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más apariciones de la virgen


[Bernadette Murphy] Internet y la Madonna.
La Virgen María se ha estado apareciendo a los católicos durante siglos. En 1858, mi tocaya Bernadette Soubirous la vio en un gruta en Lourdes, Francia. La aparición le pidió a Bernadette, una niña campesina de 14 años de frágil salud, que excavara en el piso de la gruta; ahí surgió un manantial. Hoy sigue fluyendo, y peregrinos de todo el mundo visitan Lourdes por ese agua, de la que se dice que tienen milagrosas propiedades curativas.
También ha habido otras visiones famosas: Nuestra Señora de Guadalupe, Nuestra Señora de Fátima y, hace poco, las visiones de Medjugorje, en Bosnia-Herzegovina, en 1981. La mayoría de las apariciones han ocurrido décadas y miles de kilómetros aparte. Incluso con un ferviente sistema de boca en boca, a menudo tomó años para que el resto del mundo se enterara de estos acontecimientos místicos.
Pero últimamente ha habido un enorme aumento en el número de visiones reportadas, gracias en gran parte a internet, dice el antropólogo italiano Paolo Apolito. Se puede argumentar que el acceso a este poderoso medio de comunicación ha sacado a la superficie sólo el vasto número de visiones que pueden haber estado ocurriendo. O quizás internet, que proporciona a los fieles un tesoro de historias de visiones, está nutriendo ese exponencial aumento. Cualquiera la razón, el movimiento de visiones marianas -escribe Apolito en su erudito libro ‘The Internet y the Madonna'- ha crecido a un ritmo impresionante, atrayendo a cientos de nuevos videntes, miles de testigos de fenómenos maravillosos y milagrosos, y millones de creyentes.
"Este proceso ha alterado profundamente la percepción misma de la religión entre un importante número de católicos... en una dirección completamente inesperada", dice. "En realidad, ha recreado un ambiente pre-Vaticano II, y quizás incluso una elaborada ideología de rechazo y oposición a la modernidad". Irónicamente, este interés en las visiones ha sido impulsado por el sello distintivo de la modernidad misma: internet.
Apolito cree que el penetrante eclecticismo que es un rasgo característico de la cultura visionaria católica, una cultura en la que las visiones religiosas se mezclan con internet, iconos llorones con la televisión, estigmas que rezuman sangre con laboratorios con tecnologías de avanzada, monjas voladoras con cámaras de video digitales, nubes misteriosas con futuristas cámaras acopladas a telescopios, "adivinaciones y fax" -en otras palabras, una ola de creencias religiosas neo-barrocas combinadas con una masiva expansión del uso de equipos y aparatos de alta tecnología".
Apolito visita un enorme número de páginas web, listas de correo electrónico, grupos de noticias y líneas de chat que ofrecen un asombroso volumen de relatos de primera mano, documentos, mensajes, fotografías de milagros, videos, conversaciones y debates sobre la evidencia presentada. Curiosamente, esta ola de visiones religiosas se ha concentrado en países tecnológicamente avanzados, especialmente en Estados Unidos, donde se ha reportado la más extensa proliferación de fenómenos visionarios.
"Si la Virgen María hablara inglés ahora, lo hablaría con acento americano", escribe Apolito.
Desde el principio, el autor dice que no se pronuncia sobre la verosimilitud de estas visiones. Después de todo, es antropólogo y su trabajo es documentar lo que ocurre, no decidir sobre su validez. Sin embargo, es interesante que en la segunda mitad del libro, entrega muchas razones por las que los fieles deben temer a internet. Un devoto visitante de la red corre el riesgo de desviarse de la ruta "en cada momento de la navegación", dice, observando lo fácil que es acceder a una página y terminar en otra, donde "se pueden abrir los portales del infierno erótico o pornográfico" o brincar "a territorios protestantes, o en circuitos que no son religiosos". Más horroroso para el modo de pensar de Apolito es que la iglesia católica no pueda juzgar sobre la legitimidad de internet. "En la web no hay una autoridad en el altar, como en la iglesia, que responda las preguntas de los fieles, ni hay una autoridad que termine una discusión con sus observaciones oficiales".
Se puede avanzar el argumento contrario: que quizás por no haber una autoridad institucional que supervise la web, los lectores tienen acceso a experiencias visionarias más diversas, y que los que han tenido visiones se sienten libres de escribir sobre sus encuentros sin temor de una reprimenda institucional. Pero eso no ayuda a esta perspectiva.
Sin embargo, ‘The Internet and the Madonna' es un libro fascinante, aunque denso, que examina cómo la tecnología moderna se está labrando un lugar entre los más metafísicos, misteriosos y, a veces, dudosos de los fenómenos.

Libro reseñado:
Religious Visionary Experience on the Web
Paolo Apolito
Traducido del italiano al inglés por Antony Shugaar.
University of Chicago Press.
240 pp., $26

27 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

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