SOLDADO SE RECONOCE CULPABLE DE TORTURAS EN ABU GHRAIB -j ackie spinner
Especialista del ejército condenado a ocho meses de cárcel. Pronto se iniciará juicio de civiles por su participación en los maltratos.
Bagdad, Iraq. El especialista del ejército Armin J. Cruz Jr. se declaró este sábado culpable de los cargos de maltratos a los prisioneros de Abu Ghraib y fue condenado por un juez militar a ocho meses de prisión por su participación en el escándalo.
Cruz, miembro del Batallón de Inteligencia Militar Nº 325, fue el primer soldado de una unidad de inteligencia en ser castigado por tomar parte durante el otoño pasado en el maltrato de detenidos bajo custodia estadounidense en la prisión.
El coronel James Pohl, que presidió la corte marcial de Cruz, ordenó también que el estudiante universitario de 24 años, de Plano, Texas, fuera licenciado por mala conducta y que su rango fuera reducido al de soldado raso.
Cruz se reconoció culpable de los cargos de conspiración y maltrato de los detenidos en la prisión. Los abogados de Cruz dijeron que recurrirán la sentencia.
Miembros de la unidad de la policía militar acusados de maltratar a los detenidos en Abu Ghraib han dicho que creían que las torturas en la prisión eran ordenadas o estimuladas por los oficiales de la inteligencia militar que eran responsables de los interrogatorios de los detenidos.
Los abogados de los soldados han señalado que la investigación del ejército dirigida por el general de división George Fay, que constató que los interrogadores de la inteligencia militar pidieron a los policías militares que utilizaran métodos duros y a veces ilegales. Esa conclusión contradice las declaraciones del Pentágono de que los policías militares actuaron solos en los maltratos.
Cruz es el segundo soldado condenado por su participación en los maltratos en la prisión, que salieron a luz después de que una agencia de noticias se hiciera con fotografías y videos personales realizados por soldados que mostraban cómo se golpeaba y humillaba sexualmente a los detenidos.
En mayo, el especialista Jeremy C. Sivits, un reservista del ejército que sirvió como policía militar en la prisión, se reconoció culpable de cuatro cargos penales en conexión con sus acciones en Abu Ghraib y fue condenado a un año de prisión. Otro reservista de la misma unidad de la policía militar, el sargento de segunda clase Ivan L. Frederick se reconoció culpable, el mes pasado, de acusaciones de maltrato. Cinco otros miembros de la Compañía Nº 372 de la Policía Militar han sido acusados en casos relacionados.
Además, tres generales que investigan los casos han señalado a seis civiles contratados por el departamento de Justicia que deberán ser acusados formalmente después de que concluir que los contratistas participaron en o callaron los maltratos en la prisión. Los empleados trabajaban para la CACI International Inc., de Arlington, que proporcionaba interrogadores en la prisión, y la Titan Corp., que proporcionaba intérpretes.
12 de septiembre de 2004
©washingtonpost
©traducción mQh
Cruz, miembro del Batallón de Inteligencia Militar Nº 325, fue el primer soldado de una unidad de inteligencia en ser castigado por tomar parte durante el otoño pasado en el maltrato de detenidos bajo custodia estadounidense en la prisión.
El coronel James Pohl, que presidió la corte marcial de Cruz, ordenó también que el estudiante universitario de 24 años, de Plano, Texas, fuera licenciado por mala conducta y que su rango fuera reducido al de soldado raso.
Cruz se reconoció culpable de los cargos de conspiración y maltrato de los detenidos en la prisión. Los abogados de Cruz dijeron que recurrirán la sentencia.
Miembros de la unidad de la policía militar acusados de maltratar a los detenidos en Abu Ghraib han dicho que creían que las torturas en la prisión eran ordenadas o estimuladas por los oficiales de la inteligencia militar que eran responsables de los interrogatorios de los detenidos.
Los abogados de los soldados han señalado que la investigación del ejército dirigida por el general de división George Fay, que constató que los interrogadores de la inteligencia militar pidieron a los policías militares que utilizaran métodos duros y a veces ilegales. Esa conclusión contradice las declaraciones del Pentágono de que los policías militares actuaron solos en los maltratos.
Cruz es el segundo soldado condenado por su participación en los maltratos en la prisión, que salieron a luz después de que una agencia de noticias se hiciera con fotografías y videos personales realizados por soldados que mostraban cómo se golpeaba y humillaba sexualmente a los detenidos.
En mayo, el especialista Jeremy C. Sivits, un reservista del ejército que sirvió como policía militar en la prisión, se reconoció culpable de cuatro cargos penales en conexión con sus acciones en Abu Ghraib y fue condenado a un año de prisión. Otro reservista de la misma unidad de la policía militar, el sargento de segunda clase Ivan L. Frederick se reconoció culpable, el mes pasado, de acusaciones de maltrato. Cinco otros miembros de la Compañía Nº 372 de la Policía Militar han sido acusados en casos relacionados.
Además, tres generales que investigan los casos han señalado a seis civiles contratados por el departamento de Justicia que deberán ser acusados formalmente después de que concluir que los contratistas participaron en o callaron los maltratos en la prisión. Los empleados trabajaban para la CACI International Inc., de Arlington, que proporcionaba interrogadores en la prisión, y la Titan Corp., que proporcionaba intérpretes.
12 de septiembre de 2004
©washingtonpost
©traducción mQh
DESMANTELAN FUERZA MILITAR IRAQUÍ DE FALUYA - alissa j. rubin
La maniobra, no completamente inesperada, constituye un revés para los marines, que esperaban que la brigada aplastaría la rebelión en la ciudad. La policía iraquí es plagada por las deserciones y la falta de equipos apropiados. Y son el blanco predilecto de los insurgentes.
Ramadi, Iraq. El cuerpo militar iraquí formado por los marines en un último y desesperado esfuerzo para pacificar la intranquila ciudad de Faluya ha sido desmantelada ante la continua violencia, ataques contra las fuerzas de seguridad del gobierno y evidencias de que algunos de sus miembros han estado colaborando abiertamente con los insurgentes.
La disolución de la Brigada de Faluya, creada en la primavera para evitar un ataque general contra el semillero rebelde, constituye un importante revés para los militares estadounidenses. Los estadounidenses esperaban que la brigada, compuesta por antiguos miembros del ejército iraquí y de las fuerzas especiales de seguridad de Saddam Hussein, trabajaría al lado del nuevo gobierno iraquí y ayudaría a restaurar el orden.
"La Brigada de Faluya se acabó", dijo el coronel de infantería Jerry L. Durrant, que supervisa la colaboración de la Unidad Expedicionaria de Infantería Nº1 con las fuerzas de seguridad iraquíes. "Todo este asunto de la Brigada de Faluya es un fiasco. Al principio funcionó bien, pero no fue una buena idea".
Durrant no dijo qué harán ahora los marines, pero aviones de guerra estadounidenses bombardearon el viernes Faluya por cuarta vez consecutiva y se espera que la campaña aérea continúe y posiblemente intensifique. El ataque aéreo del viernes se concentró en equipos terrestres móviles utilizados por los insurgentes para construir posiciones de ataque, declaró un portavoz de los marines.
Con la desaparición de la Brigada de Faluya -fundada por el gobierno interino iraquí y los marines- los marines se quedan sin opciones atractivas para terminar con la atrincherada insurgencia de Faluya. El movimiento rebelde se ha extendido a los pueblos aledaños y deja al gobierno interino iraquí sin el control de una de las ciudades más grandes del país al oeste de Bagdad. Los marines permanecen estacionados a cerca de tres kilómetros de Faluya, pero los insurgentes -residentes de la localidad y combatientes extranjeros apoyados por los exaltados clérigos suníes- han tenido varios meses de tiempo para atrincherarse y obstaculizar un ataque por tierra de las tropas estadounidenses y fuerzas del gobierno iraquí.
El desarrollo se produce cuando las tropas norteamericanas tratan de restablecer el control del gobierno iraquí en varios bastiones insurgentes, incluyendo Samarra, al norte de Bagdad, apenas meses antes de las programadas elecciones nacionales.
El general Abdullah Hamid Wael, el último jefe de la brigada, anunció su disolución el jueves por la noche por instrucciones del ministro de Defensa.
Wael, en una base militar iraquí al oeste de Faluya, leyó una declaración ministerial en la que se dijo que "los miembros de la brigada pueden, como individuos, incorporarse a la guardia nacional o a la policía iraquíes".
Una ola de descontento se extendió entre el grupo, muchos de cuyos miembros habían esperado que la brigada permaneciera intacta y se transformar eventualmente en una unidad del nuevo ejército. A juzgar por los comentarios de sus miembros, parece probable que algunos se unirán abiertamente a los insurgentes, con los que muchos de ellos parecen haber colaborado antes de unirse a la brigada. De hacerlo, se llevarán las armas que les proporcionaron los marines, que también les pagaban mensualmente sus salarios.
Eso hará más difícil que las tropas estadounidenses y las fuerzas del gobierno iraquí retomen Faluya -actualmente un área prohibida' para las fuerzas norteamericanas.
