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américa latina

desaparece otro dirigente sindical


Desaparición de líder sindical podría tratarse de un secuestro. Así lo manifestaron los amigos y allegados de Guillermo Rivera, quienes no conocen el paradero del líder sindical, desaparecido el pasado martes en horas de la mañana.
Bogotá, Colombia. Las primeras versiones aseguran que el activista sindical salió a eso de las 6:30 a.m. de su casa, ubicada en el barrio el Tunal, para llevar a su hija al paradero del bus. Después debía dirigirse al gimnasio, pero a este lugar nunca llegó.
Guillermo Rivera actualmente es afiliado al Sindicato de Trabajadores de la Contraloría de Bogotá Sintracontrol, presidente del Sindicato de Servicios públicos de Bogotá (Sinserpub) y activista del Polo Democrático Alternativo, PDA, razones por las cuales sus allegados a contemplado la hipótesis que se trate de un secuestro.
"Es un activista sindical, todos sabemos de la persecución que hay en Colombia en contra de las personas con ese tipo de postura. Hemos hablado con todas las autoridades y no hay rastro de él", comentó al Espectador.com el concejal del Polo Democrático, Jaime Caycedo Turriago.
Según el cabildante, la desaparición de Guillermo Rivera tiene todas las características de un secuestro y es necesario que las autoridades inicien las investigaciones y acciones que se reclaman para esclarecer los hechos.

23 de abril de 2008
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uribe vinculado a masacre


Uribe se defendió frente acusaciones que lo vinculan con la masacre de El Aro.
Bogotá, Colombia. El presidente de la república, Álvaro Uribe, desmintió las acusaciones de un hombre ya condenado por la masacre del Aro, de haber asistido, junto con Salvatore Mancuso, a una reunión donde se planeó esa masacre que dejó 15 víctimas.
El mandatario aseguró este miércoles que no tiene nada que ver con el testimonio ofrecido por uno de los condenados por la masacre de El Aro, Francisco Enrique Villalba, y que lo vincula con la planeación de este delito.
"Desde 1998 la fuerza pública siempre ha sabido donde estoy y qué estoy haciendo. En Semana Santa me tocó recolectar información para desmentir a un bandido que estaba diciendo que yo me había reunido con Mancuso y el general Rosso José Serrano, comandante de la policía en ese momento, en el municipio de la Caucana, Antioquia, para preparar dicha masacre", dijo Uribe en tono enérgico.
El presidente de la república aseguró que en dichas declaraciones existe una serie de incongruencias que ya se han demostrado ante las autoridades pertinentes, motivo por el cual ha recolectado información y bitácoras de vuelo para comprobar que no asistió a dicha cita.
La cadena radial Caracol Radio reveló el testimonio del desmovilizado, donde reveló que el presidente, en ese entonces gobernador de Antioquia, participó de la planeación del delito.
"Asistió el mayor Parra Niño de la policía de Sincelejo y un patrullero que vino con él de apellido Acuña. Ahí estuvieron unos militares, un teniente de la cuarta brigada, no recuerdo el apellido, era de la tropa de cuarta brigada que estaba en Punto Valdivia, una contraguerrilla. Estuvo también Santiago Uribe y Álvaro Uribe que era gobernador cuando eso", asegura textualmente el testimonio.
Dice el testigo que después de la masacre vio nuevamente a Álvaro Uribe quien se presentó para decir que "la operación había sido un éxito".

23 de abril de 2008
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se entregó primo de uribe


Primo del presidente colombiano se entrega después de que Costa Rica rechazara su petición de asilo político.
[Frank Bajak] Bogotá, Colombia. Un cercano colaborador del presidente colombiano Álvaro Uribe buscado por apoyar a milicias ilegales se entregó a la policía el martes noche después de que Costa Rica rechazara su petición de asilo político.
El martes el fiscal general de Colombia había ordenado la detención del ex senador Mario Uribe, primo en segundo grado del presidente Uribe, por cargos de conspiración criminal para "[cerrar] acuerdos para proteger a grupos armados ilegales". El ex senador entró inmediatamente a la embajada costarricense en Bogotá a fin de solicitar asilo político, el que le fue negado.
Entre grupos de manifestantes que le gritaban "¡Asesino!", Mario Uribe abandonó el pequeño recinto de una planta de la embajada y se subió a un todoterrenos negro escoltado por cuatro agentes en motocicleta, que se hicieron camino entre los periodistas y cerca de cincuenta manifestantes, informó el despacho del fiscal general.
Los periodistas vieron a dos personas en el asiento trasero del vehículo, que ocultaban su cara con sus chaquetas.
La detención puso fin a un largo y tenso día que llevó el escándalo que vincula a políticos con paramilitares de extrema derecha todavía más cerca del círculo íntimo del presidente Uribe.
También se produce después de que los demócratas en el Congreso rechazaran un intento del gobierno de Bush este mes de forzar una ratificación del tratado de libre comercio con Colombia. Algunos demócratas han mencionado ese escándalo como la razón [de la postura demócrata].
Mario Uribe, 58, que renunció al senado en octubre cuando empezó la investigación formal, es uno de los políticos más poderosos en verse envuelto en el escándalo.
Ha sido durante largo tiempo colaborador del presidente Uribe, y en 1985 los dos fundaron juntos un partido político.
En una declaración leída por su portavoz el martes noche, el presidente dijo que la detención "me duele. Asumo este dolor con patriotismo y sin disminuir el cumplimiento de mis deberes, con el único objetivo de proteger las instituciones".
La referencia se dirigía al despacho del fiscal general, que había dicho antes en una breve declaración que estaba investigando un supuesto encuentro entre Mario Uribe y el ex cabecilla paramilitar Salvatore Mancuso antes de las elecciones parlamentarias de 2002. También investigaría un encuentro de 1998 entre Jairo Castillo Peralta, un ex chofer de los paramilitares.
Mancuso ha declarado que Mario Uribe buscó su apoyo para las elecciones senatoriales de 2002. Castillo Peralta, que vive en el exilio, ha dicho que Mario Uribe se reunió con señores de la guerra paramilitares en 1998 para hacerse con tierras cerca de la costa caribeña.
Mario Uribe ha negado esas acusaciones. En una entrevista con la Associated Press en abril de 2007, dijo que Castillo Peralta era "un mentiroso, un chantajista, un asesino y un bandido".
Más de treinta ex miembros y actuales políticos del Congreso de 266 escaños, la amplia mayoría de ellos partidarios del presidente, han sido arrestados por apoyar y beneficiarse de su relación con paramilitares de extrema derecha. Varias decenas de ellos están siendo investigados.
Entre los que están en la cárcel se encuentra el ex jefe de inteligencia nacional de Uribe, Jorge Noguera, que supuestamente entregaba a paramilitares listados con líderes sindicalistas y de la oposición que debían ser asesinados.
Sin embargo, el presidente Uribe sigue siendo inmensamente popular debido a su rudo tratamiento de los rebeldes de izquierda, que ha hecho más seguro el país a la hora de viajar y ha ayudado a incentivar las inversiones extranjeras.
Sus rivales políticos dicen que encuentran difícil de creer que no supiera nada sobre los contactos de Mario Uribe con los paramilitares.
"Más que el primo del presidente, estamos hablando de una persona que desde su juventud ha construido con el presidente un mismo proyecto político", dijo el senador de oposición Gustavo Petro.
Todos los cinco congresistas del partido de Mario Uribe, Colombia Democrática, están ahora en la cárcel o siendo investigado por haberse beneficiado de sus lazos con los paramilitares.
Los paramilitares se formaron inicialmente en los años ochenta para proteger a hacendados ricos de los secuestros y extorsiones de las guerrillas y para controlar casi toda la región del Caribe a fines de los años noventa.
Como sus enemigos de izquierda, se financiaron fundamentalmente mediante el tráfico de drogas y son considerados como organizaciones terroristas por Estados Unidos y la Unión Europea.
El presidente Uribe ha hecho la paz con los paramilitares en una desmovilización que terminó encarcelando a sus cabecillas más importantes, que confesaron a cambio de penas de prisión reducidas y la promesa de que no serían extraditados [a Estados Unidos].

Tatiana Guerrero, Carlos Gonzalez y Vivian Sequera contribuyeron a este reportaje.

23 de abril de 2008
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quién es pitirri


El principal acusador del ex senador Mario Uribe Escobar es natural de Sucre (Sucre). Tiene casi 40 años. Analfabeto. Su nombre: Jairo Antonio Castillo Peralta. Su alias: Pitirri. Desde el exilio, este ex miembro de las autodefensas se ha convertido en uno de los testigos estelares de la parapolítica.
Bogotá, Colombia. A finales del año 2000 era el hombre clave de la fiscalía para avanzar en desvelar los verdaderos alcances del paramilitarismo en Sucre. Entonces rindió declaraciones en contra de la dirigencia política de esa región que le causaron innumerables amenazas que lo obligaron a salir del país hacia Canadá.
Sin embargo, en agosto de 2001, cuando llegó la administración de Luis Camilo Osorio, su testimonio fue desechado y las investigaciones que estaban en curso pasaron a dormir el sueño de los justos. Por ejemplo, a principios de 2003 la Fiscalía engavetó el expediente del ex gobernador sucreño Salvador Arana, quien poco después fue favorecido con un auto inhibitorio. No obstante, la detallada confesión de Pitirri recobró valor cuando la Corte Suprema de Justicia empezó a escarbar en los tentáculos del paramilitarismo con la política. Hoy sus acusaciones tienen al ex parlamentario Érik Morris condenado a seis años de prisión, a los ex congresistas Jairo Merlano y Álvaro García en juicio, al ex gobernador Arana con orden de captura y prófugo de la justicia, y a Mario Uribe en la Embajada de Costa Rica pidiendo asilo diplomático para evadir su detención.
El ventilador de Pitirri obligó a la Fiscalía a revisar sus decisiones respecto de las masacres de Pichilín-Colosó (diciembre del 96), El Salado (febrero de 2000), Macayepo (octubre de 2000), Chengue (enero de 2001) y el asesinato de la fiscal Yolanda Paternina Negrete (agosto de 2001). Todos estos crímenes fueron cometidos por las autodefensas. Todos estaban casi en la impunidad y sólo el testimonio de Castillo Peralta sembró nuevas luces en los investigadores para direccionar los expedientes.
En sus distintas versiones ante la justicia, el ex paramilitar ha dicho que cuando llegó a Sincelejo, a finales de los años 90, luego de huir por muchos años del asedio de la guerrilla y el paramilitarismo, accedió a servir como informante de la Armada. De hecho, un oficial de esa institución fue quien le consiguió trabajo como conductor y escolta del ganadero Joaquín García —también investigado por la Fiscalía por ser el mayor financiador de las autodefensas en Sucre.
Precisamente, Pitirri confesó en su momento que su jefe, Joaquín García, era un activo colaborador de este grupo ilegal y se reunía con mucha frecuencia con Álvaro García Romero, el gobernador Salvador Arana y el gerente de una Convivir, Víctor Guerra. Dichos encuentros se efectuaban en la finca Las Canarias, de propiedad del dirigente político Miguel Nule Amín. Allí, sostuvo Castillo Peralta, conoció a Salvatore Mancuso. También contó que fue escolta de Rudol Panfer, un alemán que oficiaba como tesorero de las Auc y que fue asesinado. De igual manera, señaló que el jefe paramilitar Salomón Feris —detenido el jueves pasado— era el encargado de la parte militar de los ‘paras’ en Sucre.
Fue gracias a su testimonio que se conocieron los múltiples homicidios que dejó la barbarie paramilitar en Sucre. Muchos de estos cadáveres —se calcula que por lo menos 500— fueron enterrados en fosas comunes en la finca El Palmar, por orden del desaparecido paramilitar Rodrigo Mercado Peluffo, alias Cadena. De igual modo, Pitirri señaló que Jorge Luis López, hijo de la empresaria del chance Enilse López, alias La Gata (también procesada por la justicia), era quien se encargaba "de sobornar a los bajos mandos del departamento y a algunos miembros del CTI", de tal manera que cuando llegaban las órdenes de captura, se las entregaban primero a él, quien alertaba a los demás miembros de las autodefensas.
Castillo Peralta le ha dicho a la justicia que tiene conocimiento de que el ex parlamentario Álvaro García Romero fue el autor intelectual del asesinato del ganadero Juan Carlos Cure Ramírez, y que los paramilitares dieron muerte al comerciante Samuel Restrepo, socio de las Apuestas Permanentes de Sucre. El objetivo de esos asesinatos era eliminar a los accionistas más bajos de esa empresa y así quedarse como únicos dueños. Y, de paso, extender el poderío paramilitar bajo la legítima fachada de un negocio como el de las apuestas permanentes.
En todas sus declaraciones siempre ha resaltado, con nombres propios, la protuberante colaboración de miembros de la Fuerza Pública con las Autodefensas. Según él, también Mario Uribe Escobar se benefició del paramilitarismo para hacerse a varios predios en el Bajo Cauca antioqueño. La Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia lo consideran un testigo veraz. Todas sus delaciones tienen en serios aprietos judiciales a connotados políticos del orden nacional. La mayoría han sido detenidos. Sólo permanece huyendo de la justicia el ex embajador en Chile Salvador Arana Sus.
Castillo Peralta se encuentra en Quebec (Canadá) desde hace siete años. Aún así, la distancia no le ha impedido revelarle a la justicia la verdad de la parapolítica.

23 de abril de 2008
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vidas paralelas


De Mario Uribe y Álvaro Uribe.
Bogotá, Colombia. La vida política de Mario Uribe ha estado siempre ligada a la de su primo segundo, el presidente Álvaro Uribe. Juntos comenzaron su trasegar en las filas del Partido Liberal en Antioquia, el primero como concejal de Los Andes –su tierra natal– y luego como diputado, y el segundo como concejal de Medellín.
Los lazos se hicieron más estrechos en 1985, cuando el hoy primer mandatario llamó a su primo a integrarse al denominado ‘Sector Democrático del Partido’, una fracción que había fundado en oposición al entonces cacique liberal antioqueño Bernardo Guerra Serna.
Un año después hicieron fórmula para el Congreso de la República, Álvaro Uribe al Senado y Mario Uribe a la Cámara, siendo elegidos. Por esos días compartieron apartamento en Bogotá y juntos llegaban y salían del Capitolio Nacional. En 1990 fueron reelegidos, pero meses después el Congreso fue revocado para darle paso a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991.
Una vez promulgada la nueva Constitución regresaron al escenario electoral para ganar otra vez sus curules en senado y cámara, en diciembre del 91. Ya se habían convertido en una pareja de enorme peso político en Antioquia y rivales electorales de Guerra Serna y del barón conservador Fabio Valencia Cossio.
En 1994, Mario Uribe heredó el puesto en el senado de su primo, quien se fue a buscar la gobernación de Antioquia. En el 98 fue reelegido y al final del cuatrienio, los dos ‘Uribe’ decidieron armar tolda aparte y el Sector Democrático del liberalismo en Antioquia se convirtió en el partido Colombia Democrática, uno de los pilares para la campaña y posterior elección de Álvaro como presidente, en 2002.
Desde el Legislativo, Mario Uribe se convirtió en el escudero de su primo-presidente, hasta el punto de que llegó a liderar el proyecto de la reelección inmediata, aprobado en 2004. Incluso hubo un momento de mucha polémica cuando circularon rumores sobre un posible fallo de la Corte Constitucional en contra de la enmienda y Mario Uribe dijo que los ciudadanos debían votar de todas maneras por ella.
Cuando en septiembre de 2007 Mario Uribe fue involucrado en el proceso de la parapolítica, el presidente no dudó un segundo en salir en su defensa e incluso enfrentar a la Corte Suprema, acusando primero al magistrado auxiliar Iván Velásquez de querer hacer un montaje en su contra y demandando luego al ex presidente del Alto Tribunal, César Julio Valencia, por injuria y calumnia. El magistrado dijo que el primer mandatario lo había llamado para indagar por el proceso contra su primo. Dos vidas unidas por lazos familiares y la política.

23 de abril de 2008
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mario uribe a la cárcel


La fiscalía ordenó la captura del ex senador Mario Uribe Escobar. Sin embargo éste no se presentó a la justicia y buscó asilo en la embajada de Costa Rica, pero le fue negado. Los ex paramilitares Jairo Castillo Peralta, ‘Pitirri’, y Salvatore Mancuso, los principales testigos en su contra. Golpe al corazón del uribismo.
Bogotá, Colombia. Tres ex congresistas y un ex gobernador procesados por el escándalo parapolítico tienen un delator en común: Jairo Castillo Peralta, Pitirri, un ex paramilitar de Sucre, hoy asilado en Canadá. Todos a quienes ha mencionado enfrentan líos judiciales. El parlamentario Erik Morris: condenado. El ex senador Álvaro García Romero: llamado a juicio. El ex gobernador Salvador Arana Sus: prófugo.
El último implicado por su dedo acusador fue precisamente el primo del presidente y director de Colombia Democrática, Mario Uribe Escobar, a quien la fiscalía le dictó orden de captura en la mañana de ayer. Sin embargo, ésta no había podido hacerse efectiva hasta el cierre de esta edición porque Uribe Escobar se refugió en la embajada de Costa Rica, en Bogotá, con el objetivo de tramitar un asilo político a ese país.
Funcionarios de la fiscalía consultados por El Espectador manifestaron su extrañeza por la actitud del ex congresista, quien, según dijeron, había pactado que de ser requerido por el ente acusador, se entregaría sin mayores demoras. No obstante, la cancillería de Costa Rica, a través de un comunicado expedido en la noche de ayer, consideró "improcedente" el asilo a Uribe.
Agentes del CTI esperan trasladarlo a la fiscalía en las próximas horas.
Más allá del embeleco diplomático y de la sensación de ‘escape judicial’ de Uribe Escobar, la fiscalía exhibió en su contra en la medida de aseguramiento dos declaraciones: la del desmovilizado jefe paramilitar Salvatore Mancuso y la de Pitirri. El primero señaló en mayo de 2007, durante una audiencia de versión libre, que se reunió con Uribe Escobar en dos ocasiones para pactar acuerdos políticos que favorecieran a la ex parlamentaria Eleonora Pineda —hoy en prisión—, y para evaluar un eventual apoyo político a los propósitos de las autodefensas de lanzar un proceso de negociación con el estado.
Castillo Peralta fue más específico. En testimonio juramentado rendido en abril del año pasado a una comisión de la Corte Suprema de Justicia —corporación que entonces indagaba preliminarmente a Uribe Escobar— que se desplazó a Quebec (Canadá), Pitirri señaló que el ex parlamentario se valió del poder intimidatorio de las Auc para hacerse a varias propiedades en Antioquia y Córdoba, y que en dos ocasiones se reunió con el entonces congresista. El primero de esos encuentros, dijo, ocurrió en Sahagún (Córdoba), en la finca del ganadero Olegario Otero, y el segundo en Caucasia en el hotel Piscis."Nos reunimos con Giovanni Pedraza, hermano de alias Ramón Mojana, porque Mario Uribe estaba interesado en unas tierras en la vía San Marcos", indicó Pitirri, y añadió que los hermanos Fabio y Gustavo Mejía —hacendados de la zona— se aliaron con Uribe para desplazar a habitantes del Bajo Cauca antioqueño para comprar unas fincas. Por último, agregó el testigo, los ‘paras’ dieron la orden de apoyar al ex congresista, porque éste apoyaba las Convivir. De acuerdo con su versión, en los encuentros sostenidos Pitirri se presentó ante Uribe como "el jefe de relaciones de las Auc en la zona".
Al ex senador Uribe también lo persigue el negocio de una finca que hizo hace varios años con Juan Carlos El Tuso Sierra, un hombre solicitado en extradición por la justicia de Estados Unidos que logró colarse al proceso de Justicia y Paz. Estos testimonios, sumados a varios reportes del CTI de la Fiscalía para verificar las denuncias, tienen contra las cuerdas a uno de los barones electorales de Antioquia y el más acérrimo defensor del presidente Álvaro Uribe Vélez.
El ex senador ha desmentido en repetidas oportunidades a Mancuso y a Pitirri, a quien dice deberían llamarlo Pitítere por mitómano. Sin duda, el caso Mario Uribe despertó mucho ruido desde su vinculación formal al escándalo parapolítico el 26 de septiembre del año pasado.
El presidente Uribe dijo entonces que apoyaba a la justicia, pero que sentía tristeza por la decisión. Dos días después, Mario Uribe renunció a su fuero como senador y pasó a órdenes de la Fiscalía. Una movida que fue interpretada por sus opositores como el camino más expedito para hacerle el quite a la justicia. El ex congresista rindió indagatoria y explicó en dos sesiones con el fiscal Ramiro Marín que nada tenía que ver con las Autodefensas.
El asunto había quedado ahí y, se diría, pasó a un segundo plano tras las capturas en seguidilla de otros miembros del Congreso que no renunciaron a ser juzgados por la Corte Suprema. No obstante, hace dos semanas el asesor presidencial José Obdulio Gaviria le echó leña al fuego al caso Uribe al asegurar que tenía conocimiento de que la fiscalía archivaría su expediente. El hecho suscitó una oleada de críticas de todos los sectores, pero quizá la más vehemente fue la del propio fiscal Mario Iguarán, quien calificó dicha intromisión como "perversa". La orden de captura del ex congresista así lo ratifica.

Cronología
15 de abril de 2007

En entrevista con El Espectador, Jairo Castillo Peralta, alias ‘Pitirri’, aseguró que asistió a varias reuniones en las que Mario Uribe Escobar solicitó ayuda a miembros de las AUC para conseguir algunas tierras en Sucre y Caucasia.

7 de mayo de 2007
Alias ‘Pitirri’, durante su declaración en una sede de la Policía Montada de Canadá (Montreal), ante una comisión especial enviada desde Colombia, confirmó los vínculos de Mario Uribe con los paramilitares.

15 de mayo de 2007
En una audiencia de versión libre en el marco de la Ley de Justicia y Paz, Salvatore Mancuso dijo que Mario Uribe le había pedido ayuda para conseguir votos en las zonas que estaban bajo su influencia. El objetivo también fue beneficiar a Eleonora Pineda

18 de septiembre de 2007
La ex representante Eleonora Pineda declaró ante la Corte Suprema que hubo una reunión entre Salvatore Mancuso y Mario Uribe, después de las elecciones de marzo de 2002.

26 de septiembre de 2007
La Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia vinculó formalmente al entonces congresista Mario Uribe Escobar al proceso de la parapolítica por concierto para delinquir. Dos días después, renunció al Senado.

22 de abril de 2008
La Fiscalía ordenó la detención del ex parlamentario. Mario Uribe no se entregó sino que buscó asilo en la Embajada de Costa Rica, que después de varias horas se la negó.

23 de abril de 2008
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quién es fernando lugo


Con el presidente electo Fernando Lugo, Paraguay empieza a girar hacia la izquierda. El ‘obispo de los pobres’ es visto como uno de los líderes de izquierda más moderados de América Latina -independiente de Estados Unidos, pero no hostil.
[Patrick J. McDonnell y Paul Richter] Asunción, Paraguay. La elección de Fernando Lugo como presidente de Paraguay es el último avance de la izquierda en América Latina y el fin de más de seis décadas del gobierno de un partido político conocido por una prolongada dictadura anticomunista.
Lugo, ex obispo católico, es uno de los presidentes de izquierda más moderado de América del Sur, donde sólo dos países, Colombia y Perú, son gobernados por conservadores.
Después de una holgada victoria el domingo, fue felicitado rápidamente por el embajador norteamericano. Funcionarios del Departamento de Estado dijeron que Lugo no ha mostrado ninguna hostilidad explícita hacia Estados Unidos.
"Estamos dispuestos a trabajar con él", dijo un funcionario del Departamento de Estado, que se negó a identificarse debido a la sensibilidad diplomática del tema.
La izquierda ahora dominante en América Latina ha tomado varias formas: desde la estridente retórica antinorteamericana de Hugo Chávez, de Venezuela, y de Evo Morales, de Bolivia, hasta los sentimientos generalmente pro-norteamericanos de Luiz Inacio Lula da Silva, de Brasil, y Michelle Bachelet, de Chile. Lugo, 56, llamado el ‘obispo de los pobres’, es visto como independiente de Estados Unidos, pero no hostil.
"No conocemos muy bien a Lugo... pero los indicadores dicen que es un tipo relativamente moderado", dijo Gerald McCulloch, ex diplomático norteamericano que preside la Cámara de Comercio Paraguaya-Americana.
Es un indicio de los nuevos tiempos en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina que un presidente electo como Lugo sólo haga levantar las cejas en Washington. Hace una década, un jefe de estado con el historial de Lugo probablemente habría hecho sonar la alarma. El ex obispo apoya la teología de la liberación, una doctrina criticada por el Vaticano por su influencia marxista.
Muchos observadores en el continente dicen que la intensa concentración de Washington en Oriente Medio en los últimos años ha contribuido a reducir su influencia en América Latina. Una región que estuvo antes en el centro de la política durante la Guerra Fría, es ahora una nota al pie de página, de acuerdo a numerosos analistas latinoamericanos.
"No creo que esta elección haya estado siquiera en la pantalla del radar de Washington, considerando todas las otras cosas que están ocurriendo en el mundo", dijo Michael Shifter, de Diálogo Interamericano, un laboratorio ideológico de Washington.
Parte de la creencia de que Lugo gobernará moderadamente proviene del amplio espectro del victorioso partido Alianza Patriótica para el Cambio, de Lugo, cuyos miembros van desde la extrema izquierda hasta la derecha. La clave del anclaje institucional de la coalición es el Partido Liberal Radical Auténtico, un partido conservador bien establecido y con amplios contactos con Estados Unidos.
El vicepresidente de Lugo es un abanderado del partido liberal. Y como presidente, Lugo tendrá que descansar en el bloque de legisladores liberales si quiere hacer aprobar el proyecto que sea en un congreso dividido.
"Si examinas la alianza de Lugo, hay un montón de líderes políticos tradicionales", observó aquí un observador occidental. "No son todos grupos campesinos. No son todos campesinos del sindicato de cocaleros".
Lo último es una referencia a Morales, de Bolivia, que surgió del movimiento de campesinos cocaleros de ese país -y durante largo tiempo hostil a las políticas antinarcóticos de Estados Unidos- antes de ser elegido presidente en diciembre de 2005. Un elemento fundamental de la campaña de Morales fue su alianza con Chávez y su rechazo del "imperialismo" de Washington.
Lugo ha evitado cuidadosamente ese tipo de discurso. En una entrevista con Los Angeles Times antes de las elecciones, Lugo observó el rol a veces contradictorio de Washington en América Latina -y especialmente en Paraguay. El general Alfredo Stroessner, que gobernó el país con puño de hierro durante 35 años fue un aliado de Estados Unidos durante la Guerra Fría antes de que el espantoso historial del gobierno en materias de derechos humanos agriara los lazos con Washington y fuera derrocado en 1989. Su Partido Colorado se mantuvo en el poder durante más de sesenta años antes de la victoria de Lugo.
"Estados Unidos... ha apoyado a las peores dictaduras, pero después defendió la causa de la democracia", dijo Lugo.
Sin embargo, dijo, Washington debe reconocer la nueva realidad en la que los gobiernos latinoamericanos "no aceptarán cualquier tipo de intervención en algún país, sin importar su tamaño".
Este es un tema sensible que encuentra eco en toda América Central y del Sur.
Las intervenciones norteamericanas -golpes de estado, invasiones, financiamiento de grupos armados- han arrojado una sombra sobre las relaciones entre Estados Unidos y la región. Los presidentes de América Latina, incluyendo a Lugo, se han unido en su demanda de no interferencia por parte de Washington.
"No se ven como parte del coto estratégico de Estados Unidos", dijo Shifter, del laboratorio ideológico de Washington.
Sin embargo, Shifter agregó que "las buenas noticias desde la perspectiva norteamericana es que estos gobiernos todavía quieren seguir relacionándose con Estados Unidos, aunque en términos diferentes".
A su vez, el gobierno de Bush ha, en cierto grado, desistido de proyectos impopulares y divisivos, como la zona de libre comercio de las Américas. Brasil y Paraguay estuvieron entre los países que rechazaron el plan, considerándolo injusto con los productores sudamericanos.
Del mismo modo que Lugo se ha cuidado de no atacar a Washington, también ha sido cuidadoso de no meterse con el presidente Chávez de Venezuela ni de elogiarlo excesivamente. Lugo -que ganó con el 41 por ciento de los votos, en comparación con el 31 por ciento de su principal rival, la candidata Blanca Ovelar del Partido Colorado- se vio obligado repetidas veces a negar vínculos con el presidente venezolano e insistió en que no tomaría partido por nadie en el actual enfriamiento de las relaciones entre Chávez y Estados Unidos.
Apurado para que definiera su postura, Lugo dijo que negociaría por una "posición intermedia" entre la izquierda de Chávez y Morales y la posición más moderada de Lula y Bachelet.
"Tenemos que hacer nuestro propia ruta hacia la integración y dejar de ser una isla entre gobiernos progresistas", dijo Lugo al diario español El País. "Hoy en América Latina no existen paradigmas comunes, unificados".
Durante la campaña muchas de las declaraciones de Lugo sobre política exterior se concentraron en los dos vecinos gigantes -Brasil y Argentina- antes que en Estados Unidos. El presidente electo ha prometido conseguir mejores acuerdos con ambos países sobre un par de proyectos hidroeléctricos conjuntos.
La elección de Lugo ha provocado más preocupación de la opinión pública en Brasil que en Estados Unidos, que tiene aquí pocas inversiones. Lula ha declarado firmemente que no está dispuesto a renegociar los términos de un importante tratado hidroeléctrico que Lugo dice que priva a Paraguay de cientos de millones de dólares al año.
"El tratado no cambiará", declaró Lula después de felicitar a Lugo por su victoria.
Aquí en Paraguay, un país de 6.6 millones de habitantes conocido durante décadas por su pobreza, contrabando y gobiernos de derecha, abundan las especulaciones sobre lo que hará el gobierno de Lugo en política exterior y otros aspectos.
"No sabemos si Lugo querrá acercarse a Hugo Chávez", dijo Hugo Estigarribia, senador del Partido Colorado, que ahora pertenecerá al bloque opositor.
Pero muchos paraguayos estaban eufóricos ante la perspectiva de librarse de un aparato de partido condenado por corrupto e incompetente. Miles de personas celebraron en las calles la victoria de Lugo.
"Tengo 59 años. Nací cuando el Partido Colorado estaba en el poder", dijo Eladio Casanova, un camarero en el centro de la ciudad. "Pero no quería morir con el Partido Colorado todavía en el poder".

patrick.mcdonnell@latimes.com
paul.richter@latimes.com

McDonnell informó desde Asunción; Richter desde Washington.

23 de abril de 2008
©los angeles times
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ecuador purga sus fuerzas armadas


Y se prepara para cerrar base militar norteamericana.
[Simón Romero] Manta, Ecuador. Irritado por los vínculos entre las agencias de inteligencia norteamericanas y oficiales ecuatorianos, el presidente Rafael Correa ordenó la remoción de altos mandos de las fuerzas armadas y continuar con los planes para expulsar a más de cien militares norteamericanos de la base aérea levantada en esta ciudad costera.
Correa -que este mes despidió a su ministro de defensa, al jefe de inteligencia del ejército y a los comandantes de la fuerza aérea y del ejército y a los jefes del estado mayor conjunto- dijo que los sistemas de inteligencia de Ecuador estaban "completamente infiltrados y sometidos a la CIA". Acusó a oficiales de alto rango de entregar datos de inteligencia a Colombia, el principal aliado del gobierno de Bush en América Latina.
Los despidos señalan la disponibilidad de Correa, un aliado del presidente Hugo Chávez de Venezuela, de hacer frente agresivamente a las fuerzas armadas ecuatorianas, un tradicional bastión de las elites económicas y políticas de este país de catorce millones de habitantes con una larga historia de golpes de estado. La decisión de Correa marca un claro rompimiento con sus predecesores, ilustrando su posición de que las instituciones ecuatorianas son suficientemente resistentes como para realizar esos cambios después de más de una década de trastornos políticos.
La medida también representa un claro reto para Estados Unidos. Durante casi una década la base aquí en Manta ha sido la avanzada militar norteamericana más prominente en América del Sur, y una importante faceta de la guerra de Estados Unidos contra el narcotráfico. Se realizan aquí al mes cerca de cien vuelos en el marco de la campaña antinarcóticos para vigilar el Pacífico en un elaborado juego del gato y el ratón con narcotraficantes con destino a Estados Unidos.
Pero muchos ecuatorianos rechazan la presencia norteamericana y lo que perciben como una amenaza a la soberanía del país, y Correa prometió, durante su campaña de 2006, cerrar la base.
De momento las fuerzas armadas de Ecuador, responsables del derrocamiento de tres presidentes en los últimos once años, se han inclinado ante la voluntad de Correa, un presidente de izquierda muy popular que ha tratado de ampliar el control del estado sobre el petróleo y la industria minera ecuatorianas, al mismo tiempo que desafía la autoridad de instituciones políticas como el Congreso de su país.
Sin embargo, aún persisten tensiones por su enfrentamiento con los generales, que surgieron después de que tropas colombianas atacaran el mes pasado un campamento rebelde colombiano en Ecuador. El ataque contra el grupo rebelde, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, de orientación marxista, provocó un conflicto entre, por un lado, Ecuador y Venezuela, un país aliado, y, por otro, Colombia. En el ataque perdieron la vida veintiséis personas, incluyendo a Franklin Aisalla, un operativo ecuatoriano del grupo conocido como las FARC.
La confrontación entre Ecuador y Colombia terminó en una cumbre en la República Dominicana, pero se reinició cuando se reveló que agentes de la inteligencia ecuatoriana habían estado siguiendo a Aisalla y que entregaron esa información a fuerzas colombianas y sus asesores militares norteamericanos.
La filtración se hizo evidente cuando se dieron a conocer en Colombia y Ecuador imágenes de video y fotografías que muestran a Aisalla con comandantes de las FARC.
"Yo, presidente de la república, me enteré de esas operaciones leyendo el diario", dijo el presidente Correa, visiblemente irritado, la semana pasada durante una entrevista en la capital, Quito, con corresponsales extranjeros. "Esto no lo podemos tolerar". Agregó que pensaba reestructuras las agencias de inteligencia para tener mayor control sobre ellas.
Para reprender a las fuerzas armadas, Correa nombró como ministro de Defensa a su secretario personal, Javier Ponce, que ha sido un declarado crítico de las fuerzas armadas en sus carreras previas como poeta y editorialista de algunos de los más importantes periódicos de Ecuador.
Esa decisión y otros despidos contrastan con las políticas conciliatorias de Correa con los militares después de que asumiera la presidencia el año pasado, lo que incluyó un aumento salarial para los soldados; un aumento del veinticinco por ciento del presupuesto militar para 2008, a 920 millones de dólares; y lucrativos contratos de construcción de una autopista para compañías controladas por oficiales de las fuerzas armadas.
A diferencia de las fuerzas armadas de la mayoría de los otros países latinoamericanos, los militares de Ecuador han conservado un importante poder económico desde que una junta militar devolviera el poder a un gobierno civil en los años setenta.
A través de consorcios las fuerzas armadas todavía controlan TAME, una de las aerolíneas más importantes de Ecuador, y empresas dedicadas a la fabricación de armas, la pesca de camarones, la construcción, textiles, el cultivo de flores y las industrias hidroeléctricas, haciendo de los militares uno de los grupos económicos más poderosos del país.
Correa no ha puesto en cuestión esos intereses económicos. Pero él y sus partidarios están haciendo esfuerzos para separar a los militares de su tradicional dependencia de Estados Unidos para su adiestramiento y asistencia y fortalecer los lazos con las fuerzas armadas de otros países sudamericanos.
El primer indicio de sus planes para modificar ese estado de cosas fue su promesa de poner fin a la presencia norteamericana en la base de Manta una vez que termine, en 2009, el contrato con Estados Unidos.
Este mes sus partidarios, en una asamblea convocada para proponer una nueva Constitución, retomaron la causa, aprobando una medida que va algo más lejos y en realidad transforman en ilegales las bases militares extranjeras en Ecuador tras el término del contrato. Considerando que la base norteamericana en Manta es la única operación militar extranjera en Ecuador, quedó claro que la medida era un golpe deliberado y bastante público contra Estados Unidos, que gastó más de sesenta millones de dólares en la construcción de las instalaciones aquí para los aeroplanos de espionaje Awacs y miembros de la tripulación.
El ‘puesto de avanzada de operaciones’, como se llama la base norteamericana, fue levantada en 1999 en un acuerdo de diez años con Ecuador después de que el Pentágono y el gobierno de Panamá no lograran ponerse de acuerdo sobre el uso de la Base Aérea Howard en Panamá. El acuerdo, negociado bajo condiciones económicas de extrema penuria por un presidente ecuatoriano que fue derrocado meses después, no otorga ninguna renta a Ecuador.
Correa se ha sentido molesto durante bastante tiempo con el acuerdo, pero el descontento de su gobierno se ha intensificado en las últimas semanas después de que se dieran a conocer informes de que la base de Manta ha sido utilizada para apoyar a personal militar norteamericano durante el bombardeo aéreo colombiano contra un campamento de las FARC. Oficiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos han negado esos informes.
"El único avión nuestro que estaba en el aire durante esa operación era un avión de cuatro hélices de la Guardia Costera que estaba a miles de kilómetros de ahí en el Pacífico", dijo el teniente coronel Robert Leonard, el oficial norteamericano al mando en Ecuador, en una entrevista en Manta, reconociendo sin embargo que el Pentágono ya estaba buscando una ubicación alternativa para la base en Ecuador.
Colombia y Perú son los países que se menciona más a menudo en relación con la nueva ubicación de los aviones de vigilancia norteamericanos, que monitorean a pequeños aeroplanos, lanchas rápidas y semisumergibles a seis mil kilómetros mar adentro en el Océano Pacífico, pero aún no se ha cerrado ningún acuerdo.
Entretanto, las afirmaciones de que las agencias de inteligencia norteamericanas estabab ejerciendo demasiada influencia en Ecuador ha despertado temores entre los críticos de Correa en Ecuador de que podría inclinarse hacia una orientación más radical similar a la postura de Chávez en Venezuela. Hasta el momento, Correa ha sido relativamente moderado.
Oficiales norteamericanos pasan por alto las tensiones con Correa cuando hablan públicamente.
"Las relaciones son completamente transparentes a través de canales oficiales y apropiados, y se basan en intereses mutuos", dijo el portavoz de la embajada norteamericana en Quito, Arnaldo Arbesú, sobre los lazos entre agentes de inteligencia norteamericanos y sus contrapartes ecuatorianos.
De momento, la última palabra sobre el asunto la tendrá Ponce, el arrugado poeta investido como el nuevo ministro de Defensa de Correa.
En una entrevista en Quito, Ponce, 59, mencionó a los gobiernos de izquierda moderados de Brasil y Chile como socios potenciales de una mayor cooperación militar, sugiriendo sutilmente una reluctancia a depender demasiado de la ayuda venezolana, como han hecho países como Bolivia. Pero fue claro en cuanto a depender menos de Estados Unidos.
"Tenemos que dejar de depender demasiado de las relaciones militares con Estados Unidos y con el presidente Bush, ya que muestra poco respeto por las fronteras nacionales o la soberanía", dijo Ponce. "El contagio ideológico es el mayor riesgo de estar demasiado cerca de un aliado como ese".

23 de abril de 2008
©new york times
cc traducción mQh
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