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cárcel era cueva de ladrones


columna de lísperguer
En cárcel bonaerense gendarmes mandaban a los reclusos a robar, so pena de torturas y muerte.
En una cárcel de Buenos Aires (la Unidad 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense, SPB) el alcaide y los gendarmes subalternos habían montado un increíble modelo social: con amenazas y recompensas, seleccionaban a reclusos a los que enviaban a robar en horas de madrugada (de las 11 de la noche a 6 de la mañana). Los gendarmes entregaban a los reclusos el listado de los modelos de auto con que debían volver. Los coches eran ingresados a un patio de la cárcel donde otros reclusos, sometidos al mismo régimen, debían desarmarlos para venderlos por parte. Pero la trama se derrumbó. No hace mucho, uno de los reclusos fue asesinado por los gendarmes por negarse a cometer un asesinato. A otro, que no quiso seguir participando, los gendarmes le castigaron violando a su mujer.
Los gendarmes han impuesto un régimen de terror en la cárcel, torturando a los reos que se negaban a colaborar y montando incluso simulacros de ejecuciones. Los gendarmes traficaban en drogas, y organizaban fiestas en el penal a la que llevaban prostitutas del sector. Las autoridades intentan tapar el escándalo. Han admitido la denuncia de venta de drogas, pero desestimado la acusación más grave, que es la de formar una asociación ilícita para robar con la participación forzada de los reos amenazados.
La cárcel era una verdadera cueva de Alí Babá.
cc lísperguer

investigan dos asesinatos en dictadura


Víctimas de violaciones a los derechos humanos. Ministra inició la investigación por la muerte de dos magallánicos hace 38 años. Poco antes de iniciarse el toque de queda, uno de ellos fue baleado y el otro atropellado. En ambos casos se sindica como responsables a patrullas militares.
[Poly Raín] Punta Arenas, Chile. La Corte de Apelaciones de Punta Arenas aceptó la competencia para investigar las muertes de dos magallánicos ocurridas a manos de militares en los inicios del gobierno militar en esta ciudad. Los antecedentes por los trágicos fallecimientos de José Orlando Álvarez Barría, 28 años, y de Juan Carlos Cárdenas Pérez, 24 años, fueron pasados a la ministra Beatriz Ortiz Aceituno, quien decretó la apertura de un sumario y paralelamente ordenó a la Policía de Investigaciones las primeras diligencias con miras a esclarecer la real causa de las muertes y establecer responsabilidades de terceros en los hechos.
La investigación criminal se abre después de 38 años y responde a los requerimientos de oficio o a petición de familiares sobre víctimas de violaciones a los derechos humanos agrupados por la fiscal judicial de la Corte de Apelaciones de Santiago, Beatriz Pedrals. Fueron en total 726 causas las que fueron traspasadas al ministro Mario Carroza, quien respecto de dos muertes ocurridas en el territorio de Magallanes se declaró incompetente por estar fuera de su jurisdicción y ordenó remitir los antecedentes a la Corte de Apelaciones de Punta Arenas, la que designó a la ministra Beatriz Ortiz para el conocimiento de ambos casos.
Ortiz, quien actúa como juez de primera instancia, caratuló los procesos como "homicidio calificado de José Orlando Alvarez Barría" y "homicidio calificado de Juan Carlos Cárdenas Pérez". Ambos fueron considerados víctimas de violaciones a los derechos humanos.
Alvarez era obrero, casado y padre de 3 hijos. Tenía su domicilio en el barrio Prat y el día anterior al 30 de septiembre de 1973 y en horas cercanas al toque de queda salió de su casa con la clara intención de ir a comprar. Testigos presenciaron cuando fue detenido en la calle por una patrulla del Ejército. Al rato, se escuchó un disparo. Al día siguiente su cuerpo fue hallado en la morgue de Punta Arenas.
En el caso de Juan Carlos Cárdenas, también casado, sus familiares dieron cuenta que su cadáver fue encontrado por Carabineros en la vía pública, el 5 de febrero de 1974. Su esposa fue informada que momentos antes había sido víctima de un atropello. Cerca de la medianoche de ese día, y poco antes de iniciarse el toque de queda, una patrulla militar detuvo al camión en que viajaba Cárdenas junto con el chofer. De acuerdo a lo señalado por testigos, ambos fueron obligados a descender del vehículo, produciéndose una discusión entre Cárdenas y los militares. Se escucharon disparos y luego uno de los uniformados se subió al camión y arrolló a la víctima. Su cuerpo permaneció hasta el día siguiente en la vía pública.
A comienzos de febrero, la ministra sumariante Beatriz Ortiz despachó el decreto de investigar a la PDI y ordenó oficiar al Servicio Médico Legal, Registro Civil e Identificación, Archivero Judicial Nacional y Quinto Juzgado Militar de Punta Arenas a fin de que remitan todos los antecedentes que tengan en su poder respecto de ambas víctimas.
[La foto viene del blog largo camino.]
7 de marzo de 2011
6 de marzo de 2011
©prensa austral


