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terrorismo

de dónde son los kamikaze


[Mia Bloom] Siniestra exportación saudí: terroristas suicidas.
Los atentados del 7 de julio en Londres y la casi diaria carnicería en Iraq indican que los terroristas kamizake se han convertido en el arma por excelencia de los terroristas. Los terroristas de Londres eran jóvenes sin antecedentes criminales, un rasgo compartido por algunos de los crecientes números de saudíes que entran a Iraq a través de Siria para hacerse volar.
Los atentados en el Metro de Londres y en un autobús de dos pisos, puede marcar la exitosa apertura por al Qaeda de un segundo frente en su guerra para expulsar a las tropas extranjeras de Iraq. La estrategia es doble: Atacar a soldados y civiles en Iraq y golpear a los aliados de los norteamericanos en casa para doblarles la mano.
La mayoría de los terroristas suicidas en Iraq provienen de Arabia Saudí. El surgimiento de los terroristas saudíes se deriva de una división en el movimiento yihadista saudí, de acuerdo a algunos expertos en al Qaeda. Una facción quiere atacar directamente a la monarquía saudí, mientras otra propone que Estados Unidos y las fuerzas de la coalición en Iraq deben ser el objetivo principal. Debido a que al Qaeda considera a Arabia Saudí como su principal fuente de dinero para la yihad global, se ha concentrado en atacar en Iraq.
Los cientos de informes sobre terroristas suicidas en Iraq presentados en sitios en internet proporcionan alguna información sobre los terroristas y combatientes extranjeros que están jugando un papel importante en la resistencia. Una revista online llamada Jihadweb, publicó una "ruta hacia Iraq" que aconseja a los reclutas a viajar a través de Siria y "llevar vaqueros" y "usar reproductores portátiles" para parecer más occidentales.
Reuven Paz, un experto israelí en terrorismo, concluyó que de los 154 combatientes extranjeros que murieron en Iraq en un período de seis meses, un 61 por ciento eran saudíes, y los sirios y kuwaitíes juntos constituían un 25 por ciento. Pero los sitios yihadistas dicen que un 70 por ciento de los terroristas suicidas en Iraq son nacionales saudíes.
Entre los que se vuelan a sí mismos había estudiantes de ingeniería y de inglés, el hijo de un hostelero marroquí y un puñado de árabes europeizados. Muchos de los terroristas eran casados, bien educados y acercándose a la treintena, rasgos que compartían con los secuestradores del 11 de septiembre. En realidad, algunos de los sitios en internet mencionan el 11 de septiembre de 2001 como la fuente de inspiración de los terroristas para viajar a Iraq.
Hay también largas listas de nombres sobre los que se sabe poco más que el país de origen y la palabra "mártir". A diferencia de los shahid en Palestina, estos mártires no hacen un video ni dejan un testamento. Aunque sus viajes a Iraq son financiados por benefactores, las familias de los mártires no obtienen reparaciones económicas. En lugar de funerales a los que asisten cientos y quizás miles de personas, algunos sitios en internet proporcionan el número de teléfono para que se pueda llamar y congratular a las familias de los mártires.
Temiendo un contragolpe mientras tratan de convencer a Estados Unidos de que su país es un aliado en la guerra contra el terrorismo, funcionarios saudíes han expresado alarma sobre el predominio de nombres saudíes en las listas de mártires. No niegan que algunos de sus ciudadanos se han unido a la yihad contra Estados Unidos, aunque advierten que las listas pueden ser propaganda de al Qaeda o una táctica de reclutamiento.
No se puede negar que desde los atentados en Riyadh en mayo y noviembre de 2003, la monarquía ha detenido y procesado más agresivamente a operativos de al Qaeda en territorio saudí. Existen dos tendencias en la oposición islámica en Arabia Saudí: Una es violenta y empecinada en desestabilizar a la monarquía y obligar a sus soportes occidentales, especialmente Estados Unidos, a salir del país, y la otra más moderada y fomenta las reformas políticas, sociales y religiosas. El gobierno ha reprimido las dos. En respuesta, la mayoría de los elementos radicales se han marchado a Iraq. La monarquía parece perfectamente dispuesta a permitirles que dejen Arabia Saudí, que en realidad pasa el problema a Estados Unidos, sus aliados en la coalición y los civiles iraquíes.
La misión de los terroristas kamizake es simplemente matar la mayor cantidad posible de civiles chiíes iraquíes -y americanos. Los árabes sunníes que llevan a cabo atentados suicidas creen que los chiíes están atacando a los sunníes en Iraq. "Interpretan la guerra en Iraq como un ataque contra el islam sunní -no contra Iraq, no contra Saddam", dijo un ex agente de la CIA. Otros terroristas extranjeros atacan la infraestructura de Iraq.Sondeos de la opinión pública reunidos por las fuerzas armadas norteamericanas muestran que incluso iraquíes que quisieran que las fuerzas de la coalición se retiraran de inmediato desaprueban los atentados. De hecho, hay crecientes evidencias de hostilidad hacia los yihadistas extranjeros, que puede explicar por qué sus intentos de reclutamiento en Iraq han tenido poco éxito. Aunque Abu Musab Zarqawi, el jefe de al Qaeda en Iraq, ha montado oficinas de reclutamiento en el país, los iraquíes han mostrado poco entusiasmo en unirse a la resistencia. Desde 2003 los iraquíes han realizado menos del 10 por ciento de más de 500 atentados kamikaze, de acuerdo a Paz. En mayo, varios de los atentados suicidas en camiones en Bagdad fueron detonados por control remoto, sin que sus conductores supieran aparentemente que eran "voluntarios" para el martirio.
La guerra en Iraq puede galvanizar más células durmientes en Europa para realizar atentados suicidas, pero los musulmanes europeos también sufren de desventajas socio-económicas y discriminación que crean un ambiente receptivo para los reclutadores islámicos radicales. Algunos expertos creen que Italia o Polonia pueden ser los próximos blancos en la posible campaña de al Qaeda para ejercer presión sobre sus gobiernos para que retiren sus tropas de Iraq. Sin embargo, la cuestión es si los terroristas importados, inmigrantes o domésticos, representan la mayor amenaza.

Mia Bloom es ayudante de cátedra en la Universidad de Cincinnati y consultora para el gobierno en asuntos de terrorismo. Es la autora de ‘Dying of Kill: The Allure of Suicide Terror'.

