EJÉRCITO USA SE VUELVE HACIA LOS GUARDIAS PRIVADOS - t. christian miller
El ejército norteamericano traspasa cada vez más tareas a empresas privadas de seguridad. Algunas de estas han sido denunciadas por cobros abusivos y otras irregularidades. Otras reciben contratos fuera de licitación después de haber perdido las licitaciones abiertas. Un nuevo escándalo sobre el dinero de la guerra de Iraq.
Washington, Estados Unidos. Los militares son criticados por poner en riesgo la seguridad de las bases y por un proceso que ha adjudicado mil millones de dólares fuera de licitación.Adelgazado por los despliegues de tropas en Iraq y Afganistán y por las necesidades de seguridad en casa, el ejército recurre a la contratación de guardias de seguridad privados para ayudar a proteger a docenas de bases militares norteamericanas.
A la fecha hay más de 4.300 agentes de seguridad privados que han sido destinados a trabajar en cincuenta instalaciones del ejército norteamericano, de acuerdo a documentos del ejército obtenidos por The Times.
El trabajo fue adjudicado a cuatro empresas -dos de las cuales recibieron los contratos sin tener que participar en una licitación. Los contratos tienen un valor de mil 240 millones de dólares.
El ejército dice que la maniobra le permite liberar a más de sus soldados para el frente militar mientras que contrata rápidamente a guardias privados en el lugar para satisfacer las necesidades adicionales de protección desde los atentados del 11 de septiembre.
Pero la iniciativa del ejército ha sido criticada por dos razones: compromete la seguridad militar nacional, y constituye un abuso de la ley destinada a ayudar a los empobrecidos nativos de Alaska.
Dos contratos de cinco años de un valor de mil millones fueron adjudicados a dos pequeñas empresas de nativos de Alaska con poca experiencia previa en seguridad. Las empresas, que operan bajo leyes de contratación especiales que les permiten evitar tener que concursar, adjudicaron parte del trabajo a dos de las más grandes empresas de seguridad del país: Wackenhut Services Inc., y Vance Federal Security Services.
Los contratos de Alaska Native cubren 36 bases -incluyendo tres en California: Ft. Irwin, el Depósito del Ejército en Sierra y el Presidio de Monterrey.
"Estoy preocupado de la protección de nuestras instalaciones militares", dijo el diputado Lane Evans, un demócrata de Illinois en el Comité de las Fuerzas Armadas de la Cámara y ha pedido que se investigue los contratos.
"Algunas de esas instalaciones cobijan armas químicas y materiales de inteligencia y no deben ser puestas en peligro con procesos de contratación cuestionables y protección deficiente".
Los demócratas, grupos de derechos civiles y expertos en contratación independientes dijeron que los tratos del Ejército para la contratación de las empresas de los nativos de Alaska constituían una puerta trasera por la que enviar dinero de los contribuyentes a Wackenhut y Vance, que perdieron la primera vez que tuvieron que concursar abiertamente con otras compañías por los contratos de protección.
"Es una distorsión del espíritu de la ley", dijo Danielle Brian, director ejecutivo del Government Oversight Program, un grupo de derechos civiles. "La ley fue diseñada en beneficio de empresas que necesitaban un empujón especial. Pero a fin de cuentas, el que aprovecha es Wackenhut, simplemente una descarada distorsión del sistema".
La movida es parte de una tendencia más amplia de contratar a guardias privados para hacer muchos de los trabajos que estaban previamente a cargo de los militares. Desde la guerra de Iraq, el cambio hacia los contratistas privados se ha acelerado. Las compañías de seguridad hacen ahora de todo, desde servicios de lavandería para los soldados hasta ofrecer protección a oficiales norteamericanos de alto rango.
En las bases del ejército de Estados Unidos, oficiales dijeron que las necesidades de protección que surgieron tras los atentados del 11 de septiembre los habían obligado a usar a miles de unidades en servicio activo y de reserva para realizar patrullas y turnos de vigilancia adicionales.
Funcionarios de Defensa ven a los guardias de seguridad privados como una oportunidad para ocuparse de actividades de seguridad adicionales, liberar a más soldados para el campo de combate y hacer posible que las unidades de reserva vuelvan a casa cuando terminen sus obligaciones militares.
Funcionarios del departamento de Defensa tuvieron primero que convencer al Congreso de levantar una ley federal de casi dos décadas de antigüedad que prohibía la contratación de guardias de seguridad privados en bases militares. La ley fue aprobada después de que los sindicatos de funcionarios dijeran que tenían miedo de perder contratos no militares de vigilancia para el departamento de Defensa a manos de empresas privadas.
Oficiales del ejército dijeron que el Congreso se tomó demasiado tiempo y no tuvieron tiempo de organizar una licitación abierta.
La posibilidad de adjudicar contratos a firmas de nativos de Alaska fuera de licitación permitió al ejército instalar rápidamente a los guardias de seguridad privados. En julio de 2003 el ejército decidió emitir contratos a dos compañías, cada uno por un valor de 500 millones de dólares en cinco años.
El socio de Wackenhut es la compañía de nativos de Alaska, Alutiiq Security and Technology, con sede en Chesapeake, Vancouver. La otra firma de nativos de Alaska, Chenega Technical Products, con sede en Panama City, Florida, subcontrató a Vance.
Hacia la misma fecha que se adjudicaba esos contratos a nativos de Alaska, el ejército también decidió emitir dos contratos más para proporcionar protección a las bases por medio de dos licitaciones abiertas normales. El ejército dijo que tenía más tiempo para la segunda ronda de contratos, que fueron adjudicados en septiembre de 2003.
En esa licitación, Wackenhut y Vance participaron en la licitación, pero perdieron ante otras empresas, según se lee en documentos del ejército.
Las dos compañías ganadoras, Coastal International, de Carolina del Sur, y Akal Security, de Nuevo México, recibieron contratos por un valor de 74 millones de dólares para proteger a doce bases.
El ejército declaró que los guardias privados han funcionado bien, y estaban adiestrados con las mismas exigencias que los guardias civiles del departamento de Defensa, que trabajan en bases del ejército junto con agentes de la policía militar.
"El resultado general [del programa de guardias de seguridad] ha sido excelente y a la altura de las exigencias del contrato", declaró el ejército en una respuesta escrita a preguntas de The Times.
Las empresas de seguridad privadas también rechazaron las quejas.
Wackenhut dijo que las críticas eran parte de una batalla de los sindicatos contra la empresa, en la que participaba uno de los sindicatos de servicios más grandes del país, el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, que quiere sindicalizar a los guardias de Wackenhut.
Alutiiq declaró que los resultados justificaban la decisión del ejército.
La experiencia previa de la empresa de seguridad consiste en haber montado una fuerza policial privada de 120 hombres para el Atol de Kwajalein, un terreno de pruebas balísticas en el Pacífico Sur.
"Les estamos pagando [a nuestros guardias] algo más. Pero tenemos resultados excelentes. Te dan lo que pagas", dijo Bruce Swagler, director del programa de seguridad de Alutiiq. "Tanto en lo que se refiere a la calidad como a los resultados, el gobierno cree que estamos haciendo un buen trabajo".
Después de enterarse del interés del ejército en contratar a guardias de seguridad privados, funcionarios de la empresa dijeron que Alutiiq y Wackenhut coordinaron su asociación: Alutiiq proporcionaba contratos veloces, y Wackenhut, la experiencia. Las dos firmas -juntas- reclutaron a los guardias, el 51 por ciento de los cuales se transformaron en empleados de Alutiiq y el 49 por ciento en empleados de Wackenhut, como establece el contrato.
Alutiiq dijo que por lo que él sabía, uno de sus guardias era un nativo de Alaska. "Cuando el ejército necesitaba hacer algo y lo nacesitaba rápidamente, se enviaba hacia empresas de nativos de Alaska, dijo James L. Long, presidente y director ejecutivo de Wackenhut Services, una subsidiaria de Wackenhut. "Dejamos en claro al ejército que teníamos una relación de Alutiiq y Alutiiq se aseguró de que el ejército supiera que ellos estaban relacionados con Wackenhut".
Las empresas de los nativos de Alaska -llamadas a veces las empresas de la Ley de Stevens' debido a que son fuertemente apoyadas por el senador Ted Stevens, un republicano de Alaska que encabezó el Comité de Apropiaciones de la Cámara- fueron creadas en 1971 como parte de un acuerdo sobre reclamaciones de tierras de grupos tribales de Alaska.
Los pequeños negocios que pertenecieran a estas empresas podían obtener contratos fuera de licitación por valores ilimitados, una ventaja de la que no gozan otro tipo de empresas. Y aunque nativos de Alaska deben ser dueños de la compañía, los miembros de la tribu no deben hacer nada, es decir, las empresas pueden subadjudicar el trabajo a otras empresas.
El razonamiento era que los beneficios generados por las empresas volvían a las empobrecidas tribus de Alaska, que podían usar el dinero para pagar dividendos o establecer fondos de becas de estudio.
Aunque los dividendos en algunos años han estado por encima de los 50 mil dólares por accionista, lo más típico es que no superen algunos miles de dólares.
Los contratos militares de guardias adjudicados a Alutiiq y Wackenhut totalizan de momento 94.4 millones de dólares para la protección de 16 bases, mientras Chenega y Vance obtuvieron contratos por un valor de 89.9 millones de dólares para proteger 20 bases.
Debido a que Wackenhut y Vance han perdido ante otras empresas cuando deben competir en una licitación, grupos expertos en contrataciones preguntaron si acaso el ejército no estaba pagando demasiado por esos contratos fuera de licitación.
Steven Schooner, un especialista en contrataciones de la Facultad de Leyes de la Universidad George Washington, mostraban una falta de planificación.
"Es verdad que [las empresas de nativos de Alaska] reciben contratos de volúmenes asombrosos únicamente con el propósito de evadir la competencia o de servir como embudo para las mismas empresas que deberían de otro modo estar compitiendo por los contratos... Es un insulto" dijo Schooner. "Es ridículo".
Los sindicatos y grupos de derechos civiles han planteando su preocupación por el funcionamiento de Wackenhut y Vance en otros contratos.
Los sindicatos han atacado a Vance por actuar agresivamente contra trabajadores en huelga cuando la compañía ha sido contratada para proteger fábricas y lugares de trabajo.
Wackenhut ha sido acusada por los sindicatos y funcionarios de gobierno de permitir lapsos de seguridad en las plantas nucleares del país, muchas de las cuales emplean a guardias de Wackenhut. Un informe de este año del inspector general del departamento de Energía dijo que antiguos y actuales guardias de seguridad en el recinto de armas nucleares de Oak Ridge se habían quejado de que Wackenhut manipulaba los resultados alterando los equipos de prueba y entregando información a guardias de bajo rango antes de los ataques simulados.
"Es realmente irresponsable poner a Wackenhut, de la que se ha probado que ha engañado al gobierno en las pruebas de seguridad, a realizar labores de protección en bases militares estadounidenses", dijo Stehen Lerner, director de la sección de seguridad del Sindicato Internacional de Empleados de Servicios, que mantiene una página en la red donde critica a Wackenhut.
"No se trata se darse vueltas en el jardín. Se trata de proteger instalaciones que son blancos potenciales de los terroristas".
Wakenhut ha defendido sus resultados, observando que continuaba recibiendo trabajo del gobierno. También dijo que las críticas del inspector general iban dirigidas más contra el departamento de Energía que contra Wackenhut.
"Hacemos lo que se nos dice que hagamos. Se nos contrata para hacer lo que hacemos", dijo Long.
12 de agosto de 2004
©traducción mQh
©losangelestimes
GOBIERNO IRAQUÍ CIERRA AL YASIRA - rawya rageh
Después de meses de amenazas y advertencias, finalmente las autoridades iraquíes han cerrado la estación de televisión por un mes tras acusarla de incitar al odio.
Bagdad, Iraq. El gobierno iraquí cerró las oficinas de la estación árabe de televisión Al Yasira por treinta días, tras acusarla el sábado de incitar a la violencia.
Un portavoz de Al Yasira calificó la clausura de "poco sabia" y dijo que limitaba la libertad de prensa.
"Es una decisión lamentable, pero Al Yasira se esforzará en cubrir la situación en Iraq lo mejor que pueda dentro de las restricciones", dijo el portavoz Jihad Ballout.
El primer ministro interino Ayad Allawi dijo que gobierno nombró una comisión independiente hace un mes para estudiar la cobertura diaria de Al Yasira "para ver qué tipo de violencia están apoyando, incitando al odio y a problemas y tensiones raciales".
Basándose en las revelaciones de la comisión, el Comité de Seguridad Nacional ordenó el cierre por un mes, dijo Allawi.
El ministro del interior Falah al-Naqib dijo que la clausura tenía por intención dar a la estación "la posibilidad de reajustar su política hacia Iraq".
"Han estado mostrando un montón de crímenes y criminales por televisión, y transmiten una mala imagen de Iraq y de los iraquíes y alientan a los delincuentes en sus actividades", dijo.
"Queremos proteger a nuestro pueblo".
Altos funcionarios norteamericanos también han criticado la cobertura de Al Yasira de la guerra de Iraq, calificando a la estación de portavoz de la red terrorista Al Qaeda, transmitiendo sus videos y casetes de Osama bin Laden o sus ayudantes. Al Yasira niega las acusaciones.
Ballouy, de Al Yasira, dijo que no se dio a la estación una razón de la clausura. Dijo que el cierre limita el "derecho del pueblo árabe del mundo a tener una imagen comprehensiva de lo que está pasando en una región tan importante como Iraq".
La estación han tenido problemas antes en Iraq desde el derrocamiento de Saddam Hussein el año pasado.
El Consejo de Gobierno iraquí, instalado durante la ocupación estadounidense, prohibió a los periodistas de la estación que entraran a sus oficinas o cubrieran las ruedas de prensa durante todo enero porque había supuestamente mostrado falta de respeto hacia importantes iraquíes.
Esa fue la segunda prohibición del consejo de la estación.
En una entrevista el 25 de julio con Al Yasira en Moscú, el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Moshyar Zebari, acusó al canal de dar informaciones tendenciosas e implicó que sus periodistas serían expulsados del país.
"No toleramos a los que explotan la libertad de los medios", dijo entonces Zebari. "Esos canales se han transformado en canales para provocar contra los intereses, la seguridad y protección del pueblo iraquí y el gobierno iraquí será severo con esas actitudes".
Al Yasira ha tenido algunos problemas con las autoridades en otros países árabes, incluyendo Arabia Saudí, Kuwait, Bahrain, Jordania y el antiguo régimen iraquí. A diferencia de los medios árabes manejados por el estado, la estación a menudo emite opiniones de personajes de la oposición local y sus críticas de los gobernantes de sus países".
7 de agosto de 2004
©traducción mQh
©washingtonpost
En gran parte incomprensibles permanecen los atentados a iglesias católicas en Iraq la semana pasada. Se trata probablemente de un atentado de Al Qaeda, en su intento por enfrentar a musulmanes y cristianos. Los atentados fueron severamente condenados por el mundo musulmán.
