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derechos humanos

españa investigará guantánamo


Juez español abre investigación de Guantánamo. Baltasar Garzón aceptó el caso sobre la base de la jurisdicción universal, mediante la cual se pueden juzgar delitos graves fuera de las fronteras nacionales.
[Robert Marquand] El juez de instrucción español, Baltasar Garzón, conocido internacionalmente en círculos jurídicos por sus intentos de extraditar al ex dictador chileno Augusto Pinochet, dijo el martes que abrirá una investigación criminal sobre la creación de la cárcel de Guantánamo.
De concluirse, la investigación podría presentar en un tribunal europeo muchos de los materiales ya descubiertos en Estados Unidos -en audiencias de los comités parlamentarios, los memorandos de la CIA desclasificados hace poco, y los informes de prensa- sobre la autorización del uso de métodos coercitivos de interrogatorio, que han sido llamados ampliamente los ‘memorandos de la tortura’.
El juez Garzón conocido como ‘el superjuez’ en España por sus publicitadas acusaciones, parece concentrarse menos en los que aplicaron esos métodos extremos, y más en los diseñadores del marco legal de los memorandos entonces secretos que permitieron esos interrogatorios.
El alcance de la instrucción de Garzón incluye "cualquiera de los que ejecutaron y/o diseñaron el plan sistemático de torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes de los prisioneros [de Guantánamo] que estaban bajo custodia".
Fuentes familiarizadas con el caso dicen que las presiones del gobierno español para frenar o parar a Garzón son intensas, y que funcionarios judiciales españoles e incluso Garzón mismo preferiría que sea el gobierno estadounidense el que lleve a cabo una investigación en conformidad con las exigencias de la Convención contra la Tortura de 1984 (del que Estados Unidos es signatario), que exige que se pesquise.
La base legal del caso es conocida como ‘jurisdicción universal’, con la que crímenes atroces pueden ser juzgados fuera de las fronteras nacionales. De hecho, en enero de este año un tribunal de Nueva York ejerció la jurisdicción universal en un caso de tortura en el que fue condenado Roy Belfast Jr., hijo de Charles Taylor, el ex dictador liberiano.
La situación destaca los esfuerzos de la Casa Blanca por tratar de mostrar al mundo otra cara de Estados Unidos en el área del estado de derecho, la autoridad moral, y quiere "enseñar por el ejemplo", como dijo el presidente Obama -pero sin agregar una controversia de por sí tóxica a la escena política interior estadounidense.
La decisión de Garzón se produjo en momentos en que el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, visitaba Europa en una gira de cinco días para definir el nuevo tono del ministerio de Justicia en la cooperación con los aliados europeos, y buscar ayuda para el asentamiento de cerca de treinta detenidos de Guantánamo que, dijo, podrían ser liberados. Holder dijo a periodistas en Berlín que Guantánamo había debilitado la situación de seguridad de Estados Unidos y sus aliados desde la introducción de prácticas como el submarino, que definió como una forma inequívoca de tortura y una "importante herramienta de reclutamiento" entre células terroristas.
La mayoría de los gobernantes europeos esperan ansiosos buenas relaciones con el gobierno de Obama en una época en que la guerra de Afganistán y la crisis económica están enviando señales a sus poderes judiciales independientes de no procesar a los funcionarios del gobierno de Bush si eso significara problemas para el nuevo presidente.
Pero los europeos han también consistentemente articulado su oposición a Guantánamo y las torturas, pese a que aquí, a menudo, los gobiernos se deslizaron en zonas grises en su cooperación con Estados Unidos en la guerra contra el terrorismo, señaló Anthony Dworkin, jurista de la oficina en Londres del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores.
"Lo que muestra esta investigación de Garzón es el legado increíblemente difícil que ha dejado el gobierno de Bush, que actuó fuera del derecho internacional", dijo Dworkin. "La mayoría de los gobiernos europeos quieren mejorar las relaciones con Estados Unidos, quieren restaurar la relación. El gobierno español espera que Estados Unidos inicie una investigación fiable. El fiscal general español dijo que la primera responsabilidad no es de Europa, sino de Estados Unidos".
Aunque algunos líderes de opinión en Estados Unidos dicen que las decisiones de un juez español no causarán mayor impacto, diplomáticos estadounidenses no las desechan tan rápidamente. Citaciones y acusaciones no solamente restringen los viajes, lo que sería un problema práctico para los funcionarios estadounidenses, sino además el caso mismo podría iniciar una dinámica impredecible, tanto aquí como en el extranjero.
"Sólo se necesita un tribunal europeo para poner en movimiento todo un proceso, y finalmente tendremos que hacerle frente, no podemos ignorarlo", dice un diplomático estadounidense en Europa.
Juristas como Philippe Sands, abogado británico y autor de ‘Torture Team’, que conoce a Garzón, dice que el juez español y sus colegas han estado diciendo durante meses que en caso de que no se inicie en Estados Unidos un proceso claro, ellos iniciarán sus propias investigaciones.
Pero también han indicado que probablemente abandonarían el caso si el gobierno de Obama avanzara con una pesquisa en conformidad con las exigencias de la Convención contra la Tortura de 1984. La convención obliga a sus signatarios (entre los cuales se encuentra Estados Unidos) a investigar las acusaciones y recomendar su persecución judicial en casos justificados.
"Si no hay investigaciones estadounidenses, los europeos harán una, créame", dice Sands. "Pero creo que Garzón lo dejará de lado si el imperio de la ley prevalece en Estados Unidos, o si se nombra una comisión independiente".
Holder, en Berlín, dijo que actualmente cree que el ministerio de Justicia de Estados Unidos tiene "todas las herramientas necesarias" para realizar una investigación, y que en estos momentos no está preparado para nombrar a un fiscal o un fiscal especial para ver las acusaciones de tortura.

8 de mayo de 2009
30 de abril de 2009
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el submarino es tortura


Obama dice que el submarino aprobado por Bush es tortura.
[Jeff Mason] Washington, Estados Unidos. El presidente Obama dijo el miércoles que el simulacro de asfixia por inmersión era una forma de tortura , y defendió su decisión de poner fin a una práctica utilizada por el gobierno de Bush contra los sospechosos de terrorismo.
Obama dijo que el método, conocido como el submarino, violaba los ideales estadounidenses y no era apreciado, incluso si se lograba con él obtener más fácilmente informaciones de enemigos.
"El submarino viola nuestros ideales y nuestros valores. Yo creo que eso es tortura", dijo en una rueda de prensa.
"Es por eso que terminé con esas prácticas".
Interrogado sobre si eso quería decir que el gobierno del ex presidente George W. Bush había aprobado la tortura, Obama dijo: "Creo que el submarino es tortura. Y creo que, cualquiera sea la justificación legal, fue un error".
Muchos expertos dicen que los interrogatorios coercitivos producen información poco fiables debido a que la persona dirá cualquier cosa para detenerlos.
Obama dijo que la inteligencia que puede haber sido obtenida con esa técnica podría haber sido obtenida a través de otros métodos.
"Podríamos haber obtenido esa información por otros medios, de modos que fueran consistentes con nuestros valores, en modos que fueran consistentes con lo que somos", dijo.
"En algunos casos puede ser difícil, pero creo que parte de lo que nos hace todavía ser un faro para el mundo, es que estamos dispuestos a mantener nuestros ideales también cuando es difícil, y no solamente cuando es fácil".
Obama dijo que el giro de política había privado a al Qaeda de una herramienta de reclutamiento, mientras fortalecía relaciones con los aliados de Estados Unidos.
Después de que Obama liberara los memorandos este mes revelando la justificación legal del gobierno de Bush para recurrir a métodos como el submarino, el ex vicepresidente Dick Cheney pidió que se desclasificaran los memorandos en los que se dice que esas técnicas lograron producir informaciones valiosas.
El New York Times ha informado que Dennis Blair, director de inteligencia nacional de Obama, dijo a algunos colegas en un memorando privado que las técnicas coercitivas extraían "información de alto valor".
Obama dijo que los memorandos que no habían sido desclasificados no podían responder preguntas claves: si la información se pudo haber obtenido por otros medios y el país estaba más seguro como consecuencia del uso de los métodos controvertidos.
"A fin de cuentas, seré juzgado como comandante-en-jefe por la seguridad que brindo al pueblo americano", dijo.
"Así que haré lo que sea necesario para mantener la seguridad del pueblo americano. Pero estoy absolutamente convencido de que lo mejor que puedo hacer es asegurarme de que no tomemos atajos que socaven lo que somos".

7 de mayo de 2009
30 de abril de 2009
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podrían procesar a funcionarios


Obama se muestra dispuesto a procesar a funcionarios de Bush culpables de maltratos. Presidente menciona comisión independiente para estudiar política de interrogatorios.
[Michael A. Fletcher y Perry Bacon Jr.] Ayer el presidente Obama se negó a excluir consecuencias legales para los funcionarios del gobierno de Bush que autorizaron que se aplicara técnicas coercitivas de interrogatorio a sospechosos de terrorismo ‘de alto valor, diciendo que el fiscal general debe determinar si quebrantaron la ley.
Obama también dijo que si el Congreso quiere investigar las prácticas mejoradas de interrogatorio, una comisión independiente podría ofrecer un mejor modo de hacerlo que una comisión parlamentaria, indicando que es probable que esta se divida a lo largo de líneas partidistas antes de que se llegue a resultados constructivos.
La semana pasada Obama hizo circular una declaración que dejaba abierta la posibilidad de enjuiciar a los que formularon la política de interrogatorios, que los críticos dicen que equivalían a torturas, aunque fueron sus primeros comentarios en que menciona explícitamente esa posibilidad. También revertieron la aparente oposición del gobierno a perseguir a esos funcionarios, una posición adoptada el domingo por el jefe de gabinete de la Casa Blanca, Rahm Emanuel.
Mientras Obama defendía su oposición a responsabilizar judicialmente a los interrogadores de la CIA, no extendió esa interpretación a los que crearon los fundamentos jurídicos de la política.
"Para los que ejecutaron algunas de esas operaciones dentro del marco de las recomendaciones legales o instrucciones que recibieron de la Casa Blanca, no creo que sea apropiado que se les procese", dijo Obama a periodistas en la Casa Blanca. "Siempre respetando a los que formularon esas decisiones legales, yo diría que esto es algo que debe decidir el fiscal general en el marco de los parámetros de varias leyes, y no quiero prejuzgar eso".
Interrogado sobre si había habido un cambio de posición, el secretario de prensa de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo: "No creo, no. Creo que el presidente ha dicho en numerosas ocasiones -y lo ha repetido hoy-que debemos concentrarnos en el futuro, no en el pasado".
El presidente ofreció estas observaciones en momentos en que está siendo atacado por críticos de derechas o izquierdas por su manejo de memorandos previamente reservados de la Oficina de Asesoría Jurídica en los que funcionarios del gobierno de Bush autorizaban las técnicas de interrogatorio, que Obama prohibió en sus primeros días en la presidencia.
Después de un prolongado debate interno, Obama liberó los memorandos a fines de la semana pasada, diciendo que los empleados de la CIA que operaron bajo estas instrucciones no sufrirían consecuencias legales. Esa posición se granjeó la oposición de algunos legisladores y activistas, que dijeron que alguien debe rendir cuentas por lo que consideraron que fue la aplicación de torturas.
Los críticos de la derecha, incluyendo al ex vicepresidente Richard B. Cheney, dijeron que con la publicación de esos memorandos Obama estaba poniendo en peligro la seguridad nacional. Funcionarios de Obama han observado que las técnicas han sido discutidas en informes de prensa, e incluso discutidas públicamente por el ex presidente George W. Bush.
Ayer, esa división siguió siendo evidente.
"Me alegra que el presidente deje en claro que no ha excluido las investigaciones ni el procesamiento de los que autorizaron la aplicación de torturas, o proporcionaron su justificación legal. En nombre del pueblo norteamericano se cometieron horribles abusos, y no podemos hacer la vista gorda y seguir adelante", dijo el senador Russell Feingold (demócrata de Wisconsin). "La decisión final deberá tomarla el fiscal general y el presidente, pero yo llamo al ministerio de Justicia a que tome este asunto en serio".
Pero algunos republicanos cuestionaron la decisión de Obama. "Hay un montón de cosas turbias, va a provocar un montón de conflictos", dijo el senador John Thune (S.D.), agregando: "Sería conveniente no apartarse demasiado abruptamente de las políticas que nos mantuvieron seguros en los últimos siete años".
Los temores de que los intensos sentimientos políticos que suscita el tema eclipsaron las deliberaciones de la Casa Blanca sobre cómo manejar los memorandos de los interrogatorios. La idea de formar una comisión al estilo de la del 11 de septiembre, nombrada con la aprobación del presidente, fue discutida ampliamente en las semanas previas a la publicación de los memorandos, de acuerdo a funcionarios de la Casa Blanca que participaron en las discusiones.
Pero la idea fue desechada por Obama, que dijo que una comisión podría convertirse en un nuevo foro para renovados alegatos sobre la tortura y la cuestión más amplia de la lucha contra el terrorismo.
"Su preocupación era que eso podría exacerbar más las cosas", dijo un alto funcionario de la Casa Blanca. "Su posición es: Ya he prohibido eso. Es un capítulo cerrado. No necesitamos que esto se transforme en un problema que tengamos que revisar y volver a discutir".
En sus conversaciones privadas, Obama reconoció que el Congreso pueda optar por hacer eso, dijeron sus asesores. Pero el presidente fue claro: No querrá aprobar una comisión semejante.
Eso, junto con la declaración de Emanuel el sábado en ‘This Week’, de ABC, de que el presidente pensaba que los que diseñaron la política de interrogatorios no deberían ser procesados, hicieron parecer sorprendentes los comentarios de Omaba ayer.
El ministerio de Justicia durante el gobierno de Bush escribió tres de los memorandos de 2005 en respuesta a una petición de John A. Rizzo, segundo abogado general de la CIA, que quería asegurarse de que los procedimientos de interrogatorio de la CIA cumplieran con las leyes y tratados internacionales. Los memorandos fueron preparados por Steven G. Bradbury, que dirigía la Oficina de Asesoría Jurídica del ministerio. Un cuarto memorando fue redactado con ayuda de Jay S. Bybee, que había trabajado en la oficina antes de que Bush lo nombrara en la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito, y John C. Yoo, que terminó trabajando como profesor en la Universidad de California en Berkeley.
Nuestros mensajes telefónicos no fueron contestados de inmediato, y un portavoz de la CIA dijo que Rizzo no quería hacer comentarios.
Un memorando decía que la agencia había aplicado 183 veces el submarino -un método que utiliza la amenaza y simulacro de la asfixia por inmersión- al detenido Khalid Sheik Mohammed, el presunto cerebro de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Zayn al-Abidin Muhammed Hussein, conocido comoAbu Zubaida, fue sometido al submarino 83 veces, decía el memorando.
"La Oficina de Responsabilidad Profesional del ministerio está realizando una revisión sobre los memorandos de la Oficina de Asesoría Jurídica sobre los métodos de interrogatorio para determinar si eran consistentes con las normas profesionales que deben respetar los abogados del ministerio", dijo el portavoz del ministerio de Justicia, Matthew A. Miller. "En este momento no podemos hacer comentarios sobre el resultado de esa evaluación ni otras posibles investigaciones".

Spencer S. Hsu y Michael D. Shear contribuyeron a este reportaje.

7 de mayo de 2009
22 de abril de 2009
©washington post
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la efectividad de la tortura


No está clara la efectividad de los interrogatorios con tortura.
[Joby Warrick y Peter Finn] Según un informe del Comité Internacional de la Cruz Roja, durante sus primeros días de detención, al operativo de al Qaeda, Khalid Sheik Mohammed, lo desnudaron, golpearon, metieron una lavativa a la fuerza y lo colgaron con sus brazos sobre la cabeza. Fue entonces, dice el informe de la Cruz Roja, que sus secuestradores estadounidenses le dijeron que se preparara para "momentos difíciles".
De acuerdo con el informe, en los siguientes veinticinco días, empezando el 6 de marzo de 2003, Mohammed fue sometido a un régimen en el que se le impedía dormir, se le rociaba con agua fría y se le golpeó repetidas veces la cabeza contra una pared de contrachapado. El interrogatorio también incluyó días de repetidos simulacros de asfixia por inmersión, una técnica conocida como el submarino.
A veces durante esas primeras semanas, Mohammed habló, entregando información que los partidarios de los interrogatorios con tortura mencionarían más tarde en defensa de esas prácticas. El ex vicepresidente Richard B. Cheney justificó esos interrogatorios diciendo que las informaciones obtenidas de Mohammed permitieron desbaratar otras conspiraciones de al Qaeda.
Pero si esos métodos fueron decisivos en los interrogatorios de Mohammed es algo que no se sabrá nunca de manera concluyente, en gran parte porque aparentemente la CIA no utilizó, o apenas, las técnicas tradicionales. De acuerdo a la propia versión de la agencia, Mohammed fue sometido al simulacro de asfixia 183 veces durante sus primeras cuatro semanas en una cárcel secreta de la CIA.
La efectividad del uso de técnicas violentas de interrogatorio por parte del gobierno de Bush se ha convertido en un tema clave de disputa en un creciente debate público y político provocado por la publicación, este mes, de los memorandos del ministerio de Justicia en los que se autoriza a la CIA a utilizar esos métodos.
Seis años después de la captura de Mohammed, el examen de los métodos de la agencia parece injusto a ojos de algunos de sus veteranos, que argumentan que el programa de interrogatorios no puede separarse del clima de la época, cuando se creía que otros atentados eran inminentes. En la época, no había casi opiniones contrarias, incluyendo a los demócratas en el Congreso que fueron informados sobre el programa, de acuerdo a ex funcionarios de inteligencia.
Dos ex altos funcionarios con acceso a informaciones secretas dijeron que los interrogatorios permitieron conocer detalles de las operaciones de al Qaeda que llevaron a la identificación de sospechosos previamente desconocidos, impidiendo la comisión de futuros atentados.
"El detenido proporcionó informaciones que nos permitieron detenerlos durante su adiestramiento, justo antes de que llegaran al territorio", dijo un ex funcionario de inteligencia, que habló a condición de conservar el anonimato debido a que los casos son reservados. "No son cosas de primera plana, pero son las herramientas básicas del contraterrorismo. Y eso es algo que poca gente entiende".
Otros funcionarios, incluyendo a ex altos miembros del gobierno de Bush, alegan que juzgar el programa según la información obtenida es no entender nada. "Infligir tormentos de manera prolongada, calculada y sistemática es inmoral, y degrada a los perpetradores y prisioneros", dijo Philip D. Zelikow, asesor político de la entonces secretaria de Estado, Condoleezza Rice, que tuvo en sus manos los informes secretos del gobierno de Bush sobre el programa en 2005. "Segundo, al renegar de nuestros valores morales, esas prácticas también alejan a los aliados que necesitamos en la lucha común, incluso a aliados dentro de nuestro propio gobierno. Tercero, los beneficios son dudosos cuando se comparan con otras alternativa. Y, luego, después de todo, todavía tenemos leyes".
El alto funcionario de inteligencia del gobierno de Obama, Dennis C. Blair, dijo que la información obtenida mediante el programa de interrogatorios fue de "alto valor". Pero también concluyó que esos beneficios no valían la pena.
"No hay modo de saber si esa misma información no se pudo haber obtenido de otra manera", dijo Blair en una declaración. "Lo esencial es que esas técnicas han dañado nuestra imagen en el mundo, el daño que han causado a nuestros intereses supera de lejos cualquier beneficio que pudimos haber obtenido y no son esenciales para nuestra seguridad nacional".

Falsa Alarma
No queda claro en los informes clasificados si la información obtenida fue crucial para desbaratar conspiraciones reales. Mohammed dijo más tarde a entrevistadores externos que se vio "obligado a inventar para lograr que dejaran de torturarme" y que "les hice perder un montón de tiempo con varias alarmas falsas en Estados Unidos", de acuerdo a la Cruz Roja, cuyos funcionarios entrevistaron a Mohammed y otros detenidos después de que fueran trasladados a la cárcel militar de Bahía Guantánamo, Cuba, en septiembre de 2006.
Las evaluaciones de la CIA del valor de su programa siguen siendo reservadas, y toda evaluación final deberá esperar probablemente un concienzudo análisis forense del programa.
Un memorando de 2005 de la Oficina de Asesoría Jurídica del ministerio de Justicia decía que Mohammed y Abu Zubaida, el nombre de guerra de Zayn al-Abidin Muhammed Hussein, un miembro de al Qaeda que fue sometido a interrogatorios coercitivos, fueron "fuentes esenciales debido a su capacidad y disposición a proporcionar sus análisis y especulaciones sobre la capacidad, métodos y modo de pensar de los terroristas".
Funcionarios del contraterrorismo también dijeron que los dos hombres y otros sospechosos capturados entregaron informaciones esenciales sobre importantes dirigentes de al Qaeda e identificaron a cientos de miembros de la organización, asociados y financistas.
La acumulación y triangulación de la información también permitieron a los funcionarios corroborar las informaciones que estaban recibiendo y alentar a otros prisioneros a hacer declaraciones más detalladas y francas.
Mohammed siguió siendo una fuente valiosa de información mucho después de que terminaran los interrogatorios coercitivos. En realidad, dictó algunas charlas a agentes de la CIA en un recinto similar a un aula, sobre temas que fueron desde filosofía griega hasta la estructura de al Qaeda y escribió ensayos en respuesta a preguntas, de acuerdo a fuentes familiarizadas con su período en la cárcel.

Temor de Atentados Inminentes
Pero la justificación del gobierno para el programa de la CIA se basó en la necesidad de desbaratar peligros terroristas inminentes, no el recabamiento de informaciones estratégicas, que es algo que se puede prolongar durante semanas y meses.
Uno de los memoranda del ministerio de Justicia decía que el submarino "puede ser aplicado a un Detenido de Alto Valor sólo si la CIA cuenta con ‘datos de inteligencia fehacientes de que un atentado terrorista es inminente’". También decía que el submarino podía aplicarse sólo si "otros métodos de interrogatorio han fracasado en la extracción de información [o si] la CIA tiene indicaciones claras de que otros métodos no lograrán obtener esa información en el lapso de tiempo que se estime necesario para impedir el atentado".
El memorando decía que la CIA aplicó el submarino a Mohammed sólo después de que quedara claro que las técnicas normales de interrogatorio no estaban dando frutos, una conclusión a la que aparentemente se llegó rápidamente. De acuerdo al memorando, Mohammed se negaba a responder preguntas sobre atentados futuros diciendo: "Pronto lo sabrán".
El memorando, aunque dice que discutió sólo una parte de los datos de inteligencia importantes extraídos de Abu Zubaida y Mohammed, mencionaba tres logros específicos: la identificación del presunto ‘terrorista sucio’ José Padilla; el descubrimiento de una ‘Segunda Ola’ de atentados que se realizarían en Los Angeles; y la disolución de la célula Jemaah Islamiya de Indonesia, aliada de al Qaeda y dirigida por Riduan Isamudin, mejor conocido como Hambali.
El último era ejemplo indudablemente exitoso que condujo a la captura de varios sospechosos, pero los otros dos son mucho menos claros.

Las Fechas No Cuadran
El memorando de la Oficina de Asesoría Jurídica dice que Abu Zubaida proporcionó informaciones importantes sobre dos militantes, incluyendo a José Padillla, que "pensaba construir y detonar una bomba sucia en el área de Washington D.C."
Sin embargo, Padilla fue arrestado en el Aeropuerto Internacional O’Hare de Chicago el 8 de mayo de 20002, más de dos meses después de la emisión, el 1 de agosto de 2002, del memorando autorizando el uso de métodos coercitivos para el interrogatorio de Abu Zubaida.
"Las fecha simplemente no cuadran", escribió Ali Soufan, ex agente especial de la CIA en un artículo de opinión en el New York Times la semana pasada. Soufan, que interrogó a Abu Zubaida entre su captura en marzo de 2002 y principios de junio de ese año, dijo que el detenido delató a Padilla sin sufrir coacción ni física ni psicológica. También dijo que Abu Zubaida identificó a Mohammed como el cerebro de los atentados del 11 de septiembre de 2001 "con métodos de interrogatorio tradicionales".
Padilla, ciudadano estadounidense, fue sentenciado en enero de 2008 a diecisiete años de prisión después de ser condenado por conspiración y proporcionar material de apoyo al terrorismo.
Mohammed concibió cometer atentados en las dos costas antes del 11 de septiembre de 2001, pero la conspiración fue reducida para concentrarse solamente en Nueva York y Washington. Mohammed siguió considerando atacar la U.S. Bank Tower en Los Angeles, dijeron funcionarios de gobierno. Su interrogatorio permitió saber que planeaba "utilizar a operativos del este asiático para estrellar un avión de pasajeros secuestrado contra un edificio en Los Angeles", de acuerdo a un memorando del ministerio de Justicia de 2005.
Varios funcionarios han cuestionado la viabilidad de la conspiración después de los cambios en la seguridad de los aeropuertos después del 11 de septiembre. Y el presidente George W. Bush, en un discurso en 2007, dijo que la trama fue desbaratada en 2002, antes de la captura de Mohammed en Pakistán el 1 de marzo de 2003.

Julie Tate contribuyó a este reportaje.

6 de mayo de 2009
26 de abril de 2009
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una niña novia que dijo no


El coraje de la niña ha llevado a India, donde casi la mitad de las mujeres se casan antes de los dieciocho años, a considerar las consecuencias del matrimonio prematuro.
[Ben Arnoldy] Bararola, India. Antes de que Rekha Kalinda cumpliera los doce años, sus padres le dijeron que estaban pensando en casarla. De la respuesta de Rekha se enteraría incluso el presidente de India: "No".
Casi la mitad de las mujeres indias se casaron antes de alcanzar la edad mínima legal para casarse de dieciocho años. La exigencia está en vigor desde hace más de tres décadas, pero siglos de costumbre no cambian de un día para otro, y eso es especialmente así en Bararola, un territorio dividido en pequeñas granjas atravesado por senderos de tierra al que se llega después de un día de viaje desde Calcuta. Pero incluso aquí hay gente que toma posición.
Muchos vecinos de la localidad se ganan la vida haciendo beedis, cigarrillos indios liados en hojas. Rekha estaba en su choza de barro liando beedis con sus padres cuando mencionaron sus nupcias.
"Me enfadé mucho", dice Rekha. "Le dije a mi padre muy claramente que estoy en la edad en que se va a la escuela y que no quería casarme".
Con la ayuda de amigos, maestros y administradores, Rekha logró lo que la ley no ha podido. No se ha realizado ningún matrimonio infantil en las aldeas circundantes donde, el verano pasado, ella y otras dos niñas se negaron a casarse, y reacciones similares están ocurriendo en otras regiones.
"Tenemos una ley fuerte y tenemos que encontrar gente que pueda defenderla", dice Sunayana Walia, investigadora en la oficina en Delhi del Centro Internacional de Investigaciones sobre la Mujer. "Todas las intervenciones están recurriendo a las niñas..., de modo que sean capaces de montar una campaña sobre el problema, junto con la participación de la comunidad".

Determinada a No Seguir el Camino de Su Hermana
El sur de Asia tiene los niveles de matrimonio infantil más altos del mundo. Un artículo publicado en marzo en The Lancet, una revista médica británica, halló que el 44.5 por ciento de las mujeres indias que cumplieron hace poco de veinte a veinticuatro años se habían casado antes de cumplir los dieciocho años. De estas, el 22.6 por ciento se casaron antes de los dieciséis, y el 2.6 por ciento antes de los trece.
Según UNICEF, las novias niñas corren mayores riesgos de salud y sus bebés tienden a ser enfermizos, más débiles y con menos probabilidades de vivir más allá de la infancia. La agencia de bienestar infantil también cita una investigación de la Universidad de Harvard que constató que incluso un año de postergación del matrimonio aumenta el nivel de escolaridad de estas niñas en un tercio de año, y su alfabetización en un cinco a diez por ciento.
Rekha se enteró de los peligros del matrimonio infantil de primera mano cuando se casó su hermana mayor, a los once años. Ahora es analfabeta, y perdió a sus cuatro hijos, que murieron todos antes del cumplir el año de vida.
"Conversé con mi hermana", dice Rekha. "Me dijo: ‘Mira lo que pasó conmigo. He perdido a mis hijos... Es bueno que te opongas al matrimonio".
Rekha también tenía otros motivos. Como muchas niñas de aquí, tenía que dejar la escuela para trabajar para su familia. Pero le dieron una rara segunda oportunidad para mejorar su educación mediante un programa de gobierno llamado el Proyecto Nacional de Trabajo Infantil, el que, en su comuna en Purulia, ofrece educación de refuerzo a 4.500 niñas. Rekha dice que no quiere dejar de ir a la escuela por haberse casado.
"Les encanta venir a la escuela", dice Prosenji Kundu, el director del proyecto en la comuna. "Estas escuelas son el único lugar donde son tratadas como niñas. De otro modo, son trabajadoras".
Sin embargo, no están completamente protegidas del mundo exterior. Cinco niñas de cada escuela son trasladadas en buses escolares a las lecciones extras en una ciudad cercana mediante la Child Activist Initiative, que es parcialmente financiada y respaldada por la UNICEF. Las niñas, incluyendo a Rekha, reciben adiestramiento en liderazgo y son informadas sobre sus derechos en una gama de temas, desde el trabajo forzado hasta la edad legal para casarse. Las niñas piensan en soluciones y enseñan a las otras niñas cuando vuelven a sus aldeas.
El programa de Purulia es nuevo, pero ya ha ayudado a Rekha y otras dos niñas a rechazar casarse antes de la edad legal, salvando por el ejemplo a muchas de sus amigas en la misma situación. Programas similares sobre derechos de la infancia de la UNICEF operan en toda India y llegan a más de sesenta mil niñas en Bangladesh. Los programas también ayudaron hace poco a una niña en Nepal que se negó a casarse prematuramente.

El Presidente Está Escuchando
En el caso de Rekha, inicialmente sus padres no la escucharon y ella habló con amigos y maestros. Vinieron todos a hablar con los padres de Rekha, entre ellos el señor Kundu, el funcionario de gobierno. Ese apoyo colectivo para ella y el trabajo con los padres fueron cruciales, dice Kundu.
"En las familias las niñas no son tomadas en serio", dice. "Que una niña de once años y medio que toma la decisión de oponerse a la voluntad de su familia, requiere un enorme coraje".
Durante una visita de dos periodistas extranjeros, la descalza Rekha, con un brillante vestido morado y amarillo, respondió las preguntas con mucha seguridad, pese a la multitud que se había formado. En febrero habló ante una reunión de seis mil trabajadoras del tabaco, pidiéndoles que permitieran que sus hijas fueran a la escuela y postergaran su matrimonio. Su mejor amiga, Budhamani Kalindi, dice que no ha recibido ninguna presión para casarse desde que Rekha se convirtiera en un ejemplo.
"Es fantástico ver ese efecto de onda que tiene una sola persona valiente, que lucha por sus derechos... y las otras la siguen", dice Sarah Crowe, portavoz de la UNICEF en Delhi.
Esas ondas se extienden hasta el presidente de India, Shrimati Pratibha Devisingh Patil, el que después de leer sobre Rekha en el diario Hindustan Times solicitó reunirse con ella. Eso pone feliz a su padre, que dice que la apoya en su decisión de seguir estudiando.
La costumbres es difícil de cambiar, dice Crowe, en parte porque a menudo es un problema de pobreza. A veces los padres casan a una hija para aliviar su carga económica, aunque el problema alcanza también a las clases media y alta, agrega. Se asume incorrectamente que un matrimonio prematuro protegerá a la niña de la violencia y el abuso sexual.
Entretanto, la implementación de las leyes sobre la edad mínima es dificultada por la inexistencia de archivos de nacimiento. En India se inscribe sólo el cuarenta por ciento de los nacimientos; en Bangladesh esa cifra llega apenas al diez por ciento.
"No puedes probar que una niña es una niña si no tienes su certificado de nacimiento", dice Crowe. La comunidad internacional se está esforzando en implementar un programa de inscripción de los nacimientos, dice, pero es una tarea desalentadora en un lugar como India, que tiene una población de más de mil millones de habitantes.
De regreso en Bararola, uno de esos millones puede tener un futuro mejor. Rekha dice que quiere ser maestra.
¿Se quiere casar todavía? "Cualquier cosa, pero después de los dieciocho", dice. "Antes de los dieciocho, nada".

4 de mayo de 2009
24 de abril de 2009
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historia de una violación


En Iraq, una historia de violación, vergüenza y asesinato por honor. Después de que unos gendarmes violaran a una mujer iraquí, buscó la ayuda de su hermano. Pero él, y la sociedad, la dejaron de lado.
[Tina Susman y Caesar Ahmed] Bagdad, Iraq. A veces son las historias prohibidas, las que la gente tiene miedo de contar en detalle y que emergen solamente en fragmentos, las que revelan la verdad sobre un lugar.
Esta es una de esas historias.
La vamos a contar no porque se conozca toda la verdad, sino porque la historia persigue a los que están familiarizados con sus elementos esenciales, y porque dice mucho tanto sobre el progreso de Iraq como sobre su resistencia al cambio.
Esto es lo que se sabe:
Una joven encarcelada en Tikrit, al norte de Bagdad, envió este verano pasado una carta a su hermano, pidiéndole ayuda. La mujer, llamada Dalal, le escribió diciéndole que había quedado embarazada, después de que fuera violada por los gendarmes de la cárcel.
El hermano pidió permiso para visitarla. Los gendarmes lo autorizaron. El hermano entró a su celda, sacó una pistola y mató a su hermana visiblemente embarazada a balazos.
Su objetivo: ahorrar a su familia la mancha de un embarazo fuera del matrimonio, una desgracia en Iraq que se evita a menudo con el asesinato por honor de las mujeres a manos de sus familiares.
Para los gendarmes de la prisión, el asesinato fue también un alivio.
"Creían que con su muerte se acababa el caso", dijo un empleado de la morgue central de Bagdad, donde fue enviado el cuerpo de la víctima, todavía con el feto de cinco meses.
El caso podría haber terminado ahí si no hubiese sido por el empleado de la morgue, que estaba determinado a que los responsables rindieran cuenta.
A insistencia del empleado, los empleados del laboratorio de la morgue, utilizando instrumentos de análisis de ADN recientemente adquiridos, sacaron una muestra del feto. Los gendarmes de la cárcel debieron proporcionar muestras de su ADN, y así lo hicieron, aparentemente ignorantes de la sofisticación de los instrumentos de la morgue y de la gente preparada hacer usarlos.
"Pensaron que seríamos incapaces de descubrirlos", dijo el empleado de la morgue.
Los análisis de ADN mostraron que el padre del feto era un teniente coronel de la policía que dirigía a los gendarmes de la cárcel.
En otra sociedad, la evidencia científica habría desembocado en detenciones y juicio. Pero esto es Iraq, y el poder de los uniformados y la creencia de que una mujer violada está mejor muerta, se combinaron para ocultar la verdad.
Pasaron meses después de que se filtrara la noticia del asesinato un sofocante día de verano. Tal como acosaba al empleado de la morgue, nos perseguía a nosotros. Pero ¿cómo contar una historia que nadie quiere que se cuente? Todos tenían versiones diferentes, a veces contradictorias, sobre lo que había ocurrido.
Sólo la historia del empleado de la morgue seguía siendo la misma, repetida en conferencias telefónicas y en correos electrónicos cuando el verano dio paso al otoño y luego al invierno.
Entonces, para uno de nosotros llegó el momento de dejar Iraq. Un colega preguntó cómo sería la historia final. Debes tener una historia por contar, insistió, después de haber estado tanto tiempo en el país.
"¿O acaso no ha pasado nada?", preguntó.
Estaba claro que sí había pasado algo, incluso si no sabíamos toda la verdad.
Casi la única cosa sobre la que estamos todos de acuerdo es que una joven había sido asesinada y que estaba embarazada cuando la mataron y preocupada sobre lo que podría ocurrir si la dejaban en libertad y volvía a una sociedad que la condenaría por haber sido violada.
De acuerdo a un juez del tribunal de Tikrit, el teniente coronel implicado por el análisis de ADN y un capitán de policía también acusado en el caso fueron arrestados por cargos de violación y luego dejados en libertad por falta de pruebas. El juez dijo que un tercer acusado, un teniente de policía, seguía preso. (En Iraq no es inusual que los agentes de policía trabajen como gendarmes).
Otro funcionario del tribunal de Tikrit dijo que el teniente coronel y el capitán seguían detenidos, pero habían sido trasladados de Tikrit a Bagdad. El coronel Hatem Thabit, portavoz de la policía en la provincia de Salahuddin, donde se cometió el crimen, confirmó esta versión.
Sin embargo, otras versiones dicen que el asunto fue arreglado según las normas de la justicia tribal. El clan del teniente coronel acusado pagó a la familia de la mujer para que retirara su denuncia, dijeron algunas personas de la zona familiarizadas con el caso, pero temerosas de comentarlo abiertamente.
El empleado de la morgue dijo que los implicados en el análisis de laboratorio pensaban que los tres funcionarios de la policía se encontraban libres.
"Oí que el asunto había sido resuelto con el pago de un rescate tribal", dijo el empleado.
"El tema me inquieta mucho. Estoy haciendo mi trabajo y los tipos malos están en la calle".
Existen informes contradictorios sobre la situación del hermano. Algunos dicen que fue encarcelado por el asesinato de su hermana. Otros dicen que fue dejado en libertad en el acuerdo alcanzado a través de la justicia tribal.
En cuanto a la mujer asesinada, varias versiones dicen que estaba en prisión no porque hubiese sido condenada o acusada criminalmente, sino porque un policía la quería interrogar sobre su hermano. Pensaron que este se entregaría para liberar a Dalal. Nadie ha podido explicar por qué quería la policía interrogar al hermano.
La cárcel donde estaba retenida alberga principalmente a hombres. Hay una pequeña sección para reclusas, que normalmente son unas pocas en cualquier momento. Se supone que las custodia una mujer gendarme. Nadie explicó cómo pudo el teniente coronel hacer lo que hizo.
Nadie pudo decir cómo pudo el hermano de Dalal entrar a la celda con una pistola cargada.
"Se supone que debió haber sido cacheado", dijo Thabit, el portavoz de la policía. "No sabemos cómo pasó con esa pistola".
En Iraq, la violencia contra las mujeres es un problema persistente, pero rara vez tratado. No existen estadísticas sobre los asesinatos por honor. La cantidad de violaciones informadas a la policía promedia cinco a diez por mes en todo el país, informó un funcionario de la morgue central de Bagdad, que entregó los primeros detalles sobre el caso de Tikrit en el verano pasado.
"El número real de violaciones es en realidad más elevado de lo que sabemos. Hay muchas violaciones en las cárceles, por ejemplo", agregó, antes de mencionar el caso de Tikrit a una iraquí que trabaja para el Times. Al darse cuenta de que estaba comentando un caso que no estaba destinado al conocimiento público, el funcionario instó a la periodista a no traducir los hechos a su colega de habla inglesa.
Pero minutos después, otro empleado de la morgue y luego el empleado del laboratorio confirmaron el caso. Todos pidieron no ser identificados por temor a perder sus empleos.
Otros empleados entrevistados durante una visita de todo un día a la morgue, donde se examina a las víctimas de violación, dijeron que habían detectado un aumento de los crímenes violentos contra las mujeres desde la invasión norteamericana de 2003, provocada por el conservadurismo religioso y los trastornos socio-económicos.
La mayor parte de los asesinatos por honor, dijo un empleado de la morgue, que el día anterior había recibido el cuerpo de una mujer embarazada con la garganta cercenada.
Defensores de los derechos humanos dicen que muchos de esos homicidios se preparan de modo que parezcan asesinatos por honor para obtener indulgencia hacia los autores.
"Ahora es mucho peor’, dijo Ibtisam Hamody Azzawi, ingeniero que dirige una pequeña organización de ayuda para mujeres maltratadas desde su casa en Bagdad.
"Nuestra sociedad ha presenciado muchas cosas de la guerra, y eso se refleja en la situación de la violencia intrafamiliar.
"Todo es violencia. Hasta los niños aman la guerra", dijo Azzawi, cuyo marido, un decano universitario, fue asesinado por extremistas en 2007.
Gran parte de su tiempo lo gasta respondiendo llamados a su puerta o llamadas telefónicas de mujeres que buscan escapar de hogares donde las maltratan. La gente la encuentra boca a boca. No ha dicho a sus vecinos qué hace, por temor a que los extremistas la ataquen a ella o a una de sus hijas.
Iraq no tiene refugios para mujeres maltratadas o amenazadas, y la guerra tiene familias fragmentadas y desplazadas que podrían acoger a sus familiares. En medio del caos, el homicidio se ha convertido en una salida fácil para maridos que quieren poner fin a sus matrimonios, dice Azzawi. Es más barato que el divorcio.
"Las mujeres son asesinadas, pero a menudo se informa que han desaparecido", dijo. "Es parte del caos. Algunos maridos matan a sus esposas y dicen que quizás fueron secuestradas, que quizás murieron en un atentado con bomba".
"Un marido y una mujer tienen problemas de convivencia. Y de repente la mujer desaparece".
En la cárcel de mujeres de Tikrit, el día de visita es el sábado. Un sábado de verano vino un hermano a ver a su hermana embarazada.
Ella confiaba en él.

Usama Redha y Ned Parker en Baghdad, y corresponsales en Samarra y Tikrit contribuyeron a este reportaje.

4 de mayo de 2009
23 de abril de 2009
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de secuestrado a terrorista 5


Acusado de ser poco más que un combatiente talibán de bajo nivel, Abdallah al-Ajmi fue capturado y retenido por Estados Unidos durante casi cuatro años. Después de su liberación, hizo volar una avanzada del ejército iraquí. 5a entrega, y última: "Me siento como cayendo por un precipicio".
[Rajiv Chandrasekaran] El siguiente encuentro de Ajmi con Wilner, a mediados de febrero de 2005, fue mucho más cordial. Wilner le llevó un video de su familia. Ajmi expresó educadamente sus quejas: los guardias le habían quitado su manta por hablar con los otros prisioneros; los guardias lo miraban cuando usaba el inodoro; los guardias le habían requisado todo lo que tenía en la celda y le habían quitado su ropa, dejándole sólo sus pantalones cortos.
"La culpa la tiene siempre el detenido", le dijo a Wilner.
Wilber le dijo a Ajmi que presentaría una demanda en una corte federal en Washington. Le pidió a Ajmi que hiciera una declaración.
A veces los guardias colocaban tan alto la temperatura que no podías llevar una camisa. A veces la bajaban tanto que era como el Polo Norte y te quitaban la manta. Al principio los guardias y los soldados te golpeaban duramente... Pero para mí la peor tortura es que los guardias se burlan de mi religión y deshonran el Corán.
En la siguiente reunión de Wilner con Ajmi, le dio lo que llamó un consejo de padre: "Abdallah, no te dejes provocar. Contrólate... Quizás esta es una lección para ti, una oportunidad para que veas cuánta injusticia y violencia puedes soportar".
Ajmi se lo agradeció. "Eso es muy sabio", dijo. "Lo intentaré".
Pero para la siguiente sesión, en mayo de 2005, Ajmi estaba nuevamente en problemas. Unas semanas antes, se había apoderado del micrófono de los guardias. Estaba enganchado al sistema de altavoces del campamento. "Este es el general al-Ajmi y yo controlo todo ahora", anunció. "Estáis todos libres".
Ajmi fue encerrado en una celda de aislamiento. Perdió el acceso a los libros, a una pluma y al papel, a su manta. Le dijo a sus abogados que lo obligaban a tragar fármacos relajantes. Si no se tragaba las píldoras, lo castigaban.
"Me siento como cayendo por un precipicio", le dijo a un miembro del equipo de Shearman.
Un mes después, su conducta volvió a ser hostil -y seguiría así durante las sesiones posteriores. En lugar de sentarse frente a Wilner al otro lado de una mesa, Ajmi fue colocado detrás de un pantalla de plexiglás. Los guardias le dijeron a Wilner que era por su propia protección. Ajmi había empezado a arrojar feces y orina.
En octubre de 2005, Wilner finalmente le llevó buenas noticias.
"Van a dejarte en libertad", dijo.
Ajmi respondió maldiciendo a su abogado.
La decisión de liberar a Ajmi, en contraste con otros kuwaitíes que no habían tenido problemas en Guantánamo, sorprendió a Wilner. Aunque sabía que los gobiernos de Estados Unidos y Kuwait se habían puesto de acuerdo sobre la transferencia de prisioneros -los kuwaitíes habían prometido tratar humanamente a los detenidos, controlarlos en el caso de que fueran dejados en libertad y compartir con Estados Unidos información sobre ellos-, las fuerzas armadas de Estados Unidos no habían explicado nunca por qué Ajmi y otros cuatro kuwaitíes habían sido dejados en libertad, y por qué otros seis seguían detenidos. (Un kuwaití fue dejado en libertad en enero de 2005).
Para Wilner, el proceso le parecía completamente arbitrario.
Menos de una semana antes de que Ajmi fuera trasladado a casa, Wilner escribió un email para el kuwaití que actuaba como interlocutor entre el gobierno kuwaití y las familias de los detenidos. Adjuntó las cartas que había recibido de Ajmi, la que iba dirigida al "docto abogado Tom" y la que iba dirigida al "depravado y vil Thomas".
"Estas cartas", escribió Wilner, "dejan claro que necesita ayuda".
El 3 de noviembre de 2005 Ajmi fue entregado a los agentes de seguridad kuwaití para un vuelo de catorce horas desde Cuba.

Julie Tate contribuyó a este reportaje.

2 de mayo de 2009
22 de febrero de 2009
©washington post
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la controversia sobre la tortura


Diferentes aproximaciones de los dos hombres en el centro de la controversia sobre los ‘memorandos de las torturas’.
[Carol J. Williams] Mientras aumentan los llamados a tomar sanciones contra los abogados del gobierno de Bush que escribieron los llamados memorandos de las torturas, uno de ellos defendió vehementemente su justificación legal para utilizar técnicas de interrogatorio violentas, y el otro guardó silencio en una posición cuidadosamente preparada.
El profesor de derecho John C. Yoo se defendió de las acusaciones de que torció el sentido de la ley para aprobar violaciones de tratados internacionales contra la tortura. En contraste, su ex jefe en la Oficina de Asesoría Jurídica del ministerio de Justicia, Jay S. Bybee, permaneció en su oficina en el tribunal de Las Vegas donde ejerce su nombramiento vitalicio como juez de una corte de apelaciones federal.
Bybee era fiscal general asistente en los frenéticos meses después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. Desde que fuera nombrado por el presidente Bush a la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito hace seis años, ha hecho gala de discreción, negándose a hablar sobre su rol en la definición de cómo debía el gobierno tratar a los acusados de terrorismo.
La aproximación de Bybee contraste agudamente con la de Yoo, que es ahora catedrático en derecho penal en la Universidad de California en Berkeley y fuerte defensor de los métodos del gobierno de Bush.
De los cuatro extensos memorandos liberados por la Casa Blanca la semana pasada, uno de los escritos por Bybee, 55, fue el más polémico.
Algunos críticos del gobierno de Bush dicen que Yoo ha recibido una parte desproporcionada de la condena pública por los memorandos. "Es importante no concentrarse demasiado en el profesor Yoo como chivo expiatorio. Era un subordinado del juez Bybee", dijo Katherine Darmer, profesora en la Facultad de Leyes de la Universidad Chapman, donde Yoo es este semestre profesor visitante. "Jay Bybee no ha sido llamado a rendir cuentas por su crucial papel en estos memorandos".

¿Valía la Pena
El martes en un acalorado foro en la facultad del condado de Ornage, Yoo, que fue el autor de gran parte de los argumentos jurídicos para el uso del submarino y otras técnicas ilegales de interrogatorio, defendió sus recomendaciones como correctas y necesarias para proteger al país.
"Tres mil conciudadanos habían sido asesinados en un ataque premeditado por un enemigo extranjero", dijo Yoo, impertérrito entre gritos de que era un criminal de guerra y debía estar en la cárcel, ante un atiborrado auditorio en el campus del condado de Orange. "Eso nos obligó en el gobierno a tener que considerar métodos para recabar información utilizando las prerrogativas presidenciales constitucionales para proteger al país de otros ataques".
En una guerra con un enemigo sin estado en la que no se respetan las leyes internacionales, obtener información de los combatientes capturados es vital, dijo Yoo, afirmando que el cincuenta por ciento de los datos de inteligencia obtenidos sobre al Qaeda provenían de esos interrogatorios.
"¿Valía la pena?", preguntó, ignorando los reproches. "En los últimos siete años no hemos tenido ningún atentado".
La aparente confianza de Yoo en el foro, donde los manifestantes llevaban pancartas exigiendo su enjuiciamiento, coincidió con las demandas de algunos juristas y activistas de derechos humanos de que Bybee renuncie a la corte federal y sean ambos investigados por un tribunal.

Investigación Independiente
La defensa de Yoo de las recomendaciones legales que dio a Bush -de que el compromiso de Estados Unidos con las leyes y tratados que prohíben la tortura no se aplicaba a los sospechosos de terrorismo- fue respaldada por John C. Eastman, decano de la facultad de derecho de Chapman. La sugerencia del presidente Obama de abrir una investigación independiente -en la que se garantizaría la inmunidad a los que declararan la verdad bajo juramento- fue rechazada por Eastman como innecesaria y porque provocaría probablemente una caza de brujas.
Otros juristas de ambos lados del espectro político, sin embargo, respaldaron la idea de una investigación no judicial que arroje luz sobre las políticas adoptadas por el gobierno de Bush y las recomendaciones legales que recibió.
La impugnación de Bybee, que han exigido algunos de sus críticos, sería "fea y distraería", dijo Douglas Kmiec, profesor de derecho de la Universidad Pepperdine, que fue director de la Oficina de Asesoría Jurídica de los gobiernos de los presidentes Reagan y George H.W. Bush.
"Es mejor formar una comisión de ciudadanos que inicien una investigación al estilo de Nuremberg, pero sin prejuicios predeterminados a favor sea de la inhabilitación de sus cargos ni del enjuiciamiento criminal [de los acusados]", dijo Kmiec.
Yoo, 41, aludió a su propia incómoda situación en la universidad liberal donde tiene su cátedra, agradeciendo a la administración de Chapman por darle la oportunidad de escapar de "la jurisdicción de la República Popular de Berkeley".
Yoo desechó los argumentos legales de dos profesores de derecho de Chapman, Darmer y Lawrence Rosenthal, diciendo que "ellos excluirían toda forma de interrogatorio coercitivo sin importar de quién se trate -incluyendo a Osama bin Laden".
Darmer señaló que el gobierno estadounidense definió el submarino -una práctica que simula la asfixia por agua- como tortura y procesó a los que habían aplicado hasta que el gobierno de Bush redefinió el marco legal.
"Hay una enorme diferencia entre el uso del poder ejecutivo para liberar a los esclavos y su uso para justificar la tortura", dijo Darmer, aumentando deliberadamente la distancia entre ella misma y su "colega temporal".
Rosenthal dijo que las recomendaciones legales propuestas por Yoo y Bybee eran tan torcidas e insostenibles que el gobierno de Bush mismo finalmente renunció a ellas. El sucesor de Bybee en la Oficina de Asesoría Jurídica, Steven G. Bradbury, dijo en enero -cinco días después de la investidura de Obama- que reprobaba las opiniones de su predecesor de que el presidente no estaba obligado a respetar las leyes que regulan el tratamiento dado a prisioneros.

Disección de un Tratado
El controvertido memorándum de Bybee era una disección del idioma y disposiciones del tratado que prohíbe la tortura y los tratos crueles e inhumanos.
"Concluimos que para que una acción sea considerada tortura, debe provocar dolores que sean difíciles de soportar", escribió Bybee en el memorándum del 1 de agosto de 2002, que serviría de guía a los interrogadores. "El dolor físico que puede ser definido como tortura debe ser equivalente en intensidad al dolor que acompaña las lesiones físicas graves, tales como la insuficiencia orgánica, la interrupción de las funciones corporales o incluso la muerte".
Bybee, nativo de Oakland y ex profesor de derecho en la Universidad de Nevada en Las Vegas, no devolvió la llamada del Times sobre la creciente tormenta de protestas en su contra.
Common Cause, la Sociedad Americana de Profesores de Derecho y una coalición de defensores de los derechos humanos, dirigidos por el Centro para los Derechos Constitucionales llamaron a Bybee a renunciar, proclamando que no estaba capacitado para decidir sobre problemas jurídicos.

30 de abril de 2009
22 de abril de 2009
©los angeles times
cc traducción mQh
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