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terrorismo

matan a dos periodistas alemanes


Dos periodistas alemanes y un soldado canadiense asesinados en Afganistán.
Kabul, Afganistán. Dos periodistas alemanes que trabajaban para la radio y televisión Deutsche Welle fueron asesinados durante la madrugada del sábado en el norte de Afganistán por hombres desconocidos, mientras que un soldado de la OTAN pereció en una emboscada de los insurgentes en el sur.
Los dos reporteros, un hombre y una mujer, recibieron disparos cuando estaban en el interior de su tienda de campaña en la provincia de Baghlan, cerca de la 01H20 local, dijo a la AFP el portavoz del ministerio del Interior, Zemarai Bashary.
Los alemanes habían acampado en Baghlan de camino a la provincia de Bamiyán, dijo Bashary.
"Fueron asesinados por hombres no identificados en su tienda (...) Les dispararon con un AK-47", dijo el portavoz, que precisó que una investigación está en curso.
Baghlan es una provincia relativamente en calma y ha visto poco de la violencia que azota el sur y el este del país, ligada a los rebeldes talibanes.
La Deutsche Welle confirmó la muerte de sus dos colaboradores: "Es la primera vez desde la caída de los talibanes que unos periodistas alemanes son asesinados en Afganistán. Se trata de dos periodistas independientes de la Deutsche Welle", indicó la radio en un sitio de internet.
Por su parte, el gobierno alemán condenó "con la mayor firmeza" el asesinato de dos periodistas alemanes en el norte de Afganistán, causado por disparos de desconocidos.
"La muerte cruel y absurda de nuestros compatriotas nos refuerza en nuestra responsabilidad de apoyar aún más al gobierno afgano en su compromiso con la seguridad y el Estado de derecho", declaró el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Frank-Walter Steinmeier.
Un trabajador de la Deutsche Welle que pidió el anonimato dijo a la AFP que el vehículo, los pasaportes y la mayoría de las pertenencias de la pareja permanecieron en el lugar de los hechos.
Dominic Whyte, portavoz de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), que comanda la OTAN en Afganistán, dijo a la AFP que la misión extranjera no conoce "las circunstancias de su muerte".
"Los periodistas no estaban acompañando a las fuerzas de la ISAF en ese momento, estaban operando de manera independiente", explicó.
Los cuerpos de los fallecidos fueron descubiertos este sábado y trasladados a Kabul, indicó el gobernador provincial.
Este mismo sábado, un soldado de la OTAN también murió en una emboscada de los insurgentes en el sur de Afganistán contra una patrulla de la ISAF, dos días después de que, según la policía afgana, mataran a disparos a un comandante talibán.
El soldado era canadiense, anunció el ministerio de Defensa de su país.
La policía afgana indicó que los soldados de la ISAF habían matado el jueves en la provincia sureña de Ghazni a un comandante insurgente, antiguo gobernador talibán de la provincia central de Bamiyán, donde los islamistas derribaron las antiguas estatuas de Buda en 2001.
El primer ministro británico, Tony Blair, reconoció que la presencia en Afganistán está siendo "muy dura", y expresó el compromiso de su gobierno de aportar los medios necesarios para hacer frente a la insurgencia.
El secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, también reconoció el sábado que los avances hacia una sociedad democrática estable en Afganistán no son alentadores.
Más de un centenar de soldados extranjeros han muerto en episodios violentos este año en Afganistán, donde la ofensiva de los rebeldes talibanes, así como los atentados suicida y con coches bomba, se han recrudecido.
Por su parte, la policía paquistaní informó el sábado de la detención de 45 personas sospechosas de ser guerrilleros talibanes afganos en la provincia fronteriza de Beluchistán.

7 de octubre de 2006
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asesinan en moscú a periodista


Había criticado la guerra de Chechenia.
Moscú, Rusia. La periodista rusa Anna Politkovskaia, conocida por su crítica cobertura de la guerra de la república independentista rusa de Chechenia, fue hallada asesinada este sábado en Moscú.
El cuerpo de la periodista, con impactos de bala, fue descubierto por la tarde por una vecina en la entrada de su edificio, en el centro de Moscú, según un responsable de la policía que pidió el anonimato, citado por varias agencias rusas.
Dmitri Muratov, el redactor jefe del periódico bisemanal en el que trabajaba Politkovskaia, Novaia Gazeta, confirmó su muerte en la radio Eco de Moscú.
La fiscalía de Moscú también confirmó su fallecimiento y abrirá una investigación por ‘asesinato con premeditación', mientras que sus colegas apuntaban que su muerte se debe, casi con seguridad, a su trabajo periodístico.
La organización pro-derechos humanos Amnistía Internacional manifestó su "cólera" por la muerte de Politkovskaia y afirmó que el asesinato se debió "a su trabajo de periodista", que servía de testimonio de las violaciones de los derechos humanos en Chechenia.
Exigió además "que las autoridades rusas investiguen su muerte de forma minuciosa e imparcial, que publiquen los resultados de la investigación y que los presuntos autores sean juzgados respetando el derecho internacional".
Amnistía Internacional también pidió a las autoridades rusas que "tomen medidas urgentes para garantizar que todos los defensores de los derechos humanos y los periodistas independientes en Rusia, incluyendo los que trabajan en el Caúcaso, puedan realizar su actividad en total seguridad".
Politkovskaia, de 48 años, alcanzó fama en Rusia y en el extranjero por contar de forma persistente y a menudo arriesgada las atrocidades de las fuerzas rusas y de las milicias chechenas en la guerra de Chechenia, así como la corrupción en el seno de las fuerzas armadas.
Su trabajo contrastaba cada vez más con el del resto de los medios rusos, que en su mayoría han ignorado estos asuntos políticamente explosivos desde que el presidente Vladimir Putin llegó al poder en 2000.
"Había siempre un sentimiento constante de que algo podría ocurrirle" señaló a la AFP Oleg Panfilov, del Centro de periodismo en Situaciones Extremas, un grupo que defiende los derechos de los periodistas.
Panfilov afirmó que la periodista ya había sido objeto de ataques antes, e incluso el coche de su hija fue retenido por personas armadas que "pensaban que encontrarían dentro a Politkovskaia.
"Esta claro que lo primero que viene a la cabeza es un asesinato relacionado con sus actividades profesionales", indicó por su parte el editor del periódico Moskovskiye Novosti, Vitaly Tretyakov.
En enero de 2000, Politkovskaia recibió el Golden Pen Award de la Unión de Periodistas Rusos y en febrero de 2003 la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) le concedió su premio de Periodismo y Democracia.
Era autora de varios libros, entre ellos ‘Viaje al infierno. Diario de Chechenia' en 2000, y acababa de editar ‘Rusia según Putin'.
Tatiana Lokshina, responsable del grupo por los derechos humanos Demos y experta en la guerra chechena, afirmó que la muerte de periodista rusa es "una tragedia para Chechenia", mientras que Panfilov la describió como "la conciencia del periodismo ruso".

