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estados unidos

en eeuu civiles podrán portar armas


Estados Unidos: corte ratificó derecho de los civiles a tener armas. Alto tribunal declara inconstitucional ley que restringía la Segunda Enmienda.
Estados Unidos. La polémica decisión atiza la disputa entre los que defienden la posibilidad de que los ciudadanos puedan portar armas y los que exigen mayor control a la posesión de armamento.
El derecho al porte de armas por parte de los civiles estadounidenses es un tema por lo bajo polémico. Algunos sectores en Estados Unidos lo defienden con uñas y dientes como un derecho básico de la democracia norteamericana mientras que otros lo consideran un incentivo para la violencia doméstica que se manifiesta dramáticamente en masacres escolares y de varios otros tipos.
Ayer el Tribunal Supremo de EEUU escribió un nuevo capítulo en esta disputa: dictaminó que los ciudadanos de este país tienen derecho a tener armas, tanto para defenderse como para cazar, al declarar "inconstitucional" una ley del Distrito de Columbia, que incluye Washington, que las prohibía en su jurisdicción.
El de ayer es el primer pronunciamiento definitivo de la máxima corte sobre la Segunda Enmienda de la Constitución, que data de 1791 y consagra el derecho a la tenencia de armas. La decisión fue muy dividida (5-4) y atizará la polémica.
En nombre de la mayoría, el juez Antonin Scalia argumentó que la "narrativa histórica" del país apoya el derecho de los individuos a poseer y portar armas, incluso antes de que se adoptara dicha enmienda.
David Kopel, una de las máximas autoridades sobre el control de armas en EEUU, consideró ayer la decisión como "tremenda" y dijo que supone un revés "para los esfuerzos de Naciones Unidas (...) y para activistas estadounidenses que buscan la eliminación absoluta del uso de las armas para cualquier propósito".
"No tendrá un efecto inmediato en las leyes estatales (...) con seguridad habrá más retos cuando los tribunales tengan que pronunciarse, por ejemplo, sobre la prohibición de armas en Chicago (Illinois) y suburbios aledaños", anticipó Kopel, investigador del Instituto de Independencia en Denver (Colorado).
Paul Helmke, de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia con Armas, afirmó en tanto, que el dictamen "limitó los extremos" respecto al control de armas en EEUU, donde cada estado impone sus propias leyes.
Aseguró que el dictamen mantendrá "restricciones razonables" sobre las armas aunque, al igual que Kopel, vaticinó que habrá más casos similares ante el Supremo.

Variadas Reacciones Políticas
La clase política y los candidatos presidenciales también se sumaron al debate suscitado por el dictamen.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, elogió la decisión de los jueces porque, a su juicio, "respalda el derecho de los estadounidenses a portar armas". El candidato presidencial republicano John McCain, que apoyó desde el principio la demanda, calificó de histórica la decisión del Supremo y criticó a su rival, el demócrata Barack Obama, por respaldar restricciones a la Segunda Enmienda. "Pese a la visión elitista de que los estadounidenses se aferran a las armas por amargura, el dictamen de hoy reconoce que la tenencia de armas en un derecho fundamental, sagrado, al igual que el derecho a la libertad de expresión y de asociación", afirmó McCain en un comunicado. En el pasado, Obama dejó en claro que apoya mayores controles en la venta y posesión de armas, incluyendo la revisión de antecedentes de los compradores.

28 de junio de 2008
©la nación
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suprema reconoce derechos de presos


Suprema propinó golpe a Bush al reconocer derechos de los presos de Guantánamo. Ex prisioneros de Guantánamo han denunciado que durante su reclusión fueron torturados física y psicológicamente.
Estados Unidos. La Corte Suprema de Estados Unidos declaró el jueves que la Constitución garantiza a los detenidos de Guantánamo el derecho de recurrir a la justicia federal, decisión que no devuelva la libertad a los presos pero supone un nuevo revés para la administración Bush.
La Corte Suprema de Estados Unidos propinó un golpe a la administración del actual presidente George Bush, al reconocer este jueves que los presos de Guantánamo tienen derecho a recurrir a la justicia federal de acuerdo con lo estipulado en la Constitución estadounidense.
Con cinco votos a favor y cuatro en contra, la Corte Suprema consideró que si bien la base de Guantánamo está oficialmente en Cuba, la misma funciona como territorio estadounidense y se debe aplicar la Constitución de Estados Unidos.
Por ende, los detenidos "tienen el privilegio constitucional del hábeas corpus", señala parte de la resolución emitida por el alto tribunal.
El dictamen permitirá a los detenidos escapar del sistema de justicia alternativo establecido por el Gobierno de Bush para Guantánamo y acudir a los tribunales federales, donde un juez evaluará las razones para su encarcelamiento.
El presidente ultraconservador George W. Bush se ha empeñado en impedir que los encarcelados en esa base naval tengan acceso a los tribunales ordinarios de Estados Unidos.
Se trata de la tercera vez que el Tribunal Supremo censura la actuación del Gobierno en Guantánamo, donde permanecen unos 270 prisioneros, de los 800 que llegaron a pasar por la prisión abierta a comienzos de 2002.
Dictámenes anteriores obligaron a la administración a establecer, a través de juntas militares, un sistema de revisión, caso por caso, de la situación de los detenidos.
No obstante, la Corte Suprema determinó que esas juntas militares no constituyen un mecanismo justo para evitar el encarcelamiento de inocentes, pues los presos no tienen derecho a un abogado, no pueden refutar información secreta y se admiten confesiones realizadas bajo tortura.
Algunos ex prisioneros de Guantánamo han denunciado que durante su reclusión fueron torturados física y psicológicamente.
El año pasado, el teniente coronel de la Reserva Stephen Abraham, un ex miembro de una de esas juntas, denunció en una declaración jurada enviada a la Corte Suprema que los procedimientos son "poco más que una validación de las determinaciones previas" hechas por el Pentágono.
Ante la decisión de la Suprema, la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, anunció este jueves en Roma que los colaboradores del presidente George Bush "estudian la decisión".

13 de junio de 2008
©telesur
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otro testimonio sobre el engaño de bush


Ex secretario de prensa escribe que Bush engañó a Estados Unidos sobre Iraq.
[Michael D. Shear] El ex secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan, escribe en un nuevo tomo de memorias que la guerra de Iraq fue presentada a los estadounidenses con una sofisticada "campaña de propaganda política" dirigida por el presidente Bush con el objetivo de "manipular las fuentes de opinión pública" y "minimizar el principal motivo de la guerra".
McClellan formula las acusaciones en un libro de 341 páginas, ‘What Happened: Inside the Bush White House and Washington’s Culture of Deception’, que ofrece un severo análisis de la Casa Blanca y del hombre para el que trabajó durante diez años. Describe a Bush como "falto de curiosidad", dice que la Casa Blanca operaba en un "modo de campaña permanente" y confiesa haber sido engañado por algunos miembros del círculo íntimo del presidente sobre la filtración del nombre de una agente de la CIA.
El libro, escrito por un hombre que fue un obcecado defensor de los asesores y política del gobierno, alimentará las críticas contra el gobierno, y McClellan utiliza duros términos para referirse a muchos de sus antiguos colegas. Acusa el ex asesor de la Casa Blanca, Karl Rove, de engañarlo sobre su participación en el caso de la CIA. Describe a la secretaria de estado Condoleezza Rice como una experta en eludir responsabilidades y llama al vicepresidente Cheney un "hombre mágico" que dirigía la política exterior entre bastidores sin dejar huellas.
McClellan no llega a decir que Bush mintió conscientemente sobre sus motivos para invadir Iraq, escribiendo que él y sus subordinados no "emplearon un engaño declarado" para defender la guerra en 2002.
Pero en un capítulo titulado ‘Selling the War’ dice que el gobierno ocultó repetidas veces la verdad y que Bush "manejó la crisis de modo que casi garantizara que el uso de la fuerza sería la única opción posible".
"Durante ese verano de 2002", escribe, "los más importantes asesores de Bush habían diseñado una estrategia para dirigir cuidadosamente una campaña que llevara hacia la guerra... Era una campaña permanente, se trataba de manipular las fuentes de opinión pública para favorecer al presidente".
McClellan, que era un acérrimo defensor de la guerra, llega a una cruda conclusión:""Lo que sí sé es que la guerra sólo debería declararse en caso de necesidad, y la guerra de Iraq no era necesaria".
McClellan renunció a la Casa Blanca el 19 de abril de 2006, después de casi tres años como secretario de prensa de Bush. Su partida fue parte de una reorganización implementada por el nuevo jefe de gabinete Joshua B. Bolten, que también resultó en que Rove renunció a sus deberes de gestión de políticas.
Una portavoz de la Casa Blanca se negó a comentar el libro, algunos de cuyos contenidos fueron revelados primero en politico.com El Washington Post obtuvo una copia del libro ayer, como avance de su lanzamiento oficial el lunes.
Contestando a una petición de comentario, McClellan escribió en un e-mail: "Como muchos estadounidenses, estoy preocupado por el ponzoñoso ambiente que reina en Washington. Quería llevar a los lectores a la Casa Blanca y ofrecerles una mirada abierta y honesta de cómo las cosas se echaron a perder y qué podemos aprender de ello. Espero que contribuya de algún modo a que haya cambios en Washington y poder superar el ambiente de hipertensión partidista que ha impregnado Washington en los últimos quince años".
Las críticas contra Bush en el libro son asombrosas, dado que provienen de un hombre que lo siguió a Washington desde Texas.
Bush es descrito como un presidente sin contacto con la realidad que opera en una burbuja política y se ha negado testarudamente a admitir sus errores. McClellan defiende la inteligencia del presidente -"Bush es suficientemente inteligente como para ser presidente", escribe- pero lo presenta como incapaz o renuente a reflexionar sobre su trabajo.
"Un presidente con más confianza en sí mismo estaría dispuesto a reconocer los fracasos, a confiar en la capacidad de la gente para perdonar a los que buscan redención por sus errores y se muestran dispuestos a cambiar", escribe.
En otro capítulo, McClellan describe a Bush como capaz de convencerse a sí mismo de sus propios cuentos y cuenta una conversación telefónica que oyó entre Bush y su interlocutor durante la campaña de 2000 en la que dijo que no recordaba si había usado cocaína. "Yo pensé: ‘¿Cómo puede haberlo olvidado?’", escribe.
El ex secretario describe a Bush como un activo participante en tratar su presidencia como una campaña política permanente, dirigida en gran parte por su más importante asesor político, Rove.
"El presidente se había prometido a sí mismo que si ganaba un segundo mandato haría lo que su padre no había podido lograr", escribe. "Y eso significaba operar continuamente en modo de campaña: no explicar nunca nada, no ofrecer excusas, no retroceder nunca. Desgraciadamente, esa estrategia también tuvo repercusiones menos justificables: no reflexionar nunca, no reconsiderar nunca, no hacer compromisos nunca -especialmente cuando se trataba de Iraq".
McClellan tiene algunas palabras amables para Bush, llamándolo "un hombre con encanto personal, ingenio y una enorme habilidad política". Escribe que el presidente "no se propuso conscientemente activar esas prácticas destructivas. Pero como otros antes que él, optó por hacerle el juego a Washington del modo en que lo encontró, antes que cambiar esa cultura como prometió que lo haría al inicio de su campaña por la presidencia".
McClellan dice que la opción por el estilo de campaña afectó toda la presidencia de Bush. El malogrado viaje del Air Force One de Nueva Orleans, después de que el huracán Katrina hubiese golpeado a la ciudad, fue concebido por Rove, que lo proyectó "pensando en la imagen política" pero terminó haciendo que Bush se viera como "sin contacto con la realidad", escribe.
Dice que la reacción de la Casa Blanca ante Katrina fue más que sólo un desastre de relaciones públicas, llamándola "un fracaso de la imaginación e iniciativa" y la consecuencia de un gobierno que "deja que las cosas escapen a su control". Agrega: "Fue un costoso chasco".
McClellan admite haberse dejado engañar por el plan para revelar la identidad de la agente de la CIA Valeria Plame Wilson, que provocó un implacable ataque de parte del cuerpo de prensa de la Casa Blanca en su cobertura de las actividades de Rove y del asesor de Cheney, I. Lewis ‘Scooter’ Libby en el asunto.
"Podía sentir que partes de mí iban cayendo en un abismo a medida que los periodistas se turnaban aporreándome", escribe sobre las fulminantes críticas que recibió mientras se conocía la historia. "Mi reputación se iba hundiendo poco a poco". También sugiere que Rove y Libby pueden haber trabajado a puertas cerradas para coordinar sus versiones sobre la filtración del nombre de Plame. A fines del año pasado, el editor de McClelland publicó un fragmento del libro que sugería que Bush supo de la filtración, algo que no le hizo amigos en el gobierno.
Cuando McClellan salió de la Casa Blanca, dijo: "El cambio puede ser útil, y esta es una buena época y una buena posición para ayudar a esos cambios. Estoy dispuesto a seguir adelante".
Se atoró cuando le dijo a Bush, en el Jardín Sur: "He dado todo lo que tengo, señor; le he dado todo lo que tengo".
En la época Bush dijo: "Manejaba sus misiones con estilo, con integridad. Realmente representa lo mejor de nuestra familia, nuestro estado y nuestro país. Va a ser difícil encontrar a alguien que remplace a Scott".

Michael Abramowitz contribuyó a este artículo.

29 de mayo de 2008
©washington post
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riña sobre el nombre de la calle


Riñas y rencor en San José, después de votación sobre el nombre de una calle.
[Carolyn Marshall] San José, California. A primera vista, Story Road [la calle Story] no tiene nada de especial. A menudo congestionada, corre por debajo de una autopista, sobre rieles de ferrocarril y a través de hectáreas de aparcaderos.
Pero más allá de las apagadas aceras y fachadas de los centros comerciales, prosperan cientos de negocios. La mayor parte de ellos son poseídos por, y atienden a los residentes vietnamitas, que llegan a los cien mil.
Story Road, sin embargo, está en el centro de una feroz disputa que, dicen algunos, está resquebrajando el espíritu de la población vietnamita de aquí, uno de los enclaves de expatriados más grandes del país.
En noviembre, el Ayuntamiento de San José aprobó por ocho a tres dar un nuevo nombre, Distrito Comercial Saigón [Saigon Business District], a un tramo de un kilómetro y medio de Story Road. La decisión se oponía a lo que preferían muchos americano-vietnamitas: Little Saigon [Pequeña Saigón]. Críticos del nombre Distrito Comercial Saigón dicen que el ayuntamiento ignoró los resultados de varias encuestas, incluyendo una hecha por su propia Agencia de Urbanización, que mostraba una preferencia por ‘Little Saigon'.
La discusión provocó meses de protestas, presentación de peticiones, agitadas asambleas y amenazas de impugnar a una concejal vietnamita, Madison Nguyen. La semana pasada, varias autoridades del ayuntamiento sugirieron repentinamente que los votantes mismos debían decidir sobre el asunto.
Para muchos vietnamitas aquí, el nombre Little Saigon simboliza una libertad reencontrada. Protegida por otras ciudades del país, ha llegado a representar la unidad de los exiliados políticos de Estados Unidos. El nombre también rinde homenaje al país que muchos conocieron antes del comunismo y la caída de Saigón en 1975.
"Llegamos aquí hace treinta y dos años, por razones políticas, con las manos vacías", dice Thuan Nguyen, 49, agente inmobiliario que fundó la Cámara Vietnamita de Comercio. "Esa zona, Story Road, es como nuestro hijo. Si no podemos bautizar a nuestro propio hijo, es que está pasando algo terriblemente malo".
Nguyen, 33, es la primera americano-vietnamita que es elegida a un cargo público en California, y ha sido el pastor del proyecto Story Road. Admite que varias encuestas mostraban la preferencia de la gente por el nombre Little Saigon. Pero Nguyen, que propuso el nombre como distrito comercial, dijo que pensaba que debía lograr un compromiso.
"Saigon Business District simboliza, para mí, la neutralidad", dijo Nguyen. "No es solamente para americano-vietnamitas. El nombre debe sonar bien para toda la comunidad".
Los vecinos dicen que la alegoría de la Story Road transciende el tema de quién pone nombre a las calles. Para muchos, las acciones del Ayuntamiento reflejan una traición de principios democráticos.
Otros dicen que urbanistas ricos y gente de negocio influyeron en la decisión de no llamar Little Saigon al área, por considerar que estaba muy cargado políticamente. Sin embargo, otros dicen que sospechan que se prefirió el nombre de Distrito Comercial Saigón para sosegar a los inversionistas extranjeros que estaban siendo cortejados para que ayudaran a apoyar financieramente a una compañía de urbanismo en dificultades en Story Road, conocida como Vietnam Town. Aumentó esos temores una actualización de antes de las elecciones de noviembre en la página web oficial del Partido Comunista de Vietnam anunciando que San José crearía un ‘Distrito Comercial Vietnamita'.
"La comunidad vietnamita no olvidará nunca la decisión no democrática tomada por el ayuntamiento y la falta de respeto incurrida por uno de los nuestros", dijo Barry Hung Do, portavoz de Votantes de San José por la Democracia, fundado hace poco después del debate sobre los nombres de las calles. "Fue un insulto".
Sobre la señora Nguyen dijo que "hemos perdido toda nuestra confianza en ella, y la impugnaremos si no presenta su renuncia".
Nguyen dijo que no renunciaría. Sus partidarios incluyen al Partido Demócrata del condado de Santa Clara, que emitió en enero una resolución contra la impugnación. Líderes del partido dijeron que había servido con "honor e integridad" y proporcionado "un acceso igualitario de todos los ciudadanos a posiciones de gobierno".
Pero muchos residentes vietnamitas no están de acuerdo. Un abogado de la Comunidad Americano-Vietnamita de California del Norte acusó al ayuntamiento la semana pasada de violar una ley del estado al organizar los votos sobre el nombre del distrito comercial antes de la votación del veinte de noviembre. Después de una agitaba reunión el miércoles, el comité de reglamentos del Consejo envió el problema de vuelta al Consejo pleno para su reunión del 4 de abril. Otras proposiciones a debatir son si votar o no una segunda vez por el nombre de las calles, enviar la propuesta a los votantes, aceptar los resultados de la encuesta con el nombre Little Saigon o simplemente dejar de lado todo el asunto.
"Simplemente, no puedes imponer un nombre a una comunidad", dijo el concejal Pete Constant, uno de los tres miembros que apoya el nombre Little Saigon.
"Para mí estuvo claro que había un apoyo unánime a Little Saigon", dijo Constant. "Mi trabajo era ayudar a la comunidad a obtener la propiedad del nombre".
En el Grand Century Mall, donde las tiendas venden cientos de artículos vietnamitas, no había gran conmoción por la controversia. Pero no hace falta demasiado para despertar opiniones.
"Todo el mundo quiere Little Saigon", dijo Allan Tran, comerciante en regalos. "Creo que el setenta por ciento votó por ese nombre. El Consejo no lo tomó en cuenta".
Pero algunos se hacen eco de las opiniones de Jimmy Tien, 28, funcionario policial. Tien dijo que la disputa reflejaba "un choque cultural" entre generaciones.
"A la generación más joven no le importa", dijo Tien, que dejó Vietnam en 1980.
Sugirió dejar Story Road tal como es.
"Preferiría no tener nombre", dijo. "Parte de venir a Estados Unidos era la atracción del cosmopolitismo. Quizás debe quedarse así".

7 de abril de 2008
2 de abril de 2008
16 de febrero de 2008
©new york times
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el sueldo de los políticos


Políticos norteamericanos se suben el sueldo. En países donde los políticos fijan sus propios sueldos, como Chile y México, son los más altos del mundo.
[Jeff Jacoby] Estados Unidos. Los miembros del Congreso de Estados Unidos demostraron ser capaces una vez más de superar las fricciones partidistas y los bloqueos institucionales para atender las necesidades de un grupo de norteamericanos que les preocupan: ellos mismos. Cuando el Congreso regresó de sus vacaciones, aún los esperaban muchos asuntos sin resolver desde 2007, de nominaciones judiciales a acuerdos comerciales bilaterales, pasando por el programa de vigilancia terrorista y la ley de financiación agrícola. Pero la Cámara y el Senado se cercioraron de que nada se interpusiera en lo que es casi una tradición anual: el alza de sus salarios.
El 1 de enero subía el sueldo de los congresistas de 165 mil 200 a 169 mil 300 dólares. Es el noveno incremento salarial que el Congreso se concede durante la década pasada. Con la excepción de 1999 y 2007, cada año nuevo desde 1998 pone en marcha un aumento de sueldos para los integrantes del Congreso de entre 3 mil 100 y 4 mil 900 dólares. Mientras que el nivel de renta media de la familia norteamericana se incrementó alrededor de 11 mil dólares desde 1998, los ingresos de sus representantes se han incrementado en más de 30 mil. Considerando que los segundos trabajan para los primeros, el desequilibrio es sorprendente.

6 de abril de 2008
©3 de abril de 2008
©la nación

tensiones por brutalidad policial


[Christopher Maag] Asesinato de una madre con su bebé expone las tensiones raciales de la ciudad.
Lima, Ohio, Estados Unidos. El aire en el Southside es pestilente y denso, lleno de los gases que despide una refinería de petróleo y el humo del diesel de un galpón de trenes, con rumores sobre disturbios y recriminaciones, y furiosas preguntas: ¿Por que está Tarika Wilson muerta? ¿Por qué disparó la policía contra su bebé?
"Esto apesta, y la policía lo sabe", dijo Jason Upthegrove, presidente de la seccón Lima de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, N.A.A.C.P. "Ya no estamos pidiendo respuestas. Las estamos exigiendo".
Algunos hechos ya se conocen. Un equipo de fuerzas especiales llegó a la casa de alquiler de la señora Wilson en un barrio del Southside temprano en la noche del 4 de enero para arrestar a su compañero, Anthony Terry, por sospechas de tráfico de drogas, dijo Greg Garlock, jefe de policía de Lima. Los agentes echaron abajo su puerta y entraron con las armas en la mano, dijo vecinos que presenciaron el allanamiento.
Momentos después, la policía abrió el fuego, matando a Wilson, 26, e hiriendo a su hija de catorce meses, Sincere, dijo el jefe Garlock. Un agente que participó en el allanamiento, el sargento Jopeph Chavalia, un veterano con 31 años de servicios, ha sido enviado a casa con permiso administrativo.
Más allá de estas magras certezas, lo que hay son sobre todo rumores y rabia. La policía se niega a rendir cuentas sobre el allanamiento, a la espera de una investigación del fiscal general de Ohio.
La gente negra de Lima, desde los ciudadanos más pobres a líderes religiosos y profesionales, se quejan de que policías canallas les detienen regularmente sin causa alguna, apuntándoles con sus armas a la cabeza y maltratándoles físicamente. Dicen que el asesinato a balazos de Wilson es sólo el último ejemplo de una larga tradición en la que unos pocos agentes de policía blancos tratan a los afro-americanos como personas peligrosas.
"En esta ciudad reina el demonio", dijo C.M. Manley, pastor de la Iglesia Bautista Misionera Nuevo Lucero. "La policía me acosa. Acosan a mi familia. Pero saben que si me pasa algo, la gente quemará esta ciudad".
Investigaciones internas no han producido evidencias de acoso policial, dijo el jefe Garlock. Sin embargo, funcionarios locales reconocen que la percepción de que existe un racismo sistemático ha abierto una profunda brecha.
"La situación es muy tensa", dijo el alcalde David J. Berger. "Se han hecho graves amenazas. La gente ha empezado a portar armas para protegerse".
Rodeada por tierras agrícolas conocidas por sus raíces germano-católicas e ideología política conservadora, Lima es la única ciudad en el área circundante con una importante población afro-americana. Familias negras, incluyendo la de Manley, llegaron a Lima en los años cuarenta y cincuenta para trabajar en lo que es ahora la Husky Energy Lima Refinery y otra fábricas a lo largo de los lindes sureños de la ciudad. Los negros constituyen el 27 por ciento de sus 38 mil habitantes, dijo Berger.
Muchos negros viven todavía a sotavento de la refinería. Muchos blancos de la fuerza de policía viajan desde pueblos agrícolas cercanos, donde una cara negra es tan común como una aparición de la virgen. De los 77 agentes de policía de Lima, sólo dos son afro-americanos.
"Si me jubilo con una frustración, será que no fui capaz de lograr el equilibrio racial del cuerpo de policía", dijo el jefe Garlock, que se incorporó a la policía en 1971 y ha sido jefe durante los últimos once años.
Tarika Wilson tenía seis hijos, de edades de ocho a un año, de cinco padres, todos ellos traficantes de drogas, dijo Darla Jennings, madre de Wilson. Pero Wilson misma nunca usó drogas ni permitió que las vendieran en su casa, dijo Tania Wilson, su hermana.
"Se dedicaba a criar a sus hijos, sin demasiada ayuda de sus padres, y la comunidad la respetaba por eso", dijo el tío de Wilson, John Austin.
El compañero de Tarika Wilson, Terry, fue investigado durante un largo tiempo, dijo el jefe Garlock, pero Wilson nunca fue sospechosa de nada.
Durante el allanamiento, Sincere, el menor, recibió un balazo en su hombro izquierdo y en una mano. Tres semanas después de la balacera, sigue recuperándose, dijo una portavoz del Hospital Pediátrico Nationwide, de Columbus.
Minutos después de la balacera, a eso de las ocho de la tarde, una cincuentena de personas se reunió frente a la casa de Wilson e insultaron a la policía, dijeron vecinos. Al día siguiente, se reunieron frente a la casa trescientas personas, que marcharon los tres kilómetros que los separaban del ayuntamiento.
Muchos manifestantes creen que vieron francotiradores en el tejado del cuartel de policía. Los hombres en el tejado eran en realidad fotógrafos, dijo el jefe Garlock.
"Me tiene sin cuidado lo que diga la policía", dijo Tania Wilson. "Yo no confiaba en ellos, incluso antes de que mataran a mi hermana".
Marchas más pequeñas han continuado llegando al ayuntamiento cada semana desde el asesinato. La N.A.A.C.P. realizará un mitin el sábado para ventilar sus quejas sobre la brutalidad policial. La organización pedirá que el ministerio de Justicia investigue al departamento de policía y la oficina del prosecutor del condado de Allen, dijo Upthegrove.
Junior Cook es vecino de Tarika Wilson. Dice que vio desde su corredor cuando el equipo de las fuerzas especiales pasó corriendo por su jardín y segundos más tarde vio cómo un agente de policía salía de la casa de Wilson llevando un bebé ensangrentado envuelto en una manta.
"Los polis de Lima son racistas", dijo Cook, 56. "¿Si no cómo se explica que hayan disparado contra una madre con su bebé en los brazos?"

10 de febrero de 2008
30 de enero de 2008
©new york times
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el escritorio de rumsfeld


[Robin Wright] En bruscos ‘copos de nieve', compartía su visión del mundo y formulaba políticas.
En una serie de memos y reflexiones dirigidas a su personal, el ex ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld argumentaba que los musulmanes evitan "el trabajo físico" y escribió sobre la necesidad de "seguir aumentando la amenaza", "asociar a Iraq con Irán" y desarrollar "lemas de parachoques" para suscitar apoyo público para la guerra cada vez más impopular.
Los memos, llamados a menudo ‘copos de nieve', arrojan luz sobre el brusco estilo de dirección de Rumsfeld y sus esfuerzos por solucionar retos claves durante su período como jefe del Pentágono. Desde 2002 hasta poco después de su renuncia tras las elecciones parlamentarias de 2006, una muestra de sus típicas misivas obtenida ayer revela a un ministro de defensa que desdeña las críticas de la prensa y empecinado en remodelar la opinión pública sobre la guerra de Iraq.
Rumsfeld, cuyo método de trabajo a veces brusco, a menudo enajenaba a otros miembros del gabinete y a miembros del personal de la Casa Blanca, producía entre veinte y sesenta copos de nieve y llevaba regularmente sus ideas al papel como base para la formulación de políticas, dijeron asesores. Los memos no son clasificados, pero llevan la leyenda de "sólo para uso oficial".
En un memo de 2004 sobre el deterioro de la situación en Iraq, Rumsfeld concluyó que los desafíos allá "no son inusuales". Los informes de prensa pesimistas -"nuestra opinión pública corre el riesgo de creer que todo está perdido"- son simplemente el resultado de la aplicación de criterios erróneos, escribió en uno de esos memos obtenidos por el Washington Post.
Bajo sitio en abril de 2006, cuando una serie de generales en retiro lo denunciaron y pidieron su renuncia en artículos de opinión en periódicos, Rumsfeld escribió un memo después de una conferencia con analistas militares. "Escriban sobre Somalia, las Filipinas, etc. Que el pueblo norteamericano se dé cuenta de que está rodeado en todas partes por extremistas violentos", escribió.
La gente se "unirá" para sacrificarse, observó después de la reunión. "Lo que andan buscando es liderazgo. Sacrificio = victoria".
La reunión también llevó a Rumsfeld a escribir que necesitaba un equipo que lo ayudara a "salir y empujar a la gente, antes que sólo defender" la conducción y la estrategia en Iraq. "Estoy siempre a la defensiva. Dicen que lo hago bien, pero no se puede ganar si sólo te defiendes", escribió. "No podemos seguir soportando impactos".
La única persona en mantenerse durante dos períodos en el Pentágono -tanto como el ministro de defensa más joven, y como el más viejo-, Rumsfeld sugirió que la opinión pública debería saber que no habrá un "evento terminal" en la lucha contra el terrorismo, como la ceremonia de ratificación en el USS Missouri cuando se rindieron los japoneses a fines de la Segunda Guerra Mundial. "Esta va a ser una guerra larga", escribió. "Iraq es solamente un campo de batalla".
Basándose en la reunión con analistas militares, Rumsfeld asociaba a Irán con Iraq. "Irán preocupa al pueblo norteamericano, y si fracasamos en Iraq, favorecerá a Irán", escribió en un memo de abril de 2006.
Rumsfeld se negó a hacer comentarios, pero un asesor dijo que los puntos en el memo eran la destilación de Rumsfeld de los comentarios de los analistas, aunque agregó que el ministro es conocido por usar el término ‘pegatinas de parachoque'.
"Estáis escribiendo una historia sobre la base de citas selectivas y burdas caracterizaciones de un puñado de memos -seleccionados cuidadosamente de entre los cerca de veinte mil memos escritos por Rumsfeld cuando era ministro", escribió en un e-mail Keith Urbahn, asesor de Rumsfeld. "Después de las reuniones, dictaba sus impresiones sobre lo que se había dicho para su propio uso".
En una de esas largas cavilaciones en mayo de 2004, Rumsfeld consideraba si redefinir la lucha contra el terrorismo como una "insurgencia global". El objetivo del enemigo, escribió, es "terminar con el estado, utilizando el terrorismo, para expulsar del planeta a los moderados". Luego aconsejaba a sus asesores "determinar cuáles serían los resultados" si se rebautizaba la guerra contra el terrorismo.
Ni Europa ni Estados Unidos entienden la amenaza o el panorama más amplio, se quejaba Rumsfeld en el mismo memo. También lamentaba que la riqueza del petróleo ha veces distanciaba a los musulmanes "de la realidad del trabajo, esfuerzo e inversiones que producen riqueza en el resto del mundo. Demasiado a menudos los musulmanes se oponen al trabajo físico, así que traen coreanos y paquistaníes, mientras sus propios jóvenes no tienen empleo', escribió. "Una población desempleada es un blanco fácil para los reclutadores radicales".
Si los extremistas se "apoderan" de la rica Arabia Saudí, agregó, Estados Unidos tendrá "un enorme problema de seguridad nacional".
Los memos tratan temas más allá de Iraq y el terrorismo. En un memo dirigido al asesor de seguridad nacional, Stephen J. Hadley, en julio de 2006, Rumsfeld advertía que Estados Unidos estaba siendo "vencido en Asia Central" antes los rusos, que estaban haciendo un "trabajo considerablemente mejor en cuanto a intimidar" que Washington para "contrarrestar su intimidación".
A medida que el descontento de la opinión pública y los interrogatorios del Congreso crecía en 2006, su último año en el Pentágono, una serie de copos de nieve mostraron a un hombre determinado a contrarrestar el coro de críticas de la prensa en comentarios al personal de una o dos líneas sobre artículos específicos.
"Creo que deberías escribir una carta sobre el artículo de opinión de Ralph Peters en el New York Times. Es terrible", escribe el 6 de febrero de 2006. En una columna del 2 de febrero en el New York Post, Peters denunciaba "la crónica escasez de tropas en Iraq", mientras el Pentágono compra "juguetes de alta tecnología que no se emplean".
El 10 de marzo ordenó a J. Dorrance Smith, el subsecretario de defensa para asuntos públicos, preparar una "mejor presentación para responder la idea de que el ministerio de Defensa no tiene un plan. Eso es simplemente un sin sentido. Tenemos que desmentirlo". Un sondeo del Washington Post y ABC News de ese mes constató que el 65 por ciento de los estadounidenses pensaban que Bush no tenía un plan de victoria.
El 20 de marzo, Rumsfeld ordenó un análisis punto por punto de los siete "errores" sobre los que escribió la columnista Trudy Rubin en el Philadelphia Inquirer y una respuesta a su ensayo -que quería revisar antes de que fuera enviado. Rubin escribió que la guerra se había "agriado".
Un editorial de noviembre de 2006 en el New York Times, que decía que el ejército estaba arruinado, "es escandaloso", escribió Rumsfeld a Smith. El editorial decía que "un atractivo dividendo" de la partida de Rumsfeld era que Estados Unidos "tiene ahora la posibilidad de reconstruir el ejército que pasó la mayor parte de su período tratando de destruir".
Más tarde, Rumsfeld reprendió a su gente, escribiendo que "leí la carta que enviamos la refutación. Pensé que era más bien débil, y no está firmada al nivel que debería". Luego instruyó a sus asesores que prepararan un artículo sobre el ejército. "Tenemos que contar esa historia", escribió el 28 de noviembre de 2006, un martes. El borrador tenía que estar listo el viernes.

23 de noviembre de 2007
1 de noviembre de 2007
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presidente le mintió


[JoAnne Allen] Ex asesor de prensa acusa a Bush en el caso de filtración de nombre de agente de la CIA.
Washington, Estados Unidos. El ex secretario de prensa de la Casa Blanca, Scott McClellan dice en un libro de próxima aparición que fue engañado por el presidente George W. Bush y otros altos funcionarios para que desinformara a la prensa en el caso de la filtración del nombre de una agente de la CIA que nutrió el debate sobre la guerra de Iraq.
McClellan dice que él exoneró públicamente a los asesores de la Casa Blanca, Karl Rove y Lewis ‘Scooter' Libby porque Bush le pidió que le ayudara a recuperar su credibilidad después de que no se encontraran armas de destrucción masiva en Iraq.
"Pero había un problema. No era verdad. Yo, sin quererlo, entregué informaciones falsas. Y otros cinco altos funcionarios del gobierno estaban implicados en esto: Rove, Libby, el vicepresidente, el jefe de gabinete del presidente y el presidente mismo", dijo McClellan en un fragmento dado a conocer el martes.
McClellan fue asesor de Bush durante un largo tiempo. Su trabajo como secretario de prensa de la Casa Blanca de 2003 a 2006 consistía en escoger las preguntas de la prensa.
Su libro ‘Inside the Bush White House and What's Wrong with Washington' llegará al mercado en abril, pero el editor, Public Affairs, publicó en su página web un fragmento, a modo de publicidad.
Interrogado sobre el fragmento, la secretario de prensa de la Casa Blanca, Dana Perino, dijo que "el presidente no ha pedido a nadie que entregara informaciones falsas".
Una investigación criminal sobre quién filtró la identidad de la ex analista de la CIA Valerie Palme llegó hasta las filas de los asesores de la Casa Blanca y condujo a la condena de Libby en marzo por perjurio y obstrucción a la justicia.
Libby, el ex jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney, fue sentenciado a dos años y medio de cárcel. Pero Bush le conmutó la pena en julio.
La verdadera identidad de Plame fue filtrada a la prensa después de que el ex embajador Joseph Wilson acusara al gobierno de Bush de manipular las informaciones de inteligencia sobre las armas de destrucción masiva iraquíes para justificar la guerra.
Pero nadie ha sido acusado de revelar la identidad de Plame.
Rove, ex asesor político de la Casa Blanca de Bush, fue investigado pero sin que se formularan cargos en su contra.
El día que se dio a conocer el veredicto de Libby, McCllelan fue entrevistado en el programa ‘Larry King Live', de la CNN y se le preguntó si acaso los implicados en el caso le habían mentido.
Respondió: "Hable directamente con ellos y tomé la precaución de expresarlo cuidadosamente en ese momento, pero seguía pensando que me habían dicho la verdad".

Contribuyeron Joanne Allen y Chris Wilson.

21 de noviembre de 2007
©reuters
©traducción mQh
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