la amenaza neo-nazi
[Nicholas D. Kristof] El conocido columnista del New York Times pide menos la complacencia de las autoridades hacia grupos racistas y neo-nazis.
Antes de que el reverendo doctor' Matt Hale, el líder racista blanco, fuera arrestado por tratar de asesinar a una juez federal, y mucho antes de que la juez volviera a casa la semana pasada para encontrar asesinados a su marido y madre, almorcé con él.
Hale, un hombre inteligente, articulado y maligno, despotricó contra los "traidores a la raza" cuando picoteaba su ensalada de frutas: "El matrimonio interracial es anti-natura. Es una forma de bestialidad".
"¿Si?", repliqué. "Dicho sea de paso, mi esposa es una china-americana".
Se produjo un embarazoso silencio.
Hale fue condenado el año pasado por encargar el asesinato de la juez del distrito federal Joan Humphrey Lefkow. Ahora la policía está investigando si hay algún vínculo entre Hale o sus partidarios y los asesinatos. Algunos partidarios de la supremacía blanca celebraron los asesinatos, pero Hale ha negado enfáticamente toda implicación.
La posibilidad de que los extremistas llevaran a cabo los asesinatos en venganza o para intimidar causa escalofríos en nuestro sistema judicial, porque si es así, entonces es un ataque contra el poder judicial mismo. En toda la historia de Estados Unidos sólo tres jueces han sido asesinados, pero los tres asesinatos tomaron lugar después de 1978 y todos en sus casas.
Las amenazas a jueces y fiscales federales han aumentado agudamente desde que comenzaran a ser tabuladas hace 25 años, pero el ataque contra la familia de la juez Lefkow, si estuvo relacionado con su trabajo, llevaría esas amenazas a un nuevo nivel. ¿Quién querrá ser juez si eso pone en peligro las vidas de sus seres queridos?
Cualquiera sean las circunstancias de esos asesinatos, Hale abre una espantosa ventana en un nicho de Estados Unidos sobre el que pocos de nosotros sabemos algo. Desde el 11 de septiembre de 2001 nos hemos concentrado casi exclusivamente en la amenaza del terrorismo de musulmanes extranjeros, pero tenemos una buena reserva de Osamas criados en casa.
Yo entrevisté a Hale en 2002 porque había oído que él se transformaría en un personaje clave de la comunidad del odio norteamericana, reclutando seguidores para montar una máquina de mercadeo normal de alta tecnología. Durante el almuerzo en East Peoria, Illinois, describió cómo cuando iba a la escuela de niño se había transformado en racista después de ver a unas niñas blancas besar a unos niños negros.
"Sentí náuseas", me dijo, seriamente.
Hale dijo que los ataques contra traidores a la raza y "gente de barro" eran comprensibles, pero una pérdida de tiempo. "Suponga que alguien se echa a la calle y mata a diez negros esta noche", dijo, encogiéndose de hombros. "Bueno, todavía quedan millones".
Lo que más me preocupaba sobre Hale no eran sus ideas extremistas, sino sus evidentes capacidades de organización y talento para inspirar a sus partidarios. Cuando en 1999 se le negó la licencia para ejercer de abogado debido a sus opiniones racistas, un partidario se volvió loco y disparó contra 11 personas: todas negras, asiáticas o judías.
Después del atentado con bomba en Oklahoma City, las autoridades policiales estadounidenses reprimieron con bastante efectividad a los racistas domésticos y los cabecillas de sus milicias. Pero Mark Potok, del Centro de Ayuda Jurídica del Sur, que sigue a 760 grupos de odio con unos 100.000 miembros, observa que después del 11 de septiembre la policía se ha concentrado abrumadoramente en los árabes.
Los federales tienen razón en estar especialmente alarmados por Al Qaeda. Pero también necesitamos vigilar más a los supremacistas blancos, neo-nazis y milicias. Después de todo, algunos tienen más armas de destrucción masiva que Saddam.
Hace dos años, por ejemplo, un tejano de una milicia, William Krar, fue atrapado con 25 ametralladoras y otras armas, un cuarto de millón de rondas de municiones, 60 granadas y suficiente cianuro de sodio para matar a cientos de personas.
Fuimos demasiado complacientes con Al Qaeda y los terroristas extranjeros antes del 11 de septiembre. Y ahora somos demasiado complacientes con las amenazas domésticas.
Hale me entregó algunos de los evangelios de su iglesia, incluyendo la Biblia del Hombre Blanco' -lo que me causó vergüenza cuando fui escogido al azar para un chequeo de seguridad en el aeropuerto y los contenidos de mi bolsa fueron depositados sobre una mesa. Entonces, incluso aunque los controladores creían aparentemente que yo era un neo-nazi con folletos violentos y racistas, me dejaron abordar sin más problemas.
Esa Biblia del Hombre Blanco' dice: "No necesitamos a judíos, ni negros ni otra gente de barro'... Tenemos el credo combativo de re-afirmar el triunfo de la voluntad del Hombre Blanco demostrado tan históricamente por el más grande de todos los líderes blancos: Adolfo Hitler. Así, ¡luchemos hoy, ahora! ¡Ya no hay excusas, no hay alternativas, hombre blanco! ¡Se trata de luchar o morir!"
Así que no tenemos que ir a Arabia Saudí para encontrar a extremistas religiosos violentos empapados en el odio hacia todo lo que Estados Unidos representa. Despertad, están aquí.
Se puede escribir al autor a: nicholas@nytimes.com
10 de marzo de 2005
©new york times
©traducción mQh
Antes de que el reverendo doctor' Matt Hale, el líder racista blanco, fuera arrestado por tratar de asesinar a una juez federal, y mucho antes de que la juez volviera a casa la semana pasada para encontrar asesinados a su marido y madre, almorcé con él.Hale, un hombre inteligente, articulado y maligno, despotricó contra los "traidores a la raza" cuando picoteaba su ensalada de frutas: "El matrimonio interracial es anti-natura. Es una forma de bestialidad".
"¿Si?", repliqué. "Dicho sea de paso, mi esposa es una china-americana".
Se produjo un embarazoso silencio.
Hale fue condenado el año pasado por encargar el asesinato de la juez del distrito federal Joan Humphrey Lefkow. Ahora la policía está investigando si hay algún vínculo entre Hale o sus partidarios y los asesinatos. Algunos partidarios de la supremacía blanca celebraron los asesinatos, pero Hale ha negado enfáticamente toda implicación.
La posibilidad de que los extremistas llevaran a cabo los asesinatos en venganza o para intimidar causa escalofríos en nuestro sistema judicial, porque si es así, entonces es un ataque contra el poder judicial mismo. En toda la historia de Estados Unidos sólo tres jueces han sido asesinados, pero los tres asesinatos tomaron lugar después de 1978 y todos en sus casas.
Las amenazas a jueces y fiscales federales han aumentado agudamente desde que comenzaran a ser tabuladas hace 25 años, pero el ataque contra la familia de la juez Lefkow, si estuvo relacionado con su trabajo, llevaría esas amenazas a un nuevo nivel. ¿Quién querrá ser juez si eso pone en peligro las vidas de sus seres queridos?
Cualquiera sean las circunstancias de esos asesinatos, Hale abre una espantosa ventana en un nicho de Estados Unidos sobre el que pocos de nosotros sabemos algo. Desde el 11 de septiembre de 2001 nos hemos concentrado casi exclusivamente en la amenaza del terrorismo de musulmanes extranjeros, pero tenemos una buena reserva de Osamas criados en casa.
Yo entrevisté a Hale en 2002 porque había oído que él se transformaría en un personaje clave de la comunidad del odio norteamericana, reclutando seguidores para montar una máquina de mercadeo normal de alta tecnología. Durante el almuerzo en East Peoria, Illinois, describió cómo cuando iba a la escuela de niño se había transformado en racista después de ver a unas niñas blancas besar a unos niños negros.
"Sentí náuseas", me dijo, seriamente.
Hale dijo que los ataques contra traidores a la raza y "gente de barro" eran comprensibles, pero una pérdida de tiempo. "Suponga que alguien se echa a la calle y mata a diez negros esta noche", dijo, encogiéndose de hombros. "Bueno, todavía quedan millones".
Lo que más me preocupaba sobre Hale no eran sus ideas extremistas, sino sus evidentes capacidades de organización y talento para inspirar a sus partidarios. Cuando en 1999 se le negó la licencia para ejercer de abogado debido a sus opiniones racistas, un partidario se volvió loco y disparó contra 11 personas: todas negras, asiáticas o judías.
Después del atentado con bomba en Oklahoma City, las autoridades policiales estadounidenses reprimieron con bastante efectividad a los racistas domésticos y los cabecillas de sus milicias. Pero Mark Potok, del Centro de Ayuda Jurídica del Sur, que sigue a 760 grupos de odio con unos 100.000 miembros, observa que después del 11 de septiembre la policía se ha concentrado abrumadoramente en los árabes.
Los federales tienen razón en estar especialmente alarmados por Al Qaeda. Pero también necesitamos vigilar más a los supremacistas blancos, neo-nazis y milicias. Después de todo, algunos tienen más armas de destrucción masiva que Saddam.
Hace dos años, por ejemplo, un tejano de una milicia, William Krar, fue atrapado con 25 ametralladoras y otras armas, un cuarto de millón de rondas de municiones, 60 granadas y suficiente cianuro de sodio para matar a cientos de personas.
Fuimos demasiado complacientes con Al Qaeda y los terroristas extranjeros antes del 11 de septiembre. Y ahora somos demasiado complacientes con las amenazas domésticas.
Hale me entregó algunos de los evangelios de su iglesia, incluyendo la Biblia del Hombre Blanco' -lo que me causó vergüenza cuando fui escogido al azar para un chequeo de seguridad en el aeropuerto y los contenidos de mi bolsa fueron depositados sobre una mesa. Entonces, incluso aunque los controladores creían aparentemente que yo era un neo-nazi con folletos violentos y racistas, me dejaron abordar sin más problemas.
Esa Biblia del Hombre Blanco' dice: "No necesitamos a judíos, ni negros ni otra gente de barro'... Tenemos el credo combativo de re-afirmar el triunfo de la voluntad del Hombre Blanco demostrado tan históricamente por el más grande de todos los líderes blancos: Adolfo Hitler. Así, ¡luchemos hoy, ahora! ¡Ya no hay excusas, no hay alternativas, hombre blanco! ¡Se trata de luchar o morir!"
