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mahmudiyah no es otro caso más


[Colbert I. King] La violación y asesinatos en Mahmudiyah no son actos de guerra.
Por favor no confundáis lo que pasó en Mahmudiyah con los supuestos ataques de tropas estadounidenses contra civiles desarmados en Faluya, Haditha, Qaim o en la provincia de Salahuddin. Es verdad, los asesinos de no-combatientes inocentes, y la humillación y abuso de los detenidos en la cárcel de Abu Ghraib, son actos deplorables que merecen condena y un castigo rápido y severo. Pero lo que pasó en Mahmudiyah, un pueblo al sur de Bagdad, es totalmente diferente.
Mahmudiyah no fue un caso de soldados que excedieron sus órdenes o su autoridad en el interrogatorio de prisioneros -o un ejemplo de tropas cansadas de la guerra, estresadas, que asumen equivocadamente que un campesino es miembro de la resistencia. Tampoco era una situación en la que militares estadounidenses, afligidos por la pérdida de un camarada, decidieron apaciguar su dolor atacando a gente que les parecía que eran enemigos.
Mahmudiyah, si las denuncias son genuinas, fue un caso de otra cosa; un suceso vil y todavía más repugnante por el hecho de que un soldado, al que se le había brindado la oportunidad de servir a su país, decidió en cambio satisfacer su impulso privado de causar daño, de humillar y de asesinar.
Steven D. Green, 22, licenciado honorablemente del ejército en mayo por un "desorden de personalidad", está acusado de entrar en marzo a una casa iraquí cerca de Mahmudiyah y violar a una joven (los iraquíes dicen que tenía 15; los militares estadounidenses, 20), dispararle en la cabeza y encender fuego a su cuerpo, después de haberla usado.
Pero primero, se dice, reunió en un dormitorio al padre, madre y hermana de cinco años de la joven, donde les disparó y mató. Arrestado esta semana por el FBI, Green se declaró inocente.
El cuerpo de la joven y los de su familia fueron encontrados quemados en un invento de ocultar lo que ocurrió. Y Green, de acuerdo a una declaración del FBI, no fue el único violador; se dice que otro soldado de su unidad participó en el ataque.
Algunos podrían calificar el suceso de táctica de guerra. No fue nada parecido. Sí, hay numerosos casos de violaciones en masa que son ejecutadas metódicamente en tiempos de guerra. Así lo demuestran Darfur y Kosovo.
Pero si el informe de Iraq es correcto, Mahmudiyah es una historia de sadismo y degradación y del deseo de un hombre y posiblemente de otros de demostrar su superioridad sobre los débiles por razones que no tienen nada que ver con porqué está Estados Unidos en Iraq.
Ellen Knickmeyer, del Post, informa que la joven le había dicho a su madre que tenía miedo debido a la indeseable atención que le prestaban los soldados estadounidenses en un puesto de control por el que tenía que pasar casi todos los días. Le dijo a su madre que los soldados se habían mostrado sexualmente agresivos con ella. Su madre temía que los soldados vinieran a por su hija alguna noche.
Green y los otros soldados, se ha informado, fueron a la casa de la joven con la intención de violarla. Eso, si es verdad, representa un uso premeditado de poder y de intimidación para lograr sus objetivos.
Eso no es una táctica de guerra; eso es un acto de tiranía.
Su propósito era destrozar a la joven. Su familia había sido asesinada en el cuarto contiguo antes de ser violada. Sabiendo eso, ya estaba agonizando cuando Green y el otro soldado entraron a por ella.
Se ha dicho mucho sobre el impacto de este crimen sexual en Iraq y en el mundo árabe y de las repercusiones que podría tener para las fuerzas estadounidenses debido a la cultura islámica.
Es difícil, al menos para mí, superar el impacto de este crimen sobre sus víctimas y las sensaciones de dolor de esta joven, y saber que en nuestro mundo civilizado ella no está sola.
Su desagrado por el acoso, su ansiedad porque sus movimientos eran observados y su temor a ser violada no son únicos de mujeres que viven en culturas islámicas. Pensar dos veces en cómo vestirse para salir, dónde ir y cómo hablar no son cosas únicas de Oriente Medio. Muchas mujeres en todo el mundo tienen que vivir con eso. Por otro lado, los hombres capaces de entender esas ansiedades son los que son, ellos mismos, víctimas entre las paredes de las prisiones.
Mahmudiyah tiene que ver con asesinato. Fue una violación deliberada y calculada de una mujer. Semejante maldad no debió encontrar nunca un lugar entre los soldados estadounidenses.

kingc@washpost.com

8 de julio de 2006
©washington post
©traducción mQh
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crímenes acosan a marine


