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expectativas más bajas


[Robin Wright y Ellen Knickmeye] Estados Unidos baja expectativas sobre lo que se puede lograr en Iraq.
El gobierno de Bush ha bajado significativamente sus expectativas de lo que se puede lograr en Iraq, reconociendo que Estados Unidos tendrá que contentarse con muchos menos avances que los previstos originalmente durante la transición que terminará en cuatro meses, de acuerdo a funcionarios estadounidenses en Washington y Bagdad.
Estados Unidos ya no espera ver un modelo de nueva democracia, una industria refinadora independiente o una sociedad en la que la mayoría de la gente no sufre amenazas serias a su seguridad o economía, dicen funcionarios norteamericanos.
"Lo que esperábamos alcanzar no fue nunca realista, dado el calendario o lo que pasaba en el terreno", dijo un funcionario involucrado en política exterior desde la invasión de 2003. "Estamos en un proceso de absorción de factores de la situación y de desechar las fantasías que dominaron el inicio".
Funcionarios de gobierno todavía enfatizan lo mucho que han alcanzado a pesar del caos que siguió a la invasión y la creciente resistencia. "Los iraquíes están tomando control de su país, construyendo un país libre que se puede gobernar a sí mismo, sostener a sí mismo y defenderse a sí mismo. Y estamos ayudando a los iraquíes a que tengan éxito", dijo ayer el presidente Bush su un discurso por radio.
Ayer funcionarios iraquíes trataban de ponerse de acuerdo sobre un borrador de la constitución para el plazo límite de mañana, de modo que el documento pueda ser sometido a votación en octubre. La transición política se completará en diciembre, con las elecciones de un gobierno permanente.
Pero las realidades de la vida cotidiana son un aviso permanente de que las ambiciones iniciales de Estados Unidos no se han logrado de la manera que en americanos e iraquíes habían anticipado. Muchos de los 6 millones de bagdadíes deben sobrevivir sin electricidad en días en que la temperatura llega a los 49 grados Celsius. Por temor a los secuestros, los padres no dejan salir a los niños a la calle.
Los barberos han colocado letreros diciendo que afeitan a hombres, después del asesinato de varios peluqueros por extremistas religiosos en los últimos meses. Milicias étnicas y religiosas controlan las regiones norte y sur de Iraq. Los analistas creen que en todo Iraq, el desempleo alcanza un 50 a 65 por ciento.
Funcionarios norteamericanos dicen que ningún punto de no retorno ha forzado la revaluación. "Ocurrió más bien gradualmente", dijo el funcionario, provocada por todo, desde la resistencia hasta los cambiantes presupuestos para los cambios de personal norteamericano en Bagdad.
El feroz debate sobre la nueva constitución ha en especial llamado la atención sobre la brecha entre las metas originales de Estados Unidos y la realidad después de casi 28 meses. La decisión norteamericana de invadir Iraq se justificó en parte con el objetivo de establecer un Iraq laico y moderno que respete los derechos humanos y una a comunidades étnicas y religiosas diversas.
Pero cualquiera sea el resultado de disputas específicas, el documento sobre el que se construirá el futuro de Iraq, requerirá que las leyes respeten el islam. Kurdos y chiíes esperan privilegios políticos de facto, de largo plazo. Y los derechos de las mujeres no estarán tan bien consagrados como Washington ha venido insistiendo, dicen funcionarios estadounidenses y analistas iraquíes.
"Nos propusimos fundar una democracia, pero no estamos dando cuenta poco a poco de que tendremos una especie de república islámica", dijo otro funcionario estadounidense familiarizado con la política exterior desde el principio, que como otros entrevistados que habló francamente sólo a condición de preservar el anonimato. "Ese proceso se está repitiendo completamente".
Funcionarios norteamericanos reconocen ahora que mal interpretaron la profundidad de las emociones entre kurdos y chiíes para crear una estatuto especial. La exigencia chií este mes de que se garantice en la constitución la autonomía sorprendió al gobierno de Bush, incluso después de más de dos años de intensa intervención en el proceso político iraquí, dijeron.
"No calculamos la profundidad de los sentimientos en las comunidades kurdas y chiíes de que los ganadores se llevan todo", dijo Judith S. Yaphe, ex analista de la CIA en la Universidad de la Defensa Nacional.
En la carrera para cumplir una serie de plazos en otoño, el proceso de forjar unidad nacional en pro de la constitución está siendo en gran parte destruido, dijeron antiguos y actuales funcionarios involucrados en la transición.
"Estamos definitivamente bajando las expectativas y moderando nuestras ambiciones en construir la democracia", dijo Larry Diamond, un experto de democracia de la Universidad de Stanford que trabajó con el gobierno de la ocupación americana y escribió el libro ‘Squandered Victory: The American Occupation and the Bungled Effort to Bring Democracy to Iraq'.
"Bajo la presión de terminar la constitución, han moderado sus propias ambiciones en términos de producir un documento que vaya a ser de gran alcance y democrático. Tampoco tenemos tiempo para pasar todo el proceso que creíamos cuando escribimos la constitución interina -construir una cultura democrática y consenso a través del debate sobre una constitución permanente", dijo.