Así que no tenemos que ir a Arabia Saudí para encontrar a extremistas religiosos violentos empapados en el odio hacia todo lo que Estados Unidos representa. Despertad, están aquí.
Se puede escribir al autor a: nicholas@nytimes.com
10 de marzo de 2005
©new york times
©traducción mQh
en la cacería de bin laden
[Katherine Shrader] Dudas sobre fondos y capacidades.
Washington, Estados Unidos. Osama bin Laden sigue siendo el enemigo público número uno, pero desarrollos recientes plantean preguntas sobre la capacidad de las fuerzas norteamericanas de seguir las huellas del elusivo terrorista y los recursos destinados a la cacería más de tres años después de los atentados del 11 de septiembre.
Fresco recordatorio de la infructuosa cacería es que funcionarios de inteligencia indicaran esta semana que bin Laden ha estado en contacto con Abu Musab al-Zarqaei, el más importante personaje de Al Qaeda en Iraq, solicitando su ayuda para planear atentados en Estados Unidos.
En una rara mención de su nombre ayer, el presidente Bush dijo que bin Laden espera volver atacar a Estados Unidos en suelo americano y "detenerlo es el reto más importante de hoy".
"Estamos constantemente detrás de bin Laden. Estamos manteniendo la presión sobre él, obligándolo a esconderse", dijo Bush en la ceremonia de juramento de ministro de Seguridad Interior, Michael Chertoff.
Actuales y antiguos funcionarios de gobierno dicen que no hay ninguna duda de que el gobierno de Bush quiere capturar a bin Laden "muerto o vivo", como dijo el presidente poco después del 11 de septiembre de 2001. Pero la capacidad y los dólares dejaron mucho de desear.
El general del Ejército, John Abizaid, jefe del Comando Central estadounidense, dijo al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, esta semana, que bin Laden y la directiva de Al Qaeda han sido "nuestros principales blancos" desde el 11 de septiembre, aunque agregó: "Es importante para todos nosotros que sepamos que las fuerzas militares están haciendo lo mejor que pueden para atacar a la red en su conjunto, en contraste con buscar a personas específicas".
El presidente Pervez Musharraf de Pakistán dijo en diciembre que "la pista se ha enfriado", y los funcionarios norteamericanos están en gran parte de acuerdo.
Se cree que bin Laden ha evadido su captura primero durante la batalla de Tora Bora en 2001 en Afganistán y luego ocultándose en la frontera afgano-paquistaní con sus principales encargados y un círculo de partidarios que lo protegen a riesgo de sus vidas. Algunos especialistas dicen que creen que puede estar pasando un tiempo en ciudades paquistaníes.
Personal de Estados Unidos, incluyendo a paramilitares de la CIA, guardias privados y algunas fuerzas especiales altamente adiestradas, han participado en la cacería. En un informe reciente, el Servicio de Investigaciones Parlamentarias dijo que 18.000 tropas norteamericanas siguen en Afganistán, cazando a Al Qaeda y los talibanes, respaldados por miles de fuerza paquistaníes.
Sin embargo, un antiguo funcionario de inteligencia, hablando a condición de preservar su identidad, se preguntó sobre decisiones recientes de Estados Unidos sobre los fondos disponibles. El funcionario dijo que el capital militar fue trasladado de Afganistán a Iraq para las elecciones del 30 de enero allá, y no está claro si han vuelto.
Interrogado para confirmar el cambio, el portavoz del Pentágono, el teniente coronel Barry Venable, dijo: "Por razones de seguridad, no comentamos asuntos operacionales".
El Pentágono gasta un 80 por ciento del presupuesto para inteligencia clasificada, calculado en 40 billones de dólares.
El comandante número dos en Afganistán, el general de división Eric Olson, dijo hace poco que estaba preocupado de que los funcionarios norteamericanos se aferraran a una aparente recaída de los ataques de los militantes para impedir que las tropas de la coalición aligeren la presión sobre fuerzas estiradas por su despliegue en Iraq. Olson agregó que él no anticipaba ningún decaimiento en la misión de encontrar a bin Laden.
Desde fines de los años noventa, el gobierno ha debatido sobre cómo encontrar al cabecilla terrorista y qué valor tiene su captura. En la Ley Patriótica de 2001, los legisladores autorizaron al ministerio de Asuntos Exteriores, a través de su Programa Judicial de Recompensas, a pagar más de 5 millones de dólares.
En noviembre, el Congreso autorizó aumentar la recompensa por datos que conduzcan a la muerte o captura de bin Laden a 50 millones de dólares. Pero la ministro de Asuntos Exteriores, Condoleezza Rice, no ha subido la recompensa.
El portavoz del ministerio del Relaciones Exteriores Lou Fintor dijo que los funcionarios están constantemente evaluando sus programas. "En este momento no tenemos planes de subir la recompensa. Es una decisión a discreción de la ministro", dijo.
El parlamentario Mark Kirk, republicano de Illinois, que estuvo detrás de las leyes de recompensa más recientes, dijo que el ministerio está avanzando rápidamente -"para la velocidad normal del ministerio de Asuntos Exteriores"- en su estudio de las leyes de noviembre.
James Pavitt, director del servicio clandestino de la CIA hasta el verano pasado, dijo que él apoyaba cualquier cosa para encontrar a bin Laden. "Dicho eso, en general para mí y usted es difícil entender de qué tipo de dinero es", dijo. "Imagínese que está en la posición de una persona que puede dar el dato. ¿Saben la diferencia que hay entre 1 millón, 5 o 10 millones de dólares?" Agregó que "el problema es una red, y es una red más difusa que hace tres años y medio".
Entretanto, bin Laden continúa operando. En las últimas semanas, dicen funcionarios estadounidenses, bin Laden ha estado en contacto con Zarqawi, que juró lealtad a bin Laden en octubre.
Sin embargo, Vince Cannistraro, ex director del centro de contra-terrorismo de la CIA, dijo que el mensaje era una buena noticia. "Si tienes que pedirle a Zarqawi que lleve a cabo operaciones en Estados Unidos, es que estás muy desesperado".
4 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. Osama bin Laden sigue siendo el enemigo público número uno, pero desarrollos recientes plantean preguntas sobre la capacidad de las fuerzas norteamericanas de seguir las huellas del elusivo terrorista y los recursos destinados a la cacería más de tres años después de los atentados del 11 de septiembre.Fresco recordatorio de la infructuosa cacería es que funcionarios de inteligencia indicaran esta semana que bin Laden ha estado en contacto con Abu Musab al-Zarqaei, el más importante personaje de Al Qaeda en Iraq, solicitando su ayuda para planear atentados en Estados Unidos.
En una rara mención de su nombre ayer, el presidente Bush dijo que bin Laden espera volver atacar a Estados Unidos en suelo americano y "detenerlo es el reto más importante de hoy".
"Estamos constantemente detrás de bin Laden. Estamos manteniendo la presión sobre él, obligándolo a esconderse", dijo Bush en la ceremonia de juramento de ministro de Seguridad Interior, Michael Chertoff.
Actuales y antiguos funcionarios de gobierno dicen que no hay ninguna duda de que el gobierno de Bush quiere capturar a bin Laden "muerto o vivo", como dijo el presidente poco después del 11 de septiembre de 2001. Pero la capacidad y los dólares dejaron mucho de desear.
El general del Ejército, John Abizaid, jefe del Comando Central estadounidense, dijo al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado, esta semana, que bin Laden y la directiva de Al Qaeda han sido "nuestros principales blancos" desde el 11 de septiembre, aunque agregó: "Es importante para todos nosotros que sepamos que las fuerzas militares están haciendo lo mejor que pueden para atacar a la red en su conjunto, en contraste con buscar a personas específicas".
El presidente Pervez Musharraf de Pakistán dijo en diciembre que "la pista se ha enfriado", y los funcionarios norteamericanos están en gran parte de acuerdo.
Se cree que bin Laden ha evadido su captura primero durante la batalla de Tora Bora en 2001 en Afganistán y luego ocultándose en la frontera afgano-paquistaní con sus principales encargados y un círculo de partidarios que lo protegen a riesgo de sus vidas. Algunos especialistas dicen que creen que puede estar pasando un tiempo en ciudades paquistaníes.
Personal de Estados Unidos, incluyendo a paramilitares de la CIA, guardias privados y algunas fuerzas especiales altamente adiestradas, han participado en la cacería. En un informe reciente, el Servicio de Investigaciones Parlamentarias dijo que 18.000 tropas norteamericanas siguen en Afganistán, cazando a Al Qaeda y los talibanes, respaldados por miles de fuerza paquistaníes.
Sin embargo, un antiguo funcionario de inteligencia, hablando a condición de preservar su identidad, se preguntó sobre decisiones recientes de Estados Unidos sobre los fondos disponibles. El funcionario dijo que el capital militar fue trasladado de Afganistán a Iraq para las elecciones del 30 de enero allá, y no está claro si han vuelto.
Interrogado para confirmar el cambio, el portavoz del Pentágono, el teniente coronel Barry Venable, dijo: "Por razones de seguridad, no comentamos asuntos operacionales".
El Pentágono gasta un 80 por ciento del presupuesto para inteligencia clasificada, calculado en 40 billones de dólares.
El comandante número dos en Afganistán, el general de división Eric Olson, dijo hace poco que estaba preocupado de que los funcionarios norteamericanos se aferraran a una aparente recaída de los ataques de los militantes para impedir que las tropas de la coalición aligeren la presión sobre fuerzas estiradas por su despliegue en Iraq. Olson agregó que él no anticipaba ningún decaimiento en la misión de encontrar a bin Laden.
Desde fines de los años noventa, el gobierno ha debatido sobre cómo encontrar al cabecilla terrorista y qué valor tiene su captura. En la Ley Patriótica de 2001, los legisladores autorizaron al ministerio de Asuntos Exteriores, a través de su Programa Judicial de Recompensas, a pagar más de 5 millones de dólares.
En noviembre, el Congreso autorizó aumentar la recompensa por datos que conduzcan a la muerte o captura de bin Laden a 50 millones de dólares. Pero la ministro de Asuntos Exteriores, Condoleezza Rice, no ha subido la recompensa.
El portavoz del ministerio del Relaciones Exteriores Lou Fintor dijo que los funcionarios están constantemente evaluando sus programas. "En este momento no tenemos planes de subir la recompensa. Es una decisión a discreción de la ministro", dijo.
