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ancestros del gato doméstico


[Nicholas Wade] Un estudio traza los orígenes del gato al Cercano Oriente.
Hace unos diez mil años, en algún lugar en el Cercano Oriente una osada gata salvaje se arrastró hacia uno de las rudimentarias aldeas de los primeros habitantes humanos, los primeros en domesticar el trigo y la cebada. Allá se sintió a salvo de sus numerosos depredadores en la región, como hienas y felinos más grandes.
Los roedores que todavía infestaban las casas y graneros de los hombres ofrecían suficientes presas. Al ver que se ganaba su sustento, los campesinos la toleraron, y sus hijos acogieron con alegría a sus gatitos.
Al menos cinco hembras de la subespecie de gato salvaje conocido como Felix silvestris lybica recorrieron la delicada transición desde el bosque a la aldea. Y de estas cinco matriarcas descienden los seiscientos millones de gatos del planeta.
Una base científica para este guión ha sido establecido por Carlos A. Driscoll y sus colegas del Centro Nacional del Cáncer. Driscoll pasó más de seis años recogiendo especies de gatos salvajes en lugares tan apartados uno de otros como Escocia, Israel, Namibia y Mongolia. Luego analizó el ADN de los gatos salvajes y de muchos gatos domésticos y de diseño.
Las cinco subespecies de gatos salvajes se distribuyen en todo el Viejo Mundo. Algunas son conocidas como el gato salvaje europeo, el gato salvaje del Cercano Oriente, el gato salvaje sudafricano, el de Asia Central y el gato del desierto de China. Su ADN se organiza en cinco grupos. El ADN de todos los gatos de casa y de diseño proviene del grupo del gato salvaje del Cercano Oriente, dejando en claro que esta subespecie es su ancestro, dicen el doctor Driscoll y sus colegas en un informe publicado el jueves en la página web de la revista Science.
El ADN del gato salvaje más cercano al de los gatos domésticos provino de quince individuos recogidos en los desiertos de Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Bahrain y Arabia Saudí, dicen los investigadores. Los gatos domésticos contemplados en el estudio se dividen en cinco linajes, basándose en su ADN mitocondrial -un tipo que se transmite a través de la línea femenina. Dado que el sitio arqueológico más antiguo con una sepultura de gato tiene unos 9.500 años, los genéticos sugieren que los fundadores de los cinco linajes vivieron en esa época y fueron los primeros gatos domesticados.
El trigo, la cebada y el centeno habían sido domesticados en el Cercano Oriente hace unos diez mil años, de modo que es probable que los graneros de las primeras aldeas del Neolítico albergaran a ratones y ratas, y que los colonos acogieran la ayuda de los gatos para controlar a los controlarlos.
A diferencia de otros animales domésticos, que fueron domados por la gente, los gatos probablemente se domesticaron a sí mismos, lo que puede explicar la altanera independencia de sus descendientes. "Los gatos se estaban adaptando a un nuevo ambiente, así que el paso hacia la domesticación provino de los gatos, no de los humanos", dijo Driscoll.
Los gatos son "indicadores de la adolescencia cultural humana", observó, ya que entraron en la experiencia humana mientras la gente hacía la difícil transición de la caza y la recolección, que fue su modo de vida durante millones de años, a las comunidades sedentarias.
Hasta hace poco, se creía comúnmente que el gato había sido domesticado en el antiguo Egipto, donde era un animal de culto. Pero hace tres años un grupo de arqueólogos franceses dirigidos por Jean-Denis Vigne descubrieron los restos de un gato de ocho meses enterrado con su dueño humano en un sitio del Neolítico en Chipre. La isla mediterránea fue colonizada por agricultores de Turquía que llevaron con ellos sus animales domésticos, presumiblemente gatos entre ellos, porque no hay evidencias de gatos salvajes nativos de Chipre.
La fecha de las sepulturas precede de lejos a la civilización egipcia. Junto con las nuevas evidencias genéticas, coloca la domesticación del gato en otro contexto, el inicio de la agricultura en el Cercano Oriente y probablemente en las aldeas del Creciente Fértil, el cinturón de tierra que se estira por países al este del Mediterráneo y por lo que hoy es Iraq.
El doctor Stephen O'Brien, experto en la genética de la familia felina y co-autor del informe en Science, describió la domesticación del gato como "el inicio de uno de los mayores experimentos en historia biológica" debido a que el número de gatos domésticos en el mundo excede el medio billón mientras que la mayoría de las otras 36 especies de gatos, y muchos gatos salvajes, se encuentran ahora en peligro de extinción.
Así que un valioso resultado del nuevo estudio es el descubrimiento de marcadores genéticos en el ADN que distinguen a los gatos salvajes nativos de los gatos de casa y gatos domésticos asilvestrados, con lo que se cruzan a menudo. En Gran Bretaña y otros países, los gatos salvajes son protegidos por la ley.
David Macdonald, de la Universidad de Oxford, y co-autor del informe, ha pasado diez años tratando de proteger al gato salvaje escocés, de los que quedan sólo cuatrocientos. "Podemos usar algunos de los marcadores genéticos para hablar con las organizaciones de preservación, como la Scottish Natural Heritage", dijo.

31 de diciembre de 2007
29 de junio de 2007
©new york times
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condenado por peleas de perros


