla, "causan verdadera confusión", dice Scafe. "Cuando vuelven a contar la historia, real o no, la gente que la ve por primera vez se queda convencida, y tiene el poder de convencer a otra gente de que la película cuenta la verdad".
En la comisión misma se estudió ‘Murder Ordained', pero "cuando examinamos los hechos nos formamos otra visión basándonos en los documentos, y la película perdió importancia. Cuando comenzamos a deliberar, "estábamos básicamente analizando los hechos".
El problema era Bird mismo. "Cuando alguien mantiene su inocencia es cuando tenemos más problemas. No podemos y no volveremos a hacer otro proceso". Sin embargo, dice, "no había muchas pruebas materiales. Y yo no lo veo como alguien capaz de hacer eso. Por supuesto, se nos engaña todos los días. Ese es el dilema".
Independientemente de su culpabilidad, Scafe cree que Bird ha pasado bastante tiempo en la cárcel. Pero, agrega: "Estoy contenta de no haber sido miembro del jurado".

Le pregunté a Robe, que dirigió la película, si había cambiado de opinión. "Nuestra película fue una versión bastante imparcial de lo que ocurrió", dice desde su oficina en Burbank.
"No creo que sea la película o un reportaje en un diario lo que tenga a Tom Bird en la cárcel. Creo que son sus propias acciones. Le doy a la audiencia más crédito que eso. Y los miembros de la comisión sobre su libertad condicional que vieron ‘Murder Ordained' hoy no van a ser convencidos de nada por una película. El docudrama es una cosa. Los sucesos reales humanos y legales, otra".

Ubiqué por teléfono al agente Rule. Después de la película alguna gente en Emporia se enfadó con él, así que pidió su traslado al oeste de Kansas. "Cuando paraba a la gente y ellos veían mi nombre, no querían hablar sobre exceso de velocidad. Así que decidí empezar de nuevo. Si seguía en Emporia, no habría hecho más que revolver las cosas todavía más".
Ahora tiene 57 años y se jubiló de la policía de carretera después de trabajar 29 años en accidentes de tráfico en Kansas. Cada vez que emiten la película, dice Rule, "recibo cartas de todas partes del mundo".
Rule leyó el libro de Racer, ‘Caged Bird', "de pe a pa, y antes de terminarlo, me quedé totalmente convencido de que él hizo todo de lo que se lo acusa, y quizás incluso más".
Después de todo, es la palabra de Tom Bird contra una acusación construida sobre la base de una investigación incompleta, el testimonio de una niñera de 14 años, el hecho de que Bird no tuviera un alibi y su relación con Lorna Anderson.
¿Tuvo Lorna Anderson o alguno de sus amigos en Emporia algo que ver con la muerte de Sandy, como sospechan los partidarios de Bird? No hay evidencias decisivas, aunque a Anderson no le escaseaban los amigos en el pueblo. Pero el juicio se centró en la relación de Bird con Lorna, y eso fue suficiente motivo para el jurado.
Parece claro que obtener un juicio imparcial entonces en Emporia habría sido difícil. Todos tenían una opinión. Ray Call, el editor de la Gazette de esa época, me dijo que el proceso había ahogado al pueblo en "un embalse sin fondo de chismes".
Culpable o inocente, Bird, una vez condenado, lo tenía cuesta arriba en su batalla por la libertad. Mi reportaje y la película de Robe ciertamente no le han sido de ayuda. Pero es difícil creer que todavía lo tengan en prisión. La negativa de Bird a aceptar el asesinato, una posición de principio si es verdaderamente inocente, ha tenido más importancia a la hora de mantenerlo tras las rejas.
Y luego está esto: Pocos años después de la película, en 1990, Bird fue procesado por el homicidio en primer grado de Marty Anderson. Lorna Anderson se declaró culpable de homicidio en segundo grado a cambio de su testimonio contra Bird. Dijo que ella y Bird habían planeado el asesinato juntos, y que Bird era el hombre enmascarado que disparó contra su marido.
Ella me lo dijo la primera vez en 1986, y lo mencioné en mi historia original. Después de una apelación de los fiscales y del hermano de Marty Anderson, el Times accedió a permitirme aparecer en el segundo juicio por asesinato, para declarar que mi transcripción de las declaraciones de Lorna Anderson era correcta. El fiscal estaba preocupado acerca de su credibilidad, y me dijo en privado, "sobre todo porque Lorna había contado tantas historias diferentes".
Su preocupación era justificada. Bird fue absuelto y nadie más ha sido acusado del asesinato de Marty Anderson.
Lorna Anderson, ahora cumpliendo una pena de prisión de 15 años a perpetua, ha estado ante la comisión que trata su libertad condicional varias veces, y se la han negado todas. Las decisiones no han estado ni cerca. "Sabemos un montón de ella", dice la comisión, mencionando "algunos temas confidenciales" y negándose a dar más informaciones. Mirando retrospectivamente, recuerdo lo que me dijo sobre Anderson uno de los detectives: "Un montón de lo que dice es verdad. Otras cosas son falsas. Y hay un montón de cosas sobre las que tiene mucho que decir".
Ahora que termino que examinar el caso de Bird, la comisión decidió reabrir su caso para considerar si lo pueden integrar en un programa de libertad para salir a trabajar. Después de una audiencia pública en abril, la comisión planea ver a Bird otra vez este mes. Se enfrentará a una comisión diferente. La comisión tiene ahora sólo tres miembros, uno de los cuales es nuevo y cree que vale la pena reconsiderar su caso. Otro miembro que ha votado antes contra la libertad condicional de Bird, cree que ha estado bastante tiempo en la cárcel. Y Scafe, el tercer voto, dice: "Nunca quise negarle la libertad".
"Pero quiero que haya transparencia sobre el asunto", dice Scafe. "No quiero que alguien diga que estamos haciéndolo a espaldas de la familia de la víctima". Si la comisión coloca Bird en el programa de trabajo, dice, "estamos diciendo que a menos que lo estropee, le vamos a conceder la libertad condicional".
Por lo que parece, Tom Bird, todavía declarándose inocente después de pasar 20 años en una prisión de Kansas, será pronto un hombre libre.