[Rone Tempest] Miembro de una unidad bajo investigación recuerda el día el Iraq que se llevó a un compinche y civiles.
Hanford, California, Estados Unidos. El soldado de primera clase Roel Ryan Briones dice que vive atormentado por dos recuerdos del 19 de noviembre de 2005, en Haditha, Iraq.
El primero es el del cadáver de su mejor amigo y colega marine que murió tras la explosión de una bomba improvisada en la madrugada. El segundo es el del cuerpo inerte de una niña iraquí, uno de los veinticuatro civiles asesinados por miembros de su unidad Camp Pendleton -Compañía Kilo, Tercer Batallón, Primer Regimiento de Marines, Primera División de la Marina.
Briones, un enjuto hombre de 21, de voz suave, entrevistado el domingo en la casa de su familia en esta ciudad del Valle Central, dijo que él no formaba parte del pequeño grupo de marines que, según los investigadores militares, mataron a un grupo de civiles, incluyendo niños, mujeres y ancianos.
Sin embargo, Briones, que es llamado Ryan, dice que tomó fotografías de las víctimas y ayudó a sacar los cadáveres de sus casas como parte del equipo de limpieza que fue enviado en la tarde del día de los asesinatos.
"Había bebés y hombres y mujeres adultos. Nunca podré sacarme eso de la cabeza. Todavía puedo oler la sangre. Eso dejó algo en mi cabeza y en mi corazón", dijo Briones.
Dijo que había borrado las fotos digitales que tomó en el sitio del suceso después de entregarlas al centro del comando de la marina en Haditha. Dijo que investigadores de la marina lo interrogaron más tarde sobre las fotografías y confiscaron su cámara.
Al menos dos investigaciones militares están siendo realizadas sobre el incidente en Haditha, que se está convirtiendo en uno de los peores casos de conductas criminales de soldados estadounidenses en la guerra de Iraq, que se prolonga ya por tres años.
De los doce marines que están siendo investigados, se cree que tres o cuatro participaron en los asesinatos, de acuerdo a oficiales que informaron sobre la investigación. Los otros están siendo investigados por no impedir los asesinatos o por no informar sobre ellos debidamente.
Briones es el primero de su unidad en hablar públicamente sobre los sucesos. Su versión proporciona información de fondo sobre el ambiente y las actividades ese día en la ciudad junto al río Eúfrates y los traumáticos recuerdos que dejó su secuela.
El 19 de noviembre poco después de las siete de la mañana Briones, que recibió un Corazón Púrpura durante un período previo en Iraq en que participó en la violenta batalla de Faluya, dijo que su equipo de cinco hombres fue llamado a investigar la explosión de una bomba improvisada a unos 300 metros frente a la base Sparta, de la Compañía Kilo, ubicada en una escuela abandonada.
Cuando llegaron diez minutos después a la caótica y humeante escena en un barrio residencial, dijo que vio los restos de su mejor amigo, el soldado de primera clase Miguel ‘T.J.' Terrazas, su cuerpo cortado en dos, en el destruido todoterrenos que había estado conduciendo.
"Tenía un agujero gigante en su barbilla. Sus ojos estaban echados hacia atrás en su cráneo", recuerda Briones del tejano de 20 años. Briones dijo que extendió un poncho sobre el cuerpo de su amigo de salidas y colega de gimnasio y oró brevemente sobre su cuerpo. "Descansa en paz. Eres mi hermano, de otra madre. Te quiero, man".
Tras la explosión, los marines empezaron una metódica barrida de las casas en busca del terrorista o de gente que lo conociera, de acuerdo a oficiales que informaron sobre la investigación. En algún momento durante la redada, los marines entraron a tres casas en las cercanías y asesinaron a la gente que se encontraba dentro.
Pero Briones dice que él no vio nada de todo esto.
"Tengo una imagen muy borrosa. Estaba lleno de humo y olía a explosión", dijo Briones. "Sólo vi a T.J. porque él estaba ahí. Prácticamente lo pisé".
Dijo que su equipo evacuó a otros dos soldados de la unidad de Terrazas que habían quedado heridos con la explosión, incluyendo a uno al que identificó como el soldado de primera clase James Crossan, del estado de Washington, que estaba inmovilizado debajo de los escombros.
Briones y su equipo, incluyendo a un médico de la marina que identificó como Brian Witt, evacuó a los dos heridos hacia una cancha de fútbol cercana donde fueron recogidos por un helicóptero Black Hawk. Dijo que él y su equipo volvieron entonces a su base de operaciones Sparta.
"Volvimos a la base y esperamos", dijo Briones. "Había un montón de gente enojada. Todos nos sentíamos mal por lo que le había pasado a T.J." Sin embargo, todavía consternado por la muerte de su mejor amigo, Briones dijo que se había retirado a una esquina oscura de la cancha para recomponerse. Entonces tenía 20, y dijo que no quería que lo vieran los miembros más jóvenes del Tercer Destacamento, Tercer Pelotón.
Dijo que el y su equipo permanecieron en la cancha hasta que fueron llamados de vuelta al sitio de la explosión a eso de las 5:30 de la tarde del mismo día.
Cuando llegaron, Briones dijo que la mayoría de los marines en el sitio eran sargentos o de rango superior, incluyendo a varios oficiales. "Recuerdo eso porque no tenían suficientes soldados rasos para recoger los cadáveres".
Briones dijo que su equipo fue encargado de marcar los cuerpos de las víctimas con números y colocarlos en bolsas mortuorias. Dijo que un sargento o un oficial, no podía recordar su grado, preguntó si alguno de los marines llevaba cámaras personales y que él y otro marine, al que identificó como el soldado raso Andrew Wright, de Novato, respondieron afirmativamente.
"Ustedes tendrán que actuar como fotógrafos de guerra", dice Briones que les dijeron.
Briones dijo que tomó fotografías de al menos quince cuerpos antes de que se la acabaran las pilas de su cámara. Dijo que entonces se dedicó a ayudar a los otros marines a retirar los cuerpos y a colocarlos en bolsas mortuorias. Dijo que su peor momento, que lo persigue hasta hoy, fue recoger el cuerpo de una niña que había recibido un disparo en la cabeza.
"La recogí así", dice, demonstrándolo con sus brazos extendidos, "pero su cabeza se estaba balanceando de arriba abajo y su interior cayó sobre mis piernas".
Mientras hablaba, su madre, Susie Briones, 40, una maestra de la escuela comunitaria de Hanford, que estaba sentada junto a él a la mesa de la cocina, se secaba silenciosamente las lágrimas.
Antes había confiado a un periodista que su hijo la había llamado frecuentemente desde Iraq después de que tuviera pesadillas con la niña.
"Me llamó muchas veces", dijo, "para contarme cómo había llevado a la niña en sus brazos y cómo sus sesos se desparramaron sobre sus botas. Me decía: ‘Mamá, no puedo limpiar mis botas. No puedo limpiar mis botas. La veo a ella'".
Ryan Briones dijo que él y otros miembros del equipo de limpieza se quedaron en el sitio hasta eso de las 11 de la noche. Cuando volvió, dejó su cámara Olympus de 3.2 megapixels en el centro de operaciones del comando en la base Sparta. Cuando volvió algunas horas después, dijo que le pareció que la cámara había sido movida, así que asumió que alguien había bajado las fotografías y borró las que tenía en la cámara.
Pero no está claro si las fotos llegaron o no a las autoridades, que también tienen fotografías tomadas por un equipo de investigación de la inteligencia y de otra fuente.
Briones también dijo que no quería dar la impresión de que todavía tenía copias de las fotografías porque no quería que sus cosas o las de su familia fueran allanadas por investigadores de la marina. Dijo que han habido varios ejemplos recientes de casos en que investigadores de la marina confiscaron ordenadores y consolas de PlayStation con capacidad de almacenamiento de fotografías.
Las fotos se convertirían más tarde en el principal tema de preguntas de los investigadores que interrogaron a Briones durante varias horas en Iraq en marzo, poco antes de que volviera a casa. En el segundo interrogatorio, que dijo que ocurrió en los cuarteles del batallón en Haditha Dam, al norte de la ciudad de Haditha, los investigadores le mostraron fotografías de cuerpos similares a los fotografiados por él, pero desde diferentes ángulos.
"Querían saber si los cuerpos habían sido movidos o manipulados", dijo Briones. Dijo que desde su retorno no ha sido entrevistado por investigadores de la marina, aunque otros marines en su compañía habían sido interrogados durante varias horas en el Servicio de Investigaciones Criminales de la Marina en Camp Horno, parte del enorme Camp Pendleton.

A principios de abril, menos de 36 horas después de su retorno de Iraq, Ryan Briones se metió en serios problemas en su ciudad natal, que él y su familia dicen que estaban relacionados con la tensión del incidente de Haditha.
Briones fue acusado de robar un camión, estrellarlo contra una casa, abandonar el sitio del accidente, conducir bajo efectos del alcohol y resistir su detención. El 4 de abril apareció en la primera plana del Hanford Sentinel una fotografía del espectacular choque con un Ford F-150 blanco incrustado en una salita de Hanford.
Salió de la cárcel del condado de Kings el 5 de abril tras pagar una fianza de 35 mil dólares.
Su madre dijo que su hijo se había inscrito en Alcohólicos Anónimos y está bajo tratamiento con un médico de San Diego por sus síntomas post-traumáticos.
"Mi hijo vio lo que hicieron los marines, y sabía quién lo había hecho antes de que empezaran las investigaciones de Haditha", escribió la madre en una larga carta a las autoridades locales, pidiendo indulgencia para su hijo.
"Vio los asesinatos y sabía quién ordenó cometer los asesinatos, y tuvo que recoger los cadáveres de niños que estaban durmiendo en sus camas y vio morir a su mejor amigo ante sus ojos".
Susie Briones dijo que estaba enfadada con lo que describió como la incapacidad de los marines de "descongestionarlo" adecuadamente, a él y a otros marines, cuando vuelven del combate. Dijo que estaba escribiendo un libro para ayudar a otras familias a evitar lo que están sufriendo ella y su hijo.
"Yo era uno de esos marines que dicen que la tensión post-traumática era una idiotez", dijo Ryan Briones, que tiene recetas para antidepresivos y barbitúricos. "Pero esas cosas que pasan por mi cabeza me están matando. Necesito ayuda".

Tony Perry en San Diego contribuyó a este reportaje.

