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contratistas en iraq seducen a latinos


[Patrick J. McDonnell] Miles de latinos con oportunidades limitadas son seducidos por el dinero; pero para algunos de los que quedan lesionados o incapacitados, el costo es alto.
Lima, Perú. A veces despierta con un estremecimiento, pensando que debe buscar dónde esconderse, rápido. Otras veces, sueña que está corriendo y los proyectiles siguen cayendo, ardientes fragmentos de metal rasgando su cuerpo.
"Necesito pastillas para dormir", dice Gregorio Calixto, cogiendo una caja de fármacos baratos, para los que no necesita receta, los únicos que puede pagarse.
En Estados Unidos, Calixto podría estar siendo tratado por trastorno de estrés post-traumático adquirido durante su estadía en Iraq, y recibiría terapia física y psicoterapia. Aquí es un vendedor ambulante desempleado, que vive en una espartano cuarto de alquiler y que lucha por recuperarse física y emocionalmente de las graves heridas que le causó la metralla.
Es uno de los miles de latinoamericanos que han trabajado para contratistas norteamericanos como guardias de seguridad en Iraq y Afganistán. Unos mil doscientos peruanos se han marchado a Iraq, principalmente para custodiar edificios en la Zona Verde de Bagdad. También hay chilenos, colombianos, salvadoreños y hondureños que han servido como parte del políglota ensamblaje que trabaja en zonas de guerra norteamericanas.
Aunque la mayoría de ellos han retornado a América Latina ilesos y con suficiente dinero como para comprar casas, taxis y negocios, otros, como Calixto, no han tenido suerte: gravemente heridos en Iraq y dejados a su suerte para negociar en un laberíntico y, dice, inadecuado sistema de seguros norteamericanos.
El principal reclutador aquí, la Triple Canopy, una firma con sede en Virginia fundada por veteranos de las Fuerzas Especiales y la Delta Force norteamericanas, defiende sus prácticas. Los peruanos no son tratados de manera diferente que otros empleados norteamericanos, dice la compañía, y el 85 por ciento se ofrece para prolongar sus contratos.
"Creemos que Triple Canopy ha desarrollado un modelo bastante sofisticado para la gestión de cuerpos de guardias de seguridad nacional en terceros países", dijo Mark DeWitt, director de asuntos de gobierno de la compañía, en una declaración.
Los reclutas latinoamericanos son en su mayoría ex soldados y agentes de policía, muchos de ellos con experiencia en la guerra contra rebeldes de izquierdas.
"Ellos saben que provenimos de una tradición militar, que somos disciplinados", dice Norman Solano, 46, un robusto veterano de la campaña peruana contra las guerrillas maoístas de los años ochenta que pasó más de un año trabajando como guardia de seguridad en Iraq.
Los peruanos no están entre los peces gordos que ganan más de quinientos dólares al día, los que escoltan convoyes norteamericanos y aliados, como los guardias de Blackwater USA que han sido acusados de disparar primero y preguntar después. Esos exclusivos mercenarios provienen normalmente de Estados Unidos o Gran Bretaña.
Más bien, los peruanos y otros de países en desarrollo son polis de alquiler, y se encargan de los puestos de control, custodian torres de alta tensión y desarrollan labores de vigilancia. Muchos de ellos no han disparado nunca sus armas.
Triple Canopy dice que ningún empleado extranjero de la empresa ha muerto en Iraq, pero se negó a proporcionar datos sobre los latinoamericanos lesionados allá. Sin embargo, dos empleados de la compañía que pidieron no ser identificados dijeron que una docena de peruanos han sido alcanzados por ‘fuego indirecto' (proyectiles y morteros). Un empleado dijo que la peor herida la había sufrido un peruano que perdió un ojo. Las bajas ocurridas fuera de situaciones de combate incluyen a un hombre que murió de un ataque al corazón y otro que sucumbió a la leucemia poco después de ser enviado a casa.
Para los reclutas latinoamericanos, la paga es el mayor atractivo.
Los empleados peruanos ganan normalmente unos mil dólares al mes; novecientos dólares son girados a cuentas bancarias personales, mientras que cien dolares ‘para los gastos' son pagados en Iraq. Todos los gastos, incluyendo alojamiento, pensión y viajes, son pagados por la empresa. Trabajan en turnos de seis días.