18 de mayo de 2004
24 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

tesoro enterrado de nerón


[Daniel Williams] La ciudad revela piezas de arte encontradas en el infame palacio enterrado de Nerón.
Roma, Italia. Cuando, debilitado por las revueltas militares, el infame emperador Nerón perdió el poder en 68 después de Cristo, sus sucesores decidieron que no deberían quedar huellas de su reinado y cubrieron con escombros la enorme y suntuosa Domus Aurea -la Casa Dorada- que había construido en una colina en el centro de Roma. El lago adyacente lo remplazaron con el Coliseo.
El sepultamiento del palacio tenía por intención lograr que todo el mundo se olvidara de Nerón. En realidad, lo conservó como si su complejo residencial hubiese sido, como pocos sitios arqueológicos de Roma, conservado en ámbar. Esta semana, casi 2.000 años después del gobierno de Nerón, funcionarios de la ciudad de Roma desvelaron un nuevo hallazgo del palacio que entrega una sorprendente muestra de los tesoros sepultados debajo de la colina. Es un enorme mosaico, de más de 2.7 por 1.8 metros, que muestra a hombres desnudos cosechando vides y haciendo vino, una ilustración típica de los palacios romanos de la época. Tres de los hombres están pisoteando las uvas en una cuba. Uno toca una flauta. Todos parecen divertirse.
El mosaico adorna un gigantesco arco sepultado en Colle Oppio, la colina donde estaba el palacio de Nerón. El arco era probablemente parte de un enorme vestíbulo. Grutas y túneles se extienden desde cuatro salidas, conduciendo a hallazgos todavía desconocidos.
"Calle Oppio es un gigantesco cementerio de chatarra", dijo Eugenio La Rocca, el asesor de la ciudad para monumentos. "Indudablemente hay mucho más debajo. Todo ha sido sellado. Hay ahí labranzas de un barrio de la ciudad".
Los mosaicos fueron encontrados a más de 12 metros debajo de las ruinas de los Baños de Trajano, una enorme estructura construida sobre la Casa Dorad después de más de medio siglo del suicidio de Nerón.
Partes del palacio fueron descubiertas por primera vez a fines del siglo 15 después de haber estado ocultas desde tiempos imperiales. Artistas del renacimiento se arremolinaron en las cuevas y túneles para copiar los mosaicos y frescos. Saqueadores se hicieron con las esculturas.
En años recientes han salido a la luz piezas de otras secciones del palacio. En 1968 trabajadores que estaban limpiando y apuntalando una caverna descubrieron un fresco que mostraba unas vistas de una ciudad imperial, posiblemente Roma. Pronto descubrieron un mosaico de un filósofo y su musa.
Los expertos están divididos en si estas piezas de arte eran o no parte de la herencia de Nerón o si datan de una construcción anterior que hizo derrumbar para hacer sitio para su mansión. Construyó la Casa Dorada después del incendio de Roma en el año 64 después de Cristo. Los rivales acusaron a Nerón de la conflagración de Roma.
Hoy sólo una pequeña parte del palacio, completamente subterráneo, está abierto al público. Funcionarios del ayuntamiento dijeron que pasará un tiempo antes de que las arcadas y la habitación encontradas debajo de los Baños de Trajano sean abiertos al público debido al lento curso de las exploraciones y apuntalamiento de los pasajes. Las excavaciones están enteramente en manos del gobierno municipal, propietario de Colle Oppio, el sitio de un parque público. El gobierno italiano no proporciona fondos.
El dinero privado parece estar fuera de alcance dadas las incertidumbres sobre lo que se puede encontrar. "Las compañías pagan para restaurar obras de arte que ya existen. Ya sabes cuál será el resultado", dijo Gianni Borgna, al asesor cultural del ayuntamiento. Ha calculado que las excavaciones de Colle Oppio costarán unos 500 millones de euros.
El hallazgo del mosaico continúa una tendencia en Italia a excavar sitios antiguos más profundamente en el subterráneo antes que ampliar las zonas arqueológicas existentes en la superficie. La primavera pasada se descubrió en Pompeya un templo pre-romano debajo de un templo posterior en la puerta principal de la ciudad. La decisión en Pompeya de continuar excavando hacia abajo se derivó en parte de la falta de fondos para limpiar y abrir espacios en la superficie.
En otros sitios, la razón para seguir excavando hacia abajo se remontan más atrás en el tiempo. Encima de la Colina Palatina, que da al Foro Romano imperial, se descubrieron recientemente edificios pre-imperiales, incluyendo las barracas de esclavos, debajo de estructuras más nuevas.
Al sur del Coliseo se descubrió una casa que perteneció supuestamente a un par de generales romanos que se convirtieron al cristianismo, debajo de la iglesia de San Juan y San Pablo. La casa, ahora restaurada, contiene una pintura de una figura parecida a Cristo, con los brazos extendidos.
Este tipo de exploraciones significa que el futuro del turismo puede estar en el subterráneo, dijo Borgna, especialmente en una ciudad construida sobre capas de historia. "Finalmente, cuando las cuevas y grutas sean abiertas al público", dijo, "será como visitar las catacumbas. Será una experiencia subterránea".