montaje en desarme paramilitar


En Colombia durante gobierno Uribe. Un ex jefe paramilitar declaró ante la justicia de su país que un acto que el gobierno de Álvaro Uribe presentó como la desmovilización de 855 paramilitares de ultraderecha,en 2003, fue un montaje para beneficiar a un cártel de droga.
Colombia. Un ex jefe paramilitar colombiano declaró ante la justicia de su país que un acto que el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) presentó como la desmovilización de 855 paramilitares de ultraderecha, en 2003, fue un montaje para beneficiar a un cártel cocainero, según la prensa local.
"La del bloque Cacique Nutibara fue una desmovilización ficticia, se recogieron uniformes y armas viejas para ese espectáculo que se montó por parte de las oficinas (bandas) delincuenciales de Medellín, lideradas por Diego Murillo, alias Don Berna", según Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán.
En su declaración ante un tribunal de Justicia, Rendón -ex jefe del Bloque Élmer Cárdenas de las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)- dijo que "el gobierno de Uribe aceptó una falsa desmovilización" aunque sabía que estaba legalizando a narcotraficantes, según el diario El Tiempo, que divulgó su testimonio.
Según el ex paramilitar, el capo narcotraficante Don Berna no era paramilitar y aprovechó al gobierno de entonces para hacerse a los beneficios procesales que ofrecía a esos escuadrones de ultraderecha. Mientras, el gobierno de Uribe permitió el montaje en la supuesta desmovilización, añadió.
"El (Don Berna) compró uniformes y armas viejas y buscó a gente en los barrios populares ofreciéndoles plata y la eliminación de sus antecedentes judiciales a cambio de hacerse pasar como paramilitares. Con ello, Don Berna, se presentaba como jefe de este grupo y legalizó su situación", concluyó.
Al ser consultado sobre la denuncia, durante un evento público en la ciudad de Sincelejo (norte), el ex presidente Uribe se limitó a decir: "La buena fe no se discute". Horas después, en su twitter, defendió a quien fungió como su comisionado de paz, Luis Carlos Restrepo, investigado por la Fiscalía.
"Se equivocan quienes creen que las trampas criminales ponen en dificultades a Luis Carlos Restrepo, este está protegido por su transparencia", aseveró el polémico ex mandatario.
La desmovilización a la que se refiere Rendón se dio en Medellín (noroeste) en noviembre de 2003. Con ésta, añadió el ex paramilitar en su testimonio, se benefició a la banda delincuencial conocida como la Oficina de Envigado, dedicada al narcotráfico y al sicariato, y dirigida por Don Berna.
El escándalo estalla en momentos en que la Fiscalía investiga al ex comisionado Restrepo "por aparente falsa desmovilización" de un bloque rebelde de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en el municipio de Alvarado, en el centro del país, el 7 de marzo de 2006.
Entre 2003 y 2006, Uribe adelantó un proceso en el que se desmovilizaron 32.000 paramilitares a cambio de beneficios procesales.
7 de marzo de 2011
5 de marzo de 2011
©la nación

visita al museo de la memoria


Una visita guiada al interior del Museo de la Memoria de Rosario. Hace poco más de dos meses que inauguró en la ex sede del Comando de Ejército en Córdoba y Moreno. Lo que allí puede verse es el resultado de siete años de planificación. Lo que buscan este tipo de museos es "sensibilizar ante los hechos traumáticos".
[Beatriz Vignoli] Argentina. En la esquina de Córdoba y Moreno, bajo la mirada severa de la alegoría de la Justicia que corona la Facultad de Derecho, está desde hace dos meses y medio la nueva sede del Museo de la Memoria. Inaugurado el 17 de diciembre de 2010 por ordenanza municipal 6506 en el marco del proyecto de museos temáticos del Plan Estratégico Rosario, el nuevo Museo es el resultado de siete años de planificación y dos de desarrollo de un guión curatorial por Rubén Chababo y Viviana Nardoni, además de siete meses de obras a cargo de la Secretaría de Planeamiento.
Rubén Chababo fue designado por concurso público como director del Museo en 2002 y lo dirigirá al menos hasta el próximo 15 de marzo, cuando se lleve a cabo la oposición y defensa de los diez postulantes al cargo que respondieron a la convocatoria para el concurso, que él celebra con beneplácito "porque habla de la transparencia de las instituciones". Ante un escritorio donde hay un frasco de algo dorado que parece mermelada, Chababo explica a esta cronista que "los museos de la memoria buscan sensibilizar al visitante a los hechos traumáticos que narran, para alentar la responsabilidad social y lograr una empatía de las nuevas generaciones con las víctimas. Sus núcleos temáticos se centran en momentos de la historia que están amenazados por el olvido. A diferencia del museo histórico, que es neutral en su narración, los museos de la memoria ponen una dimensión ética en la transmisión del acontecimiento. Exhuman el pasado con un sentido de ’esto no debió ocurrir’".
El Museo de la Memoria (http://www.museodelamemoria.gob.ar) pertenece a la Coalición Internacional de Sitios de Conciencia y es un sitio de memoria, ubicado en el mismo lugar donde antes estuvo el
Comando del II Cuerpo de Ejército, desde donde se diseñó y dirigió el plan de persecución y exterminio sobre Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Chaco, Formosa y Misiones. El bello edificio de dos plantas, de un estilo ecléctico modernista, fue proyectado en 1928 como residencia familiar propia por el arquitecto Ermete De Lorenzi, quien formula en su pared curva, su patio andaluz, su jardín terraza y sus mansardas superiores una tesis estilística. Hoy dialogan con sus formas obras de artistas contemporáneos que fueron convocados para rememorar el terrorismo de Estado y evocar la fragilidad de la condición humana siempre en peligro.
Daniel García interpreta la curva en relación con la ronda de las Madres de Plaza de Mayo, cuyas voces, testimonios y archivos documentales están bien presentes en el Museo; los ojos de la instalación de Graciela Sacco contemplan al espectador que recorre este tramo. Dante Taparelli ideó para el jardín diez rollos dorados donde Martín Gatto grabó los nombres de los desaparecidos, que pueden leerse si la mano del espectador los hace girar. Taparelli también diseñó y dirigió el equipo de trabajo que realizó la "Memora" que une las dos plantas irguiéndose hasta la lucerna central. Al accionar una manivela, se despliega un rollo donde se lee una selección de testimonios de 60 momentos en que la condición humana fue vulnerada en América Latina, desde la Conquista española hasta la masacre de Rincón Bomba y los femicidios de Ciudad Juárez. La instalación de Norberto Puzzolo en el patio andaluz enfrenta dos rompecabezas incompletos: uno con los hijos de desaparecidos que las Abuelas siguen buscando y otro con los que encontraron y tienen su identidad restituida. Cada hallazgo es un cambio de piezas donde sólo quienes así lo eligen muestran su identidad recobrada con una foto.
En el espacio ‘Lecturas’ uno se lleva por delante las fichas de lectores de la Biblioteca Argentina que pertenecieron a desaparecidos, y que cuelgan de tanzas a la altura de la cabeza humana precisamente con ese fin. Los atriles del espacio diseñado por Federico Fernández Salaffia y Lucrecia Moras invitan, a través de hermosos libros de diseño con imágenes y textos seleccionados por Irina Garbatzky, a la reflexión en torno a la condición humana en situaciones límite. En el entrepiso, un video de Pablo Romano rememora una cronología de juicios y amnistías.
"Este crimen fue en medio de la Patria" advierte Pablo Neruda desde un poema en lo alto del hall. Debajo, Gustavo Germano conmueve desde su serie fotográfica Ausencias, donde Clara Atelman de Fink es en una foto la madre que sonríe con amor a su hijo y en otra la testigo de adusto ojo ciego que con el otro no puede mirar la silla vacía que abraza.
Que todo aquí sea tan luminoso y bello es peor, es decir: mejor. Como esculturas que encuentran su sitio en una arquitectura religiosa de lo humano, las garzas de papel plegadas por Mery Affranchino, el rosario que rodea un cuerpo ausente y es obra de Claudia Contreras, el homenaje a las tejedoras del gueto de Lodz por Claudia Goldín, sensibilizan y asombran.
Los testimonios de los sobrevivientes que Memoria Abierta recopiló en video se muestran fragmentados en el hall central y pueden consultarse completos en una isla digital en el "núcleo duro" informativo del Museo de la Memoria: el Centro Documental Rubén Naranjo, llamado así porque espera en los próximos días el envío de parte de sus archivos, que se sumarán a los de Darwinia de Gallichio. Allí está digitalizada la causa Feced mediante el sistema Grindstone, que permute encontrar fácilmente cualquier nombre en el expediente de 100.000 fojas. En el hall, una pantalla interactiva conectada a Internet permite recorrer el mapa mundial de los derechos humanos. Entre las voces de los testigos del horror se halla la de Viviana Nardoni, sobreviviente de La Calamita y subdirectora del Museo de la Memoria desde que estaba en su sede de la Estación Rosario Norte (junto a la sede de la Secretaría de Cultura) de donde se mudó completa la biblioteca. El Museo posee además un Departamento Educativo, un Centro Pedagógico y una sala de exposiciones transitorias, donde hasta el 30 de abril puede verse la muestra de fotos de testigos de los juicios a los represores "Más que nunca", del colectivo La Guagua, que integran los fotógrafos Héctor Ríos, Leonardo Vincenti y Matías Sarlo. Luego viene una exposición de Marcelo Brodsky.
La luz del mediodía da ganas de almuerzo. Lo que parecía mermelada es una obra de Eduardo Molinari: una foto de Julio López conservada en miel.
6 de marzo de 2011
©rosario 12

represor busca probation


El comisario Martínez Dorr está acusado de torturas contra un estudiante de la UES en los ’70. Un acusado por delitos de lesa humanidad pidió la probation para zafar del juicio oral. Es el primer caso en el país. El Tribunal de Santa Fe rechazó el pedido y ratificó la fecha del debate: 31 de marzo.
[Juan Carlos Tizziani] Santa Fe, Argentina. Un comisario retirado de la Policía santafesina que está preso desde hace tres años, Roberto Martínez Dorr, se convirtió en el primer acusado por delitos de lesa humanidad del país que pidió la "suspensión del juicio a prueba" para beneficiarse con la "probation" y conmutar una eventual pena de cárcel por trabajos sociales. El Tribunal Oral de Santa Fe rechazó la solicitud por considerar que "las violaciones a los derechos humanos" durante la dictadura "resultan de tal gravedad social y trascendencia institucional que no pueden ser objeto del beneficio que se pretende" y ratificó la fecha para el comienzo del juicio oral y público: el 31 de marzo próximo. Sin embargo, el abogado del represor, Néstor Oroño, dejó abierta la posibilidad de apelar el fallo ante la Cámara Nacional de Casación Penal, por lo que si eso ocurre, el debate oral podría suspenderse. Martínez Dorr está preso desde febrero de 2008 aunque en agosto del año pasado logró el arresto domiciliario , por la "privación ilegal de la libertad" y "tormentos agravados" a un ex detenido político, Froilán Aguirre, en octubre de 1976, cuando éste tenía 17 años y militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES).
Martínez Dorr pidió la "suspensión del juicio a prueba" por considerar que la "acusación que pesa" en su contra "queda conformada a partir del mínimo de tres años (de prisión), lo que en principio tornaría viable la imposición de una condena de ejecución condicional". El planteo fue hecho con el patrocinio del penalista Néstor Oroño, abogado de otros represores y ahora candidato a senador por La Capital por la alianza entre el peronismo federal que responde a Eduardo Duhalde y el PRO de Mauricio Macri que postula como candidato a gobernador de Santa Fe al cómico Miguel Torres del Sel. El año pasado, Oroño defendió al ex gremialista de la Uocra y ex agente secreto del Ejército, Horacio Américo Barcos, condenado a once años de cárcel por "secuestros" y "torturas" que después se unificó con otra por "extorsión" en 15 años.
El argumento de Martínez Dorr de una eventual "condena condicional" fue rechazado de plano por Ministerio Público Fiscal. Si hay una sentencia condenatoria, "la pena de prisión sería indudablemente de cumplimiento efectivo atento a la gravedad de los delitos que se le imputan", dice el dictamen del fiscal general Martín Suárez Faisal y de su segundo, Patricio Longo. Y reivindica "el interés de la sociedad en la resolución de este tipo de causas, dada la naturaleza y gravedad" de los delitos de lesa humanidad, "por lo que cobra aún mayor relevancia el desarrollo del debate, el cual implica la publicidad de su contenido, la discusión de las circunstancias fácticas y jurídicas y la declaración de responsabilidad del autor".
El dictamen fiscal advierte también sobre otro impedimento para que Martínez Dorr se beneficie con la probation y zafe del juicio oral y público. Y es su "calidad de funcionario público" cuando sucedieron los hechos, en octubre de 1976, y operaba como oficial del Comando Radioeléctrico de la Policía.
El Tribunal coincidió con los fiscales al considerar que el caso de Martínez Dorr "se encuentra expresamente excluido" del beneficio. Y citó el artículo 76 del Código Penal: "No procederá la suspensión del juicio a prueba cuando un funcionario público, en el ejercicio de sus funciones, hubiese participado en el delito".
La incorporación de la probation al sistema penal argentino, explicó "se asienta en la necesidad de recurrir a alternativas sustitutivas de la pena para los casos de menor gravedad y de igual modo, obviar el juzgamiento de aquellos casos de menor trascendencia penal con el fin de preservar el juicio oral para los delitos más graves y complejos".
"Es evidente, entonces, que los hechos que aquí se investigan, relacionados con presuntas violaciones a los derechos humanos resultan de tal gravedad social y trascendencia institucional que no pueden ser objeto del beneficio que se pretende". "Los delitos de lesa humanidad son precisamente aquellos en los que más que ningún otro resulta imprescindible que sean sometidos a los principios que impone el debate oral, tales como la contradicción, la inmediación y la oralidad, que otorgan mayores garantías a todas las partes, y la publicidad en el desarrollo del juicio que posibilita a toda la sociedad conocer los hechos, la responsabilidad de quienes participaron en ellos y fundamentalmente el modo en que fue resuelto el conflicto", concluyó el Tribunal en una resolución que firman los jueces José María Escobar Cello, María Ivon Vella y su colega de Paraná, Roberto López Arango.
El juicio a Martínez Dorr sería el cuarto por crímenes de lesa humanidad que se realizará en Santa Fe. El diciembre de 2009, el Tribunal Oral condenó al ex juez Víctor Brusa a 21 años de cárcel y a otros cinco ex policías: Héctor Colombini y Eduardo Ramos (a 23 años de prisión), Juan Calixto Perizzotti (22 años), Mario Facino (20 años) y María Eva Aevi (19 años). Y el año pasado produjo otros dos fallos: el 12 abril, sentenció al ex agente civil del Ejército, Horacio Américo Barcos, a 15 años de cárcel y el 13 de agosto volvió a condenar a Facino a 23 años de prisión por el secuestro, torturas y asesinato de la militante de las Ligas Agrarias, Alicia López, desaparecida en 1976 y ordenó que cumpla la pena en una cárcel común y no en su quinta de San José del Rincón, como lo hacía hasta entonces.
6 de marzo de 2011
©rosario 12

instructor de vuelo con pasado


El ex policía enjuiciado por Terrorismo de Estado en la causa Díaz Bessone, José Scortechini, es instructor de vuelo para la empresa Flying Time SRL. El jueves estuvo fugado por unas horas y su empleador dice no saber de qué se lo acusa.
[José Maggi] Argentina. José Antonio Scortechini, el ex policía enjuiciado por terrorismo de estado en la causa Díaz Bessone, argumentó ante el Tribunal Oral Federal Nº 2 que el último jueves no estaba en su domicilio de Saavedra al 2600 porque estaba desempeñándose como instructor en la escuela de aviación Flying Time Srl. La institución, es una de las dos escuelas de pilotos que tiene el aeropuerto de Rosario, "en la que trabaja desde hace un mes aproximadamente", según reconoció a Rosario/12 Miguel Gómez, responsable de la escuela de pilotos, quien confesó "no saber" cuáles son los delitos imputados a uno de sus instructores. "No tengo tiempo para ver televisión ni leer los diarios, no sé que pasa en los juicios a los que usted hace referencia" respondió y ante la insistencia de este cronista, terminó el diálogo con un cortante "no soy juez para juzgarlo".
Scortechini no pudo ser hallado en su vivienda de Saavedra y Callao en la mañana del jueves porque "estaba en el patio con albañiles y al no haber energía eléctrica, no funcionó el timbre", y no escuchó los llamados a viva voz que le realizaron los empleados civiles del Patronato de Liberados que lo chequea dos veces por semana entre jueves y domingo sorpresivamente.
Según el Tribunal que le otorgó ese beneficio Scortechini no puede ausentarse por más de dos horas de esa dirección "salvo por razones urgentes de salud, y además deberá informarse si está realizando alguna actividad laboral y en este caso indicar el lugar y horario que lo hace". En este sentido el imputado comunicó al TOF 2 que los dias jueves viernes y sábado de 14 a 19 horas presta servicios como instructor en la escuela "Flying Time Srl".
Por eso argumentó Scortechini el jueves el ex Patronato de Liberados, hoy Dirección de Control y Asistencia pos penitenciaria, no lo halló en tres oportunidades en su vivienda y procedió a informar a la justicia. El TOF 2 revocó entonces el mismo jueves por la noche, la excarcelación oportunamente otorgado, librándose la captura correspondiente.
Finalmente Scortechini regresó a su domicilio un rato antes de la medianoche el mismos jueves. Sin embargo -y este es un dato por demás de curioso- no se hizo efectiva la orden de detención.
Gracias a esta benevolencia de la fuerza de seguridad a la que se les indicó su detención, (en general el fuero federal tiene a la Policía Federal como la fuerza auxiliar) Scortechini llegó el viernes por la mañana caminando tranquilamente al edificio de Oroño 940, para dialogar con su defensor oficial, a quien le indicó -según el escrito que este diario tiene en su poder- que se presentaría espontáneamente, por lo cual recién entonces se procedió a detenerlo.
La camarista Beatriz Caballero de Barabani fue quien analizó el caso entonces y no encontró objeciones: que todo estaba claramente notificado, tanto el lugar de trabajo, como los días, asi como el certificado que lo acreditaba, y la comunicación al Patronato de Liberados según consta en el escrito. Y dejó sin efecto la revocatoria de su excarcelación, es decir que lo volvió a mandar a su casa con los mismos cuidados.
"La finalidad de las restricciones impuestas son para garantizar la continuidad de la audiencia debate con la presencia del imputado en la misma y asegurar su comparencia ante cualquier citación de este tribunal", dice la resolución firmada por el TOF 2 (Barabani más Otmar Paulucci) "El control del ex Patronato de Liberados está dirigido a ese único fin", agrega.
Por su parte el fiscal Gonzalo Stara remarcó que "a criterio de esta Fiscalía, las afirmaciones del imputado son meras excusas desprovistas de todo fundamento y/o constancia documental que respalden sus dichos, por lo cual deben ser desestimadas de plano y mantenerse su estado de detención. De acuerdo a las constancias de la causa -agregó el fiscal- lo único cierto es que Scortechini fue hallado en su domicilio entre las 23:30/23:40 horas, desconociéndose hasta el presente, no solo los motivos de su ausencia con anterioridad a dicho horario, sino también con posterioridad a ello".
6 de marzo de 2011
©rosario 12

el problema de la caducidad


Uruguay y el plebiscito de 2009. El senador del Frente Amplio Jorge Saravia se opone a las iniciativas que buscan dejar sin efecto la ley que impide castigar los crímenes de la dictadura militar uruguaya. Y lo hace, pese al inminente fallo de la CIDH, por una cuestión problemática: el rango constitucional del plebiscito.
[Luciana Bertoia] Uruguay. El gobernante Frente Amplio (FA) sigue buscándole la vuelta a la anulación de la Ley de Caducidad. Hay tres senadores oficialistas que se niegan a apoyar una propuesta para dejar sin efecto la ley que impide el enjuiciamiento de los represores de la dictadura. Mientras tanto, circulan dentro del oficialismo propuestas para derogarla y hasta la alternativa de modificar el Código Penal para evitar que los crímenes cometidos durante el régimen militar estén prescriptos.
El apuro y la proliferación de propuestas tienen una lógica. El gobierno de José Mujica no quiere que la Corte interamericana de Derechos Humanos sancione al país por la vigencia de esta ley aprobada en 1986. El órgano de la Organización de Estados Americanos (OEA) tiene que dictar sentencia en los próximos días por la desaparición impune de María Claudia Irureta Goyena, la nuera del poeta Juan Gelman. Página/12 dialogó con Jorge Saravia, uno de los senadores frenteamplistas que no quieren anular la norma, para conocer el porqué de su negativa.

¿Por qué no quiere acompañar el proyecto interpretativo que pretende dejar sin efecto la Ley de Caducidad?
Nuestra posición es muy clara y ya la hemos manifestado al Frente Amplio y a las comisiones. Entendemos que nuestro concepto de democracia republicana nos impide pasar una decisión popular como fue la del plebiscito de 2009 con una ley interpretativa que viola flagrantemente la Constitución. El artículo 82 de la Constitución establece como normas superiores a las plebiscitarias y las convocatorias populares. Por lo tanto, son de segundo grado las normas parlamentarias de democracia representativa. En ese sentido, interpretar por vía parlamentaria la decisión del soberano viola el artículo 82 y nosotros no vamos a acompañar eso. Además, el proyecto tiene grandes deficiencias. También viola el artículo 17 de la Constitución, que es el que prevé la no retroactividad de las leyes. Sólo puede modificarse cuando se trata de una ley más benigna.

¿Cuál es su opinión sobre la vigencia de la Ley de Caducidad?
En los dos plebiscitos que hubo, nosotros votamos a favor de la anulación de la Ley de Caducidad. En el plebiscito de 1989, integrábamos el Partido Nacional y, sin embargo, no acompañamos la norma por su inconstitucionalidad. Pero, en esas dos oportunidades, el pueblo se expresó en contra de nuestra opinión y nosotros respetamos su opinión. Pero entendemos que es una norma inconstitucional y muchas veces la Suprema Corte de Justicia, en casos individuales, la ha declarado así.

¿Entonces cuál es la salida para eliminarla del ordenamiento jurídico?
A esta altura, para cambiar una decisión soberana hay que ir a una consulta popular. El que entienda que el tema no se cerró en el plebiscito de 2009 tiene que recoger firmas y convocar a un referéndum.

¿Usted apoyaría la propuesta de derogación que maneja el diputado frenteamplista Víctor Semproni?
No. La Constitución prohíbe tajantemente las leyes interpretativas. Derogar o anular la Ley de Caducidad no es posible si no es por la vía plebiscitaria. Es como si una mayoría circunstancial de los partidos de la oposición se hubiese juntado en el momento en que estaban gobernando para interpretar o derogar la ley de empresas públicas o la que declara el agua patrimonio nacional. Si eso hubiese ocurrido, habría sido una violación a la Constitución. Además, el FA habría estado hasta el día de hoy quemando cubiertas en la calle.

¿Y qué opina de la alternativa de modificar el Código Penal para impedir que los crímenes cometidos durante la dictadura no estén prescriptos y así no tener necesidad de tocar la Ley de Caducidad?
Hay una propuesta que se está elaborando pero que todavía no ha sido presentada claramente para saber de qué se trata. Pero está dentro del marco del debate para la modificación del Código Penal, que se está analizando en la Comisión de Constitución y Código del parlamento.

¿No hay temor a que la Corte Interamericana de Derechos Humanos sancione al Uruguay, cuando en los próximos días se pronuncie acerca de la desaparición impune de la nuera del poeta Juan Gelman?
Es un tema que nos preocupa. Pero decimos claramente que el Uruguay tiene sus normas constitucionales y que hay que respetarlas. Por lo tanto, nos amparamos en nuestro derecho a obedecer las normas consagradas por el soberano. Hay un plebiscito que ya fue hecho y que nos prohíbe modificar esto por otra vía. Si hay una sanción, habrá que convocar a una nueva consulta o ver la forma para que el pueblo se exprese, como ya lo ha hecho en otras dos oportunidades.

¿Estaría a favor de hacerlo?
Yo no estoy de acuerdo con convocar a mi pueblo a otro plebiscito, pero hay compañeros que entienden que habrá que hacerlo.

¿No cree que la vigencia de la Ley de Caducidad es una deuda del FA, que llevó en su plataforma la propuesta de anularla?
Sí, lógicamente que está en el programa de gobierno del FA, pero hay tantas cosas en el programa de gobierno que no se han cumplido y quizás no se cumplan, que no pasa por ahí la discusión. Los programas de gobierno y los partidos no están por arriba de la Constitución de la República. Hay que hacer como dijo el ex presidente Tabaré Vázquez: "Yo voy a gobernar con la Constitución en una mano y con el programa de gobierno en la otra".
6 de marzo de 2011
©página 12

cárcel era cueva de alí babá


Presos que salen a robar y desarmaderos en las cárceles. Tres detenidos contaron a distintos magistrados que los sacan a robar entre la noche y el alba, con ropa y armas del Servicio, que los desarmaderos funcionan en las propias cárceles, donde también se venden estupefacientes.
[Horacio Verbitsky] Argentina. El martes 1º Daniel Scioli leyó un excelente discurso ante la Legislatura de Buenos Aires, en el que respaldó a su cuestionado ministro de Justicia y Seguridad, alcaide mayor del Servicio Penitenciario Bonaerense Ricardo Blas Casal. Scioli explicó que no hay contradicción entre seguridad y derechos humanos y ratificó su indeclinable compromiso con el combate al narcotráfico y la delincuencia organizada. A la misma hora, un detenido en la Unidad 48 del Servicio Penitenciario Bonaerense sorprendió al fiscal Germán Martínez al quitarse la zapatilla izquierda, donde escondía el chip de un teléfono celular. Allí había seis fotografías del detenido y de otras personas privadas de su libertad en la misma unidad. Todos lucían piezas de uniformes del Servicio Penitenciario Bonaerense, y un video en el que uno de los funcionarios de seguridad entrega un pequeño sobre a uno de los detenidos. El detenido, a quien aquí llamaremos Erre Jota, tiene 32 años y purga una condena por robo. Martínez es el titular de la Unidad Funcional de Instrucción 16 de San Martín, a cargo de estupefacientes.
La denuncia inicial la había hecho el 28 de febrero una tía de Erre Jota, quien contó que su sobrino le había dado el chip para que bajara las imágenes y le había pedido que se lo devolviera en la siguiente visita. Erre Jota contó que temía por su seguridad y la de su familia, ya que en 2008 se negó a matar a un hombre, como le exigían los penitenciarios, y su mujer recibió amenazas que se cumplieron cuando fue violada como advertencia para él. Desde entonces aceptó "realizar los trabajos que ellos me pedían, ya que mi familia se halla constantemente amenazada". Dijo que el director y el subdirector del penal y el jefe de complejo en ese momento, prefecto mayor Mario Aranda, prefecto Horacio Ruiz e inspector mayor Claudio Molina lo pusieron al frente de un grupo que ya integraban otros detenidos y les señalaron los modelos de autos que debían robar: Peugeot 307 y 405. La excepción fue un Clio 2, para reponer una parte rayada de la carrocería del vehículo del oficial Lavallén. El turno de robar para el Servicio iba de las 23 a las 6 del día siguiente, hora en que las personas decentes que claman por más seguridad se encierran en sus casas para protegerse de los delincuentes. Si no regresaban antes de esa hora se denunciaría la evasión. Para llegar a la salida del penal les suministraban partes de uniformes del Servicio Penitenciario Bonaerense, armas y teléfonos celulares. Una vez en la calle usaban esos teléfonos para llamar a conductores de remises que formaban parte de la combinación. El fiscal le mostró las fotos, impresas desde el CD que había entregado su tía, y Erre Jota reconoció en ellas al oficial penitenciario Guerra, a otros dos detenidos y a sí mismo, todos vestidos con piezas del uniforme oficial: una campera de camuflaje, una gorra, un chaleco antibalas y un escudo protector, con la sigla SPB. Dijo que Guerra les proveía armas, marihuana, pasta base, cocaína y pastillas de Ribotril. El fiscal también recibió el testimonio del detenido que aparecía en la foto con el penitenciario Guerra, a quien llamaremos Ge Be. Dijo que salía a robar para el SPB y que otro preso que se negó, al que llamaban Víctor Murgueño, fue asesinado. Mencionó al actual director, prefecto mayor Raúl Galeano, al jefe de penal Saravia, al de taller Bumarelli y al de contaduría Pozo, aunque no explicitó qué habría hecho cada uno.

¿Dónde iban a robar? –le preguntó el fiscal.
Por José León Suárez, Boulogne, San Isidro. Robamos autos modelo 307, 405 y 406.

¿Y qué hacen con ellos?
–Los llevamos al penal. Ahí hay un taller, donde un grupo de internos que saben de mecánica, manejados por el director y el jefe de penal, los desarman para la venta de autopartes.

Dijo que les pagaban 1000 o 1500 pesos, según los autos y les anotaban concepto favorable en los legajos, imprescindible para aspirar a la libertad anticipada. Contó que salieron cinco o seis veces en lo que va del año y mencionó algunos de los robos: un 405 a pocas cuadras de una panchería en José León Suárez, un Clío 2 cree que en la calle San Lorenzo, llegando a Tres de Febrero, donde hay una pollería. El oficial Lavallén, el jefe de requisa Marresi y el jefe de turno Nicolás Aquesta los llevaban a hablar con el director antes de salir, dijo. También Ge Be contó del turno de 23 a 6 y que les entregaban ropas del Servicio, armas y celulares. Dijo que con uno de ellos Erre Jota lo había filmado con el Oficial al que conoce sólo como Anteojito, quien le entregó drogas a cambio de sus zapatillas.

¿Es habitual que les entreguen drogas? –quiso saber el fiscal.
Sí, cualquier oficial se las da –contestó el hombre.

El acta judicial consigna que "como prueba de sus dichos extrae de su boca una bolsita transparente de polietileno. Dice que contiene una piedra de marihuana". El fiscal la agregó al expediente, debidamente ensobrada y firmada. Ge Be explicó que comenzaron a grabar con los celulares luego de que otro detenido matara al Murgueño, quien "no quería trabajar más para el Servicio". Contó el robo de un Renault Megane verde una madrugada de la primera quincena de enero, a cuatro cuadras de la Plaza Roca de Villa Ballester, apuntando al hombre que bajó del coche. Dijo que en la UP48 había de diez a quince autos con la patente cambiada, estacionados entre los del personal.
Un tercer detenido pidió hablar con el juez de ejecución que entiende en su legajo, Alejandro David. Dijo que en la primera semana de febrero los oficiales Lavallén, Mohame y Aquesta, le ofrecieron 1500 pesos para salir a robar. Aceptó y esa noche lo buscaron en su celda, lo vistieron con indumentaria del Servicio Penitenciario, lo sacaron del penal por la puerta trasera en un automóvil Fiat Palio de color plateado. Le señalaron una casa donde había un auto Renault Kangoo de color bordó, para que lo robara. Pero en cuanto intentó saltar el portón de entrada "se prendieron unas luces y tuvo que salir corriendo hasta el auto del personal del Servicio, que lo estaban esperando". De regreso al penal le sacaron el uniforme y lo devolvieron a su celda. Declaró que su familia tenía una foto suya con el atuendo del Servicio y que "los autos que se roban, entran al sector de Talleres de la Unidad, que funciona como desarmadero". Agregó que recibía los autos el jefe de talleres Edgardo Gumarelli, quien hace 15 días fue ascendido a Jefe del Penal. "Siempre se trabajó en connivencia con Galeano, el Director de la Unidad, y Ruiz, el Subdirector". Además, le solicitó al juez David que comprobara los golpes en la cabeza y en la espalda y los cortes en el abdomen, provocados por agentes penitenciarios debido a un no expresado "problema interno" del Servicio.

Los Universitarios
A fines de noviembre de 2010 el Secretario de Ejecución Penal de la Defensoría General de San Martín, Juan Manuel Casolati, presentó un hábeas corpus a favor de un grupo de detenidos en la misma Unidad 48 pero en el sector denominado de régimen abierto, donde se alojan los internos que estudian en la Universidad Nacional de San Martín, quienes habían sido agredidos a tiros por el subalcaide Walter Ontiveros, que estaba borracho. Otros oficiales disuadieron a Ontiveros pero luego amenazaron a los detenidos para que no denunciaran lo sucedido. Casolatti acompañó un escrito de las víctimas. Uno de ellos estaba llevando los residuos hacia los containers de basura cuando Ontiveros lo increpó:

–¡Eh Ñaca, sí, a vos, gato, te hablo, tomate el palo pa dentro negro de mierda, salí la concha de tu madre, te voy a meter un tiro, denunciero!

Era la noche del sábado 20 de noviembre. Según la denuncia, Ontiveros "desenfunda su pistola como puede, dado que se tambaleaba de un lado a otro (casi cayéndose debido a la borrachera), la carga subiendo la escalera del muro perimetral del régimen cerrado y una vez arriba comienza a disparar con su pistola reglamentaria 9mm contra Hache Ce". Otros estudiantes universitarios se tiraron al piso "ante los disparos que emanaban del arma de guerra del funcionario ebrio", mientras su blanco "huía corriendo por su vida hacia el sector de alojamiento". Minutos después Ontiveros se acercó junto a otros penitenciarios y llamó a los jóvenes: "¿Qué onda, queda todo acá o van a denunciar? Ustedes saben que si se denuncia esto tiene vuelto, digo, porque los universitarios acostumbran mandar en cana". Todos prometieron que no lo harían: en agosto había ocurrido otro ataque a balazos por parte de la misma guardia penitenciaria. Lo denunciaron y desde entonces fueron víctimas de amenazas y agresiones por parte de los funcionarios y de otros internos.

De Fiesta
Aquella vez el penitenciario ebrio que "efectuó disparos de fuego a mansalva" fue el guardia Javier Armando Ruiz. Luego el estudiante de sociología Eme Erre fue retirado a punta de escopeta de su celda por penitenciaros que lo intimaron a no denunciar lo sucedido. Los universitarios lo hicieron de todos modos. Uno de ellos, Abelardo Jesús Cabral, fue despertado por el oficial Lavallén, quien lo llevó a Control, "donde se encontraba la Comisión Directiva de la Unidad". Comenzaron a empujarlo y el subdirector Pantoja le ordenó a Lavallén que "me hincara con una cuchilla tipo carnicero". Mientras le colocaban la punta afilada en la pierna y el abdomen, el director Aranda y los subdirectores Pantoja y Ruiz le dijeron que parara con las denuncias. De regreso a su celda lo rodearon sus cuatro compañeros, que lo golpearon a puñetazos y con una varilla finita mientras le decían "denunciero y ortiba". Las heridas fueron filmadas por el secretario de ejecución penal Casolati, quien presentó un hábeas corpus por su vida. Cabral fue el testigo decisivo en la investigación del homicidio del matrimonio de Nancy Nolasco y Angel Marcos. El hombre trabajaba con el senador del PJ provincial José Manuel Molina y entre los condenados hubo policías. Uno de ellos, Hernán Ricardo Argüello, trabaja ahora en la U9 para el Servicio Penitenciario. Otra de las exigencias era que Cabral rectificara su testimonio para beneficiar a Argüello. La semana pasada fue amenazado una vez más, por el oficial Fantosi, quien le gatilló tres veces un arma descargada en la cabeza. Los detenidos en el régimen abierto también revelaron las "fiestas penitenciarias" que se realizan los fines de semana con abundante consumo de alcohol. "Concurren tanto personal masculino como femenino y grupos de prostitutas contratadas por la oficialidad superior del lugar, quienes mencionan que las mismas son procedentes de distintos prostíbulos de la zona y son traídas en las camionetas del SPB, marca Chevrolet, modelo LUV, patentes CYI-239 y ASF-630, que han sido observadas en la puerta del prostíbulo sito frente al Policlínico local".

La Negación
Ni la fiscalía ni el juzgado aceptaron informar sobre el resultado de estas actuaciones. El único que respondió a la consulta para este artículo fue el secretario general de la Fiscalía de Cámara, Alejandro Porthé. Su llamativa respuesta fue que sólo hay un video con una filmación muy precaria de un diálogo entre el detenido Erre Jota y un penitenciario de bajo rango, del que "se deduciría" que el agente le ofrece tres porros a cambio de una campera. La denuncia es remitida al fiscal Raúl Germán Martínez al juez Nicolás Schiavo, titular del Juzgado de Garantías N 5 de San Martín, quien ordenó un allanamiento en la unidad y otro en la casa del agente penitenciario, "de los cuales no surge ninguna prueba". Según Porthé no hay fotos ni se confirmó la versión que "en un principio llegó a la fiscalía de que aparecería el detenido con ropas del Servicio Penitenciario Bonaerense. Fue sólo una versión que no se desprende del material de prueba". Todo lo contrario: las fotos están entre las fojas 10 y 14 de la Investigación Penal Preparatoria 15-00-007158-11, y el CD del que provienen, en las fojas 7 y 8. Una fuente próxima a Schiavo dijo que el detenido denunció "un sin fin de delitos", pero que el juez se limitó a cumplir las medidas solicitadas por el fiscal Martínez en relación a ingreso de droga al penal, con allanamientos que dieron resultado negativo. Es decir que se ignoró la gravísima denuncia sobre el robo y desarmado de autos. El allanamiento se limitó a la UP 48 y no se extendió a las unidades 46 y 47, que forman parte del mismo complejo, en Camino del Buen Ayre y Camino De Benedetti, en José León Suárez. Fueron concebidas como alcaidías, se construyeron sobre el basural del CEAMSE por lo que el agua está contaminada y se inauguraron hace cuatro años. Schiavo es el juez que investiga los asesinatos de José León Suárez en la villa De la Cárcova, donde su desempeño hasta ahora ha sido correcto. En 2008 fue satanizado por haber concedido la prisión domiciliaria con control satelital a un detenido que salió de su casa y mató a cuatro personas, en Los Cardales. Aunque se demostró que su decisión era legítima y que la falla estuvo en el sistema de control porque el detenido se sacó la pulsera y el Departamento de Monitoreo Electrónico no lo informó, Casal promovió su juicio político, que no prosperó porque ni la Procuración General ni la Comisión Bicameral lo acusaron. Pero el caso fue utilizado para restringir la prisión domiciliaria y las excarcelaciones y también sirvió para ablandar al juez.
6 de marzo de 2011
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