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socialismo de libre mercado


[Monte Reel] Pragmático chileno adopta diferente versión del socialismo. Popular presidente combina la economía de libre mercado con programa de bienestar social.
Coquimbo, Chile. Caminando por un camino de tierra en esta norteña ciudad costera la semana pasada, el presidente Lagos fue acompañado por una pequeña orquesta encaramada a una plataforma de madera terciada. Al doblar la esquina, se encontró con otro conjunto de violoncelistas y violinistas, tocando lo suficientemente alto como para superar al primero.
Al día siguiente, Lagos paró en la ciudad de La Serena, donde visitó una escuela experimental de música que lleva el nombre de un profesor asesinado durante el golpe militar de 1973. Mientras las imágenes proyectadas del hombre pestañeaban en la pared, una banda de estudiantes se encargaba de la melancólica banda sonora. Minutos después, otra orquesta estudiantil rompía a tocar el tema de ‘La guerra de las galaxias'.
Todo era un teatro político, como las multitudes ondeando banderas y la gigantesca tarta que saludó a Lagos en su gira de dos días para celebrar el quinto aniversario y último año de su presidencia. Pero era fácil que aumentara el entusiasmo, a juzgar por los sondeos de opinión que muestran que Lagos cuenta con la aprobación de casi un 60 por ciento -una curva ascendente virtualmente sin par entre presidentes de la región.
Para Lagos, esa música es la materia del legado.
"Ahora tenemos más de 160 orquestas en Chile", dijo a los estudiantes de la escuela estatal, "en comparación con las 10 que había al final de la dictadura de 15 años".
Aunque Lagos, 67, es el primer presidente socialistas de Chile después de que Salvador Allende fuera derrocado por las fuerzas armadas hace 32 años, su mandato se ha caracterizado por un realista pragmatismo. Como economista, sus discursos están más salpicados de estadísticas que de frases llamativas, y sus opiniones son totalmente diferentes a las posturas populistas, a veces anti-norteamericanas, que están siendo revividas por una nueva generación de políticos latinoamericanos.
"Si tienes una democracia llena de demagogos, a largo plazo será imposible satisfacer las expectativas de la gente", dijo Lagos en una entrevista durante su gira. "Y cuando tienes gente descontenta, se puede esperar cualquier resultado, pero lo más probable es que no sea un resultado democrático".
Al principio, Lagos era visto como el heredero natural de Allende, y su gobierno estaba cargado de símbolos políticos. Después de su segunda victoria electoral en 2000, alborozadas multitudes marcharon a través de Santiago, pidiendo castigos merecidos: acciones judiciales contra el ex dictador, el general Augusto Pinochet por violaciones de derechos humanos, y la reinstalación de los principios políticos de Allende.
La primera demanda ha sido satisfecha. Pinochet, 89, ha sido procesado, devuelto a la fuerza a Chile desde su exilio en Londres y acusado de varios cargos de asesinato y tortura; incluso si no termina en la cárcel, es probable que muera en la ignominia. Algunos de sus antiguos jefes militares están tras las rejas, y se ha publicado un extenso informe que documenta miles de casos de abusos militares.
Pero la versión del socialismo de Allende no ha sido revivida. En lugar de eso, Lagos ha tejido una combinación de economía de libre mercado con políticas de bienestar social, buscando un balance que cree que aliviará el peso de la pobreza al mismo tiempo que impulsa a Chile en la economía global.
Hay considerable ironía en este giro de los acontecimientos. Cuando ocurrió el golpe en 1973, Lagos se preparaba para ser embajador en Moscú. Pero después de pasar parte de los años de Pinochet en el exilio y de servir como ministro de gabinete de dos gobiernos centristas encabezados por la Democracia Cristiana en los años noventa, Lagos ahora rara vez destaca su relación con Allende.
La semana pasada, durante discursos en una serie de pequeñas ciudades, Lagos reconoció que la era de Allende era en el mejor de los casos algo tangencial.
"Eso era hace 30 años", dijo. "El mundo ha cambiado mucho. Entonces, todo el mundo seguía el guión de la Guerra Fría, y ahora todo es diferente. Estamos tratando de alcanzar algunos de los mismos resultados que Allende, pero las herramientas e instrumentos para alcanzarlos son muy diferentes".
Igualmente, Lagos se muestra reluctante a dar crédito al represivo régimen de Pinochet por introducir draconianas medidas de libre mercado que llevaron poco a poco a un publicitado auge económico. En lugar de eso, enfatiza la necesidad de combinar la eficiencia capitalista con la compasión social. Durante su gira, visitó varios proyectos que dijo que definían este enfoque equilibrado hacia el desarrollo.
En un nuevo centro médico para pobres, Lagos explicó que del mismo modo que el mercado solo nunca lograría la construcción de un servicio semejante, el gobierno no podría tampoco lograrlo sin la ayuda de una economía vibrante. En un país como Chile, que depende del comercio en el 80 por ciento de su economía, separar las dos cosas sería suicida, sugirió.
Pero a pesar del extraordinario progreso económico de Chile, algunos de los problemas que encontró Lagos en 2000, todavía siguen ahí. La disparidad de ingresos entre ricos y pobres es igual de amplia que cuando asumió el cargo, y la deficiente movilidad social es considerada el peor problema del país. Mientras Santiago se jacta de decenas de brillantes y nuevos edificios de oficinas, el paisaje que saludó a Lagos esta semana incluían escenas de pobreza rural -tejados de lata, caminos de tierra y polvorientos mineros caminando hacia el trabajo.
Lagos no será capaz de ocuparse de esos problemas después de su mandato. La constitución chilena no permite dos términos consecutivos.
"Por supuesto que hay sueños rotos", dijo Ricardo Núñez, senador del Partido Socialista que alguna vez compartió los ideales de Allende de una revolución socialista democrática. "Por supuesto que nos habría gustado un sistema económico alejado del sistema neo-liberal que tenemos hoy".
Mientras las cautelosas políticas económicas de Lagos han desilusionado a algunos en la izquierda chilena, sus posiciones sociales han entregado blancos de descontento para la derecha. La iglesia católica es una parte importante de la política chilena, y Lagos -que se ha casado dos veces y no es abiertamente religioso- ha causado la indignación de algunos en la iglesia con sus políticas liberales, incluyendo la legalización del divorcio el año pasado.
Pero a través de todo la gama política interna, Lagos ha ganado elogios por hacer frente al gobierno de Bush. En 2003, cuando Chile formaba parte del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, votó contra la guerra en Iraq.
En noviembre pasado, durante una cumbre de presidentes del Asia-Pacífico en Santiago, Lagos se opuso cuando la comitiva de seguridad de Bush pidió que todos los invitados a un elaborado banquete oficial pasaran por detectores de metales. Considerándolo un insulto, Lagos canceló el banquete. La opinión pública chilena estaba encantada.
Fue un delicado acto de equilibrio, dicen analistas. En la esfera internacional, Lagos es visto como un socio económico que se atiene a las reglas del libre mercado. En casa, es visto como un protector de los intereses de su país.
Algunos partidarios y analistas han sugerido que Lagos podría servir de modelo para líderes latinoamericanos más jóvenes que hacen frente a similares imperativos. También ha habido sugerencias de que se transforme en un mediador político regional y asesor cuando deje el cargo el próximo año.
Pero parece sentirse bien manteniéndose ligeramente aparte.
"Brasil, México, Argentina -ellos pueden asumir funciones de liderazgo", objetó durante una parada en su gira. "Nosotros somos un país pequeño".

20 de marzo de 2005
26 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh

mártir de el salvador


[Richard Higgins] En 1980, el fundador del gobernante partido de extrema derecha, d'Aubuisson, mandó a matar al arzobispo Romero.
En San Salvador, hace 25 años esta semana, un lunes a las 6:45 de la tarde, un hombre solo en la parte de atrás de una pequeña capilla disparó con un potente rifle contra el sacerdote de 62 años cuando este levantaba sus brazos sobre el altar. El arzobispo Óscar Romero cayó muerto al piso de mármol, sus vestiduras empapadas en sangre.
Primado de la iglesia católica salvadoreña de 1977 a 1980, Romero fue asesinado porque apoyaba el derecho de los salvadoreños pobres a derechos iguales en su propia sociedad, y trató de poner fin al uso de la represión y la violencia que los impedían.
El último cuarto de siglo no ha sido amable con el más amplio movimiento de teología de la liberación que Romero encontraba inspirador. Pero su estrella sigue brillando. Para liberales, cristianos, defensores de los derechos humanos y partidarios de la paz en todo el mundo, se ha transformado en una figura de dimensiones simbólicas, incluso míticas.
Romero es recordado como alguien que buscó y logró algunos cambios no a través de un programa elitista, de teoría social, odio de los ricos o rabia frente a la injusticia. Más bien, propagaba la fundamental verdad de que el aprecio y amor de los otros se encuentra en los fundamentos de la justicia. Era esa rara persona en una posición de poder, que buscaba hacer descender a los de arriba, y subir a los de abajo.
Romero triunfó en su fracaso. Su asesinato fue una mutiladora, incluso humillante pérdida para sus partidarios en 1980. Ser asesinado mientras decía la misa fue un desconcertante signo de exclamación. Para su consternación, el asesinato hizo recrudecer la guerra civil de 12 años en El Salvador.
Sin embargo, lo que los dolientes no vieron fue que era en realidad demasiado tarde para terminar su trabajo. Romero ya había plantado las semillas de la esperanza en incontables más. Cuando las partes en conflicto en El Salvador firmaron la paz en 1992, tantos partidarios del acuerdo mencionaron el legado de Romero que incluso los cínicos debieron pensar en una observación del arzobispo a principios de 1980, de que si era asesinado, volvería a surgir en el pueblo salvadoreño.
La vida de Romero estuvo empapada de ironía. Aunque era agradable y bienhablado, al principio no era un fanático, ni política ni teológicamente. Era considerado un soso y leal miembro de la jerarquía salvadoreña y, tras ser nombrado arzobispo, se esperaba que continuara sus posturas conservadoras -bendiciendo helicópteros.
Pero a medida que colegas sacerdotes, amigos y otros eran asesinados y Romero consolaba a los dolientes y escuchaba a los testigos, sus compañías le hicieron cambiar. Lo llevó a hacer cosas escandalosas. Dio a conocer los nombres [de asesinos] en el sermón semanal que emitía por radio nacional. Pidió a Jimmy Carter que suspendiera la ayuda militar norteamericana. Se acercaba directamente a jefes militares y llamaba directamente a los soldados implicados en la violencia, para decirles: Te ruego, te suplico, te ordeno, depón las armas. "En el nombre de Dios, parad la represión".
Pero no pudo poner fin a la violencia, que no sólo se llevó su vida, sino también estropeó sus funerales. En la multitud que atiborró la Catedral Metropolitana ese día, murieron 30 personas al explotar una bomba y en la subsecuente estampida.
Todo esto se sabe. En otoño pasado, un juez federal de California confirmó lo que se sospechaba. En un fallo de un juicio con una ley de 1789, el tribunal estadounidense concluyó que un oficial jubilado de las fuerzas armadas salvadoreñas, Álvaro Rafael Saravia, planeó el asesinato y era imputable por daños y perjuicios. Saravia, que vive en Modesto, era uno de los ayudantes de Roberto D'Aubuisson, el fundador del gobernante partido de la extrema derecha salvadoreña.
El legado de Romero puede afligir a la gente que uno esperaría que estuviera reconfortado por él, como los dignatarios de la iglesia católica en El Salvador y Roma. Esa es quizás la marca de un profeta.
Hace tres años en una ceremonia que conmemoraba el asesinato de Romero, el actual arzobispo de San Salvador dijo que mientras el caso había sido "horroroso y sacrílego", Romero había tenido la fortuna "de morir del mejor modo en que puede hacerlo un sacerdote, en el altar".
La observación del arzobispo Fernando Saenz parece menos extraña a la luz de la purga de sacerdotes liberales y prácticas católicas liberales que ha encabezado desde que fuera elegido en 1995 para suceder a Romero. En realidad, la iglesia católica ha tenido algún éxito en controlar el legado de Romero y atraer a jóvenes católicos.
Pero la historia sugiere que todo esfuerzo por disminuir su influencia o poner fin a su trabajo, gozará de corta vida. La observación de Romero semanas antes de su muerte, de que su espíritu surgiría en el pueblo salvadoreño, pareció atrevida a mucha gente en esa época. Sin embargo, lo contrario puede ser verdad: que Romero, al señalar a gente en su país, en realidad subestimó lo extendido que estaría su espíritu.

Richard Higgins es escritor y editor. Es el co-editor de ‘Taking Faith Seriously'.

25 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh

fantasmas de juan rulfo


[Andrés Gómez Bravo] Juan Ascencio, amigo y ex abogado del escritor, publica ‘Un extraño en la Tierra',, una reveladora biografía del narrador mexicano. Hace 50 años aparecía en México Pedro Páramo, una novela de muertos que cambiaría la narrativa latinoamericana. Mientras la obra ganaba resonancia, su autor lidiaba con la depresión, los enemigos literarios y un alcoholismo que combatió con electroshock.
Juan Nepuceno, el hacendado del pueblo, sabía que el vaquero Guadalupe Nava quería matarlo. Años atrás, Juan Nepuceno lo había azotado públicamente por llevar animales a pastar a sus tierras, y el vaquero -entonces un niño- prometió vengarse. Cuando Guadalupe Nava tenía 17 años, el hacendado resolvió que era hora de sacarlo del camino, antes de que concretara la amenaza. El dos de junio de 1923 fue a buscarlo a la taberna donde solía beber y, acompañado de un mozo, lo llevó hasta un lejano arroyo. Pero Guadalupe, envalentonado con el mezcal, fue más rápido y concretó su venganza.
"Han matado a tu padre", le diría luego la viuda a su hijo Juan, de seis años, que sería universalmente conocido como Juan Rulfo.
El sangriento episodio dejará una huella indeleble en el futuro narrador y animará secretamente la escritura de ‘Pedro Páramo', su obra cumbre, una novela de ánimas y muertos que cumple medio siglo. Así lo cuenta Juan Ascencio, ex abogado y amigo del escritor, quien publica ‘Un extraño en la Tierra, biografía no autorizada de Juan Rulfo'.
Fruto de largas conversaciones y de una investigación de 20 años, el libro ilumina los mitos en torno a Rulfo, que él mismo se encargó de divulgar. Este fue uno de los principales obstáculos que enfrentó el autor: los ‘cuentos' que el propio escritor había repartido.
"Fantaseaba mucho, le gustaba modificar la realidad. A cada paso contaba fábulas que no correspondían a la realidad. Hubo datos que me costó años verificar", dice Ascencio desde Ciudad de México.
El libro reconstruye la vida del escritor mexicano más influyente del siglo XX, desde los orígenes de su familia hasta su muerte, en 1986, y explora tanto en su genialidad como en sus zonas oscuras.

¿Y a Ti Quién Te Mató, Madre?
Hijo de Juan Nepuceno Pérez Rulfo y María Vizcaíno Arias, el escritor nació en Sayula, el 16 de mayo de 1917. El asesinato del padre cambió su vida para siempre. De hecho, Rulfo casi no hablaba de ello y, cuando lo hacía, contaba que lo mataron por dos pesos.
Ascencio reconstruye el episodio y subraya la influencia que tendría en su obra: "Fue durísimo. En su cuento ‘Diles que no me maten', el más autobiográfico que escribió, el asesino se llama Juvencio Nava. Le quita el nombre de Guadalupe y se lo pone al asesinado, Guadalupe Terreros. Y después, en Pedro Páramo, la descripción de la muerte de Miguel Páramo (el hijo del cacique), los tiros que recibió, cómo se le salieron los ojos, es la descripción de la muerte de Juan Nepuceno. Y luego cómo quedó la madre de Rulfo, enloquecida, es Susana San Juan pensando en su amor asesinado".
"Han matado a tu padre" es una frase que también aparece en ‘Pedro Páramo'. En la novela, el hijo replica: "¿Y a ti quién te mató, madre?". Para Ascencio, ése es el reclamo de Rulfo a su progenitora.

El Padre Rentería
Ante el duelo permanente de la madre, la abuela decide enviar a los hijos a un orfanato de Guadalajara. Cuatro años después, de visita en su casa, Rulfo se entera de que mamá ha terminado de morir.
Esas pérdidas, más la soledad del orfelinato, dan forma a su personalidad depresiva. De la escuela para huérfanos pasa al seminario y luego a la tutela de su tío, el coronel anticlerical David Pérez Rulfo. "Eso le generó una fuerte contradicción. Venía de 'Viva Cristo Rey' y pasó a 'mueran los curas'. Esa crisis la resuelve en la novela: en el enfrentamiento entre el padre Rentería y Pedro Páramo", dice el biógrafo.
El manuscrito original tenía 350 páginas; Rulfo lo dejó en 180. Cambió el título sucesivamente de ‘Los desiertos de la Tierra' a ‘Los temporales' y ‘Los murmullos', antes de dar con ‘Pedro Páramo'. Publicada el 19 de marzo de 1955, a dos años de su libro de cuentos ‘El llano en llamas', la novela tuvo una fría recepción crítica y vendió mil copias en cuatro años.

El Escritor Alcohólico
El tiempo y la excelente acogida internacional acabarían por situar a Pedro Páramo como "una obra insuperable en la novelística mexivana", según Carlos Fuentes.
Paralelamente al reconocimiento, Rulfo enfrentaba su gran demonio. La adicción al alcohol le creó problemas con sus amigos y particularmente con su esposa, Clara, quien lo encerraba con llave para que no siguiera bebiendo.
Su alcoholismo se volvió intolerable para la familia y a fines de 1962, según revela Juan Ascencio, Rulfo ingresó al Sanatario La Foresta de Guadalajara, donde recibió tratamiento de electroshock.
De esa experiencia saldría el libro de cuentos ‘Días sin Foresta', que destruyó tras corregir por años.

Rivales y Enemigos
Por su carácter, Rulfo tenía facilidad para hacerse enemigos. Uno de ellos era Octavio Paz, el "dictador de la cultura mexicana". Rulfo no toleraba a Paz y viceversa. En la enemistad jugaron factores literarios, políticos y de ego. "Una vez vi a Rulfo muy preocupado por varios días -cuenta Ascencio-. Luego me explicó qué le pasaba: le pidieron sus libros para una exposición en Alemania. También iban a exponer los de Paz. Y él pensó que con sus dos libros iba a quedar muy desmejorado. Entonces decidió mandar sus traducciones, que eran más de 50. 'Ya le gané', me dijo".
Otro de sus enemigos era Camilo José Cela. En 1985, ya enfermo de cáncer, Rulfo era favorito para el Premio Cervantes, pero "Cela se opuso", según él. El premio fue para Gonzalo Torrente Ballester, "que en su casa lo conocen, pero Cela lo maneja", dijo desde su cama. Rulfo partiría al mundo de los muertos el 7 de enero de 1986.

22 de marzo de 2005
©tercera

temor a la justicia en haití


[Carol J. Williams] El juicio de ex líderes acusados de asesinatos políticos se pospone por temor a que los parientes de las víctimas ataquen a los acusados.
St. Marc, Haití. La maleza ha vuelto a crecer entre los escombros de su casa y el polvo descolora las chamuscadas ruinas, pero la sed de justicia de Fetiere Louidort no ha disminuido desde el año en que fuerzas especiales vestidas de negro abrieron fuego contra opositores locales de Jean-Bertrand Aristide en los últimos días de su presidencia.
La última ciudad importante entre las avanzadas de los rebeldes y la capital, St. Marc estaba a punto de caer y dejar sin protección al gobierno de Aristide en Puerto Príncipe cuando el 11 de febrero de 2004 aparecieron unos helicópteros con pistoleros. Vecinos, misioneros y activistas de derechos humanos dicen que al menos 50 personas murieron en el ataque, pero esa cifra no puede ser confirmada.
"Incendiaron mi casa y la usaron como horno para quemar los cuerpos de los muertos", dijo Louidort.
Más de un año después, dos importantes antiguos funcionarios de gobierno y un político de la localidad serán enjuiciados aquí por su supuesto papel en los asesinatos.
Pero el ex primer ministro, Yvon Nepture, y el ex ministro del Interior, Jocelerme Privert, no han sido citados debido a que la rabia sigue tan intensa que las autoridades temen que amigos y parientes de las víctimas ataquen a los acusados.
Cuando un partidario de Aristide que participó supuestamente en los asesinatos volvió a St. Marc hace un mes a buscar una reconciliación, dijo el misionero Terry Snow, fue decapitado, desmembrado y partes de su cuerpo arrastrado por las calles en una orgía de jubilosa venganza.
"Es la justicia haitiana. Están pagando por sus crímenes, aunque no a través de tribunales", dijo Snow sobre ese linchamiento y otros juicios sumarios implementados más tarde en las calles. Durante la matanza del año pasado, Snow dio refugio a rivales de Aristide que eran perseguidos.
La justicia de los vigilantes que siguió el vuelo al exilio de Aristide el 29 de febrero de 2004 ayudó a fomentar la turbia inseguridad que domina hoy a la mayoría de las ciudades haitianas.
Aunque los pistoleros, que se cree son leales a Aristide, son acusados de gran parte de la violencia que asola los barrios bajos de Puerto Príncipe, agentes de policía renegados y soldados desmovilizados del ejército haitiano que participaron en la rebelión del año pasado todavía recorren la capital con sus armas prestas. Una investigación de la Coalición Nacional por los Derechos de Haití documentó al menos 403 muertes causadas por la violencia de las bandas desde el 30 de septiembre, muchos de ellos transeúntes sorprendidos en fuegos cruzados.
El riesgo de que una turba de linchamiento ataque a los acusados de organizar la matanza de St. Marc ha retrasado el inicio de los trámites judiciales contra Neptune, Privert y Amadeus Mayette, un antiguo diputado del Partido Lavalas. Mayette ha sido acusado por muchos vecinos de la ciudad de coordinar a los militantes de Lavalas y las fuerzas de seguridad enviadas por helicóptero, supuestamente bajo autoridad de Privert y por órdenes de Neptune.
"Es necesario calmar el clima social y castigar a los culpables", dijo el mayor Carmeleau Etienne.
"Estos juicios son muy importantes para curar las heridas y aplacar los ánimos", dijo Jeancrede Jeanty, el mayor del Estado Mayor. "Pero necesitamos seguridad. Si no es lo suficientemente buena, la gente se volverá loca. Ven a los acusados como si el mismo diablo viniera a la ciudad".
Neptune ha pedido un cambio de localidad, pero la Corte Suprema haitiana resolvió en enero que los acusados deben ser enjuiciados en el lugar del ataque.
Desde su celda en la húmeda penitenciaría nacional en el centro de Puerto Príncipe, Neptune negó toda participación en la matanza de St. Marc y calificó las acusaciones de ser una "persecución motivada políticamente".
"La orden de detención decía que he organizado y participado en la llamada masacre de St. Marc. Yo estuve ahí dos días antes. Pero mi visita no tenía nada que ver con las bandas rivales que han estado luchando unas contra otras en los últimos tres años", dijo Neptune. "Mi presencia en St. Marc tenía que ver con asegurarme de que la policía recuperara el control de la zona".
Pensando en el poder del rumor y de las sospechas para convencer a muchos haitianos que su sed de venganza es justificada, algunos aquí insisten en que Neptune tripulaba uno de los helicópteros que abrió fuego contra un vecindario al principio del asalto de dos días. Arquitecto e intelectual que retornó a Haití en 1994 después de pasar 28 años en Estados Unidos, de Neptune no se sabía que estuviera directamente involucrado en operaciones policiales o de seguridad durante su mandato.
"Todos vimos a Neptune en el helicóptero. De ahí marcharon al cuartel de la policía", dijo James Dorcelus, que trabaja en el ministerio de Hacienda. "Para mí, es evidente que su visita estaba relacionada con el inicio de la masacre".
John Valery Servil perdió a su esposa y al más joven de sus seis hijos cuando la casa donde alojaban fue incendiada durante el ataque.
"Este no será un juicio justo. No hay justicia para la gente pobre de Haití. Aquí, es un asunto de dinero", dijo Servil, pronosticando que las autoridades judiciales serán sobornadas en Puerto Príncipe para que los acusados queden en libertad.
Leslie Jules, el fiscal de distrito de St. Marc, se opuso a los intentos de la defensa de trasladar el juicio para seguridad de los acusados. Dijo que tenía confianza en que se podía formar un jurado objetivo y realizar un juicio justo.
"El objetivo último no es calmar a la gente, sino hacer justicia", dijo, mientras docenas de personas gritaban frente al tribunal que los acusados fueran colgados.
Activistas de derechos humanos en la capital acusan al gobierno interino del primer ministro Gerard Latortue y a la inefectiva misión de paz de Naciones Unidas por la persistente inseguridad y venganzas a través del país.
"El gobierno no proporciona a la policía ni a los tribunales los medios para hacer sus trabajos", dijo Pierre Esperance, director de la Coalición Nacional para los Derechos de Haití.
Hizo sus críticas más duras contra las fuerzas de Naciones Unidas, observando que las tropas, predominantemente sudamericanas, y los cientos de vehículos blindados desplegados con ellos eran rara vez vistas en las cada vez más numerosas zonas peligrosas de la capital.
No había ningún soldado de Naciones Unidas en la penitenciaría nacional el 19 de febrero cuando pistoleros armados liberaron a decenas de sus compinches y, según se dice, trataron de matar a Privert y a Neptune, dijo una fuente de Naciones Unidas. Los acusados fueron salvador por los guardias, que los trasladaron a un lugar seguro.
En St. Marc, la rabia contra Privert y Neptune todavía arde. Más allá de las calcinadas ruinas de la casa de Louidort cuelga un lienzo diciendo en creole que los autores de la masacre no serán ni olvidados ni perdonados. "Puedes olvidar el golpe, pero las cicatrices te lo recordarán siempre", dice el lienzo, un tema principal de una población que exige y entorpece a la vez la labor de la justicia.
"Leslie Jules está haciendo todo lo que está en su poder para que se realice un juicio justo y rápido. Pero lo esencial es que la gente de Haití no verá nunca la justicia y por esa razón pasan tiempos difíciles a la hora de perdonar", dijo Snow, que ha sido misionero aquí desde 1991.
"Aquí no habrá justicia porque tendría que comenzar en el corazón".

22 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

pobres jubilados chilenos


[Indira A.R. Lakshmanan] Las pensiones privadas no proporcionan una red de seguridad.
Santiago, Chile. Irma Moya Benech ha trabajado durante cuarenta años en hospitales públicos cuidando de enfermos y ancianos, y ahora que es ambas cosas, dice que el estado no se está ocupando de ella.
Pasados ya cinco años la edad legal de jubilación de las mujeres en Chile, Moya, 65, sigue trabajando como técnica médico para pacientes con sida, tuberculosis y otras enfermedades infecciosas, aunque su sistema inmunológico está debilitado por la radioterapia de su cáncer a los pechos. Necesita desesperadamente jubilar, pero no puede, dijo, porque su pensión privada sería menos del 30 por ciento de su salario mensual de 1.738 dólares. Ya no podría pagar los seguros médicos de calidad para cubrir los costes de la quimioterapia y recetas.
Su marido de 71 años, que padece de leucemia, todavía trabaja como contador en la Universidad de Santiago, porque su pensión sería sólo un 20 por ciento de su salario mensual de 2.127 dólares.
"Creo que hemos cumplido con nuestro deber y debería permitírsenos descansar después de haber trabajado durante 40 años", dijo Moya, las lágrimas cayendo por sus mejillas.
En una época en que el presidente Bush ha hecho de la revisión de la Seguridad Social un objetivo central de su segundo mandato, él y otros partidarios de la privatización se han referido a Chile, el primero en privatizar las pensiones en 1981, como un modelo.
Al transformar su sistema, este país de 16 millones de personas esquivó una ominosa deuda de pensiones debidas a su población mayor y dio un impulso a los mercados domésticos de capitales, contribuyendo a altas tasas de crecimiento y la reducción a la mitad de la pobreza en el que ha sido unos de los países más afluentes de América Latina. Para chilenos con empleo fijo que canalizan consistentemente el 10 por ciento de sus salarios en cuentas de jubilación privadas, como exige la ley -y preferiblemente agregan más cotizaciones libres de impuestos-, las pensiones pueden llegar a ser un 70 por ciento de sus salarios, proporcionando un confortable estándar de vida a los jubilados, de acuerdo a cálculos de la asociación de gestores de fondos de pensión.
Pero lo que los partidarios del modelo chileno no han publicitado es que para los trabajadores pobres, temporales e itinerantes, e incluso para una gran parte de la clase media misma y de los independientes, el sistema privado ha demostrado ser inadecuado, en gran parte porque esos trabajadores no pueden cotizar lo suficiente a sus cuentas privadas. Más del 17 por ciento de los chilenos de 65 y más siguen trabajando porque sus pensiones son insuficientes, según un estudio encargado por el gobierno.
Basándose en la experiencia de Chile -y de más de 20 países, la mayoría de ellos en América Latina y Europa del Este que siguieron su ejemplo privatizando parte o todos sus sistemas de pensiones-, una de las conclusiones del informe del Banco Mundial es que el gobierno tendrá que jugar un papel en cualquier sistema de pensión reformado que lo que sugieren los partidarios de la privatización. Las cuentas privadas pueden ser un pilar del sistema de Seguridad Social, pero el estado deberá proporcionar una red de seguridad.
"Los ‘Años Dorados' no existen para ellos", dijo Yasmir Farina, de la asociación que encabeza de 157.000 jubilados de la administración pública que están presionando al gobierno para que cubra el déficit de sus pensiones privadas y lo que deberían recibir según el viejo sistema público.
Pasarán otros 20 años antes de que jubile la primera generación de trabajadores chilenos que hicieron sus carreras en el sistema de jubilación privado, y quizás sólo entonces se pueda juzgar verdaderamente a la privatización. Pero desde fines de los años noventa ha surgido un debate sobre cómo reformar el sistema para que sea mejor para todo el mundo.
En dos décadas, los fondos de pensión gestionados privadamente en Chile, cuyos capitales combinados llegan a los 60 billones de dólares, han dado beneficios anuales impresionantes. Pero recientes estudios independientes y de gobierno han concluido que cerca de la mitad de los 7 millones de inscritos corrientes no está cotizando los 20 años necesarios para obtener la pensión mínima: Se transformarán en cargas para el estado o simplemente caerán entre las grietas.
Otras aparentes deficiencias de la experiencia chilena, desde las tarifas de la gestión financiera que los críticos dicen que son muy altas, hasta los altos costes de transición, ofrecen lecciones a cualquiera que quiera adaptar el modelo a Estados Unidos.
Los críticos observan que el gobierno militar que impuso el sistema privatizado por consejos de economistas del libre mercado -y sin los obstáculos de una oposición política-, conservó a los miembros de las fuerzas armadas cubiertos por el viejo sistema financiado con impuestos, donde siguen hasta hoy. Y lejos de liberarse de su obligación fiscal, 24 años después el estado paga un asombroso 30 por ciento de su presupuesto anual en pensiones -lo mismo que gasta en salud y educación juntos.
"Es una ficción decir que la transición no cuesta nada", dijo Ricardo Solari, ministro del Trabajo y Seguridad Social.
Esos dólares de los contribuyentes se destinan a los jubilados todavía cubiertos por el viejo sistema, a bonos de compensación para los empleados que abandonaron el viejo sistema y para trabajadores cuyas cuentas privadas no han acumulado lo suficiente después de 20 años para generar la "pensión mínima" de 150 dólares al mes, casi dos tercios del salario mínimo chileno. Chile también paga pensiones de asistencia de 50 dólares mensuales a ancianos indigentes. Pero muchos más que pertenecen a la clase media, pero cuyos empleadores erraron al calcular sus cotizaciones -como Moya- han sido obligados a trabajar más allá de la edad de jubilación para mantener un modo de vida decente o simplemente sobrevivir.
Willy Contreras, un asesor financiero de uno de los fondos de pensión privados más grandes, atribuye las pensiones bajas a los salarios bajos. "Si tu salario es bajo, no hay sistema que te pueda ayudar a jubilarte decentemente".
El reto, dijo Solari, "es idear un verdadero sistema de seguridad social que permita que la gente financie su propia jubilación, al mismo tiempo que se ocupe de los que no pueden".
La propuesta de Bush permitiría que los trabajadores de menos de 55 años de edad destinen un 4 por ciento de sus impuestos al salario de la Seguridad Social a cuentas individuales, pero no ha sugerido de que las cuentas privadas remplacen al sistema público.
En contraste, incluso los trabajadores chilenos de edad mediana que estaban inscritos en el viejo sistema en 1981 fueron alentados enfáticamente a asociarse al nuevo sistema. Los trabajadores fueron compensados con bonos basados en sus salarios de 1978, 1979 y 1980, tres años durante los cuales los salarios chilenos estuvieron severamente deprimidos.
Los trabajadores asalariados que se integraron a la fuerza de trabajo en 1981 o más tarde, 10 por ciento de sus salarios se destinan por ley en fondos de pensión privados y un 2.4 por ciento adicional se destina a gerentes de fondos de comisiones y seguros. Los empleadores no contribuyen nada. (En Estados Unidos, los trabajadores contribuyen un 6.2 por ciento de sus salarios a la Seguridad Social, que es igualada por los empleadores). Los independientes y los trabajadores informales -desde negocios hasta taxistas- no están obligados a integrarse al sistema chileno, y menos de un 3 por ciento lo hace, sea porque no pueden reducir sus ingresos mensuales o por ignorancia.
Con un tercio de los trabajadores chilenos auto-empleados, y muchos más entrando y saliendo de trabajos temporales, "más de la mitad de la fuerza de trabajo contribuye menos de cuatro meses en un año" a sus pensiones, de acuerdo a un análisis de Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo.
Guillermo Arthur Errázuriz, presidente de la asociación de Administradores de Fondos de Pensión, dice que "de los que no pagan debe responsabilizarse el estado. Esa no es nuestra responsabilidad. No podemos criticar a este sistema preguntando por qué no pago a la gente pobre que no cotiza".
Para los que cotizan, los fondos privados han entregado altas tasas de retorno, un promedio de 10.3 por ciento al año, dijo Arthur Errázuriz, ministro del Trabajo y Seguridad Social durante el régimen militar. Deduciendo las comisiones de los gerentes de fondos, el beneficio real de los depósitos netos fue de 6.3 por ciento, de acuerdo al economista Manuel Riesco, autor del estudio del Centro de Desarrollo Alternativo.
Los seis fondos de pensión de Chile, cuyos miembros de los consejos de administración incluyen al menos a 17 miembros de gabinete del antiguo régimen militar que impuso el sistema, de acuerdo a Riesco, se han transformado en una de las industrias más rentables de Chile, entrenado un retorno más alto en acciones que las más grandes utilidades de Chile.
Arthur Errázuriz dijo que los críticos que dicen que los fondos de pensión cobran tarifas exorbitantes están mal informados; las comisiones se han reducido y ahora constituyen el 0.6 por ciento de los fondos totales bajo gestión, menos que la mayoría de los mercados de capitales de Estados Unidos, dijo. Juan Yermo, un antiguo investigador de pensiones del Banco Mundial, pone en duda la cifra, diciendo que las tarifas constituyen el 1.2 por ciento de los capitales.
Arthur Errázuriz también afirma que un tercio del crecimiento económico que gozó Chile durante 1985 y 1994 fue un producto secundario de la infusión de fondos de pensión privados en el mercado de capitales, un auge económico que hizo subir los salarios.
Eso es poco consuelo para los trabajadores, que dicen que 20 por ciento de lo que se deduce ahora de sus salarios cada mes se utiliza en pagar tarifas y seguros y no termina en sus cuentas. Cinco de los seis fondos de pensión tienen costes mensuales fijos, dijo Solari, que quiere eliminar esas tarifas.
Uno de los argumentos de Bush para privatizar las pensiones es relacionar recompensas con contribuciones. Guillermo Larraín, el regulador del gobierno que supervisa el sistema chileno, concuerda en que los sistemas de pay-as-you-go [sobre la marcha] son injustos, porque la gente no gana más por trabajar más tiempo. Pero sugiere que el híbrido sistema adoptado por Suecia en 2000 puede ser un mejor modelo para Estados Unidos que el de Chile. Los suecos pagan 2.5 por ciento de sus salarios a cuentas privadas, más un 16 por ciento que se destina a cuentas del gobierno que coteja las pensiones con las cotizaciones de cada cual.
Pero para Rafael Tapia, un ejecutivo de 49 años de una corporación multinacional, el sistema chileno es suficientemente justo.
Tapia ha sacado ventaja de las deducciones impositivas para agregar contribuciones extra a su cuenta y ha acumulado medio millón de dólares, de los que cerca de la mitad son intereses ganados por su dinero, calculó.
"Me quedaría con este sistema, que te recompensa por su propio trabajo", dijo, junto a su piscina. "Es siempre un asunto de responsabilidad personal".

28 de febrero de 2005
18 de marzo de 2005
©boston globe
©traducción mQh

capturan a nazi en chile


Tras investigación de un año, capturan a Paul Schäfer en Buenos Aires. Al momento de ser detenido, el jerarca de la ex Colonia Dignidad se encontraba acostado en una cama y fue esposado por la policía bonaerense.
El líder de la ex Colonia Dignidad, Paul Schäfer, fue deteniddo hoy pasadas las 15:00 horas en la localidad argentina de Tortuguitas, ubicada 40 kilómetros al norte del Gran Buenos Aires. Al momento de ser capturado, Schäfer se encontraba acostado en una cama al interior de una casa del condominio Las Acacias, donde se encontraba junto a una familia de alemanes.
Después de las 19:00 horas (en Chile), el jerarca fue trasladado hasta la División Antisecuestros de la Policía bonaerense en el barrio de Palermo, donde permanecerá detenido hasta que la justicia determine dónde quedará recluido.
Pese a ser intensamente indagado por la prensa local, Schäfer fue llevado hasta la entrada del cuartel policial sin pronunciar una sola palabra.
El alemán de 83 años fue trasladado en medio de una caravana de cinco vehículos policiales fuertemente custodiada por la policía, descendió con ayuda de uno de los autos y fue sentado en una silla de ruedas. De cerca lo acompañaba el jefe de sus escoltas, el también alemán Peter Schmidt.
Según Canal 13, en el último año y medio, Schäfer vivió en Argentina y compró varias propiedades, algunas de ellas equipadas lujosamente y con la última tecnología. Es por esto que la casa en la que se encontraba al momento de ser capturado no ha sido la única que ha ocupado el prófugo durante su permanencia en Argentina.
El arresto de Schäfer, quien se encontraba en calidad de indocumentado, se logró gracias a una orden de captura dictada por el ministro en visita Joaquín Billard, quien investiga al octogenario por la desaparición del militante del MIR Alvaro Vallejos Villagrán, detenido por agentes del régimen militar el 20 de mayo de 1974.
Según se informó, al momento de su captura Schäfer fue esposado, no opuso resistencia alguna y sólo preguntó "¿para qué?".
El jerarca alemán es indagado además por 27 casos de abuso sexual contra menores, evasión tributaria y secuestros.

Siete Años Prófugo
Schäfer, de 83 años), había salido de Chile en 1998 ya en calidad de prófugo. Su captura se logró tras diversas pistas y un año de investigación, según confirmó el director de Investigaciones, Arturo Herrera.
El operativo de su detención comenzó ayer y en él participaron más de 30 efectivos entre chilenos y argentinos. Schäfer fue ubicado en una casa, donde permanecía postrado en una cama. El ex jerarca se encontraba acompañado por un grupo de guardaespaldas, supuestos ex colonos de Villa Baviera, quienes también fueron detenidos.

Agenda Lagos-Kirchner
Se espera que la noticia de la detención del ex jerarca alemán sea uno de los temas de la agenda que tendrá el Presidente Ricardo Lagos con su par argentino, Néstor Kirchner, quien llega a Chile el lunes próximo.
Schäfer es el segundo prófugo chileno más importante capturado en Argentina, después de Sergio Galvarino Apablaza, procesado por el asesinato en 1991 del senador UDI Jaime Guzmán.
Ambos se encuentran en estos momentos en la capital trasandina y su futuro traslado a nuestro país debe ser decidido por el gobierno de Kirchner.

Abuso Sexual, Fraude y Secuestro
Schäfer fue procesado en 1997 tras varias denuncias por abusos deshonestos, violación y secuestro de niños que vivían en la ex Colonia Dignidad, un predio de 13 mil hectáreas cercano a Parral, en la Séptima Región.
El anciano es también prófugo de la justicia alemana, que lo procesó por el delito de sodomía y perversión sexual de menores de edad y por el secuestro de ciudadanos alemanes, aunque nunca fue capturado ni condenado.
El enclave fue fundado en Chile como Sociedad Benefactora en 1961, pero en agosto de 1991 el gobierno le canceló la personalidad jurídica por considerar que se había transformado en una asociación comercial millonaria.
El ministro en visita Hernán González declaró a Schäfer como inculpado en calidad de rebelde, dictando el sobreseimiento temporal del juicio en su contra hasta que fuera ubicado.

11 de marzo de 2005
©http://www.latercera.cl/medio/articulo/0,0,3255_5666_116775248,00.html

el cabo nazi

Creó un bastión en la ex Colonia Dignidad.
El alemán Paul Schäfer, de 83 años y líder de la Colonia Dignidad, fue un cabo enfermero del ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial que creó un bastión en Parral, en la Séptima Región, lugar donde el europeo permaneció durante años protegido y que fue usado para cometer violaciones a los derechos humanos durante el régimen militar.
No fue el único asunto por el que fue conocido el enclave: sus acusadores dicen que era la fachada para cometer abusos sexuales a niños que vivían en la llamada Villa Baviera.
De sus padres no se conoce la historia. Sólo se sabe que fue criado por su madre y sus hermanos Hans y Walter, quienes murieron durante la Segunda Guerra Mundial.
El máximo jerarca de la ex Colonia Dignidad nació el 4 de diciembre de 1921 en Siegburg y vivió su niñez en la ciudad de Heide. Desde temprano, sus intereses se inclinaron por la vida política y castrense y por eso participó como enfermero en la Segunda Guerra Mundial y participó activamente en las juventudes hitlerianas.
Ya en esa época llevaba un estigma en su cuerpo: había perdido el ojo izquierdo producto de un accidente casero con una tijera durante su etapa escolar.
Dentro de los numerosos trabajos que realizó antes de llegar a Chile destacan el de ayudante de un artista de circo y su labor como encargado de niños en una iglesia. Fue ahí donde se convirtió en predicador bautista.
Luego creó el hogar juvenil Misión Social Privada para ayudar a niños huérfanos de la Segunda Guerra Mundial. De esa época son sus primeras acusaciones de abusos deshonestos, luego de lo cual huyó a África y Bélgica.
El 27 de julio de 1961, un grupo de inmigrantes alemanes liderados por Schäfer llegó a Chile y a fines de ese año fundaron la Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad. El nuevo enclave se emplazó en un enorme predio de 13 mil hectáreas en Parral, donde llegaron a vivir cerca de 500 personas, muchas de ellas niños, los que hasta el día de hoy -y bajo la razón social Villa Baviera- son separados de sus padres y criados todos juntos con un sistema educacional muy particular, basado en el trabajo mancomunado y una estricta disciplina.
Se convirtió en prófugo de la justicia chilena hace siete años, cuando fue procesado por abuso sexual de menores. Meses después de su desaparición, un comunicado emitido por Villa Baviera, declaró que el líder alemán había escapado "por temor a un atentado".
Su búsqueda ha provocado innumerables allanamientos a Villa Baviera con fuerza policial, que rastreó sin éxito hasta los túneles subterráneos emplazados en el enclave.

11 de marzo de 2005
©tercera

familia de juez asesinada en chicago


[John Beckham y Stephen Braun] El asesinato del marido y madre de una juez hace una semana causó conmoción en Estados Unidos. Se sospecha del asesinato a racistas blancos.
Chicago, Estados Unidos. Un destacamento especial de agentes federales y detectives de Chicago barrió un vecindario aquí buscando indicios de la muerte a balazos del marido y de la madre de una juez federal que había sido condenada a muerte por un grupo de supremacistas blancos.
Las autoridades proporcionaron a la juez de distrito Joan Humphrey Lefkow protección policial de 24 horas, después de que al volver el lunes a casa encontrara los cuerpos de Michael F. Lefkow, 64, y de Donna Humphrey, 89.
Las víctimas fueron aparentemente asesinadas en el sótano, donde los detectives, según se informó, encontraron dos casquetes calibre 22. James Molloy, jefe de homicidios de Chicago dijo que los asesinatos ocurrieron entre las 10:30 de la mañana y las 4 de la tarde, cuando una de las hijas de Lefkow fue a la casa pero no vio a nadie dentro.
Las autopsias realizadas el martes por los médicos forenses del condado de Cook confirmaron que las víctimas murieron de múltiples heridas de bala. Los funcionarios dijeron que algunas evidencias habían sido retiradas de casa de los Lefkow para ser llevadas al laboratorio forense del FBI en Quantico, Virginia, para ser analizadas.
Los detectives dijeron que no excluían ninguna posibilidad, pero estaban estudiando la posible implicación de grupos extremistas del país.
"No hay nada que señale en esa dirección", dijo David Bayless, portavoz del Departamento de Policía de Chicago. "Sin embargo, lo estamos investigando activamente".
La policía dijo que los allanamientos de morada homicidas no se ajustan al perfil de la comunidad en Edgewater -un barrio en el lado norte de Chicago de elegantes casas de ladrillo y madera donde los Lefkows vivieron durante casi 20 años. "Desde el punto de vista del crimen violento, este tipo de casos es muy raro en el lado norte", dijo Bayless.
El FBI fue involucrado en el caso porque el asesinato de familiares de un juez federal es considerado un delito federal, punible con pena de muerte o prisión perpetua. Pero la ley sólo puede ser invocada si el asesinato fue un intento de obstaculizar o vengarse del juez.
"El crimen debe tener por objetivo afectar el funcionamiento normal de un juez", dijo Scott Mendeloff, que ayudó a dirigir un equipo de fiscales federales en la condena de Timothy J. McVeigh en el caso del atentado de 1995 en Oklahoma City.
Un funcionario del ministerio de Justicia en Washington confirmó el martes que agentes del FBI estaban "examinando toda conexión posible relacionada con casos llevados por la juez. Aquí hay una historia clara. Pero no hemos excluido ninguna teoría".
El líder de los supremacistas blancos, Matthew Hale, 33, fue declarado culpable de encargar el asesinato de la juez Lefkow en abril de 2004. Será sentenciado el próximo mes.
Lefkow, 61, fue marcada por Hale y sus partidarios después de que ella presidiera un caso civil en el que el grupo -la Iglesia Mundial del Creador- fuera demandada por un grupo de nombre similar por violación del derecho de autor.
Inicialmente Lefkow decidió que el grupo de Hale podía seguir usando el nombre. Pero una corte de apelaciones federal revocó su sentencia, y en noviembre de 2002 le dijo a Hale que no tenía otra opción que ordenarle que dejara de usar el nombre Iglesia Mundial del Creador en su página web y en todas sus publicaciones.
Los partidarios de Hale despotricaron contra la juez y su familia en mensajes en internet, incluso publicando sus fotografías y dirección.
"Ella y su familia fueron marcados para ser demonizados. La policía tiene claramente mucho que investigar aquí", dijo Devin Burghart, que estudia a los grupos supremacistas blancos para el Centro para una Nueva Comunidad, una organización de activistas de Chicago.
Amigos de los Lefkow dijeron que la juez y su marido, un veterano abogado laboral, fueron protegidos con cámaras de seguridad y equipos de agentes federales encubiertos durante el juicio de Hale por el encargo de asesinato.
"Los dos se enfrentaron a eso con valentía", dijo Thomas F. Geraghty, decano de la Facultad de Leyes de la Universidad de Northwestern y amigo cercano.
En la cúspide del juicio, los Lefkow ignoraron de buena gana las cámaras durante sus cenas y se negaron a reducir sus paseos nocturnos en el barrio, recordó Michael Miner, editor jefe del diario Chicago Reader. Un funcionario del servicio de policías norteamericano dijo el martes que las cámaras fueron retiradas al cabo de unas semanas, con la aprobación de la juez.
Miner recordó a Michael Lefkow como un "activo e idealista" abogado que extendió sus actividades en un centro de ayuda jurídica hacia casos de empleo y mediación en los últimos años. Fue dos veces candidato a juez en el condado de Cook, pero sin éxito.
La juez Lefkow fue una entrante tardía en la saga de Hale y su Iglesia Mundial del Creador -el grupo extremista que fundó para llevar a cabo su doctrina de "guerra racial sagrada".
En 1999, Benjamin Smith, un seguidor del grupo, se echó a la calle a disparar en el lado norte de Chicago, matando a dos personas e hiriendo a nueve.
Hale no fue relacionado con esos atentados.
Pero después de que la juez ordenara a la Iglesia Mundial del Creador que cambiara su nombre y le impusiera sanciones por 200.000 dólares, Hale, según se sabe, se acercó a uno de sus ayudantes y le instó a matar a la juez. El ayudante era un informante de la CIA, y sus conversaciones con Hale fueron grabadas secretamente.
El grupo de Hale, llamado ahora Creatividad, "está bastante fragmentado ahora", dijo Burghart. Pero advirtió que los "lobos solitarios" entre los supremacistas blancos eran capaces de actuar violentamente sin ninguna dirección.
Adam Schupack, director asociado de la Liga Anti-Difamación, dijo que hubo llamados a agredir a los Lefkow en la página web y en radios de los supremacistas blancos.
En Stormfront.org -un foro de internet frecuentado por adherentes de la ideología de la supremacía blanca-, un participante en un chat room instó en una publicación de diciembre de 2002: "Publiquen fotos de su familia para que las veamos todos". Un segundo participante reaccionó prontamente publicando fotos de la juez, de Michael Lefkow y sus hijos, agregando datos personales sacados de la página web de su iglesia.
Dos semanas antes, Lefkow había enviado un escrito a la página web del programa de radio ‘A Prairie Home Companion'. Era un breve y cariñoso tributo a su marido. "Michael Lefkow", decía la carta. "Feliz cumpleaños para Michael, el único tipo de State Street que usa fedora. Joan, tu novia durante 27 años".

Beckham informó desde Chicago y Braun desde Washington. Lianne Hart en Houston contribuyó a este reportaje.

2 de marzo de 2005
10 de marzo de 2005
©los angeles times
©traducción mQh

libre comercio divide a bolivia


[Juan Forero] Con una crisis acentuada, Bolivia debate sobre el libre comercio con Estados Unidos.
El Alto, Bolivia. Esta ciudad, una extensión de míseras casas de adobe, considerada la capital de los indígenas de Bolivia, fue el foco de las implacables protestas contra la globalización que derrocó a un gobierno hace más de un año y amenazó a otro presidente, Carlos Mesa, que presentó su renuncia el lunes frente a crecientes manifestaciones.
El martes noche, sin embargo, Mesa dijo que seguiría siendo el presidente, a pesar de su amenaza de renuncia y a pesar de las protestas callejeras que han paralizado partes del país. Nadie, con todo, predice que El Alto siga tranquila. A medida que Bolivia avanza poco a poco hacia conversaciones sobre el libre comercio, los manifestantes dicen que ellos no han terminado.
Pero incluso mientras se desarrolla este choque, El Alto saca discretamente ventajas de las preferencias comerciales ofrecidas por Washington, manteniendo cientos de pequeñas empresas y miles de empleos.
Eso ha creado una fisura poco destacada entre los que dicen que Bolivia necesita entrar en lo que el gobierno de Bush ve como una zona de libre comercio en todo el hemisferio, y los que dicen que ese tratado sólo hará más pobre al más pobre país de América del Sur.
Esa dura división de la opinión pública, más aparente en Bolivia, el país más proteccionista de la región, se repite en toda América Latina -y es impulsada por una persistente pobreza. Los cambios orientados hacia el mercado que prescribió Washington para América Latina no han traído nada o muy poca prosperidad para la gente corriente, con algunos países todavía más pobres que antes.
El crecimiento ha estado cojeando en una región que necesita un fuerte impulso para sacar a su gente de la pobreza, a pesar de mejores indicadores económicos en 2004.
Naciones Unidas calculó la gente que vive en la pobreza en América Latina en 221 millones en 2002, desde 200 millones en 1990.
"Cuando tomas en cuenta que en los diez últimos años sólo han habido dos años con crecimiento, y otros años mediocres o sin crecimiento en absoluto, entonces el impacto político es muy grande", dice César Gaviria, antiguo secretario general de la Organización de Estados Americanos OEA.
"Así que algunos de estos países tienen muchos problemas y no hay apoyo para estas reformas, ni confianza en ellas, porque no se cumplen las expectativas que habría con el crecimiento", dijo Gaviria, ahora presidente de Hemispheric Partners, una firma neoyorquina que proporciona análisis de riesgos políticos y económicos para inversores. "Alguna de la gente que dice que nada ha cambiado tienen, de hecho, razón".
Pero los que promueven el libre comercio en el Fomento Comercial Andino y en la Ley de Erradicación de las Drogas, un acuerdo comercial preferente que rebaja los aranceles norteamericanos para una gama de productos, señalan que esencialmente se trata de recompensar por su cooperación a los países productores de drogas. Se han beneficiado los exportadores bolivianos a Estados Unidos -un grupo diverso que incluye a fabricantes de muebles, joyas y productos textiles-, creciendo especialmente en esta ciudad de 750.000 habitantes fuera de La Paz, la capital, a unos 3.900 metros sobre el nivel del mar. El Alto, con su pequeña y bullente base manufacturera yuxtapuesta contra el más virulento movimiento anti-globalización en América Latina, personifica esas tensiones.
"El Alto es el principal beneficiario de esta ley", dijo Marcos Iberkleid, presidente de América Textil, un fabricante de vestidos de 40 años que trabaja para conocidos detallistas como Ralph Lauren y Abercrombie & Fitch. "Los trabajadores lo saben y ven una notoria diferencia".
Otros, como Pablo Solón, que dirige un grupo de estudios, la Fundación Solón, que se opone a las conversaciones con los norteamericanos, dice que el libre comercio persigue quitar a Bolivia el control de su gas natural y minerales, eliminando los aranceles bolivianos sobre importaciones de Estados Unidos y abriendo amplios sectores de la economía a inversores. El plan americano, dice, dañaría terriblemente a un país que no está preparado para competir.
"No queremos transformar a Bolivia en una isla", dijo Solón, "pero queremos que las negociaciones tomen en cuenta las realidades de nuestro país. Mucho de lo que se ofrece no conducirá más que a más inestabilidad en nuestro país".
El creciente debate en este hermético país de nueve millones de habitantes se produce en momentos en que el gobierno de Bush, que aspira a un bloque comercial de Alaska hasta Argentina, ha avanzado agresivamente para firmar acuerdos bilaterales y presionar a socios reluctantes, como Brasil, para que acepten su visión. De momento, se han firmado acuerdos con países de América Central, la República Dominicana y Chile.
Ahora, Washington está tratando de lograr un acuerdo con los vecinos andinos de Bolivia: Colombia, Ecuador y Perú. Bolivia es actualmente un observador -una concesión a los líderes de inclinación izquierdista del país- pero cada vez más funcionarios de gobierno y líderes empresariales declaran que el país debe integrarse.
Bajo el pacto andino, negociado para Bolivia por el antiguo presidente Jorge Quiroga en 2002, decenas de productos bolivianos entrarán sin pagar aranceles a Estados Unidos. Ese pacto expira a fines de 2006.
El problema para el gobierno boliviano, siempre cauteloso de la siguiente tanda de disturbios causados por los opositores a la globalización, es que Estados Unidos quiere ahora que acceda a un tipo muy diferente de acuerdo, que abriría a los exportadores de cosas como muebles y artículos de cuero a la inversión americana. También iría contra los esfuerzos de la izquierda boliviana para aprobar una ley estricta que ampliaría el control del estado sobre el petróleo y el gas natural.
Según lo ve Eduardo Gamarra, el director nacido en Bolivia del Centro de América Latina y del Caribe de la Universidad Internacional de Florida: "Los norteamericanos están diciendo: ‘Miren, eso era un acuerdo provisional, y ahora tienen que pagar. Tienen que hacer algunas cosas y abrirnos sus economías'".
Pero las voces que defienden el ingreso de Bolivia en un tratado comercial han estado reuniendo fuerzas, y la más prominente de entre ellas en El Alto es el alcalde José Luis Paredes, que fue re-elegido en diciembre sobre la plataforma del libre comercio. Con una pequeña dotación de personal, trabajando en una iglesia debido a que el ayuntamiento fue incendiado por los manifestantes en 2003, está tratado de ofrecer una imagen diferente de El Alto.
"No podemos aislarnos", dijo Paredes sobre su ciudad. "Si la sociedad pensara que el libre comercio no tiene sentido, yo no sería alcalde".
Aunque las cifras sobre la creación de empleo son incompletas, Paredes dijo que el pacto andino ya ha creado el doble de trabajadores empleados en fábricas y por pequeños contratistas, llevando la cifra a 20.000 empleos. Han llegado algunas fábricas grandes, dijo, y la cantidad de pequeñas empresas -tiendas con sólo pocos empleados, a menudo trabajando para fabricantes- ha aumentado de 2.500 a 5.300 personas.
Esto es una cuota relativamente pequeña de la economía local -trabajan 162.000 personas en el sector informal de El Alto, que apenas llegan a fin de mes vendiendo chucherías o comida en la calle.
Pero las exportaciones a Estados Unidos bajo el pacto andino aumentaron en un 20 por ciento en los primeros diez meses de 2004 con respecto al año anterior, y Paredes dijo que eso había dado a Bolivia una tentadora idea de lo que sería el futuro si firmaba un acuerdo a mayor escala.
Entre los grandes beneficiarios se encuentra Eduardo Bracamonte, gerente general de Exportadores Bolivianos. Joyero para Macy's, Bloomingdalés y Wal-Mart, sus exportaciones de collares, anillos, pendientes y artículos similares aumentó a 39 millones de dólares el año pasado, un aumento de 34 por ciento con respecto a 2003.
La compañía emplea a 750 trabajadores en dos plantas en La Paz y depende de otros 1.600 obreros temporales en 17 pequeñas fábricas en El Alto, una fuerza de trabajo destinada a crecer con el nuevo pacto.
"Esto es producción de masas", dijo durante un tour, a medida que hileras de trabajadores en uniformes de trabajo grises sueldan o ensartan cadenas de oro en su planta principal. "Lo que quiere Estados Unidos se ajusta perfectamente a lo que podemos ofrecer".
Las exportaciones textiles también se han disparado, beneficiando en general a compañías como la América Textil, de Iberkleid, que exportó en 2004 por un valor de 32 millones de dólares, un aumento del 20 por ciento con respecto a 2003.
En las extensas y bien iluminadas plantas de las fábricas de Iberkleid, los obreros cosen, revisan ropa y empaquetan. Otros en los terminales de ordenador reciben pedidos de Estados Unidos, haciendo modificaciones de último minuto antes de dar instrucciones a la gente en la línea de montaje.
Aquí, la paga y los beneficios pueden triplicar o más el salario mínimo de 55 dólares al mes, los trabajadores están sindicalizados y algunos reciben formación universitaria pagada por la compañía -un tratamiento inusual en países como Bolivia. Con pedidos de ropas que llegan abundantemente, Iberkleid tiene ahora 3.000 obreros; tenía 1.300 antes de que se hicieran efectivas las preferencias comerciales.
"Cuando hablo con los obreros sobre el libre comercio", dijo, "el apoyo es impresionante".
Pero las optimistas expectativas ocultan una corriente subterránea de descontento entre los trabajadores aquí, el tipo de rabia contenida que provocó la semana pasada protestas en todo el país que pusieron en peligro a Mesa. Muchos de ellos son obreros temporales de pequeños negocios que apenas pagan el salario mínimo.
En uno, un joyero, hileras de trabajadores repetían el tedioso de trabajo de ensartar cadenas de eslabones de oro. Es un trabajo difícil y la paga -justo por encima del salario mínimo- es una miseria, dijeron los trabajadores.
Uno de ellos, Moisés Pintado, 33, dijo que a veces los empleados no son pagados a tiempo. La vida sigue siendo dura y suspira por los días en que compañías de propiedad del estado, como las minas de estaño y plata que alguna vez cubrían Bolivia, proporcionaban muchos de los trabajos.
"Como estas compañías son privadas, nos pagan menos", dijo. "Y protestamos por esa razón".

10 de marzo de 2005
©
©traducción mQh