21 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

mayoría de iraquíes quiere votar


[Karl Vick] A pesar de las amenazas de los rebeldes y la ausencia de tradición democrática, un 80 por ciento dice que votará. Insurgentes considerarán ‘blanco militar' a todos los que se aventuren a la calle a partir del 27 de enero.
Bagdad, Iraq. Una abrumadora mayoría de los iraquíes sigue diciendo que tienen intención de votar el 30 de enero incluso si los insurgentes intensifican los ataques dirigidos a desbaratar las elecciones, de acuerdo a un nuevo sondeo de opinión pública.
El sondeo, realizado a fines de diciembre y principios de enero para el Instituto Republicano Internacional IRI, dice que un 80 por ciento de los encuestados dijeron que probablemente votarán, una tasa que se ha mantenido en gran parte igual en los últimos meses.
Un 64 por ciento dijo que era "muy probable" que votarán, lo que constituye un 7 por ciento menos desde noviembre, mientras que los que "probablemente" votarán aumentó en un 5 por ciento.
Especialistas occidentales involucrados en las preparaciones de las elecciones dijeron que estaban sorprendidos de la determinación y elasticidad de los iraquíes de a pie cuando se preparan para las primeras elecciones libres del país en medio siglo.
"A pesar de los esfuerzos de los terroristas, los iraquíes siguen dispuestos a ir a las urnas el día de las elecciones", dijo el presidente del IRI en una declaración. La organización, que es financiada por el Congreso a través del National Endowment for Democracy y la Agencia Internacional de Desarrollo AID norteamericana, encargaron el sondeo, que encuestó a 1.900 iraquíes en todas excepto dos de las 18 provincias del país. Las malas condiciones de seguridad transformaron en inaccesibles dos de las provincias en el norte, Nineveh y Dohuk. El margen de error es plus minus 3 por ciento.
"Creo que la gente estará sorprendida", dijo un funcionario de otra organización internacional intensamente involucrada en la preparación de las elecciones de la naciente clase política de Iraq. El funcionario, que insistió en que ni él ni su organización pueden ser identificados debido a problemas de seguridad, dijo que la mayoría de los iraquíes siguen con la intención de ejercer su derecho a elegir el gobierno después de décadas de dictaduras.
"Creo que la verdadera historia de estas elecciones es lo que pasa fuera de los radares", dijo el funcionario. "Pueden no saber qué están votando. Pero creo que reconocen que esto es democracia".
El nuevo sondeo fue publicado un día relativamente tranquilo en Iraq, el inicio de un festivo religioso de cuatro días que marca el fin de la peregrinación anual a la Meca. Las calles estaban en gran parte vacías, y los ataques parecieron reducirse drásticamente con respecto al miércoles, cuando los rebeldes montaron más de cien atentados en todo el país, incluyendo diez coches-bomba.
En la sureña ciudad de Basra, sin embargo, una explosión en la entrada de una base militar británica dejó heridas a varias personas, incluyendo a soldados británicos, de acuerdo a una declaración de los militares británicos. Un grupo dirigido por Abu Musab Zarqawi publicó en internet un mensaje diciendo que el ataque era "una respuesta a las torturas a que las fuerzas británicas de ocupación han sometido a nuestros hermanos en prisión".
Tres soldados británicos han sido acusados de torturar a prisioneros iraquíes en un escándalo que evoca el caso de Abu Ghraib, incluyendo fotografías de prisioneros desnudos obligados a simular posturas sexuales.
Otro grupo guerrillero, el Ejército de al-Sunna reclamó responsabilidad por un ataque el miércoles contra dos coches que transportaban elementos de seguridad occidentales cerca de Baiji, una ciudad petrolera en el norte. En el ataque murieron un británico y un chofer iraquí, y un brasileño se encuentra desaparecido. El grupo dijo haber capturado a un británico y a un sueco.
Mohammed Mutar, un jornalero que presenció el ataque, dijo que los atacantes se hicieron pasar por clientes que hacían cola en una gasolinera antes de atacar al convoy de dos coches. El teniente coronel Safa Majoun, encargado de la seguridad de una central eléctrica, dijo que dos hombres fueron secuestrados, incluyendo al director de la compañía que gestiona la planta. Nazar Jabbar, un chofer, dijo que él y otros choferes de la compañía renunciaron inmediatamente.
En la provincia de Anbar, una región del occidente de Iraq predominantemente sunní que incluye Faluya y Ramadi, el grupo de Zarqawi distribuyó esta semana octavillas advirtiendo que todo aquel se salga a la calle a partir del 27 de enero será considerado "un blanco militar".

Salih Saif Aldin en Baiji contribuyó a este reportaje.

21 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

california ejecuta a convicto


[Rone Tempest] Las apelaciones de último minuto fueron rechazadas y el gobernador Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia. Donald Beardslee fue ejecutado esta mañana 24 años después de haberse confesado culpable del asesinato de dos mujeres en el Área de la Bahía.
San Quentin, Estados Unidos. Mientras unos 300 opositores contra la pena de muerte montaban una vigilia en las afueras de la prisión, Beardslee, 61, fue amarrado con una correa a una camilla, donde le inyectó un cóctel de drogas.
El martes, en una declaración extraordinariamente detallada el gobernador Arnold Schwarzenegger dijo: "Nada en su petición o en los antecedentes de este caso me convence de que no entendía la gravedad de sus actos ni que pensara que estos atroces asesinatos no eran algo malo".
Poco después del rechazo del gobernador, la Corte Suprema de Estados Unidos negó sin comentarios la petición de aplazamiento de Beardslee. Las decisiones allanaron el camino para la ejecución de Beardslee a las 12:01 de la mañana, la onceava ejecución en el estado desde que los votantes reinstalaran la pena de muerte en 1978 y la primera de la administración de Schwarzenegger.
Beardslee rechazó una cena final especial y tuvo su ración normal de la prisión de macarrones con chile, ensalada y tarta.
Entre los que se reunieron para presenciar la ejecución en el pabellón de la muerte de San Quentin había cuatro miembros de la familia de Patty Geddling, 23, y Stacey Benjamin, 19, ante quienes Beardslee confesó haber matado y abandonado en lugares apartados después de una pelea sobre un negocio de drogas de 185 dólares en Redwood, California.
En una audiencia estatal para solicitar clemencia el viernes, los abogados de la defensa pidieron piedad en el caso a Schwarzenegger, diciendo que Beardslee sufría de un daño cerebral no detectado previamente que le llevó a cometer los dos asesinatos de 1981 así como el fatal apuñalamiento de una mujer de Missouri en 1969 por el que fue condenado a siete años de prisión.
Esperando que Schwarzenner siguiera el ejemplo del difunto Ronald Reagan, el último gobernador de California en otorgar clemencia a un condenado, los abogados pidieron que se permitiera que Beardslee fuera sometido a un sofisticado escáner cerebral de resonancia magnética, que no fue usado durante su juicio. En un caso de 1967, Reagan conmutó la sentencia de muerte de un asesino convicto con daño cerebral debido a que el más moderno test científico, el encefalograma de 16 canales, no estaba disponible en el momento del juicio.
Pero Schwarzenegger rechazó la teoría del daño cerebral, observando que Beardslee operaba a un nivel muy alto, llegando a obtener "las más altas notas cuando asistió al Colegio de San Mateo cuando estaba en libertad condicional por el asesinato de Missouri".
Después de pasar el fin de semana revisando el caso y la recomendación sellada de la Directiva de Penas de Prisión del estado, Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia a Beardslee, como hizo el año pasado en otro caso de pena de muerte desde que asumió el cargo.
En febrero pasado, Schwarzenegger ignoró las peticiones de un prominente grupo de activistas norteamericanos y extranjeros -incluyendo a algunos actores- y rechazó la petición de clemencia para el convicto fugitivo Kevin Cooper. Cooper fue sentenciado a muerte por los asesinatos con hacha de tres miembros de la familia de Chino Hills y un amigo del vecindario en 1983 durante su fuga de la prisión.
Cooper se salvó de la ejecución más tarde cuando la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito envió el caso a tribunales inferiores para que consideraran los nuevos tests de DNA.
Debido a la relativa indulgencia que demostró en casos de libertad condicional -especialmente en comparación con su predecesor demócrata Gray Davis- los primeras decisiones de Schwarzenegger en casos de pena capital están siendo observados estrechamente por los fiscales del estado y abogados de la defensa.
En entrevistas Schwarzenegger dijo que cree que la pena de muerte es "un método disuasivo necesario y efectivo para impedir asesinatos". Sin embargo, el secretario de Asuntos Legales Peter Siggins dijo en una entrevista en febrero que el gobernador había señalado que él otorgaría clemencia si el caso lo ameritaba.
