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derechos humanos

médicos facilitaron torturas


Médicos facilitaron interrogatorios con aplicación de torturas. Psicólogos y otros profesionales de la salud mantuvieron vivos a los detenidos y ayudaron a idear métodos de interrogatorio.
Washington, Estados Unidos. Cuando la CIA empezó lo que llamó la ‘fase de presión elevada’ con el sospechoso de terrorismo capturado, Abu Zubaida, en el verano de 2002, su primera medida fue limitar el contacto humano del detenido a sólo dos personas.
Una era el interrogador de la CIA; el otro era un psicólogo.
Durante las extraordinarias semanas que siguieron, fue el psicólogo el que aparentemente jugó el papel más crítico.
De acuerdo a documentos liberados recientemente por el ministerio de Justicia, el psicólogo proporcionó ideas, consejos prácticos e incluso justificaciones jurídicas para los métodos de interrogatorio que quebrarían a Abu Zubaida, física y mentalmente.
Extrema privación del sueño, amenaza de asfixia por inmersión, el uso de insectos para provocar temor -todos estos métodos fueron considerados aceptables, en parte porque el psicólogo lo dijo.
El papel de los profesionales de la salud descritos en los documentos ha provocado una renovada indignación de parte de filósofos morales que dicen que la conducta de psicólogos y médicos supervisores violaba las normas básicas de sus profesiones.
Sus nombres son algunos de los detalles censurados en los memoranda largamente retenidos por el gobierno de Bush y entregados al público el pasado jueves, pero los documentos muestran una firme corriente de psicólogos, médicos y otros profesionales de la salud que mantenían vivos a los detenidos y participaban activamente en el diseño del programa de interrogatorios y la supervisión de su implementación.
Su presencia también permitió que el gobierno pudiera argumentar que los interrogatorios no incluían torturas.
El viernes la CIA se negó a comentar el papel jugado por profesionales de la salud en lo que la agencia describió como un ‘programa de interrogatorio mejorado’, que fue implementado entre 2002 y 2006 en varias cárceles secretas en el extranjero.

18 de abril de 2009
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de khmer rouge a evangélico


El líder de la infame prisión de Camboya durante la dictadura comunista de los Khmer Rouge se confiesa culpable y pide perdón.
[Stephen Kurczy] Phnom Penh, Camboya. Aunque fue un dedicado khmer rouge, el antiguo verdugo cambió la ideología comunista por Jesús, y ahora, cuatro días después de iniciado su juicio, se presenta a sí mismo como un anciano devoto, arrepentido y dispuesto a colaborar con la justicia.
"Me gustaría pedir perdón a las víctimas", dijo el lunes a los jueces Kaing Guek Eav, alias ‘Duch’, en las Cámaras Extraordinarias de las Cortes de Camboya bajo los auspicios de Naciones Unidas (ECCC).
En el segundo día de su juicio el 13 de marzo dijo: "Quiero enfatizar que yo soy el responsable de los crímenes cometidos en la S-21 [la cárcel], especialmente de las torturas y ejecuciones".
Este es el arrepentido cristiano que Cheam Socheong, director de la Escuela Secundaria Phkoam donde Duch (que se pronuncia Doik) enseñó matemáticas hasta los años noventa, recuerda bien. "Duch hablaba a menudo de Dios y del camino recto", dijo Cheam en una entrevista hace poco en la oficina de su escuela en el remoto noroeste de Camboya. "Me preguntó por qué no iba a la iglesia. Trató de convertirme".
Primero con el comunismo, y luego con el cristianismo, Duch adoptaba siempre con igual fervor sus creencias, dicen amigos y familiares.
El examen psicológico del tribunal observaba "rasgos obsesivos" en su personalidad, "tanto en el pasado como en el presente", aunque no relacionó esos rasgos con su fe.
La intensidad que convirtió a Duch en el pasado en un temido alcaide de prisión se ha convertido ahora en un cristiano evangélico, ansioso de cooperar con el tribunal y pidiendo perdón. De los cinco cuadros khmer rouge ahora detenidos en la ECCC, es el único que ha cooperado con los jueces instructores.
La adopción del cristianismo por parte de Duch hace "menos probable, en comparación con los otros acusados, que justifique los abusos del régimen como pasos dolorosos pero necesarios hacia el socialismo", dice John Ciorciari, de la Universidad de Stanford y asesor jurídico de la organización sin fines de lucro Centro de Documentación de Camboya.

Dedicado Líder Comunista
Duch se unió a los khmer rouge en 1964 cuando estudiaba en la universidad. Al año siguiente, empezó a enseñar matemáticas en la Escuela Secundaria Skuon, en la provincia de Kompong Cham, a unos ochenta kilómetros al norte de Phnom Penh. Allá consultaba a menudo el Libro Rojo de Mao y, aunque tenía dinero como para comprarse un coche, prefería ir a trabajar en su desvencijada bicicleta. También alentaba a los estudiantes a adoptar el modo de vida campesino, recuerda Kek Channary, una antigua estudiante.
"Todos sabían que era comunista", dijo hace poco por teléfono desde San Jose, California, donde vive con su marido y dos hijos.
Ese mismo año, Duch se despidió de su familia y amigos y se unió al movimiento maoísta clandestino. Durante la década siguiente, dirigió varias de las oficinas de seguridad del régimen, especialmente la S-21 en Phnom Penh, conocida ahora como el Museo del Genocidio Tuol Sleng, donde se calcula que más de doce mil personas confesaron actividades contrarrevolucionarias bajo tortura y fueron luego ejecutadas.

De Comunista a Cristiano
Cuando el ejército vietnamita saqueó Phnom Penh en 1979, Duch huyó con los khmer rouge hacia la frontera occidental de Camboya. Siguió siendo un cuadro hasta 1992, cuando se mudó con su esposa y cuatro hijos al pueblo de Phkoam en la provincia de Banteay Meanchey y volvió a enseñar matemáticas. Utilizó el alias de Hang Pin para ocultar su identidad.
Poco después de que Duch se mudara a Phkoam, su vecino Suon Sito lo invitó a la iglesia cristiana local. Duch adoptó la religión y abandonó sus creencias comunistas, dijo Suon en una entrevista hace poco.
Duch empezó a propagar su fe y a invitar a otros a asistir a los servicios, dice Suon, y finalmente se convirtió en un pastor laico.
La hija mayor de Duch, Ky Sievkim, dijo que su padre la bautizó poco después de su conversión. "Mi padre me hacía rezar todas las noches. Los domingos sacaba la Biblia y la leía a toda la familia", dijo durante una entrevista en su casa en la provincia de Battambang. Mientras hablaba sostenía en su regazo a su hijo de un año, Chhin Chonghour, que Duch todavía no conoce.
Duch inició más tarde una parroquia cerca de la Escuela Secundaria de Svay Chek, donde enseñó de 1996 a 1997. Durante el día hacía proselitismo. "Hablaba de Jesús y trataba de convencer a los otros maestros", dijo Hun Smien, el antiguo director de la escuela en una entrevista en la ahora abandonada escuela donde Duch daba clases de francés -uno de los cinco idiomas que domina.

Su Identidad Khmer Rouge
En 1998, cuando los maestros de la localidad reconocieron a ‘Hang Pin’ en una foto en el Museo del Genocidio Tuol Sleng, Duch solicitó con urgencia su traslado a la provincia de Battambang, donde se convirtió en el director de educación del pueblo de Samlot, dice Hun.
Allá continuó predicando el Evangelio. "Me pidió que me convirtiera al cristianismo", dice Sok Lian, un vendedor en un mercado local en Samlot que alquilaba una propiedad de Duch. "Me contó que quería empezar una iglesia. Pero fue detenido antes de que pudiera hacerlo".
En 1999, una noticia en el diario reveló la identidad de Duch y las autoridades lo detuvieron al poco tiempo. Las noticias causaron estupor entre sus antiguos alumnos y colegas. "Cuando lo vi en la televisión, me dije: ‘¡Oh, Hang Pin es Duch!’", recuerda el ex director de la secundaria, Hun.
"Me impresionó", dice Kek, alumna de Duch en los años sesenta. Aunque recuerda a Duch como más amable que los otros maestros, la horroriza lo que hizo. "Sus acciones genocidas no se pueden borrar", dice Kek. "No se lo puede perdonar".
Sus familiares ven a Duch de otro modo, diciendo que ha cambiado y que merece ser perdonado. "Quiero decir al tribunal que mi padre es un hombre bueno, a través de Jesús", dijo Ky. La hermana de Duch, Hang Kim Hong, que hoy vive en la vieja casa de Duch en Samlot, dijo que rezaba con sus hijos todos los días por su libertad.

Pidiendo Perdón
Duch dijo que cooperará con el tribunal durante los tres a cuatro meses que tomará el juicio e intentará responder todas las preguntas de los jueces.
Alex Hinton, del Centro de Estudio sobre el Genocidio y Derechos Humanos de la Universidad de Rutgers, dice que el juicio de Duch inicia una conversación largamente esperada entre los criminales del Khmer Rouge y sus víctimas. Es también la primera oportunidad de que Duch pida perdón según le ordena su nueva ideología.
"Su confesión es un acto muy cristiano", dijo Hinton durante una pausa el lunes. "Ahora la cuestión es si está tratando de que le rebajen la sentencia o si está genuinamente arrepentido y quiere confesar sus pecados".

17 de abril de 2009
6 de abril de 2009
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el submarino es tortura


Lo dice Armitage. El ex subsecretario de Estado dice que habría renunciado si hubiese sabido que la práctica estaba siendo utilizada.
Washington, Estados Unidos. El ex personero número dos del Departamento de Estado durante el gobierno de Bush dice que espera que hubiese tenido el coraje de renunciar si hubiese sabido que la CIA estaba sometiendo a los sospechosos de terrorismo al submarino, un método de interrogatorio que amenaza con la asfixia por inmersión.
Richard L. Armitage, ex subsecretario de Estado, dijo al canal inglés Al Yazira, en una entrevista emitida el miércoles, que el submarino es tortura.
Sin embargo, dijo que no cree que los funcionarios de la CIA que utilizaron el submarino y otras formas de severo interrogatorio deban ser procesados.
La CIA ha reconocido el uso del submarino con detenidos por terrorismo de alto nivel durante 2002 y 2003, con el permiso de la Casa Blanca y el ministerio de Justicia.
"Espero que si lo hubiese sabido en el momento en que trabajaba para el gobierno, haber tenido la entereza para renunciar. Pero no lo sé. Ahora ya no es posible", dijo Armitage en una entrevista.
Armitage dejó el gobierno de Bush después de que el presidente George W. Bush fuera reelegido en noviembre de 2004.

16 de abril de 2009
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pruebas en el caso del lapd


Un error que reveló los nombres y números de placa de agentes acusados de racismo parece derribar el argumento de que la identificación de los agentes acusados de delitos graves los expone a peligros.
Los Angeles, Estados Unidos. Durante dos años esta página ha argumentado que el Departamento de Policía de Los Angeles debería volver a su antigua práctica de dar a conocer los nombres de los agentes acusados de infracciones tan graves que son enviados a comisiones de derechos-y que esas audiencias de las comisiones deberían ser abiertas, como en el caso de los jefes de policía Ed Davis y Bernard C. Parks. La jefatura del departamento lo ha concedido a regañadientes, pero sin cumplirlo; la Police Protective League y sus aliados del sindicato en Sacramento se han opuesto furiosamente e intimidado a los que favorecen leyes que abrirían a la opinión pública esos archivos y procedimientos.
La objeción ha sido consistentemente que la publicación de ese tipo de materiales podría ser peligroso para los agentes: se decía que sus vidas y sus familias podrían correr peligro. Luego, el viernes, pasó algo curioso: el DPLA, o su Comisión Policial subió inadvertidamente los nombres y números de placa de cientos de agentes acusados de racismo el año pasado. Esta lista era más de lo que los partidarios de la transparencia habían pedido. Incluía no solamente a los agentes acusados de infracciones graves o suspendidos, sino a todos los agentes acusados de todo tipo de discriminaciones. Previsiblemente, la liga chilló y amenazó con una querella, quejándose de que el comunicado incluía "nombres e información personal" (pasando por alto que un número de placa difícilmente puede ser calificado como ‘información personal’ -después de todo, se ve en el uniforme de los agentes).
Y luego, nada. Ningún ataque contra agentes, ninguna amenaza ni otras repercusiones. Los ‘medios de comunicación’ vistos con tanta desconfianza por la liga informaron sobre el incidente, pero se negaron a publicar la lista, precisamente un buen criterio que el sindicato de policías cree que las organizaciones de prensa son incapaces de mostrar. Las disposiciones de los casos eran admisiblemente interesantes de estudiar. Parece curioso que el DPLA investigara más de novecientas denuncias de racismo y sólo ‘admitiera’ tres -una de las cuales fue desechada sin castigo-, aunque la lista no invalida esas conclusiones, solamente las conmemora. El informe se fue desvaneciendo durante las noticias de la semana y desapareció.
¿Este es el peligro de la transparencias? ¿Que los nombres y números de placa de funcionarios públicos titilarán de vez en vez ante el público para el que trabajan? ¿Que un departamento de policía responsable por la seguridad y la vigilancia, sí, y también, ocasionalmente, de una desestabilizara violencia, revele su trabajo a quienes les pagan por ello? No suena demasiado mal.

8 abril de 2009
10 de febrero de 2009
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senado investigará a la cia


Durante el gobierno de Bush. El director de la CIA, Leon E. Panetta, dijo que los agentes no serían acusados en caso de haber obedecido órdenes. Según fuentes en el parlamento, la pesquisa buscará detalles sobre las cárceles secretas y los métodos de interrogatorio, pero no tratará de determinar si los funcionarios de la CIA violaron las leyes.
[Greg Miller] Washington, Estados Unidos. El Comité de Inteligencia del Senado está preparando una investigación de los programas de detención e interrogatorios de la CIA durante el gobierno del presidente George W. Bush, creando el marco de un amplio examen de algunas de las operaciones más clandestinas y controvertidas de los últimos años.
La pesquisa tiene por objetivo recabar más informaciones sobre el origen de los programas así como saber cómo eran llevados a cabo -incluyendo las condiciones en las cárceles secretas de la CIA y el régimen de interrogatorios utilizados para quebrar a los sospechosos de al_Qaeda, de acuerdo a asesores del Senado familiarizados con los planes de investigación.
Los funcionarios dijeron que la pesquisa no pretendía determinar si los agentes de la CIA habían violado la ley. "Aquí el propósito es recabar datos para sacar lecciones de los programas y ver si se pueden hacer recomendaciones sobre detenciones e interrogatorios en el futuro", dijo un asesor del Senado que, como otros, describieron el plan a condición de conservar el anonimato debido a que el plan no ha sido todavía hecho público.
Sin embargo, es probable de la investigación llame la atención sobre la conducta de la agencia en operaciones que fueron condenadas en todo el mundo. También provocará nuevas fricciones entre demócratas y republicanos que han pasado la mayor parte de los últimos cinco años debatiendo sobre la conducción de la guerra contra el terrorismo iniciada por el gobierno de Bush.
La investigación también podría provocar comparaciones con el comité especial del Senado formado para investigar a la CIA en 1975 y encabezada por el senador Frank Church, un demócrata de Idaho. Las revelaciones del Comité Church condujeron a un mayor control de parte del congreso y a leyes que restringieron las actividades de inteligencia.
El jueves, los términos y alcance de la nueva investigación estaban todavía siendo negociados por miembros del comité y otros personeros. El asesor dijo que el comité no tenía planes de corto plazo para realizar audiencias públicas y que no estaba claro si la comisión haría público su informe final.
La pesquisa, que tomará un año o más, implica que la CIA será nuevamente blanco de un intenso control de parte del congreso en momentos en que conduce dos guerra y continúa su persecución de al_Qaeda.
La agencia fue despojada de algunas de sus atribuciones y prestigio después de soportar fuertes críticas en investigaciones previas por su fracaso en la detección de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la guerra de Iraq.
Pero mientras que esas investigaciones se concentraron en gran parte en los errores de la capacidad analítica de la CIA, la nueva investigación se atacará directamente a sus operaciones más sensibles, tratando de desenterrar detalles a los que generaciones anteriores de funcionarios de la agencia se referían como las "gemas de la corona".
Durante el gobierno de Bush, la agencia fue a menudo capaz de proteger muchos de esos secretos. Por ejemplo, los legisladores todavía no saben dónde se ubicaban las cárceles secretas de la CIA en el extranjero.
Pero se espera que el gobierno de Obama otorgue a los investigadores del congreso acceso a información clasificada, así como a los individuos que participaron en las prisiones secretas y en los interrogatorios de los detenidos.
El director de la CIA, Leon E. Panetta, prometió esta semana que cooperaría con cualquier investigación del congreso.
"Si esos comités están buscando información en esas áreas, nosotros cooperaremos con ellos", dijo Panetta el miércoles en una reunión periodistas. "Creo que tenemos la responsabilidad de ser transparentes en esos temas y les entregaremos esa información".
Panetta dijo que los agentes de la CIA no deberían ser procesados si actuaron acatando órdenes en conformidad con las decisiones legales del gobierno de Bush.
"Obviamente no apoyaré ninguna investigación ni procesamiento de esos individuos", dijo Panetta. "Creo que hicieron su trabajo, lo hicieron según las instrucciones que se les dieron, estés o no de acuerdo con eso".
El anuncio de la investigación fue acogido con preocupación por veteranos de la agencia.
"Estamos cansados de las investigaciones, y tenemos la sensación de que la agencia se ha convertido en una piñata", dijo un ex alto funcionario de la CIA, que habló a condición de no revelar su identidad.
Es probable que la nueva investigación "estimule la evasión del riesgo", dijo el ex funcionario. "Hay costes potenciales para otras operaciones en curso si el gobierno actual dijera: ‘Nos gustaría que llevaran a cabo esta operación, ha sido sancionada por abogados y aprobada por el congreso’. ¿Por qué haríamos algo arriesgado si después el próximo gobierno puede decidir vengarse de sus rivales políticos?"
Los asesores del Senado se negaron a decir si el comité pedirá un nuevo testimonio del ex director de la CIA, George J. Tenet u otros altos personeros que estuvieron implicados en la creación y gestión de esos programas.
La investigación del Senado estudiará si las operaciones de detención e interrogatorio fueron realizadas de modo consistente con las autoridades e instrucciones emitidas tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, dijeron funcionarios.
La comisión también estudiará si se mantuvo bien informados a los legisladores. La senadora Dianne Feinstein (demócrata de California), presidente del comité, y otros, han dicho que el gobierno de Bush retuvo impropiamente información al congreso sobre las operaciones de la CIA.
La investigación se produce en momentos en que el gobierno de Obama se encuentra en medio de dramáticos cambios en los programas de contraterrorismo de la CIA.
El mes pasado, el presidente Obama ordenó que la CIA cerrara sus cárceles secretas y abandonara los métodos ‘mejorados’ de interrogatorio, incluyendo el submarino, una técnica que simula la asfixia por inmersión. En lugar de eso, Obama ordenó a la agencia guiarse por el Manual de Campo del Ejército para los interrogatorios.
El gobierno también ha formado un grupo de trabajo para que estudie los programas de interrogatorio, aunque ese proyecto está diseñado principalmente para examinar su efectividad y determinar si la CIA debería o no, contar nuevamente con mayor autoridad que el Manual de Campo del Ejército.
Los investigadores del Senado planean una línea similar de investigación con el objetivo de evaluar la efectividad de las técnicas mejoradas de interrogatorio utilizadas por la CIA, incluyendo la privación de sueño y someter a los prisioneros a temperaturas frías.
El predecesor inmediato de Panetta como director de la CIA, Michael V. Hayden ha defendido el uso por la agencia de esos métodos y alegó que la agencia no debería estar limitada por las restricciones del Manual de Campo del Ejército.
Hayden dijo que la agencia ha tenido menos de cien prisioneros bajo detención desde los atentados del 11 de septiembre y menos de un tercio de ellos fueron sometidos a técnicas ‘mejoradas’ de interrogatorio. Tres prisioneros, incluyendo el autoproclamado cerebro de los atentados del 11 de septiembre, Khalid Shaikh Mohammed, fueron sometidos al submarino.
También hubo un intento de otros legisladores de iniciar una investigación independiente de las operaciones de la CIA. El Comité Judicial del Senado ha programado una audiencia la próxima semana para oír una propuesta para crear una comisión como la que investigó los atentados del 11 de septiembre y examinar las operaciones antiterroristas durante el gobierno de Bush.
"El último gobierno justificó la tortura, autorizó los maltratos en la cárcel de Abu Ghraib, destruyó las cintas de los interrogatorios violentos", dijo el senador Patrick J. Leahy (demócrata de Vermont), presidente de ese comité. "¿Cómo podríamos restaurar nuestro liderazgo moral y asegurar un gobierno transparente si ignoramos lo que ha ocurrido?"
Pero el Comité de Inteligencia del Senado tiene jurisdicción directa sobre las agencias de espionaje estadounidenses, y ha iniciado su investigación en parte para asegurarse de que sus miembros tengan información independiente y estén en posición de influir en políticas futuras de interrogatorio y detención, dijeron funcionarios.
Los asesores dijeron que las negociaciones buscaban producir una investigación con un apoyo amplio de los dos partidos. Los republicanos han alegado que la investigación debería concentrarse en los programas de la CIA y no convertirse en un referéndum sobre las políticas del gobierno de Bush, tales como los memoranda jurídicos del ministerio de Justicia que apuntalaban el programa.
El senador Christopher S. Bond (republicano de Montana), el republicano más importante en la comisión, "no cree que esas cacerías de brujas y discusiones sobre la legalidad de los memoranda del ministerio de Justicia ayuden en este momento", dijo otro asesor del Senado.

7 de abril de 2009
27 de febrero de 2009
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enjuician a líder de khmer rouge


El primer juicio de un importante cuadro khmer rouge se inició el martes, treinta años después del fin del brutal régimen comunista que se cobró la vida de un cuarto de la población de Camboya. Kaing Guek Eav, alcaide de la cárcel, será enjuiciado.
[Seth Mydans] Phnom Penh, Camboya. El primer acusado es Kaing Guek Eav, 66, mejor conocido como Duch, comandante de la cárcel y centro de tortura de Tuol Seng, que envió a su fin en un campo de la muerte al menos a catorce mil personas.
El propósito de la audiencia del martes es tratar problemas de procedimiento antes de que empiecen las sesiones del tribunal el próximo mes.
Duch confesó ante periodistas antes de su detención hace nueve años que había cometido atrocidades, pero que lo había hecho obedeciendo órdenes y que lo habrían matado si no hubiese obedecido. Conocido por su brutalidad, está acusado de crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, y con asesinatos y torturas en su cárcel, conocida como S-21.
Cuatro altos funcionarios khmer rouge que estaban en posición de dar esas órdenes están también encarcelados, pero funcionarios del tribunal dicen que sus juicios empezarían recién el próximo año.
Se trata de Nuon Chea, 82, el ideólogo jefe del movimiento; Khieu Samphan, 76, jefe de estado; Ieng Sary, 82, ex ministro de relaciones exteriores; y su esposa Ieng Thirith, 75, miembro del Comité Central de los Khmer Rouge.
El líder de los khmer rouge, Pol Pot, murió en 1998. Muchos camboyanos dicen que temen que algunos de los acusados mueran antes de sus juicios, y el tribunal les está proporcionando los mejores cuidados médicos que Camboya puede ofrecer.
Los juicios son realizados por un tribunal híbrido respaldado por Naciones Unidas que incluye a jueces y fiscales camboyanos y extranjeros en un aberrante compromiso que ha recibido muchas críticas de defensores de los derechos humanos y juristas.
La principal preocupación es que los miembros camboyanos del tribunal no se muestren independientes de la agenda política de su gobierno. Ya han surgido interrogantes sobre la reluctancia del co-prosecutor camboyano a recomendar otras acusaciones.
Analistas camboyanos y extranjeros dicen que el gobierno, que teme que una ampliación del círculo de acusados llegue a sus propias filas, desea limitar el número de los encausados, dañando la credibilidad del tribunal.
"Queremos que este tribunal juzgue al menos a esos cinco acusados, y es el mínimo absoluto", dijo Kek Galabru, un importante activista por los derechos humanos en Camboya. "Un montón de gente se pregunta: ‘¿Por qué sólo cinco? ¿Por qué sólo cinco? ¿Por qué sólo cinco?’"
Además, Naciones Unidas ha investigado acusaciones de corrupción entre los miembros camboyanos del tribunal. El juicio es financiado por las donaciones de otros países, y algunos pagos se han postergado a la espera de una respuesta sobre las acusaciones de corrupción.
David Chandler, autor deVoices From S-21: Terror and History in Pol Pot’s Secret Prison’ (University of California Press, 1999), dijo que un juicio incompleto es mejor que nada.
"Estos tipos deberían enfrentarse a algunas personas y parte de las pruebas de lo que hicieron", dijo. "No parece correcto que simplemente mueran en la cama, cuidando sus pollos".
En un fanático intento de crear una sociedad campesina pura, los khmer rouge convirtieron el campo en un gigantesco campo de concentración, evacuando las ciudades, prohibiendo el comercio y la religión, y tratando de exterminar a las clases educadas del país.
De 1975 a 1979 fueron ejecutadas o murieron por exceso de trabajo, inanición, torturas o enfermedades no tratadas, al menos 1.7 millones de personas.
Los khmer rouge dejaron una sociedad destripada y traumatizada, y algunos activistas de derechos humanos esperan que el juicio proporcione algún tipo de conclusión.
El año pasado, una encuesta entre mil camboyanos realizada por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad de California en Berkeley, constató que incluso después de tres décadas persisten los traumas y el odio.
En entrevistas cara a cara casi la mitad de los encuestados dijeron que se sentían incómodos de vivir cerca de ex khmer rouge. Dos tercios dijeron que querían ver sufrir de alguna manera a los antiguos cuadros. Cuarenta por ciento dijeron que se vengarían ellos mismos si tuviesen la oportunidad.
Chum Mey, 77, que es uno de apenas un puñado de personas que sobrevivió la cárcel de Tuol Sleng, dijo que todavía temía a Duch y fue incapaz de mirarlo a los ojos en la audiencia preliminar en noviembre.
En la sala del tribunal, dijo, Duch se comportó con el mismo aire de confianza, desdén y mando que caracterizaron su período como alcaide de la prisión.
"Me torturaron durante tres meses", dijo Chum Mey, recordando su época como prisionero. "Me golpearon. Me sacaron las uñas. Me aplicaron descargas eléctricas en mi oído -kup-kup-kup-kup, sonaba como una máquina en mi cabeza, y mis ojos me ardían como si estuvieran quemándose".
Está en la lista de testigos que declararán contra Duch. "Quiero seguir vivo para declarar", dijo. "Porque yo sobreviví a los khmer rouge y si muero antes del juicio, ¿para qué habría sobrevivido?"
En una innovación, decenas de víctimas se han inscrito como partes civiles en el caso. Se han agrupado por etnia o por la naturaleza de sus demandas y se les permitirá exigir el pago de indemnizaciones simbólicas.
Uno de ellas es Sok Chear, 42, un oficinista cuyo padre murió durante el régimen khmer rouge. "Queremos preguntarle a sus líderes: ‘¿Quién ordenó esto? ¿Por qué ordenaron matar a camboyanos? ¿Para qué?’", dijo.
Pero no todos los camboyanos quieren revivir sus traumas, que los psiquiatras aquí dicen que podrían reactivarse con el juicio. Uno de ellos es la hermana de Sok Chear.
"Dice que el gobierno está encontrando paz para la gente", dijo Sok Chear. "¿Para qué hacer problemas de nuevo? Ya mataron a nuestro padre. Mejor dediquémonos a olvidar".
El juicio, en un antiguo cuartel militar a media hora en las afueras de la ciudad, se realiza en un extraño vacío social.
Este es un país que ha tratado, en palabras del primer ministro Hun Sen, de "hacer un hoyo y enterrar el pasado". Sus traumas yacen debajo de la superficie de la vida de todos los días, y la apertura del juicio sólo ha llamado aquí moderadamente la atención.
El estudio de Berkeley encontró que el 85 por ciento de los encuestados no sabían nada o muy poco sobre el juicio.
Descubrió que sus principales preocupaciones eran el trabajo, los servicios para satisfacer sus necesidades básicas, y el alimento. Cuando se les preguntó sobre cuáles debían ser las prioridades del gobierno, sólo el dos por ciento mencionó a la justicia.
Para muchos de la generación más joven, las atrocidades de los khmer rouge ya son historia antigua.
"Honestamente, no prestamos atención a esas cosas", dijo Ung Suchida, 24, camarera. "Ya están viejos. Algunos siguen interesados en eso, pero no yo".

23 de febrero de 2009
16 de febrero de 2009
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racismo sale del clóset


Racismo declarado en un pueblo de Texas. Los vecinos de París, Texas, se reúnen para hablar francamente sobre un problema que ha dividido a la comunidad durante largo tiempo.
[Howard Witt] París, Texas, Estados Unidos. A diez días de iniciada una nueva era en Estados Unidos, cien ciudadanos negros y blancos de este polarizado pueblo del este de Texas intentaron el tipo de reconciliación racial anunciada por la investidura del presidente Obama, reuniéndose para una franca conversación en la comunidad sobre un tópico considerado tabú durante largo tiempo: la raza.
Las cosas no salieron bien.
Los oradores negros en la reunión de la semana pasada, dirigidos por dos especialistas en conciliación del ministerio de Justicia, hablaron en general sobre incidentes de discriminación, prejuicios e injusticias que dijeron que sufrían todos los días en París.
Sus oyentes blancos se limitaron a mirar, con los brazos cruzados.
La sesión de cuatro horas terminó con algunos participantes protestando a gritos por la presencia de tres coches policiales frente al ayuntamiento, preguntando quién los había llamado y por qué.
"No vamos a terminar con un bochorno como este", dijo Carmelita Pope-Freeman, directora regional del servicio de relaciones comunitarias del ministerio de Justicia. "¡Me tienen harta!"
Sin embargo, el alcalde del pueblo, que se convirtió en un tema nacional después de que el Chicago Tribune revelara varios casos de injusticias raciales en los últimos años, se declaró optimista.
Al menos, dijo, ciudadanos blancos y negros habían hablado entre sí, algo que antes ocurría muy rara vez.
"Debería haber este tipo de diálogo en todas partes", dijo el alcalde Jesse James Freelen, cuyo pueblo de veintiséis mil habitantes se divide en un 68 por ciento de blancos y un veintidós por ciento de negros. "No nos gusta la publicidad negativa sobre nuestro pueblo... Pero si el resultado final es que nuestra comunidad se une para crecer juntos, entonces habrá valido la pena".
Primero, la comunidad tenía que secar los trapos al sol, que era el objetivo de la reunión. Fue una temprana fase de un programa de mediación que el ministerio de Justicia ha ofrecido a otros pueblos con problemas -un eco de la comisión de verdad y reconciliación de Suráfrica- para ayudarles a cauterizar fisuras raciales.
"Vine aquí a hablar sobre el racismo. No tengo ningún interés en jugar y pretender que no existe", dijo Brenda Cherry, líder afro-americana de un grupo de derechos civiles local. "Cuando vas a las escuelas y ves que la mayoría de los niños castigados son negros, eso es racismo. En los tribunales se nos fijan fianzas más altas, sentencias más largas. Si eso no es racismo, ¿qué es entonces?"
Jason Rogers, pastor juvenil de una iglesia local negra, recordó a la audiencia el monumento que rinde homenaje a los soldados confederados caídos en combate que se ubica en el antejardín del juzgado del condado.
"Cuando llevo a mi hijo de cinco al juzgado y me dice: ‘Papi, ¿qué es eso?’, la historia que le cuento es que esa gente peleó para que yo siguiera siendo esclavo", dijo Rogers, mientras los miembros negros del público asentían. "Me molesta que haya un enorme soldado confederado frente al juzgado. No veo la diferencia entre un soldado confederado y un soldado nazi".
La sangrienta historia racial de París planeaba sobre la reunión como una nube tóxica. La reunión se realizó en un salón del Paris Fairgrounds, el lugar preciso donde, hace un siglo, miles de blancos se congregaban para festejar el linchamiento ritual de los negros, encadenándolos a astas de bandera o azotándolos en el patíbulo antes de desmembrarlos o prenderles fuego.
Pero la memoria de víctimas negras más recientes también llenaba el salón cuando la vecina de París, Jacqueline McClelland, se acercó al micrófono.
El hijo de veinticuatro años de McClelland, Brandon, fue asesinado el año pasado, presuntamente por dos hombres blancos que, según las autoridades, lo arrastraron debajo de una camioneta hasta que su cuerpo quedó prácticamente desmembrado. Los asesinos están esperando su juicio por asesinato, aunque la familia de McClelland y líderes de derechos civiles quieren acusarlos también por crímenes de odio.
"Creo que en cualquier crimen como el que se cometió contra mi hijo hay una parte de odio", dijo McClelland frente a un público que guardaba silencio. "Sólo espero y ruego que esta vez se haga justicia".
Luego tomó la palabra Creola Cotton.
En 2006, la hija de Cotton, Shaquanda, entonces de catorce, fue sentenciada hasta siete años de reformatorio por empujar a un monitor de la Escuela Secundaria de París. Tres meses antes, el mismo juez sentenció a una niña blanca de catorce años, por cargos de incendio provocado, a una pena de libertad remitida.
Menos de un mes después de la publicación el 12 de marzo de 2007 de un artículo del Tribune que resaltaba los contrastes provocaron protestas en todo el país y campañas de peticiones, las autoridades de Texas ordenaron la liberación anticipada de Shaquanda.
"En París, la justicia tiene color", dijo Creola Cotton. "Lo sé por experiencia personal".
En la parte de atrás del salón, el juez Chuck Superville, del condado de Lamar -el blanco que ordenó el encarcelamiento de Shaquanda- escuchaba y movía la cabeza manifestando su desacuerdo.
La discriminación racial en París, insistió, es un problema de percepción, no de realidad.
"Creo que la comunidad negra en este pueblo sufre debido a la pobreza, a los hogares rotos, a las drogas", dijo Superville. "Debido a que un gran porcentaje de la población negra está inmersa en eso, su angustia les hace percibir que son víctimas de discriminación".
"Pero los blancos no son los enemigos. La pobreza, el analfabetismo, las drogas, los padres ausentes... esos son los enemigos. Eso no es racismo. Eso es el fin de la comunidad".

14 de febrero de 2009
5 de febrero de 2009
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asesinan a exiliado checheno 6


Exiliado asesinado detalló crueldad sistemática de presidente checheno. Umar S. Israilov s vio a los hombres que llegaron a matarlo. Debe haber intuido sus intenciones, porque echó a correr. 6a y última entrega: Escape hacia el Occidente.
[C.J. Chivers] La resistencia de Umar Israilov dio resultado. Sus parientes no fueron asesinados. Su cuñada y la esposa de su padre fueron dejados en libertad. (Ambos recibieron asilo en Europa).
Sin embargo, su padre continuó detenido. Fue trasladado a Gudermes y retenido allá hasta el 4 de octubre de 2005, más de diez meses.
Israilov dijo que no fue torturado durante ese período, pero compartió el espacio con cerca de cien detenidos, la mayoría de ellos parientes de combatientes o combatientes del gobierno acusados de delitos menores. Muchos de ellos fueron golpeados y sometidos a descargas de electricidad.
Entre los que vio detenidos allá, dijo, se encontraba Khamad Umarov, 72, padre de Doku Umarov, para entonces un importante comandante rebelde y ahora presidente del gobierno separatista en las sombras.
El secuestro de Khamad Umarov fue informado en la época; desde entonces, páginas web separatistas han informado que murió en cautiverio.
El día que liberaron al viejo Israilov, dijo, él fue dejado frente a su casa. Tenía barba y cicatrices y había perdido cerca de veinte kilos.
A principio de 2006, de acuerdo a su demanda en la Corte Europea, un fiscal ruso le pidió que firmara un documento diciendo que había inventado la historia de su detención para encubrir que había pasado ese tiempo lejos de casa con su amante.
Israilo dijo que le arrojó al fiscal el papel a la cara.
Luego huyó a Noruega con su esposa, Shovda Viskhanova, para pedir asilo. Para entonces, Umar Israilov se había mudado a Austria, donde recibió asilo.
En entrevistas, los dos hombres dijeron que aunque habían recibido la posibilidad de llevar vidas tranquilas, querían justicia y hacían responsables tanto al gobierno ruso como al checheno. A fines de 2006 entablaron demandas diferentes en la Corte Europea de Derechos Humanos.
La corte, establecida por la Convención Europea de Derechos Humanos, se ha convertido en el instrumento legal de última hora de ciudadanos de países que han firmado la convención, entre los que se encuentra Rusia. Chechenia, como república de Rusia, está cubierta por las convenciones y leyes rusas.
Para ocultar su paradero, los Israilov sólo proporcionaron una casilla postal en un tercer país occidental. Sin que lo supieran, la corte trató de obtener más información sobre ellos, pero sin éxito. El caso fue desechado y retirado del archivo, aunque la familia Israilov ha vuelto a presentar peticiones para que sea reincorporado.
En agosto, el checheno que dijo que había sido enviado a Austria por Kadyrov encontró a Umar Israilov y le dijo que retirara su demanda, so pena de su muerte y la de su familia. Israilov se negó a retirar la demanda, dijeron él y su abogado. El gobierno austriaco liberó al hombre y no protegió a Israilov.
Desde el asesinato de Israilov, la policía y agentes de contraterrorismo han arrestado a ocho chechenos implicados en el caso. Todos han recibido o solicitado asilo, dijo el portavoz de la fiscalía. Los sospechosos todavía están siendo interrogados y la evidencia está siendo revisada, dijo. Se desconocen sus motivos.
Por su parte, Usmar Israilov había pronosticado su destino.
"Un tipo de nuestro pueblo trabaja como comandante de los kadyrovtsie, dijo al final de una entrevista con un periodista el año pasado. "Le dijo a mi primo que yo debería tener mucho, mucho cuidado porque Ramzan había prometido una recompensa por mí cabeza".

Michael Schwirtz contribuyó al reportaje desde Moscú.

12 de febrero de 2009
31 de enero de 2009
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