29 de mayo de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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soldado acusado de violación


[Tim Whitmire] En otro espeluznante caso de violación de una niña iraquí por soldados norteamericanos en Iraq.
Charlotte, Carolina del Norte, Estados Unidos. Fiscales federales acusaron el lunes a un ex soldado norteamericano de haber violado y asesinado a una niña iraquí y de haber eliminado a su familia, cuyos cuerpos fueron quemados en un aparente intento de encubrimiento.
Steven D. Green, un soldado raso del ejército que fue licenciado recientemente debido a un "problema de personalidad", compareció el lunes antes un tribunal federal en Charlotte.
Los cargos de homicidio y violación contra él surgieron de una investigación criminal que implica a cinco soldados en la violación y asesinato, en marzo, de una niña y tres de sus familiares en Mahmudiyah, uno de ellos una niña de cinco años.
Los fiscales dijeron que Green y los otros entraron en la casa de una familia de civiles iraquíes, en la que Green mató a balazos a los tres familiares y él y otro soldados violaron y mataron a la niña. De acuerdo a una declaración jurada, las fotos tomadas por investigadores del ejército en marzo mostraban el cuerpo quemado de "lo que parece ser una mujer con mantas sobre su torso".
El viernes agentes del FBI arrestaron a Green en Marion, Carolina del Norte. Está detenido en Charlotte sin posibilidad de fianza a la espera de su traslado a Louisville, Kentucky.
El caso lo llevan fiscales federales allá debido a que Green, que sirvió 11 meses en la División Aerotransportada 101, de Fort Campbell, Kentucky, ya no es miembro de las fuerzas armadas. De acuerdo a una declaración presentada con la querella criminal, fue licenciado honorablemente "antes de conocerse el incidente. Green fue licenciado debido a un desorden de personalidad".
Ahora se enfrenta a una posible pena de muerte, si es condenado por homicidio.
En Bagdad, un portavoz militar estadounidense, el mayor Joseph Breasseale, dijo que "de momento" no se habían presentado otros cargos en el caso de Mahmudiyah.
El alcalde de Mahmudiyah, Mouayad Fadhil, dijo el lunes que las autoridades iraquíes habían empezado su propia investigación. Dijo que los oficiales del ejército norteamericano habían pedido permiso para exhumar uno de los cuerpos; los militares estadounidenses se negaron a comentar el informe debido a que la investigación no ha concluido aún.
Tampoco está en claro la edad de la víctima de violación. Oficiales americanos cercanos al caso la han descrito como una mujer joven, y documentos del FBI calculan su edad en 25, pero un vecino de la familia dijo que la víctima de violación era una niña de catorce, y su hermana, de diez años.
La declaración presentada en el caso de Green por el agente especial del FBI, Gregor J. Ahlers, de Louisville, dice que Green y otros tres soldados del Regimiento de Infantería 502, de la División 101, estaban trabajando en un puesto de control en Mahmudiya el 12 de marzo cuando se pusieron de acuerdo para violar a una mujer que vivía en las cercanías.
De acuerdo a la declaración, los soldados se cambiaron de ropa antes de dirigirse hacia la casa de la mujer, para evitar ser detectados. Una vez allá, dice la declaración, Green llevó a tres miembros de la familia -un hombre y una mujer adultos y una niña de unos cinco años- a un dormitorio, tras lo cual se oyeron disparos desde fuera.
"Green se asomó a la puerta del dormitorio y dijo: ‘Los maté. Están todos muertos'", dice la declaración.
La declaración se basa en entrevistas realizadas por el FBI e investigadores en Fort Campbell con tres soldados no identificados asignados al pelotón de Green. Uno de los soldados dijo que presenció a otro soldado y a Green violar a la mujer.
"Después de la violación, el soldado vio a Green disparar tres veces contra la cabeza de la mujer", dice la declaración.
Ahlers dice en la declaración que él también revisó las fotos tomadas por los investigadores del ejército en Iraq de los cuerpos encontrados en una casa quemada, incluyendo fotos de un hombre, una mujer y una niña iraquíes que parecen haber muerto todos por impactos de bala. Dijo que también había revisado una foto del cuerpo quemado de "lo que parece ser una mujer, con mantas encima de su torso".
Un oficial familiarizado con los detalles de la investigación en Iraq dijo a la Associated Press que se usó un líquido inflamable para quemar el cuerpo de la víctima en un intento de encubrimiento. Oficiales norteamericanos habían dicho que creían que las víctimas habían muerto en un incidente de violencia religiosa.
El viernes, los militares estadounidenses reconocieron que el general de división James D. Thurman, comandante de la Cuarta División de Infantería había ordenado una investigación criminal del presunto asesinato de una familia en Mahmudiya.
A cuatro miembros del Regimiento 502 se les requisaron sus armas y fueron confinados a una base norteamericana cerca de Mahmudiya, dijeron oficiales.
Los acusados pertenecen a la misma unidad que los dos soldados secuestrados y asesinados al sur de Bagdad el mes pasado, dijo un oficial a condición de conservar el anonimato debido a que el caso aún no está cerrado.
Los militares dijeron que uno, y posiblemente los dos soldados asesinados fueron torturados y decapitados. El oficial dijo que la mutilación de los soldados asesinados despertó sentimientos de culpa y provocó que un miembro del pelotón confesara el 22 de junio la violación y los homicidios.
De acuerdo a la declaración presentada el lunes, los investigadores se enteraron del ataque del 12 de marzo durante una sesión terapéutica que ocurrió hacia el 20 de junio.
La vista preliminar y audiencia de Green se realizará el 10 de julio en Charlotte, y será luego trasladado a Louisville, dijo Marisa Ford, jefe de la división criminal para el despacho del fiscal en Louisville.

Brett Barrouquere en Louisville, Mark Sherman en Washington, y Robert H. Reid y Kim Gamel en Baghdad contribuyeron a este reportaje.

3 de julio de 2006
©washington post
©traducción mQh
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violación y muerte de abeer


[Ellen Knickmeyer] Emergen más detalles sobre la violación y asesinatos cometidos por soldados estadounidenses en Iraq.
Bagdad, Iraq. La quinceañera Abeer Qasim Hamza tenía miedo, le dijo su madre a una vecina.
Tan joven como guapa, la niña había atraído la indeseable atención de los soldados estadounidenses apostados en un puesto de control por el que ella debía pasar casi todos los días en su pueblo en la ciudad de Mahmudiyah, en el centro-sur de Iraq, le dijo su madre a la vecina.
Abeer le había dicho a su madre, una y otra vez en los últimos días, que los soldados le habían hecho proposiciones, dijo este fin de semana un vecino, Omar Janabi, recordando una conversación que dijo que había sostenido con la madre de la niña, Fakhriyah, el diez de marzo.
Fakhriyah tenía miedo de que los estadounidenses vinieran a por su hija alguna noche, a su casa. Le pidió a su vecina si Abeer podía dormir en su casa, con las otras mujeres.
Janabi dijo que ella había accedido.
Luego, "traté de consolarla, de quitarle algo de su miedo", dijo Janabi. "Le dije que los americanos no harían una cosa así".
Abeer no vivió lo suficiente como para usar ese refugio.
En lugar de eso, los atacantes llegaron a la casa de la niña al día siguiente, separando aparentemente a Abeer de su madre, padre y hermana menor.
Janabi y los otros que se enteraron del incidente dijeron que creían que los atacantes violaron a Abeer en otro cuarto. Los oficiales médicos que examinaron los cadáveres también dijeron que la niña había sido violada, pero no se explayaron.
Antes de partir, los atacantes dispararon y mataron a cuatro miembros de la familia -dos hermanos de Abeer estaban en la escuela- e intentaron quemar el cuerpo de Abeer, de acuerdo a Janabi, otro vecino que habló a condición de mantener el anonimato, el alcalde de Mahmudiyah y el administrador de un hospital al tanto del caso.
Los militares estadounidenses dijeron la semana pasada que las autoridades estaban investigando las acusaciones de violación y homicidios en Mahmidiyah cometidos por soldados del Regimiento de Infantería 502, parte de la Cuarta División de Infantería.
El alcalde de Mahmudiyah, Mouyad Fadhil Saif, dijo el domingo que el caso estaba siendo investigado por los militares estadounidenses.
Janabi fue uno de los primeros en llegar a la casa después del ataque, dijo el sábado, hablando con un corresponsal especial del Washington Post en la casa de líderes tribales de la localidad. Dijo que encontró a Abeer tendida en un rincón, muerta, con su pelo y un almohadón quemados y su vestido levantado hasta su cuello.
"Supe desde el primer instante que había sido violada", dijo.
A pesar de los consuelos que había dado a la madre de la niña antes, dijo Janabi, "no me sorprendió descubrir lo que había pasado, cuando descubrí que las sospechas de la madre eran correctas".
Los militares estadounidenses no identificaron a las víctimas. Oficiales americanos contactados este fin de semana dijeron que no conocen los nombres de las personas implicadas ni otros detalles del caso, aunque un oficial confirmó que de acuerdo a informaciones preliminares reunidas por los investigadores, la familia vivía cerca de un puesto de control norteamericano y que los asesinatos tomaron lugar el 12 de marzo.
El oficial señaló, sin embargo, una discrepancia en los informes. Las informaciones preliminares en la pesquisa militar fijan la edad de la presunta víctima de violación en 20 años, y no en 15, como dicen los vecinos, funcionarios y archivos del hospital y oficiales de Mahmudiyah.
Soldados norteamericanos en el sitio del suceso atribuyeron los asesinatos inicialmente a rebeldes árabes sunníes activos en la zona, dijeron militares estadounidenses y residentes locales. Eso intrigó a los aldeanos, que sabían que la familia era sunní, dijo Janabi. Otros vecinos asumieron que se trataba de asesinatos cometidos por milicianos chiíes por motivos religiosos.
Pero el 23 de junio, tres meses después del incidente, dos soldados del 502 revelaron que los responsables eran soldados de la unidad, dijo la semana pasada un oficial norteamericano. Los militares norteamericanos empezaron una investigación al día siguiente, dijo el oficial.
La semana pasada los oficiales dijeron que no se había detenido a ninguno de los soldados que estaban siendo investigados, aunque uno de ellos había sido licenciado por otros motivos.
Familiares de Abeer recibieron permiso para exhumar el cuerpo de la niña, dijeron Janabi y el alcalde.
El caso es al menos la cuarta investigación militar americana anunciada desde las atrocidades de marzo cometidas por fuerzas estadounidenses en Iraq.
La acusación de violación hace del caso de Mahmudiyah un caso potencialmente incendiario en Iraq. La violación es vista como un crimen que mancha tanto el honor de la familia como de la víctima en las comunidades conservadoras de aquí.
Los certificados de defunción consultados el domingo en el hospital de Mahmudiyah identificaron a las víctimas como Fakhriyah Taha Muhsin, 34, matado de balazos en la cabeza; Qasim Hamza Raheem, 45, cuya cabeza fue "molida" por balazos; Hadeel Qasim Hamza, 7, hermana de Abeer, muerta a balazos; y Abeer, asesinada de un balazo en la cabeza. El cuerpo de Abeer mostraba quemaduras, observa el certificado de defunción.
Janabi dijo que los soldados norteamericanos acordonaron el sitio del suceso durante varias horas el 11 de marzo, diciendo a los vecinos que los rebeldes eran responsables. Los cuerpos de las víctimas fueron llevados al hospital de Mahmudiyah el 12 de marzo, de acuerdo a Janabi y un empleado del hospital, que habló a condición de conservar el anonimato.
El 13 de marzo, un hombre que se identificó como familiar reclamó los cuerpos para su sepultura, dijo el empleado del hospital. Una hora después de que el hombre se marchara del hospital con los cuerpos, llegaron soldados norteamericanos y preguntaron por ellos, dijo el empleado.
Al día siguiente, dijo el empleado del hospital, los soldados peinaron la zona, tratando de encontrar el funeral de la familia.
"Pero no lo encontraron, simplemente porque los familiares no lo hicieron, debido a que entre los muertos había una víctima de violación, lo que en nuestra tradición es algo vergonzoso", dijo el empleado del hospital.
"La familia mantuvo el suceso en secreto, por miedo a alguna desgracia", dijo. "Pensaban que lo habían hecho las milicias, no los soldados norteamericanos".
Alcanzado por teléfono el sábado en su casa en Iskandariyah, al sur de Mahmudiyah, un miembro de la familia se negó a comentar el incidente.
"¿Qué se gana con publicar esta historia?", dijo el tío de Abeer, Bassem. "La gente leerá sobre este asesinato. Y lo olvidarán al día siguiente".

3 de julio de 2006
©washington post
©traducción mQh
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sunníes y chiíes chocan en bagdad


[Edward Wong] Milicianos y agentes de policía chiíes atacan pueblo sunní al norte de Bagdad.
Bagdad, Iraq. Encarnizados enfrentamientos estallaron el jueves entre combatientes chiíes y sunníes en un pueblo al norte de Bagdad, ilustrando la violencia religiosa que todavía aflige al país, incluso después de asumir el nuevo gobierno. Soldados estadounidenses participaron en los tiroteos, pero se pone en duda el papel que han asumido en el conflicto.
Un portavoz estadounidense en Bagdad, el mayor William Willhoite, dijo en un mensaje por correo electrónico el viernes en la mañana que fuerzas americanas e iraquíes habían allanado el pueblo persiguiendo a terroristas. Estalló una violenta batalla en una casa donde los combatientes se habían atrincherado, dijo, y los americanos pidieron respaldo aéreo. Al menos tres rebeldes resultaron muertos y tres heridos, dijo el mayor Willhoite.
Un aldeano, Abdul Hadi al-Dulaimi, dijo en una conferencia telefónica que el pueblo de mayoría sunní, Daliqiya, fue allanado por agentes de policía chiíes en colaboración con milicianos para vengar un reciente atentado. Tropas americanas se unieron a los chiíes y enviaron aviones y tropas de tierra, dijo. El enfrentamiento se extendió durante la noche del jueves, dijo Dulaimi. Al menos un agente de policía murió en el enfrentamiento. Dulaimi dijo que al menos cinco aldeanos de su tribu murieron en la refriega.
El enfrentamiento estalló en la mañana cuando 30 a 40 chiíes armados irrumpieron violentamente en la aldea y empezaron a disparar contra las casas, dijo Dulaimi, un campesino que cultiva dátiles y miembro de la tribu Dulaimi, una de las tribus sunníes más grandes de Iraq. Daliqiya colinda con un pueblo llamado Khairnabat, donde un terrorista suicida en bicicleta hizo detonar sus explosivos en medio de una muchedumbre el lunes, matando al menos a dieciocho personas, todas chiíes.
Los milicianos llegaron a Daliqiya buscando venganza, dijo Dulaimi. En la aldea viven unas 30 a 35 familias, la mayoría de ellas árabes sunníes de las tribus Dulaimi o Ani.
El enfrentamiento en la mañana duró tres horas, con agentes de la policía iraquí del lado de los vengativos chiíes, dijo Dulaimi, agregando que muchos de los aldeanos enviaron a sus mujeres e hijos fuera del pueblo durante una pausa en el conflicto. Los chiíes y las fuerzas de seguridad iraquíes volvieron en la noche con fuerzas estadounidenses y reanudaron el ataque, dijo.
"Todos nosotros estábamos armados con las armas que tenemos en casa, y estamos dispuestos a defender nuestras casas, nuestro dinero, nuestras propiedades", dijo Dulaimi, cuya mujer y seis hijos huyeron a Baquba. "Estamos dispuestos a morir en su defensa".
Las dos aldeas yacen inmediatamente al norte de Baquba, una ciudad mixta sunní-chií a 56 kilómetros al norte de Bagdad. La región ha sido una de las más volátiles en Iraq, pero las rivalidades religiosas se han profundizado en las últimas semanas. Es un imán para grupos armados de todo el espectro político, incluyendo Al Qaeda en Mesopotamia y los milicianos del Ejército Mahdi, del clérigo chií Moqtada al-Sáder. Abu Musab al-Zarqawi, el militante jordano que fundó Al Qaeda en Mesopotamia, fue ultimado en junio en un ataque aéreo estadounidenses en el pueblo cercano de Hibhib.
El miércoles también se produjeron balaceras en el mercado en el centro de Baquba cuando milicianos chiíes empezaron a pelear con rebeldes sunníes, dijo un tendero, Hassan Abdul Fattah, 25. Los milicianos chiíes habían repartido octavillas en la mañana advirtiendo a los sunníes dueños de tiendas que mantuvieran sus tiendas cerradas so pena de muerte, dijo. Los guerrilleros sunníes distribuyeron entonces octavillas diciendo a los tenderos que abriesen las tiendas, amenazándolos igualmente con la muerte. Los milicianos chiíes, miembros del Ejército Mahdi, llegaron al mediodía, y "estalló un enfrentamiento con granadas y morteros", dijo Abdul Fattah.
Sin embargo, la violencia no se confinó a la zona de Baquba. En todo el país murieron o fueron encontradas muertas al menos 31 personas.
En la tarde, un terrorista suicida en un coche irrumpió en un funeral en la norteña ciudad de Kirkuk, matando al menos a cinco personas y dejando heridas a otras 23, dijo un agente de policía. El funeral se hacía por un soldado chií muerto antes en la semana. En Kirkuk, hombres armados mataron el miércoles noche a un dentista, y, el jueves, en la provincia se encontraron dos cuerpos en lugares diferentes.
En Bagdad dos civiles resultaron muertos y otros cinco heridos por hombres armados en el barrio de Dawra, dijo un funcionario del ministerio del Interior. Una bomba oculta en un minibús mató a un civil e hirió a otro. Siete cuerpos fueron encontrados en cinco localidades, tres de ellos reclutas de las fuerzas especiales iraquíes, dijo el funcionario.
En las zonas de Karbala y Hilla, al sur de Bagdad, 13 personas resultaron muertas o fueron encontradas muertas, dijeron funcionarios.
El primer ministro rumano, Calin Popescu-Tariceanu, dijo en Bucarest que pedirá a fin de año la retirada de los 890 soldados rumanos en Iraq, mencionando los crecientes peligros y costes de su despliegue. Pero la retirada requiere la aprobación del Consejo de Seguridad del Estado, que es encabezado por el presidente de Rumania, Traian Basescu, que criticó inmediatamente la propuesta.
En Iraq han muerto dos soldados rumanos, y cuatro en Afganistán, donde Rumania tiene 809 soldados. Italia ha anunciado el retiro de todas sus tropas de Iraq, y Japón ya está retirando sus 500 soldados de Samawa, una provincia sureña. El ministro rumano del Interior dijo que en el país permanecerán cuatro soldados que asesoran en el adiestramiento de las fuerzas iraquíes.

Mona Mahmoud contribuyó desde Bagdad para este reportaje, un empleado iraquí del The New York Times desde Kirkuk, y Nicholas Wood desde Skopje, Macedonia.

30 de junio de 2006
©new york times
©traducción mQh
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violación y asesinatos en iraq


[Edward Wong] Marines son investigados por violación y asesinato de cuatro iraquíes.
Bagdad, Iraq. Los militares estadounidenses están investigando acusaciones de que un grupo de soldados violaron en su casa a una mujer iraquí y mataron a tres miembros de su familia, incluyendo a un niño, dijeron oficiales estadounidenses este viernes.
La investigación es la cuarta sobre asesinatos de iraquíes desarmados cometidos por soldados estadounidenses, anunciados en junio por los militares. En mayo, se reveló que los militares estaban investigando la muerte de 24 civiles en Haditha, en noviembre pasado.
La supuesta violación y homicidios ocurrieron el 12 de marzo en las cercanías de la volátil ciudad comercial de Mahmidiya, un bastión rebelde a unos 30 kilómetros al sur de Bagdad. El asesinato de la familia fue originalmente atribuido por los militares a "acciones de los rebeldes", dijeron oficiales estadounidenses.
Un alto oficial de la policía de Mahmudiya dijo en una conferencia telefónica que recibió un informe sobre los asesinatos en marzo. Las víctimas fueron una mujer, su hijo, su marido y el hermano de su marido, dijo. El oficial, que habló a condición de conservar el anonimato por temor a represalias, dijo que un jeque de la tribu de la familia informó del episodio inmediatamente a la policía.
La investigación americana empezó el 24 de junio, un día después de que dos soldados "informaran sobre la supuesta intervención de soldados de la coalición" en la muerte de los civiles iraquíes, dijeron los militares en una declaración escrita. Una pesquisa preliminar realizada después del informe determinó que había suficientes evidencias como para iniciar una investigación criminal, dijeron los militares.
"Esta va a ser una investigación paso por paso, de acuerdo a las reglas", dijo en una conferencia telefónica el mayor Todd Breasseale, portavoz militar. Dijo que el general de división J.D. Thurman, comandante de la Cuarta División de Infantería, que controla la capital y áreas adyacentes al sur, ordenó una investigación "inmediatamente tras recibir las noticias".
Los oficiales estadounidenses, que hablaron anónimamente porque no estaban autorizados a hablar públicamente sobre el posible procedimiento criminal, dijeron que la investigación implica a cinco soldados del Regimiento de Infantería 502, adjunto a la Cuarta División de Infantería.
Un alto oficial americano confirmó varios detalles publicados originalmente por la Associated Press el viernes, incluyendo que los soldados son acusados de violar a una mujer antes de matarla a ella y a otros tres de sus familiares y posiblemente de haber quemado su cadáver. Un oficial del ejército en Washington también confirmó que la investigación se concentra en soldados del Regimiento de Infantería 502, agregando que "la acusación es por violación y homicidio".
Antes este mes, dos soldados de la misma unidad fueron secuestrados cuando controlaban el tráfico en la ciudad de Yusufiya y posteriormente asesinados por los rebeldes y sus cuerpos mutilados fueron encontrados más tarde junto a una calle llena de explosivos escondidos. Un tercer soldado fue asesinado en Yusufiya, cuando se hacía la emboscada.
La supuesta violación y homicidios salieron a la luz después de que un soldado se sintiera obligado a hablar sobre el incidente en una "sesión con el psicoterapeuta" tras el descubrimiento de los cuerpos de sus colegas asesinados, informó la Associated Press. El soldado que reveló originalmente los asesinatos había oído hablar de ellos, aunque no participó en el incidente, dijo la Associated Press.
Un soldado ha reconocido su participación y ha sido arrestado; a los otros se les requisaron sus armas y están confinados a su base en Mahmudiya, dijeron oficiales estadounidenses. Los soldados bajo investigación son aparentemente del mismo pelotón que los tres asesinados de Yusufiya.
Tanto Mahmudiya como Yusufiya están en el llamado Triángulo de la Muerte, una zona extremadamente peligrosa en el valle del río Eúfrates, que se ha convertido en un hervidero de rebeldes, bandas criminales y tribus descontroladas. Los militares estadounidenses consideran esta región como una ruta estratégica hacia Bagdad, con importantes carreteras hacia el sur, hacia la ciudad santa de Nayaf y el centro petrolífero de Basra, pero no han sido nunca capaces de controlarla.
Esta última investigación se produce en momentos de creciente preocupación por los asesinatos de civiles cometidos por tropas americanas en Iraq. En Haditha, un grupos de marines fue acusado de ejecutar a 24 civiles desarmados después de que un marine de la unidad muriera al explotar una bomba improvisada. El 1 de junio, cuando crecía el furor político sobre Haditha, el primer ministro iraquí, Nuri Kamal al-Maliki, las emprendió contra los militares estadounidenses, diciendo que la violencia contra civiles iraquíes de parte de tropas americanas era "una ocurrencia de todos los días".
El mayor Breasseale dijo el viernes que él no sabía cuando se harían públicos los resultados de la investigación de Haditha.
En junio, el ejército acusó a cuatro soldados estadounidenses sospechosos de haber asesinado a tres detenidos en Iraq, para luego amenazar de muerte a otro soldado americano si informaba sobre los homicidios.
Dos días después, el Cuerpo de Marines declaró que había acusado a siete marines y un militar de la marina de asesinato y secuestro en el homicidio, en abril, de un civil iraquí en las afueras al occidente de Bagdad. En ese episodio, los asaltantes fueron acusados de plantar un rifle Kalashnikov y una pala junto al cuerpo de la víctima para hacerlo aparecer como un rebelde después de dispararle cuatro veces en la cara.
El domingo pasado los militares dijeron que dos miembros de la Guardia Nacional de Pensilvania habían sido acusados de homicidio involuntario en el fatal tiroteo de un civil iraquí desarmado el 15 de febrero.
La investigación en Mahmudiya se dio a conocer en momentos en que, el viernes, tres soldados fueran ultimados en enfrentamientos. Uno murió el jueves noche tras el estallido de una bomba mientras patrullaba a pie al sur de Bagdad. Otro murió en una explosión el jueves cerca de Balad, al norte de la capital; el estallido también dejó un soldado herido. El tercero murió el jueves en la norteña ciudad de Mosul, cuando un soldado fue atacado con armas ligeras.
Al menos sesenta soldados estadounidenses murieron en Iraq en junio, un leve descenso de los 69 en mayo y 76 en abril. Sin embargo, la cifra es dos veces mayor que en marzo, que, con 31, fue el segundo mes con el número de bajas más bajo de la guerra. Hasta el agudo incremento en abril, las bajas americanas habían estado bajando durante cinco meses consecutivos. Jefes militares americanos atribuyeron entonces el descenso a un cambio en la estrategia de los rebeldes que empezaron a concentrar sus ataques contra civiles iraquíes y fuerzas de seguridad locales, y al hecho de que los estadounidenses estaban saliendo menos frecuentemete de sus bases para realizar operaciones y patrullas.
El teniente coronel Barry Johnson, portavoz del comando estadounidense, dijo que ve razones claras para el aumento de las bajas después de marzo o del pequeño descenso de junio. "No estamos inclinados a atribuir el aumento o descenso de las cifras a ningún factor en particular", dijo. "Las fuerzas de la coalición siguen siendo un blanco prioritario de los terroristas y rebeldes, aunque hayamos observado un firme aumento de los ataques contra civiles y fuerzas de seguridad iraquíes como sus blancos principales".
Las muertes de civiles iraquíes descendieron en junio con respecto a los meses previos, de acuerdo a una estimación general del Conteo de Bajas de la Coalición en Iraq [Iraq Coalition Casualty Count], un sitio independiente en la red. En junio murieron al menos 840 civiles iraquíes, en comparación con los 1.100 del mes pasado, la cifra más alta de la guerra, de acuerdo al sitio, que cuenta las muertes de los boletines de prensa. El número de bajas en junio fue casi el mismo que en febrero, el mes en que murieron cientos de civiles en ataques religiosos después del atentado con bomba contra un santuario religioso chií.
Tres civiles murieron el viernes al estallar una bomba en un minibús en Kirkuk, y un soldado iraquí murió en otro atentado con bomba al poniente de la ciudad, dijeron funcionarios policiales. Hombres armados mataron a cinco soldados iraquíes en un puesto de control al sur de Kirkuk. Al menos 21 cuerpos fueron encontrados en todo Iraq, muchos de ellos con muestras de haber sido torturados. Uno de ellos era un niño bagdadí de entre cuatro y seis años, que fue torturado y matado de un balazo en la cabeza, dijo un funcionario del ministerio del Interior.
El gobierno ruso ofreció diez millones de dólares por datos que conduzcan a la captura de los asesinos de cinco empleados de la embajada rusa aquí. El miércoles el presidente ruso Vladimir V. Putin ordenó a los servicios especiales rusos dar caza y matar a los responsables.
En un mensaje subido a internet el jueves noche, Osama bin Laden elogió a Abu Musab al-Zarqawi, el militate jordano matado en un ataque aéreo estadounidense en junio. Bin Laden defendió el copioso derramamiento de sangre orquestado por Zarqawi y su grupo Al Qaeda en Mesopotamia, diciendo que Zarqawi "tenía instrucciones claras de concentrar la lucha cotra los invasores extranjeros" y "neutralizar a los que querían ser neutrales", de acuerdo a una traducción del Instituto SITE, que estudia las publicaciones yihadistas en la red. Bin Laden juró que la lucha continuará en Ira y exigió que el gobernante de Jordania, el rey Abdullah II, permita que Zarqawi sea sepultado en su ciudad natal de Zarqa, Jordania.

1 de julio de 2006
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más torturas en iraq


[Ellen Knickmeyer] Promesa de general de que respetaría a los prisioneros no es obedecida.
Bagdad, Iraq. El 13 de noviembre pasado, soldados estadounidenses descubrieron 173 hombres encarcelados, algunos de ellos demacrados y mostrando signos de tortura, en un búnker secreto en un recinto del ministerio del Interior en el centro de Bagdad. Los soldados trasladaron a los hombres inmediatamente a otro centro de detención, para protegerlos de mayores maltratos, informaron los militares norteamericanos.
Desde entonces, han habido a lo menos seis inspecciones conjuntas americano-iraquíes de centros de detención, la mayoría de ellos controlados por el ministerio del Interior de Iraq, ahora en manos de chiíes. Dos fuentes involucradas en las inspecciones, un oficial iraquíe y otro estadounidense, dijeron que encontraron indicios de maltrato a prisioneros en todos los sitios visitados desde febrero. Las autoridades militares estadounidenses confirmaron que se encontraron indicios de severos maltratos en dos centros de detención.
Pero las tropas estadounidenses no han trasladado a todos los detenidos, como hicieron en noviembre. En lugar de eso, de acuerdo a oficiales americanos e iraquíes, retiraron a sólo un puñado de los prisioneros torturados más severamente en un solo sitio, para ser sometidos a tratamiento médico. Prisioneros de otros dos sitios fueron trasladados para aliviar el hacinamiento. Autoridades estadounidenses e iraquíes dejaron a los demás donde estaban.
Esta práctica de dejar a los detenidos en el lugar ha hecho surgir la preocupación de que los detenidos hacen frente ahora a más amenazas. También ha provocado nuevas preguntas de los inspectores sobre si Estados Unidos ha cumplido con la promesa del general de la marina Peter Pace, presidente del Estado Mayor Conjunto, de que las tropas estadounidenses tratarían de parar los tratamientos inhumanos donde quiera que lo constataran.
En una rueda de prensa del 29 de noviembre con el ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld, Pace dijo: ""Es de la absoluta responsabilidad de todo militar estadounidense intervenir cuando vea que se está sometiendo a prisioneros a tratamientos inhumanos". Volviéndose hacia Pace, Rumsfeld respondió: "No creo que quiera decir que tengan la obligación de detenerlo físicamente; lo que deben hacer es reportarlo".
"Señor, si ellos están físicamente presentes cuando esos tratamientos inhumanos tomen lugar, ellos tienen la obligación de ponerle fin", respondió Pace.
El oficial iraquí familiarizado con las inspecciones conjuntas dijo que los detenidos que no eran trasladados a otros centros, quedaban en situaciones de vulnerabilidad. "Nos dicen: ‘Si nos dejáis aquí, nos matarán'", dijo el oficial iraquí, que habló a condición de conservar el anonimato debido a que, según dijo, él y otros iraquíes involucrados en las inspecciones han recibido amenazas de muerte.
El oficial americano involucrado en las inspecciones, que no puede ser identificado por su nombre, describió en un e-mail los maltratos constatados durante algunas de las visitas desde el allanamiento del 13 de noviembre: "Numerosos rosetones en los brazos, piernas y pies. Un montón de iraquíes tienen los hombros dislocados y problemas con sus manos y dedos. También podías ver marcas de correas en sus espaldas".
"Yo no estaba a cargo del equipo que visitó los sitios. Si hubiese sido así, los habría sacado de allí", escribió el oficial estadounidense, refiriéndose a los detenidos. "Hemos sentado un precedente y se nos han dado instrucciones" de parte del presidente del Estado Mayor Conjunto, "pero por alguna razón esas instrucciones no están siendo acatadas".
El general de división John D. Gardner, comandante de las operaciones de detención estadounidenses en Iraq, dijo en una entrevista: "Estoy muy en desacuerdo con la declaración de que los estadounidenses estamos viendo casos de maltratos y no hacemos nada".
El problema toca el fondo de las relaciones de Estados Unidos con el gobierno iraquí, que es controlado por los partidos religiosos chiíes. El ministerio del Interior, cuyas fuerzas son abrumadoramente chiíes, ha sido acusado por árabes sunníes y oficiales estadounidenses de formar escuadrones de la muerte que atacan a hombres sunníes. Cada vez más frecuentemente, las fuerzas del ministerio del Interior son acusadas de otro tipo de delitos, incluyendo secuestros por rescate. Las fuerzas del ministerio del Interior también son acusadas de obedecer a milicias que pertenecen a partidos religiosos chiíes, de cuyas filas provienen muchos de los comandos de la policía iraquí y otras fuerzas del ministerio.
El gobierno iraquí dice que los casos de maltratos, detenciones ilegales y asesinatos cometidos por escuadrones de la muerte chiíes son pocos, y niega su participación en secuestros. Los militares estadounidenses dicen que dedicará 2006 a construir y reformar las fuerzas policiales iraquíes.
Tras los hallazgos del 13 de noviembre, funcionarios estadounidenses de los rangos más altos en Iraq -el embajador Zalmay Khalilzad y el general de ejército George W. Casey Jr.- hicieron poco usuales reproches públicos a sus aliados en el gobierno iraquí.
Ante la insistencia de funcionarios americanos, Iraq accedió a realizar inspecciones conjuntas de lo que Estados Unidos dice que son los más de mil centros de detención iraquíes.
Las dos fuentes involucradas en las inspecciones conjuntas dijeron que las visitas después de noviembre incluyeron un centro de detención del ministerio del Interior en el centro de Bagdad, que fue visitado dos veces; un sitio del ministerio de Defensa cerca de la Zona Verde; un recinto del ministerio del Interior en la ciudad de Kut; un recinto del ministerio del Interior en el barrio de Muthana, en Bagdad; y una "cárcel de alta seguridad" en Bagdad.
Las dos fuentes dijeron que en tres de esos sitios, los prisioneros son retenidos por la Brigada Lobo, una de las fuerzas de comandos del ministerio del Interior más temidas por los sunníes.
Tras el allanamiento del 13 de noviembre, los equipos iraquíes-estadounidenses inspeccionaron sitios del ministerio el 8, 20 y 28 de diciembre, el 19 de enero, el 16 de febrero y el 22 de marzo, de acuerdo al teniente coronel Kevin Curry, portavoz de las operaciones de detención estadounidenses.
Curry agregó en una declaración: "En uno de esos sitios, trece detenidos mostraban signos de maltratos que exigieron atención médica inmediata. Los signos de tortura incluían huesos rotos, indicaciones de que habían sido golpeados con mangueras y cables, signos de que habían sido colgados desde el techo, y quemaduras de cigarrillos. Esos individuos fueron transferidos a un centro de detención iraquí cercano y atendidos médicamente. La mayoría de los abusos ocurrieron antes de que llegáramos a esos sitios".
"Hubo varios casos de abusos físicos en otro sitio inspeccionado. Esos casos incluyeron evidencias de cicatrices, extracción de uñas, hombros dislocados, rosetones severos, y quemaduras de cigarrillos. En el momento de la inspección, la mayoría de las lesiones aparentes tenían meses de antigüedad; sin embargo, había indicaciones de que tres casos de torturas ocurrieron la semana misma de la inspección. Ninguno de esos detenidos requirió hospitalización inmediata por las lesiones sufridas en ese sitio", dijo Curry.
"Si un soldado de cualquier nivel ve abusos de un iraquí en alguna parte o se entera de ello... ciertamente los tomamos en serio y lo investigamos", dijo Gardner. "Lo tomamos muy en serio y parte del objetivo es desarrollar un proceso de detención que esté libre de abusos".
La declaración de Curry confirma los abusos descritos en informes y fotografías proporcionadas anteriormente al Washington Post por oficiales estadounidenses e iraquíes involucrados en las inspecciones, incluyendo las dislocaciones de hombros que los oficiales dijeron que eran causadas por colgar a los detenidos desde el cielo raso.
"No quiero minimizar el nivel de abuso", dijo Gardner sobre los casos constatados durante las inspecciones. "Algunos casos eran extremadamente graves".
"En dos centros de detención había claros signos de tortura, aunque encontramos algunos signos de abusos previos en grupos de detenidos en todas las inspecciones", dijo Gardner en una declaración. "Los casos en los que los abusos fueron cometidos en los últimos tres a cuatro días, los detenidos fueron evacuados para ser atendidos médicamente. No salimos del centro de detención sin tener la certeza de que los detenidos no serían sometidos a apremios físicos en esos sitios".
"Durante las seis inspecciones se observaron otras deficiencias y se propusieron acciones correctivas", dijo Gardner en una declaración. "Creemos que esas acciones son consistentes con los comentarios que hizo el general Pace a principios de año".
Los intentos de Estados Unidos de eliminar la tortura de las cárceles y centros de detención de Iraq incluye el adiestramiento de los agentes de prisiones iraquíes, el aumento de la capacidad de los centros de detención y el adiestramiento de fuerzas de seguridad iraquíes sobre los derechos de los prisioneros y su cuidado, dijo Gardner.
El oficial iraquí involucrado en las inspecciones dijo que vio a detenidos torturados en todos los sitios visitados. En un puesto de control de sacos de arena en la Zona Verde de Bagdad, el oficial sacó de su bolsillo un recorte de prensa mencionando las observaciones de Pace del 29 de noviembre, lo desdobló y leyó en voz alta.
"Quiero que hagan lo que dijo el general Pace", dijo el oficial iraquí. Fuerzas del ministerio del Interior y milicias chiíes aliadas han desarrollado habilidades para ocultar a los detenidos y ocultan a las víctimas de los inspectores, dijo. Los iraquíes "quieren que los estadounidenses hagan lo correcto", agregó. "No os dejéis intimidar por políticos iraquíes".
De acuerdo al oficial iraquí, inicialmente los americanos dijeron que ellos suspenderían su política de retirar a los prisioneros de los sitios donde se constataran abusos hasta después de las elecciones nacionales iraquíes, que se realizaron el 15 de diciembre, debido a que esas relevaciones de los abusos cometidos por el ministerio del Interior era políticamente delicadas. Se realizaron las elecciones, dijo el oficial, y los americanos continúan dejando a los detenidos golpeados, quemados y mutilados en esos sitios.
El ministro de Justicia iraquí, Abdul Hussein Shandal, sin embargo, dijo que los americanos "no tienen derecho" a trasferir a detenidos de los centros de detención manejados por ministerios iraquíes. El allanamiento del 13 de noviembre fue "el último incidente en que Estados Unidos pedirá un traslado", dijo.
Aunque las entrevistas con oficiales estadounidenses e iraquíes de alto rango confirman las continuados hallazgos de víctimas de torturas en centros de detención iraquíes, el general de división Rick Lynch, el principal portavoz militar americano en Iraq, negó en comentarios hechos ante periodistas norteamericanos que se hubiesen encontrado indicios de torturas en algún centro de detención desde el allanamiento inicial el 13 de noviembre.
"En estos centros que inspeccionamos sin aviso previo no constatamos signos de abusos", dijo Lynch a los periodistas en una rueda de prensa el 30 de marzo. "Esos centros estaban, según nuestras normas, hacinados, pero la gente que está retenida allí estaban siendo tratados adecuadamente; estaban siendo alimentados, tenía agua, se los cuidaba. No hubo signos de abusos ni de torturas en esos centros".
Khalilzad, el embajador norteamericano, dijo en una entrevista que cuando los estadounidenses constatan abusos, "lo documentamos, los investigamos, escribimos un informe y finalmente entregamos ese informe al gobierno".
Después de constatar abusos en un recinto del ministerio del Interior, "hablé con el gobierno ese mismo día", dijo Khalilzad. "Tomamos esto muy en serio".
Los llamados de Khalilzad a refrenar a las fuerzas de seguridad y milicias chiíes lo han colocado en términos cada vez más espinosos con algunos miembros de la coalición gobernante iraquí formada por partidos religiosos chiíes. Kahlilzad ha pedido en numerosas ocasiones que las fuerzas del ministerio del Interior sean colocadas bajo el mando de algún ministro sin afiliación religiosa.

24 de abril de 2006
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irán detrás milicias chiíes


[Michael R. Gordon] General declara que Irán ayuda a las milicias terroristas chiíes en Iraq.
Washington, Estados Unidos. Irán ha intensificado su respaldo de grupos chiíes violentos en Iraq y está proporcionando armas y adiestramiento de modo que puedan atacar a tropas estadounidenses, dijo el jueves el comandante en jefe americano en Iraq.
"Están utilizando sucedáneos para realizar operaciones terroristas en Iraq, tanto contra nosotros como contra el pueblo iraquí", dijo a periodistas el comandante en jefe estadounidense, el general George W. Casey Jr. "Decididamente, no nos sirve para nada". Dijo que la ayuda iraní ha aumentado desde enero y que esta se ha convertido en un importante factor a la hora de sopesar mayores reducciones de fuerzas americanas en Iraq.
Los comentarios del general Casey fueron los más enérgicos que ha hecho hasta ahora y constituyen una crítica explícita de la intervención de Irán en Iraq, y se producen en un momento delicado de las relaciones entre estadounidenses e iraníes. El gobierno de Bush ha ofrecido sostener conversaciones directas con Irán en un intento por persuadir a ese país de que abandone su presunto programa de armas nucleares.
El general habló en una rueda de prensa del Pentágono después de una reunión con el ministro de Defensa, Donald H. Rumsfeld, para discutir planes de reducción de tropas estadounidenses en Iraq. El general Casey dijo que tenía confianza de que habrá reducciones de tropas este año, pero enfatizó que se tratará de una "reducción gradual en el tiempo". Rumsfeld dijo que el general Casey consultaría con las autoridades iraquíes antes de presentar una recomendación final sobre cómo concretar las reducciones.
Oficiales americanos han criticado antes la intervención de Irán en Iraq. Pero las observaciones del general Casey fueron inusualmente específicas. Dijo que las fuerzas de seguridad iraníes estaban adiestrando a grupos chiíes con la aprobación de las autoridades en Teherán.
"Tenemos la absoluta certeza de que los iraníes, a través de sus fuerzas de operaciones especiales encubiertas, están proporcionando armas, tecnología para montar bombas improvisadas y adiestramiento a grupos chiíes extremistas en el sur", dijo el general.
Parte del adiestramiento se hace en Irán, dijo. En otros casos, Hezbollah, el grupo terrorista del Líbano, está proporcionando armas y adiestramiento a petición de Irán.
El general Casey dijo que no había evidencias de que agentes iraníes hubiesen cruzado la frontera para dirigir los ataques, pero dijo que la ayuda era un resultado de la política oficial del gobierno iraní, y no la acción de facciones. "Tienes que asumir que no están haciendo eso de manera independiente, que hay una dirección central de alguien en Teherán", dijo.
Una indicación adicional del apoyo iraní, dijo, es el aumento en el número de atentados con bomba que presentan cargas configuradas con un poder explosivo unidireccional. Ese tipo de bomba está especialmente diseñado para destruir vehículos blindados, y comandantes americanos han afirmado antes que estas bombas son construidas en Irán y enviadas a Iraq.
El general Casey había anunciado antes una "reducción substancial" de tropas para 2006. Esas reducciones todavía tiene que materializarse. Las fuerzas americanas en Iraq se han reducido de 138 mil en marzo a 126.900 ahora, y se esperan reducciones relativamente modestas para los próximos meses.
Dijo que fijar un calendario y una fecha límite para la retirada de tropas americanas de Iraq -como han propuesto el senador John Kerry y otros legisladores demócratas- socavaría sus esfuerzos.
"Creo que eso pondría límites a mi flexibilidad", dijo. "Creo que eso daría un calendario fijo al enemigo. Y creo que eso enviaría una señal espantosa al nuevo gobierno de unidad nacional en Iraq que está tratando de levantarse y avanzar".
El general Casey ofreció una interpretación en general optimista de los esfuerzos realizados por el gobierno iraquí para refrenar a las milicias y establecer un gobierno de coalición. Dijo que los militares iraquíes estaban progresando. Para fines del verano, dijo, el 75 por ciento de las brigadas iraquíes asumirán la dirección de las operaciones militares.
Dijo que había indicios de que algunos sunníes que se habían opuesto al nuevo gobierno estaban ahora considerando si abandonar la resistencia armada y adoptar un rol político.
El general dijo que la muerte de Abu Musab al-Zarqawi había debilitado a Al Qaeda, pero que este seguía siendo una amenaza. "Están heridos, pero no terminados, y eso tomará algún tiempo todavía", dijo. Dijo que el gripo "todavía es capaz de realizar actos terroristas en Iraq".

23 de junio de 2006
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