"No sabemos qué hacer ahora después de la disolución de la brigada por las tropas norteamericanas y el gobierno interino iraquí", dijo el general de brigada Tayseer Latief, de la brigada. "No nos dejan otra opción que unirnos a la resistencia".
El viernes funcionarios del ministro de Defensa se negaron a hacer comentarios.
Cuando se fundó la brigada, los comandantes de los marines reconocieron que muchos de los miembros eran combatientes rebeldes o tenían conexiones con ellos. Los insurgentes libraron en abril intensas batallas contra los marines.
El objetivo al formar el cuerpo fue evitar un baño de sangre permitiendo a los marines que se retiraran de la ciudad dejando una fuerza por poderes para reducir los ataques de los insurgentes y detener a los responsables del asesinato de cuatro guardias de seguridad privados [sudafricanos] el 31 de marzo.
Al principio, los comandantes de infantería dijeron que la brigada erradicaría las fuerzas anti-estadounidenses y atacaría a los combatientes extranjeros. Los marines esperaban que los miembros de la brigada, con su adiestramiento militar y orgullo en tener la responsabilidad de su ciudad harían frente a los que luchaban contra los militares norteamericanos y las fuerzas del gobierno interino.
Dando poder a un cuerpo formado por iraquíes llevaría a los "apostadores iraquíes... para tratar de contribuir a resolver algunos de los retos y problemas", dijo el coronel de infantería John Coleman en una entrevista en julio.
Coleman reconoció que la brigada era "en el mejor de los casos una fuerza militar naciente", pero que había permitido que los marines se retiraran de la ciudad donde su presencia se había transformado en un punto de unificación de los rebeldes.
Un mes después de la formación de la brigada "las actividades del enemigo en esta zona disminuyeron casi a cero", dijo. Pero entonces volvió a subir hasta alcanzar el mismo nivel que tenía antes del asesinato de los guardias privados sudafricanos, cuyos restos fueron mutilados.
Al final, fue imposible romper los lazos de lealdad previos hacia la insurgencia de la mayoría de los miembros de la brigada.
La brigada no hizo ningún esfuerzo por limitar las actividades de los rebeldes, dijeron miembros y marines. Faluya se transformó todavía más en un refugio de los insurgentes, que encontrarían refugio en la ciudad, prepararían ataques y montarían centros para la producción de bombas de coches y otros explosivos.
Formada por 1.600 antiguos miembros del ejército iraquí y de la Guardia Republicana de Saddam Hussein, la brigada fue fundada el 30 de abril.
Cuatro meses más tarde, cuando se disuelve la brigada, sus miembros están mejor armados, mejor equipados y mejor pagados. Los salarios variaban entre 260 dólares al mes para los soldados rasos a 700 dólares para los generales, dijo uno de los oficiales de la plantilla de la brigada. Los marines también proporcionaron a los miembros de la brigada nuevos rifles semi-automáticos y vehículos y equiparon una base para ellos.
La mayor parte del tiempo la brigada estuvo técnicamente bajo mando de los marines y sus oficiales de plantilla estaban en contacto casi a diario con oficiales de la infantería en el Campamento de Faluya en las afueras de la ciudad.
"Vamos a tratar de entrar y recuperar las cosas que les dimos, pero no estoy seguro de que valga la pena", dijo Durrant. "Ya se robaron el aire acondicionado".
Agregó que cuando dos helicópteros de la infantería sobrevolaron accidentalmente la base de la Brigada de Faluya hace algunas semanas, el aparato fue acribillado a balazos y "el piloto fue herido en la cara".
En un viaje reciente a Faluya quedó en evidencia que miembros de la brigada se relacionaban fácilmente con los rebeldes.
En varios puestos de control uno o dos agentes de la policía iraquí se ocultaron en una pequeña choza palapa con un soldado de la brigada cuando una pareja de hombres enmascarados armados con rifles AK-47 controlaban los coches buscando a occidentales.
La semana pasada varios miembros de la Brigada de Faluya en uniforme dispararon contra unos marines que se encontraban cerca de los límites de la ciudad. Los marines devolvieron el fuego, dijo Durrant.
Desde el inicio de la brigada muchos miembros no lograron descolgarse del movimiento rebelde. Algunos se mostraron orgullosos de haber jugado un papel en los ataques contra los marines y se fanfarronearon de su destreza en el manejo de armas de fuego. Aunque los marines les proveyeron de uniformes, la mayoría de los miembros de la brigada los desecharon, prefiriendo los uniformes marrones o verde oliva usados por las fuerzas armadas iraquíes durante el régimen de Hussein.
Aunque no se esperaba que la brigada permaneciera indefinidamente en el lugar, hubo propuestas de incorporar a sus miembros al ejército iraquí o a la guardia nacional -como unidad o individualmente, pero funcionarios del gobierno interino pensaban que para crear un ejército profesional se debía jurar primero lealtad al país, no a una unidad, ni ciudad ni provincia.
Como quedó en evidencia luego, pocos miembros de la brigada habrían sido bienvenidos en el ejército -lo que no fue mencionado como opción en el comunicado, aunque oficiales de los marines dijeron que creían que los miembros de la brigada tenían la libertad de enlistarse en él.
Tampoco parece probable que los miembros de la brigada eligieran unirse a la guardia nacional. Muchos iraquíes del área de Faluya consideran a los guardias nacionales como títeres de los estadounidenses. Los combatientes de Faluya mataron a un comandante de la guardia nacional local hace algunas semanas y secuestraron a otro, lo que condujo a que muchos guardias abandonaran sus posiciones.
Varios miembros dijeron que estaban indignados de su disolución.
"Es una violación [de los derechos] de los miembros de la brigada por tropas norteamericanas y el gobierno interino", dijo el mayor Ahmed Abed Abaas. "Al disolder la Brigada de Faluya rompieron el pacto que habíamos acordado el pasado abril cuando los norteamericanos sitiaron la ciudad.
12 de septiembre de 2004
©losangelestimes
©traducción mQh
La disolución de la Brigada de Faluya, creada en la primavera para evitar un ataque general contra el semillero rebelde, constituye un importante revés para los militares estadounidenses. Los estadounidenses esperaban que la brigada, compuesta por antiguos miembros del ejército iraquí y de las fuerzas especiales de seguridad de Saddam Hussein, trabajaría al lado del nuevo gobierno iraquí y ayudaría a restaurar el orden.
"La Brigada de Faluya se acabó", dijo el coronel de infantería Jerry L. Durrant, que supervisa la colaboración de la Unidad Expedicionaria de Infantería Nº1 con las fuerzas de seguridad iraquíes. "Todo este asunto de la Brigada de Faluya es un fiasco. Al principio funcionó bien, pero no fue una buena idea".
Durrant no dijo qué harán ahora los marines, pero aviones de guerra estadounidenses bombardearon el viernes Faluya por cuarta vez consecutiva y se espera que la campaña aérea continúe y posiblemente intensifique. El ataque aéreo del viernes se concentró en equipos terrestres móviles utilizados por los insurgentes para construir posiciones de ataque, declaró un portavoz de los marines.
Con la desaparición de la Brigada de Faluya -fundada por el gobierno interino iraquí y los marines- los marines se quedan sin opciones atractivas para terminar con la atrincherada insurgencia de Faluya. El movimiento rebelde se ha extendido a los pueblos aledaños y deja al gobierno interino iraquí sin el control de una de las ciudades más grandes del país al oeste de Bagdad. Los marines permanecen estacionados a cerca de tres kilómetros de Faluya, pero los insurgentes -residentes de la localidad y combatientes extranjeros apoyados por los exaltados clérigos suníes- han tenido varios meses de tiempo para atrincherarse y obstaculizar un ataque por tierra de las tropas estadounidenses y fuerzas del gobierno iraquí.
El desarrollo se produce cuando las tropas norteamericanas tratan de restablecer el control del gobierno iraquí en varios bastiones insurgentes, incluyendo Samarra, al norte de Bagdad, apenas meses antes de las programadas elecciones nacionales.
El general Abdullah Hamid Wael, el último jefe de la brigada, anunció su disolución el jueves por la noche por instrucciones del ministro de Defensa.
Wael, en una base militar iraquí al oeste de Faluya, leyó una declaración ministerial en la que se dijo que "los miembros de la brigada pueden, como individuos, incorporarse a la guardia nacional o a la policía iraquíes".
Una ola de descontento se extendió entre el grupo, muchos de cuyos miembros habían esperado que la brigada permaneciera intacta y se transformar eventualmente en una unidad del nuevo ejército. A juzgar por los comentarios de sus miembros, parece probable que algunos se unirán abiertamente a los insurgentes, con los que muchos de ellos parecen haber colaborado antes de unirse a la brigada. De hacerlo, se llevarán las armas que les proporcionaron los marines, que también les pagaban mensualmente sus salarios.
Eso hará más difícil que las tropas estadounidenses y las fuerzas del gobierno iraquí retomen Faluya -actualmente un área prohibida' para las fuerzas norteamericanas.
"No sabemos qué hacer ahora después de la disolución de la brigada por las tropas norteamericanas y el gobierno interino iraquí", dijo el general de brigada Tayseer Latief, de la brigada. "No nos dejan otra opción que unirnos a la resistencia".