21 de agosto de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

libertad y terrorismo


[Richard Bernstein] ¿Qué es la libertad de expresión, y qué el terrorismo? En cuatro países hay nuevas leyes de dudosa constitucionalidad.
Berlín, Alemania. Los predicadores musulmanes radicales han odiado a Occidente durante décadas -al menos desde que el escritor egipcio Sayyid Qutb visitara Estados Unidos a fines de los años cuarenta y aborreció de lo que vio. Y, sin embargo, en estos días, Occidente hace frente a algo más bien nuevo para preguntarse colectivamente: ¿Qué hacer con los imanes que viven en Londres, París, Roma y otras ciudades occidentales que predican el asesinato de los no creyentes?
En realidad, el difunto Qutb mismo, que sigue ejerciendo una enorme influencia en el mundo del islam radical, puede haber odiado lo que llamaba el "primitivismo" del Occidente y considerarlo una amenaza para la civilización, pero nunca llamó al terrorismo.
No se puede decir lo mismo de muchos de los Qutbs de los últimos días, que han llegado a Occidente para insultarlas. Ahí está, por ejemplo, el caso de Abu Qatada, conocido también como Omar Mahmoud Abu Omar, el que, de acuerdo a investigadores españoles, es el "embajador en Europa" de Osama bin Laden.
Qatada y al menos una docena de otros, representan algo nuevo y, ciertamente desde los atentados de Londres el mes pasado, algo extremadamente peligroso: residentes musulmanes en Occidente que han importado una ira radical y auto-inmoladora de Oriente Medio a sus países de adopción, predicando la violencia y el odio, y, de acuerdo a varios gobiernos europeos, reclutando a veces soldados para la guerra santa.
¿Qué hacer con ellos? En toda Europa, los gobiernos han adoptado medidas conspicuamente severas contra los radicales en su medio, y están mucho más dispuestos que antes a deportarlos.
En Francia, Nicolas Sarkozy, ministro del Interior, anunció una política de "tolerancia cero" hacia los musulmanes que predican la violencia o reclutan hombres para guerras en otros lugares, como Iraq. La semana pasada, los franceses deportaron a Argelia a dos imanes, uno de los cuales, Reda Ameuroud, había sido arrestado antes en lo que se llamó una "operación antiterrorista preventiva" en un barrio de París que alberga a una mezquita conocido por la atracción que ejerce entre radicales.
Alemania, aunque de momento no ha sido blanco de ataques terroristas, ya antes de los atentados de Londres había iniciado una campaña contra los islamitas de los que se creía que estaban violando las estrictas leyes del país contra la incitación al odio racial. Hace un par de meses, por ejemplo, Alemania prohibió el grupo islámico Hizb ut-Tahrir y ha deportado discretamente a algunos de sus miembros.
Los portavoces del grupo niegan que prediquen el odio o que sean partidarios de la violencia, pero los alemanes están afligidos de haber cobijado sin saberlo a tres de los secuestradores del 11 de septiembre de 2001, miembros de una célula secreta de al Qaeda en Hamburgo. Solamente en Bavaria, de acuerdo a informes publicados, desde noviembre de 2004 se ha expulsado a 14 "extremistas y predicadores del odio".
Algunos abogados y activistas de derechos humanos dicen que la Convención Europea de Derechos Humanos prohíbe enviar a alguien a países donde pueden ser maltratados, torturados o condenados a la pena de muerte.
Y aunque Gran Bretaña se encuentra en medio de conversaciones con 10 países musulmanes, incluyendo a Jordania, Argelia y Marruecos, para asegurarse de que los deportados reciban un trato humanitario, defensores de derechos humanos y portavoces musulmanes moderados han criticado la ausencia de garantías para asegurarse de que no se les maltratará.
Más allá de eso, esos grupos se preguntan: en la represión de los radicales, ¿no están las democracias violando sus propios valores y, de este modo, otorgando una victoria no intencionada a los terroristas?
Un objetivo de los terroristas es provocar respuestas que intensificarán la ira del mundo musulmán. La réplica a este argumento es que el odio ya existía, y no se debe admitir que fomenten la violencia contra los países mismos que les han dado refugio.
Aquí haremos una revisión de cómo cada país está tratando a sus extremistas.

Gran Bretaña: Farsa Después de la Represión
Los terroristas del 7 de julio que se suicidaron, matando a 52 víctimas, a bordo de tres vagones del metro y un autobús de dos pisos, no deben haber imaginado que su acción provocaría una transformación de las opiniones de los británicos sobre el contraterrorismo y las libertades civiles.
Las reglas han cambiado. Y también el país.
Entre el montón de leyes antiterroristas anunciadas por el primer ministro Tony Blair antes este mes, había medidas destinadas a erradicar a los extremistas, incluyendo la amenaza de cerrar mezquitas, la deportación de clérigos fundamentalistas extranjeros y la posible extensión del período de detención sin cargos, de 14 días a tres meses.
Algunas organizaciones islámicas serán prohibidas. Se hará un listado de predicadores islámicos no bienvenidos, de fuera del país y, dentro, de sitios en internet, centros y librerías militantes, dijo Blair.
El gobierno anunció planes de montar "tribunales especiales" que sesionarán en secreto para decidir si se puede extender la detención sin cargos, utilizando evidencias que son inadmisibles en un tribunal normal. Y Charles Clarke, el ministro del Interior, anunció después de una serie de redadas en la madrugada de que se detuvo a 10 personas que serán deportadas, un proceso que podría tomar meses si los detenidos apelan la orden de deportación. El gobierno no dará a conocer su identidad ni explicitará sus supuestas faltas.
La mayoría de los deportados han sido detenidos en la prisión de Belmarsh desde poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, cuando Gran Bretaña aprobó una ley que permite la detención indefinida sin cargos, de nacionales extranjeros sospechosos de estar implicados en actividades terroristas.
Entre los detenidos, según abogados, se encontraba Abu Qatada, un jordano de origen palestino que ha sido mencionado como el guía espiritual de los atacantes del 11 de septiembre.
Otros prominentes clérigos se han metido en líos con leyes diferentes. Abu Hamza al-Masri, nacido en Egipto, es buscado en Estados Unidos por cargos relacionados con el terrorismo y puede ser extraditado. Y el jeque Omar Bakri Mohammed, nacido en Siria y fundador del grupo supuestamente disuelto de Al Muhajiroun, fue detenido la semana pasada durante una visita al Líbano. Bakri posee la doble ciudadanía siria-libanesa. Una vez que salió de Gran Bretaña, las autoridades utilizaron leyes existentes para revocar sus derechos de residencia en Gran Bretaña y prohibir su retorno.
Blair también quiere mayores poderes para prevenir el terrorismo. Ha dejado en claro que las autoridades británicas harán un mayor uso de "órdenes de control" -semejante al arresto domiciliario- e introducirá los nuevos delitos automáticos de ensalzar, preparar o incitar a cometer actos terroristas, independientemente de la nacionalidad del transgresor.
Blair también ha dicho que prohibirá a varios grupos militantes, incluyendo a Hizb ut-Tahrir, que aboga por el establecimiento de un califato islámico, aunque dice que sus métodos son pacíficos, y los "grupos sucesores" de Al Muhajiroun.
Las medidas contra los musulmanes británicos serán un test de la severidad con la que quiere actuar Blair. Desde ya, tres aliados británicos de Bakri han hecho declaraciones que pueden violar las nuevas leyes.
Abu Uzair, líder de la Secta del Salvador -sucesora de Al Muhajiroun- ha declarado en televisión que "la bandera de la yihad se ha izado en el Reino Unido".
Anjem Choudary, amigo de Bakri y antiguo portavoz de Al Muhajiroun, calificó a los secuestradores del 11 de Septiembre, de "mártires espléndidos". [Alan Cowell]

Australia: Musulmanes Ponen Freno a Clérigo
Con una población en gran parte homogénea -92 por ciento de caucasianos; 65 por ciento de cristianos; menos musulmanes que budistas-, Australia parecería un lugar improbable para los extremistas islámicos. Pero después de los atentados de Londres, el primer ministro de Australia, John Howard, se ha unido a Gran Bretaña al sugerir que serán necesarias nuevas leyes para enfrentarse a los extremistas islámicos, incluyendo la deportación de clérigos que predican la violencia.
Pero de momento no ha seguido el ejemplo de Tony Blair, el primer ministro británico, con su represión de grupos extremistas. De hecho, el fiscal general de Australia dijo que el país no tiene de momento una justificación jurídica para prohibir al grupo radical Hizb ut-Tahrir, que ha llamado a atacar a las fuerzas de la coalición en Iraq. El grupo fue prohibido en Gran Bretaña, pero funcionarios australianos no tienen pruebas de que el grupo esté vinculado a los recientes atentados en Londres y otros actos de violencia. La presión para reprimir en Australia se ha visto en parte mitigada por los esfuerzos de musulmanes moderados, que son la inmensa mayoría, para vigilar a los fundamentalistas radicales.
El consejo de imanes de Melbourne prohibió a un conocido clérigo radical, el jeque Mohammed Omran, hablar con los medios de comunicación. Omran dice que los americanos mismos están detrás de los atentados del 11 de Septiembre, y niega que fueran musulmanes los responsables de los atentados de Londres.
"Deberías callarte un rato", le dijeron los imanes a Omran, de acuerdo al presidente del consejo, el imán Rexhep. Reflejando la opinión de muchos no-musulmanes en Australia, agregaron, de acuerdo a Rexhep: "Si no te gusta vivir aquí, nadie te obliga a que te quedes". [Raymond Bonner]