"Ciertamente indicó que en un caso correcto el consideraría su decisión" de otorgar clemencia, dijo Siggins, que agregó: "Le puedo decir que el gobernador apoya la pena de muerte y cree que es una forma apropiada de castigo".Desde que asumiera el cargo en noviembre de 2003, Schwarzenegger ha otorgado tres perdones y aprobado la primera conmutación de una condena de prisión de mano de un gobernador de California desde Jerry Brown.
California está a la cabeza del país con 640 reclusos en el pabellón de la muerte, pero está en el 18 lugar en la lista de ejecuciones realizadas desde 1976. Tejas ocupa el primer lugar en ejecuciones con 337, y el segundo en términos de reclusos condenados a muerte, con 455 sentencias capitales.
Debido al complicado proceso de apelación, los reclusos condenados en California esperan un promedio de más de 20 años entre la fecha de la sentencia y la ejecución. De hecho, la mayoría de los reclusos en el pabellón de la muerte del estado mueren de muerte natural. El siguiente en la lista de espera de ejecuciones después de Beardslee es Blufford Hayes Jr., cuya sentencia de muerte de 1980 fue recurrida.
En el casi cuarto de siglo que ha esperado en la cárcel del condado de San Mateo y en el pabellón de la muerte de San Quentin, Beardslee llegó a ser un recluso modelo. De acuerdo a testimonios leídos el viernes en la audiencia para la petición de clemencia, ha incluso ayudado a los funcionarios de rehabilitación de la cárcel de seguridad.
El antiguo director de San Quentin, Daniel Vasquez describió a Beardslee como un recluso raro que no tenía problemas de disciplina. "Matarlo sería una vergüenza", dijo Vasquez.
Pero Schwarzenegger no estaba impresionado por su buena conducta. "No espero nada menos que eso", dijo.
El llamado de clemencia de último minuto fue rechazado con emocionadas declaraciones de las familias de las dos mujeres del Área de la Bahía, incluyendo a los hijos maduros de Geddling.
"No sé qué problemas tiene Beardslee con las mujeres. Parece que le gusta matarlas", dijo Tom Amundson, el hermanastro mayor de Benjamin.
En 1969, cuando tenía 26 años, Beardslee mató a una mujer de 52 años que conoció en un bar de St. Louis, apuñalándola con un cuchillo en la garganta y dejando que se desangrara hasta morir en la bañera. Después de cumplir siete años de una sentencia de 18 por ese asesinato, el antiguo mecánico de la Fuerza Aérea se mudó a California para estar cerca de su madre.
Mientra gozaba de libertad condicional Beardslee consiguió una ocupación como mecánico de Hewlett-Packard, donde obtuvo consistentemente buenas evaluaciones.
En 1981 Beardslee recogió a una autostopista, Rickie Soria, drogadicta y prostituta. Beardslee se mudó a vivir con Soria, y ella lo presentó a sus amigos.
Uno de ellos, Bill Forrester, de 19 años, reclamó que le habían robado 185 dólares de una venta de drogas en la que estuvieron implicados Geddling y Benjamin. Frank Rutherford, un vendedor de drogas considerado el cabecilla del grupo, tramó un plan para llevar a Geddling y a Benjamin al apartamento de Beardslee el 24 de abril de 1981. El día antes Beardslee envió a Soria a comprar cinta de pegar para amarrar a las mujeres cuando estas llegaran.
Después de que Rutherford hiriera accidentalmente a Geddling, Beardslee, Soria y Forrester condujeron a la mujer a un lugar remoto en el condado de San Mateo, donde Beardslee disparó a la mujer dos veces en la cabeza con una escopeta recortada.
Al día siguiente, Beardslee, Soria y Rutherford, que se habían quedado con Benjamin, esnifaron cocaína mientras llevaban a la nativa de Pacifica durante 160 kilómetros hacia el solitaria área de Lake County, al norte de San Francisco. Después de que los dos hombres no pudieran estrangular a Benjamin con un garrote de alambre, Beardslee le cortó la garganta con el cuchillo de Rutherford. Antes de abandonar el lugar los dos hombres le sacaron a Benjamin los pantalones para que pareciera que había sido violada.
La policía identificó a Beardslee gracias a un número de teléfono encontrado en una de las escenas del crimen. Como en St. Louis, Beardslee confesó rápidamente los asesinatos y fue el principal testigo en los juicios. Rutherford, que murió en prisión hace dos años, y Soria fueron condenados a largas penas de prisión, y Forrester fue absuelto.
El último en ser procesado, Beardslee fue hallado culpable y tras extensas deliberaciones del jurado, sentenciado a morir en la cámara de gas de San Quentin. El método de ejecución en California fue más tarde remplazado por muerte por una inyección letal.