Para ex soldados y agentes con poca educación es una situación difícil de manejar. Algunos retornados describen con nostalgia esas misiones como una especie de trabajo ideal, pese a los peligros, tedio, la separación de la familia y los abrasantes veranos.
"Me gustaría poder volver", dice Solano, que, como Calixto, trabajó allá desde 2005 a 2007 como parte de un destacamento de peruanos para proteger la misión norteamericana en la sureña ciudad de Basra. "Nunca comí tanto. Teníamos salmón, carne, arroz todos los días. ¡Y el postre! Algunos de nosotros engordamos y tuvimos que ir al gimnasio para bajar de peso".
Desde que volviera al Perú hace más de un año, Solano ha buscado trabajo incansablemente. Dijo que su petición de volver a Iraq ha sido rechazada debido a la estrés que adquirió allá, que le provoca falta de aliento.
"Prefiero morir en una guerra que morir de hambre en mi propio país", dice Solano, durante una pausa de su trabajo actual como guardia de una bomba municipal en la ciudad portuaria de Chimbote, al norte del país -una ciudad que apesta con el penetrante hedor de las plantas procesadores de pescado.
"Para mí, Iraq fue una buena época", dice Solano, padre de dos niños que gana unos doscientos dólares al mes, aunque hace dos meses que no le pagan.
Calixto, 27, ex sargento en el ejército peruano y el séptimo de once hermanos, estaba vendiendo cigarrillos y caramelos en un carro cuando oyó hablar a un pariente sobre una firma norteamericana que buscaba reclutas para Iraq. Solicitó en una oficina de un subcontratista de Triple Canopy en el centro de la ciudad y fue contratado al día siguiente, por un contrato de un año.
"Pensé que podría ahorrar dinero para estudiar cuando volviera", dice Calixto, con su voz suave, que quiere aprender inglés y estudiar para contable.
Completó su contrato de un año en noviembre de 2006 y dice que aceptó feliz una prolongación del contrato por cuatro meses, con un aumento importante de su salario -mil seiscientos dólares al mes.
Su suerte se acabó el siete de enero de 2007. El familiar chirrido de un proyectil puso a correr a todo el mundo.
"Empezamos a correr para buscar refugio, y yo oía los proyectiles que pasaban a mi lado", dice Calixto. "Luego oí una fuerte explosión. Empecé a gritar. Miré mi pierna y vi un montón de sangre. Podía ver el hueso. Pero nunca me desmayé... Eso fue algo que impresionó a mis jefes".
La metralla hizo una profunda herida en su muslo derecho. Calixto pasó un mes en hospitales norteamericanos y británicos en Iraq, donde recibió un injerto de piel antes de ser enviado a casa en febrero pasado. Con muletas. Su oído izquierdo también quedó lesionado; ahora usa un audífono.
Calixto dice que no se queja de cómo le trataron en Iraq. El problema, dice, ha sido encontrar ayuda en Perú. La Ley Básica de Defensa norteamericana exige que contratistas como Triple Canopy proporcionen cobertura, incluyendo la discapacidad, para lesiones relacionadas con el trabajo. Las solicitudes, sin embargo, son revisadas por el Departamento del Trabajo de Estados Unidos y administradas por una compañía de seguros norteamericana.
Calixto describe el frustrante proceso de llamar por teléfono a representantes en Estados Unidos y descubrir que nadie habla español; de los frecuentes viajes al centro de Lima, la capital, para hablar con representantes de Triple Canopy; las súplicas para que le reembolsen las cuentas de la clínica, las medicinas, el taxi, las llamadas internacionales y otros gastos. Asiste de manera irregular a sesiones de terapia. El reembolso toma demasiado tiempo.
Vive con una pensión por discapacidad de 492 dólares al mes que recibe a través del seguro de la Triple Canopy. Pero dice que no sabe cuánto tiempo durará. Tampoco la considera suficiente. Las lesiones han limitado severamente sus perspectivas laborales en un país donde los mutilados se ven a menudo mendigando en la calle. También dice que le deben dos meses de pensión.
La Triple Canopy se niega a comentar sobre casos individuales, pero reconoció "retrasos en la paga" de su plan de seguros. La compañía dice que está trabajando para hacer más eficiente el sistema. El año pasado, la Triple Canopy pasó de subcontratista a subsidiaria completa, dice, "para servir mejor al personal peruano".
Sin embargo, Calixto dice que no lamenta haber ido a Iraq. Durante su tiempo allá, ahorró doce mil dólares, que fueron suficientes para comprar una destartalada casa de adobe a unas calles del sofocante cuarto por el que todavía paga cuarenta dólares al mes.
"Tengo que arreglarla, pero para empezar está bien", dice el cojo Calixto.
Nos dice adiós, sentado solo en un polvoriento catre en su casa de ensueño sin tejado, recordando una distante guerra sobre la que aquí no piensa nadie.

patrick.mcdonnell@latimes.com

Adriana León en Lima y Andrés D'Alessandro en Buenos Aires contribuyeron a este reportaje.

7 de marzo de 2008
28 de enero de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
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motivos de los insurgentes


[Amit R. Paley] Algunos iraquíes se unen a la resistencia más por el dinero que por la causa.
Mosul, Iraq. Abu Nawall, un líder capturado de al-Qaeda en Iraq, dijo que no se unió al grupo insurgente sunní para matar a norteamericanos o formar un califato musulmán, sino por el dinero.
"Estaba sin trabajo y necesitaba el dinero", dijo Aby Nawall, el nom de guerre de un obrero metalúrgico desempleado que llegó a ganar hasta mil trescientos dólares al mes como insurgente. Habló en una entrevista telefónica desde una base militar iraquí donde está detenido. "¿De qué otro modo podía alimentar a mi familia?"
Comandantes norteamericanos dicen que los insurgentes en el país están cada vez más motivados por el dinero que por ideología y que un número creciente de células insurgentes, que deben pagar a los reclutas, están recurriendo a operaciones de extorsión al estilo de la mafia.
Oficiales norteamericanos han respondido lanzando una importante campaña para desbaratar las redes financieras de al-Qaeda en Iraq y difundir propaganda que retrata a los líderes de la organización como matones codiciosos, una campaña que los oficiales describen como un factor clave en sus recientes éxitos en la represión de la resistencia.
"Yo les digo a mis soldados que una buena manera de prepararse para las operaciones en Iraq es mirar la sexta temporada de ‘Los Soprano'", dijo el general de división Rick Lynch, comandante de las tropas norteamericanas en el centro de Iraq, refiriéndose a la exitosa serie de la HBO sobre la mafia. "Ahora estamos viendo un montón de actividades más típicas de la mafia".
En Mosul, una ciudad en el norte del país con dos millones de habitantes a orillas del río Tigris, los oficiales norteamericanos también están gastando dinero para reanimar la economía iraquí -incluyendo el reparto de micro-préstamos de hasta varios cientos de dólares- para reducir el impresionante desempleo que puede convertir a los jóvenes iraquíes en insurgentes a sueldo.
El coronel Stephen Twitty, comandante de las tropas norteamericanas en Mosul y la adyacente provincia de Nineveh, dijo que el desmantelamiento de las redes financieras de los insurgentes es la principal razón que explica la disminución de los violentos atentados en la región, de dieciocho a ocho al día.
"Estamos empezando a oír rumores de que los insurgentes se están quedando sin dinero", dijo Twitty, del Equipo de Combate de la 4ª Brigada, de la Primera División de Caballería. "No logran que la gente pague para mantener las operaciones".
En una entrevista de treinta minutos, Abu Nawall describió su trabajo en la gestión de los cerca seis millones de dólares que eran el presupuesto anual de la sección en Mosul del Estado Islámico de Iraq, un grupo insurgente que se cree que fue formado por al-Qaeda en Iraq. Las fuerzas armadas iraquíes, que todavía están interrogando a Abu Nawall, accedieron a que un periodista del Washington Post se reuniera en persona con él después de repetidas peticiones. La entrevista fue cancelada a última hora, pero los militares permitieron más tarde que el Post hablara por teléfono con Abu Nawall cuando él se encontraba en la oficina de un general iraquí.
Abu Nawall dijo que se unió al grupo durante el verano debido a que su trabajo en la metalurgia había terminado. El militante de 28 años dijo que era responsable de la administración y estaba encargado de los pagos a los cerca de quinientos miembros del grupo en la ciudad, que según dijo podían cometer hasta treinta atentados al día.
"La mayor parte del dinero proviene de pagos que recibimos de lugares como Siria, y de secuestros", dijo Abu Nawall, agregando que las extorsiones pueden llegar hasta cincuenta mil dólares por persona. Pero negó las afirmaciones norteamericanas de que los atentados en la ciudad se habían reducido o que el grupo ya no tuviera financiamiento. "Todavía tenemos dinero", dijo.
Gran parte de la versión de Abu Nawall no pudo ser verificada independientemente, aunque dijo que estaba hablando voluntariamente y no estaba siendo obligado por sus guardias. Su descripción de la viabilidad de la resistencia fue en algunos casos significativamente más optimista que las de oficiales iraquíes y norteamericanos.
Pero Abu Nawall y sus secuestradores admitieron que los iraquíes se estaban uniendo a la resistencia por necesidad económica. "Por supuesto, odiamos a los norteamericanos y queremos que se marchen de inmediato", dijo Abu Nawall. "Pero la razón por la que yo y muchos otros nos unimos al Estado Islámico de Iraq es que tenemos que mantener a nuestras familias".
Abu Nawall se describió a sí mismo como contable de la resistencia, pero reconoció haber matado a cuatro agentes de la policía iraquí porque consideraba que colaboraban con el ejército norteamericano. Pero dijo que organizar atentados terroristas no era una de sus tareas principales.
El general de brigada Moutaa Habeeb Jassim, comandante de la Segunda División del ejército iraquí, que mantiene en su poder a Abu Nawall desde que este fuera capturado a principios del otoño, dijo que sospechaba que el detenido era responsable de muchas más muertes y que habían estado participando en la resistencia desde el año pasado. "Abu Nawall no siempre dice la verdad", Habeeb.
Las fuerzas armadas norteamericanas han lanzado una campaña publicitaria para describir a Abu Nawall y otros insurgentes como personas codiciosas para socavar el apoyo a al-Qaeda en Iraq y crear conflictos entre grupos insurgentes.
En una circular al jefe de la policía provincial, oficiales norteamericanos le entregaron una lista de ‘puntos de conversación' que le pidieron que repitiera en la televisión local. "Queremos que estos puntos hagan despertar sospechas de que los jefes de alto nivel de al-Qaeda en Iraq son gente codiciosa que tienen más interés en los beneficios económicos que en la causa", dice la circular.
La circular dice también que Abu Nawall admitió que el líder del grupo en el norte de Iraq, conocido como Mohammed al Nada o Abu Basha'ir, dijo a los combatientes que atacaran a civiles "para que aprendieran a temer" a al-Qaeda en Iraq. La circular dice que también confesó que el grupo "obtiene un montón de dinero con extorsiones y secuestros de iraquíes".
"Dijo que la mayor parte del dinero se lo quedan los jefes de alto nivel mientras que los combatientes en la calle sólo reciben una pequeña parte", dice la circular. Dos líderes, identificados como Mohammed Bazouna y Fuad, "se están haciendo ricos con estas actividades sin pagar salarios a sus combatientes y sin proveerles de los recursos necesarios para montar ataques efectivos".
Sin embargo, en la entrevista Abu Nawall negó haber hecho las declaraciones que se le atribuyen en la circular. El documento también se refiere a Abu Nawall como el emir del grupo, o líder, en Mosul, aunque oficiales norteamericanos e iraquíes dijeron en entrevistas que él era el segundo emir de la ciudad.
Oficiales norteamericanos dijeron que Abu Nawall es sólo el último financista sunní detenido este año en el marco de una campaña para desbaratar las redes financieras de la organización. Twitty, el comandante de brigada de Mosul, dijo que la campaña empezó en abril, cuando se dieron cuenta de que los allanamientos a personas de bajo nivel no eran tan efectivos como habían esperado.
"Estamos matando montones de insurgentes y capturando a otros, pero no hemos podido cortar la cabeza de la serpiente", dijo. "Nos preguntamos cómo podíamos realizar mejores operaciones para cortar la cabeza de la serpiente. Así que examinamos las finanzas. Y empezamos a perseguirlas".
Las operaciones de extorsión afectan a casi todos los tipos de negocio en la ciudad, incluyendo la planta de Pepsi-Cola, una fábrica de cemento y una compañía de telefonía celular, que pagaban a los insurgentes doscientos mil dólares al mes, dijo Twitty.
Una de las principales fuentes de ingreso era una estada en propiedades inmobiliarias, con la que los insurgentes robaron veintiséis libros de contabilidad que contenían las escrituras de propiedades por un valor de al menos 88 millones de dólares y que fueron revendidas, de acuerdo al teniente coronel Eric Welsh, comandante del batallón responsable en Mosul.
Mosul es el centro en Iraq para girar dinero a la resistencia desde Siria y otros países, dijo Welsch, con tres de los principales bancos en el país con oficinas de transferencias de dinero en la ciudad. Dijo que las fuerzas norteamericanas han cerrado varias oficinas de cambio en Mosul.
Tropas norteamericanas detuvieron a un importante financista de al-Qaeda en Iraq el 25 de septiembre pasado con un pasaporte que mostraba que había estado treinta veces en Siria, de acuerdo a un informe militar sobre su captura.
De otro detenido, capturado por el ejército iraquí el 3 de septiembre, se sospecha que es el financista número 1 de al-Qaeda en Iraq en la provincia de Nineveh, responsable de las negociaciones para la liberación de las víctimas de secuestro, de acuerdo a otro comunicado de los militares. Dice que fue capturado con cheques por un total de 775 millones de dinares -unos seiscientos mil dólares.
Welsch dijo que piensa que el dinero que llega a la red de al-Qaeda en Iraq corrompió a algunos de sus jefes y los alejó todavía más del modesto estilo de vida que promueve su ideología religiosa.
"Si lo que están haciendo es hacer dinero, dinero, dinero", dijo, "entonces es que se han alejado de la causa de al-Qaeda y lo que queda es una organización ineficiente y corrupta".
Para las tropas norteamericanas el reto es quebrar las operaciones de extorsión controladas por al-Qaeda en Iraq sin destruir los negocios legítimos que se necesitan para reconstruir el país. "Es como la jardinería", dijo Welsch. "Puedes echar herbicidas en todas partes y matar fácilmente todos los matorrales. Pero ¿cuál sería el punto si también mataras todas las flores?"

6 de marzo de 2008
©washington post
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químico alí será ahorcado


[Qassim Abdul-Zahra] Presidencia de Iraq autoriza ejecución de primo de Saddam Hussein, conocido como ‘el Químico Alí'.
Bagdad, Iraq. El consejo presidencial iraquí ha respaldado la ejecución dentro de un mes de un primo de Saddam Hussein, conocido como ‘el Químico Alí', por su participación en la campaña de tierra arrasada contra los kurdos en los años ochenta, según informaron el viernes funcionarios iraquíes. Pero perdonó la vida a otros dos funcionarios en medio de reclamos sunníes de que sólo obedecían órdenes.
La aprobación de parte del presidente de Iraq, Jalal Talabani, y dos vicepresidentes, fue el paso final para la ejecución en la horca del Ali Hassan al-Majid. A partir de ahora puede ser ejecutado en cualquier momento, dijo un asesor del gobierno y fiscal.
Al-Majid es uno de los tres funcionarios de Saddam sentenciados a muerte en junio tras haber sido sentenciado por un tribunal iraquí por genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad por su participación en la operación represiva Anfal que se cobró la vida de casi doscientos mil civiles y guerrilleros kurdos.
Al-Majid era llamado ‘el Químico Alí' tras haber ordenado ataques con gas venenoso que mató a miles de civiles.
Los funcionarios dijeron que los tres miembros del consejo presidencial aprobaron la ejecución de Al-Majid, pero no autorizaron las sentencias de muerte de los otros dos -Hussein Rashid Mohammed, ex subdirector de operaciones de las fuerzas armadas iraquíes, y el ex ministro de defensa, Sultan Hashim al-Taie.
El destino de los hombres -que están bajo custodia norteamericana- había sido un limbo jurídico desde este verano y la decisión podría representar un compromiso para mitigar las objeciones sunníes a la ejecución de al-Taie, visto ampliamente como un respetable militar de carrera que se vio obligado a acatar las órdenes de Saddam en las operaciones de castigo contra los kurdos.
