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misteriosa liberación de terrorista


[Craig Whitlock] El detenido marroquí ayudó a escapar a bin Laden.
Rabat, Marruecos. Durante más de una década Osama bin Laden contó con pocos soldados más dedicados que Abdallah Tabarak. Un ex empleado del tránsito marroquí, Tabarak fue guardaespaldas del cabecilla de al Qaeda, trabajó en su granja en Sudán y participó en un negocio de contrabando de piedras preciosas en Afganistán, según se lee en actas judiciales.
Durante la batalla de Tora Bora en diciembre de 2001, cuando los jefes de al Qaeda fueron rodeados por las tropas estadounidenses, Tabarak se sacrificó a sí mismo para facilitar su escape. Huyó hacia la frontera paquistaní utilizando el celular de Osama bin Laden, mientras bin Laden y los otros huían en la otra dirección.
Tabarak fue capturado y trasladado a la base naval estadounidense en Bahía Guantánamo, Cuba, donde fue clasificado como un prisionero de tanto valor que el Pentágono se negó repetidas veces a permitir que fuera visitado por el Comité Internacional de la Cruz Roja. Luego, después de pasar tres años y medio en la base, fue liberado repentinamente.
Hoy, el leal militante de al Qaeda, conocido localmente como "el emir" de Guantánamo, pasea por las calles de su viejo vecindario cerca de Casablanca, más o menos como un hombre libre. En una decisión que ni el Pentágono ni funcionarios marroquíes quieren explicar públicamente, Tabarak fue trasladado en agosto de 2004 a Marruecos, y dejado en libertad cuatro meses más tarde.
El viaje de Tabarak, desde Afganistán a Guantánamo y de regreso a su país natal, ilustra las agallas y, a veces, fanática determinación de uno de los reclutas de bin Laden. Sin embargo, su historia muestra lo poco que se sabe sobre personajes de al Qaeda que fueron capturados después del 11 de septiembre de 2001 -el día de los atentados en Nueva York y contra el Pentágono. Aún quedan huecos en su historia, y expertos en terrorismo y funcionarios de inteligencia siguen debatiendo sobre si era un miembro del círculo íntimo de al Qaeda o solamente un militante de base.
Su caso también ilustra los misterios de las prioridades estadounidenses a la hora de decidir a quién retener y a quién dejar ir. A medida que el Pentágono se apresta, tras cuatro años de preparación, a realizar su primer tribunal militar en Guantánamo, ha dejado en libertad a un prisionero que consideraba un operativo clave. Al mismo tiempo, mantiene custodiados por guardias fuertemente armados a hombres cuyos antecedentes y significación no se discute nunca.
Dieciocho meses después de salir de Guantánamo, Tabarak, 50, sigue estando acusado de delitos menores en Rabat, la capital, tales como falsificación de pasaporte y conspiración. Pero su abogado predice que es sólo una cuestión de tiempo para que el caso sea dejado de lado y se sobresean las acusaciones por actividades terroristas.
El abogado, Abdelfattah Zahrach, dijo que la importancia de su cliente como una figura de Al Qaeda había sido exagerada, aunque reconoció que Tabarak conocía a bin Laden y trabajó en una de sus empresas.
"Estaba en el entorno de bin Laden, pero no desempeñaba ningún papel operacional", dijo Zahrach said. "¿Crees que si hubiera sido realmente un guardaespaldas de bin Laden, los americanos lo habrían dejado volver a Marruecos?"
 
Un Asunto de Familia
Una revisión de actas judiciales marroquíes, incluyendo transcripciones de sus interrogatorios por investigadores marroquíes, muestra que los militares estadounidenses tenían buenas razones para considerar que Tabarak era una buena captura. Además de su conocimiento de primera mano de cómo había bin Laden sobrevivido a la batalla de Tora Bora, había trabajado para el líder de al Qaeda desde 1989, y estuvo a menudo a su lado cuando se construía la red terrorista desde las bases en Afganistán, Pakistán y Sudán.
De acuerdo a los documentos, detalles de los cuales fueron confirmados por otros funcionarios de inteligencia extranjeros, Tabarak trabajó como manitas de los miembros del círculo íntimo. Durante varios años recibió órdenes y un salario regular de Saeed Masri, un financista de Al Qaeda, jefe de un campamento de adiestramiento y pariente de bin Laden.
Tabarak también incluyó a su familia en la causa. Una hija, Asia, se casó con un importante jefe de operaciones de Al Qaeda, Abu Feraj Libi. Fue fue capturado en Pakistán en mayo de 2005, y acusado de intentar asesinar al presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf.
Un hijo, Omar, peleó con los talibanes en Afganistán a fines de 2001 y fue capturado por aliados afganos de los estadounidenses. Cuando fue liberado en un canje de prisioneros, bin Laden, de acuerdo a declaraciones de Tabarak a sus interrogadores, lo celebró con una fiesta.
Funcionarios del ministerio de Defensa rehusaron decir por qué había sido Tabarak liberado de Guantánamo, en agosto de 2004, cuando él y otros cuatro detenidos marroquíes fueron entregados a las autoridades de Rabat. "La decisión de transferir o liberar a un detenido se basa en muchos factores, incluyendo el criterio de si el detenido representa o no una amenaza para Estados Unidos en caso de ser liberado", dijo el capitán de corbeta de la marina, J.D. Gordon, un portavoz del Pentágono.
Sin embargo, de acuerdo a entrevistas en Rabat con gente familiarizada con el caso de Tabarak, los funcionarios marroquíes habían durante muchos meses presionado a los militares norteamericanos para que les entregaran a Tabarak, diciendo que ellos tenían más posibilidades de convencerlo de revelar secretos de al Qaeda.
Investigadores marroquíes visitaron a Tabarak y otros detenidos marroquíes en Guantánamo en dos ocasiones y les instaron a cooperar, de acuerdo a su abogado y dos otros prisioneros.
"Vinieron y nos trajeron café y bocadillos", dijo Mohammed Mazouz, uno de los marroquíes que fue liberado posteriormente con Tabarak. "Los americanos nos maltratan".
Durante una comparecencia en un tribunal en Rabat el año pasado, Tabarak se veía demacrado y llevaba una gorra de béisbol negra cubriéndole la frente. Después de acceder a una entrevista a través de su abogado, cambió de opinión a último minuto; los guardias en la sala del tribunal le advirtieron audiblemente no hablar con el periodista estadounidense.
En entrevistas con periodistas árabes, Tabarak ha entregado versiones contradictorias, negando a veces que haya sido miembro de al Qaeda o que tenga vínculos con bin Laden. Pero las transcripciones de interrogatorios muestran que ha descrito en detalle a las autoridades una larga e íntima conexión con la red.
Dejó Marruecos en 1989, dijo, a instancias de un mentor de una mezquita de Casablanca que le insistió en que se uniera a los combatientes islámicos que estaban luchando contra el gobierno comunista afgano.
Después de hacer una peregrinación a Arabia Saudí, contó Tabarak, viajó a Pakistán, el teatro de operaciones de las guerrillas que peleaban en Afganistán, y se unió a la red de bin Laden. Recibió adiestramiento militar en dos campamentos cerca de Khost, Afganistán, y conoció a bin Laden en una pensión en la ciudad paquistaní de Peshawar.
Tabarak dijo a sus interrogadores que recibía el equivalente de 250 dólares al mes por ayudar a trasladar a combatientes extranjeros en Afganistán. Cuando las autoridades paquistaníes decidieron reprimir a los extranjeros en su país, siguió a bin Laden en Sudán. Allá trabajó en una granja ganadera, fue guardaespaldas y realizó otras tareas.
Para cuando bin Laden volvió a Afganistán en 1996, Tabarak tenía funciones más importantes. Dijo que trabajó durante un tiempo para al Qaeda en una operación de contrabando de "piedras preciosas". Finalmente, entró al séquito de seguridad personal de bin Laden, acompañando al saudí en sus viajes por el país para reunirse con otras figuras de al Qaeda y del movimiento talibán.
 
Escape de Tora Bora
Tabarak dijo que no fue avisado de los atentados del 11 de septiembre de 2001, pero ayudó a proteger a bin Laden después de que fuerzas norteamericanas entraran en Afganistán al mes siguiente. Dijo que pasó 20 días oculto con bin Laden y otros líderes de al Qaeda en Tora Bora, un accidentado terreno montañoso cerca de la frontera paquistaní, mientras eran cercados por fuerzas americanas y milicias afganas aliadas.
De acuerdo al marroquí y otros funcionarios de inteligencia extranjeros, Tabarak se sacrificó a sí mismo de modo que el líder de al Qaeda pudiera escapar. Se llevó el celular, que el líder de al Qaeda aparentemente daba por sentado que estaba siendo rastreado por la tecnología de espionaje norteamericana, y caminó hacia la frontera paquistaní mientras los dirigentes de al Qaeda huían en la dirección opuesta. El truco resultó, aunque Tabarak y otros fueron capturados.
"Yo escapé con un grupo, que incluía sobre todo a saudíes y yemeníes, hacia Pakistán, hasta que las autoridades paquistaníes nos arrestaron en un puesto fronterizo y después nos entregaron a las autoridades estadounidenses", dijo a los interrogadores marroquíes en agosto de 2004.
Zahrach, el abogado de Tabarak, confirmó que su cliente fue capturado cerca de la frontera y entregado a los militares norteamericanos. Pero negó que Tabarak hubiera ayudado a bin Laden a escapar de Tora Bora. Desdeñó los informes de los interrogatorios diciendo que eran falsos. Dijo que los funcionarios marroquíes no tienen ninguna prueba de sus acusaciones, pero tienen demasiada vergüenza como para admitirlo.
"Lo tienen que acusar de algo en Marruecos para impedir que hable", dijo Zahrach. "Lo quieren mantener atado a los tribunales para presionarlo". La próxima comparecencia de Tabarak ante tribunales se fijó para el viernes en Rabat. Funcionarios del ministerio de Comunicaciones marroquí se negaron a comentar sobre el caso.
Mohammed Darif, analista de terrorismo y profesor de ciencias políticas marroquí, dijo que los funcionarios de la inteligencia marroquí han exagerado el papel de Tabarak en al Qaeda. Dijo que bin Laden dependía casi exclusivamente de otros saudíes y parientes tribales de Yemen para su seguridad personal y era improbable que aceptara en su círculo íntimo a un marroquí inculto y pobre.
"La gente que lo conoce dicen que Tabarak era un participante serio, pero que quizás su reputación ha sido inflada", dijo Darif, que entrevistó a Tabarak después de su liberación de Guantánamo. "Puede haber sido un trabajador leal, pero no es sofisticado. Cuando hablas con él, te das cuenta claramente que el tipo no tiene una personalidad fuerte".
Pero otras fuentes de inteligencia en Europa y Oriente Medio dicen que su conducta en Guantánamo es una confirmación adicional de su importancia. Allá, dicen, se hizo con la reputación de ser un líder duro entre los detenidos. Los funcionarios marroquíes lo han descrito como un "emir" del campamento que resistía ante sus interrogadores estadounidenses y catalizó huelgas de hambre entre los prisioneros.
Memoranda del ministerio de Defensa obtenidos por Washington Post en 2004 muestran que funcionarios de Guantánamo impidieron repetidas veces que los inspectores del Comité Internacional de la Cruz Roja vieran a Tabarak.
Aunque se supone que la Cruz Roja tiene acceso a todas las personas bajo custodia militar, el general de división Geoffrey Miller dijo, el 9 de octubre de 2003 a los inspectores de la Cruz Roja que no podían visitar a Tabarak ni a otros tres detenidos "por razones militares", de acuerdo a los memoranda. En una siguiente visita, el 2 de febrero de 2004, Miller informó a los funcionarios de la Cruz Roja que podían ver a cualquiera en la base, excepto Tabarak. Miller, una vez más, se refirió a "necesidades militares". Un portavoz del ministerio de Defensa se negó a comentar los memos.
Tabarak ha dicho a su abogado y otros detenidos que fue mantenido en una celda de aislamiento la mayor parte de su reclusión en Guantánamo. Durante casi un año, dijo, fue interrogado con los ojos vendados, de modo que no pudiera ver a sus captores, ni saber con seguridad si estaba en Cuba o en algún otro país.

Scott Higham y Julie Tate en Washington contribuyeron a este reportaje.

30 de enero de 2006

©washington post
©traducción mQh

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asesinatos selectivos con teledirigidos


[Josh Meyer] Ataques de la CIA con aviones teledirigidos Predator para eliminar a militantes de Al Qaeda en zonas remotas.
Washington, Estados Unidos. A pesar de las protestas de otros países, Estados Unidos está extendiendo una campaña secreta para asesinar a posibles terroristas con misiles disparados desde aviones teledirigidos mientras da caza a una Al Qaeda cada vez más descentralizada, dijeron funcionarios estadounidenses.
El intento fallido de la CIA el 13 de enero de asesinar al segundo al mando de Al Qaeda, Ayman Zawahiri, en Pakistán, fue el último ataque de la campaña de ‘asesinatos selectivos’, un proyecto altamente secreto que los funcionarios dicen que se ha ampliado a medida que la red se dispersaba y refugiaba en Afganistán.
El ataque contra Zawahiri mató según se sabe a 18 civiles, muchos de ellos mujeres y niños, y desencadenó protestas en Pakistán. Ataques similares de Estados Unidos utilizando aviones teledirigidos Predator equipados con misiles Hellfire han indignado a ciudadanos y líderes políticos en Afganistán, Iraq y Yemen.
Se sabe poco de la campaña de asesinatos selectivos. El gobierno de Bush se ha negado a revelar cuántos atentados ha llevado a cabo, cuánta gente ha muerto, o cómo escoge sus blancos. Funcionarios estadounidenses no se muestran dispuestos a elaborar sobre el tema debido a que la campaña es secreta.
Varios funcionarios estadounidenses confirmaron que los aviones Predator han disparado misiles Hellfire exitosamente contra terroristas sospechosos en el extranjero en al menos 19 ocasiones desde el 11 de septiembre de 2001, incluyendo diez en Iraq en un solo mes el año pasado. Los ataques con Predators han matado al menos a cuatro importantes líderes de Al Qaeda, pero también a muchos civiles y no se sabe cuántas veces no han dado en el blanco.
Detractores de la campaña ponen en duda su legalidad según las leyes estadounidenses e internacionales y dicen que lo pone en práctica la CIA con poca supervisión. Funcionarios de la inteligencia estadounidense insisten en que es una de sus campañas más estrechamente regulada y cuidadosamente examinada.
Lee Strickland, ex asesor de la CIA que se retiró del servicio de inteligencia de la agencia en 2004, confirmó que la campaña Predator había crecido para poder responder a la dispersión de los jefes de Al Qaeda. La CIA cree que se están dispersando para conseguir reclutas, financiamiento e influencia.
Se cree que muchos grupos de militantes islámicos operan en bolsillos anárquicos de Oriente Medio, Asia y África, donde intentar capturar y detectar a sus líderes es peligroso para las tropas estadounidenses.
"Paradójicamente, como resultado de nuestros éxitos el objetivo se ha hecho mucho más descentralizado, incluso más difuso y se ha convertido en un blanco más difícil -no hay ninguna duda sobre eso", dijo Strickland, ahora director de Centro sobre Políticas de Información [Center for Information Policy] de la Universidad de Maryland.
"Está claro que Estados Unidos está preparado para usar y desplegar armas en un teatro de operaciones bastante amplio", dijo.
Actuales y antiguos funcionarios de inteligencia dijeron que no podían revelar qué países podían ser atacados con aviones teledirigidos. Pero la presencia de Al Qaeda y sus asociados ha sido documentada en docenas de países, incluyendo Somalia, Marruecos e Indonesia.
Altos funcionarios estadounidenses y aliados de la lucha anti-terrorista dijeron que la extensión de la campaña no era solamente geográfica. Dijeron que había crecido desde los ataques contra un pequeño número de cabecillas de Al Qaeda tras los atentados del 11 de septiembre, a una campaña definida más flojamente para eliminar a grupos de terroristas sospechosos, dependiendo de dónde eran detectados y qué estaban haciendo.
"Tenemos planes para hacer hacerlo en todo el mundo", dijo un ex funcionario anti-terrorista que trabajó para la CIA y el ministerio de Relaciones Exteriores, que coordina esas campañas con otros gobiernos.
"En la mayoría de los casos necesitamos la aprobación del país anfitrión para atacar. Sin embargo, hay algunos países sobre los que el presidente ha decidido que podemos atentar contra alguien sin la aprobación o conocimiento del gobierno anfitrión".
La CIA y el Pentágono han desplegado al menos varias docenas de teledirigidos Predator en Iraq, Afganistán y a lo largo de las fronteras de Pakistán, confirmaron funcionarios estadounidenses. La CIA también ha enviado los teledirigidos sobre los cielos de Yemen y otros países considerados santuarios de Al Qaeda, particularmente países sin un gobierno o fuerzas armadas fuertes con los que Estados Unidos pueda colaborar, dijo al Times un funcionario antiterrorista norteamericano en servicio activo.
Esas incursiones son muy delicadas porque pueden violar la soberanía de esos países y enajenar a los aliados de Estados Unidos, dijo el funcionario, que habló a condición de conservar el anonimato.
El Predator, construido por General Atomics Aeronautical Systems Inc. de San Diego, es un estrecho aeroplano de 8 metros 20 de largo y una envergadura de alas de 14 metros con 60. Produce claramente un sonido zumbante, y puede planear sobre un blanco durante varias horas y volar a bajas alturas, de hasta 7600 metros, para obtener materiales de reconocimiento. Son a menudo operados por funcionarios de la CIA o del Pentágono en consolas de ordenadores en Estados Unidos.

Los aviones teledirigidos fueron diseñados para operaciones de vigilancia y han sido utilizados para ese propósito al menos desde mediados de los años sesenta, empezando con la guerra en los Balcanes. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, el presidente Bush ordenó una rápida aceleración de un proyecto para dotar a los Predators de misiles, un proyecto que estaba empantanado en riñas burocráticas y fallos técnicos.
Ahora el Predator es parte integral de la campaña militar contra-insurgente, especialmente en Iraq. Pero la CIA también opera un programa de Predators más secreto -y más controvertido-, que ataca a terroristas sospechosos fuera de las zonas de combate.
La CIA ni siquiera reconoce que exista la campaña de asesinatos selectivos, y algunos ataques han sido explicados como atentados con coches-bomba y otros incidentes. No se sabe cuántos militantes o transeúntes han sido asesinados en ataques con teledirigidos, pero la evidencia anecdótica sugiere que se trata de una cifra significativa.
En algunos casos, la destrucción fue tan completa que fue imposible establecer quién había muerto, o ni siquiera cuántos.
Entre los líderes de Al Qaeda matados en ataques con teledirigidos se encuentran el jefe militar Mohammed Atef en Afganistán en noviembre de 2001 y Qaed Sinan Harithi, supuesto cerebro del atentado con bomba contra el destructor estadounidense Cole en Yemen en 2002. El año pasado los teledirigidos eliminaron en Pakistán a dos líderes de Al Qaeda: Haitham Yemeni, en mayo, y Abu Hamza Rabia, en diciembre, un mes después de que un ataque con misiles previo hubiera fracasado.
El ataque contra Rabia en Waziristán del Norte también mató a sus guardaespaldas sirios y a su hijo de 17, y al sobrino de 8 del dueño de la casa destruida, de acuerdo a un funcionario norteamericano y a Amnistía Internacional, que ha presentado quejas contra el gobierno de Bush después de cada ataque con teledirigidos.
Otro aparente ataque con teledirigidos terminó con la vida del antiguo comandante talibán Nek Mohammed, en Waziristán del Sur, en junio de 2004, junto a otros cinco hombres. Un observador local dijo que el ataque fue tan certero que no causó daños a ninguno de los edificios aledaños al jardín donde estaba Mohammed. En ese momento el ejército paquistaní dijo que Mohammed había muerto en enfrentamientos con sus soldados.
Michael Scheuer, el antiguo jefe de la unidad especial de captura de Osama bin Laden y Al Qaeda, de la CIA, dijo que sabía de al menos cuatro asesinatos selectivos exitosos, en Afganistán solamente en noviembre de 2004 cuando dejó la agencia.
En el ataque contra Zawahiri se corrió rápidamente la voz de que un avión estadounidense había estado zumbando sobre el blanco. Posteriormente los aldeanos encontraron evidencias de la responsabilidad de Estados Unidos.
Los misiles dirigidos contra el segundo de bin Laden quemaron varias casas en Damadola, una aldea cerca de la frontera noroccidental de Pakistán con Afganistán. Pero Zawahiri no estaba allí, creen ahora funcionarios estadounidenses. Pakistán declaró que estaba investigando si los ataques habían eliminado a otros militantes importantes.
Antes del ataque contra Zawahiri hubo algunos bien publicitados fracasos. En febrero de 2002, un Predator siguió y mató a un hombre alto con una túnica suelta en la frontera afgano-paquistaní. La CIA creía que estaba disparando contra bin Laden, pero luego se constató que la víctima era otra persona.
Antes de los atentados del 11 de septiembre, el gobierno norteamericano atacó a bin Laden en al menos un ataque con misiles Cruise. Pero la CIA se mostraba reticente a ejecutar asesinatos selectivos debido a que dijo que las leyes criminales con respecto a los asesinatos eran demasiado vagas y la agencia podía ser acusada con cargos criminales.
Incluso hoy, documentos y entrevistas sugieren que la política de Estados Unidos sobre los asesinatos selectivos todavía está en proceso de definición.

Algunos críticos, incluyendo a un grupo de seguimiento de los derechos humanos de Naciones Unidas y Amnistía Internacional han instado al gobierno de Bush a ser más abierto sobre cómo decide a quién matar y en qué circunstancias.
Un informe de Naciones Unidas tras el ataque de 2002 en Yemen lo calificó de "un alarmante precedente y un claro caso de ejecución extrajudicial" que violaba leyes y tratados internacionales. El gobierno de Bush, que no devolvió llamados para comentar este reportaje, ha dicho que no reconoce el mandato del cuerpo especial de Naciones Unidas en relación con sus acciones militares contra Al Qaeda, de acuerdo a Amnistía Internacional.
"Zawahiri es un caso fácil. Nadie nos va a preguntar nada sobre él", dijo Juliette N/ Kayyem, ex consultora del gobierno estadounidense en materias de anti-terrorismo y abogado del ministerio de Justicia. "¿Pero dónde hacerlo y cómo impedirlo? ¿Quién lo autoriza? Estas son todas áreas que carecen totalmente de regulación y que dependen de la autoridad presidencial".
"Es fácil decir que no atacaremos en París", dijo Kayyem, ahora profesora de derecho en la Universidad de Harvard,
especializada en problemas legales relacionados con el terrorismo. "¿Pero qué diríamos sobre el Líbano?"
Paul Pillar, un antiguo jefe de contraterrorismo de la CIA, dijo que la autoridad que reclamaba el gobierno de Bush era turbia.
"No creo que nadie tenga en esto fundamentos muy sólidos. Hay una doctrina operacional y legal que se está formulando en el camino", dijo Pillar. "Estamos en territorio no conocido".
Pillar, que fue también un agente de inteligencia nacional de la CIA para el Cercano Oriente y el sudeste asiático antes de retirarse a mediados de 2005, dijo que hubo un prolongado desacuerdo al interior de la comunidad de inteligencia sobre si los asesinatos selectivos eran legalmente permisibles o incluso una buena idea.
Antes del 11 de septiembre de 2001, dijo Pillar, los agentes de la CIA eran provistos de instrucciones formuladas vagamente que parecían autorizarlos a matar a bin Laden, pero sólo durante un intento de capturarlo.
La comisión del 11 de septiembre que investigó los atentados de Nueva York y Washington concluyó que esas leyes e instrucciones formuladas tan vagamente daban poca confianza a los que podrían tener que apretar el gatillo, de que no serían sometidos a medidas disciplinarias -o incluso a cargos criminales.
Aunque los presidentes Ford y Reagan firmaron decretos en 1976 y 1981 prohibiendo que los agentes de la inteligencia norteamericana participaran en asesinatos, el gobierno de Bush reclamó el derecho a matar a sospechosos de actividades terroristas según los poderes de guerra entregados al presidente por el Congreso tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Es la misma justificación que ha esgrimido Bush para una campaña de espionaje nacional recientemente descubierto, que tiene a la Agencia de Seguridad Nacional espiando sin órdenes judiciales a ciudadanos estadounidenses, y el programa de ‘entregas extraordinarias’ de la CIA para capturar a sospechosos de terrorismo en el extranjero y transportarlos luego a otros países donde se aplica la tortura.

Strickland, como otros funcionarios, dijo que el programa de teledirigidos servía para disuadir a gobiernos extranjeros, milicias y otros grupos que podrían estar cobijando a células de Al Qaeda.
"Si das refugio a personajes de Al Qaeda, podríamos volar tu pueblo", dijo Strickland. "Inversamente, también te darás cuenta de que esto puede crear hostilidad e inestabilidad".
Los abogados de la CIA juegan un papel central a la hora de decidir cuándo se justifica un atentado, dijeron actuales y antiguos agentes de la CIA. Los abogados analizan la credibilidad de la evidencia, calculan cuántos transeúntes podrían ser matados y si el blanco es una amenaza tal que justifique un atentado para eliminarlo.
A veces se consulta con otras agencias, incluyendo el ministerio de Justicia, dijo Strickland said. "Las consultas legales son amplias y extensas", dijo.
Scheuer dijo que creía que el proceso era demasiado engorroso y que la agencia había perdido buenas oportunidades de eliminar terroristas debido a que tenía miedo de matar a civiles.
Pero otros dijeron que habían instado al gobierno de Bush a adoptar una sistema de chequeos y balances entre varias agencias similar al utilizado por Israel, que durante décadas ha convocado tribunales informales para evaluar cada asesinato selectivo antes de llevarlo a cabo.
Amos N. Guiora, un abogado militar israelí que participó en esos tribunales, dijo que aunque el ataque fallido contra Zawahiri parecía estar justificado, el resultado sugería una falta de deliberaciones adecuadas sobre la calidad de las informaciones de inteligencia.
"Creo que el ataque fue un error grave, porque murieron muchos niños. Hace surgir preguntas sobre todo el proceso", dijo Guiora, que ahora es profesor en la Facultad de Leyes de Case Western y director de su Instituto sobre Leyes y Proyectos de Seguridad Global [Institute for Global Security Law and Policy].
"Demuestra la absoluta necesidad que tenemos de un proceso bien pensado, exhaustivo y elaborado que examine el ataque desde una perspectiva jurídica, de inteligencia y operacional. Porque el precio que se paga aquí es que la próxima vez puedes a dudar a la hora de apretar el gatillo".

29 de enero de 2006

©los angeles times
©traducción mQh

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bush contra salim hamdan 6


[Ionathan Mahler] Salim Hamdan fue elegido para ser juzgado por los nuevos tribunales militares por sus aspectos emblemáticos. No parece estar implicado en ningún acto de terrorismo, pero fue chofer de bin Laden.
El general de brigada Thomas L. Hemingway, un general, juez y abogado que es actualmente asesor del Pentágono en asuntos judiciales, no quiso comentar las evidencias que posee el gobierno contra Hamdan y otros, excepto señalar que la acusación ha entregado a los abogados defensores 18 mil páginas de hallazgos, incluyendo fotografías incriminatorias y sumarios de las numerosas declaraciones que hizo Hamdan durante los interrogatorios. "Si quieres una caracterización de una palabra sobre el caso contra Hamdan, esa palabra sería ‘sólido’", me dijo el general Hemingway.
El gobierno ciertamente está consciente de que los primeros juicios serán meticulosamente observados y no parece probable que escojan un caso que no sea impermeable. La historia de Hamdan también tiene un atractivo literario. A diferencia de la inmensa mayoría de los combatientes enemigos, que llegaron a Afganistán en la cresta de la ola yihadista después de 1999, él trabajó para bin Laden desde 1996 hasta su captura en noviembre de 2001, un período de tiempo en el que han ocurrido no solamente los atentados del 11 de septiembre de 2001, sino también los atentados de 1998 contra dos embajadas estadounidenses en el este de África y el atentado en 2000 contra el destructor U.S.S. Cole. Y mientras muchos yihadistas nunca conocieron a bin Laden, Hamdan no ha negado nunca haber trabajado directamente para él. Un fiscal diestro podría transformar su juicio en la historia de la guerra de diez años de Al Qaeda contra Estados Unidos e ilustrar así la naturaleza de nuestro enemigo; los tribunales estarán abiertos a la prensa, excepto cuando se presenten evidencias confidenciales. Cualquiera sean las pruebas que tenga el gobierno contra Hamdan, es difícil creer que pudo haber trabajado para bin Laden durante cinco años, en períodos en que se cometieron varios importantes atentados terroristas, sin conocer las intenciones de Al Qaeda o la confianza de bin Laden. Y dado que ha admitido ser un chofer, el paso al transporte de armas no es difícil de imaginar.
Sin embargo, parece claro que Hamdan no era un cuadro de alto nivel de Al Qaeda. Para cuando Estados Unidos decidió juzgarlo, en 2003, había ciertamente gente detenida de la que se sospechaba que habían cometido crímenes mucho más graves. ¿Por qué no juzgar primero a los terroristas más odiosos? El gobierno se niega a discutir cómo decidió en el caso de Hamdan, pero es fácil hacer algunas inferencias lógicas. Es razonable pensar que mientras más cerca del núcleo duro esté el terrorista, más útil será la información que posea. El gobierno puede no haber terminado de interrogar a los detenidos de "más alto valor" cuando decidió anunciar sus primeras acusaciones. (Los interrogatorios antes regulares de Hamdan, que empezaron casi inmediatamente después de su detención y continuaron durante la mayor parte de dos años, cesaron a principio de 2004, poco antes de que el gobierno anunciara que había sido escogido para ser enjuiciado). Estados Unidos estaba también entrando en terreno desconocido con los nuevos tribunales; el terrorismo no está todavía considerado como un crimen de guerra en el derecho internacional. Es posible que el gobierno quiera esperar para juzgar a sus detenidos de más valor hasta que tenga la oportunidad de poner a prueba sus teorías jurídicas con participantes de menor valía.
El tratamiento de los prisioneros puede haber sido otro factor. Abogados del gobierno han defendido desde hace tiempo los interrogatorios coercitivos. Sin embargo, para los primeros tribunales el gobierno puede haber querido acusados "limpios" -no maltratado ni torturados-, tanto para evitarse aprietos como para impedir que se dude de la veracidad de sus declaraciones a los interrogadores. Sin embargo, este no es un punto sobre el los abogados de Hamdan quieran hacer concesiones. Hamdan ya estuvo implicado en un afidávit de que algunas de sus declaraciones fueron obtenidos baja coerción. Dice que le dieron puñetazos y patadas por no responder algunas preguntas, y que uno de sus interrogadores colocó una pistola en la mesa durante las sesiones.
A fines de noviembre, pocas semanas después de que la Corte Suprema accediera a ver el caso de Hamdan contra Rumsfeld, Hamdan fue trasladado de su pabellón normal en Camp Delta, a un pabellón apartado, más pequeño, llamado Tango. Cuando sus abogados se enteraron del traslado a principios de diciembre, no les gustó nada. La reubicación de Hamdan no sólo violaba la orden explícita de un juez federal de que fuera mantenido entre la población general del Camp Delta, sino además quedaría al lado de Ali Hamza Ahmed Sulayman al-Bahlul, un propagandista de Al-Qaeda conocido por incitar a los otros detenidos contra sus abogados estadounidenses. "Lo van a colocar junto a un conocido partidario de rechazar a los abogados, que va contra de una orden federal, y ni siquiera me lo dicen?", me dijo el co-defensor de Katyal, el capitán de corbeta, Charles Swift, después del traslado de Hamdan. Swift y Katyal presentaron de inmediato una moción de emergencia para que su defendido fuera devuelto a su pabellón normal, y las autoridades de Guantánamo accedieron.
Muchos detenidos asumen que sus abogados son espías norteamericanos, una sospecha mantenida viva por el hecho de que casi todos los documentos o cartas que entran o sacan del campo tienen que pasar por los censores militares. Los abogados de Hamdan dicen que tienen una buena relación con él; sin embargo, están preocupados de que pueden perderlo por la influencia de los elementos más radicales de la cárcel. Así mientras Katyal define una estrategia en su despacho cerca del Capitolio en Georgetown, Swift, un locuaz auditor general del ejército de 44 años con aspecto de chiquillo, viaja a menudo a Bahía Guantánamo con su intérprete, Charles Schmitz, un profesor de geografía de voz suave y experto en la cultura yemení, para asegurar a su defendido que están de su lado y persuadirlo de que tenga fe en un sistema jurídico que él no entiende.

8 de enero de 2006

©new york times
©traducción mQh

¿dónde está el ántrax?


[Scott Shane] Después de cuatro años de pesquisas sobre los atentados con ántrax, el FBI se encuentra incluso demandado.
Washington, Estados Unidos. Richard L. Lambert, el inspector del FBI encargado de la investigación de las mortíferas cartas con ántrax de 2001, declaró sobre el caso bajo juramento, el mes pasado, durante cinco horas.
Pero Lambert no estaba declarando en un juicio criminal. Él y sus equipos de agentes del FBI e inspectores de correos no han identificado al culpable. En lugar de eso, él y otros seis funcionarios del FBI y del ministerio de Justicia han sido obligados a declarar en una demanda contra las filtraciones en los medios de comunicación presentada por el doctor Steven J. Hatfill, el antiguo experto en defensa biológica del ejército, que fue investigado intensamente durante meses.
Cuatro años después un bioterrorista desconocido depositó cartas que contenían unas cucharaditas de un polvo en un buzón de Princeton, Nueva Jersey, lo que empezó como la investigación criminal más grande de la historia estadounidense se encuentra estancada, dicen científicos y ex funcionarios policiales que hablaron con los detectives.
La incapacidad para resolver el caso que las autoridades llaman ‘ántrax americano' [Amerithrax] es un serio revés para el FBI y el Servicio de Inspección Postal, la rama de investigaciones del Servicio Postal. Las cartas conformaron el primer serio ataque bioterrorista en la historia de Estados Unidos y mató a cinco personas, enfermó a otras 17, paralizó temporalmente el servicio de correos y obligó a evacuar varios edificios oficiales, entre ellos las oficinas del Senado y la Corte Suprema.
"Han hecho todo lo posible de hacer y todavía no saben nada", dijo Randall S. Murch, de Virginia Tech, ex científico en el FBI que dirigió el uso de tests de laboratorio para trazar el origen de microbios utilizados en crímenes. "Tienes que entender que la presión es enorme".
Un ex funcionario policial que continúa viendo a varios detectives, dijo: "Según la gente con la que he hablado, esto no va a ninguna parte". El funcionario, que habló a condición de conservar el anonimato debido a lo delicado de las filtraciones del caso, dijo que algunos agentes están todavía asignados formalmente a la investigación, aunque trabajaban generalmente en otros casos, porque "no tienen nada que hacer".
Para el director del Buró, Robert S. Mueller III, que empezó a trabajar en septiembre de 2001 justo antes de los atentados del 11 de septiembre y las cartas de ántrax, el caso es prioritario. Es tenido al tanto de la investigación todos los viernes, cuando está en Washington, dijo Debra Weierman, portavoz del Buró.
Weierman dijo que se había asignado a la pesquisa a 21 agentes del Buró y nueve inspectores postales, un lejano eco de los cientos de agentes de los primeros meses, pero sigue siendo una misión importante. Dijo que los investigadores han realizado más de 8.000 entrevistas y procesado 5.000 citaciones y que el caso sigue "intensamente activo".
El hecho de que Hatfill, que no ha sido acusado ni exonerado, haya vuelto las ternas a los agentes, de los que dice que han arruinado su vida, hace que este cuarto aniversario sea todavía más frustrante para las autoridades.
Los dos envíos de cartas con ántrax, dirigidos a órganos de prensa y a los senadores Tom Daschle, de Dakota del Sur, y Patrick J. Leahy, de Vermont, ambos demócratas, estaban fechados al 18 de septiembre y 9 de octubre de 2001.
Hatfill, 51, creció en Illinois y se preparó como médico en Zimbabue antes de hacer investigaciones médicas en África del Sur. Después de volver a Estados Unidos, trabajó en el Instituto Médico Militar de Enfermedades Infeccionsas de 1997 a 1999, en Fort Detrick, Frederick, Maryland.
Fue el centro de la atención pública de parte de investigadores del ántrax en 2002 y 2003, cuando se allanaron su apartamento cerca del fuerte y lugares donde había vivido o visitado. Estuvo bajo vigilancia las 24 horas del día durante meses; un empleado del FBI le dio un pisotón cuando el científico trató de fotografiarlo.
Hace dos años, Hatfill presentó una demanda contra el FBI y el ministerio de Justicia, diciendo que las filtraciones sobre él a la prensa y la descripción pública que hizo de él el fiscal general John Ashcroft como una "persona de interés" en el caso, había destruido su reputación.
También tiene un pleito pendiente contra el NewYork Times y un columnista del diario, Nicholas D. Kristof, diciendo que Kristof lo había difamado.
Este verano, el juez Reggie B. Walton, del tribunal del distrito federal en Washington, permitió que los abogados de Hatfill empezara a interrogar a personas sobre las filtraciones reportadas. De acuerdo a un abogado de Hatfill, Thomas G. Connolly, entre las seis personas que han declarado hasta el momento se encuentran Lambert, el principal investigadir; Brad Garrett, otro agente de toda la vida; y Weierman, la portavoz.
Connolly que Van Harp, el antiguo subdirector a cargo de la Oficina de Terreno en Washington del buró, debe declarar la próxima semana y Ashcroft en noviembre.
"Funcionarios del FBI y del ministerio de Justicia participaron en una campaña de infundios contra Hatfill", dijo Connolly. "La gran pregunta es quién en el gobierno va a dar la cara y corregir la situación exonerándole públicamente y condenando a los que lo difamaron".
Al principio los investigadores pensaron en una posible conexión con los atentados del 11 de septiembre de 2001. Las cartas incluían apuntes fotocopiados con referencias a los atentados y retórica musulmana.
El ántrax era de la cepa Ames, la que se usa normalmente en las investigaciones de la defensa biológica americana. Aunque los agentes siguieron pistas en el extranjero, el FBI se ha concentrado en la teoría de un criminal interior.
Además a Hatfill, los agentes allanaron en noviembre de 2001 las casas de dos funcionarios de la salud pública nacidos en Pakistán, en Chestar, Pensilvania, y, en agosto de 2004, de un doctor en Wellsville, Nueva York. Como Hatfill, el médico Kenneth M. Berry, perdió su trabajo después de la pesquisa y están peleando para que el FBI lo exonere públicamente, dijo un amigo, el Reverendo K. Richard Helms.
"Está luchando", dijo Helms. "Necesita que el FBI lo exonere, para encontrar trabajo. Si no, ¿quién lo va a contratar?"
Este año, en una demostración de que los investigadores todavía estaban tratando de identificar a un sospechoso, se pusieron en contacto con un ex agente de la inteligencia americana que en 2002 dio un dato sobre un sospechoso potencial. El agente, que insistió en su anonimato porque no quería llamar la atención, dijo que fue citado en febrero a una oficina de los investigadores cerca de Frederick, donde debió someterse a un test con el detector de mentiras. Le dijeron que había aprobado, pero desde entonces no le han dicho nada, dijo.
Al principio de la investigación los agentes analizaron el papel, la tinta y la cinta de las cartas; trataron de trazar los apuntes a fotocopiadoras específicas; y mostraron fotos de Hatfill a gente que vive cerca del buzón de Princeton. Usaron perros sabuesos para comparar olores de las cartas y de los sospechosos, incluyendo a Hatfill, aunque algunos preparadores de perros dijeron que la técnica no es fiable.
Finalmente, el buró llamó a 19 laboratorios del gobierno, universitarios y privados, para comprobar la calidad del polvo. Un científico de gobierno que fue informado sobre el caso dijo que el resultado de dos años de comparaciones de insignificantes mutaciones genéticas en el ántrax enviado por correo, con cientos de muestras de ántrax de 16 laboratorios, había rendido frutos.
"Fue un estudio muy exitoso que permitió a los detectives limitar el alcance de la pesquisa", dijo el científico, negándose a decir algo más.
Insistió en permanecer incógnito debido a que la información era clasificada.
Además, los químicos han tratado de determinar el origen del agua usada para criar las bacterias, mientras que científicos del Army's Dugway Proving Ground en Utah pasaron meses tratando de reproducir el polvo para determinar cómo había sido hecho. Cada experimento se hizo con una cuidadosa asesoría jurídica, porque los resultados pueden ser presentados alguna vez en tribunales, dijo el científico.
Pero el trabajo de laboratorio solo no resolverá el caso, dijeron científicos en el rápido campo de la medicina forense.
"La ciencia no puede ir demasiado lejos", dijo Richard O. Spertzel, ex inspector de armas biológicas de Naciones Unidas. "Puede ayudar a cerrar el campo. Pero no identificará al laboratorio, y muchos menos al individuo".
Expertos en biodefensa dice que resolver el caso, aunque tardíamente, es crucial.
"Si no podemos coger a este tipo, vamos a alentar a otros a tratar de volver a atacar", dijo David W. Siegrist, que estudia la amenaza bioterrorista en el Instituto Potomac de Estudios de Política Exterior en las afueras de Washington.
Claire M. Fraser, presidente del Institute for Genomic Research en Rockville, Maryland, que ha colaborado con el FBI, dijo que la frustraba que el atacante estuviera todavía libre.
"Si resolvemos el caso, aunque tome cinco o seis años, podría proporcionarnos algún grado de disuasión", dijo Fraser. "Todos tenemos miedo de que ocurra otro incidente como este antes de resolver el primero".

David Johnston contribuyó a este reportaje.

17 de septiembre de 2005
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detención ilícita aprobada


[Jerry Markon] Corte norteamericana autoriza la detención sin cargos.
La corte federal de apelaciones respaldó ayer el poder del presidente para detener indefinidamente a ciudadanos americanos detenidos en suelo americano sin presentar cargos contra ellos, afirmando que esa autoridad es vital en tiempos de guerra para proteger al país de atentados terroristas.
La resolución de la Corte de Apelaciones del Tribunal de Distrito Nº4, gira sobre el caso de José Padilla, un ex pandillero y ciudadanos americano detenido en Chicago en 2002 y un mes más tarde calificado de "combatiente enemigo" por el presidente Bush. El gobierno sostiene que Padilla recibió adiestramiento en campamentos de al Qaeda y planeaba atentar contra edificios de apartamentos en Estados Unidos. Padilla ha estado retenido sin juicio en un calabozo de la Marina norteamericana en Estados Unidos durante más de tres años y su caso ha encendido un agitado debate sobre el balance entre las libertades civiles y el poder del gobierno en la lucha contra el terrorismo desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Un puñado de grupos de defensa de las libertades civiles y la ex fiscal general Janet Reno hablaron a favor de Padilla, calificando su detención de ilegal y alegando que el gobierno no tiene poder ilimitado para encerrar indefinidamente a ciudadanos americanos.
Los fiscales federales han afirmado que Bush no sólo tiene la autoridad para detener a Padilla, sino también que ese poder es esencial para prevenir atentados terroristas. En su resolución de ayer, la comisión de tres jueces recovó el veredicto de un tribunal inferior.
Una resolución del congreso aprobada después del 11 de septiembre "proporcionó al presidente todos las atribuciones necesarias y apropiadas para proteger a ciudadanos americanos contra ataques terroristas", según la decisión. "Esas atribuciones incluyen el poder de detener a enemigos identificados como Padilla, que están asociados con al Qaeda... que tomaron las armas contra este País en su guerra contra esos enemigos y que entraron a Estados Unidos con el propósito confeso de proseguir esa guerra atacando a ciudadanos americanos".
Padilla es uno de los dos ciudadanos americanos detenidos como combatientes enemigos desde los atentados terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono. El otro, Yaser Esam Hamdi, fue liberado y enviado a Arabia Saudí el año pasado después de que la Corte Suprema respaldara la autoridad del gobierno para detenerlo, pero dijo que apelaría esa decisión en tribunales norteamericanos.
Juristas siguen de cerca el caso de Padilla porque hay una diferencia fundamental entre los dos: Hamdi fue capturado en un campo de batalla en Afganistán con fuerzas leales a los antiguos gobernantes talibanes del país, y Padilla fue detenido en Estados Unidos.
Los juristas dijeron que es probable que el debate llegue a la Corte Suprema. Andrew Patel, abogado de Padilla, dijo que podría apelar directamente a la Corte Suprema o pedir primero que todo el Distrito Nº4 revise la decisión. "Estamos muy decepcionados", dijo.
La resolución limita el poder presidencial para detener a Padilla a la duración de las hostilidades contra al Qaeda, pero el gobierno de Bush dijo que la guerra podría durar indefinidamente.
La decisión volvió a encender las pasiones desencadenadas por la detención de Padilla en el Aeropuerto Internacional de O'Hare en mayo de 2002.
El fiscal general Alberto Gonzales saludó la resolución como una reafirmación "de la crítica autoridad del presidente para detener a combatientes enemigos que toman las armas a nombre de al Qaeda".
Richard A. Samp, principal abogado de la Fundación Legal, de Washington, un bufete de interés público conservador, dijo que la corte "dio al gobierno la flexibilidad que necesita para la guerra contra el terrorismo. No puedes tratar a un terrorista como si fuera simplemente otro acusado".
Pero Avidan Cover, investigador de Human Rights First, dijo que la resolución "realmente es una bofetada a nuestra compresión de los derechos de los ciudadanos americanos". Los opositores han advertido que si no es limitada por tribunales, la detención de Padilla podría conducir a que se autorice a los militares a detener a cualquiera que, por ejemplo, pida en la biblioteca lo que el gobierno considera materiales de lectura equivocados.
La decisión del Tribunal de Distrito Nº4 también juega un papel en la nominación de Bush a la Corte Suprema para ocupar la vacante dejada por la juez Sandra Day O'Connor. La decisión fue escrita por el juez J. Michael Luttig, un protegido de los grupos conservadores que es considerado como uno de los principales candidatos para la nominación. En la decisión fue respaldado por los jueces William B. Traxler y M. Blane Michael, ambos nombrados durante el gobierno de Clinton.
Sean Rushton, presidente del conservador Comité de Justicias, que fue formado para apoyar a los nominados judiciales de Bush, dijo que dudaba de que la resolución de Luttig afectara sus posibilidades. Señaló que Luttig había firmado decisiones fuertemente oficialistas en casos de terrorismo desde el 11 de septiembre, incluyendo el procesamiento del conspirador condenado, Zacarías Moussaoui.
"No estoy seguro de que realmente nos enteremos de algo más sobre Michael Luttig", dijo Rushton.
Pero Cover dijo que los grupos que se oponen a la nominación potencial de Lutttig revisará cuidadosamente la decisión. "Esto provoca en nuestro grupo, y creo que en muchos otros, preocupaciones muy serias sobre sus opiniones sobre las libertades civiles y las atribuciones presidenciales", dijo Cover.
El gobierno dijo originalmente que Padilla estaba complotando con al Qaeda para detonar un "bomba radioactiva" sucia, pero se ha concentrado desde entonces en las acusaciones de que planeaba hacer volar edificios de apartamentos llenándolos de gas natural. Los fiscales dijeron al Tribunal de Distrito Nº4 que había trabajado para este plan con líderes veteranos de al Qaeda, como el ex jefe de operaciones Khalid Sheik Mohammed.

10 de septiembre de 2005
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delitos de opinión a onu


[Maggie Farley] Gran Bretaña y Rusia propondrán una resolución al Consejo de Seguridad para condenar ‘incitación' al terrorismo. Pero huele a censura.
Naciones Unidas. Gran Bretaña y Rusia se proponen introducir conjuntamente una resolución del Consejo de Seguridad instando a los países a prohibir la incitación a la comisión de actos terroristas, y esperan que los presidentes del mundo adopten la publicitada medida durante una cumbre de Naciones Unidas en septiembre.
Sus partidarios dicen que la medida ayudará a erradicar las ideología de odio y frenará a la prensa incendiaria, y atacaría al terrorismo internacional al mismo tiempo que un tratado global más comprehensivo languidece en Naciones Unidas. Pero grupos de derechos humanos y otros están inquietos de que la vaga definición de "incitación" pueda conducir a una excesiva restricción de la libertad de expresión y el derecho al asilo político.
La resolución también llama a los países a negar protección a los que cometen el delito de incitación. Aunque resoluciones antiterroristas anteriores han creado comités para estudiar las redes terroristas, congelar sus capitales y remover su protección, la nueva medida intenta impedir que germinen las semillas de odio, dicen sus auspiciadores.
"Cuando alguien ofrece la palabra a terroristas, debe también ser hecho responsable de las posibles consecuencias, porque no se trata solamente de las opiniones de alguien, sino de la posibilidad para un terrorista de usar el escenario para difundir la violencia", dijo el embajador ruso Andrey Denisov. "El terrorismo no debe ser visto como un acto político, sino como un fenómeno social y político que debe ser solucionado. Es un modo más amplio de combatir al terrorismo".
Tras incidentes violentos como los atentados en el transporte londinense el mes pasado y la mortífera ocupación de una escuela por separatistas chechenos el año pasado, tanto Gran Bretaña como Rusia han estado buscando modos de contrarrestar el crecimiento de las redes terroristas.
En respuesta a los atentados con bomba del 7 de julio en Londres, el ministro del Interior británico Charles Clarke, reveló la semana pasada severas nuevas directrices sobre deportaciones, que permitirán la expulsión de cualquier extranjero que fomente la violencia terrorista. Las nuevas medidas atacan a los predicadores radicales y muestra menor tolerancia hacia sermones, panfletos y sitios en internet que "fomentan el odio o promueven el terrorismo" que hasta hace poco eran protegidos por la libertad de expresión.
Pero defensores de derechos humanos están inquietos de que esas amplias definiciones para estrangular el terrorismo en ciernes también sofoquen las libertades civiles, y advierten que se debe mantener un ponderado equilibrio.
"La mayor preocupación tiene que ver con la palabra ‘incitación'", dijo Richard Dicker, director del Programa de Justicia Internacional de Human Rights Watch. "¿Qué constituye incitación? ¿Es incitación llamar a cometer directamente actos de violencia, o explicar en artículos por qué hacen los terroristas lo que hacen?"
Rusos y británicos esperan una "resolución presidencial", con lo que se quiere decir que los 15 miembros del Consejo de Seguridad deberían respaldar la medida. Planean llamar este próximo mes a una sesión especial del Consejo de Seguridad sobre el terrorismo, mientras jefes de estado y gobierno se reúnen en la Cumbre Mundial de Nueva York, y quieren que los líderes del consejo de naciones adopten la resolución de una publicitada votación.
Washington apoya en gran parte la resolución, dijo Richard A. Grenell, portavoz de la misión norteamericana en Naciones Unidas.
Entretanto, continúan las negociaciones sobre las partes más polémicas de un documento de reforma de Naciones Unidas que se espera que más de 180 presidentes del mundo endorsen durante la cumbre.
El lunes, un grupo de unas dos docenas de embajadores discutieron un tratado antiterrorista que se ha estancado durante años en medio de disputas sobre la definición de terrorismo.
La definición actual define terrorismo como los daños causados por no-soldados en un intento de intimidar o de guiar la acción de un gobierno u organización. Pero muchos países, la mayoría árabes, insisten en que todos los medios se justifican en la lucha contra una ocupación, incluso si redundan en daños a civiles.
El embajador norteamericano John Bolton envió el lunes una carta a sus colegas embajadores explicando la posición de Estados Unidos sobre el tratado sobre terrorismo.
Estados Unidos propone conservar la definición de terrorismo propuesta originalmente. Pero si eso se convierte en un punto sensible, la enmienda norteamericana ofrece un modo de eludir una redacción controvertida con una frase que condena el terrorismo sin definir explícitamente quién es un terrorista: "El convertir en blanco y matar deliberadamente a civiles y no-combatientes por terroristas no puede ser justificado ni legitimado para ninguna causa o queja", dice la frase.
El pasaje excluye las muertes civiles causadas por militares, diciendo que esos asesinatos lamentables pero a veces inevitables son cubiertos por leyes internacionales. Críticos de la propuesta dicen que justifica el terrorismo de estado.
La propuesta es una de las muchas que ha presentado Estados Unidos a tres semanas de la cumbre.

1 de septiembre de 2005
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daneses limitan libertades


[Kevin Sullivan] Dinamarca adopta medidas antiterroristas en medio de preocupación de defensores de las libertades civiles.
Copenhagen, Suecia. Said Mansour, un hombre de complexión delgada y una tupida barba, cree que los musulmanes tienen derecho a matar a americanos en Iraq, dijo, porque "esto es una guerra, no un picnic".
Así, explicó la semana pasada en una entrevista, no vacilaba en bajar y quemar CDs con videos de internet con imágenes de decapitaciones en Iraq y discursos de Abu Musab Zarqawi, el cerebro terrorista detrás de gran parte de la resistencia iraquí.
Ahora la policía danesa intenta convertir a Mansour, 45, un ciudadano danés nacido en Marruecos, en la primera persona en ser acusada bajo una ley antiterrorista aprobada en 2002 que prohíbe la instigación al terrorismo o prestar asistencia a terroristas. Fuentes policiales dijeron que Mansour será probablemente acusado de distribuir CDs que contenían los incendiarios discursos yihadistas y las espeluznantes imágenes.
La ley contiene restricciones de la libertad de expresión que son extraordinarias en un país famoso por su tolerancia de todo punto de vista. Ilustra cómo las democracias en Europa adoptan medidas más severas en una era de creciente violencia terrorista, a pesar de las protestas de que se sacrifican en el proceso las libertades civiles.
Los atentados contra los trenes en Madrid en 2004, que mataron a 191 personas, y los atentados con bomba en Londres el mes pasado, que mataron a 56, incluyendo a los cuatro terroristas, han añadido todavía más urgencia al tema.
"Tenemos que mirar la realidad", dijo Rikker Hvilshoj, ministro de Asilo, Inmigración e Intregración de Dinamarca, observando que algunos han abusado de las garantías de la libertad de expresión de Dinamarca, al fomentar la violencia y los asesinatos. "El día que no tengamos libertad de expresión, habrán ganado los fundamentalistas", dijo. "Por otro lado, no podemos ser ingenuos".
Expertos dicen que el debate sobre cómo equilibrar las protecciones antiterroristas con las libertades individuales es una de las primeras prioridades en el programa de los países europeos. El tema es especialmente intenso en Dinamarca, Italia y Polonia -que tienen tropas en Iraq como parte de la coalición norteamericana y temen que puedan ser los próximos objetivos- y en España, después de los atentados de marzo de 2004.
"Los ánimos han cambiado en Europa y ahora se prefiere más seguridad que antes de los atentados de Londres", dijo Daniel Keohane, investigador del Centro de Reforma Europea de Londres. "Los europeos han sido siempre muy cuidadosos a la hora de limitar las libertades civiles. Pero cuando vives el terrorismo, cambia tu punto de vista".
Francia, que tiene la comunidad musulmana más grande de Europa -6 millones de personas- acaba de anunciar planes para reforzar sus leyes antiterroristas, las más severas de Europa. Gran Bretaña se propone prohibir o deportar a los que inciten al terrorismo, cerrar librerías o templos usados por grupos radicales y penalizar las expresiones que "fomenten, justifiquen o ensalcen" el terrorismo.
Grupos de derechos humanos y líderes musulmanes han calificado esas medidas de demasiado amplias.
"Lo que puede ser visto como ensalzamiento del terrorismo por una persona, puede ser visto como una explicación de las causas del terrorismo por otra", dijo Azzam Tamimi, importante personero de la Asociación Musulmana de Gran Bretaña.
Algunos activistas políticos aquí dijeron que el gobierno estaba pisoteando las garantías de la libertad de expresión contenidas en la constitución danesa.
"Han cruzado la línea", dijo Naser Kahder, 42, miembro del parlamento nacido en Siria que ha sido un declarado opositor de los extremistas musulmanes. "La sociedad debe ser abierta y libre. Si la cierras e impones un montón de restricciones, los terroristas consiguen exactamente lo que quieren".
Pero una encuesta reciente concluyó que un 80 por ciento de los daneses apoyaban las nuevas leyes contra el terrorismo y de control de la inmigración. En Gran Bretaña un 73 por ciento de la gente encuestada por el diario The Guardian a mediados de agosto dijeron que estaban dispuestos a renunciar a algunas libertades para mejorar la situación de seguridad.
"El terrorismo se está acercando", dijo Morten Messerschmidt, miembro del parlamento por el partido anti-inmigración, el Partido del Pueblo Danés. "Primero fue Washington y Nueva York, luego Madrid y ahora Londres. ¿Quién es el siguiente? No hay ninguna duda de que estamos en una situación potencialmente peligrosa, y eso asusta a la gente".
Messerschmidt dijo que restringir la libertad de expresión fue "muy duro y turbador en Inglaterra y otros países que respetan esa libertad, pero es necesario". Dijo que un atentado terrorista en Dinamarca era inevitable. "Tendrías que vivir en un mundo de fantasía para creer que no pasará aquí".
Inmediatamente después de los atentados de Londres, el primer ministro danés Anders Fogh Rasmussen ordenó una revisión de las leyes nacionales sobre seguridad y libertades civiles. "No queremos un estado policial ni una sociedad vigilada", dijo en un reciente programa de radio. "Pero tampoco debemos ser indulgentes".
Muchos países europeos han conocido durante largo tiempo leyes que prohíben el odio racista, una excrecencia de sus experiencias con la Alemania nazi y el Holocausto. Pero analistas dijeron que la nueva ley de expresión de Dinamarca, como parte de un paquete de leyes antiterroristas aprobadas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, estaba en la vanguardia de leyes europeas más severas. La ley que prohíbe la instigación al terrorismo implica una pena de hasta seis años de prisión.
Las leyes antiterroristas danesas también prohíben el financiamiento de grupos radicales y dan a la policía nuevas atribuciones para interceptar electrónicamente a fanáticos sospechosos. Agentes de la policía secreta danesa también han aumentado lo que Hans Jorgen Bonnichsen, comandante del Servicio de Inteligencia y Seguridad danés, calificó de "conversaciones preventivas" con potenciales radicales.
En una entrevista, Bonnichsen dijo que sus agentes realizan una estrecha vigilancia de radicales sospechosos y hacerles saber de vez en vez que están siendo vigilados con el fin de interrumpir sus actividades. Dijo que los agentes de inteligencia trabajan estrechamente con universidades danesas para controlar a los estudiantes nacidos en el extranjero y vigilar actividades sospechosas.
"Hace tres años la gente pensaba que Dinamarca estaba haciendo algo terrible", dijo Hvilshoj, la ministro de Inmigración. Pero con los ánimos cambiantes en Europa, dijo, "eso ha cambiado. La gente mira a Dinamarca de otra manera".
En Dinamarca, como en gran parte de Europa, el temor ante el terrorismo se mezcla a menudo con preocupaciones sobre la inmigración, especialmente la inmigración de musulmanes. En los 25 países de la Unión Europea viven unos 15 millones de musulmanes. Gruesamente, de los 5.4 millones de daneses, 200.000 son musulmanes.
El gobierno derechista de Rasmussen fue elegido en noviembre de 2001, montado en una ola de indignación popular sobre la creciente inmigración. De un día para otro, el gobierno revocó las generosas políticas de inmigración de Dinamarca, reforzando las exigencias para solicitantes de asilo y para residentes extranjeros que tratan de casarse en el extranjero.
Muchos musulmanes ven motivos racistas en las políticas del gobierno danés. ""Los daneses tienen miedo de desaparecer en el océano europeo más grande", dijo Ahmed Abu Laban, uno de los imanes más prominente de Dinamarca. "Quieren que los inmigrantes paguen el precio. Los musulmanes se han convertido en un chivo expiatorio. Tienen miedo de que socavemos su cultura y valores".
Pero funcionarios policiales dijeron que el racismo no tenía nada que ver con la acusación contra Mansour.
Mansour, que llegó para una entrevista con una larga túnica y sandalias, insistió en rezar antes de hablar con el periodista.
Dijo que había llegado a Dinamarca en 1983 para unirse a su hermana, que vivía aquí. Se casó con una danesa al año siguiente; ahora tienen cuatro hijos que asisten a escuelas públicas. Su esposa es una maestra en una escuela pública, pero Mansour dijo que estaba desempleado y cobraba una prestación mensual de unos 1.800 dólares.
Mansour dijo que tenía una vida activa en círculos musulmanes de Dinamarca, distribuyendo casetes y videos de canciones y cuentos musulmanes pacíficos. Negó ser un radical violento, aunque dijo que se "alegró" con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos y admitió que tenía relaciones con otros conocidos radicales de otros países.
Dijo que había sido un amigo cercano del jeque Omar Abdel Rahman, el clérigo que fue condenado en relación con el atentado con bomba en 1993 contra el World Trade Center de Nueva York. Dijo que Abdel Rahman alojó dos veces en su casa en sus visitas a Dinamarca.
Mansour también dijo que estaba en contacto con dos hombres sobre los que las autoridades han dicho que han ayudado o inspirado los atentados del 11 de septiembre de 2001. Uno es Abu Qatada, un clérigo musulmán radical que fue condenado en Jordania por varios atentados con bomba; se encontraron cintas de sus discursos en el apartamento alemán usado por varios de los secuestradores del 11 de septiembre. El otro es Imad Eddin Barakat Yarkas, un sirio acusado en España de haber financiado y apoyado a los atacantes del 11 de septiembre.
Mansour dijo que estaba consciente de que la policía quiere acusarlo. Pero dijo que conocer a gente que ha sido condenada no es ilegal y que distribuir materiales bajados de internet tampoco lo es.
"Lo puede hacer todo el mundo", dijo, afirmando que los funcionarios daneses están "simplemente tratando de mostrar a los norteamericanos que están luchando contra el terrorismo. No tienen a nadie, por eso me utilizan a mí".

1 de septiembre de 2005
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hay más terrorismo


[Walter Pincus] Ex jefe de contraterrorismo constata aumento de atentados terroristas.
Richard A. Clarke, ex jefe de contraterrorismo en la Casa Blanca durante los gobiernos de los presidentes Bill Clinton y George W. Bush, dijo ayer que hubo dos veces tantos atentados fuera de Iraq en los tres años después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, como en los tres años anteriores.
Osama bin Laden y su grupo al Qaeda "ya no son los líderes tradicionales que eran en los años noventa", dijo Clarke, agregando que el líder terrorista ha estado construyendo grupos ideológicos desde Afganistán antes del 11 de septiembre de 2001, y se han convertido en los últimos años en 14 a 16 redes separadas.
Clarke dijo que bin Laden y su máximo lugarteniente, Ayman Zawahiri, ejercen un "control simbólico y proporcionan temas amplios" y que la mayoría de las redes operan autónomamente, aunque "hay signos de cooperación entre algunas".
Clarke, ahora consultor en seguridad corporativa y contraterrorismo, proporcionó una evaluación de al Qaeda y la amenaza yihadista en una rueda de prensa en la New America Foundation, con el fin de concentrar la atención, en un foro bipartidista de dos días, sobre política exterior la semana próxima en Washington, titulado ‘Terrorism, Security and America's Purpose' [Terrorismo, Seguridad y los Objetivos de Estados Unidos].
Clarke renunció al gobierno de Bush en 2003 y desde entonces ha sostenido que la Casa Blanca de Bush reaccionó de manera lenta ante las advertencias de atentados terroristas a principios de 2001.
Ayer, Clarke dijo que Iraq atrae a un grupo relativamente pequeños de combatientes extranjeros que reciben adiestramiento y vuelven a casa, pero "no está claro en qué medida son atraídos por la presencia estadounidense o en cuánto actúa Estados Unidos como un imán". En general, dijo que "hay más gente participando [en las redes yihadistas] fuera de Iraq debido a la presencia norteamericana" en ese país.
"Al Qaeda se ha metamorfoseado de una organización jerárquica en un movimiento [mundial]", dijo. El objetivo de algunos es crear teocracias regionales, dijo, mientras otros sólo quieren derrocar a sus propios gobiernos. "Comparten la opinión de que Estados Unidos es el Gran Satanás y que está apuntalando a gobiernos que oprimen a los musulmanes", dijo.
Interrogado sobre por qué cree que no ha habido atentados en Estados Unidos desde los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono, Clarke mencionó primero el aumento de la vigilancia por el FBI y las autoridades federales de inmigración. "Eso dejó claro que aquí había un clima hostil", dijo, pero agregó rápidamente que "no está claro que no vuelva a ocurrir".
Otro factor que ha impedido hasta el momento que al Qaeda ataque aquí, dijo Clarke, es que el grupo de bin Laden tradicionalmente ha dependido del apoyo de las poblaciones nativas -y, a diferencia de Europa, Estados Unidos "no tiene un población árabe interna, grande o marginada".
Clarke rechazó severamente las repetidas declaraciones del presidente Bush de que peleando contra los terroristas en el exterior, el gobierno previene los atentados en este país. "Es ilógico", dijo Clarke. Mencionando los atentados de Madrid y Londres, Clarke dijo que "no hay nada que impida que vengan".
Clarke criticó al gobierno de Bush por lo que caracterizó como una falta de metas y objetivos específicos de la seguridad nacional.
"Ha habido un montón de inicios", dijo Clarke, mencionando la fundación del ministerio de Seguridad Nacional, pero dijo que el gobierno debería hacer un mejor trabajo para determinar dónde debe gastarse el dinero.
"Estamos probablemente más seguros cuando se trata de aviones de pasajeros", dijo, pero agregó que no se había hecho lo suficiente en la seguridad del transporte terrestre y que las plantas químicas representan objetivos especialmente peligrosos para los terroristas.

31 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh