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china

condenado a muerte por corrupción


Posible secuela del último escándalo sobre contaminación de ingredientes para alimentos y artículos farmacéuticos. [No es el de la foto]
China sentenció, por corrupción, a muerte al ex director de la Administración de Fármacos y Alimentos de China, informaron medios estatales chinos. Zheng Xiaoyu fue condenado por aceptar sobornos y abandono del deber, informó la agencia de noticias Nueva China.
Zheng, 62, dirigió la agencia entre 1998 y 2005, pero fue expulsado este año del Partido Comunista después de que los investigadores lo acusaran de abusar de su puesto para obtener sobornos y ganancias ilegales que cobraba a firmas farmacéuticas.

29 de mayo de 2007
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pasta dental contaminada


Costa Rica requisa pasta dental contaminada importada desde China.
San José, Costa Rica. Las autoridades costarricenses requisaron el viernes trescientas cajas de pasta dental china contaminada con un químico tóxico, después de allanamientos en distribuidoras en otros países.
Miles de tubos de la marca Mr. Cool, junto Excel, otra pasta dental hecha en China, han sido retirados de las estanterías de las tiendas en Panamá y la República Dominicana.
Estados Unidos declaró esta semana que estaba controlando todos los embarques de pasta dental de China.
Las marcas contaminadas contienen altos niveles de glicol dietileno, que el año pasado causó la muerte a lo menos a cien personas en Panamá, donde fue utilizado para producir un jarabe contra la tos encargado por el gobierno.
Panamá dice que el químico, usado a menudo en anticongelantes, fue importado de China etiquetado erróneamente como glicerina, un ingrediente común en las medicinas.
Mariano Zúñiga, portavoz del ministerio de Salud de Costa Rica, dijo que no se habían reportado consecuencias adversas tras el uso de la pasta dental.
En los últimos meses, productos chinos contaminados han sido responsabilizados de riesgos de salud en todo el mundo, incluyendo en Estados Unidos la muerte de mascotas, asociada al gluten de trigo y proteína de arroz. Las autoridades chinas dicen que han endurecido su reglas aduaneras para tratar de impedir que productos contaminados lleguen a mercados mundiales.

26 de mayo de 2007
©new york times
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rebelión en china


[Ching-Ching Ni] Política demográfica restrictiva provoca insurrecciones. Miles de campesinos quemaron edificios del gobierno y lucharon contra la policía después de que funcionarios implementaran esterilizaciones forzadas.
Pekín, China. Durante una reciente campaña de planificación familiar, dijeron unos campesinos, los funcionarios persiguieron a la gente por las calles y en los campos de una provincia sureña, a la búsqueda de transgresores de la política familiar china de un hijo por familia.
Hombres y mujeres fueron reunidos para ser esterilizadas forzosamente, dijeron los campesinos. Se dice que también las madres embarazadas han sido sometidas a abortos obligatorios.
"Conozco a una mujer que estaba embarazada con gemelos de seis o siete meses", contó una campesina entrevistada por teléfono que sólo accedió a que se mencionara su apellido, Wang. "No tenía permiso para ser madre. Tuvo que someterse a un aborto. Fue una terrible tragedia".
Este fin de semana, los campesinos se hartaron. Unas tres mil personas en varias comunas de la provincia de Guangxi, se enfrentaron con la policía, confirmó el miércoles la prensa china oficial, quemando algunos edificios de gobierno y volcando coches para descargar su indignación. La policía detuvo a 28 personas, según informó la agencia New China News.
La política de un hijo por familia fue instituida a fines de los años setenta para frenar la tasa de natalidad del más populoso país del mundo. La ley limita a la mayoría de las familias urbanas a tener sólo un hijo, y permite a las parejas campesinas hasta dos, si el primero es mujer.
En los primeros años las restricciones condujeron a muchas esterilizaciones forzadas y abortos peligrosos. Los que se resistieran podían perder sus casas. Esas medidas coercitivas no han sido tan frecuentes en los últimos años, cuando el país adoptó una postura más comprensiva.
Pero tantos los ricos como los pobres del país han encontrado maneras de eludir las reglas: los ricos, porque pueden pagárselo, y los pobres por su rechazo a abandonar su tradicional anhelo de tener un hijo varón.
En un intento de nivelar el campo de juego, el gobierno dio un ejemplo la semana pasada multando a un hombre de negocios del este de China por violar la regla de un hijo por familia, por la gigantesca suma de 77 mil dólares.
Para los que son pobres, las multas pueden arruinar a una familia.
"Me están pidiendo que pague casi dos mil dólares. ¿De dónde voy a sacar esa cantidad de dinero?", dijo Liu Shamei, 29, madre de un niño de cinco y una niña de uno que dijo que vio llegar a su pueblo en el municipio de Shapi, en el condado de Bobai, a dos camiones de agentes armados para sofocar los disturbios. "Están destruyendo nuestras familias y matando a nuestros hijos. ¿Cómo podríamos no rebelarnos?"
Las rebeliones dejan en claro que los funcionarios locales están todavía bajo presión para cumplir con las cuotas de natalidad. Pero sus motivos son a menudo egoístas, dicen los críticos.
"Quieren proteger sus futuros políticos, y pueden ganar un montón de dinero mientras están en ello", dijo Liu Jinsong, un abogado que representaba a un activista ciego arrestado por exponer los excesos en la implementación de la planificación familiar al este de China. "Para ellos es fácil abusar de su poder y actuar contra los intereses de los campesinos pobres".
Los campesinos del condado de Bobai hablan de un estado de terror que ha llevado a muchos a ocultarse para evitar los abortos o esterilizaciones forzadas.
"Cogieron a una mujer que trabajaba en los campos de caña de azúcar y le dijeron que se cerrara las trompas, aunque su marido ya había sido esterilizado", dijo un maestro de cincuenta años llamado Peng. "Otra mujer que conozco tenía seis meses de embarazo. Pero la obligaron a hacerse un aborto porque era su segundo hijo y ella ya tenía un hijo. Me dijo que había estado llorando durante un largo rato".
Los aldeanos dicen que casi todas las familias tienen más de un hijo. Algunas personas que han pagado multas, han sido obligadas a entregar más dinero, dicen.
Wang, la mujer que contó sobre los gemelos abortados, dijo que ella tenía dos hijos, de quince y siete. Contó que cuando había nacido su segundo hijo, pagó una multa de cincuenta dólares. La semana pasada, los funcionarios volvieron y le dijeron que debía pagar mil novecientos dólares adicionales, dijo.
"En esta misma calle vive una familia que no tenía dinero para pagar", dijo Wang. "Se llevaron todo lo que quisieron, incluso las cebolletas en la cocina, y derramaron la comida que estaba siendo preparada para los niños.
"No es que nos ponga contentos quemar ese edificio de gobierno. Pero ¿cómo pudieron tratarnos de esa manera?"
En algunos casos, se dice que los funcionarios han congelado cuentas de presuntos infractores y les han dado un ultimátum para pagar so pena de confiscar sus ahorros.
"He oído que mucha gente está retirando su dinero de los bancos", dijo Shem Haidong, 16, el benjamín de cuatro hermanos. "Tienen miedo de que no puedan retirarlo nunca más".

chingching.ni@latimes.com

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murió hijo de mao


Mao Anqing, A los 84. Era el único hijo sobreviviente del presidente chino Mao Tse-Tung.
Mao Anqing, 84, el único hijo sobreviviente del líder revolucionario chino Mao Tse-Tung murió el viernes, informó la agencia de prensa oficial China News Service. No mencionó la causa de su muerte.
Mao Anqing, que trabajó en el gobierno, sufría de problemas psíquicos y se cree que pasó gran parte de su vida adulta en instituciones mentales.
Nació en 1923, el segundo hijo de Mao y su primera esposa, Yang Kaihui, también activista como él. Yang fue ejecutada en 1930 por el gobierno nacionalista de entonces.
En 1936, Mao Anqing y su hermano mayor, Anying, fueron enviados a París y más tarde a Moscú. Volvieron en 1947, dos años antes de que los comunistas expulsaron a los nacionalistas.
Mao Anying murió en la Guerra de Corea. Mao Tse-Tung murió en 1976.

27 de marzo de 2007
26 de marzo de 2007
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cárceles ideológicas y esclavitud en china


[Mark Magnier] China podría cerrar cárceles de reeducación. El parlamento podría abolir el sistema que otorga a la policía carta blanca con los delincuentes de poca monta.
El ex prisionero pasa su sucia mano sobre la cicatriz en su frente y recuerda el dolor de los azotes casi diarios a manos de los gendarmes en el centro de Reeducación a Través del Trabajo de Fuxin, al nordeste de China.
"Como no nos daban comida suficiente y nos daban trabajos tan duros, nos desmayábamos, y por eso nos castigaban con azotes", cuenta Liu Jun, 36 años. "También era su modo de recordarnos que teníamos que pagarles para que nos dieran menos trabajo y más comida.
"Se divertían golpeándonos. A veces soñábamos con matarlos".
Liu dijo que su único crimen había sido llevar el mismo nombre que un delincuente; la policía local hizo las veces de juez y jurado.
Durante cincuenta años, el programa de reeducación a través del trabajo, laojiao de la era de Mao ha permitido a la policía sentenciar sin juicio a delincuentes de poca monta o a cualquiera que consideren agitador, hasta cuatro años de internamiento. El parlamento chino considerará la posibilidad de reformar o abolir este sistema durante su sesión anual, que empieza hoy, informó la semana pasada el diario en lengua inglesa China Daily.
El verdadero poder en China lo detenta un pequeño grupo de miembros del Politburó, pero el Congreso Nacional del Pueblo ofrece una ventana a su mentalidad. Otros puntos en el programa de la sesión de doce días incluyen medidas para proteger la propiedad privada, poner fin al trato preferente que se otorga a compañías extranjeras y reducir el déficit presupuestario. Se esperan debates sobre temas tales como la corrupción, la polución y la erradicación de la pobreza en el campo.
Naciones Unidas, gobiernos occidentales y grupos de derechos humanos, así como la Corte Suprema del Pueblo han criticado rotundamente el sistema laojiao. Juristas nacionales argumentan que es inconstitucional. Y el encarcelamiento de unas 200 mil personas en ese sistema está causando problemas a Pekín en momentos en que trata de remozar su imagen como anfitrión de las Olimpíadas de 2008.
Pero deshacerse del enraizado sistema no es fácil.
Haciendo frente a sus numerosos críticos se encuentra un importante partidario del sistema. Y en China, un país con un solo partido, es todopoderoso: es la propia policía.
El argumento del ministerio de Seguridad Pública encuentra acogida entre los más altos líderes del país: ¿Cómo esperáis que protejamos vuestro poder en una época de crecientes disturbios si nos pedís que nos atengamos a las amenidades de los procesos judiciales?
"Les atrae su flexibilidad, la que les permite detener y sacar a grandes cantidades de personas de las calles muy rápidamente", dice Nicholas Bequelin, investigador de Human Rights Watch para China, con sede en Hong Kong.
Algunos activistas de derechos humanos ven en esta lucha evidencias de que las autoridades chinas saben que deben avanzar hacia una situación de respeto del estado de derecho, pero que no saben cómo hacerlo. Otros lo consideran como un torpe intento de echar marcha atrás.
Diarios en lengua inglesa como el China Daily y el South China Morning Post de Hong Kong han publicado artículos sobre las reformas propuestas. Sin embargo, prácticamente todos los artículos en la prensa china controlada por el gobierno, que son medios normalmente utilizados para preparar a la opinión pública para cambios políticos importantes, han guardado silencio.
Algunos juristas dicen que las reformas propuestas incluyen reducir las sentencias máximas a un año, definir mejor el proceso de apelación, derruir las altas murallas y vallas electrificadas que a menudo rodean estos centros y dar más énfasis a los programas de rehabilitación.
Pero todavía no hay indicios claros de que el programa pasará a control judicial.
"Parece que el gobierno chino está tratando de pasar gato por liebre", dice Robin Munro, director de investigación de China Labor Bulletin, con sede en Hong Kong.
Incluso si la policía resiste la intervención en un sistema que les permite hacer lo que quieren detrás de las altas murallas de las cárceles de reeducación, dicen los juristas, también está en aprietos.
Problemas sociales tales como la drogadicción, la prostitución y la delincuencia juvenil, que son tratados en otros países por tribunales especiales, y cargos por faltas menores terminan aquí en el sistema laojiao. Cerrarlo de la noche a la mañana dejaría un vacío.
El sistema podría ser abolido, dice Wu Ge, profesor de derechos en el Centro Constitucional y de Derechos Humanos de la Universidad de Qinghua. "La pregunta es cómo remplazarlo, y qué hacer con sus actuales ocupantes".
Para otros, el asunto es más simple. "Estos son esencialmente fábricas sin supervisión", dice Sara Davis, directora de Asia Catalyst, un grupo de derechos civiles de Nueva York.
"Cuando alguien trata de difundir algún escándalo local, ese alguien irrita a sus superiores, ese alguien rechaza la corrupción, y eso es suficiente para que terminen en un centro de reeducación", dice Hu Xingdou, profesor de economía del Instituto de Tecnología de Pekín.
Instituido para dar cuenta de delincuentes comunes, estafadores, contrarrevolucionarios y ‘parásitos sociales' no contemplados por las leyes criminales, el sistema liajiao alcanzó su punto más alto poco después de su fundación. Pero las autoridades lo han utilizado también para reprimir disturbios y encarcelar a rivales políticos, así como a manifestantes pro-democracia después de la matanza de Tiananmen de 1989, miembros de grupos religiosos y gente que se opone a la política de un hijo por familia.
Liu dijo que él fue encarcelado en la provincia de Liaoning por tener un nombre equivocado.
Alguien acusó de soborno al hermano de un poderoso jefe de policía, contó Liu, y él llevaba casualmente el mismo nombre. Antes que encarcelar al culpable, encarcelaron a sabiendas a Liu. Después de sus primeros tres años a fines de los años ochenta, demandó a sus torturadores. Pero entonces lo condenaron a tres años más en la cárcel, contó.
Su historia no pudo ser verificada independientemente. La policía de Pekín y Liaoning no pudo ser localizada o se negaron a hacer comentarios.
Liu dijo que había tantos hombres en la celda, que tenían que dormir como sardinas, cabezas contra pies, y darse vuelta todos al mismo tiempo. A pesar de su nombre, el sistema no enfatiza la educación y explota el trabajo de los reos.
Los reclusos son obligados a trabajar en turnos de doce horas en pesados trabajos de construcción para empresas privadas, dijo, y las ganancias terminan en los cofres de la cárcel y en los bolsillos de los guardias. Les daban de comer dos veces al día, generalmente un bollo y una sopa aguada.
Los pocos reclusos cuyas familias podían pagar varios cientos de dólares al año en sobornos, tenían trabajos más livianos y mejor alimentación. Las familias podían enviar dinero para artículos de todos los días, pero la policía se apropiaba de ese dinero, contó.
Zhang, 44, que no quiso dar su nombre de pila, dijo que fue tratado relativamente bien durante sus dos años en un centro laojiao en la provincia de Jilin, porque conocía a algunos de los gendarmes.
Pero Zhang, que fue encarcelado de 1998 a 2000 por un lío relacionado con su familia sobre el que se negó a hablar, dijo que los que no tenían conexiones eran maltratados.
"Los guardias le pegaron a un tipo a los genitales con una pistola paralizante porque no trabajaba demasiado", contó. "Su cuerpo quedó cubierto de rosetones negros y morados. La situación ponía tan desesperada a la gente que algunos se golpeaban la cabeza contra la estufa".
Las sesiones educativas implicaban tediosas charlas sobre el amor a la patria y la importancia de la constitución.
"Era un chiste", dijo Zhang. "El sistema ni siquiera es legal según la constitución, y ellos nos decían que debíamos respetarla".
Fu Hualing, un especialista en ley penal de la Universidad de Hong Kong, dijo que los prisioneros tendían a sufrir menos maltratos si su centro tenía contratos y hacían dinero. Entonces "la vida es más fácil para todos", dijo.
Tiantanghe, una zona de 40 kilómetros al sur de Pekín, alberga a varios enormes prisiones y centros de reeducación.
La mayoría de estos centros fueron construidos recientemente, y no hay demasiadas evidencias de que las dependencias vayan a ser abolidas pronto. Las dependencias para el personal de un centro juvenil incluyen una pagoda, un jardín rocoso y palmeras artificiales de color azul, púrpura y amarillo. Al lado, los guardias controlan a los jóvenes detrás de vallas de concreto de seis metros de alto.
Más abajo en el camino, un centro todavía más nuevo para drogadictos ostenta puertas de cemento celestes y amarillas que hacen juego con las murallas del edificio principal. Un enorme letrero en la entrada proclama: "Feliz Año Nuevo".
La red de centros de reeducación casi fue clausurada durante la Revolución Cultural, cuando el sistema jurídico chino dejó de funcionar. Pero encontró una nueva función después de 1979, cuando las drogas y la prostitución se dispararon con la apertura económica de China.
Los delincuentes condenados en tribunales son a menudo encarcelados por menos de seis meses en cárceles cerca de sus casas, lo que les permite salir a ver a sus familias una vez al mes. Los reclusos de los campos de reeducación a menudo son sometidos a una vigilancia más estricta, menos descanso y prohibición de salir a ver a sus familias.
Liu dice que antes de ser encarcelado, él era un exitoso corredor de maratón, pero que las golpizas y las humillaciones destruyeron su carrera.
"Los guardias no tienen que examinar las evidencias, ni satisfacer las normas de los jueces ni defender su caso ante un tribunal", dice. "Te pueden condenar a varios años con un simple giro de la pluma, o decidir golpearte si han peleado con sus mujeres, y eso es todo. En otras palabras, nosotros no tenemos derechos humanos. Y sin derechos humanos, no somos nada".