7 de octubre de 2006
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criminales salen a la calle


Acto reivindicatorio de dictadura argentina desafía al gobierno de Kirchner.
Buenos Aires, Argentina. Grupos cívico-militares que reivindican los métodos de represión de la última dictadura argentina (1976-83) desafiaban el jueves con un acto la política de derechos humanos del gobierno de Néstor Kirchner, mientras agrupaciones de izquierda prometieron ‘disolver' la manifestación.
El acto en la Plaza San Martín, en el barrio porteño de Retiro, fue convocado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo Argentino (AVTA) que reúne a ex militares y familiares de militares caídos en la lucha contra la guerrilla de los años 70.
La entidad cívico-militar pretende que se instaure un día en memoria de aquellos caídos.
"Este será un sencillo homenaje a las víctimas del terrorismo subversivo", dijo una de las líderes de la agrupación, María Cecilia Pando, en alusión al accionar de las agrupaciones armadas de izquierda en la década del 70.
Los jefes de la dictadura pretendieron justificar el terrorismo de estado en el accionar de aquellas organizaciones armadas, aunque ampliaron la represión a todo opositor o disidente.
Pando es esposa de un militar en actividad que desafió meses atrás a Kirchner en un acto público lo que le valió una dura sanción a su esposo.
La mujer llegó incluso a defender el robo de bebés, hijos de desaparecidos, en una entrevista televisiva de mayo.
La dirigente acusó al jefe del ejército, el general Jorge Bendini, de impedir a los militares en actividad concurrir al acto de reivindicación de lo actuado por las fuerzas armadas.
En un acto similar, realizado el 24 de mayo pasado, Bendini había sido calificado de "lacayo" y "traidor" en los discursos y días más tarde el gobierno pasó a retiro obligatorio a seis militares que habían concurrido uniformados al mítin.
Los convocantes al acto reclaman una "memoria completa" que los reconozca como víctimas, a la par de los que padecieron secuestro, tormentos y desaparición en los campos clandestinos de detención de la dictadura.
Esa represión fue calificada de "excesos o errores" por los comandantes dictatoriales.
Unas 30.000 personas desaparecieron en las mazmorras de la dictadura, según organismos humanitarios, y unos 500 niños fueron robados y entregados en adopción ilegal a represores o sus cómplices.
La Justicia argentina ha probado la existencia de un plan sistemático puesto en marcha por el terrorismo de estado.
Horas antes de la marcha, Kirchner ratificó su política de derechos humanos y aseguró que "va a haber justicia".
"No tengo miedo y estoy dispuesto con todas mis fuerzas a llevarlo adelante", dijo en un acto público.
"Para algunos juzgar los crímenes del Proceso (dictadura) es dividir a los argentinos, (pero) si acá hubiera habido justicia cuando corresponde, todas estas cosas serían cosas del pasado", advirtió.
En tanto, agrupaciones de izquierda convocaban a una 'contramarcha' este jueves a metros del acto, aunque afirmaron que no buscarán enfrentamientos directos.
El dirigente de Convergencia Socialista, Juan Carlos Beica, estimó que el gobierno "debería prohibir el acto" cívico-militar.
Beica sostuvo que "los verdaderos organizadores están en las sombras porque son impresentables, como (el ex dictador Reynaldo) Bignone, más allá que lo niegue, y todos aquellos que están por detrás como el hijo de (el ex dictador Jorge) Videla".
El acto cívico-militar se realizaba mientras siguen avanzando las causas y juicios contra ex represores, reanudadas desde la anulación en 2003 de las leyes de amnistía.
Hace dos semanas fue condenado a perpetua por crímenes de lesa humanidad el ex jefe policial Miguel Etchecolatz, en un fallo histórico que por primera vez contempla la figura de genocidio en la dictadura.
Pero Julio López, un albañil de 77 años que fue testigo clave en el juicio, seguía siendo buscado, tras perderse su rastro hace 18 días, mientras una lluvia de amenazas llegó a despachos de jueces y fiscales que siguen causas por violaciones a los derechos humanos.
Organismos humanitarios convocaron para el viernes a una nueva marcha para reclamar "aparición con vida" de López.

6 de octubre de 2006
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test del terror para estados unidos


