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otro secuestro de la cia y alemania


[Craig Whitlock] En otro secuestro de la CIA, Alemania jugó un papel que incomoda.
Hamburgo, Alemania. La semana pasada, la decisión de los fiscales de Munich de presentar cargos contra operativos de contraterrorismo de la CIA por secuestrar a un ciudadano alemán, Khaled el-Masri, fue acogida con aplausos por políticos y la opinión pública alemana. "Al gran aliado no se le permitirá que simplemente eche a sus matones a las calles de Europa", sermoneaba el diario de Munich, Sueddeutsche Zeitung.
Pero se ha guardado un embarazoso silencio y no se ha juzgado el caso paralelo de otro ciudadano alemán, Mohammed Haydar Zammar, que también fue secuestrado en una misión auspiciada por la CIA después de los atentados del 11 de septiembre de 2001. ¿La diferencia? En el caso de Zammar estuvieron directamente implicados agentes alemanes, los que entregaron informaciones cruciales a la CIA sobre sus viajes e hicieron un viejo secreto a Siria para interrogarlo después de que fuera encarcelado allá.
Zammar desapareció hace cinco años, pero volvió a surgir en el otoño pasado en un tribunal sirio, donde está acusado de haber participado en los campos de adiestramiento de al-Qaeda y corre el riesgo de ser condenado a muerte. Después de insistir durante años que no podían confirmar su paradero, diplomáticos alemanes en Damasco se han esforzado en proporcionarle un abogado y asistencia consular.
A diferencia de Masri, un vendedor de coches de Bavaria que fue secuestrado en un caso de confusión de identidades, Zammar ya había llamado la atención de detectives alemanes y estadounidenses por su papel en la célula de Hamburgo, la que planificó los secuestros de avión del 11 de septiembre de 2001. Las autoridades alemanas no han reunido nunca suficientes evidencias para acusarlo de algún delito. Pero dada su asociación con el grupo de Hamburgo, pocos en Alemania están dispuestos a apoyar su causa o cuestionar la legalidad de su secuestro.
"Se considera que está en una categoría diferente, porque existe la impresión de que es un tipo malo, y no está aquí como para defenderse", dijo Cem Ozdemir, un legislador alemán en el Parlamento Europeo y miembro de un comité que ha investigado las actividades de la CIA en Europa. "Incluso si fuera un tipo malo, no merece por eso ser torturado".
Detalles sobre el papel de Alemania en la desaparición de Zammar han empezado a salir gradualmente a superficie en los últimos meses a medida que comisiones parlamentarias en Berlín y Bruselas realizan investigaciones sobre las operaciones de contraterrorismo de la CIA en Europa.
Funcionarios alemanes han dicho que ellos no participaron directamente en el secuestro de Zammar y no supieron dónde lo habían llevado sino hasta junio de 2002, cuando el Washington Post informó por primera vez que había sido detenido en Marruecos y trasladado en secreto a Siria a petición de la CIA. Pero las pesquisas parlamentarias han revelado que la policía federal alemana hizo posible el secuestro, al entregar detalles sobre los planes de viaje de Zammar a agentes de Estados Unidos.
Además, funcionarios alemanes han admitido que varios operativos e investigadores del servicio secreto alemán realizaron misiones secretas en Damasco en noviembre de 2002 para interrogar a Zammar. De acuerdo a legisladores en Berlín que están estudiando el caso, los alemanes pudieron acceder a Zammar sólo después de llegar a un acuerdo con el gobierno sirio de abandonar la investigación criminal de un círculo sospechoso de operar para el espionaje sirio con base en el sur de Alemania.
El ministro del Interior alemán, Wolfgang Schaeuble, defendió el interrogatorio de Zammar como propio y legítimo. Pero fue duramente criticado por otros parlamentarios cuando sugirió que agentes secretos alemanes podían utilizar informaciones compartidas por otros países, como Siria, incluso si habían sido obtenidas bajo la aplicación de torturas.
Guel Pinar, un abogado de Hamburgo que ha defendido a Zammar y su familia, dijo que era evidente que los funcionarios alemanes sabían de antemano que la CIA lo había marcado para una ‘entrega extraordinaria', una táctica ilegal que implica el secuestro de extremistas musulmanes para ser interrogados en lugares secretos en el extranjero.
"Claramente, los alemanes son culpables, en cualquier caso, de ser cómplices de su entrega a Siria", dijo Pinar en una entrevista. "Sabían lo que estaban haciendo cuando entregaron sus datos de viaje a los norteamericanos. ¿Por qué, si no, lo habrían hecho?"
Fiscales alemanes no han anunciado ninguna pesquisa criminal sobre la desaparición de Zammar, aunque su familia denunció su desaparición hace cinco años. Pinar dijo que ha entablado una demanda civil en su nombre, contra el gobierno alemán. Pero dijo que su mujer, Rabab Banhaoui, ha decidido no presentarla por temor a empeorar su situación en Siria.
Las autoridades alemanas han hecho algunas declaraciones sobre el caso. El ministerio alemán de Relaciones Exteriores no respondió nuestras peticiones de entrevista. La embajada alemana en Damasco, que ha estado siguiendo el juicio a puertas cerradas de Zammar, se negó a hacer comentarios.
Zammar reapareció en octubre pasado, cuando un funcionario de la Unión Europea que observa los juicios en Damasco lo vio en un tribunal de seguridad del estado e informó a la embajada alemana. Si no hubiese sido por ese encuentro casual, Zammar habría seguido ignorado, dijo Pinar. "Nadie en el mundo lo habría sabido", dijo.
Una portavoz de la delegación de la Comisión Europea en Siria se negó a hacer comentarios, calificando el caso de "altamente delicado".
Zammar, 45, nació en Siria, pero emigró a Alemania en 1972 y obtuvo la ciudadanía alemana. Las autoridades sirias lo han acusado de ser miembro de la Hermandad Musulmana, un grupo fundamentalista que ha sido prohibido en el país, y de visitar los campos de adiestramiento de al-Qaeda en Afganistán. No está claro si ha sido acusado de cometer algún delito en Siria.
Se espera que, más tarde este mes, un comité parlamentario revise el manejo del caso de Zammar por el gobierno alemán. Una pregunta es si la información obtenida por los interrogadores alemanes está siendo usada contra él en el tribunal por los fiscales sirios, un tema especialmente delicado ya que corre el riesgo de ser condenado a muerte. En Alemania no existe la pena de muerte.
"Creo que es un serio problema para Alemania y el gobierno federal", dijo Hans-Christian Stroebele, miembro del comité del partido verde. "El deber del estado es ayudar a sus ciudadanos. Pero está claro que en el caso de Zammar, el estado no hizo eso".
Ex reclusos en Siria, incluyendo a Maher Arar, un ciudadano canadiense que fue similarmente marcado para su entrega por la CIA, pero que fue más tarde dejado en libertad, han dicho que Zammar era mantenido en una pequeña celda de un patio especial de la cárcel. Dijeron que los reclusos son torturados regularmente y que Zammar -que doblaba las balanzas con sus 135 kilos cuando vivía en Hamburgo- había perdido casi un tercio de su peso.

Shannon Smiley contribuyó a este reportaje.

5 de febrero de 2007
©washington post
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choque entre europa y el islam


[Patricia Cohen] Autor dice que política de apaciguamiento está debilitando a Europa frente al islam.
Las nominaciones son generalmente ocasión de exagerados elogios y besos al aire, de modo que fue una sorpresa cuando Eliot Weinberger, un anterior finalista del premio del National Book Critics Circle anunció hace dos semanas a los nuevos nominados para la categoría de crítica y dijo que uno de los autores, Bruce Bawer, había incurrido en "racismo como crítica".
El revuelo resultante al interior del usualmente bien educado mundo de los libros aumentó esta semana cuando el presidente del boletín del Círculo, John Freeman, escribió en el blog de la organización (bookcriticscircle.blogspot.com): "Nunca me he sentido tan embarazado por una elección que con la de ‘While Europe Slept', de Bruce Bawer", escribió. "Son datos retóricos hiperventilados de islamofobia".
La ráfaga de mensajes e-mail sobre la materia, que circularon entre los 24 miembros de la directiva del Círculo, refleja el debate más amplio sobre una serie de libros publicados recientemente que advierten ominosamente sobre un catastrófico choque cultural entre europeos con valores occidentales tradicionales y musulmanes fundamentalistas -libros como ‘Londonistan', de Melanie Phillips, ‘The Truth About Muhammad: Founder of the World's Most Intolerant Religion', de Robert Spencer, y ‘America Alone', de Mark Steyn.
La mayoría de ellos han sido escritos por autores conservadores y publicados por editoriales conservadoras, pero no todos: la célebre periodista italiana Oriana Fallaci, que murió el año pasado, causó con sus estridentes libros -como ‘La fuerza de la razón'- tanta indignación entre los musulmanes que fue denunciada por difamar al islam. La publicación de esos libros coincide con un aumento de los sentimientos anti-musulmanes e informes sobre violentos ataques y complots de musulmanes radicales en Europa. Los atentados con bomba en Londres y Madrid, acaloradas disputas sobre la prohibición de llevar el pañuelo de cabeza en las mujeres, los ataques de pandillas contra jóvenes musulmanes, los disturbios en París y la violencia en Berlín provocada por inmigrantes árabes descontentos, han sacado a superficie ansiedades sobre el creciente número de musulmanes en Europa. En diciembre, la Unión Europea informó que los musulmanes hacen frente a una largamente asentada discriminación en la educación, vivienda y trabajo, pero que deberían esforzarse más por integrarse en la sociedad. En este ambiente, no es una sorpresa que los libros hayan provocado toda la gama que hay entre el elogio y el desdén, planteando la pregunta de dónde está la línea que separa la crítica legítima de la intolerancia.
Para Bawer, las condenas son una evidencia más de la tendenciosa ceguera de los liberales. "Uno de las cosas más vergonzosas de nuestra época es que muchos autores e intelectuales occidentales que se enorgullecen de ser liberales, se han aliado con un movimiento escandalosamente anti-liberal que rechaza la igualdad de derechos para la mujere, cree que los homosexuales y judíos deberían ser exterminados, y apoya el asesinato a sangre fría de uno de nuestros hijos en nombre del honor, etc., etc.", escribió en su propio blog, www.brucebawer.com/blog.htm En un e-mail de ayer dijo que no tiene nada que agregar a su blog.
La solapa del libro de Bawer está tapada de elogiosas exclamaciones de conservadores conocidos, pero él es el típico ejemplo de los estados rojos. Bawer es un crítico cultural abiertamente gay de Nueva York, que ha vivido en Europa desde 1998, y ha publicado libros como ‘Stealing Jesus', una severa crítica del fundamentalismo cristiano. "Alguna gente cree que es terrífico que los escritores expongan los delitos y riesgos del fundamentalismo religioso, a menos se trate del fundamentalismo cristiano", escribió en su blog.
‘While Europe Slept' advierte que "Europa vive su momento Weimar", y que "apaciguando una ideología totalitaria" estaba "poniendo en peligro su libertad". "La corrección política", escribe, impide que los europeos se defiendan a sí mismos, y eso resulta en una pasividad autodestructiva de Europa, su blandura con la tiranía, su reflexiva inclinación a apaciguar". Las reseñas han ido de aclamaciones a condenas, reconociendo que Bawer ha dado con un problema verdadero, pero quejándose, como lo hace una reseña en The Economist, que Bawer "lanza una red demasiado amplia y debilita así su argumento".
Imam Fatih Alev, miembro de la directiva del Centro de Estudios Islámicos-Cristianos de Copenhagen, no ha leído el libro de Bawer, pero refiriéndose al nivel general de tensión, dijo en una conferencia telefónica que "creo que hay, por supuesto, una preocupación legítima con respecto a las diferencias entre culturas". Pero agregó: "El verdadero problema es que los debieran saberlo bien, que son educados y están bien informados sobre la diversidad de las culturas" están manipulando el debate.
"En muchos sentidos, la enorme diferencia entre los valores occidentales y los valores musulmanes es una idea inventada", continuó.
Rushy Rashid, que ha escrito unas memorias en tres tomos sobre su crianza como niña musulmana en Dinamarca, dijo que el mayor choque no es entre occidentales y musulmanes, sino "al interior de pequeños grupos de inmigrantes en toda Europa". Hablando en general sobre la división cultural en Europa, dijo que no cree en un ‘choque de civilizaciones'. Cuando se trata de los inmigrantes musulmanes, dijo, "el choque entre la primera, segunda y tercera generación es más fuerte". Agregó: "Si puedes procesar ese tipo de choque, entonces puedes superarte e integrarte en la sociedad en la que estás viviendo".
Otros autores, como Ian Buruma, en ‘Murder in Amsterdam: The Death of Theo Van Gogh and the Limits of Tolerance', han adoptado un tono menos apocalíptico que algunos de los otros libros, mientras Ayaan Hirsi Ali, la inmigrante somalí que se asentó en Holanda y trabajaba con Van Gogh, un director de cine, hace una dura crítica del islam desde la perspectiva de un miembro de la cultura en su libro de memorias, ‘Infidel'.
J. Peder Zane, el redactor de reseñas bibliográficas y columnista de libros en The News & Observer, en Raleigh, Carolina del Norte, formó parte del comité de ocho que nominó el libro de Bawer. Dijo que "no fue una selección polémica". Zane se mostró furioso por el modo en que Weinberger utilizó la ceremonia de nominación el 20 de enero como una plataforma de sus opiniones. "Eso no fue solamente poco justo con Bruce Bawer", dijo en una entrevista telefónica. "También está diciendo que los que entre nosotros votamos al libro en la lista de finalistas, somos racistas o demasiado estúpidos como para saber que somos racistas".
Zane dijo que él y otros cuatro o cinco otros abuchearon a Weinberger, que fue nominado el año pasado por su antología de ensayos de 2005, ‘What Happened Here: Bush Chronicles', hizo su comentario ante más de doscientas personas del mundo editorial. Zane, luego, se abrió camino entre la multitud para decirle a Weinberger que pensaba que sus comentarios en ese entorno, eran "completamente inapropiados". Zane recordó: "Me dio un capirotazo rápido con la mano, como si yo fuera una pulga, y se alejó".
Weinberger no pudo ser localizado para oír sus comentarios.
Freeman, que dijo en una entrevista que sentía la "responsabilidad moral" de hablar claro sobre el libro de Bawer, agregó que esperaba más debates a medida que otros miembros del comité lean el libro antes de depositar el 8 de marzo su voto final para el premio Circle. De los cinco nominados en cada categoría, el libro con la mayoría de votos del comité ganará el premio.

8 de febrero de 2007
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mundo de decepciones 2


[Alan Cowell] Ex espía ruso vivía en un mundo de decepciones. Denunció que atentados chechenos eran obra de Putin. Emigrados en Londres. Última entrega.
Londres, Gran Bretaña. Desde el momento que aterrizó en Gran Bretaña, Litvinenko reanudó su amistad con Berezevosky, que había llegado algunos meses antes, también buscando asilo. Desde una modesta casa pareada en Muswell Hill, un barrio de clase media al norte de Londres, parece haberse movido con relativa facilidad en círculos de seguridad y de ex espías, visitando frecuentemente las oficinas de Berezovsky en Mayfair -uno de los barrios más elegantes de Londres.
También formaba parte de una población estimada de unos 300 mil rusos en Londres, incluyendo a emigrados políticos, antiguos desertores y ricos magnates que gastan su tiempo en clubes nocturnos y boutiques y comprando propiedades y clubes de fútbol. Había recibido la nacionalidad británica el año pasado.
Pero también mantenía contacto con sus antiguos colegas del FSB, como Mikhail Trepashkin, que fue encarcelado en octubre de 2003 por revelar secretos de estado mientras investigaba los atentados con bomba contra edificios de apartamentos en Moscú y otras ciudades en 1999, que terminaron con la vida de decenas de personas. Esos atentados son la base de un libro publicado en inglés el mismo año por Litvinenko, en el que acusaba a los servicios de seguridad rusos de colocar las bombas para tener un pretexto para iniciar la segunda guerra chechena.
En una carta dada a conocer el viernes y fechada al 23 de noviembre, Trepashkin dice en una referencia al FSB: "En 2003, le advertí a Alexander Litvinenko que iban a formar un grupo especial para asesinarlo".
Pero Litvinenko también apuntó crecientes preocupaciones sobre su seguridad. "Un servicio secreto se crea para luchar contra otro servicio secreto", dijo al New York Times en una conferencia telefónica en 2004 durante la pesquisa por el envenenamiento de Viktor A. Yushchenko, entonces candidato ucraniano a la presidencia. "Cuando un servicio secreto ataca a un individuo, no tiene ninguna oportunidad".
Litvinenko dijo que sus partidarios habían arreglado que pudiera conversar con legisladores británicos, a los que dijo que los servicios secretos rusos se estaban "volviendo más agresivos, y han amenazado a mi familia". Dijo que sabía de 32 espías rusos activos en Inglaterra. "Nos siguen y provocan y preparan nuestra eliminación", dijo.
En septiembre de 2004, dos semanas después de su alocución ante el parlamento, Litvinenko dijo en la entrevista que a la una de la mañana arrojaron botellas con un líquido abrasivo contra su apartamento.
Algunos de sus asociados se molestaron con la idea de fuera el representante personal o intermediario de Berezovsky. "No era simplemente alguien que vino de Rusia a pedirle dinero a Berezovsky", dijo Suvorov, el ex agente del GRU.
Sin embargo, Litvinenko exhibía una predilección por los negocios secretos. De acuerdo a un informe en el Times de Londres, en noviembre, viajó a Israel semanas antes de su muerte para entregar expedientes sobre el caso Yukos -en el que el ex presidente de la compañía, Mikhail B. Khodorkovsky, se encuentra encarcelado por evasión de impuestos- a Leonid Nevzlin, un magnate del petróleo exiliado. Nevzlin fue citado confirmando el artículo. El fatídico día que cayó enfermo, los rastros de radiación marcaron sus movimientos hasta las oficinas de Erinys, una compañía de seguridad internacional en Mayfair.
Fue en ese barrio elegante que, el 1 de noviembre, se reunió con ex colegas de los servicios de seguridad rusos, Andrei Lugovoi y Dmitri Kovtun, en el hotel Millennium Mayfair, y con Scaramella, el consultor y académico italiano, en el bar de sushi cerca de Piccadilly. Todos niegan haberlo envenenado.

Más Misterios
Pero la saga no ha terminado. Una semana después de que la policía reportara que Litvinenko había sido envenenado, Scaramella mismo fue hospitalizado cuando se encontraron grandes concentraciones del isótopo en su cuerpo. También se encontraron rastros de radiación en un familiar de Litvinenko.
El misterio parecía más profundo que nunca: la policía había trazado los movimientos de Litvinenko y sus contactos el 1 de noviembre. Los detectives habían pasado 20 horas entrevistándolo en el hospital, de acuerdo a sus asociados. Sin embargo, la pista hacia Moscú parecía elusiva e imposible de confirmar. Las especulaciones giraban de modo no concluyente sobre conspiraciones del Kremlin y contra-conspiraciones y acciones de operativos parias para proseguir sus propios feudos o desacreditar al presidente Putin. Pero nadie podía decir de dónde vino el veneno o cómo entró al cuerpo de Litvinenko.
En realidad, Lugovoi, el ex agente de la KGB, dijo en una entrevista con un diario ruso publicado el sábado que Litvinenko podría, de hecho, haber sido envenenado semanas antes de que alguien se diera cuenta. Si es verdad, eso contradice algunas de las suposiciones más básicas de la investigación -al menos, las que se han dado a conocer- y explican por qué se encontró radiación en un avión de British Airways que hizo el trayecto entre Moscú y Londres el 25 de octubre.
"Alexander Litvinenko, mi socio Dmitri Kovtun y yo estábamos en Londres el 17 de octubre en una reunión en la oficina de Erinys", la compañía privada de seguridad, dijo Lugovoi al diario ruso Kommersant. "Los rastros de radiación pueden haber sido dejados ahí después de esta visita".
Algunos de los asociados de Litvinenko dijeron que su posición se hizo más precaria cuando empezó a reunir información sobre la muerte de Politkovskaya, la periodista investigativa rusa matada a balazos en Moscú en octubre. "Era un gran investigador", dijo Suvorov, el ex agente del GRU. "Eso lo hacía muy peligroso y vulnerable: si alguien lo llamaba y le decía: ‘Sé quién mató a Politkovskaya', simplemente lo citaba. Así que, definitivamente, era muy vulnerable".

Scott Shane contribuyó al reportaje desde Washington, y Steven Lee Myers y Viktor Klimenko desde Moscú.

3 de diciembre de 2006
©new york times
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mundo de decepciones 1


[Alan Cowell] Ex espía ruso vivía en un mundo de decepciones.
Londres, Gran Bretaña. La enrevesada historia de Alexander V. Litvinenko, el agente disidente de la K.G.B. rusa que murió por envenenamiento radioactivo hace una semanas, ha llenado los titulares hace poco, pero sus raíces se pueden trazar a una noche de primavera en Moscú en 1994.
Justo después de las cinco de la mañana del 7 de junio, Boris A. Berezovsky, uno de los oligarcas más poderosos de Rusia, estaba saliendo de las oficinas de su concesionaria de coches en un Mercedes 600, conducido por su chofer. De acuerdo a boletines de noticias rusos de ese momento, él y su guardaespaldas estaban sentados en el asiento trasero. Cuando el coche pasó junto a un vehículo aparcado, estalló una bomba a control remoto, decapitando al chofer. Pero el señor Berezovsky resultó ileso.
Como oficial de alto rango de una unidad contra el crimen organizado del FSB, el organismo sucesor de la KGB, Litvinenko "era el oficial que estaba investigando el intento de asesinato", dijo Alex Goldfarb, un asociado de Berezovsky y portavoz de la familia Litvinenko, en una entrevista realizada precisamente en el asiento trasero de un Mercedes aparcado en el centro de Londres, con un fornido chofer tras el volante. "Se hicieron amigos".
Fue una amistad que moldearía la carrera de Litvinenko, que empezó en la montaña rusa política y el auto-enriquecimiento de la Rusia post-soviética, abarcó su desesperada huida de Rusia a través de Turquía y luego hacia Gran Bretaña para pedir asilo. Terminó espectacular y misteriosamente con lo que dijo la policía británica, que de una cosa estaban seguros, y era de que estaba muerto, envenenado después de ingerir un oscuro isótopo radioactivo llamado polonio 210.
Tras la muerte de Litvinenko, hechos pocos precisos y abundantes especulaciones se desplegaron como un capítulo perdido de la guerra fría. Pero a diferencia de esos años de diferencias entre Occidente y el Este y las penumbras de conflictos misteriosos y ocultos, esta saga se representó bajo el brillante resplandor de los titulares de periódicos y de los canales de 24 horas de noticias.
Aunque las circunstancias precisas de su muerte siguen siendo desconocidas, Litvinenko vivió los últimos años de su vida como un abierto crítico del presidente Vladimir V. Putin y del gobierno ruso. Encargado de investigar el intento de asesinato contra Berezovsky, terminó acusando al FSB de estar implicado en una conspiración posterior, una acusación que le cercenó los vínculos con la agencia. Una vez en el exilio en Londres, florecieron sus contactos con Berezovsky y un círculo de otros emigrados rusos y ex agentes, y sus críticas de Putin se hicieron más agudas. En las semanas previas a su muerte, había empezado a investigar el asesinato en Moscú de la periodista Anna Politkovskaya, una obcecada crítica de Putin y sus políticas en Chechenia.
Litvinenko empezó su lento empeoramiento 1 de noviembre cuando se reunió con un académico italiano, Mario Scaramella, en un bar sushi y se vio con ex colegas de la KGB en un hotel de cinco estrellas. Entonces se sintió mal, pasando en 22 atroces días, de ser un hombre musculoso, casi juvenil, a una demacrada sombra. Los investigadores siguieron una pista radioactiva en Londres y encontraron trazas de radiación en aviones de la British Airways hacia Moscú. British Airways declaró que 221 vuelos, con 33 mil personas, pueden haber sido afectados. En un extraño número secundario, el ex primer ministro ruso Yegor Gaidar, un sosegado crítico del Kremlim, cayó enfermo con síntomas de envenenamiento.
El episodio tensó las relaciones británicas con Rusia: por más que Putin lo negara, funcionarios británicos debieron soportar todo un aluvión de especulaciones en los diarios sobre que una potencia supuestamente amiga, o sus agentes disidentes, se habían echado a las calles en Londres con viles intenciones.
Desde su lecho de muerte, Litvinenko acusó a Putin de ser responsable de su muerte, pero esa conclusión estaba lejos de ser cierta. Sin embargo, una cosa estaba abundantemente clara: La muerte de Litvinenko, el ex espía, se correspondía con su vida en un mundo de conspiraciones y traición.

Vínculos Con un Magnate
El papel de Litvinenko en la investigación del intento de asesinato de Berezovsky, que escapó al exilio en Londres en 2000, no ha sido ampliamente informada, aunque fue mencionado en un informe de la Associated Press en 1998, en el que se decía que el caso no había sido resuelto nunca.
Sin embargo, parece haber proporcionado el punto de partida para una asociación entre Berezovsky, entonces uno de los hombres más ricos de Rusia y uno de los cabilderos más influyentes, y Litvinenko, que estaba adquiriendo rápidamente en la agencia de espionaje rusa la reputación de rebelde y desleal.
Berezovsky no quiso ser entrevistado para este artículo, diciendo a través de un portavoz que no estaba preparado para hacer más comentarios hasta que termine la investigación policial sobre la muerte de Litvinenko. Pero, en una declaración cinco días después de la muerte de su amigo, Berezovsky dijo: "A él le debo mi vida, y fue un amigo cercano y aliado desde entonces. Lo recordaré por su valentía, su determinación y su honra". Se refería a otro episodio que llevó a los dos hombres a huir de Rusia para pedir asilo en Gran Bretaña.
En un libro que publicó en 2004, ‘Lubyanka Criminal Group', Litvinenko se refirió a un momento decisivo en su vida como agente. En diciembre de 1997, dijo que sus superiores en el FSB le llamaron a su oficina con órdenes asombrosas: "Litvinenko, ¿sabes quién es Berezovsky? Tienes que eliminarlo", dijo que le habían ordenado sus superiores.
Esa historia resurgió sensacionalmente ante la opinión pública en noviembre de 1998, después de que Berezovsky acusara al FSB de conspirar para asesinarlo. Litvinenko y otros agentes desafectos realizaron una rueda de prensa para confirmar las acusaciones de Berezovsky. Fue un espectáculo bizarro, incluso para el ambiente conspiracional de la época: un agente disidente del FSB se presentó con una máscara de ski, otro con gafas de sol. Litvinenko no ocultó su identidad.
Putin, que dirigía la agencia entonces, reaccionó furiosamente y amenazó con despedir a Litvinenko y a otros agentes que habían hablado en la rueda de prensa.
De acuerdo a una transcripción publicada por el Kremlin International News Broadcast, Litvinenko inició un ataque frontal contra la corrupción dentro de la agencia. Dijo que algunas de sus unidades "han sido utilizadas por algunos funcionarios no para propósitos constitucionales del estado y la seguridad personal, sino para sus propios propósitos políticos y materiales privados, para ajustar cuentas con personas indeseables y a veces simplemente como instrumento para hacer dinero".
Las observaciones provocaron la suspensión de Litvinenko del FSB y una serie de procesos judiciales por cinco cargos de abuso de autoridad y otras acusaciones. En 1999, pasó ocho meses detenido preventivamente en la prisión de Lefortovo en Moscú. Cuando los cargos fueron desechados en noviembre de 1999 por falta de evidencias, le volvieron a detener en el instante en que se le leía la absolución, de acuerdo a un informe de Izvestia en 2001. Fue dejado en libertad en diciembre de 1999, pero se le prohibió salir de la ciudad.
Pero pasaron semanas y meses sin indicios de que las investigaciones en su contra serían desechadas.
Litvinenko, su esposa Marina y su hijoAnatoly escaparon de Moscú en octubre de 2000. De acuerdo a informes de Litvinenko de esa época, y de otros, incluyendo a Goldfarb y Viktor Suvorov, ex agente de la inteligencia militar soviética y desertor, su ruta salía de Rusia hacia la ciudad de Antalya en el sur de Turquía, posiblemente a través de Ucrania.
Pero una vez en Turquía nadie quiso tener nada que ver con un agente ruso renegado.
"En Ankara, lo llevé a la embajada norteamericana a fines de octubre", dijo Goldfarb, según él mismo un ciudadano estadounidense que huyó de la Unión Soviética hace 31 años y pasó muchos años de su exilio trabajando, entre otras cosas, para el inversor George Soros. "Simplemente hablamos y les hablé sobre el coronel del FSB, y no estaban interesados".
Finalmente Litvinenko salió de Turquía utilizando un billete que le permitía pasar por Londres, pero no quedarse. En noviembre de 2000 llegó al aeropuerto de Heathrow, se presentó a la policía británica y pidió asilo, de acuerdo a informes de Litvinenko y en la prensa británica. Pero todavía no era tratado como un desertor de alto nivel.
Suvorov, un agente de la inteligencia militar rusa GRU que desertó en 1978, dijo: "Yo toqué el tema: ‘Miren, hay un hombre que posee mucha información sobre el crimen organizado' -entonces nadie sabía nada sobre eso-, pero nadie lo interrogó sobre el tema, ni los británicos, ni los franceses ni los norteamericanos. Tenía datos increíbles". Ni funcionarios turcos ni estadounidenses quisieron confirmar esta versión.
Pero, a juzgar por lo que pasaría después, Litvinenko estaba dispuesto a utilizar lo que sabía sobre las redes de espionaje rusas.

Scott Shane contribuyó al reportaje desde Washington, y Steven Lee Myers y Viktor Klimenko desde Moscú.

3 de diciembre de 2006
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xenofobia y racismo resurgen en europa


[Eduardo Febbro] La xenofobia y el racismo formaron un bloque en el Parlamento Europeo.
La llegada de ultraconservadores de Europa del Este consolidó el movimiento encabezado por Le Pen y la nieta de Mussolini en un foro que paradójicamente es motivo de escarnio de la ultraderecha.
Nacionalistas, xenófobos, antisemitas consagrados pero disimulados, demagogos y populistas a ultranza, estos personajes salidos de otra época formaron un grupo parlamentario poco común en el Parlamento de la Unión Europea que este lunes inició su sesión plenaria en la norteña ciudad francesa de Estrasburgo, sede del europarlamento. Llamado Identidad, Tradición y Soberanía (ITS), el grupo está por compuesto por 20 eurodiputados de extrema derecha oriundos de siete países de la Unión: Francia, Rumania, Bulgaria, Bélgica, Austria, Italia y Gran Bretaña. Hacía doce años que la extrema derecha europea no podía formar su propio grupo y estaba confinada al purgatorio de los movimientos parias, es decir, aquellos que, entre los 784 eurodiputados, no cuentan con los 20 necesarios para conformar un grupo. La aritmética quedó resuelta con un dato contradictorio: la extrema derecha de Europa del oeste combate con ahínco el ingreso de los ex países comunistas de Europa del este a la UE, pero fue la reciente adhesión de Rumania y Bulgaria la que permitió que se formara la figura del núcleo.
En Identidad, Tradición y Soberanía está lo más destacado de la llamada "Europa marrón". Sus miembros son siete eurodiputados franceses del Frente Nacional, incluidos su presidente, Jean-Marie Le Pen, y su hija Marine Le Pen, cinco rumanos del partido România Mare (Gran Rumania), tres belgas del partido flamenco Vlaams Belang, un austríaco del FPÖ, un británico, un búlgaro de Ataka (Ataque) y dos italianos, entre los que está Alessandra Mussolini, nieta de Benito Mussolini. Los seis hombres aportados por Rumania y Bulgaria fueron decisivos. El movimiento rumano, Gran Rumania, y el búlgaro, Ataque, son los más sólidos y poderosos representantes del populismo y la xenofobia en los ex países comunistas. Sus líderes respectivos, el rumano Corneliu Vadim Tudor y el búlgaro Volen Siderov, comparten junto al francés Jean-Marie Le Pen –2002– el inédito orgullo de haber llegado a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales: noviembre de 2000 para Tudor y octubre 2006 para Siderov. Los condimentos de la ideología que profesan son comunes: el nacionalismo, el populismo, la xenofobia y la crítica demoledora y sistemática del sistema político tradicional. "A este país hay que gobernarlo con una ametralladora", suele decir Tudor mientras que el búlgaro Siderov se considera "iluminado por Dios para salvar la nación". Su divisa tampoco difiere del célebre slogan del Frente Nacional francés:"¡Francia para los franceses!". Siderov dice: "Devolvamos Bulgaria a los búlgaros". El racismo se concentra contra los húngaros en Rumania, los turcos en Bulgaria y los tziganos en ambos países.
No menos paradójico resulta el hecho de que todos los partidos de la euroextrema derecha aspiran sus votos en los segmentos de la sociedad perjudicados por la velocidad de la Unión Europea. Al igual que en Francia con Jean-Marie Le Pen, Ataque y Gran Rumania llevan a las urnas a los electores que se quedaron en el camino de la Europa liberal. El famoso euroescepticismo encuentra sus mejores representantes políticos en la extrema derecha que ahora se sienta en los bancos de un Parlamento que aborrece. Los países de Europa del este no eligieron a ningún eurodiputado ecologista, en cambio trajeron un flujo consistente de extremistas, racistas y antisemitas de toda índole. El grupo ITS podría ser en el futuro mucho más amplio que hoy. Rumania y Bulgaria celebrarán elecciones parlamentarias europeas en la próxima primavera, al tiempo que existen en el europarlamento otros núcleos duros que, por ahora, se mantienen dentro de otros grupos parlamentarios. El eurodiputado del Frente Nacional francés Bruno Gollnisch, presidente de ITS, cuenta con agrandar su familia en cuanto otros partidos como el polaco LPR, la Liga de Familias Polacas, se decida a incorporarse a ITS. Gollnisch espera que pronto se rompa el pacto de silencio y que ITS tenga un efecto catalizador: "Muchos colegas dicen en privado que comparten nuestras ideas, pero dudan en dar el paso adelante". En respuesta a ello, los socialistas europeos convocan a la formación de lo que llamaron "un cordón sanitario". No obstante, con una ultraderecha que en Francia, con 17 por ciento, 18 por ciento de las intenciones de voto, se ubica como el tercer partido del país es difícil imaginar un cordón con tantas vueltas.
Identidad, Tradición y Soberanía se presenta como un resuelto militante de la causa por el "reconocimiento de los intereses nacionales, las soberanías, de las identidades y las diferencias, de los valores cristianos y la familia tradicional". Su enemigo más real es, según sus miembros, la idea de una Europa unitaria y burocrática y la eventualidad de un mega Estado europeo. Bellas palabras que no esconden las sombras de sus contornos más férreos: el racismo, el odio al otro, al diferente, al foráneo. El año pasado, un eurodiputado búlgaro de Ataka se enojó porque el Parlamento europeo le otorgó una recompensa a una eurodiputada húngara de origen tzigano, Livia Jarota, del Partido Popular europeo. El hombre escribió: "En mi país hay miles de chicas tziganas más bellas que ésta, y las mejores cuestan caro". Y qué decir del mismo Jean-Marie Le Pen, que aún tiene procesos judiciales pendientes por las declaraciones en las que negó la existencia del extermino judío por parte de los nazis. Los parlamentos son la expresión organizada de la democracia. A veces pueden ser también recintos donde están representados sus incurables odios.

19 de enero de 2007
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lo mataron por encargo de putin


Ex espía acusa a Putin de haberlo envenenado. Murió tras días de agonía.
Londres, Gran Bretaña. El ex espía ruso que murió aparentemente envenenado, firmó una declaración en su lecho de muerte culpando al presidente ruso Vladimir Putin de su muerte, dijeron sus amigos el viernes.
La declaración, leída ante periodistas frente al hospital donde Alexander Litvinenko murió el jueves, acusa al presidente ruso de "no respetar la vida, ni la libertad ni ningún otro valor civilizado".
"Ha demostrado ser indigno de su cargo, indigno de la confianza de los hombres y mujeres civilizados del mundo", dice Litvinenko en una declaración leída por su amigo Alex Goldfarb.
"Puede lograr silenciar a un hombre, pero los aullidos de protesta se oirán en todo el mundo, señor Putin, y resonarán en sus oídos por el resto de su vida".
Goldfarb dijo que Litvinenko había dictado la declaración poco antes de perder la conciencia el martes, y la había firmado en presencia de su esposa, Marina.
El gobierno de Putin ha negado enérgicamente estar implicado en su muerte.
"Las acusaciones contra Rusia a este respecto son un sin sentido", dijo el portavoz del Kremlin Dmitry Peskov, antes de que diera a conocer la declaración de Litvinenko.
"Es tan idiota e inverosímil que no vale la pena hacer comentarios", dijo Peskov en Helsinki, Finlandia, donde Putin asiste a una cumbre con presidentes de la Unión Europea.
"Ahora el caso será investigado por los servicios británicos relevantes y esperamos que los que sean responsables de este caso sean llevados a justicia", agregó.
Litvinenko, un elocuente crítico del gobierno ruso, sufrió un ataque al corazón el jueves pasado después de días en la unidad de cuidados intensivos, declaró el University College Hospital, de Londres. Los médicos dijeron que la causa de su muerte sigue siendo un misterio.
Su amigo Andrei Nekrasov, que habló con Litvinenko antes de perder la conciencia, dijo que el ex agente de la KGB acusó al servicio de inteligencia ruso de haberlo envenenado. Los amigos dijeron que Litvinenko estaba realizando una investigación para denunciar la corrupción en el Servicio de Seguridad Federal ruso, FSB, y desenmascarar a los asesinos de otra declarada crítica del gobierno de Putin, la periodista investigativa Anna Politkovskaya.
"Estaba completamente convencido de que fue el FSB. No tenía ninguna duda sobre los responsables de su muerte", dijo Nekrasov a la Associated Press.
Nekrasov dijo que Litvinenko le había dicho: "Esos desgraciados me agarraron, pero no podrán cogernos a todos".
El 1 de noviembre Litvinenko dijo a la policía que creía que había sido envenenado mientras investigaba el asesinato de Politkovskaya. Se le cayó el pelo, se le inflamó la garganta y sus sistemas nervioso e inmunológico fueron seriamente dañados.
El 17 de noviembre fue trasladado desde un hospital al norte de Londres al University College Hospital, cuando su estado empezó a deteriorarse.
Los médicos que lo trataron reconocieron que no podían explicar su rápido deterioro. Descartaron teorías de que Litvinenko, 43 y padre de tres hijos, hubiese sido envenenado con el metal tóxico talio o con una substancia radioactiva. El doctor Geoff Bellingan, director de cuidados intensivos del University College Hospital, reconoció que no tenía idea de la causa de su muerte.
La Policía Metropolitana de Londres confirmó que Litvinenko murió a las 9:21 de la tarde del jueves. Agentes antiterroristas estarían investigando el asunto como un caso de ‘muerte inexplicable'.
"Fue una muerte muy dolorosa y la soportó como un verdadero hombre", dijo el padre de Litvinenko, Walter, el viernes.
"Este régimen es un peligro mortal para el mundo", agregó, con la voz ahogada por la emoción.
Nekrasov dijo a la AP que el padre de Litvinenko, su esposa y su hijo Anatoli, 10, estuvieron a su lado cuando murió. Dijo que el ex espía había empezado a perder la conciencia el martes.
"Estaba en un cuarto a oscuras, y abría los ojos de vez en vez. Lo estábamos alentando, diciéndole que podría sobrevivir", dijo Nekrasov.
"Fue desgarrador. Su hijo estaba completamente choqueado. No sabía cómo interpretar todo eso. Su familia estaba acurrucada en un rincón del hospital -fue terrible".
Nekrasov dijo que Litvinenko creía que había sido elegido por el Kremlin debido a que había amenazado con revelar hechos comprometedores.
"La única lógica es la venganza. Lo consideraban enemigos -atacaba a Putin todas las semanas, era un crítico infatigable del régimen de Putin... Tenía la misión de denunciar lo que creía que eran los crímenes de Putin, su ex colega", dijo Nekrasov.
Litvinenko trabajó para la KGB y su sucesora, el FSB. En 1998 denunció públicamente a sus superiores de mandarlo a matar al magnate Boris Berezovsky y pasó nueve meses en la cárcel en 1999, acusado de abusar de su posición. Fue más tarde indultado y en 2000 pidió asilo en Gran Bretaña, donde Berezkovsky también vive en el exilio.
El día que se sintió enfermo, Litvinenko dijo que había tenido dos encuentros, el primero como un ruso no identificado y con Andrei Lugovoy, un colega de la KGB y guardaespaldas del ex primer ministro ruso Yegor Gaidar.
Más tarde cenó con el experto en seguridad italiano, Mario Scaramella, para charlar sobre el asesinato de Politkovskaya en octubre.
Scaramella dijo que le mostró a Litvinenko un e-mail que había recibido en el que se identificaba a los asesinos de Politkovskaya, y a futuras víctimas, incluyendo a Litvinenko y él mismo.

24 de noviembre de 2006
©new york times
©traducción mQh
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ministro predica la intolerancia


[Kim Murphy] Funcionario de gobierno atacan la prenda femenina y desata ola de ataques contra mujeres musulmanas.
Londres, Gran Bretaña. Mumtaz Patel se cubre con un manto de invisibilidad cuando sale de su apartamento todas las mañanas.
Después de ponerse su larga túnica negra y de enrollar un pañuelo en torno a su cabeza, Patel deja caer un velo negro sobre su cara, dejando visibles solamente sus ojos castaños a través de una angosta ranura.
La estudiante doctoral de 24 años en el Queen Mary de la Universidad de Londres, lo lleva como un mensaje: "El modo en que me visto dice incluso a los no-musulmanes que soy inaccesible", dice. "No me toques, no me molestes. Sólo me puedes hablar, y eso es lo máximo que puede ocurrir".
Sin embargo, para muchos británicos, el retiro de Patel detrás de su velo la hace de todo, menos invisible.
En las últimas semanas, el velo musulmán, o niqab, ha empezado a ser cuestionado por ministros de gabinete, jueces e incluso el primer ministro Tony Blair, que lo describió como una "marca de separación". Cada vez más Patel y otras son amenazadas física y verbalmente por su estilo de vestir, que ellas consideran como su expresión esencial de piedad y modestia.
Poco después de que el ex ministro de Relaciones Exteriores, Jack Straw, llamara públicamente a reflexionar sobre el uso del velo, Patel entró a una tienda a comprar una barra de chocolate.
"El tipo dijo: ‘No se la venderé a menos que pueda verla'. Yo le dije: ‘¡Vete a la porra con tu chocolate!' Y sé que él no habría dicho si no se lo hubiese escuchado a Straw.
Francia y Turquía han prohibido el pañuelo de cabeza, o hijab, en las escuelas públicas, y este mes el gobierno holandés trató de prohibir el uso de la niqab y del burka en público. Gran Bretaña ha tolerado siempre una variedad de estilos de vestir musulmanes y no ha intentado regular los pañuelos de cabeza. El velo, sin embargo, ya ha sido prohibido en algunas escuelas y hospitales.
Muchos musulmanes temen que las observaciones de Straw -y la avalancha de apoyo que generan con ellas, especialmente entre no-musulmanes- podría ser un indicio de que la regulación del velo de cabeza está en camino.
"Un montón de musulmanes practicantes creen que un montón de gente en el poder no están contentos con que seamos parte de este país, y esta cultura, a nuestra manera. En la prensa se dice constantemente que los musulmanes deben hacer compromisos, y en realidad que debemos secularizarnos", dice Eman Penny, psicóloga clínica, 29, de Kingston Upon Thames, que es portavoz de un grupo de defensa de derechos llamado Protect-Hijab.
Penny, que lleva el niqab completo sólo ocasionalmente, dijo que el debate ha convertido el ataque contra las mujeres que usan el velo en algo políticamente correcto.
"Parece que está bien que la gente diga: ‘No me siento cómodo con su velo. ¿Por qué no se lo quita?'", dice. "La gente dice que no corresponde con los ‘valores británicos', pero tampoco pueden decir cuáles son esos valores".
El tema del velo es uno de los muchos otros que han acompañado la transformación de Gran Bretaña de un país fundamentalmente blanco, cristiano, en un cocido verdaderamente multicultural. Enormes olas de inmigrantes de Asia del Sur en la última mitad de siglo han creado una numerosa generación de musulmanes nacidos en el país, muchos de los cuales son incluso más estrictos que sus padres en cuanto a prácticas religiosas.
En la columna de diario que empezó la controversia actual, Straw escribió en el Lancashire Telegraph, el diario de su ciudad natal, que había empezado a pedirle a mujeres con velo que se lo quitaran de la cara durante visitas a su oficina.
Straw, que ahora es el líder de la Cámara de los Comunes, dijo que había empezado a pensar, después de sus encuentros con mujeres con velo, sobre "la aparente incongruencia entre las señales que indican un vínculo común -el acento completamente inglés, la educación, y el velo".
"Sobre todo, se debió a que me sentía incómodo de hablar con una persona ‘cara a cara' a la que no podía ver", dijo.
Desde entonces las organizaciones musulmanas han señalado un aumento en los ataques físicos contra mujeres que usan el velo.
Patel ya ha tenido angustiantes altercados.
En el primero, poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, salía de la universidad cuando fue rodeada por un grupo de jóvenes blancos. Empezaron a darle de patadas y a golpearla, gritando: "¿Dónde está Osama bin Laden?" y a hacer otras observaciones hostiles. Fue hospitalizada con las costillas seriamente magulladas y una concusión.
Luego, poco después de los atentados terroristas en Londres en julio de 2005, contó Patel, fue nuevamente rodeada por un grupo de chicos, que la empujaron formando un círculos y finalmente la arrojaron al suelo, rompiéndole una rodilla.
Un mes después conducía con su hermana en East London. Su hermana llevaba un pañuelo de cabeza, Patel el velo completo. Un coche impidió que avanzaran en una calle estrecha, y cinco chicos se bajaron y rodearon su coche. Las jóvenes bloquearon las puertas, dijo, pero los jóvenes empezaron a rociar gasolina sobre el vehículo.
Un transeúnte entró a una casa donde una familia musulmana celebraba una fiesta, y un numeroso grupo de hombres salió a la calle en defensa de las chicas. La policía llegó veinte minutos después, dijo Patel, "pero para entonces ya se habían encargado de los tipos".
Patel, cuyos padres nacieron en India, dijo que era erróneo argüir que el velo impedía la integración o que obstaculizaba la formación de una genuina sociedad multicultural.
"Te lo digo yo, que estoy completamente integrada en esta sociedad", dijo. "Trabajo en una universidad. Hombres y mujeres de la universidad me conocen a nivel personal. En la universidad he dado clases a gente de todo el mundo. ¿Cómo que no estoy integrada?", dijo.
Patel vive en Walthamstow -una comuna a la que se llama en broma Walthamstán- donde este verano la policía detuvo a varios sospechosos en la investigación de un presunto complot para hacer explotar aviones de pasajeros en vuelos transatlánticos. Dijo que su barrio era un ejemplo del multiculturalismo que muchos británicos se quejan que ha sido remplazado por enclaves étnicos aislados en gran parte del país.
Dijo que cuando era niña, los niños de su calle recorrían juntos el barrio, jugaban con niños de muchas razas y religiones. Desde entonces, dijo, la alta tasa de delitos ha hecho que muchos jóvenes se queden cerca de casa.
"Sin embargo, son blancos, negros, asiáticos. En nuestra calle, cuando se celebra el Eid [una fiesta musulmana], damos comida a toda la gente en la calle. Si es una fiesta cristiana, la gente envía comida a todos los demás. Tengo amigos que no son musulmanes. El único lugar donde no existe el multiculturalismo es en la cabeza de esos políticos".
Straw es miembro del liberal Partido Laborista, la fuerza política que es probablemente la más tolerante de la inmigración y el multiculturalismo en Gran Bretaña. Parecía aconsejable que si alguien debía abordar el tema del velo, dijo Phil Riley, el secretario del partido en la ciudad natal de Straw, debía ser un laborista.
"Uno de los problemas es que si los políticos convencionales no hablan de estas cosas, entonces lo hacen los extremistas", dijo. "Debe ser normal que la gente pueda hablar de estas cosas sin convertirse en neonazis".
En Blackburn, la ciudad en el norte de Inglaterra donde nació Straw, una ola de inmigrantes de India y Pakistán en los años cincuenta ha resultado en una población que es, casi en un 25 por ciento, musulmana. Sin embargo, la interacción entre musulmanes y no-musulmanes " ha sido bastante limitada", dijo Riley.
"Los principales eventos sociales musulmanes son esas tremendas bodas los fines de semana. Sólo una muy pequeña minoría de blancos son invitados a ellas", dijo. "Normalmente, si vas a uno de esos eventos, te encontrarás con dos mil musulmanes y quizás diez blancos".
Desde el 11 de septiembre de 2001, dijo, el número de mujeres que usan niqab ha aumentado a "cifras espeluznantemente significativas", especialmente entre mujeres jóvenes, nacidas en Blackburn y educadas en Gran Bretaña.
"Mis ideas sobre la integración me habrían dicho que el desarrollo de un proceso de auto-segregación sería algo raro para mujeres educadas en Blackburn... y eso es lo que está ocurriendo. No hay nada en el velo que diga que esas mujeres quieran conversar con alguien", dijo Riley.
Muchas mujeres musulmanas dicen que el velo permite a la que lo lleva fijar los parámetros de la interacción social.
"Para mí es algo espiritual. Me da un espacio donde no estoy obligada a hablar con nadie", dijo Penny.
"Creo que es algo muy potente. Debido a que eres tú quién decide cuánto mostrar de ti misma a otra gente".

24 de noviembre de 2006
©los angeles times
©traducción mQh

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italia remplaza a jefe de inteligencia


[Maria Sanminiatelli] Tras colaborar ilegalmente con la CIA en el secuestro de un clérigo egipcio, Italia remplaza a jefe del contraespionaje.
Roma, Italia. El gobierno reemplazó el lunes al director de la agencia de inteligencia militar de Italia, que estaba siendo investigado por su participación en el secuestro -por la CIA- de un clérigo egipcio y de estar vinculado con un expediente falso que pretendía demostrar que Iraq había tratado de comprar uranio antes de la invasión norteamericana.
En una importante ola de cambios, Nicolo Pollari fue remplazado como jefe de la inteligencia militar SISMI. Los jefes de las agencias de contraespionaje civiles fueron también removidos de sus cargos. Los jefes de otros dos servicios secretos no fueron mencionados en el escándalo, y el gobierno insistió en que los cambios formaban parte de una reforma más amplia de las agencias de inteligencia.
"Después de algunos años, esas posiciones de delicada responsabilidad deben encontrar su rotación natural", dijo a la agencia de prensa Apcom el primer ministro Prodi.
"Hace meses que se esperaba que esto sucediera", dijo Aldo Pigoli, un analista en Milán de relaciones internacionales y de la inteligencia. "En los últimos meses se ha llegado al acuerdo... de que era necesario ese reemplazo, sin hacer demasiado ruido".
Tras la despedida del SISMI, Pollari recibirá "una importante misión especial" sobre la que deberá reportar directamente a Prodi, dijo el despacho del premier. El cambio se efectuará el 16 de diciembre.
Pollari se había negado a aceptar los llamados a su renuncia.
En 2005, informes de prensa del diario de izquierda La Repubblica denunciaron que había entregado a sabiendas documentos falsos a Estados Unidos, que sugerían que Saddam Hussein había tratado de comprar uranio en África -una información que fue utilizada para reforzar los argumentos a favor de la invasión de Iraq.
Pollari negó que el SISMI tuviese algo que ver en la maquinación del expediente falso, que detallaba un intento ficticio de parte de Iraq de comprar a Nigeria 500 toneladas de uranio concentrado.
Los llamados a su renuncia se intensificaron después de que se convirtiera en el funcionario italiano de más alto nivel mencionado en la investigación del secuestro del clérigo musulmán, y fuera interrogado por los fiscales en julio.
Hace poco, fiscales en Milán renovaron su petición de que Italia solicitara a Washington la extradiciónde 26 estadounidenses -todos, excepto uno, presuntos agentes de la CIA-, que habrían participado en el secuestro en 2003 de Osama Moustafa Náser, también conocido como Abu Omar.
Este fue aprehendido cuando caminaba por una calle de Milán en el marco del programa de ‘entregas extraordinarias' de la CIA, en el que sospechosos de terrorismo son transferidos a terceros países, donde pueden ser torturados.
El clérigo fue trasladado desde una base militar en Aviano en el norte de Italia, y, según los fiscales, finalmente transferido a Egipto, donde dice que fue torturado.
Los fiscales alegan que Pollari y otros altos funcionarios de SISMI colaboraron con los estadounidenses para secuestrar al clérigo.
Dos de los ayudantes de Pollari, Gustavo Pignero y Marco Mancini, fueron detenidos este verano y otros funcionarios de SISMI fueron investigados. Pignero murió posteriormente de cáncer, y Mancini, según sus abogados, está colaborando con los fiscales en las acusaciones contra su jefe.
Pollari ha insistido en los interrogatorios de las comisiones parlamentarias que la inteligencia italiana no participó en la desaparición de Náser.
El líder conservador Silvio Berlusconi, que estaba en el poder en la época del secuestro, ha defendido firmemente a Pollari, sosteniendo que su gobierno y el SISMI no fueron informados de la operación y no participaron tampoco en ella.
El gobierno de centro-izquierda de Prodi no ha respaldado las acusaciones contra Pollari, pero ha sido más tibio en la defensa del jefe del espionaje. Ha sostenido que la pregunta de si Italia fue o no informada por sus aliados estadounidenses de su plan para secuestrar a Náser está protegida como secreto de estado.
Pollari, 63, fue nombrado jefe del SISMI en 2001 después de ocupar funciones claves en la policía fiscal y en el servicio secreto civil de Italia.
En 2005 tuvo que ocuparse de las repercusiones tras la muerte en Iraq del oficial Nicola Calipari, que fue matado por fuego norteamericano cuando se dirigía en coche hacia el aeropuerto de Bagdad con una rehén italiana recién liberada. El incidente tensionó las relaciones entre Italia y Estados Unidos, y los dos países ordenaron informes separados sobre el incidente después de fracasar en una interpretación compartida de los hechos.
Pollari será remplazado por el almirante Bruno Branciforte, 59, comandante de flota y ex jefe de la inteligencia de la marina que ha servido como attaché naval en Washington y como el representante italiano en el Comando Central norteamericano durante la guerra en Afganistán.
El general Mario Mori, un oficial de los Carabinieri, la policía paramilitar, fue remplazado en la dirección de la agencia de inteligencia nacional SIDE por Franco Gabrielli, un alto funcionario policial antiterrorista. El general Giuseppe Cucchi, ex oficial en retiro del ejército, con experiencia en políticas militares locales e internacionales, sucederá a Emilio Del Mese en el organismo coordinador CESIS.

20 de noviembre de 2006
©associated press
©traducción mQh
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