20 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

mariachis desafinados


[Mary Jordan] Puristas musicales mexicanos llaman a limitar flujo de trovadores.
Ciudad de México, México. En Plaza Garibaldi hay a cualquier hora del día una canción que espera ser cantada por un precio.
Racimos de mariachis - los elaboradamente vestidos músicos mexicanos tradicionales- se reúnen cerca de las estatuas de bronce de estrellas del mariachi del pasado, con la esperanza de ser contratados para una fiesta de cumpleaños o una serenata romántica. La tradición se remonta a casi un siglo, pero ahora hay notas discordantes entre los elevados sonidos de cobres y cuerdas en esta plaza mundialmente famosa.
"¡Es una invasión! ¡Hay demasiada gente que dice que son mariachis!", se quejó Alfredo Ledesma Hernández, un violinista que ha trabajado en Garibaldi durante 20 años. Dijo que el creciente desempleo ha llevado a albañiles, campesinos y otros sin formación musical ni talento a vestirse de mariachis y hacerse pasar por músicos.
"Estos falsos mariachis están dañando nuestra reputación", dijo Ledesma, que llevaba su genuino traje de mariachi -un apretado traje con franjas plateadas, un sombrero de ala ancha y brillantes botas. "Tiene hoyos en sus trajes. Llevan los zapatos sucios. No conocen la letra de las canciones".
Los mariachis se han reunido aquí en Garibaldi desde los años de 1920, en uno de los lugares más coloridos y animados de la ciudad, donde la policía hace la vista gorda cuando se bebe tequila en público. Los visitantes vienen de todo México, y cada vez más del extranjero, para comer y beber en algunas de las numerosas cantinas de la plaza mientras escuchan los sentimentales clásicos que la mayoría de los mexicanos se conocen de memoria.
Otros se acercan a contratar a los mariachis para celebrar sucesos alegres o tristes de sus vidas, desde bautismos hasta funerales, mientras los amantes, jóvenes y viejos se acercan y ofrecen a los mariachis un puñado de billetes de peso para que canten a sus amadas.
Pero los puristas están preocupados de que las apreciadas tradiciones de los mariachis de Garibaldi no signifiquen nada para los impostores, que sólo tratan de hacer dinero explotando la creciente popularidad de un género musical que cada vez más se enseña y es tocado en Estados Unidos y en otras partes del mundo.
Pedro Espinoza Hernández, secretario general del sindicato mariachi de 2.000 miembros, dijo que unos 4.000 músicos, algunos de los cuales no eran más que obreros de la construcción en ropas elegantes, trabajaban ahora en la plaza del tamaño de una cuadra -una plaza que está en medio destartalados vecindarios y gemas históricas del centro histórico de México. En una animada noche de fin de semana recorren la plaza cientos de músicos, incluyendo imitadores sordos al tono, dijo. "Nunca hubo tantos como ahora", dijo. "Es demasiado".
De acuerdo al sindicato, una verdadera banda de mariachis debe comprender al menos seis músicos y un mínimo de dos violines, una trompeta, una guitarra, un guitarrón y una vihuela, que se parece a una guitarra. Las bandas más refinadas tiene 15 o más miembros. A la plaza llegan músicos de países tan remotos como Japón a copiar los únicos diseños de las apretadas chaquetas y pantalones con lentejuelas cosidas en las costuras exteriores de las piernas.
Espinoza dijo que los impostores atraen a los clientes cobrando casi la mitad de la tarifa normal, tan poco como 100 dólares por hora para un grupo de ocho para tocar en una fiesta, o seis dólares por una canción en la plaza misma. "Cobran muy poco y tocan horrible", dijo, agregando que los desafinados fingidores le están quitando el trabajo a los profesionales y perjudicando su reputación.
Tanto el sindicato como funcionarios del ayuntamiento están tratando de controlar lo que llaman "el problema del mercado negro mariachi". La ciudad comenzó hace poco un proyecto de ‘Músicos Seguros' en el que se entregan tarjetas de identidad a los músicos certificados por el sindicato. Los funcionarios aconsejan a los clientes exigir esas tarjetas antes de terminar contratando a un plomero sin trabajo para que estropee las bodas de alguien.
Muchos clientes llevan la precaución un paso más allá exigiendo que los mariachis demuestren sus artes improvisando. Si no pueden producir de inmediato una versión lacrimosa de un canción como ‘El rey' -tan conocida como el ‘Cumpleaños feliz' en los Estados Unidos-, no hay negocio.
Octavio Ruelos Bañales, un oficinista, hizo una pequeña comparación cuando corrió a la plaza a contratar una banda de mariachis para la fiesta de cumpleaños de su patrón esa misma tarde. Se acercó a los miembros de un grupo, pidió una veloz audición y concluyó rápidamente que el único lugar donde podían cantar era en la ducha. "Un poco decepcionante", dijo, diplomático.
Luego se acercó a un octeto vestido en elegantes trajes de color crema con corbatas rojas como el tomate y botas de cowboy blancas.
"¿Pueden tocar ‘Sabes una cosa'?", les preguntó. "Por supuesto", dijo uno de los músicos, y la banda tocó en la acera de inmediato una hermosa serenata de trompetas, violines y guitarras. El cantante canturreó: "Tengo algo que decirte algo, y no sé cómo explicarlo..." Ruelos miró complacido. Se pusieron rápidamente de acuerdo en un precio, la banda se montó apilándose en una camioneta y se marcharon todos al despacho de Ruelos.
José Luis Tamayo, funcionario del ayuntamiento, dijo que el gobierno está tratando de volver las agujas del reloj al año 2000, cuando el número de músicos en Garibaldi era más controlable. Para hacerlo, dijo, la ciudad planeaba ayudar a algunos de los recién llegados a encontrar trabajo. Aquellos con talento, dijo, podrían encontrar trabajo tocando en restaurantes. Los que no podían mantener el tono, agregó, serían "invitados" por los funcionarios a volver a sus trabajos originales.
"Es muy importante controlar a los mariachis", dijo Tamayo. "Si no, las calles de la ciudad se llenarán de músicos". También observó que unos pocos de esos falsos músicos eran ladrones, que asaltaban a sus clientes cuando se encontraban a solas.
Una noche hace poco Alfredo Ortiz González se unió a un gentío de mariachis al lado de la plaza, llamando a los coches para agarrar algún cliente. Dijo que había tocado durante algunos años en Chicago, y luego se vino a Garibaldi en 2001. Cerca de ahí había otro músico con esperanzas, sin su corbata y la camisa colgándole desordenada por encima de los pantalones.
"Hay buenos y malos, pero todos están tratando de ganarse la vida", dijo Ortiz. "Todos tenemos el derecho a tratar de hacer música".