[Manuel Roig-Franzia] Un caso de terrorismo de hace treinta años es un test para Estados Unidos.
La Habana, Cuba. Un cuarto de siglo antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, una bomba horadó profundamente un avión de pasajeros en los cielos de Barbados.
El avión de Aerolíneas Cubanas cayó en picado en el Mar Caribe justo antes del mediodía del 6 de octubre de 1976. Murieron todos sus 73 pasajeros, incluyendo a los adolescentes que eran miembros del equipo de esgrima nacional cubano que volvían a La Habana después de ganar medallas de oro y plata en un torneo en Venezuela.
El atentado marcó el inicio de una nueva era de terror. Fue el primer acto de terrorismo contra un avión en vuelo en el hemisferio occidental.
El viernes se cumple el 30 aniversario del atentado, y coincide con una coyuntura especial en el caso de Luis Posada Carriles, el principal sospechoso del atentado, que se encuentra en Estados Unidos detenido por cargos de inmigración desde hace 16 meses.
La odisea jurídica de Posada Carriles se ha convertido en un dilema diplomático para el gobierno de Bush y en un test del credo adoptado por el presidente tras el 11 de septiembre de 2001, de que los países que albergan a terroristas son culpables de terrorismo. Aunque Estados Unidos no quiere ver libre a un sospechoso de terrorismo, también se muestra reluctante a enviarlo a Cuba o Venezuela, países que no sólo son hostiles hacia el gobierno de Bush sino que, además, de acuerdo a una declaración de un aliado de Posada Carriles, podrían torturarlo.
Los fiscales del ministerio de Justicia deben responder el jueves ante la recomendación de un juez de Tejas de que Posada Carriles sea liberado por un juez federal, porque no ha sido calificado oficialmente como terrorista en Estados Unidos y no puede ser detenido indefinidamente por cargos de inmigración.
"Este es el momento de la verdad para el gobierno de Bush", dijo Peter Kornbluh, un importante analista de Cuba del Archivo de Seguridad Nacional, una biblioteca de investigación sin fines de lucro de la Universidad George Washington.
La perspectiva de dejar en libertad a Posada Carriles, que es también sospechoso de una serie de atentados con bomba en hoteles de La Habana en 1997, que causaron la muerte de un turista italiano, ha indignado a los líderes cubanos. La Habana está empapelada con carteles y vallas publicitarias del gobierno cubano recordando la posición del presidente Bush sobre el refugio de terroristas.
"Es como si tú dijeras al pueblo norteamericano que un país X ha capturado a Osama bin Laden, que llegó sin pasaporte o visa, y que está siendo detenido como inmigrante ilegal, pero que no lo enviará a Estados Unidos", dijo en una entrevista Ricardo Alarcón, presidente de la asamblea general de Cuba.
En marzo de 2005, Posada Carriles, 78, entró clandestinamente a Estados Unidos. No hizo demasiado para ocultar su presencia a la comunidad de exiliados de Miami y contaba bromeando que lo habían reconocido en una cita con el doctor. No fue detenido sino cuando cedió una entrevista a un diario y apareció en una rueda de prensa en mayo de 2005, decisiones que parecían hacer mofa de los funcionarios policiales.
Cuando fue arrestado, Posada Carriles, que nació en Cienfuegos, Cuba, había pasado más de cuatro décadas participando en torpes tramas para matar al presidente cubano Fidel Castro y derrocar a su gobierno. El juez de inmigración que trató el caso de Posada Carriles dijo que su historia es "como una historia de espionaje de Robert Ludlum, con todos los giros y vueltas por los que se conoce a Ludlum".
Posada Carriles fue adiestrado por la CIA, junto con otros exiliados cubanos, para la frustrada invasión de Bahía Cochinos en 1961. Finalmente se instaló en Venezuela, donde se convirtió en el director de la división de vigilancia de la policía secreta.
Más tarde funcionarios venezolanos lo acusaron de ser el cerebro del atentado contra la Cubana de Aviación, que se cobró la vida de 57 cubanos, así como pasajeros de Guyana y Corea del Norte. Pero escapó de una cárcel venezolana en 1985, mientras los fiscales recurrían su absolución por un tribunal militar.
Desde entonces ha sobrevivido un intento de asesinato en 1990, que le dejó la mitad de su cara llena de cicatrices, y se las ha ingeniado para eludir problemas legales durante su período como fugitivo en América Central. Fue arrestado en Panamá en 2000 por conspirar para hacer explotar 14 kilos de explosivos durante un discurso de Castro en la Universidad de Panamá, aunque más tarde los cargos fueron desechados.
El abogado de Posada Carriles dijo que su cliente, que tiene problemas cardíacos, ya no proyecta acciones violentas contra el gobierno de Castro.
"El gobierno cubano se encuentra en una situación muy precaria, alcanza su fin inexorablemente y creo sinceramente que volver al pasado con campañas de sabotaje no ayudaría en nada", dijo Posada Carriles en una declaración dada a conocer por su abogado.
Funcionarios norteamericanos ven al envejecido opositor a Castro como un personaje más siniestro. Un agente de operaciones del ministerio de Seguridad Interior que estudia el caso de Posada Carriles, lo describió como "un peligro actual para la comunidad" cuya inclinación "a participar en actividades terroristas representa un peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos".
Todo lo cual convierte las acciones del gobierno de Estados Unidos en el caso en misteriosas para sus críticos, que dicen que Posada Carriles debería ser procesado o al menos confinado a una cárcel. Incluso algunos conservadores cubanos en Estados Unidos declaran en privado que el caso se ha convertido en una fuente de vergüenza para Estados Unidos.
"Están esquivando el bulto", dijo sobre los fiscales Wayne Smith, ex director de la Sección de Intereses norteamericanos en La Habana, y declarado crítico de las políticas del gobierno de Bush con respecto a Cuba. "Tienen todo tipo de pruebas contra él".
Está claro que el gobierno de Estados Unidos preferiría convertir a Posada Carriles en el problema de otros. De acuerdo a actas judiciales, el ministerio de Seguridad Interior no logró persuadir a siete países para que lo recibieran -Canadá, México, Panamá, El Salvador, Honduras, Guatemala y Costa Rica. El juez en el caso de Posada Carriles dijo que el ministerio de Justicia podría detenerlo por un período más largo si lo hubiese calificado oficialmente como terrorista, pero que los fiscales no lo hicieron.
"El problema es que es el gobierno norteamericano el que lo creó, lo formó, y ahora para el gobierno es difícil castigarlo", dijo en una entrevista Camilo Rojo Álvarez, hijo de un miembro de la tripulación que murió en el atentado de 1976.
Gran parte de las pruebas contra Posada Carriles provienen de los propios documentos del gobierno de Estados Unidos, incluyendo un informe desclasificado del FBI y documentos de la CIA. Un informe de inteligencia desclasificado de la CIA, que cita información proporcionada por informantes, dice que Posada Carriles asistió a una cena de recaudación de fondos y planificación de mil dólares para actividades anticastristas en septiembre de 1976, junto con Orlando Bosch, otro de los principales sospechosos de los atentados contra la Cubana de Aviación.
Poco después, afirma el informe, Posada Carriles dijo: "Vamos a atacar a un avión cubano. Orlando tiene los detalles".
Bosch estuvo una vez en una posición similar a la de Posada Carriles y el resultado de su caso desconcierta a los cubanos que siguen el caso de Posada Carriles. En 1990, el gobierno de George H.W. Bush liberó de la cárcel a Bosch después de que él, como Posada Carriles, fuera capturado entrando ilegalmente al país. Cuba era el único país dispuesto a recibirlo, y Estados Unidos se negó a enviarlo a la isla.
Bosch, un médico jubilado de ochenta años que vive ahora en un suburbio de Miami, ha estado a punto de declarar que él y el grupo de Posada Carriles fueron responsables del atentado contra la Cubana de Aviación.
A principios de año, dijo al diario español La Vanguardia que el vuelo de Cubana de Aviación era un "blanco legítimo". Y en una entrevista con Atlantic Monthly con Ann Louise Bardach, la autora de ‘Cuba Confidential', libro que será publicado esta semana, Bosch dijo: "Estábamos en guerra con Castro y en la guerra todo vale".
Documentos desclasificados dicen que los dos hombres que colocaron la bomba en el vuelo de Cubana de Aviación trabajaban para Posada Carriles. Después de descender del avión en Barbados, uno de los hombres llamó a su novia, que era también empleada de Posada Carriles, y le entregó un mensaje cifrado para informarle que el atentado había tenido éxito. El mensaje era: "El autobús iba lleno de perros".