Italia: Deportación, y Más Deportaciones
El imán estaba casado con una mujer italiana llamada Barbara, aseguraba haberse reunido con Osama bin Laden y advertido que las tropas italianas en Afganistán e Iraq serían atacados con toda justificación. Y en noviembre de 2003, el imán, Abdel Kader Fadlallah Mamour fue deportado a su nativa Senegal desde su casa en las cercanía de Turín -la primera vez que Italia utilizó una ley que permite la expulsión de los imanes radicales. Otros siete musulmanes más, clasificados de extremistas, fueron expulsados, en la represión en Italia después de que en un atentado en Iraq murieran 19 soldados italianos.
La ley en Italia, un país con toda una historia de terrorismo doméstico, ha permitido desde 1998 la expulsión de imanes radicales, y desde 2003 el país ha usado esa ley para enviar a casa en Senegal, Argelia, Marruecos y Túnez a sospechosos, de acuerdo a documentos del ministerio del Interior. Pero las nuevas leyes antiterroristas aprobadas el 21 de julio tras los atentados de Londres, anticipan una política de expulsión más agresiva: Extiende el derecho de expulsión a los prefectos regionales, que son los principales personeros del ministerio del Interior en las provincias italianas. La semana pasada, la prensa informó que el ministerio estaba preparando la expulsión de otros seis radicales. Las leyes atacan específicamente la difusión del odio, en contraste con el delito mayor de participación en actos terroristas. Permiten la expulsión sobre la base de "proselitismo o difusión de mensajes del fundamentalismo extremista", dicen los documentos del ministerio. Desde los atentados de Londres, y en medio de una acrecentada vigilancia de las mezquitas, Italia parece estar actuando más rápidamente contra personas que residen ilegalmente en el país. El 2 de agosto, ocho palestinos a los que las autoridades clasificaron de ser predicadores fundamentalistas fueron expulsados de cerca de la ciudad de Perugia por no tener documentos adecuados para vivir o trabajar en Italia.
En el pasado Italia no se ha mostrado aprensiva a la hora de expulsar a extranjeros. Con la fuerte oposición de grupos de derechos humanos, el año pasado el país empezó inmediatamente a enviar a casa a la mayoría de los miles de extranjeros que arriesgan sus vidas al cruzar cada verano mares traicioneros, en botes pequeños, desde el norte de África. La nueva ley antiterrorista aprobada en julio también permite pinchazos más agresivos y almacenaje de archivos telefónicos -medidas que han sido aplicadas en el pasado sólo contra sospechosos de ser de la mafia o de grupos terroristas italianos.
En un país con una vasta experiencia en la persecución de mafiosos, se ha hablado de luchar contra el terrorismo de la misma manera. Hay discusiones sobre ampliar el delito de conspiración, que ha sido útil para procesar a mafiosos aquí y en otros países, en investigaciones del terrorismo internacional. [Ian Fisher]

Canadá: Un Imán en un Limbo Legal
Canadá es el país del multiculturalismo -tanto así que Ontario está considerando si aceptar la ley de la sharia para la resolución de algunos asuntos familiares entre adultos consintientes.
Eso no es decir que Canadá se encoja de hombros ante los decretos de los imanes radicales. Canadá tiene severas leyes contra la predicación del odio, y la comisión del país que regula la radio y la televisión permitieron que Al Jazeera saliera al aire sólo si los distribuidores de televisión por satélite o cable supervisaban sus programas 24 horas al día. La agencia también permitió que las compañías de cable alteren o borren "comentarios abusivos" en programas de Al Jazeera.
Pero cuando se trata de los imanes, Canadá no ha actuado con tanta resolución, de momento. El jeque Younus Kathrada, un clérigo musulmán nacido en Sudáfrica que da sermones en una mezquita de Vancouver, consternó al país a fines del año pasado refiriéndose a los judíos como "hermanos de los monos y de los cerdos". En sermones publicados en el sitio en internet de la mezquita, dijo que todos los musulmanes, si se les permitía, se harían mártires y que el islam apoya una guerra santa para convertir a los no-creyentes, "de modo que la palabra de Alá sea la única".
El jeque Kathrada dijo que sus comentarios fueron sacados de contexto. Pero sus palabras son consideradas especialmente peligrosas después de que se revelara que un hombre que asistía a sus sermones fue supuestamente matado mientras luchaba junto a rebeldes en Chechenia.
Pero, ¿constituían sus palabras un delito? La policía de Vancouver empezó a investigar los comentarios como un posible delito de odio, y la pesquisa ha sido transferida a una unidad nacional especial de investigaciones antiterroristas. Todavía habrá que ver lo lejos que llegue la investigación. Los investigadores dicen que podría ser deportado de Canadá si se lo declara una amenaza para la seguridad, ya que es residente pero no ciudadano canadiense. Pero Kathrada fue citado en el diario The Toronto Star hace poco diciendo que la policía no lo había ni interrogado ni hablado con él.
Sin embargo, desde los atentados de Londres funcionarios canadienses han hecho comentarios cada vez más severos sobre los peligros de la seguridad, y una encuesta la semana pasada mostró que los canadienses son partidarios de medidas de seguridad más severas, por encima de las libertades civiles. El Globe y Mail y CTV concluyeron que un 72 por ciento de los canadienses apoyan la colocación de cámaras de video en lugares públicos, y un 81 por ciento favorece "la deportación o el encarcelamiento de cualquiera que apoye públicamente a los terroristas". [Clifford Krauss]