16 de enero de 2005
21 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh

california ejecuta a convicto


[Rone Tempest] Las apelaciones de último minuto fueron rechazadas y el gobernador Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia. Donald Beardslee fue ejecutado esta mañana 24 años después de haberse confesado culpable del asesinato de dos mujeres en el Área de la Bahía.
San Quentin, Estados Unidos. Mientras unos 300 opositores contra la pena de muerte montaban una vigilia en las afueras de la prisión, Beardslee, 61, fue amarrado con una correa a una camilla, donde le inyectó un cóctel de drogas.
El martes, en una declaración extraordinariamente detallada el gobernador Arnold Schwarzenegger dijo: "Nada en su petición o en los antecedentes de este caso me convence de que no entendía la gravedad de sus actos ni que pensara que estos atroces asesinatos no eran algo malo".
Poco después del rechazo del gobernador, la Corte Suprema de Estados Unidos negó sin comentarios la petición de aplazamiento de Beardslee. Las decisiones allanaron el camino para la ejecución de Beardslee a las 12:01 de la mañana, la onceava ejecución en el estado desde que los votantes reinstalaran la pena de muerte en 1978 y la primera de la administración de Schwarzenegger.
Beardslee rechazó una cena final especial y tuvo su ración normal de la prisión de macarrones con chile, ensalada y tarta.
Entre los que se reunieron para presenciar la ejecución en el pabellón de la muerte de San Quentin había cuatro miembros de la familia de Patty Geddling, 23, y Stacey Benjamin, 19, ante quienes Beardslee confesó haber matado y abandonado en lugares apartados después de una pelea sobre un negocio de drogas de 185 dólares en Redwood, California.
En una audiencia estatal para solicitar clemencia el viernes, los abogados de la defensa pidieron piedad en el caso a Schwarzenegger, diciendo que Beardslee sufría de un daño cerebral no detectado previamente que le llevó a cometer los dos asesinatos de 1981 así como el fatal apuñalamiento de una mujer de Missouri en 1969 por el que fue condenado a siete años de prisión.
Esperando que Schwarzenner siguiera el ejemplo del difunto Ronald Reagan, el último gobernador de California en otorgar clemencia a un condenado, los abogados pidieron que se permitiera que Beardslee fuera sometido a un sofisticado escáner cerebral de resonancia magnética, que no fue usado durante su juicio. En un caso de 1967, Reagan conmutó la sentencia de muerte de un asesino convicto con daño cerebral debido a que el más moderno test científico, el encefalograma de 16 canales, no estaba disponible en el momento del juicio.
Pero Schwarzenegger rechazó la teoría del daño cerebral, observando que Beardslee operaba a un nivel muy alto, llegando a obtener "las más altas notas cuando asistió al Colegio de San Mateo cuando estaba en libertad condicional por el asesinato de Missouri".
Después de pasar el fin de semana revisando el caso y la recomendación sellada de la Directiva de Penas de Prisión del estado, Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia a Beardslee, como hizo el año pasado en otro caso de pena de muerte desde que asumió el cargo.
En febrero pasado, Schwarzenegger ignoró las peticiones de un prominente grupo de activistas norteamericanos y extranjeros -incluyendo a algunos actores- y rechazó la petición de clemencia para el convicto fugitivo Kevin Cooper. Cooper fue sentenciado a muerte por los asesinatos con hacha de tres miembros de la familia de Chino Hills y un amigo del vecindario en 1983 durante su fuga de la prisión.
Cooper se salvó de la ejecución más tarde cuando la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito envió el caso a tribunales inferiores para que consideraran los nuevos tests de DNA.
Debido a la relativa indulgencia que demostró en casos de libertad condicional -especialmente en comparación con su predecesor demócrata Gray Davis- los primeras decisiones de Schwarzenegger en casos de pena capital están siendo observados estrechamente por los fiscales del estado y abogados de la defensa.
En entrevistas Schwarzenegger dijo que cree que la pena de muerte es "un método disuasivo necesario y efectivo para impedir asesinatos". Sin embargo, el secretario de Asuntos Legales Peter Siggins dijo en una entrevista en febrero que el gobernador había señalado que él otorgaría clemencia si el caso lo ameritaba.