Bagdad, Iraq. Importantes clérigos musulmanes y líderes políticos se unieron el lunes detrás de los cristianos de Iraq para condenar los atentados con bomba coordinados contra cinco iglesias el día anterior como una peligrosa escalada de la guerra y un ataque contra siglos de coexistencia entre cristianos y musulmanes aquí.
Sin embargo, algunos cristianos, que constituyen menos del cinco por ciento de los 25 millones de habitantes del país, dijeron que temían que los ataques fueran una angustiante señal de un surgimiento del fundamentalismo islámico -y que puede llegar el día en que ya no sean bienvenidos en Iraq. Al menos diez personas murieron en los atentados, programadas para estallar cuando los cristianos se reunían en las iglesias para asistir a la misa del domingo.
"¿Qué quieren?", se preguntó una mujer cristiana, que dijo que su nombre era Um Khalid, 56, dueña de una tienda de abarrotes en la calle de la Iglesia Asiria Cristiana de Bagdad, donde todavía se veían los coches torcidos y calcinados por la explosión de la noche anterior. "Quieren que nos vayamos".
Funcionarios iraquíes responsabilizaron de los ataques a Abu Musab al-Zarqawi, el militante jordano asociado a Al Qaeda. Pero su grupo, Tawhid y Yihad no reclamaron la responsabilidad de los atentados, como ha sido habitual en otros casos.
El grupo dio a conocer dos videos el lunes: uno de ellos muestra lo que parece ser el asesinato de un rehén turco con tres balazos a la cabeza, el otro diciendo que dejaría en libertad al camionero somalí porque su empleador había accedido a terminar sus operaciones en Iraq.
La comunidad cristiana iraquí, concentrada en los alrededores de Bagdad y en la región controlada por los kurdos en y en las cercanías de Mosul, es una de las más antiguas del mundo, remontándose sus orígenes a 2000 años. La mayoría de sus miembros son asirios, una iglesia cristiana independiente, y caldeos, católicos del rito oriental que reconocen la autoridad del Papa.
Aunque sometidos a persecuciones a través de toda la historia, se consideran a sí mismos generalmente bien tratados durante el régimen laico de Saddam Hussein, y algunos de ellos, especialmente el vice primer ministro Tariq Aziz, alcanzaron posiciones de poder.
Sus números han mermado a casi 800.000 ahora, después de haber alcanzado casi un millón en 1991, hacia la época de la Guerra del Golfo Pérsico. El éxodo ha crecido fuertemente desde la caída del gobierno de Hussein el año pasado, con el derrumbe del ambiente en general secular y la extensión del caos.
Un reciente aumento en los ataques contra el comercio minorista, a menudo propiedad de cristianos y considerados blasfemos por los islamitas -tiendas de licor, salones de belleza y tiendas donde se vende música occidental- ha aumentado las preocupaciones.
El lunes, líderes de casi todos los más importantes grupos musulmanes, sunníes y chiís por igual, condenaron enérgicamente los atentados, en lo que fue un llamado a la unidad nacional contra los que llamaron terroristas que querían destruir el país.
El muy reverado líder chií, el gran ayatollah Ali al-Sistani, líder del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq, calificó los atentados de "actos criminales" y llamó al nuevo gobierno iraquí a terminar con esa violencia.
"Confirmamos la necesidad de respetar el derecho de los cristianos y otras minorías religiosas y su derecho a vivir en el país, Iraq, en paz y seguridad", dijo el ayatollah Sistani, que se expresa públicamente sólo en casos que considera cruciales, dijo en una declaración.
Palabras similares expresó la Asociación de Estudiosos Musulmanes, un grupo relativamente moderado de musulmanes chiís que sin embargo tiene lazos con los insurgentes aquí. Incluso Moqtada al-Sadr, el clérigo rebelde chií cuya milicia se cree que es responsable de muchos de los ataques contra las tiendas de licores, condenó los atentados.
Los militares estadounidenses condenaron severamente los ataques. "Esos terroristas atacan a cualquiera y cualquier cosa para crear temor y destruir la seguridad y el futuro de Iraq", dijo en una declaración el general de brigada Erv Lessel, un portavoz militar.
Mowaffak al-Rubaie, el asesor de seguridad nacional, dijo que tanto la naturaleza como evidencias recogidas en el lugar de los atentados indicaban fuertemente en dirección de Zarqawi, trabajo al unísono posiblemente con partidarios de Hussein. Dijo que había similitudes directas con atentados con bomba anteriores que se cree fueron cometidos por Zarqawi, incluyendo los tipos de explosivos y detonadores.
"Las huellas de Zarqawi están en todas partes", dijo en una entrevista el doctor Rubaie. Pero dijo que el hecho de que sólo uno de los atentados, en la norteña ciudad de Mosul, fue un atentado kamikaze, el arma preferida de Zarqawi, sugieren la asistencia de partidarios de Hussein, que dijo que eran muy competentes en instalaciones eléctricas bombas a coches aparcados para detonarlas más tarde por control remoto.
Dijo que las fuerzas iraquíes pararon a dos otros coches bomba dirigidos contra iglesias el domingo. Uno de ellos fue descubierto por un soldado iraquí en Mosul, de acuerdo a una declaración militar norteamericana.
El doctor Rubaie dijo que estaba preocupado de que los cristianos podrían interpretar los ataque como una advertencia para que abandonen Iraq, algo que dijo que sería devastador para el país.
Dijo que la presencia comercial de los cristianos, su nivel de educación y sus lazos con Occidente los hacía activos valiosos en estos frágiles momentos en Iraq -y creía que muchos musulmanes apoyaban su presencia.
"No podemos perder a ninguno de ellos, para ser franco", dijo Rubaie. "Iraq será el gran perdedor. Este golpea unirá a los iraquíes".
En los alrededores del distrito de Karrada, los muchos cristianos que viven ahí parecían cerrar filas con rabia y miedo. Hombres armados bloquean las calles frente a un hospital cristiano privado y varias iglesias. En la Iglesia de la Alianza, los residentes aparcaron un gigantesco remolcador a un extremo de una de las calles que lleva a la iglesia y apostaron guardias junto a una barricada de ladrillos, maderos y barriles de cartón en el otro.
"Esto fue trabajo de terroristas", dijo un guardia de la iglesia que rehusó dar su nombre. "Tenemos buenas relaciones con los musulmanes de Iraq".
En entrevistas los cristianos debaten sobre si estos atentados han sido dirigidos específicamente contra ellos o si representa una ampliación de los ataques terroristas que han sido dirigidos contra otros grupos, como los chiís en mezquitas, agentes y reclutas de policía, kurdos en sus sedes políticas, camioneros musulmanes -o quizás, más inquietantemente, una combinación de las dos.
"No es solamente porque soy cristiano", dijo Sabbah Slewa, 47, de un grupo de cristianos, el lunes, entre los destrozos frente a la iglesia asiria. "Somos hermanos y hermanas de Iraq. Hacen esto para retrasar la civilización. Rechazan al nuevo gobierno".
Al otro lado de la calle desde la iglesia armenia en Karrada, que también fue atacada el domingo, Samir Matthews, 30, pintor, dijo que le preocupaba por lo que creía ser un reciente surgimiento del fundamentalismo islámico -algo que lo hizo pensar "con toda certeza" que los cristianos tendrán que abandonar Iraq.
"Quiero contarte algo", dijo Matthews, rodeado de ladrillos derrumbados y fragmentos de vidrios. "Ayer las hijas de mi primo llevaban cruces al cuello. Su madre se las quitó y les dijo: ¿No vas a salir con estas cruces en estos tiempos?' Eso ocurrió justo después de que las iglesias fueran atacadas.
3 de agosto de 2004
6 de agosto de 2004
©traducción mQh
©newyorktimes
Halliburton Co. y otros contratistas estadounidenses reciben al menos $1.9 billones de fondos iraquíes en un acuerdo establecido por la autoridad de la coalición encabezada por Estados Unidos, de acuerdo a una revisión de documentos y entrevistas con agencias de gobierno, compañías y auditores.
La mayor parte del dinero proviene de dos polémicos contratos que fueron financiados originalmente con dineros aprobados por el Congreso, pero más tarde con fondos iraquíes que eran manejados con menos restricciones y menos control.
Durante los primeros catorce meses de la ocupación, funcionarios de la Autoridad Provisional de la Coalición APC proporcionaron detalladas informaciones sobre el dinero iraquí, desde ventas de petróleo y otras fuentes, que se gastó en contratos de reconstrucción. Dijeron que fueron usados en beneficio del pueblo iraquí y que la mayoría de los contratos pagados con dinero iraquí iba a compañías iraquíes. Pero la APC no proporcionó nunca información sobre contratos específicos ni sobre la identidad de las compañías que los habían ganado, escudándose en razones de seguridad, de modo que ha sido imposible saber si se cumplían o no esas promesas.
La APC dijo que había adjudicado alrededor de dos mil contratos con dinero iraquí. Su inspector general reunió informaciones sobre los principales contratos, que definió como aquellos de $5 billones o más de valor. Un análisis de esos y otros archivos muestran que 19 de 37 contratos importantes financiados con dinero iraquí fueron adjudicados a compañías estadounidenses y al menos un 85 por ciento del total de $2.26 billones se adeudaba a compañías estadounidenses. Los contratos adjudicados a empresas estadounidenses costarán varios cientos de millones más una vez que se terminen las obras.
Ese análisis y varias revisiones de cuentas en las últimas semanas arrojó nuevas luces sobre cómo han manejado las autoridades de la ocupación el dinero iraquí que controlan. Muestran que la APC violó a veces sus propias reglas, autorizando dinero iraquí sin tener un quórum o una representación iraquí en las reuniones, y mantenía los archivos de manera tan descuidada que mucho de la documentación sobre varios de los contratos importantes no pudieron ser reencontrados. Durante la primera mitad de la ocupación, la APC dependió fuertemente de contratos fuera de concurso, que fueron puestos en cuestión por los auditores. Y los cambiantes proyectos de la coalición, de los que se declaró públicamente que serían financiados ahora no con dinero estadounidense sino con dinero iraquí, llevó al ministro iraquí de finanzas a quejarse de que el proceso "ad hoc" coloca a la APC en peligro de perder la confianza de la gente.
Kellogg Brown & Root Inc., una subsidiaria de Halliburton, recibió $.166 billones de dinero iraquí para cubrir los costes de importación de combustible desde Kuwait. El trabajo fue añadido un contrato directo que fue sujeto al escrutinio de varias investigaciones después de que surgieran acusaciones de que un subcontratista de KBR, con sede en Houston, sobrecargó casi $61 millones por el combustible.
Harris Corp., una compañía de Melbourne, Florida, recibió $48 millones de fondos del petróleo de Iraq para gestionar y actualizar la red de medios de comunicación -antiguamente propiedad del estado-, remplazando a la compañía Science Applications International Corp. Los nuevos servicios de radio y televisión y prensa escrita han sido ampliamente criticados como portavoces de la ocupación y simbolizan el fracaso del esfuerzo de reconstrucción. Cuando era financiado con fondos adecuados estadounidenses, el contrato llamó la atención a causa de unos gastos cuestionables, incluyendo el flete de un jet para transportar un Hummer H2 y una camioneta Ford para uso del gerente del programa.
Fareed Yaseen, uno de los 43 embajadores nombrados recientemente por el gobierno iraquí, dijo que le preocupaba que el dinero iraquí fuese gestionado casi exclusivamente por extranjeros y que los contratos terminaran predominantemente en manos de compañías extranjeras.
"No hubo prácticamente ninguna voz iraquí en el gasto de estos fondos", dijo Yaseen en una entrevista telefónica desde Bagdad, donde espera su misión diplomática.
Inclusive funcionarios iraquíes que han servido en el gobierno cuando la APC estaba a cargo, se quejaron de que tenían poco que decir sobre el uso del dinero de su propio país. Mohammed Aboush, que fue director general del ministerio del petróleo durante la ocupación que él y otros funcionarios iraquíes no fueron consultados sobre la extensión del contrato con KBR. Pero dijo que informó a sus "asesores" estadounidenses en la APC de que los iraquíes creían que el rendimiento de KBR no estaba a la altura y que preferían que otra compañía se encargara de su trabajo.
Aboush dijo que fue ignorado y cree que la decisión de seguir con KBR fue política. "Soy suficientemente viejo como para saber que los intereses norteamericanos y los iraquíes no son siempre los mismos", dijo.
Funcionarios estadounidenses dijeron que la APC era fiel a los términos de una resolución de Naciones Unidas que otorgó autoridad a Estados Unidos para gestionar el dinero iraquí del petróleo durante la ocupación. "Creemos que los contratos adjudicados con fondos iraquíes serían para el único beneficio del pueblo iraquí, sin excepciones", escribió el general de brigada Stephen M. Seay, director de contrataciones para los sucesores en las oficinas de la APC, en respuesta a un crítico informe del inspector general de la APC dado a conocer la semana pasada.
La APC identificó a las mejores compañías para hacer el trabajo, dijo el teniente coronel Joseph M. Yosa, portavoz del departamento de defensa. Dijo que las fallas en el proceso de adjudicación de contratos deben ser vistas en el contexto de las volátiles condiciones de trabajo en Iraq, donde la necesidad de velocidad y seguridad eran cruciales.
Críticos de la APC acusaron a las autoridades de la ocupación de usar dinero iraquí para escabullir las reglas estadounidenses de contratación por concurso, supervisión y control de proyectos polémicos.
"Con firmas estadounidenses que cargan diez veces más que las firmas iraquíes para proyectos de construcción, con contratos que son adjudicados directamente, con acusaciones de despilfarro de dinero... ¿se puede creer que la APC esté haciendo lo mejor que puede para garantizar que el dinero iraquí se gaste en beneficio de intereses iraquíes? No lo parece", dijo Anthea Lawson, analista de Christian Aid, un grupo sin fines de lucro que investiga el gasto del dinero iraquí del petróleo.
Svetlana Tsalik, director del proyecto Iraq Revenue Watch del laboratorio ideológico Iniciativa Sociedad Abierta, dijo que había pocas distinciones entre que fondo de dinero -estadounidense o iraquí- usaba la APC para pagar la reconstrucción. "Cuando se enfrentaba a costes que eran indigestibles para el público norteamericano, utilizaban fondos iraquíes", dijo Tsalik.
Mientras gobernó Iraq, la APC tuvo a su disposición $45 billones -el fondo de reconstrucción más grande desde que el Plan Marshall reconstruyera Europa después de la Segunda Guerra Mundial. El dinero incluía $22 billones que el Congreso aprobó en dos leyes presupuestarias complementarias y $23 billones en dos cuentas iraquíes, una con los beneficios de las ventas de petróleo y otro con los activos embargados, incluyendo cuentas bancarias congeladas de la época de Hussein en el extranjero
En la mayoría de los casos, para gastar fondos aprobados por el Congreso, los funcionarios de la APC tenían que coordinarse con funcionarios en Washington, llevar detallados archivos, publicitar ampliamente las licitaciones y observar períodos de espera para recibir las ofertas. Parte del dinero fue retenido por una guerra de territorio entre el Pentágono y el departamento de Estado sobre quién controlaba la reconstrucción.
Era más simple usar dinero iraquí.
Casi todos los activos iraquíes eran mantenidos en lo que se conocía como el Fondo de Desarrollo para Iraq. Era usado principalmente para apoyar a ministerios iraquíes a pagar salarios y gastos, de acuerdo a documentos presupuestarios. Pero parte de los fondos fueron usados para pagar a contratistas privados para proyectos de reconstrucción. La mayor restricción al gasto de dinero era que tenía que ser usado en beneficio del pueblo iraquí.
Para acceder a los fondos, todo lo que requería normalmente era la recomendación de una entidad llamada Junta de Revisión de Programas, compuesta de diez miembros y un presidente, de acuerdo a antiguos funcionarios de la APC. La autorización final exigía una sola firma: la de L. Paul Bremer, el administrador civil de la ocupación.
Funcionarios de la APC reconocieron que las licitaciones a veces eran mostradas a pocos ofertantes y que los ganadores eran seleccionados en cuestión de días. Por ejemplo, varios de los contratos importantes que ganaron compañías estadounidenses fueron adjudicados sin concurso, incluyendo un contrato de $16.8 millones adjudicado a Custer Battles LLC de McLean, para proporcionar seguridad a la principal base norteamericana en Bagdad, y un contrato de $15.6 millones para radios de la policía adjudicado a Motorola Inc., de Schaumburg, Ilinois, muestra la compilación del inspector general.
Ejecutivos de compañías iraquíes se han quejado desde los primeros días de la ocupación de que el proceso favorecía a las firmas norteamericanas. Dijeron en entrevistas que no podían pasar por las puertas fuertemente custodiadas del cuartel general de la ocupación en la Zona Verde para reunirse con los funcionarios de contrataciones. También dijeron que el proceso era tan rodeado de secretos que tuvieron que sobornar a intérpretes de la APC para obtener información sobre los requisitos de las nuevas licitaciones.
En abril la APC anunció que los contratos de menos de $500.000 de fondos del petróleo iraquí serían adjudicados solamente a compañías iraquíes.
El contrato más alto pagado con dinero iraquí lo obtuvo KBR. El trabajo de la compañía en servicios de la industria petrolífera comenzó en 2003, antes de que comenzara la guerra de Iraq, cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército le adjudicó un contrato directo de unos $7 billones para reparar la infraestructura petrolífica iraquí. Había temores de que Hussein incendiara los campos de petróleo y el gobierno estadounidense creía que necesitaba un contratista que entrase de inmediato detrás de las tropas invasoras.
Las primeras tareas que llevó a cabo KBR en este contrato -formación y asesoramiento para un cierre seguro de las instalaciones petrolíferas, el reposicionamiento de equipos de fugas y preparación de planes de reparación- fueron pagadas con fondos estadounidenses.
Pero en el otoño de 2003, la ocupación se vio enfrentada a un tipo diferente de problema. Quedó en claro que el sabotaje de los oleoductos estaba causando escasez y la autoridad de la ocupación decidió que tenía que importar combustible para impedir una crisis abierta.
Entretanto algunos miembros del Congreso expresaron su desaprobación de usar más dinero estadounidenses para el contrato directo de KBR. En reuniones del 11 y 29 de noviembre en Bagdad, la APC autorizó usar fondos iraquíes para importar combustible y reparar el sistema de distribución, de acuerdo a las actas de las reuniones de la APC. La tarea se agregó al contrato de KBR y no se licitó, incluso aunque la fuente de financiamiento cambiara.
En total, KBR recibió $2.53 billones, de los cuales $1.64 provinieron de fondos iraquíes, de acuerdo a un análisis del Washington Post de André Verloy, investigador del Centro de Integridad Pública.
Verloy dijo que mezclar dineros estadounidenses e iraquíes para pagar por tareas de un solo contrato plantea serios problemas de control. "Es bastante difícil saber de dónde viene el dinero, pero si el dinero de los contribuyentes estadounidenses es usado junto con dinero iraquí, ¿quién se encarga de la supervisión?", dijo. "¿Puede el Congreso supervisar el trabajo financiado con activos iraquíes? ¿Deberían las agencias de gobierno estadounidenses pagar a compañías estadounidenses con dinero iraquí?"
La APC también modificó la fuente financiera de varios otros contratos.
A medida que el dinero para la Setevedoring Services of America Inc. para gestionar el puerto de Umm Qasr comenzó a menguar, funcionarios de la APC autorizaron el 6 de marzo una infusión de dinero iraquí para mantener a la compañía ahí hasta la transferencia de soberanía. Esta primavera, pocos meses después del contrato de medios con Harris Corp. la APC dejó de usar el dinero del departamento de defensa para pagar a Harris y empezó a hacer uso de fondos iraquíes.
El 24 de abril, algo más de un mes después, las quejas de un licitante perdedor de que había favoritismo político y un proceso de contratación defectuoso llevaron al ejército norteamericano a anular un contrato de $327 millones financiado con dinero norteamericano con Nour USA Ltd., de Viena; la APC adjudicó a la compañía otro contrato con dinero iraquí. En el nuevo contrato de $9.9 millones la firma debía abastecer de vehículos a las fuerzas de seguridad iraquíes.
Dos auditorías dadas a conocer recientemente indican numerosas problemas con los trámites usados por la APC para justificar, autorizar y pagar dinero iraquí.
Las Naciones Unidas, en un informe del 15 de julio, observó que la contabilidad del petróleo extraído en Iraq no estaba funcionando, de modo que era imposible saber si había sido gastado. El informe de Naciones Unidas también criticó a la junta de revisión de programas de la APC por autorizar fondos en al menos diez casos sin poseer un quórum. La auditoría también observa que sólo uno de los miembros de la junta de revisión era iraquí, y que había asistido a sólo dos de las 43 sesiones que se han sostenido desde diciembre de 2003. "Había insuficientes controles para proporcionar una seguridad razonable... de si todos los desembolsos [financiados con petróleo iraquí] correspondían a los objetivos estipulados", concluyó la auditoría.
El inspector general de la APC opina en auditorías dadas a conocer la semana pasada que la ocupación había fracasado en establecer "controles y justificación efectivas de los fondos" de cientos de millones de dólares que eran conservados en contante. De hecho, la unidad de investigaciones dijo que las llaves de una de las cajas de seguridad donde estaba el dinero era "guardada en la mochila del funcionario encargado de los pagos".
También analizaron 60 pagos de activos embargados al antiguo régimen y descubrió que no existía ninguna documentación para cinco de ellos, por un total de $99.1 millones en pagos. Los formularios no han sido rellenados adecuadamente para ítemes tales como muebles, alfombras y floreros, lo que quiere decir, dijo el inspector general, que la APC no había sido capaz de asegurar que los activos "estuvieran disponibles para uso y beneficio del pueblo iraquí".
6 de agosto de 2004
©traducción mQh©washingtonpost
El nuevo tribunal iraquí sigue siendo desconocido para muchos iraquíes. Sin embargo, provoca la repulsa de todos los bandos, entre otras cosas, por su carácter improvisado. Hace unos días se informó además de que el organizador de este tribunal está siendo investigado por asesinato.
Bagdad, Iraq. Kamal Mutib Salim, un hombre con una cuidada barba con el mono amarillo de los presos, se detuvo brevemente para susurrar una oración antes de entrar a la sala del tribunal donde lo esperaban tres jueces en togas negras. Con su mano derecha, un agente de policía apretó firmemente la mano de izquierda de Salim y lo condujo a una jaula de madera con labrados ornamentales en el frente de la sala. Salim entró, cruzó los brazos sobre su ancho pecho y esperó a que comenzara su juicio.
El caso de Salim pasaba por el híbrido sistema judicial que surgió después de la invasión encabezada por Estados Unidos el año pasado como una mezcla de los estilos judiciales estadounidenses e iraquíes. Fue detenido por el ejército norteamericano en abril, cuando soldados de la Primera División de Infantería allanaron su casa y lo acusaron de poseer materiales para hacer explosivos. La semana pasada respondió a los cargos ante un tribunal iraquí -la Corte Penal Central instalado el año pasado por las autoridades de la ocupación norteamericana.
La corte, que hasta ahora ha visto 37 casos, con un total de 55 acusados, depende de una mezcla de leyes y reglas iraquíes redactadas por la ahora disuelta Autoridad Provisional. Aunque las autoridades militares norteamericanas dicen que han establecido algo nuevo en Iraq -un tribunal honesto que brinda a los acusados juicios correctos-, muchos iraquíes se han negado a aceptar el sistema endosado por el gobierno de Estados Unidos, incluso si es aplicado por iraquíes.
Mientras en Iraq la justicia tiende a ser expedita -antes del juicio de Salim, se juzgó y sentenció en dos horas a un hombre a muerte por homicidio doble-, el tribunal se ha estancado desde el principio, tratando sólo una parte de los cientos de casos que los militares piensan enviar a la corte.
En casos en que iraquíes han sido acusados de representar una amenaza para la seguridad, los jueces iraquíes han impuesto sentencias livianas, desde dos meses a seis años. La sentencia más dura, que implicaba a un detenido por seguridad que se había acercado a un puesto de control con cuatro morteros, dieciséis rondas de mortero, fusibles y cargas explosivas en el baúl de su vehículo, fue condenado a pasar 30 años en prisión, la pena mínima.
Pero la mayoría de los casos han resultado ser como el de Salim. Le dieron dieciocho meses, y su juicio proporcionó una ojeada en cómo una corte iraquí dispensa justicia a nombre de una fuerza militar.
La corte se reúne con fuertes medidas de seguridad en un edificio que fue antes un museo personal del derrocado presidente Saddam Hussein. El hombre encargado del tribunal, Luqman Thabit, fue también presidente del tribunal secreto especial de Saddam Hussein, en el que las sentencias eran a menudo dictadas por el presidente iraquí o su hijo. Thabit dijo que fue despedido y perseguido por Hussein hace tres años después de que se negara a condenar a muerte a cinco prostitutas. Jurídicamente hablando, las mujeres no podían ser condenadas a muerte, dijo Thabit mientras bebía té en su despacho antes de la sesión del tribunal.
Después de que el hijo de Hussein, Uday, hiciera ejecutar a las mujeres, dijo Thabit, le preguntaron de nuevo que les dictara pena de muerte, como una bofetada final.
"No puedes matar a alguien que ya está muerto", dijo Thabit. "Así que cuando me negué a ello, me sacaron del tribunal.
La nueva corte sobre la que preside "es completamente independiente", dijo Thabib. Debido a que la corte tiene competencia para oír todos los casos de amenazas a la seguridad y estabilidad en Iraq, el doble homicidio también terminó ante Thabit.
Como lo demostró el juicio de Salim, los militares norteamericanos no desempeñan un papel oficial en los trámites de la corte, excepto proporcionar testigos y un intérprete.
Los sargentos de segunda clase Guy Ridings, 31, de Waco, Texas, y Eduardo Fernández, 27, de Guayama, Puerto Rico, eran miembros de la unidad que allanó la casa de Salim. Los dos soldados, con sus uniformes de camuflaje, declararon que habían encontrado una batería, un reloj despertador desarmado y pilas escondidas en un aparador en la casa. Hablaron con Thabit a través de Maher Soliman, un abogado de divorcios de California que habla árabe que trabaja como fiscal especial para los militares de Estados Unidos.
Thabit, un personaje corto pero imponente que sentenció a muerte al doblo asesino diciéndole en un apasionado discurso que "la matanza debe terminar", preguntó a Fernández si acaso Salim se había resistido a la detención. No, respondió Fernández, y luego cogió al intérprete por el brazo. "Dile", le pidió Fernández a Soliman. "Dile que era temprano en la mañana y que él estaba durmiendo".
Antes de empezar el juicio, cuando esperaba con Fernández en un pequeño cuarto utilizado por los abogados militares, Ridings dijo que si fuera por él, Salim "no volvería a ver la luz del día".
"Todos los días muere algún soldado", dijo. "Recogí un cadáver de un vehículo no hace dos semanas. Espero que reciba lo que se merece".
En la sala del tribunal los soldados miraron solamente una vez a Salim, cuando el juez les pidió identificar al dueño de la casa donde encontraron los materiales.
Después de la declaración de los soldados, un guardia de civil y un agente de policía iraquí sacaron a Salim de la jaula de los acusados para pararse frente a los jueces. Grabados en el mármol rosado detrás hay una balanza de la justicia y un verso del Corán que dice: "Cuando juzgues entre hombre y hombre, lo harás con justicia".
Salim le dijo al juez que la batería la tenía de una fábrica de baterías en la que había trabajado y que sólo las conservaba para guardarlas después de que la fábrica fuera saqueada.
"¿No estás contra el ejército?", preguntó el juez. "¿No estás contra la policía iraquí?"
"No", respondió Salim. "No".
Más tarde, Salim pidió hablar con el juez. Gesticulando desde la jaula, Salim dijo que era víctima de una conspiración. El informante que había llamado al ejército era un viejo enemigo, dijo, y los materiales encontrados en la casa los usaba para pescar.
"Provoco descargas eléctricas en los peces, para pescarlos", dijo. "Pero yo no uso el temporizador".
Después de un receso de diez minutos para discutir el caso con otros jueces, Thabit anunció que estaba listo para leer el veredicto.
"Los materiales encontrados en tu casa pueden ser usados para hacer bombas", dijo Thabit, con la cabeza hacia Salim, en la jaula. "Pero no encontramos ninguna conexión entre el atentado con bomba en el barrio y los aparatos encontrados en tu casa".
Thabit condenó a Salim a dieciocho meses de cárcel.
Mukdad Alwan, el abogado de Salim, protestó diciendo que la corte, en primer lugar, no tenía derecho a introducir nuevos cargos contra su cliente. "Esta corte no tiene legitimidad", dijo en una entrevista después del veredicto.
Alwan dijo que no hay ninguna ley iraquí que prohíba la posesión de los materiales que los soldados dicen haber encontrado en la casa de Salim. "La ley iraquí encontró que mi cliente no es culpable, pero la corte no lo dijo. "Lo juzgaron según [los intereses de] las fuerzas de ocupación".
Aunque la corte está abierta al público, no muchos iraquíes saben que existe. Estadounidenses e iraquíes han expresado sorpresa y desilusión por la ligereza con que los jueces tratan a los detenidos por seguridad, como Salim.
Bashar, 25, un farmacéutico que se estaba arrodillando sobre una esterilla para orar detrás del mostrador de su tienda, dijo que la violencia parará cuando se tenga a los detenidos recluidos por más tiempo. "Hay gente muy mala en mi país. Desafortunadamente, necesitamos miles de personas como Saddam para controlarla", dijo Bashar, que se negó a mencionar su apellido. "La corte es legal, pero el juez no es justo. Debería meterlo en la cárcel por más tiempo".
El único que parecía satisfecho con el resultado era Salim.
Después de su juicio, saludó a su abogado fuera de la sala del tribunal con un beso en cada mejilla.
Bueno, le dijo Alwan a su cliente, pudo haber sido peor. El otro día a un tipo le dieron treinta años.
Salim exhibió una amplia sonrisa.
"Me lo tomaré con tranquilidad", dijo, indicando con su pulgar a los soldados norteamericanos. "Esos perros están muertos".
Omar Fekeiki y Luma Mousawi contribuyeron a este reportaje.
5 de agosto de 2004 ©traducción mQh
©washingtonpost
La vida cotidiana de los iraquíes en las ciudades se ha transformado en una pesadilla desde el inicio de la guerra e invasión de Iraq. Pero hoy los sistemas de agua potable se han derrumbado y el consumo de aguas residuales puede alcanzar niveles de epidemia.
Salem Chalabi es acusado de apoderarse de propiedades del estado durante la invasión y Ahmad Chalabi de ordenar el asesinato del investigador del ministerio de finanzas que seguía el caso en mayo pasado. Miembros del partido de la familia Chalabi han sido acusados de secuestro, estafa y torturas. Y son quienes organizan el tribunal que juzgará los crímenes de Saddam Hussein.
Bagdad, Iraq. El organizador del tribunal que juzgará crímenes de guerra en Iraq hizo amenazas. El caso planteas un conflicto de intereses en el sistema judicial del país.
El tribunal superior de lo penal está investigando acusaciones de que Salem Chalabi, el organizador del tribunal de crímenes de guerra que juzgará a Saddam Hussein, amenazó a un funcionario iraquí días antes de que el hombre fuera asesinado, dijeron fuentes cercanas a la investigación.
Chalabi, cuyo tío es el antiguo miembro del Consejo de Gobierno, Ahmad Chalabi, ha sido acusado por dos individuos de intentar intimidar a Haitham Fadhil, un funcionario del ministerio de Hacienda que estaba investigando las propiedades de la familia Chalabi cuando fue asesinado en mayo.
Salem Chalabi, 41, negó estar implicado en el asesinato y desdeñó las acusaciones como un esfuerzo de sacarlo de su posición como director ejecutivo del Tribunal Especial iraquí, que juzgará a importantes funcionarios del antiguo régimen por crímenes contra la humanidad.
"Me enfurece que alguien haga esas acusaciones", dijo Chalabi en una entrevista telefónica desde Kuwait, donde se encuentra con el primer ministro interino iraquí, Iyad Allawi. "No conocía personalmente a ese individuo".
Debido a que implica a un individuo tan bien conectado y de hecho pone a los miembros de un tribunal iraquí contra otro, el caso será una demostración de la independencia y compromiso del sistema judicial creado por la Autoridad Provisional de la Coalición antes de que devolviera la soberanía a Iraq el 28 de junio.
La investigación comenzó después del asesinato a balazos el 28 de mayo de Fadhil, que estaba preparando un informe reclamando propiedad inmobiliaria del estado.
Entre otras cosas, el documento concluye que miembros de la familia Chalabi y su partido político, el Congreso Nacional Iraquí CNI, se había apropiado ilegalmente de propiedades después de la invasión encabezada por Estados Unidos el año pasado, dijo una fuente cercana a la investigación. Las propiedades incluían mansiones, antiguas oficinas de gobierno, ranchos y terrenos agrícolas.
Después de la invasión, varios partidos políticos en Iraq ocuparon propiedades que pertenecían previamente al gobierno, pero el CNI según algunos fue el más agresivo.
Fadhil "estaba tratando de recuperar esas propiedades que pertenecían al pueblo", dijo la fuente, que habló a condición de mantener el anonimato. "Le dijo a su esposa y a un amigo que había recibido un montón de amenazas de Salem Chalabi directamente, que le dijo: "No vas a estar mucho tiempo. Nos desharemos de ti".
Testigos dijeron a investigadores iraquíes que Fadhil temía por su vida y había dado una copia de su informe a otra persona para su custodia. La copia está en posesión del Tribunal Penal Central de Iraq, dijo la fuente. Los fiscales quieren interrogar a Chalabi.
Chalabi dijo que se había enterado recientemente de que los detectives estaban investigando la acusación de amenaza y que pensaba entregar voluntariamente una declaración a la corte cuando volvía a Bagdad esta semana. Entretanto, dijo, ha recurrido a varios funcionarios de gobierno, incluyendo al primer ministro y al presidente, que le asegurado que no debe preocuparse.
"No soy la persona que están buscando", dijo.
La pesquisa es la última polémica que involucra a la corte central, que funciona como una fiscalía y ha abordado varios casos publicitados en los últimos meses. Los jueces de la corte han emitido órdenes de detención del clérigo radical Muqtada Sadr y del gobernador de la provincia de Maysan.
En mayo, la corte ordenó el allanamiento de la casa y oficinas de Ahmad Chalabi como parte de una investigación que implicaba a varios miembros del CNI acusados de secuestro, estafa, tortura y robo de propiedad fiscal. Ahmad Chalabi, que no fue blanco del allanamiento, criticó la acción como parte de una campaña estadounidense para desacreditarlo.
Un opositor de toda la vida de Hussein, Ahmad Chalabi cayó en desgracia recientemente con sus aliados en el gobierno de Bush entre críticas de que proporcionó informaciones engañosas sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Iraq y compartió información clasificada norteamericana con Irán. El Pentágono anuló recientemente los pagos mensuales de 340 mil dólares al grupo de Chalabi.
Un portavoz del Congreso Nacional Iraquí dijo que las acusaciones contra Salem Chalabi hace parte de una campaña de desprestigio, probablemente orquestado por los norteamericanos con el fin de poner a un margen a Ahmad Chalabi.
"Están tratando de perjudicar a Salem para llegar a su tío", dijo Zaab Sethna, un portavoz del CNI en Londres. Cuestionó la validez de la corte y dijo que los jueces "reciben órdenes de los norteamericanos".
Zuhair Maliky, el principal fical de la corte, se negó a comentar los detalles de la investigación sobre el asesinato de Fadhil. Pero defendió la imparcialidad de la corte.
"No tenemos relaciones con los norteamericanos", dijo Maliku, que agregó que la familia de Chalabi trabajaba estrechamente con los norteamericanos antes de la fisura reciente. "No somos nosotros los que vinimos de fuera. Hemos vivido aquí y hemos sufrido durante el régimen de Saddam".
Asesores norteamericanos de la corte penal, el tribunal especial y el ministerio de hacienda se negaron ser entrevistados.
"Es un asunto iraquí", dijo el portavoz de la embajada estadounidense Robert J. Callahan. "Por lo que sabemos, no involucra a ningún ciudadano estadounidense. No intervendremos".
Un funcionario del ministerio de finanzas confirmó solamente que Fadhil era el director general de la propiedad inmobiliaria del estado cuando fue asesinado. Se cree que su esposa e hijos gozan de protección policial.
Otro funcionario del ministerio fue detenido la semana pasada por hacer públicos algunos detalles de la investigación de Fadhil antes de su asesinato, dijo una fuente.
La investigación crea problemas de intereses en el sistema judicial iraquí. La misma corte penal que está investigando las acusaciones contra Salem Chalabi lleva a cabo la mayor parte de la investigación del tribunal que juzgará a Hussein, que Chalabi está organizando. El juez que presidió el primer tribunal el mes pasado es un miembro del tribunal penal.
"Es una situación incómoda", dijo Samir Shakir Mahmoud Sumaidy, antiguo ministro del interior de Iraq. "Puede ser mejor para Salem que se retire hasta que se termine la investigación. Debería cooperar. Si no ha hecho nada, saldrá sin mancha".
Sumaidy, que conoce a Chalabi hace años, agregó que las acusaciones sonaban extrañas.
"No es el tipo de persona que amenaza a la gente", dijo.
Juristas dijeron que el caso puede minar la credibilidad del tribunal.
"Este es uno de los casos más difíciles que tendrá que ver la corte", dijo el abogado Richard Goldstone, antiguo fiscal del tribunal de Naciones Unidas en Yugoslavia. "Si yo defendiera a Saddam, usaría toda acusación contra Chalabi para minar la credibilidad e imparcialidad de la corte".
Algunos críticos ya han cuestionado si Chalabi tiene la experiencia e independencia necesarias como para dirigir el proceso, dado el papel de su tío en la lucha contra Hussein.
Salem Chalabi también sorprendió el año pasado al asociarse en una empresa de márketing con L. Marc Zell, un abogado de Jerusalén y antiguo colega del funcionario del Pentágono Douglas J. Feith, para ayudar a empresas privadas a ganar solicitaciones en Iraq.
Chalabi dijo que no tenía intenciones de renunciar. "Me hace más firme en mi determinación de quedarme en el tribunal", dijo.
4 de agosto de 2004
©traducción mQh
©losangelestimes
Las cifras de deserción de las nuevas fuerzas policiales y del ejército iraquí son impresionantes: 82% en los alrededores de Faluya, 30% en el resto del país. Impresionantemente mal armadas y mal adiestradas no se cómo derrotarán a los insurgentes. La nómina de pago de la policía de Bagdad, por lo demás, cuenta con unos 30 mil policías fantasmas.
Bagdad, Iraq. Cinco hombres encapuchados saltaron de un coche en un puesto de control, fuertemente armados y claramente ansiosos de sangre. El agente iraquíe Maytham Talib se dio cuenta de que era hora de cambiar de trabajo.
"Cada uno de ellos llevaba un arma automática. Nosotros teníamos cuatro rifles, pero sólo dos de ellos funcionaban. Teníamos siete balas para cada rifle. Nos echamos a correr", dijo Talib, 25. Ya había visto morir a dos de sus colegas en un control de carretera y a otros dos cuando estalló una granada. Huyó, cogió un autobús a casa y desde entonces no vuelve al trabajo.
Establecidas por las autoridades de la ocupación estadounidense y adiestradas por tropas extranjeras, la policía iraquí y la Guardia Nacional han sido blancos de ataques insurgentes durante meses. Con el fin formal de la ocupación norteamericana, han estado muriendo en cantidades cada vez mayores -al menos 127 han muerto en los últimos dos meses. El peligro, más los bajos salarios, ha hecho que muchos renunciaran.
Las deserciones plantean un serio obstáculo a la reconstrucción de las fuerzas de seguridad de Iraq, pero no es el único. La planificación ha sido un caos, algunas unidades se han amotinado y equipos esenciales aún no se entregan. En los últimos meses, todo el proceso de reclutamiento y adiestramiento ha sido en gran parte reformulado y comenzado de nuevo, y el gobierno interino iraquí que fue instalado el 28 de junio ha dictado más cambios.
"Fue peor que comenzar desde nada", se quejó Sabah Kadhim, un importante funcionario del ministerio del Interior, a cargo de la policía. "Tuvimos que separar a los delincuentes de los policías que nombraron los norteamericanos'.
Después de más de un año de ocupación, Khadim dijo: "La policía no era eficiente, no tenía organización, carecía de comunicación. Literalmente, no tenían ni ropa".
Ahora funcionarios iraquíes y estadounidenses insisten en que las fuerzas de seguridad están progresando. Dicen que la policía y la Guardia Nacional han empezado sus propias redadas y se desempeñan bien cuando son atacados. Los campos de adiestramiento pronto comenzarán a producir egresados. La pesada presencia militar está gradualmente orientándose hacia un papel de soporte de las fuerzas iraquíes, dicen, y hay un montón de nuevos reclutas esperando para ocupar las posiciones dejadas por los desertores. La semana pasada, el primer ministro interino Ayad Allawi dijo que las emergentes fuerzas de seguridad habían comenzado a reducir el número de ataques en Iraq.
Pero su optimista evaluación parecía en contradicción con el diario estruendo de los ataques de mortero, coches bomba y emboscadas.
"La seguridad es uno de los problemas más grandes que enfrentamos", dijo el ministro de defensa Hazim Shalan en una entrevista. "Estamos trabajando. Pero si me pregunta si estoy satisfecho, tengo que decir que no".
Alrededor de 225 mil hombre y algunas mujeres se han alistado en las fuerzas de seguridad iraquí -casi el 88 por ciento de la meta de alistamiento. Pero las cifras con discutibles; la policía tiene 300 mil nombres más en su nómina de pago que no puede justificar. De los que existen, sólo una fracción ha recibido adiestramiento alguno, que no consiste a menudo más que en unas semanas en un campo de entrenamiento de reclutas. Altos funcionarios insisten en que se presentan pocas renuncias -aunque no hay cifras confiables- pero los agentes en la calle dicen que cientos renuncian cada día después de recibir sus salarios.
"Estoy esperando terminar este mes, sacar mi salario y renunciar", dijo Heider Abbas, un policía de Bagdad que se refirió a lo bajo de los salarios. Un obrero o un dependiente, dijo, "gana más que nosotros".
Planificadores estadounidenses dicen que las fuerzas de seguridad iraquí deben ser lo suficientemente fuertes como para luchar contra los insurgentes antes de que se puedan retirar las tropas norteamericanas. Pero la prisa en construir esas fuerzas -un esfuerzo que un oficial calificó como "30 mil en 30 días"- condujo a una crisis en abril cuando las tropas iraquíes se negaron a luchar.
De acuerdo a un informe emitido por la Oficina de Contabilidad del Gobierno GAO el pasado mes, casi tres mil policías renunciaron o fueron cesados en una semana a mediados de abril. En la Guardia Nacional Iraquí las deserciones varían entre un 30 por ciento en el nordeste y centro de Iraq y un 82 por ciento en los alrededores de la occidental ciudad de Faluya, donde los insurgentes combaten contra los marines norteamericanos que los asedian. En total, unos 12 mil soldados no se presentaron a sus cuarteles, de acuerdo al informe.
"Dado el pobre rendimiento de las fuerzas de seguridad iraquí en abril de 2004, no está claro qué nivel de seguridad serán capaces de proporcionar durante el período previo a las elecciones nacionales de Iraq" programadas para enero, concluye la GAO.
Shalan, que fue nombrado ministro de defensa el mes pasado, dijo que las fuerzas tenían que ser reconstruidas desde cero después del fiasco de abril. Las autoridades de la ocupación "cometieron errores en la gente que contrataron", dijo en una entrevista la semana pasada. "Se fijaban en la pinta de los candidatos. Y de hecho empleaban a cualquiera que señalaran los intérpretes. Eso ocasionó muchos de los problemas que tenemos ahora".
Ahora, dice, sus fuerzas se están organizando. Comentó una reciente redada en el duro barrio de la calle de Haifa, en Bagdad, que resultó en más de 150 detenciones y en batallas recientes en las que la Guardia Nacional se mantuvo firme.
Aunque funcionarios estadounidenses veían la Guardia Nacional como la principal fuerza armada nacional, con un ejército que sólo sirve en tareas de defensa contra amenazas externas, los nuevos funcionarios iraquíes han vuelto a decorar el plan. Allawi anunció poco después de asumir funciones que el ejército será usado para mantener la seguridad interior y Shalan dijo que esperaba transformar al menos una parte de la Guardia Nacional en el núcleo de un nuevo ejército iraquí con seis divisiones de alrededor de 50 mil soldados. Con pequeños contingentes de aire y de la marina, dijo, los servicios armados iraquíes totalizarán unos 70 mil hombres.
Shalan dijo que está llevando a cabo chequeos de los guardias, de los que dijo que había 40 mil, y está reclutando más. No podía calcular cuántos de los Guardias Nacionales pensaba que reunían los requisitos para entrar al ejército. Los que no los reúnan, serán contratados como funcionarios públicos.
El gobierno interino iraquí tiene planes para una cantidad de agencias de seguridad en la tradición de Oriente Medio de contar con múltiples fuerzas que se vigilan unas a otras. La lista incluye un directorado general de seguridad para la inteligencia, una fuerza de patrulla de las costas, policías de fronteras, aduanas, inmigración y seguridad, una unidad de fuerzas especiales, un servicio de protección de instalaciones y un servicio de protección del personal diplomático.
El gobierno también se esfuerza por deshacerse de empleados ineptos y no existentes. Aunque la fuerza policial, por ejemplo, paga a 120 mil personas, sólo 87 han sido identificados, de acuerdo a un brigadier británico, Andrew Mackay, el asesor de la coalición para la policía iraquí. "Hay un porcentaje de fantasmas", dijo.
El adiestramiento ha marchado con lentitud. Para el ejército iraquí se ha adiestrado y desplegado en terreno a sólo tres mil soldados, de acuerdo al general de brigada James Schwitters, comandante del equipo de adiestramiento de la coalición que asiste al ejército. Una fuente del retraso ha sido la falta de sitios de adiestramiento adecuados para los reclutas, dijo.
Sólo seis mil reclutas de policía han recibido adiestramiento en una academia de policía, según Mackay. Otros 21 mil han recibido un curso de adiestramiento de tres semanas, dijo. Al menos 60 mil siguen sin adiestrar. Para ayudar Washington ha otorgado 500 millones de dólares para un contrato de dos años para adiestrar a policías y soldados iraquíes en Jordania y pidió a la OTAN asistencia en el adiestramiento.
Schwitters dijo que los programas de adiestramiento empezarán pronto a producir más soldados. "A fin de mes tendremos cinco batallones, y a fin de año, 27", dijo.
Mackay también se muestra prudentemente optimista sobre la policía.
"El Servicio de Policía iraquí tiene que recorrer un largo camino antes de que lo consideremos realmente efectivo", reconoció. "Han aprendido mucho. Los hemos equipado, pero no lo suficiente. Necesitamos más policías. Pero están llegando. Son visibles. Están respondiendo. Están llevando a cabo operaciones individuales que planifican ellos mismos, realizan ellos mismos, y se encargan del seguimiento ellos mismos".
Él y otros agentes dan ejemplos de comisarías de policía que fueron atacadas con fuego de morteros un día y estuvieron completamente equipadas al día siguiente, con los agentes heridos de vuelta en el trabajo y los candidatos agolpándose en las oficinas de reclutamiento. "Todo eso es muy alentador", dijo. Pero "hay un montón de cosas más por hacer".
En una oficina de reclutamiento de la Guardia Nacional en Bagdad, unos jóvenes se empujan en la cola para presentarse. Dicen que no les asusta la mala paga ni el peligro.
"Estuve antes en el ejército", dijo Hassan Ghrier, 22. "Sí, es peligroso, pero no me importa. Y la paga es mejor que antes en el ejército. De todos modos, es un trabajo".
Zain Ali Abdeen Basl, 22, terminó la primera parte de su adiestramiento y está ansioso por comenzar a trabajar. Se inscribió en secreto en la base de la Guardia Nacional en la calle de Haifa, donde muchos de sus vecinos son insurgentes o delincuentes. "Mis vecinos amenazan a las fuerzas de seguridad. Pero yo quiero servir a mi país", dijo.
Se sienten alentados por los guardias presentes. Ali Edan, 23, fue atacado mientras estaba de servicio, pero "no voy a renunciar. Quiero proteger a mi país", dijo. "Les mostraré a mis hijos que fui herido defendiendo a mi país. Estoy orgulloso de eso".
Otro guardia, que no dijo su nombre, describió una realidad diferente: "Hay un montón de gente que quiere renunciar. El último mes recibimos 250 mil dinares iraquíes [alrededor de 170 dólares]. Este mes nos pagaron sólo 210 mil dinares [145 dólares]. Hay un montón de tipos esperando el fin de mes para ver cuánto les pagan, y largarse. Nuestra vida corre peligro ahí afuera, y nadie se preocupa de nosotros".
El comandante de la base, el teniente coronel Heider Absul Rasul sirvió en las fuerzas especiales del ejército iraquí durante 20 años. Tiene unos 950 soldados y una lista de espera de 1.500, dijo.
Rasul insiste en que sólo han renunciado 20 a 30 guardias desde que asumió hace siete meses. Pero agregó: "Despedí a 300 soldados que tenían miedo. No me gusta tener gente con miedo a mí alrededor".
Rasul se muestra entusiasta sobre el "excelente adiestramiento" que están proporcionando los norteamericanos, dijo. Sus hombres reciben un adiestramiento típico de 20 días aquí y 13 días en un campo de entrenamiento de reclutas de la Guardia Nacional. Pero algunas de las técnicas que aprenden son frustrantes, dijo. En una reciente tiroteo con sus rivales, que se ocultaban en un alto edificio de apartamentos, por ejemplo, "las fuerzas de la coalición nos dijeron que no disparáramos donde había mujeres y niños". En el antiguo régimen, Saddam habría destruido todo el vecindario".
Los soldados estadounidenses en la base han dejado de dar órdenes; ahora prestan asesoramiento, dicen.
"Los iraquíes quieren defenderse a sí mismos", dijo el sargento primero William W. Tager, que encabeza a los trece asesores de la base. "Estoy muy sorprendido de que no renuncien como antes. Han recogido muchas veces el balón. Ahora tienen más confianza". Sin embargo, reconoció, "marcha lento. Sabemos para qué los queremos, pero todavía no están preparados".
Bassam Sebti contribuyó a este artículo.
2 de agosto de 2004
©traducción mQh
©washingtonpost
Bagdad, Iraq. El gobierno iraquí cerró las oficinas de la estación árabe de televisión Al Yasira por treinta días, tras acusarla el sábado de incitar a la violencia.Un portavoz de Al Yasira calificó la clausura de "poco sabia" y dijo que limitaba la libertad de prensa.
"Es una decisión lamentable, pero Al Yasira se esforzará en cubrir la situación en Iraq lo mejor que pueda dentro de las restricciones", dijo el portavoz Jihad Ballout.
El primer ministro interino Ayad Allawi dijo que gobierno nombró una comisión independiente hace un mes para estudiar la cobertura diaria de Al Yasira "para ver qué tipo de violencia están apoyando, incitando al odio y a problemas y tensiones raciales".
Basándose en las revelaciones de la comisión, el Comité de Seguridad Nacional ordenó el cierre por un mes, dijo Allawi.
El ministro del interior Falah al-Naqib dijo que la clausura tenía por intención dar a la estación "la posibilidad de reajustar su política hacia Iraq".
"Han estado mostrando un montón de crímenes y criminales por televisión, y transmiten una mala imagen de Iraq y de los iraquíes y alientan a los delincuentes en sus actividades", dijo.
"Queremos proteger a nuestro pueblo".
Altos funcionarios norteamericanos también han criticado la cobertura de Al Yasira de la guerra de Iraq, calificando a la estación de portavoz de la red terrorista Al Qaeda, transmitiendo sus videos y casetes de Osama bin Laden o sus ayudantes. Al Yasira niega las acusaciones.
Ballouy, de Al Yasira, dijo que no se dio a la estación una razón de la clausura. Dijo que el cierre limita el "derecho del pueblo árabe del mundo a tener una imagen comprehensiva de lo que está pasando en una región tan importante como Iraq".
La estación han tenido problemas antes en Iraq desde el derrocamiento de Saddam Hussein el año pasado.
El Consejo de Gobierno iraquí, instalado durante la ocupación estadounidense, prohibió a los periodistas de la estación que entraran a sus oficinas o cubrieran las ruedas de prensa durante todo enero porque había supuestamente mostrado falta de respeto hacia importantes iraquíes.
Esa fue la segunda prohibición del consejo de la estación.
En una entrevista el 25 de julio con Al Yasira en Moscú, el ministro iraquí de Asuntos Exteriores, Moshyar Zebari, acusó al canal de dar informaciones tendenciosas e implicó que sus periodistas serían expulsados del país.
"No toleramos a los que explotan la libertad de los medios", dijo entonces Zebari. "Esos canales se han transformado en canales para provocar contra los intereses, la seguridad y protección del pueblo iraquí y el gobierno iraquí será severo con esas actitudes".
Al Yasira ha tenido algunos problemas con las autoridades en otros países árabes, incluyendo Arabia Saudí, Kuwait, Bahrain, Jordania y el antiguo régimen iraquí. A diferencia de los medios árabes manejados por el estado, la estación a menudo emite opiniones de personajes de la oposición local y sus críticas de los gobernantes de sus países".
7 de agosto de 2004
©traducción mQh
©washingtonpost
CLÉRIGOS IRAQUÍES CONDENAN ATENTADOS CONTRA IGLESIAS - ian fisher
En gran parte incomprensibles permanecen los atentados a iglesias católicas en Iraq la semana pasada. Se trata probablemente de un atentado de Al Qaeda, en su intento por enfrentar a musulmanes y cristianos. Los atentados fueron severamente condenados por el mundo musulmán.
Bagdad, Iraq. Importantes clérigos musulmanes y líderes políticos se unieron el lunes detrás de los cristianos de Iraq para condenar los atentados con bomba coordinados contra cinco iglesias el día anterior como una peligrosa escalada de la guerra y un ataque contra siglos de coexistencia entre cristianos y musulmanes aquí.Sin embargo, algunos cristianos, que constituyen menos del cinco por ciento de los 25 millones de habitantes del país, dijeron que temían que los ataques fueran una angustiante señal de un surgimiento del fundamentalismo islámico -y que puede llegar el día en que ya no sean bienvenidos en Iraq. Al menos diez personas murieron en los atentados, programadas para estallar cuando los cristianos se reunían en las iglesias para asistir a la misa del domingo.
"¿Qué quieren?", se preguntó una mujer cristiana, que dijo que su nombre era Um Khalid, 56, dueña de una tienda de abarrotes en la calle de la Iglesia Asiria Cristiana de Bagdad, donde todavía se veían los coches torcidos y calcinados por la explosión de la noche anterior. "Quieren que nos vayamos".
Funcionarios iraquíes responsabilizaron de los ataques a Abu Musab al-Zarqawi, el militante jordano asociado a Al Qaeda. Pero su grupo, Tawhid y Yihad no reclamaron la responsabilidad de los atentados, como ha sido habitual en otros casos.
El grupo dio a conocer dos videos el lunes: uno de ellos muestra lo que parece ser el asesinato de un rehén turco con tres balazos a la cabeza, el otro diciendo que dejaría en libertad al camionero somalí porque su empleador había accedido a terminar sus operaciones en Iraq.
La comunidad cristiana iraquí, concentrada en los alrededores de Bagdad y en la región controlada por los kurdos en y en las cercanías de Mosul, es una de las más antiguas del mundo, remontándose sus orígenes a 2000 años. La mayoría de sus miembros son asirios, una iglesia cristiana independiente, y caldeos, católicos del rito oriental que reconocen la autoridad del Papa.
Aunque sometidos a persecuciones a través de toda la historia, se consideran a sí mismos generalmente bien tratados durante el régimen laico de Saddam Hussein, y algunos de ellos, especialmente el vice primer ministro Tariq Aziz, alcanzaron posiciones de poder.
Sus números han mermado a casi 800.000 ahora, después de haber alcanzado casi un millón en 1991, hacia la época de la Guerra del Golfo Pérsico. El éxodo ha crecido fuertemente desde la caída del gobierno de Hussein el año pasado, con el derrumbe del ambiente en general secular y la extensión del caos.
Un reciente aumento en los ataques contra el comercio minorista, a menudo propiedad de cristianos y considerados blasfemos por los islamitas -tiendas de licor, salones de belleza y tiendas donde se vende música occidental- ha aumentado las preocupaciones.
El lunes, líderes de casi todos los más importantes grupos musulmanes, sunníes y chiís por igual, condenaron enérgicamente los atentados, en lo que fue un llamado a la unidad nacional contra los que llamaron terroristas que querían destruir el país.
El muy reverado líder chií, el gran ayatollah Ali al-Sistani, líder del Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq, calificó los atentados de "actos criminales" y llamó al nuevo gobierno iraquí a terminar con esa violencia.
"Confirmamos la necesidad de respetar el derecho de los cristianos y otras minorías religiosas y su derecho a vivir en el país, Iraq, en paz y seguridad", dijo el ayatollah Sistani, que se expresa públicamente sólo en casos que considera cruciales, dijo en una declaración.
Palabras similares expresó la Asociación de Estudiosos Musulmanes, un grupo relativamente moderado de musulmanes chiís que sin embargo tiene lazos con los insurgentes aquí. Incluso Moqtada al-Sadr, el clérigo rebelde chií cuya milicia se cree que es responsable de muchos de los ataques contra las tiendas de licores, condenó los atentados.
Los militares estadounidenses condenaron severamente los ataques. "Esos terroristas atacan a cualquiera y cualquier cosa para crear temor y destruir la seguridad y el futuro de Iraq", dijo en una declaración el general de brigada Erv Lessel, un portavoz militar.
Mowaffak al-Rubaie, el asesor de seguridad nacional, dijo que tanto la naturaleza como evidencias recogidas en el lugar de los atentados indicaban fuertemente en dirección de Zarqawi, trabajo al unísono posiblemente con partidarios de Hussein. Dijo que había similitudes directas con atentados con bomba anteriores que se cree fueron cometidos por Zarqawi, incluyendo los tipos de explosivos y detonadores.
"Las huellas de Zarqawi están en todas partes", dijo en una entrevista el doctor Rubaie. Pero dijo que el hecho de que sólo uno de los atentados, en la norteña ciudad de Mosul, fue un atentado kamikaze, el arma preferida de Zarqawi, sugieren la asistencia de partidarios de Hussein, que dijo que eran muy competentes en instalaciones eléctricas bombas a coches aparcados para detonarlas más tarde por control remoto.
Dijo que las fuerzas iraquíes pararon a dos otros coches bomba dirigidos contra iglesias el domingo. Uno de ellos fue descubierto por un soldado iraquí en Mosul, de acuerdo a una declaración militar norteamericana.
El doctor Rubaie dijo que estaba preocupado de que los cristianos podrían interpretar los ataque como una advertencia para que abandonen Iraq, algo que dijo que sería devastador para el país.
Dijo que la presencia comercial de los cristianos, su nivel de educación y sus lazos con Occidente los hacía activos valiosos en estos frágiles momentos en Iraq -y creía que muchos musulmanes apoyaban su presencia.
"No podemos perder a ninguno de ellos, para ser franco", dijo Rubaie. "Iraq será el gran perdedor. Este golpea unirá a los iraquíes".
En los alrededores del distrito de Karrada, los muchos cristianos que viven ahí parecían cerrar filas con rabia y miedo. Hombres armados bloquean las calles frente a un hospital cristiano privado y varias iglesias. En la Iglesia de la Alianza, los residentes aparcaron un gigantesco remolcador a un extremo de una de las calles que lleva a la iglesia y apostaron guardias junto a una barricada de ladrillos, maderos y barriles de cartón en el otro.
"Esto fue trabajo de terroristas", dijo un guardia de la iglesia que rehusó dar su nombre. "Tenemos buenas relaciones con los musulmanes de Iraq".
En entrevistas los cristianos debaten sobre si estos atentados han sido dirigidos específicamente contra ellos o si representa una ampliación de los ataques terroristas que han sido dirigidos contra otros grupos, como los chiís en mezquitas, agentes y reclutas de policía, kurdos en sus sedes políticas, camioneros musulmanes -o quizás, más inquietantemente, una combinación de las dos.
"No es solamente porque soy cristiano", dijo Sabbah Slewa, 47, de un grupo de cristianos, el lunes, entre los destrozos frente a la iglesia asiria. "Somos hermanos y hermanas de Iraq. Hacen esto para retrasar la civilización. Rechazan al nuevo gobierno".
Al otro lado de la calle desde la iglesia armenia en Karrada, que también fue atacada el domingo, Samir Matthews, 30, pintor, dijo que le preocupaba por lo que creía ser un reciente surgimiento del fundamentalismo islámico -algo que lo hizo pensar "con toda certeza" que los cristianos tendrán que abandonar Iraq.
"Quiero contarte algo", dijo Matthews, rodeado de ladrillos derrumbados y fragmentos de vidrios. "Ayer las hijas de mi primo llevaban cruces al cuello. Su madre se las quitó y les dijo: ¿No vas a salir con estas cruces en estos tiempos?' Eso ocurrió justo después de que las iglesias fueran atacadas.
3 de agosto de 2004
6 de agosto de 2004
©traducción mQh
©newyorktimes
$1.900 MILLONES DEL DINERO IRAQUÍ VA A MANOS DE CONTRATISTAS - ariana eunjung cha
Halliburton Co. y otros contratistas estadounidenses reciben al menos $1.9 billones de fondos iraquíes en un acuerdo establecido por la autoridad de la coalición encabezada por Estados Unidos, de acuerdo a una revisión de documentos y entrevistas con agencias de gobierno, compañías y auditores.
La mayor parte del dinero proviene de dos polémicos contratos que fueron financiados originalmente con dineros aprobados por el Congreso, pero más tarde con fondos iraquíes que eran manejados con menos restricciones y menos control.Durante los primeros catorce meses de la ocupación, funcionarios de la Autoridad Provisional de la Coalición APC proporcionaron detalladas informaciones sobre el dinero iraquí, desde ventas de petróleo y otras fuentes, que se gastó en contratos de reconstrucción. Dijeron que fueron usados en beneficio del pueblo iraquí y que la mayoría de los contratos pagados con dinero iraquí iba a compañías iraquíes. Pero la APC no proporcionó nunca información sobre contratos específicos ni sobre la identidad de las compañías que los habían ganado, escudándose en razones de seguridad, de modo que ha sido imposible saber si se cumplían o no esas promesas.
La APC dijo que había adjudicado alrededor de dos mil contratos con dinero iraquí. Su inspector general reunió informaciones sobre los principales contratos, que definió como aquellos de $5 billones o más de valor. Un análisis de esos y otros archivos muestran que 19 de 37 contratos importantes financiados con dinero iraquí fueron adjudicados a compañías estadounidenses y al menos un 85 por ciento del total de $2.26 billones se adeudaba a compañías estadounidenses. Los contratos adjudicados a empresas estadounidenses costarán varios cientos de millones más una vez que se terminen las obras.
Ese análisis y varias revisiones de cuentas en las últimas semanas arrojó nuevas luces sobre cómo han manejado las autoridades de la ocupación el dinero iraquí que controlan. Muestran que la APC violó a veces sus propias reglas, autorizando dinero iraquí sin tener un quórum o una representación iraquí en las reuniones, y mantenía los archivos de manera tan descuidada que mucho de la documentación sobre varios de los contratos importantes no pudieron ser reencontrados. Durante la primera mitad de la ocupación, la APC dependió fuertemente de contratos fuera de concurso, que fueron puestos en cuestión por los auditores. Y los cambiantes proyectos de la coalición, de los que se declaró públicamente que serían financiados ahora no con dinero estadounidense sino con dinero iraquí, llevó al ministro iraquí de finanzas a quejarse de que el proceso "ad hoc" coloca a la APC en peligro de perder la confianza de la gente.
Kellogg Brown & Root Inc., una subsidiaria de Halliburton, recibió $.166 billones de dinero iraquí para cubrir los costes de importación de combustible desde Kuwait. El trabajo fue añadido un contrato directo que fue sujeto al escrutinio de varias investigaciones después de que surgieran acusaciones de que un subcontratista de KBR, con sede en Houston, sobrecargó casi $61 millones por el combustible.
Harris Corp., una compañía de Melbourne, Florida, recibió $48 millones de fondos del petróleo de Iraq para gestionar y actualizar la red de medios de comunicación -antiguamente propiedad del estado-, remplazando a la compañía Science Applications International Corp. Los nuevos servicios de radio y televisión y prensa escrita han sido ampliamente criticados como portavoces de la ocupación y simbolizan el fracaso del esfuerzo de reconstrucción. Cuando era financiado con fondos adecuados estadounidenses, el contrato llamó la atención a causa de unos gastos cuestionables, incluyendo el flete de un jet para transportar un Hummer H2 y una camioneta Ford para uso del gerente del programa.
Fareed Yaseen, uno de los 43 embajadores nombrados recientemente por el gobierno iraquí, dijo que le preocupaba que el dinero iraquí fuese gestionado casi exclusivamente por extranjeros y que los contratos terminaran predominantemente en manos de compañías extranjeras.
"No hubo prácticamente ninguna voz iraquí en el gasto de estos fondos", dijo Yaseen en una entrevista telefónica desde Bagdad, donde espera su misión diplomática.
Inclusive funcionarios iraquíes que han servido en el gobierno cuando la APC estaba a cargo, se quejaron de que tenían poco que decir sobre el uso del dinero de su propio país. Mohammed Aboush, que fue director general del ministerio del petróleo durante la ocupación que él y otros funcionarios iraquíes no fueron consultados sobre la extensión del contrato con KBR. Pero dijo que informó a sus "asesores" estadounidenses en la APC de que los iraquíes creían que el rendimiento de KBR no estaba a la altura y que preferían que otra compañía se encargara de su trabajo.
Aboush dijo que fue ignorado y cree que la decisión de seguir con KBR fue política. "Soy suficientemente viejo como para saber que los intereses norteamericanos y los iraquíes no son siempre los mismos", dijo.
Funcionarios estadounidenses dijeron que la APC era fiel a los términos de una resolución de Naciones Unidas que otorgó autoridad a Estados Unidos para gestionar el dinero iraquí del petróleo durante la ocupación. "Creemos que los contratos adjudicados con fondos iraquíes serían para el único beneficio del pueblo iraquí, sin excepciones", escribió el general de brigada Stephen M. Seay, director de contrataciones para los sucesores en las oficinas de la APC, en respuesta a un crítico informe del inspector general de la APC dado a conocer la semana pasada.
La APC identificó a las mejores compañías para hacer el trabajo, dijo el teniente coronel Joseph M. Yosa, portavoz del departamento de defensa. Dijo que las fallas en el proceso de adjudicación de contratos deben ser vistas en el contexto de las volátiles condiciones de trabajo en Iraq, donde la necesidad de velocidad y seguridad eran cruciales.
Críticos de la APC acusaron a las autoridades de la ocupación de usar dinero iraquí para escabullir las reglas estadounidenses de contratación por concurso, supervisión y control de proyectos polémicos.
"Con firmas estadounidenses que cargan diez veces más que las firmas iraquíes para proyectos de construcción, con contratos que son adjudicados directamente, con acusaciones de despilfarro de dinero... ¿se puede creer que la APC esté haciendo lo mejor que puede para garantizar que el dinero iraquí se gaste en beneficio de intereses iraquíes? No lo parece", dijo Anthea Lawson, analista de Christian Aid, un grupo sin fines de lucro que investiga el gasto del dinero iraquí del petróleo.
Svetlana Tsalik, director del proyecto Iraq Revenue Watch del laboratorio ideológico Iniciativa Sociedad Abierta, dijo que había pocas distinciones entre que fondo de dinero -estadounidense o iraquí- usaba la APC para pagar la reconstrucción. "Cuando se enfrentaba a costes que eran indigestibles para el público norteamericano, utilizaban fondos iraquíes", dijo Tsalik.
Mientras gobernó Iraq, la APC tuvo a su disposición $45 billones -el fondo de reconstrucción más grande desde que el Plan Marshall reconstruyera Europa después de la Segunda Guerra Mundial. El dinero incluía $22 billones que el Congreso aprobó en dos leyes presupuestarias complementarias y $23 billones en dos cuentas iraquíes, una con los beneficios de las ventas de petróleo y otro con los activos embargados, incluyendo cuentas bancarias congeladas de la época de Hussein en el extranjero
En la mayoría de los casos, para gastar fondos aprobados por el Congreso, los funcionarios de la APC tenían que coordinarse con funcionarios en Washington, llevar detallados archivos, publicitar ampliamente las licitaciones y observar períodos de espera para recibir las ofertas. Parte del dinero fue retenido por una guerra de territorio entre el Pentágono y el departamento de Estado sobre quién controlaba la reconstrucción.
Era más simple usar dinero iraquí.
Casi todos los activos iraquíes eran mantenidos en lo que se conocía como el Fondo de Desarrollo para Iraq. Era usado principalmente para apoyar a ministerios iraquíes a pagar salarios y gastos, de acuerdo a documentos presupuestarios. Pero parte de los fondos fueron usados para pagar a contratistas privados para proyectos de reconstrucción. La mayor restricción al gasto de dinero era que tenía que ser usado en beneficio del pueblo iraquí.
Para acceder a los fondos, todo lo que requería normalmente era la recomendación de una entidad llamada Junta de Revisión de Programas, compuesta de diez miembros y un presidente, de acuerdo a antiguos funcionarios de la APC. La autorización final exigía una sola firma: la de L. Paul Bremer, el administrador civil de la ocupación.
Funcionarios de la APC reconocieron que las licitaciones a veces eran mostradas a pocos ofertantes y que los ganadores eran seleccionados en cuestión de días. Por ejemplo, varios de los contratos importantes que ganaron compañías estadounidenses fueron adjudicados sin concurso, incluyendo un contrato de $16.8 millones adjudicado a Custer Battles LLC de McLean, para proporcionar seguridad a la principal base norteamericana en Bagdad, y un contrato de $15.6 millones para radios de la policía adjudicado a Motorola Inc., de Schaumburg, Ilinois, muestra la compilación del inspector general.
Ejecutivos de compañías iraquíes se han quejado desde los primeros días de la ocupación de que el proceso favorecía a las firmas norteamericanas. Dijeron en entrevistas que no podían pasar por las puertas fuertemente custodiadas del cuartel general de la ocupación en la Zona Verde para reunirse con los funcionarios de contrataciones. También dijeron que el proceso era tan rodeado de secretos que tuvieron que sobornar a intérpretes de la APC para obtener información sobre los requisitos de las nuevas licitaciones.
En abril la APC anunció que los contratos de menos de $500.000 de fondos del petróleo iraquí serían adjudicados solamente a compañías iraquíes.
El contrato más alto pagado con dinero iraquí lo obtuvo KBR. El trabajo de la compañía en servicios de la industria petrolífera comenzó en 2003, antes de que comenzara la guerra de Iraq, cuando el Cuerpo de Ingenieros del Ejército le adjudicó un contrato directo de unos $7 billones para reparar la infraestructura petrolífica iraquí. Había temores de que Hussein incendiara los campos de petróleo y el gobierno estadounidense creía que necesitaba un contratista que entrase de inmediato detrás de las tropas invasoras.
Las primeras tareas que llevó a cabo KBR en este contrato -formación y asesoramiento para un cierre seguro de las instalaciones petrolíferas, el reposicionamiento de equipos de fugas y preparación de planes de reparación- fueron pagadas con fondos estadounidenses.
Pero en el otoño de 2003, la ocupación se vio enfrentada a un tipo diferente de problema. Quedó en claro que el sabotaje de los oleoductos estaba causando escasez y la autoridad de la ocupación decidió que tenía que importar combustible para impedir una crisis abierta.
Entretanto algunos miembros del Congreso expresaron su desaprobación de usar más dinero estadounidenses para el contrato directo de KBR. En reuniones del 11 y 29 de noviembre en Bagdad, la APC autorizó usar fondos iraquíes para importar combustible y reparar el sistema de distribución, de acuerdo a las actas de las reuniones de la APC. La tarea se agregó al contrato de KBR y no se licitó, incluso aunque la fuente de financiamiento cambiara.
En total, KBR recibió $2.53 billones, de los cuales $1.64 provinieron de fondos iraquíes, de acuerdo a un análisis del Washington Post de André Verloy, investigador del Centro de Integridad Pública.
Verloy dijo que mezclar dineros estadounidenses e iraquíes para pagar por tareas de un solo contrato plantea serios problemas de control. "Es bastante difícil saber de dónde viene el dinero, pero si el dinero de los contribuyentes estadounidenses es usado junto con dinero iraquí, ¿quién se encarga de la supervisión?", dijo. "¿Puede el Congreso supervisar el trabajo financiado con activos iraquíes? ¿Deberían las agencias de gobierno estadounidenses pagar a compañías estadounidenses con dinero iraquí?"
La APC también modificó la fuente financiera de varios otros contratos.
A medida que el dinero para la Setevedoring Services of America Inc. para gestionar el puerto de Umm Qasr comenzó a menguar, funcionarios de la APC autorizaron el 6 de marzo una infusión de dinero iraquí para mantener a la compañía ahí hasta la transferencia de soberanía. Esta primavera, pocos meses después del contrato de medios con Harris Corp. la APC dejó de usar el dinero del departamento de defensa para pagar a Harris y empezó a hacer uso de fondos iraquíes.
El 24 de abril, algo más de un mes después, las quejas de un licitante perdedor de que había favoritismo político y un proceso de contratación defectuoso llevaron al ejército norteamericano a anular un contrato de $327 millones financiado con dinero norteamericano con Nour USA Ltd., de Viena; la APC adjudicó a la compañía otro contrato con dinero iraquí. En el nuevo contrato de $9.9 millones la firma debía abastecer de vehículos a las fuerzas de seguridad iraquíes.
Dos auditorías dadas a conocer recientemente indican numerosas problemas con los trámites usados por la APC para justificar, autorizar y pagar dinero iraquí.
Las Naciones Unidas, en un informe del 15 de julio, observó que la contabilidad del petróleo extraído en Iraq no estaba funcionando, de modo que era imposible saber si había sido gastado. El informe de Naciones Unidas también criticó a la junta de revisión de programas de la APC por autorizar fondos en al menos diez casos sin poseer un quórum. La auditoría también observa que sólo uno de los miembros de la junta de revisión era iraquí, y que había asistido a sólo dos de las 43 sesiones que se han sostenido desde diciembre de 2003. "Había insuficientes controles para proporcionar una seguridad razonable... de si todos los desembolsos [financiados con petróleo iraquí] correspondían a los objetivos estipulados", concluyó la auditoría.
El inspector general de la APC opina en auditorías dadas a conocer la semana pasada que la ocupación había fracasado en establecer "controles y justificación efectivas de los fondos" de cientos de millones de dólares que eran conservados en contante. De hecho, la unidad de investigaciones dijo que las llaves de una de las cajas de seguridad donde estaba el dinero era "guardada en la mochila del funcionario encargado de los pagos".
También analizaron 60 pagos de activos embargados al antiguo régimen y descubrió que no existía ninguna documentación para cinco de ellos, por un total de $99.1 millones en pagos. Los formularios no han sido rellenados adecuadamente para ítemes tales como muebles, alfombras y floreros, lo que quiere decir, dijo el inspector general, que la APC no había sido capaz de asegurar que los activos "estuvieran disponibles para uso y beneficio del pueblo iraquí".
6 de agosto de 2004
©traducción mQh©washingtonpost
NUEVA JUSTICIA IRAQUÍ SATISFACE A POCOS - jackie spinner
El nuevo tribunal iraquí sigue siendo desconocido para muchos iraquíes. Sin embargo, provoca la repulsa de todos los bandos, entre otras cosas, por su carácter improvisado. Hace unos días se informó además de que el organizador de este tribunal está siendo investigado por asesinato.
Bagdad, Iraq. Kamal Mutib Salim, un hombre con una cuidada barba con el mono amarillo de los presos, se detuvo brevemente para susurrar una oración antes de entrar a la sala del tribunal donde lo esperaban tres jueces en togas negras. Con su mano derecha, un agente de policía apretó firmemente la mano de izquierda de Salim y lo condujo a una jaula de madera con labrados ornamentales en el frente de la sala. Salim entró, cruzó los brazos sobre su ancho pecho y esperó a que comenzara su juicio.El caso de Salim pasaba por el híbrido sistema judicial que surgió después de la invasión encabezada por Estados Unidos el año pasado como una mezcla de los estilos judiciales estadounidenses e iraquíes. Fue detenido por el ejército norteamericano en abril, cuando soldados de la Primera División de Infantería allanaron su casa y lo acusaron de poseer materiales para hacer explosivos. La semana pasada respondió a los cargos ante un tribunal iraquí -la Corte Penal Central instalado el año pasado por las autoridades de la ocupación norteamericana.
La corte, que hasta ahora ha visto 37 casos, con un total de 55 acusados, depende de una mezcla de leyes y reglas iraquíes redactadas por la ahora disuelta Autoridad Provisional. Aunque las autoridades militares norteamericanas dicen que han establecido algo nuevo en Iraq -un tribunal honesto que brinda a los acusados juicios correctos-, muchos iraquíes se han negado a aceptar el sistema endosado por el gobierno de Estados Unidos, incluso si es aplicado por iraquíes.
Mientras en Iraq la justicia tiende a ser expedita -antes del juicio de Salim, se juzgó y sentenció en dos horas a un hombre a muerte por homicidio doble-, el tribunal se ha estancado desde el principio, tratando sólo una parte de los cientos de casos que los militares piensan enviar a la corte.
En casos en que iraquíes han sido acusados de representar una amenaza para la seguridad, los jueces iraquíes han impuesto sentencias livianas, desde dos meses a seis años. La sentencia más dura, que implicaba a un detenido por seguridad que se había acercado a un puesto de control con cuatro morteros, dieciséis rondas de mortero, fusibles y cargas explosivas en el baúl de su vehículo, fue condenado a pasar 30 años en prisión, la pena mínima.
Pero la mayoría de los casos han resultado ser como el de Salim. Le dieron dieciocho meses, y su juicio proporcionó una ojeada en cómo una corte iraquí dispensa justicia a nombre de una fuerza militar.
La corte se reúne con fuertes medidas de seguridad en un edificio que fue antes un museo personal del derrocado presidente Saddam Hussein. El hombre encargado del tribunal, Luqman Thabit, fue también presidente del tribunal secreto especial de Saddam Hussein, en el que las sentencias eran a menudo dictadas por el presidente iraquí o su hijo. Thabit dijo que fue despedido y perseguido por Hussein hace tres años después de que se negara a condenar a muerte a cinco prostitutas. Jurídicamente hablando, las mujeres no podían ser condenadas a muerte, dijo Thabit mientras bebía té en su despacho antes de la sesión del tribunal.
Después de que el hijo de Hussein, Uday, hiciera ejecutar a las mujeres, dijo Thabit, le preguntaron de nuevo que les dictara pena de muerte, como una bofetada final.
"No puedes matar a alguien que ya está muerto", dijo Thabit. "Así que cuando me negué a ello, me sacaron del tribunal.
La nueva corte sobre la que preside "es completamente independiente", dijo Thabib. Debido a que la corte tiene competencia para oír todos los casos de amenazas a la seguridad y estabilidad en Iraq, el doble homicidio también terminó ante Thabit.
Como lo demostró el juicio de Salim, los militares norteamericanos no desempeñan un papel oficial en los trámites de la corte, excepto proporcionar testigos y un intérprete.
Los sargentos de segunda clase Guy Ridings, 31, de Waco, Texas, y Eduardo Fernández, 27, de Guayama, Puerto Rico, eran miembros de la unidad que allanó la casa de Salim. Los dos soldados, con sus uniformes de camuflaje, declararon que habían encontrado una batería, un reloj despertador desarmado y pilas escondidas en un aparador en la casa. Hablaron con Thabit a través de Maher Soliman, un abogado de divorcios de California que habla árabe que trabaja como fiscal especial para los militares de Estados Unidos.
Thabit, un personaje corto pero imponente que sentenció a muerte al doblo asesino diciéndole en un apasionado discurso que "la matanza debe terminar", preguntó a Fernández si acaso Salim se había resistido a la detención. No, respondió Fernández, y luego cogió al intérprete por el brazo. "Dile", le pidió Fernández a Soliman. "Dile que era temprano en la mañana y que él estaba durmiendo".
Antes de empezar el juicio, cuando esperaba con Fernández en un pequeño cuarto utilizado por los abogados militares, Ridings dijo que si fuera por él, Salim "no volvería a ver la luz del día".
"Todos los días muere algún soldado", dijo. "Recogí un cadáver de un vehículo no hace dos semanas. Espero que reciba lo que se merece".
En la sala del tribunal los soldados miraron solamente una vez a Salim, cuando el juez les pidió identificar al dueño de la casa donde encontraron los materiales.
Después de la declaración de los soldados, un guardia de civil y un agente de policía iraquí sacaron a Salim de la jaula de los acusados para pararse frente a los jueces. Grabados en el mármol rosado detrás hay una balanza de la justicia y un verso del Corán que dice: "Cuando juzgues entre hombre y hombre, lo harás con justicia".
Salim le dijo al juez que la batería la tenía de una fábrica de baterías en la que había trabajado y que sólo las conservaba para guardarlas después de que la fábrica fuera saqueada.
"¿No estás contra el ejército?", preguntó el juez. "¿No estás contra la policía iraquí?"
"No", respondió Salim. "No".
Más tarde, Salim pidió hablar con el juez. Gesticulando desde la jaula, Salim dijo que era víctima de una conspiración. El informante que había llamado al ejército era un viejo enemigo, dijo, y los materiales encontrados en la casa los usaba para pescar.
"Provoco descargas eléctricas en los peces, para pescarlos", dijo. "Pero yo no uso el temporizador".
Después de un receso de diez minutos para discutir el caso con otros jueces, Thabit anunció que estaba listo para leer el veredicto.
"Los materiales encontrados en tu casa pueden ser usados para hacer bombas", dijo Thabit, con la cabeza hacia Salim, en la jaula. "Pero no encontramos ninguna conexión entre el atentado con bomba en el barrio y los aparatos encontrados en tu casa".
Thabit condenó a Salim a dieciocho meses de cárcel.
Mukdad Alwan, el abogado de Salim, protestó diciendo que la corte, en primer lugar, no tenía derecho a introducir nuevos cargos contra su cliente. "Esta corte no tiene legitimidad", dijo en una entrevista después del veredicto.
Alwan dijo que no hay ninguna ley iraquí que prohíba la posesión de los materiales que los soldados dicen haber encontrado en la casa de Salim. "La ley iraquí encontró que mi cliente no es culpable, pero la corte no lo dijo. "Lo juzgaron según [los intereses de] las fuerzas de ocupación".
Aunque la corte está abierta al público, no muchos iraquíes saben que existe. Estadounidenses e iraquíes han expresado sorpresa y desilusión por la ligereza con que los jueces tratan a los detenidos por seguridad, como Salim.
Bashar, 25, un farmacéutico que se estaba arrodillando sobre una esterilla para orar detrás del mostrador de su tienda, dijo que la violencia parará cuando se tenga a los detenidos recluidos por más tiempo. "Hay gente muy mala en mi país. Desafortunadamente, necesitamos miles de personas como Saddam para controlarla", dijo Bashar, que se negó a mencionar su apellido. "La corte es legal, pero el juez no es justo. Debería meterlo en la cárcel por más tiempo".
El único que parecía satisfecho con el resultado era Salim.
Después de su juicio, saludó a su abogado fuera de la sala del tribunal con un beso en cada mejilla.
Bueno, le dijo Alwan a su cliente, pudo haber sido peor. El otro día a un tipo le dieron treinta años.
Salim exhibió una amplia sonrisa.
"Me lo tomaré con tranquilidad", dijo, indicando con su pulgar a los soldados norteamericanos. "Esos perros están muertos".
Omar Fekeiki y Luma Mousawi contribuyeron a este reportaje.
5 de agosto de 2004 ©traducción mQh
©washingtonpost
AGUA LETAL EN VERANO IRAQUÍ - ashraf khalil
La vida cotidiana de los iraquíes en las ciudades se ha transformado en una pesadilla desde el inicio de la guerra e invasión de Iraq. Pero hoy los sistemas de agua potable se han derrumbado y el consumo de aguas residuales puede alcanzar niveles de epidemia.
AHMAD CHALABI, DEL TRIBUNAL QUE JUZGARÁ A SADDAM HUSSEIN, SOSPECHOSO DE ASESINATO - edmund sanders
Salem Chalabi es acusado de apoderarse de propiedades del estado durante la invasión y Ahmad Chalabi de ordenar el asesinato del investigador del ministerio de finanzas que seguía el caso en mayo pasado. Miembros del partido de la familia Chalabi han sido acusados de secuestro, estafa y torturas. Y son quienes organizan el tribunal que juzgará los crímenes de Saddam Hussein.
Bagdad, Iraq. El organizador del tribunal que juzgará crímenes de guerra en Iraq hizo amenazas. El caso planteas un conflicto de intereses en el sistema judicial del país.El tribunal superior de lo penal está investigando acusaciones de que Salem Chalabi, el organizador del tribunal de crímenes de guerra que juzgará a Saddam Hussein, amenazó a un funcionario iraquí días antes de que el hombre fuera asesinado, dijeron fuentes cercanas a la investigación.
Chalabi, cuyo tío es el antiguo miembro del Consejo de Gobierno, Ahmad Chalabi, ha sido acusado por dos individuos de intentar intimidar a Haitham Fadhil, un funcionario del ministerio de Hacienda que estaba investigando las propiedades de la familia Chalabi cuando fue asesinado en mayo.
Salem Chalabi, 41, negó estar implicado en el asesinato y desdeñó las acusaciones como un esfuerzo de sacarlo de su posición como director ejecutivo del Tribunal Especial iraquí, que juzgará a importantes funcionarios del antiguo régimen por crímenes contra la humanidad.
"Me enfurece que alguien haga esas acusaciones", dijo Chalabi en una entrevista telefónica desde Kuwait, donde se encuentra con el primer ministro interino iraquí, Iyad Allawi. "No conocía personalmente a ese individuo".
Debido a que implica a un individuo tan bien conectado y de hecho pone a los miembros de un tribunal iraquí contra otro, el caso será una demostración de la independencia y compromiso del sistema judicial creado por la Autoridad Provisional de la Coalición antes de que devolviera la soberanía a Iraq el 28 de junio.
La investigación comenzó después del asesinato a balazos el 28 de mayo de Fadhil, que estaba preparando un informe reclamando propiedad inmobiliaria del estado.
Entre otras cosas, el documento concluye que miembros de la familia Chalabi y su partido político, el Congreso Nacional Iraquí CNI, se había apropiado ilegalmente de propiedades después de la invasión encabezada por Estados Unidos el año pasado, dijo una fuente cercana a la investigación. Las propiedades incluían mansiones, antiguas oficinas de gobierno, ranchos y terrenos agrícolas.
Después de la invasión, varios partidos políticos en Iraq ocuparon propiedades que pertenecían previamente al gobierno, pero el CNI según algunos fue el más agresivo.
Fadhil "estaba tratando de recuperar esas propiedades que pertenecían al pueblo", dijo la fuente, que habló a condición de mantener el anonimato. "Le dijo a su esposa y a un amigo que había recibido un montón de amenazas de Salem Chalabi directamente, que le dijo: "No vas a estar mucho tiempo. Nos desharemos de ti".
Testigos dijeron a investigadores iraquíes que Fadhil temía por su vida y había dado una copia de su informe a otra persona para su custodia. La copia está en posesión del Tribunal Penal Central de Iraq, dijo la fuente. Los fiscales quieren interrogar a Chalabi.
Chalabi dijo que se había enterado recientemente de que los detectives estaban investigando la acusación de amenaza y que pensaba entregar voluntariamente una declaración a la corte cuando volvía a Bagdad esta semana. Entretanto, dijo, ha recurrido a varios funcionarios de gobierno, incluyendo al primer ministro y al presidente, que le asegurado que no debe preocuparse.
"No soy la persona que están buscando", dijo.
La pesquisa es la última polémica que involucra a la corte central, que funciona como una fiscalía y ha abordado varios casos publicitados en los últimos meses. Los jueces de la corte han emitido órdenes de detención del clérigo radical Muqtada Sadr y del gobernador de la provincia de Maysan.
En mayo, la corte ordenó el allanamiento de la casa y oficinas de Ahmad Chalabi como parte de una investigación que implicaba a varios miembros del CNI acusados de secuestro, estafa, tortura y robo de propiedad fiscal. Ahmad Chalabi, que no fue blanco del allanamiento, criticó la acción como parte de una campaña estadounidense para desacreditarlo.
Un opositor de toda la vida de Hussein, Ahmad Chalabi cayó en desgracia recientemente con sus aliados en el gobierno de Bush entre críticas de que proporcionó informaciones engañosas sobre las supuestas armas de destrucción masiva de Iraq y compartió información clasificada norteamericana con Irán. El Pentágono anuló recientemente los pagos mensuales de 340 mil dólares al grupo de Chalabi.
Un portavoz del Congreso Nacional Iraquí dijo que las acusaciones contra Salem Chalabi hace parte de una campaña de desprestigio, probablemente orquestado por los norteamericanos con el fin de poner a un margen a Ahmad Chalabi.
"Están tratando de perjudicar a Salem para llegar a su tío", dijo Zaab Sethna, un portavoz del CNI en Londres. Cuestionó la validez de la corte y dijo que los jueces "reciben órdenes de los norteamericanos".
Zuhair Maliky, el principal fical de la corte, se negó a comentar los detalles de la investigación sobre el asesinato de Fadhil. Pero defendió la imparcialidad de la corte.
"No tenemos relaciones con los norteamericanos", dijo Maliku, que agregó que la familia de Chalabi trabajaba estrechamente con los norteamericanos antes de la fisura reciente. "No somos nosotros los que vinimos de fuera. Hemos vivido aquí y hemos sufrido durante el régimen de Saddam".
Asesores norteamericanos de la corte penal, el tribunal especial y el ministerio de hacienda se negaron ser entrevistados.
"Es un asunto iraquí", dijo el portavoz de la embajada estadounidense Robert J. Callahan. "Por lo que sabemos, no involucra a ningún ciudadano estadounidense. No intervendremos".
Un funcionario del ministerio de finanzas confirmó solamente que Fadhil era el director general de la propiedad inmobiliaria del estado cuando fue asesinado. Se cree que su esposa e hijos gozan de protección policial.
Otro funcionario del ministerio fue detenido la semana pasada por hacer públicos algunos detalles de la investigación de Fadhil antes de su asesinato, dijo una fuente.
La investigación crea problemas de intereses en el sistema judicial iraquí. La misma corte penal que está investigando las acusaciones contra Salem Chalabi lleva a cabo la mayor parte de la investigación del tribunal que juzgará a Hussein, que Chalabi está organizando. El juez que presidió el primer tribunal el mes pasado es un miembro del tribunal penal.
"Es una situación incómoda", dijo Samir Shakir Mahmoud Sumaidy, antiguo ministro del interior de Iraq. "Puede ser mejor para Salem que se retire hasta que se termine la investigación. Debería cooperar. Si no ha hecho nada, saldrá sin mancha".
Sumaidy, que conoce a Chalabi hace años, agregó que las acusaciones sonaban extrañas.
"No es el tipo de persona que amenaza a la gente", dijo.
Juristas dijeron que el caso puede minar la credibilidad del tribunal.
"Este es uno de los casos más difíciles que tendrá que ver la corte", dijo el abogado Richard Goldstone, antiguo fiscal del tribunal de Naciones Unidas en Yugoslavia. "Si yo defendiera a Saddam, usaría toda acusación contra Chalabi para minar la credibilidad e imparcialidad de la corte".
Algunos críticos ya han cuestionado si Chalabi tiene la experiencia e independencia necesarias como para dirigir el proceso, dado el papel de su tío en la lucha contra Hussein.
Salem Chalabi también sorprendió el año pasado al asociarse en una empresa de márketing con L. Marc Zell, un abogado de Jerusalén y antiguo colega del funcionario del Pentágono Douglas J. Feith, para ayudar a empresas privadas a ganar solicitaciones en Iraq.
Chalabi dijo que no tenía intenciones de renunciar. "Me hace más firme en mi determinación de quedarme en el tribunal", dijo.
4 de agosto de 2004
©traducción mQh
©losangelestimes
FUERZAS IRAQUÍES DIEZMADAS POR DESERCIONES - doug struck
Las cifras de deserción de las nuevas fuerzas policiales y del ejército iraquí son impresionantes: 82% en los alrededores de Faluya, 30% en el resto del país. Impresionantemente mal armadas y mal adiestradas no se cómo derrotarán a los insurgentes. La nómina de pago de la policía de Bagdad, por lo demás, cuenta con unos 30 mil policías fantasmas.
"Cada uno de ellos llevaba un arma automática. Nosotros teníamos cuatro rifles, pero sólo dos de ellos funcionaban. Teníamos siete balas para cada rifle. Nos echamos a correr", dijo Talib, 25. Ya había visto morir a dos de sus colegas en un control de carretera y a otros dos cuando estalló una granada. Huyó, cogió un autobús a casa y desde entonces no vuelve al trabajo.
Establecidas por las autoridades de la ocupación estadounidense y adiestradas por tropas extranjeras, la policía iraquí y la Guardia Nacional han sido blancos de ataques insurgentes durante meses. Con el fin formal de la ocupación norteamericana, han estado muriendo en cantidades cada vez mayores -al menos 127 han muerto en los últimos dos meses. El peligro, más los bajos salarios, ha hecho que muchos renunciaran.
Las deserciones plantean un serio obstáculo a la reconstrucción de las fuerzas de seguridad de Iraq, pero no es el único. La planificación ha sido un caos, algunas unidades se han amotinado y equipos esenciales aún no se entregan. En los últimos meses, todo el proceso de reclutamiento y adiestramiento ha sido en gran parte reformulado y comenzado de nuevo, y el gobierno interino iraquí que fue instalado el 28 de junio ha dictado más cambios.
"Fue peor que comenzar desde nada", se quejó Sabah Kadhim, un importante funcionario del ministerio del Interior, a cargo de la policía. "Tuvimos que separar a los delincuentes de los policías que nombraron los norteamericanos'.
Después de más de un año de ocupación, Khadim dijo: "La policía no era eficiente, no tenía organización, carecía de comunicación. Literalmente, no tenían ni ropa".
Ahora funcionarios iraquíes y estadounidenses insisten en que las fuerzas de seguridad están progresando. Dicen que la policía y la Guardia Nacional han empezado sus propias redadas y se desempeñan bien cuando son atacados. Los campos de adiestramiento pronto comenzarán a producir egresados. La pesada presencia militar está gradualmente orientándose hacia un papel de soporte de las fuerzas iraquíes, dicen, y hay un montón de nuevos reclutas esperando para ocupar las posiciones dejadas por los desertores. La semana pasada, el primer ministro interino Ayad Allawi dijo que las emergentes fuerzas de seguridad habían comenzado a reducir el número de ataques en Iraq.
Pero su optimista evaluación parecía en contradicción con el diario estruendo de los ataques de mortero, coches bomba y emboscadas.
"La seguridad es uno de los problemas más grandes que enfrentamos", dijo el ministro de defensa Hazim Shalan en una entrevista. "Estamos trabajando. Pero si me pregunta si estoy satisfecho, tengo que decir que no".
Alrededor de 225 mil hombre y algunas mujeres se han alistado en las fuerzas de seguridad iraquí -casi el 88 por ciento de la meta de alistamiento. Pero las cifras con discutibles; la policía tiene 300 mil nombres más en su nómina de pago que no puede justificar. De los que existen, sólo una fracción ha recibido adiestramiento alguno, que no consiste a menudo más que en unas semanas en un campo de entrenamiento de reclutas. Altos funcionarios insisten en que se presentan pocas renuncias -aunque no hay cifras confiables- pero los agentes en la calle dicen que cientos renuncian cada día después de recibir sus salarios.
"Estoy esperando terminar este mes, sacar mi salario y renunciar", dijo Heider Abbas, un policía de Bagdad que se refirió a lo bajo de los salarios. Un obrero o un dependiente, dijo, "gana más que nosotros".
Planificadores estadounidenses dicen que las fuerzas de seguridad iraquí deben ser lo suficientemente fuertes como para luchar contra los insurgentes antes de que se puedan retirar las tropas norteamericanas. Pero la prisa en construir esas fuerzas -un esfuerzo que un oficial calificó como "30 mil en 30 días"- condujo a una crisis en abril cuando las tropas iraquíes se negaron a luchar.
De acuerdo a un informe emitido por la Oficina de Contabilidad del Gobierno GAO el pasado mes, casi tres mil policías renunciaron o fueron cesados en una semana a mediados de abril. En la Guardia Nacional Iraquí las deserciones varían entre un 30 por ciento en el nordeste y centro de Iraq y un 82 por ciento en los alrededores de la occidental ciudad de Faluya, donde los insurgentes combaten contra los marines norteamericanos que los asedian. En total, unos 12 mil soldados no se presentaron a sus cuarteles, de acuerdo al informe.
"Dado el pobre rendimiento de las fuerzas de seguridad iraquí en abril de 2004, no está claro qué nivel de seguridad serán capaces de proporcionar durante el período previo a las elecciones nacionales de Iraq" programadas para enero, concluye la GAO.
Shalan, que fue nombrado ministro de defensa el mes pasado, dijo que las fuerzas tenían que ser reconstruidas desde cero después del fiasco de abril. Las autoridades de la ocupación "cometieron errores en la gente que contrataron", dijo en una entrevista la semana pasada. "Se fijaban en la pinta de los candidatos. Y de hecho empleaban a cualquiera que señalaran los intérpretes. Eso ocasionó muchos de los problemas que tenemos ahora".
Ahora, dice, sus fuerzas se están organizando. Comentó una reciente redada en el duro barrio de la calle de Haifa, en Bagdad, que resultó en más de 150 detenciones y en batallas recientes en las que la Guardia Nacional se mantuvo firme.
Aunque funcionarios estadounidenses veían la Guardia Nacional como la principal fuerza armada nacional, con un ejército que sólo sirve en tareas de defensa contra amenazas externas, los nuevos funcionarios iraquíes han vuelto a decorar el plan. Allawi anunció poco después de asumir funciones que el ejército será usado para mantener la seguridad interior y Shalan dijo que esperaba transformar al menos una parte de la Guardia Nacional en el núcleo de un nuevo ejército iraquí con seis divisiones de alrededor de 50 mil soldados. Con pequeños contingentes de aire y de la marina, dijo, los servicios armados iraquíes totalizarán unos 70 mil hombres.
Shalan dijo que está llevando a cabo chequeos de los guardias, de los que dijo que había 40 mil, y está reclutando más. No podía calcular cuántos de los Guardias Nacionales pensaba que reunían los requisitos para entrar al ejército. Los que no los reúnan, serán contratados como funcionarios públicos.
El gobierno interino iraquí tiene planes para una cantidad de agencias de seguridad en la tradición de Oriente Medio de contar con múltiples fuerzas que se vigilan unas a otras. La lista incluye un directorado general de seguridad para la inteligencia, una fuerza de patrulla de las costas, policías de fronteras, aduanas, inmigración y seguridad, una unidad de fuerzas especiales, un servicio de protección de instalaciones y un servicio de protección del personal diplomático.
El gobierno también se esfuerza por deshacerse de empleados ineptos y no existentes. Aunque la fuerza policial, por ejemplo, paga a 120 mil personas, sólo 87 han sido identificados, de acuerdo a un brigadier británico, Andrew Mackay, el asesor de la coalición para la policía iraquí. "Hay un porcentaje de fantasmas", dijo.
El adiestramiento ha marchado con lentitud. Para el ejército iraquí se ha adiestrado y desplegado en terreno a sólo tres mil soldados, de acuerdo al general de brigada James Schwitters, comandante del equipo de adiestramiento de la coalición que asiste al ejército. Una fuente del retraso ha sido la falta de sitios de adiestramiento adecuados para los reclutas, dijo.
Sólo seis mil reclutas de policía han recibido adiestramiento en una academia de policía, según Mackay. Otros 21 mil han recibido un curso de adiestramiento de tres semanas, dijo. Al menos 60 mil siguen sin adiestrar. Para ayudar Washington ha otorgado 500 millones de dólares para un contrato de dos años para adiestrar a policías y soldados iraquíes en Jordania y pidió a la OTAN asistencia en el adiestramiento.
Schwitters dijo que los programas de adiestramiento empezarán pronto a producir más soldados. "A fin de mes tendremos cinco batallones, y a fin de año, 27", dijo.
Mackay también se muestra prudentemente optimista sobre la policía.
"El Servicio de Policía iraquí tiene que recorrer un largo camino antes de que lo consideremos realmente efectivo", reconoció. "Han aprendido mucho. Los hemos equipado, pero no lo suficiente. Necesitamos más policías. Pero están llegando. Son visibles. Están respondiendo. Están llevando a cabo operaciones individuales que planifican ellos mismos, realizan ellos mismos, y se encargan del seguimiento ellos mismos".
Él y otros agentes dan ejemplos de comisarías de policía que fueron atacadas con fuego de morteros un día y estuvieron completamente equipadas al día siguiente, con los agentes heridos de vuelta en el trabajo y los candidatos agolpándose en las oficinas de reclutamiento. "Todo eso es muy alentador", dijo. Pero "hay un montón de cosas más por hacer".
En una oficina de reclutamiento de la Guardia Nacional en Bagdad, unos jóvenes se empujan en la cola para presentarse. Dicen que no les asusta la mala paga ni el peligro.
"Estuve antes en el ejército", dijo Hassan Ghrier, 22. "Sí, es peligroso, pero no me importa. Y la paga es mejor que antes en el ejército. De todos modos, es un trabajo".
Zain Ali Abdeen Basl, 22, terminó la primera parte de su adiestramiento y está ansioso por comenzar a trabajar. Se inscribió en secreto en la base de la Guardia Nacional en la calle de Haifa, donde muchos de sus vecinos son insurgentes o delincuentes. "Mis vecinos amenazan a las fuerzas de seguridad. Pero yo quiero servir a mi país", dijo.
Se sienten alentados por los guardias presentes. Ali Edan, 23, fue atacado mientras estaba de servicio, pero "no voy a renunciar. Quiero proteger a mi país", dijo. "Les mostraré a mis hijos que fui herido defendiendo a mi país. Estoy orgulloso de eso".
Otro guardia, que no dijo su nombre, describió una realidad diferente: "Hay un montón de gente que quiere renunciar. El último mes recibimos 250 mil dinares iraquíes [alrededor de 170 dólares]. Este mes nos pagaron sólo 210 mil dinares [145 dólares]. Hay un montón de tipos esperando el fin de mes para ver cuánto les pagan, y largarse. Nuestra vida corre peligro ahí afuera, y nadie se preocupa de nosotros".
El comandante de la base, el teniente coronel Heider Absul Rasul sirvió en las fuerzas especiales del ejército iraquí durante 20 años. Tiene unos 950 soldados y una lista de espera de 1.500, dijo.
Rasul insiste en que sólo han renunciado 20 a 30 guardias desde que asumió hace siete meses. Pero agregó: "Despedí a 300 soldados que tenían miedo. No me gusta tener gente con miedo a mí alrededor".
Rasul se muestra entusiasta sobre el "excelente adiestramiento" que están proporcionando los norteamericanos, dijo. Sus hombres reciben un adiestramiento típico de 20 días aquí y 13 días en un campo de entrenamiento de reclutas de la Guardia Nacional. Pero algunas de las técnicas que aprenden son frustrantes, dijo. En una reciente tiroteo con sus rivales, que se ocultaban en un alto edificio de apartamentos, por ejemplo, "las fuerzas de la coalición nos dijeron que no disparáramos donde había mujeres y niños". En el antiguo régimen, Saddam habría destruido todo el vecindario".
Los soldados estadounidenses en la base han dejado de dar órdenes; ahora prestan asesoramiento, dicen.
"Los iraquíes quieren defenderse a sí mismos", dijo el sargento primero William W. Tager, que encabeza a los trece asesores de la base. "Estoy muy sorprendido de que no renuncien como antes. Han recogido muchas veces el balón. Ahora tienen más confianza". Sin embargo, reconoció, "marcha lento. Sabemos para qué los queremos, pero todavía no están preparados".
Bassam Sebti contribuyó a este artículo.
2 de agosto de 2004
©traducción mQh
©washingtonpost