informe erróneo
[Elaine Sciolino y Don Van Natta Jr.] Condujo al Reino Unido a bajar la guardia.
Londres, Reino Unido. Menos de un mes antes de los atentados de Londres, importantes funcionarios de los servicios de inteligencia y policiales de Gran Bretaña concluyeron que "en estos momento no existen grupos que tengan la intención y la capacidad de atacar al Reino Unido", de acuerdo a un informe confidencial de evaluación de la amenaza terrorista.
El informe no conocido hasta ahora, fue enviado a dependencias del gobierno británico, a gobiernos extranjeros y corporaciones multinacionales a mediados de junio, unas tres semanas antes de que un equipo de cuatro terroristas británicos suicidas montaron su atentado del 7 de julio en el metro de Londres.
La evaluación del Centro Conjunto de Análisis del Terrorismo llevó al gobierno británico a bajar en un nivel su evaluación formal de amenaza formal, de "grave" a "substancial". El centro integra a funcionarios de servicios de inteligencia británicos, así como de cuerpos de policía y aduanas.
Como respuesta a una petición de que comentara el documento, un funcionario británico, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo: "No comentamos evaluaciones de inteligencia".
Funcionarios británicos dijeron que la reducción del nivel de amenaza no tuvo un efecto práctico sobre las medidas preventivas anti-terroristas, y el ministro del Interior británico dijo que no hizo a Gran Bretaña más vulnerable a un ataque.
La concisa evaluación de la amenaza terrorista fue particularmente sorprendente debido a que afirmaba que las actividades relacionadas con el terrorismo en Gran Bretaña estaban directamente relacionadas con la violencia en Iraq.
"Los sucesos en Iraq siguen siendo una motivación y un foco de un rango de activistas terroristas en el Reino Unido", dice el informe, una copia del cual fue proporcionada por un servicio de inteligencia extranjero y no fue negado por cuatro importantes funcionarios británicos que fueron interrogados sobre este.
El lunes, funcionarios del gobierno paquistaní confirmaron que tres de los cuatro hombres identificados como los terroristas de Londres visitaron Pakistán el año pasado.
El primer ministro Tony Blair y otros personeros del gobierno británico han reaccionado agudamente a las críticas hechas desde los atentados de que el apoyo del país a la guerra norteamericana en Iraq y la intervención de tropas británicas en la lucha contra la resistencia allá eran factores que explicaban los atentados terroristas en suelo británico.
El lunes, el Instituto Real de Asuntos Internacionales, un influyente centro de investigación privado conocido comúnmente como Chatham House, concluyó que la participación de Gran Bretaña en la guerra de Iraq y como "pasajero de acoplado" de la política exterior norteamericana, la hacían vulnerable a atentados terroristas.
Blair y otros responsables británicos han insistido en que no hay evidencias de que la política con respecto a Iraq haya motivado a los terroristas de Londres. En lugar de eso, han argumentado que los atentados terroristas coordinados que mataron al menos a 56 personas son parte de una continuada campaña mundial de violencia anti-occidental de Al Qaeda y grupos influidos por Al Qaeda, que antedata la invasión norteamericana de Iraq en marzo de 2003.
"Los terroristas han atacado en todo el mundo, en países aliados con Estados Unidos que apoyan la guerra en Iraq y en países que no tienen nada que ver con la guerra de Iraq", dijo el lunes en Bruselas el ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña, Jack Straw.
Dos grupos han reivindicado la responsabilidad de los atentados, aunque ninguno ha sido autentificado. Ambos mencionaron la guerra de Iraq como una de las razones de los atentados.
Al reducir el nivel de la amenaza terrorista, los funcionarios pusieron la posibilidad de un atentado terrorista de radicales islámicos sólo un nivel más arriba que la actual posibilidad de un ataque terrorista del Ejército Republicano Irlandés IRA, ahora considerada como "moderada".
En abril de este año, antes de las elecciones generales en Gran Bretaña, la posibilidad de un atentado del IRA fue clasificado como "substancial", el mismo nivel de amenaza de un ataque terrorista islámico antes del 7 de julio. El último atentado del IRA en Londres fue cometido en el Canary Wharf en 1996.
La revelación de los contenidos del informe ocurre cuando algunos políticos británicos están pidiendo una pesquisa oficial sobre si los atentados representan un fracaso de los servicios de inteligencia y si la investigación fue conducida adecuadamente.
Un importante funcionario británico familiarizado con las deliberaciones sobre la evaluación de la amenaza terrorista dijo que había fuertes desacuerdos entre los funcionarios sobre si los datos justificaban bajar el nivel de amenaza. "No fue un consenso fácil", dijo el funcionario, que se negó a dar detalles.
Mientras continúa la investigación de los atentados terroristas, funcionarios de la policía británica admitieron que un sospechoso potencial había eludido detección dos semanas antes de los atentados porque no fue considerado como una amenaza seria para la seguridad.
El hombre no identificado, que estaba en una "lista de vigilancia" de seguridad, llegó a Gran Bretaña hace varias semanas, pero no fue vigilado. Salió de Gran Bretaña apenas horas antes de los atentados de Londres. Detectives británicos han dicho que es sospechoso en los atentados.
Algunos funcionarios británicos y europeos de contra-terrorismo han expresado preocupación de que al menos dos de los terroristas pueden haber sido conocidos de la policía como parte de dos amplias investigaciones sobre terrorismo en 2004: la investigación de un supuesto intento en la primavera de construir una enorme bomba de fertilizantes para hacerla estallar en Londres, y la detención de una pequeña célula de hombres que fueron acusados en agosto de tramar un ataque contra edificios financieros de Manhattan, Newark y Washington, D.C.
Han seguido surgiendo preguntas sobre, por ejemplo, por qué los agentes de seguridad interior no pudieron determinar en 2004 que Mohammad Sidique Khan, uno de los cuatro terroristas, era una amenaza para la seguridad nacional. El año pasado, Gran Bretaña lo investigó en conexión con el supuesto intento de construir una bomba de fertilizantes para usarla en Londres, de acuerdo a varios funcionarios anti-terroristas con sede en Europa. Funcionarios británicos se han negado a confirmar si Khan, 22, era un sospechoso en esa investigación, o a responder preguntas sobre por qué no vigilaron sus actividades.
El hecho de que el aviso de amenaza terrorista hubiera sido bajado justo semanas antes de los atentados fue ampliamente informado en la prensa el día posterior a los atentados. Pero la razón de esa decisión y la referencia a Iraq, contenidas en el informe confidencial, no se habían dado a conocer antes.
Inmediatamente después de los atentados, funcionarios de la policía anunciaron que no habían recibido ningún aviso de que el ataque era inminente. Desde entonces, funcionarios de alto rango han dicho que no tenían datos de los servicios secretos de que se estuviera tramando un ataque con terroristas suicidas o dirigido contra el metro de Londres.
Al día siguiente de los atentados, por ejemplo, el ministro del Interior Charles Clarke fue interrogado en la radio de la BBC sobre el nivel reducido de amenaza y dijo: "Obviamente, fue un error". Clarke dijo que el nivel de amenaza ya había sido subido, y agregó: "El hecho es, tenemos que tratar de arreglar esto".
Aunque el informe dijo que no había señales de un ataque inminente, dijo también claramente que la amenaza que se cernía sobre el país era doble. Una provenía de la red internacional de Al Qaeda, y la otra de radicales del país que se inspiraban en Al Qaeda o actuaban independientemente, dice la evaluación.
La amenaza de los atentados "orquestados por los jefes de Al Qaeda no ha desaparecido", dice el informe.
A pesar de la amenaza y de la situación en Iraq, agregaba, "muchas de nuestras preocupaciones actuales se centran en el amplio y extenso rango de redes e individuos extremistas en el Reino Unido e individuos y grupos que se inspiran en Al Qaeda pero sólo están flojamente afiliados a la organización o son completamente autonómos".
El informe concluye que "algunos de estos tienen el potencial para tramar atentados en el Reino Unido, y también es posible que extremistas solitarios o pequeños grupos intenten ataques de menos nivel".
El centro de estudios que dio a conocer la evaluación tiene sus oficinas en la sede del M15, el servicio de seguridad interior de Gran Bretaña.
Aunque "substancial" es el cuarto nivel más alto de siete niveles de amenaza, el memorándum con la evaluación decía que "indica un continuado alto nivel de amenaza y que puede ocurrir un ataque sin previo aviso".
Este contrasta con "inminente", el más alto nivel de alerta, que significa que se espera un atentado dentro de dos semanas, y "desdeñable", el séptimo y último nivel.
A diferencia de Estados Unidos, donde las evaluaciones de amenaza son hechos públicos, Gran Bretaña utiliza su propia versión sólo una guía para la infraestructura de Scotland Yard y británica, incluyendo los hospitales y el transporte público, así como gobiernos extranjeros y empresas multinacionales que pueden ser blancos.
Algunos funcionarios de servicios de inteligencia extranjeros y ejecutivos de empresas extranjeras con operaciones en Londres dijeron que se sorprendieron cuando se enteraron el mes pasado de que la evaluación de la amenaza había sido bajada.
"Para mí fue una sorpresa que cambiara tan repentinamente después de dos o tres años", dijo un funcionario de inteligencia basado en Europa que se negó a permitir que se citara su nombre debido a que los funcionarios que trabajan para agencias de inteligencia no pueden revelar su identidad. "Me dije: Dios mío, ¿qué pasó?'"
Hélène Fouquet contribuyó desde Londres a este artículo.
20 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
Londres, Reino Unido. Menos de un mes antes de los atentados de Londres, importantes funcionarios de los servicios de inteligencia y policiales de Gran Bretaña concluyeron que "en estos momento no existen grupos que tengan la intención y la capacidad de atacar al Reino Unido", de acuerdo a un informe confidencial de evaluación de la amenaza terrorista.El informe no conocido hasta ahora, fue enviado a dependencias del gobierno británico, a gobiernos extranjeros y corporaciones multinacionales a mediados de junio, unas tres semanas antes de que un equipo de cuatro terroristas británicos suicidas montaron su atentado del 7 de julio en el metro de Londres.
La evaluación del Centro Conjunto de Análisis del Terrorismo llevó al gobierno británico a bajar en un nivel su evaluación formal de amenaza formal, de "grave" a "substancial". El centro integra a funcionarios de servicios de inteligencia británicos, así como de cuerpos de policía y aduanas.
Como respuesta a una petición de que comentara el documento, un funcionario británico, que habló a condición de conservar el anonimato, dijo: "No comentamos evaluaciones de inteligencia".
Funcionarios británicos dijeron que la reducción del nivel de amenaza no tuvo un efecto práctico sobre las medidas preventivas anti-terroristas, y el ministro del Interior británico dijo que no hizo a Gran Bretaña más vulnerable a un ataque.
La concisa evaluación de la amenaza terrorista fue particularmente sorprendente debido a que afirmaba que las actividades relacionadas con el terrorismo en Gran Bretaña estaban directamente relacionadas con la violencia en Iraq.
"Los sucesos en Iraq siguen siendo una motivación y un foco de un rango de activistas terroristas en el Reino Unido", dice el informe, una copia del cual fue proporcionada por un servicio de inteligencia extranjero y no fue negado por cuatro importantes funcionarios británicos que fueron interrogados sobre este.
El lunes, funcionarios del gobierno paquistaní confirmaron que tres de los cuatro hombres identificados como los terroristas de Londres visitaron Pakistán el año pasado.
El primer ministro Tony Blair y otros personeros del gobierno británico han reaccionado agudamente a las críticas hechas desde los atentados de que el apoyo del país a la guerra norteamericana en Iraq y la intervención de tropas británicas en la lucha contra la resistencia allá eran factores que explicaban los atentados terroristas en suelo británico.
El lunes, el Instituto Real de Asuntos Internacionales, un influyente centro de investigación privado conocido comúnmente como Chatham House, concluyó que la participación de Gran Bretaña en la guerra de Iraq y como "pasajero de acoplado" de la política exterior norteamericana, la hacían vulnerable a atentados terroristas.
Blair y otros responsables británicos han insistido en que no hay evidencias de que la política con respecto a Iraq haya motivado a los terroristas de Londres. En lugar de eso, han argumentado que los atentados terroristas coordinados que mataron al menos a 56 personas son parte de una continuada campaña mundial de violencia anti-occidental de Al Qaeda y grupos influidos por Al Qaeda, que antedata la invasión norteamericana de Iraq en marzo de 2003.
"Los terroristas han atacado en todo el mundo, en países aliados con Estados Unidos que apoyan la guerra en Iraq y en países que no tienen nada que ver con la guerra de Iraq", dijo el lunes en Bruselas el ministro de asuntos exteriores de Gran Bretaña, Jack Straw.
Dos grupos han reivindicado la responsabilidad de los atentados, aunque ninguno ha sido autentificado. Ambos mencionaron la guerra de Iraq como una de las razones de los atentados.
Al reducir el nivel de la amenaza terrorista, los funcionarios pusieron la posibilidad de un atentado terrorista de radicales islámicos sólo un nivel más arriba que la actual posibilidad de un ataque terrorista del Ejército Republicano Irlandés IRA, ahora considerada como "moderada".
En abril de este año, antes de las elecciones generales en Gran Bretaña, la posibilidad de un atentado del IRA fue clasificado como "substancial", el mismo nivel de amenaza de un ataque terrorista islámico antes del 7 de julio. El último atentado del IRA en Londres fue cometido en el Canary Wharf en 1996.
La revelación de los contenidos del informe ocurre cuando algunos políticos británicos están pidiendo una pesquisa oficial sobre si los atentados representan un fracaso de los servicios de inteligencia y si la investigación fue conducida adecuadamente.
Un importante funcionario británico familiarizado con las deliberaciones sobre la evaluación de la amenaza terrorista dijo que había fuertes desacuerdos entre los funcionarios sobre si los datos justificaban bajar el nivel de amenaza. "No fue un consenso fácil", dijo el funcionario, que se negó a dar detalles.
Mientras continúa la investigación de los atentados terroristas, funcionarios de la policía británica admitieron que un sospechoso potencial había eludido detección dos semanas antes de los atentados porque no fue considerado como una amenaza seria para la seguridad.
El hombre no identificado, que estaba en una "lista de vigilancia" de seguridad, llegó a Gran Bretaña hace varias semanas, pero no fue vigilado. Salió de Gran Bretaña apenas horas antes de los atentados de Londres. Detectives británicos han dicho que es sospechoso en los atentados.
Algunos funcionarios británicos y europeos de contra-terrorismo han expresado preocupación de que al menos dos de los terroristas pueden haber sido conocidos de la policía como parte de dos amplias investigaciones sobre terrorismo en 2004: la investigación de un supuesto intento en la primavera de construir una enorme bomba de fertilizantes para hacerla estallar en Londres, y la detención de una pequeña célula de hombres que fueron acusados en agosto de tramar un ataque contra edificios financieros de Manhattan, Newark y Washington, D.C.
Han seguido surgiendo preguntas sobre, por ejemplo, por qué los agentes de seguridad interior no pudieron determinar en 2004 que Mohammad Sidique Khan, uno de los cuatro terroristas, era una amenaza para la seguridad nacional. El año pasado, Gran Bretaña lo investigó en conexión con el supuesto intento de construir una bomba de fertilizantes para usarla en Londres, de acuerdo a varios funcionarios anti-terroristas con sede en Europa. Funcionarios británicos se han negado a confirmar si Khan, 22, era un sospechoso en esa investigación, o a responder preguntas sobre por qué no vigilaron sus actividades.
El hecho de que el aviso de amenaza terrorista hubiera sido bajado justo semanas antes de los atentados fue ampliamente informado en la prensa el día posterior a los atentados. Pero la razón de esa decisión y la referencia a Iraq, contenidas en el informe confidencial, no se habían dado a conocer antes.
Inmediatamente después de los atentados, funcionarios de la policía anunciaron que no habían recibido ningún aviso de que el ataque era inminente. Desde entonces, funcionarios de alto rango han dicho que no tenían datos de los servicios secretos de que se estuviera tramando un ataque con terroristas suicidas o dirigido contra el metro de Londres.
Al día siguiente de los atentados, por ejemplo, el ministro del Interior Charles Clarke fue interrogado en la radio de la BBC sobre el nivel reducido de amenaza y dijo: "Obviamente, fue un error". Clarke dijo que el nivel de amenaza ya había sido subido, y agregó: "El hecho es, tenemos que tratar de arreglar esto".
Aunque el informe dijo que no había señales de un ataque inminente, dijo también claramente que la amenaza que se cernía sobre el país era doble. Una provenía de la red internacional de Al Qaeda, y la otra de radicales del país que se inspiraban en Al Qaeda o actuaban independientemente, dice la evaluación.
La amenaza de los atentados "orquestados por los jefes de Al Qaeda no ha desaparecido", dice el informe.
A pesar de la amenaza y de la situación en Iraq, agregaba, "muchas de nuestras preocupaciones actuales se centran en el amplio y extenso rango de redes e individuos extremistas en el Reino Unido e individuos y grupos que se inspiran en Al Qaeda pero sólo están flojamente afiliados a la organización o son completamente autonómos".
El informe concluye que "algunos de estos tienen el potencial para tramar atentados en el Reino Unido, y también es posible que extremistas solitarios o pequeños grupos intenten ataques de menos nivel".
El centro de estudios que dio a conocer la evaluación tiene sus oficinas en la sede del M15, el servicio de seguridad interior de Gran Bretaña.
Aunque "substancial" es el cuarto nivel más alto de siete niveles de amenaza, el memorándum con la evaluación decía que "indica un continuado alto nivel de amenaza y que puede ocurrir un ataque sin previo aviso".
Este contrasta con "inminente", el más alto nivel de alerta, que significa que se espera un atentado dentro de dos semanas, y "desdeñable", el séptimo y último nivel.
A diferencia de Estados Unidos, donde las evaluaciones de amenaza son hechos públicos, Gran Bretaña utiliza su propia versión sólo una guía para la infraestructura de Scotland Yard y británica, incluyendo los hospitales y el transporte público, así como gobiernos extranjeros y empresas multinacionales que pueden ser blancos.
Algunos funcionarios de servicios de inteligencia extranjeros y ejecutivos de empresas extranjeras con operaciones en Londres dijeron que se sorprendieron cuando se enteraron el mes pasado de que la evaluación de la amenaza había sido bajada.
"Para mí fue una sorpresa que cambiara tan repentinamente después de dos o tres años", dijo un funcionario de inteligencia basado en Europa que se negó a permitir que se citara su nombre debido a que los funcionarios que trabajan para agencias de inteligencia no pueden revelar su identidad. "Me dije: Dios mío, ¿qué pasó?'"
Hélène Fouquet contribuyó desde Londres a este artículo.
20 de julio de 2005
©new york times
©traducción mQh
blair dijo son demonios
[Gaby Hinsliff] Parlamentarios rechazan tesis de gobierno de que los atentados en el metro de Londres no se relacionan con la ocupación de Iraq.
Ayer Tony Blair advirtió que sería "catastrófico" creer que Al Qaeda podía ser frustrada, cambiando la política exterior británica, en una firme defensa ante acusaciones de que los atentados de Londres fueron provocados por la guerra de Iraq.
El primer ministro rechazó sugerencias de que las atrocidades de Londres estuvieran relacionadas con las injusticias en Oriente Medio, diciendo que obedecía a la "lógica cuasi-demoníaca" de los extremistas, despertar sentimientos de culpa entre los occidentales.
Su propaganda es inteligente y refinada, dijo a una audiencia de delegados del partido laborista en Londres: "Aprovechan nuestra tolerancia y naturaleza bondadosa; explota la tendencia a culpar al mundo desarrollado -como si debiera cambiar nuestra conducta, que si tratáramos y solucionásemos sus quejas, podríamos erradicar ese mal; que si cambiamos nuestra conducta, ellos cambiarán la suya.
"Su causa no está fundada en la injusticia. Se basa en una creencia fanática que no puede ser aliviada. No tiene remedio. Debemos hacerle frente".
Si Al Qaeda estuviese realmente provocada por la opresión de Palestina, sugirió, no estarían cometiendo atrocidades cuando Israel y Palestina están haciendo progresos. "Si fuera Pakistán lo que los motiva, ¿por qué hacer volar a afganos inocentes en camino a sus primeras elecciones? Si es Iraq lo que les motiva, ¿por qué es la misma ideología que está asesinado a iraquíes en actos de terror que desconocen a un gobierno iraquí elegido?
"¿En venganza de qué se cometieron [los atentados del] 11 de Septiembre? ¿Por qué incluso después del primer atentado en Madrid y la elección de un nuevo gobierno español, estaban planeando otra atrocidad cuando fueron capturados?"
Sin embargo, esos argumentos fueron rechazados ayer por laboristas de izquierda, cuando el influyente parlamentario anti-guerra John McDonnell dijo que era "intelectualmente insostenible" pretender que el terrorismo e Iraq no estaban relacionados.
McDonnell, presidente del Grupo de Campaña de Parlamentarios Laboristas, dijo que los terroristas no tenían excusa, pero incluso los servicios de inteligencia habían advertido de un potencial crecimiento del terrorismo doméstico si Iraq era invadido.
"El estado mental de muchos jóvenes musulmanes del mundo está siendo bombardeados por imágenes de horror y espantosos bombardeos de Bagdad, de masacres en Faluya, de tortura en Abu Ghraib, de prisioneros encadenados con uniformes naranja en Bahía Guantánamo y, por supuesto, la larga opresión del pueblo palestino", dijo en una conferencia en Londres convocada ayer por el Comité de Parlamentarios del Partido Laborista.
"Mientras Gran Bretaña sigue ocupando Iraq, los reclutadores terroristas tendrán el argumento que buscan para atraer a jóvenes reclutas más susceptibles para formar sus equipos de terroristas".
Hasta ahora la izquierda anti-guerra se ha restringido de tocar el tema de Iraq por respeto hacia los muertos. Pero con los ministros discutiendo ahora la radicalización de los jóvenes musulmanes, las cosas se ponen serias.
En una entrevista que será transmitida hoy, la ex ministro de gabinete, Clare Short, también dijo a GMTV que "estamos implicados en la masacre de gran cantidad de civiles en Iraq y de apoyar una política en Oriente Medio que para los palestinos hace surgir la idea de que manejamos dos varas de medir -y eso crea rabia".
Sin embargo, mañana la atención se concentrará en la seguridad, cuando Charles Clarke, el ministro del Interior, se reúna con sus pares de la oposición Mark Oaten y David Davis para discutir las nuevas leyes anti-terroristas. El viernes, Clarke, que está bajo fuerte presión de Downing Street, publicó planes de un nuevo delito preparatorio del acto terrorista -que cubre desde la posesión de instrucciones para armar bombas, a entrar a sitios terroristas en la red.
Un delito de incitación indirecta a la comisión de actos terroristas incluiría a los que predican el odio y los que justifican los atentados, mientras una tercera figura legal, proporcionar o recibir adiestramiento en técnicas terroristas y el uso de substancias peligrosas en casa o fuera, incluiría a los que asisten a campos de Al Qaeda.
20 de julio de 2005
17 de julio de 2005
©guardian
©traducción mQh
Ayer Tony Blair advirtió que sería "catastrófico" creer que Al Qaeda podía ser frustrada, cambiando la política exterior británica, en una firme defensa ante acusaciones de que los atentados de Londres fueron provocados por la guerra de Iraq. El primer ministro rechazó sugerencias de que las atrocidades de Londres estuvieran relacionadas con las injusticias en Oriente Medio, diciendo que obedecía a la "lógica cuasi-demoníaca" de los extremistas, despertar sentimientos de culpa entre los occidentales.
Su propaganda es inteligente y refinada, dijo a una audiencia de delegados del partido laborista en Londres: "Aprovechan nuestra tolerancia y naturaleza bondadosa; explota la tendencia a culpar al mundo desarrollado -como si debiera cambiar nuestra conducta, que si tratáramos y solucionásemos sus quejas, podríamos erradicar ese mal; que si cambiamos nuestra conducta, ellos cambiarán la suya.
"Su causa no está fundada en la injusticia. Se basa en una creencia fanática que no puede ser aliviada. No tiene remedio. Debemos hacerle frente".
Si Al Qaeda estuviese realmente provocada por la opresión de Palestina, sugirió, no estarían cometiendo atrocidades cuando Israel y Palestina están haciendo progresos. "Si fuera Pakistán lo que los motiva, ¿por qué hacer volar a afganos inocentes en camino a sus primeras elecciones? Si es Iraq lo que les motiva, ¿por qué es la misma ideología que está asesinado a iraquíes en actos de terror que desconocen a un gobierno iraquí elegido?
"¿En venganza de qué se cometieron [los atentados del] 11 de Septiembre? ¿Por qué incluso después del primer atentado en Madrid y la elección de un nuevo gobierno español, estaban planeando otra atrocidad cuando fueron capturados?"
Sin embargo, esos argumentos fueron rechazados ayer por laboristas de izquierda, cuando el influyente parlamentario anti-guerra John McDonnell dijo que era "intelectualmente insostenible" pretender que el terrorismo e Iraq no estaban relacionados.
McDonnell, presidente del Grupo de Campaña de Parlamentarios Laboristas, dijo que los terroristas no tenían excusa, pero incluso los servicios de inteligencia habían advertido de un potencial crecimiento del terrorismo doméstico si Iraq era invadido.
"El estado mental de muchos jóvenes musulmanes del mundo está siendo bombardeados por imágenes de horror y espantosos bombardeos de Bagdad, de masacres en Faluya, de tortura en Abu Ghraib, de prisioneros encadenados con uniformes naranja en Bahía Guantánamo y, por supuesto, la larga opresión del pueblo palestino", dijo en una conferencia en Londres convocada ayer por el Comité de Parlamentarios del Partido Laborista.
"Mientras Gran Bretaña sigue ocupando Iraq, los reclutadores terroristas tendrán el argumento que buscan para atraer a jóvenes reclutas más susceptibles para formar sus equipos de terroristas".
Hasta ahora la izquierda anti-guerra se ha restringido de tocar el tema de Iraq por respeto hacia los muertos. Pero con los ministros discutiendo ahora la radicalización de los jóvenes musulmanes, las cosas se ponen serias.
En una entrevista que será transmitida hoy, la ex ministro de gabinete, Clare Short, también dijo a GMTV que "estamos implicados en la masacre de gran cantidad de civiles en Iraq y de apoyar una política en Oriente Medio que para los palestinos hace surgir la idea de que manejamos dos varas de medir -y eso crea rabia".
Sin embargo, mañana la atención se concentrará en la seguridad, cuando Charles Clarke, el ministro del Interior, se reúna con sus pares de la oposición Mark Oaten y David Davis para discutir las nuevas leyes anti-terroristas. El viernes, Clarke, que está bajo fuerte presión de Downing Street, publicó planes de un nuevo delito preparatorio del acto terrorista -que cubre desde la posesión de instrucciones para armar bombas, a entrar a sitios terroristas en la red.
Un delito de incitación indirecta a la comisión de actos terroristas incluiría a los que predican el odio y los que justifican los atentados, mientras una tercera figura legal, proporcionar o recibir adiestramiento en técnicas terroristas y el uso de substancias peligrosas en casa o fuera, incluiría a los que asisten a campos de Al Qaeda.
20 de julio de 2005
17 de julio de 2005
©guardian
©traducción mQh
los terroristas kamikaze
[Dan Eggen y Scott Wilson] Los mortíferos ataques han aumentado desde el 11 de septiembre de 2001. También se han dispersado.
Desconocidos hace algunas décadas, los atentados suicidas se han transformado rápidamente en el método probablemente más común del terrorismo en el mundo, trasladándose hacia el oeste con la guerra civil en Sri Lanka en los años ochenta, a la intifada palestina de los últimos años, y a Iraq hoy. Desde los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, los terroristas kamikaze han atacado desde Indonesia a India, de Rusia a Marruecos.
Ahora los gobiernos occidentales -incluyendo a Estados Unidos- están preparándose para hacer frente a retos similares tras los mortíferos atentados del 7 de julio en el metro de Londres, que fue la primera vez que terroristas suicidas han montado exitosamente un atentado en Europa Occidental.
El ritmo de esos atentados se está acelerando. De acuerdo a datos compilados por la Rand Corporation, casi tres cuartos de todos los atentados suicidas han ocurrido después de los atentados del 11 de Septiembre.
Las cifras en Iraq son impresionantes: Cerca de 400 atentados suicidas han sacudido a Iraq desde la invasión norteamericana de 2003, y el suicidio ahora juega un papel en dos de cada tres atentados de los insurgentes. En mayo se calcula que se llevaron a cabo 90 atentados suicidas en ese país asolado por la guerra -casi tantos como los que ha documentado el gobierno israelí en el conflicto con los palestinos desde 1993.
Ayer, un terrorista suicida hizo detonar explosivos amarrados a su cuerpo dentro de una mezquita chií al sur de Bagdad, desencadenando una enorme explosión de un camión cisterna que mató al menos a 54 personas, de acuerdo a la policía.
Los atentados en Londres, que terminaron con la vida de 55 personas, ilustran lo difícil que es prevenir atentados semejantes, dicen expertos. Funcionarios de inteligencia creen que los terroristas, de acuerdo a un patrón común, eran militantes reclutados para la ocasión, jóvenes de familias paquistaníes y jamaicana criados en el Reino Unido convertidos recientemente al islam radical. Los cuatro atentados no requerían un plan de escape y fueron detonados con aparatos hechos aparentemente en una bañera que eran suficientemente pequeños como para caber en mochilas.
"Con la excepción de las armas de destrucción masiva, no hay ningún otro tipo de ataque que sea más efectivo que el terrorismo suicida", dijo Bruce Hoffman, un experto en terrorismo que encabeza en Washington las oficinas de la Rand, un laboratorio ideológico de California. "La impresión es que es imposible impedirlos".
Los motivos detrás de los atentados suicidas son a menudo mezclados. Expertos en terrorismo y funcionarios de inteligencia no coinciden sobre el grado en que las estrategias políticas y el fervor religioso han conducido a un aumento en la frecuencia de esos atentados. Pero además del número de bajas mortales, un objetivo clave de tales atentados es claramente sembrar el terror al violar tabúes culturales y religiosos profundamente enraizados contra el suicidio, dicen expertos.
Daniel Benjamin, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y un antiguo funcionario anti-terrorista del gobierno de Clinton, llama la atención sobre la frecuente glorificación de la muerte y el martirio de los líderes de Al Qaeda y otros grupos extremistas. En su famosa fatwa, o declaración de guerra, contra Estados Unidos en 1996, el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, dijo a funcionarios estadounidenses: "Esos jóvenes adoran la muerte, como vosotros la vida".
"Este es su modo de decir que están mucho más determinados que nosotros", dijo Benjamin, que co-escribió el libro de 2002, The Age of Sacred Terror'.
"Se dan cuenta de que nos ponemos muy nerviosos... Yo considero la proliferación de esta táctica como una señal del vigor de la ideología de los radicales musulmanes", dijo Benjamin.
Historia de los Atentados Suicidas
El uso de los atentados suicidas no es nuevo. En la Segunda Guerra Mundial pilotos kamikaze japoneses trataban de causar el máximo de daño haciendo estrellar sus aviones contra barcos norteamericanos. Walter Laqueur, experto en la historia del terrorismo, también dice que durante siglos todo ataque contra líderes militares y políticos era una forma de suicidio, porque el acto se perpetraba normalmente cerca del objetivo y significaba para el asesino una muerte rápida y cierta.
Un momento crítico ocurrió en 1983, cuando un operativo de Hezbollah chocó su camión contra las barracas de marines estadounidenses en Beirut, matando a 241 militares norteamericanos en un atentado que sigue siendo el ataque terrorista más mortífero contra americanos en ultramar. Hezbollah llevaría a cabo más tarde varias docenas de atentados suicidas.
La mayoría de los expertos coinciden en que el moderno estilo de atentados suicidas ganó por primera ver prominencia fuera de Oriente Medio, en la isla nación de Sri Lanka.
Los Tigres por la Liberación de Tamil Eelam, conocidos popularmente como los Tigres Tamiles, son un movimiento rebelde confesamente laico de la minoría étnica tamil del país. Llevó a cabo una veintena de atentados suicidas desde fines de los años ochenta hasta la tregua de 2002. El conflicto entre los Tigres y el gobierno, que está dominado por miembros de la mayoría singalesa, empezó en 1983 y se ha cobrado la vida de unas 65.000 personas.
Aunque dominados por hindúes, los Tigres son predominantemente étnicos y nacionalistas en aspectos, y la religión no juega ningún papel importante en sus acciones. El primer y agresivo uso de los atentados suicidas de parte de los Tigres, dicen los analistas, reflejaba un cálculo pragmático de la necesidad de emparejar el campo de juego militar contra un enemigo más numeroso y mejor equipado.
El grupo creó una fuerza de elite para llevar a cabo esos atentados, los Tigres Negros, cuyos miembros debían seguir un riguroso adiestramiento y eran según se dice invitados a cenar con el líder rebelde Velupillai Prabhakaran antes de ser enviados a sus misiones.
Los rebeldes realizaron su primer atentado suicida en 1987, cuando un capitán se hizo volar junto a 40 soldados del gobierno en un campamento del ejército en la parte norte del país. Portavoces de los Tigres Tamiles enfatizan el uso de atacantes suicidas contra objetivos militares, pero el grupo también los ha utilizado contra blancos políticos y económicos en ataques que se han cobrado cientos de vidas de civiles.
En 1991, un sospechoso de ser un Tigre Tamil asesinó al ex primer ministro indio Rajiv Gandhi. Dos años después, un terrorista suicida mató al presidente de Sri Lanka Ranasinghe Premadasa y otras 23 personas en Colombo. Atacantes suicidas de los Tigres Tamiles también montaron devastadores atentados contra el banco central del país, su más sagrado santuario budista y su aeropuerto internacional.
Robert A. Pape, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chicago, llama al grupo el "mayor instigador" de atentados suicidas del mundo. En su libro reciente Dying to Win: The Strategic Logic of Suicide Terrorism' [Muriéndose por Ganar: La Lógica Estratégica del Terrorismo Suicida], Pape dice que el grupo fue responsable de 76 de los 315 ataques suicidas cometidos en el mundo desde 1980 a 2003, en comparación con los 54 del Movimiento de Resistencia Islámica, o Hamas, y 27 de la Yihad Islámica.
Algunos analistas dicen que la estrategia del grupo, aunque reprensible, fue efectiva en cuanto a obligar al gobierno a un acuerdo negociado.
"Los atentados suicidas en áreas civiles, especialmente fuera de las zonas de conflicto en el nordeste, llevó a la gente afuera, el horror de la guerra y la vulnerabilidad de la sociedad", dijo en una entrevista telefónica Jehan Perera, del Consejo Nacional por la Paz, un grupo de activistas de Colombo.
Laqueur, el autor de A History of Terrorism', y otros libros, está en desacuerdo, observando que el principal objetivo de los Tigres -ganar poder- no ha sido alcanzado después de más de dos décadas de derramamiento de sangre. "No es un asunto puramente religioso; es fanatismo", dijo Laqueur en una entrevista desde Londres. "Lo que pasa es que ahora el fanatismo está relacionado con el islam".
Ahora el Frente Es Iraq
Incluso aunque los Tigres abandonaron sus atentados suicidas, otros han hecho suya la táctica. En Rusia, los radicales musulmanes chechenos han montado al menos 19 operaciones suicidas, de acuerdo a las estadísticas de Pape, incluyendo el terrible y mortífero ataque el año pasado cuando murieron cientos de adultos y niños en una escuela ocupada, el atentado en una estación del metro de Moscú y el derribamiento de dos aviones de pasajeros.
Al Qaeda también ha preferido los atentados suicidas contra Estados Unidos y sus aliados en más de 20 ocasiones desde 1996, incluyendo los secuestros de aviones del 11 de septiembre de 2001, en cuyo estallido murieron casi 3.000 personas.
Pero en cuanto al volumen, Iraq es ahora el centro mundial del terrorismo suicida. En los días previos al atentado de ayer, murieron 27 personas, la mayoría niños, en un atentado suicida cuando los soldados repartían caramelos, y al menos 25 otros fueron matados cuando 10 terroristas suicidas montaron un ataque suicida coordinado en Bagdad.
Aunque las esporádicas emboscadas y atentados con bombas improvisadas empezaron a plagar a las tropas de ocupación norteamericanas casi inmediatamente después de la caída de la dictadura de Saddam Hussein en abril de 2003, el comienzo de la resistencia con todas las de la ley se traza generalmente al atentado suicida con coche-bomba contra la embajada jordana en Bagdad el 7 de agosto de ese año. El atentado, que mató a 14 personas, fue seguido dos semanas después por un atentado suicida con camión-bomba que destruyó la sede de Naciones Unidas en Bagdad y mató al menos a 20 personas.
Cargadas sobre todo en vehículos, pero también acarreadas por individuos en cinturones o chalecos, las bombas de los kamikaze han matado y herido a miles de personas. Especialmente los terroristas suicidas son "armas de precisión muy mortíferas que... tienen un importante impacto cuando se las emplea", dijo el portavoz jefe de las fuerzas armadas norteamericanas, el general de brigada de la Fuerza Aérea, Donald Alston.
"Si analizamos lo que toma conducir un vehículo cargado de bombas a través de una muchedumbre, no es tan difícil cumplir esa función -especialmente si estás dispuesto a dar tu vida", dijo Alston.
Quiénes son los terroristas suicidas, y qué les motiva, es mucho menos claro en Iraq que en Israel y los territorios ocupados, donde las identidades de los atacantes son rápida y ampliamente difundidas por los grupos palestinos y las autoridades israelíes.
Ningún lado en la guerra de Iraq ha estado dispuesto, o no ha sido capaz de entregar información detallada sobre los terroristas suicidas. Autoridades estadounidenses e iraquíes dicen que están seguras de que la gran mayoría de los terroristas suicidas es de fuera de Iraq. Pero recoger evidencias forenses es a menudo imposible, debido al continuo peligro en los sitios de atentados.
Pape dice que los ataques en Iraq y otros lugares muestran que "la conexión entre el fundamentalismo islámico y los atentados suicidas es engañoso".
"La lógica de estos ataques es principalmente un objetivo estratégico: apremiar a otros países a retirar sus fuerzas de la península arábiga", dijo Pape. "Los atentados de Londres son simplemente el siguiente paso de ejecución de la lógica estratégica de al Qaeda".
Otros disienten, argumentando que incluso si los líderes terroristas tienen razones estratégicas para optar por los atentados suicidas, los terroristas y sus familias son a menudo motivados por creencias religiosas. Hoffman calcula que 31 de los 35 grupos que han usado los atentados suicidas son musulmanes.
"Tratar de reducirlo a un programa que es puramente político es no comprender la religión", dijo Benjamin. "La razón por la que bin Laden y sus seguidores quieren sacar a Estados Unidos de Oriente Medio tiene raíces religiosas".
El Culto de la Gloria
Todos los niños conocen el camino hacia la casa de Ahmed Abu Khali, metido en un callejón en un vecindario de la ciudad Atil, en Cisjordania, conocida como Dos Mártires. Abu Khalil, 18, se convirtió en su tercero después de que se volara a sí mismo el martes cerca del centro comercial en la ciudad israelí de Netanya.
Se puede decir con seguridad que Abu Khalil sabía que sería recordado aquí por su atentado en la noche frente al Centro Comercial HaSharon, que mató a seis israelíes, incluyendo a dos niñas de 16 años que eran amigas íntimas. Veintenas más quedaron heridos en el tercer atentado suicida de este año en Israel.
El vecindario debe su nombre a dos miembros locales de la Yihad Islámica, el grupo radical palestino, que murió peleando en la ciudad de Jenin, en Cisjordania, en 2003. Los estilizados carteles de los jóvenes, posando con rifles de asalto y envueltos en cinturones con balas, empapelan toda la ciudad. Las pintadas llaman a la rebelión.
"Nos ha enorgullecido mucho, lo que hizo en Netanya", dijo Ibrahim Shoukri, 14, que acostumbraba a acompañar a Abu Khalil a rezar a la mezquita. "Todos queremos ser como él".
El culto de la glorificación -una mezcla de fervor nacionalista, personal y religioso- que rodea a los terroristas suicidas ha sido durante largo tiempo el reto más difícil al que hacen frente los funcionarios de seguridad israelíes. La justificación religiosa que se enseña en las mezquitas más radicales de Cisjordania y un intenso orgullo familiar -al menos en los días inmediatamente después de los atentados- a menudo pesa más que las medidas de disuasión israelíes destinadas a que los candidatos a terroristas suicidas se lo piensen dos veces.
A juzgar por las estadísticas, funcionarios israelíes han hecho significativos avances en la lucha contra los atentados suicidas desde el inicio de la intifada en septiembre de 2000. En la cúspide de la insurrección de 2002, 42 atentados suicidas mataron a 228 personas. Dos años después, el número había bajado a 12 atentados y 55 muertes.
Funcionarios israelíes dicen que la construcción de una muralla de cemento, que en algunos lugares se eleva hasta 7 metros 30, y las intensas operaciones militares en Cisjordania han contribuido a mantener a los terroristas suicidas fuera de Israel. Además, los militares israelíes destruyen las casas de la familia de los terroristas suicidas, una práctica que los grupos de derechos humanos han condenado como la aplicación ilegal de castigos colectivos.
Dore Gold, asesora del primer ministro Ariel Sharon, dijo que la táctica tiene por fin, en parte, contrarrestar los incentivos económicos que ofrecen gobiernos enemigos -y algunos grupos no-gubernamentales en países árabes- que fomentan los atentados. El Partido Baaz, de Hussein, por ejemplo, enviaba 15.000 dólares en cheques a las familias de los terroristas -un montón de dinero para las pobres ciudades de Cisjordania.
"Si sabes que tu familia quedará en la miseria como resultado de tu acto, entonces quizás eso pueda influir en el cálculo", dijo Gold.
El martes en la mañana en Atil, Abu Khalil salió de su casa a las 7 de la mañana, diciendo a su familia que se marchaba a chequear sus notas. Nunca volvió. La familia se enteró de su atentado cuando miraban el telediario.
A las horas, los soldados israelíes a la casa de su familia. Arrestaron al padre de Khalil, que está ahora en una prisión militar israelí fuera del norte de Cisjordania. Por qué y cómo cometió su atentado Abu Khalil sigue siendo un misterio. "Sólo Dios sabe cómo pasó la muralla", dijo un tío, Burhan Abu Khalil. "La Yihad Islámica organiza esas cosas".
Una mañana reciente, equipos de televisión palestinos entraron al patio de la familia. Mientras observaban más de una docena de niños adolescentes, los periodistas hicieron posar a Mahmoud, 14, y Othman, 4, con una foto de su hermano, tratando de captar sus impresiones. Le colocaron a Mahmoud una gorra negra de la Yihad Islámica.
"Coloca la fotografía aquí en tu pecho", dijo el jefe de un equipo a Othman, filmando en video. "¿Qué te dijo, qué te dijo?"
Los niños miraban nerviosos, confundidos. Finalmente, Mahmoud dijo: "Me dijo que rezara".
Wilson informó desde Atil en Cisjordania. John Lancaster en Nueva Delhi y Andy Mosher en Bagdad y Robert Thomason en Washington contribuyeron a este reportaje.
17 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Desconocidos hace algunas décadas, los atentados suicidas se han transformado rápidamente en el método probablemente más común del terrorismo en el mundo, trasladándose hacia el oeste con la guerra civil en Sri Lanka en los años ochenta, a la intifada palestina de los últimos años, y a Iraq hoy. Desde los atentados suicidas del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, los terroristas kamikaze han atacado desde Indonesia a India, de Rusia a Marruecos.Ahora los gobiernos occidentales -incluyendo a Estados Unidos- están preparándose para hacer frente a retos similares tras los mortíferos atentados del 7 de julio en el metro de Londres, que fue la primera vez que terroristas suicidas han montado exitosamente un atentado en Europa Occidental.
El ritmo de esos atentados se está acelerando. De acuerdo a datos compilados por la Rand Corporation, casi tres cuartos de todos los atentados suicidas han ocurrido después de los atentados del 11 de Septiembre.
Las cifras en Iraq son impresionantes: Cerca de 400 atentados suicidas han sacudido a Iraq desde la invasión norteamericana de 2003, y el suicidio ahora juega un papel en dos de cada tres atentados de los insurgentes. En mayo se calcula que se llevaron a cabo 90 atentados suicidas en ese país asolado por la guerra -casi tantos como los que ha documentado el gobierno israelí en el conflicto con los palestinos desde 1993.
Ayer, un terrorista suicida hizo detonar explosivos amarrados a su cuerpo dentro de una mezquita chií al sur de Bagdad, desencadenando una enorme explosión de un camión cisterna que mató al menos a 54 personas, de acuerdo a la policía.
Los atentados en Londres, que terminaron con la vida de 55 personas, ilustran lo difícil que es prevenir atentados semejantes, dicen expertos. Funcionarios de inteligencia creen que los terroristas, de acuerdo a un patrón común, eran militantes reclutados para la ocasión, jóvenes de familias paquistaníes y jamaicana criados en el Reino Unido convertidos recientemente al islam radical. Los cuatro atentados no requerían un plan de escape y fueron detonados con aparatos hechos aparentemente en una bañera que eran suficientemente pequeños como para caber en mochilas.
"Con la excepción de las armas de destrucción masiva, no hay ningún otro tipo de ataque que sea más efectivo que el terrorismo suicida", dijo Bruce Hoffman, un experto en terrorismo que encabeza en Washington las oficinas de la Rand, un laboratorio ideológico de California. "La impresión es que es imposible impedirlos".
Los motivos detrás de los atentados suicidas son a menudo mezclados. Expertos en terrorismo y funcionarios de inteligencia no coinciden sobre el grado en que las estrategias políticas y el fervor religioso han conducido a un aumento en la frecuencia de esos atentados. Pero además del número de bajas mortales, un objetivo clave de tales atentados es claramente sembrar el terror al violar tabúes culturales y religiosos profundamente enraizados contra el suicidio, dicen expertos.
Daniel Benjamin, investigador del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales y un antiguo funcionario anti-terrorista del gobierno de Clinton, llama la atención sobre la frecuente glorificación de la muerte y el martirio de los líderes de Al Qaeda y otros grupos extremistas. En su famosa fatwa, o declaración de guerra, contra Estados Unidos en 1996, el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, dijo a funcionarios estadounidenses: "Esos jóvenes adoran la muerte, como vosotros la vida".
"Este es su modo de decir que están mucho más determinados que nosotros", dijo Benjamin, que co-escribió el libro de 2002, The Age of Sacred Terror'.
"Se dan cuenta de que nos ponemos muy nerviosos... Yo considero la proliferación de esta táctica como una señal del vigor de la ideología de los radicales musulmanes", dijo Benjamin.
Historia de los Atentados Suicidas
El uso de los atentados suicidas no es nuevo. En la Segunda Guerra Mundial pilotos kamikaze japoneses trataban de causar el máximo de daño haciendo estrellar sus aviones contra barcos norteamericanos. Walter Laqueur, experto en la historia del terrorismo, también dice que durante siglos todo ataque contra líderes militares y políticos era una forma de suicidio, porque el acto se perpetraba normalmente cerca del objetivo y significaba para el asesino una muerte rápida y cierta.
Un momento crítico ocurrió en 1983, cuando un operativo de Hezbollah chocó su camión contra las barracas de marines estadounidenses en Beirut, matando a 241 militares norteamericanos en un atentado que sigue siendo el ataque terrorista más mortífero contra americanos en ultramar. Hezbollah llevaría a cabo más tarde varias docenas de atentados suicidas.
La mayoría de los expertos coinciden en que el moderno estilo de atentados suicidas ganó por primera ver prominencia fuera de Oriente Medio, en la isla nación de Sri Lanka.
Los Tigres por la Liberación de Tamil Eelam, conocidos popularmente como los Tigres Tamiles, son un movimiento rebelde confesamente laico de la minoría étnica tamil del país. Llevó a cabo una veintena de atentados suicidas desde fines de los años ochenta hasta la tregua de 2002. El conflicto entre los Tigres y el gobierno, que está dominado por miembros de la mayoría singalesa, empezó en 1983 y se ha cobrado la vida de unas 65.000 personas.
Aunque dominados por hindúes, los Tigres son predominantemente étnicos y nacionalistas en aspectos, y la religión no juega ningún papel importante en sus acciones. El primer y agresivo uso de los atentados suicidas de parte de los Tigres, dicen los analistas, reflejaba un cálculo pragmático de la necesidad de emparejar el campo de juego militar contra un enemigo más numeroso y mejor equipado.
El grupo creó una fuerza de elite para llevar a cabo esos atentados, los Tigres Negros, cuyos miembros debían seguir un riguroso adiestramiento y eran según se dice invitados a cenar con el líder rebelde Velupillai Prabhakaran antes de ser enviados a sus misiones.
Los rebeldes realizaron su primer atentado suicida en 1987, cuando un capitán se hizo volar junto a 40 soldados del gobierno en un campamento del ejército en la parte norte del país. Portavoces de los Tigres Tamiles enfatizan el uso de atacantes suicidas contra objetivos militares, pero el grupo también los ha utilizado contra blancos políticos y económicos en ataques que se han cobrado cientos de vidas de civiles.
En 1991, un sospechoso de ser un Tigre Tamil asesinó al ex primer ministro indio Rajiv Gandhi. Dos años después, un terrorista suicida mató al presidente de Sri Lanka Ranasinghe Premadasa y otras 23 personas en Colombo. Atacantes suicidas de los Tigres Tamiles también montaron devastadores atentados contra el banco central del país, su más sagrado santuario budista y su aeropuerto internacional.
Robert A. Pape, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Chicago, llama al grupo el "mayor instigador" de atentados suicidas del mundo. En su libro reciente Dying to Win: The Strategic Logic of Suicide Terrorism' [Muriéndose por Ganar: La Lógica Estratégica del Terrorismo Suicida], Pape dice que el grupo fue responsable de 76 de los 315 ataques suicidas cometidos en el mundo desde 1980 a 2003, en comparación con los 54 del Movimiento de Resistencia Islámica, o Hamas, y 27 de la Yihad Islámica.
Algunos analistas dicen que la estrategia del grupo, aunque reprensible, fue efectiva en cuanto a obligar al gobierno a un acuerdo negociado.
"Los atentados suicidas en áreas civiles, especialmente fuera de las zonas de conflicto en el nordeste, llevó a la gente afuera, el horror de la guerra y la vulnerabilidad de la sociedad", dijo en una entrevista telefónica Jehan Perera, del Consejo Nacional por la Paz, un grupo de activistas de Colombo.
Laqueur, el autor de A History of Terrorism', y otros libros, está en desacuerdo, observando que el principal objetivo de los Tigres -ganar poder- no ha sido alcanzado después de más de dos décadas de derramamiento de sangre. "No es un asunto puramente religioso; es fanatismo", dijo Laqueur en una entrevista desde Londres. "Lo que pasa es que ahora el fanatismo está relacionado con el islam".
Ahora el Frente Es Iraq
Incluso aunque los Tigres abandonaron sus atentados suicidas, otros han hecho suya la táctica. En Rusia, los radicales musulmanes chechenos han montado al menos 19 operaciones suicidas, de acuerdo a las estadísticas de Pape, incluyendo el terrible y mortífero ataque el año pasado cuando murieron cientos de adultos y niños en una escuela ocupada, el atentado en una estación del metro de Moscú y el derribamiento de dos aviones de pasajeros.
Al Qaeda también ha preferido los atentados suicidas contra Estados Unidos y sus aliados en más de 20 ocasiones desde 1996, incluyendo los secuestros de aviones del 11 de septiembre de 2001, en cuyo estallido murieron casi 3.000 personas.
Pero en cuanto al volumen, Iraq es ahora el centro mundial del terrorismo suicida. En los días previos al atentado de ayer, murieron 27 personas, la mayoría niños, en un atentado suicida cuando los soldados repartían caramelos, y al menos 25 otros fueron matados cuando 10 terroristas suicidas montaron un ataque suicida coordinado en Bagdad.
Aunque las esporádicas emboscadas y atentados con bombas improvisadas empezaron a plagar a las tropas de ocupación norteamericanas casi inmediatamente después de la caída de la dictadura de Saddam Hussein en abril de 2003, el comienzo de la resistencia con todas las de la ley se traza generalmente al atentado suicida con coche-bomba contra la embajada jordana en Bagdad el 7 de agosto de ese año. El atentado, que mató a 14 personas, fue seguido dos semanas después por un atentado suicida con camión-bomba que destruyó la sede de Naciones Unidas en Bagdad y mató al menos a 20 personas.
Cargadas sobre todo en vehículos, pero también acarreadas por individuos en cinturones o chalecos, las bombas de los kamikaze han matado y herido a miles de personas. Especialmente los terroristas suicidas son "armas de precisión muy mortíferas que... tienen un importante impacto cuando se las emplea", dijo el portavoz jefe de las fuerzas armadas norteamericanas, el general de brigada de la Fuerza Aérea, Donald Alston.
"Si analizamos lo que toma conducir un vehículo cargado de bombas a través de una muchedumbre, no es tan difícil cumplir esa función -especialmente si estás dispuesto a dar tu vida", dijo Alston.
Quiénes son los terroristas suicidas, y qué les motiva, es mucho menos claro en Iraq que en Israel y los territorios ocupados, donde las identidades de los atacantes son rápida y ampliamente difundidas por los grupos palestinos y las autoridades israelíes.
Ningún lado en la guerra de Iraq ha estado dispuesto, o no ha sido capaz de entregar información detallada sobre los terroristas suicidas. Autoridades estadounidenses e iraquíes dicen que están seguras de que la gran mayoría de los terroristas suicidas es de fuera de Iraq. Pero recoger evidencias forenses es a menudo imposible, debido al continuo peligro en los sitios de atentados.
Pape dice que los ataques en Iraq y otros lugares muestran que "la conexión entre el fundamentalismo islámico y los atentados suicidas es engañoso".
"La lógica de estos ataques es principalmente un objetivo estratégico: apremiar a otros países a retirar sus fuerzas de la península arábiga", dijo Pape. "Los atentados de Londres son simplemente el siguiente paso de ejecución de la lógica estratégica de al Qaeda".
Otros disienten, argumentando que incluso si los líderes terroristas tienen razones estratégicas para optar por los atentados suicidas, los terroristas y sus familias son a menudo motivados por creencias religiosas. Hoffman calcula que 31 de los 35 grupos que han usado los atentados suicidas son musulmanes.
"Tratar de reducirlo a un programa que es puramente político es no comprender la religión", dijo Benjamin. "La razón por la que bin Laden y sus seguidores quieren sacar a Estados Unidos de Oriente Medio tiene raíces religiosas".
El Culto de la Gloria
Todos los niños conocen el camino hacia la casa de Ahmed Abu Khali, metido en un callejón en un vecindario de la ciudad Atil, en Cisjordania, conocida como Dos Mártires. Abu Khalil, 18, se convirtió en su tercero después de que se volara a sí mismo el martes cerca del centro comercial en la ciudad israelí de Netanya.
Se puede decir con seguridad que Abu Khalil sabía que sería recordado aquí por su atentado en la noche frente al Centro Comercial HaSharon, que mató a seis israelíes, incluyendo a dos niñas de 16 años que eran amigas íntimas. Veintenas más quedaron heridos en el tercer atentado suicida de este año en Israel.
El vecindario debe su nombre a dos miembros locales de la Yihad Islámica, el grupo radical palestino, que murió peleando en la ciudad de Jenin, en Cisjordania, en 2003. Los estilizados carteles de los jóvenes, posando con rifles de asalto y envueltos en cinturones con balas, empapelan toda la ciudad. Las pintadas llaman a la rebelión.
"Nos ha enorgullecido mucho, lo que hizo en Netanya", dijo Ibrahim Shoukri, 14, que acostumbraba a acompañar a Abu Khalil a rezar a la mezquita. "Todos queremos ser como él".
El culto de la glorificación -una mezcla de fervor nacionalista, personal y religioso- que rodea a los terroristas suicidas ha sido durante largo tiempo el reto más difícil al que hacen frente los funcionarios de seguridad israelíes. La justificación religiosa que se enseña en las mezquitas más radicales de Cisjordania y un intenso orgullo familiar -al menos en los días inmediatamente después de los atentados- a menudo pesa más que las medidas de disuasión israelíes destinadas a que los candidatos a terroristas suicidas se lo piensen dos veces.
A juzgar por las estadísticas, funcionarios israelíes han hecho significativos avances en la lucha contra los atentados suicidas desde el inicio de la intifada en septiembre de 2000. En la cúspide de la insurrección de 2002, 42 atentados suicidas mataron a 228 personas. Dos años después, el número había bajado a 12 atentados y 55 muertes.
Funcionarios israelíes dicen que la construcción de una muralla de cemento, que en algunos lugares se eleva hasta 7 metros 30, y las intensas operaciones militares en Cisjordania han contribuido a mantener a los terroristas suicidas fuera de Israel. Además, los militares israelíes destruyen las casas de la familia de los terroristas suicidas, una práctica que los grupos de derechos humanos han condenado como la aplicación ilegal de castigos colectivos.
Dore Gold, asesora del primer ministro Ariel Sharon, dijo que la táctica tiene por fin, en parte, contrarrestar los incentivos económicos que ofrecen gobiernos enemigos -y algunos grupos no-gubernamentales en países árabes- que fomentan los atentados. El Partido Baaz, de Hussein, por ejemplo, enviaba 15.000 dólares en cheques a las familias de los terroristas -un montón de dinero para las pobres ciudades de Cisjordania.
"Si sabes que tu familia quedará en la miseria como resultado de tu acto, entonces quizás eso pueda influir en el cálculo", dijo Gold.
El martes en la mañana en Atil, Abu Khalil salió de su casa a las 7 de la mañana, diciendo a su familia que se marchaba a chequear sus notas. Nunca volvió. La familia se enteró de su atentado cuando miraban el telediario.
A las horas, los soldados israelíes a la casa de su familia. Arrestaron al padre de Khalil, que está ahora en una prisión militar israelí fuera del norte de Cisjordania. Por qué y cómo cometió su atentado Abu Khalil sigue siendo un misterio. "Sólo Dios sabe cómo pasó la muralla", dijo un tío, Burhan Abu Khalil. "La Yihad Islámica organiza esas cosas".
Una mañana reciente, equipos de televisión palestinos entraron al patio de la familia. Mientras observaban más de una docena de niños adolescentes, los periodistas hicieron posar a Mahmoud, 14, y Othman, 4, con una foto de su hermano, tratando de captar sus impresiones. Le colocaron a Mahmoud una gorra negra de la Yihad Islámica.
"Coloca la fotografía aquí en tu pecho", dijo el jefe de un equipo a Othman, filmando en video. "¿Qué te dijo, qué te dijo?"
Los niños miraban nerviosos, confundidos. Finalmente, Mahmoud dijo: "Me dijo que rezara".
Wilson informó desde Atil en Cisjordania. John Lancaster en Nueva Delhi y Andy Mosher en Bagdad y Robert Thomason en Washington contribuyeron a este reportaje.
17 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
condenado por hablar
Incitó a la guerra santa, pero nunca cometió actos de violencia, ni él ni sus seguidores. Editorial de Washington Post.
La semana pasada Ali al-Timimi fue condenado por un tribunal federal de Alexandria a pasar el resto de su vida en prisión. Timimi era el líder espiritual de un grupo de candidatos a yihadistas de Virginia, que quería, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, levantarse en armas a nombre de los talibanes. Su delito no fue ningún acto de terrorismo o violencia, sino haber leído una serie de discursos que los fiscales dijeron -y un jurado les encontró razón- habían incitado a sus seguidores a adiestrarse para la guerra contra Estados Unidos. Algunos empezaron a jugar paintball. Otros asistieron a campos de adiestramiento terroristas. Pero ninguno en realidad atacó a tropas americanas ni a sus aliados. En otras palabras, Timimi ha sido sentenciado a cadena perpetua por decir cosas que nunca fueron puestas en práctica.
No queremos decir que esta condena sea necesariamente impropia. Incitar a un delito, incluso si es oralmente, no es algo que proteja la Primera Enmienda, y Timimi claramente instruyó a sus seguidores, inmediatamente tras el 11 de Septiembre, a unirse a la guerra en Afganistán. El jurado evidentemente concluyó que las palabras de Timimi no eran solamente una expresión de sus creencias políticas o religiosas sino que fueron una solicitación activa de una conducta delictiva por alguien que era admirado por un grupo de gente que intentó llevar a cabo sus deseos.
Sin embargo, la sentencia -obligada por las leyes federales de sentencias mínimas obligatorias- es demasiado severa. Las palabras de Timimi fueron aberrantes, y sus intenciones pueden haber sido malas. Pero ser condenado a prisión perpetua por llamar a una guerra santa que no se llevó a cabo es excesivo. La juez de distrito Leonie M. Brinkema, al leer la sentencia, la calificó de "muy draconiana". Es verdad que otros miembros del grupo yihadista que jugaba paintball también han recibido sentencias dramáticamente largas, pero eso es difícilmente una excusa. Las leyes de sentencias mínimas obligatorias no proporciona a los jueces discreción para distinguir entre delitos graves e intentos que, cualquiera sea su motivación, no produjeron ningún resultado. Incluso en casos de seguridad nacional, las sentencias federales deben buscar un mejor equilibrio.
17 de julio de 2005
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La semana pasada Ali al-Timimi fue condenado por un tribunal federal de Alexandria a pasar el resto de su vida en prisión. Timimi era el líder espiritual de un grupo de candidatos a yihadistas de Virginia, que quería, después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, levantarse en armas a nombre de los talibanes. Su delito no fue ningún acto de terrorismo o violencia, sino haber leído una serie de discursos que los fiscales dijeron -y un jurado les encontró razón- habían incitado a sus seguidores a adiestrarse para la guerra contra Estados Unidos. Algunos empezaron a jugar paintball. Otros asistieron a campos de adiestramiento terroristas. Pero ninguno en realidad atacó a tropas americanas ni a sus aliados. En otras palabras, Timimi ha sido sentenciado a cadena perpetua por decir cosas que nunca fueron puestas en práctica.No queremos decir que esta condena sea necesariamente impropia. Incitar a un delito, incluso si es oralmente, no es algo que proteja la Primera Enmienda, y Timimi claramente instruyó a sus seguidores, inmediatamente tras el 11 de Septiembre, a unirse a la guerra en Afganistán. El jurado evidentemente concluyó que las palabras de Timimi no eran solamente una expresión de sus creencias políticas o religiosas sino que fueron una solicitación activa de una conducta delictiva por alguien que era admirado por un grupo de gente que intentó llevar a cabo sus deseos.
Sin embargo, la sentencia -obligada por las leyes federales de sentencias mínimas obligatorias- es demasiado severa. Las palabras de Timimi fueron aberrantes, y sus intenciones pueden haber sido malas. Pero ser condenado a prisión perpetua por llamar a una guerra santa que no se llevó a cabo es excesivo. La juez de distrito Leonie M. Brinkema, al leer la sentencia, la calificó de "muy draconiana". Es verdad que otros miembros del grupo yihadista que jugaba paintball también han recibido sentencias dramáticamente largas, pero eso es difícilmente una excusa. Las leyes de sentencias mínimas obligatorias no proporciona a los jueces discreción para distinguir entre delitos graves e intentos que, cualquiera sea su motivación, no produjeron ningún resultado. Incluso en casos de seguridad nacional, las sentencias federales deben buscar un mejor equilibrio.
17 de julio de 2005
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menos simpatía por terror
[Robin Wright] Sondeo constata en países musulmanes menos simpatía por acciones terroristas.
El prestigio de Osama bin Laden ha caído significativamente en algunos países musulmanes claves, mientras que la simpatía por los atentados suicidas y otros actos de violencia ha "disminuido dramáticanente", de acuerdo a un nuevo sondeo dado a conocer hoy.
En un sorprendente hallazgo, poblaciones predominantemente europeas en una muestra de seis países norafricanos, de Oriente Medio y asiáticos, también comparten "en un grado considerable" la preocupación sobre el extremismo islámico en los países occidentales, según el sondeo. Muchos en esos países musulmanes lo consideran una amenaza para su propio país, concluyó el sondeo.
"La mayoría de las opiniones públicas musulmanas están expresando menos apoyo al terrorismo que en el pasado. La confianza en Osama bin Laden ha decaído marcadamente en algunos países, y menos gente cree que los atentados suicidas contra civiles se justifiquen en defensa del islam", concluye el Pew Global Attitudes Project [Proyecto Actitudes Globales Pew].
En comparación con encuestas previas, el nuevo sondeo también constató crecientes mayorías de musulmanes entrevistados hoy que dicen que la democracia puede funcionar en sus países y no es solamente un sistema político para Occidente. El apoyo de la democracia fue de 80 por ciento en Indonesia, Jordania, el Líbano y Marruecos; en Pakistán y Turquía, donde cantidades significativas de encuestados estuvieron inseguros, alcanzó un 43 y un 48 por cientos respectivamente.
"No están fingiendo. Están diciendo claramente que quieren un poder judicial independiente, libertad de expresión y más de un partido en las elecciones. No era un concepto vago", dijo Andrew Kohut, presidente del Centro de Investigación Pew y director del proyecto. "Las ideas estadounidenses y occidentales sobre la democracia se han extendido por todo el mundo y también en el mundo musulmán".
Al mismo tiempo, empero, la mayoría de los musulmanes encuestados creen que el islam está jugando un creciente rol en política, lo que ven como un cambio positivo en respuesta a problemas económicos, creciente inmoralidad y preocupación sobre la influencia occidental. Jordania fue la única excepción a esa tendencia.
Los resultados de la encuesta indican que crecientes números de musulmanes marcan una diferencia entre la influencia benévola de los valores islámicos en la política y el uso de la religión para justificar los atentados. "La gente que cree que el islam juega un importante papel en la vida política, es la más preocupada sobre el extremismo", dijo Kohut en una entrevista.
Sin embargo, sólidas mayorías en cinco de los seis países musulmanes encuestados -Indonesia, Jordania, el Líbano, Pakistán y Turquía- también tienen ahora opiniones poco favorables de Estados Unidos. En Marruecos, el sexto, las opiniones están divididas. Los gobiernos de los seis países son aliados de Estados Unidos y receptores de ayuda norteamericana.
La encuesta, realizada de abril a mediados de junio y antes de los atentados de Londres, entrevistó a 17.000 personas en los seis países predominantemente musulmanes y de 11 importantes países occidentales y asiáticos, incluyendo a Estados Unidos, en opiniones sobre el islam, los países musulmanes y la violencia extremista. El proyecto independiente es co-dirigido por la ex ministro de Asuntos Exteriores, Madeleine Albright, y el ex senador republicano John Danforth. Desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el proyecto Pew ha medido opiniones en el mundo musulmán.
El sondeo constató sólo un 2 por ciento de la gente entrevistada en el Líbano y 7 por ciento en Turquía expresaron confianza de que bin Laden "haría lo correcto en cuestiones internacionales", mientras la confianza en el líder de al Qaeda bajó en Marruecos de casi la mitad a un cuarto de los entrevistados, a 37 por ciento en Indonesia. El prestigio de bin Laden subió en Pakistán ligeramente al 51 por ciento y en Jordania al 60 por ciento.
Al menos tres factores han contribuido al extraordinario cambio de opinión sobre bin Laden y los atentados suicidas -incidentes terroristas en los países musulmanes, un aumento en las opiniones positivas sobre eventos en casa y el paso del tiempo desde el sondeo de 2003, realizado después de la invasión de Iraq, dijo Kohut. A principio de 2003, muchos musulmanes "creían que había una amenaza contra el islam y bin Laden representaba la oposición a Occidente y Estados Unidos", dijo. "Los ánimos se han calmado".
La reducción del apoyo a los atentados suicidas fue mayor en Indonesia, que ha presenciado mortíferos atentados en el Hotel Marriott en Yakarta y un hotel turístico en Bali que afectó seriamente el turismo y la inversión extranjera. El Líbano, Marruecos y Pakistán también sufrieron atentados especialmente sanguinarios desde las últimas encuestas. Jordania fue el único país donde la mayoría de los entrevistados -un 57 por ciento- todavía apoya las acciones terroristas en defensa del islam, posiblemente debido a que la población palestina mayoritaria está vinculada emocionalmente al conflicto con Israel, dijo Kohut.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la división de opinión sobre las religiones. La mayoría de los encuestados en nueve países occidentales, incluyendo Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia y Rusia, dicen que tienen una visión positiva de los musulmanes. Pero los musulmanes entrevistados tienen sentimientos mezclados sobre los cristianos, y los sentimientos anti-judíos son "endémicos", informó el sondeo. Las opiniones en dos países asiáticos -China e India- fueron menos pronunciadas, aunque casi la mitad de los chinos entrevistados miran negativamente a musulmanes y cristianos.
En contraste con los países musulmanes, el sondeo de Pew constató que la mayoría de los entrevistados en Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, India, Holanda, Rusia y España creen firmemente que las minorías musulmanas quieren conservar una identidad distintiva en esos países no-musulmanes.
15 de julio de 2005
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El prestigio de Osama bin Laden ha caído significativamente en algunos países musulmanes claves, mientras que la simpatía por los atentados suicidas y otros actos de violencia ha "disminuido dramáticanente", de acuerdo a un nuevo sondeo dado a conocer hoy.En un sorprendente hallazgo, poblaciones predominantemente europeas en una muestra de seis países norafricanos, de Oriente Medio y asiáticos, también comparten "en un grado considerable" la preocupación sobre el extremismo islámico en los países occidentales, según el sondeo. Muchos en esos países musulmanes lo consideran una amenaza para su propio país, concluyó el sondeo.
"La mayoría de las opiniones públicas musulmanas están expresando menos apoyo al terrorismo que en el pasado. La confianza en Osama bin Laden ha decaído marcadamente en algunos países, y menos gente cree que los atentados suicidas contra civiles se justifiquen en defensa del islam", concluye el Pew Global Attitudes Project [Proyecto Actitudes Globales Pew].
En comparación con encuestas previas, el nuevo sondeo también constató crecientes mayorías de musulmanes entrevistados hoy que dicen que la democracia puede funcionar en sus países y no es solamente un sistema político para Occidente. El apoyo de la democracia fue de 80 por ciento en Indonesia, Jordania, el Líbano y Marruecos; en Pakistán y Turquía, donde cantidades significativas de encuestados estuvieron inseguros, alcanzó un 43 y un 48 por cientos respectivamente.
"No están fingiendo. Están diciendo claramente que quieren un poder judicial independiente, libertad de expresión y más de un partido en las elecciones. No era un concepto vago", dijo Andrew Kohut, presidente del Centro de Investigación Pew y director del proyecto. "Las ideas estadounidenses y occidentales sobre la democracia se han extendido por todo el mundo y también en el mundo musulmán".
Al mismo tiempo, empero, la mayoría de los musulmanes encuestados creen que el islam está jugando un creciente rol en política, lo que ven como un cambio positivo en respuesta a problemas económicos, creciente inmoralidad y preocupación sobre la influencia occidental. Jordania fue la única excepción a esa tendencia.
Los resultados de la encuesta indican que crecientes números de musulmanes marcan una diferencia entre la influencia benévola de los valores islámicos en la política y el uso de la religión para justificar los atentados. "La gente que cree que el islam juega un importante papel en la vida política, es la más preocupada sobre el extremismo", dijo Kohut en una entrevista.
Sin embargo, sólidas mayorías en cinco de los seis países musulmanes encuestados -Indonesia, Jordania, el Líbano, Pakistán y Turquía- también tienen ahora opiniones poco favorables de Estados Unidos. En Marruecos, el sexto, las opiniones están divididas. Los gobiernos de los seis países son aliados de Estados Unidos y receptores de ayuda norteamericana.
La encuesta, realizada de abril a mediados de junio y antes de los atentados de Londres, entrevistó a 17.000 personas en los seis países predominantemente musulmanes y de 11 importantes países occidentales y asiáticos, incluyendo a Estados Unidos, en opiniones sobre el islam, los países musulmanes y la violencia extremista. El proyecto independiente es co-dirigido por la ex ministro de Asuntos Exteriores, Madeleine Albright, y el ex senador republicano John Danforth. Desde los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el proyecto Pew ha medido opiniones en el mundo musulmán.
El sondeo constató sólo un 2 por ciento de la gente entrevistada en el Líbano y 7 por ciento en Turquía expresaron confianza de que bin Laden "haría lo correcto en cuestiones internacionales", mientras la confianza en el líder de al Qaeda bajó en Marruecos de casi la mitad a un cuarto de los entrevistados, a 37 por ciento en Indonesia. El prestigio de bin Laden subió en Pakistán ligeramente al 51 por ciento y en Jordania al 60 por ciento.
Al menos tres factores han contribuido al extraordinario cambio de opinión sobre bin Laden y los atentados suicidas -incidentes terroristas en los países musulmanes, un aumento en las opiniones positivas sobre eventos en casa y el paso del tiempo desde el sondeo de 2003, realizado después de la invasión de Iraq, dijo Kohut. A principio de 2003, muchos musulmanes "creían que había una amenaza contra el islam y bin Laden representaba la oposición a Occidente y Estados Unidos", dijo. "Los ánimos se han calmado".
La reducción del apoyo a los atentados suicidas fue mayor en Indonesia, que ha presenciado mortíferos atentados en el Hotel Marriott en Yakarta y un hotel turístico en Bali que afectó seriamente el turismo y la inversión extranjera. El Líbano, Marruecos y Pakistán también sufrieron atentados especialmente sanguinarios desde las últimas encuestas. Jordania fue el único país donde la mayoría de los entrevistados -un 57 por ciento- todavía apoya las acciones terroristas en defensa del islam, posiblemente debido a que la población palestina mayoritaria está vinculada emocionalmente al conflicto con Israel, dijo Kohut.
Uno de los hallazgos más sorprendentes fue la división de opinión sobre las religiones. La mayoría de los encuestados en nueve países occidentales, incluyendo Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Francia y Rusia, dicen que tienen una visión positiva de los musulmanes. Pero los musulmanes entrevistados tienen sentimientos mezclados sobre los cristianos, y los sentimientos anti-judíos son "endémicos", informó el sondeo. Las opiniones en dos países asiáticos -China e India- fueron menos pronunciadas, aunque casi la mitad de los chinos entrevistados miran negativamente a musulmanes y cristianos.
En contraste con los países musulmanes, el sondeo de Pew constató que la mayoría de los entrevistados en Gran Bretaña, Canadá, Francia, Alemania, India, Holanda, Rusia y España creen firmemente que las minorías musulmanas quieren conservar una identidad distintiva en esos países no-musulmanes.
15 de julio de 2005
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reino unido con miedo
[Glenn Frankel y Ellen Knickmeyer] Se cumplieron los temores de los musulmanes en Gran Bretaña. Musulmán brutalmente asesinado.
Londres, Gran Bretaña. Los servicios de seguridad británicos, políticos y líderes de la comunidad musulmana respondieron con indignación y pesar el miércoles ante lo que algunos musulmanes llaman su peor pesadilla: la revelación de que los cuatro terroristas sospechosos de las explosiones en Londres son terroristas suicidas musulmanes británicos.
Los diarios publicaron copias del certificado de nacimiento de uno de ellos, Shehzad Tanweer, 22, enfatizando que él y sus supuestos cómplices eran nacidos y criados en Gran Bretaña. Analistas de seguridad dijeron que el hecho de que los hombres aparentemente no tuvieran antecedentes criminales y no aparecieran en documentos de la inteligencia dificultaría la tarea de localizar la red antes de que vuelva a golpear.
Líderes de la comunidad musulmana del país de 1.6 millones de personas meditaron en público sobre cómo era posible que jóvenes de familias relativamente acomodadas se hubieran enajenado tanto de la sociedad y fueran tan fanáticos que supuestamente llevaron a cabo los atentados que mataron al menos a 52 personas e hirieron a otras 700. Observaron que desde los atentados se han reportado más de 100 incidentes de amenazas y ataques, incluyendo el asesinato de un musulmán.
"La gente de la comunidad está desesperada y preguntándose: ¿Qué pudimos haber hecho para impedirlo?", dijo Azzam Tamimi, líder de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña, que calificó la perspectiva de terroristas suicidas británicos como una pesadilla. "Hemos estado trabajando duro con los enlaces de las autoridades en los últimos cuatro o cinco años... con varias agencias y hemos organizado y supervisado las actividades de los jóvenes. Y todavía ocurrió esto".
Los sospechosos llevaban identificaciones como tarjetas de crédito y licencias de conducir al lugar de los atentados. Los investigadores creen que querían ser identificados y estaban determinados a morir, aunque tenían sofisticados aparatos de coordinación y pudieron haber detonado los explosivos sin estar presentes.
"Fue casi un suicidio gratuito, y en muchos aspectos eso es lo peor de todo esto", dijo Michael Clarke, director del Instituto de Política Internacional en el King's College de Londres. "La mayoría de planes terroristas incluyen una planificación de la fuga posterior, y los terroristas suicidas no tienen que hacer eso".
Clarke y otros analistas dijeron que los terroristas deben haber tenido apoyo externo en la planificación del atentado, para la obtención de los explosivos, la organización de la logística y la mantención de un fuerte compromiso ideológico.
"Está claro que tuvieron una enorme red de apoyo y que ha funcionado tan en silencio que los servicios de seguridad no captaron ninguna pista", dijo Clarke. "Y casi con toda seguridad esto no es más que la punta del iceberg. Pueden volver a golpear".
En la mañana el primer ministro Tony Blair se reunió con miembros musulmanes del parlamento y anunció a la Cámara de los Comunes que su gobierno propondrá leyes en los próximos meses destinada a penalizar la incitación al odio y al terrorismo. Blair dijo que también quería reforzar las atribuciones del gobierno para impedir la entrada al país de supuestos incitadores y deportar a no-ciudadanos comprometidos en tales actividades.
Pero Blair agregó: "Creo que todos sabemos que sólo con medidas de seguridad no vamos a solucionar esto. Este no es un acto criminal aislado: es una ideología extrema y maligna cuyas raíces se encuentran en una interpretación pervertida y perniciosa de la religión musulmana".
Shahid Malik, miembro del parlamento de Dewsbury, un suburbio al sur de Leeds, donde vivía uno de los supuestos terroristas, dijo a la Cámara de Comunes que la revelación de sus identidades representaba "el más profundo reto que enfrenta la comunidad británico-musulmana".
""Este es un momento definitorio de este país" , agregó. "La condena no es suficiente, y los británicos musulmanes deben, y creo que están preparados, hacer frente a las voces del mal".
Varias mezquitas han sido atacadas y ha habido más de 100 incidentes de amenazas y ataques contra musulmanes desde los atentados del 7 de julio, aunque líderes de la comunidad no informaron de un aumento de los atentados el miércoles. El peor incidente tomó lugar el domingo cuando un hombre paquistaní fue golpeado hasta la muerte por jóvenes en Nottingham, en la región de Midlands al norte de Londres.
La policía dijo que Kamal Raza, 48, que estaba visitando a amigos y familiares, fue sacado de una tienda por jóvenes negros que le exigieron que entregara sus cigarrillos, lo fastidiaron llamándole "talibán" y lo atacaron. Nueve personas fueron detenidas en relación con el asesinato.
"Después de las atrocidades, la gente está muy aprehensiva", dijo Inayat Bunglawala, portavoz del Consejo Musulmán de Gran Bretaña. "Ya antes del martes había una serie de atentados contra mezquitas y personas. Simplemente esperamos que las resueltas condenas de las principales organizaciones musulmanas y los loables esfuerzos de la policía sean suficientes para minimizar el contragolpe".
Musulmanes de a pie citaron la muerte de Butt como una razón del temor de la comunidad. Frente a la mezquita del Parque Finsbury, al norte de Londres, Sonora Hajai, 41, ama de casa nacida en Somalia, dijo que "todos tienen miedo", sean musulmanes o no, debido a los atentados y las reacciones violentas. Dijo que estaba pensando en no dejar usar a sus dos hijas de 7 y 9, el pañuelo de cabeza, para reducir los riesgos de ataque.
La mezquita del Parque Finsbury, en el pasado un semillero de radicales y un centro de reclutamiento de voluntarios para adiestrarse en campos en Pakistán y Afganistán, ha sido devuelto a sus supervisores originales, moderados que dicen que tienen fuerte apoyo entre los residentes y feligreses de la zona. En la verja del adyacente Centro Musulmán colgaba una pancarta: "Musulmanes por la paz. Unidos en la condena del terrorismo. Nuestros pensamientos y oraciones están con las víctimas y sus familias".
Incluía un verso del Corán citado a menudo por musulmanes que condenan el terrorismo: "Matar a un inocente es como matar a toda la humanidad".
Muhammad Abdul Bari, presidente de la prominente mezquita de Londres Este en un parte de la ciudad predominantemente musulmana, utilizó las oraciones del mediodía para anunciar la confirmación de la muerte de Shahara Islam, 20, que murió en el bus londinense en que viajaba a su trabajo de cajera de banco. Fue la primera víctima musulmana confirmada.
Bari instó a los fieles a continuar con sus vidas normales. Nos dijo: Levantad la cabeza y moveros en la calle como hombres libres'", dijo Reza Choudhury, 26, un desempleado de padres bangladíes.
Varios otros jóvenes insistieron en que el gobierno británico estaba detrás de los atentados. Otros aceptaron que fueron realizados por musulmanes. Shamin Khan, 24, estudiante de origen paquistaní, condenó los atentados y la violencia en general, pero dijo que los musulmanes estaban siendo oprimidos todos los días en Cisjordania y la Franja de Gaza, y matados en Iraq, y estaban comprensiblemente indignados.
"La gente pregunta por qué están matando a otros musulmanes, y por qué nadie hace nada sobre eso", dijo. Los atentados "están ocurriendo debido a la opresión de los musulmanes", agregó. "La gente no tiene opción: están luchando por la libertad".
Si la policía tiene razón los atentados constituyen el primer atentado suicida musulmán en Europa Occidental. Pero los británicos han participado en operaciones suicidas ellos mismos. Richard C. Reid fue encarcelado de por vida en Estados Unidos por tratar de detonar explosivos metidos en sus zapatos a bordo de un avión de American Airlines con destino a París desde Miami en diciembre de 2001. En 2003, otros dos atacaron el Mike's Place, un bar de Tel Aviv, matando a tres personas. Uno de los atacantes murió en la explosión; el cuerpo del otro fue encontrado en el mar 12 días después.
Tamimi, un académico palestino dijo que presumía que los terroristas -como los atacantes anteriores- estaban indignados por la guerra de Iraq, la ocupación israelí de territorios palestinos y un puñado de otros temas.
"Primero tienes que tener rabia -la ideología sola no hace esto", dijo, refiriéndose a ls atentados en el metro y en el autobús. "Yo también tengo rabia -pero no hacemos eso. El primer principio del islam es que no matamos a inocentes".
14 de julio de 2005
©washington post
©traducción mQh
Londres, Gran Bretaña. Los servicios de seguridad británicos, políticos y líderes de la comunidad musulmana respondieron con indignación y pesar el miércoles ante lo que algunos musulmanes llaman su peor pesadilla: la revelación de que los cuatro terroristas sospechosos de las explosiones en Londres son terroristas suicidas musulmanes británicos.Los diarios publicaron copias del certificado de nacimiento de uno de ellos, Shehzad Tanweer, 22, enfatizando que él y sus supuestos cómplices eran nacidos y criados en Gran Bretaña. Analistas de seguridad dijeron que el hecho de que los hombres aparentemente no tuvieran antecedentes criminales y no aparecieran en documentos de la inteligencia dificultaría la tarea de localizar la red antes de que vuelva a golpear.
Líderes de la comunidad musulmana del país de 1.6 millones de personas meditaron en público sobre cómo era posible que jóvenes de familias relativamente acomodadas se hubieran enajenado tanto de la sociedad y fueran tan fanáticos que supuestamente llevaron a cabo los atentados que mataron al menos a 52 personas e hirieron a otras 700. Observaron que desde los atentados se han reportado más de 100 incidentes de amenazas y ataques, incluyendo el asesinato de un musulmán.
"La gente de la comunidad está desesperada y preguntándose: ¿Qué pudimos haber hecho para impedirlo?", dijo Azzam Tamimi, líder de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña, que calificó la perspectiva de terroristas suicidas británicos como una pesadilla. "Hemos estado trabajando duro con los enlaces de las autoridades en los últimos cuatro o cinco años... con varias agencias y hemos organizado y supervisado las actividades de los jóvenes. Y todavía ocurrió esto".
Los sospechosos llevaban identificaciones como tarjetas de crédito y licencias de conducir al lugar de los atentados. Los investigadores creen que querían ser identificados y estaban determinados a morir, aunque tenían sofisticados aparatos de coordinación y pudieron haber detonado los explosivos sin estar presentes.
"Fue casi un suicidio gratuito, y en muchos aspectos eso es lo peor de todo esto", dijo Michael Clarke, director del Instituto de Política Internacional en el King's College de Londres. "La mayoría de planes terroristas incluyen una planificación de la fuga posterior, y los terroristas suicidas no tienen que hacer eso".
Clarke y otros analistas dijeron que los terroristas deben haber tenido apoyo externo en la planificación del atentado, para la obtención de los explosivos, la organización de la logística y la mantención de un fuerte compromiso ideológico.
"Está claro que tuvieron una enorme red de apoyo y que ha funcionado tan en silencio que los servicios de seguridad no captaron ninguna pista", dijo Clarke. "Y casi con toda seguridad esto no es más que la punta del iceberg. Pueden volver a golpear".
En la mañana el primer ministro Tony Blair se reunió con miembros musulmanes del parlamento y anunció a la Cámara de los Comunes que su gobierno propondrá leyes en los próximos meses destinada a penalizar la incitación al odio y al terrorismo. Blair dijo que también quería reforzar las atribuciones del gobierno para impedir la entrada al país de supuestos incitadores y deportar a no-ciudadanos comprometidos en tales actividades.
Pero Blair agregó: "Creo que todos sabemos que sólo con medidas de seguridad no vamos a solucionar esto. Este no es un acto criminal aislado: es una ideología extrema y maligna cuyas raíces se encuentran en una interpretación pervertida y perniciosa de la religión musulmana".
Shahid Malik, miembro del parlamento de Dewsbury, un suburbio al sur de Leeds, donde vivía uno de los supuestos terroristas, dijo a la Cámara de Comunes que la revelación de sus identidades representaba "el más profundo reto que enfrenta la comunidad británico-musulmana".
""Este es un momento definitorio de este país" , agregó. "La condena no es suficiente, y los británicos musulmanes deben, y creo que están preparados, hacer frente a las voces del mal".
Varias mezquitas han sido atacadas y ha habido más de 100 incidentes de amenazas y ataques contra musulmanes desde los atentados del 7 de julio, aunque líderes de la comunidad no informaron de un aumento de los atentados el miércoles. El peor incidente tomó lugar el domingo cuando un hombre paquistaní fue golpeado hasta la muerte por jóvenes en Nottingham, en la región de Midlands al norte de Londres.
La policía dijo que Kamal Raza, 48, que estaba visitando a amigos y familiares, fue sacado de una tienda por jóvenes negros que le exigieron que entregara sus cigarrillos, lo fastidiaron llamándole "talibán" y lo atacaron. Nueve personas fueron detenidas en relación con el asesinato.
"Después de las atrocidades, la gente está muy aprehensiva", dijo Inayat Bunglawala, portavoz del Consejo Musulmán de Gran Bretaña. "Ya antes del martes había una serie de atentados contra mezquitas y personas. Simplemente esperamos que las resueltas condenas de las principales organizaciones musulmanas y los loables esfuerzos de la policía sean suficientes para minimizar el contragolpe".
Musulmanes de a pie citaron la muerte de Butt como una razón del temor de la comunidad. Frente a la mezquita del Parque Finsbury, al norte de Londres, Sonora Hajai, 41, ama de casa nacida en Somalia, dijo que "todos tienen miedo", sean musulmanes o no, debido a los atentados y las reacciones violentas. Dijo que estaba pensando en no dejar usar a sus dos hijas de 7 y 9, el pañuelo de cabeza, para reducir los riesgos de ataque.
La mezquita del Parque Finsbury, en el pasado un semillero de radicales y un centro de reclutamiento de voluntarios para adiestrarse en campos en Pakistán y Afganistán, ha sido devuelto a sus supervisores originales, moderados que dicen que tienen fuerte apoyo entre los residentes y feligreses de la zona. En la verja del adyacente Centro Musulmán colgaba una pancarta: "Musulmanes por la paz. Unidos en la condena del terrorismo. Nuestros pensamientos y oraciones están con las víctimas y sus familias".
Incluía un verso del Corán citado a menudo por musulmanes que condenan el terrorismo: "Matar a un inocente es como matar a toda la humanidad".
Muhammad Abdul Bari, presidente de la prominente mezquita de Londres Este en un parte de la ciudad predominantemente musulmana, utilizó las oraciones del mediodía para anunciar la confirmación de la muerte de Shahara Islam, 20, que murió en el bus londinense en que viajaba a su trabajo de cajera de banco. Fue la primera víctima musulmana confirmada.
Bari instó a los fieles a continuar con sus vidas normales. Nos dijo: Levantad la cabeza y moveros en la calle como hombres libres'", dijo Reza Choudhury, 26, un desempleado de padres bangladíes.
Varios otros jóvenes insistieron en que el gobierno británico estaba detrás de los atentados. Otros aceptaron que fueron realizados por musulmanes. Shamin Khan, 24, estudiante de origen paquistaní, condenó los atentados y la violencia en general, pero dijo que los musulmanes estaban siendo oprimidos todos los días en Cisjordania y la Franja de Gaza, y matados en Iraq, y estaban comprensiblemente indignados.
"La gente pregunta por qué están matando a otros musulmanes, y por qué nadie hace nada sobre eso", dijo. Los atentados "están ocurriendo debido a la opresión de los musulmanes", agregó. "La gente no tiene opción: están luchando por la libertad".
Si la policía tiene razón los atentados constituyen el primer atentado suicida musulmán en Europa Occidental. Pero los británicos han participado en operaciones suicidas ellos mismos. Richard C. Reid fue encarcelado de por vida en Estados Unidos por tratar de detonar explosivos metidos en sus zapatos a bordo de un avión de American Airlines con destino a París desde Miami en diciembre de 2001. En 2003, otros dos atacaron el Mike's Place, un bar de Tel Aviv, matando a tres personas. Uno de los atacantes murió en la explosión; el cuerpo del otro fue encontrado en el mar 12 días después.
Tamimi, un académico palestino dijo que presumía que los terroristas -como los atacantes anteriores- estaban indignados por la guerra de Iraq, la ocupación israelí de territorios palestinos y un puñado de otros temas.
"Primero tienes que tener rabia -la ideología sola no hace esto", dijo, refiriéndose a ls atentados en el metro y en el autobús. "Yo también tengo rabia -pero no hacemos eso. El primer principio del islam es que no matamos a inocentes".
14 de julio de 2005
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perpetua por odio
[Matthew Barakatt] Por apología de la violencia.
Alexandría, Virginia, Estados Unidos. Un prominente clérigo musulmán que después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 exhortó a sus seguidores a unirse a los talibanes y luchar contra las tropas norteamericanas fue condenado el miércoles a cadena perpetua.
Ali al-Timimi, de Fairfax, fue sentenciado en abril de incitar a otros a librar una guerra contra Estados Unidos, llamándoles a ayudar a los talibanes, e induciendo a otros a usar de fuego en violación de leyes federales.
El clérigo se dirigió al tribunal durante 10 minutos antes de su sentencia.
"No admitiré culpa ni pediré clemencia a su país. Simplemente lo hago porque soy inocente", dijo al-Timimi.
El fiscal estadounidense Gordon Kromberg dijo que al-Timimi "odia a Estados Unidos" y ha llamado a su destrucción.
"Este país le permite hacer eso", dijo Kromberg. "Pero no se le permite la traición. Merece todos los días de su condena".
La juez de distrito Leonie Brinkema dijo que las evidencias justificaban la sentencia de por vida. La juez había dejado antes abierta la posibilidad de que dejaría fuera algunos de los cargos.
Unos 50 partidarios asistieron al tribunal de al-Timimi, que hizo señas a su esposa cuando era escoltado fuera de la corte. Ella se negó a hacer comentarios.
Los fiscales describieron a al-Timimi, un ciudadano nativo de Estados Unidos, disfruta de prestigio de estrella' entre sus seguidores, que escuchan frecuentemente sus sermones en una pequeña mezquita en Falls Church.
En especial, dijeron los fiscales, el acusado ejercía una enorme influencia entre un grupo de jóvenes musulmanes al norte de Virginia, que jugaban a las guerras de pinturas en 2000 y 2001. Las autoridades dijeron que formaban una "red yihadista de Virginia" adiestrándose para la guerra santa en todo el planeta.
Nueve miembros del grupo han sido condenados por su papel en la conspiración, con sentencia de prisión de tres años a cadena perpetua.
Los abogados de al-Timimi dijeron que su defendido se había limitado a sugerir que los musulmanes podrían querer marcharse de Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001, debido a las potenciales repercusiones para ellos.
Pero lo acusaron de decir a un grupo de jóvenes musulmanes, apenas días después del ataque que se acercaba una apocalíptica guerra entre musulmanes e infieles y que los musulmanes estaban obligados a participar en la guerra santa. Dijo al grupo que era obligatorio defender a los talibanes y que las tropas norteamericanas eran un blanco legítimo, de acuerdo a documentos judiciales.
Varios de los hombres que escucharon los discursos de al-Timimi viajaron días después de Pakistán y empezaron a recibir adiestramiento de un grupo militante islámico llamado Lashkar-e-Taiba, dijeron funcionarios. Algunos declararon que su objetivo era adiestrarse para poder pelear junto a los talibanes, aunque ninguno de ellos logró llegar a Afganistán.
14 de julio de 2005
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Alexandría, Virginia, Estados Unidos. Un prominente clérigo musulmán que después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 exhortó a sus seguidores a unirse a los talibanes y luchar contra las tropas norteamericanas fue condenado el miércoles a cadena perpetua.Ali al-Timimi, de Fairfax, fue sentenciado en abril de incitar a otros a librar una guerra contra Estados Unidos, llamándoles a ayudar a los talibanes, e induciendo a otros a usar de fuego en violación de leyes federales.
El clérigo se dirigió al tribunal durante 10 minutos antes de su sentencia.
"No admitiré culpa ni pediré clemencia a su país. Simplemente lo hago porque soy inocente", dijo al-Timimi.
El fiscal estadounidense Gordon Kromberg dijo que al-Timimi "odia a Estados Unidos" y ha llamado a su destrucción.
"Este país le permite hacer eso", dijo Kromberg. "Pero no se le permite la traición. Merece todos los días de su condena".
La juez de distrito Leonie Brinkema dijo que las evidencias justificaban la sentencia de por vida. La juez había dejado antes abierta la posibilidad de que dejaría fuera algunos de los cargos.
Unos 50 partidarios asistieron al tribunal de al-Timimi, que hizo señas a su esposa cuando era escoltado fuera de la corte. Ella se negó a hacer comentarios.
Los fiscales describieron a al-Timimi, un ciudadano nativo de Estados Unidos, disfruta de prestigio de estrella' entre sus seguidores, que escuchan frecuentemente sus sermones en una pequeña mezquita en Falls Church.
En especial, dijeron los fiscales, el acusado ejercía una enorme influencia entre un grupo de jóvenes musulmanes al norte de Virginia, que jugaban a las guerras de pinturas en 2000 y 2001. Las autoridades dijeron que formaban una "red yihadista de Virginia" adiestrándose para la guerra santa en todo el planeta.
Nueve miembros del grupo han sido condenados por su papel en la conspiración, con sentencia de prisión de tres años a cadena perpetua.
Los abogados de al-Timimi dijeron que su defendido se había limitado a sugerir que los musulmanes podrían querer marcharse de Estados Unidos después del 11 de septiembre de 2001, debido a las potenciales repercusiones para ellos.
Pero lo acusaron de decir a un grupo de jóvenes musulmanes, apenas días después del ataque que se acercaba una apocalíptica guerra entre musulmanes e infieles y que los musulmanes estaban obligados a participar en la guerra santa. Dijo al grupo que era obligatorio defender a los talibanes y que las tropas norteamericanas eran un blanco legítimo, de acuerdo a documentos judiciales.
Varios de los hombres que escucharon los discursos de al-Timimi viajaron días después de Pakistán y empezaron a recibir adiestramiento de un grupo militante islámico llamado Lashkar-e-Taiba, dijeron funcionarios. Algunos declararon que su objetivo era adiestrarse para poder pelear junto a los talibanes, aunque ninguno de ellos logró llegar a Afganistán.
14 de julio de 2005
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el peor pero
[Jefferson Morley] Musulmanes deben luchar contra imagen terrorista.
Shahera Akther Islam, 21, tenía una cita con el dentista el jueves pasado, informa el Guardian en su página dedicada a las víctimas de los atentados del 7 de julio en Londres. Desde entonces no se sabe nada de ella. Shahera personificaba el Londres multicultural, de acuerdo al Times. Musulmana devota, y dedicada compradora, era "feliz con una hijab lo mismo que con tacos altos".
"Ahora la familia de Shahera Akther Islam teme que ha sido asesinada en nombre de la religión que adoraba, por terroristas determinados a destruir su muy británico modo de vida", decía el diario londinense.
La aparente muerte de Shahera destacó el peaje que los atentados terroristas se han cobrado con los musulmanes británicos y el islam en general. Pero tras los atentados que mataron al menos a 52 personas y dejaron heridas a 700, comentaristas en los medios online se preguntan si acaso es legítimo discutir sobre los civiles asesinados en Londres sin discutir al mismo tiempo los civiles matados en Iraq, Afganistán y Palestina.
Azzam Al-Tamimi, director del Instituto del Pensamiento Político Islámico, de Londres, dijo que el contexto político de los atentados "es la participación de Gran Bretaña en una guerra opresora e injusta contra los pueblos afgano e iraquí". En una entrevista por televisión árabe el jueves, disponible a través de Instituto de Investigación de los Medios en Oriente Medio MEMRI, Tamimi dijo: "El contexto es la participación de Gran Bretaña, al lado de Estados Unidos, en la detención y persecución de un enorme grupo de musulmanes. Creo que este contexto debe ser tomado en cuenta a partir de mañana, si Alá quiere".
En el diario árabe Al Hayat, el columnista Maher Othman habla por muchos árabes cuando dice que el asesinato de civiles inocentes es un crimen "igual si es perpetrado por los militantes armados con explosivos y creencias fanáticas extremistas, o cometido por países con ejércitos, armas potentes y modernas, aéreas y marítimas, o gobiernos que no se preocupan de la seguridad de civiles extranjeros, especialmente si pertenecen a países con enormes reservas de petróleo".
Esas declaraciones son de hecho una racionalización del terrorismo, dice la periodista Eltahawy, en Asharq Alawsat, un sitio de noticias panárabe con sede en Londres.
"Las declaraciones de grupos y dirigentes musulmanes que leemos toda vez que se comete un atentado terrorista ya suenan anticuadas y repetitivas", dijo. "Me preocupa que Londres no crea en las condenas que comienzan diciendo que el "islam prohíbe este tipo de ataques contra gente inocente' y terminan con pero debemos interpretarlo en el contexto de Iraq y Afganistán y (cualquier otro lugar donde creas que los musulmanes han sufrido una injusticia)'. Eso pero' será siempre nuestro peor enemigo.
Abd al-Bari Atwan, editor del diario de lengua árabe Al-Quds Al-Arabi, dice que el vínculo es inevitable.
"No estamos justificando el ataque; más bien, lo estamos interpretando y analizando", escribió en una columna traducida por MEMRI. "La guerra es la guerra, y el terrorismo es uno de sus medios, sea misiles y bombarderos o bombas colocadas en un tren o en un autobús del transporte público llevando pasajeros inocentes a su trabajo.
"Vivimos en una era en que el temor y el terror reinan, un terror que nos fue impuesto por la estúpida política estadounidense que no reconoce otro diálogo que la guerra y la destrucción", escribió.
"Nos identificamos completamente con las víctimas de las explosiones en Londres, como nos identificamos con la familia del embajador egipcio en Bagdad, Ihab Al-Sharif, que fue asesinado por un grupo que pertenece a la organización Al-Qa'ida. Pero -y no hay escapatoria de este pero'-, ¿no fue Estados Unidos el que obligó al régimen egipcio a normalizar relaciones con el gobierno ilegítimo de Iraq, y abrir allá una embajada?"
Los editores de Azzman, un diario de Bagdad, dice que el mundo árabe no puede progresar a menos que rechace explícitamente la "cultura del odio" de los terroristas.
"Las condiciones en los mundos árabe y musulmán no mejorarán nunca hasta la emergencia de una fuerza que grite clara y públicamente basta' a los que han secuestrado el islam y lo explotan como un pretexto para realizar atentados terroristas dentro y fuera de los países musulmanes", escribieron el domingo.
"Los atentados de Londres son crímenes contra la humanidad y la civilización y merecen ser condenados por los musulmanes para demostrar al mundo que no tienen nada que ver con los autores de esos actos".
Parece que los líderes musulmanes están cada vez más de acuerdo. En una entrevista con Islam Online, el académico musulmán Yusuf Al-Qaradawi enfatizó que esas acciones son contrarias a las enseñanzas del islam. "Incluso en tiempos de guerra, cuando ejércitos de países se enfrentan frente a frente, no es permisible matar a mujeres, niños, viejos, sacerdotes, campesinos y comerciantes; gente que hoy llamamos civiles", dijo.
El jeque Mohammad Sayyed Tantawi, de la Universidad del Gran Imán en al-Azhar en Egipto, rechazó la posibilidad de que los atentados fueron un intento de presionar al primer ministro británico Tony Blair a retirar las tropas del Iraq ocupado.
"Es ilógico", dijo, "y no puede ser el motivo para asesinar a civiles inocentes".
Para estos clérigos, el contexto no es irrelevante ni es una excusa. El asesinato de musulmanes en Iraq, Afganistán y Palestina simplemente no puede justificar el asesinato de Shahera Akther Islam.
13 de julio de 2005
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Shahera Akther Islam, 21, tenía una cita con el dentista el jueves pasado, informa el Guardian en su página dedicada a las víctimas de los atentados del 7 de julio en Londres. Desde entonces no se sabe nada de ella. Shahera personificaba el Londres multicultural, de acuerdo al Times. Musulmana devota, y dedicada compradora, era "feliz con una hijab lo mismo que con tacos altos"."Ahora la familia de Shahera Akther Islam teme que ha sido asesinada en nombre de la religión que adoraba, por terroristas determinados a destruir su muy británico modo de vida", decía el diario londinense.
La aparente muerte de Shahera destacó el peaje que los atentados terroristas se han cobrado con los musulmanes británicos y el islam en general. Pero tras los atentados que mataron al menos a 52 personas y dejaron heridas a 700, comentaristas en los medios online se preguntan si acaso es legítimo discutir sobre los civiles asesinados en Londres sin discutir al mismo tiempo los civiles matados en Iraq, Afganistán y Palestina.
Azzam Al-Tamimi, director del Instituto del Pensamiento Político Islámico, de Londres, dijo que el contexto político de los atentados "es la participación de Gran Bretaña en una guerra opresora e injusta contra los pueblos afgano e iraquí". En una entrevista por televisión árabe el jueves, disponible a través de Instituto de Investigación de los Medios en Oriente Medio MEMRI, Tamimi dijo: "El contexto es la participación de Gran Bretaña, al lado de Estados Unidos, en la detención y persecución de un enorme grupo de musulmanes. Creo que este contexto debe ser tomado en cuenta a partir de mañana, si Alá quiere".
En el diario árabe Al Hayat, el columnista Maher Othman habla por muchos árabes cuando dice que el asesinato de civiles inocentes es un crimen "igual si es perpetrado por los militantes armados con explosivos y creencias fanáticas extremistas, o cometido por países con ejércitos, armas potentes y modernas, aéreas y marítimas, o gobiernos que no se preocupan de la seguridad de civiles extranjeros, especialmente si pertenecen a países con enormes reservas de petróleo".
Esas declaraciones son de hecho una racionalización del terrorismo, dice la periodista Eltahawy, en Asharq Alawsat, un sitio de noticias panárabe con sede en Londres.
"Las declaraciones de grupos y dirigentes musulmanes que leemos toda vez que se comete un atentado terrorista ya suenan anticuadas y repetitivas", dijo. "Me preocupa que Londres no crea en las condenas que comienzan diciendo que el "islam prohíbe este tipo de ataques contra gente inocente' y terminan con pero debemos interpretarlo en el contexto de Iraq y Afganistán y (cualquier otro lugar donde creas que los musulmanes han sufrido una injusticia)'. Eso pero' será siempre nuestro peor enemigo.
Abd al-Bari Atwan, editor del diario de lengua árabe Al-Quds Al-Arabi, dice que el vínculo es inevitable.
"No estamos justificando el ataque; más bien, lo estamos interpretando y analizando", escribió en una columna traducida por MEMRI. "La guerra es la guerra, y el terrorismo es uno de sus medios, sea misiles y bombarderos o bombas colocadas en un tren o en un autobús del transporte público llevando pasajeros inocentes a su trabajo.
"Vivimos en una era en que el temor y el terror reinan, un terror que nos fue impuesto por la estúpida política estadounidense que no reconoce otro diálogo que la guerra y la destrucción", escribió.
"Nos identificamos completamente con las víctimas de las explosiones en Londres, como nos identificamos con la familia del embajador egipcio en Bagdad, Ihab Al-Sharif, que fue asesinado por un grupo que pertenece a la organización Al-Qa'ida. Pero -y no hay escapatoria de este pero'-, ¿no fue Estados Unidos el que obligó al régimen egipcio a normalizar relaciones con el gobierno ilegítimo de Iraq, y abrir allá una embajada?"
Los editores de Azzman, un diario de Bagdad, dice que el mundo árabe no puede progresar a menos que rechace explícitamente la "cultura del odio" de los terroristas.
"Las condiciones en los mundos árabe y musulmán no mejorarán nunca hasta la emergencia de una fuerza que grite clara y públicamente basta' a los que han secuestrado el islam y lo explotan como un pretexto para realizar atentados terroristas dentro y fuera de los países musulmanes", escribieron el domingo.
"Los atentados de Londres son crímenes contra la humanidad y la civilización y merecen ser condenados por los musulmanes para demostrar al mundo que no tienen nada que ver con los autores de esos actos".
Parece que los líderes musulmanes están cada vez más de acuerdo. En una entrevista con Islam Online, el académico musulmán Yusuf Al-Qaradawi enfatizó que esas acciones son contrarias a las enseñanzas del islam. "Incluso en tiempos de guerra, cuando ejércitos de países se enfrentan frente a frente, no es permisible matar a mujeres, niños, viejos, sacerdotes, campesinos y comerciantes; gente que hoy llamamos civiles", dijo.
El jeque Mohammad Sayyed Tantawi, de la Universidad del Gran Imán en al-Azhar en Egipto, rechazó la posibilidad de que los atentados fueron un intento de presionar al primer ministro británico Tony Blair a retirar las tropas del Iraq ocupado.
"Es ilógico", dijo, "y no puede ser el motivo para asesinar a civiles inocentes".
Para estos clérigos, el contexto no es irrelevante ni es una excusa. El asesinato de musulmanes en Iraq, Afganistán y Palestina simplemente no puede justificar el asesinato de Shahera Akther Islam.
13 de julio de 2005
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