14 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh


tribunales secretos


[The Associated Press] Gran Bretaña podría crear tribunales especiales antiterroristas.
Londres, Gran Bretaña. El gobierno británico está considerando la creación de tribunales especiales antiterroristas, a puertas cerradas, para las vistas preli-minares en las que se determinará el tiempo que pueden estar detenidos sin cargos los sospechosos, dijeron el martes el ministerio del Interior y boletines de prensa.
Sospechosos de terrorismo pueden ahora ser detenidos sin cargos durante 14 días, pero -en medio de las investigaciones del atentado del 7 de julio y del atentado frustrado el 21 de julio en el sistema de transporte público de Londres -la policía ha pedido al gobierno que extienda este período a tres meses.
Una portavoz del ministerio del Interior, que como todos los funcionarios públicos británicos no puede ser citada por su nombre, dijo que el gobierno estaba considerando un nuevo proceso preliminar, pero no entregó mayores detalles. Sin embargo, el Guardian informó el martes que los nuevos tribunales se reunirían en privado para ver casos contra sospechosos de terrorismo y determinar el tiempo en que pueden estar detenidos. El diario mencionó fuentes del ministerio del Interior.
La semana pasada el ministro Tony Blair anunció una serie de severas nuevas medidas destinadas a combatir el terrorismo y erradicar el extremismo islamita. Hacia fines de año, el gobierno quiere aprobar leyes que penalizarían la "incitación indirecta" al terrorismo -teniendo como blanco a los clérigos islámicos que exaltan actos de terrorismo y seducen a los impresionables jóvenes musulmanes.
Blair también dijo que su gobierno intenta prohibir la entrada a Gran Bretaña de clérigos musulmanes radicales, cerrar mezquitas vinculadas al extremismo, y si fuera necesario reformar las leyes de derechos humanos para facilitar la deportación de nacionales extranjeros sospechosos de tener lazos con el terrorismo.
El martes, uno de los tres clérigos musulmanes fundamentalistas criticados por el gobierno confirmó que había salido temporalmente de Gran Bretaña para residir en el Líbano. El jeque Omar Bakri, fundador y líder espiritual del grupo islamita al-Muhajirou, ahora disuelto, dijo a la BBC que volvería en cuatro o seis semanas, a menos que el gobierno lo declarara indeseable.
Bakri, que llegó a Gran Bretaña en 1985 y posee la doble ciudadanía libanesa-siria, no pudo ser localizado.
El vice-primer ministro de Gran Bretaña, John Prescot, instó a Bakri a no volver al país. "Disfrute de sus vacaciones -y que sean largas", dijo Prescott el martes en una rueda de prensa cuando se le preguntó sobre Bakri.
El despacho del fiscal jefe también está considerando revivir una antigua ley, que hace posible presentar cargos de traición contra los que elogian actos de terrorismo. La ley, que se remonta a la Edad Media, no ha sido usada casi nunca desde la Segunda Guerra Mundial.
Los atentados kamikaze del 7 de julio en tres rutas del Metro de Londres y en un autobús de dos pisos mataron a 56 personas, incluyendo a los cuatro atacantes. Exactamente dos semanas después, el 21 de julio, bombas colocadas en tres trenes y un autobús detonaron parcialmente, sin causar víctimas pero alarmando aún más a la ya traumatizada capital británica.
La policía cree que ya ha capturado a los cuatro atacantes del 21 de julio después de una serie de dramáticas detenciones el mes pasado. Muktar Said Ibrahim, 27, Ramzi Mohammed, 23, y Yassin Hassan Omar, 24, deberán permanecer bajo custodia hasta el 14 de noviembre por cargos de intento de homicidio, conspiración para asesinar, posesión y fabricación de explosivos y conspiración para usar explosivos. Pueden ser condenados a cadena perpetua.
Detectives británicos interrogaron el martes al cuarto atacante sospechoso, Hamdi Isaac, también conocido como Osmar Hussain, en Roma. Gran Bretaña ha pedido su extradición.
La abogado de Isaac, Antonietta Sonnessa, dijo que el interrogatorio británico se había "concentrado en las circunstancias del acto y sus motivos".
A Isaac le mostraron fotos de otros sospechosos de los atentados de Londres, dijo la abogado, pero no dijo si había reconocido a alguno.
Sonnessa dijo que Isaac había repetido sus declaraciones de que el intento de atentado "debía llamar la atención y por lo que sé el contenido de la mochila no causaría daño a nadie, tampoco a mí".
No se ha acusado a nadie de los atentados del 7 de julio. Se cree que murieron todos los atacantes.