El parlamentario Mark Kirk, republicano de Illinois, que estuvo detrás de las leyes de recompensa más recientes, dijo que el ministerio está avanzando rápidamente -"para la velocidad normal del ministerio de Asuntos Exteriores"- en su estudio de las leyes de noviembre.
James Pavitt, director del servicio clandestino de la CIA hasta el verano pasado, dijo que él apoyaba cualquier cosa para encontrar a bin Laden. "Dicho eso, en general para mí y usted es difícil entender de qué tipo de dinero es", dijo. "Imagínese que está en la posición de una persona que puede dar el dato. ¿Saben la diferencia que hay entre 1 millón, 5 o 10 millones de dólares?" Agregó que "el problema es una red, y es una red más difusa que hace tres años y medio".
Entretanto, bin Laden continúa operando. En las últimas semanas, dicen funcionarios estadounidenses, bin Laden ha estado en contacto con Zarqawi, que juró lealtad a bin Laden en octubre.
Sin embargo, Vince Cannistraro, ex director del centro de contra-terrorismo de la CIA, dijo que el mensaje era una buena noticia. "Si tienes que pedirle a Zarqawi que lleve a cabo operaciones en Estados Unidos, es que estás muy desesperado".
4 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
contratista asesinado denunció corrupción
[Ken Silverstein, T. Christian Miller y Patrick J. McDonnell] El traficante de armas había acusado a altos funcionarios del ministerio de Defensa iraquí de exigir sobornos.
Washington, Estados Unidos. Un contratista estadounidense asesinado a tiros el mes pasado en Iraq había acusado de corrupción a funcionarios del ministerio de Defensa iraquí de días antes de su muerte, de acuerdo a documentos y a funcionarios norteamericanos.
Dale Stoffel, 43, fue asesinado a balazos el 8 de diciembre poco después de salir de una base militar iraquí al norte de Bagdad, un ataque atribuido en la época a insurgentes iraquíes. También fue asesinado su colega, Joseph Wemple, de 49 años.
Los asesinatos ocurrieron después de que Stoffel advirtiera a importantes funcionarios estadounidenses en Washington que creía que funcionarios del ministerio de Defensa iraquí estaban involucrados en una trama para cobrar sobornos por un contrato de varios millones de dólares asignado a su compañía, la Wye Oak Technology, para reparar viejos equipos militares iraquíes.
El FBI ha iniciado una investigación de los asesinatos y si pueden haber sido provocados por las denuncias de Stoffel, de acuerdo a personas familiarizadas con las pesquisas. El FBI se negó a hacer comentarios.
Stoffel, de Monongahela, Pensilvania, hizo sus acusaciones en una carta del 3 de diciembre dirigida a un importante funcionario del Pentágono y en una reunión con asesores del senador Rick Santorum (republicano, Pensilvania). Poco después, Stoffel fue llamado a presentarse a la base militar de Taji en Iraq por funcionarios militares de la coalición para discutir sus preocupaciones sobre el contrato. Se quejó de problemas de pago con un misterioso empresario libanés designado por los iraquíes como un intermediario, dijeron las fuentes.
Cuando Stoffel, Wemple y un intérprete iraquí salieron de la base de Taji en coche el 8 de diciembre, otro vehículo les embistió de frente. Dos enmascarados descendieron y ejecutaron a los dos norteamericanos con una ráfaga de balas, de acuerdo a informes de esa época. El intérprete escapó y se encuentra desaparecido.
La muerte de Stoffel ha provocado nuevas preocupaciones sobre la integridad del proyecto de reconstrucción de Iraq, que ha estado plagado de acusaciones de corrupción y de favoritismo casi desde sus inicios.
Un funcionario norteamericano dijo que los problemas de corrupción en los que se hallan implicado intermediarios y sobornos se han extendido cada vez más a medida que los iraquíes empezaron a ejercer más control sobre el proceso de contratación.
El asesinato de Stoffel llamó la atención de investigadores no sólo debido a sus denuncias sino también debido a su pasado misterioso y controvertido. Stoffel trabajó en los años noventa en un proyecto norteamericano secreto para comprar armas rusas, chinas y de otros países para ser probadas por militares estadounidenses, según se desprende de documentos y entrevistas.
El negocio de Stoffel en Iraq era el primer contrato de envergadura autorizado y financiado directamente por el gobierno iraquí para propósitos militares, y era crucial para el adiestramiento y equipamiento del Ejército iraquí, y era considerado un componente clave de la estrategia estadounidense para retirarse de Iraq.
El fracaso en detener la supuesta corrupción "sentará un precedente muy negativo para tratos subsecuentes con los militares iraquíes, dañará a las empresas estadounidenses que quieren hacer negocios de acuerdo a las leyes norteamericanas y será una fuente de bochorno y tensión política para el gobierno de Bush con respecto al proyecto en Iraq", dijo Stoffel en su carta al Pentágono, una copia de la cual fue conseguida por Times.
De acuerdo a la carta, la empresa de Stoffel, de Pensilvania, recibió el año pasado un contrato del ministerio de Defensa iraquí para ayudar a reparar sus anticuados equipos militares de la era soviética, en su mayor parte tanques T-55 y artillería. Wye Oak Technology entregó en noviembre algunos tanques reparados a la Primera Brigada Motorizada de Iraq.
Como parte del contrato funcionarios de alto rango del ministerio de Defensa exigieron que los pagos a Stoffel fueran procesados a través de un intermediario libanés designado por el ministerio, de acuerdo a la carta del 3 de diciembre.
En noviembre Stoffel trató de obtener un pago de 24.7 millones de dólares, enviando facturas directamente al ministerio de Defensa. El ministerio, a su vez, autorizó tres cheques diferentes, enviándolos al intermediario libanés para su "procesamiento", dijo gente familiarizada con el contrato.
El papel del intermediario era actuar como una especie de fideicomiso de la cuenta para transacciones comerciales, revisando las facturas y haciendo los pagos, dijeron las fuentes.
Pero el empresario no le envió el dinero y Stoffel se quejó a los funcionarios estadounidenses en Washington de que sospechaba que el verdadero papel del intermediario era desviar los pagos hacia funcionarios iraquíes para pagar comisiones ilegales, declaró gente familiarizada con el contrato.
En su carta al Pentágono también dijo que el intermediario estaba reteniendo los pagos en un intento de obligarlo a utilizar a subcontratistas relacionados con el intermediario y con funcionarios del ministerio de Defensa.
Stoffel trató sus preocupaciones con representantes del despacho de Santorum. Santorum, a su vez, escribió al ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld el 3 de diciembre pidiéndole que abordara el tema con el ministro de Defensa iraquí, Hazem Shaalan.
"Apreciaría un comentario sobre cómo puede ayudar el ministerio de Defensa" a Wye Oak Technology a obtener el pago de los servicios prestado, escribió Santorum.
Stoffel también se reunió con John A. Jack' Shaw, subsecretario de Defensa para la tecnología de seguridad internacional, cuya oficina supervisaba la venta de armas a Iraq. En una carta posterior, Stoffel instó a Shaw a exigir que una conocida firma de contabilidad fuera contratada para supervisar el contrato. Advirtió en su carta que el contrato de armas "ha sido presa... de corrupción e intereses creados".
Shaw fue retratado en reportajes de Times el año pasado después de ser investigado por un asunto no relacionado. Subsecuentemente fue retirado de su posición. Su despacho transmitió las quejas de Stoffel al ministerio del Ejército.
"Estamos estudiando el problema", dijo el teniente coronel del Ejército Joseph Yoswa, un portavoz del Pentágono.
Fuentes dijeron que las quejas de Stoffel llegaron al general de división británico David Clements. Clements, el subcomandante de la misión para adiestrar a las tropas iraquíes reunió a Stoffel, Wemple y el empresario libanés para solucionar el problema.
Clements citó a Stoffel a que viajara desde Estados Unidos a Iraq para una reunión en la base militar de Taji a principios de diciembre, dijeron varias fuentes.
Después de varios días de discusiones, Clements le dijo al empresario que pagara las facturas, dijeron las fuentes. El 8 de diciembre, Stoffel y Wemple fueron atacados cuando volvían a Bagdad con su intérprete iraquí.
Los agresores robaron el ordenador de Stoffel. Una semana más tarde un video con fotografías y documentos de Stoffel y Wemple fueron publicados en una página de internet que es usada frecuentemente por grupos rebeldes. Un grupo que se autodenomina las Brigadas de la Yigas Islámica reclamó responsabilidad por los asesinatos. Expertos en terrorismo no conocían a este grupo previamente.
La oportunidad y los inusuales detalles sobre los asesinatos despertaron sospechas en Estados Unidos y en Iraq de que el video era un truco para encubrir el asesinato.
"El video era muy raro", dijo Evan Kohlam, un consultor de terrorismo que estudió el video.
"No mostraba los cuerpos ni el asesinato mismo, sino sólo fotos, documentos y materiales retirados de los cuerpos. Es ciertamente posible que alguien [no los rebeldes] hayan montado el video".
El capitán del Ejército Steve Álvarez, un portavoz estadounidense, reconoció que Clements había hablado con Stoffel, pero negó que Stoffel haya mencionado el tema de la corrupción durante sus conversaciones.
En lugar de eso, dijo que Stoffel se había quejado de las "dificultades que estaba teniendo en obtener los fondos iniciales" para equipar a la brigada motorizada. Clements rechazó ser entrevistado sobre el asunto.
"En realidad no tenemos mucho más que decir", escribió Álvarez en respuesta a una pregunta del Times. Refirió otras preguntas al ministerio de Defensa iraquí.
Nick Hutchinson, asesor estadounidense del ministerio de Defensa que también se reunió con Stoffel no respondió a nuestras peticiones de que comentara este caso.
Un portavoz del ministerio de Defensa iraquí coordinó una entrevista con un importante funcionario de Defensa, pero luego prohibió al periodista hacer preguntas sobre el contrato, diciendo que era demasiado "peligroso".
El empresario libanés no fue localizado.Stoffel había estado activo en el negocio de armas durante mucho tiempo. Al menos desde mediados de los años noventa trabajó con funcionarios de la inteligencia norteamericana para conseguir armamento enemigo para permitir que los militares estadounidenses estudiaran e hicieran pruebas con los artefactos, de acuerdo a documentos del contrato obtenidos por Times.
