Blogia
mQh

columna de lísperguer

casta militar tiene los pañales sucios


columna de lísperguer
Nuevo director de Carabineros, general González, fue acusado de participación en un caso de desaparición forzada durante la dictadura.

Es una lástima que este general aparezca implicado en esa desaparición, que es ciertamente un asesinato. Que la Corte Suprema lo haya absuelto, sobre todo después de sus acostumbrados fallos de dudosa legitimidad (cuando, por ejemplo, aplican prescripción en casos de derechos humanos, que son imprescriptibles, o amnistía en casos de delitos inamnistiables) con que se han destacado los jueces de la II Sala, hará sacar a muchos la conclusión contraria. Es penoso, y está empezando a ser patético, que la tercera edad pinochetista, todavía con la ilusión de no pagar por sus crímenes, no sea capaz de acumular coraje para soltar las riendas y dejar que el país vuelva a respirar. Sus amigos debieran decirles que si creen que alguna vez tuvieron un papel justificable, llevan demasiado tiempo sosteniendo una quimera enfermiza y que ciertamente nadie los necesita.
Una condición indispensable para la fundación de una nueva derecha decente es precisamente que de verdad rompa lazos con el pinochetismo, con el que nunca debió aliarse, y jure lealtad a los principios de la democracia y la libertad y vuelva a iniciar su liberalismo a partir de los derechos humanos y las libertades personales, y no de la bruta e inútil codicia capitalista.
Una derecha reformulada atraería a muchos ciudadanos que hoy día van por la vida votando por la izquierda. Este general, así como todos los otros asociados de algún modo al pinochetismo, debiesen apartarse y dejar el espacio para oficiales capaces de entender los nuevos retos de Chile, el principal de los cuales es ciertamente la construcción de una democracia verdadera y legítima.
lísperguer

liberalismo y derecha psicótica


columna de lísperguer
Senador Chahuán rechaza que RN se haya derechizado.

Renovación Nacional no es un partido liberal y dudo que haya liberales de verdad en ese partido. Sobre esto no hay mucho que decir: un liberal no se habría aliado nunca con un partido de extrema derecha -la UDI. Quizás la acusación de que RN se ha derechizado no es completamente correcta, pero que tenga como secretario general a Mario Desbordes, un fanático de la tendencia psicótica que propuso un bruto proyecto de ley para permitir que Carabineros disolviera las manifestaciones y protestas sociales a balazos justo el día antes de que un carabinero asesinar a balazos al joven Manuel Gutiérrez, habla de la insolvencia moral de RN. De paso, nadie ha señalado la responsabilidad intelectual de Desbordes en ese asesinato.
No estoy de acuerdo en que el candidato Piñera haya seducido al país con alguna mística. Creo que su elección dejó ver algunos de los peores aspectos de nuestra identidad como chilenos: la pusilanimidad y el carácter acomodaticio. Sigue siendo incomprensible que los votantes hayan optado por un hombre con antecedentes delictivos por estafa. Todavía creo que de esto no puede salir nada bueno.
Sí, los empresarios aplaudieron los gobiernos de la Concertación. Esto demuestra también que no es el régimen binominal el que explica la estabilidad de Chile, sino el hecho de que los partidos tradicionales de izquierda simplemente traicionaron las causas populares y adoptaron la ideología y las instituciones que legó la dictadura.
Un verdadero liberalismo lucharía, entre otras cosas, por recuperar la democracia, derogar (no modificar) el sistema binominal, terminar con la designación de parlamentarios, fortalecer las libertades personales y purgar las instituciones armadas y el poder judicial de sus elementos psicóticos y de extrema derecha.
lísperguer

carabineros y la cultura de la corrupción


columna de lísperguer
Presidente Piñera nombra nuevo director general de Carabineros.
Se podría llegar a creer que el general Gordon no intervino para modificar el parte, pese a las declaraciones de uno o más subalternos implicados en el caso, pero no que no se hubiese enterado posteriormente. Tras enterarse, debió haber exigido la reposición del parte original y sancionado a los subalternos implicados por una conducta muy reprochable -la misma que el general rechazó cuando fustigó la mentira con ocasión de su renuncia. Pero lo más probable es que -sobre todo a la luz de otras revelaciones recientes sobre Gordon en cuanto a su intervención para promover a funcionarias de su predilección y en cuanto a otros privilegios de que goza, hoy también conocidos por la opinión pública- en la institución, y en realidad en todas las instituciones chilenas, este tipo de conductas en que autoridades favorecen a familiares son consideradas normales y hasta buenas, según el dogma cultural que obliga a proteger y favorecer a familiares y amigos. Esta suerte de corrupción institucionalizada y enquistada en la cultura es muy difícil de extirpar y es igualmente difícil convencer a otros chilenos de que es una conducta inmoral e indeseable.
¿Por qué puede el presidente nombrar a un primo hermano en un importante cargo público y no puede el jefe de carabineros borrar un parte para proteger a su hijo? ¿Por qué puede el conservador de bienes raíces emplear a toda su familia en la institución y no puede un carabinero favorecer a sus cercanos más leales?
Cuando el general González defendió a Gordon empleó la lengua con innecesaria ligereza -al usar la palabra infamia-, pero es comprensible en su contexto y pierde gravedad cuando el propio general lo reconoce y ofrece sus disculpas. Eso es un buen signo.
Y otro buen signo, y más importante, es que abandonó la justificación de esa falsificación de un documento público cuando argumentó primeramente que los subalternos lo habían hecho para proteger la seguridad de la institución -que no puede ni debe nunca ser defendida mintiendo y delinquiendo, pues con ello se pueden justificar los peores abusos (como cuando se niega colaboración en casos de derechos humanos argumentando que se perjudica la seguridad nacional).
Gordon era un general controvertido cuyo mando se caracterizó por actos ilegales o al filo de la ilegalidad: innecesaria violencia policial, espionaje, torturas, asesinatos cometidos por carabineros y dejados en la impunidad, favoritismo. Amplios sectores de la ciudadanía exigieron durante meses su renuncia. La aceptación de esta por el presidente fue una buena decisión.
lísperguer

fiscal del tpi es otro combatiente


columna de lísperguer
Fiscal del TPI emite nueva orden de captura contra coronel Gadafi.

Las arbitrariedades del fiscal Luis Moreno terminarán abollando el ya sacudido prestigio del Tribunal Penal Internacional. Gran parte de las acusaciones contra el régimen libio son infundadas o terriblemente exageradas y, ciertamente, no permiten comparación alguna con otros gobiernos en la región -como el sirio o el israelí, cuyos historiales de violencia y violaciones a los derechos humanos son igual de brutales que ampliamente conocidas. Además, el fiscal guarda silencio por los intentos de asesinar a la familia del coronel Gadafi, incluyendo mujeres y niños y decenas de civiles no combatientes, por parte de las potencias occidentales, incluyendo a Francia, Inglaterra y Estados Unidos, en lo que es una clara introducción de una práctica criminal (el asesinato de familiares de políticos) como estrategia de estado, ni nada dice sobre los bombardeos contra objetivos civiles a cargo de la OTAN. Menos aún sobre los innumerables y brutales asesinatos de negros subsaharianos cometidos por las tropas rebeldes en una campaña racista que la prensa occidental ha preferido silenciar.
Pero, además, en las últimas semanas se ha descubierto en Trípoli, tras la ocupación de las tropas rebeldes, documentos que comprueban, una vez más, que parte de las violaciones a los derechos humanos cometidas por el régimen libio fueron en realidad cometidas por encargo y/o en colaboración con las mismas potencias occidentales que hoy buscan su destrucción -pese a que políticos como Sarkozy y Berlusconi picotearon la mano generosa del líber libio. Los servicios secretos de Gran Bretaña y Estados Unidos entregaban sospechosos de terrorismo a Libia para que fuesen torturados e interrogados en el marco de la lucha contra el terrorismo islámico. Se calcula en decenas, si no cientos, las personas desaparecidas en las mazmorras libias. Estos son los más graves delitos cometidos por Gadafi en su país.
Pero, conociendo al fiscal, es dudoso que se atreva a llevar a juicio a los cómplices de Gadafi. "El fiscal del Tribunal Penal Internacional ha declarado que iniciará una investigación sobre las gravísimas violaciones a los derechos humanos perpetradas por Khadafi", escribe Atilio A. Borón. "Pero, ¿qué hará con George W. Bush y Tony Blair, partícipes necesarios, cómplices y encubridores de esos crímenes? Además, ¿tendrá las agallas suficientes para hacer lo propio con Anders Fogh Rasmussen, secretario general de la OTAN, responsable de (hasta el 1º de septiembre) los 21.200 ataques aéreos contra Libia, causantes de innumerables víctimas civiles y de la casi total destrucción de ese país?"
La respuesta es obvia. En esta guerra, el fiscal Moreno es otro combatiente en la guerra contra el mundo árabe. Debiese, pues, ser tratado como tal y ser excluido del proceso antes de que contamine la necesaria y valiosa labor del TPI.
lísperguer

Sugiero leer
1. Socios del horror (Atilio A. Borón), en Página 12.
2. HRW denunca violencia rebelde, en mQh.
3. La CIA, Europa y Gadafi, en mQh.

la persistencia del mal


columna de lísperguer
El día que renunció el general Gordon, una mujer lo increpó en la calle acusándolo de abandonar a sus hombres.
El día que renunció el general Gordon a la jefatura de Carabineros, cuando caminaba rodeado por su séquito hacia el Palacio de La Moneda, se le acercó una mujer que lo increpó por no defender a sus hombres, reprochándole haberlos abandonado. El general replicó, entre balbuceos, que él no abandonaba a su gente. La mujer insistió y le dijo que no debería haberlos dado de baja, refiriéndose al sargento Millacura y los otros agentes que se encontraban en la patrulla la noche en que el primero asesinó al joven Manuel Gutiérrez y estuvo a punto a matar a otro vecino que se encontraba cerca de Manuel.
Para esta mujer el asesinato de ese chico es algo legítimo, razón por la cual, en su opinión, no se había cometido ningún delito ni era por tanto explicable que se expulsase a los agentes implicados, pese a que en ese momento ya sabíamos todos, informados por las propias autoridades, que el sargento había disparado sin provocación alguna, que su versión de que los carabineros estaban siendo atacados con armas de fuego era falsa, que los vecinos contra los que disparó no eran manifestantes ni habían atacado a la policía en modo alguno y que había disparado con la intención de matar.
Así, ¿cómo se explica la posición de la mujer? ¿Que matar a chicos que salen por la noche es legítimo? ¿Que un carabinero puede matar siempre y cuando quiera, a cualquiera, en cualquier lugar y sin motivo alguno? ¿Que es bueno que la policía mate de vez en cuando, aunque sea injustamente, para asentar su poder e intimidar a la sociedad civil? ¿Que, tratándose de un barrio pobre y de niños pobres, matarlos es lícito porque sus vidas son desechables?
Probablemente piensa todo eso, y cosas peores. En la declaración que emitió Carabineros explicando por qué habían borrado del parte policial el nombre del hijo del general Gordon después de chocar y darse a la fuga el año pasado, en un accidente carretero sin mayores consecuencias, se explica que agentes subalternos alteraron el parte para proteger la seguridad institucional de la fuerza pública -esto es, que revelar el nombre del hijo del general podría poner en peligro a la institución, un argumento muy similar al que usaron Carabineros y fuerzas armadas para negarse a juzgar o entregar a violadores de derechos humanos porque se pondría en riesgo la seguridad nacional.
Vale decir, en el mejor de los casos, que si los agentes cometen errores o delitos, es necesario ocultarlos y dejarlos impunes para mantener el prestigio y respeto de esas instituciones -una suerte de justificación y elogio de la impunidad.

Hay muchos en Carabineros y fuerzas armadas que comparten esta ideología criminal. El asesinato de Manuel ocurre en un contexto en que la fuerza pública emplea una violencia aberrante para disolver protestas sociales, lo que ha causado a menudo el asesinato de manifestantes en zonas indígenas y en el resto del país. Si no se modifica radicalmente la actual doctrina de Carabineros, estos crímenes volverán a ocurrir. No basta con separar a Gordon, aceptando su renuncia. Es necesario purgar Carabineros, deshacerse de sus elementos pinochetistas y de extrema derecha y simples psicópatas y proveer a la institución con una nueva doctrina en que el respeto de los derechos humanos sea central.
lísperguer

ministro hinzpeter, ¿por qué no se calla?


columna de lísperguer
Ministro Hinzpeter lamenta que muchos chilenos vean a carabineros como enemigos.

Como profundamente hiriente, errada, inoportuna e innecesaria ha de considerarse la declaración del ministro Hinzpeter sobre la renuncia del general Gordon. Resulta incoherente que diga que "muchos ciudadanos enfrentan a las fuerzas de orden y seguridad como si fueran sus adversarios o enemigos" cuando nos estamos refiriendo al incidente en que un carabinero asesinó al joven Manuel Gutiérrez.
¿Cómo y por qué ocurrió ese asesinato?
El sargento Millacura, que estaba libre, se trasladó voluntariamente a la comisaría y, con sus compañeros, retiraron varias UZI para salir de patrulla. Originalmente declaró que estaban siendo atacados con armas de fuego y que usó su arma para disuadir el ataque. Todo esto era falso. La investigación de la PDI desmiente que los manifestantes hayan disparado y estos ciertamente no se encontraban en el grupo de vecinos que miraban desde lejos (150 metros) lo que estaba pasando. O sea, el ataque contra ese grupo de vecinos fue arbitrario.
Aun se han de dilucidar muchos aspectos de este asesinato (por ejemplo, quién autorizó u ordenó a los carabineros a llevar armas de guerra para reprimir la manifestación), pero lo que es evidente es que ocurre en el marco o como consecuencia de una doctrina de Carabineros en que no se respetan en absoluto ni los ddhh ni las libertades públicas ni el estado de derecho vigente -una doctrina en la que manifestantes, encapuchados violentos, delincuentes y vecinos de poblaciones pobres son todos una sola y misma cosa: enemigos.
Sin duda hay ciudadanos que ven a Carabineros como enemigos, pero la percepción es comprensible porque Carabineros participó en un golpe de estado y dictadura de inspiración y mandato extranjeros -que empezó con el asesinato del comandante en jefe René Schneider en octubre de 1970, por un grupo neonazi (Patria y Libertad; más tarde se harían pasar por católicos para fundar la UDI) a la paga de la embajada estadounidense. Si algunos ciudadanos ven a Carabineros como enemigos de la patria, hay buenas razones para ello.
Decirle a la familia Gutiérrez que el niño Manuel murió porque muchos chilenos ven a Carabineros como enemigos está muy cerca de la infamia, porque la verdad es que lo mataron porque Carabineros ve a los chilenos como enemigos.
El general Gordon debió haberse marchado hace mucho tiempo, pues su mandato ha estado asociado a intolerables actos de violencia: el asesinato frustrado (por un carabinero) de Kathya Rojas Mora, niña de 10 años, en circunstancias similares al asesinato de Manuel, en septiembre de 2008; el asesinato del comunero mapuche Jaime Mendoza Collío en agosto de 2009; el asesinato en un furgón policial, de un culatazo en la cabeza, de Francisco Coronado Cárdenas, en junio de 2010; y otros incidentes reprochables, como las golpizas y torturas de estudiantes en buses policiales (comprobado por la directora del Instituto de Derechos Humanos), los allanamientos ilegales (en el sur y en Santiago), el espionaje de parlamentarios, la infiltración de marchas estudiantiles para provocar disturbios y justificar la intervención policial, y muchos otros incidentes que muestran en Carabineros el culto de una violenta cultura policial antipopular (la humillación de Juanito Mozo, el bautizo violento de aspirantes a carabineros, la muerte de dos aspirantes en Curacaví).
Hizo bien el gobierno en aceptar la renuncia de este general, pero sería mejor que el ministro Hinzpeter se abstuviera de declaraciones inoportunas e innecesarias.
lísperguer

aberrante e injustificada violencia policial


columna de lísperguer
La Tercera elogia manera en que Carabineros han hecho frente a disturbios sociales.

No se puede decir que "la policía ha enfrentado en forma prudente y mesurada la violencia desatada en muchos sectores de la capital, incluso con ataques armados" en los meses que vivimos de protestas estudiantiles. Ni tampoco se puede asumir, como pretende el autor del editorial de La Tercera, que los que han atacado a Carabineros incluso con armas de fuego hayan tenido algo que ver con las manifestaciones. Esa es una idea infame que La Tercera no puede probar.
No se puede decir que la policía haya sido prudente porque sólo haya asesinado a dos manifestantes y no a diez, por ejemplo. La manera en que Carabineros cree que se pueden resolver problemas de orden público de este tipo es aberrante y revela un fanatismo político, un clasismo fomentado por las autoridades políticas y una falta atroz de profesionalismo.
Con la represión injustificada y sin provocaciones, que ha sido la norma en los últimos meses, Carabineros pretende ocultar su incapacidad profesional y el gobierno mantiene la situación porque cree que le conviene que los ciudadanos asocien las protestas con vandalismo. Y esto viene ocurriendo desde hace muchos años.
Pero La Tercera olvida una larga lista de conductas policiales violentas inadmisibles: golpizas y torturas a estudiantes en buses policiales, de las que fue testigo presencial, y casi víctima, la directora del Instituto de Derechos Humanos; allanamientos ilegales (de una concejala de Santiago); infiltración policial de protestas para incitar y provocar disturbios y justificar la intervención policial; espionaje de parlamentarios y dirigentes sociales a cargo del servicio secreto de Carabineros. Ninguno de estos actos delictivos tiene nada que ver con el resguardo del orden público.
Muchos de los actos violentos que cometen Carabineros ocurren porque existe un marco en el que la policía considera a los manifestantes como enemigos a los que se ha de machacar, no como ciudadanos con derechos. Cuando un carabinero dispara con balas de guerra en un barrio pobre con construcciones de madera sabe que puede fallar el tiro, pero le da lo mismo, porque manifestantes, delincuentes y pobladores pobres son para él, como para la clase política y el gobierno, una sola y misma cosa. Su vida tiene poco valor. Son ciudadanos de segunda, desechables.
Esto lo que tiene que cambiar. Los efectivos implicados en estos actos de violencia deben ser excluidos todos del cuerpo de Carabineros y llevados a justicia. Los enclaves autoritarios deben ser destruidos: se debe hacer una purga profunda y definitiva de los elementos pinochetistas en las instituciones armadas. Pero más fundamentalmente lo que debe cambiar es la doctrina que orienta a Carabineros y otras instituciones.
lísperguer


quién le dijo a millacura que disparara


columna de lísperguer
Renovación Nacional cierra filas en torno a ministro Hinzpeter después de llamar a carabineros a disparar contra manifestantes.

Ahora se olvida el señor Desbordes que apenas hace unos días él mismo contribuyó al clima de violencia con su proyecto -inútil, redundante, ridículo- para permitir que Carabineros use balines en las manifestaciones. ¿Qué se puede esperar de un subalterno si oye a uno de los más altos dirigentes políticos del país proponer semejante memez? Y el sargento Millacura hizo exactamente lo que Desbordes proponía en un lugar público (soy testigo): "A los encapuchados hay que dispararles a la guata". (En la explicación que dio posteriormente, dijo que los tiros en el estómago no eran peligrosos y que se resolvía todo llevando a los heridos al hospital para que les extraigan los proyectiles.)
RN hace un papelón pidiendo a estos inútiles que defiendan al ministro Hinzpeter. Podría ser incluso contraproducente.
"El agua y el gas no son suficientes", dijo Desbordes, "y hay pensar en autorizar el uso de otros elementos de disuasión mayor como por ejemplo balines de goma" en una declaración que el periodista de esta nota omitió mencionar.
Actos delictivos cometidos por carabineros no son hechos aislados. Aun en los casos en que se trata de reacciones individuales irracionales -lo que es posible-, estas ocurren en un contexto en que Carabineros maneja una doctrina que define a la población civil de su propio país como grupo enemigo. Ese carabinero disparó contra un grupo de gente al que definió de antemano como hostil. Que hubiesen sido ellos los que les habían atacado previamente, dejó de tener interés. Ese carabinero disparó o porque tenía órdenes de hacerlo o porque le parece que, en ese lugar, manifestantes y vecinos son todos lo mismo.
Sin embargo, dudo que un carabinero con 18 años en la institución cometa semejante crimen sin haber sido recibido órdenes. Ahora urge saber quién se las dio.
lísperguer