El viernes funcionarios del ministro de Defensa se negaron a hacer comentarios.
Cuando se fundó la brigada, los comandantes de los marines reconocieron que muchos de los miembros eran combatientes rebeldes o tenían conexiones con ellos. Los insurgentes libraron en abril intensas batallas contra los marines.
El objetivo al formar el cuerpo fue evitar un baño de sangre permitiendo a los marines que se retiraran de la ciudad dejando una fuerza por poderes para reducir los ataques de los insurgentes y detener a los responsables del asesinato de cuatro guardias de seguridad privados [sudafricanos] el 31 de marzo.
Al principio, los comandantes de infantería dijeron que la brigada erradicaría las fuerzas anti-estadounidenses y atacaría a los combatientes extranjeros. Los marines esperaban que los miembros de la brigada, con su adiestramiento militar y orgullo en tener la responsabilidad de su ciudad harían frente a los que luchaban contra los militares norteamericanos y las fuerzas del gobierno interino.
Dando poder a un cuerpo formado por iraquíes llevaría a los "apostadores iraquíes... para tratar de contribuir a resolver algunos de los retos y problemas", dijo el coronel de infantería John Coleman en una entrevista en julio.
Coleman reconoció que la brigada era "en el mejor de los casos una fuerza militar naciente", pero que había permitido que los marines se retiraran de la ciudad donde su presencia se había transformado en un punto de unificación de los rebeldes.
Un mes después de la formación de la brigada "las actividades del enemigo en esta zona disminuyeron casi a cero", dijo. Pero entonces volvió a subir hasta alcanzar el mismo nivel que tenía antes del asesinato de los guardias privados sudafricanos, cuyos restos fueron mutilados.
Al final, fue imposible romper los lazos de lealdad previos hacia la insurgencia de la mayoría de los miembros de la brigada.
La brigada no hizo ningún esfuerzo por limitar las actividades de los rebeldes, dijeron miembros y marines. Faluya se transformó todavía más en un refugio de los insurgentes, que encontrarían refugio en la ciudad, prepararían ataques y montarían centros para la producción de bombas de coches y otros explosivos.
Formada por 1.600 antiguos miembros del ejército iraquí y de la Guardia Republicana de Saddam Hussein, la brigada fue fundada el 30 de abril.
Cuatro meses más tarde, cuando se disuelve la brigada, sus miembros están mejor armados, mejor equipados y mejor pagados. Los salarios variaban entre 260 dólares al mes para los soldados rasos a 700 dólares para los generales, dijo uno de los oficiales de la plantilla de la brigada. Los marines también proporcionaron a los miembros de la brigada nuevos rifles semi-automáticos y vehículos y equiparon una base para ellos.
La mayor parte del tiempo la brigada estuvo técnicamente bajo mando de los marines y sus oficiales de plantilla estaban en contacto casi a diario con oficiales de la infantería en el Campamento de Faluya en las afueras de la ciudad.
"Vamos a tratar de entrar y recuperar las cosas que les dimos, pero no estoy seguro de que valga la pena", dijo Durrant. "Ya se robaron el aire acondicionado".
Agregó que cuando dos helicópteros de la infantería sobrevolaron accidentalmente la base de la Brigada de Faluya hace algunas semanas, el aparato fue acribillado a balazos y "el piloto fue herido en la cara".
En un viaje reciente a Faluya quedó en evidencia que miembros de la brigada se relacionaban fácilmente con los rebeldes.
En varios puestos de control uno o dos agentes de la policía iraquí se ocultaron en una pequeña choza palapa con un soldado de la brigada cuando una pareja de hombres enmascarados armados con rifles AK-47 controlaban los coches buscando a occidentales.
La semana pasada varios miembros de la Brigada de Faluya en uniforme dispararon contra unos marines que se encontraban cerca de los límites de la ciudad. Los marines devolvieron el fuego, dijo Durrant.
Desde el inicio de la brigada muchos miembros no lograron descolgarse del movimiento rebelde. Algunos se mostraron orgullosos de haber jugado un papel en los ataques contra los marines y se fanfarronearon de su destreza en el manejo de armas de fuego. Aunque los marines les proveyeron de uniformes, la mayoría de los miembros de la brigada los desecharon, prefiriendo los uniformes marrones o verde oliva usados por las fuerzas armadas iraquíes durante el régimen de Hussein.
Aunque no se esperaba que la brigada permaneciera indefinidamente en el lugar, hubo propuestas de incorporar a sus miembros al ejército iraquí o a la guardia nacional -como unidad o individualmente, pero funcionarios del gobierno interino pensaban que para crear un ejército profesional se debía jurar primero lealtad al país, no a una unidad, ni ciudad ni provincia.
Como quedó en evidencia luego, pocos miembros de la brigada habrían sido bienvenidos en el ejército -lo que no fue mencionado como opción en el comunicado, aunque oficiales de los marines dijeron que creían que los miembros de la brigada tenían la libertad de enlistarse en él.
Tampoco parece probable que los miembros de la brigada eligieran unirse a la guardia nacional. Muchos iraquíes del área de Faluya consideran a los guardias nacionales como títeres de los estadounidenses. Los combatientes de Faluya mataron a un comandante de la guardia nacional local hace algunas semanas y secuestraron a otro, lo que condujo a que muchos guardias abandonaran sus posiciones.
Varios miembros dijeron que estaban indignados de su disolución.
"Es una violación [de los derechos] de los miembros de la brigada por tropas norteamericanas y el gobierno interino", dijo el mayor Ahmed Abed Abaas. "Al disolder la Brigada de Faluya rompieron el pacto que habíamos acordado el pasado abril cuando los norteamericanos sitiaron la ciudad.
12 de septiembre de 2004
©losangelestimes
©traducción mQh
EL MIEDO CAUSA NUMEROSAS DESERCIONES ENTRE POLICÍAS IRAQUÍES
La campaña insurgente destinada a diezmar a las nuevas fuerzas policiales iraquíes está dando resultados. La enorme cantidad de bajas, la falta de equipamiento adecuado y los constantes atentados han debilitado terriblemente a las nuevas fuerzas. La tasa de deserción es altísima.
Mahmudiya, Iraq. El miedo jamás abandona a los policías iraquíes, amenazados de muerte, en sus cuarteles o en sus propias casas, por los insurgentes, que muchas veces pertenecen a las mismas tribus y los identifican con facilidad.
Alaa, capitán de la policía, carece de chaleco antibalas. Dos de sus colegas fueron asesinados, pero él sigue trabajando en una peligrosa región al sur de Bagdad, en colaboración con los militares estadounidenses, limitándose a decir que confía en que su buena suerte no lo abandone.
La zona que comprende las ciudades de Mahmudiya, Latifiya y Yussufiya, 30 km al sur de la capital, es llamada ahora "la nueva Faluya" a causa de las frecuentes emboscadas tendidas a los soldados estadounidenses y a quienes son acusados de "colaborar" con los ocupantes.
El capitán Alaa es perfectamente consciente de que su esperanza de vida ha disminuido muchísimo al aceptar cooperar con las fuerzas de Estados Unidos para garantizar la seguridad en la región.
"Claro que tengo miedo, pero yo creo en el destino, entonces eso carece de importancia. Aquí en Mahmudiya detestamos a los cobardes, no tenemos miedo de ir a Latifiya. Iremos a Faluya, iremos a cualquier lado", afirma el policía, de 38 años, cuyas ojeras recuerdan las noches en vela en su cuartel.
La violencia de los ataques desde el mes de abril ha ido minando el ánimo de los agentes de policía en el sector. Muchos de sus colegas han sido asesinados.
La estación de policía de Mahmudiya exhibe las huellas de los ataques que ha sufrido. Su entrada está desfigurada por un cráter causado por la caída de un obús el 29 de junio, un día después del traspaso de soberanía en Irak. Medio centenar de insurgentes atacaron la comisaría logrando penetrar en ella y destruyendo el material de comunicaciones antes de retroceder bajo las balas.
Dos semanas más tarde la comisaría de la vecina ciudad de Yusufiya estallaba y su material de comunicación era robado, lo que permitió a los rebeldes escuchar las comunicaciones radiales entre los policías, insultándolos a veces por las ondas. En la actualidad no hay policías en esta comuna.
La violencia también ha diezmado las filas de los policías en Latifiya, donde faltan 45 de los 59 reclutados.
Los asesinatos continúan en la región. Desconocidos mataron a uno de los policías de Mahmudiya el 22 de junio. En mayo el jefe de la policía del lugar también había sido asesinado.
Pese a sus declaraciones de valentía los hombres bajo las órdenes del capitán Alaa tienen miedo de ir a Latifiya y rechazan la idea de una patrulla conjunta con los Marines en la zona.
El capitán Alaa informa al comandante Mark de Vito, de los Marines, acerca de la situación. La patrulla conjunta se hará finalmente en Mahmudiya.
Es el momento escogido por el nuevo jefe de la policía de Latifiya para anunciarle a De Vito que renuncia.
"Estamos sometidos a una presión terrible. Pueden dispararme en cualquier momento y estoy amenazado incluso cuando me encuentro en casa. Ya no aguanto más, no quiero seguir en estas regiones", dice el coronel, pidiendo no ser identificado.