9 de agosto de 2005
©new york times
©traducción mQh

nueva cara del terrorismo


[Elaine Sciolino] Los terroristas ya no vienen de fuera de Europa.
Londres, Reino Unido. Un atentado fue mortífero, el otro no. Pero considerados juntos, los dos ataques terroristas que impactaron Londres en julio subrayan una nueva, más amenazadora cara del terrorismo en Europa.
Transciende fronteras étnicas y causas nacionales, funde el fervor ideológico con la delincuencia común y está enraizado en gran parte dentro del país objetivo.
Modificar las suposiciones sobre la naturaleza de la amenaza terrorista, también complica los intentos de idear estrategias para combatirlo.
Aunque algunos funcionarios de la inteligencia y de la policía dijeron que empezaron a reconocer la mutante amenaza en la época de los atentados contra los trenes en Madrid en marzo de 2004, los atentados de Londres han reforzado la lección de que, según se dice, el Al Qaeda centralizado del 11 de Septiembre ya no existe.
"Estamos viendo una amenaza terrorista que cambia constantemente", dijo Pierre de Bousquet, director del servicio secreto nacional francés, conocido como DST, en una entrevista en París. "A menudo los grupos no son homogéneos sino una variedad de tendencias".
"Islamitas intransigentes se están mezclando con delincuentes comunes", agregó. "Gente de diferentes orígenes y nacionalidades están trabajando juntos. Algunos han nacido en Europa o tienen doble nacionalidad, lo que les facilita viajar. Las redes son mucho menos estructuradas de lo que creíamos. Quizás son las mezquitas las que los reúnen, quizás es la cárcel, quizás es el barrio. Y eso hace mucho más difícil identificarlos y erradicarlos".
En el caso de los atentados de Londres el 7 de julio, que causaron la muerte a 56 personas, incluyendo a los cuatro terroristas, tres de los atacantes eran paquistaníes nacidos en Gran Bretaña, el cuarto un ciudadano británico y convertido al islam, nacido en Jamaica.
El atentado dos semanas después, en el que las cuatro bombas no llegaron a explotar, fue ejecutado por un misterioso equipo que la policía dice que incluía a un residente en Gran Bretaña nacido en Somalia, un etíope que se hacía pasar aparentemente por refugiado somalí para obtener residencia legal en Gran Bretaña y nacido en Eritrea cuyos conocidos dicen que se radicalizó en la cárcel. La nacionalidad y condición legal del cuarto candidato a terrorista no han sido reveladas.
Sin embargo, la policía dice que no han encontrado evidencias concluyentes que asocien los dos atentados, aunque los explosivos usados en ambos casos, así como otros elementos de los incidentes, parecen similares.
Ninguno de los identificados hasta el momento como participantes en los atentados es veterano de las guerras en Chechenia o Iraq, y la mayoría de ellos son demasiado jóvenes como para haberse adiestrado en campamentos de Al Qaeda en Afganistán, que fueron destruidos en 2001. Pueden haber aprendido las técnicas para hacer bombas y estrategias terroristas en casa, dicen detectives y funcionarios de inteligencia, aunque los funcionarios advierten que no conocen el alcance exacto de la red de apoyo detrás de los atentados o estuvo implicado algún cerebro extranjero.
El más importante funcionario antiterrorista británico mismo anticipó lo que estaba pasando hace un año atrás. En un discurso poco señalado en una conferencia en Florencia en junio de 2004, Peter Clarke, señaló el "completo cambio, la recalibración" que estaba llevando a cabo Gran Bretaña en la investigación de la nueva amenaza.
La cambiante naturaleza de la amenaza quedó en evidencia a principios del año pasado con la Operación Grieta, una de las operaciones antiterroristas más importantes de Gran Bretaña, dijo Clarke. Setecientos agentes de policía han frustrado lo que creían que era una trama para montar una enorme bomba con la intención de colocarla en algún lugar de Londres. En más de dos docenas de allanamientos policiales se requisaron más de media tonelada de fertilizante de nitrato de amonio, que puede ser usado para hacer bombas, y se detuvo a ocho británicos paquistaníes.
"Antes de esto existía la idea de que la amenaza terrorista internacional era algo que venía de fuera", dijo Clarke en el discurso. "Que venía de Magreb. De Oriente Medio. De Chechenia. De Afganistán. Sin embargo, estos individuos eran todos ciudadanos británicos".
"Los parámetros han cambiado completamente", dijo.
"Si matamos a uno o dos jefes", agregó, "son remplazados rápidamente y la red se reforma enseguida".
Calificó la tendencia nacional como "profundamente inquietante". Igualmente preocupante, agregó, era que el "conspirador clave" en la conspiración descubierta por Operación Grieta sólo tenía 22 años, y los otros 18 y 19.
Una evaluación oficial confidencial del gobierno británico de la emergente amenaza de jóvenes radicales musulmanes británicos, preparado el año pasado para el primer ministro Tony Blair, concluye que la pobreza no es una indicación de radicalismo, que estudiantes y jóvenes profesionales de familias trabajadoras y de clase media "también han participado en política extremista e incluso en terrorismo". Esos reclutas, advierte el informe, "pueden tener la capacidad de campañas de proselitismo más amplias y más complejas".
Las organizaciones extremista han montado puestos en los campos universitarios y, si se les prohíbe, simplemente los levantan de nuevo usando nombres diferentes, dice el documento, cuyo contenido fue revelado por primera vez en el Sunday Times. El documento divide a los jóvenes extremistas en dos categorías generales. La primera es la "estudiantes avanzados" y los que "tienen diplomas y calificaciones técnico-profesionales en ingeniería" o en tecnología de la información. La segunda es la de los "fracasados, con pocas o ninguna calificación y a menudo con antecedentes criminales".
En especial, dice el informe, "los musulmanes tienden, más que otros grupos religiosos, a carecer de calificaciones (más de 2 quintos no tienen) y a estar en el paro y económicamente inactivos, y están sobre-representados en las áreas pobres".
La idea de que la amenaza terrorista es crecientemente interna y transciende tanto las líneas étnicas como lazos directos a la conspiración de Al Qaeda ha sido bien recibida en Paquistán, que ha sido acusado de no hacer lo suficiente para erradicar los restos de Al Qaeda. Tres de los cuatro terroristas en el primer atentado de Londres eran de origen paquistaní y al menos pasaron un tiempo en Pakistán.
"Cuando ocurrieron los primeros atentados y todo el mundo se concentró en Pakistán, dijimos; ‘Puede estar cometiendo un error si aplica ese punto de vista unifocal'", dijo Maleeha Lodhi, la embajadora paquistaní en Gran Bretaña, en una entrevista. "Es mucho más complejo de lo que cree la gente. Lo que estamos viendo es algo muy mortífero y no tiene nada que ver con la etnicidad".
"Estamos viendo a un montón de grupos locales que parecen tener actividades aleatorias, sin vínculos operacionales, y ni siquiera por inspiración", dijo. "Algunos pueden decir que son de Al Qaeda, otros no, y así engañan a todo el mundo".
Los primeros atentados reflejaron algunos de los mismos elementos encontrados en los atentados de Londres. Primero fue Casablanca, luego Madrid.
En mayo de 2003, una docena de hombres jóvenes, pobres y sin educación, todos nacidos y criados en la misma villa miseria de Casablanca, Marruecos, atacaron cinco lugares, cuatro de ellos escogidos aparentemente por sus vínculos judíos. Murieron 42 personas, incluyendo a los terroristas.
"Fueron tipos locales pensando en términos globales", dijo Olivier Roy, autor del libro ‘Globalized Islam'.
"No atacaron ningún símbolo del gobierno marroquí", agregó. "Organizaron sus acciones desde una perspectiva global. No estoy seguro de que los paquistaníes implicados en los primeros atentados de Londres tengan algo que ver con Pakistán".
Los atentados contra los trenes en Madrid en marzo del año pasado representaron más de una fusión. Mientras que la mayoría de los implicados eran marroquíes, algunos eran de otros países. Algunos de los atacantes era musulmanes radicalizados, otros eran delincuentes comunes.
Los miembros veteranos del equipo, y el sospechoso de ser el jefe local de la célula, era un tunecino que aspiraba a ser un modelo de ropa, pero se convirtió en un exitoso agente inmobiliario antes de radicalizarse.
Entre los conspiradores de Madrid había nativos españoles, sin conexión con la yihad global, incluyendo a un ex minero que fue detenido y acusado de haber robado y manipulado los explosivos usados en la operación y un chico de 16 apodado ‘El Gitano' que fue sentenciado a seis años en un centro de detención juvenil en noviembre pasado después de declararse culpable de transportar los explosivos. En la búsqueda del cerebro de los atentados de Madrid, las autoridades españolas se han concentrado en varios sospechosos extranjeros, incluyendo a un sirio y un egipcio.
En Londres, los detectives están tratando de determinar si las células implicadas en los atentados son nacionales o si tenían alguna relación operacional con una red más amplia.
Los detectives dicen que mientras creen que la amenaza terrorista en Europa es más nacional, la inspiración es, crecientemente, Iraq. En los últimos meses, varios países europeos han descubierto células de gente nacida en Europa preparándose para viajar a Iraq a pelear junto a la resistencia.
En una entrevista publicada el viernes en el diario Le Parisien, el ministro del Interior Nicolas Sarkozy, de Francia, dijo que al menos siete franceses han muerto mientras luchaban con la resistencia en Iraq.
La naturaleza siempre cambiante de la amenaza ha transformando en cada vez más difícil el reto, en Gran Bretaña y otros lugares, de presentar una estrategia para su combate. Funcionarios policiales y de la inteligencia reconocen que todavía están demasiado concentrados en amenazas conectadas directamente a grupos radicales de grupos étnicos identificables, tanto nacionales como internacionales, y no han hecho demasiado sobre las fusiones internas.
En una carta confidencial al informe británico de 2004 sobre el contraterrorismo, Sir Andrew Turnbull, el ministro de gabinete y uno de los asesores más cercanos a Blair, dijo que la meta de la estrategia británica era "prevenir el terrorismo atacando sus causas, trabajar juntos para resolver conflictos regionales apoyando al islam moderado y las reformas y para reducir el apoyo a los terroristas influyendo en problemas sociales y económicos relevantes".
Pero, agregó, "sin entender la naturaleza del problema, uno sólo puede identificar tentativamente respuestas posibles en términos generales".

Hélène Fouquet contribuyó a este artículo.

1 de agosto de 2005
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más leyes antiterroristas


