holanda
escuela dos veces quemada
[Guido de Vries] Por segunda vez se provoca un incendio en una escuela musulmana turca en Uden. Grupos fascistas detrás de atentado.
Uden, Holanda. Quién toca la escuela, toca a los niños y padres y a toda la comunidad.
Es la primera frase de la carta de protesta que colgaba ayer en la puerta de la escuela básica musulmana turca Bedir, de Uden. La directora de la escuela J. van der Voort, no sabe quién es el autor, "pero él o ella sabe cómo en dar en el clavo", dice. "Podemos saber mejor que nadie el daño que causa un atentado semejante. No se trata de algunas mesas y sillas [que se quemaron] sino del daño emocional".
Van der Voort está sentada junto a la pizarra en una sala de clases de Bedir. Su escuela se ubica desde hace algunos meses en la Aldetienstraat, luego de que el antiguo edificio (en Landschrijversveld) fuera consumido por las llamas el 9 de noviembre, tras un atentado. Casi se repitió el drama cuando la noche del primer día de pascua desconocidos arrojaron contra le escuela una botella con material inflamable. "Qué tengan el coraje de volver a hacerlo, después de que la prensa de todo el mundo prestara atención al asunto", dice la directora, sacudiendo la cabeza.
El incendio de ayer fue controlado rápidamente debido a que un agente de la comisaría de policía cercana oyó la alarma de la escuela y llamó a los bomberos. El daño se limitó a una ventana rota, un par de sillas y algunas manchas de fuego, según la policía, que, según se desprendió hoy, detuvo el domingo a un joven de 17 años.
Los gozan con la violencia de este tipo, están sometidos a la bestia en sí mismos. ¡No él o ella, sino la bestia los domina!.
Es la segunda frase de la carta de protesta en la puerta de la escuela de Uden. B. Sahin ha leído la carta. Es padre de dos niños (de cinco y nueve) que siguen clases en la escuela Bedir. "No sé qué tengo que decirles a mis hijas", dice, en el pasillo de la escuela. "Después del gran incendio le dije a las niñas: No temáis nada, la nueva escuela está junto a la comisaría, y los bomberos están cerca'. Esos argumentos ya no podré usarlos".
Poco después del atentado el primer día de pascua, el alcalde de Uden, J. Kersten, intentó calmar en el ayuntamiento a los padres y profesores involucrados. Estaban, según ella, "todavía más consternados" que la primera vez. "No tanto por el alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre. Nadie pensó que podía ocurrir". La directora de la escuela Van der Voort: "Las madres turcas preguntaron a Kersten: ¿Qué tengo que decir mañana a mis hijos?' Ella no respondió. Intervino un agente: Dígasle la verdad, cuénteles lo que ha ocurrido'. Me pareció bien".
El autor no es más que un idiota peón de su propia agresión, y no logra nada.
Es la penúltima frase de la carta de protesta en la puerta de la escuela de Ude. "En noviembre los hechores causaron más daño que un mar de llamas", dice, convencido, Sahin. "Mis dos niñas pasaron algunas noches insomnes y no se atrevían a quedarse solas en casa. Hemos debido hablar mucho".
El médico de la empresa, un pediatra y un asistente social están hace meses en negociaciones con una parte de los profesores y alumnos, dice Van der Voort. "Han tenido una experiencia muy traumática. Algunos niños se han puesto agresivos, tienen miedo del incendio y se sienten inseguros. Y algo más: ¿Cómo debemos explicar a nuestros alumnos que los sospechosos del incendio de noviembre todavía están libres?"
En enero, durante la fiesta del sacrificio, tuvo algunas esperanzas. "Invitamos a los alumnos y docentes de todas las escuelas básicas de Uden para mostrarles lo normal que era nuestra escuela. No oímos todo el día más que observaciones positivas: aquí hay niños normales, tienen los mismos libros que nosotros, y las profesoras son holandesas". Con todo, hemos estado los últimos meses "recogiendo los escombros", dice la directora de escuela. "Se estaba deteriorando y ahora pasa esto".
¿Qué hacer ahora? Van der Voort vio hace poco una emisión de Zembla', sobre Uden. En el programa quedó claro que en el ayuntamiento de Brabant hace años hay tensiones entre los jóvenes. "No pueden mostrar comprensión unos de otros", dice. "Lo que ha ocurrido ahora puede volver a ocurrir mañana", teme. "Tenemos todos un gran problema". Dice que Uden debe "unirse". "Ayuntamiento, policía, escuela, padres -todos deben participar en un plan de seguridad".
Van der Voort es apoyada por Marcel, padre de uno de los tres sospechosos del atentado pirómano contra la mezquita de Uden (en la noche del 6 al 7 de noviembre) y contra una escuela, el 9 de noviembre. Marcel ("mi hijo y los otros dos no tienen nada que ver con el incendio de pascua, ¡estaban con arresto domiciliario!") dice que "en todo Holanda, en Gelderland, Brabant del Este y específicamente Uden" pasan cosas "que los padres no controlan".
Entre los jóvenes hay algunos "muy intolerantes", dice. "En nuestro ayuntamiento los grupos luchan entre sí. El enfrentamiento no es tanto entre extranjeros y nativos -en el primer incendio también había extranjeros implicados- sino entre nativos y musulmanes. En eso participan escolares de escuelas secundarias. Marcel cree que el alcalde no conoce el problema. "Tienen los atentados como incidentes. Han escrito a 200 personas, con las que quieren hablar. Le he pedido que venga alguna vez a hablar con los jóvenes implicados. Pero no lo hace, lo escabulle".
Sahin, cuyos dos hijos son alumnos de la escuela Bedir, no piensa que Uden pueda terminar con el problema. "Aquí pasa algo que no pasa en otros ayuntamientos. Algo malo. Cerremos la escuela y marchémonos", dice, junto a la puerta de la escuela. La carta de protesta ondea con el desconocido que en su última frase se dirige al autor: "No eres valiente, y no despiertas admiración".
29 de marzo de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
Uden, Holanda. Quién toca la escuela, toca a los niños y padres y a toda la comunidad.Es la primera frase de la carta de protesta que colgaba ayer en la puerta de la escuela básica musulmana turca Bedir, de Uden. La directora de la escuela J. van der Voort, no sabe quién es el autor, "pero él o ella sabe cómo en dar en el clavo", dice. "Podemos saber mejor que nadie el daño que causa un atentado semejante. No se trata de algunas mesas y sillas [que se quemaron] sino del daño emocional".
Van der Voort está sentada junto a la pizarra en una sala de clases de Bedir. Su escuela se ubica desde hace algunos meses en la Aldetienstraat, luego de que el antiguo edificio (en Landschrijversveld) fuera consumido por las llamas el 9 de noviembre, tras un atentado. Casi se repitió el drama cuando la noche del primer día de pascua desconocidos arrojaron contra le escuela una botella con material inflamable. "Qué tengan el coraje de volver a hacerlo, después de que la prensa de todo el mundo prestara atención al asunto", dice la directora, sacudiendo la cabeza.
El incendio de ayer fue controlado rápidamente debido a que un agente de la comisaría de policía cercana oyó la alarma de la escuela y llamó a los bomberos. El daño se limitó a una ventana rota, un par de sillas y algunas manchas de fuego, según la policía, que, según se desprendió hoy, detuvo el domingo a un joven de 17 años.
Los gozan con la violencia de este tipo, están sometidos a la bestia en sí mismos. ¡No él o ella, sino la bestia los domina!.
Es la segunda frase de la carta de protesta en la puerta de la escuela de Uden. B. Sahin ha leído la carta. Es padre de dos niños (de cinco y nueve) que siguen clases en la escuela Bedir. "No sé qué tengo que decirles a mis hijas", dice, en el pasillo de la escuela. "Después del gran incendio le dije a las niñas: No temáis nada, la nueva escuela está junto a la comisaría, y los bomberos están cerca'. Esos argumentos ya no podré usarlos".
Poco después del atentado el primer día de pascua, el alcalde de Uden, J. Kersten, intentó calmar en el ayuntamiento a los padres y profesores involucrados. Estaban, según ella, "todavía más consternados" que la primera vez. "No tanto por el alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre. Nadie pensó que podía ocurrir". La directora de la escuela Van der Voort: "Las madres turcas preguntaron a Kersten: ¿Qué tengo que decir mañana a mis hijos?' Ella no respondió. Intervino un agente: Dígasle la verdad, cuénteles lo que ha ocurrido'. Me pareció bien".
El autor no es más que un idiota peón de su propia agresión, y no logra nada.
Es la penúltima frase de la carta de protesta en la puerta de la escuela de Ude. "En noviembre los hechores causaron más daño que un mar de llamas", dice, convencido, Sahin. "Mis dos niñas pasaron algunas noches insomnes y no se atrevían a quedarse solas en casa. Hemos debido hablar mucho".
El médico de la empresa, un pediatra y un asistente social están hace meses en negociaciones con una parte de los profesores y alumnos, dice Van der Voort. "Han tenido una experiencia muy traumática. Algunos niños se han puesto agresivos, tienen miedo del incendio y se sienten inseguros. Y algo más: ¿Cómo debemos explicar a nuestros alumnos que los sospechosos del incendio de noviembre todavía están libres?"
En enero, durante la fiesta del sacrificio, tuvo algunas esperanzas. "Invitamos a los alumnos y docentes de todas las escuelas básicas de Uden para mostrarles lo normal que era nuestra escuela. No oímos todo el día más que observaciones positivas: aquí hay niños normales, tienen los mismos libros que nosotros, y las profesoras son holandesas". Con todo, hemos estado los últimos meses "recogiendo los escombros", dice la directora de escuela. "Se estaba deteriorando y ahora pasa esto".
¿Qué hacer ahora? Van der Voort vio hace poco una emisión de Zembla', sobre Uden. En el programa quedó claro que en el ayuntamiento de Brabant hace años hay tensiones entre los jóvenes. "No pueden mostrar comprensión unos de otros", dice. "Lo que ha ocurrido ahora puede volver a ocurrir mañana", teme. "Tenemos todos un gran problema". Dice que Uden debe "unirse". "Ayuntamiento, policía, escuela, padres -todos deben participar en un plan de seguridad".
Van der Voort es apoyada por Marcel, padre de uno de los tres sospechosos del atentado pirómano contra la mezquita de Uden (en la noche del 6 al 7 de noviembre) y contra una escuela, el 9 de noviembre. Marcel ("mi hijo y los otros dos no tienen nada que ver con el incendio de pascua, ¡estaban con arresto domiciliario!") dice que "en todo Holanda, en Gelderland, Brabant del Este y específicamente Uden" pasan cosas "que los padres no controlan".
Entre los jóvenes hay algunos "muy intolerantes", dice. "En nuestro ayuntamiento los grupos luchan entre sí. El enfrentamiento no es tanto entre extranjeros y nativos -en el primer incendio también había extranjeros implicados- sino entre nativos y musulmanes. En eso participan escolares de escuelas secundarias. Marcel cree que el alcalde no conoce el problema. "Tienen los atentados como incidentes. Han escrito a 200 personas, con las que quieren hablar. Le he pedido que venga alguna vez a hablar con los jóvenes implicados. Pero no lo hace, lo escabulle".
Sahin, cuyos dos hijos son alumnos de la escuela Bedir, no piensa que Uden pueda terminar con el problema. "Aquí pasa algo que no pasa en otros ayuntamientos. Algo malo. Cerremos la escuela y marchémonos", dice, junto a la puerta de la escuela. La carta de protesta ondea con el desconocido que en su última frase se dirige al autor: "No eres valiente, y no despiertas admiración".
29 de marzo de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
atentado contra escuela en uden
Nuevo atentado contra una escuela musulmana. Se sospecha intervención de grupos fascistas.
Uden, Holanda. En la escuela básica musulmana Bedir, en Uden, hubo en domingo noche un corto incendio. La policía sospecha que se trata de un atentado. Es la segunda vez que se intenta incendiar el edificio de una escuela. Según la policía, esta vez los daños son limitados.
La escuela Bedir de Uden ya había sido quemada completamente en noviembre. Fue el incidente más grave tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Los niños se mudaron posteriormente a un edificio escolar vacío en otro lugar del ayuntamiento de Brabant.
El incendio en el nuevo establecimiento en la Aldetienstraat se limitó a una de las aulas. Desconocidos arrojaron algo por una ventana. Los bomberos controlaron rápidamente las llamas. La policía inició una investigación. El portavoz de la policía cree que los alumnos podrán volver el martes a la escuela.
Tras el incendio en noviembre participaron miles de personas en una procesión silenciosa en Uden y el primer ministro Balkenende visitó el lugar. La policía detuvo a tres sospechosos menores de edad. Un agente de policía dijo este mes que se trataba de una "travesura de niños y no un atentado". El alcalde J. Kersten, de Uden, dijo el domingo por la noche ante el telediario oficial que los sospechosos han sido colocados bajo arresto domiciliario y que la pesquisa aún continúa.
Según Kersten, el directorio de la escuela, padres y maestros están conmocionados por el nuevo atentado. "No tanto por su alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre".
29 de marzo de 2005
©nu
©traducción mQh
Uden, Holanda. En la escuela básica musulmana Bedir, en Uden, hubo en domingo noche un corto incendio. La policía sospecha que se trata de un atentado. Es la segunda vez que se intenta incendiar el edificio de una escuela. Según la policía, esta vez los daños son limitados.La escuela Bedir de Uden ya había sido quemada completamente en noviembre. Fue el incidente más grave tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Los niños se mudaron posteriormente a un edificio escolar vacío en otro lugar del ayuntamiento de Brabant.
El incendio en el nuevo establecimiento en la Aldetienstraat se limitó a una de las aulas. Desconocidos arrojaron algo por una ventana. Los bomberos controlaron rápidamente las llamas. La policía inició una investigación. El portavoz de la policía cree que los alumnos podrán volver el martes a la escuela.
Tras el incendio en noviembre participaron miles de personas en una procesión silenciosa en Uden y el primer ministro Balkenende visitó el lugar. La policía detuvo a tres sospechosos menores de edad. Un agente de policía dijo este mes que se trataba de una "travesura de niños y no un atentado". El alcalde J. Kersten, de Uden, dijo el domingo por la noche ante el telediario oficial que los sospechosos han sido colocados bajo arresto domiciliario y que la pesquisa aún continúa.
Según Kersten, el directorio de la escuela, padres y maestros están conmocionados por el nuevo atentado. "No tanto por su alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre".
29 de marzo de 2005
©nu
©traducción mQh
el corazón de juanes
[Teresa Wiltz] Heridas de la guerra y semillas de esperanza dan propósito y pasión a la música colombiana.
Se hicieron todos los deberes: Se calentó la garganta, gracias a un inhalador a vapor portátil. Habló con el presidente de la discográfica que vino desde Miami. Saludó a los fans y participó en un programa de encuentra y conoce'. Ahora, en el camerino del DAR Constitution Hall, Juanes tiene escalofríos, las luces se han atenuado, la comilona de frutas y platos de manjares sigue sin tocar. (Su regla: Nada de comida al menos ocho horas antes de actuar). Con la cabeza gacha, las manos en los bolsillos, se apoya contra el umbral de la puerta, contra un retrato del artista como un joven rockero, vestido con una traje de satino negro, una camisa verde-amarillo y sus característicos zapatos de lona. Siempre suavemente, canturrea sus ejercicios vocales, como un pájaro arrullando arriba y abajo de la escala.
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:
Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor
Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".
Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...
A Dios Le Pido
Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"
En apenas unos minutos, se abrochará la guitarra y dará un paseo por el escenario, saludando con la mano y una sonrisa de lado. Durante dos horas, Juan Esteban Aristizabal -el equivalente colombiano de Bono- se retorcerá en el escenario a medida que se proyectan en las gigantes pantallas, escenas de guerra, desde Vietnam a Colombia. No son para él las coreografiadas maquinaciones de Ricky Martin, ni los meneos de Chayanne contra un fondo de bailarinas ligeras de ropas. El espectáculo es solamente él, su banda y su guitarra. Eso será suficiente para mantener a todo el mundo -barrigudos funcionarios, chicas curvilíneas, adolescentes con el pelo de punta- de pie, cantando con él, los cuerpos rebotando entre las olas rojas, amarillas y azules de la bandera colombiana. (Algunos las hacen ondear, otros las llevan puestas). Las mujeres subirán saltando al escenario, sólo para ser arrastradas abajo, primero las nalgas, por los hombres de la seguridad. Los padres sostendrán a sus tímidas hijitas frente a él. Él las tomará de la mano, haciéndolas girar y girar. La esposa del embajador colombiano (una gran fan) se dejará llevar por la fiebre, y se apretujará contra el borde del escenario, con las manos extendidas, mientras Juanes le canta:
Y es por ti . . .
Que me late mi corazón
Y es por ti . . . .
Que calma mi dolor
Sobre el dolor: Sí, para Juanes (una abreviatura de sus primeros dos nombres), la vida le va marcha arriba: El artista de 32 años acaba de terminar la primera parte de su gira por más de 40 ciudades de Estados Unidos; ganó nueve Grammys Latinos; tiene una relación feliz con su esposa, la actriz Karen Martínez; una hijita, Luna, y otra niña en camino. Ha cantado con Nelly Furtado, agraciado las páginas del último People, enganchó los auspicios de Pepsi y las entradas para sus conciertos se han agotado en casa y en el extranjero. (Divide su tiempo entre Miami y Medellín). En América Latina ya ha alcanzado el prestigio de una superestrella. En Estados Unidos, donde ha vendido cerca de un millón de discos-con un montón de textos en español- su popularidad está aumentando, como prueba el concierto agotado en el Madison Square Garden el 4 de marzo.
"Es uno de los espectáculos pop de más éxito de ventas en Estados Unidos y el mundo", dice Lelia Cobo, jefe de la oficina de Billboard Latino. "Es considerado como un artista estrella, absolutamente".
Juanes dice que no entiende completamente el asunto del rock. Personalmente, es un hombre de hablar suave, casi tímido. En el escenario, es el centro de los focos, sin sucumbir a la bravuconería exagerada.
"¿Por qué yo?", dice, dejándose caer en el sillón de su camerino y encogiéndose de hombros. "Me lo pregunto todo el tiempo. Nunca pensé que sería famoso".
"No soy nada más que otro músico de entre miles de Colombia. Pertenezco a un grupo de músicos que, antes que nada, aman la música y, en segundo lugar, quieren mostrar una visión diferente del mundo".
Estos son buenos, felices tiempos. Pero las épocas no tan felices, la tristeza, dan color a su vida y su arte. No hace mucho tiempo, como lo deja en evidencia la amargura de su primer álbum, Fíjate Bien (2001), era lo único que podía ver: tristeza, rabia, pena. Se había mudado de Colombia a Los Angeles en 1998 y estaba luchando por sobrevivir, extrañando su casa y enrabiado por lo que ocurría allá. Y allá podía pasar cualquier cosa, y a menudo pasa: Un amigo cercano fue matado a balazos en un cabaret. Los rebeldes secuestraron a su primo, exigieron dinero, recogieron el rescate y lo mataron de todos modos. Es, dice Juanes, una "historia demasiado común", apenas una víctima más de la guerra civil de 40 años que empapa de sangre a Colombia.
Sin embargo, dice Juanes, "ahora hay esperanza de que las cosas cambien. Y hay dudas de que cambie".
Y sobre la guerra: Figura prominentemente en la música de Juanes, que une el rock con los juguetones ritmos de la cumbia y el vallenato colombianos, junto con el sigiloso romance del tango y el melódico rapto de los Beatles. Incluso cuando está de cortejo, este es para los cansados de la vida. Su corazón no late solamente por el amor; late como un "cañón de metralleta". Dice que es apolítico (más sobre esto más adelante), pero sus letras giran tanto sobre armas como sobre rosas desde su primer éxito, Fíjate Bien, una canción sobre los peligros de las minas antipersonales, a Qué Pasa, de su último cedé, Mi Sangre. En Qué Pasa, como si fuera un Marvin Gaye latino, se pregunta: "¿Por qué será que hay tanta guerra? ¿Por qué será que hay tanta pena?"
"Mi música tiene que ver con las relaciones humanas, no sólo sobre los amantes, sino sobre el mundo, todo lo que te afecta todos los días", dice Juanes, en español, con el que se siente más cómodo que con el inglés. "Desde el profundo amor que le tengo a mi hija, a la rabia y la desesperación que me provoca la situación... No sólo en mi país, sino en cualquier parte en el mundo.
"La música es modo de descargar lo que te molesta. Y aunque cante sobre las cosas más difíciles, siempre hay optimismo. Hay una luz, hay un espíritu de esperanza".
"Ama a su país, y ha visto cómo era destruido en los últimos 20, 30 y 40 años", dice José Tillán, vicepresidente de Música y Talento para MTV América Latina. "Y le duele. Creo que con su música, quiere pagar al país donde creció".
Colombia ha producido una generosa cuota de talento musical, desde el rock crossover de la bilingüe Shakira a las variaciones de art house y alt-rock de los Aterciopelados al antiguo rey del vallenato y galán de telenovelas, Carlos Vives. Pero es Juanes el que está destinado a captar las mayores audiencias con una música estrictamente en español. Dice Tillán: "Un montón de gente en la industria lo toman como un caso de estudio y dicen: Me gustaría tener a alguien como Juanes en mi discográfica'... Él hace un fabuloso balance entre el arte y el comercio".
Por los hijos de mis hijos y los hijos de tus hijos a Dios le pido
Que mi pueblo no derrame tanta sangre y se levante
mi gente a Dios le pido...
A Dios Le Pido
Crecer en Medellín es conocer la violencia. Para Juanes, crecer en Medellín también significó conocer la música. Aprendió a tocar guitarra a los 7, siguiendo las enseñanzas de su padre (que murió de cáncer cuando Juanes tenía 25) y hermanos. Juntos, improvisaban en casa, tocando boleros, vallenatos, guascas y tangos. Pero sus gustos musicales cambiaron cuando era adolescente. A los 14 había descubierto el heavy metal, en particular Metallica, y con él, la rabia contra el sistema.
Juanes recuerda: "Me rebelé contra todo, contra mi legado, mi familia, para ser un radical del rock". Formó una banda metal y la llamó con el apropiado nombre de Ekhymosis, moratón. Pero después de 11 años de tocar en toda Colombia y grabar siete álbumes, desbandó al grupo. Quería encontrar su propio sonido, uno que expresara la herencia que antes había rechazado.
"Gasté tanto tiempo tratando de sonar como una banda norteamericana", dice, "y ¿para qué?"
Se mudó a Los Angeles para estar en el centro del universo del rock, pero estaba en la ruina y casi no hablaba inglés. Pasaba los días en Borders, sorbiendo café y enseñándose inglés a sí mismo leyendo el diccionario. No tenía dinero para comprarse uno propio, así que marcaba la página con un pedacito de papel para cuando volviera. Cuando no estaba dando vueltas en las librerías, repartía su cinta demo. Esperando.
"Fue una época muy difícil, muy oscura", dice. "Pero me fortaleció".
Fíjate Bien nació de esta experiencia, un álbum suavemente desesperado. En él, pudo refinar su melancolía, gracias a la colaboración del productor argentino, Gustavo Santaolalla, un totem de la escena del rock latino alternativo. Es una colaboración que dura hasta hoy. cuando conoció a Fernán Martínez, un colombiano que fue agente del par padre-hijo de superestrellas españolas, Julio y Enrique Iglesias.
"Juanes era el opuesto de Enrique Iglesias", dice Martínez con una sonrisa. "Era muy humilde".
"Era diferente en todos los sentidos. Y yo pensaba, ¿cómo vamos a lograr que lo toquen las radios latinas en Estados Unidos?"
Juanes no fue un éxito instantáneo. Fíjate Bien no se vendió muy bien -solamente 72.000 copias-, pero los Grammys Latinos de 2001 cambiaron todo eso.
"¡Siete nominaciones!", canta Martínez. "Yo esperaba tres o cuatro. Esos premios fueron nuestra arma más grande. Los usamos como llave para abrir la puerta. Y ahí es cuando su carrera despegó".
De acuerdo a Nielsen Soundcan, Juanes vendió casi un millón de discos en Estados Unidos. (No existe un sistema independiente para trazar las ventas internacionales). Un Día Normal>/i> se transformó en el más popular álbum del top latino de 2003 en Estados Unidos y siguió en el Top 10 más tiempo que cualquier otro álbum latino, ganándole a Juanes seis Grammys Latinos en dos años: álbum del año, disco del año, canción del año, mejor álbum solista de rock , y mejor canción de rock dos años consecutivos. Mi Sangre, que Juanes describe como su trabajo más apasionado, fue publicado en otoño pasado y fue uno del Top 10 de ventas del Billboard de 2004.
Juanes es raro en la música latina, dice Tillán, porque, como Bono, que se reúne con presidentes del mundo y ha sido nominado para el Premio Nobel de la Paz, es capaz de combinar el comentario social con el atractivo de la estrella de rock: Es el chico rockero sensible. Tiene la voz, un rico y seguro barítono, el producto de dos horas diarias de sesiones de práctica. Tiene los dedos, gracias a años de tocar la guitarra. (Es el único artista latino auspiciado por Fender). Y tiene la pinta: tatuajes que adornan sus músculos delgados; intensos ojos verdes mirando desde detrás de unas greñas negras. En el mundo de la música latina, dice Tillán, "hemos de algún modo destilado el talento en algo que atrae a las masas, pero sin contenido. Hay pocos artistas que son capaces de relacionarse con las masas y realmente decir algo".
Gran de parte de ese contenido se concentra en la paz -una paz que ha sido difícil de obtener durante décadas, en las que guerrilleros de izquierda, financiados por una infusión de pasta de los carteles de la droga, luchan contra el gobierno. En Estados Unidos no es usual ver a alguien que es un rebelde del rock, ponerse de lado del presidente. Pero en Colombia, la política tiene más matices, y es mucho más compleja. Juanes, dice Martínez, es amigo del presidente Álvaro Uribe: Fueron juntos a la misma escuela secundaria en Medellín. En el escenario, ha dedicado canciones a soldados y agentes de policía, y en 2003 dio un concierto para reunir fondos para los veteranos lisiados de Colombia, muchos de los cuales volvieron a casa sin brazos o piernas.
"Es apolítico", dice Cobo, de Billboard, nativo de Colombia. "No creo que se de derechas o de izquierdas, pero sí está a favor de la paz... Para todos los que somos de allá, nos entristece que las cosas no estén bien".
Los años han atenuado la rabia, y aunque Juanes dice que "el rock" influirá siempre en su sonido, su música ha evolucionado hacia un formato pop más amistoso. Sin embargo, todavía no ha conocido la pompa de la vida pop.
En una rueda de prensa de 2001, para anunciar sus primeras nominaciones al Grammy Laitno, dice Martínez, Juanes se apareció en zapatos de lona hediondos - y nada que ponerse. Sin tiempo que perder, Martínez metió los zapatos en el lavado y luego lo envió con los pies chapoteando en sus empapados zapatos.
"Lo más simpático de él", dice Martínez, "es que un genio y no lo sabe. Cree que lo que hace es fácil y que lo puede hacer cualquiera".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"
prisioneros fantasmas
Documentos del Ejército arrojan luz sobre sobre fantasmas de la CIA'. Sistemático ocultamiento de detenidos.
Importantes funcionarios del ministerio de Defensa describieron la práctica de la CIA de ocultar a detenidos no inscritos en la cárcel de Abu Ghraib como ad hoc y no autorizada, pero una revisión de documentos del Ejército muestra que el programa de prisioneros fantasmas' de la agencia era sistemático y era conocido por tres altos funcionarios de la inteligencia en Iraq.
Investigaciones del Ejército y del Pentágono han reconocido un número limitado de prisioneros fantasmas, pero más de una docena de documentos y declaraciones en la investigación obtenidas por el Washington Post muestran que detenidos no inscritos de la CIA fueron llevados varias veces a la semana a Abu Ghraib a fines de 2003 y que eran ocultados en un pabellón especial de celdas. Soldados de la policía militar idearon un rudimentario sistema para trazar a esos detenidos con un solo dígito de identificación, mientras otros eran apartados sin nombre, sin registrarlos y sin que nadie se hiciera responsable.
Los documentos muestran que el general de más alto rango en Iraq en la época reconoció que su más importante agente de inteligencia estaba al tanto de que la CIA estaba usando las celdas de Abu Ghraib, una política que el general paró abruptamente cuando surgieron preguntas.
Operativos de la CIA empezaron a buscar un lugar central donde colocar a los detenidos capturados durante las misiones secretas en Iraq a mediados de 2003, y una temprana opción fue el Campo Cropper, de máxima seguridad, cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, donde los agentes de la CIA esperaban depositar a algunos de sus prisioneros sin registrar sus nombres. El teniente coronel Ronald G. Chew, el comandante de la policía militar aquí, dijo más tarde a investigadores que él "se opuso a la práctica" y despidió a los operativos.
En lugar de eso, según los documentos, la CIA optó rápidamente por Abu Ghraib, entonces un recinto polvoriento y destartalado en las afueras de Bagdad, que estaba programado para transformarse en el centro central de detención de Estados Unidos durante la guerra.
De acuerdos a testimonios recogidos por los investigadores de soldados y agentes que trabajaron en la cárcel, una corriente de prisioneros fantasmas empezó a llegar en septiembre de 2003, después de que agentes de la inteligencia militar y la CIA llegaran a un acuerdo que impediría que el Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias se enteraran de que existían esos detenidos. Los documentos de la pesquisa muestran que el coronel Thomas M. Pappas y el teniente coronel Steven L. Jordan, los dos más importantes agentes de la inteligencia militar en la cárcel, participaron en reuniones con la CIA sobre cómo manejar a los detenidos de la agencia.
Pappas y Jordan están todavía siendo investigados, y oficiales del Ejército dijeron que creen que una decisión sobre cómo castigarlos se tomará a fines de mes.
La mantención de prisioneros fantasmas fue severamente criticada por investigadores del Ejército que examinaron los abusos en la cárcel, y grupos de derechos humanos condenaron la práctica. La Cruz Roja inspecciona regularmente las cárceles y se supone que tiene acceso a todos los reclusos para cerciorarse de que se protegen sus derechos.
La más reciente revisión del Pentágono sobre los abusos a los detenidos fue dada a conocer este mes por el vice-almirante Albert T. Church, que dijo a los reporteros que su pesquisa encontró 30 casos en que los detenidos fueran mantenidos fuera de los libros, incluyendo a uno que fue detenido en secreto durante 45 días.
De acuerdo a declaraciones de la investigación de algunos soldados, esos detenidos eran dejados en celdas de aislamiento durante semanas sin ser interrogados, eran a veces inscritos bajo nombres falsos y esencialmente hechos desaparecer, y las reglas que se aplicaban a miles de otros detenidos, no se aplicaban a ellos.
El teniente general Ricardo S. Sánchez, el oficial del Ejército de mayor rango en Iraq en esa época, dijo al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado en la primavera pasada que no existía un sistema para mantener a esos detenidos en Abu Ghraib, pero más tarde reconoció dos casos en que eso había ocurrido, incluyendo uno en el que un detenido murió durante su detención y otro que fue mantenido sin ser inscrito a petición del ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld.
En una declaración del 1 de septiembre de 2004, sin embargo, Sánchez dijo que se había enterado después del juicio de que había un "acuerdo entre oficiales del mando" que permitía a los prisioneros fantasmas de "otra agencia del gobierno" OGA, un código para la CIA. Dijo en la declaración que el general de brigada Barbara Fast, su más importante oficial de inteligencia en Iraq, "había sido informada de las celdas asignadas para uso de la "otra agencia del gobierno". "Fast ha sido exculpada de mala conducta en las investigaciones de Abu Ghraib y la última semana asumió el mando del Centro de Inteligencia del Ejército de Estados Unidos en Fort Huachuca, Arizona".
"Ahora sé que no había ningún procedimiento para tratar propiamente y asignar a esos individuos un ISN [número serial de detenidos]", dijo Sánchez, de acuerdo a una transcripción de la declaración obtenida por el Post. "Y cuando nos dimos cuenta, lo solucionamos".
Uno de los incidentes más altamente publicitados en Abu Ghraib fue la muerte de un detenido no registrado de la CIA en una ducha, en noviembre de 2003. Otro caso que, se dice, también llamó la atención de Sánchez, es el de tres saudíes que la CIA introdujo en Abu Ghraib bajo nombres falsos.
En uno de las varias pesquisas del Pentágono sobre los maltratos a prisioneros, el general de división del Ejército, George Fay, informó en agosto pasado que tres empleados de un hospital habían sido detenidos por la CIA. El gobierno saudí pidió a Estados Unidos si tenía a esos empleados en la cárcel, pero le dijeron que no debido a que no habían sido registrados con sus nombres verdaderos.
Una declaración de los investigadores proporcionó más detalles. Darius Khaghani, jefe de las operaciones de interrogatorio bajo el mando de Sánchez, dijo que se había transformado en una "situación muy política". Semanas después, dijo, las peticiones para ubicar a ciudadanos saudíes provinieron de L. Paul Bremer, el embajador de Estados Unidos en Riyad y luego del despacho del ministro de Asuntos Exteriores, Colin L. Powell.
Finalmente, los soldados "sugirieron interrogar a los tres detenidos" que habían sido llevados a la prisión por la CIA, "incluso aunque habían sido ingresados bajo otros nombres", dijo Khaghani. "En poco tiempo, los tres fueron liberados y trasladados a Arabia Saudí en un avión de la CIA y más tarde oí que el jefe de estación fue relevado por este asunto y llamado de vuelta a Washington".
La semana pasada un funcionario de inteligencia rechazó la acusación de que el jefe de estación hubiera sido relevado por esa razón, y dijo que el cambio fue hecho para incorporar a una persona con más experiencia.
Nail Jubeir, portavoz de la embajada saudí en Washington, dijo que cuando los funcionarios saudíes hacían infructuosas peticiones para localizar a los tres hombres, enfatizaron que se trataba de trabajadores humanitarios que estaban ayudando a la coalición. "Es siempre preocupante que se detenga a ciudadanos bajo nombres falsos", dijo Jubeir. "Tomó tiempo obtener su liberación".
Los documentos de la investigación mostraron que varios soldados y contratistas civiles informaron haber visto a prisioneros fantasmas y que estaban confundidos acerca de su condición y las reglas que debían aplicárseles.
Luke Olander, un analista civil de la inteligencia, dijo: "Teníamos informes de inteligencia sobre un detenido en particular y el informe mostraba que no lo teníamos en nuestra instalación, pero estaba ahí". El especialista John Harold Ketzer, un interrogador, dijo que los fantasmas eran "prohibidos a los interrogadores del Ejército", y que "algunos detenidos OGA han esperado meses antes de que los interrogadores del OGA los interrogaran, violando el límite de aislamiento de 30 días".
El capitán Carolyn Wood, agente militar de inteligencia a cargo de los interrogatorios en Abu Ghraub, dijo a los investigadores que ella fue uno de los pocos que objetó que la CIA usara su instalación para "hacer pasar la noche" a prisioneros no ingresados y que había mostrado su "desaprobación" a Pappas y Jordan. "Pero no se me tomó en cuenta", dijo, y los prisioneros fantasmas continuaron llegando hasta su partida el 4 de diciembre de 2003.
El jefe oficial técnico John D. Graham, miembro del 519 Batallón de Inteligencia Militar, dijo a los investigadores que "la OGA [CIA] tenía lo que llamamos detenidos fantasmas que estaban escondidos' u ocultos en nuestra instalación", y agregó que él también se opuso a la práctica.
Jordan, en su declaración ante los investigadores, dijo que había un memorándum de entendimiento entre su unidad y la OGA' para organizar la retención de detenidos llevados por la CIA y el Destacamento Especial 1-21, una unidad secreta de Operaciones Especiales. Dijo que ellos "dejaban encargado a un detenido dos o tres veces a la semana".
Pappas dijo a los investigadores que él inicialmente "tenía preocupaciones sobre el acuerdo" y preguntó al coronel Steven Boltz, entonces el segundo oficial de inteligencia militar en rango en Iraq, si continuarían recibiendo a prisioneros fantasmas. "Nos traían prisioneros sin notificarnos".
24 de marzo de 2005
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"
Investigaciones del Ejército y del Pentágono han reconocido un número limitado de prisioneros fantasmas, pero más de una docena de documentos y declaraciones en la investigación obtenidas por el Washington Post muestran que detenidos no inscritos de la CIA fueron llevados varias veces a la semana a Abu Ghraib a fines de 2003 y que eran ocultados en un pabellón especial de celdas. Soldados de la policía militar idearon un rudimentario sistema para trazar a esos detenidos con un solo dígito de identificación, mientras otros eran apartados sin nombre, sin registrarlos y sin que nadie se hiciera responsable.
Los documentos muestran que el general de más alto rango en Iraq en la época reconoció que su más importante agente de inteligencia estaba al tanto de que la CIA estaba usando las celdas de Abu Ghraib, una política que el general paró abruptamente cuando surgieron preguntas.
Operativos de la CIA empezaron a buscar un lugar central donde colocar a los detenidos capturados durante las misiones secretas en Iraq a mediados de 2003, y una temprana opción fue el Campo Cropper, de máxima seguridad, cerca del Aeropuerto Internacional de Bagdad, donde los agentes de la CIA esperaban depositar a algunos de sus prisioneros sin registrar sus nombres. El teniente coronel Ronald G. Chew, el comandante de la policía militar aquí, dijo más tarde a investigadores que él "se opuso a la práctica" y despidió a los operativos.
En lugar de eso, según los documentos, la CIA optó rápidamente por Abu Ghraib, entonces un recinto polvoriento y destartalado en las afueras de Bagdad, que estaba programado para transformarse en el centro central de detención de Estados Unidos durante la guerra.
De acuerdos a testimonios recogidos por los investigadores de soldados y agentes que trabajaron en la cárcel, una corriente de prisioneros fantasmas empezó a llegar en septiembre de 2003, después de que agentes de la inteligencia militar y la CIA llegaran a un acuerdo que impediría que el Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias se enteraran de que existían esos detenidos. Los documentos de la pesquisa muestran que el coronel Thomas M. Pappas y el teniente coronel Steven L. Jordan, los dos más importantes agentes de la inteligencia militar en la cárcel, participaron en reuniones con la CIA sobre cómo manejar a los detenidos de la agencia.
Pappas y Jordan están todavía siendo investigados, y oficiales del Ejército dijeron que creen que una decisión sobre cómo castigarlos se tomará a fines de mes.
La mantención de prisioneros fantasmas fue severamente criticada por investigadores del Ejército que examinaron los abusos en la cárcel, y grupos de derechos humanos condenaron la práctica. La Cruz Roja inspecciona regularmente las cárceles y se supone que tiene acceso a todos los reclusos para cerciorarse de que se protegen sus derechos.
La más reciente revisión del Pentágono sobre los abusos a los detenidos fue dada a conocer este mes por el vice-almirante Albert T. Church, que dijo a los reporteros que su pesquisa encontró 30 casos en que los detenidos fueran mantenidos fuera de los libros, incluyendo a uno que fue detenido en secreto durante 45 días.
De acuerdo a declaraciones de la investigación de algunos soldados, esos detenidos eran dejados en celdas de aislamiento durante semanas sin ser interrogados, eran a veces inscritos bajo nombres falsos y esencialmente hechos desaparecer, y las reglas que se aplicaban a miles de otros detenidos, no se aplicaban a ellos.
El teniente general Ricardo S. Sánchez, el oficial del Ejército de mayor rango en Iraq en esa época, dijo al Comité de las Fuerzas Armadas del Senado en la primavera pasada que no existía un sistema para mantener a esos detenidos en Abu Ghraib, pero más tarde reconoció dos casos en que eso había ocurrido, incluyendo uno en el que un detenido murió durante su detención y otro que fue mantenido sin ser inscrito a petición del ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld.
En una declaración del 1 de septiembre de 2004, sin embargo, Sánchez dijo que se había enterado después del juicio de que había un "acuerdo entre oficiales del mando" que permitía a los prisioneros fantasmas de "otra agencia del gobierno" OGA, un código para la CIA. Dijo en la declaración que el general de brigada Barbara Fast, su más importante oficial de inteligencia en Iraq, "había sido informada de las celdas asignadas para uso de la "otra agencia del gobierno". "Fast ha sido exculpada de mala conducta en las investigaciones de Abu Ghraib y la última semana asumió el mando del Centro de Inteligencia del Ejército de Estados Unidos en Fort Huachuca, Arizona".
"Ahora sé que no había ningún procedimiento para tratar propiamente y asignar a esos individuos un ISN [número serial de detenidos]", dijo Sánchez, de acuerdo a una transcripción de la declaración obtenida por el Post. "Y cuando nos dimos cuenta, lo solucionamos".
Uno de los incidentes más altamente publicitados en Abu Ghraib fue la muerte de un detenido no registrado de la CIA en una ducha, en noviembre de 2003. Otro caso que, se dice, también llamó la atención de Sánchez, es el de tres saudíes que la CIA introdujo en Abu Ghraib bajo nombres falsos.
En uno de las varias pesquisas del Pentágono sobre los maltratos a prisioneros, el general de división del Ejército, George Fay, informó en agosto pasado que tres empleados de un hospital habían sido detenidos por la CIA. El gobierno saudí pidió a Estados Unidos si tenía a esos empleados en la cárcel, pero le dijeron que no debido a que no habían sido registrados con sus nombres verdaderos.
Una declaración de los investigadores proporcionó más detalles. Darius Khaghani, jefe de las operaciones de interrogatorio bajo el mando de Sánchez, dijo que se había transformado en una "situación muy política". Semanas después, dijo, las peticiones para ubicar a ciudadanos saudíes provinieron de L. Paul Bremer, el embajador de Estados Unidos en Riyad y luego del despacho del ministro de Asuntos Exteriores, Colin L. Powell.
Finalmente, los soldados "sugirieron interrogar a los tres detenidos" que habían sido llevados a la prisión por la CIA, "incluso aunque habían sido ingresados bajo otros nombres", dijo Khaghani. "En poco tiempo, los tres fueron liberados y trasladados a Arabia Saudí en un avión de la CIA y más tarde oí que el jefe de estación fue relevado por este asunto y llamado de vuelta a Washington".
La semana pasada un funcionario de inteligencia rechazó la acusación de que el jefe de estación hubiera sido relevado por esa razón, y dijo que el cambio fue hecho para incorporar a una persona con más experiencia.
Nail Jubeir, portavoz de la embajada saudí en Washington, dijo que cuando los funcionarios saudíes hacían infructuosas peticiones para localizar a los tres hombres, enfatizaron que se trataba de trabajadores humanitarios que estaban ayudando a la coalición. "Es siempre preocupante que se detenga a ciudadanos bajo nombres falsos", dijo Jubeir. "Tomó tiempo obtener su liberación".
Los documentos de la investigación mostraron que varios soldados y contratistas civiles informaron haber visto a prisioneros fantasmas y que estaban confundidos acerca de su condición y las reglas que debían aplicárseles.
Luke Olander, un analista civil de la inteligencia, dijo: "Teníamos informes de inteligencia sobre un detenido en particular y el informe mostraba que no lo teníamos en nuestra instalación, pero estaba ahí". El especialista John Harold Ketzer, un interrogador, dijo que los fantasmas eran "prohibidos a los interrogadores del Ejército", y que "algunos detenidos OGA han esperado meses antes de que los interrogadores del OGA los interrogaran, violando el límite de aislamiento de 30 días".
El capitán Carolyn Wood, agente militar de inteligencia a cargo de los interrogatorios en Abu Ghraub, dijo a los investigadores que ella fue uno de los pocos que objetó que la CIA usara su instalación para "hacer pasar la noche" a prisioneros no ingresados y que había mostrado su "desaprobación" a Pappas y Jordan. "Pero no se me tomó en cuenta", dijo, y los prisioneros fantasmas continuaron llegando hasta su partida el 4 de diciembre de 2003.
El jefe oficial técnico John D. Graham, miembro del 519 Batallón de Inteligencia Militar, dijo a los investigadores que "la OGA [CIA] tenía lo que llamamos detenidos fantasmas que estaban escondidos' u ocultos en nuestra instalación", y agregó que él también se opuso a la práctica.
Jordan, en su declaración ante los investigadores, dijo que había un memorándum de entendimiento entre su unidad y la OGA' para organizar la retención de detenidos llevados por la CIA y el Destacamento Especial 1-21, una unidad secreta de Operaciones Especiales. Dijo que ellos "dejaban encargado a un detenido dos o tres veces a la semana".
Pappas dijo a los investigadores que él inicialmente "tenía preocupaciones sobre el acuerdo" y preguntó al coronel Steven Boltz, entonces el segundo oficial de inteligencia militar en rango en Iraq, si continuarían recibiendo a prisioneros fantasmas. "Nos traían prisioneros sin notificarnos".
24 de marzo de 2005
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
"
atentado contra escuela en uden
Nuevo atentado contra una escuela musulmana. Se sospecha intervención de grupos fascistas.
Uden, Holanda. En la escuela básica musulmana Bedir, en Uden, hubo en domingo noche un corto incendio. La policía sospecha que se trata de un atentado. Es la segunda vez que se intenta incendiar el edificio de una escuela. Según la policía, esta vez los daños son limitados.
La escuela Bedir de Uden ya había sido quemada completamente en noviembre. Fue el incidente más grave tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Los niños se mudaron posteriormente a un edificio escolar vacío en otro lugar del ayuntamiento de Brabant.
El incendio en el nuevo establecimiento en la Aldetienstraat se limitó a una de las aulas. Desconocidos arrojaron algo por una ventana. Los bomberos controlaron rápidamente las llamas. La policía inició una investigación. El portavoz de la policía cree que los alumnos podrán volver el martes a la escuela.
Tras el incendio en noviembre participaron miles de personas en una procesión silenciosa en Uden y el primer ministro Balkenende visitó el lugar. La policía detuvo a tres sospechosos menores de edad. Un agente de policía dijo este mes que se trataba de una "travesura de niños y no un atentado". El alcalde J. Kersten, de Uden, dijo el domingo por la noche ante el telediario oficial que los sospechosos han sido colocados bajo arresto domiciliario y que la pesquisa aún continúa.
Según Kersten, el directorio de la escuela, padres y maestros están conmocionados por el nuevo atentado. "No tanto por su alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre".
29 de marzo de 2005
©nu
©traducción mQh
Uden, Holanda. En la escuela básica musulmana Bedir, en Uden, hubo en domingo noche un corto incendio. La policía sospecha que se trata de un atentado. Es la segunda vez que se intenta incendiar el edificio de una escuela. Según la policía, esta vez los daños son limitados.La escuela Bedir de Uden ya había sido quemada completamente en noviembre. Fue el incidente más grave tras el asesinato del cineasta Theo van Gogh. Los niños se mudaron posteriormente a un edificio escolar vacío en otro lugar del ayuntamiento de Brabant.
El incendio en el nuevo establecimiento en la Aldetienstraat se limitó a una de las aulas. Desconocidos arrojaron algo por una ventana. Los bomberos controlaron rápidamente las llamas. La policía inició una investigación. El portavoz de la policía cree que los alumnos podrán volver el martes a la escuela.
Tras el incendio en noviembre participaron miles de personas en una procesión silenciosa en Uden y el primer ministro Balkenende visitó el lugar. La policía detuvo a tres sospechosos menores de edad. Un agente de policía dijo este mes que se trataba de una "travesura de niños y no un atentado". El alcalde J. Kersten, de Uden, dijo el domingo por la noche ante el telediario oficial que los sospechosos han sido colocados bajo arresto domiciliario y que la pesquisa aún continúa.
Según Kersten, el directorio de la escuela, padres y maestros están conmocionados por el nuevo atentado. "No tanto por su alcance, sino porque es la segunda vez que ocurre".
29 de marzo de 2005
©nu
©traducción mQh
violencia fundamentalista en basra
[Anthony Shadid] Indignación por ataque armado contra fiesta estudiantil reabre debate sobre papel y alcance del islam.
Basra, Iraq. Celia Garabet pensó que los estudiantes estaban peleando. Sinan Saeed estaba seguro de que había estallado una pelea. Pero a los pocos minutos, un asoleado día en un parque junto al río, se dieron cuenta de que era otra cosa. Un grupo de milicianos chiíes armados de rifles, pistolas, gruesos cables y palos atacaron a cientos de estudiantes que participaban en un picnic estudiantil. Dispararon, golpearon a los estudiantes y se llevaron a algunos en furgonetas. Las transgresiones: hombres cantando y bailando, música y parejas en público.
Ese tumulto, el 15 de marzo, y sus consecuencias han reabierto el debate que ha ensombrecido la segunda ciudad más grande de Iraq desde la invasión norteamericana de 2003: ¿Cuál es el papel del islam en la vida cotidiana? En la alguna vez libertina Basra, un maltratado puerto en el sur de Iraq cerca del Golfo Pérsico, la pregunta domina todo en estos días, desde los partidos políticos en el poder al estilo de vestir en las calles.
En los días posteriores al tumulto, cientos de estudiantes, indignados por las agresiones y detenciones, se manifestaron frente al edificio de la administración de la facultad y luego frente al despacho del gobernador, exigiendo excusas y, más importante, la disolución de la temida policía religiosa de la ciudad universitaria. Los milicianos que atacaron a los estudiantes se jactaron primero de estar erradicando el libertinaje, llegando incluso a repartir videos de la agresión. Pero, temiendo la repulsa popular, más tarde admitieron lo que calificaron de error. El gobernador, él mismo un activista fundamentalista, instó al diálogo para calmar una ciudad irritada y dio el caso por cerrado, incluso aunque los estudiantes insistieron en que no estaban satisfechos.
Para muchos en Basra, los estudiantes lograron lo que no había logrado todavía ningún partido ni político locales: Interrumpieron, aunque brevemente, la marea de conservadurismo religioso que ha cerrado las tiendas de licores en una ciudad que tenía decenas, administrado justicia arbitrariamente y alentado a las mujeres a usar velos y ropas consideradas modestas.
"Los estudiantes rompieron las barreras del temor", dijo Ali Abbas Khafif, un escritor de 55 años y sindicalista que estuvo 23 años encarcelado durante el régimen del ex presidente Saddam Hussein. "Esta fue la primera respuesta de masas al poder religioso".
La victoria puede ser efímera en una ciudad donde el activismo islámico y las armas a menudo se dan la mano. Incluso en su momento de triunfo, muchos estudiantes laicos reconocen que están peleando una guerra perdida; algunos sugieren que ya se ha perdido.
"Sentimos al mismo tiempo nuestro poder y nuestra debilidad", dijo Saif Emad, 24.
El día comenzó con ocho autobuses escolares que aparcaron a las 10 de la mañana en uno de los dos campus de la Universidad de Basra, un extenso recinto donde las buganvillas rosadas interrumpen el monótono paisaje. Cientos de estudiantes de la facultad de ingeniería de la universidad se apiñaron en los buses. A ellos se unieron, en el Parque Andaluz, cientos más a pie y en sus propios coches. Hacia las 10:30, había entre 500 y 750 estudiantes e invitados a un picnic que había sido aprobado por la universidad.
Los jóvenes empezaron a jugar fútbol. Otros fueron a comprar helados. Los más bulliciosos comenzaron a cantar una canción, Se marchó a Basra y me olvidó, de Ali Hatem, un cantante iraquí. Algunos se pusieron más eufóricos, lanzando al aire los radiocasetes junto con pañuelos rojiblancos. La mayoría de las mujeres estaba con velo, aunque algunas, incluyendo a algunas cristianas, llevaban la cabeza descubierta.
"De repente, los estudiantes empezaron a correr", dijo Garabet, 21, estudiante de ingeniería civil.
En ese momento, entre 20 y 40 milicianos leales al grupo militante del clérigo chií Moqtada Sáder y su Ejército Mahdi entraron al parque de una hectárea y crecido césped, mesas de picnic de cemento y senderos de azulejos de colores. Algunos de ellos llevaban pañuelos de cuadros sobre sus caras; otros, pasamontañas negros. Llevaban palos, cables, pistolas y rifles, y algunos llevaban armas en las dos manos. Iban acompañados de dos clérigos en túnica y turbante: Abdullah Menshadawi y Abdullah Zaydi.
Garabet, una mujer sin velo de una familia cristiana armenia, nunca vio a su agresor. La golpeó dos veces por detrás en la cabeza, con su puño. "Tuve miedo de volverme a mirar", dijo.
Tropezó, luego escapó con los otros hacia la puerta de acero negra. Los milicianos gritaban: "¡Infieles!"
"Era un caos", dijo. "Todo el mundo estaba gritando".
Cuando salía por la puerta, un segundo golpe en la cabeza casi la hizo perder la conciencia. Dos semanas después, todavía lleva un collarín, y su visión es borrosa. Una de sus manos está insensible y sufre de fuertes dolores de cabeza.
En ese momento, dijeron estudiantes, un miliciano golpeó a Zeinab Faruq, 21, que no llevaba velo, con un palo. Otro acosaba a una pareja. Los milicianos dispararon dos balazos a las piernas de Muhsin Walid, 22; otro disparo rasguñó la mano de Walid.
Sinan Saeed, 24, un ronco estudiante de ingeniería mecánica, dijo haber visto correr a una chica hacia la salida, y luego a un hombre tropezar con ella. Los dos fueron golpeados con palos y cables mientras se encontraban en el suelo. Algunos salieron por la puerta; otros trataron de pasar por encima de la verja de cadenas, dijo Saeed. En la salida, los milicianos golpearon a los estudiantes con una mano, agarrando sus pistolas con la otra.
Los estudiantes acusaron a los milicianos de robarles los celulares, las cámaras, joyas de oro y radiocasetes cuando salían.
"Se concentraron en las mujeres", dijo el amigo de Saeed, Osama Adnan. "Las golpearon salvajemente".
"Sin ningún tipo de discriminación", agregó Saeed.
La gresca terminó en media hora. Funcionarios de la universidad dijeron que 15 estudiantes quedaron gravemente heridos. Los milicianos detuvieron a 10 estudiantes, que fueron llevados a la oficina local del movimiento de Sáder antes de ser dejados en libertad esa tarde. Según todos los informes, había abundantes policías presentes, pero no intervinieron. Los estudiantes insisten en que la policía se acobardó ante Menshadawi, uno de los dos clérigos.
Un estudiante, que habló a condición de permanecer anónimo, recordó los gritos de Menshadawi: "¡No hay un gobierno laico! ¡Sólo existe el gobierno del Ejército Mahdi!", parado en las escalinatas del parque con un palo y una pistola.
En la oficina del movimiento de Sáder, Heidar Jabari reconoció los excesos, pero defendió la acción. "Hubo errores en la ejecución, pero teníamos derecho a intervenir", dijo.
Alto, de aspecto amistoso, Jabari dijo que dos días antes había advertido a los estudiantes que el picnic no era apropiado. Los chiíes todavía observan el mes sagrado de muharram, dijo, y una atentado kamikaze había recientemente matado a 125 personas en la sureña ciudad de Hilla. "La sangre de allá estaba todavía fresca", dijo. "Nadie nos escuchó".
Jabari concedió que los estudiantes fueron agredidos y que las palizas "fueron más allá de lo legítimo". Pero, agregó: "Ellos dicen que la libertad significa que pueden hacer lo que quieren. Eso no es libertad. La libertad no significa que puedes violar las tradiciones". Habló calmamente, pero con la estrictez de un clérigo. "Hay tradiciones y reglas en la sociedad oriental que son diferentes de las sociedades occidentales. Los iraquíes tienen derecho a actuar contra esas transgresiones".
Para resaltar su caso, el movimiento, uno de los más poderosos de Basra, emitió un video con metraje filmado en el picnic. Lo distribuyó en tiendas locales, que a su vez lo vendieron por alrededor de un dólar.
Las imágenes son relativamente suaves, incluso para las normas conservadoras de Basra. Se muestra a los hombres bailando. En el momento más eufórico, un bailarín se amarra un pañuelo en su cintura y mueve las caderas. Un hombre hace girar a una mujer.
"En una boda hacen mucho más que eso", dijo Saleh Najim, el decano de la facultad de ingeniería.
La noche del ataque se extendió el rumor de que se protestaría, y a la mañana siguiente unos 150 estudiantes se reunieron en la facultad de ingeniería, dividida ella misma entre estudiantes laicos y religiosos. Su número aumentó a medida que se acercaban al despacho del presidente y daban a conocer sus exigencias: que salieran del campus los grupos islámicos pagados, excusas oficiales, castigo de los milicianos, devolución de los artículos robados, disolución de los temidos comités de seguridad que actúan como policía religiosa en todos los departamentos universitarios y su remplazo por tropas del ejército iraquí.
Los estudiantes juraron que seguirían en huelga hasta que se cumplieran sus exigencias. Las clases fueron suspendidas.
Al día siguiente los estudiantes se volvieron a reunir. Esta vez, dijeron, planeaban dirigirse al despacho del gobernador. La policía trató de obstaculizar la marcha, disparando balazos en el aire en la puerta, pero los estudiantes lograron salir por otra puerta en 15 buses escolares. Una vez frente al despacho del gobernador, encontraron a cientos de estudiantes de universidades más pequeñas y de algunas escuelas secundarias, que ya se encontraban en el lugar. Dentro, el gobernador se reunió con miembros del consejo del ayuntamiento y del movimiento Sáder, representantes de los estudiantes y empleados de la facultad.
Dos horas después, dijeron estudiantes, Mohammed Abadi, el presidente del ayuntamiento, salió de la reunión. Las demandas de los estudiantes serían satisfechas, declaró. Leyó un texto desde un micrófono montado en un patrullero policial frente al despacho, deteniéndose en cada exigencia.
"Pagaremos compensaciones por las cosas perdidas", dijo Abadi, según los estudiantes.
"¡Las cosas robadas!", gritó alguien de la multitud, corrigiendo a Abadi.
Tras la declaración de Abadi, funcionarios del ayuntamiento y del movimiento Sáder dieron el asunto por concluido.
"El caso está terminado", dijo Mohammed Musabah, que asumió como gobernador de Basra el día mismo de las agresiones. Reconoció que la policía no había detenido a nadie, como habían pedido los estudiantes. Pero dijo en una entrevista: "Hemos hablado con ellos en un tono severo. Los dos lados querían resolver este asunto por vía del diálogo".
Esta semana, pocos estudiantes dijeron que estaban pensando en un diálogo. Tampoco creían que se hubiesen satisfecho sus exigencias.
Saeed dijo que mientras repartía folletos durante las protestas, un estudiante partidario de Moqtada Sáder le había tocado por la espalda. "Ten cuidado", le dijo, amenazadoramente. En la muralla de la puerta de la facultad, garrapateado en negro, se leía una pintada: "Basra sigue siendo la Basra de Moqtada".
"Por un momento sentimos la fuerza de nuestras voces", dijo Saeed. "Estábamos poniendo en orden nuestras ideas".
Pero, agregó: "En el campus los estudiantes tienen miedo de hablar".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
Ese tumulto, el 15 de marzo, y sus consecuencias han reabierto el debate que ha ensombrecido la segunda ciudad más grande de Iraq desde la invasión norteamericana de 2003: ¿Cuál es el papel del islam en la vida cotidiana? En la alguna vez libertina Basra, un maltratado puerto en el sur de Iraq cerca del Golfo Pérsico, la pregunta domina todo en estos días, desde los partidos políticos en el poder al estilo de vestir en las calles.
En los días posteriores al tumulto, cientos de estudiantes, indignados por las agresiones y detenciones, se manifestaron frente al edificio de la administración de la facultad y luego frente al despacho del gobernador, exigiendo excusas y, más importante, la disolución de la temida policía religiosa de la ciudad universitaria. Los milicianos que atacaron a los estudiantes se jactaron primero de estar erradicando el libertinaje, llegando incluso a repartir videos de la agresión. Pero, temiendo la repulsa popular, más tarde admitieron lo que calificaron de error. El gobernador, él mismo un activista fundamentalista, instó al diálogo para calmar una ciudad irritada y dio el caso por cerrado, incluso aunque los estudiantes insistieron en que no estaban satisfechos.
Para muchos en Basra, los estudiantes lograron lo que no había logrado todavía ningún partido ni político locales: Interrumpieron, aunque brevemente, la marea de conservadurismo religioso que ha cerrado las tiendas de licores en una ciudad que tenía decenas, administrado justicia arbitrariamente y alentado a las mujeres a usar velos y ropas consideradas modestas.
"Los estudiantes rompieron las barreras del temor", dijo Ali Abbas Khafif, un escritor de 55 años y sindicalista que estuvo 23 años encarcelado durante el régimen del ex presidente Saddam Hussein. "Esta fue la primera respuesta de masas al poder religioso".
La victoria puede ser efímera en una ciudad donde el activismo islámico y las armas a menudo se dan la mano. Incluso en su momento de triunfo, muchos estudiantes laicos reconocen que están peleando una guerra perdida; algunos sugieren que ya se ha perdido.
"Sentimos al mismo tiempo nuestro poder y nuestra debilidad", dijo Saif Emad, 24.
El día comenzó con ocho autobuses escolares que aparcaron a las 10 de la mañana en uno de los dos campus de la Universidad de Basra, un extenso recinto donde las buganvillas rosadas interrumpen el monótono paisaje. Cientos de estudiantes de la facultad de ingeniería de la universidad se apiñaron en los buses. A ellos se unieron, en el Parque Andaluz, cientos más a pie y en sus propios coches. Hacia las 10:30, había entre 500 y 750 estudiantes e invitados a un picnic que había sido aprobado por la universidad.
Los jóvenes empezaron a jugar fútbol. Otros fueron a comprar helados. Los más bulliciosos comenzaron a cantar una canción, Se marchó a Basra y me olvidó, de Ali Hatem, un cantante iraquí. Algunos se pusieron más eufóricos, lanzando al aire los radiocasetes junto con pañuelos rojiblancos. La mayoría de las mujeres estaba con velo, aunque algunas, incluyendo a algunas cristianas, llevaban la cabeza descubierta.
"De repente, los estudiantes empezaron a correr", dijo Garabet, 21, estudiante de ingeniería civil.
En ese momento, entre 20 y 40 milicianos leales al grupo militante del clérigo chií Moqtada Sáder y su Ejército Mahdi entraron al parque de una hectárea y crecido césped, mesas de picnic de cemento y senderos de azulejos de colores. Algunos de ellos llevaban pañuelos de cuadros sobre sus caras; otros, pasamontañas negros. Llevaban palos, cables, pistolas y rifles, y algunos llevaban armas en las dos manos. Iban acompañados de dos clérigos en túnica y turbante: Abdullah Menshadawi y Abdullah Zaydi.
Garabet, una mujer sin velo de una familia cristiana armenia, nunca vio a su agresor. La golpeó dos veces por detrás en la cabeza, con su puño. "Tuve miedo de volverme a mirar", dijo.
Tropezó, luego escapó con los otros hacia la puerta de acero negra. Los milicianos gritaban: "¡Infieles!"
"Era un caos", dijo. "Todo el mundo estaba gritando".
Cuando salía por la puerta, un segundo golpe en la cabeza casi la hizo perder la conciencia. Dos semanas después, todavía lleva un collarín, y su visión es borrosa. Una de sus manos está insensible y sufre de fuertes dolores de cabeza.
En ese momento, dijeron estudiantes, un miliciano golpeó a Zeinab Faruq, 21, que no llevaba velo, con un palo. Otro acosaba a una pareja. Los milicianos dispararon dos balazos a las piernas de Muhsin Walid, 22; otro disparo rasguñó la mano de Walid.
Sinan Saeed, 24, un ronco estudiante de ingeniería mecánica, dijo haber visto correr a una chica hacia la salida, y luego a un hombre tropezar con ella. Los dos fueron golpeados con palos y cables mientras se encontraban en el suelo. Algunos salieron por la puerta; otros trataron de pasar por encima de la verja de cadenas, dijo Saeed. En la salida, los milicianos golpearon a los estudiantes con una mano, agarrando sus pistolas con la otra.
Los estudiantes acusaron a los milicianos de robarles los celulares, las cámaras, joyas de oro y radiocasetes cuando salían.
"Se concentraron en las mujeres", dijo el amigo de Saeed, Osama Adnan. "Las golpearon salvajemente".
"Sin ningún tipo de discriminación", agregó Saeed.
La gresca terminó en media hora. Funcionarios de la universidad dijeron que 15 estudiantes quedaron gravemente heridos. Los milicianos detuvieron a 10 estudiantes, que fueron llevados a la oficina local del movimiento de Sáder antes de ser dejados en libertad esa tarde. Según todos los informes, había abundantes policías presentes, pero no intervinieron. Los estudiantes insisten en que la policía se acobardó ante Menshadawi, uno de los dos clérigos.
Un estudiante, que habló a condición de permanecer anónimo, recordó los gritos de Menshadawi: "¡No hay un gobierno laico! ¡Sólo existe el gobierno del Ejército Mahdi!", parado en las escalinatas del parque con un palo y una pistola.
En la oficina del movimiento de Sáder, Heidar Jabari reconoció los excesos, pero defendió la acción. "Hubo errores en la ejecución, pero teníamos derecho a intervenir", dijo.
Alto, de aspecto amistoso, Jabari dijo que dos días antes había advertido a los estudiantes que el picnic no era apropiado. Los chiíes todavía observan el mes sagrado de muharram, dijo, y una atentado kamikaze había recientemente matado a 125 personas en la sureña ciudad de Hilla. "La sangre de allá estaba todavía fresca", dijo. "Nadie nos escuchó".
Jabari concedió que los estudiantes fueron agredidos y que las palizas "fueron más allá de lo legítimo". Pero, agregó: "Ellos dicen que la libertad significa que pueden hacer lo que quieren. Eso no es libertad. La libertad no significa que puedes violar las tradiciones". Habló calmamente, pero con la estrictez de un clérigo. "Hay tradiciones y reglas en la sociedad oriental que son diferentes de las sociedades occidentales. Los iraquíes tienen derecho a actuar contra esas transgresiones".
Para resaltar su caso, el movimiento, uno de los más poderosos de Basra, emitió un video con metraje filmado en el picnic. Lo distribuyó en tiendas locales, que a su vez lo vendieron por alrededor de un dólar.
Las imágenes son relativamente suaves, incluso para las normas conservadoras de Basra. Se muestra a los hombres bailando. En el momento más eufórico, un bailarín se amarra un pañuelo en su cintura y mueve las caderas. Un hombre hace girar a una mujer.
"En una boda hacen mucho más que eso", dijo Saleh Najim, el decano de la facultad de ingeniería.
La noche del ataque se extendió el rumor de que se protestaría, y a la mañana siguiente unos 150 estudiantes se reunieron en la facultad de ingeniería, dividida ella misma entre estudiantes laicos y religiosos. Su número aumentó a medida que se acercaban al despacho del presidente y daban a conocer sus exigencias: que salieran del campus los grupos islámicos pagados, excusas oficiales, castigo de los milicianos, devolución de los artículos robados, disolución de los temidos comités de seguridad que actúan como policía religiosa en todos los departamentos universitarios y su remplazo por tropas del ejército iraquí.
Los estudiantes juraron que seguirían en huelga hasta que se cumplieran sus exigencias. Las clases fueron suspendidas.
Al día siguiente los estudiantes se volvieron a reunir. Esta vez, dijeron, planeaban dirigirse al despacho del gobernador. La policía trató de obstaculizar la marcha, disparando balazos en el aire en la puerta, pero los estudiantes lograron salir por otra puerta en 15 buses escolares. Una vez frente al despacho del gobernador, encontraron a cientos de estudiantes de universidades más pequeñas y de algunas escuelas secundarias, que ya se encontraban en el lugar. Dentro, el gobernador se reunió con miembros del consejo del ayuntamiento y del movimiento Sáder, representantes de los estudiantes y empleados de la facultad.
Dos horas después, dijeron estudiantes, Mohammed Abadi, el presidente del ayuntamiento, salió de la reunión. Las demandas de los estudiantes serían satisfechas, declaró. Leyó un texto desde un micrófono montado en un patrullero policial frente al despacho, deteniéndose en cada exigencia.
"Pagaremos compensaciones por las cosas perdidas", dijo Abadi, según los estudiantes.
"¡Las cosas robadas!", gritó alguien de la multitud, corrigiendo a Abadi.
Tras la declaración de Abadi, funcionarios del ayuntamiento y del movimiento Sáder dieron el asunto por concluido.
"El caso está terminado", dijo Mohammed Musabah, que asumió como gobernador de Basra el día mismo de las agresiones. Reconoció que la policía no había detenido a nadie, como habían pedido los estudiantes. Pero dijo en una entrevista: "Hemos hablado con ellos en un tono severo. Los dos lados querían resolver este asunto por vía del diálogo".
Esta semana, pocos estudiantes dijeron que estaban pensando en un diálogo. Tampoco creían que se hubiesen satisfecho sus exigencias.
Saeed dijo que mientras repartía folletos durante las protestas, un estudiante partidario de Moqtada Sáder le había tocado por la espalda. "Ten cuidado", le dijo, amenazadoramente. En la muralla de la puerta de la facultad, garrapateado en negro, se leía una pintada: "Basra sigue siendo la Basra de Moqtada".
"Por un momento sentimos la fuerza de nuestras voces", dijo Saeed. "Estábamos poniendo en orden nuestras ideas".
Pero, agregó: "En el campus los estudiantes tienen miedo de hablar".
29 de marzo de 2005
©washington post
©traducción mQh
extranjeros contra hija de Hitler'
Miles de personas protestan contra altas tarifas de permisos de residencia. Objetivo del aumento es impedir la entrada de extranjeros al país y apuntalar el presupuesto del gobierno.
La Haya, Holanda. Una 45.000 personas se manifestaron contra los costes extremadamente altos que deben pagar los extranjeros para pedir entrada a Holanda. Han firmado una petición en la que piden a la ministro Verdonk [Extranjería, extrema derecha] y a la Cámara Baja que reconsideren el monto de las tarifas de los permisos de residencia.
Los firmantes piden una suma más razonable para las tarifas y una suma máxima por año por familia. Los permisos para un permiso normal han aumentado, desde mayo de 2002, de 56 a 430 euros por persona. Una petición de permiso indefinido subió de 226 a 890 euros. También deben los extranjeros pagar por la renovación de los permisos. Las familias son las más perjudicadas.
El grupo de trabajo contra el aumento de las tarifas, que presentó el martes las firmas, ofrecerá la petición el lunes a la Cámara Baja. Los parlamentarios tocarán el tema con la funcionaria.
El tribunal de La Haya determinó en febrero que se había demostrado que las tarifas aumentadas por Verdonk cubren los costes del Servicio de Inmigración y Naturalización IND para producir un documento de residencia o para renovarlo. Pero según el juez deben ser posibles las excepciones individuales, en conformidad con tratados internacionales que garantizan el derecho a la vida de familia.
29 de marzo de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh
La Haya, Holanda. Una 45.000 personas se manifestaron contra los costes extremadamente altos que deben pagar los extranjeros para pedir entrada a Holanda. Han firmado una petición en la que piden a la ministro Verdonk [Extranjería, extrema derecha] y a la Cámara Baja que reconsideren el monto de las tarifas de los permisos de residencia.Los firmantes piden una suma más razonable para las tarifas y una suma máxima por año por familia. Los permisos para un permiso normal han aumentado, desde mayo de 2002, de 56 a 430 euros por persona. Una petición de permiso indefinido subió de 226 a 890 euros. También deben los extranjeros pagar por la renovación de los permisos. Las familias son las más perjudicadas.
El grupo de trabajo contra el aumento de las tarifas, que presentó el martes las firmas, ofrecerá la petición el lunes a la Cámara Baja. Los parlamentarios tocarán el tema con la funcionaria.
El tribunal de La Haya determinó en febrero que se había demostrado que las tarifas aumentadas por Verdonk cubren los costes del Servicio de Inmigración y Naturalización IND para producir un documento de residencia o para renovarlo. Pero según el juez deben ser posibles las excepciones individuales, en conformidad con tratados internacionales que garantizan el derecho a la vida de familia.
29 de marzo de 2005
©nrc-handelsblad
©traducción mQh