Como parte de su trabajo Stoffel había establecido contactos en toda Europa del Este, especialmente en Ucrania y Bulgaria. Compró armas incluyendo misiles tierra-aire y sistemas anti-aéreos, muestran los documentos.
Tras la invasión de Iraq en marzo de 2003, Stoffel fue a Bagdad a explorar las oportunidades de negocios que permitía el proyecto de reconstrucción iraquí del Pentágono de varios billones de dólares.
Se preocupó sobre la posible corrupción en el proceso de contratación norteamericano y comunicó sus sospechas a investigadores estadounidenses en la primavera de 2004.
Un funcionario estadounidense dijo que las denuncias de Stoffel estaban siendo investigadas.
Miller y Silverstein informaron desde Washington y McDonnell desde Baghdad.
21 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Dale Stoffel, 43, fue asesinado a balazos el 8 de diciembre poco después de salir de una base militar iraquí al norte de Bagdad, un ataque atribuido en la época a insurgentes iraquíes. También fue asesinado su colega, Joseph Wemple, de 49 años.
Los asesinatos ocurrieron después de que Stoffel advirtiera a importantes funcionarios estadounidenses en Washington que creía que funcionarios del ministerio de Defensa iraquí estaban involucrados en una trama para cobrar sobornos por un contrato de varios millones de dólares asignado a su compañía, la Wye Oak Technology, para reparar viejos equipos militares iraquíes.
El FBI ha iniciado una investigación de los asesinatos y si pueden haber sido provocados por las denuncias de Stoffel, de acuerdo a personas familiarizadas con las pesquisas. El FBI se negó a hacer comentarios.
Stoffel, de Monongahela, Pensilvania, hizo sus acusaciones en una carta del 3 de diciembre dirigida a un importante funcionario del Pentágono y en una reunión con asesores del senador Rick Santorum (republicano, Pensilvania). Poco después, Stoffel fue llamado a presentarse a la base militar de Taji en Iraq por funcionarios militares de la coalición para discutir sus preocupaciones sobre el contrato. Se quejó de problemas de pago con un misterioso empresario libanés designado por los iraquíes como un intermediario, dijeron las fuentes.
Cuando Stoffel, Wemple y un intérprete iraquí salieron de la base de Taji en coche el 8 de diciembre, otro vehículo les embistió de frente. Dos enmascarados descendieron y ejecutaron a los dos norteamericanos con una ráfaga de balas, de acuerdo a informes de esa época. El intérprete escapó y se encuentra desaparecido.
La muerte de Stoffel ha provocado nuevas preocupaciones sobre la integridad del proyecto de reconstrucción de Iraq, que ha estado plagado de acusaciones de corrupción y de favoritismo casi desde sus inicios.
Un funcionario norteamericano dijo que los problemas de corrupción en los que se hallan implicado intermediarios y sobornos se han extendido cada vez más a medida que los iraquíes empezaron a ejercer más control sobre el proceso de contratación.
El asesinato de Stoffel llamó la atención de investigadores no sólo debido a sus denuncias sino también debido a su pasado misterioso y controvertido. Stoffel trabajó en los años noventa en un proyecto norteamericano secreto para comprar armas rusas, chinas y de otros países para ser probadas por militares estadounidenses, según se desprende de documentos y entrevistas.
El negocio de Stoffel en Iraq era el primer contrato de envergadura autorizado y financiado directamente por el gobierno iraquí para propósitos militares, y era crucial para el adiestramiento y equipamiento del Ejército iraquí, y era considerado un componente clave de la estrategia estadounidense para retirarse de Iraq.
El fracaso en detener la supuesta corrupción "sentará un precedente muy negativo para tratos subsecuentes con los militares iraquíes, dañará a las empresas estadounidenses que quieren hacer negocios de acuerdo a las leyes norteamericanas y será una fuente de bochorno y tensión política para el gobierno de Bush con respecto al proyecto en Iraq", dijo Stoffel en su carta al Pentágono, una copia de la cual fue conseguida por Times.
De acuerdo a la carta, la empresa de Stoffel, de Pensilvania, recibió el año pasado un contrato del ministerio de Defensa iraquí para ayudar a reparar sus anticuados equipos militares de la era soviética, en su mayor parte tanques T-55 y artillería. Wye Oak Technology entregó en noviembre algunos tanques reparados a la Primera Brigada Motorizada de Iraq.
Como parte del contrato funcionarios de alto rango del ministerio de Defensa exigieron que los pagos a Stoffel fueran procesados a través de un intermediario libanés designado por el ministerio, de acuerdo a la carta del 3 de diciembre.
En noviembre Stoffel trató de obtener un pago de 24.7 millones de dólares, enviando facturas directamente al ministerio de Defensa. El ministerio, a su vez, autorizó tres cheques diferentes, enviándolos al intermediario libanés para su "procesamiento", dijo gente familiarizada con el contrato.
El papel del intermediario era actuar como una especie de fideicomiso de la cuenta para transacciones comerciales, revisando las facturas y haciendo los pagos, dijeron las fuentes.
Pero el empresario no le envió el dinero y Stoffel se quejó a los funcionarios estadounidenses en Washington de que sospechaba que el verdadero papel del intermediario era desviar los pagos hacia funcionarios iraquíes para pagar comisiones ilegales, declaró gente familiarizada con el contrato.
En su carta al Pentágono también dijo que el intermediario estaba reteniendo los pagos en un intento de obligarlo a utilizar a subcontratistas relacionados con el intermediario y con funcionarios del ministerio de Defensa.
Stoffel trató sus preocupaciones con representantes del despacho de Santorum. Santorum, a su vez, escribió al ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld el 3 de diciembre pidiéndole que abordara el tema con el ministro de Defensa iraquí, Hazem Shaalan.
"Apreciaría un comentario sobre cómo puede ayudar el ministerio de Defensa" a Wye Oak Technology a obtener el pago de los servicios prestado, escribió Santorum.
Stoffel también se reunió con John A. Jack' Shaw, subsecretario de Defensa para la tecnología de seguridad internacional, cuya oficina supervisaba la venta de armas a Iraq. En una carta posterior, Stoffel instó a Shaw a exigir que una conocida firma de contabilidad fuera contratada para supervisar el contrato. Advirtió en su carta que el contrato de armas "ha sido presa... de corrupción e intereses creados".
Shaw fue retratado en reportajes de Times el año pasado después de ser investigado por un asunto no relacionado. Subsecuentemente fue retirado de su posición. Su despacho transmitió las quejas de Stoffel al ministerio del Ejército.
"Estamos estudiando el problema", dijo el teniente coronel del Ejército Joseph Yoswa, un portavoz del Pentágono.
Fuentes dijeron que las quejas de Stoffel llegaron al general de división británico David Clements. Clements, el subcomandante de la misión para adiestrar a las tropas iraquíes reunió a Stoffel, Wemple y el empresario libanés para solucionar el problema.
Clements citó a Stoffel a que viajara desde Estados Unidos a Iraq para una reunión en la base militar de Taji a principios de diciembre, dijeron varias fuentes.
Después de varios días de discusiones, Clements le dijo al empresario que pagara las facturas, dijeron las fuentes. El 8 de diciembre, Stoffel y Wemple fueron atacados cuando volvían a Bagdad con su intérprete iraquí.
Los agresores robaron el ordenador de Stoffel. Una semana más tarde un video con fotografías y documentos de Stoffel y Wemple fueron publicados en una página de internet que es usada frecuentemente por grupos rebeldes. Un grupo que se autodenomina las Brigadas de la Yigas Islámica reclamó responsabilidad por los asesinatos. Expertos en terrorismo no conocían a este grupo previamente.
La oportunidad y los inusuales detalles sobre los asesinatos despertaron sospechas en Estados Unidos y en Iraq de que el video era un truco para encubrir el asesinato.
"El video era muy raro", dijo Evan Kohlam, un consultor de terrorismo que estudió el video.
"No mostraba los cuerpos ni el asesinato mismo, sino sólo fotos, documentos y materiales retirados de los cuerpos. Es ciertamente posible que alguien [no los rebeldes] hayan montado el video".
El capitán del Ejército Steve Álvarez, un portavoz estadounidense, reconoció que Clements había hablado con Stoffel, pero negó que Stoffel haya mencionado el tema de la corrupción durante sus conversaciones.
En lugar de eso, dijo que Stoffel se había quejado de las "dificultades que estaba teniendo en obtener los fondos iniciales" para equipar a la brigada motorizada. Clements rechazó ser entrevistado sobre el asunto.
"En realidad no tenemos mucho más que decir", escribió Álvarez en respuesta a una pregunta del Times. Refirió otras preguntas al ministerio de Defensa iraquí.
Nick Hutchinson, asesor estadounidense del ministerio de Defensa que también se reunió con Stoffel no respondió a nuestras peticiones de que comentara este caso.
Un portavoz del ministerio de Defensa iraquí coordinó una entrevista con un importante funcionario de Defensa, pero luego prohibió al periodista hacer preguntas sobre el contrato, diciendo que era demasiado "peligroso".
El empresario libanés no fue localizado.Stoffel había estado activo en el negocio de armas durante mucho tiempo. Al menos desde mediados de los años noventa trabajó con funcionarios de la inteligencia norteamericana para conseguir armamento enemigo para permitir que los militares estadounidenses estudiaran e hicieran pruebas con los artefactos, de acuerdo a documentos del contrato obtenidos por Times.
Como parte de su trabajo Stoffel había establecido contactos en toda Europa del Este, especialmente en Ucrania y Bulgaria. Compró armas incluyendo misiles tierra-aire y sistemas anti-aéreos, muestran los documentos.
Tras la invasión de Iraq en marzo de 2003, Stoffel fue a Bagdad a explorar las oportunidades de negocios que permitía el proyecto de reconstrucción iraquí del Pentágono de varios billones de dólares.
Se preocupó sobre la posible corrupción en el proceso de contratación norteamericano y comunicó sus sospechas a investigadores estadounidenses en la primavera de 2004.
Un funcionario estadounidense dijo que las denuncias de Stoffel estaban siendo investigadas.
Miller y Silverstein informaron desde Washington y McDonnell desde Baghdad.
21 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
california ejecuta a convicto
[Rone Tempest] Las apelaciones de último minuto fueron rechazadas y el gobernador Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia. Donald Beardslee fue ejecutado esta mañana 24 años después de haberse confesado culpable del asesinato de dos mujeres en el Área de la Bahía.
San Quentin, Estados Unidos. Mientras unos 300 opositores contra la pena de muerte montaban una vigilia en las afueras de la prisión, Beardslee, 61, fue amarrado con una correa a una camilla, donde le inyectó un cóctel de drogas.
El martes, en una declaración extraordinariamente detallada el gobernador Arnold Schwarzenegger dijo: "Nada en su petición o en los antecedentes de este caso me convence de que no entendía la gravedad de sus actos ni que pensara que estos atroces asesinatos no eran algo malo".
Poco después del rechazo del gobernador, la Corte Suprema de Estados Unidos negó sin comentarios la petición de aplazamiento de Beardslee. Las decisiones allanaron el camino para la ejecución de Beardslee a las 12:01 de la mañana, la onceava ejecución en el estado desde que los votantes reinstalaran la pena de muerte en 1978 y la primera de la administración de Schwarzenegger.
Beardslee rechazó una cena final especial y tuvo su ración normal de la prisión de macarrones con chile, ensalada y tarta.
Entre los que se reunieron para presenciar la ejecución en el pabellón de la muerte de San Quentin había cuatro miembros de la familia de Patty Geddling, 23, y Stacey Benjamin, 19, ante quienes Beardslee confesó haber matado y abandonado en lugares apartados después de una pelea sobre un negocio de drogas de 185 dólares en Redwood, California.
En una audiencia estatal para solicitar clemencia el viernes, los abogados de la defensa pidieron piedad en el caso a Schwarzenegger, diciendo que Beardslee sufría de un daño cerebral no detectado previamente que le llevó a cometer los dos asesinatos de 1981 así como el fatal apuñalamiento de una mujer de Missouri en 1969 por el que fue condenado a siete años de prisión.
Esperando que Schwarzenner siguiera el ejemplo del difunto Ronald Reagan, el último gobernador de California en otorgar clemencia a un condenado, los abogados pidieron que se permitiera que Beardslee fuera sometido a un sofisticado escáner cerebral de resonancia magnética, que no fue usado durante su juicio. En un caso de 1967, Reagan conmutó la sentencia de muerte de un asesino convicto con daño cerebral debido a que el más moderno test científico, el encefalograma de 16 canales, no estaba disponible en el momento del juicio.
Pero Schwarzenegger rechazó la teoría del daño cerebral, observando que Beardslee operaba a un nivel muy alto, llegando a obtener "las más altas notas cuando asistió al Colegio de San Mateo cuando estaba en libertad condicional por el asesinato de Missouri".
Después de pasar el fin de semana revisando el caso y la recomendación sellada de la Directiva de Penas de Prisión del estado, Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia a Beardslee, como hizo el año pasado en otro caso de pena de muerte desde que asumió el cargo.
En febrero pasado, Schwarzenegger ignoró las peticiones de un prominente grupo de activistas norteamericanos y extranjeros -incluyendo a algunos actores- y rechazó la petición de clemencia para el convicto fugitivo Kevin Cooper. Cooper fue sentenciado a muerte por los asesinatos con hacha de tres miembros de la familia de Chino Hills y un amigo del vecindario en 1983 durante su fuga de la prisión.
Cooper se salvó de la ejecución más tarde cuando la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito envió el caso a tribunales inferiores para que consideraran los nuevos tests de DNA.
Debido a la relativa indulgencia que demostró en casos de libertad condicional -especialmente en comparación con su predecesor demócrata Gray Davis- los primeras decisiones de Schwarzenegger en casos de pena capital están siendo observados estrechamente por los fiscales del estado y abogados de la defensa.
En entrevistas Schwarzenegger dijo que cree que la pena de muerte es "un método disuasivo necesario y efectivo para impedir asesinatos". Sin embargo, el secretario de Asuntos Legales Peter Siggins dijo en una entrevista en febrero que el gobernador había señalado que él otorgaría clemencia si el caso lo ameritaba.
"Ciertamente indicó que en un caso correcto el consideraría su decisión" de otorgar clemencia, dijo Siggins, que agregó: "Le puedo decir que el gobernador apoya la pena de muerte y cree que es una forma apropiada de castigo".Desde que asumiera el cargo en noviembre de 2003, Schwarzenegger ha otorgado tres perdones y aprobado la primera conmutación de una condena de prisión de mano de un gobernador de California desde Jerry Brown.
California está a la cabeza del país con 640 reclusos en el pabellón de la muerte, pero está en el 18 lugar en la lista de ejecuciones realizadas desde 1976. Tejas ocupa el primer lugar en ejecuciones con 337, y el segundo en términos de reclusos condenados a muerte, con 455 sentencias capitales.
Debido al complicado proceso de apelación, los reclusos condenados en California esperan un promedio de más de 20 años entre la fecha de la sentencia y la ejecución. De hecho, la mayoría de los reclusos en el pabellón de la muerte del estado mueren de muerte natural. El siguiente en la lista de espera de ejecuciones después de Beardslee es Blufford Hayes Jr., cuya sentencia de muerte de 1980 fue recurrida.
En el casi cuarto de siglo que ha esperado en la cárcel del condado de San Mateo y en el pabellón de la muerte de San Quentin, Beardslee llegó a ser un recluso modelo. De acuerdo a testimonios leídos el viernes en la audiencia para la petición de clemencia, ha incluso ayudado a los funcionarios de rehabilitación de la cárcel de seguridad.
El antiguo director de San Quentin, Daniel Vasquez describió a Beardslee como un recluso raro que no tenía problemas de disciplina. "Matarlo sería una vergüenza", dijo Vasquez.
Pero Schwarzenegger no estaba impresionado por su buena conducta. "No espero nada menos que eso", dijo.
El llamado de clemencia de último minuto fue rechazado con emocionadas declaraciones de las familias de las dos mujeres del Área de la Bahía, incluyendo a los hijos maduros de Geddling.
"No sé qué problemas tiene Beardslee con las mujeres. Parece que le gusta matarlas", dijo Tom Amundson, el hermanastro mayor de Benjamin.
En 1969, cuando tenía 26 años, Beardslee mató a una mujer de 52 años que conoció en un bar de St. Louis, apuñalándola con un cuchillo en la garganta y dejando que se desangrara hasta morir en la bañera. Después de cumplir siete años de una sentencia de 18 por ese asesinato, el antiguo mecánico de la Fuerza Aérea se mudó a California para estar cerca de su madre.
Mientra gozaba de libertad condicional Beardslee consiguió una ocupación como mecánico de Hewlett-Packard, donde obtuvo consistentemente buenas evaluaciones.
En 1981 Beardslee recogió a una autostopista, Rickie Soria, drogadicta y prostituta. Beardslee se mudó a vivir con Soria, y ella lo presentó a sus amigos.
Uno de ellos, Bill Forrester, de 19 años, reclamó que le habían robado 185 dólares de una venta de drogas en la que estuvieron implicados Geddling y Benjamin. Frank Rutherford, un vendedor de drogas considerado el cabecilla del grupo, tramó un plan para llevar a Geddling y a Benjamin al apartamento de Beardslee el 24 de abril de 1981. El día antes Beardslee envió a Soria a comprar cinta de pegar para amarrar a las mujeres cuando estas llegaran.
Después de que Rutherford hiriera accidentalmente a Geddling, Beardslee, Soria y Forrester condujeron a la mujer a un lugar remoto en el condado de San Mateo, donde Beardslee disparó a la mujer dos veces en la cabeza con una escopeta recortada.
Al día siguiente, Beardslee, Soria y Rutherford, que se habían quedado con Benjamin, esnifaron cocaína mientras llevaban a la nativa de Pacifica durante 160 kilómetros hacia el solitaria área de Lake County, al norte de San Francisco. Después de que los dos hombres no pudieran estrangular a Benjamin con un garrote de alambre, Beardslee le cortó la garganta con el cuchillo de Rutherford. Antes de abandonar el lugar los dos hombres le sacaron a Benjamin los pantalones para que pareciera que había sido violada.
La policía identificó a Beardslee gracias a un número de teléfono encontrado en una de las escenas del crimen. Como en St. Louis, Beardslee confesó rápidamente los asesinatos y fue el principal testigo en los juicios. Rutherford, que murió en prisión hace dos años, y Soria fueron condenados a largas penas de prisión, y Forrester fue absuelto.
El último en ser procesado, Beardslee fue hallado culpable y tras extensas deliberaciones del jurado, sentenciado a morir en la cámara de gas de San Quentin. El método de ejecución en California fue más tarde remplazado por muerte por una inyección letal.
20 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
El martes, en una declaración extraordinariamente detallada el gobernador Arnold Schwarzenegger dijo: "Nada en su petición o en los antecedentes de este caso me convence de que no entendía la gravedad de sus actos ni que pensara que estos atroces asesinatos no eran algo malo".
Poco después del rechazo del gobernador, la Corte Suprema de Estados Unidos negó sin comentarios la petición de aplazamiento de Beardslee. Las decisiones allanaron el camino para la ejecución de Beardslee a las 12:01 de la mañana, la onceava ejecución en el estado desde que los votantes reinstalaran la pena de muerte en 1978 y la primera de la administración de Schwarzenegger.
Beardslee rechazó una cena final especial y tuvo su ración normal de la prisión de macarrones con chile, ensalada y tarta.
Entre los que se reunieron para presenciar la ejecución en el pabellón de la muerte de San Quentin había cuatro miembros de la familia de Patty Geddling, 23, y Stacey Benjamin, 19, ante quienes Beardslee confesó haber matado y abandonado en lugares apartados después de una pelea sobre un negocio de drogas de 185 dólares en Redwood, California.
En una audiencia estatal para solicitar clemencia el viernes, los abogados de la defensa pidieron piedad en el caso a Schwarzenegger, diciendo que Beardslee sufría de un daño cerebral no detectado previamente que le llevó a cometer los dos asesinatos de 1981 así como el fatal apuñalamiento de una mujer de Missouri en 1969 por el que fue condenado a siete años de prisión.
Esperando que Schwarzenner siguiera el ejemplo del difunto Ronald Reagan, el último gobernador de California en otorgar clemencia a un condenado, los abogados pidieron que se permitiera que Beardslee fuera sometido a un sofisticado escáner cerebral de resonancia magnética, que no fue usado durante su juicio. En un caso de 1967, Reagan conmutó la sentencia de muerte de un asesino convicto con daño cerebral debido a que el más moderno test científico, el encefalograma de 16 canales, no estaba disponible en el momento del juicio.
Pero Schwarzenegger rechazó la teoría del daño cerebral, observando que Beardslee operaba a un nivel muy alto, llegando a obtener "las más altas notas cuando asistió al Colegio de San Mateo cuando estaba en libertad condicional por el asesinato de Missouri".
Después de pasar el fin de semana revisando el caso y la recomendación sellada de la Directiva de Penas de Prisión del estado, Schwarzenegger se negó a otorgar clemencia a Beardslee, como hizo el año pasado en otro caso de pena de muerte desde que asumió el cargo.
En febrero pasado, Schwarzenegger ignoró las peticiones de un prominente grupo de activistas norteamericanos y extranjeros -incluyendo a algunos actores- y rechazó la petición de clemencia para el convicto fugitivo Kevin Cooper. Cooper fue sentenciado a muerte por los asesinatos con hacha de tres miembros de la familia de Chino Hills y un amigo del vecindario en 1983 durante su fuga de la prisión.
Cooper se salvó de la ejecución más tarde cuando la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito envió el caso a tribunales inferiores para que consideraran los nuevos tests de DNA.
Debido a la relativa indulgencia que demostró en casos de libertad condicional -especialmente en comparación con su predecesor demócrata Gray Davis- los primeras decisiones de Schwarzenegger en casos de pena capital están siendo observados estrechamente por los fiscales del estado y abogados de la defensa.
En entrevistas Schwarzenegger dijo que cree que la pena de muerte es "un método disuasivo necesario y efectivo para impedir asesinatos". Sin embargo, el secretario de Asuntos Legales Peter Siggins dijo en una entrevista en febrero que el gobernador había señalado que él otorgaría clemencia si el caso lo ameritaba.
"Ciertamente indicó que en un caso correcto el consideraría su decisión" de otorgar clemencia, dijo Siggins, que agregó: "Le puedo decir que el gobernador apoya la pena de muerte y cree que es una forma apropiada de castigo".Desde que asumiera el cargo en noviembre de 2003, Schwarzenegger ha otorgado tres perdones y aprobado la primera conmutación de una condena de prisión de mano de un gobernador de California desde Jerry Brown.
California está a la cabeza del país con 640 reclusos en el pabellón de la muerte, pero está en el 18 lugar en la lista de ejecuciones realizadas desde 1976. Tejas ocupa el primer lugar en ejecuciones con 337, y el segundo en términos de reclusos condenados a muerte, con 455 sentencias capitales.
Debido al complicado proceso de apelación, los reclusos condenados en California esperan un promedio de más de 20 años entre la fecha de la sentencia y la ejecución. De hecho, la mayoría de los reclusos en el pabellón de la muerte del estado mueren de muerte natural. El siguiente en la lista de espera de ejecuciones después de Beardslee es Blufford Hayes Jr., cuya sentencia de muerte de 1980 fue recurrida.
En el casi cuarto de siglo que ha esperado en la cárcel del condado de San Mateo y en el pabellón de la muerte de San Quentin, Beardslee llegó a ser un recluso modelo. De acuerdo a testimonios leídos el viernes en la audiencia para la petición de clemencia, ha incluso ayudado a los funcionarios de rehabilitación de la cárcel de seguridad.
El antiguo director de San Quentin, Daniel Vasquez describió a Beardslee como un recluso raro que no tenía problemas de disciplina. "Matarlo sería una vergüenza", dijo Vasquez.
Pero Schwarzenegger no estaba impresionado por su buena conducta. "No espero nada menos que eso", dijo.
El llamado de clemencia de último minuto fue rechazado con emocionadas declaraciones de las familias de las dos mujeres del Área de la Bahía, incluyendo a los hijos maduros de Geddling.
"No sé qué problemas tiene Beardslee con las mujeres. Parece que le gusta matarlas", dijo Tom Amundson, el hermanastro mayor de Benjamin.
En 1969, cuando tenía 26 años, Beardslee mató a una mujer de 52 años que conoció en un bar de St. Louis, apuñalándola con un cuchillo en la garganta y dejando que se desangrara hasta morir en la bañera. Después de cumplir siete años de una sentencia de 18 por ese asesinato, el antiguo mecánico de la Fuerza Aérea se mudó a California para estar cerca de su madre.
Mientra gozaba de libertad condicional Beardslee consiguió una ocupación como mecánico de Hewlett-Packard, donde obtuvo consistentemente buenas evaluaciones.
En 1981 Beardslee recogió a una autostopista, Rickie Soria, drogadicta y prostituta. Beardslee se mudó a vivir con Soria, y ella lo presentó a sus amigos.
Uno de ellos, Bill Forrester, de 19 años, reclamó que le habían robado 185 dólares de una venta de drogas en la que estuvieron implicados Geddling y Benjamin. Frank Rutherford, un vendedor de drogas considerado el cabecilla del grupo, tramó un plan para llevar a Geddling y a Benjamin al apartamento de Beardslee el 24 de abril de 1981. El día antes Beardslee envió a Soria a comprar cinta de pegar para amarrar a las mujeres cuando estas llegaran.
Después de que Rutherford hiriera accidentalmente a Geddling, Beardslee, Soria y Forrester condujeron a la mujer a un lugar remoto en el condado de San Mateo, donde Beardslee disparó a la mujer dos veces en la cabeza con una escopeta recortada.
Al día siguiente, Beardslee, Soria y Rutherford, que se habían quedado con Benjamin, esnifaron cocaína mientras llevaban a la nativa de Pacifica durante 160 kilómetros hacia el solitaria área de Lake County, al norte de San Francisco. Después de que los dos hombres no pudieran estrangular a Benjamin con un garrote de alambre, Beardslee le cortó la garganta con el cuchillo de Rutherford. Antes de abandonar el lugar los dos hombres le sacaron a Benjamin los pantalones para que pareciera que había sido violada.
La policía identificó a Beardslee gracias a un número de teléfono encontrado en una de las escenas del crimen. Como en St. Louis, Beardslee confesó rápidamente los asesinatos y fue el principal testigo en los juicios. Rutherford, que murió en prisión hace dos años, y Soria fueron condenados a largas penas de prisión, y Forrester fue absuelto.
El último en ser procesado, Beardslee fue hallado culpable y tras extensas deliberaciones del jurado, sentenciado a morir en la cámara de gas de San Quentin. El método de ejecución en California fue más tarde remplazado por muerte por una inyección letal.
20 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
nadie conoce a los candidatos
[Louise Roug] Los empleados de la comisión electoral de Mosul renunciaron en masa. Ahora tiene tres miembros. Y nadie conoce a los candidatos. Sus nombres no se publican por temor a las represalias.
Mosul, Iraq. Una mañana hace poco un columna de vehículos blindados trajo aquí a soldados norteamericanos y albaneses para controlar el campo de aviación de Mosul.
Pocas horas después, llegaron en un enjambre de helicópteros el embajador norteamericano John D. Negroponte y los más importantes jefes militares norteamericanos el general George W. Casey y el teniente general Thomas Metz para reunirse con funcionarios electorales iraquíes. Las presentaciones no tomaron mucho tiempo. La comisión que supervisa las elecciones en la tercera ciudad de Iraq se compone de dos personas.
Aunque los funcionarios norteamericanos insisten en que las elecciones se llevarán a cabo, hay importantes obstáculos por superar antes de la votación del 30 de enero. Mosul, con sus 1.8 millones de habitantes, se ha hecho tan volátil que los soldados norteamericanos que trabajan en proyectos comunitarios ya no tienen contacto con la población local.
En las calles de la ciudad no hay carteles ni octavillas de la campaña electoral, pero algunos panfletos amenazan con decapitar a los que vayan a votar.
Todo el personal de la comisión electoral renunció el mes pasado y el gobierno local tiene dos semanas para reclutar y adiestrar a los 800 empleados que necesita para atender a los colegios electorales en toda la provincia.
"Empezaremos de cero", dijo el mayor Tony Cruz del Batallón Asuntos Civiles 426. Mosul, considerada una ciudad modelo a principios de la ocupación norteamericana, se ha transformado en un importante campo de batalla de los rebeldes que quieren impedir la votación y los funcionarios norteamericanos determinados a que tenga lugar. La credibilidad de las elecciones se vería amenazada si la violencia impide que grandes números de votantes aquí y en la provincia vecina que incluye a Faluya se acerquen a las urnas.
Algunos habitantes ya han declarado que se quedarán en casa el día de las elecciones. "Para ser honesto, mi vida es más importante para mí que las elecciones", dijo Nabil Nurildin, un maestro de 28 años. "El gobierno no es capaz de proteger a los ciudadanos para que puedan votar en los locales de votación".
Los norteamericanos que dirigen 150.000 tropas en Iraq han prometido "acciones agresivas" para asegurar que las elecciones sigan adelante en las dos provincias de "gran importancia": Nineveh, que incluye a Mosul, y Al Anbar, su vecina.
Mosul, ubicada cerca de importantes reservas de petróleo, es la capital de la provincia de Nineveh, que tiene fronteras con Siria.
La ciudad misma está en el límite entre las áreas controladas por los kurdos en el norte y el resto del país, dominado por los árabes. Los musulmanes sunníes constituyen casi la mitad de la población de la ciudad.
Hace poco los insurgentes lanzaron ataques desde mezquitas de Mosul. Tres importantes políticos kurdos fueron asesinados el jueves al ser atacados desde un coche en movimiento, y un soldado norteamericano murió en otro incidente.
La violencia ha escalado desde el asesinato del gobernador de la provincia en julio. Después de una importante batalla en Faluya en noviembre, los jefes norteamericanos dicen que los rebeldes buscaron refugio en Bagdad y en Mosul.
Ese mes hubo revueltas en Mosul, y en sitios claves, incluyendo una comisaría de policía, fueron atacados. Desertaron miles de agentes de la policía iraquí.
En diciembre pasado un terrorista suicida mató a 15 soldados norteamericanos y siete agentes de la policía iraquí en el comedor de una base militar cerca de aquí. El ataque fue el más mortífero hasta el momento contra una instalación norteamericana en Iraq.
Los jefes militares norteamericanos, que han estado tratando de "conquistar los corazones y la mente" aquí, han sufrido un serio revés la semana pasada cuando un avión de guerra estadounidense bombardeó por error una casa en Aitha, a unos 50 kilómetros al sur de Mosul, matando al menos a 14 personas. El incidente dio fuego a sentimientos anti-norteamericanos.
El año pasado, la unidad de asuntos civiles empleó a unos 20 intérpretes de la localidad. Pero después de amenazas de muerte, sólo quedan cinco.
Algunos soldados dicen que los ataques contra ellos han disminuido ligeramente en las últimas dos semanas. En diciembre pasado, militares norteamericanos capturaron a dos personas a los que identificaron como miembros de la red del militante jordano Abu Musab Zarqawi. Los hombres habían estado dirigiendo los atentados en la ciudad, dijeron oficiales militares.
El general de división Carter Ham, comandante del Destacamento Especial Olympia en Mosul, se ha referido a los dos funcionarios locales de la comisión electoral, Khaled Kazer y Ahmed Ali, como la gente más importante en la provincia porque coordinarán la contratación de personal para la votación y supervisarán las elecciones.
En la reunión en el aeropuerto, Kazer y Ali, antiguos soldados en la veintena, hablaron largamente con los generales y funcionarios norteamericanos. A partir de hoy, la prensa local publicará anuncios llamando a votar y anuncios de reclutamiento de empleados para la comisión electoral, dijo Kazer, cuya esposa también participa en el proyecto electoral.
Kazer mostró un folleto con fotocopias de carteles que estaban circulando en Mosul. "Votando mejoras tu futuro", decía uno. Otro declaraba: "Una voz es más rica que el oro".
Cruz, el oficial de asuntos civiles y asesor financiero de West Hills, dijo que muchos habitantes aquí no sabían demasiado sobre la votación, en la que los votantes elegirán a listas de candidatos para un parlamento nacional que a su vez elegirá al presidente y primer ministro.
"Un montón de gente aquí piensa que están votando por un presidente", dijo.
Abdul Wahid Khalil, 25, dijo que no conocía las listas ni los candidatos, pero debido a que los clérigos habían llamado a los chiíes a participar, él votaría incluso "si me cuesta la vida".
Pero Nurildin, un árabe sunní, se mostró escéptico. "Supe algo sobre algunos candidatos a través de los medios en Bagdad, pero no en Mosul, y no creo que haya elecciones en Mosul porque todavía no he visto ningún cartel, panfleto ni siquiera entrevistas, como está pasando en otras provincias".
En noviembre, los rebeldes quemaron materiales para la inscripción de votantes que se guardaban en una bodega. Pero llegarán nuevos suministros, dijo Cruz. "Mosul se ha transformado en el principal proyecto", dijo. "Habrá elecciones".
Duraid Kashmoula, gobernador de Nineveh, calcula que un 50 por ciento de los votantes de Mosul ya se han inscrito, y un 80 por ciento de los votantes de áreas circundantes participarán en las elecciones.
Kazer no es tan optimista, y calcula que la participación será de un 40 y 70 por ciento, respectivamente. Las predicciones, sin embargo, se basan en anécdotas.
"Incluso el gobernador que dice a la gente que todo marcha bien, está prejuiciado", dijo Cruz. "No hay modo de calcular esto".
Un grupo estadounidense, el Instituto Internacional Republicano, ha realizado varios sondeos sobre qué piensan los iraquíes sobre su futuro, pero en su último sondeo excluyeron a Mosul por razones de seguridad.
"Debido a que somos una de las peores provincias, será fácil arrojar la toalla", dijo Cruz. Pero "si las elecciones fracasan, la misión de la coalición habrá fracasado".
Una noche hace poco, hacia las diez, Cruz, Kazer y Ali estaban en un edificio que perteneció alguna vez a Uday Hussein, el hijo de Saddam Hussein. En la mesa había un mapa extendido de la provincia. El trío parecía cansado.
Entonces sonó el celular de Kazer. Era un amigo, diciendo que quería trabajar en la comisión electoral. Kazer sonrió radiante. La comisión tenía ahora tres miembros.
Roaa Ahmed contribuyó a este reportaje.
15 de enero de 2005
17 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
Mosul, Iraq. Una mañana hace poco un columna de vehículos blindados trajo aquí a soldados norteamericanos y albaneses para controlar el campo de aviación de Mosul.Pocas horas después, llegaron en un enjambre de helicópteros el embajador norteamericano John D. Negroponte y los más importantes jefes militares norteamericanos el general George W. Casey y el teniente general Thomas Metz para reunirse con funcionarios electorales iraquíes. Las presentaciones no tomaron mucho tiempo. La comisión que supervisa las elecciones en la tercera ciudad de Iraq se compone de dos personas.
Aunque los funcionarios norteamericanos insisten en que las elecciones se llevarán a cabo, hay importantes obstáculos por superar antes de la votación del 30 de enero. Mosul, con sus 1.8 millones de habitantes, se ha hecho tan volátil que los soldados norteamericanos que trabajan en proyectos comunitarios ya no tienen contacto con la población local.
En las calles de la ciudad no hay carteles ni octavillas de la campaña electoral, pero algunos panfletos amenazan con decapitar a los que vayan a votar.
Todo el personal de la comisión electoral renunció el mes pasado y el gobierno local tiene dos semanas para reclutar y adiestrar a los 800 empleados que necesita para atender a los colegios electorales en toda la provincia.
"Empezaremos de cero", dijo el mayor Tony Cruz del Batallón Asuntos Civiles 426. Mosul, considerada una ciudad modelo a principios de la ocupación norteamericana, se ha transformado en un importante campo de batalla de los rebeldes que quieren impedir la votación y los funcionarios norteamericanos determinados a que tenga lugar. La credibilidad de las elecciones se vería amenazada si la violencia impide que grandes números de votantes aquí y en la provincia vecina que incluye a Faluya se acerquen a las urnas.
Algunos habitantes ya han declarado que se quedarán en casa el día de las elecciones. "Para ser honesto, mi vida es más importante para mí que las elecciones", dijo Nabil Nurildin, un maestro de 28 años. "El gobierno no es capaz de proteger a los ciudadanos para que puedan votar en los locales de votación".
Los norteamericanos que dirigen 150.000 tropas en Iraq han prometido "acciones agresivas" para asegurar que las elecciones sigan adelante en las dos provincias de "gran importancia": Nineveh, que incluye a Mosul, y Al Anbar, su vecina.
Mosul, ubicada cerca de importantes reservas de petróleo, es la capital de la provincia de Nineveh, que tiene fronteras con Siria.
La ciudad misma está en el límite entre las áreas controladas por los kurdos en el norte y el resto del país, dominado por los árabes. Los musulmanes sunníes constituyen casi la mitad de la población de la ciudad.
Hace poco los insurgentes lanzaron ataques desde mezquitas de Mosul. Tres importantes políticos kurdos fueron asesinados el jueves al ser atacados desde un coche en movimiento, y un soldado norteamericano murió en otro incidente.
La violencia ha escalado desde el asesinato del gobernador de la provincia en julio. Después de una importante batalla en Faluya en noviembre, los jefes norteamericanos dicen que los rebeldes buscaron refugio en Bagdad y en Mosul.
Ese mes hubo revueltas en Mosul, y en sitios claves, incluyendo una comisaría de policía, fueron atacados. Desertaron miles de agentes de la policía iraquí.
En diciembre pasado un terrorista suicida mató a 15 soldados norteamericanos y siete agentes de la policía iraquí en el comedor de una base militar cerca de aquí. El ataque fue el más mortífero hasta el momento contra una instalación norteamericana en Iraq.
Los jefes militares norteamericanos, que han estado tratando de "conquistar los corazones y la mente" aquí, han sufrido un serio revés la semana pasada cuando un avión de guerra estadounidense bombardeó por error una casa en Aitha, a unos 50 kilómetros al sur de Mosul, matando al menos a 14 personas. El incidente dio fuego a sentimientos anti-norteamericanos.
El año pasado, la unidad de asuntos civiles empleó a unos 20 intérpretes de la localidad. Pero después de amenazas de muerte, sólo quedan cinco.
Algunos soldados dicen que los ataques contra ellos han disminuido ligeramente en las últimas dos semanas. En diciembre pasado, militares norteamericanos capturaron a dos personas a los que identificaron como miembros de la red del militante jordano Abu Musab Zarqawi. Los hombres habían estado dirigiendo los atentados en la ciudad, dijeron oficiales militares.
El general de división Carter Ham, comandante del Destacamento Especial Olympia en Mosul, se ha referido a los dos funcionarios locales de la comisión electoral, Khaled Kazer y Ahmed Ali, como la gente más importante en la provincia porque coordinarán la contratación de personal para la votación y supervisarán las elecciones.
En la reunión en el aeropuerto, Kazer y Ali, antiguos soldados en la veintena, hablaron largamente con los generales y funcionarios norteamericanos. A partir de hoy, la prensa local publicará anuncios llamando a votar y anuncios de reclutamiento de empleados para la comisión electoral, dijo Kazer, cuya esposa también participa en el proyecto electoral.
Kazer mostró un folleto con fotocopias de carteles que estaban circulando en Mosul. "Votando mejoras tu futuro", decía uno. Otro declaraba: "Una voz es más rica que el oro".
Cruz, el oficial de asuntos civiles y asesor financiero de West Hills, dijo que muchos habitantes aquí no sabían demasiado sobre la votación, en la que los votantes elegirán a listas de candidatos para un parlamento nacional que a su vez elegirá al presidente y primer ministro.
"Un montón de gente aquí piensa que están votando por un presidente", dijo.
Abdul Wahid Khalil, 25, dijo que no conocía las listas ni los candidatos, pero debido a que los clérigos habían llamado a los chiíes a participar, él votaría incluso "si me cuesta la vida".
Pero Nurildin, un árabe sunní, se mostró escéptico. "Supe algo sobre algunos candidatos a través de los medios en Bagdad, pero no en Mosul, y no creo que haya elecciones en Mosul porque todavía no he visto ningún cartel, panfleto ni siquiera entrevistas, como está pasando en otras provincias".
En noviembre, los rebeldes quemaron materiales para la inscripción de votantes que se guardaban en una bodega. Pero llegarán nuevos suministros, dijo Cruz. "Mosul se ha transformado en el principal proyecto", dijo. "Habrá elecciones".
Duraid Kashmoula, gobernador de Nineveh, calcula que un 50 por ciento de los votantes de Mosul ya se han inscrito, y un 80 por ciento de los votantes de áreas circundantes participarán en las elecciones.
Kazer no es tan optimista, y calcula que la participación será de un 40 y 70 por ciento, respectivamente. Las predicciones, sin embargo, se basan en anécdotas.
"Incluso el gobernador que dice a la gente que todo marcha bien, está prejuiciado", dijo Cruz. "No hay modo de calcular esto".
Un grupo estadounidense, el Instituto Internacional Republicano, ha realizado varios sondeos sobre qué piensan los iraquíes sobre su futuro, pero en su último sondeo excluyeron a Mosul por razones de seguridad.
"Debido a que somos una de las peores provincias, será fácil arrojar la toalla", dijo Cruz. Pero "si las elecciones fracasan, la misión de la coalición habrá fracasado".
Una noche hace poco, hacia las diez, Cruz, Kazer y Ali estaban en un edificio que perteneció alguna vez a Uday Hussein, el hijo de Saddam Hussein. En la mesa había un mapa extendido de la provincia. El trío parecía cansado.
Entonces sonó el celular de Kazer. Era un amigo, diciendo que quería trabajar en la comisión electoral. Kazer sonrió radiante. La comisión tenía ahora tres miembros.
Roaa Ahmed contribuyó a este reportaje.
15 de enero de 2005
17 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
traición en la mafia
[William Glaberson] Entró por la puerta de atrás del tribunal de Brooklyn para arruinar al hombre que dice que es el padrino de una de las cinco familias mafiosas de Nueva York. Y fue al grano de inmediato.
Nueva York, Estados Unidos. "Era el jefe oficial de la familia Bonanno", dijo Salvatore Vitale a una corte federal tan sólo cinco minutos después de la vista preliminar del juicio por crimen organizado y asesinato de Joseph C. Massino, su cuñado.
La última y devastadora traición de Massino, en un caso construido sobre la cooperación sin precedentes con gente de Bonanno, estuvo puntuada por las preguntas en stacatto del fiscal, Greg D. Andres.
¿Cometió usted algún delito, preguntó Andres, por orden de Massino?
Vitale dijo que sí, mirando al fiscal a los ojos, y no al corpulento hombre sentado a la mesa de la defensa al que conoce desde que eran jóvenes en las calles de Nueva York.
"Sí cometí delitos por él", dijo Vitale, siempre evitando la mirada de Massino. "Cometí asesinatos".
Y así empezó lo que se ha dado en llamar el caso más grande de defección en la mafia desde que Salvatore Gravano, el lugarteniente conocido como Sammy el Toro ayudara a enviar a su jefe, John J. Gotti a morir en la cárcel.
Ayer fue solo el comienzo, cuando Vitale declaró como testigo hacia el final del día del juicio. Pero fue suficiente para mostrar lo perjudicial que podía ser el testimonio de Vitale, que se espera que tomará toda la semana.
Mencionó algunos de los delitos que dijo que Massino le había ordenado cometer: "Incendios, secuestros, robo y allanamiento, extorsión, usura". Todo un catálogo de la mafia moderna. Y dijo que los confesaría todos.
Hizo el cuadrangular de los informantes de la mafia: contó al jurado que Massino, 61, le había dado órdenes de matar a ocho hombres. Dio los nombres de los gángsteres asesinados que ahora son conocidos en la sala del tribunal del juez Nicholas G. Garaufis, donde los fiscales han tratado un asesinato tras otro: Sonny Red, Sonny Black, Russell, George.
A veces, Vitale, 56, que habló suave pero convincentemente, tuvo dificultades en recordar a algunos de los hombres que dijo que habían sido eliminados por orden de Massino.
Pero no vaciló cuando contó por qué se había volcado contra Massino, del que dijo que había sido su mejor amigo, el paraninfo de su boda, y quien le enseñó a nadar cuando eran jóvenes.
Dijo que a él lo habían traicionado primero. En los años noventa, dijo, Massino lo aisló de la familia. Conservó su título de lugarteniente, dijo, "pero me aislaron -tenía el título, pero no podía hacer nada".
Al otro lado de la sala del tribunal, en la primera fila, con sus labios apretados, estaba Josephine Massino, la esposa de Massino y hermana de Vitale. Escuchó cuando su hermano trataba de explicar por qué estaba ayudando a los fiscales a poner a su marido en prisión por el resto de su vida.
El hermano, en el programa de protección de testigos, dijo a la corte que en el pasado "no había nada que yo no hiciera por él". Pero entonces, dijo, fue detenido en 2001 y excluido por Massino. Dijo que creía que lo habían abandonado cuando los fiscales cerraban el cerco sobre la familia Bonanno.
"Iban a dejar a mi esposa y a mis hijos en la calle", dijo. Desde su posición en la sala del tribunal, Massino se arrellanó en la silla y suspiró, como si Vitale hubiera hecho algo prohibido.
Si se dio cuenta de la pequeña conmoción, no lo hizo notar. "Es por eso que decidí hacer lo que estoy haciendo hoy", dijo.
Se ha confesado culpable en once asesinatos y accedió a prestar testimonio para el gobierno a cambio de indulgencia.
El abogado de Massino, David Breitbart, dijo que atacará a Vitale por mentiroso y por ser un asesino.
Mientras hacía gala ante Andres de su enciclopédico conocimiento de la familia mafiosa, Vitale se mostró tranquilo. En un traje a la medida, con su cabello salpicado de canas peinado hacia atrás ordenadamente, describió los asesinatos, intrigas y planes del modo en que un contable hablaría de pérdidas y beneficios.
Tomó notes, declaró, sobre los miembros de la mafia en la ciudad y las entregó a los fiscales. Conocía los movimientos de Massino de los últimos 25 años, porque Massino se los contaba. Sabía todo de las posiciones de Massino en el mundo de la mafia, donde los hombres juran guardar los secretos.
Ayer Salvatore Vitale empezó a contar al jurado lo que él sabía.
29 de junio de 2004
17 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
Nueva York, Estados Unidos. "Era el jefe oficial de la familia Bonanno", dijo Salvatore Vitale a una corte federal tan sólo cinco minutos después de la vista preliminar del juicio por crimen organizado y asesinato de Joseph C. Massino, su cuñado.La última y devastadora traición de Massino, en un caso construido sobre la cooperación sin precedentes con gente de Bonanno, estuvo puntuada por las preguntas en stacatto del fiscal, Greg D. Andres.
¿Cometió usted algún delito, preguntó Andres, por orden de Massino?
Vitale dijo que sí, mirando al fiscal a los ojos, y no al corpulento hombre sentado a la mesa de la defensa al que conoce desde que eran jóvenes en las calles de Nueva York.
"Sí cometí delitos por él", dijo Vitale, siempre evitando la mirada de Massino. "Cometí asesinatos".
Y así empezó lo que se ha dado en llamar el caso más grande de defección en la mafia desde que Salvatore Gravano, el lugarteniente conocido como Sammy el Toro ayudara a enviar a su jefe, John J. Gotti a morir en la cárcel.
Ayer fue solo el comienzo, cuando Vitale declaró como testigo hacia el final del día del juicio. Pero fue suficiente para mostrar lo perjudicial que podía ser el testimonio de Vitale, que se espera que tomará toda la semana.
Mencionó algunos de los delitos que dijo que Massino le había ordenado cometer: "Incendios, secuestros, robo y allanamiento, extorsión, usura". Todo un catálogo de la mafia moderna. Y dijo que los confesaría todos.
Hizo el cuadrangular de los informantes de la mafia: contó al jurado que Massino, 61, le había dado órdenes de matar a ocho hombres. Dio los nombres de los gángsteres asesinados que ahora son conocidos en la sala del tribunal del juez Nicholas G. Garaufis, donde los fiscales han tratado un asesinato tras otro: Sonny Red, Sonny Black, Russell, George.
A veces, Vitale, 56, que habló suave pero convincentemente, tuvo dificultades en recordar a algunos de los hombres que dijo que habían sido eliminados por orden de Massino.
Pero no vaciló cuando contó por qué se había volcado contra Massino, del que dijo que había sido su mejor amigo, el paraninfo de su boda, y quien le enseñó a nadar cuando eran jóvenes.
Dijo que a él lo habían traicionado primero. En los años noventa, dijo, Massino lo aisló de la familia. Conservó su título de lugarteniente, dijo, "pero me aislaron -tenía el título, pero no podía hacer nada".
Al otro lado de la sala del tribunal, en la primera fila, con sus labios apretados, estaba Josephine Massino, la esposa de Massino y hermana de Vitale. Escuchó cuando su hermano trataba de explicar por qué estaba ayudando a los fiscales a poner a su marido en prisión por el resto de su vida.
El hermano, en el programa de protección de testigos, dijo a la corte que en el pasado "no había nada que yo no hiciera por él". Pero entonces, dijo, fue detenido en 2001 y excluido por Massino. Dijo que creía que lo habían abandonado cuando los fiscales cerraban el cerco sobre la familia Bonanno.
"Iban a dejar a mi esposa y a mis hijos en la calle", dijo. Desde su posición en la sala del tribunal, Massino se arrellanó en la silla y suspiró, como si Vitale hubiera hecho algo prohibido.
Si se dio cuenta de la pequeña conmoción, no lo hizo notar. "Es por eso que decidí hacer lo que estoy haciendo hoy", dijo.
Se ha confesado culpable en once asesinatos y accedió a prestar testimonio para el gobierno a cambio de indulgencia.
El abogado de Massino, David Breitbart, dijo que atacará a Vitale por mentiroso y por ser un asesino.
Mientras hacía gala ante Andres de su enciclopédico conocimiento de la familia mafiosa, Vitale se mostró tranquilo. En un traje a la medida, con su cabello salpicado de canas peinado hacia atrás ordenadamente, describió los asesinatos, intrigas y planes del modo en que un contable hablaría de pérdidas y beneficios.
Tomó notes, declaró, sobre los miembros de la mafia en la ciudad y las entregó a los fiscales. Conocía los movimientos de Massino de los últimos 25 años, porque Massino se los contaba. Sabía todo de las posiciones de Massino en el mundo de la mafia, donde los hombres juran guardar los secretos.
Ayer Salvatore Vitale empezó a contar al jurado lo que él sabía.
29 de junio de 2004
17 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh