con amigos terroristas
[Daniel Williams] Marroquí acusado por autoridades italianas dice que es coincidencia.
Reggio Emilia, Italia. Para funcionarios policiales italianos, Mohammed Daki, expatriado marroquí, ex estudiante de ingeniería y predicador de mezquitas, era un peligroso terrorista que se veía con los conspiradores del 11 de septiembre de 2001 en Alemania y, desde una base en Italia, reclutaba terroristas suicidas para cometer atentados en Iraq.
Pero Daki, que lanza rápidas sonrisas y prefiere los zapatos marrones de gamuza, dice que es simplemente víctima de una rara serie de coincidencias. "¿Yo, terrorista?", dijo en una entrevista reciente. "No he hecho nada. Simplemente conocí a alguna gente en el momento equivocado. Estoy limpio".
Su odisea es una de las más extrañas entre cientos de historias de sospechosos de terrorismo en Europa y Estados Unidos.
Funcionarios policiales europeos dicen que miembros de células terroristas sospechosas recorren libremente el continente de fronteras abiertas y encuentran refugio entre las masas de inmigrantes árabes, africanos y de Oriente Medio. Se comunican por celulares, ordenadores, mensajeros y mediante conversaciones en mezquitas y en centros sociales islámicos con simpatías hacia los extremistas. Cuando se detiene a un sospechoso, acusarlo formalmente ante tribunales es a menudo difícil debido a la naturaleza compartimentada de los movimientos clandestinos. Por ejemplo, una persona que proporciona un pasaporte falso normalmente no sabe nada de las actividades de la persona a quien se lo entrega, de acuerdo a funcionarios de la inteligencia italiana.
A pesar de obstinados esfuerzos de detectives y magistrados, las condenas han sido raras -especialmente en Italia, donde los cargos contra varios extranjeros musulmanes derivados de supuestas conspiraciones, incluyendo un plan para envenenar el suministro de agua de la embajada norteamericana en Roma y uno para volar una iglesia en Bolonia, fueron dejados de lado o resultaron en condenas por delitos menores que terminaron en que los sospechosos fueron dejados en libertad al poco tiempo.
El caso de Daki es poco habitual debido a su repentina publicidad en Italia. Proclamó su inocencia, pero no en los tribunales sino en la televisión, y su flaca cara ha aparecido en decenas de diarios. Actualmente está tratando de no ser expulsado a Marruecos, donde cree que será encarcelado.
El veredicto en su caso causó conmoción nacional. El 24 de enero un juez en Milán absolvió a Daki y a dos otros acusados, Bouyahia Maher y Ali Ben Sassi Toumi, de las acusaciones de que habían hecho reclutamiento y coordinado viajes de militantes musulmanes extremistas de Europa a Iraq vía Siria. Los tres hicieron reclutamientos, concluyó la juez, pero los hombres que ellos enviaron a Iraq era guerrilleros y no terroristas, a los que definió como protagonistas que llevan a cabo "actos indiscriminados contra civiles". Por eso, bajo la ley italiana, no han hecho nada malo.
"No se ha probado que esas estructuras paramilitares proveyeran programas concretos con objetivos que excedan las actividades de una guerrilla", determinó la juez Clementina Forleo. Por motivos jurisdiccionales trasladó a los otros dos detenidos, Drissi Noureddine y Kamel Hamraoui, a un tribunal de Brescia.
Forleo condenó a Daki, Maher y Tourmi por proporcionar documentos falsos a inmigrantes. Dado que Daki ya ha pasado 22 meses en la cárcel tras su arresto en 2003, fue dejado en libertad inmediatamente. Maher y Toumi deben todavía cumplir siete meses.
Funcionarios de gobierno denunciaron la sentencia como ridícula, dado el número de ataques contra civiles en Iraq, muchos de ellos atribuidos a guerrillas extranjeras bajo el mando de Abu Musab Zarqawi, el insurgente jordano que dirige el grupo de Al Qaeda en Iraq. El ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, atacó el veredicto como una "desvergonzada distorsión de la realidad". El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, llamó a Daki "peligroso", e instó a su deportación a Marruecos. "Yo lo deportaría cien veces", dijo Pisanu.
El juicio en Milán fue el último episodio en la saga de Daki. En el pasado compartió una dirección postal en Hamburgo con Ramzi Binalshibh, acusado de ser miembro de la red de Osama bin Laden de Al Qaeda y de la célula de Hamburgo que planificó y llevó a cabo los atentados del 11 de septiembre. Binalhibh fue capturado en 2003 en Pakistán y está detenido por Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, en Cuba.
Las autoridades alemanas interrogarona Daki tres semanas después del 11 de septiembre, pero fue liberado.
Después del interrogatorio alemán, viajó a Italia y volvió a surgir a principios de 2003 en Reggio Emilia, una tranquila ciudad en la región centro-norte del país.
De acuerdo a detectives italianos y a Daki, recibió una llamada telefónica de Abderrazak Mahdjoub, un militante argelino y sospechado de ser un operativo de Al Qaeda en Alemania, que le pidió que buscara alojamiento para algunos inmigrantes recién llegados. Entre ellos se encontraba Ciise Maxamad Cabbdullah, también conocido como el Somalí', del que los detectives italianos dicen que trabajaba para Zarqawi y también pertenecía a Ansar-al-Islam. Ansar es un grupo islámico radical armado con sede en Iraq que ha proporcionado apoyo logístico a extranjeros que luchan contra la ocupación norteamericana y el gobierno iraquí, dicen funcionarios estadounidenses. Daki instaló a Cabbdullah en una casa que compartía con otros cuatro inmigrantes.
Diez días antes de detener a Daki, los detectives italianos detuvieron a Cabbdullah y dos compañeros. Los grabaron diciendo que los italianos era "perros" y lacayos de los norteamericanos y prometiendo unas "buenas" noticias no especificadas.
Cabbdullah y Mahdjoub están en juicio en Italia, acusados de tener vínculos con el terrorismo internacional.
Daki dijo que su contacto con gente que más tarde se trasformaría en sospechosos de crímenes era una coincidencia. Daki dijo que estaba tratando de ser amable. Dijo que conoció a Binalshibh, de Yemen, en una mezquita en Hamburgo donde Daki era predicador. Binalshibh se acercó a él y le dio la mano después de una oración y pidió una dirección temporal donde pudiera enviar su correspondencia, dijo Daki. Daki también conoció a Mahdjoub en Hamburgo, donde Mahdjoub había vivido desde 1991. Daki dijo que no pensé en preguntarles a los dos hombres qué se proponían.
"Hay un montón de inmigrantes que necesitan ayuda de uno u otro modo", dijo. "No pensé en nada cuando dejé que Ramzi usara mi dirección". En cuanto a Mahdjoub y el Somalí, Daki dijo: "En nuestras tradiciones, debes ofrecer hospitalidad a las personas que lo necesitan. Es importante ayudar a tus hermanos. Abderrazak me pidió que le encontrara alojamiento. No conocía al Somalí de antes y le tuve que preguntar a Abderrazak cómo se veía".
De cualquier modo, el veredicto ha dejado a Daki, 38, en un inconfortable limbo. Quiere que su nombre sea absuelto completamente, no sólo como un tecnicismo. Libre en las calles de Reggio Emilia, lo custodian un par de robustos agentes de policía contra la posibilidad de que de entre las filas de los militantes surja alguien que piense que es un renegado y trate de matarlo. Los policías son de Digos, una unidad contra el crimen organizado responsable de la investigación del caso Daki. Debe presentarse a la comisaría de la policía de Reggio Emilia dos veces al día. "A pesar de todo, quiero quedarme aquí", dijo. "Si fuera a Marruecos, cavaría mi propia tumba. Me llevarían a Guantánamo. Me harían desaparecer".
Daki dijo que había venido a Italia con la esperanza de encontrar un trabajo. Después de que la policía detuviera a Cabbdullah, los compañeros de piso de Daki en Reggio Emilia le dijeron que se marchara porque estaba causando problemas. Daki se dirigió al cuartel de la policía para pedir a los funcionarios allá si le podían proporcionar alojamiento. "Les dije: Ustedes crearon el problema, ustedes lo solucionan'", dijo Daki. Los policías, sin embargo, lo detuvieron.
Daki vive actualmente con una residente italiano de Reggio Emilia, un conocido de su abogado, Vainer Burani. Daki dice que ya no dará hospitalidad a ningún viajero. "Ya tuve lo suficiente. "Pagué un duro precio por nada", dijo.
19 de marzo de 2005
31 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Pero Daki, que lanza rápidas sonrisas y prefiere los zapatos marrones de gamuza, dice que es simplemente víctima de una rara serie de coincidencias. "¿Yo, terrorista?", dijo en una entrevista reciente. "No he hecho nada. Simplemente conocí a alguna gente en el momento equivocado. Estoy limpio".
Su odisea es una de las más extrañas entre cientos de historias de sospechosos de terrorismo en Europa y Estados Unidos.
Funcionarios policiales europeos dicen que miembros de células terroristas sospechosas recorren libremente el continente de fronteras abiertas y encuentran refugio entre las masas de inmigrantes árabes, africanos y de Oriente Medio. Se comunican por celulares, ordenadores, mensajeros y mediante conversaciones en mezquitas y en centros sociales islámicos con simpatías hacia los extremistas. Cuando se detiene a un sospechoso, acusarlo formalmente ante tribunales es a menudo difícil debido a la naturaleza compartimentada de los movimientos clandestinos. Por ejemplo, una persona que proporciona un pasaporte falso normalmente no sabe nada de las actividades de la persona a quien se lo entrega, de acuerdo a funcionarios de la inteligencia italiana.
A pesar de obstinados esfuerzos de detectives y magistrados, las condenas han sido raras -especialmente en Italia, donde los cargos contra varios extranjeros musulmanes derivados de supuestas conspiraciones, incluyendo un plan para envenenar el suministro de agua de la embajada norteamericana en Roma y uno para volar una iglesia en Bolonia, fueron dejados de lado o resultaron en condenas por delitos menores que terminaron en que los sospechosos fueron dejados en libertad al poco tiempo.
El caso de Daki es poco habitual debido a su repentina publicidad en Italia. Proclamó su inocencia, pero no en los tribunales sino en la televisión, y su flaca cara ha aparecido en decenas de diarios. Actualmente está tratando de no ser expulsado a Marruecos, donde cree que será encarcelado.
El veredicto en su caso causó conmoción nacional. El 24 de enero un juez en Milán absolvió a Daki y a dos otros acusados, Bouyahia Maher y Ali Ben Sassi Toumi, de las acusaciones de que habían hecho reclutamiento y coordinado viajes de militantes musulmanes extremistas de Europa a Iraq vía Siria. Los tres hicieron reclutamientos, concluyó la juez, pero los hombres que ellos enviaron a Iraq era guerrilleros y no terroristas, a los que definió como protagonistas que llevan a cabo "actos indiscriminados contra civiles". Por eso, bajo la ley italiana, no han hecho nada malo.
"No se ha probado que esas estructuras paramilitares proveyeran programas concretos con objetivos que excedan las actividades de una guerrilla", determinó la juez Clementina Forleo. Por motivos jurisdiccionales trasladó a los otros dos detenidos, Drissi Noureddine y Kamel Hamraoui, a un tribunal de Brescia.
Forleo condenó a Daki, Maher y Tourmi por proporcionar documentos falsos a inmigrantes. Dado que Daki ya ha pasado 22 meses en la cárcel tras su arresto en 2003, fue dejado en libertad inmediatamente. Maher y Toumi deben todavía cumplir siete meses.
Funcionarios de gobierno denunciaron la sentencia como ridícula, dado el número de ataques contra civiles en Iraq, muchos de ellos atribuidos a guerrillas extranjeras bajo el mando de Abu Musab Zarqawi, el insurgente jordano que dirige el grupo de Al Qaeda en Iraq. El ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, atacó el veredicto como una "desvergonzada distorsión de la realidad". El ministro del Interior, Giuseppe Pisanu, llamó a Daki "peligroso", e instó a su deportación a Marruecos. "Yo lo deportaría cien veces", dijo Pisanu.
El juicio en Milán fue el último episodio en la saga de Daki. En el pasado compartió una dirección postal en Hamburgo con Ramzi Binalshibh, acusado de ser miembro de la red de Osama bin Laden de Al Qaeda y de la célula de Hamburgo que planificó y llevó a cabo los atentados del 11 de septiembre. Binalhibh fue capturado en 2003 en Pakistán y está detenido por Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, en Cuba.
Las autoridades alemanas interrogarona Daki tres semanas después del 11 de septiembre, pero fue liberado.
Después del interrogatorio alemán, viajó a Italia y volvió a surgir a principios de 2003 en Reggio Emilia, una tranquila ciudad en la región centro-norte del país.
De acuerdo a detectives italianos y a Daki, recibió una llamada telefónica de Abderrazak Mahdjoub, un militante argelino y sospechado de ser un operativo de Al Qaeda en Alemania, que le pidió que buscara alojamiento para algunos inmigrantes recién llegados. Entre ellos se encontraba Ciise Maxamad Cabbdullah, también conocido como el Somalí', del que los detectives italianos dicen que trabajaba para Zarqawi y también pertenecía a Ansar-al-Islam. Ansar es un grupo islámico radical armado con sede en Iraq que ha proporcionado apoyo logístico a extranjeros que luchan contra la ocupación norteamericana y el gobierno iraquí, dicen funcionarios estadounidenses. Daki instaló a Cabbdullah en una casa que compartía con otros cuatro inmigrantes.
Diez días antes de detener a Daki, los detectives italianos detuvieron a Cabbdullah y dos compañeros. Los grabaron diciendo que los italianos era "perros" y lacayos de los norteamericanos y prometiendo unas "buenas" noticias no especificadas.
Cabbdullah y Mahdjoub están en juicio en Italia, acusados de tener vínculos con el terrorismo internacional.
Daki dijo que su contacto con gente que más tarde se trasformaría en sospechosos de crímenes era una coincidencia. Daki dijo que estaba tratando de ser amable. Dijo que conoció a Binalshibh, de Yemen, en una mezquita en Hamburgo donde Daki era predicador. Binalshibh se acercó a él y le dio la mano después de una oración y pidió una dirección temporal donde pudiera enviar su correspondencia, dijo Daki. Daki también conoció a Mahdjoub en Hamburgo, donde Mahdjoub había vivido desde 1991. Daki dijo que no pensé en preguntarles a los dos hombres qué se proponían.
"Hay un montón de inmigrantes que necesitan ayuda de uno u otro modo", dijo. "No pensé en nada cuando dejé que Ramzi usara mi dirección". En cuanto a Mahdjoub y el Somalí, Daki dijo: "En nuestras tradiciones, debes ofrecer hospitalidad a las personas que lo necesitan. Es importante ayudar a tus hermanos. Abderrazak me pidió que le encontrara alojamiento. No conocía al Somalí de antes y le tuve que preguntar a Abderrazak cómo se veía".
De cualquier modo, el veredicto ha dejado a Daki, 38, en un inconfortable limbo. Quiere que su nombre sea absuelto completamente, no sólo como un tecnicismo. Libre en las calles de Reggio Emilia, lo custodian un par de robustos agentes de policía contra la posibilidad de que de entre las filas de los militantes surja alguien que piense que es un renegado y trate de matarlo. Los policías son de Digos, una unidad contra el crimen organizado responsable de la investigación del caso Daki. Debe presentarse a la comisaría de la policía de Reggio Emilia dos veces al día. "A pesar de todo, quiero quedarme aquí", dijo. "Si fuera a Marruecos, cavaría mi propia tumba. Me llevarían a Guantánamo. Me harían desaparecer".
Daki dijo que había venido a Italia con la esperanza de encontrar un trabajo. Después de que la policía detuviera a Cabbdullah, los compañeros de piso de Daki en Reggio Emilia le dijeron que se marchara porque estaba causando problemas. Daki se dirigió al cuartel de la policía para pedir a los funcionarios allá si le podían proporcionar alojamiento. "Les dije: Ustedes crearon el problema, ustedes lo solucionan'", dijo Daki. Los policías, sin embargo, lo detuvieron.
Daki vive actualmente con una residente italiano de Reggio Emilia, un conocido de su abogado, Vainer Burani. Daki dice que ya no dará hospitalidad a ningún viajero. "Ya tuve lo suficiente. "Pagué un duro precio por nada", dijo.
19 de marzo de 2005
31 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
en el funeral de gladys marín
[Monte Reel] Chile rinde honores a las mujeres, y a una en particular. La dirigente comunista Gladys Marín, que murió a principios de marzo, fue alabada como defensora de los derechos.
Santiago, Chile. Se suponía que iba a ser un momento de silencio en la ceremonia en el palacio presidencial el martes, que celebraría el Día Internacional de la Mujer.
Pero el formal silencio fue interrumpido por el ruido de las calles -el sonido de decenas de miles de personas reunidas para el funeral de Gladys Marín, una antigua líder del Partido Comunista de Chile y una prominente figura de la oposición durante la dictadura militar de 17 años.
"Es apropiado, porque Gladys Marín siempre luchó por los derechos de las mujeres durante lo que fue un período muy difícil", dijo Mónica Neira, que estaba en la multitud ondeando una bandera con la imagen de Marín. "Los progresos que hemos hecho se deben a mujeres como ellas".
En la ceremonia en el palacio, funcionarios de gobierno citaron una lista de logros que dicen que señalan un importante giro social hacia la igualdad de los sexos en un país que lucha por desprenderse de su pasado represivo y que ha estado largo tiempo bajo la influencia de valores católicos.
En el otoño pasado, cuando se legalizó el divorcio, los grupos de mujeres lo saludaron como un signo de que las mujeres estaban finalmente siendo investidas con el poder de tomar decisiones personales. El martes, el presidente Ricardo Lagos firmó una ley para penalizar el acoso sexual en los lugares de trabajo.
Funcionarios también observaron con orgullo que los dos candidatos en las próximas elecciones presidenciales son mujeres. En contraste con Marín, que fue candidata a presidente en 1993 y 1999, los sondeos muestran que Michelle Bachelet y Soledad Alvear terminarían primera y segunda, respectivamente, si las elecciones se celebraran esta semana.
Lagos dijo en un discurso el martes que tomados colectivamente, estos desarrollos representan un "profundo cambio cultural" en la sociedad chilena. Puede deberse a que el ritmo de los cambios ha sido tan lento en el pasado. Hasta el año pasado, Chile era el único otro país en el hemisferio occidental donde el divorcio seguía siendo ilegal.
Además, aunque el porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo se ha casi duplicado desde 1990, a un 37 por ciento, esta es todavía la tasa más baja de América Latina. Las mujeres con trabajo ganan un 30 a 40 por ciento menos que sus colegas masculinos, de acuerdo a una agencia del gobierno de Chile que se ocupa de asuntos de la mujer.
La violencia doméstica es un problema persistente. La agencia dice que 70 mujeres murieron en riñas familiares el año pasado.
Las enormes multitudes que se empujaron por una mirada al coche fúnebre cubierto de flores, representan por sí mismas un cambio. Marín, que murió de un cáncer cerebral el domingo a los 63, nunca recibió una demostración semejante de apoyo público durante su vida como activista política. En lugar de eso, era a menudo retratada como una figura polémica, más a la izquierda que el gobernante partido socialista.
Marín fue elegida al Congreso a los 24 años y luego pasó dos años en el exilio después de que el general Augusto Pinochet usurpara el poder con un golpe de estado en 1973. El marido de Marín desapareció después de haber sido arrestado por el servicio secreto de Pinochet. Su partido fue declarado ilegal por la dictadura militar, que entró en la clandestinidad.
El martes, las redes de televisión nacional mostraron imágenes en directo de su funeral, y los políticos hicieron turno para elogiarla. El gobierno ordenó un luto nacional de dos días.
"Cuando todos los demás callaban, ella hablaba", dijo Jacqueline Cortes, que también ondeaba una bandera en la procesión. "Como mujer, siempre pareció una de nosotras peleando por nosotros".
Aunque las dos principales candidatas presidenciales son mujeres, sólo el 17 por ciento de los miembros elegidos del Congreso y un 13 por ciento de los concejales municipales, son mujeres, dijo Cecilia Pérez, ministro de asuntos de la mujer. Pero dijo que los cambios recientes han convencido a la mujeres chilenas a ser más asertivas y abrir la boca.
"El año pasado superamos un montón de problemas", dijo Pérez. "El debate sobre las leyes ha ayudado a levantar un montón de barreras".
Las dos candidatas a la presidencia, la antigua ministro de Defensa, Bachelet, y la antigua ministro de Asuntos Exteriores, Alvear, se enfrentarán en las primarias este verano para determinar quién se opondrá a Joaquín Lavín, el alcalde de Santiago. De acuerdo a los sondeos de la semana pasada, cualquiera de las dos lo derrotará fácilmente.
Pero Alvear, en una entrevista el martes, dijo que su norbramiento no estuvo libre de trabas. "Creo que necesitamos un cambio de mentalidad en los partidos políticos", dijo. "Si los ciudadanos no me hubiesen otorgado ese alto nivel de apoyo, nunca habría sido considerada una candidata. Los partidos políticos todavía manejan códigos y reglas que son de naturaleza masculina".
Algunos políticos han tomado nota. Sergio Bitar, el ministro de Educación, dijo que había considerado presentarse como candidato a presidente hace algunos meses, pero cambió de opinión cuando descubrió que Bachelet recibía mucha más atención.
"Aquí el presidente del país ha sido siempre visto como un padre", dijo Bitar. "Pero ahora, creo que el país quiere a una madre".
9 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington spot
©traducción mQh
Santiago, Chile. Se suponía que iba a ser un momento de silencio en la ceremonia en el palacio presidencial el martes, que celebraría el Día Internacional de la Mujer.Pero el formal silencio fue interrumpido por el ruido de las calles -el sonido de decenas de miles de personas reunidas para el funeral de Gladys Marín, una antigua líder del Partido Comunista de Chile y una prominente figura de la oposición durante la dictadura militar de 17 años.
"Es apropiado, porque Gladys Marín siempre luchó por los derechos de las mujeres durante lo que fue un período muy difícil", dijo Mónica Neira, que estaba en la multitud ondeando una bandera con la imagen de Marín. "Los progresos que hemos hecho se deben a mujeres como ellas".
En la ceremonia en el palacio, funcionarios de gobierno citaron una lista de logros que dicen que señalan un importante giro social hacia la igualdad de los sexos en un país que lucha por desprenderse de su pasado represivo y que ha estado largo tiempo bajo la influencia de valores católicos.
En el otoño pasado, cuando se legalizó el divorcio, los grupos de mujeres lo saludaron como un signo de que las mujeres estaban finalmente siendo investidas con el poder de tomar decisiones personales. El martes, el presidente Ricardo Lagos firmó una ley para penalizar el acoso sexual en los lugares de trabajo.
Funcionarios también observaron con orgullo que los dos candidatos en las próximas elecciones presidenciales son mujeres. En contraste con Marín, que fue candidata a presidente en 1993 y 1999, los sondeos muestran que Michelle Bachelet y Soledad Alvear terminarían primera y segunda, respectivamente, si las elecciones se celebraran esta semana.
Lagos dijo en un discurso el martes que tomados colectivamente, estos desarrollos representan un "profundo cambio cultural" en la sociedad chilena. Puede deberse a que el ritmo de los cambios ha sido tan lento en el pasado. Hasta el año pasado, Chile era el único otro país en el hemisferio occidental donde el divorcio seguía siendo ilegal.
Además, aunque el porcentaje de mujeres en la fuerza de trabajo se ha casi duplicado desde 1990, a un 37 por ciento, esta es todavía la tasa más baja de América Latina. Las mujeres con trabajo ganan un 30 a 40 por ciento menos que sus colegas masculinos, de acuerdo a una agencia del gobierno de Chile que se ocupa de asuntos de la mujer.
La violencia doméstica es un problema persistente. La agencia dice que 70 mujeres murieron en riñas familiares el año pasado.
Las enormes multitudes que se empujaron por una mirada al coche fúnebre cubierto de flores, representan por sí mismas un cambio. Marín, que murió de un cáncer cerebral el domingo a los 63, nunca recibió una demostración semejante de apoyo público durante su vida como activista política. En lugar de eso, era a menudo retratada como una figura polémica, más a la izquierda que el gobernante partido socialista.
Marín fue elegida al Congreso a los 24 años y luego pasó dos años en el exilio después de que el general Augusto Pinochet usurpara el poder con un golpe de estado en 1973. El marido de Marín desapareció después de haber sido arrestado por el servicio secreto de Pinochet. Su partido fue declarado ilegal por la dictadura militar, que entró en la clandestinidad.
El martes, las redes de televisión nacional mostraron imágenes en directo de su funeral, y los políticos hicieron turno para elogiarla. El gobierno ordenó un luto nacional de dos días.
"Cuando todos los demás callaban, ella hablaba", dijo Jacqueline Cortes, que también ondeaba una bandera en la procesión. "Como mujer, siempre pareció una de nosotras peleando por nosotros".
Aunque las dos principales candidatas presidenciales son mujeres, sólo el 17 por ciento de los miembros elegidos del Congreso y un 13 por ciento de los concejales municipales, son mujeres, dijo Cecilia Pérez, ministro de asuntos de la mujer. Pero dijo que los cambios recientes han convencido a la mujeres chilenas a ser más asertivas y abrir la boca.
"El año pasado superamos un montón de problemas", dijo Pérez. "El debate sobre las leyes ha ayudado a levantar un montón de barreras".
Las dos candidatas a la presidencia, la antigua ministro de Defensa, Bachelet, y la antigua ministro de Asuntos Exteriores, Alvear, se enfrentarán en las primarias este verano para determinar quién se opondrá a Joaquín Lavín, el alcalde de Santiago. De acuerdo a los sondeos de la semana pasada, cualquiera de las dos lo derrotará fácilmente.
Pero Alvear, en una entrevista el martes, dijo que su norbramiento no estuvo libre de trabas. "Creo que necesitamos un cambio de mentalidad en los partidos políticos", dijo. "Si los ciudadanos no me hubiesen otorgado ese alto nivel de apoyo, nunca habría sido considerada una candidata. Los partidos políticos todavía manejan códigos y reglas que son de naturaleza masculina".
Algunos políticos han tomado nota. Sergio Bitar, el ministro de Educación, dijo que había considerado presentarse como candidato a presidente hace algunos meses, pero cambió de opinión cuando descubrió que Bachelet recibía mucha más atención.
"Aquí el presidente del país ha sido siempre visto como un padre", dijo Bitar. "Pero ahora, creo que el país quiere a una madre".