[Sarah Lyall] Nuevo consenso en torno al terrorismo.
Londres, Reino Unido. Gran Bretaña se acercó hoy más a la introducción de leyes antiterroristas más estrictas cuando sus tres principales partidos políticos acordaron en principio aprobar nuevas leyes que el parlamento estudiará en otoño.
En su rueda de prensa mensual, el primer ministro Tony Blair dijo que la oposición de los partidos Conservador y Demócrata Liberal se han unido al gobierno laborista para formar un "consenso amplio" sobre las nuevas medidas. Los tres partidos han disputado a menudo sobre lo lejos que debe ir la legislación antiterrorista, y que ahora se esté logrando un acuerdo refleja lo mucho que han cambiado los ánimos en el país y en el parlamento desde los atentados el 7 de julio en el metro y en un autobús.
"Si los principales partidos políticos presentan un frente unido, enviarán un importante mensaje a los terroristas sobre nuestra firmeza y determinación y unidad para derrotarlos", dijo Blair.
Pero existe preocupación de que en la prisa por ponerse duros, los partidos vayan demasiado lejos.
"Ningún partido quiere aparecer como blando con el terrorismo", dijo Geoffrey Robertson, uno principales abogados de derechos civiles de Gran Bretaña. "Casi siempre la llama de las libertades civiles arde menos brillantemente cuando está rodeada del humo de vagones de metro y buses destrozados por bombas".
En comentarios generales sobre el terrorismo, el primer ministro condenó también como "completo sin sentido" el argumento de que la guerra de Iraq era una justificación, o incluso un motivo, de los atentados del 7 de julio en Londres y los atentados frustrados dos semanas después.
"Mi punto", dijo, "es este: Es hora de que dejemos de decir, O.K., aborrecemos sus métodos, pero entendemos lo que quieren o quizás tienen algo de justificación o de excusa. Ellos no tienen ninguna justificación para hacer lo que hacen".
Blair defendió también la política de disparar a matar contra sospechosos de terrorismo que resultó en el asesinato por la policía el viernes de un electricista brasileño de 27 años.
"Si tienes que enfrentarte con alguien que crees que puede ser un terrorista suicida, entonces obviamente lo importante es que no pueda detonar la bomba", dijo. "Es tan simple como eso, y creo que es más una respuesta de sentido común en esa situación más que cualquier cambio importante de política".
Blair se reunió también antes con Michael Howard y Charles Kennedy, los presidentes, respectivamente de los partidos Conservador y Demócrata Liberal. Cuando salieron de la reunión dijeron que se habían alcanzado acuerdos sobre varios puntos de la legislación propuesta, incluyendo la creación de leyes contra la preparación e incitación al terrorismo o adiestramiento en tácticas terroristas. La nueva ley dará al ministro del Interior el poder de deportar o negar la entrada al país a personas con antecedentes de incitación al terrorismo. Las nuevas leyes serán debatidas en otoño, cuando se reúna el parlamento tras el receso de verano, pero su aprobación está prácticamente asegurada debido al acuerdo entre los presidentes.
Hay otros problemas que deben ser resueltos, muchos de ellos en una larga lista de peticiones de nuevas y severas medidas presentada por los servicios de policía y seguridad. Quizás la más controvertida de estas es la propuesta de extender el tiempo que puede ser detenido por las autoridades un sospechoso de terrorismo sin ser acusado formalmente de algún delito. Hoy, esos sospechosos pueden ser detenidos por siete días, un período que puede extenderse a 14 con un permiso especial. Los servicios de seguridad quieren que ese período se extienda a tres meses.
"Vemos en eso serias dificultades", dijo Howard a periodistas después de la reunión. "Eso es demasiado tiempo para detener a alguien sin cargos, y posiblemente dejarlo en libertad después de ese período". Dijo que esperaría las propuestas del gobierno antes de decidir que posición adoptaría el partido.
Otra propuesta, ampliamente apoyada tanto por los conservadores como por los demócratas liberales, cambiaría la ley para permitir el uso de interceptaciones como evidencias en un tribunal. Hoy, esas evidencias son inadmisibles, lo que quiere decir que los fiscales pueden tener problemas a la hora de juzgar casos de terrorismo, que pueden depender pesadamente de esas interceptaciones.
Otras propuestas que están siendo consideradas incluyen implementar una nueva ley que permitirá a los servicios de seguridad interrogar a sospechosos que hayan sido arrestados por cargos no relacionados con el terrorismo; y dos nuevas medidas, apoyadas por los conservadores, que crearía una fuerza policial para las fronteras de Gran Bretaña, incluyendo aeropuertos y puertos; y que estimularía a los imanes a estudiar en Gran Bretaña antes que en el extranjero.
"Si pueden ser educados y formados en la cultura británica, es menos probable que surja el extremismo", dijo un portavoz del partido.
Los demócratas liberales, normalmente el partido más preocupado de las libertades civiles, dijeron hoy que estaban estudiando detenidamente las nuevas propuestas pero estaban ansiosos de conservar el nuevo consenso amplio.
"No queremos estar en una situación en que hayamos firmado por una cosa, y resulta ser ligeramente diferente", dijo Timo Colbourne, el asesor del partido para asuntos internos. "Seríamos los primeros en levantarnos y gritar si el gobierno estuviera proponiendo algo inaceptable, pero estamos ampliamente satisfechos con esto".
Mark Oaten, portavoz de asuntos internos del partido, dijo que creía que el enfoque del gobierno había sido hasta hoy "equilibrado y constructivo".
"Todos los partidos políticos tienen interés en asegurar que se cierren todos los resquicios que puedan beneficiar a los terroristas", dijo, "sin caer en leyes viscerales que amenacen las libertades que hemos ganado con tanto esfuerzo".

27 de julio de 2005
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ejecución en londres


[Alan Cowell] Disparos en vagón del metro sacude a londinenses. Sospechoso ejecutado a sangre fría frente a pasajeros.
Londres, Reino Unido. Eran alrededor de las 10 de la mañana de un asoleado y veraniego viernes cuando Londres cruzó una línea impensable en su actual guerra contra el terrorismo.
En una ciudad donde la mayoría de los agentes de policía no llevan armas, la consternación que causó la muerte de un hombre en un vagón del metro era palpable. Planteó dudas sobre las normas policiales a la hora de disparar, encendió la incertidumbre entre musulmanes y e hizo más profunda la ansiedad una ciudad que, en estos días, que parece estar bajo sitio.

La policía declaró que habían perseguido a un hombre, descrito como de apariencia sudasiática, desde una casa en Stockwell que era vigilada. El hombre llevaba abultadas ropas en un caluroso día de verano, dijeron testigos.
El hombre saltó por encima de un torniquete y corrió hacia un vagón, con agentes de paisano detrás de él. La policía dijo que el hombre no obedeció la orden de alto, así que los agentes gritaron a los pasajeros que se agacharan y buscaran cobertura.
El hombre tropezó en el vagón y un pasajero, Mark Whitby, dijo a la BBC: "Lo miré a la cara. Parecía confundido, como un conejo arrinconado, un zorro arrinconado. Estaba aterrado, y tropezó. La policía le estaba persiguiendo".
Los agentes "no estaban a más de un metro en ese momento", dijo Whitby, "y tropezó y lo empujaron al suelo, y el policía que estaba más cerca de mí tenía una automática negra en la mano izquierda".
El agente con el arma "la apuntó hacia abajo y le disparó cinco tiros", dijo Whitby.
Los disparos resonaron más allá de los sombríos confines de la estación de Stockwell, en un miserable barrio en el sur de Londres. Es el primer tiroteo del que se tenga memoria. Entre 1997 y septiembre de 2004, la policía abrió el fuego en 20 ocasiones, matando a 7 personas e hiriendo a 11, de acuerdo a la Policía Metropolitana. Las estadísticas no especifican dónde ocurrió el tiroteo.
Aunque la mayoría de los agentes de policía de Londres no llevan armas, desde el 11 de septiembre de 2001 los londinenses se han acostumbrado a ver unidades especiales armadas, que han recibido adiestramiento anti-terrorista.
Las reglas policiales exigen que los agentes avisen si tienen la intención de disparar y "asegurarse de que su respuesta sea proporcionada y apropiada a las circunstancias y consistente con el objetivo legítimo en mente". Se supone que los agentes deben disparar para inmovilizar, pero informes de televisión dijeron el viernes que la orden de disparar a matar había sido autorizada para impedir atentados suicidas.
Incluso mientras los londinenses absorbían las noticias sobre el tiroteo, se desarrolló un debate sobre si estaba justificado.
Aunque no hay información disponible sobre la identidad del hombre ni su grupo étnico, muchos musulmanes temen que los británicos los acusen a ellos. "La policía debe haber tenido una buena razón para matar a balazos a ese hombre, pero ahora tienen que explicar por qué", dijo Inayat Bunglawala, portavoz del Consejo Musulmán de Gran Bretaña.
Un sitio en la red del diario The Guardian publicó acalorados argumentos sobre la acción policial. "Espero que hayan matado a un terrorista", escribió un participante. Otros defendieron a la policía. "No se puede culpar a la policía en estos días", dijo Kash Johnson, un chef de 44 años. "¿Si tenía la mano en el gatillo, qué otra cosa podía hacer?"
El viernes noche la gente recorría las calles y bares de Stockwell, tratando de poner en orden sus emociones confusas, a menudo contradictorias.
"Creo que es repugnante que lo hayan matado", dijo Carol Marriner, 41, ama de casa. "Quizás volvía tarde a su casa. Yo entiendo la situación política, pero pueden haber matado a un inocente".
Pero, dijo Lois Cowley, 17, estudiante: "Uno de mis amigos estaba en el metro y francamente prefiero que maten a ese tipo a que vuelen a mis amigos. La muerte es muy poco para él. La policía hizo lo que tenía que hacer".
Benjamin Rogers, 18, estudiante: "Dispararle cinco veces es excesivo. Podrían haberle herido y saltarle encima. El agente que disparó debe ser despedido".
Zane Growns, 27, un estudiante de periodismo que vio a los agentes dando caza al hombre en la estación, dijo: "En tiempos de guerra, la gente usaba el metro como refugio, un lugar para protegerse. Ahora la guerra está en el metro". El metro fue usado como refugio contra las bombas durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
"Ahora tendremos que decirnos: Tuve suerte de no estar en ese vagón, tuve suerte de no estar en ese bus, tuve suerte de no haber estado ahí cuando ocurrió", dijo. "Esto cambia la cara de Londres".
En los 15 días que han pasado desde que cuatro terroristas suicidas se cobraran 52 vidas, además de las suyas propias, el aplomo de Londres ha estado oscilando entre las bravuconadas y el aturdimiento a medida que los cordones policiales cierran áreas y calles. Pero la idea de ver a policías armados arremeter en un vagón de metro y matar a balazos a un sospechoso frente a los pasajeros, era hasta el viernes impensable.
El momento define el precio que tiene que pagar Londres por defenderse -aunque no está claro si el hombre ultimado el viernes tenía o no que ver con los atentados.
"Llevaba una gorra de béisbol y una especie de gruesa chaqueta, una chaqueta de invierno, un especie de chaqueta forrada", dijo Whitby. "Puede haber tenido algo escondido en la chaqueta, no sé. Pero parecía fuera de lugar con este tipo de tiempo, con este tiempo caluroso y húmedo".
"Era grande, rechoncho. No tenía armas ni nada de eso. No llevaba nada. Francamente, ni siquiera llevaba un bolso".
Después del tiroteo, dijo Growns, "todo el mundo bajó del vagón -la gente tenía pánico, pero la policía también".
"Te podías dar cuenta de que eso era todo, eso era lo que había pasado".
Fue un momento que dejó a algunos londinenses, especialmente musulmanes, preguntándose si la nueva posición de su ciudad en el frente de la campaña contra el terrorismo no romperá su tejido social, aunque no se sabe nada públicamente sobre el muerto.
Nakib Islam, 19, estudiante musulmán de la secundaria, dijo: "Tengo miedo que haya un contragolpe más fuerte" contra los musulmanes. Estaba hablando después de que una alarma de bomba en una mezquita al este de Londres resultara ser falsa.
"La gente que se ve como yo" somos sospechosos, dijo Islam. "Ya no llevo mi mochila cuando me subo al metro". Las mochilas se han transformado en emblemas de los terroristas desde las imágenes del 7 de julio, y uno de los sospechosos de los ataques del jueves fue visto entrando a una estación de trenes acarreando una mochila bastante grande.
En toda la ciudad, los londinenses han absorbido el shock de la segunda serie de atentados en dos semanas.
"Me pregunto por qué es Londres tan diferente a Nueva York y Madrid. ¿Por qué siguen aquí?", dijo Patricia Mitchell, 35, un empleada de un centro de llamadas. "Me pregunto si acaso es un blanco muy fácil. Pareciera que Londres tiene más gente y más público en el transporte. Pero estoy completamente sorprendida. Pensé que habría un atentado en Londres, y después en otra ciudad".
En un tren hacia el este, por la línea de Bakerloo, Karla Neilson, 36, analista informática, también meditaba sobre su ciudad.
"Pienso dónde me siento, y miro a la gente más que antes", dijo. "Hoy estuve un poco nerviosa, más nerviosa que hace dos semanas. Después de la primera bomba, pensé, oh, ya pasó. Y ahora me doy cuenta de que siguen".

Hélène Fouquet, Jonathan Allen, Karla Adam, Pamela Kent y Souad Mekhennet contribuyeron a este reportaje.

23 de julio de 2005
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la última víctima


[Arifa Akbar y Terri Judd] Ateeque Sharifi: Sus padres fueron asesinados por los talibanes. Huyó de Afganistán buscando la seguridad de Londres. Murió en el atentado de King's Cross.
Londres, Reino Unido. Ateeque Sharifi había tenido su cuota de tragedia siendo niño en Afganistán. Sus padres fueron asesinados por los talibanes antes de que cumpliera los 20, y era el único hombre de la familia que había escapado a la muerte.
A los 21, huyó de Kabul y buscó refugio en Gran Breyaña, donde ganó su guerra por aprender inglés y se transformó en un estudiante modelo. En su tiempo libre trabajaba en un local de pizzas a domicilio, y enviaba la mayor parte de su salario a su hermana menor en Afganistán.

Pero tres años después de huir del brutal régimen de los talibanes para reconstruir su vida en su ciudad adoptiva, el joven musulmán iba a morir en un atentado suicida cometido en nombre de su fe.
Ayer, casi dos semanas después de los atentados de Londres en los que murieron 56 personas, incluyendo a los terroristas, el afgano de 24 años se convirtió en la última víctima en ser formalmente identificada.
Sharifi, 24, que vivía en Hounslow, al oeste de Londes, había estudiado en el West Thames College desde septiembre de 2002, ocho meses después de llegar al Reino Unido, donde se transformó en uno de los alumnos más populares. Mientras se iniciaba ayer una investigación de su muerte, Thalia Marriott, la directora del instituto, dijo: "La profunda ironía de este trágico suceso es que Ateeque había dejado Afganistán buscando la seguridad del Reino Unido, sólo para encontrar la muerte a manos de extremistas de aquí".
Lo describió como un "estudiante popular, inspirador" que estaba "destinado a un futuro brillante", y dijo que el personal del instituto y sus 7.000 pupilos estaban profundamente conmovidos y entristecidos por su muerte.
El presidente de Afganistán, Hamid Karzai, pagó tributo ayer a Sharifi, depositando flores entre los cientos de tributos personales que se apilaban en la plaza frente a la estación de King's Cross. Dijo: "El pueblo afgano comparte el dolor de estas familias. Los que han cometido estos crímenes son enemigos de todos nosotros, en todo el mundo. En Afganistán han matado a viajeros, estudiantes, mujeres y mucha gente inocente".
Los detalles de la muerte de Sharifi emergieron a medida que continuaba la cacería de la red terrorista responsable de los atentados del 7 de julio. Un británico al que la policía quería interrogar sobre los atentados de Londres fue detenido ayer en Pakistán. En un desarrollo separado, el gobierno anunció nuevas atribuciones para deportar o expulsar de Gran Bretaña a gente que incite a otros a cometer actos terroristas.
Sharifi volvía de pasar una noche con unos amigos cuando murió en la explosión. Su tutor, Harminder Ubhie, que enseña inglés como segunda lengua en el West Thames College, se echó a llorar cuando lo describía como un "estudiante modelo". "Empezó a aprender inglés en el primer nivel, cuando llegó. Era un placer tenerlo en el grupo", dijo. "Siempre estaba presente. Estaba en la lista de mis mejores estudiantes de TI".
Ubhie dijo que era como un cómico entre sus compañeros. "Era el que hacía bromas. También ayudaba a los nuevos miembros del grupo mostrándoles el instituto, y ayudándolos con las lecciones. Era divertido y trabajador; no lo olvidaremos nunca".
Sharifi había alquilado el año pasado un apartamento a compartir con otros tres afganos en Hounslow. Para sus compañeros de piso, era un hombre sociable que se enorgullecía de su apariencia y era un entusiasta del gimnasio, con un grupo diverso de amigos, incluyendo a indios, paquistaníes e ingleses. Había llegado a Gran Bretaña sin hablar ni una sola palabra de inglés, pero hizo enormes avances en su país adoptivo. Sobresalía en clases, tenía que repetir el examen de conducción este mes -después de haber fracasado una vez- y soñaba con casarse en Gran Bretaña y eventualmente transformarse en un experto en informática.
Ocasionalmente asistía a una mezquita a las oraciones del viernes, pero era una cara más frecuente en un gimnasio en la cercana Hanwell. Sharifi había logrado ahorrar suficiente dinero para comprarse un ordenador y debía empezar en septiembre un nivel más alto de un curso de TI en el instituto.
Abdul Wahib, de la embajada afgana en Londres, dijo que aunque Sharifi tenía amigos y algunos parientes lejanos en el Reino Unido, su familia directa no estaba en el país. Agregó que su cuerpo sería retornado a Afganistán para su sepultura.

23 de julio de 2005
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deportaciones inminentes


[Glenn Frankel] Gran Bretaña perseguirá a simpatizantes con el terrorismo. Nuevas medias para deportar a clérigos fanáticos.
Londres, Gran Bretaña. Gran Bretaña está levantando una nueva lista negra para impedir que supuestos simpatizantes del terrorismo entren al país y deportar a los que están aquí, anunciaron funcionarios el miércoles, detallando los esfuerzos para prevenir actos violentos como los atentados del 7 de julio.
Los funcionarios también dijeron que habían llegado a un acuerdo para extraditar a sospechosos de terrorismo de nacionalidad jordana a ese país. Defensores de las libertades civiles han expresado su preocupación de que los deportados puedan ser torturados y otros maltratos, a pesar de los juramentos jordanos de que serán tratados bien.
La represión es parte de una campaña de gobierno para erradicar lo que considera como la causa fundamental de los atentados del 7 de julio, después de la revelación de que los cuatro hombres que aparentemente cometieron los atentados suicidas eran jóvenes musulmanes británicos que se convirtieron en fanáticos. Al menos 65 personas, incluyendo a los terroristas, murieron en los atentados; otras 700 quedaron heridas.
Gran Bretaña ha sido durante años un santuario de refugiados políticos, incluyendo a algunos considerados extremistas por otros países europeos y Estados Unidos. Pero los atentados han llevado al gobierno a reconsiderar tanto sus políticas de inmigración como su tradicional libertad de expresión.
En Pakistán, las autoridades dijeron que estaban buscando a un hombre llamado Haroon Rashid, del que creen que puede haber jugado un papel en los atentados. Negaron informes de que hubiese sido detenido. Se detuvo a un hombre con ese nombre relativamente común, dijeron los funcionarios, pero fue dejado en libertad cuando se determinó que no era el buscado.
Importante funcionarios de la inteligencia paquistaní han dicho que, después del interrogatorio de dos docenas de personas sospechosas de ser musulmanes radicales, no han hallado más pistas sobre los contactos del terrorista con los atacantes de Londres. Unos 150 sospechosos han sido detenidos en una redada policial nacional en los últimos dos días.
Tres de los supuestos terroristas eran de origen paquistaní y visitaron Pakistán en los meses previos al atentado. El cuarto hombre era un jamaicano convertido al islam.
En Londrs, el gobierno espera que las nuevas medidas que están siendo preparadas cortarán o reducirán las oportunidades de los radicales de influir en jóvenes musulmanes descontentos en áreas urbanas como Leeds, la ciudad del norte de Gran Bretaña donde vivían los tres hombres.
Charles Clarke, ministro a cargo de la seguridad interior, dijo a la Cámara de los Comunes que el gobierno planea compilar una base de datos de "conductas inaceptables", tales como predicar el extremismo, mantener páginas radicales en la red, y escribir artículos con la intención de fomentar el terrorismo.
Dijo que había pedido a su ministerio y a los servicios de inteligencia británicos que "establecieran una base de datos completa de individuos en el mundo que han demostrado conductas relevantes". Los que aparecen en la lista pueden ser impedidos de entrar al país si su presencia es juzgada "no conducente al interés público", agregó.
"En las circunstancias a las que hacemos frente, he decidido que es correcto ampliar el uso de esos poderes para dar cuenta de los que fomentan el terrorismo o buscan incitar a otros a cometer actos de terror", dijo Clarke.
Clarke también dijo que planeaba definir un nuevo delito de "incitación indirecta al terrorismo" que podría atacar "a los que, aunque no incitan directamente, glorifican y justifican actos terroristas sabiendo que el efecto sobre sus oyentes los puede alentar a convertirse en terroristas".
Su declaración ganó el respaldo inmediato del Partido Conservador en la oposición, que dijo que también quería que el gobierno regulara y controlara a los clérigos musulmanes para erradicar a los extremistas. "Hay imanes buenos y malos, y no conviene nada a los buenos que no hagamos nada contra los malos", dijo David Davies, portavoz para asuntos interiores del partido.
Clarke también anunció que el gobierno había alcanzado un acuerdo con Jordania que permitirá a Gran Bretaña deportar a sospechosos allá. Según la ley internacional, Gran Bretaña no puede enviar a gente de vuelta a un país donde puedan ser maltratados o recibir la pena de muerte, pero funcionarios dijeron que el acuerdo, que no ha sido publicado todavía, incluye garantías de que los deportados serán tratados correctamente. Los funcionarios han dicho que están negociando acuerdos similares con varios otros gobiernos árabes.
Amnistía Internacional, la organización de derechos humanos, dijo que había compilado recientes informes de Jordania que hablan de detenciones secretas de prisioneros políticos, golpizas con estoques y cables durante interrogatorios, privación del sueño y amenazas de asesinato y violación de prisioneros y sus familiares.
"Francamente, creemos que esas garantías no valen el papel sobre las que están escritas", dijo Saria Rees-Roberts, portavoz de Amnistía. "Es simplemente inaceptable que Gran Bretaña trate de eludir la prohibición global de la tortura. Creemos que Gran Bretaña debe llevar a justicia a los responsables de los atentados, pero aceptar la tortura no es la respuesta".
Uno de los que probablemente será deportado es Abu Qatada, un clérigo nacido en Jordania que ha sido condenado por terrorismo, en ausencia, en su nativa Jordania. Las autoridades lo han caracterizado como uno de los padres espirituales de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos después de que la policía encontrara en el apartamento de Hamburgo los incendiarios discursos anti-occidentales usados por algunos de los secuestradores del 11 de Septiembre.
Qatada fue detenido hace tres años por sospechas de terrorismo y está actualmente bajo arresto domiciliario en Londres, pero las autoridades han dicho que no han podido llevarlo a juicio porque gran parte de la evidencia contra él se basa en informaciones del servicio secreto que no quieren revelar en tribunales.
Funcionarios británicos están considerando a varios otros predicadores radicales para ser procesados o deportados, incluyendo al británico nacido en Siria, Omar Bakri Mohammed. Dijo al diario Evening Standard en una entrevista publicada el martes que el gobierno y el pueblo británico eran responsables de los atentados del 7 de julio "porque no lograron poner fin al ciclo de sangre".
El primer ministro Tony Blair dijo al parlamento que estaba considerando realizar una conferencia internacional sobre el extremismo islámico "para tratar de iniciar una acción concertada en el mundo para erradicar este tipo de extremismo".

Kamran Khan en Karachi, Pakistán, contribuyeron a este reportaje.

21 de julio de 2005
©washington post
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