6 de octubre de 2006
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qué pasa con el carbunclo


[Randolph E. Schmid] Cinco años después, la investigación sobre el carbunclo y el correo son prioritarias.
Washington, Estados Unidos. Cinco años después de que murieran cinco personas debido al carbunclo introducido en cartas, más de mil detectores biológicos continúan esnifando el correo para detectar contaminaciones peligrosas mientras continúa la búsqueda de los culpables.
Un caso de carbunclo en Florida hoy hace cinco años fue el primer indicio de lo que se convertiría en un caso de contaminación del correo que llegó a Washington, Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey y causó pavor en todo el país.
El mes pasado el director del FBI, Robert S. Mueller III, dijo que los agentes todavía están trabajando en el caso de carbunclo, y declaró que "será resuelto y la persona o personas responsables serán entregadas a la justicia".
"Desde el principio estamos estado abiertos a todos y a todo tipo de teorías, y continuamos investigando todas las pistas", dijo.
El Servicio de Correos ha tomado medidas para tratar de impedir que se repita.
"Hemos instalado toda una flota de sistemas de biodetección" en las máquinas sorteadoras de las 271 plantas de procesamiento del correo, dijo en una conferencia telefónica el vice-presidente de correos, Tom Day.
La instalación del actual sistema costó 800 millones de dólares, asignados por con congreso, y el Servicio de Correos está gastando unos 70 millones de dólares para operarlo. Se espera que esos costes anuales subirán a los 120 millones de dólares.
Los detectores reconocen el carbunclo y otros dos riesgos biológicos, que Day se negó a identificar.
Entre los muertos en 2001 había dos empleados de correos de la planta de procesamiento de Brentwood, Washington. Day dijo que los empleados son ahora adiestrados para reconocer encomiendas sospechosas y llaman a inspectores toda vez que detecten algo inusual.
Entre las cosas que hacen sospechosa una encomienda son filtraciones de polvos y líquidos. Además, hay otras señas decidoras que la agencia no quiere comentar en público por temor a ofrecer datos a terroristas.
La semana pasada el FBI negó que hubiese sobrestimado la potencia de los restos de carbunclo utilizado en las muertes.
Poco después de los ataques, hubo informes de que los restos contenían aditivos y que habían sido sometidos a un sofisticado procesamiento de molido -ambas técnicas que se utilizan en la fabricación de armas con carbunclo- para hacerlos más letales. Pero funcionarios del buró dicen ahora que los informes de prensa iniciales eran erróneos.
Si el carbunclo usado era menos sofisticado de lo que se pensaba originalmente, se abren todo un nuevo y más amplio campo de potenciales sospechosos.
Un pequeño número de personas en Estados Unidos y en el extranjero están siendo investigados por detectives debido a que corresponden con algún criterio, tal como tener acceso a carbunclo, dijo un funcionario que se negó a ser identificado debido a que las autoridades no quieren comentar sobre pormenores de investigaciones en curso.
Ni ese funcionario ni otros involucrados en el caso quiso comentar la situación de Steven Hatfill, el ex científico asociado al ejército descrito por el entonces fiscal general John Ashcroft como una "persona de interés" en el caso. Hatfill ha demandado al gobierno, diciendo que la filtración de declaraciones sobre él ha perjudicado su carrera.
Actualmente hay 17 agentes del FBI y 10 inspectores postales asignados al caso. Los investigadores han realizado más de 9.100 entrevistas, enviado más de 6.000 citaciones ante un gran jurado y realizado 67 allanamientos.
La mayor parte de las veces cuando se detecta algún polvo derramándose de una encomienda, resulta ser algún alimento, como harina o polvos de hornear, o quizás alguna píldora que se ha molido, dijo Day.
A pesar de la instalación de detectores, muchos empleados fiscales no se sienten suficientemente seguros, de acuerdo a William Burrus, presidente del Sindicato de Empleados Postales de Estados Unidos.
Las unidades que han sido instaladas son efectivas, dijo Burrus. Pero no todo el correo es procesado en plantas postales, dijo. A veces es procesado de antemano por servicios comerciales y entregados para ser distribuidos.
De momento, los detectores ha realizado más de tres millones de pruebas, controlando unos 60 billones de piezas, sin falsas alarmas. Los contratistas postales y el ministerio de Defensa han trabajado juntos en el desarrollo del sistema.

4 de octubre de 2006
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qué dicen los espías


[Mark Mazzetti] Agencias de espionaje dicen que la guerra de Iraq refuerza amenaza del terrorismo.
Washington, Estados Unidos. Una dura evaluación de tendencias en el terrorismo realizada por agencias de inteligencia norteamericanas sostiene que la invasión y ocupación norteamericana de Iraq ha contribuido a crear una nueva generación de radicales musulmanes y que la amenaza terrorista general ha aumentado desde los atentados del 11 de septiembre de 2001.
El secreto Estimado Nacional de Inteligencia atribuye un papel más directo a la guerra de Iraq en cuanto a nutrir al radicalismo que el defendido en recientes documentos de la Casa Blanca o en el informe dado a conocer el miércoles por el Comité de Inteligencia de la Casa Blanca, de acuerdo a varios funcionarios en Washington involucrados en la preparación de la evaluación o que han leído el documento final.
El estimado de inteligencia, terminado en abril, es la primera evaluación del terrorismo global realizada por las agencias de inteligencia norteamericanas desde que empezara la guerra de Iraq y representa una visión de consenso de los 16 dispares servicios de inteligencia del gobierno. Titulado ‘Trends in Global Terrorism: Implications for the United States' [Tendencia en el Terrorismo Global: Implicaciones para Estados Unidos], sostiene que el radicalismo musulmán, antes que estar en retirada, se ha extendido y difundido por todo el planeta.
El capítulo inicial del informe, ‘Indicators of the Spread of the Global Jihadist Movement' [Indicadores de la Difusión del Movimiento Yihadista a Nivel Mundial], menciona la guerra de Iraq como una de las razones de la difusión de la ideología yihadista.
El informe "dice que la guerra de Iraq ha convertido en peor el problema del terrorismo a nivel mundial", dijo un funcionario de inteligencia norteamericano.
Más de una docena de funcionarios del gobierno norteamericano y expertos externos fueron entrevistados para este reportaje, y todos hablaron a condición de conservar el anonimato debido a que estaban comentando un documento de inteligencia clasificado. Entre los funcionarios se encuentran empleados de varias dependencias del gobierno, y tanto críticos como partidarios del gobierno de Bush. Todos los entrevistados habían o visto la versión final del documento o participado en la creación de borradores previos. Esos funcionarios comentaron algunas de las conclusiones generales del documento, pero no los detalles que siguen siendo secretos.
Funcionarios al tanto del estimado de inteligencia dijeron que evitaba conclusiones específicas sobre la probabilidad de que los terroristas volvieran a atacar en territorio norteamericano. La relación entre la guerra de Iraq y el terrorismo, y la cuestión de si Estados Unidos es más seguro ahora, han sido temas de persistente debate desde que empezara la guerra en 2003.
Los Estimados Nacionales de Inteligencia son los documentos de más autoridad que produce la comunidad de inteligencia sobre temas específicos de la seguridad nacional y son aprobados por John D. Negroponte, director de la inteligencia nacional. Sus conclusiones se basan en análisis de datos de inteligencia recabados por todas las agencias de espionaje.
Los analistas empezaron a trabajar en el estimado en 2004, pero no lo terminaron sino este año. Parte de la razón del retraso fue que algunos funcionarios de gobierno no estaban contentos con la estructura y el foco de versiones anteriores del documento, de acuerdo a un funcionarios implicados en la discusión.
Borradores previos describían acciones del gobierno norteamericano que han avivado al movimiento yihadista, como las detenciones indefinidas de prisioneros en Bahía Guantánamo y el escándalo por las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, y algunos personeros de gobierno dijeron que el estimado de inteligencia debía concentrarse en pasos específicos para mitigar la amenaza del terrorismo. No está claro si el borrador final del estimado de inteligencia critica o no medidas específicas de Estados Unidos, pero funcionarios de inteligencia involucrados en la preparación del documento dijeron que sus conclusiones no fueron suavizadas ni manipuladas para propósitos políticos.
Frederick Jones, portavoz de la Casa Blanca, dijo que la Casa Blanca "no participó de ninguna manera en la redacción o revisión de las opiniones expresadas en el Estimado Nacional de Inteligencia sobre el terrorismo". Las conclusiones del estimado confirman algunas predicciones de un informe del Consejo Nacional de Inteligencia terminado en enero de 2003, dos meses antes de la invasión de Iraq. Ese informe afirmaba que la inminente guerra podía hacer aumentar el apoyo al islam político en el planeta e incrementar el respaldo de algunos objetivos terroristas.
Documentos dados a conocer por la Casa Blanca para que coincidieran con el quinto aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001, enfatizaron los logros de Estados Unidos en cuanto al desmantelamiento del nivel superior de Al Qaeda.
"Desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos y sus aliados son más seguros, pero no completamente", concluye un informe titulado ‘9/11 Five Years Later: Success and Challenges' [9/11 Cinco Años Después: Logros y Retos]. "Hemos hecho un montón para destruir a Al Qaeda y sus militantes y socavar la supuesta legitimidad del terrorismo".
Ese documento sólo menciona al pasar el impacto que ha tenido la guerra de Iraq sobre el movimiento yihadista a nivel global. "La continuada lucha por la libertad en Iraq ha sido tergiversada por la propaganda terrorista, que la utiliza como un grito de guerra", sostiene.
El informe menciona la posibilidad de que militantes musulmanes que hayan peleado en Iraq puedan volver a sus países de origen y "exacerbar los conflictos internos o fomentar ideologías radicales".
El miércoles, el Comité de Inteligencia de la Cámara, controlado por los republicanos, dio a conocer un informe todavía más aciago sobre la amenaza terrorista. Esa evaluación, basada completamente en documentos no clasificados, menciona el creciente movimiento yihadista y dice: "Los líderes de Al Qaeda esperan pacientemente el momento oportuno para atacar".
El nuevo Estimado Nacional de Inteligencia fue supervisado por David B. Low, el personero nacional de inteligencia para amenazas transnacionales, que lo encargó en 2004 después de que asumiera funciones en el Consejo Nacional de Inteligencia. Low rehusó ser entrevistado para este reportaje.
El estimado concluye que el movimiento radical musulmán se ha extendido y que aparte el núcleo de operativos de Al Qaeda y grupos afiliados incluye ahora a nueva clase de células "autogeneradas" inspiradas por los líderes de Al Qaeda, pero sin vínculos directos con Osama bin Laden o sus otros cabecillas.
También estudia cómo ha contribuido internet a la difusión de la ideología yihadista, y cómo el ciberespacio se ha convertido en un refugio para operativos terroristas que ya no cuentan con refugios geográficos en países como Afganistán.
A principios de 2005, el Consejo Nacional de Inteligencia dio a conocer un estudio que concluía que Iraq se había convertido en un importante campo de adiestramiento de una nueva generación de terroristas, y que los veteranos de la guerra de Iraq podrían remplazar en algún momento a la actual dirigencia de Al Qaeda en la constelación del liderazgo yihadista mundial.
Pero el nuevo estimado de inteligencia es el primer informe desde que comenzara la guerra, en presentar un panorama comprehensivo sobre las tendencias presentes en el terrorismo global.
En los últimos meses, en algunos discursos públicos funcionarios de la inteligencia norteamericana han mencionado fragmentos de las conclusiones del estimado.
"Es probable que emerjan cada vez más nuevas redes y células yihadistas, a veces apenas unidas por sus programas anti-occidentales", dijo el general Michael V. Hayden, en un discurso en San Antonio, en abril, el mes en que se terminó la redacción del estimado. "De continuar esta tendencia, las amenazas a Estados Unidos en el territorio nacional y en el extranjero serán más variadas y eso podría conducir a un aumento de los atentados en todo el mundo", dijo el general, que era entonces el principal delegado de Negroponte y es ahora director de la Agencia Central de Inteligencia CIA.
Durante más de dos años han habido tensiones entre el gobierno de Bush y las agencias de espionaje norteamericanas sobre la violencia en Iraq y las perspectivas de una democracia estable en el país. Algunos funcionarios de inteligencia han dicho que la Casa Blanca ha presentando consistentemente un panorama más optimista de la situación en Iraq de lo que justifican los informes de inteligencia desde el terreno.
Las agencias de espionaje producen varios estimados de inteligencia nacional al año sobre una variedad de materias. El más polémico en los últimos años fue un documento de octubre de 2002 evaluando los programas de armas ilegales de Iraq. Varias investigaciones del gobierno han desacreditado ese informe, y la comunidad de inteligencia está ahora revisando esos datos, en gran parte como resultado de esas investigaciones.
Las conclusiones generales del nuevo estimado de inteligencia son consistentes con las evaluaciones de las amenazas terroristas globales hechas por aliados de los norteamericanos y expertos en terrorismo independientes.
La comisión que investiga los atentados terroristas en Londres en julio de 2005 informaron en mayo que los jefes de los servicios de inteligencia nacional e internacional de Gran Bretaña, M15 y M16, "enfatizaron ante el comité la creciente escala de la amenaza terrorista musulmana".
Más recientemente, el Consejo sobre Terrorismo Global, un grupo de investigación independiente de respetados expertos en terrorismo, asignó el grado de ‘D+' a las campañas de Estados Unidos de los últimos cinco años para combatir el extremismo musulmán. El consejo concluyó que "todos los indicios apuntan a que la radicalización en el mundo musulmán, antes que reducirse, se está extendiendo".

23 de septiembre de 2006
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¿dónde están?


[Farah Stockman] Se desconoce el destino de algunos detenidos de la CIA. Entre ellos, una mujer desaparecida en Boston.
Washington, Estados Unidos. El anuncio del presidente, este mes, de que la CIA había vaciado sus cárceles secretas ha planteando nuevas interrogantes sobre lo que pasó con decenas de sospechosos de Al Qaeda que se creía que estaban bajo custodia norteamericana.
Uno de ellos es Aafia Siddiqui, una científica paquistaní educada en el MIT y madre de tres niños, de Roxbury, que desapareció con sus hijos en 2003. Un nuevo documento desclasificado del gobierno dice que Siddiqui se casó con un importante operativo de Al Qaeda, que es uno de los catorce sospechosos trasladados por el presidente Bush desde una cárcel secreta a Bahía Guantánamo para ser procesados.
Pero el documento no entrega mayores informaciones sobre el paradero de Siddiqui.
La madre de Siddiqui dijo que cree que su hija ha sido detenida por militares norteamericanos y viajó a Estados Unidos para buscar informaciones sobre ella después de leer unos artículos en diarios paquistaníes que decían que Siddiqui había sido detenida en Pakistán y enviada al extranjero en un avión privado, dijo Elaine Whitfield Sharp, abogado de Marblehead y portavoz de la familia.
"Nadie sabe dónde está, pero nos preguntamos si no será ella uno de esos detenidos secretos", dijo Sharp.
El anuncio de Bush sobre el traslado de prisioneros a Bahía Guantánamo fue la primera confirmación oficial de que la CIA había arrestado clandestinamente a sospechosos de terrorismo y los retenía en lugares no identificados en el extranjero.
La semana pasada, un alto funcionario del gobierno dijo a periodistas, a condición de conservar el anonimato, que los prisioneros detenidos en el programa de la CIA eran menos de cien y que todos ellos habían sido "entregados al ministerio de Defensa para ser detenidos [en Bahía Guantánamo] como enemigos combatientes ilegales, retornados a sus países de origen o sometidos a procesos jurídicos para que respondan por sus crímenes".
Pero grupos de derechos humanos dicen que el destino de decenas de detenidos que estaban bajo custodia de la CIA sigue siendo desconocido.
"La Cruz Roja dijo que la CIA tiene 36 prisioneros de alto nivel", dijo Zachary Katznelson, abogado de Reprieve, un grupo británico de ayuda jurídica. "Catorce de ellos han sido trasladados a Bahía Guantánamo, y el presidente dice que ahora no hay terroristas bajo custodia de la CIA. ¿Dónde están los otros 22?"
Joanne Mariner, especialista en terrorismo de Human Rights Watch, dijo que "hay ciertamente detenidos que no sabemos dónde están, y estamos muy preocupados acerca de sus circunstancias presentes y la posibilidad de que continúen siendo detenidos arbitrariamente y sufran maltratos".
El año pasado, Human Rights Watch dio a conocer un listado de 27 sospechosos que pensaba que habían sido detenidos por la CIA. Trece de los 27 estaban entre los 14 que fueron trasladados hace poco a Bahía Guantánamo.
Mariner dijo que muchos de los que estaban en la lista provenían de países como Egipto y Jordania, que han sido mencionados por organismos internacionales como conocidos por sus torturas y detenciones arbitrarias. Dijo que si los detenidos hubiesen sido devueltos a esos países, poco se podría saber sobre su destino ulterior.
Human Rights Watch tenía muy poca información sobre el caso de Siddiqui como para incluirla en la lista de 27 sospechosos ‘desaparecidos', pero pensaba que era una posible detenida secreta de la CIA, dijo Mariner.
La historia de Siddiqui se ha convertido en uno de los capítulos más extraños de la guerra contra el terrorismo. Su paradero ha sido un misterio desde que se subiera a un taxi con sus tres hijos en casa de su madre en Karachi en 2003.
Aunque Siddiqui no estaba entre los que fueron trasladados a Bahía Guantánamo, conocía al menos a tres de los 14 que sí lo fueron. Una nueva biografía desclasificada, de una página, de un presunto ayudista de Al Qaeda, Ali Abd al-Aziz Ali, conocido también como Ammar al-Baluchi, afirma que él ordenó a Siddiqui ayudarle a conseguir documentos de viaje a un conspirador que quería hacer volar gasolineras y puentes o envenenar depósitos de agua en Estados Unidos.
Su biografía también sostiene que se casó con Siddiqui poco antes de ser capturado, una acusación que, de ser verdad, arroja nuevas luces sobre la supuesta relación de Siddiqui con importantes estrategas de Al Qaeda.
Sharp dijo que la familia de Saddiqui no oyó hablar nunca de Ali y que era muy difícil imaginar que se hubiera vuelto a casar tan pronto, apenas meses después de su separación de su primer marido.
La biografía de Majid Khan, el presunto conspirador que es uno de los 14 detenidos trasladados, dice que Siddiqui le ayudó a conseguir documentos para volver a entrar a Estados Unidos. Funcionarios norteamericanos dijeron también que Siddiqui viajó a Liberia a negociar diamantes en una operación de recaudación de fondos para Al Qaeda.
Los documentos dados a conocer recientemente son el último giro en la historia de una prometedora estudiante convertida en sospechosa de ser terrorista. Siddiqui viajó de Pakistán a Tejas en 1990 para vivir con su hermano, arquitecto, y asistir a la Universidad de Houston. Finalmente se mudó al MIT, donde estudió biología y reunió dinero para lo que dijo eran causas de caridad musulmanas, tales como el patrocinio de orfelinatos y viudas de Bosnia.
"Por favor, mantengan el ánimo y motiven a otros", escribió a sus colegas del MIT en un e-mail. "Humildemente, vuestra hermana Aafia".
Tras la graduación estudió neurología en la Universidad Brandeis y finalmente se casó con un anestesista paquistaní en Brigham y en el Hospital de Mujeres. El apartamento de la pareja en St. Alphonsus Street, en Roxbury, también era la sede de un grupo sin fines de lucro llamado el Instituto de Enseñanza e Investigación Musulmanas, que distribuía ejemplares del Corán.
En abril o mayo de 2002, la pareja fue interrogada por el FBI después de que el marido de Siddiqui comprara prismáticos infrarrojos, chalecos antibala y manuales militares en páginas web estadounidenses. Unos meses después, volvieron a Pakistán, pero en agosto ya se habían divorciado.
Meses después, Siddiqui visitó Baltimore, donde trabaja su hermana, una doctora de Harvard. Sharp dijo que fue entrevistada para una posición en la Universidad John Hopkins, pero documentos del gobierno norteamericano sostienen que abrió una casilla postal a nombre de Khan para recibir documentos de viaje.
En marzo de 2003, para la época en que agentes norteamericanos detuvieron a Khalid Sheikh Muhammad, un importante cabecilla de Al Qaeda, Siddiqui pidió un taxi para que la llevara a Islamabad con sus niños, de siete y cinco años, y el tercero de seis meses, y desde entonces no se la ha vuelto a ver.
Varios diarios paquistaníes publicaron artículos citando a funcionarios no identificados que dicen que había sido detenida y entregada a Estados Unidos, pero funcionarios paquistaníes negaron esos informes.

22 de septiembre de 2006
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terroristas buscan nuevos blancos


[Jeffrey Fleishman] Muchos pensaba que la oposición del país a la guerra de Iraq les protegía de atentados de los militantes. Hasta que se descubrió una conspiración terrorista.
Berlín, Alemania. Como los británicos y los españoles antes que ellos, los alemanes están descubriendo el espeluznante cinéma vérité del terrorismo moderno: las borrosas imágenes de militantes sospechosos captados por cámaras de vigilancia dentro de sus fronteras.
Alemania no pensaba que fuera un blanco importante para el terrorismo hasta que las pantallas de televisión mostraron a dos hombres, vestidos de pantalones oscuros y camisas claras, empujando maletas con ruedas cargadas con bombas en un andén de una estación de trenes aquí. Los explosivos no detonaron, pero el caso provocó debates sobre las medidas de seguridad y los temores de que células militantes puedan estar distribuidas por todo el país.
Aunque las andanzas de varios de los secuestradores del 11 de septiembre fueron trazadas hasta una mezquita en Hamburgo, muchos alemanes creían que la oposición de su gobierno a la guerra de Iraq los había dejado inmunes al terrorismo. Prestaban apenas atención a las amenazas terroristas, incluso cuando las agencias de seguridad detenían a radicales musulmanes que vivían en Alemania, con conexiones con redes del terrorismo internacional.
Con una de las poblaciones inmigrantes más grandes de Europa, este país hace frente a peligros en varios frentes: organizaciones respaldadas por organizaciones como Al Qaeda; células nacionales, como las que actuaron en Londres el año pasado y en Madrid en 2004; y una emergente amenaza de musulmanes furiosos pobremente organizados que se mantienen en contacto en el ciberespacio y que podrían, de acuerdo a expertos en terrorismo, radicalizarse en un instante.
"Esta nueva camada es una especie de ejército de zombis terroristas", dice Rolf Tophoven, director del Instituto para la Investigación del Terrorismo y Políticas de Seguridad en Essen. "Los funcionarios de inteligencia y seguridad no suelen conocerlos. Debido a la vigilancia en las mezquitas, estos hombres han pasado a la clandestinidad. Participan en células secretas en círculos de comunidades de inmigrantes".
Desde las detenciones en agosto de dos libaneses en conexión con el frustrado atentado contra los trenes, los agentes de seguridad se han concentrado en mejorar las bases de datos sobre terroristas, vigilando internet e instalando más cámaras de vigilancia en estaciones de trenes, aeropuertos y plazas públicas.
Sin embargo, el recabamiento de inteligencia a nivel nacional es un asunto delicado en un país donde una brutal red de espías nazis mantuvo una vez en el poder al régimen nazi.
"No queremos tener una situación como en China, donde 20 mil agentes de policía controlan internet y suprimen completamente la libertad de expresión", dice Juergen Trittin, un parlamentario de los verdes.
Pero el complot frustrado ha hecho que la opinión pública reexamine los lindes entre derechos civiles y seguridad. El comentador populista Franz Josef Wagner escribió una carta abierta al Bild, el tabloide de mayor circulación del país, para el ministro del Interior, Wolfgang Schaeuble: "Es su trabajo, estimado ministro del Interior, hacernos entender que hay una nueva causa de defunción: el terrorismo. Es su trabajo mantenernos despiertos".
La amenaza terrorista a la que hace frente Alemania "todavía está fundamentalmente dirigida contra terceras partes, contra intereses norteamericanos, israelíes y británicos", dijo Jochem Hippler, politólogo de la Universidad de DuisburgEssen.
"Pero el atentado contra el tren muestra que los terroristas están dispuestos a atacar blancos alemanes".
Los hombres acusados de colocar las bombas, Youssef Mohamad Hajdib y Jihad Hamad, son estudiantes del Líbano. Hajdib llegó a Alemania en 2004 y se inscribió en una universidad en Kiel. Hamad entró al país a principios de este año para estudiar ingeniería mecánica.
Los dos viajaron al Líbano después de que, el 31 de julio, las bombas en los trenes con destino a Dortmund y Koblenz no llegaran a explotar. Hajdib, 21, volvió a Alemania y fue arrestado; Hamad, 19, hijo de un oficial de ejército retirado, se entregó en la ciudad libanesa de Trípoli.
La policía está investigando si los hombres tenían vínculos con una red internacional o si actuaron por propia cuenta. Las autoridades alemanas dijeron que Hajdib participó antes este año en una manifestación protestando contra la publicación en un diario danés de caricaturas del profeta Mahoma. Se sospecha que su padre es miembro de Hizb ut-Tahrir, un grupo político musulmán radical prohibido en Alemania por su antisemitismo. La organización fomenta la creación de un califato musulmán en toda Europa y Oriente Medio.
La revista Der Spiegel informó la semana pasada que la solicitud universitaria de Hajdib mencionaba una dirección en Hamburgo, compartida por el Centro Cultural Albano-Musulmán y la mezquita de Al Nur, que los funcionarios de inteligencia creen que tiene vínculos con elementos radicales.
Un tercer sospechoso en el caso, identificado como sirio, se reunió con Hadjdib en Kiel y, se dice, a menudo rezaba con él en un dormitorio.
Al principio la policía sospechaba que los hombres habían actuado en respuesta a los bombardeos israelíes en el Líbano. Pero los investigadores creen ahora que el atentado fue planeado a mediados de julio, antes de la guerra de Israel con Hezbollah. Joerg Ziercke, director de la Policía Criminal Federal de Alemania, dijo que los hombres frecuentaban páginas web de Al Qaeda y estaban encolerizados por la muerte del cabecilla terrorista Abu Musab Zarqawi, que murió en junio en un bombardeo aéreo norteamericano en Iraq.
A diferencia de los atentados en Londres y Madrid, la conspiración alemana no tenía aparentemente la intención de causar bajas de modo masivo. Las bombas, hechas de bombonas de propano y botellas de gasolina, fueron colocados en los trenes de mediodía y programadas para explotar diez minutos antes de que los trenes llegaran a sus destinos.
La rudimentaria confección de los explosivos y otras fallas de la operación, incluyendo llamadas telefónicas que fueron fácilmente interceptadas, sugieren que los conspiradores no fueron adiestrados por una organización sofisticada.
La policía también se pregunta sobre el fervor radical de los sospechosos. Hamad se entregó por consejos de su padre, un acto que según los expertos en terrorismo indica una falta del tipo de rigor ideológico encontrado, por ejemplo, en operativos de Al Qaeda.
Alemania vigila a unos 200 o 300 extremistas musulmanes, dicen expertos en terrorismo. En julio la policía de Hamburgo arrestó a Redouane Habhab, un ciudadano alemán nacido en Marruecos del que los fiscales federales sospechaban de reclutar a militantes para llevar a cabo atentados suicidas en Iraq. El despacho del fiscal dijo que Habhab completó una formación en explosivos en Argelia y tuvo "numerosos contactos con una red internacional de yihadistas internacionales".
En 2005, cuatro militantes fueron condenados en Duesseldorf por tramar atentados con granadas contra lugares judíos. Los hombres eran miembros de Al Tawhid, un grupo terrorista vinculado en el pasado con Zarqawi.
En allanamientos en Alemania en los últimos dieciocho meses, la policía ha arrestado a miembros del grupo militante iraquí Ansar al Islam. La red alemana de la organización se concentra fundamentalmente en la recaudación de dinero y encontrar ayuda médica para militantes heridos.
En 2004, operativos de Ansar planearon presuntamente el asesinato del entonces primer ministro iraquí Iyad Allawi cuando visitaba Berlín.

jeffrey.fleishman@latimes.com

7 de septiembre de 2006
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