mark.magnier@latimes.com

6 de marzo de 2007
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tensiones de la emigración


[Maureen Fan] Familias chinas del campo viven las tensiones de la emigración. Vacaciones subrayan las privaciones de los empleos remotos.
Guihua, China. Durante años, casi la mitad de los campesinos arroceros, trigueros y de hortalizas de este pueblo de la provincia de Henan han sido incapaces de vivir del producto de sus tierras. En lugar de eso, se han volcado hacia trabajos más rentables emigrando a las ciudades lejanas.
Así que la semana pasada -en una escena que se representará en todo el país a medida que millones de chinos vuelvan a sus casas para el festivo del Nuevo Año Lunar, que empezó ayer-, la modesta casa de cemento que Chen Wenxiu, 56, comparte con su marido y sus dos nietos, estaba atestada con ocho parientes más. La mayoría de ellos volvían de sus trabajos en la carpintería, fábricas de zapatos, reciclaje o la construcción.
Chen cocinó en la cocina cubierta de hollín mientras sus nietos jugaban fuera con una pistola de agua. Las mujeres ahuyentaban a los pollos de la habitación principal mientras los hombres comían primero, bebiendo de vasos de alcohol de grano y escupiendo los huesos al suelo. Una de sus hijas estaba demasiado atareada con su negocio como para volver a casa.
"Estoy tan feliz. Todos aparecieron ante mis ojos", dijo Chen sobre sus hijos, mientras servía cuencos con pollo, raíces de loto, pan caliente, frijoles y cerdo. "Me gustaría que vinieran más frecuentemente, pero tienen que trabajar y hacer dinero, y eso es más importante".
Que el dinero sea ahora más importante que la familia ha sido durante largo tiempo una verdad no formulada de la vida aquí, pero es una visión a menudo oscurecida por la popular noción de que los chinos son, sobre todo, un pueblo centrado en la familia. En Guihua lo que parecía ser una reunión íntima, era en realidad una mirada en las tensiones y sacrificios de la vida de los emigrantes: Aunque la emigración ha ayudado a millones a salir de la pobreza, está rompiendo el tejido de la sociedad campesina.
"En el campo, la gente presta más atención a la economía que a las emociones, sentimientos, lazos familiares y ese tipo de cosas", dice Zhang Shiquiang, 45, sobrino de Chen y miembro del comité de planificación familiar de Guihua.
"Los campesinos son realistas", dijo. "Si sus hijos no sacan altos puntajes en la escuela, los padres quieren que terminen la escuela lo antes posible, consigan un trabajo, construyan una casa y se casen".
En China es típico que los trabajadores emigrantes dejan a los hijos en casa al cuidado de los abuelos. Hay una miríada de razones que lo explican: En las ciudades, los trabajadores inmigrantes son discriminados debido a su origen rural; es difícil encontrar viviendas asequibles; y a menudo se ven obligados a pagar matrículas escolares más altas que los otros vecinos debido a que un sistema anticuado otorga condiciones de vida preferentes a los nacidos en la ciudad.
Aquí en Guihua, Xiao Qingtong, 34, dijo que le había parecido natural dejar a su hija de nueve al cuidado de la abuela Chen cuando él y su mujer se marcharon a Kunshan, una ciudad a 480 kilómetros hacia el este, para encargarse de un negocio de reciclaje.
"Nunca pensé en llevarla con nosotros porque la educación en Kunshan no es tan buena como aquí", dijo.
Aunque no lamenta esa decisión, ha tenido que renunciar a la vida familiar. Un certificado en una pared en la casa de Chen muestra que Manman, la hija de Xiao, ganó el diploma de ‘mejor estudiante' el año pasado. Pero no este año.
"¿Cómo le va en la escuela? No tengo ni idea", dice Xiao. "¿Cómo podría saber eso? Realmente no me puedo ocupar de tantas cosas. Mi prioridad ahora es hacer dinero".
Xiao dijo que había pensado sobre el hecho de que su familia se había dividido, "pero si ella puede conseguir una educación, ese es su destino", agregó, refiriéndose a su hija. "Si no..." Se encogió de hombros.
Por su parte, Manman expresó poco pesar por la ausencia de su madre, que tenía demasiado trabajo como para volver a casa.
"Mami está en Kunshan recogiendo basura", dijo Manman. "La extraño, pero no quiero ir a verla".
Interrogada sobre si pensaba que sus padres la querían, murmuró tranquila: "No lo sé". Interrogada sobre si sus abuelos la querían, respondió rápidamente: "Oh, sí, ellos sí me quieren".
Se estima que hay en China unos 200 millones de trabajadores emigrantes. Funcionarios del gobierno han expresado su preocupación por la separación de esos trabajadores de sus hijos y por el efecto que podría tener sobre el desarrollo de los niños. Dicen que los abuelos son a veces incapaces de ejercer autoridad o de proporcionarles una educación.
Gu Xiulian, vice-presidente del Comité Permanente del Congreso Nacional del Pueblo, llamó hace poco a aprobar nuevas leyes y regulaciones para mejorar la salud y educación de más de 20 millones de niños del campo cuyos padres son trabajadores emigrantes ausentes.
El año pasado, Gu, que también encabeza la Federación de Mujeres de China, dijo a la agencia de noticias Nueva China que resultados preliminares de un sondeo de la federación entre niños de una docena de provincias y municipalidades mostró que el rendimiento escolar del 80 por ciento de los niños de la provincia de Hebei, por ejemplo, era pobre o mediocre. Casi un 20 por ciento de los niños están acostumbrados a mentir, reñían y desobedecían las normas escolares.
Hace dos años, una encuesta entre 1.180 estudiantes de seis pueblos en la provincia de Anhui, mostró que casi un 60 por ciento tenían problemas psicológicos, informó la agencia de noticias.
Los funcionarios dicen que están ansiosos de atacar el problema -levantando más internados, por ejemplo, o creando programas para educar a los abuelos -muchos de ellos analfabetos- que se quedan a cargo de sus nietos.
No lejos de Guihua, en el pueblo de Yanyan, Zhi Jifang y su marido Huang Peibing, se estaban preparando para el festivo. Sólo uno de sus cinco hijos había llegado a casa. El menor dijo que los visitaría, pero no estaba claro cuándo lo haría.
Hasta el mes pasado, la pareja se ocupaba de cuatro nietos. Ahora sólo se ocupan de uno. Sin embargo, las relaciones con los niños no son fáciles. Uno de sus hijos tiene una buena posición porque trabaja en una fábrica de bolsas de cuero, pero cuando volvió a casa para el festivo del año pasado, peleó tanto con sus padres que se mudó con su familia a un hotel cercano.
"Tienen una vida bastante buena. Incluso tienen un coche. Pero no se preocupan de los viejos, no respetan a los ancianos", dijo Huang, 61. Como otros campesinos, no percibe la relación entre la emigración y el deterioro de los lazos familiares.
"Para tener mejores condiciones de vida, para tener desarrollo económico, no hay otro camino. Es verdad que la emigración crea familias menos unidas, pero tenemos que hacerlo", dijo Huang. "Hace quince años, no teníamos suficiente comida para alimentarnos. Tampoco ganábamos nada".
Su mujer ha observado los cambios en los afectos de sus nietos. "Como han estado tanto tiempo separados de sus padres, parecen felices cuando los ven en la fiesta del Año Nuevo Lunar, pero no se ponen tristes cuando sus padres vuelven a marcharse", dijo Zhi, también de 61. "Y se portan mal debido a la ausencia de sus padres".
Un nieto atemorizaba a un estudiante más pequeño en la escuela. El niño también robaba dinero de un caja para la vuelta.
"Cuando comemos carne, yo me como la grasa y él la carne magra", contó Huang. "Tenía algo de dinero para las llamadas telefónicas, pero había desaparecido. Le dije: ‘Puedes decirme que necesitas dinero, pero no puedes robarme'. No me llevó de apunte. Cuando su madre vino a casa, me quejé, pero ella simplemente me ignoró".
Guihua y Yanyan forman parte de la comuna de Gushi, donde los trabajadores emigrantes constituyen un tercio de la población de 1.6 millones de habitantes. Estos trabajadores envían cada año a casa más de quinientos millones de dólares, de acuerdo a informes de la prensa oficial.
En muchos pueblos donde los habitantes se han especializado en hacer y vender rosquillas y otros dulces populares en el Año Nuevo, muchos trabajadores emigrantes no vuelven a casa. En lugar de eso, ganan dinero aumentando los precios durante el festivo.
"Cuando era joven, nadie salía de casa para trabajar. Todo el mundo se quedaba en casa con sus padres", dijo Chen. "A veces me pregunto: ‘¿No era bueno que estuviéramos juntos?' Pero no hay alternativa. Tienen que marcharse a hacer dinero. Este es el precio que tenemos que pagar".

Jin Ling contribuyó a este reportaje.

1 de marzo de 2007
18 de febrero de 2007
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comunistas piden cautelan en china


[Edward Cody] Partido Comunista advierte a reformistas.
Pekín, China. El martes, el Partido Comunista de China advirtió ante la creciente impaciencia de reformistas e intelectuales, que la liberalización política y la democracia están todavía bastante lejos de ser realidad, pese al rápido ritmo de los cambios económicos durante las últimas dos décadas.
La advertencia, en un artículo atribuido al premier Wen Jiabao en el diario oficial, constituye la primera respuesta pública del partido a un repunte del debate político en momentos en que China se prepara para la sesión anual de su legislatura y el importante congreso del Partido Comunista -que se convoca cada cinco años- que se realizarán este otoño.
La mayor parte del debate se ha realizado a puertas cerradas, en conformidad con la tradición del partido. Pero dos artículos recientes, de prominentes figuras de la clase política, sacaron a superficie sugerencias al gobierno del presidente Hu Jintao de que una mayor rapidez en el ritmo de las reformas políticas podría ayudar a suavizar la transformación del país en una economía de mercado.
Uno de los escritores, Zhou Ruujun, ex editor del diario oficial y conocido por sus opiniones reformistas, dijo que se necesitaba una mayor apertura democrática para distender las tensiones sobre la creciente brecha entre ricos y pobres, que advirtió que podría provocar inestabilidad. Otro, Xie Tao, ex vice-presidente de la Universidad de Renmin, sugirió que China debe avanzar más rápidamente hacia una democracia de bienestar social de tipo escandinavo.
Wen, de quien se informó hace poco que está a cargo de preparar la plataforma para la jefatura del congreso del partido, recurrió al familiar vocabulario marxista para argumentar que China todavía no está preparada para ese tipo de democracia, aunque sigue siendo una meta distante para el "socialismo con características chinas" que el partido espera construir.
"Todavía nos falta mucho para alejarnos de las fases primarias del socialismo", dijo. "Debemos aferrarnos a las directivas del desarrollo básico de esa fase por los próximos cien años".
Al mismo tiempo, dijo que "el sistema socialista no es contradictorio con la democracia", y agregó: "Una democracia altamente desarrollada y un sistema jurídico son exigencias inherentes al sistema socialista y un importante punto de referencia para un sistema socialista maduro".
Los comentarios de Wen fueron vistos como una muestra de la plataforma que Hu y sus lugartenientes expondrán en el importante 17º congreso del partido, llamando básicamente a mantener el rápido crecimiento económico sin giros políticas audaces. La postura corresponde a la reputación de Hu como un líder cauto desde que se hiciera cargo del partido en 2002.
Los analistas describieron el congreso como un momento crucial para Hu, que se espera que consolide su liderazgo por un segundo período de cinco años, cerciorándose de que funcionarios leales a él ocupen posiciones claves en el Politburó y en su decisivo Comité Permanente. Eso implica el retiro de algunos funcionarios del partido identificados con el ex presidente y líder del partido, Jiang Zemin, observaron, de modo que Hu quiere evitar las disputas ideológicas que pudieran complicar el cambio de personal.
Liu Xiaobo, escritor y disidente político, sugirió que Hu y Wen estaban colaborando para tener congreso del partido sin problemas, tratando de mantener el equilibrio entre conservadores y liberales, los que por razones propias no se sienten cómodos con la situación actual de China. Por un lado, dijo, los conservadores incondicionales del partido se han irritado por la creciente distancia con la ideología fundadora de Mao Tse-Tung. Por otro, dijo, los reformistas se sienten frustrados porque la liberalización iniciada por Den Xiaoping en los años ochenta todavía se concentra fundamentalmente en las reformas económicas.
"China ha emprendido una política de apertura y reformas de veinte años, y muchos extranjeros han aplaudido los fantásticos logros económicos de China", agregó Liu, "pero los que realmente entienden China saben que muchos y graves problemas no han sido tocados en absoluto".
En otro aspecto del debate, hace poco estudiosos chinos publicaron una petición en internet llamando a la legislatura a aminorar la privatización de compañías estatales y la protección jurídica de sus nuevos propietarios.
En los últimos años se han cerrado cientos de firmas estatales debido a la pérdida de grandes sumas de dinero y sobreviven sólo gracias a préstamos cada vez más precarios. Los cierres han significado desempleo para cientos de miles de trabajadores, se quejan los académicos, ampliando la brecha entre ricos y pobres y aumentado el peligro de inestabilidad.
"Con el implacable avance de las privatizaciones, nuestro país ya tiene una seria brecha entre ricos y pobres, que se está polarizando en dos extremos", dice la petición, que fue firmada, entre otros, por Gong Xiantian, profesor de leyes de la Universidad de Pekín; Li Chengrui, ex director de la Oficina Nacional de Estadísticas; y una docena de académicos de la propia Escuela Central del Partido.
Una oposición similar entre funcionarios del partido llevó al gobierno de Hu a retirar una ley que garantizaba la propiedad privada, incluyendo antiguas empresas estatales, después de haber sido presentada en la sesión de la legislatura del año pasado, el Congreso Nacional del Pueblo. El gobierno preparó una nueva ley para esta sesión. Pero los académicos advirtieron que tiene el efecto de aceptar la corrupción que acompaña a menudo esas liquidaciones y debería ser nuevamente retrasada hasta que se redacten nuevas normas.
Detrás de la oposición hay una reluctancia entre muchos miembros tradicionalistas del partido a abandonar el antiguo principio socialista de que el estado debe poseer toda la tierra. Su lucha contra las protecciones legales de la propiedad privada se ha convertido en una especie de última resistencia contra el abandono a gran escala de la doctrina comunista que viene ocurriendo desde que empezaran en China las reformas de Deng.
Sin tratar directamente la petición, Wen reconoció que el desarrollo económico de China orientado hacia el mercado debe incluir también más justicia social, llamando a estos dos factores "tareas interrelacionadas mutuamente beneficiosas". Pero también expresó su determinación a continuar con las reformas.
"Sin un crecimiento rápido y sostenido de las fuerzas productivas, es imposible asegurar la honestidad y la justicia social que yacen en el corazón del sistema socialista", escribió.

1 de marzo de 2007
27 de febrero de 2007
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los ricos en china comunista


[Maureen Fan] En el país de Mao, hacerse rico es finalmente fantástico. Pero también complicado.
Hace algunos años, Shi Xiao Yan vendió 17 de sus 20 coches. Se quedó solamente con los Porches -un Boxsyer y un Turbo 9110 en el garaje abajo. Shi, llamada también Celia, es la fundadora y presidente de Illinois, una cadena de muebles para el hogar de Pekín, y la número 21 en la lista de las mujeres más ricas de China, con una fortuna total, junto con su marido, Ya Mingqin, de 125 millones de dólares. En estos días conduce un Mini Cooper convertible de 38 mil dólares.
"Tengo un coche económico, ahorra gasolina", explica. "Sabes, tienes que ahorrar para la siguiente generación; no deberíamos gastarlo todo".
La generación siguiente, por cierto, incluye al hijo de Shi, Jason, de once. Hace tres años, para su octavo cumpleaños, Jason recibió un Subaru Impreza, que ha adaptado a sus gustos personales y que conduce normalmente en la pista de carreras de su padre.
Ese tipo de llamativo consumo puede no ser tan excesivamente conspicuo en Beverly Hills o incluso en las Great Falls. Pero esta es China, donde, hasta hace bastante poco, ser rico era no solamente raro sino que prácticamente un delito.
Después de la revolución comunista de 1949, la riqueza privada se convirtió en una enorme desventaja social. Gran parte de ella fue confiscada por funcionarios o entregada voluntariamente por sus dueños, que temían ser perseguidos si no lo hacían. Mansiones y grandes casonas fueron confiscadas y convertidas en función de los intereses del estado: viviendas para los trabajadores municipales, escuelas médicas, oficinas del gobierno y cosas parecidas.
Los tesoros en la forma de pinturas antiguas, caligrafías, vasijas de las dinastías Ming y Ching y esculturas en jade, fueron enterrados o destruidos, a menudo por sus propios dueños. Con el Gran Salto Adelante y varias otras campañas anticapitalistas de fines de los años cincuenta, los Guardias Rojos llegaron y se llevaron todos los símbolos de riqueza.
Si al principio los funcionarios comunistas se encontraban cerca del pueblo -granjeros y campesinos que reaccionaban ante la corrupción del derrocado gobierno del Kuomintang-, finalmente se enamoraron de la riqueza y se apropiaron de muchos de los bienes confiscados. Jiang Qing, la mujer del presidente Mao Tse Tung, era notoriamente extravagante -se decía que llenaba su piscina con agua mineral, montaba a caballo en parques cerrados para el público y miraba películas extranjeras-, al mismo tiempo que llamaba a sus compatriotas a conformarse con la pobreza. Después de la Revolución Cultural (1966 a 1976), mucha gente pidió al gobierno la restitución de sus bienes: Algunas cosas fueron devueltas, pero no muchas.
Bien conocidos lemas comunistas de la época eran, entre otros: "Mientras más pobre seas, más gloria recibirás", y "Cortémosle la cola al capitalismo". La empresa libre fue tan sistemáticamente vilipendiada que incluso los campesinos que vendían huevos frescos fueron acusados de ser capitalistas. Durante la Revolución Cultural, capitalistas y propietarios ricos fueron clasificados como ‘derechistas' y ‘elementos nocivos' para ser perseguidos. La gente que hablaba inglés o había recibido una formación occidental, fue despedida, denunciada o incluso humillada y paseada por las calles.
En lo esencial, la retórica de tres décadas dejó en claro que ser rico era un crimen.
El período de ‘apertura y reforma' de China empezó en 1978 gracias a Deng Xiaoping, el pragmático hijo de un terrateniente rico. Tras la muerte de Mao en 1976, que terminó con la brutalidad y caos de la Revolución Cultural, Deng encabezó a sus colegas reformistas para restructurar la vapuleada economía china. Aunque Deng continuó prefiriendo el socialismo sobre el capitalismo, creía en las fuerzas del mercado y luchó por establecer vínculos económicos más fuertes con el mundo exterior. En 1979, permitió que partes de la sureña provincia de Guangzhou se convirtiera en una zona económica especial: se permitieron los negocios con gestión al estilo occidental, y los extranjeros fueron animados a invertir y administrar fábricas allá. Ese año también visitó Estados Unidos, que lo fortaleció en su deseo de modernizar China pasando de la industria pesada a la ligera y adquiriendo más tecnología.
Los primeros empresarios de la era comunista, de 1978 a mediados de los años ochenta, fueron en general personas en los márgenes de la sociedad, miembros de las clases más bajas y a veces delincuentes, gente que sabía muy poco sobre el mercado pero que no tenían nada que perder si eran denunciados o sufrían la burla de sus vecinos, para no mencionar el poco dinero que tenían. A menudo tenían que contrabandear prácticamente todo, desde ropa hasta radios y relojes, para levantar un inventario. Pero después de que hacer dinero fuera admitido por el gobierno, mucha gente que decidió hacer xia hai, es decir, zambullirse en el océano comercial y empezar sus propios negocios eran o funcionarios del gobierno o gente con estrechas relaciones con los funcionarios.
La creencia de que un mayor liberalismo económico conduciría a la liberalización política fue aplastada con la masacre en 1989 de los manifestantes pro-democracia, cometida por tropas del gobierno en la Plaza de Tianenmen. Muchos empresarios se unieron a los estudiantes, pidiendo no solamente democracia sino también el fin de la corrupción del gobierno. Gran parte de los negocios, pero no todos, se paralizaron hasta 1992 cuando Deng inició su ahora famoso viaje al sur, un viaje que generó cientos de artículos en los diarios y al menos 20 libros. Aunque de 88 años y achacoso, y con muchas de sus declaraciones leídas por su hija, Deng fomentó todo un conjunto de reformas económicas. Pensaba que la competencia honesta estimularía los negocios y permitiría que la gente se enriqueciera, lo que espolonearía lentamente a los demás. En su viaje al sur, repitió una frase que usó por primera vez en octubre de 1985, en una reunión en Pekín con un grupo comercial norteamericano: "Rang Yi Bu Fen Ren Xian Fu Qi Lai" (Dejemos que alguna gente se vuelva rica primero). Este llamado a los buenos ejemplos económicos fue traducido erróneamente en la prensa occidental a la frase mucho menos ambigua de ‘Hacerse rico es fantástico', que se convirtió en un eslogan en Occidente para referirse al estallido de actividad comercial en China. Aunque Deng continuó elogiando el socialismo, su apoyo de la reforma económica se entronizó en la constitución y en la literatura del Partido Comunista.
Desde entonces, el auge de la economía china ha sido una de las grandes historias de éxito del mundo. La riqueza y el consumo conspicuo están aumentando fuertemente en un país donde el ingreso per cápita promedio es de sólo 145 dólares al mes (en Pekín es de 209 al mes). En el continente, cerca de 175 millones de habitantes, o el 13.5 por ciento de los consumidores se han convertido en lo que muchos estudiosos chinos consideran la clase media, que ganan más de 30 mil dólares al año, informó hace poco la Asociación China de Estrategias de Comercialización. Esos consumidores han logrado acumular ahorros significativos, pero a menudo gastan todo el salario de un mes en un sólo artículo de lujo: una cartera, un reloj o joyas.
Se espera que ese grupo crezca dentro de los próximos diez años a cerca de 260 millones (el 20 por ciento) de habitantes, dijo Lu Xueyi, profesor de la Academia de Ciencias Sociales de China. Para entonces, China podría ser el más importante mercado de artículos de lujo del mundo, predicen los analistas.
Otras 320 mil a 500 mil personas reportan suficientes ingresos -unos 60 mil dólares al año- como para clasificarlas en una clase media alta. Y debido a que la mayoría de los chinos no revelan sus ingresos con exactitud, los expertos dicen que es probable que sean muchos más. Es gente que paga consumiciones de 385 dólares para entretener a sus clientes en clubes de karaoke, como el Shanghai's L.A. Disco. O que gastan 3,650 dólares para ingresar a una fiesta de solteros en un yate.
Un grupo mucho más pequeño, pero más visible, son los super ricos. El número 1 de la Lista Forbes de los Chinos Ricos de 2006 es Huang Guangyu, de 37 años, que posee 2,3 billones de dólares y es propietario de una cadena de tiendas de aparatos electrodomésticos. De los primeros 40 de la lista, más de un cuarto son menores de cuarenta. Su valor neto combinado es de 38 billones de dólares, tras crecer de 26 billones de dólares en un 46 por ciento en 2005. No parece haber un límite, pero los niveles mínimos de capital utilizados por la lista rival de ricos, el informe de Rupert Hoogewerf's Hurun, son elocuentes. En 1999, la gente en su lista tenía al menos 50 millones de renminbi [RMB] (unos 6,4 millones de dólares), pero este año, el límite más bajo se había disparado en un 1,600 por ciento, a 800 millones RMB (unos cien millones de dólares).
Hace poco, el presidente Hu Jintao ha reaccionado ante la creciente brecha entre ricos y pobres exigiendo que se preste más atención al ideal de una ‘sociedad armoniosa'. Las autoridades han decretado impuestos sobre artículos de lujo tales como lanchas, clubes de golf y relojes de diamante. Pero esto sólo ha espoloneado a los ricos a volar a Hong Kong a comprar esos artículos allá, donde el impuesto al lujo es menor. Cuando no están de compras, muchos continentales visitan el famoso inodoro de oro de 24 carates y el baño de 3,5 millones de dólares de propiedad de un joyero local y exhibido en un salón de exposiciones turístico.
El afán de ostentar el éxito económico compite con el deseo de mantener un bajo perfil. Aunque muchos chinos se sienten elogiados por el prestigio de ser incorporados en varias ‘listas de ricos', también temen a la publicidad y la vigilancia extra de inspectores de Hacienda, que no parecen utilizar normas corrientes de tasación.
Incluso así, la riqueza está empezando a redundar en otros privilegios. En la provincia de Jiangsu, justo al norte de Shanghai, las autoridades anunciaron el año pasado que los empresarios que eran ‘grandes contribuyentes', que pagan al gobierno más de 375 mil dólares al año, ayudarán a decidir si los funcionarios son despedidos o ascendidos.
En otros lugares, los empresarios ricos se han unido a campesinos, minorías étnicas y padres que fueron hijos únicos para pedir excepciones a las leyes que limitan la formación de las familias a un solo hijo. En algunos casos, los hijos de empresarios ricos reciben más puntos en sus exámenes en la escuela secundaria.
Los ricos son envidiados y resentidos -y apreciados por el gobierno. En los primeros días de la ‘apertura y reforma', altos funcionarios esperaban que los ricos sirvieran como ejemplo para los pobres, inspirándolos y alentándolos. Pero con los casos de corrupción que salen a luz año tras año, los dirigentes están cada vez más preocupados de ser sorprendidos en algún escándalo. Están alentando una ‘riqueza limpia' en programas de televisión, como ‘Ganar en China', en nuevo reality show basado en ‘El aprendiz' [The Apprentice], aunque la corrupción y la obtención de dinero parecen abundar en todos los niveles de la sociedad.
En teoría, una clase empresarial en crecimiento, que sería la más servida con gobiernos limpios y transparencia, podría actuar como una fuerza en pro de la reforma. Pero es difícil para los que han logrado el éxito, luchar contra la corrupción oficial, ya que muchos empresarios violaron las reglas para hacerse ricos, en primer lugar. Es lo que Chan Kin Man, profesor de sociología de la Universidad de Hong Kong que ha estudiado a la clase alta emergente, llama el ‘pecado original'. Algunos sobornaron a funcionarios de los bancos para conseguir préstamos. En otros casos, su ‘pecado original' es más serio: un promotor inmobiliario que conspiró con funcionarios para apropiarse las casas de vecinos pobres, por ejemplo, o el jefe de una compañía de alimentos y granos que engaña a los clientes con alimentos de mala calidad al empezar sus operaciones comerciales.
"A causa de este pecado original, se sienten inseguros", dice Chan. "Les gustaría trazar una línea, que se les perdonen todos los errores cometidos en el pasado. Entienden que es muy gravoso pedir cambios políticos".
En China es difícil separar la riqueza del poder. Un informe reciente en el diario de Hong Kong, Sing Tao, dijo que investigaciones del Consejo de Estado de China, la Academia de Ciencias Sociales de China y la oficina de investigaciones de la Escuela Central del Partido, muestra que el 90 por ciento de los multimillonarios en RMB de China (personas con más de 128,2 millones de dólares) son hijos de altos funcionarios. Sin conexiones oficiales, los ricos no llegan a ninguna parte. Las conexiones son un bien tan valioso como el capital y se las conoce como gaunxi. Los altos funcionarios son ellos mismos ricos, aunque algunos son más discretos a la hora de exhibir su riqueza. Sin embargo, sus hijos estudian en el extranjero, y van de compras a Hong Kong o son dueños de caras propiedades inmobiliarias.
La necesidad de guanxi no es sólo cosa de ricos. La clase media también depende de las conexiones en sus relaciones personales con el poder. Necesitas conexiones cuando el propietario de tu apartamento de lujo decide cobrarte más por mantención o te coloca pegamento en la puerta cuando le dices que no.
Los que pueden pagar sus propios aviones y yates o veinte coches de lujo, probablemente no verán nunca sus puertas pegoteadas, o rechazarán las multas por tener demasiados perros con pedigrí, pero Chan, el profesor de Hong Kong que ha estudiado cientos de empresarios, dijo que los ricos le dijeron que estaban cansados de todas las gentilezas para los funcionarios que tenían que hacer.
Eso es sólo el comienzo de su ansiedad. A medida que estos chinos se hacen más ricos, desdeñan su salud y luchan contra la estrés y el éxito, de acuerdo a estudios publicados en la prensa estatal. Han contado a los encuestadores sobre su inseguridad y su incapacidad de encontrar parejas convenientes. Algunos se quejan de la posibilidad de perder su riqueza de la noche a la mañana debido a la corrupción oficial, mientras otros dicen que temen a los delincuentes y a los vecinos envidiosos.
Pero lo que la mayoría de ellos temen es que se les prive de su éxito. Están ansiosos sobre si han hecho o no las conexiones correctas, en caso de que su posición de privilegio resulte estar construida sobre terreno turbio.
"Lo único en que piensan es en el guanxi", dice Shi Xiaoyan. "Usan todo su dinero, todo su conocimiento. Gastan su tiempo de reposo y sus familias... La gente rica en China, son simplemente ricos, no saben qué otra cosa hacer".

Li Jie contribuyó a este reportaje.

fanm@washpost.com

26 de febrero de 2007
13 de febrero de 2007
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©traducción mQh
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