Ahora la meta es asegurar que la constitución pueda ser reformada fácilmente para que Iraq pueda convertirse en una democracia, dicen funcionarios estadounidenses.
Sobre la seguridad el gobierno originalmente esperaba que la coalición norteamericana sería recibida con arroz y agua de rosas, saludos tradiciones árabes, con apenas una reacción limitada de los fieles del derrocado presidente iraquí Saddam Hussein. El sorprendente alcance de la resistencia y la participación de combatientes extranjeros ha obligado a Washington a reducir repetidas veces sus expectativas -sobre el calendario para apagar la resistencia y crear un Iraq efectivo y unido capaz de actuar, dijeron funcionarios norteamericanos.
El asesinato de miembros de las fuerzas de seguridad se han triplicado desde enero. El ministerio de Salud de Iraq calcula que los atentados con bomba y otros ataques se han cobrado la vida de 4.000 civiles en Bagdad desde que asumiera el gobierno interino del primer ministro Ibrahim Jafari el 28 de abril.
La semana pasada fue la cuarta peor semana de toda la guerra en cuanto a muertes de militares en combate, y agosto ya es el peor mes en cuanto a muertes de miembros de la Guardia Nacional y la Reserva.
Los ataques contra convoyes norteamericanos por insurgentes utilizando bombas improvisadas en los caminos se han duplicado durante el año pasado, dijo el viernes el general de brigada Yves Fontaine. Los convoyes que transportan alimentos, combustible, agua y equipos desde Kuwait, Jordania y Turquía, son atacados unas 30 veces a la semana, dijo Fontaine.
"Ha habido una revaluación realista de lo que es posible alcanzar a corto plazo y definir una estrategia de retirada parcial", dijo Yaphe. "Este cambio es dictado no sólo por los acontecimientos en el terreno, sino por expectativas poco realistas al principio".
Ahora Washington no espera derrotar completamente a la resistencia antes de la retirada, aunque sí reducirla, dijeron funcionarios y analistas. También hay crecientes rumores de traspasar las responsabilidades de seguridad a las fuerzas iraquíes, aun si no están completamente a la altura de las expectativas norteamericanas, en parte debido a que cuentan con la legitimidad local de la que las tropas americanas carecen a menudo.
"Hemos dicho que no nos iremos ni un día antes de lo necesario. Pero la palabra necesario es clave: ¿Necesario para ellos o para nosotros? Cuando nos marchemos, será probablemente porque será necesario para nosotros", dijo un funcionario norteamericano.
Presionadas por el coste de la guerra contra la creciente violencia, las ambiciones norteamericanas de reconstruir Iraq -y sus 20 billones de dólares de inversiones- se han recortado todavía más, dicen antiguos y actuales funcionarios.
Funcionarios del Pentágono pensaban originalmente que los ingresos del petróleo pagarían muchos de los costes post-invasión. Pero Iraq, considerado entre líderes del mundo después de Arabia Saudí en términos de reservas de petróleo, es incapaz de producir suficiente combustible refinado en un auge de la venta de vehículos que tiene según se calcula más de 1 millón de vehículos en las calles después de la invasión. Las colas para la barata gasolina subvencionada se alargan durante kilómetros todos los días en Bagdad.
La producción de petróleo se calcula en 2.22 millones de barriles al día, algo menos de la meta de 2.5 millones. La más alta producción de Iraq en la preguerra fue de 2.67 millones de barriles al día.
Estados Unidos tenía grandes esperanzas de reparar el sistema del tendido eléctrico que mostraría a los iraquíes beneficios tangibles del derrocamiento de Hussein. Pero la formación inadecuada del personal iraquí, rivalidades regionales que limitan el suministro de energía a Bagdad, combustible inadecuado para generadores eléctricos y ataques contra la infraestructura ha contribuido al peor verano en términos de apagones en la capital.
En un país desértico, la situación del agua es "difícil, difícil", dijo un funcionario estadounidense en Bagdad, familiarizado con problemas de reconstrucción. Las estaciones de bombeo dependen de la electricidad, y ahora los ingenieros dicen que el sistema tiene cientos de miles de filtraciones.
"La expectativa más precipitada era la capacidad para construir una economía auto-sostenible fuerte. No estamos ni cerca de ello. Las industrias estatales, la electricidad, todo está a un nivel más bajo de antes de que llegáramos", dijo Wayne White, ex director del equipo de inteligencia iraquí del ministerio de Relaciones Exteriores, ahora en el Instituto de Oriente Medio. "El gobierno dice que Saddam arruinó el país. Pero la mayor parte del daño lo causó el saqueo después de la invasión, que arruinó a las industrias estatales, las grandes empresas manufactureras privadas y el sistema eléctrico nacional".
Irónicamente, dijo White, las ambiciones iniciales puede haber complicado la misión norteamericana: "Para salir antes, hay que bajar las expectativas, mucho más. Mientras más altas las expectativas, más tiempo tendremos que quedarnos. Salir va a ser un criterio más importante que nuestras metas original. Eran poco realistas".

Knickmeyer informó desde Bagdad.

15 de agosto de 2005
©washington post
©traducción mQh

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