9 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington spot
©traducción mQh
pinochet no será procesado
[Eduardo Gallardo] Corte Suprema chilena rechaza despojar de inmunidad a Pinochet.
Santiago, Chile. La Corte Suprema chilena rehusó el jueves despojar al general Augusto Pinochet de su inmunidad, bloqueando otro intento de juzgarlo por las violaciones de derechos humanos durante su dictadura.
En una votación de 15 contra 4 votos, la Corte Suprema rechazó una resolución de un tribunal inferior que habría despojado al antiguo gobernante de 89 años de la inmunidad jurídica de la que goza como antiguo presidente.
Al anunciar su decisión, la Corte Suprema no publicó inmediatamente el texto de la resolución, que se cree se basa principalmente en el deteriorado estado de salud de Pinochet.
El 2 de diciembre, la Corte de Apelaciones de Santiago votó 14 contra 9 a favor de despojar a Pinochet de su inmunidad a petición del juez Alejandro Solís, que está investigando el asesinato en septiembre de 1974 del general Carlos Prats, en Buenos Aires, Argentina, el predecesor de Pinochet como comandante en jefe del ejército.
Prats se opuso al golpe del 11 de septiembre de 1973 que puso a Pinochet en el poder durante 17 años. Prats y su esposa Sophia Cuthbert, que se habían refugiado en Argentina, murieron al estallar una bomba en su automóvil cuando llegaban a su casa.
La investigación en Argentina vinculó el asesinato al servicio secreto de Pinochet.
La resolución del jueves no pone fin a los problemas legales de Pincohet, ya que está actualmente siendo procesado en el caso conocido como Operación Cóndor, un plan conjunto elaborado por las dictaduras militares de América del Sur en los años setenta para eliminar a los opositores.
Además, otro juez está investigando las cuentas que mantuvo secretas de varios millones de dólares en bancos en Estados Unidos.
Pinochet también hace frente a más de 200 querellas criminales derivadas de las masivas violaciones de los derechos humanos durante su dictadura entre 1973 y 1990, y aunque en algunas ocasiones los tribunales lo han declarado incapacitado para ser procesado en virtud de razones médicas, ha sido procesado y puesto en arresto domiciliario ya dos veces. Uno de los juicios fue finalmente dejado de lado, debido a su salud, y el otro está en proceso.
Pinochet ha sido diagnosticado con un leve cuadro de demencia, sufre de diabetes y artritis y tiene un marcapasos.
De acuerdo a un informe oficial del gobierno civil que sucedió a Pinochet, durante su largo reinado fueron asesinadas por razones políticas 3.190 personas.
24 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Santiago, Chile. La Corte Suprema chilena rehusó el jueves despojar al general Augusto Pinochet de su inmunidad, bloqueando otro intento de juzgarlo por las violaciones de derechos humanos durante su dictadura.En una votación de 15 contra 4 votos, la Corte Suprema rechazó una resolución de un tribunal inferior que habría despojado al antiguo gobernante de 89 años de la inmunidad jurídica de la que goza como antiguo presidente.
Al anunciar su decisión, la Corte Suprema no publicó inmediatamente el texto de la resolución, que se cree se basa principalmente en el deteriorado estado de salud de Pinochet.
El 2 de diciembre, la Corte de Apelaciones de Santiago votó 14 contra 9 a favor de despojar a Pinochet de su inmunidad a petición del juez Alejandro Solís, que está investigando el asesinato en septiembre de 1974 del general Carlos Prats, en Buenos Aires, Argentina, el predecesor de Pinochet como comandante en jefe del ejército.
Prats se opuso al golpe del 11 de septiembre de 1973 que puso a Pinochet en el poder durante 17 años. Prats y su esposa Sophia Cuthbert, que se habían refugiado en Argentina, murieron al estallar una bomba en su automóvil cuando llegaban a su casa.
La investigación en Argentina vinculó el asesinato al servicio secreto de Pinochet.
La resolución del jueves no pone fin a los problemas legales de Pincohet, ya que está actualmente siendo procesado en el caso conocido como Operación Cóndor, un plan conjunto elaborado por las dictaduras militares de América del Sur en los años setenta para eliminar a los opositores.
Además, otro juez está investigando las cuentas que mantuvo secretas de varios millones de dólares en bancos en Estados Unidos.
Pinochet también hace frente a más de 200 querellas criminales derivadas de las masivas violaciones de los derechos humanos durante su dictadura entre 1973 y 1990, y aunque en algunas ocasiones los tribunales lo han declarado incapacitado para ser procesado en virtud de razones médicas, ha sido procesado y puesto en arresto domiciliario ya dos veces. Uno de los juicios fue finalmente dejado de lado, debido a su salud, y el otro está en proceso.
Pinochet ha sido diagnosticado con un leve cuadro de demencia, sufre de diabetes y artritis y tiene un marcapasos.
De acuerdo a un informe oficial del gobierno civil que sucedió a Pinochet, durante su largo reinado fueron asesinadas por razones políticas 3.190 personas.
24 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
brutalidad policial en rusia
[Peter Finn] Una ciudad llama la atención sobre torturas y asesinatos.
Blagoveshchensk, Rusia. En esta ciudad de Rusia central, el 10 de diciembre pasado fue un frío viernes sin nieve que abría el fin de semana festivo que celebra la constitución ruda. Los derechos consagrados en ese documento, así como muchos habitante de Blagoveshchensk, estaban a punto de recibir una paliza.
A las 11 de la noche, la calle principal, un largo rastro de desmoronados bloques de apartamentos y tiendas de un piso, pareció espeluznantemente tranquila a Anastasia Rozhenkova, que salía del apartamento de un amigo. En la oscuridad, Rozhenkova, 19, se apresuró hacia una tienda para comprar cigarrillos, mientras su marido se despedía.
"De la nada salieron hombres con máscaras negras que me sujetaron y torcieron mis manos por la espalda", dijo Rozhenkova en una entrevista. "Me echaron al suelo y me dieron patadas".
En esos primeros momentos, dijo Rozhenkova, no sabía si estaba siendo asaltada por ladrones o secuestrada por terroristas: "Estaba en un shock, aterrorizada". Pero cuando la arrastraban hacia un autobús cercano, con los labios y la nariz hinchados por las patadas, sus pantorrillas y piernas ardiendo por los porrazos, Rozhenkova se dio cuenta de que no estaba en manos de bandidos.
Había sido arrestada.
Entre el 10 y el 14 de diciembre, cientos de habitantes de Blagoveshchensk han sido detenidos y golpeados por la policía local y fuerzas especiales enmascaradas del ministerio del Interior regional, de acuerdo a gente y funcionarios. La redada, destinada a reprimir lo que las autoridades dicen que son agresiones contra agentes de policía y un fuerte rebrote de la tasa de delincuencia en la ciudad de 30.000 habitantes, se transformó en disturbios policiales.
La violencia es una de las más gráficas ilustraciones de la incapacidad de la policía rusa de ajustarse a la ley desde la caída de la Unión Soviética, y la incapacidad o falta de voluntad del estado de imponérselas. Los abusos han nutrido una profunda crisis de confianza de la opinión pública en el sistema de justicia penal, en una época en que el gobierno del presidente Vladimir Putin busca galvanizar a los ciudadanos en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y la corrupción.
Los sucesos en Blagoveshchensk han sido ampliamente condenados, y condujeron el despido de tres veteranos agentes de policía y un fiscal y provocaron investigaciones locales y federales. Nueve agentes de policía han sido acusados de abuso de poder.
"No hay dudas sobre la necesidad de llevar a cabo esa operación, pero el modo en que se hizo es realmente malo", dijo Ruslan Sharafutdinov, portavoz del ministerio del Interior de la República de Bashkortostán, donde se sitúa la ciudad. "Quiero decir, exageraron".
La oficina del fiscal regional ha aceptado más de 200 denuncias de residentes y ha determinado hasta el momento que 120 de ellos son "partes lesionadas" con derecho a una rehabilitación legal, de acuerdo al ministerio del Interior. La mayoría de los detenidos, como Rozhenkova, estuvieron una noche en los calabozos.
Historia Frecuente
Para los grupos de derechos humanos y juristas, Blagoveshchensk es inusual sólo por su escala y por el hecho de que el ministerio del Interior reconoció las extensas violaciones. Todos los años, y en grandes cantidades, los rusos son golpeados, torturados y a veces asesinados por la policía, de acuerdo a informes de agencias de derechos humanos y de gobierno, sondeos de opinión y revelaciones en casos altamente publicitados.
De acuerdo a una encuesta nacional publicada este es por el Centro Levada en Moscú, un 71 por ciento de los encuestados dijeron que no confían en la policía de ninguna manera, mientras que un 2 por ciento cree que la policía actúa dentro de la ley. Esa cifra se aproxima a cero cuando se excluye a la gente que trabaja en organismos policiales y sus familias. En una encuesta diferente este mes de la Fundación Opinión Pública, un 41 por ciento de los encuestados dijeron que vivían bajo el temor de la violencia policial.
"Las violaciones son tan violentas y el problema ha penetrado tan profundamente, que tomará años corregirlas", dijo Vladimir Lukin, defensor del pueblo y antiguo embajador en Estados Unidos.
La brutalidad policial se extiende mucho más allá de la separatista república de Chechenia, donde se han documentado extensas violaciones de derechos humanos en los 10 años de conflicto armado.
Por ejemplo, en 2002, en la ciudad de Nizhniy Novgorod, en las riberas del río Volga, Dmitry Ochelkov, 26, dijo que la policía había cubierto su cara con una careta antigas con la entrada de aire cerrada, de acuerdo al grupo de derechos humanos Comité Contra la Tortura, un organismo de Naciones Unidas. Los activistas dicen que esta es una práctica bastante común utilizada en interrogatorios y llamada el "pequeño elefante".
En la república de Tatarstán en 2003, varios delincuentes juveniles fueron sumergidos en el agua de los retretes, mientras otros dicen que les habían metido harapos en la boca. Y el año pasado en Moscú, un hombre al que la policía sospechaba de terrorismo, su golpeado tan brutalmente durante su detención que su esposa fue subsecuentemente incapaz de identificar su cadáver.
"Esos casos son típicos y extendidos", dijo Olga Shepeleva, abogado del Centro de Investigación para la Sociedad Civil Demos, de Moscú, que se ocupa de los abusos policiales. "No tienen nada de excepcional".
Aparece Víctima de Asesinato
En septiembre de 1998, Alexei Mikheyev confesó la violación y asesinato de una niña de 17 años en Nizhniy Novgorod después de haber sido torturado durante nueve días y sometido a descargas eléctricas en una comisaría de la policía local. En una entrevista dijo que sentía como si su cuerpo explotara cuando activaban los cables conectados a lóbulos de sus orejas.
Cuando Mikheyev fue llevado al despacho del fiscal después de eso, se retractó de sus declaraciones. Fue enviado de vuelta a la comisaría para volver a ser interrogado por orden del fiscal. Temiendo que sería nuevamente torturado, dijo, saltó por la ventana del tercer piso, quebrándose la espalda; ahora camina con la ayuda de muletas y a veces utiliza una silla de ruedas.
La niña que él había supuestamente asesinado volvió a casa el día después de su intento de suicidio. Se había escapado con un grupo de gente joven a una fiesta.
En los años de intervalo los fiscales se han mostrado reluctantes a presentar cargos contra los agentes de policía implicados. Desecharon 23 veces las investigaciones preliminares y las reabrieron sólo después de que los abogados de Mikheyev expusiera las irregularidades jurídicas en las decisiones de desechar el caso, de acuerdo a Igor Kalyapin, presidente del Comité Contra la Tortura en Nizhniy Novgorod, que tomó el caso de Mikheyev. "Los fiscales sabotean estos casos", dijo.
La investigación fue reabierta por la 24ª vez a fines del año pasado, después de que la Corte Europea de Derechos Humanos accediera a ver el caso.
"Cuando intervino la Corte Europea llegó una orden del despacho del fiscal general para investigar el caso y acusar a alguien", dijo Kalyapin. Cuatro agentes se encuentran bajo investigación, dijo.
"Quiero que sean castigados", dijo Mikheyev, que rechazó un acuerdo fuera de los tribunales. "Quiero que este país acepte responsabilidad por las acciones de su policía. Y no quiero que esto le vuelva a ocurrir a alguien".
Cifras confiables sobre cuántos agentes han sido acusados de uso ilegal de la violencia no son públicamente conocidas; esa categoría de delito no se encuentra entre las estadísticas criminales que publica el ministerio del Interior ruso. Pero la violencia y otras actividades delictivas está aumentando entre los 4 millones de policías rusos, de acuerdo a funcionarios federales.
"Entre 2001 y 2004, la cantidad de crímenes entre la policía aumentó enormemente", dijo el fiscal general Vladimir Ustinov a una reunión de fiscales en enero. "Los ciudadanos de a pie saben en qué situación se encuentran".
Sondeos de opinión pública sugieren que el problema es endémico. De acuerdo a tres sondeos nacionales y tres regionales realizados entre la primavera de 2002 y el verano de 2004, un 5.2 por ciento de los rusos han sido víctimas de la violencia policial.
"La frecuencia de los abusos sugiere que casi 6.2 millones de adultos rusos han sido víctimas de la violencia policial en un período de dos-tres años", escribieron Theodore P. Gerber, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y Sarah E. Mendelson, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, en un borrador que será publicado este otoño. "Esas cifras son en realidad bastante asombrosas e implican que los abusos policiales son en realidad corrientes en la Rusia de hoy".
Gran parte de los abusos se cometen por la necesidad de obtener confesiones o declaraciones para justificar juicios que de otro modo carecerían de evidencias, dijeron activistas de derechos humanos. "Nuestro cálculo, basado en entrevistas con jueces que llevan los casos, es que al menos un tercio de todas las condenas, y probablemente más, se basan en evidencias extraídas utilizando apremios físicos", dijo Kalyapin. "La policía golpea a los sospechosos en todos los países, pero en Rusia el problema es simplemente masivo".
La represión en Blagoveshchensk fue organizada por el ministerio del Interior después de que cinco agentes de policía fueran agredidos en el centro de la ciudad cuando trataron de detener a un empresario de la localidad. Sharafutdinov, portavoz del ministerio, dijo que no había órdenes de usar la fuerza ni de llevar caretas, pero la policía en el terreno había perdido los estribos.
"No se puede excluir el síndrome de Chechenia", dijo, observando que las 17 tropas del ministerio del Interior que participaron en la operación, junto a 130 policías locales, eran veteranos del conflicto en el Caúcaso.
Hacia las 8 de la tarde del 11 de diciembre, Alexander Kosov, 29, fue agarrado por policías cuando estaba frente a su tienda con su hijo de un año, que estaba en su cochecito. El bebé, dijo, fue dejado en la calle por la policía, a pesar de sus protestas. La esposa de Kosov estaba de compras en el sector y volvió casualmente a los minutos de la partida de Kosov.
Otro hombre, Alexander Shabanov, 27, se cortó las muñecas en una comisaría de policía el 12 de diciembre, cuando fue detenido por segunda vez. Un tercer hombre, Sergei Fedoseyev, 19, dijo que fue obligado a gritar "¡Adoro a la policía!" mientras era aporreado.
En un período de cuatro días, 388 personas fueron sacadas de la calle y llevadas a la comisaría de policía, donde los funcionarios reconocieron que muchos fueron aporreados. Unos 170 de esos detenidos fueron acusados inicialmente de delitos menores, incluyendo ebriedad en la vía pública, de acuerdo al ministerio del Interior.
El 1 de marzo, la Corte Suprema de la república anuló todos los cargos.
"Se comportaron como fascistas", dijo Alexei Raschyoskov, 29, que debió ser operado por hemorragias internas y una ruptura de la vejiga tras ser golpeado con la culata de un rifle cuando fue detenido en el centro de la ciudad el 11 de diciembre.
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Blagoveshchensk, Rusia. En esta ciudad de Rusia central, el 10 de diciembre pasado fue un frío viernes sin nieve que abría el fin de semana festivo que celebra la constitución ruda. Los derechos consagrados en ese documento, así como muchos habitante de Blagoveshchensk, estaban a punto de recibir una paliza.A las 11 de la noche, la calle principal, un largo rastro de desmoronados bloques de apartamentos y tiendas de un piso, pareció espeluznantemente tranquila a Anastasia Rozhenkova, que salía del apartamento de un amigo. En la oscuridad, Rozhenkova, 19, se apresuró hacia una tienda para comprar cigarrillos, mientras su marido se despedía.
"De la nada salieron hombres con máscaras negras que me sujetaron y torcieron mis manos por la espalda", dijo Rozhenkova en una entrevista. "Me echaron al suelo y me dieron patadas".
En esos primeros momentos, dijo Rozhenkova, no sabía si estaba siendo asaltada por ladrones o secuestrada por terroristas: "Estaba en un shock, aterrorizada". Pero cuando la arrastraban hacia un autobús cercano, con los labios y la nariz hinchados por las patadas, sus pantorrillas y piernas ardiendo por los porrazos, Rozhenkova se dio cuenta de que no estaba en manos de bandidos.
Había sido arrestada.
Entre el 10 y el 14 de diciembre, cientos de habitantes de Blagoveshchensk han sido detenidos y golpeados por la policía local y fuerzas especiales enmascaradas del ministerio del Interior regional, de acuerdo a gente y funcionarios. La redada, destinada a reprimir lo que las autoridades dicen que son agresiones contra agentes de policía y un fuerte rebrote de la tasa de delincuencia en la ciudad de 30.000 habitantes, se transformó en disturbios policiales.
La violencia es una de las más gráficas ilustraciones de la incapacidad de la policía rusa de ajustarse a la ley desde la caída de la Unión Soviética, y la incapacidad o falta de voluntad del estado de imponérselas. Los abusos han nutrido una profunda crisis de confianza de la opinión pública en el sistema de justicia penal, en una época en que el gobierno del presidente Vladimir Putin busca galvanizar a los ciudadanos en la lucha contra el terrorismo, la delincuencia y la corrupción.
Los sucesos en Blagoveshchensk han sido ampliamente condenados, y condujeron el despido de tres veteranos agentes de policía y un fiscal y provocaron investigaciones locales y federales. Nueve agentes de policía han sido acusados de abuso de poder.
"No hay dudas sobre la necesidad de llevar a cabo esa operación, pero el modo en que se hizo es realmente malo", dijo Ruslan Sharafutdinov, portavoz del ministerio del Interior de la República de Bashkortostán, donde se sitúa la ciudad. "Quiero decir, exageraron".
La oficina del fiscal regional ha aceptado más de 200 denuncias de residentes y ha determinado hasta el momento que 120 de ellos son "partes lesionadas" con derecho a una rehabilitación legal, de acuerdo al ministerio del Interior. La mayoría de los detenidos, como Rozhenkova, estuvieron una noche en los calabozos.
Historia Frecuente
Para los grupos de derechos humanos y juristas, Blagoveshchensk es inusual sólo por su escala y por el hecho de que el ministerio del Interior reconoció las extensas violaciones. Todos los años, y en grandes cantidades, los rusos son golpeados, torturados y a veces asesinados por la policía, de acuerdo a informes de agencias de derechos humanos y de gobierno, sondeos de opinión y revelaciones en casos altamente publicitados.
De acuerdo a una encuesta nacional publicada este es por el Centro Levada en Moscú, un 71 por ciento de los encuestados dijeron que no confían en la policía de ninguna manera, mientras que un 2 por ciento cree que la policía actúa dentro de la ley. Esa cifra se aproxima a cero cuando se excluye a la gente que trabaja en organismos policiales y sus familias. En una encuesta diferente este mes de la Fundación Opinión Pública, un 41 por ciento de los encuestados dijeron que vivían bajo el temor de la violencia policial.
"Las violaciones son tan violentas y el problema ha penetrado tan profundamente, que tomará años corregirlas", dijo Vladimir Lukin, defensor del pueblo y antiguo embajador en Estados Unidos.
La brutalidad policial se extiende mucho más allá de la separatista república de Chechenia, donde se han documentado extensas violaciones de derechos humanos en los 10 años de conflicto armado.
Por ejemplo, en 2002, en la ciudad de Nizhniy Novgorod, en las riberas del río Volga, Dmitry Ochelkov, 26, dijo que la policía había cubierto su cara con una careta antigas con la entrada de aire cerrada, de acuerdo al grupo de derechos humanos Comité Contra la Tortura, un organismo de Naciones Unidas. Los activistas dicen que esta es una práctica bastante común utilizada en interrogatorios y llamada el "pequeño elefante".
En la república de Tatarstán en 2003, varios delincuentes juveniles fueron sumergidos en el agua de los retretes, mientras otros dicen que les habían metido harapos en la boca. Y el año pasado en Moscú, un hombre al que la policía sospechaba de terrorismo, su golpeado tan brutalmente durante su detención que su esposa fue subsecuentemente incapaz de identificar su cadáver.
"Esos casos son típicos y extendidos", dijo Olga Shepeleva, abogado del Centro de Investigación para la Sociedad Civil Demos, de Moscú, que se ocupa de los abusos policiales. "No tienen nada de excepcional".
Aparece Víctima de Asesinato
En septiembre de 1998, Alexei Mikheyev confesó la violación y asesinato de una niña de 17 años en Nizhniy Novgorod después de haber sido torturado durante nueve días y sometido a descargas eléctricas en una comisaría de la policía local. En una entrevista dijo que sentía como si su cuerpo explotara cuando activaban los cables conectados a lóbulos de sus orejas.
Cuando Mikheyev fue llevado al despacho del fiscal después de eso, se retractó de sus declaraciones. Fue enviado de vuelta a la comisaría para volver a ser interrogado por orden del fiscal. Temiendo que sería nuevamente torturado, dijo, saltó por la ventana del tercer piso, quebrándose la espalda; ahora camina con la ayuda de muletas y a veces utiliza una silla de ruedas.
La niña que él había supuestamente asesinado volvió a casa el día después de su intento de suicidio. Se había escapado con un grupo de gente joven a una fiesta.
En los años de intervalo los fiscales se han mostrado reluctantes a presentar cargos contra los agentes de policía implicados. Desecharon 23 veces las investigaciones preliminares y las reabrieron sólo después de que los abogados de Mikheyev expusiera las irregularidades jurídicas en las decisiones de desechar el caso, de acuerdo a Igor Kalyapin, presidente del Comité Contra la Tortura en Nizhniy Novgorod, que tomó el caso de Mikheyev. "Los fiscales sabotean estos casos", dijo.
La investigación fue reabierta por la 24ª vez a fines del año pasado, después de que la Corte Europea de Derechos Humanos accediera a ver el caso.
"Cuando intervino la Corte Europea llegó una orden del despacho del fiscal general para investigar el caso y acusar a alguien", dijo Kalyapin. Cuatro agentes se encuentran bajo investigación, dijo.
"Quiero que sean castigados", dijo Mikheyev, que rechazó un acuerdo fuera de los tribunales. "Quiero que este país acepte responsabilidad por las acciones de su policía. Y no quiero que esto le vuelva a ocurrir a alguien".
Cifras confiables sobre cuántos agentes han sido acusados de uso ilegal de la violencia no son públicamente conocidas; esa categoría de delito no se encuentra entre las estadísticas criminales que publica el ministerio del Interior ruso. Pero la violencia y otras actividades delictivas está aumentando entre los 4 millones de policías rusos, de acuerdo a funcionarios federales.
"Entre 2001 y 2004, la cantidad de crímenes entre la policía aumentó enormemente", dijo el fiscal general Vladimir Ustinov a una reunión de fiscales en enero. "Los ciudadanos de a pie saben en qué situación se encuentran".
Sondeos de opinión pública sugieren que el problema es endémico. De acuerdo a tres sondeos nacionales y tres regionales realizados entre la primavera de 2002 y el verano de 2004, un 5.2 por ciento de los rusos han sido víctimas de la violencia policial.
"La frecuencia de los abusos sugiere que casi 6.2 millones de adultos rusos han sido víctimas de la violencia policial en un período de dos-tres años", escribieron Theodore P. Gerber, de la Universidad de Wisconsin-Madison, y Sarah E. Mendelson, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales en Washington, en un borrador que será publicado este otoño. "Esas cifras son en realidad bastante asombrosas e implican que los abusos policiales son en realidad corrientes en la Rusia de hoy".
Gran parte de los abusos se cometen por la necesidad de obtener confesiones o declaraciones para justificar juicios que de otro modo carecerían de evidencias, dijeron activistas de derechos humanos. "Nuestro cálculo, basado en entrevistas con jueces que llevan los casos, es que al menos un tercio de todas las condenas, y probablemente más, se basan en evidencias extraídas utilizando apremios físicos", dijo Kalyapin. "La policía golpea a los sospechosos en todos los países, pero en Rusia el problema es simplemente masivo".
La represión en Blagoveshchensk fue organizada por el ministerio del Interior después de que cinco agentes de policía fueran agredidos en el centro de la ciudad cuando trataron de detener a un empresario de la localidad. Sharafutdinov, portavoz del ministerio, dijo que no había órdenes de usar la fuerza ni de llevar caretas, pero la policía en el terreno había perdido los estribos.
"No se puede excluir el síndrome de Chechenia", dijo, observando que las 17 tropas del ministerio del Interior que participaron en la operación, junto a 130 policías locales, eran veteranos del conflicto en el Caúcaso.
Hacia las 8 de la tarde del 11 de diciembre, Alexander Kosov, 29, fue agarrado por policías cuando estaba frente a su tienda con su hijo de un año, que estaba en su cochecito. El bebé, dijo, fue dejado en la calle por la policía, a pesar de sus protestas. La esposa de Kosov estaba de compras en el sector y volvió casualmente a los minutos de la partida de Kosov.
Otro hombre, Alexander Shabanov, 27, se cortó las muñecas en una comisaría de policía el 12 de diciembre, cuando fue detenido por segunda vez. Un tercer hombre, Sergei Fedoseyev, 19, dijo que fue obligado a gritar "¡Adoro a la policía!" mientras era aporreado.
En un período de cuatro días, 388 personas fueron sacadas de la calle y llevadas a la comisaría de policía, donde los funcionarios reconocieron que muchos fueron aporreados. Unos 170 de esos detenidos fueron acusados inicialmente de delitos menores, incluyendo ebriedad en la vía pública, de acuerdo al ministerio del Interior.
El 1 de marzo, la Corte Suprema de la república anuló todos los cargos.
"Se comportaron como fascistas", dijo Alexei Raschyoskov, 29, que debió ser operado por hemorragias internas y una ruptura de la vejiga tras ser golpeado con la culata de un rifle cuando fue detenido en el centro de la ciudad el 11 de diciembre.
27 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
manifiesto calvinista de weber
[Francis Fukuyama] A 100 años de la publicación de La ética protestante y el espíritu del capitalismo' Francis Fukuyama elaboró, para el New York Times, un ensayo donde se pregunta por la vigencia de una de las obras cumbres del célebre sociólogo alemán. A su juicio, la importancia de los factores religiosos en el desarrollo económico -y en el acontecer político- hacen necesaria una nueva mirada a Weber.
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.
El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.
Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica Economía y sociedad', otra de sus obras clave.
20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera
Este año se cumple el centenario del más famoso tratado sociológico jamás escrito, La ética protestante y el espíritu del capitalismo', de Max Weber. Fue un libro que rebatió a Karl Marx. La religión, de acuerdo con Weber, no era una ideología producida por intereses económicos (El "opio de las masas", en las palabras de Marx), sino más bien lo que había hecho posible el mundo capitalista moderno. En esta década, cuando las culturas parecen estar colisionando y cuando la religión es culpada con frecuencia de los fracasos de la modernización y de la democracia en el mundo musulmán, el libro y las ideas de Weber merecen una nueva mirada.El argumento de Weber se centraba en el protestantismo ascético. El decía que la doctrina calvinista de la predestinación llevaba a los creyentes a buscar demostrar su estatus de elegidos, cuestión que hacían dedicándose al comercio y a la acumulación material. De este modo, el protestantismo creó una ética laboral -esto es, una valoración del trabajo por sí mismo, más que por sus resultados- y demolió la antigua doctrina aristotélica/católico-romana, según la cual se debía adquirir sólo la riqueza necesaria para vivir bien. Adicionalmente, el protestantismo advirtió a sus seguidores en cuanto a comportarse correctamente fuera de los límites familiares, cuestión decisiva para crear un sistema de confianza social.
La tesis de Weber fue controvertida desde el momento en que se publicó. Diversos académicos señalaron que era empíricamente incorrecta en cuanto al desempeño económico superior de los protestantes respecto de los católicos. Que las sociedades católicas habían comenzado a desarrollar el capitalismo moderno mucho antes de la Reforma y que fue la Contrarreforma, más que el catolicismo en sí, la que había llevado al atraso. El economista alemán Werner Sombart afirmó haber encontrado el equivalente funcional de la ética protestante en el judaísmo, mientras Robert Bellah la descubrió en el budismo Tokugawa japonés.
No hay riesgo en afirmar que la mayoría de los economistas contemporáneos no toman en serio las hipótesis de Weber, ni ninguna otra teoría culturalista del crecimiento económico. Muchos sostienen que la cultura es una categoría residual en la que se refugian los cientistas sociales perezosos cuando no pueden desarrollar una teoría más rigurosa. Hay, en verdad, razones para ser cautelosos a la hora de usar la cultura para explicar resultados económicos y políticos. Los propios escritos de Weber acerca de las otras grandes religiones mundiales, y su impacto en la modernización, sirven como advertencias. Su libro La religión de China: confucianismo y taoísmo' (1916) da una mirada muy sombría a las perspectivas de desarrollo económico en la china confucianista, cuya cultura, se destaca en cierto punto, ofrece sólo un obstáculo ligeramente menor que el de Japón al surgimiento del capitalismo moderno.
Lo que atrasó a la China y al Japón tradicionales, podemos entender ahora, no fue la cultura, sino las instituciones sofocantes, malas políticas y tácticas inadecuadas. Una vez que éstas fueron reparadas, ambas sociedades despegaron. La cultura es sólo uno de los muchos factores que determinan el éxito de una sociedad. Esto es algo para tener en mente cuando se oye que la religión del Islam explica el terrorismo, la falta de democracia u otros fenómenos en el Medio Oriente.
Al mismo tiempo, nadie puede negar la importancia de la religión y la cultura al determinar por qué las instituciones funcionan en algunos países mejor que en otros. Las regiones católicas de Europa fueron más lentas en modernizarse que las protestantes y les tomó más tiempo aceptar la democracia. Así, buena parte de lo que Samuel Huntington llamó la "tercera ola" de democratización tuvo lugar entre los '70 y los '90 en lugares como España, Portugal y muchos países de Latinoamérica. Aún hoy, entre las sociedades altamente seculares que integran la Unión Europea, hay un claro declive de actitudes hacia la corrupción política desde el norte protestante hacia el sur mediterráneo. Fue la entrada a la Unión de los correctos escandinavos la que finalmente forzó la renuncia de su plana ejecutiva completa en 1999, por un escándalo de corrupción que involucraba a un ex primer ministro francés.
La ética protestante' plantea interrogantes mucho más profundas acerca del rol de la religión en la vida moderna que lo sugerido por la mayoría de los debates al respecto. Weber sostiene que en el mundo moderno la ética del trabajo se ha despojado de las pasiones religiosas que le dieron origen, y que ahora es parte de un capitalismo basado en la ciencia y en la razón. Los valores para Weber no surgen racionalmente, sino del tipo de creatividad humana que inspiró originalmente a las grandes religiones. El creía que su fuente fundamental yacía en lo que etiquetó como "autoridad carismática", en el sentido griego original de "tocada por Dios". El mundo moderno, decía, ha visto este tipo de autoridad derrotada por una forma burocrático-racional que apaga el espíritu humano (produciendo lo que llamó una "jaula de hierro"), aun si ha hecho al mundo pacífico y próspero. La modernidad todavía es perseguida por el "fantasma de las creencias religiosas muertas", pero lleva largo tiempo vaciada de espiritualidad auténtica. Esto fue especialmente cierto, creía Weber, en Estados Unidos, donde "la persecución de la riqueza, desprovista de su sentido religioso y ético tiende a asociarse con pasiones puramente mundanas".
Vale la pena mirar más de cerca el modo en que la visión de Weber del mundo moderno ha rendido en el siglo que siguió a la publicación de La ética protestante'. De muchas formas, por cierto, se ha mostrado fatalmente precisa: el capitalismo basado en la razón y la ciencia se ha diseminado por el planeta, llevando avances materiales a grandes áreas del mundo, integrándolo en lo que ahora llamamos globalización.
Pero huelga decir que la religión y la pasión religiosa no han muerto. No sólo debido a la militancia islámica, sino también al ascenso protestante-evangélico global que, en números concretos, rivaliza con el Islam fundamentalista como fuente de auténtica religiosidad. El renacer del hinduismo entre los indios de clase media o el surgimiento del movimiento Falun Gong en China, o la reaparición de la ortodoxia oriental en Rusia y otros ex territorios comunistas, o la constante resonancia de la religión en EE.UU., sugiere que la secularización y el racionalismo difícilmente pueden ser subalternos ineludibles de la modernización.
Uno podría examinar con mayor amplitud aquello que constituye la religión y la autoridad carismática. El siglo pasado estuvo marcado por lo que el teórico alemán Carl Schmitt llamó movimientos "político-teológicos", como el nazismo y el marxismo-leninismo, basados en compromisos vehementes con creencias fundamentalmente irracionales. El marxismo sostenía ser científico, pero sus adherentes en el mundo real siguieron a líderes como Lenin, Stalin o Mao con un tipo de adhesión ciega a la autoridad indistinguible de la pasión religiosa. (Durante la Revolución Cultural en China la gente debía tener cuidado con lo que hacía con los diarios viejos. Si un diario tenía una foto de Mao y alguien se sentaba en la imagen sagrada o usaba el diario para envolver pescado, corría peligro de que lo que designaran como contrarrevolucionario).
Sorpresivamente, la visión weberiana de una modernidad caracterizada por "especialistas sin espíritu y sensualistas sin corazón" es mucho más aplicable a la Europa moderna que a los EE.UU. de hoy. La Europa actual es un continente pacífico, próspero, administrado racionalmente por la Unión Europea y completamente secular. Los europeos pueden seguir usando términos como "derechos humanos" y "dignidad humana", que están enraizados en los valores cristianos de su civilización, pero pocos de ellos podrían dar cuenta coherente de por qué siguen creyendo en tales cosas. El fantasma de las creencias religiosas muertas atormenta a Europa mucho más que a Estados Unidos.
La ética protestante' de Weber fue, de esta manera, tremendamente exitosa en cuanto estímulo al pensamiento acerca de la relación entre valores culturales y modernidad. Pero como reporte histórico del ascenso del capitalismo moderno, o como ejercicio de predicción social, ha resultado ser menos correcto.
Al violento siglo que siguió a la publicación de su libro no le faltó autoridad carismática. Y el siglo que viene amenaza con traer aún más de lo mismo. Uno puede preguntarse si acaso la nostalgia de Weber por la autenticidad espiritual -lo que podría llamarse su nietzscheanismo- no se habrá extraviado, y si vivir en la jaula de hierro del racionalismo moderno es una cosa tan terrible, después de todo.
Los Cómo y los Porqué del Capitalismo, Según Weber
"Durante mucho tiempo", escribe Alain Payrefitte en La sociedad de la confianza', "la única alternativa a la sociología marxista de la economía fue la de Max Weber". Fundador de la sociología moderna junto a Karl Marx y Emile Durkheim, Weber nació en Erfurt, Prusia, en 1820.
Hijo de un destacado político del Partido Liberal Nacional de la época de Bismarck, estudió en las universidades de Heidelberg, Berlín y Gotinga, interesándose por el derecho, la historia y la economía. Advirtiendo que la sociología no podía imitar al pie de la letra a las ciencias "duras", propuso el establecimiento de tipos sociales ideales, base de la construcción de modelos teóricos más rigurosos.
El método se aplicó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo' (1905), donde estudió la moral que proponían algunos grupos calvinistas de los siglos XVI y XVII para mostrar lo que él veía como una evidencia: que las sociedades protestantes estaban mejor dotadas que las católicas para el progreso económico. El punto radica en establecer el porqué y el cómo de lo que constituye "la potencia más decisiva de nuestra vida moderna: el capitalismo".
Entre varios otros puntos del libro, Weber designa al ascestismo propio del puritanismo de raíz calvinista (según el cual "cada hora perdida es sustraída al trabajo que contribuye a la gloria divina") como condición de la racionalidad económica.
El Marx de los burgueses' se resistía a aceptar el determinismo económico planteado por el ideólogo del comunismo, reivindicando la importancia de los factores culturales, así como de la progresiva racionalidad que incluso ciertas religiones eran capaces de proveer. Redactor de la Constitución de la República de Weimar, falleció en 1919. Tres años después, su viuda publica Economía y sociedad', otra de sus obras clave.
20 de marzo de 2005
27 de marzo de 2005
©tercera
muerte del callejón de la seda
[Peter S. Goodman] Vendedores chinos pierden mercado que habían construido. El Callejón de la Seda de Pekín ha desaparecido; vendedores denuncian juego sucio.
Pekín, China. En una fría mañana de diciembre pasado, Zhu Dingya se reunió con otros comerciantes frente al mercado del Callejón de la Seda, una de las atracciones más importantes de la ciudad, y leyeron un aviso clavado en la entrada. Sus temores se vieron confirmados: El gobierno local desmantelaría el lugar.
Zhu ardía de cólera por lo que no se decía. El aviso decía que los puestos constituían un riesgo de incendio. No decía que el edificio con fachada de cristal vecino albergaría a un nuevo mercado del Callejón de la Seda, con alquileres mucho más altos y cobrados por una empresa comercial entre cuyos accionistas originales se encontraban funcionarios del Partido Comunista local. No decía que los urbanizadores habían conseguido del gobierno el terreno para el nuevo edificio, con un alto descuento.
Durante más de dos décadas, a medida que el comunismo dejaba lugar a un capitalismo cada vez más desbocado en China, Zhu vendió ropas en el popular mercado descubierto a unas pocas manzanas de la Plaza de Tiananmen. Su negocio era un arquetipo del espíritu emprendedor que se suponía debía alentar las reformas en el país: Había dejado su trabajo en la construcción en una empresa estatal y renunciado a la pensión del gobierno para ganarse la vida por sí mismo. Ahora había sido desplazado de los negocios, no por el mercado libre, sino por un rasgo inalterado del pasado de China: jefes del partido que conservan el control sobre la tierra y capitales, y que a menudo lo usan para beneficio personal.
"Es completamente injusto", dijo Zhu. "Antes creíamos que el gobierno quería ayudarnos. Todos hemos sido traicionados por esos funcionarios".
Desde granjeros que venden verduras en todas las ciudades chinas o agentes comerciales que venden áticos en paisajes urbanos con luces de neón, la empresa libre ha penetrado en la vida china. Pero el cierre del mercado del Callejón de la Seda, uno de los primeros experimentos en el capitalismo moderno de China, muestra cómo ganadores y perdedores son ha menudo determinados no por la oferta y la demanda, sino por los dictados de funcionarios del partido.
"Es bastante típico", dijo Jiang Zezhong, economista de la Universidad Capital de Económicas y Negocios de Pekín. "El gobierno tiene el poder y los inversores, el dinero. Se unen y juntos acaparan todos los beneficios".
El mercado del Callejón de la Seda nació a principios de los años ochenta, cuando las dogmáticas políticas de Mao Zedong dieron camino a las reformas mercantilistas de Deng Xiaoping. Mientras antes se consideraba que los beneficios eran contrarrevolucionarios, ahora se permitía operar abiertamente a los mercados comerciales.
Zhu, 50, era un pionero. Creció en Pekín central, donde su padre trabajaba en los altos hornos del estado y su madre repartía raciones de vinagre. Él y sus padres, su hermano y hermana vivían apiñados en dos habitaciones asignadas por el estado. La calefacción era un bracero de carbón que llenaba el aire con un cáustico humo. Cocinaban en un pasillo junto a varias otras familias, y usaban unos servicios públicos.
Después de terminar la escuela secundaria en 1971, Zhu fue asignado a un trabajo como obrero de la construcción, ganando unos 5 dólares al mes. Comprar cualquier cosa que estuviera más allá de las raciones normales, exigía ahorros diligentes. Hacia 1983, se había casado y tenía un hijo de dos años. Los discursos del partido sobre la alabada lucha revolucionaria estaba dando lugar a conversaciones sobre el mejoramiento de las condiciones de vida. Él se arriesgó, dejó su trabajo y se transformó en un vendedor callejero.
"Mi familia estaba muy en desacuerdo", dijo Zhu. "Me dijeron que no sería una vida segura".
Se acercó a unos hombres a los que había visto vendiendo relojes. Lo presentaron a un distribuidor que se los ofreció a 65 centavos cada uno. Compró 10. Los vendió todos en una semana.
Se veía a sí mismo como un empresario; su familia lo veía a través de la lente de los ideales comunistas. "Ellos pensaban que yo estaba engañando a la gente", dijo. Compró 50 relojes más y los vendió en algunas semanas. Al año siguiente, empezó a vender verduras, recorriendo el campo en bicicleta durante tres horas para volver con sacos de cebollas.
Ese mismo año, empezó a vender sus productos en una calle metida en el vecindario de las embajadas, a sólo unas cuadras de donde un gigantesco retrato del Presidente Mao miraba hacia la Plaza de Tiananmen: el Callejón de la Seda. Al principio, fue ilegal. Cuando se acercaba la policía, los comerciantes escapaban. En 1985, el ayuntamiento empezó a entregar certificados y a construir pequeños tenderetes, alquilándolos a los comerciantes por unos 2 dólares al mes.
Con los años, Zhu comenzó a vender ropa, y el Callejón de la Seda floreció hasta convertirse en algo característico de Pekín, un bullente ensamblaje de 400 puestos que era una visita obligada de los todos los turistas. Los lugareños compraban abrigos para el invierno y maletas, muchas de las cuales eran imitaciones ilegales de versiones de marcas importantes. Los extranjeros se llevaban chucherías y vestidos de seda, y cambiaban dólares en el mercado negro. En los últimos años, el Callejón de la Seda hizo pingües negocios con películas de Hollywood pirateadas.
Pero a mediados de los años noventa, Zhu llevaba a casa hasta unos 600 dólares al mes. En 1989 se compró un televisor, y un teléfono dos años después. En 1995 agregó aire acondicionado, y un sedán Volkswagen. En 1998 se mudó a un apartamento con cocina privada y retrete con cisterna.
Para entonces, el gobierno de Pekín estaba hablando abiertamente de desmantelar los mercados descubiertos de la ciudad. La capital china estaba en medio de un impulso modernizador. Los cerdos sacrificados colgando de ganchos y vendedores gritando precios no se ajustaban con la elegancia de la nueva imagen. Cuando los gobiernos occidentales ejercieron presión sobre Pekín para reprimir la venta de artículos de contrabando, los mercados descubiertos fueron los blancos más obvios.
El ayuntamiento empezó a cerrar algunos de ellos en 1998. Los funcionarios dijeron a los comerciantes del Callejón de la Seda que se prepararan para partir a otra parte. Pero los economistas organizaron conferencias y escribieron artículos de opinión criticando el plan como injusto para los comerciantes. El Callejón de la Seda continuó.
"Esta gente vive de sus ventas", dijo Jiang, el economista de la Universidad Capital. "Si cierras el mercado, los dejas sin trabajo".
Pero la presión continuó, en parte porque el Callejón de la Seda se ubicaba en propiedad inmobiliaria de primera clase en el centro de la ciudad y los urbanizadores presionaron al gobierno para desalojarlos, dijo Jiang.
En octubre de 2002, Jiang vio un documento declarando que el consejo del barrio de Chaoyang había presentado una petición ante la Comisión Municipal de Planificación Urbana de Pekín pidiendo permiso para remplazar el mercado por un nuevo edificio, dijo.
"En China, si hay un documento formal, es que el trato ya ha sido cerrado", dijo Jiang.
Los primeros signos públicos se produjeron el 29 de julio de 2003, con un aviso claveteado a la entrada del Callejón de la Seda. Un agente urbano llamado Xinya anunció que pronto demolería las casas adyacentes, sin decir si las obras afectarían o no al mercado.
Zhu y varios otros comerciantes se dirigieron al distrito de Chaoyang para investigar. Les dijeron que el proyecto no tenía nada que ver con el gobierno, dijo Zhu.
Pero los funcionarios locales estaban íntimamente vinculados al proyecto y pronto tomarían intereses indirectos en él, de acuerdo a los documentos examinados por el Washington Post.
En junio de 2004 se creó una compañía para gestionar el mercado del Callejón de la Seda. De acuerdo a la inscripción presentada al gobierno municipal, la nueva compañía tenía dos accionistas: el agente de urbanización, Xinya Shuntianfu Commercial Franchise Corp., y Guo Liwen, secretario del partido. También aparecía como la nueva directora general de la compañía. Guo y otros funcionarios no respondieron repetidas peticiones para que comentaran sobre el reportaje.
La nueva firma, la Compañía del Mercado de Ropas Xiushui Haoseng de Pekín, recibió las pagas que los comerciantes habían pagado previamente al ayuntamiento, dijo Zhang Yongping, presidente de Xinya. Las antiguas tarifas habían sido pagadas por unos 400 comerciantes y llegaban a unos 500 dólares al mes. Cuando a mediados de marzo se inaugure el nuevo edificio de cuatro pisos, unos 1.500 comerciantes deberán pagar cada uno unos 1.500 dólares al mes. Zhang justificó el aumento observando que el nuevo edificio tenía calefacción y aire acondicionado.
Cuando empezaron las obras del nuevo edificio en el otoño de 2003, los comerciantes visitaron repetidas veces al agente urbano y a funcionarios locales. Se les dijo cada vez que la nueva estructura no tenía relación con el Callejón de la Seda, dijo Zhu.
"Pensábamos que era un absurdo", dijo. Zhu y varios otros comerciantes contrataron a un abogado para que investigara el asunto. La primavera pasada descubrió documentos que mostraban la creación de Haoseng y sus vínculos con funcionarios locales.
Pero mientras los funcionarios transfirieron más tarde sus acciones en Tianwei a una mujer llamada Zhang Donghong, eso no ocurrió sino tres meses más tarde, el 18 de noviembre de 2004, de acuerdo a un documento presentado al gobierno local. Zhang Donghong no respondió nuestros mensajes telefónicos.
Dos semanas después de la reunión, Zhu leyó en el diario chino Youth Daily que el agente urbano, Xinya, había comprado los derechos del terreno del nuevo edificio -unas 2.5 hectáreas- por 6.2 millones de dólares, menos de un tercio del precio de un sitio similar en el área.
Zhang, el presidente de Xinya, confirmó la compra pero rechazó la sugerencia de que era impropio. Dijo que el descuento se justificaba por la enorme inversión de la compañía en la creación de un servicio para la ciudad. "Adquirimos el terreno de acuerdo a la ley", dijo.
La mañana del 20 de diciembre de 2004, cuatro coches de policía aparcaron en el Callejón de la Seda llevando a más de una docena de agentes y a un funcionario de gobierno del subdistrito que colocó la noticia: El mercado sería demolido.
"Si no os vais de propia cuenta, nuestra agencia se verá obligada a desalojarles de acuerdo a la ley", decía el aviso. "Todo aquel que interfiera con nuestra acción será castigado". Estaba firmado por la Unidad de Regulación y Supervisión Urbana del Distrito de Chaoyang.
El 6 de enero aparecieron las excavadoras y destruyeron los puestos.
En estos días, Zhu y otros comerciantes están buscando nuevos lugares donde vender sus mercaderías, mientras exploran opciones legales para pedir compensación -una perspectiva sobre la que su abogado, Chen Xiaobing, no se muestra optimista.
"Los comerciantes son débiles", dijo Chen. "El gobierno es demasiado fuerte".
9 de marzo de 2005
22 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Zhu ardía de cólera por lo que no se decía. El aviso decía que los puestos constituían un riesgo de incendio. No decía que el edificio con fachada de cristal vecino albergaría a un nuevo mercado del Callejón de la Seda, con alquileres mucho más altos y cobrados por una empresa comercial entre cuyos accionistas originales se encontraban funcionarios del Partido Comunista local. No decía que los urbanizadores habían conseguido del gobierno el terreno para el nuevo edificio, con un alto descuento.
Durante más de dos décadas, a medida que el comunismo dejaba lugar a un capitalismo cada vez más desbocado en China, Zhu vendió ropas en el popular mercado descubierto a unas pocas manzanas de la Plaza de Tiananmen. Su negocio era un arquetipo del espíritu emprendedor que se suponía debía alentar las reformas en el país: Había dejado su trabajo en la construcción en una empresa estatal y renunciado a la pensión del gobierno para ganarse la vida por sí mismo. Ahora había sido desplazado de los negocios, no por el mercado libre, sino por un rasgo inalterado del pasado de China: jefes del partido que conservan el control sobre la tierra y capitales, y que a menudo lo usan para beneficio personal.
"Es completamente injusto", dijo Zhu. "Antes creíamos que el gobierno quería ayudarnos. Todos hemos sido traicionados por esos funcionarios".
Desde granjeros que venden verduras en todas las ciudades chinas o agentes comerciales que venden áticos en paisajes urbanos con luces de neón, la empresa libre ha penetrado en la vida china. Pero el cierre del mercado del Callejón de la Seda, uno de los primeros experimentos en el capitalismo moderno de China, muestra cómo ganadores y perdedores son ha menudo determinados no por la oferta y la demanda, sino por los dictados de funcionarios del partido.
"Es bastante típico", dijo Jiang Zezhong, economista de la Universidad Capital de Económicas y Negocios de Pekín. "El gobierno tiene el poder y los inversores, el dinero. Se unen y juntos acaparan todos los beneficios".
El mercado del Callejón de la Seda nació a principios de los años ochenta, cuando las dogmáticas políticas de Mao Zedong dieron camino a las reformas mercantilistas de Deng Xiaoping. Mientras antes se consideraba que los beneficios eran contrarrevolucionarios, ahora se permitía operar abiertamente a los mercados comerciales.
Zhu, 50, era un pionero. Creció en Pekín central, donde su padre trabajaba en los altos hornos del estado y su madre repartía raciones de vinagre. Él y sus padres, su hermano y hermana vivían apiñados en dos habitaciones asignadas por el estado. La calefacción era un bracero de carbón que llenaba el aire con un cáustico humo. Cocinaban en un pasillo junto a varias otras familias, y usaban unos servicios públicos.
Después de terminar la escuela secundaria en 1971, Zhu fue asignado a un trabajo como obrero de la construcción, ganando unos 5 dólares al mes. Comprar cualquier cosa que estuviera más allá de las raciones normales, exigía ahorros diligentes. Hacia 1983, se había casado y tenía un hijo de dos años. Los discursos del partido sobre la alabada lucha revolucionaria estaba dando lugar a conversaciones sobre el mejoramiento de las condiciones de vida. Él se arriesgó, dejó su trabajo y se transformó en un vendedor callejero.
"Mi familia estaba muy en desacuerdo", dijo Zhu. "Me dijeron que no sería una vida segura".
Se acercó a unos hombres a los que había visto vendiendo relojes. Lo presentaron a un distribuidor que se los ofreció a 65 centavos cada uno. Compró 10. Los vendió todos en una semana.
Se veía a sí mismo como un empresario; su familia lo veía a través de la lente de los ideales comunistas. "Ellos pensaban que yo estaba engañando a la gente", dijo. Compró 50 relojes más y los vendió en algunas semanas. Al año siguiente, empezó a vender verduras, recorriendo el campo en bicicleta durante tres horas para volver con sacos de cebollas.
Ese mismo año, empezó a vender sus productos en una calle metida en el vecindario de las embajadas, a sólo unas cuadras de donde un gigantesco retrato del Presidente Mao miraba hacia la Plaza de Tiananmen: el Callejón de la Seda. Al principio, fue ilegal. Cuando se acercaba la policía, los comerciantes escapaban. En 1985, el ayuntamiento empezó a entregar certificados y a construir pequeños tenderetes, alquilándolos a los comerciantes por unos 2 dólares al mes.
Con los años, Zhu comenzó a vender ropa, y el Callejón de la Seda floreció hasta convertirse en algo característico de Pekín, un bullente ensamblaje de 400 puestos que era una visita obligada de los todos los turistas. Los lugareños compraban abrigos para el invierno y maletas, muchas de las cuales eran imitaciones ilegales de versiones de marcas importantes. Los extranjeros se llevaban chucherías y vestidos de seda, y cambiaban dólares en el mercado negro. En los últimos años, el Callejón de la Seda hizo pingües negocios con películas de Hollywood pirateadas.
Pero a mediados de los años noventa, Zhu llevaba a casa hasta unos 600 dólares al mes. En 1989 se compró un televisor, y un teléfono dos años después. En 1995 agregó aire acondicionado, y un sedán Volkswagen. En 1998 se mudó a un apartamento con cocina privada y retrete con cisterna.
Para entonces, el gobierno de Pekín estaba hablando abiertamente de desmantelar los mercados descubiertos de la ciudad. La capital china estaba en medio de un impulso modernizador. Los cerdos sacrificados colgando de ganchos y vendedores gritando precios no se ajustaban con la elegancia de la nueva imagen. Cuando los gobiernos occidentales ejercieron presión sobre Pekín para reprimir la venta de artículos de contrabando, los mercados descubiertos fueron los blancos más obvios.
El ayuntamiento empezó a cerrar algunos de ellos en 1998. Los funcionarios dijeron a los comerciantes del Callejón de la Seda que se prepararan para partir a otra parte. Pero los economistas organizaron conferencias y escribieron artículos de opinión criticando el plan como injusto para los comerciantes. El Callejón de la Seda continuó.
"Esta gente vive de sus ventas", dijo Jiang, el economista de la Universidad Capital. "Si cierras el mercado, los dejas sin trabajo".
Pero la presión continuó, en parte porque el Callejón de la Seda se ubicaba en propiedad inmobiliaria de primera clase en el centro de la ciudad y los urbanizadores presionaron al gobierno para desalojarlos, dijo Jiang.
En octubre de 2002, Jiang vio un documento declarando que el consejo del barrio de Chaoyang había presentado una petición ante la Comisión Municipal de Planificación Urbana de Pekín pidiendo permiso para remplazar el mercado por un nuevo edificio, dijo.
"En China, si hay un documento formal, es que el trato ya ha sido cerrado", dijo Jiang.
Los primeros signos públicos se produjeron el 29 de julio de 2003, con un aviso claveteado a la entrada del Callejón de la Seda. Un agente urbano llamado Xinya anunció que pronto demolería las casas adyacentes, sin decir si las obras afectarían o no al mercado.
Zhu y varios otros comerciantes se dirigieron al distrito de Chaoyang para investigar. Les dijeron que el proyecto no tenía nada que ver con el gobierno, dijo Zhu.
Pero los funcionarios locales estaban íntimamente vinculados al proyecto y pronto tomarían intereses indirectos en él, de acuerdo a los documentos examinados por el Washington Post.
En junio de 2004 se creó una compañía para gestionar el mercado del Callejón de la Seda. De acuerdo a la inscripción presentada al gobierno municipal, la nueva compañía tenía dos accionistas: el agente de urbanización, Xinya Shuntianfu Commercial Franchise Corp., y Guo Liwen, secretario del partido. También aparecía como la nueva directora general de la compañía. Guo y otros funcionarios no respondieron repetidas peticiones para que comentaran sobre el reportaje.
La nueva firma, la Compañía del Mercado de Ropas Xiushui Haoseng de Pekín, recibió las pagas que los comerciantes habían pagado previamente al ayuntamiento, dijo Zhang Yongping, presidente de Xinya. Las antiguas tarifas habían sido pagadas por unos 400 comerciantes y llegaban a unos 500 dólares al mes. Cuando a mediados de marzo se inaugure el nuevo edificio de cuatro pisos, unos 1.500 comerciantes deberán pagar cada uno unos 1.500 dólares al mes. Zhang justificó el aumento observando que el nuevo edificio tenía calefacción y aire acondicionado.
Cuando empezaron las obras del nuevo edificio en el otoño de 2003, los comerciantes visitaron repetidas veces al agente urbano y a funcionarios locales. Se les dijo cada vez que la nueva estructura no tenía relación con el Callejón de la Seda, dijo Zhu.
"Pensábamos que era un absurdo", dijo. Zhu y varios otros comerciantes contrataron a un abogado para que investigara el asunto. La primavera pasada descubrió documentos que mostraban la creación de Haoseng y sus vínculos con funcionarios locales.
Pero mientras los funcionarios transfirieron más tarde sus acciones en Tianwei a una mujer llamada Zhang Donghong, eso no ocurrió sino tres meses más tarde, el 18 de noviembre de 2004, de acuerdo a un documento presentado al gobierno local. Zhang Donghong no respondió nuestros mensajes telefónicos.
Dos semanas después de la reunión, Zhu leyó en el diario chino Youth Daily que el agente urbano, Xinya, había comprado los derechos del terreno del nuevo edificio -unas 2.5 hectáreas- por 6.2 millones de dólares, menos de un tercio del precio de un sitio similar en el área.
Zhang, el presidente de Xinya, confirmó la compra pero rechazó la sugerencia de que era impropio. Dijo que el descuento se justificaba por la enorme inversión de la compañía en la creación de un servicio para la ciudad. "Adquirimos el terreno de acuerdo a la ley", dijo.
La mañana del 20 de diciembre de 2004, cuatro coches de policía aparcaron en el Callejón de la Seda llevando a más de una docena de agentes y a un funcionario de gobierno del subdistrito que colocó la noticia: El mercado sería demolido.
"Si no os vais de propia cuenta, nuestra agencia se verá obligada a desalojarles de acuerdo a la ley", decía el aviso. "Todo aquel que interfiera con nuestra acción será castigado". Estaba firmado por la Unidad de Regulación y Supervisión Urbana del Distrito de Chaoyang.
El 6 de enero aparecieron las excavadoras y destruyeron los puestos.
En estos días, Zhu y otros comerciantes están buscando nuevos lugares donde vender sus mercaderías, mientras exploran opciones legales para pedir compensación -una perspectiva sobre la que su abogado, Chen Xiaobing, no se muestra optimista.
"Los comerciantes son débiles", dijo Chen. "El gobierno es demasiado fuerte".
9 de marzo de 2005
22 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
fantasmas de juan rulfo
[Andrés Gómez Bravo] Juan Ascencio, amigo y ex abogado del escritor, publica Un extraño en la Tierra',, una reveladora biografía del narrador mexicano. Hace 50 años aparecía en México Pedro Páramo, una novela de muertos que cambiaría la narrativa latinoamericana. Mientras la obra ganaba resonancia, su autor lidiaba con la depresión, los enemigos literarios y un alcoholismo que combatió con electroshock.
Juan Nepuceno, el hacendado del pueblo, sabía que el vaquero Guadalupe Nava quería matarlo. Años atrás, Juan Nepuceno lo había azotado públicamente por llevar animales a pastar a sus tierras, y el vaquero -entonces un niño- prometió vengarse. Cuando Guadalupe Nava tenía 17 años, el hacendado resolvió que era hora de sacarlo del camino, antes de que concretara la amenaza. El dos de junio de 1923 fue a buscarlo a la taberna donde solía beber y, acompañado de un mozo, lo llevó hasta un lejano arroyo. Pero Guadalupe, envalentonado con el mezcal, fue más rápido y concretó su venganza.
"Han matado a tu padre", le diría luego la viuda a su hijo Juan, de seis años, que sería universalmente conocido como Juan Rulfo.
El sangriento episodio dejará una huella indeleble en el futuro narrador y animará secretamente la escritura de Pedro Páramo', su obra cumbre, una novela de ánimas y muertos que cumple medio siglo. Así lo cuenta Juan Ascencio, ex abogado y amigo del escritor, quien publica Un extraño en la Tierra, biografía no autorizada de Juan Rulfo'.
Fruto de largas conversaciones y de una investigación de 20 años, el libro ilumina los mitos en torno a Rulfo, que él mismo se encargó de divulgar. Este fue uno de los principales obstáculos que enfrentó el autor: los cuentos' que el propio escritor había repartido.
"Fantaseaba mucho, le gustaba modificar la realidad. A cada paso contaba fábulas que no correspondían a la realidad. Hubo datos que me costó años verificar", dice Ascencio desde Ciudad de México.
El libro reconstruye la vida del escritor mexicano más influyente del siglo XX, desde los orígenes de su familia hasta su muerte, en 1986, y explora tanto en su genialidad como en sus zonas oscuras.
¿Y a Ti Quién Te Mató, Madre?
Hijo de Juan Nepuceno Pérez Rulfo y María Vizcaíno Arias, el escritor nació en Sayula, el 16 de mayo de 1917. El asesinato del padre cambió su vida para siempre. De hecho, Rulfo casi no hablaba de ello y, cuando lo hacía, contaba que lo mataron por dos pesos.
Ascencio reconstruye el episodio y subraya la influencia que tendría en su obra: "Fue durísimo. En su cuento Diles que no me maten', el más autobiográfico que escribió, el asesino se llama Juvencio Nava. Le quita el nombre de Guadalupe y se lo pone al asesinado, Guadalupe Terreros. Y después, en Pedro Páramo, la descripción de la muerte de Miguel Páramo (el hijo del cacique), los tiros que recibió, cómo se le salieron los ojos, es la descripción de la muerte de Juan Nepuceno. Y luego cómo quedó la madre de Rulfo, enloquecida, es Susana San Juan pensando en su amor asesinado".
"Han matado a tu padre" es una frase que también aparece en Pedro Páramo'. En la novela, el hijo replica: "¿Y a ti quién te mató, madre?". Para Ascencio, ése es el reclamo de Rulfo a su progenitora.
El Padre Rentería
Ante el duelo permanente de la madre, la abuela decide enviar a los hijos a un orfanato de Guadalajara. Cuatro años después, de visita en su casa, Rulfo se entera de que mamá ha terminado de morir.
Esas pérdidas, más la soledad del orfelinato, dan forma a su personalidad depresiva. De la escuela para huérfanos pasa al seminario y luego a la tutela de su tío, el coronel anticlerical David Pérez Rulfo. "Eso le generó una fuerte contradicción. Venía de 'Viva Cristo Rey' y pasó a 'mueran los curas'. Esa crisis la resuelve en la novela: en el enfrentamiento entre el padre Rentería y Pedro Páramo", dice el biógrafo.
El manuscrito original tenía 350 páginas; Rulfo lo dejó en 180. Cambió el título sucesivamente de Los desiertos de la Tierra' a Los temporales' y Los murmullos', antes de dar con Pedro Páramo'. Publicada el 19 de marzo de 1955, a dos años de su libro de cuentos El llano en llamas', la novela tuvo una fría recepción crítica y vendió mil copias en cuatro años.
El Escritor Alcohólico
El tiempo y la excelente acogida internacional acabarían por situar a Pedro Páramo como "una obra insuperable en la novelística mexivana", según Carlos Fuentes.
Paralelamente al reconocimiento, Rulfo enfrentaba su gran demonio. La adicción al alcohol le creó problemas con sus amigos y particularmente con su esposa, Clara, quien lo encerraba con llave para que no siguiera bebiendo.
Su alcoholismo se volvió intolerable para la familia y a fines de 1962, según revela Juan Ascencio, Rulfo ingresó al Sanatario La Foresta de Guadalajara, donde recibió tratamiento de electroshock.
De esa experiencia saldría el libro de cuentos Días sin Foresta', que destruyó tras corregir por años.
Rivales y Enemigos
Por su carácter, Rulfo tenía facilidad para hacerse enemigos. Uno de ellos era Octavio Paz, el "dictador de la cultura mexicana". Rulfo no toleraba a Paz y viceversa. En la enemistad jugaron factores literarios, políticos y de ego. "Una vez vi a Rulfo muy preocupado por varios días -cuenta Ascencio-. Luego me explicó qué le pasaba: le pidieron sus libros para una exposición en Alemania. También iban a exponer los de Paz. Y él pensó que con sus dos libros iba a quedar muy desmejorado. Entonces decidió mandar sus traducciones, que eran más de 50. 'Ya le gané', me dijo".
Otro de sus enemigos era Camilo José Cela. En 1985, ya enfermo de cáncer, Rulfo era favorito para el Premio Cervantes, pero "Cela se opuso", según él. El premio fue para Gonzalo Torrente Ballester, "que en su casa lo conocen, pero Cela lo maneja", dijo desde su cama. Rulfo partiría al mundo de los muertos el 7 de enero de 1986.
22 de marzo de 2005
©tercera
Juan Nepuceno, el hacendado del pueblo, sabía que el vaquero Guadalupe Nava quería matarlo. Años atrás, Juan Nepuceno lo había azotado públicamente por llevar animales a pastar a sus tierras, y el vaquero -entonces un niño- prometió vengarse. Cuando Guadalupe Nava tenía 17 años, el hacendado resolvió que era hora de sacarlo del camino, antes de que concretara la amenaza. El dos de junio de 1923 fue a buscarlo a la taberna donde solía beber y, acompañado de un mozo, lo llevó hasta un lejano arroyo. Pero Guadalupe, envalentonado con el mezcal, fue más rápido y concretó su venganza."Han matado a tu padre", le diría luego la viuda a su hijo Juan, de seis años, que sería universalmente conocido como Juan Rulfo.
El sangriento episodio dejará una huella indeleble en el futuro narrador y animará secretamente la escritura de Pedro Páramo', su obra cumbre, una novela de ánimas y muertos que cumple medio siglo. Así lo cuenta Juan Ascencio, ex abogado y amigo del escritor, quien publica Un extraño en la Tierra, biografía no autorizada de Juan Rulfo'.
Fruto de largas conversaciones y de una investigación de 20 años, el libro ilumina los mitos en torno a Rulfo, que él mismo se encargó de divulgar. Este fue uno de los principales obstáculos que enfrentó el autor: los cuentos' que el propio escritor había repartido.
"Fantaseaba mucho, le gustaba modificar la realidad. A cada paso contaba fábulas que no correspondían a la realidad. Hubo datos que me costó años verificar", dice Ascencio desde Ciudad de México.
El libro reconstruye la vida del escritor mexicano más influyente del siglo XX, desde los orígenes de su familia hasta su muerte, en 1986, y explora tanto en su genialidad como en sus zonas oscuras.
¿Y a Ti Quién Te Mató, Madre?
Hijo de Juan Nepuceno Pérez Rulfo y María Vizcaíno Arias, el escritor nació en Sayula, el 16 de mayo de 1917. El asesinato del padre cambió su vida para siempre. De hecho, Rulfo casi no hablaba de ello y, cuando lo hacía, contaba que lo mataron por dos pesos.
Ascencio reconstruye el episodio y subraya la influencia que tendría en su obra: "Fue durísimo. En su cuento Diles que no me maten', el más autobiográfico que escribió, el asesino se llama Juvencio Nava. Le quita el nombre de Guadalupe y se lo pone al asesinado, Guadalupe Terreros. Y después, en Pedro Páramo, la descripción de la muerte de Miguel Páramo (el hijo del cacique), los tiros que recibió, cómo se le salieron los ojos, es la descripción de la muerte de Juan Nepuceno. Y luego cómo quedó la madre de Rulfo, enloquecida, es Susana San Juan pensando en su amor asesinado".
"Han matado a tu padre" es una frase que también aparece en Pedro Páramo'. En la novela, el hijo replica: "¿Y a ti quién te mató, madre?". Para Ascencio, ése es el reclamo de Rulfo a su progenitora.
El Padre Rentería
Ante el duelo permanente de la madre, la abuela decide enviar a los hijos a un orfanato de Guadalajara. Cuatro años después, de visita en su casa, Rulfo se entera de que mamá ha terminado de morir.
Esas pérdidas, más la soledad del orfelinato, dan forma a su personalidad depresiva. De la escuela para huérfanos pasa al seminario y luego a la tutela de su tío, el coronel anticlerical David Pérez Rulfo. "Eso le generó una fuerte contradicción. Venía de 'Viva Cristo Rey' y pasó a 'mueran los curas'. Esa crisis la resuelve en la novela: en el enfrentamiento entre el padre Rentería y Pedro Páramo", dice el biógrafo.
El manuscrito original tenía 350 páginas; Rulfo lo dejó en 180. Cambió el título sucesivamente de Los desiertos de la Tierra' a Los temporales' y Los murmullos', antes de dar con Pedro Páramo'. Publicada el 19 de marzo de 1955, a dos años de su libro de cuentos El llano en llamas', la novela tuvo una fría recepción crítica y vendió mil copias en cuatro años.
El Escritor Alcohólico
El tiempo y la excelente acogida internacional acabarían por situar a Pedro Páramo como "una obra insuperable en la novelística mexivana", según Carlos Fuentes.
Paralelamente al reconocimiento, Rulfo enfrentaba su gran demonio. La adicción al alcohol le creó problemas con sus amigos y particularmente con su esposa, Clara, quien lo encerraba con llave para que no siguiera bebiendo.
Su alcoholismo se volvió intolerable para la familia y a fines de 1962, según revela Juan Ascencio, Rulfo ingresó al Sanatario La Foresta de Guadalajara, donde recibió tratamiento de electroshock.
De esa experiencia saldría el libro de cuentos Días sin Foresta', que destruyó tras corregir por años.
Rivales y Enemigos
Por su carácter, Rulfo tenía facilidad para hacerse enemigos. Uno de ellos era Octavio Paz, el "dictador de la cultura mexicana". Rulfo no toleraba a Paz y viceversa. En la enemistad jugaron factores literarios, políticos y de ego. "Una vez vi a Rulfo muy preocupado por varios días -cuenta Ascencio-. Luego me explicó qué le pasaba: le pidieron sus libros para una exposición en Alemania. También iban a exponer los de Paz. Y él pensó que con sus dos libros iba a quedar muy desmejorado. Entonces decidió mandar sus traducciones, que eran más de 50. 'Ya le gané', me dijo".
Otro de sus enemigos era Camilo José Cela. En 1985, ya enfermo de cáncer, Rulfo era favorito para el Premio Cervantes, pero "Cela se opuso", según él. El premio fue para Gonzalo Torrente Ballester, "que en su casa lo conocen, pero Cela lo maneja", dijo desde su cama. Rulfo partiría al mundo de los muertos el 7 de enero de 1986.
22 de marzo de 2005
©tercera
cuando gobiernan asesinos
[H.D.S. Greenway] Crecientes llamados a disolver el IRA.
Ha habido veces en que un asesino individual ha puesto fuerzas en movimiento que han cambiado la historia. El ejemplo más dramático fue el del asesinato del heredero de los Hapsburg de la monarquía austro-húngara, Francis Ferdinand, en 1914, a manos de un asesino serbio, en Sarajevo, que provocó la Primera Guerra Mundial.
En épocas más recientes, el asesinato del líder de oposición filipino, Benigno Aquino, que fue sacado a empujones del avión y matado a balazos en la pista de asfalto cuando volvía del exilio en 1983, desencadenó una serie de acontecimientos que barrieron con la dictadura de Ferdinand Marcos y su exótica esposa, Imelda, e izaron a la viuda de Aquino, Cory, a la presidencia.
Nadie sabe hasta hoy quién exactamente ordenó el asesinato de Aquino, pero se da por sentado que fueron los matones de Marcos. El funeral de Aquino reunió a decenas de miles en las calles de Manila para protestar. A medida que cristalizaban los sentimientos contra Marcos, las multitudinarias manifestaciones fueron llamadas del "poder popular".
El mes pasado un bomba en una curva en la ruta costanera de Beirut mató a otro líder de la oposición, Rafik Hariri, junto con otra docena de personas.
Nadie sabe con certeza quién ordenó la muerte del ex primer ministro, pero Hariri era conocido por su oposición a la fuerte influencia siria en su país. Su funeral, como el de Aquino, convocó a decenas de miles de personas en las calles de Beirut exigiendo el fin de la ocupación siria, en manifestaciones que fueron llamadas nuevamente poder popular.
Este drama se representa con cantidades cada vez mayores de gente marchando a favor y en contra de Siria, pero parece que se empieza a escribir un nuevo capítulo en la historia del Líbano en el que la ocupación siria se hace cada vez más insostenible.
En otro conflictivo rincón del mundo, Irlanda del Norte, un asesinato enteramente diferente galvanizó a la gente que busca cambios. Esta vez la víctima no era un líder de oposición conocido, sino un obrero católico, Robert McCartney, al que le abrieron la garganta con una botella rota frente a un bar de Belfast después de un altercado con matones del IRA. Había alrededor de 70 personas en el bar, pero fueron amenazados de que guardaran silencio.
En años previos eso habría sido suficiente. El IRA era respetado en vecindarios católicos como protectores no sólo contra el ejército británico y una policía en gran parte protestante, sino también de los merodeantes paramilitares protestantes, que mataban a católicos al azar.
Pero esta vez las cinco hermanas McCartney dijeron que no. Querían que los asesinos de su hermano fueran llevados a justicia en un tribunal. En un esfuerzo por templar los ánimos en lo que se estaba transformando rápidamente en un desastre de relaciones públicas, el IRA mostró su verdadera naturaleza ofreciendo matar a los asesinos de McCartney en el tradicional método tribal tan familiar en Belfast como en las colinas plagadas por los mafiosos en Sicilia.
Pero nuevamente las hermanas dijeron no. Y eso resonó entre los católicos de Irlanda y llevó a las hermanas a la Casa Blanca para reunirse con el presidente Bush el Día de San Patricio.
Causó la incomodidad no solamente entre los recaudadores de fondos -los católicos irlandeses de Estados Unidos- del brazo político del IRA, el Sinn Fein. El presidente Bush hizo lo que había que hacer y no recibió este año al líder del Sinn Fein, Gerry Adams. Tampoco lo hizo el senador Kennedy.
Irlanda del Norte ha sido un campo de tensiones étnicas y religiosas principalmente desde que protestantes escoceses fueran llevados a colonizar el país hace más de 40 años. El cientista político Padraig O'Malley habla del paradigma de la "doble minoría", en la que cada lado se ve a sí mismo como la víctima legítima. Los católicos se ven a sí mismos como una asediada minoría en Irlanda del Norte, mientras los protestantes se ven a sí mismos como una minoría en el contexto de toda Irlanda. E Irlanda misma se ha sentido tradicionalmente amenazada por la más poderosa Gran Bretaña protestante al otro lado del Mar Irlandés.
Pero ahora que Irlanda pasa por un período de auge económico, y tanto Gran Bretaña como Irlanda son parte de una más amplia Unión Europea, hay tanto protestantes como católicos en Belfast que están mirando más allá de sus antiguas quejas y la sensación de ser víctimas para ver al IRA y a los paramilitares protestantes como lo que son: bandas de matones anacrónicos que deberían ser disueltas. Si las hermanas Mc Cartney pueden canalizar esos sentimientos, habrán en realidad cambiado la historia.
18 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Ha habido veces en que un asesino individual ha puesto fuerzas en movimiento que han cambiado la historia. El ejemplo más dramático fue el del asesinato del heredero de los Hapsburg de la monarquía austro-húngara, Francis Ferdinand, en 1914, a manos de un asesino serbio, en Sarajevo, que provocó la Primera Guerra Mundial.En épocas más recientes, el asesinato del líder de oposición filipino, Benigno Aquino, que fue sacado a empujones del avión y matado a balazos en la pista de asfalto cuando volvía del exilio en 1983, desencadenó una serie de acontecimientos que barrieron con la dictadura de Ferdinand Marcos y su exótica esposa, Imelda, e izaron a la viuda de Aquino, Cory, a la presidencia.
Nadie sabe hasta hoy quién exactamente ordenó el asesinato de Aquino, pero se da por sentado que fueron los matones de Marcos. El funeral de Aquino reunió a decenas de miles en las calles de Manila para protestar. A medida que cristalizaban los sentimientos contra Marcos, las multitudinarias manifestaciones fueron llamadas del "poder popular".
El mes pasado un bomba en una curva en la ruta costanera de Beirut mató a otro líder de la oposición, Rafik Hariri, junto con otra docena de personas.
Nadie sabe con certeza quién ordenó la muerte del ex primer ministro, pero Hariri era conocido por su oposición a la fuerte influencia siria en su país. Su funeral, como el de Aquino, convocó a decenas de miles de personas en las calles de Beirut exigiendo el fin de la ocupación siria, en manifestaciones que fueron llamadas nuevamente poder popular.
Este drama se representa con cantidades cada vez mayores de gente marchando a favor y en contra de Siria, pero parece que se empieza a escribir un nuevo capítulo en la historia del Líbano en el que la ocupación siria se hace cada vez más insostenible.
En otro conflictivo rincón del mundo, Irlanda del Norte, un asesinato enteramente diferente galvanizó a la gente que busca cambios. Esta vez la víctima no era un líder de oposición conocido, sino un obrero católico, Robert McCartney, al que le abrieron la garganta con una botella rota frente a un bar de Belfast después de un altercado con matones del IRA. Había alrededor de 70 personas en el bar, pero fueron amenazados de que guardaran silencio.
En años previos eso habría sido suficiente. El IRA era respetado en vecindarios católicos como protectores no sólo contra el ejército británico y una policía en gran parte protestante, sino también de los merodeantes paramilitares protestantes, que mataban a católicos al azar.
Pero esta vez las cinco hermanas McCartney dijeron que no. Querían que los asesinos de su hermano fueran llevados a justicia en un tribunal. En un esfuerzo por templar los ánimos en lo que se estaba transformando rápidamente en un desastre de relaciones públicas, el IRA mostró su verdadera naturaleza ofreciendo matar a los asesinos de McCartney en el tradicional método tribal tan familiar en Belfast como en las colinas plagadas por los mafiosos en Sicilia.
Pero nuevamente las hermanas dijeron no. Y eso resonó entre los católicos de Irlanda y llevó a las hermanas a la Casa Blanca para reunirse con el presidente Bush el Día de San Patricio.
Causó la incomodidad no solamente entre los recaudadores de fondos -los católicos irlandeses de Estados Unidos- del brazo político del IRA, el Sinn Fein. El presidente Bush hizo lo que había que hacer y no recibió este año al líder del Sinn Fein, Gerry Adams. Tampoco lo hizo el senador Kennedy.
Irlanda del Norte ha sido un campo de tensiones étnicas y religiosas principalmente desde que protestantes escoceses fueran llevados a colonizar el país hace más de 40 años. El cientista político Padraig O'Malley habla del paradigma de la "doble minoría", en la que cada lado se ve a sí mismo como la víctima legítima. Los católicos se ven a sí mismos como una asediada minoría en Irlanda del Norte, mientras los protestantes se ven a sí mismos como una minoría en el contexto de toda Irlanda. E Irlanda misma se ha sentido tradicionalmente amenazada por la más poderosa Gran Bretaña protestante al otro lado del Mar Irlandés.
Pero ahora que Irlanda pasa por un período de auge económico, y tanto Gran Bretaña como Irlanda son parte de una más amplia Unión Europea, hay tanto protestantes como católicos en Belfast que están mirando más allá de sus antiguas quejas y la sensación de ser víctimas para ver al IRA y a los paramilitares protestantes como lo que son: bandas de matones anacrónicos que deberían ser disueltas. Si las hermanas Mc Cartney pueden canalizar esos sentimientos, habrán en realidad cambiado la historia.
18 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh