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derechos humanos

asesinan a exiliado checheno 5


Exiliado asesinado detalló crueldad sistemática de presidente checheno. Umar S. Israilov s vio a los hombres que llegaron a matarlo. Debe haber intuido sus intenciones, porque echó a correr. 5a entrega: Represalias.
[C.J. Chivers] A fines de 2003, dos semanas después de que desertara Umar Israilov, un inspector de policía se apareció por la empresa de construcción en Grozny, donde trabajaba su padre. El agente le dijo al viejo Israilov que Kadyrov lo había mandado llamar, y lo había llevado a un coche, donde encontró a su mujer en el asiento trasero. Según documentos judiciales, la policía ya había allanado su departamento, robado sus cerca de seis mil dólares de ahorros y encerrado a sus tres hijos, de entre seis y doce años. La policía buscaba a Umar y su arma.
Sharpuddi Israilov y su esposa fueron llevados a Tsentoroi, donde se enteraron de que la cuñada de su hijo también había sido detenida. En cuestión de minutos, Israilov estaba en el suelo, donde fue golpeado y arrastrado al cuarto de las pesas, según declararon él y su esposa.
Lo esposaron a una mesa de billar y le amarraron las piernas a una máquina de ejercicios, contó Israilov. Ocho chechenos empezaron a pegarle, a darle de patadas y pisotearlo, dijo. Le sacaron tres dientes.
"Esperaron hasta el momento en que me desmayaría; entonces pararon y me hicieron una pregunta", dijo. "No querían un cadáver. Querían información".
Se desmayó. Cuando despertó, los hombres le dijeron que sabían que su hijo estaba en Polonia. Le amarraron unos cables a los dedos de los pies, contó, y empezaron a aplicarle descargas eléctricas, echándole agua para intensificar su dolor. "Se reían de mis convulsiones", contó.
Israilov dijo que entre la media docena de personas que había ahí, se encontraba Supyan Akiyev, uno de los guardias de Kadyrov, que estaba acusado de haber colaborado en un ataque insurgente. Fue colgado por los brazos de una máquina de ejercicios. Aparentemente le rompieron la mandíbula, dijo Sharpuddi Israilov. Tenía las manos y piernas quemadas por llamaradas.
(Su cuerpo fue encontrado dos semanas después cerca de Grozny, según Memorial, una organización de derechos humanos rusa, "considerablemente deformado por las torturas").
Esa noche, contó Israilov, Ramzan Kadyrov llegó para torturar a los prisioneros.
Para entonces, la insurgencia había pasado su apogeo. Una serie de operaciones de guerrilla en 2004 fue seguida de atentados terroristas, incluyendo el sitio de una escuela en Beslan, que demostraba que los rebeldes todavía contaban con un considerable número de tropas y recursos.
Pero los atentados terroristas socavaron sus bases de apoyo y dieron fuerza a los intentos rusos para derrotarlos, prolongando el mandato de Kadyrov.
Kadyrov, para entonces vice primer ministro, era considerado el futuro presidente de Chechenia. Sólo necesitaba llegar a los treinta, la edad mínima exigida. Tenía veintiocho.
Kadyrov no derrotó al viejo Israilov esa noche. Pero observar al hombre más importante de Chechenia pasear entre las víctimas -golpeando a algunas, asustando a otras, jugando al billar-, Israilov se sintió asqueado. "Sólo vino a divertirse", dijo Israilov.
El año pasado en Chechenia, el Times encontró a otra persona, no relacionada con los Israilov, que sobrevivió la detención en ese recinto esa misma vez. El ex detenido, claramente aterrorizado, corroboró detalles sobre el tratamiento de los prisioneros, incluyendo la tortura de otro detenido, y describió secuestros y el terreno del centro de la misma manera que los Israilov, pero no quería ser identificado, diciendo que tenía miedo de que mataran a su familia.
Las acusaciones de Sharpuddi Israilov también son consistentes con las de otro checheno que vive en la clandestinidad, que ha pedido que no se revele su identidad. El hombre, que en noviembre de 2007 presentó una demanda en la corte europea, contó que había sido secuestrado desde un bus en noviembre de 2004 y detenido durante un largo tiempo en una base controlada por Kadyrov, donde fue golpeado, quemado con un soplete y sometido a descargas eléctricas, según el Centro Europeo de Defensa de los Derechos Humanos [European Human Rights Advocacy Center], una organización londinense que ayuda a rusos y georgianos a buscar justicia en Europa.
Tras la detención de Sharpuddi Israilov, él y Umar Israilov, dijo, Kadyrov y otro agente checheno llamaron a Umar en Polonia y exigieron su regreso a Chechenia. Aparentemente encontraron su número polaco en el teléfono de su padre.
Kadyrov estaba furioso, dijo Umar Israilov, y le contó la captura de su padre y otros parientes. "Los voy a matar a todos", recordó Israilov que dijo Kadyrov.
"No volveré", dijo Israilov, y colgó.

11 de febrero de 2009
31 de enero de 2009
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asesinan a exiliado checheno 4


Exiliado asesinado detalló crueldad sistemática de presidente checheno. Umar S. Israilov s vio a los hombres que llegaron a matarlo. Debe haber intuido sus intenciones, porque echó a correr. 4a entrega: Dos conversiones.
[C.J. Chivers] Cuando capturaron a Israilov, la insurgencia ya había perdido Grozny, aunque seguía siendo fuerte. Para derrotarla, Rusia y Kadyrov emplearon métodos militares. Simultáneamente, Kadyrov montó un campaña de incentivos, ofrecimientos de amnistía, amenazas y violencia contra las familias de los rebeldes para convencer a los separatistas de que cambiaran de lado.
En el verano de 2003, dijo Israilov, los guardias lo llevaron en grilletes a un sauna, donde Kadyrov le hizo una oferta: unirse al servicio de seguridad presidencial y vivir. La alternativa, dijo Israilov, estaba clara. Aceptó.
Según la demanda en tribunales, Kadyrov le pasó una pistola y Umar Israilov empezó a trabajar en la kadyrovtsie: las tropas de Kadyrov.
Interrogado más tarde por qué no disparó contra el hombre que dijo que lo había torturado, Israilov dijo: "Porque quería vivir".
Como parte de su defensa contra esas acusaciones, la oficina de Kadyrov dijo el mes pasado que no tenía antecedentes de que Israilov hubiese trabajado para Kadyrov. Archivos judiciales rusos de Chechenia, sin embargo, muestran que Israilov trabajó en el séquito de Kadyrov desde fines de 2003.
Durante cerca de diez meses, contó Israilov, trabajó en Tsentoroi. Durante este  tiempo vio torturar al menos a veinte personas detenidas ilegalmente, dijo, y Kadyrov participó en varias de las sesiones de tortura. Muchas de las víctimas eran familiares de los boyeviki, los insurgentes.
Las sesiones descritas por Israilov corresponden con un cambio en la campaña antisubversiva rusa, de las detenciones masivas y allanamientos de barrios por el ejército ruso, a acciones de unidades chechenas contra familias de los rebeldes, una forma de castigo selectivo colectivo.
"Ramzan mismo dijo que la mejor manera de sacar a los boyeviki del bosque era a través de sus parientes", dijo Israilov. "Ese era su eslogan básico".
Un día, contó Israilov, presenció al comandante que había sodomizado a su compañero de celda, Shamir Gerikhanov, pedirle a Kadyrov que ordenara matar a la víctima. "Llevénselo y terminénlo", dijo Kadyrov. Gerikhanov fue retirado y nunca lo volvieron a ver, dijo Israilov; el violador, cuyo nombre era Alanbek, fue ascendido a jefe de policía en Grozny.
A principio de 2004, Israilov fue trasladado a su aldea natal para que dirigiera al escuadrón de la policía local, según muestran documentos judiciales.
La estatura de Kadyrov en Chechenia estaba creciendo. Su padre fue asesinado en mayo, y Putin, entonces presidente, le ofreció sus condolencias en una reunión transmitida por la televisión estatal: un claro respaldo de Moscú en su calidad de hombre fuerte checheno.
Pero cuando la guerra evolucionó de un conflicto checheno-ruso a una lucha interna, el padre de Israilov le instó a desertar, diciendo que su trabajo le obligaba a emplear la violencia contra sus antiguos amigos, que se vengarían. "Le dije que no podía seguir en ese trabajo sin poner a todos los demás en peligro", dijo Sharpuddi Israilov.
Ese noviembre, utilizando un pasaporte falso comprado, Umar Israilov y su esposa, Madina Sagiyeva, huyeron a Bielorrusia. Allá, dijo, viajó hasta la frontera y pasó su pasaporte falso y veinte dólares a un guardia de frontera, que los dejó entrar a Polonia. Allá pidieron asilo.

9 de febrero de 2009
31 de enero de 2009
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asesinan a exiliado checheno 3


Exiliado asesinado detalló crueldad sistemática de presidente checheno. Umar S. Israilov s vio a los hombres que llegaron a matarlo. Debe haber intuido sus intenciones, porque echó a correr. 3a entrega: La cámara de torturas.
[C.J. Chivers] En el pasado, la ciudad de Tsentoroi fue un reducto de los rebeldes. Para 2003 se había convertido en la sede informal del poder de los rebeldes que habían cambiado de lado.
Israilov contó que fue trasladado hasta allá y encerrado con otros detenidos en celdas ubicadas en un gimnasio. De acuerdo a las víctimas y a organizaciones de derechos humanos, el cuarto de pesas era una de las varias cámaras de tortura de los chechenos pro-Kremlin.
Ese día, recordó Israilov, agentes del FSB, el servicio de espionaje doméstico ruso, lo golpearon en presencia de Kadyrov y trataron de que confesara el asesinato de al menos diecisiete personas. Israilov se negó a confesar.
Finalmente Kadyrov decidió intervenir. "Ramzan me dio un golpe en la cara; luego me golpearon sus guardias", dijo. "Ramzan dijo: ‘Basta’, y me hizo algunas preguntas. Luego empezó a golpearme nuevamente".
De acuerdo a Israilov, fue golpeado varias veces a la semana durante tres meses, a menudo después de haber sido amarrado a máquinas de ejercicios. Sus torturadores querían información sobre otros rebeldes, dijo.
Dijo que en una ocasión, Delimkhanov, ahora compañero de Kadyrov en la cámara baja del Parlamento ruso, lo golpeó con el mango de una pala justo antes de que Kadyrov le disparara dos veces cerca de su pie. En otra ocasión, dijo Israilov, fue conectado a unos cables y Kadyrov le aplicó descargas eléctricas. "Esa es la cosa", dijo Kayrov, riendo. "Esa es la cosa".
Dijo que otros hombres que no conocía lo pincharon en la pierna con una barra de metal caliente. Una bala disparada por otro desconocido rebotó y le dio en los labios. (Las cicatrices en los labios y pierna de Israilov eran visibles).
Otros la pasaron peor. En su tercera semana de cautiverio, dijo Israilov, un compañero de celda, Shamir Gerikhanov, fue sodomizado con el mango de una pala por un comandante de la gendarmería.
Contó que una noche oyó el interrogatorio -a cargo de Kadyrov- de Aidamir Gushayev, que había organizado una célula para recabar fondos para los rebeldes. El futuro presidente exigió dinero y se irritó. Israilov oyó un disparo. Durante un momento, recordó Israilov, no se oyó nada más, y luego siguieron ráfagas de fuego automático. "Sonó como si cada uno de los guardias hubiera vaciado su cargador", dijo.
Kadyrov gruñó: "Gazavat". En checheno significa ‘guerra santa’. Israilov dijo que esa palabra también la usaban los gendarmes para referirse a una zona donde las víctimas eran enterradas en tumbas sin lápidas.

8 de febrero de 2009
31 de enero de 2009
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asesinan a exiliado checheno 2


Exiliado asesinado detalló crueldad sistemática de presidente checheno. Umar S. Israilov s vio a los hombres que llegaron a matarlo. Debe haber intuido sus intenciones, porque echó a correr. 2a entrega: Joven Rebelde, Capturado.
[C.J. Chivers] Para Umar Israilov, el dolor de las guerras chechenas empezó temprano. En 1995 estaba arreando unas vacas cerca de su pueblo, Mesker-Yurt, cuando el lugar fue atacado con fuego de artillería. Se escondió hasta que terminó la descarga. Cuando volvió a casa, halló los restos de su madre acribillada por la metralla. Tenía entonces trece años.
A Israilov lo invadió la rabia, dijo, pero cuando pidió unirse a los rebeldes, lo rechazaron debido a su edad. La primera guerra duró hasta 1996, cuando los separatistas lograron una independencia limitada y las fuerzas armadas rusas se retiraron.
En 1999, durante un período de autogobierno checheno prácticamente anárquico, Israilov asistió a un campamento en Kurchaloi, dijo su padre. El campamento formaba parte de una red de escuelas yihadistas dirigidas por Shamil Basayev e Ibn al-Khattab, comandantes rebeldes cuyo recurso al terrorismo los colocó entre los hombres más buscados de Rusia.
El ejército ruso invadió nuevamente Chechenia en 1999. Israilov aceptó labores de apoyo a una célula de la guerrilla, espiando a las tropas rusas para ayudar a los insurgentes a evitar las emboscadas y manteniendo un alijo de armas en un cementerio. Los militares rusos sospecharon de él, dijo, y las tropas allanaron repetidas veces las casas de sus familiares. Finalmente se incorporó a tiempo completo a las filas de los insurgentes.
Israilov insistió en que él nunca estuvo en combate ni cometió actos de violencia. Esas aseveraciones son frecuentes entre ex combatientes; su versión no pudo ser verificada independientemente.
Los fiscales rusos, en un intento de extraditarlo el año pasado, dijeron que entregó rifles a los insurgentes para montar un ataque contra una comisaría de policía y ayudó a plantar una bomba contra un convoy -un ataque que resultó con un soldado ruso herido gravemente.
Austria rechazó la petición de extradición, diciendo que las evidencias eran insuficientes.
A principios de 2003, Israilov, entonces de veintidós años, estaba viviendo en un refugio subterráneo en el bosque. El 15 de abril, dijo, él y otros dos combatientes salieron a comprar alimento y fueron arrestados por chechenos pro-rusos.
Así empezaron sus penurias. Después de ser golpeado durante dos días, dijo, los tres prisioneros fueron llevados a un gimnasio de boxeo en Gudermes y presentados a Kadyrov. La ropa de Israilov estaban manchada de sangre, y tenía el cuerpo amoratado. Le habían roto la nariz.
Hoy, Kadyrov, 32, es el hombre más poderoso de Chechenia. Educado apenas, pero rebosante de intensidad y confianza en sí mismo, no es solamente el presidente de la república sino además el comandante de facto de sus extensas fuerzas de seguridad y árbitro de gran parte de su flujo de petróleo. Dirige un extravagante culto a la personalidad y ha auspiciado oficialmente el resurgimiento local de la religión y cultura chechenas.
Desde que se hizo con el poder, ha aprendido del estalinismo, del islam sufí, y del nacionalismo checheno para socavar a la insurgencia, doblegar a una sociedad atemorizada y reconstruir la república según sus caprichos.
En el camino, ha sido descrito por sus críticos como el más sádico gángster en la historia de Rusia.
Ha sido acusado de crímenes capitales, carnales y municipales, que van desde asesinatos, torturas y secuestros hasta retozar con prostitutas y el cobro de sobornos de funcionarios públicos para construir monumentos en homenaje a su padre y a sí mismo.
Ha negado siempre todas esas acusaciones. En entrevistas desde 2004 con el Times, a vece se ha reído de ellas, y aunque se llama a sí mismo ""guerrero", insiste en que sólo peleó por la paz.
"Soy musulmán", dijo en 2006, cuando se le presionó por acusaciones de secuestro.
"Un buen musulmán no cometería jamás un crimen", dijo. "Un musulmán está siempre frente a Dios, y será siempre bueno con la gente".
Agregó, mientras llevaba a un periodista a alta velocidad a través de la capital chechena, Grozny, con rifles de asalto en los asientos del coche: "Soy una persona oficial, no un bandido".
El día que Israilov lo llegó a conocer, Kadyrov era casi un desconocido. Su padre, Akhmad H. Kadyrov, que había dirigido en el pasado a los separatistas muftí, había cambiado de lado en 2000 y se había aliado con el Kremlin. La recompensa fue un chollo: su nombramiento al más alto cargo administrativo de Chechenia.
Ramzan Kadyrov dirigió el séquito de guardaespaldas de su padre, una milicia cada vez más grande formada por ex rebeldes conocida como Servicio de Seguridad Presidencial.
El servicio, un alocado regimiento con labores militares, policiales y de inteligencia, no operaba en el marco de la legislación rusa.
"Hemos capturado a unos pobres diablos", dijo uno de sus secuestradores a Kadyrov cuando este salía de su gimnasio, recordó Israilov. Kadyrov rió y ordenó que los llevaran a la base.

6 de febrero de 2009
31 de enero de 2009
©new york times
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asesinan a exiliado checheno


Exiliado asesinado detalló crueldad sistemática de presidente checheno. Umar S. Israilov s vio a los hombres que llegaron a matarlo. Debe haber intuido sus intenciones, porque echó a correr. Primera entrega.
[C.J. Chivers] Durante más de dos años, el señor Israilov, un exiliado checheno, había estado acusando formalmente al gobierno ruso de permitir una macabra serie de asesinatos en Chechenia. Incluso juzgándolas según las oscuras normas de la violencia en el Caúcaso, sus acusaciones eran extraordinarias.
Un combatiente rebelde que llegó a ser guardaespaldas de Ramzan A. Kadyrov, el actual presidente de Chechenia, Israilov tenía acceso al círculo íntimo del poder checheno. La carrera de Kadyrov ha sido auspiciada por el primer ministro de Rusia, Vladimir V. Putin, que, siendo presidente, lo sacó de la oscuridad con el férreo apoyo del Kremlin.
En demandas jurídicas escritas, Israilov describió muchos actos brutales de Kadyrov y sus subordinados, incluyendo ejecuciones de hombres detenidos ilegalmente. Un ejecutado, dijo Israilov, fue golpeado con el mango de una pala por Kadyrov y Adam Delimkhanov, ahora miembro del parlamento ruso. Otro prisionero, dijo el desertor, fue sodomizado por un importante oficial de policía y asesinado por orden de Kadyrov.
Israilov dijo que él y otros fueron torturados por Kadyrov, que se divertía torturando personalmente con descargas eléctricas a los prisioneros o disparándoles a sus pies.
Kadyrov y Delimkhanov se negaron a ser entrevistados para este artículo. Un vocero de Kadyrov entregó una declaración denunciando "una campaña deliberada y a gran escala" para desacreditar al presidente y gobierno de Chechenia. La campaña, dijo el portavoz, era una "iniciativa profundamente subversiva de algunos ideólogos del terrorismo y de la resistencia criminal armada".
Desde 1994, las guerras de Rusia contra los nacionalistas y separatistas islámicos en Chechenia se ha librado con siniestros métodos por ambas partes.
Organizaciones de derechos humanos y periodistas independientes han documentado secuestros, detenciones ilegales, desapariciones, represalias colectivas, ejecuciones extrajudiciales y el uso sistemático de la tortura por parte de las autoridades rusas y chechenas, incluyendo a Kadyrov. Los separatistas han empleado, sin el menor remordimiento, atentados terroristas, incluyendo ataques contra niños.
Pero el carácter de las acusaciones de Israilov era diferente. Había sido una persona de dentro. Y con su padre, Sharpuddi -que dice que Kadyrov lo detuvo ilegalmente durante más de diez meses, y que sus secuestradores torturaban a sus víctimas con un soplete de soldar- entabló en 2006 y 207 una demanda en tribunales rusos y en la Corte Europea de Derechos Humanos.
Las demandas de Israilov, que no fueron hechas públicas nunca, parecen haber sido las primeras acusaciones formales contra las acciones de Kadyrov, que ha sido celebrado en el Kremlin como un héroe por marginar a la insurgencia en la República de Chechenia desde 2004.
En conjunto, sus revelaciones ofrecen una ventana para observar la campaña antisubversiva rusa y la ascensión al poder de chechenos pro-rusos a medida que se desvanecía la influencia separatista. También entregan detalles de los esfuerzos del gobierno checheno para impedir que se conozca la verdad sobre sus políticas mediante mentiras, obstrucción e intimidación de los testigos.
Los Israilov han colaborado, desde el año pasado, con el New York Times, proporcionando copias de documentos judiciales sellados.
Umar Israilov, 27, era un personaje complicado: participó en una guerra especialmente sucia, motivado, al menos en parte, por el deseo de venganza. Times pasó varios meses evaluando sus acusaciones y las de su padre, estudiando los cargos contra el telón de fondo de materiales sobre violaciones a los derechos humanos en Chechenia, y entrevistando a testigos de la acusación e investigadores independientes que han examinado el caso Israilov.
Además, el diario consiguió declaraciones de otro ex funcionario de gobierno y de otra víctima, que huyó de Chechenia pero sigue oculta; dijeron que vieron las torturas a que fue sometido Umar Israilov.
Casi toda la gente que ayudó pidió conservar el anonimato, diciendo que temían las represalias. Finalmente, Times pospuso la publicación de las versiones de los Israilov en interés de la seguridad de los testigos y de las personas que ayudaron en la investigación, algunos de los cuales querían emigrar.
Las amenazas eran palpables. Varios críticos del presidente Kadyrov han sido silenciados por la violencia, incluyendo a rivales, periodistas y ex detenidos y sus parientes.
Además, Israilov dijo a las autoridades austriacas el año pasado que un agente enviado desde Rusia por Kadyrov lo había amenazado. Interrogado por funcionarios contraterroristas, el gente confesó que su misión era castigar al denunciante, según un resumen escrito de su interrogatorio, y dijo que Kadyrov tenía una lista de trescientos enemigos a los que había que matar.
El 9 de enero, después de consultar con uno de los abogados de Umar Israilov, el Times notificó a la oficina de Putin que quería entrevistar a funcionarios rusos sobre esas acusaciones. Israilov estaba dispuesto a dar publicidad a su historia.
Dmitri Peskov, portavoz de Putin, se negó a comentar en detalle, diciendo: "No es prudente comentar rumores".
El 13 de enero, Israilov salió de su departamento, donde había estado cuidando a sus tres hijos. Su esposa embarazada había salido a comprar yogur a una tienda cercana. Fue confrontado por al menos dos hombres cuando salió del edificio.
Discutieron y, según Gerhard Jarosch, portavoz de la fiscalía austriaca, uno de los hombres trató de golpear a Israilov con una pistola. Israilov todavía no contaba con protección policial. A plena luz del día en una calle de Viena, corrió por su vida.
Uno de sus perseguidores le disparó. Según Jarosch, Israilov cayó, herido en un brazo, una pierna y en el abdomen. Murió instantes después.

3 de febrero de 2009
31 de enero de 2009
©new york times
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treinta años después de los khmer rouge


Camboyanos conmemoran el trigésimo aniversario del derrocamiento de Pol Pot.
[Ek Madra] Phnom Penh, Camboya. Miles de sobrevivientes de los ‘campos de la muerte’ del régimen khmer rouge conmemoraron el miércoles el trigésimo aniversario de la caída del régimen ultramaoísta de Pol Pot, acusado de la muerte de 1.7 millones de personas.
Cerca de ochenta mil personas atiborraron el estadio olímpico de la capital en una manifestación organizada por el gobernante Partido del Pueblo Camboyano (PPC), descendiente del gobierno títere instalado por Hanoi después de que sus tropas expulsaran a Pol Pot, entonces respaldado por Pekín, el 7 de enero de 1979.
"Siempre recordamos a los que sacrificaron sus vidas para salvarnos del genocidio", dijo el avejentado presidente del PPC y ex guerrillero Chea Sim ante una animada multitud.
Pese a la repugnancia internacional y doméstica que provocan los Khmer Rouge y su desastroso intento de crear una utopía agraria, una importante minoría de camboyanos lamentaron el 7 de enero como el inicio de una ocupación de diez años por sus odiados vecinos vietnamitas.
Los opositores políticos del primer ministro Hun Sen, ex comandante tuerto de los khmer rouge que ha gobernando durante los últimos veintitrés años, lo definen frecuentemente como payaso de los vietnamitas, una descripción que volvió a rechazar esta semana en su estilo típicamente directo.
"Cualquiera que se oponga al día de la victoria es o Pol Pot o un animal", dijo a la multitud el martes en la inauguración de un puente al sur de Phnom Penh, ahora una próspera ciudad de 2.5 millones de habitantes que en nada recuerda a la arruinada ciudad fantasma de 1979.
Hoy en las riberas del Mekong se elevan rascacielos, los precios de la tierra compiten con los de Bangkok y la bolsa que será inaugurada este año son testimonio de una economía que se está sacudiendo su pasado, gracias a las inversiones nacionales y asiáticas de la última década.
El comunista Vietnam también conmemoró el aniversario. Los diarios del estado publicaron una serie de artículos retratando la invasión como una misión de solidaridad y los diez años de ocupación como algo necesario para impedir el resurgimiento de los khmer rouge.
"Donde quiera que llegaba nuestro ejército, fue siempre saludado con vítores y camboyanos que nos ayudaron", se lee en el diario Tin Tuc.
Con la ‘teoría del dominó’ de la Guerra Fría todavía dominante entre políticos occidentales, muchos en Washington adoptaron una visión diferente en la época, temiendo que la marcha vietnamita sobre Phnom Penh precediera a un ataque general contra Tailandia, entonces aliado de Estados Unidos.

Guerrilleros Encausados
Después de huir a la selva a lo largo de la frontera tailandesa, los restos del ejército guerrillero de camisetas negras de Pol Pot resistieron a los vietnamitas y Hun Sen hasta que finalmente se rindieron en 1998, el mismo año en que murió el ‘Hermano Número Uno’.
Los secuaces del régimen de Pol Pot, ahora viejos y enfermos, están sólo ahora siendo llevados a justicia, aunque los camboyanos de a pie se muestran crecientemente frustrados por los interminables retrasos en el proceso que lleva el tribunal camboyano de Naciones Unidas.
"Mis parientes muertos no descansarán mientras no procesemos a esos asesinos", dijo Thay Srey Khon, que perdió a ocho familiares durante el régimen.
Esta semana el tribunal admitió que el fiscal camboyano estaba bloqueando un intento de su contraparte internacional de perseguir a más responsables, aparte los cinco cuadros que ahora están bajo custodia por cargos de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad.
Organizaciones de derechos humanos dijeron que la admisión confirmaba sospechas abrigadas durante largo tiempo de que Hun Sen estaba manipulando al tribunal para cerciorarse de que no se excavara muy profundamente, por temor a desenterrar oscuros secretos de algunas figuras khmer rouge en su gobierno.
El gobierno ha negado esos intentos.
Los detenidos son el ‘Hermano Número Dos’, Nuon Chea, el ex presidente Khieu Samphan, el ex ministro de asuntos exteriores, Ieng Sary, su esposa Ieng Thirith, y Duch, jefe de centro de interrogatorios y tortura de Phnom Penh, Tuol Sleng o ‘S-21’.
Todos ellos corren el riesgo de ser condenados a reclusión perpetua.

Ho Binh Minh, en Hanoi, contribuyó a este reportaje.

30 de enero de 2009
7 de enero de 2009
©thomson reuters
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policía espiaba a activistas


Policía espiaba a más organizaciones de los que se pensaba. Nuevos documentos revelan alcance del programa de espionaje de la policía de Maryland.
[Lisa Rein y Josh White] El espionaje efectuado por la policía del estado de Maryland de organizaciones de derechos civiles fue mucho más extensa que lo que se había reconocido previamente, con archivos que muestran que los agentes espiaban a activistas -clasificados como terroristas- dedicados a una amplia gama de causas, tales como el fomento de los derechos humanos y los partidarios de las ciclovías.
Agentes de inteligencia crearon un inflado expediente sobre la organización People for the Ethical Treatment of Animals, de Norfolk, clasificando a la organización como una "amenaza para la seguridad" debido a sus temores de que sus miembros interrumpieran los espectáculos circenses. Indignados consumidores que protestaron contra un aumento del 72 por ciento del precio de la electricidad en 2006 también fueron blanco de espionaje. La Red contra la Guerra de Washington, D.C., que se opone a la guerra de Iraq, fue clasificada como una organización racista blanca, sin ofrecer ninguna explicación.
Uno de los "delitos" posibles en el expediente de la policía empezaba con Amnistía Internacional, una renombrada organización de defensa de los derechos humanos: "derechos civiles".
Según cientos de páginas de los recién obtenidos documentos policiales, las organizaciones fueron incluidas en una amplia operación de vigilancia que empezó en 2005 con las preparaciones de rutina para las ejecuciones programadas de dos hombres en el corredor de la muerte.
La operación fue llamada "pérdida de recursos" por el actual superintendente de policía y "poco democrática" por el gobernador.
La policía ha reconocido que la vigilancia, que tomó lugar durante el mandato del entonces gobernador Robert L. Ehrlich Jr. (republicano), se descontroló hasta el punto en que una agente encubierta trabajó durante catorce meses infiltrando a organizaciones de protesta pacíficas. Los agentes dijeron que en su base de datos clasificaron inapropiadamente como terroristas a 53 personas, información que fue compartida con las autoridades federales. Pero los nuevos documentos revelan un conjunto mucho más extenso de objetivos policiales que indican que algunos expedientes no se cerraron sino hasta fines de 2007.
La vigilancia terminó sin detenciones ni evidencias de sedición violenta. En lugar de eso, los agentes se están preparando para limpiar los expedientes y dicen que esperan querellas.
La operación, hecha pública en julio, confirmó los temores de organizaciones de defensa de las libertades civiles que han advertido sobre el espionaje doméstico desde los atentados del 11 de septiembre de 2001. Entrevistas, correos electrónicos, archivos públicos y una revisión independiente del estado revelan que la policía en Maryland estaba motivada por algo mucho más pequeño: una pregunta sobre la oposición a la pena de muerte fue dirigida hacia una unidad antiterrorista de la policía que andaba buscando una misión.
Pero algunos observadores dicen que el 11 de septiembre abrió la puerta. "Nadie pensaba que esto tuviera que ver con al_Qaeda", dijo Stephen H. Sachs, ex fiscal federal y fiscal general del estado nombrado por el gobernador Martin O’Malley (demócrata) para revisar el caso. "Pero el 11 de septiembre creó una atmósfera en la que era más fácil la simplificación".
Mryland no ha sido el único estado. El FBI y los departamentos de policía de varias ciudades, incluyendo a Denver en 2002 y Nueva York antes de la Convención Nacional Republicana de 2004, también respondieron al peligro del terrorismo espiando a activistas.
El informe de Sachs, hecho público en octubre, condenó el espionaje en Mayrland como un severo lapso de cordura. Nadie ha sido reprendido o despedido, y la agente encubierta ha sido ascendida dos veces.
Hasta la fecha, los activistas clasificados como terroristas no han sufrido inconvenientes en sus viajes, empleo o transacciones económicas.
Funcionarios de la policía del estado proporcionaron sólo informaciones reducidas sobre sus procedimientos de inteligencia y han defendido algunos de ellos como necesarios para garantizar la seguridad pública en protestas potencialmente conflictivas. Aunque han entregado documentos relacionados a la Unión Americana por las Libertades Civiles y los legisladores de Maryland, no han entregado los mismos documentos al Washington Post bajo la Ley de Información Pública.
El departamento declinó identificar a los agentes implicados para que respondieran a preguntas. Algunas fuentes hablaron a condición de conservar el anonimato debido a lo delicado del asunto. Ehrlich también declinó hacer comentarios; agentes de policía dicen que nunca fue informado sobre el programa. Los documentos recién descubiertos, sin embargo, revelan por primera vez el objetivo de la operación: "Evaluar la amenaza para la seguridad pública que representan varias organizaciones de protesta, e identificar a las organizaciones que representan el mayor peligro para seguir vigilándolos".

Los documentos y fuentes policiales dicen que la operación empezó en 2005 con una simple petición del mayor Jack Simpson, jefe de operaciones especiales. A fines de febrero, llamó al teniente Greg Mazzella de la división de inteligencia y le pidió una evaluación de las amenazas que representaban las protestas que se esperaban para las fechas de ejecución de dos hombres en el corredor de la muerte en Maryland.
Después de recorrer la red, un analista informó sobre una "potencial disrupción" de las dos ejecuciones. Mazzella envió a una cabo que necesitaba experiencia en trabajos encubiertos a trabajar al centro comunitario Electrik Maid en el Parque Tahoma, donde los enemigos de la pena de muerte estaban organizando manifestaciones.
En una manifestación para salvar a Vernon Evans Jr. frente a la cárcel Supermax de Baltimore algunas semanas después, la mujer que dijo que se llamaba Lucy McDonald preguntó al veterano activista Max Obuszewsky cómo podía aprender más sobre la resistencia pasiva y la desobediencia civil.
Los activistas recuerdan que era amable y mostraba un refrescante curiosidad, y se convirtió pronto en una presencia habitual en las reuniones y manifestaciones de los que se oponían a la pena de muerte y de los activistas contra la guerra. Llevaba su ordenador portátil a las reuniones, pero los activistas dijeron que nadie se alarmó por ello. "Quizás me preguntaba qué estaría escribiendo", dijo Mike Stark, del Parque Tahoma. "Pero siempre te controlas. En nuestro movimiento es muy importante ser abierto y evitar la paranoia".
La agente entregaba informes semanales a sus jefes, informando sobre al menos 288 horas de investigación. No devolvió nuestras llamadas pidiendo sus comentarios y el Post no la identifica por temor a comprometer su trabajo encubierto en otras operaciones posibles.
Los informes de sus actividades como espía describen las vigilias silenciosas frente a la cárcel y una velada de poesía y canciones para conmemorar el lanzamiento de la bomba atómica sobre Nagasaki, Japón. Los activistas se declaraban no violentos. Sin embargo, la agente terminó varias entradas escribiendo que "debido a los hechos mencionados arriba, pido mantener este caso abierto y actualizado, pues lo exigen los sucesos".
Los jefes de la mujer consideraban que sus labores de vigilancia eran un ejercicio de adiestramiento de bajo riesgo; se expandió rápidamente al movimiento contra la guerra cuando la agente se reunió con activistas cuyas causas se traslapaban, dijo la policía.
Los jefes de inteligencia discutían el espionaje en sus reuniones informativas diarias y pusieron al tanto al teniente coronel Thomas Coppinger, entonces jefe de la sección de inteligencia, y al comisario Timothy Hutchins, dijeron funcionarios policiales. Coppinger y otros agentes implicados en el caso se negaron a hacer comentarios.
El programa de espionaje emergió a la superficie cuando la brigada antiterrorista fue reducida de casi sesenta y cinco investigadores a apenas una docena.
El predecesor de Hutchins, Ed Norris, ex inspector de la policía de Baltimore, formó la sección después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 para hacer frente al peligro terrorista.
Pero cuando en 2004 Norris fue obligado a marcharse por acusaciones de corrupción, la unidad fue destripada. La mayor parte de los ordenadores y otros equipos de alta tecnología para las labores de agentes de inteligencia fueron literalmente arrancados de las paredes, dijeron fuentes policiales.
"Nos concentramos en lo que hacíamos mejor, antes que en un poco de todo", dijo Hutchins.
Cuando Simpson llamó, la unidad consiguió finalmente una misión.
Greg Shipley, portavoz de la policía, dijo que la operación encubierta duró varios meses a medida que los casos de pena de muerte y las ejecuciones empezaron a aplazarse.
Se llamó a otra reunión de inteligencia para hacer frente a protestas planeadas, en gran parte para cerciorarse de que no estallaran incidentes violentos, dijo Shipley. Los detectives temían "contra-manifestaciones" potenciales en oposición a las protestas, dijo.
El actual inspector Terrence Sheridan dijo en una carta del 25 de noviembre al presidente del Comité Judicial del Senado, Brian E. Frosh (demócrata de Montgomery) que la policía tenía derecho a vigilar a los activistas en foros públicos.
"La presencia en una manifestación, en una protesta, el recabamiento de información en fuentes abiertas como internet, etc., es todo parte de la recolección de información que es crucial" para el trabajo de la policía, escribió Sheridan.

Las primeras actividades de la agente encubierta fueron a veces torpes. Envió correos electrónicos desde un dominio relacionado con la policía del estado que pudo fácilmente haber sido descubierto con una búsqueda en internet. Salpicó de verdades su coartada, llegando una vez a revelar el condado donde había nacido. Cambió repentinamente su nombre a Lucy Shoup y repartió su nueva dirección electrónica, diciendo que se debía a su cambio en el estatus marital. Hacía montones de preguntas, pero nunca dijo lo que ella pensaba. También trató de utilizar sus nuevas amistades para saber más sobre otras organizaciones.
Entonces, cuando se aplazó la ejecución de Evans, la mujer desapareció. "Ya no había más Lucy", recordó Obuszewski.
Entretanto, la recolección de información se extendió en otras direcciones, hacia activistas en Nueva York, Missouri, San Francisco y la Universidad de Maryland. El principal delito de Shane Dillingham, decía un expediente de seis páginas donde era clasificado como terrorista, era el "anarquismo". La policía abrió un expediente sobre el estudiante doctoral en historia una semana después de que un agente encubierto asistiera a un foro del College Park donde se anunciaba una conversación telefónica con Evans en la cárcel.
Los detectives también espiaron a los activistas que protestaban contra las armas fabricadas por el contratista de Defensa, Lockheed Martin. Espiaron a dos monjas pacifistas de Baltimore. Los nombres de los activistas ecologistas fueron incluidos en un banco de datos, así como tres dirigentes de Code Pink, una organización nacional de mujeres contra la guerra, que no viven en Maryland.
En abril de 2005 PETA fue clasificada como una "organización que amenaza la seguridad"y en julio la policía empezó a investigar un dato que decía que el grupo se había enterado de una granja avícola aberrante en el condado de Kent y planeaban "protestar o robar los pollos". Una agente encubierto "vestido muy informalmente" asistió a un discurso de la presidente de PETA ese mes y esperó luego para ver si alguien mencionaba a los pollos. Pero nadie lo hizo.
La policía adoptó la base de datos en un intento de bajo costo para reemplazar los archivadores anticuados. La Zona de Tráfico de Drogas de Alta Intensidad de Washington, un centro de referencias para informaciones relacionadas con el tráfico de drogas, ofreció gratuitamente su software.
Pero la base de datos no incluía categorías ajustadas a la naturaleza de las investigaciones de los grupos de protesta. Así que la policía creó categorías de "terrorismo" para espiar a los activistas, según un informe del estado. Parte de esas informaciones fueron enviadas directamente a la principal base de datos de HIDTA como parte de un acuerdo para compartir información.
Introducir a los activistas en la base de datos fue "nada más que insertar un trozo de papel en un archivo de papel en un archivador", escribió Sheridan. Pero clasificarlos como "terroristas", dijo, fue "incorrecto e impropio".
Los activistas temen que terminarán en listas de vigilancia federales, en parte debido a que la policía compartió sus informaciones de inteligencia con al menos otras siete agencias policiales.
El director de HIDTA, Tom Carr, dijo que la base de datos de su organización quedó en letra muerta porque las agencias policiales no pueden acceder directamente a esos datos. La base de datos actúan en realidad como un "indicador": Los detectives introducen información sobre el caso y la base de datos indica si otra agencia posee materiales relacionados e instruye a los investigadores a tomar contacto con la agencia. Los activistas no se encontraban en ninguna otra base de datos, dijo Carr, y desde entonces esas informaciones han sido borradas.
"El problema reside en el hecho de que una vez la policía del estado la revisó y constató que no era precisa, que debía ser removida del sistema", dijo Carr. "Pero no lo hicieron".

El programa de espionaje se hizo público en gran parte debido a los documentos liberados durante el juicio por el espionaje de Obuszweski, las monjas y otra activista detenidos durante una protesta contra la guerra frente a la Agencia Nacional de Seguridad. Los documentos mostraban que agentes de inteligencia de Baltimore los estaban espiando. La Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU) pidió entonces la entrega de varios archivos públicos a varias agencias policiales. Cuando la policía del estado se negó a entregar lo que tenían, la unión entabló una demanda.
O’Malley condenó el espionaje como un error motivado políticamente y empezó a buscar respuestas. Nombró a Sachs, que había perseguido a activistas católicos por invadir en 1968 una oficina del Servicio Selectivo.
Sachs calificó el espionaje como un  "error sistémico" que violó la normativa federal y dijo que la policía ignoró los derechos de los activistas a la libertad de expresión y asociación.
La Policía del Estado de Maryland ha cambiado sus políticas y planea solicitar la asesoría de la ACLU, la Asamblea General, fiscales y policías sobre regulaciones que elevarían las exigencias para reunir informaciones, al nivel de "sospechas razonables" de un delito.
Algunos activistas respondieron redoblando sus esfuerzos.
Pat Elder, un abogado de Bethesda que organiza una manifestación para el Día de Martin Luther King Jr. en las puertas de la sede de Lockheed Martin, envió el mes pasado un mensaje público a la policía en un sitio local de la red.
"¿Nunca pensaron que no eran ustedes los tipos buenos, sino que nosotros?", escribió Elder en una carta abierta a la NSA, la Policía del Estado de Maryland y la policía de Montgomery. "¿Cómo creen que nos sentimos cuando sabemos que ustedes nos está espiando?"

Julie Tate y Meg Smith contribuyeron a este reportaje.

29 de enero de 2009
4 de enero de 2009
©washington post
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grupos religiosos contra la tortura


En la semana previa a la investidura del presidente Obama, organizaciones religiosas le pidieron terminar con las torturas. Obama las prohibió, pero es interesante considerar el punto de vista religioso.
[Laurie Goodstein] Una amplia coalición de organizaciones religiosas llamó al presidente electo Barack Obama a firmar una orden presidencial en su primer día en el cargo, prohibiendo el uso de la tortura.
Líderes de la coalición, la Campaña Religiosa Nacional contra la Tortura, se reunieron el miércoles en la tarde con funcionarios del equipo de transición de Obama y emergieron del encuentro diciendo que estaban optimistas sobre las perspectivas de una orden presidencial de ese tipo.
Linda Gustitus, presidente de la organización, dijo que los líderes de la coalición se reunieron con Michael Strautmanis, que fue nombrado jefe de personal de Valerie Jarrey, asesora de Obama.
"Nos dijo que eso iba a ocurrir, no necesariamente el primer día, pero que sí va a ocurrir", dijo Gustitus. "Así que estamos optimistas. Todavía creemos que sería una declaración muy, muy importante para el país y para el mundo, si ocurriera el primer día".
La coalición, que fue fundada en 2006, incluye a las iglesias católica y protestante y a grupos de cristianos ortodoxos, así como a organizaciones que representan a musulmanes, judíos, bahaístas, hindúes, budistas y sijistas. Pidieron a sus congregaciones rezar para poner fin a las torturas en los días previos a la investidura de Obama.
En una rueda de prensa el miércoles, el Reverendo Dr. John Thomas, presidente y ministro general de la Iglesia Unida de Cristo, dijo que "en todo el mundo, la gente esta semana pide una declaración clara y fuerte de que habrá cambios, de que los valores religiosos no deben ser manipulados para obtener votos, sino que son principios sobre los que deben descansar las políticas de estado".
Ingrid Mattson, presidente de la Sociedad Islámica de América del Norte, dijo que "hemos perdido el apoyo de países aliados debido a nuestras políticas, y hemos perdido la buena voluntad de gente corriente en todo el mundo que ahora nos consideran hipócritas".
La organización quiere que la orden presidencial incluya el compromiso de cerrar las cárceles secretas en el mundo donde se retiene a sospechosos de terrorismo y a terminar con la práctica de la entrega, mediante la cual los detenidos son trasladados a otros países, incluyendo a algunos que se sabe que utilizan la tortura.
El presidente electo ha sido claro en su condena del uso de la tortura, diciendo en una rueda de prensa la semana pasada que "he sido claro durante la campaña, y he sido claro durante esta transición, que en mi gobierno Estados Unidos no torturará, que respetaremos las Convenciones de Ginebra y que actuaremos de acuerdo a nuestros valores e ideales más elevados".
Obama agregó que "creo que es importante que lo hagamos, no sólo por quiénes somos, pero también en última instancia porque eso nos dará más seguridad y nos ayudará a ganar aliados en nuestra lucha contra los extremistas".

26 de enero de 2009
14 de enero de 2009
©new york times
cc traducción mQh
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