"Ciertamente indicó que en un caso correcto el consideraría su decisión" de otorgar clemencia, dijo Siggins, que agregó: "Le puedo decir que el gobernador apoya la pena de muerte y cree que es una forma apropiada de castigo".Desde que asumiera el cargo en noviembre de 2003, Schwarzenegger ha otorgado tres perdones y aprobado la primera conmutación de una condena de prisión de mano de un gobernador de California desde Jerry Brown.
California está a la cabeza del país con 640 reclusos en el pabellón de la muerte, pero está en el 18 lugar en la lista de ejecuciones realizadas desde 1976. Tejas ocupa el primer lugar en ejecuciones con 337, y el segundo en términos de reclusos condenados a muerte, con 455 sentencias capitales.
Debido al complicado proceso de apelación, los reclusos condenados en California esperan un promedio de más de 20 años entre la fecha de la sentencia y la ejecución. De hecho, la mayoría de los reclusos en el pabellón de la muerte del estado mueren de muerte natural. El siguiente en la lista de espera de ejecuciones después de Beardslee es Blufford Hayes Jr., cuya sentencia de muerte de 1980 fue recurrida.
En el casi cuarto de siglo que ha esperado en la cárcel del condado de San Mateo y en el pabellón de la muerte de San Quentin, Beardslee llegó a ser un recluso modelo. De acuerdo a testimonios leídos el viernes en la audiencia para la petición de clemencia, ha incluso ayudado a los funcionarios de rehabilitación de la cárcel de seguridad.
El antiguo director de San Quentin, Daniel Vasquez describió a Beardslee como un recluso raro que no tenía problemas de disciplina. "Matarlo sería una vergüenza", dijo Vasquez.
Pero Schwarzenegger no estaba impresionado por su buena conducta. "No espero nada menos que eso", dijo.
El llamado de clemencia de último minuto fue rechazado con emocionadas declaraciones de las familias de las dos mujeres del Área de la Bahía, incluyendo a los hijos maduros de Geddling.
"No sé qué problemas tiene Beardslee con las mujeres. Parece que le gusta matarlas", dijo Tom Amundson, el hermanastro mayor de Benjamin.
En 1969, cuando tenía 26 años, Beardslee mató a una mujer de 52 años que conoció en un bar de St. Louis, apuñalándola con un cuchillo en la garganta y dejando que se desangrara hasta morir en la bañera. Después de cumplir siete años de una sentencia de 18 por ese asesinato, el antiguo mecánico de la Fuerza Aérea se mudó a California para estar cerca de su madre.
Mientra gozaba de libertad condicional Beardslee consiguió una ocupación como mecánico de Hewlett-Packard, donde obtuvo consistentemente buenas evaluaciones.
En 1981 Beardslee recogió a una autostopista, Rickie Soria, drogadicta y prostituta. Beardslee se mudó a vivir con Soria, y ella lo presentó a sus amigos.
Uno de ellos, Bill Forrester, de 19 años, reclamó que le habían robado 185 dólares de una venta de drogas en la que estuvieron implicados Geddling y Benjamin. Frank Rutherford, un vendedor de drogas considerado el cabecilla del grupo, tramó un plan para llevar a Geddling y a Benjamin al apartamento de Beardslee el 24 de abril de 1981. El día antes Beardslee envió a Soria a comprar cinta de pegar para amarrar a las mujeres cuando estas llegaran.
Después de que Rutherford hiriera accidentalmente a Geddling, Beardslee, Soria y Forrester condujeron a la mujer a un lugar remoto en el condado de San Mateo, donde Beardslee disparó a la mujer dos veces en la cabeza con una escopeta recortada.
Al día siguiente, Beardslee, Soria y Rutherford, que se habían quedado con Benjamin, esnifaron cocaína mientras llevaban a la nativa de Pacifica durante 160 kilómetros hacia el solitaria área de Lake County, al norte de San Francisco. Después de que los dos hombres no pudieran estrangular a Benjamin con un garrote de alambre, Beardslee le cortó la garganta con el cuchillo de Rutherford. Antes de abandonar el lugar los dos hombres le sacaron a Benjamin los pantalones para que pareciera que había sido violada.
La policía identificó a Beardslee gracias a un número de teléfono encontrado en una de las escenas del crimen. Como en St. Louis, Beardslee confesó rápidamente los asesinatos y fue el principal testigo en los juicios. Rutherford, que murió en prisión hace dos años, y Soria fueron condenados a largas penas de prisión, y Forrester fue absuelto.
El último en ser procesado, Beardslee fue hallado culpable y tras extensas deliberaciones del jurado, sentenciado a morir en la cámara de gas de San Quentin. El método de ejecución en California fue más tarde remplazado por muerte por una inyección letal.

20 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh