clérigos sunníes piden que se retiren tropas
El domingo el grupo sunní de más influencia de Iraq declaró que retiraría su llamado a boicotear las elecciones de una asamblea constituyente si Estados Unidos hace público un esquema para la retirada de las tropas extranjeras.
Bagdad, Iraq. La Asociación de Clérigos Musulmanes envió su petición a un importante funcionario de la embajada estadounidense en una reunión el sábado, dijo un portavoz del grupo a condición de mantener el anonimato.
El portavoz de la embajada estadounidense, Bob Callahan, confirmó el sábado la reunión, que describió como un "intercambio de opiniones".
La primera votación democrática en Iraq desde que se fundara el país en 1932 implicará con toda probabilidad que el nuevo grupo dominante será el chií, que comprende al 60 por ciento de los 26 millones de habitantes de Iraq. Líderes sunníes han instado a postergar las elecciones, en gran parte debido a que áreas de Iraq donde son dominantes están demasiado intranquilas como para que comiencen las preparaciones.
Hoy, un grupo militante publicó amenazas en al menos dos ciudades advirtiendo que desplegará a francotiradores "adiestrados" para atacar a los votantes durante las elecciones.
La declaración, firmada por el previamente desconocido Ejército Secreto Republicano, dijo que 32 francotiradores vigilarán los alrededores de los colegios electorales en Wasit, una provincia predominantemente sunní al sur de Bagdad que incluye a Kut, Numaniya y Suwaiyra. No dijo cuántos serían enviados a otros lugares.
La amenaza es la última en una campaña de intimidación montada por militantes que tienen en la mira a votantes y trabajadores electorales. Varios funcionarios electorales han sido víctimas de violentos atentados terroristas, y muchos de ellos han sido amenazados de muerte.
10 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
El portavoz de la embajada estadounidense, Bob Callahan, confirmó el sábado la reunión, que describió como un "intercambio de opiniones".
La primera votación democrática en Iraq desde que se fundara el país en 1932 implicará con toda probabilidad que el nuevo grupo dominante será el chií, que comprende al 60 por ciento de los 26 millones de habitantes de Iraq. Líderes sunníes han instado a postergar las elecciones, en gran parte debido a que áreas de Iraq donde son dominantes están demasiado intranquilas como para que comiencen las preparaciones.
Hoy, un grupo militante publicó amenazas en al menos dos ciudades advirtiendo que desplegará a francotiradores "adiestrados" para atacar a los votantes durante las elecciones.
La declaración, firmada por el previamente desconocido Ejército Secreto Republicano, dijo que 32 francotiradores vigilarán los alrededores de los colegios electorales en Wasit, una provincia predominantemente sunní al sur de Bagdad que incluye a Kut, Numaniya y Suwaiyra. No dijo cuántos serían enviados a otros lugares.
La amenaza es la última en una campaña de intimidación montada por militantes que tienen en la mira a votantes y trabajadores electorales. Varios funcionarios electorales han sido víctimas de violentos atentados terroristas, y muchos de ellos han sido amenazados de muerte.
10 de enero de 2005
©los angeles times
©traducción mQh
renuncia comisión electoral de anbar
[Jackie Spinner] El director de la comisión electoral de la volátil provincia de Anbar declara que los rebeldes hacen imposible la votación.
Bagdad, Iraq. En otro importante golpe a las próximas elecciones en Iraq, todos los 13 miembros de la comisión electoral de la volátil provincia de Anbar, al oeste de la capital, renunciaron tras recibir amenazas de los insurgentes, informó el domingo un diario regional.
Saad Abdul-Aziz Rawi, director de la comisión, dijo al diario de Anbar que era "imposible realizar las elecciones" en la provincia, que es dominada por los sunníes y donde los ataques de los insurgentes han impedido la inscripción de los votantes. La provincia incluye las intranquilas ciudades de Faluya y Ramadi.
"Se están engañando a sí mismos", dijo Rawi sobre los funcionarios que creen que las elecciones, convocadas para el 30 de enero, pueden realizarse en Anbar.
Un iraquí en el despacho de la comisión en Anbar dijo que los miembros de la comisión habían renunciado y entrado en la clandestinidad.
Funcionarios iraquíes y estadounidense han dicho que la participación sunní en las elecciones es necesaria para que la votación sea considerada legítima. El más grande partido político que representa a los sunníes anunció el mes pasado que se retiraba del proceso, las primeras elecciones democráticas en el país en casi medio siglo.
Los insurgentes han iniciado una sangrienta campaña en las semanas previas a la votación, atacando a operadores de la comisión electoral, líderes de partidos políticos y otros participantes. Los militares estadounidenses, entretanto, han recrudecido sus operaciones para detener la violencia, pero los frecuentes atentados continúan atenazando al país.
En una escuela básica en Tikrit, a unos 145 kilómetros al norte de Bagdad, un proyectil cayó en el patio, errando apenas una sala atiborrada de niños rindiendo un examen. La escuela de Um Omara es uno de los colegios electorales, dijeron residentes.
"Fue como un terremoto", dijo Kadhem Mohei, 57, guardia de la escuela. "Las paredes de la escuela se agrietaron. Cayó en el patio". Mohei dijo que su hija, que estaba en la escuela, sufrió heridas leves.
Entretanto, en una aldea cerca de la norteña ciudad de Mosul, donde los militares norteamericanos informaron que el sábado arrojaron por error una bomba de 250 kilos sobre un blanco equivocado, los residentes de la localidad dijeron que en realidad los norteamericanos no se habían equivocado y el proyectil había impactado en la casa designada como blanco, matando a un insurgente, del que dijeron que había matado a agentes de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Los vecinos de Aaytha, a 50 kilómetros al sur de Mosul, dijeron que la bomba impactó en la casa de la familia Numan, miembros de la importante tribu sunní jubori, una de las más grandes de Iraq. Testigos dijeron que la explosión mató a 14 miembros de la familia, incluyendo a diez mujeres y niños. Vecinos dijeron que un niño de dos años de la familia fue el único sobreviviente.
Salem Jasem Jubori, que vive cerca de la casa destruida, dijo que el jefe de familia era un hombre de edad mediana que "acostumbraba a matar y degollar" a sus víctimas, sobre todo policías iraquíes y miembros de la Guardia Nacional, en presencia de los aldeanos.
"Era feroz, muy violento y brutal", dijo Jubori.
Los militares estadounidenses dijeron en una declaración el sábado que murieron cinco personas y que "lamentamos profundamente la pérdida de vidas posiblemente inocentes". La declaración dijo que la casa impactada por un proyectil lanzado por un avión de guerra F-16 "no era el blanco intencionado... El blanco era otra edificación cercana".
Los militares no reaccionaron inmediatamente ante el relato de los aldeanos.
Ali Yussef Shahin, 42, pariente de la gente que murió en la casa, dijo que no había insurgentes en la aldea de unas 100 casas.
"Creo que cometieron un error", dijo Shahin, que vive en Mosul. "Atacaron esa casa para provocar a la gente".
Residentes dijeron que la aldea de Aaytha han sido en gran parte pacífica, pero que alberga a los extremistas que se oponen a la fuerzas estadounidenses en Iraq.
Jubori, el vecino de la familia que perdió la vida, dijo que soldados norteamericanos allanaron la casa antes de que fuera bombardeada, pero no realizaron ninguna detención. Dijo que oyó una fuerte explosión cinco minutos después de que las tropas norteamericanas dejaran la aldea.
"Toda la gente salió de sus casas y echaron a correr", dijo. "Como soy el que vive más cerca, fui el primero en llegar a la casa bombardeada. Fue totalmente destruida. Nos apresuramos a rescatar a nuestros vecinos, pero descubrimos que estaban todos muertos. Todos ellos fueron matados".
En otro incidente el domingo, el Ejército norteamericano declaró que dos personas murieron cuando los soldados abrieron fuego contra un vehículo que se aproximaba a un puesto de control en Duluiyah, cerca de Balad, a 80 kilómetros al norte de Bagdad. El vehículo se salió de la carretera y chocó contra un poste telefónico, dijeron los militares en una declaración. El chofer y el pasajero del asiento delantero murieron. Un pasajero en el asiento trasero fue llevado al hospital presa de una conmoción nerviosa. Los militares dijeron que el incidente está siendo investigado.
Un guardia civil de la Duluiyah Electrical Co., que dijo que había presenciado el incidente, puso en duda ese informe. Dijo que un artillero que tripulaba un Humvee en el puesto de control se quedó aparentemente dormido, disparando una ráfaga de balas que agujereó el vehículo. "Pareció como si se hubiera caído sobre su arma y disparado", dijo el guardia, Abu Sager.
"Los soldados norteamericanos estaban pidiendo excusas a la gente... y llevaron a la familia al hospital", dijo.
En el hospital de Balad, Wasam Talab, un médico, dijo que trató a cuatro miembros de la familia. El chofer y su hermana murieron por heridas de bala, dijo, y la esposa del chofer y su hijo de dos años fueron tratados por heridas cortantes leves.
En otro incidente el domingo, testigos dijeron que una bomba de calle colocada en un cartón explotó cerca de un grupo de marines y soldados norteamericanos que realizaban una patrulla de a pie en la aldea de Abu Ghraib. Los marines confirmaron que un artefacto explosivo improvisado había detonado, hiriendo a un número no especificado de marines y soldados. Por norma, los marines no discuten sobre detalles de las bajas.
Farhan Ali, 52, un pastor de la aldea, dijo que los insurgentes le dijero que no se acercara a un área de una transitada y polvorienta calle desde Abu Ghraib a Smailat porque habían colocado una bomba en una caja de cartón que estaba programada para explotar al paso de la siguiente patrulla. "Toda la gente del área lo sabía", dijo. "Los insurgentes nos dijeron que no nos acercáramos a esa zona de la carretera".
El relato de Ali, si es verdadero, muestra lo incrustados que están los insurgentes en las comunidades locales, donde atacan a las fuerzas norteamericanas a plena luz del día.
"Todos estábamos mirando", dijo Ali. "Había un grupo de niños parados cerca de la carretera, esperando la explosión".
Un soldado norteamericano asignado al Destacamento de Bagdad murió al estallar una bomba improvisada el domingo, dijeron los militares, sin indicar dónde había ocurrido el atentado. En otro incidente, un marine de la Primera Fuerza Expedicionaria de la Marina murió en acción en la provincia de Anbar, dijeron los militares.
Siete soldados ucranianos y uno de Kazajstán murieron el domingo al estallar casualmente una bomba que habían requisado.
El lunes, pistoleros asesinaron al jefe de la policía de Bagdad, el brigadier Amer Nayef, y a su hijo fuera de su casa, informó la agencia Reuters.
Y en Seúl, el ministerio de Asuntos Exteriores declaró que estaba verificando informes de que uno o dos sud-coreanos pueden haber sido secuestrados en Iraq, informó la Associated Press. El secuestro fue informado en la página web de un grupo militante que exige la retirada de las 3.600 tropas de Corea del Sur en Iraq. Un sud-coreano, Kim Sun Il, fue decapitado en junio por insurgentes que hicieron demandas similares.
Karl Vick en Fallujah y Dlovan Brwari en Mosul y Salih Saif Aldin en Tikrit contribuyeron a este reportaje .
10 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
Bagdad, Iraq. En otro importante golpe a las próximas elecciones en Iraq, todos los 13 miembros de la comisión electoral de la volátil provincia de Anbar, al oeste de la capital, renunciaron tras recibir amenazas de los insurgentes, informó el domingo un diario regional.Saad Abdul-Aziz Rawi, director de la comisión, dijo al diario de Anbar que era "imposible realizar las elecciones" en la provincia, que es dominada por los sunníes y donde los ataques de los insurgentes han impedido la inscripción de los votantes. La provincia incluye las intranquilas ciudades de Faluya y Ramadi.
"Se están engañando a sí mismos", dijo Rawi sobre los funcionarios que creen que las elecciones, convocadas para el 30 de enero, pueden realizarse en Anbar.
Un iraquí en el despacho de la comisión en Anbar dijo que los miembros de la comisión habían renunciado y entrado en la clandestinidad.
Funcionarios iraquíes y estadounidense han dicho que la participación sunní en las elecciones es necesaria para que la votación sea considerada legítima. El más grande partido político que representa a los sunníes anunció el mes pasado que se retiraba del proceso, las primeras elecciones democráticas en el país en casi medio siglo.
Los insurgentes han iniciado una sangrienta campaña en las semanas previas a la votación, atacando a operadores de la comisión electoral, líderes de partidos políticos y otros participantes. Los militares estadounidenses, entretanto, han recrudecido sus operaciones para detener la violencia, pero los frecuentes atentados continúan atenazando al país.
En una escuela básica en Tikrit, a unos 145 kilómetros al norte de Bagdad, un proyectil cayó en el patio, errando apenas una sala atiborrada de niños rindiendo un examen. La escuela de Um Omara es uno de los colegios electorales, dijeron residentes.
"Fue como un terremoto", dijo Kadhem Mohei, 57, guardia de la escuela. "Las paredes de la escuela se agrietaron. Cayó en el patio". Mohei dijo que su hija, que estaba en la escuela, sufrió heridas leves.
Entretanto, en una aldea cerca de la norteña ciudad de Mosul, donde los militares norteamericanos informaron que el sábado arrojaron por error una bomba de 250 kilos sobre un blanco equivocado, los residentes de la localidad dijeron que en realidad los norteamericanos no se habían equivocado y el proyectil había impactado en la casa designada como blanco, matando a un insurgente, del que dijeron que había matado a agentes de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Los vecinos de Aaytha, a 50 kilómetros al sur de Mosul, dijeron que la bomba impactó en la casa de la familia Numan, miembros de la importante tribu sunní jubori, una de las más grandes de Iraq. Testigos dijeron que la explosión mató a 14 miembros de la familia, incluyendo a diez mujeres y niños. Vecinos dijeron que un niño de dos años de la familia fue el único sobreviviente.
Salem Jasem Jubori, que vive cerca de la casa destruida, dijo que el jefe de familia era un hombre de edad mediana que "acostumbraba a matar y degollar" a sus víctimas, sobre todo policías iraquíes y miembros de la Guardia Nacional, en presencia de los aldeanos.
"Era feroz, muy violento y brutal", dijo Jubori.
Los militares estadounidenses dijeron en una declaración el sábado que murieron cinco personas y que "lamentamos profundamente la pérdida de vidas posiblemente inocentes". La declaración dijo que la casa impactada por un proyectil lanzado por un avión de guerra F-16 "no era el blanco intencionado... El blanco era otra edificación cercana".
Los militares no reaccionaron inmediatamente ante el relato de los aldeanos.
Ali Yussef Shahin, 42, pariente de la gente que murió en la casa, dijo que no había insurgentes en la aldea de unas 100 casas.
"Creo que cometieron un error", dijo Shahin, que vive en Mosul. "Atacaron esa casa para provocar a la gente".
Residentes dijeron que la aldea de Aaytha han sido en gran parte pacífica, pero que alberga a los extremistas que se oponen a la fuerzas estadounidenses en Iraq.
Jubori, el vecino de la familia que perdió la vida, dijo que soldados norteamericanos allanaron la casa antes de que fuera bombardeada, pero no realizaron ninguna detención. Dijo que oyó una fuerte explosión cinco minutos después de que las tropas norteamericanas dejaran la aldea.
"Toda la gente salió de sus casas y echaron a correr", dijo. "Como soy el que vive más cerca, fui el primero en llegar a la casa bombardeada. Fue totalmente destruida. Nos apresuramos a rescatar a nuestros vecinos, pero descubrimos que estaban todos muertos. Todos ellos fueron matados".
En otro incidente el domingo, el Ejército norteamericano declaró que dos personas murieron cuando los soldados abrieron fuego contra un vehículo que se aproximaba a un puesto de control en Duluiyah, cerca de Balad, a 80 kilómetros al norte de Bagdad. El vehículo se salió de la carretera y chocó contra un poste telefónico, dijeron los militares en una declaración. El chofer y el pasajero del asiento delantero murieron. Un pasajero en el asiento trasero fue llevado al hospital presa de una conmoción nerviosa. Los militares dijeron que el incidente está siendo investigado.
Un guardia civil de la Duluiyah Electrical Co., que dijo que había presenciado el incidente, puso en duda ese informe. Dijo que un artillero que tripulaba un Humvee en el puesto de control se quedó aparentemente dormido, disparando una ráfaga de balas que agujereó el vehículo. "Pareció como si se hubiera caído sobre su arma y disparado", dijo el guardia, Abu Sager.
"Los soldados norteamericanos estaban pidiendo excusas a la gente... y llevaron a la familia al hospital", dijo.
En el hospital de Balad, Wasam Talab, un médico, dijo que trató a cuatro miembros de la familia. El chofer y su hermana murieron por heridas de bala, dijo, y la esposa del chofer y su hijo de dos años fueron tratados por heridas cortantes leves.
En otro incidente el domingo, testigos dijeron que una bomba de calle colocada en un cartón explotó cerca de un grupo de marines y soldados norteamericanos que realizaban una patrulla de a pie en la aldea de Abu Ghraib. Los marines confirmaron que un artefacto explosivo improvisado había detonado, hiriendo a un número no especificado de marines y soldados. Por norma, los marines no discuten sobre detalles de las bajas.
Farhan Ali, 52, un pastor de la aldea, dijo que los insurgentes le dijero que no se acercara a un área de una transitada y polvorienta calle desde Abu Ghraib a Smailat porque habían colocado una bomba en una caja de cartón que estaba programada para explotar al paso de la siguiente patrulla. "Toda la gente del área lo sabía", dijo. "Los insurgentes nos dijeron que no nos acercáramos a esa zona de la carretera".
El relato de Ali, si es verdadero, muestra lo incrustados que están los insurgentes en las comunidades locales, donde atacan a las fuerzas norteamericanas a plena luz del día.
"Todos estábamos mirando", dijo Ali. "Había un grupo de niños parados cerca de la carretera, esperando la explosión".
Un soldado norteamericano asignado al Destacamento de Bagdad murió al estallar una bomba improvisada el domingo, dijeron los militares, sin indicar dónde había ocurrido el atentado. En otro incidente, un marine de la Primera Fuerza Expedicionaria de la Marina murió en acción en la provincia de Anbar, dijeron los militares.
Siete soldados ucranianos y uno de Kazajstán murieron el domingo al estallar casualmente una bomba que habían requisado.
El lunes, pistoleros asesinaron al jefe de la policía de Bagdad, el brigadier Amer Nayef, y a su hijo fuera de su casa, informó la agencia Reuters.
Y en Seúl, el ministerio de Asuntos Exteriores declaró que estaba verificando informes de que uno o dos sud-coreanos pueden haber sido secuestrados en Iraq, informó la Associated Press. El secuestro fue informado en la página web de un grupo militante que exige la retirada de las 3.600 tropas de Corea del Sur en Iraq. Un sud-coreano, Kim Sun Il, fue decapitado en junio por insurgentes que hicieron demandas similares.
Karl Vick en Fallujah y Dlovan Brwari en Mosul y Salih Saif Aldin en Tikrit contribuyeron a este reportaje .
10 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
asesinan a subdirector de policía bagdadí
La jornada violenta en Iraq pretende expulsar a las tropas de EEUU e impedir las elecciones.
Bagdad, Iraq. Un grupo de hombres armados asesinaron a tiros hoy al brigadier Amer Ali Naif, uno de los subdirectores de la policía en Bagdad, cuando salía con su hijo de su domicilio en el barrio meridional de Al-Dura, informaron fuentes policiales.
Según las fuentes, sobre las 08:30 hora local (5:30 GMT), cuatro hombres que se encontraban en un vehículo abrieron fuego contra el brigadier y su vástago, también capitán de la policía iraquí en la capital.
"El hijo murió en el acto y el padre cuando la ambulancia lo trasladaba al hospital", agregó un portavoz de la policía.
La misma fuente reveló que, también esta mañana, dos agentes de policía iraquíes fueron tiroteados hasta la muerte por un grupo de pistoleros en el barrio de Wassas, en el noroeste de Bagdad.
El portavoz policial confirmó, asimismo, que otro grupo de hombres armados irrumpió anoche en el domicilio bagdadí del brigadier Abud Jalaf al-Hadri, y lo asesinó a tiros.
Al-Hadri, que residía en el barrio de Al Jadra, en el oeste de la capital, era vicesecretario general del Movimiento de Tribus Iraquíes.
Los grupos de insurgentes que ensangrentan Irak han colocado entre sus objetivos prioritarios a las fuerzas de seguridad iraquíes y a los funcionarios del gobierno interino, a los que acusan de "colaboracionistas".
Su objetivo declarado es perturbar el proceso de transición, expulsar a las tropas estadounidenses e impedir las elecciones generales previstas para el 30 de enero.
Varios grupos han demandado ya el aplazamiento de los comicios ante la oleada de violencia que sacude el país, y que desde el inicio del nuevo año se cobrado la vida más de un centenar de personas.
Bombazo en Bagdad
Dos soldados norteamericanos murieron y cuatro resultaron heridos al estallar hoy en Bagdad una bomba de carretera al paso del tanque en que viajaban, informó en un comunicado el mando militar estadounidense.
En el texto no se ofrecen precisiones sobre el ataque.
Las dos nuevas víctimas mortales elevan a tres el número de militares de EU muertos hoy en Iraq, después de que el mando norteamericano informara esta mañana también en un comunicado de que un soldado estadounidense murió en combate en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, sin ofrecer tampoco precisiones.
Cerca de 1.500 soldados estadounidenses han muerto en combate o por accidentes en Iraq desde que en marzo de 2003 comenzara la invasión y posterior ocupación de este país por una coalición militar encabezada por EEUU.
10 de enero de 2005
©siglo de torreón
Bagdad, Iraq. Un grupo de hombres armados asesinaron a tiros hoy al brigadier Amer Ali Naif, uno de los subdirectores de la policía en Bagdad, cuando salía con su hijo de su domicilio en el barrio meridional de Al-Dura, informaron fuentes policiales.Según las fuentes, sobre las 08:30 hora local (5:30 GMT), cuatro hombres que se encontraban en un vehículo abrieron fuego contra el brigadier y su vástago, también capitán de la policía iraquí en la capital.
"El hijo murió en el acto y el padre cuando la ambulancia lo trasladaba al hospital", agregó un portavoz de la policía.
La misma fuente reveló que, también esta mañana, dos agentes de policía iraquíes fueron tiroteados hasta la muerte por un grupo de pistoleros en el barrio de Wassas, en el noroeste de Bagdad.
El portavoz policial confirmó, asimismo, que otro grupo de hombres armados irrumpió anoche en el domicilio bagdadí del brigadier Abud Jalaf al-Hadri, y lo asesinó a tiros.
Al-Hadri, que residía en el barrio de Al Jadra, en el oeste de la capital, era vicesecretario general del Movimiento de Tribus Iraquíes.
Los grupos de insurgentes que ensangrentan Irak han colocado entre sus objetivos prioritarios a las fuerzas de seguridad iraquíes y a los funcionarios del gobierno interino, a los que acusan de "colaboracionistas".
Su objetivo declarado es perturbar el proceso de transición, expulsar a las tropas estadounidenses e impedir las elecciones generales previstas para el 30 de enero.
Varios grupos han demandado ya el aplazamiento de los comicios ante la oleada de violencia que sacude el país, y que desde el inicio del nuevo año se cobrado la vida más de un centenar de personas.
Bombazo en Bagdad
Dos soldados norteamericanos murieron y cuatro resultaron heridos al estallar hoy en Bagdad una bomba de carretera al paso del tanque en que viajaban, informó en un comunicado el mando militar estadounidense.
En el texto no se ofrecen precisiones sobre el ataque.
Las dos nuevas víctimas mortales elevan a tres el número de militares de EU muertos hoy en Iraq, después de que el mando norteamericano informara esta mañana también en un comunicado de que un soldado estadounidense murió en combate en la provincia de Al Anbar, al oeste de Bagdad, sin ofrecer tampoco precisiones.
Cerca de 1.500 soldados estadounidenses han muerto en combate o por accidentes en Iraq desde que en marzo de 2003 comenzara la invasión y posterior ocupación de este país por una coalición militar encabezada por EEUU.
10 de enero de 2005
©siglo de torreón
sombrío informe sobre fuerzas iraquíes
[Bryan Bender] Funcionarios estadounidenses señalan urgente necesidad de un mejor adiestramiento.
Washington, Estados Unidos. El informe trimestral del ministerio de Asuntos Exteriores para el Congreso ofrece un sombrío panorama de las fuerzas de seguridad iraquíes a pocas semanas de las elecciones de este mes, y funcionarios del gobierno de Bush y otros especialistas reconocen ahora que podría tomar años preparar a unidades policiales y militares viables a menos que el actual programa de adiestramiento mejore substancialmente.
En algunas de las áreas más violentas del país, las fuerzas iraquíes se han mostrado "inefectivas", se lee en el informe datado al 5 de enero del ministerio de Asuntos Exteriores. Debido a las intimidaciones y ataques de los insurgentes, "grandes cantidades" de policías, de policías de tráfico y de personal de la policía de fronteras "han renunciado o abandonado sus comisarías", dice. Y muchas unidades están todavía esperando equipamiento clave, tales como rifles y municiones, dice el informe.
El presidente Bush reconoció ayer que el adiestramiento de las fuerzas iraquíes -considerado esencial para una eventual retirada estadounidense- es un reto importante. Dijo que un equipo de evaluación, encabezado por un general retirado, visitará Iraq la próxima semana para revisar el adiestramiento y recomendar modos de asegurarse de que puedan desempeñar más rápidamente un papel más importante en la lucha contra la resistencia.
"Parte de una estrategia exitosa es la que dice que habrá elecciones, y que el proceso político seguirá adelante, pero también una en la que los iraquíes asuman más responsabilidades en torno a su propia seguridad", dijo a periodistas en el Despacho Oval. "Y eso es precisamente por qué el equipo se evaluación irá a Iraq, para asegurarse de que, en este momento histórico para Iraq, haya una estrategia dirigida y definida para ayudar al nuevo gobierno".
Bush agregó: "En última instancia, el éxito en Iraq lo constituirá la disposición de los ciudadanos iraquíes de luchar por su propia libertad".
Funcionarios del Pentágono reconocen ahora, sin embargo, que la mayor parte de las 121.000 tropas iraquíes adiestradas hasta el momento no están a la altura de sus tareas y tienen pocas posibilidades de hacer frente a los insurgentes que tratan de descarrilar las elecciones del 30 de enero. Algunos dicen que quizás sea necesaria una reestructuración completa del proceso de adiestramiento -lo que un funcionario no identificado por su nombre describió como "empezar de cero". El adiestramiento se divide ahora entre varias agencias y fuerzas, y algunos policías están siendo enviados a la calle después de apenas dos semanas de preparación.
Funcionarios del Congreso han expresado una creciente alarma en días recientes de que no están siendo informados cabalmente sobre el alcance los problemas con el adiestramiento.
En una sesión informativa a puertas cerradas a inicios de semanas realizada por funcionarios del Pentágono en el Capitolio, el senador John Warner, de Virginia, presidente del Comité de las Fuerzas Armadas, "los puso a caer de un burro" por la falta de avances en el adiestramiento de las fuerzas iraquíes, según un participante.
Comandantes estadounidenses y especialistas iraquíes dicen que uno de los más grandes fracasos ha sido concentrarse demasiado en el número de tropas por adiestrar -calificadas por Bush como un signo de progreso durante la reciente campaña electoral en Estados Unidos- y no lo suficiente en la calidad del adiestramiento.
El teniente general Thomas Metz, el comandante de operaciones en Iraq, entregó el jueves una descripción inusualmente franca de las tropas iraquíes.
"Hay áreas en las que las fuerzas de seguridad iraquíes se han desempeñado bien", dijo Metz. "Hay áreas en las que se han desempeñado por debajo de lo normal. Y hay áreas en las que han sido abrumados por sus opositores y han tenido que retroceder y luchar por sus vidas. Y hay áreas en las que simplemente no están participando en los combates".
8 de enero de 2005
10 de enero de 2005
©boston globe
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. El informe trimestral del ministerio de Asuntos Exteriores para el Congreso ofrece un sombrío panorama de las fuerzas de seguridad iraquíes a pocas semanas de las elecciones de este mes, y funcionarios del gobierno de Bush y otros especialistas reconocen ahora que podría tomar años preparar a unidades policiales y militares viables a menos que el actual programa de adiestramiento mejore substancialmente.En algunas de las áreas más violentas del país, las fuerzas iraquíes se han mostrado "inefectivas", se lee en el informe datado al 5 de enero del ministerio de Asuntos Exteriores. Debido a las intimidaciones y ataques de los insurgentes, "grandes cantidades" de policías, de policías de tráfico y de personal de la policía de fronteras "han renunciado o abandonado sus comisarías", dice. Y muchas unidades están todavía esperando equipamiento clave, tales como rifles y municiones, dice el informe.
El presidente Bush reconoció ayer que el adiestramiento de las fuerzas iraquíes -considerado esencial para una eventual retirada estadounidense- es un reto importante. Dijo que un equipo de evaluación, encabezado por un general retirado, visitará Iraq la próxima semana para revisar el adiestramiento y recomendar modos de asegurarse de que puedan desempeñar más rápidamente un papel más importante en la lucha contra la resistencia.
"Parte de una estrategia exitosa es la que dice que habrá elecciones, y que el proceso político seguirá adelante, pero también una en la que los iraquíes asuman más responsabilidades en torno a su propia seguridad", dijo a periodistas en el Despacho Oval. "Y eso es precisamente por qué el equipo se evaluación irá a Iraq, para asegurarse de que, en este momento histórico para Iraq, haya una estrategia dirigida y definida para ayudar al nuevo gobierno".
Bush agregó: "En última instancia, el éxito en Iraq lo constituirá la disposición de los ciudadanos iraquíes de luchar por su propia libertad".
Funcionarios del Pentágono reconocen ahora, sin embargo, que la mayor parte de las 121.000 tropas iraquíes adiestradas hasta el momento no están a la altura de sus tareas y tienen pocas posibilidades de hacer frente a los insurgentes que tratan de descarrilar las elecciones del 30 de enero. Algunos dicen que quizás sea necesaria una reestructuración completa del proceso de adiestramiento -lo que un funcionario no identificado por su nombre describió como "empezar de cero". El adiestramiento se divide ahora entre varias agencias y fuerzas, y algunos policías están siendo enviados a la calle después de apenas dos semanas de preparación.
Funcionarios del Congreso han expresado una creciente alarma en días recientes de que no están siendo informados cabalmente sobre el alcance los problemas con el adiestramiento.
En una sesión informativa a puertas cerradas a inicios de semanas realizada por funcionarios del Pentágono en el Capitolio, el senador John Warner, de Virginia, presidente del Comité de las Fuerzas Armadas, "los puso a caer de un burro" por la falta de avances en el adiestramiento de las fuerzas iraquíes, según un participante.
Comandantes estadounidenses y especialistas iraquíes dicen que uno de los más grandes fracasos ha sido concentrarse demasiado en el número de tropas por adiestrar -calificadas por Bush como un signo de progreso durante la reciente campaña electoral en Estados Unidos- y no lo suficiente en la calidad del adiestramiento.
El teniente general Thomas Metz, el comandante de operaciones en Iraq, entregó el jueves una descripción inusualmente franca de las tropas iraquíes.
"Hay áreas en las que las fuerzas de seguridad iraquíes se han desempeñado bien", dijo Metz. "Hay áreas en las que se han desempeñado por debajo de lo normal. Y hay áreas en las que han sido abrumados por sus opositores y han tenido que retroceder y luchar por sus vidas. Y hay áreas en las que simplemente no están participando en los combates".
8 de enero de 2005
10 de enero de 2005
©boston globe
©traducción mQh
definiendo la derrota como victoria
[Maureen Wood] Pase lo que pase en Iraq, dice Bush que será una victoria. Aun si termina el país en manos de los clérigos teocráticos.
El presidente se enorgullece a sí mismo de ser terco. Está decidido a ganar en Iraq, incluso si no gana.
Así que preparemósnos para una mahometana maniobra giratoria para definir la victoria negativamente. Pase lo que pase -guerra civil por el petróleo, edictos al estilo iraní u hombres acuclillados en esterillas recitando el Corán todo el día en los canales de la televisión iraquí instalados por nuestros propios genios-, el gobierno lo llamará triunfo.
Incluso para una Casa Blanca macerada en bobería, es un reto. El presidente Bush tendrá que emular la parsimonia y la prevaricación que despreciaba en su predecesor: Depende de lo que signifique ganar'.
El presidente todavía lleva una bolsa de papel en su cabeza, afirmando que los diarios horrores que nos llegan de Iraq sólo demuestran que unos pocos resentidos obstaculizan una gloriosa democracia, incluso aunque su jefe de las tropas en el terreno allá confiese que las áreas donde viven más de la mitad de los iraquíes no son lo suficientemente seguras como para votar -un reconocimiento de que la resistencia es flexible y está creciendo. Es como decir que se puede votar tranquilamente en Montana y Dakota del Norte, pero no en Nueva York, Filadelfia y Los Angeles. ¿Qué son, entre amigos, unos pocos perjudicados?
"Sé que es difícil, pero hay un motivo", dijo Bush el viernes, un día después de que murieran siete soldados y dos marines. "Y la razón por la que es difícil es que hay un puñado de tipos que tienen miedo a la libertad". Si es un puñado, ¿por qué es tan difícil?
Luego el presidente agregó: "Y yo veo las elecciones como un hito histórico de nuestra política en Iraq".
Bueno, eso está claro. Bush está acurrucado en su burbuja, pero es una burbuja de salmuera. El gobierno no tenía ningún plan sobre qué hacer con Iraq cuando llegó allá; ahora no tiene planes para salirse.
Los ánimos en Washington sobre nuestras desaventuras en Iraq se hicieron más sombríos la semana pasada, quizás porque los legisladores volvieron después de visitar a sus electorados cada vez más preocupados y de visitar -cada vez más alarmados- Iraq, donde todavía no se puede ir del aeropuerto de Bagdad a la Zona Verde sin temor a perder la vida.
"Esto va a ser desagradable", dijo Joe Biden a Charlie Rose sobre las elecciones.
El arrogante consejo de guerra de Bush nunca admite un error. Paul Wolfowitz, un error andante, dijo el viernes que le han pedido que siga en el gobierno. Pero los idealistas', como los miopes badulaques se llaman a sí mismos, están obviamente bastante preocupados, más ahora que Bush ha sido re-elegido sin problemas, y quieren absorber un poco de realidad. Rummy envió a un respetado general de cuatro estrellas a Iraq para que haga una revisión sin condiciones de todo el caos militar.
Wolfowitz, que ideó el desastre de Iraq, continuará en el gobierno, mientras Brent Scowcroft, el lugarteniente de Papaíto Bush que advirtió al Nene Bush no entrar en Iraq, ha sido retirado de su posición como presidente del Consejo Asesor de Inteligencia Extranjera. Esta es la naturaleza atrasada de este bruto: Engaña, y serás recompensado; si dices la verdad, te echamos.
Scowcroft no se convenció. Como el fantasma de Banquo, hizo ruido la semana pasada, rechazando las absurdamente positivas predicciones para Iraq, y observando secamente que este gobierno ha hecho de la palabra realista' un peyorativo. Predijo que las elecciones "pueden potencialmente empeorar el conflicto", al exacerbar las divisiones entre chiíes y sunníes. Expresó su preocupación de que estemos "al borde de una guerra civil" y dijo que las mejores posibilidades de Estados Unidos de evitar la anarquía era entregar la operación a unas Naciones Unidas u OTAN menos inflamatorias.
Scowcroft asistió a la New America Foundation con Zbigniew Brzezinski, el asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter, que dijo que la guerra de Iraq era un fracaso moral, político y militar. Si no podemos enviar 500.000 soldados, gastar 500 billones de dólares y decidir reimplantar el servicio militar obligatorio, el conflicto debería ser "terminado", dijo, agregando que lejos de la democracia jeffersoniana que Bush ensalza, lo mejor que obtendremos allá es una teocracia controlada por los chiíes.
Las elecciones de Iraq que fueron pensadas como una solución al problema -como la instalación de un nuevo gobierno iraquí y el traspaso de soberanía y todas las otras medidas que se suponían que mejorarían las cosas- pueden en realidad empeorarlo. Las elecciones ampliarán el poder de los teócratas chiíes, incluso más allá de lo que deberían en virtud de sus electores, debido al modo en que han sido organizadas y porque existe el peligro de que si eres sunní, el voto que deposites en las urnas puede ser tu último.
Es una lección que nunca aprendemos: Los asuntos de estado y del corazón que empiezan con una mentira, rara vez terminan bien.
9 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
El presidente se enorgullece a sí mismo de ser terco. Está decidido a ganar en Iraq, incluso si no gana.Así que preparemósnos para una mahometana maniobra giratoria para definir la victoria negativamente. Pase lo que pase -guerra civil por el petróleo, edictos al estilo iraní u hombres acuclillados en esterillas recitando el Corán todo el día en los canales de la televisión iraquí instalados por nuestros propios genios-, el gobierno lo llamará triunfo.
Incluso para una Casa Blanca macerada en bobería, es un reto. El presidente Bush tendrá que emular la parsimonia y la prevaricación que despreciaba en su predecesor: Depende de lo que signifique ganar'.
El presidente todavía lleva una bolsa de papel en su cabeza, afirmando que los diarios horrores que nos llegan de Iraq sólo demuestran que unos pocos resentidos obstaculizan una gloriosa democracia, incluso aunque su jefe de las tropas en el terreno allá confiese que las áreas donde viven más de la mitad de los iraquíes no son lo suficientemente seguras como para votar -un reconocimiento de que la resistencia es flexible y está creciendo. Es como decir que se puede votar tranquilamente en Montana y Dakota del Norte, pero no en Nueva York, Filadelfia y Los Angeles. ¿Qué son, entre amigos, unos pocos perjudicados?
"Sé que es difícil, pero hay un motivo", dijo Bush el viernes, un día después de que murieran siete soldados y dos marines. "Y la razón por la que es difícil es que hay un puñado de tipos que tienen miedo a la libertad". Si es un puñado, ¿por qué es tan difícil?
Luego el presidente agregó: "Y yo veo las elecciones como un hito histórico de nuestra política en Iraq".
Bueno, eso está claro. Bush está acurrucado en su burbuja, pero es una burbuja de salmuera. El gobierno no tenía ningún plan sobre qué hacer con Iraq cuando llegó allá; ahora no tiene planes para salirse.
Los ánimos en Washington sobre nuestras desaventuras en Iraq se hicieron más sombríos la semana pasada, quizás porque los legisladores volvieron después de visitar a sus electorados cada vez más preocupados y de visitar -cada vez más alarmados- Iraq, donde todavía no se puede ir del aeropuerto de Bagdad a la Zona Verde sin temor a perder la vida.
"Esto va a ser desagradable", dijo Joe Biden a Charlie Rose sobre las elecciones.
El arrogante consejo de guerra de Bush nunca admite un error. Paul Wolfowitz, un error andante, dijo el viernes que le han pedido que siga en el gobierno. Pero los idealistas', como los miopes badulaques se llaman a sí mismos, están obviamente bastante preocupados, más ahora que Bush ha sido re-elegido sin problemas, y quieren absorber un poco de realidad. Rummy envió a un respetado general de cuatro estrellas a Iraq para que haga una revisión sin condiciones de todo el caos militar.
Wolfowitz, que ideó el desastre de Iraq, continuará en el gobierno, mientras Brent Scowcroft, el lugarteniente de Papaíto Bush que advirtió al Nene Bush no entrar en Iraq, ha sido retirado de su posición como presidente del Consejo Asesor de Inteligencia Extranjera. Esta es la naturaleza atrasada de este bruto: Engaña, y serás recompensado; si dices la verdad, te echamos.
Scowcroft no se convenció. Como el fantasma de Banquo, hizo ruido la semana pasada, rechazando las absurdamente positivas predicciones para Iraq, y observando secamente que este gobierno ha hecho de la palabra realista' un peyorativo. Predijo que las elecciones "pueden potencialmente empeorar el conflicto", al exacerbar las divisiones entre chiíes y sunníes. Expresó su preocupación de que estemos "al borde de una guerra civil" y dijo que las mejores posibilidades de Estados Unidos de evitar la anarquía era entregar la operación a unas Naciones Unidas u OTAN menos inflamatorias.
Scowcroft asistió a la New America Foundation con Zbigniew Brzezinski, el asesor de seguridad nacional de Jimmy Carter, que dijo que la guerra de Iraq era un fracaso moral, político y militar. Si no podemos enviar 500.000 soldados, gastar 500 billones de dólares y decidir reimplantar el servicio militar obligatorio, el conflicto debería ser "terminado", dijo, agregando que lejos de la democracia jeffersoniana que Bush ensalza, lo mejor que obtendremos allá es una teocracia controlada por los chiíes.
Las elecciones de Iraq que fueron pensadas como una solución al problema -como la instalación de un nuevo gobierno iraquí y el traspaso de soberanía y todas las otras medidas que se suponían que mejorarían las cosas- pueden en realidad empeorarlo. Las elecciones ampliarán el poder de los teócratas chiíes, incluso más allá de lo que deberían en virtud de sus electores, debido al modo en que han sido organizadas y porque existe el peligro de que si eres sunní, el voto que deposites en las urnas puede ser tu último.
Es una lección que nunca aprendemos: Los asuntos de estado y del corazón que empiezan con una mentira, rara vez terminan bien.
9 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
revisarán movilización en iraq
[Eric Schmitt y Thom Shanker] Entre las medidas a discutir se encuentra la posibilidad de subir el período de servicio de los reservistas a más de dos años.
Washington, Estados Unidos. El Pentágono enviará a un general retirado de cuatro estrellas del Ejército a Iraq la próxima semana para realizar una inusual revisión abierta' de toda la política militar en Iraq, incluyendo los niveles de tropas, los programas de adiestramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes y la estrategia anti-insurgente, informaron el jueves funcionarios del ministerio de Defensa.
El extraordinario margen de libertad otorgado al oficial altamente considerado, el general Gary E. Luck, antiguo jefe de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur y actualmente asesor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, subraya la profunda preocupación de importantes funcionarios del Pentágono y comandantes estadounidenses sobre el giro que están tomando las operaciones en Iraq y sus amplias repercusiones para los militares, dijeron algunos miembros del Congreso y analistas militares.
En otra señal de que la campaña de Iraq está imponiendo una re-evaluación de las políticas del Pentágono, oficiales del Ejército están considerando ahora si la petición de un aumento provisional de 30.000 soldados aprobado por el Congreso puede transformarse en permanente. Un importante oficial del Ejército dijo el jueves que es probable que el incremento sea necesario permanentemente si las fuerzas armadas han de cumplir sus objetivos globales -a pesar de los costes adicionales de 3 billones de dólares al año.
En una reunión el jueves con sus más importantes asesores militares y civiles, el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld dio instrucciones al general Luck para que revise todas las áreas de la operación, identifique las debilidades e informe de aquí a unas semanas con una evaluación confidencial, dijeron funcionarios de Defensa.
"Tendrá amplias facultades de evaluación", dijo Lawrende Di Rita, el portavoz del Pentágono. Di Rita enfatizó que Rumsfeld estaba muy satisfecho con sus comandantes en Iraq, pero que quería proporcionarles a todos la ayuda que necesitaban a la hora de evaluar "una situación muy dinámica".
El general Luck, que fue asesor del general Tommy R. Franks en el cuartel general de guerra en Qatar durante la campaña de Iraq en 2003 y conoce bien la operación en Iraq, conducirá un pequeño equipo de especialistas militares. Un tema principal será uno de los problemas más grandes que enfrentan hoy los militares en Iraq: cómo adiestrar a soldados y agentes de policías iraquíes para remplazar a las tropas estadounidenses que ahora desempeñan labores de seguridad en el país. Los comandantes militares han expresado estar decepcionados sobre el funcionamiento de muchas de las fuerzas iraquíes.
La evaluación de la velocidad a la que los iraquíes podrían comenzar a compartir el peso de las labores de seguridad motiva un conjunto separado de difíciles discusiones a alto nivel en el Pentágono, donde oficiales de alta jerarquía están calculando cómo mantener una fuerza más grande en Iraq. La cantidad de personal militar en Iraq subió este mes a 150.000, el despliegue más alto desde la caída de Bagdad.
En otra decisión que podría afectar a cientos de miles de miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva, el alto oficial del Ejército dijo que los jefes del Pentágono también estaban considerando cambiar la política de movilización para permitir que los reservistas sean llamados a servicio por más de 24 meses de servicio activo total, que es el límite actual.
La modificación propuesta que está siendo considerada permitiría que el Ejército llame a servicio a miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva tantas veces como sea necesario, pero no por más de dos años de una vez.
Mientras los comandantes estadounidenses en Iraq expresan una creciente preocupación sobre una resistencia cada vez más sofisticada y fisuras en la dirigencia iraquí, la tarea del general Luck es un tácito reconocimiento de que la operación en Iraq, incluyendo el programa de adiestramiento, se enfrenta a dilemas.
"Hay evidencias de que el adiestramiento no está funcionando bien", dijo el senador Jack Reed, demócrata de Rhode Island, que visitó Iraq hace poco y fue oficial de la División Aerotransportada Nº82.
El general Luck, que comandó el Cuerpo Aerotransportado XVIII en la guerra del Golfo Pérsico en 1991, es una figura respetada entre los soldados y un guía para sus oficiales, un personaje que de un modo desarmantemente discreto hace sugerencias y recomendaciones que no amenazan la autoridad de los comandantes, dicen oficiales del Ejército y otra gente que lo conoce.
Por esa razón, funcionarios de Defensa dicen que la revisión del general Luck será comprehensiva. "El general Luck sabe montones sobre la operación en Iraq", dijo Di Rita. "Ciertamente tendrá oportunidad de ofrecer sus opiniones sobre todo lo que observe".
Di Rita dijo que la tarea del general Luck fue bienvenida por el general John P. Abizaid y el general George W. Casey Jr., los dos jefes militares de la región.
La misión del general Luck es una versión más abierta de otras evaluaciones en el terreno que han realizado los militares en Iraq y Afganistán, desde los programas de adiestramiento en Iraq hasta el mejoramiento del recabamiento de informaciones para el servicio secreto.
A principios del año pasado el general de división Karl Eikenberry recomendó que el Pentágono retrasara la formación del nuevo ejército iraquí y se concentrara en construir milicias adecuadas de lo que es ahora la Guardia Nacional Iraquí.
En abril pasado, el Pentágono envió al entonces general de división David H. Petraeus, que había recién terminado su jefatura de la División Aerotransportada Nº101, para ayudar a acelerar el adiestramiento y equipamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes. Poco después, fue ascendido a teniente general y puesto a cargo del programa de adiestramiento.
El éxito de ese programa es la parte esencial de la estrategia de retirada estadounidense de Iraq. Los soldados en servicio activo y los reservistas del Ejército son el personal militar bajo mayor presión para los objetivos en Iraq y Afganistán y de la seguridad interior. El servicio terminó 2004 con 499.500 tropas activas y 160.000 miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva del Ejército en servicio.
Un aumento temporal de un año de 30.000 soldados aprobado por el Congreso permitiría al Ejército crecer hasta constituir una fuerza de 512.400 este año.
Un alto oficial del Ejército dijo que la pregunta sobre un aumento permanente de personal en servicio activo sería parte de la extensa revisión de la estrategia, presupuesto y armas ahora en curso y llamada Revisión Cuadrenial de Defensa'. Fue ordenada por el Congreso y debe estar lista en diciembre.
"A medida que avanzamos en este proceso, es evidente que tendremos que tratar si podemos pasar de esos 30.000 soldados", dijo el oficial del Ejército. "No creo que podamos". El oficial del Ejército discutió la actual política de servicio a condición de mantener el anonimato, debido a que no se ha ofrecido ninguna propuesta.
El Ejército re-estructurará sus brigadas de combate y sus cuarteles general de divisiones y cuerpos durante los próximos años para aumentar el número de brigadas de combate a 43, y quizás a 48, de las actuales 33.
Como parte de ese programa, el Ejército trata de detectar eficiencias, revaluar el balance entre la fuerza activa y la reserva y ha destinado varias de sus tareas administrativas a civiles para liberar personal uniformado para funciones en el terreno.
Pero en esta reconstrucción "las formaciones de componente activo deben ser más robustas", dijo el oficial del Ejército. "Eso significa que debemos aumentar nuestra fuerza".
En el Ejército los estrategas han debatido sobre la cantidad de personal, y un oficial involucrado en la revisión dijo que el debate ha variado de 575.000 soldados en servicio activo a menos de 500.000. El oficial que habló el jueves no ofreció indicaciones sobre una petición de personal adicional mayor de 30.000 tropas.
El oficial dijo que aunque la actual composición de las fuerzas del Ejército en Iraq es de 50 por ciento de soldados en servicio activo y 50 por ciento de reservistas, la parte en servicio activo de la próxima rotación subirá a 70 por ciento, debido a que el Ejército está simplemente agotando las unidades de reserva a las que puede llamar, dado el actual límite de 24 meses en servicio activo.
El Ejército decidirá en las próximas semanas si pedir a Rumsfeld cambiar la política de movilización del Pentágono y extender el período de servicio o las veces que los reservistas de la Guardia Nacional del Ejército y la Reserva pueden ser llamados.
"Ese será uno de los temas que trataremos", dijo el oficial. "Tenemos que planificar".
7 de enero de 2005
8 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. El Pentágono enviará a un general retirado de cuatro estrellas del Ejército a Iraq la próxima semana para realizar una inusual revisión abierta' de toda la política militar en Iraq, incluyendo los niveles de tropas, los programas de adiestramiento de las fuerzas de seguridad iraquíes y la estrategia anti-insurgente, informaron el jueves funcionarios del ministerio de Defensa.El extraordinario margen de libertad otorgado al oficial altamente considerado, el general Gary E. Luck, antiguo jefe de las fuerzas estadounidenses en Corea del Sur y actualmente asesor del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, subraya la profunda preocupación de importantes funcionarios del Pentágono y comandantes estadounidenses sobre el giro que están tomando las operaciones en Iraq y sus amplias repercusiones para los militares, dijeron algunos miembros del Congreso y analistas militares.
En otra señal de que la campaña de Iraq está imponiendo una re-evaluación de las políticas del Pentágono, oficiales del Ejército están considerando ahora si la petición de un aumento provisional de 30.000 soldados aprobado por el Congreso puede transformarse en permanente. Un importante oficial del Ejército dijo el jueves que es probable que el incremento sea necesario permanentemente si las fuerzas armadas han de cumplir sus objetivos globales -a pesar de los costes adicionales de 3 billones de dólares al año.
En una reunión el jueves con sus más importantes asesores militares y civiles, el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld dio instrucciones al general Luck para que revise todas las áreas de la operación, identifique las debilidades e informe de aquí a unas semanas con una evaluación confidencial, dijeron funcionarios de Defensa.
"Tendrá amplias facultades de evaluación", dijo Lawrende Di Rita, el portavoz del Pentágono. Di Rita enfatizó que Rumsfeld estaba muy satisfecho con sus comandantes en Iraq, pero que quería proporcionarles a todos la ayuda que necesitaban a la hora de evaluar "una situación muy dinámica".
El general Luck, que fue asesor del general Tommy R. Franks en el cuartel general de guerra en Qatar durante la campaña de Iraq en 2003 y conoce bien la operación en Iraq, conducirá un pequeño equipo de especialistas militares. Un tema principal será uno de los problemas más grandes que enfrentan hoy los militares en Iraq: cómo adiestrar a soldados y agentes de policías iraquíes para remplazar a las tropas estadounidenses que ahora desempeñan labores de seguridad en el país. Los comandantes militares han expresado estar decepcionados sobre el funcionamiento de muchas de las fuerzas iraquíes.
La evaluación de la velocidad a la que los iraquíes podrían comenzar a compartir el peso de las labores de seguridad motiva un conjunto separado de difíciles discusiones a alto nivel en el Pentágono, donde oficiales de alta jerarquía están calculando cómo mantener una fuerza más grande en Iraq. La cantidad de personal militar en Iraq subió este mes a 150.000, el despliegue más alto desde la caída de Bagdad.
En otra decisión que podría afectar a cientos de miles de miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva, el alto oficial del Ejército dijo que los jefes del Pentágono también estaban considerando cambiar la política de movilización para permitir que los reservistas sean llamados a servicio por más de 24 meses de servicio activo total, que es el límite actual.
La modificación propuesta que está siendo considerada permitiría que el Ejército llame a servicio a miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva tantas veces como sea necesario, pero no por más de dos años de una vez.
Mientras los comandantes estadounidenses en Iraq expresan una creciente preocupación sobre una resistencia cada vez más sofisticada y fisuras en la dirigencia iraquí, la tarea del general Luck es un tácito reconocimiento de que la operación en Iraq, incluyendo el programa de adiestramiento, se enfrenta a dilemas.
"Hay evidencias de que el adiestramiento no está funcionando bien", dijo el senador Jack Reed, demócrata de Rhode Island, que visitó Iraq hace poco y fue oficial de la División Aerotransportada Nº82.
El general Luck, que comandó el Cuerpo Aerotransportado XVIII en la guerra del Golfo Pérsico en 1991, es una figura respetada entre los soldados y un guía para sus oficiales, un personaje que de un modo desarmantemente discreto hace sugerencias y recomendaciones que no amenazan la autoridad de los comandantes, dicen oficiales del Ejército y otra gente que lo conoce.
Por esa razón, funcionarios de Defensa dicen que la revisión del general Luck será comprehensiva. "El general Luck sabe montones sobre la operación en Iraq", dijo Di Rita. "Ciertamente tendrá oportunidad de ofrecer sus opiniones sobre todo lo que observe".
Di Rita dijo que la tarea del general Luck fue bienvenida por el general John P. Abizaid y el general George W. Casey Jr., los dos jefes militares de la región.
La misión del general Luck es una versión más abierta de otras evaluaciones en el terreno que han realizado los militares en Iraq y Afganistán, desde los programas de adiestramiento en Iraq hasta el mejoramiento del recabamiento de informaciones para el servicio secreto.
A principios del año pasado el general de división Karl Eikenberry recomendó que el Pentágono retrasara la formación del nuevo ejército iraquí y se concentrara en construir milicias adecuadas de lo que es ahora la Guardia Nacional Iraquí.
En abril pasado, el Pentágono envió al entonces general de división David H. Petraeus, que había recién terminado su jefatura de la División Aerotransportada Nº101, para ayudar a acelerar el adiestramiento y equipamiento de las fuerzas de seguridad iraquíes. Poco después, fue ascendido a teniente general y puesto a cargo del programa de adiestramiento.
El éxito de ese programa es la parte esencial de la estrategia de retirada estadounidense de Iraq. Los soldados en servicio activo y los reservistas del Ejército son el personal militar bajo mayor presión para los objetivos en Iraq y Afganistán y de la seguridad interior. El servicio terminó 2004 con 499.500 tropas activas y 160.000 miembros de la Guardia Nacional y de la Reserva del Ejército en servicio.
Un aumento temporal de un año de 30.000 soldados aprobado por el Congreso permitiría al Ejército crecer hasta constituir una fuerza de 512.400 este año.
Un alto oficial del Ejército dijo que la pregunta sobre un aumento permanente de personal en servicio activo sería parte de la extensa revisión de la estrategia, presupuesto y armas ahora en curso y llamada Revisión Cuadrenial de Defensa'. Fue ordenada por el Congreso y debe estar lista en diciembre.
"A medida que avanzamos en este proceso, es evidente que tendremos que tratar si podemos pasar de esos 30.000 soldados", dijo el oficial del Ejército. "No creo que podamos". El oficial del Ejército discutió la actual política de servicio a condición de mantener el anonimato, debido a que no se ha ofrecido ninguna propuesta.
El Ejército re-estructurará sus brigadas de combate y sus cuarteles general de divisiones y cuerpos durante los próximos años para aumentar el número de brigadas de combate a 43, y quizás a 48, de las actuales 33.
Como parte de ese programa, el Ejército trata de detectar eficiencias, revaluar el balance entre la fuerza activa y la reserva y ha destinado varias de sus tareas administrativas a civiles para liberar personal uniformado para funciones en el terreno.
Pero en esta reconstrucción "las formaciones de componente activo deben ser más robustas", dijo el oficial del Ejército. "Eso significa que debemos aumentar nuestra fuerza".
En el Ejército los estrategas han debatido sobre la cantidad de personal, y un oficial involucrado en la revisión dijo que el debate ha variado de 575.000 soldados en servicio activo a menos de 500.000. El oficial que habló el jueves no ofreció indicaciones sobre una petición de personal adicional mayor de 30.000 tropas.
El oficial dijo que aunque la actual composición de las fuerzas del Ejército en Iraq es de 50 por ciento de soldados en servicio activo y 50 por ciento de reservistas, la parte en servicio activo de la próxima rotación subirá a 70 por ciento, debido a que el Ejército está simplemente agotando las unidades de reserva a las que puede llamar, dado el actual límite de 24 meses en servicio activo.
El Ejército decidirá en las próximas semanas si pedir a Rumsfeld cambiar la política de movilización del Pentágono y extender el período de servicio o las veces que los reservistas de la Guardia Nacional del Ejército y la Reserva pueden ser llamados.
"Ese será uno de los temas que trataremos", dijo el oficial. "Tenemos que planificar".
7 de enero de 2005
8 de enero de 2005
©new york times
©traducción mQh
un puente hacia el futuro de iraq
[Brett H. McGurk] Ex asesor de la Autoridad de la Coalición, el autor comenta detalles de la Constitución interina.
Las inminentes elecciones serán un acontecimiento que podrán potencialmente cambiar la corriente tanto en Iraq como en la guerra contra el terrorismo. Como lo demuestra Afganistán, unas elecciones creíbles -elecciones percibidas como libres y honestas- pueden reducir la influencia de los extremistas violentos cuya única base de poder es la fuerza y la intimidación.
Es por eso que las exigencias de los grupos sunníes que apoyan el boicot de las elecciones deben ser rechazadas enérgicamente. Esos grupos, como la muy citada Asociación de Clérigos Musulmanes, no han condenado la violencia y sin embargo alegan que el proceso electoral está de alguna manera amañado contra ellos.
Esas exigencias han sido rara vez estudiadas. En realidad, es de destacar que en todos los comentarios e informes sobre las elecciones iraquíes, se ha dicho poco sobre para qué son esas elecciones, y cómo se distribuirá el poder después de ellas, aun si la violencia no permita que algunos se acerquen a las urnas. Pero ahí está la respuesta a los sunníes que amenazan con boicotearlas.
La Constitución interina de Iraq define el marco de la transición hacia un gobierno elegido con una Constitución permanente para fines de este año. Como en cualquier democracia, gobernará la mayoría, pero no es verdad que, por eso, las minorías carezcan de influencia durante este período. Toda mayoría elegida debe compartir el poder para gobernar en el Iraq post-Saddam Hussein. El país es simplemente demasiado diverso y entreverado como para que un solo grupo pueda gobernar pacíficamente en más de una pequeña fracción del territorio.
El marco interino toma esto en cuenta e incorpora chequeos y balances e importantes limitaciones al gobierno central de Bagdad. Los iraquíes deben elegir una Asamblea Nacional de 275 miembros que hará las veces de asamblea tanto legislativa como constitucional. Pero los poderes de esta asamblea serán compartidos con un poder judicial independiente y una rama ejecutiva que incorpora las opiniones de las tres principales facciones iraquíes.
El proceso de selección para el ejecutivo es vital. La Asamblea Nacional nombrará un consejo presidencial de tres miembros -cada uno con al menos dos tercios (o 184 votos) de la asamblea. El consejo presidencial deberá luego unánimemente nombrar un primer ministro, que será la figura de más poder en el gobierno iraquí, y aprobará los nombramientos ministeriales y los jueces del más alto tribunal iraquí.
Así, el centro del poder en Iraq tras las elecciones gozará de apoyo a través de todo el espectro político. Y a diferencia del modelo transicional en Bosnia tras el conflicto, el proceso en Iraq hace necesario el debate entre los representantes elegidos, más que simplemente encerrándose en divisiones étnicas desde el principio, lo que produce una democracia nacida muerta. El proceso para redactar una Constitución permanente requerirá similarmente extensas consultas con todos los iraquíes, independientemente de su grupo étnico o credo.
Además, la Constitución interina define y limita los poderes del gobierno central y pone otros límites si tres o más provincias decidieran formar un gobierno regional, como han hecho los kurdos en Iraq. Estructuras de gobierno local con amplios poderes de control ya se han formado en todas las provincias de Iraq, y son el éxito no mencionado del período post-ocupación. Las pocas áreas donde estas estructuras han fallado incluyen algunas provincias sunníes al oeste de Bagdad, pero no porque no sean populares sino porque los terroristas han secuestrado y asesinado a los funcionarios locales.
El actual gobierno iraquí opera bajo una versión truncada de este acuerdo de poderes compartidos, y lo ha hecho con éxito. Leyes dictadas por el gobierno interino -incluyendo leyes que restablecen la pena de muerte, ofrecen amnistía por delitos menores y autorizan poderes de emergencia en algunas circunstancias- han necesitado el apoyo del primer ministro, de un gabinete diverso y de un consejo presidencial unánime. Ese consejo incluye a Ghazi Yawar, Ibrahim Jafari y Rosh Nouri Shaways, populares líderes sunní, chií y kurdo respectivamente. Además, nuevas disposiciones legales son redactadas en el ministerio de Justicia, que está encabezado por Malik Douhan Hasan, un distinguido sunní que también es presidente de la Asociación de Abogados Iraquí.
No hay duda de que el gobierno interino conoce fuertes desacuerdos, como en cualquier gobierno. Pero más allá del brillo de los medios de comunicación, sus jefes han aprendido a hacer compromisos y a forjar consenso, incluso en materias altamente polémicas, tales como las leyes que acabo de mencionar. Es este espíritu de colaboración -y no la última decapitación o atentado- el que ofrece una reveladora mirada sobre el futuro de Iraq.
Obviamente, la Constitución interina y la hoja de ruta post-electoral no son perfectas. Persisten los desacuerdos sobre cómo una Constitución permanente será ratificada y en la asamblea que se elija se debatirá probablemente sobre un importante compromiso sobre el papel del islam. Pero es así como debe ser. Lo que es importante es que existe un amplio acuerdo sobre las estructuras básicas de gobierno después de las elecciones, y esas estructuras prometen una influencia substancial a los grupos minoritarios que rechacen la violencia y se unan al proceso político.
El autor fue asesor jurídico de la Autoridad Provisional de la Coalición y de la embajada estadounidense en Bagdad, y ha ayudado a establecer el marco legal de las elecciones en Iraq.
7 de enero de 2005
8 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
Las inminentes elecciones serán un acontecimiento que podrán potencialmente cambiar la corriente tanto en Iraq como en la guerra contra el terrorismo. Como lo demuestra Afganistán, unas elecciones creíbles -elecciones percibidas como libres y honestas- pueden reducir la influencia de los extremistas violentos cuya única base de poder es la fuerza y la intimidación.Es por eso que las exigencias de los grupos sunníes que apoyan el boicot de las elecciones deben ser rechazadas enérgicamente. Esos grupos, como la muy citada Asociación de Clérigos Musulmanes, no han condenado la violencia y sin embargo alegan que el proceso electoral está de alguna manera amañado contra ellos.
Esas exigencias han sido rara vez estudiadas. En realidad, es de destacar que en todos los comentarios e informes sobre las elecciones iraquíes, se ha dicho poco sobre para qué son esas elecciones, y cómo se distribuirá el poder después de ellas, aun si la violencia no permita que algunos se acerquen a las urnas. Pero ahí está la respuesta a los sunníes que amenazan con boicotearlas.
La Constitución interina de Iraq define el marco de la transición hacia un gobierno elegido con una Constitución permanente para fines de este año. Como en cualquier democracia, gobernará la mayoría, pero no es verdad que, por eso, las minorías carezcan de influencia durante este período. Toda mayoría elegida debe compartir el poder para gobernar en el Iraq post-Saddam Hussein. El país es simplemente demasiado diverso y entreverado como para que un solo grupo pueda gobernar pacíficamente en más de una pequeña fracción del territorio.
El marco interino toma esto en cuenta e incorpora chequeos y balances e importantes limitaciones al gobierno central de Bagdad. Los iraquíes deben elegir una Asamblea Nacional de 275 miembros que hará las veces de asamblea tanto legislativa como constitucional. Pero los poderes de esta asamblea serán compartidos con un poder judicial independiente y una rama ejecutiva que incorpora las opiniones de las tres principales facciones iraquíes.
El proceso de selección para el ejecutivo es vital. La Asamblea Nacional nombrará un consejo presidencial de tres miembros -cada uno con al menos dos tercios (o 184 votos) de la asamblea. El consejo presidencial deberá luego unánimemente nombrar un primer ministro, que será la figura de más poder en el gobierno iraquí, y aprobará los nombramientos ministeriales y los jueces del más alto tribunal iraquí.
Así, el centro del poder en Iraq tras las elecciones gozará de apoyo a través de todo el espectro político. Y a diferencia del modelo transicional en Bosnia tras el conflicto, el proceso en Iraq hace necesario el debate entre los representantes elegidos, más que simplemente encerrándose en divisiones étnicas desde el principio, lo que produce una democracia nacida muerta. El proceso para redactar una Constitución permanente requerirá similarmente extensas consultas con todos los iraquíes, independientemente de su grupo étnico o credo.
Además, la Constitución interina define y limita los poderes del gobierno central y pone otros límites si tres o más provincias decidieran formar un gobierno regional, como han hecho los kurdos en Iraq. Estructuras de gobierno local con amplios poderes de control ya se han formado en todas las provincias de Iraq, y son el éxito no mencionado del período post-ocupación. Las pocas áreas donde estas estructuras han fallado incluyen algunas provincias sunníes al oeste de Bagdad, pero no porque no sean populares sino porque los terroristas han secuestrado y asesinado a los funcionarios locales.
El actual gobierno iraquí opera bajo una versión truncada de este acuerdo de poderes compartidos, y lo ha hecho con éxito. Leyes dictadas por el gobierno interino -incluyendo leyes que restablecen la pena de muerte, ofrecen amnistía por delitos menores y autorizan poderes de emergencia en algunas circunstancias- han necesitado el apoyo del primer ministro, de un gabinete diverso y de un consejo presidencial unánime. Ese consejo incluye a Ghazi Yawar, Ibrahim Jafari y Rosh Nouri Shaways, populares líderes sunní, chií y kurdo respectivamente. Además, nuevas disposiciones legales son redactadas en el ministerio de Justicia, que está encabezado por Malik Douhan Hasan, un distinguido sunní que también es presidente de la Asociación de Abogados Iraquí.
No hay duda de que el gobierno interino conoce fuertes desacuerdos, como en cualquier gobierno. Pero más allá del brillo de los medios de comunicación, sus jefes han aprendido a hacer compromisos y a forjar consenso, incluso en materias altamente polémicas, tales como las leyes que acabo de mencionar. Es este espíritu de colaboración -y no la última decapitación o atentado- el que ofrece una reveladora mirada sobre el futuro de Iraq.
Obviamente, la Constitución interina y la hoja de ruta post-electoral no son perfectas. Persisten los desacuerdos sobre cómo una Constitución permanente será ratificada y en la asamblea que se elija se debatirá probablemente sobre un importante compromiso sobre el papel del islam. Pero es así como debe ser. Lo que es importante es que existe un amplio acuerdo sobre las estructuras básicas de gobierno después de las elecciones, y esas estructuras prometen una influencia substancial a los grupos minoritarios que rechacen la violencia y se unan al proceso político.
El autor fue asesor jurídico de la Autoridad Provisional de la Coalición y de la embajada estadounidense en Bagdad, y ha ayudado a establecer el marco legal de las elecciones en Iraq.
7 de enero de 2005
8 de enero de 2005
©washington post
©traducción mQh
reserva no puede cumplir misión en iraq
La reserva, cuyos soldados cumplen tareas de combate y apoyo en Irak y Afganistán, es víctima de tales políticas y prácticas erróneas que "degenera rápidamente en una fuerza 'quebrada'", dice el general de mayor graduación de la fuerza.
Washington, Estados Unidos. El teniente general James R. Helmly, jefe de la reserva del ejército, escribió en un memorando interno a sus superiores que la fuerza ya no puede cumplir sus misiones en Irak y Afganistán ni regenerar sus efectivos para misiones futuras.
La reserva tiene unos 200.000 soldados, 52.000 de los cuales participan en la guerra contra el terrorismo, sobre todo en Irak. Brindan servicios de apoyo de combate, atención médica y transporte entre otros. Unos 50 han muerto en la guerra de Irak.
El memorando de Helmly, fechado el 20 de diciembre, está dirigido al jefe de Estado Mayor del ejército, general Peter Schoomaker. La edición de internet del diario Baltimore Sun tiene un enlace con el documento, y dos oficiales que conocen el memorando original confirmaron su autenticidad a The Associated Press.
"El propósito de este memorando es informarle de la incapacidad de la Reserva Militar, bajo las políticas, procedimientos y prácticas actuales... de cumplir los requisitos de misión" en Irak y Afganistán, escribió Helmly.
"Además, la Reserva Militar corre grave peligro de no poder cumplir con otros requisitos operativos", como los de planes de contingencia para otras guerras en potencia o emergencias nacionales, "y degenera rápidamente hacia una fuerza 'quebrada'", escribió Helmly.
6 de enero de 2005
©univisión
La reserva tiene unos 200.000 soldados, 52.000 de los cuales participan en la guerra contra el terrorismo, sobre todo en Irak. Brindan servicios de apoyo de combate, atención médica y transporte entre otros. Unos 50 han muerto en la guerra de Irak.
El memorando de Helmly, fechado el 20 de diciembre, está dirigido al jefe de Estado Mayor del ejército, general Peter Schoomaker. La edición de internet del diario Baltimore Sun tiene un enlace con el documento, y dos oficiales que conocen el memorando original confirmaron su autenticidad a The Associated Press.
"El propósito de este memorando es informarle de la incapacidad de la Reserva Militar, bajo las políticas, procedimientos y prácticas actuales... de cumplir los requisitos de misión" en Irak y Afganistán, escribió Helmly.
"Además, la Reserva Militar corre grave peligro de no poder cumplir con otros requisitos operativos", como los de planes de contingencia para otras guerras en potencia o emergencias nacionales, "y degenera rápidamente hacia una fuerza 'quebrada'", escribió Helmly.
6 de enero de 2005
©univisión