Según el comandante De Vito, que sabe que pueden producirse numerosas deserciones, los insurgentes y los policías de Latifiya pertenecen a las mismas tribus, lo que complica las cosas.
"El capitán Alaa puede contar con los dedos de una sola mano los hombres en los que puede confiar", resume.
5 de septiembre de 2004
©mipunto
Mahmudiya, Iraq. El miedo jamás abandona a los policías iraquíes, amenazados de muerte, en sus cuarteles o en sus propias casas, por los insurgentes, que muchas veces pertenecen a las mismas tribus y los identifican con facilidad. Alaa, capitán de la policía, carece de chaleco antibalas. Dos de sus colegas fueron asesinados, pero él sigue trabajando en una peligrosa región al sur de Bagdad, en colaboración con los militares estadounidenses, limitándose a decir que confía en que su buena suerte no lo abandone.
La zona que comprende las ciudades de Mahmudiya, Latifiya y Yussufiya, 30 km al sur de la capital, es llamada ahora "la nueva Faluya" a causa de las frecuentes emboscadas tendidas a los soldados estadounidenses y a quienes son acusados de "colaborar" con los ocupantes.
El capitán Alaa es perfectamente consciente de que su esperanza de vida ha disminuido muchísimo al aceptar cooperar con las fuerzas de Estados Unidos para garantizar la seguridad en la región.
"Claro que tengo miedo, pero yo creo en el destino, entonces eso carece de importancia. Aquí en Mahmudiya detestamos a los cobardes, no tenemos miedo de ir a Latifiya. Iremos a Faluya, iremos a cualquier lado", afirma el policía, de 38 años, cuyas ojeras recuerdan las noches en vela en su cuartel.
La violencia de los ataques desde el mes de abril ha ido minando el ánimo de los agentes de policía en el sector. Muchos de sus colegas han sido asesinados.
La estación de policía de Mahmudiya exhibe las huellas de los ataques que ha sufrido. Su entrada está desfigurada por un cráter causado por la caída de un obús el 29 de junio, un día después del traspaso de soberanía en Irak. Medio centenar de insurgentes atacaron la comisaría logrando penetrar en ella y destruyendo el material de comunicaciones antes de retroceder bajo las balas.
Dos semanas más tarde la comisaría de la vecina ciudad de Yusufiya estallaba y su material de comunicación era robado, lo que permitió a los rebeldes escuchar las comunicaciones radiales entre los policías, insultándolos a veces por las ondas. En la actualidad no hay policías en esta comuna.
La violencia también ha diezmado las filas de los policías en Latifiya, donde faltan 45 de los 59 reclutados.
Los asesinatos continúan en la región. Desconocidos mataron a uno de los policías de Mahmudiya el 22 de junio. En mayo el jefe de la policía del lugar también había sido asesinado.
Pese a sus declaraciones de valentía los hombres bajo las órdenes del capitán Alaa tienen miedo de ir a Latifiya y rechazan la idea de una patrulla conjunta con los Marines en la zona.
El capitán Alaa informa al comandante Mark de Vito, de los Marines, acerca de la situación. La patrulla conjunta se hará finalmente en Mahmudiya.
Es el momento escogido por el nuevo jefe de la policía de Latifiya para anunciarle a De Vito que renuncia.
"Estamos sometidos a una presión terrible. Pueden dispararme en cualquier momento y estoy amenazado incluso cuando me encuentro en casa. Ya no aguanto más, no quiero seguir en estas regiones", dice el coronel, pidiendo no ser identificado.
Según el comandante De Vito, que sabe que pueden producirse numerosas deserciones, los insurgentes y los policías de Latifiya pertenecen a las mismas tribus, lo que complica las cosas.
"El capitán Alaa puede contar con los dedos de una sola mano los hombres en los que puede confiar", resume.
5 de septiembre de 2004
©mipunto
TORTURAS A IRAQUÍES DETENIDOS POR EEUU: POLICÍA MILITAR RELATA EL "INFIERNO"
Un soldado describe el ambiente en la prisión de Abu Ghraib como un infierno. La notoria soldado England puede ser condenada a 38 años de prisión.
Fort Bragg, Estados Unidos. Un policía militar estadounidense descrito por detenidos iraquíes como su "salvador" dio testimonio en Fort Bragg (Carolina del Norte) del "infierno" que era la prisión de Abu Ghraib, donde soldados de Estados Unidos torturaban a sus prisioneros.
Hydrue Joiner testificó durante la comparecencia de la soldado Lynndie England -la más conocida de los siete acusados, por aparecer en varias fotos torturando a prisioneros- ante una audiencia militar en Carolina del Norte (sudeste).
"Un infierno", contestó el sargento Hydrue Joiner, interrogado sobre cómo describiría la prisión, centro de un escándalo desde que se hicieran públicas fotos de las torturas y vejámenes sexuales.
"Nadie sabía lo que teníamos que hacer", declaró el sargento Joiner respecto a la organización de la prisión.
El sargento contó que por propia decisión les llevaba jabón y pasta de dientes a los prisioneros porque en la prisión no había ni estaba previsto que hubiera.
La audiencia preliminar ante la cual comparece England, de 21 años, decidirá si la soldado debe ser juzgada por una corte marcial. La joven soldado está embarazada de siete meses de Charles Graner, su superior jerárquico, también involucrado en las torturas.
England podría ser condenada a 38 años de prisión si se la declara culpable de los 19 cargos presentados en su contra, que incluyen violencia contra los detenidos, conspiración para maltratarlos, cometer actos indecentes y mala conducta profesional.
La defensa de England, dirigida por Richard Hernández, adelantó que se basará en que la tortura contra los prisioneros de Abu Ghraib era "sistemática" y aprobada por los mandos militares.
Hernández ya presentó una lista de 158 testigos que desea llamar a declarar. Entre ellos figura el ex comandante de las fuerzas estadounidense en Irak, general Ricardo Sánchez, y la ex directora de Abu Ghraib, general Janis Karpinski, dijo Hernández este viernes.
La decisión final sobre quiénes son efectivamente citados a declarar es del juez que dirige la causa.
El sargento Joseph Darby -el primero en hacer público que en Abu Ghraib se torturaba a los prisioneros- declaró este viernes en la misma audiencia.
Darby explicó que recibió las hoy mundialmente famosas fotos de torturas de Charles Graner, que se las dio en diciembre en un CD.
A mediados de enero se las entregó a investigadores del Ejército, justo antes de que Graner volviera a cumplir tareas en la zona de la prisión donde se cometía la mayoría de las torturas. "Tenía miedo de que las torturas empezaran de nuevo", explicó.
Darby también declaró haber visto prisioneros desnudos, y que algunos fueron interrogados por miembros de inteligencia militar en un edificio que estaba detrás de la prisión y era conocido como "el galpón de madera".
El escándalo de la prisión de Abu Ghraib estalló el 28 de abril, cuando la prensa de todo el mundo publicó fotos y videos donde se ve a soldados estadounidenses torturando a prisioneros iraquíes.
Fotografías y videos difundidos por The Washington Post en su sitio web muestran a prisioneros obligados a masturbarse, golpeados, con electrodos conectados a sus genitales o víctimas de otros vejámenes sexuales por parte de los guardias de la prisión, bajo la amenaza de un fusil.
5 de septiembre de 2004
©mipunto
Fort Bragg, Estados Unidos. Un policía militar estadounidense descrito por detenidos iraquíes como su "salvador" dio testimonio en Fort Bragg (Carolina del Norte) del "infierno" que era la prisión de Abu Ghraib, donde soldados de Estados Unidos torturaban a sus prisioneros.Hydrue Joiner testificó durante la comparecencia de la soldado Lynndie England -la más conocida de los siete acusados, por aparecer en varias fotos torturando a prisioneros- ante una audiencia militar en Carolina del Norte (sudeste).
"Un infierno", contestó el sargento Hydrue Joiner, interrogado sobre cómo describiría la prisión, centro de un escándalo desde que se hicieran públicas fotos de las torturas y vejámenes sexuales.
"Nadie sabía lo que teníamos que hacer", declaró el sargento Joiner respecto a la organización de la prisión.
El sargento contó que por propia decisión les llevaba jabón y pasta de dientes a los prisioneros porque en la prisión no había ni estaba previsto que hubiera.
La audiencia preliminar ante la cual comparece England, de 21 años, decidirá si la soldado debe ser juzgada por una corte marcial. La joven soldado está embarazada de siete meses de Charles Graner, su superior jerárquico, también involucrado en las torturas.
England podría ser condenada a 38 años de prisión si se la declara culpable de los 19 cargos presentados en su contra, que incluyen violencia contra los detenidos, conspiración para maltratarlos, cometer actos indecentes y mala conducta profesional.
La defensa de England, dirigida por Richard Hernández, adelantó que se basará en que la tortura contra los prisioneros de Abu Ghraib era "sistemática" y aprobada por los mandos militares.
Hernández ya presentó una lista de 158 testigos que desea llamar a declarar. Entre ellos figura el ex comandante de las fuerzas estadounidense en Irak, general Ricardo Sánchez, y la ex directora de Abu Ghraib, general Janis Karpinski, dijo Hernández este viernes.
La decisión final sobre quiénes son efectivamente citados a declarar es del juez que dirige la causa.
El sargento Joseph Darby -el primero en hacer público que en Abu Ghraib se torturaba a los prisioneros- declaró este viernes en la misma audiencia.
Darby explicó que recibió las hoy mundialmente famosas fotos de torturas de Charles Graner, que se las dio en diciembre en un CD.
A mediados de enero se las entregó a investigadores del Ejército, justo antes de que Graner volviera a cumplir tareas en la zona de la prisión donde se cometía la mayoría de las torturas. "Tenía miedo de que las torturas empezaran de nuevo", explicó.
Darby también declaró haber visto prisioneros desnudos, y que algunos fueron interrogados por miembros de inteligencia militar en un edificio que estaba detrás de la prisión y era conocido como "el galpón de madera".
El escándalo de la prisión de Abu Ghraib estalló el 28 de abril, cuando la prensa de todo el mundo publicó fotos y videos donde se ve a soldados estadounidenses torturando a prisioneros iraquíes.
Fotografías y videos difundidos por The Washington Post en su sitio web muestran a prisioneros obligados a masturbarse, golpeados, con electrodos conectados a sus genitales o víctimas de otros vejámenes sexuales por parte de los guardias de la prisión, bajo la amenaza de un fusil.
5 de septiembre de 2004
©mipunto
CIA ACUSADA DE ESTIMULAR TORTURAS EN ABU GHRAIB - john j. lumpkin
Todas las investigaciones de maltratos de los prisioneros iraquíes indican que eran detenidos fantasmas' en Abu Ghraib. La CIA mató al menos a un prisionero.
Washington, Estados Unidos. La más reciente investigación del ejército sobre el escándalo de Abu Ghraib está planteando nuevas preguntas sobre si la CIA, que operaba fuera de los reglamentos militares, contribuyó al rompimiento de la disciplina militar en la prisión.
El informe menciona la presencia de detenidos fantasmas' no inscritos que no caían bajo el sistema usual de inscripción, interrogatorios y cuidado médico del ejército.
Pero la CIA rechaza las críticas. El portavoz Mark Mansfield dijo recientemente que el informe "hace amplias acusaciones a la CIA que no son apoyadas por el texto".
El informe de varios generales veteranos del ejército describe algunos de los procedimientos de detención de la CIA, arrojando una poco usual luz sobre esas prácticas. Pero no describe los métodos efectivos de interrogatorio en Abu Ghraib de la agencia de espionaje. Se limita a decir que contribuyeron a los problemas de disciplina en la prisión.
"Las prácticas de detención e interrogatorio de la CIA contribuyeron a la pérdida de control y maltratos en Abu Ghraib", dice el informe de la investigación.
De los 44 incidentes de maltratos posibles mencionados en la investigación del ejército, la CIA estuvo implicada en solamente uno -pero significó el asesinato de un detenido. En ese caso, un prisionero de la CIA recién llegado no recibió el chequeo médico inicial al que somete habitualmente a los detenidos y murió poco después.
Las acusaciones específicas de maltrato en varios centros de detención e interrogatorio estadounidenses en Iraq y Afganistán están siendo investigadas por el inspector general de la CIA.
Los arreglos para mantener a detenidos fantasmas' fueron hechos por agentes locales de la CIA y oficiales militares en la prisión, reveló la investigación.
En un caso, los guardias militares de la prisión trasladaron a un grupo de detenidos de un lugar a otro de la cárcel para ocultarlos de una delegación visitante de la Cruz Roja, de acuerdo al informe del general de división Antonio Taguba. Describió esas acciones como "engañosas, contrarias a la doctrina del ejército, y en violación de leyes internacionales".
Un oficial de la inteligencia estadounidenses, que habló a condición de mantener el anonimato, dijo que la CIA ocultaba a los prisioneros para impedir que los insurgentes dentro y fuera de la prisión se enteraran de su captura.
4 de septiembre de 2004
©miamiherald
©traducción mQh
Washington, Estados Unidos. La más reciente investigación del ejército sobre el escándalo de Abu Ghraib está planteando nuevas preguntas sobre si la CIA, que operaba fuera de los reglamentos militares, contribuyó al rompimiento de la disciplina militar en la prisión.El informe menciona la presencia de detenidos fantasmas' no inscritos que no caían bajo el sistema usual de inscripción, interrogatorios y cuidado médico del ejército.
Pero la CIA rechaza las críticas. El portavoz Mark Mansfield dijo recientemente que el informe "hace amplias acusaciones a la CIA que no son apoyadas por el texto".
El informe de varios generales veteranos del ejército describe algunos de los procedimientos de detención de la CIA, arrojando una poco usual luz sobre esas prácticas. Pero no describe los métodos efectivos de interrogatorio en Abu Ghraib de la agencia de espionaje. Se limita a decir que contribuyeron a los problemas de disciplina en la prisión.
"Las prácticas de detención e interrogatorio de la CIA contribuyeron a la pérdida de control y maltratos en Abu Ghraib", dice el informe de la investigación.
De los 44 incidentes de maltratos posibles mencionados en la investigación del ejército, la CIA estuvo implicada en solamente uno -pero significó el asesinato de un detenido. En ese caso, un prisionero de la CIA recién llegado no recibió el chequeo médico inicial al que somete habitualmente a los detenidos y murió poco después.
Las acusaciones específicas de maltrato en varios centros de detención e interrogatorio estadounidenses en Iraq y Afganistán están siendo investigadas por el inspector general de la CIA.
Los arreglos para mantener a detenidos fantasmas' fueron hechos por agentes locales de la CIA y oficiales militares en la prisión, reveló la investigación.
En un caso, los guardias militares de la prisión trasladaron a un grupo de detenidos de un lugar a otro de la cárcel para ocultarlos de una delegación visitante de la Cruz Roja, de acuerdo al informe del general de división Antonio Taguba. Describió esas acciones como "engañosas, contrarias a la doctrina del ejército, y en violación de leyes internacionales".
Un oficial de la inteligencia estadounidenses, que habló a condición de mantener el anonimato, dijo que la CIA ocultaba a los prisioneros para impedir que los insurgentes dentro y fuera de la prisión se enteraran de su captura.
4 de septiembre de 2004
©miamiherald
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INFORME ADVIERTE SOBRE CAOS REGIONAL - john daniszewski
Un informe del Royal Institute del Reino Unido advierte sobre el peligro de disolución de Irak y una subsecuente guerra civil. Transformaría a toda la zona en un polvorín.
Londres, Reino Unido. Iraq será afortunado si logra evitar su disolución y guerra civil, y el país corre el riesgo de transformarse en la chispa de un vórtice de un trastorno regional, concluye un informe emitido el miércoles por el altamente prestigioso Royal Institute of International Affairs (Instituto Real de Asuntos Internacionales), del Reino Unido.
En una sombría evaluación de la situación en Iraq a casi 18 meses después de la invasión norteamericana para deponer a Saddam Hussein, el informe se centra en las fuerzas internas que dividen el país y las presiones externas que podrían exacerbar la situación.
El informe observa que el enviado de Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, llamó la atención sobre la posibilidad de una guerra civil durante su visita a Iraq en febrero. "Sus advertencias deben ser atendidas", dice el informe.
En el mejor de los casos, sugiere, Estados Unidos y sus aliados deben operar con un guión que le permita pasar a través de los embrollos, manteniendo al país unido pero sin lograr sus objetivos originales: la creación de una democracia completamente desarrollada con una actitud cordial hacia el Occidente. Estados Unidos deberá mantener a "todas las facciones más o menos a bordo" mediante una combinación de diplomacia inteligente y moderación militar, se lee en el informe.
La fragmentación de Iraq es el escenario "por omisión", dice el informe, y se hará realidad si las tropas norteamericanas se retiran demasiado pronto del país o si el gobierno norteamericano impone demasiado rígidamente su idea de cómo conducir el país.
"Con esta trama", dice el informe, "la antipatía hacia la presencia estadounidense crecerá, no tanto como una reacción nacionalista violenta en un Iraq unificado, sino más bien de manera fragmentaria que puede ser el presagio de una guerra civil si Estados Unidos se retira".
El instituto es un centro independiente de investigación aprobada por la Reina, cuyos estudiosos frecuentemente asesoran al gobierno y al ministerio de Asuntos Exteriores sobre cuestiones internacionales.
Uno de los autores del informe -Rosemary Hollis, directora del programa sobre Oriente Medio del instituto- dijo el miércoles en una entrevista que había dos lecciones que aprender del estudio: que Estados Unidos y el Reino Unido deben mostrar cautela y flexibilidad y aceptar que el gobierno central iraquí será débil y "desorganizado" en el futuro previsible. Los vecinos de Iraq -de los que casi ninguno apoya a Estados Unidos- deben ser tomados en consideración, ya que de otro modo tratarán de entorpecer la transición.
Hay una convergencia de intereses entre los kurdos, las varias facciones chiís y sunníes y otros grupos, que impedirán que alguno de los grupos de transforme en dominante.
Una vez que comience la fragmentación, plantea el informe, todos los iraquíes se verán implicados.
El informe dice que la disolución de Iraq tendría graves consecuencias para la región, proporcionando a los extremistas religiosos más libertad para amenazar la estabilidad de los países vecinos.
3 de septiembre de 2004
©losangelestimes©traducción mQh
Londres, Reino Unido. Iraq será afortunado si logra evitar su disolución y guerra civil, y el país corre el riesgo de transformarse en la chispa de un vórtice de un trastorno regional, concluye un informe emitido el miércoles por el altamente prestigioso Royal Institute of International Affairs (Instituto Real de Asuntos Internacionales), del Reino Unido.En una sombría evaluación de la situación en Iraq a casi 18 meses después de la invasión norteamericana para deponer a Saddam Hussein, el informe se centra en las fuerzas internas que dividen el país y las presiones externas que podrían exacerbar la situación.
El informe observa que el enviado de Naciones Unidas, Lakhdar Brahimi, llamó la atención sobre la posibilidad de una guerra civil durante su visita a Iraq en febrero. "Sus advertencias deben ser atendidas", dice el informe.
En el mejor de los casos, sugiere, Estados Unidos y sus aliados deben operar con un guión que le permita pasar a través de los embrollos, manteniendo al país unido pero sin lograr sus objetivos originales: la creación de una democracia completamente desarrollada con una actitud cordial hacia el Occidente. Estados Unidos deberá mantener a "todas las facciones más o menos a bordo" mediante una combinación de diplomacia inteligente y moderación militar, se lee en el informe.
La fragmentación de Iraq es el escenario "por omisión", dice el informe, y se hará realidad si las tropas norteamericanas se retiran demasiado pronto del país o si el gobierno norteamericano impone demasiado rígidamente su idea de cómo conducir el país.
"Con esta trama", dice el informe, "la antipatía hacia la presencia estadounidense crecerá, no tanto como una reacción nacionalista violenta en un Iraq unificado, sino más bien de manera fragmentaria que puede ser el presagio de una guerra civil si Estados Unidos se retira".
El instituto es un centro independiente de investigación aprobada por la Reina, cuyos estudiosos frecuentemente asesoran al gobierno y al ministerio de Asuntos Exteriores sobre cuestiones internacionales.
Uno de los autores del informe -Rosemary Hollis, directora del programa sobre Oriente Medio del instituto- dijo el miércoles en una entrevista que había dos lecciones que aprender del estudio: que Estados Unidos y el Reino Unido deben mostrar cautela y flexibilidad y aceptar que el gobierno central iraquí será débil y "desorganizado" en el futuro previsible. Los vecinos de Iraq -de los que casi ninguno apoya a Estados Unidos- deben ser tomados en consideración, ya que de otro modo tratarán de entorpecer la transición.
Hay una convergencia de intereses entre los kurdos, las varias facciones chiís y sunníes y otros grupos, que impedirán que alguno de los grupos de transforme en dominante.
Una vez que comience la fragmentación, plantea el informe, todos los iraquíes se verán implicados.
El informe dice que la disolución de Iraq tendría graves consecuencias para la región, proporcionando a los extremistas religiosos más libertad para amenazar la estabilidad de los países vecinos.
3 de septiembre de 2004
©losangelestimes©traducción mQh
LEONES DE UDAI HUSSEIN SERÁN MASCOTAS EN ZOOLÓGICO DE BAGDAD - evan osnos
De los leones de Udai Hussein, uno de los hijos de Saddam Hussein, circulan historias truculentas. Se dice que Udai Hussein los alimentaba con presos políticos y enemigos. Ahora serán trasladados al zoológico de Bagdad.
Bagdad, Iraq. Un buen trozo de costillas de burro volaron sobre la jaula y cayó dentro con un húmedo plaf. Un león se abalanzó gruñendo sobre él, y se alejó con el acre almuerzo colgando de sus fauces.
Es la hora de comida para los más notorios animales de Iraq: los leones que pertenecieron alguna vez al hijo de Saddam Hussein, Udai. Entre las más horripilantes historias de la era de Hussein se encuentra la leyenda de que a veces Udai alimentaba a su colección de leones y tigres con seres humanos, elegidos de entre las filas de sus enemigos.
Las historias quedaron grabadas en la memoria de la conciencia nacional. Y por lo que sabían la mayoría de los iraquíes que conocí, los leones, a menudo fotografiados junto a Udai en clubes nocturnos y partidos de fútbol, habían desaparecido con el régimen que los había criado. Pero los leones no desaparecieron y la semana que viene re-emergerán en el mundo.
Durante 14 meses han vivido en el antiguo palacio de Udai en el corazón de la Zona Verde controlada por los norteamericanos, sin que lo supiera nadie, excepto los soldados que viven en los alrededores, los raros visitantes que toparon con las jaulas y los especialistas en animales salvajes que los cuidaron, preocupados sobre sus futuros.
Un macho, dos hembras y seis cachorros gandulean en un sucio terreno del tamaño de una cancha de tenis, salpicado de charcas poco profundas y verdes, y rodeado de rejas oxidadas, junto al río Tigris. Un trozo de papel que cuelga de las rejas advierte: "No dé nada de comer a los leones. Los leones no comen comidas hechas, cigarrillos, trozos de metal, perros, plástico".
Soldados de las Fuerzas Especiales que encontraron a los leones el año pasado los adoptaron y dieron a las hembras nombres nuevos en homenaje a sus novias, Heather y Zena. El enorme y pesado macho es conocido como Brutus. Los nombres pegaron. Los cachorros, nacidos en abril de 2003 en medio de la invasión de la invasión y del caos que siguió, no han sido bautizados.
Mudándose Al Zoológico
Durante más de un año las tropas que viven cerca han hecho lo posible por mantenerlos a buen resguardo. Pero prácticamente todo el cuidado de los animales recayó en dos veterinarios que nunca pensaron antes que terminarían cuidando los restos de la colección de fieras de Udai.
"Si no hubiésemos sido nosotros, no sé quién lo habría hecho", dijo el veterinario Brendan Whittington-Jones, de la reserva animal de Thula Thula, Sudáfrica. Whittington-Jones llegó en mayo para una parada de un mes para asesorar al asediado zoológico de Bagdad. Ese plan cambió cuando lo llevaron un día a ver a los leones, y se quedó ahí.
Trabaja con la veterinario Farah Murrani, 28, que como todos los iraquíes oyó las historias sobre los leones.
"Sea lo que sea que hicieron antes, no podemos responsabilizar a los leones", dijo.
Los domingos los veterinarios programan completar un proceso de un mes al trasladar toda la camada a una nueva jaula en el zoológico de Bagdad.
En esta tarde de 43 grados Celsius la meta es tener una mejor imagen de la hembra enferma. Whittington-Jones, 27, lleva un jersey blanco, de fútbol, pantalones cortos y un sombrero de camuflaje de alas anchas encima de su bien cuidada cabellera pelirroja. Da vueltas enérgicamente en torno a la jaula.
Una ventaja de la nueva jaula en el zoológico, explica, es que tiene jaulas separadas para aislar a leones específicos, lo que le permitirá examinar al león enfermo que no quiere comer.
"Aquí no se quedará sola", dijo. "Está perdiendo peso, y no sabemos qué tiene porque no podemos acercarnos a sacarle sangre".
Los dos leones gruñen y pelean por un pedazo de carne carmesí.
"Si tratáremos de meternos ahí dentro", agregó, "nos harían pedazos".
Criaturas Simbólicas
Como mucho en Iraq, desde la invasión la vida de los leones se ha visto enredada en cuestiones de dinero, orgullo nacional y autonomía. El verano pasado, grupos de vida animal se enteraron de la existencia de los animales y propusieron que al menos algunos de los leones fueran trasladados a una reserva natural extranjera. La ciudad de Bagdad, dijeron, trataría de pagar los casi cinco kilos de carne de burro y de búfalo que se necesitan para alimentar cada día a cada uno de los leones.
Pero funcionarios del zoológico de Bagdad estuvieron en desacuerdo, calificando a los leones de tesoro nacional e insistieron en que se quedaran en Iraq. Y predominaron. Para hospedarlos, los veterinarios supervisaron la construcción de una jaula más grande y mejor equipada.
"Lo he estado diciendo todo el tiempo: no me importa si terminan aquí o en el extranjero provisto que sean cuidados adecuadamente", dijo Whittington-Jones. "Los iraquíes ahora se han comprometido a hacerlo y serán responsables de lo que ocurra con ellos".
Los veterinarios piensan sedarlos uno por uno el viernes por la mañana con un dardo en la grupa antes de trasladarlos en una camioneta, no muchos a la vez, a su nuevo hogar. La nueva jaula es dos veces más grande que la antigua, cercada por rejas de acero negras y con un edificio de cemento nuevo para tratar a los animales y ponerlos en cuarentena. Los últimos detalles serán terminados esta semana, incluyendo el césped, unas piscinas para niños y un área para trepar.
Nadie sabe cuántos iraquíes responderán cuando lleguen los leones conocidos por las historias para comenzar de nuevo. Whittington-Jones se pregunta si su llegada reanimará al zoológico, que habitualmente se llenaba de gente. Ahora, pasan días sin que llegue un visitante.
"El zoológico es uno de los pocos espacios públicos que la gente todavía puede visitar en toda la ciudad", dijo el veterinario. "Si la gente no fuera allá, ¿adónde se supone que deberían ir?"
23 de julio de 2004
14 de agosto de 2004
©traducción mQh
©chicagotribune
Bagdad, Iraq. Un buen trozo de costillas de burro volaron sobre la jaula y cayó dentro con un húmedo plaf. Un león se abalanzó gruñendo sobre él, y se alejó con el acre almuerzo colgando de sus fauces.Es la hora de comida para los más notorios animales de Iraq: los leones que pertenecieron alguna vez al hijo de Saddam Hussein, Udai. Entre las más horripilantes historias de la era de Hussein se encuentra la leyenda de que a veces Udai alimentaba a su colección de leones y tigres con seres humanos, elegidos de entre las filas de sus enemigos.
Las historias quedaron grabadas en la memoria de la conciencia nacional. Y por lo que sabían la mayoría de los iraquíes que conocí, los leones, a menudo fotografiados junto a Udai en clubes nocturnos y partidos de fútbol, habían desaparecido con el régimen que los había criado. Pero los leones no desaparecieron y la semana que viene re-emergerán en el mundo.
Durante 14 meses han vivido en el antiguo palacio de Udai en el corazón de la Zona Verde controlada por los norteamericanos, sin que lo supiera nadie, excepto los soldados que viven en los alrededores, los raros visitantes que toparon con las jaulas y los especialistas en animales salvajes que los cuidaron, preocupados sobre sus futuros.
Un macho, dos hembras y seis cachorros gandulean en un sucio terreno del tamaño de una cancha de tenis, salpicado de charcas poco profundas y verdes, y rodeado de rejas oxidadas, junto al río Tigris. Un trozo de papel que cuelga de las rejas advierte: "No dé nada de comer a los leones. Los leones no comen comidas hechas, cigarrillos, trozos de metal, perros, plástico".
Soldados de las Fuerzas Especiales que encontraron a los leones el año pasado los adoptaron y dieron a las hembras nombres nuevos en homenaje a sus novias, Heather y Zena. El enorme y pesado macho es conocido como Brutus. Los nombres pegaron. Los cachorros, nacidos en abril de 2003 en medio de la invasión de la invasión y del caos que siguió, no han sido bautizados.
Mudándose Al Zoológico
Durante más de un año las tropas que viven cerca han hecho lo posible por mantenerlos a buen resguardo. Pero prácticamente todo el cuidado de los animales recayó en dos veterinarios que nunca pensaron antes que terminarían cuidando los restos de la colección de fieras de Udai.
"Si no hubiésemos sido nosotros, no sé quién lo habría hecho", dijo el veterinario Brendan Whittington-Jones, de la reserva animal de Thula Thula, Sudáfrica. Whittington-Jones llegó en mayo para una parada de un mes para asesorar al asediado zoológico de Bagdad. Ese plan cambió cuando lo llevaron un día a ver a los leones, y se quedó ahí.
Trabaja con la veterinario Farah Murrani, 28, que como todos los iraquíes oyó las historias sobre los leones.
"Sea lo que sea que hicieron antes, no podemos responsabilizar a los leones", dijo.
Los domingos los veterinarios programan completar un proceso de un mes al trasladar toda la camada a una nueva jaula en el zoológico de Bagdad.
En esta tarde de 43 grados Celsius la meta es tener una mejor imagen de la hembra enferma. Whittington-Jones, 27, lleva un jersey blanco, de fútbol, pantalones cortos y un sombrero de camuflaje de alas anchas encima de su bien cuidada cabellera pelirroja. Da vueltas enérgicamente en torno a la jaula.
Una ventaja de la nueva jaula en el zoológico, explica, es que tiene jaulas separadas para aislar a leones específicos, lo que le permitirá examinar al león enfermo que no quiere comer.
"Aquí no se quedará sola", dijo. "Está perdiendo peso, y no sabemos qué tiene porque no podemos acercarnos a sacarle sangre".
Los dos leones gruñen y pelean por un pedazo de carne carmesí.
"Si tratáremos de meternos ahí dentro", agregó, "nos harían pedazos".
Criaturas Simbólicas
Como mucho en Iraq, desde la invasión la vida de los leones se ha visto enredada en cuestiones de dinero, orgullo nacional y autonomía. El verano pasado, grupos de vida animal se enteraron de la existencia de los animales y propusieron que al menos algunos de los leones fueran trasladados a una reserva natural extranjera. La ciudad de Bagdad, dijeron, trataría de pagar los casi cinco kilos de carne de burro y de búfalo que se necesitan para alimentar cada día a cada uno de los leones.
Pero funcionarios del zoológico de Bagdad estuvieron en desacuerdo, calificando a los leones de tesoro nacional e insistieron en que se quedaran en Iraq. Y predominaron. Para hospedarlos, los veterinarios supervisaron la construcción de una jaula más grande y mejor equipada.
"Lo he estado diciendo todo el tiempo: no me importa si terminan aquí o en el extranjero provisto que sean cuidados adecuadamente", dijo Whittington-Jones. "Los iraquíes ahora se han comprometido a hacerlo y serán responsables de lo que ocurra con ellos".
Los veterinarios piensan sedarlos uno por uno el viernes por la mañana con un dardo en la grupa antes de trasladarlos en una camioneta, no muchos a la vez, a su nuevo hogar. La nueva jaula es dos veces más grande que la antigua, cercada por rejas de acero negras y con un edificio de cemento nuevo para tratar a los animales y ponerlos en cuarentena. Los últimos detalles serán terminados esta semana, incluyendo el césped, unas piscinas para niños y un área para trepar.
Nadie sabe cuántos iraquíes responderán cuando lleguen los leones conocidos por las historias para comenzar de nuevo. Whittington-Jones se pregunta si su llegada reanimará al zoológico, que habitualmente se llenaba de gente. Ahora, pasan días sin que llegue un visitante.
"El zoológico es uno de los pocos espacios públicos que la gente todavía puede visitar en toda la ciudad", dijo el veterinario. "Si la gente no fuera allá, ¿adónde se supone que deberían ir?"
23 de julio de 2004
14 de agosto de 2004
©traducción mQh
©chicagotribune
¿QUÉ QUIERE EL CLÉRIGO MUQTADA AL SADR? - bartle breese bull
El clérigo chií que dirige la insurrección de Najaf ha estado envuelto en el misterio. ¿Qué quiere?
Mientras Muqtada Sadr, el joven agitador chií de Iraq dirige su insurrección en la ciudad santa de Najaf, el gran ayatollah Ali Sistani -el líder espiritual de los quince millones de musulmanes chiís de Iraq-, en Londres, se recupera de una operación al corazón. Estamos observando las dos batallas de Najaf: el furioso combate físico entre las milicias de Mahdi, de Sadr, y los militares norteamericanos, y una lucha más sutil por ganar influencia entre la mayoría chií de Iraq -una lucha que es de muchas maneras una lucha por el futuro del país.
Najaf, último reposo del imán Alí, fundador de la rama chíi del islam, es la ciudad más santa de la Tierra para los 200 millones de musulmanes chiís del mundo. Los líderes de la comunidad religiosa de la comunidad son los líderes naturales de la comunidad chií global, cuyos miembros en todas partes aspiran a ser enterrados en el cementerio donde están tomando lugar los combates. El prestigio espiritual de esos líderes conlleva un enorme poder temporal, y es esta posición política la que Sadr quiere usurpar.
Sistani es el mayor de los cuatro grandes ayatollahs de Najaf, e incertidumbres sobre su salud han puesto de relieve el tema de quién lo remplazará en el reino religioso. Independientemente de la oportunidad, cualquier sucesor espiritual de Sistani tendrá que ser uno de los otros tres. Y los tres, como Sistani, rehuyen el tipo de gobierno político directo ejercido por los mullahs de Irán. Todos están en los setenta.
El único iraquí nacido en Iraq entre ellos es Mohammed Said Hakim. Algunos observadores creen que se inclinará ante las medidas del Consejo Supremo para la Revolución Islámica de Iraq, un grupo político chií manejado por su primo y que tiene lazos históricos con Irán. El consejo mismo se alió a la coalición encabezada por Estados Unidos durante la guerra y ha en cierta medida colaborado con los ocupantes desde entonces.
De Bashir Najafi, un paquistaní que ha vivido en Iraq la mayor parte de su vida, ha sido un declarado crítico de la ocupación y, como el sucesor potencial más radical y anti-norteamericano de Sistani, se espera que adopte una línea más militante.
El tercer gran ayatollah es Mohammed Ishaq Fayyad, el más opuesto a un gobierno clerical al estilo de Irán.
Aún no ha emergido un ganador y nadie sabe cuántas semanas o décadas sobrevivirá Sistani a las tres arterias bloqueadas que provocaron su viaje a Londres.
Lo que es seguro, sin embargo, es que las condiciones que alimentan la rabia de los pobres de las ciudades que hoy dominan la política chií de Iraq no desaparecerán en el futuro previsible. Las barriadas de Ciudad Sadr en Bagdad, una selva urbana de bloques de hormigón y cables donde viven familias de nueve miembros hacinadas en un cuarto y las aguas residuales y el aceite de máquina hierven en las cunetas. No hay trabajo ni perspectivas de que lo habrá. La sensación de impotencia es general.
Después de 30 años de apartheid sunní durante el régimen de Saddam Hussein, los chiís esperan ansioso el cambio. Fueron traicionados por los británicos en 1930, con la llegada de un príncipe extranjero que gobernó a través de la minoría sunní. Fueron traicionados por Estados Unidos en 1911, cuando obedecieron los llamados de George H.W. Bush y se levantaron contra Hussein, sólo para ser aplastados. Conforman el 60 por ciento de la población y han esperado durante siglos la oportunidad de ocuparse de sus propios asuntos. No entienden por qué la caída de Hussein ha mejorado tan poco sus vidas.
Sadr obtiene su apoyo sobre todo de jóvenes descontentos de las barriadas chiís de Iraq. Incluso aunque es identificado como clérigo, el poder que tiene no se deriva de su autoridad religiosa. Dependiendo de quién lo diga, tiene entre 24 y 30 años, y no se sabe si completó o no su formación como seminarista. Incluso si tuviera el talento jurídico requerido, le tomaría entre 30 o 40 años llegar a ser un gran ayatollah.
Pero su poder temporal es importante. En un sondeo nacional realizado por las autoridades de la coalición en mayo, sólo el dos por ciento lo apoyaba como candidato a la presidencia, pero esa no es realmente una medida de su poder. El mismo sondeo mostró que gozaba de un 68 por ciento de apoyo a nivel nacional. Su posición se deriva en parte del prestigio de su padre, un gran ayatollah asesinado por secuaces de Hussein en 1999.
Sadr representa un conjunto de quejas y aspiraciones personificadas por un movimiento que existe con y sin él, cualquiera sea su destino ahora que los soldados norteamericanos se abren camino hacia el santuario del imán Alí donde se ha refugiado.
El silencio de Sistani mientras la batalla se extiende por Najaf -su ciudad natal y la fuente de su autoridad- no es tan extraordinario como parece. Aunque su quietismo' lo ha hecho rehuir posiciones políticas formales, Sistani es un activo participante político. Ha impuesto treguas anteriormente en Najaf y Karbala, ha echado por tierra los planes norteamericanos para establecer elecciones regionales en el proceso constitucional, impuso el 30 de junio como la fecha de traspaso de la soberanía y dictó el abandono del federalismo en la última resolución de Naciones Unidas.
Quietismo es diferentes a estarse quieto, y el silencio actual de Sistani es una fuerte y clara negativa a rescatar a un hombre al que los chíis de más edad ven como un matón revoltoso y un rival de Sistani en la lcuha por el poder en la comunidad chií.
Sea quien sea el que emerja como el principal canal de la energía política chií de Iraq, la idea clave será la misma: el máximo de poder para la mayoría por medio de un máximo de democracia directa, lo menos posible de federalismo y lo más posible de islamismo. La cuestión de si los chiís de Iraq pueden crear las condiciones para un país duradero y unificado que sea aceptable para todas sus minorías será determinada por el ganador de la verdadera batalla de Najaf.
14 de agosto de 2004
©losangelestimes
Mientras Muqtada Sadr, el joven agitador chií de Iraq dirige su insurrección en la ciudad santa de Najaf, el gran ayatollah Ali Sistani -el líder espiritual de los quince millones de musulmanes chiís de Iraq-, en Londres, se recupera de una operación al corazón. Estamos observando las dos batallas de Najaf: el furioso combate físico entre las milicias de Mahdi, de Sadr, y los militares norteamericanos, y una lucha más sutil por ganar influencia entre la mayoría chií de Iraq -una lucha que es de muchas maneras una lucha por el futuro del país.Najaf, último reposo del imán Alí, fundador de la rama chíi del islam, es la ciudad más santa de la Tierra para los 200 millones de musulmanes chiís del mundo. Los líderes de la comunidad religiosa de la comunidad son los líderes naturales de la comunidad chií global, cuyos miembros en todas partes aspiran a ser enterrados en el cementerio donde están tomando lugar los combates. El prestigio espiritual de esos líderes conlleva un enorme poder temporal, y es esta posición política la que Sadr quiere usurpar.
Sistani es el mayor de los cuatro grandes ayatollahs de Najaf, e incertidumbres sobre su salud han puesto de relieve el tema de quién lo remplazará en el reino religioso. Independientemente de la oportunidad, cualquier sucesor espiritual de Sistani tendrá que ser uno de los otros tres. Y los tres, como Sistani, rehuyen el tipo de gobierno político directo ejercido por los mullahs de Irán. Todos están en los setenta.
El único iraquí nacido en Iraq entre ellos es Mohammed Said Hakim. Algunos observadores creen que se inclinará ante las medidas del Consejo Supremo para la Revolución Islámica de Iraq, un grupo político chií manejado por su primo y que tiene lazos históricos con Irán. El consejo mismo se alió a la coalición encabezada por Estados Unidos durante la guerra y ha en cierta medida colaborado con los ocupantes desde entonces.
De Bashir Najafi, un paquistaní que ha vivido en Iraq la mayor parte de su vida, ha sido un declarado crítico de la ocupación y, como el sucesor potencial más radical y anti-norteamericano de Sistani, se espera que adopte una línea más militante.
El tercer gran ayatollah es Mohammed Ishaq Fayyad, el más opuesto a un gobierno clerical al estilo de Irán.
Aún no ha emergido un ganador y nadie sabe cuántas semanas o décadas sobrevivirá Sistani a las tres arterias bloqueadas que provocaron su viaje a Londres.
Lo que es seguro, sin embargo, es que las condiciones que alimentan la rabia de los pobres de las ciudades que hoy dominan la política chií de Iraq no desaparecerán en el futuro previsible. Las barriadas de Ciudad Sadr en Bagdad, una selva urbana de bloques de hormigón y cables donde viven familias de nueve miembros hacinadas en un cuarto y las aguas residuales y el aceite de máquina hierven en las cunetas. No hay trabajo ni perspectivas de que lo habrá. La sensación de impotencia es general.
Después de 30 años de apartheid sunní durante el régimen de Saddam Hussein, los chiís esperan ansioso el cambio. Fueron traicionados por los británicos en 1930, con la llegada de un príncipe extranjero que gobernó a través de la minoría sunní. Fueron traicionados por Estados Unidos en 1911, cuando obedecieron los llamados de George H.W. Bush y se levantaron contra Hussein, sólo para ser aplastados. Conforman el 60 por ciento de la población y han esperado durante siglos la oportunidad de ocuparse de sus propios asuntos. No entienden por qué la caída de Hussein ha mejorado tan poco sus vidas.
Sadr obtiene su apoyo sobre todo de jóvenes descontentos de las barriadas chiís de Iraq. Incluso aunque es identificado como clérigo, el poder que tiene no se deriva de su autoridad religiosa. Dependiendo de quién lo diga, tiene entre 24 y 30 años, y no se sabe si completó o no su formación como seminarista. Incluso si tuviera el talento jurídico requerido, le tomaría entre 30 o 40 años llegar a ser un gran ayatollah.
Pero su poder temporal es importante. En un sondeo nacional realizado por las autoridades de la coalición en mayo, sólo el dos por ciento lo apoyaba como candidato a la presidencia, pero esa no es realmente una medida de su poder. El mismo sondeo mostró que gozaba de un 68 por ciento de apoyo a nivel nacional. Su posición se deriva en parte del prestigio de su padre, un gran ayatollah asesinado por secuaces de Hussein en 1999.
Sadr representa un conjunto de quejas y aspiraciones personificadas por un movimiento que existe con y sin él, cualquiera sea su destino ahora que los soldados norteamericanos se abren camino hacia el santuario del imán Alí donde se ha refugiado.
El silencio de Sistani mientras la batalla se extiende por Najaf -su ciudad natal y la fuente de su autoridad- no es tan extraordinario como parece. Aunque su quietismo' lo ha hecho rehuir posiciones políticas formales, Sistani es un activo participante político. Ha impuesto treguas anteriormente en Najaf y Karbala, ha echado por tierra los planes norteamericanos para establecer elecciones regionales en el proceso constitucional, impuso el 30 de junio como la fecha de traspaso de la soberanía y dictó el abandono del federalismo en la última resolución de Naciones Unidas.
Quietismo es diferentes a estarse quieto, y el silencio actual de Sistani es una fuerte y clara negativa a rescatar a un hombre al que los chíis de más edad ven como un matón revoltoso y un rival de Sistani en la lcuha por el poder en la comunidad chií.
Sea quien sea el que emerja como el principal canal de la energía política chií de Iraq, la idea clave será la misma: el máximo de poder para la mayoría por medio de un máximo de democracia directa, lo menos posible de federalismo y lo más posible de islamismo. La cuestión de si los chiís de Iraq pueden crear las condiciones para un país duradero y unificado que sea aceptable para todas sus minorías será determinada por el ganador de la verdadera batalla de Najaf.
14 de agosto de 2004
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