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chalabi, ministro del petróleo


[Jonathan Finer y Naseer Nouri] Crisis del petróleo espolonea nombramiento de agente de la CIA como ministro en Iraq.
Bagdad, Iraq. Mientras se agrava la crisis del petróleo en Iraq, el gobierno remplazó a su ministro del petróleo por el polémico vice-primer ministro Ahmed Chalabi, cuyos magros resultados en las elecciones del 15 de diciembre fue un traspiés para su reciente intento de rehabilitación política.
El ministro del petróleo, Ibrahim Bahr Uloom, fue enviado a casa con un permiso de un mes. Previamente había amenazado con renunciar debido a la reciente decisión del gobierno de aumentar considerablemente los precios de la gasolina, una medida que indignó a los automovilistas y provocó ataques contra las gasolineras y convoyes de combustible.
La violencia ha escalado en todo Iraq desde las elecciones. El viernes murieron dos soldados norteamericanos, uno al estallar una bomba al sur de Bagdad, y otro en un ataque con armas ligeras en la occidental ciudad de Faluya. Los proyectiles de morteros impactaron cerca de un terminal de buses en la capital, cobrándose la vida de cinco personas e hiriendo a 24, dijeron policías en el lugar de los hechos.
Las amenazas de los insurgentes -que han utilizado la impopularidad del aumento del precio de la gasolina- provocó el cierre este mes de la refinería de petróleo más productiva del país, en Baiji, al norte de Bagdad. Assim Jihad, portavoz del ministerio del Petróleo, dijo que el cierre costaría 20 millones de dólares al día hasta que se reabriera la refinería.
Entretanto, el mal tiempo invernal ha paralizado las exportaciones de petróleo de la sureña ciudad de Umm Qasr, el único puerto importante de Iraq. Muchas de las plantas eléctricas más grandes de Iraq están experimentando dificultades para satisfacer incluso una fracción de las demandas de energía del país.
"Si no se solucionan pronto estos problemas, el país caerá en una situación incontrolable", dijo Jihad. "Chalabi estará aquí por un período corto, pero esto debe ser resuelto por el nuevo gobierno, el ministerio de Defensa y las fuerzas de la coalición".
Chalabi, cuya cartera en el gobierno ya incluye la dirección del comité de energía del país y la supervisión de la seguridad de la infraestructura petrolera del país, tomará provisionalmente el mando de la única industria importante de Iraq. Ya había dirigido brevemente el ministerio del Petróleo antes este año, mientras se formaba el actual gobierno.
Jihad sugirió que Uloom probablemente renunciará antes que volver a su posición, lo que quiere decir que el nombramiento de Chalabi se mantendrá hasta que los partidos que ganaron las elecciones recientes formen un nuevo gobierno.
Las negociaciones en ese sentido continuaron el viernes en la norteña ciudad de Sulaymaniyah entre Abdul Aziz Hakim, que dirige el Consejo Supremo para la Revolución Islámica en Iraq, un partido musulmán predominantemente chií, y líderes kurdos. También el viernes un aliado del influyente clérigo chií Moqtada Sáder, cuyos seguidores políticos se unieron a la lista electoral del Consejo Supremo, dijo que los partidos chiíes buscarían una alianza con los árabes sunníes de Iraq antes que aliarse a los kurdos.
Líderes iraquíes dijeron que no se tomarán decisiones importantes mientras no se determine la composición de un nuevo gobierno de coalición.
"No creo que haya cambios drásticos", dijo el ayudante de Chalabi, Haidar Moussawi cuando le preguntaron sobre las intenciones de Chalabi en su nueva posición. "Pero sí puedo decir que hemos los montones de problemas a los que se enfrenta la industria en términos de seguridad y el tiempo, y nos concentraremos en tratar de controlar las cosas y recuperar el nivel de exportaciones de Iraq".
En el pasado propuesto por algunos funcionarios norteamericanos como futuro presidente de Iraq, Chalabi sufrió una serie de reveses tras la invasión norteamericana, que empezaron cuando se descubrió que los datos de inteligencia que había proporcionado al Pentágono sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Iraq eran falsos. Más tarde fue acusado de entregar secretos norteamericanos al gobierno de Irán. Pero en los últimos meses varios funcionarios americanos han elogiado su capacidad técnica y la habilidad para lograr acuerdos entre las facciones beligerantes dentro del gobierno.
"Ha demostrado que es bastante capaz y que tiene experiencia a la hora de ocuparse de todos los aspectos del sector energético de Iraq y tiene las calificaciones para esa función", dijo un funcionario norteamericano a condición de mantener el anonimato debido a que estaba comentando una decisión del gobierno iraquí.
Basándose en los resultados preliminares de las elecciones de diciembre, Chalabi recibió 8.645 votos en Bagdad, muy por debajo del umbral que según un alto funcionario de Naciones Unidas se exigirá para obtener un escaño.
Moussawi dijo el viernes que Chalabi podría todavía terminar en el parlamento, dependiendo de cómo interpreten los funcionarios un detalle técnico de las normas electorales sobre cómo se distribuyen los escaños restantes después de que los partidos cumplen con umbrales específicos.
"Todavía hay confusión, incluso hoy en la comisión electoral, sobre este asunto, pero entendemos que el partido obtendrá al menos un escaño", dijo Moussawi.
Entretanto, en Bagdad, el viernes por la tarde impactaron -uno en una cafetería, el segundo en el capó de un coche- a escasos minutos de distancia proyectiles de morteros en una atiborrada sección del centro de la ciudad. Sadon Ali, 48, estaba jugando backgammon en un restaurante cercano cuando oyó la explosión. "Nos estábamos preguntando qué podría haber ocurrido cuando nos sorprendió la segunda explosión", dijo.
Un hombre que según la policía estaba borrado y enojado porque un amigo suyo había resultado herido en la explosión, empezó a disparar contra la multitud, haciendo huir en todas direcciones a la gente e hiriendo a un hombre en la pierna izquierda.
También en Bagdad el gobierno de Sudán declaró que cerraría su embajada para safistacer las exigencias del grupo insurgente de Al Qaeda en Iraq, que dijo haber secuestrado la semana pasada a seis ciudadanos sudaneses, informó la Associated Press. Cinco de los hombres fueron mostrados en un video dado a conocer por el grupo en los últimos días. Los insurgentes han realizado una ola de secuestros y ataques con el fin de obligar a los diplomáticos a abandonar Iraq.

Omar Fekeiki contribuyó a este reportaje.

1 de enero de 2006

©http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2005/12/30/AR2005123001307.html
©traducción mQh

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