[Jerry Markon y Mark Maske] Vick condenado a 23 meses por organizar peleas de perros.
Richmond, Estados Unidos. El quarterback Michael Vick, de los Atlanta Falcons, fue sentenciado el lunes a una pena de prisión bastante más severa de lo que se esperaba después de que los fiscales revelaran que había confesado haber ahorcado a dos perros como parte de una organización ilegal que organizaba peleas de perros.
Vick, 27, había negado durante meses que estuviera implicado personalmente en la muerte de los animales, y sus contradictorias declaraciones fueron un factor que contribuyó a la sentencia más severa.
El juez de distrito Henry E. Hudson dijo que estaba preocupado por la falta de sinceridad de Vick en cuanto al papel que jugó en la ejecución de los perros y también sobre su hábito de fumar marihuana. Los fiscales dijeron que Vick había violado los términos de su convenio declaratorio [cuando un acusado se declara culpable y confiesa a cambio de una condena menor] al mentir y podría recibir una sentencia más larga que los doce a dieciocho meses que habían recomendado originalmente.
Hufdson accedió. Aunque elogió el servicio a la comunidad de parte de Vick y dijo que había recibido numerosas cartas a favor del quarterback -incluyendo una del boxeador George Foreman y del bateador de béisbol Hank Aaron-, Hudson dijo que Vick no había sido sincero con el gobierno y había sido "instrumental" en la organización que organizaba peleas de perros en su propiedad al sudeste de Virginia.
"Usted estaba completamente implicado y era igual de culpable que los demás acusados en el caso", dijo Hudson a Vick.
Momentos antes Vick pidió disculpas al juez, a su familia y sus hijos. "Tomé algunas decisiones malas", dijo al tribunal. "Espero que algún día, cuando esto haya terminado, pueda demostrar a todos que Michael Vick no es la persona que aparece descrita o que veis en los medios".
El juez respondió: "Creo que usted también debería ofrecer excusas a los millones de jóvenes que lo admiran".
La audiencia en el tribunal federal, que terminó el caso que provocó la caída en desgracia de un atleta estrella en la flor de la vida, fue más apacible que las anteriores comparecencias de Vick antes el tribunal. Algo menos de cincuenta activistas por los derechos animales lo esperaban al otro lado de la calle, frente al edificio del tribunal, en silencio y con carteles en sus manos. Vick, con el uniforme blanco y negro de los reclusos porque empezó a cumplir su pena voluntariamente hace algunas semanas, habló con una voz apenas audible y se llevó las manos a la cabeza una vez terminada la audiencia.
Aunque la sentencia puede haber puesto fin a los procedimientos federales, dejó en el aire si Vick podrá volver a la NFL. Ha perdido la temporada y no saldrá antes de la próxima. La sentencia federal se podría estirar hasta octubre de 2009.
Arthur Blank, dueño de Falcons, en una entrevista grabada en la página web de su equipo, dijo que él no usaría "nunca la palabra ‘nunca'. Yo diría que siempre hay una posibilidad". Pero agregó: "Francamente, nosotros como organización, como equipo de fútbol americano, tenemos que mirar hacia adelante... Tenemos que asumir que Michael no volverá, que estará tres años sin jugar".
El lunes en la NFL, las opiniones sobre el retorno de Vick estaban divididas. Un funcionario de otro equipo dijo: "Va a tener 29 o 30, y para entonces se habrá perdido tres años de liga. La vida sigue. No creo que vuelva a jugar".
Pero otro funcionario del equipo dijo: "Tiene un talento único. Si el público perdona y olvida, algún equipo le dará la oportunidad de mostrar lo que es capaz de hacer". Ambos funcionarios hablaron a condición de conservar el anonimato debido a lo delicado de la situación de Vick.
El comisario de la NFL Roger Goodell suspendió a Vick indefinidamente justo antes de que firmara su convenio declaratorio en agosto. La liga no ha dicho cómo fijará la extensión final de la suspensión de Vick.
Vick y los otros acusados -Tony Taylor, Purnell Peace y Quanis Phillips- se declararon todos culpables de conspirar para operar Bad Newz Kennels, la empresa de peleas de perros que empezaron en 2001 en el condado de Surry. En documentos judiciales Vick confesó que había participado en la muerte de seis o ocho perros a través de los "esfuerzos colectivos" de él y sus cómplices, pero en esos documentos no admitió haber participado personalmente en esas muertes.
Durante meses Vick se aferró a esa versión, de acuerdo a declaraciones ante el tribunal el lunes, negando que hubiera confesado, en varias sesiones con agentes del FBI, que hubiera matado personalmente a los perros, aunque varios de sus cómplices dijeron otra cosa. En octubre los fiscales dijeron a Vick que no le creían, dijo el lunes ante el tribunal el fiscal Michael Gill.
El 12 de octubre agentes del FBI lo sometieron a un detector de mentiras durante la cual Vick inicialmente se aferró a sus declaraciones anteriores, pero "finalmente admitió" que él y Phillips habían colgado a dos perros, dijo Gill. "Le llevé los perros a Phillips, Phillips amarró una cuerda a sus cuellos y yo los dejé caer", dijo Vick a los agentes, según Gill.
El abogado de Vick, William R. ‘Billy' Martin, describió de otro modo el interrogatorio de cinco horas del FBI. "Yo creo, juez, que en ese momento Michael, de algún modo, se quebró", dijo ante el tribunal.
"Sólo dijo: ‘Yo hice todo; yo hice todo'. Creo que la frustración que estaba expresando Vick era: ‘¿Qué tengo que hacer? Si quieren que diga más, diré más'". Según la versión de Martin, Vick conocía a los dos perros que iban a matar porque no habían peleado bien. "Vick cogió a un perro, se lo llevó a Phillips, se lo entregó a Phillips y entonces mataron al perro".
El abogado de Phillips, que fue sentenciado a 21 meses de cárcel, no respondió las llamadas telefónicas.
Hudson dijo que la falta de sinceridad de Vick -sobre las ejecuciones de los perros y la fecha en que fumó marihuana después de su convenio declaratorio- llevó al funcionario encargado de la libertad condicional a recomendar una sentencia de dieciocho a veinticuatro meses de cárcel, después de la recomendación previa de doce a dieciocho meses. El lunes los fiscales pidieron una sentencia mayor, mientras que los abogados de la defensa pidieron una menor.
Linda Malone, profesora de derecho en el College of William and Mary y que ha estudiado el caso, dijo que Vick recibió una sentencia más severa porque los fiscales y el juez concluyeron que Vick no había respetado las condiciones del convenio. "Obviamente no creyeron que había sido sincero ni cooperativo", dijo.
Después de la audiencia del lunes, Martin dijo que Vick aceptaba la sentencia. "Si Michael Vick tiene otra oportunidad, sea en la sociedad o en la NFL, la aprovechará", dijo Martin.
Vick debe todavía responder por cargos en Virginia.
El fiscal Chuck Rosenberg dijo que el caso había "expuesto un lado sórdido de nuestra sociedad" y que confía en que Vick "aprendió importantes lecciones y que su declaración de culpabilidad acelere su rehabilitación".

Maske informó desde Washington.

16 de diciembre de 2007
11 de diciembre de 2007
©washington post
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tauromaquia lucha por la vida


[Tracy Wilkinson] El retorno de un apreciado torero da renovados bríos a los fans de esa tradición cultural, que se enfrenta a una fuerte oposición en los últimos años.
Galapagar, España. Angostura, grande y negro, con el número 12 marcado con hierro candente en un costado, probablemente no sabe que es verde.
Es uno de los legendarios toros de lidia de España, y sus efectos positivos para el medio ambiente constituyen un nuevo argumento utilizado por los aficionados para defender la tauromaquia, un espectáculo de vida o muerte entrelazado con la identidad nacional española y una sangrienta inspiración para pintores y poetas desde Goya a Hemingway.
La crianza de toros, dice el argumento, preserva los cientos de miles de hectáreas de tierra española que de otro modo caería en manos de feos condominios e inútiles campos de golf.
Denunciada por los amantes de los animales como cruel, reprobada por los jóvenes de la nueva y dinámica España, la lidia de toros ha estado declinando en los últimos años. Hasta ahora.
Parece que en ruta hacia la plaza de toros han ocurrido algunas cosas.
Un llamado de la Unión Europea a poner fin a la lidia espoloneó a la acción a los españoles amantes del controvertido deporte. Se han organizado en comités y empezaron a cabildear a su favor, destacando las virtudes ecológicas y la profunda importancia de lo que llaman el ‘festival nacional' para la cultura española tradicional.
Y entonces apareció José Tomás.
Este hipnotizante torero ha revivido el interés en la tauromaquia de un modo que no se veía en años.
Después de un abrupto y misterioso retiro en 2002, el matador de 31 años protagonizó un dramático retorno esta temporada entre elogios cercanos a la histeria. Desde políticos (de todas las tendencias políticas) hasta artistas, músicos y aficionados corrientes, los españoles se regocijaron. Los cosos semi vacíos fueron remplazados por graderías llenas al tope.
El importante diario español progresista El País, de donde los informes sobre la tauromaquia habían prácticamente desaparecido, dedicó nuevamente páginas y páginas para informar sobre José Tomás. La red de televisión estatal, después de anunciar que dejaría de transmitir el espectáculo, facilitó emisiones por satélite en vivo de la actuación de Tomás a fines de la temporada el mes pasado en Barcelona.
La adulación tiene que ver con su misterioso encanto y lo que los aficionados ven como un coraje y un sentido artístico sin paralelos en la historia. Tomás logra transmitir un aire de calmo dominio, incluso cuando ha sido corneado y ha sangrado profusamente, luchando por no desmayarse.
Conjurando el fantasma de su ídolo Manolete, considerado posiblemente el más grande matador de todos los tiempos, Tomás lidia casi en cámara lenta, parado como una baqueta a una asombrosa distancia de los afilados cuernos del toro, aparentemente en trance. Aficionados y comentaristas usan palabras como ‘mesías', ‘rey' y ‘épica' para describir su actuación, su emplazamiento y dominio sobre la bestia de media tonelada en el arenoso suelo del coso.
Realzando la mística, Tomás, con su negro pelo ondulado y su imponente mandíbula cuadrada, habla rara vez en público; la única visión de su vida privada estalló hace poco en algunas revistas faranduleras que captaron fotos de él en la playa con una novia hasta entonces desconocida. Aparece sonriendo; está delgado, y el corte de una de sus peleas con un toro es claramente visible en su pierna derecha.
Tomás decidió deliberadamente hacer su retorno en Barcelona, donde los sentimientos anti-tauromaquia son especialmente fuertes. Fue la primera ciudad española que, en 2004, prohibió formalmente la actividad (aunque fue el gobierno regional el que la prohibió realmente) y ha prohibido la asistencia de niños de menos de catorce. Son habituales las protestas frente a los cosos.
El debut de Tomás en la Monumental Plaza de Toros de Barcelona (un sitio que estuvo a punto de cerrar el año pasado debido a la falta de público) estaba agotado. La audiencia de veinte mil personas estaba salpicada de celebridades y personeros españoles de primer rango, que bramaron un sostenido coro de ‘Olé' cuando Tomás, aparentemente inconsciente del peligro, provocaba repetidas cargas del toro.
Vestido con un traje turquesa y dorado y con una capa roja, el maestro retornado fue arrojado al suelo por la bestia. Pero se recuperó, mató al toro y luego a otro, y declaró la victoria. La jubilosa multitud lo cubrió de flores y vítores.
La tauromaquia es un gusto adquirido, y ciertamente no es para todo el mundo. Su atractivo es, para muchos extranjeros, incomprensible, y también para algunos españoles. Una encuesta el año pasado mostró que sólo un cuarto de los españoles tiene algún interés en el ritual, que ha existido en la península ibérica, de una u otra forma, durante dos mil años.
Los moros que invadieron la península desde el norte de África lo formalizaron en los siglos ocho y nueve, y en los últimos siglos, la tauromaquia no ha cambiado substancialmente. La temporada actual se estira de marzo a octubre, con unas dos mil lidias, que cuestan la vida al menos a doce mil toros.

Para muchos, el ritual no es otra cosa que la lenta tortura de un animal, que es provocado, hecho sangrar y luego matado para placer de una animada multitud.
Defensores de los derechos de los animales y otros críticos dicen que la industria de la lidia de toros institucionaliza, subsidia y estimula la crueldad, y crea una tolerancia generalizada de brutales abusos contra los animales.
"Sólo en España es la frase ‘Eres un buen matador' un cumplido", dijo un cruzado de la lucha contra la tauromaquia Arturo Ángel Pérez.
Pero los defensores de la tauromaquia, que incluyen a protectores como el rey de España, señalan la detallada coreografía, vestuarios que incluyen llamativos trajes bordados con hilo dorado y lentejuelas, y músicas como el paso doble con trompeta, todo lo cual se combina para crear lo que consideran una forma de arte única.
Un matador brillante "es como un escultor que está moldeando no el barro, sino a un animal", dijo Isabel Carpio, secretario-general de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, y veterinario. Dice que en el coso ve belleza, no dolor y sufrimiento.
El ritual, y todo lo que lo acompaña, es también una industria de dos mil millones de dólares que emplea a setenta mil personas, dice la unión.
Cada año se perdona algunas docenas de toros si han demostrado bravura en la lidia. La carne es considerada exquisita.

Aquí en Galapagar, que también es la ciudad natal de Tomás, Juan José Rueda y su mujer Luisa Parache, han estado criando toros de lidia durante generaciones. El rancho ha sido propiedad de la familia durante varios siglos.
Rueda recuerda a José Tomás de cuando era niño. Cuando el matador tenía once años, y no era más alto que los toros con los que lidiaría, iba a la arena de prácticas de Rueda a entrenarse con las vacas (que tienen cuernos casi tan amenazadores como los de los toros). A becerros y vaquillas se les enseñan los pasos de la corrida para determinar su ferocidad; las mejores vacas son escogidas para reproducirse.
Incluso de niño, Tomás era estoico y reposado, dijo Rueda.
"Como persona, es introvertido, pero en la expresión de su tauromaquia, es excepcional", dijo Rueda. "Revolucionario".

Angostura, el toro número 12, es uno de los sementales de Rueda. Está acostumbrado a impregnar a docenas de vacas, que paren toros, los mejores de los cuales serán enviados a los cosos, y a una muerte cierta, cuando hayan llegado a los cuatro años. Los toros son criados específicamente para la lidia, con técnicas propias de los caballos de carrera y archivos computarizados del linaje.
El rancho de Rueda, a 48 kilómetros al noroeste de Madrid, se estira por unas cien hectáreas de pastizales salpicados de peñascos y robles y fresnos. Tiene 220 vacas, que deambulan más o menos libremente por el terreno, mordisqueando bellotas, cuidando de sus crías y coexistiendo con la fauna silvestre -como jabalíes y aves.
Los suelos no son aptos para la agricultura, dijo Rueda, y está convencido de que si no fuera por el ganado, la tierra se vería inundada por decenas de miles de condominios, como los que han surgido a los costados del rancho antes remoto. Se ha convertido en rutina que Rueda y Parache deban expulsar a los intrusos que saltan sobre las vallas y recorren el rancho, a menudo adolescentes que buscan un lugar para hacer una fiesta o gente que saca a sus perros de paseo.
"Estamos rodeados", dijo Rueda, 73. "No nos preocupamos de que los toros se escapen, sino de que la gente se meta dentro".
Rueda dijo que no le preocupa los activistas anti-lidia. Si no les gusta, piensa, nadie les obliga a asistir.
El cabildeo está en manos de gente como Miguel Cid Cebrian, abogado y ex legislador por el Partido Socialista que es presidente de la Asociación Taurina Parlamentaria, fundada hace unos meses para defender y fomentar el pasatiempo nacional. El comité incluye a políticos de izquierda y derecha, una cosa rara en la agudamente polarizada España de hoy.
"Estamos amenazados", dijo en su despacho de Madrid, decorado con esculturas de bronce y óleos de toros y toreros.
Entre los "enemigos", como los llama Cid Cebrian, se encuentra el Parlamento Europeo, que aprobó este año una resolución instando a España a prohibir la tauromaquia "considerando que estresa, fatiga, hiere y mata a los toros" y porque los países miembros se han comprometido a garantizar el bienestar y un trato humano de los animales.
Para desmentir la controversia, la asociación realiza seminarios y distribuye ejemplares de un estudio que dice (improbablemente, según la mayoría de los críticos) que el toro en realidad no sufre en la arena debido a la velocidad con que pompea adrenalina.
Cid Cebrian, 64, es natural de la región de Salamanca, en España, y creció entre toros y corridas. Es un verdadero aficionado. Pero a sus cuatro hijos en edad de ir a la universidad no les interesa en absoluto, o les repele "la muerte y la sangre", dijo. Sus puntos de vista provocan contenciosas discusiones de familia.
"Es verdad, el toro muere", dijo Cid Cebrian. "Pero tiene que morir. Como todos los animales, las vacas mueren.
"El toro vive, como un rey, durante cuatro o cinco años. Muere en veinte minutos".
Y los toros estaban en realidad muriendo una tarde de un domingo hace poco en Las Ventas, el histórico coso de Madrid.
En medio de una gran fanfarria y trompetas, moviendo sus capas ante ellos, los toreros y sus séquitos de picadores y banderilleros entraron a la arena, golpeando la tierra con sus pies envueltos en medias fucsia, como harían también luego los toros.
Agustín Espartinas, 21, el primer matador de la jornada, se persignó con su montera de dos cuernos y se enfrentó luego a su primer toro con una serie de amplias verónicas con su capa. Como es habitual, entraron los picadores en sus caballos, pinchando a los toros con sus lanzas, y luego los banderilleros, a pie, arponeando el lomo del animal con las banderillas adornadas con cintas.
El toro cargó un par de veces contra los caballos, que llevaban petos, en medio de los abucheos del público. Finalmente, con la sangre manando de su lomo, el toro empezó a perder bríos. Espartinas se acercó. Empujó su pelvis y acercó su capa al toro, que ahora estaba tambaleando, con la lengua fuera. Clavó sus cuernos en la arena.
Entonces Espartinas utilizó su espada para matarlo. El toro cayó pesadamente. Su cuerpo se retorcía todavía cuando el matador le cortó una oreja, un símbolo de victoria.
Observándolo todo se encontraba Victoria Cáceres, 24, una estudiante de ciencias políticas recién graduada, sentada a la sombra, la sección más cara, con gafas de sol de diseño colgando de su nariz. Viene a los toros, dijo, desde que era una niña.
"Es un componente cultural que se remonta a épocas que ya no recordamos", dijo Cáceres. "Es algo nuestro, algo intrínseco. Es un mundo que, una vez entrado en él, te gusta más y más y quieres ser parte de él".
A Alina Leyva, 61, que vive en Seattle pero cuya familia es de Barcelona, no le interesa para nada. La llevaron al coso su marido y amigos, pero huyó del espectáculo antes de la media hora.
"Sé que hay partes bellas... Sé que es una tradición, pero también vi lo que le estaban haciendo al animal", dijo.
"Tan pronto como vi que el toro sangraba, me dije tengo que salir de aquí".
Esa misma tarde, el la Monumental Plaza de Toros de Barcelona, José Tomás era paseado victorioso en hombros de los asistentes ante un público que lo ovacionaba de pie. La temporada se acercaba a su fin.
Fuera, varios cientos de manifestantes montaron un simulacro de funeral de los toros matados el año pasado. En el siglo 21, dijeron, nada justifica esa "agresión" contra un animal solamente para entretenerse.
Pero Cid Cebrian dijo que tenía confianza en que ningún gobierno nacional español tendrá el coraje de eliminar el elemento cultural que es la tauromaquia. "Eso sería un suicidio".

wilkinson@latimes.com

17 de diciembre de 2007
16 de octubre de 2007
©los angeles times
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venta ilegal de pieles


Detectan venta ilegal de pieles en tres locales capitalinos. Los comerciantes fueron denunciados por infracción a Ley de Caza y todas las especies fueron incautadas.
Santiago, Chile. Carabineros decomisó en las últimas horas una gran cantidad de pieles naturales que eran vendidas en forma ilegal en tres locales del sector centro sur de la capital.
Las diligencias fueron realizadas por personal de la Cuarta Comisaría en conjunto con funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de la Región Metropolitana.
Se fiscalizó doce locales comerciales destinados a la venta y adquisición de pieles, en el marco de la Ley de Caza 4.601.
Tres de los negocios fueron sorprendidos infringiendo la normativa. Las tiendas están ubicadas en Victoria 1040, 1083, 1170. En la primera, administrada por Gladys del Carmen Espinoza, se decomisó una piel de caimán de anteojos o yacaré. La mujer aseguró que sólo la tenía de exhibición.
En tanto, en el otro local (1170), atendido por Luis Molina, de nombre "Insumos para Calzados Chile Cueros", se confiscaron pieles de guanaco, nutria y coipo, que estaban a la venta del público sobre un mesón.
El mayor decomiso de realizó en el local ubicado en número 1083, de Miguel Herrera, donde se requisaron una lechuza nocturna taxidermiado, dos armadillos, pieles de lagartos mayores (cocodrilos), piel de boa, dos pieles de coipo, tres de zorro chilla, una alfombra de piel alpaca, cuatro patas de puma, una cabeza de puma, una piel de puma y diez pieles de carnívoros menores como marta, grison y hurón.
También se requisaron cuatro colas de zorro culpeo, un cuero semicurado de cocodrilo, seis carteras de piel de reptil, una cartera de armadillo, una cartuchera de piel de reptil, una cabeza de zorro negro con partes de su piel.
La policía arrestó al dueño por porte ilegal de armas de fuego, porque en el interior de su negocio se halló un revólver Smith & Wesson, calibre 38, en buen estado sin munición ni serie. Tampoco tenía la documentación respectiva.
Los comerciantes fueron denunciados por infracción a Ley de Caza y todas las especies fueron incautadas.

15 de diciembre de 2007
©la tercera
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guerra contra los marranos


[Miguel Bustillo] Los cerdos salvajes causan estragos en Texas. Una cacería con final feliz.
Edom, Texas, Estados Unidos. Era una fría noche de sábado al este de Texas, y ciertamente otros hombres mataban el tiempo en lugares cálidos, bebiendo cerveza y mirando fútbol. Pero esa no era la idea de pasarla bien de Joe Paddock.
Cubierto por camuflaje y con su rifle de asalto AR-10, prismáticos infrarrojos y suficiente municiones como para proveer a un pequeño batallón, Paddock estaba vadeando a través de la vegetación en un bosque ribereño, ansioso de "encontrarme con algunos pecaríes", como dijo, excitado.
Dos manadas de cerdos salvajes en un racho de un detective de bomberos jubilado habían eludido su persecución durante semanas. Esta vez, prometió, los inteligentes cerdos tendrían que pagar.
"Para mí es casi una vendetta", susurró Paddock."Estos marranos tienen mi número. Es como si ellos me estuvieran persiguiendo a mí".
Paddock, que se parece Ted Nugent, el rockero de pelo largo, es un asesino a sueldo de cerdos que se llama a sí mismo ‘el Desmarranador' y publicita sus servicios.
Si una manada de cerdos salvajes está destrozando tus plantaciones -un creciente problema en el Estado de la Estrella Solitaria-, El Desmarranador y sus colegas tiradores mandarán encantados a los cerdos a su propio cielo, siempre que cubras los costes de las balas.
California y otros estados están luchando para refrenar a los cerdos salvajes, pero no son en ninguna parte tan abundantes como en Texas. Viven aquí casi dos millones de cerdos salvajes -y se están multiplicando.
De los 254 condados de Texas, casi el noventa por ciento tiene problemas con los pecaríes. Los hoscos cerdos han sido divisados en parques urbanos en Dallas y San Antonio, sorprendiendo a los corredores. Numerosos y hambrientos cebones están devorando los cultivos y destrozando los campos de heno, causando daños por 52 millones de dólares al año, según cálculos oficiales. También se están comiendo los huevos de las tortugas marinas en peligro de extinción en las costas isleñas, obligando a los biólogos a trasladar los nidos a lugares seguros.
"La población de cerdos salvajes en Texas está completamente descontrolada", dijo Kevin Ryer, fundador de una página web llamada texasboars, donde cazadores y tramperos comparten fotos e historias llenas de bravatas. "En Texas no hay ninguna ciudad que no tenga problemas con los cerdos".
La plaga de Texas puede ser una amenaza para los granjeros, pero para Paddock, que se gana la vida talando árboles, es una posibilidad de divertirse. Ha gastado más de veinte mil dólares acumulando armas para matar cerdos, y confiesa que jugar al Desmarranador le cuesta dinero. Pero no le importa.
Para muchos hombres de campo como Paddock, 47, la caza del pecarí es el último deporte sangriento: una guerra de ingenio contra un enemigo feo, inteligente e imprevisible. Cualquiera puede matar a un Bambi en el bosque, dice, pero derribar a un cerdo salvaje furioso de trescientos kilos exige valentía. Un cerdo herido se vuelve rencoroso. Se conocen casos de hombres que han muerto desangrados después de ser pinchados por los afilados colmillos de los cerdos.
"El pecarí es el oso pardo de los pobres", dice Tommy Stroud, 45, uno de los tiradores de Paddock. "Si le disparas a un pecarí, mejor lo haces bien, porque si no lo matas, te puede perseguir y matarte a ti".
Sin embargo, pese al aumento de cazadores temporeros de pecaríes como Paddock -y una próspera cultura de tramperos que ganan miles de dólares saciando la demanda de pecaríes de gourmets en Estados Unidos y Europa- el consenso entre estudiosos y funcionarios de gobierno es que los cerdos están ganando.
Funcionarios federales de la agricultura han recurrido a matar a los cerdos desde helicópteros. Funcionarios del estado han declarado abierta la temporada de caza: Los cazadores pueden matar a cuantos quieran, en todo momento. Aquí en el condado de van Zandt (48.140 habitantes), se ofreció hace cuatro años una recompensa, prometiendo siete dólares por cada par de orejas de pecarí. Recibieron más de dos mil, y la oferta fue terminada al año después.
Los expertos dicen que hay una razón que explica la creciente población de cerdos salvajes: Son más inteligentes de lo que la gente cree. Como lo dijo un comprador de carne: "No es nada fácil superar a un cerdo".
Paddock estaba aprendiendo, y dolorosamente, esa lección una vez más. Esta noche recorrió el rancho buscando signos de vida porcina y los encontró en todas partes: huellas de pezuñas en la orilla de un estanque, cerdas pegadas a los árboles donde se rascan los gordos cerdos, y huellas de cuerpos enteros en charcos donde se revuelcan en el lodo.
Pero mientras avanzaba sigilosamente, con un oscuro cielo sin luna, el único sonido que oyó Paddock fue el suave golpe de las bellotas cayendo. No había cerdos a la vista.
"Esta va a ser una noche larga", dijo Paddock, y siguió avanzando.
Hernando de Soto, el conquistador español, trajo desde Europa los primeros cerdos salvajes a lo que es ahora territorio de Estados Unidos en 1539. Más tarde, algunos escaparon. Pero no fue sino en los años treinta, cuando los cazadores empezaron a liberar cerdos salvajes rusos en la naturaleza, que empezaron en Texas los verdaderos problemas.
Los cazadores subestimaron la inteligencia de los pecaríes, así como sus tendencias reproductivas similares al conejo. Pronto la mestiza descendencia de los feroces cerdos rusos y los gordos marranos domesticados se hizo tan común en Texas como el mezquite.
Funcionarios en Oregon y Kansas todavía creen que pueden erradicar a los cerdos salvajes. Pero en Texas es demasiado tarde. La única esperanza, de acuerdo a los que estudian el problema, es contener la destrucción que causan cuando excavan en las plantaciones a la búsqueda de comida, y las enfermedades que difunden entre el ganado y las mascotas.
Carol Acedo sólo quiere ahuyentar a los cerdos de su casa. La artista, que vive junto a una reserva natural a unos quince minutos del centro de Fort Worth, sacaba a pasear a su perro una tarde el año pasado cuando, dijo, "oí resoplidos".
Días después, oyó crujidos entre los arbustos, "como si algo me fuera a atacar". Días después de este incidente, volvió a oír resoplidos y se armó de coraje para apuntar con su linterna. Había diez cercos en su jardín.
"Estaban destrozando mi tierra, buscando bellotas entre los robles", dijo Acedo, 42. "Parecía que había pasado un tractor".
Trató de contratar a cazadores, pero tenían miedo de disparar en una zona residencial. Finalmente los cerdos se marcharon, pero cree que volverán ahora que las bellotas están volviendo a caer.
No le gustó nada hacerlo, pero compró una escopeta.
Sin embargo, el cerdo maldito de una mujer es el pan de otros. En Jermyn (unas 75 personas), a una hora y media de la casa de Acedo, el experimentado trampero Kim Rife está ganando sumas de hasta seis cifras vendiendo carne de cerdo a las compañías de carnes, que a su vez venden los "cortes magros y con sabor a nueces" de cerdo salvaje a exclusivos y elegantes supermercados y restaurantes.
Rife, 72, gestiona un próspero negocio de ‘control animal' en dieciocho condados, cazando con trampas a zorrillos, mapaches, coyotes, tortugas, serpientes de cascabel y otros bichos que los rancheros consideran peste. Vende pieles de mapache a fabricantes de alfombras y sangre de serpiente a mujeres coreanas que creen que aumentará el apetito sexual de los hombres. Pero las grandes ganancias vienen de los cerdos. "Tanto como pueden ver los ojos", dijo Rife, extendiendo su mano sobre una expansión de árboles mezquite y dorados arbustos de hierba cana que fue alguna vez propiedad del barón ganadero que inspiró la novela ‘Lonesome Dove'. "No los puedes ver, pero cada hectárea está repleta de cerdos salvajes. Durante ocho años seguidos, he cazado un cerdo todos los días".
Se paró junto a una jaula de alambre al borde de un trigal, y su cara se iluminó con una sonrisa. Adentro había cinco cerditos, chillando.
"¡He, chicos! ¿Qué estáis haciendo en mi trampa?", dijo Rife, y agregó: "He cazado suficientes cerdos sólo en esta trampa como para comprarme un nuevo camión".
Los vendedores de cerdo salvaje dicen que su oficio es la solución capitalista al problema del cerdo en Texas. "Si no fuera por el mercado donde se vende este producto, los cerdos serían todavía más gordos que los mezquites", dijo Danny Sturness, de Frontier Meats, la compañía que compra los cerdos de Rife.
Pero los expertos en fauna salvaje no están de acuerdo.
"Es cosa de sacar cuentas: Cuando tienes dos millones de pecaríes que tienen tres camadas cada dos años, no vas a solucionar el problema comiéndotelos", dijo Mike Bodenchuk, el funcionario del departamento de Agricultura de Estados Unidos a cargo de los problemas de la fauna silvestre de Texas. "Estos cerdos son un desastre ecológico".
Era casi medianoche en el rancho del bombero, y el tirador Stroud dijo que le dolían los pies. Se volvía a casa.
Eso era probablemente lo mejor que se podía hacer, razonaron más tarde Paddock y el otro tirador, Kit Rackow. Stroud había estado soltando gases toda la noche -producto de su almuerzo de tres perritos calientes picantes- y los cerdos tienen un extraordinario sentido del oído y del olfato.
Esa noche divisaron a cerdos una sola vez: Rackow descubrió a cerda y dos cochinillos. Pero desaparecieron en la vegetación antes de que pudiera disparar.
A medida que continuaba la cacería, el aire se puso más frío y una densa neblina empezó a cubrir las tierras bajas. Ahora los prismáticos infrarrojos de Paddock no servían para nada. Y con sus focos sólo podía penetrar apenas unos metros.
Las perspectivas de la cacería eran sombrías, y los dos hombres lo sabían. Pero Paddock se negaba a rendirse.
"Voy a matar a un cerdo así tenga que quedarme hasta que salga el sol", dijo testarudamente.
Desde que empezara a cazar los cerdos del rancho, dijo Paddock, las presas se asomaban más tarde en la noche, con la intención de evitarlo. Pero, dijo seguro de sí mismo, finalmente tendrán que salir a comer.
A eso de las dos de la mañana empezaron a aullar los coyotes; el bosque finalmente parecía rebosar de vida. Un ruido a los pies de la colina desde donde escudriñaban el terreno los hizo dar un brinco. Era falsa alarma: apenas unos caballos salvajes que recorrían las 242 hectáreas.
Repentinamente, Paddock observó algo y una expresión de derrota se apoderó de su cara. El viento había cambiado de dirección, y se estaba moviendo por detrás de ellos y llegando antes que ellos al lecho del arroyo donde pensaba que se habían escondido los pecaríes. Eso significaba que los cerdos lo olerían antes de que él pudiera verlos.
Un abatido Paddock finalmente abandonó la partida poco antes de las tres de la mañana.
"Estos cerdos me han dejado en ridículo", dijo, amargado. Se dirigió hacia su camioneta y se marchó a casa.
Paddock tenía razón. Lo dejaron en ridículo. Cuando volvió después de la salida del sol, encontró un campo de heno completamente destrozado. Protegidos por la niebla, los cerdos habían estado toda la noche comiendo hasta hartarse y a apenas quince metros del rancho.

miguel.bustillo@latimes.com

24 de noviembre de 2007
19 de noviembre de 2007
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matar a un gato


[Kate Murphy] El ornitólogo admite haber matado a un gato, pero ¿se trata de un caso de crueldad animal?
Galveston, Texas, Estados Unidos. El martes oyeron los miembros del jurado los alegatos en el juicio de un ornitólogo aficionado que disparó contra un gato, matándolo, porque según dijo era un peligro para las aves de la costa.
El acusado, James M. Stevenson, es el fundador de la Sociedad Ornitológica de Galveston y dirige sus giras de observación de aves en esta isla de la Costa del Golfo a 96 kilómetros al sudeste de Houston. Si le condenan por cargos de crueldad hacia los animales por matar a balazos a un gato en noviembre pasado, podría ser sentenciado a dos años de prisión y una multa de diez mil dólares.
Stevenson, 54, no niega haber usado su rifle calibre .22, adaptado con una mira telescópica para matar al gato que vivía debajo del puente de peaje San Luis Pass, que une a Galveston con el continente. También admite haber matado a muchos otros gatos en su propiedad, donde gestiona una hospedería para alojar a algunos de los cerca de medio millón de ornitólogos aficionados que llegan cada año a la isla.
En su declaración inicial, Paige L. Santell, fiscal de distrito del condado de Galveston, dijo al jurado de ocho mujeres y cuatro hombres, que Stevenson "mató a ese animal a sangre fría" y que el gato sufrió una muerte lenta y dolorosa, "ahogándose en su propia sangre".
Dijo que el gato tenía un nombre, y se llamaba Mama Cat, y aunque vivía debajo del puente del peaje, era alimentada y cuidada por un cobrador de peaje, John Newland. Todavía se espera su declaración.
Si el gato era asilvestrado o no es crucial en este caso. Stevenson fue acusado por una ley del estado que prohíbe matar a gatos que "pertenezcan a otros". Activada por este caso, la ley fue modificada el 1 de septiembre para incluir a todos los gatos, independientemente de si tienen o no dueños.
Santell alegó que debido a que Newland lo había bautizado, alimentado y provisto de juguetes y un petate, el gato le pertenecía y no era asilvestrado.
El abogado de Stevenson, Tad Nelson, admitió en su declaración inicial que su cliente se dirigió al puente del peaje del San Luis Pass con "la intención de matar", pero que él pensaba matar a un animal salvaje que estaba atacando a los
chorlitos silbadores, que es una especie amenazada. "Este hombre ha dedicado toda su vida a los pájaros", dijo Nelson, apuntando a Stevenson.
El caso ha provocado emocionales comentarios en internet. Blogs amigos de los gatos han llamado a Stevenson "asesino fascista" y "monstruo diabólico". Los blogs de ornitólogos defienden su derecho a deshacerse de una "terrible amenaza" y han creado fondos para ayudar a pagar los costes de su defensa.
En una entrevista en el ascensor del edificio de tribunales durante un receso del juicio, Stevenson dijo acaloradamente que los amigos de los gatos que lo han condenado y que le envían correspondencia odiosa, "piensan que los gatos son inofensivos". "Aquí se trata de especies salvajes que están desapareciendo del planeta", dijo. Agregó: "Hice lo que tenía que hacer".
Luego declararon agentes de policía y el veterinario que hizo la autopsia de Mama Cat, un mix atigrado blanco y gris. Los jurados observaron varias fotografías del gato ensangrentado, que hizo evocar un episodio de ‘CSI: Miami'.
En fotografías de la escena del crimen se ven cuencos con alimento para gatos, mantas y juguetes colgando de cuerdas debajo del puente. También se ve en ellas el rifle calibre .22 utilizado por Stevenson para matar al gato, además de una recámara llena de balas Remington de punta hueca.
La fiscalía y la defensa disputaron repetidas veces sobre si los testigos podían determinar el estado mental del gato.
"No está calificado para saber qué estaba sintiendo el gato", dijo Nelson, cuando un agente de policía, John P. Bertolin Sr., declaró que el gato sufría terribles dolores cuando él llegó al sitio del suceso. El gato murió cuando era trasladado a una instalación de la Sociedad Protectora.
El juicio, que se espera tome una semana, tuvo pocos espectadores, excepto un puñado de ornitólogos aficionados y amigos de los gatos, que se sentaron a lados opuestos de la sala del tribunal. Un lado asentía enfáticamente a los argumentos de Santell, y el otro cuando Nelson objetaba.
"Cómo se siente la gente por este juicio, depende de a quién se lo preguntes", dijo Victor Lang, un historiador local, que agregó que los observadores de aves y los amigos de los gatos tenían las posiciones más extremas.
Aunque otros alegan apasionadamente sobre cómo castigar a Stevenson, Lang dijo que él no tenía mucho interés en el caso.
"Es que yo prefiero a los perros", dijo. "Si el tipo hubiera matado a un perro, estaría indignado".

14 de noviembre de 2007
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un bestial tipo de crueldad


[John M. Glionna] Matan a animales de granja disparando al paso, en una creciente ola de violencia. Los hechores sólo arriesgan cargos de vandalismo.
Las águilas ratoneras llevaron a Nick Bursio hacia su preciada ternera. Encontró el cuerpo sobre un promontorio en el campo, con un agujero de bala cerca del corazón.
Bursio había oído hablar de animales matados por cuatreros, para comérselos. Pero hasta esa mañana de mayo nunca había imaginado algo tan carente de sentido como disparar contra el ganado, simplemente para verlo morir.
"Tenía un sentimiento de vacío en mi estómago, de ver a esa ternera muerta, con su madre mugiendo cerca de ella", dijo el ranchero del condado de Sonoma. "Pensé, ¿qué está pasando con la gente aquí?"
Las autoridades están buscando al tipo que dispara al pasar contra las vacas cuando estas pastan apacibles en las onduladas tierras de pastos a 50 kilómetros al norte de San Francisco. Desde febrero se han encontrado cinco vacas muertas en dos condados, ultimadas con balas de pequeño calibre diseñadas para infligir dolor y sufrimientos prolongados.
En todo el país un creciente número de casos de crueldad contra animales han sido registrados fuera de los límites urbanos: Caballos, vacas, cabras y otros animales de granja, dicen las autoridades, en actos cometidos a menudo por jóvenes resentidos y despiadados, quizás motivados por desafíos.
Aunque no existen estadísticas sobre estos delitos, los diarios detallan decenas de casos. En el otoño pasado, dos estudiantes universitarios de Texas fueron acusados de acuchillar en el cuello de un caballo antes de enterrarle en el corazón el asa de un palo de golf. En 2005 en Pensilvania, tres hombres que conducían un coche robado por diversión mataron a un poni llamado Ted E. Bear que pertenecía a un niño de cuatro años.
El año pasado, dos adolescentes de Tenneessee mataron a balazos a veinticuatro vacas, muchas de ellas preñadas. "Sólo querían ver qué se sentía matando vacas", dijo el sheriff del condado de Hickman, Randal Ward.
California también ha tenido su cuota de violencia rural. Además de los disparos contra el ganado en el norte de California, la policía de Oakland está investigando el asesinato en mayo de quince cabras, matadas cada una de un balazo en la cara cuando estaban acurrucadas en un redil portátil. Los agentes dijeron que los vecinos habían llamado para denunciar "el llanto de bebés".
Los detectives del condado de Fresco arrestaron en 2005 a dos grupos de adolescentes por disparar contra dos docenas de vacas y caballos. En 2003, dos hombres del condado de Sonoma usaron sus coches para arrollar y matar a un caballo llamado Gentle Song.
Sin embargo, el asesinato de animales de granja grandes no recibe demasiada atención en Estados Unidos, donde se reservan las protestas más estridentes para el asesinato de mascotas y otros animales domésticos en los suburbios. Hace poco, Michael Vick, el zaguero del fútbol americano profesional que llegó a primera plana acusado de gestionar una granja para peleas de perro.
Aunque 43 estados han aprobado leyes contra la crueldad contra los animales, rara vez se extienden al ganado -en parte gracias al poderoso lobby de los ganaderos-, provisto que los rancheros observen "prácticas aceptadas de ganadería".
En California, una ley del estado ofrece alguna protección a animales de granja grandes, pero su implementación varía de condado a condado. Como resultado, los fiscales en casos de granjas a menudo se contentan con sentencias por cargos menores de vandalismo.
"Los animales criados comercialmente tienen muy pocas protecciones legales contra la crueldad", dice Gene Baur, presidente de Farm Sanctuary, un grupo que organiza campañas contra la crueldad contra los animales de granja. "Delata un prejuicio contra algunos animales que no está basado en una apreciación racional sobre su capacidad de sentir dolor, sino en el uso que les tenemos reservado".
Algunos estudios sugieren que los jóvenes que cometen actos de crueldad contra los animales a menudo comenten actos criminales violentos cuando alcanzan la madurez. Entre los que atacaron a animales antes de convertirse en asesinos en serie se encuentran Jeffrey Dahmer, Ted Bundy y Albert DeSalvo, el Estrangulador de Boston.
El asesinato al azar de animales más grandes indica una inquietante psicología que los expertos están recién empezando a entender. Incluso cuando son capturados, muchos jóvenes se niegan a hablar sobre sus crímenes.
"Cuando hablas con los chicos y les preguntas por qué lo hicieron, la respuesta más común es que estaban aburridos", dijo Randall Lockwood, vicepresidente de las campañas contra la crueldad de la Sociedad Americana para la Prevención de la Crueldad contra los Animales. "Obviamente tienen problemas. La mayoría de los adolescentes que se aburren juegan al baloncesto o van al cine; no se entretienen matando caballos y vacas".
"Pero no les oirás decir: ‘Me siento mal en esta sociedad y este es mi modo de expresarlo'", dijo.
Sin embargo, los investigadores están elaborando un perfil de personalidad de los que matan a animales grandes fuera del contexto de la caza legal. Los abusadores que atacan al ganado actúan movidos por otros motivos que los que prefieren a los animales más pequeños, dice Mary Lou Randour, director nacional de relaciones entre humanos y animales de la Sociedad Protectora. "Dar vueltas en coche buscando a animales que matar es una acción planeada y metódica, que podría ser todavía más patológica y peligrosa. Estos animales pueden ser substitutos del blanco real: un ser humano".
En enero, un niño de dieciséis del condado de Humboldt fue sentenciado a quince años de prisión por el asesinato de un vagabundo. Antes esa misma noche, el adolescente había disparado una docena de balazos contra una vaca, impactándola en la cara y un ojo y destrozándole una oreja, informaron las autoridades.
Semejante violencia preocupa a Cindy Machado, detective de la Sociedad Protectora del condado de Marin. Recorriendo los caminos del condado en su camioneta azul de control animal, está investigando cuatro casos de asesinatos de ganado en el área de San Francisco.
"¿Qué tipo de cobarde se escabulle hasta aquí para meterle bala a esas criaturas?", dice, acercándose hacia unas vacas lecheras que la observan con cautela. "Son grandes y amistosas. No huyen".
En mayo, después de que Bursio encontrara muerta a su vaca charolesa de 270 kilos, Machado llamó al condado de Fresno, donde los detectives habían resuelto en 2005 una serie de asesinatos de animales de granja.
Dice que los casos son similares: "Implican tres factores: armas y niños y caminos secundarios. Es un desastre que está esperando ocurrir".

Craig Allen recuerda que el potrillo no se estaba comportando normalmente: Se negaba a acercarse a la valla junto al camino en el Old English Rancho, una granja de caballos de pura raza en el condado de Fresno.
Los trabajadores encontraron al animal sangrando de una herida de bala en sus nalgas. Allen, el encargado que es responsable de seiscientos caballos, corrió a controlar a los otros potrillos.
Fue el principio del día más terrible de su vida.
Encontró a otro caballo con un ataque de pánico, con un impacto de bala en el cuello y una huella de sangre que caía sobre su pecho, y ayudó a llevar al asustado animal a los establos. Allá, varios hombres sujetaron al caballo mientras un veterinario trataba de pasar un tubo traqueal por su garganta.
Murió a los pocos instantes. "Se ahogó en su propia sangre", dijo Allen.
Ese año, 2005, varios caballos fueron asesinados en el condado de Fresno, entre ellos dos potrancas. Algunos meses antes del ataque contra el Old English Rancho, un ranchero encontró a una de sus vacas yaciendo de costado y dando patadas en el aire, la sangre manando de una herida de bala en su cuello. Otra vaca estaba paralizada. Las dos tenían impactos de bala en la nuca. En total, en cuatro meses desconocidos mataron a dieciséis vacas pertenecientes a varios ganaderos.

Las autoridades arrestaron a dos adolescentes por el caso de las vacas. La familia de uno de ellos guardaba en casa veintiséis armas de fuego.
Pat Sample perdió ocho piezas de ganado a manos de francotiradores. En tribunales, un juez ordenó que los chicos pidieran excusas, pero el ranchero se negó a oírlos. "Le dije al juez que había algo fundamentalmente mal en nuestra sociedad para que los chicos actuaran de ese modo", dijo. "¿Por qué lo hacen?"
Poco después de las detenciones en el caso de las vacas, dos adolescentes fueron condenados en un caso de asesinato de caballos: el atacante y un cómplice. El chico de diecisiete mantuvo su inocencia y se negó a hablar con un psicólogo proporcionado por el tribunal.
Un abogado de uno de los chicos dice que no entiende la motivación de semejantes ataques.
"En el campo, los niños se crían con armas. Disparan contra ardillas y coyotes como parte del control de los depredadores, así que para ellos la idea de disparar desde un vehículo no es extraña", dijo el abogado Mark Coleman. "Sin embargo, no puedo imaginar cómo ocurre la transición hacia disparar contra el ganado".
George Kayian, ex fiscal asistente del condado de Fresno que procesó a los adolescentes del Valle Central, dijo que no tenían demasiado control de parte de los adultos y accedían demasiado fácilmente a las armas. "Ves algo y le disparar, y luego conduces por la carretera para reírte un rato más", dijo Kayian, que lleva ahora un bufete privado. "Ese problema es de otros".
Algunos investigadores dicen que la sociedad está empezando a adoptar una postura más severa sobre ese tipo de crueldad. Después de que dos estudiantes universitarios acuchillaran a una yegua americana de catorce meses llamada Cowgirl Chic en el otoño pasado, Texas mejoró las protecciones de los animales de granja, creando una definición jurídica de tortura que incluye infligir "dolor o sufrimientos injustificables".
"En la mayoría de los lugares tendrías que esforzarte mucho para que consideren que eres cruel con el ganado", dijo Robert Trimble, abogado de la Red por una Legislación Humana de Texas [Texas Humane Legislation Network], una organización sin fines de lucro que promueve las leyes de protección animal. "La industria tiene miedo de que lo que hacen rutinariamente en la ganadería pueda ser considerado crueldad. Estamos trabajando para dar alguna protección a estos animales".
En el Old English Rancho, el día que murió el potrillo, Allen sacrificó al caballo impactado en las nalgas porque la bala había entrado en el abdomen del animal.
Un tercer caballo, impactado en un omóplato, sobrevivió. Allen dijo: "Los bautizamos Bulletproff" [A Prueba de Balas].

Una mañana de junio, Cindy Machado examinaba un oxidado letrero de carretera amarillo junto a un solitario camino secundario: La imagen del toro tenía un agujero de bala en el corazón. Pasó su mano por los mellados agujeros de bala.
Machado piensa que el letrero fue disparado hace poco y que podría ser una pista.
En los kilómetros de tierras de pastos del condado de Marin que constituyen ahora su escena del crimen, busca huellas que el asesino puede haber dejado en el lugar: una suástica grabada en medio de un camino, buzones de correo destruidos, latas de cerveza vacías apachurradas, el letrero de carretera agujereado a balazos.
También trata de calmar los nervios de enfadados rancheros de la localidad, uno de los cuales sufrió un ataque al corazón después de que mataran a una vaca en sus terrenos.
"Hey, todos estamos perdiendo animales; los matan. Pero estos asesinatos son el colmo", dijo Mike Gale, presidente de la Oficina de Agricultura del condado de Marin. "Los rancheros están indignados. Si agarran a uno de esos chicos, me temo que les pueda pasar algo terrible".
Machado conoce la rabia. Ella era ganadera. Las vacas son más que simplemente bifes andantes, dice. Te acostumbras a ellas, les das nombres.
Fotos de la escena del crimen decoran las paredes de la oficina de Machado. Recorre los caminos con un detector de metal para detectar vainas de bala.
Llevó al refugio donde trabaja el cadáver semi podrido de una ternera para radiografiarlo a la búsqueda de fragmentos de metal: "Estaba buscando una aguja en un pajar. Pero tenía que intentarlo".
Los funcionarios han ofrecido una recompensa de dieciséis mil dólares para los casos de ganado del norte de California. Pero de momento no han surgido pistas.
Pero Machado no se rinde. Una tarde se asomó por la ventanilla de su patrullera y le dio su tarjeta de visita a dos niñas y un niño que estaban alimentado al ganado en la granja de la familia. Cuando se alejaba los observó por el espejo retrovisor.
"Los chicos que están matando animales están allá afuera", dijo. "Espero que los capturemos pronto. Realmente necesitan ayuda".

john.glionna@latimes.com

22 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
©los angeles times
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prohíben uso de piel de perros y gatos


La Unión Europea ha prohibido el uso de piel de perros y gatos.
El Parlamento Europeo ha aprobado por abrumadora mayoría la prohibición del comercio en productos que contengan piel de gatos o perros. La prohibición, que debe ser aprobada por los gobiernos de la UE, entrará en vigor en 2009.
La Comisión Europea dice que la piel de gatos y perros se puede encontrar en algunas ropas, accesorios personales y peluches que se venden en el mercado europeo, sea etiquetados fraudulentamente como otro tipo de piel o clandestinamente en el interior del producto.
Pero declaró que debido a la naturaleza secreta del comercio era difícil medir la cantidad de piel de perros y gatos que entran al mercado europeo y que no existían cifras oficiales.

21 de junio de 2007
©los angeles times
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