Al-Majid sería el quinto funcionario del antiguo régimen en ser ahorcado por atrocidades cometidas contra iraquíes durante el gobierno de casi tres décadas de Saddam.
Saddam, que también fue acusado en el llamado juicio de Anfal, fue colgado el 30 de diciembre de 2006 por haber ordenado el asesinato de más de 140 musulmanes chiíes de la ciudad iraquí de Dujail después de un intento de asesinato en su contra en 1982.
Un asesor del gobierno, que habló a condición de conservar el anonimato debido a que no está autorizado para entregar información, dijo que el primer ministro Nouri al-Maliki y funcionarios norteamericanos habían sido informados por teléfono de la decisión y que se fijó una reunión para decidir cuándo y dónde se ejecutará a al-Majid.
Un oficial norteamericano dijo que las fuerzas armadas estaban al tanto de que se había firmado la orden de ejecución y que la fecha sería determinada por el gobierno iraquí.
Los otros dos condenados permanecen bajo custodia norteamericana pero están bajo la jurisdicción del gobierno iraquí, dijo el funcionario, que se negó a ser identificado antes de la comunicación oficial.
El fiscal Jaafar al-Moussawi, que dijo que se había enterado de la decisión del consejo presidencial, dijo que había una base jurídica para la ejecución del ‘Químico Alí', pero no para la ejecución de los otros dos.
Dijo que no existía una ley que pudiera obligar al consejo presidencial a autorizar la ejecución de los tres, pero tenía la prerrogativa para aprobar una de las sentencias de muerte.
Una corte de apelaciones ratificó el veredicto de los tres en septiembre. Según las leyes iraquíes, las ejecuciones deben tener lugar dentro de un mes. Pero fueron aplazadas después de que algunos líderes sunníes, incluyendo al vicepresidente Tarig al-Hashemi, lanzaran una campaña para salvar a al-Taie.
El presidente Jalal Talabani, que es kurdo, se había negado a firmar la orden de ejecución de al-Taie, un árabe sunní de la norteña ciudad de Mosul, que firmó la tregua con las tropas norteamericanas que puso fin a la Guerra del Golfo de 1991.
Al-Taie se entregó a las tropas norteamericanas en septiembre de 2003 después de semanas de negociaciones. Su defensa alega que los norteamericanos prometieron a al-Taie "protección y buenos tratos" antes de que este se entregara.
Muchos árabes sunníes vieron su sentencia como prueba de que funcionarios kurdos y chiíes están persiguiendo a la que fue la minoría dominante y como un signo de la influencia chií en el poder judicial, subrayando los temores de que las ejecuciones pudieran provocar ataques sectarios en represalia.
El caso también ha tensado las relaciones entre el gobierno de mayoría chií de al-Maliki y funcionarios norteamericanos. En noviembre pasado el primer ministro chií pidió al presidente Bush que entregara al ‘Químico Alí' y los otros dos personeros del antiguo régimen.
Los funcionarios dijeron que al-Hashemi se había negado a ratificar las ejecuciones de los otros dos sentenciados porque consideraba que eran militares de carrera que habían obedecido órdenes.
Para al-Majid, sin embargo, no hubo demasiadas súplicas de clemencia.
El hermanastro de Saddam y ex jefe de la inteligencia, Barzan Ibrahim, y Awad Hamed al-Bandar, ex presidente del Tribunal Revolucionario de Iraq, fueron colgados en enero de 2007.
El ex vicepresidente de Saddam, Taha Yassin Ramadan, habían sido sentenciados a reclusión perpetua por su participación en Dujail, pero fue ejecutado en marzo después de que el tribunal resolviera que la sentencia era demasiado clemente. Otros tres acusados fueron sentenciados a quince años de prisión en el caso de Dujail; uno de ellos fue absuelto.

Bushra Juhi y Kim Gamel contribuyeron a este artículo.

29 de febrero de 2008
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terroristas con síndrome de down


[Kim Gamel] Estados Unidos e Iraq juran represión después de mortíferos atentados en Bagdad. Iraquíes piden más protección.
Bagdad, Iraq. Un comandante norteamericano dijo el sábado que dos atentados perpetrados por mujeres que portaban bombas que mataron a casi cien personas en Bagdad, subrayaban que al-Qaeda en Iraq sigue siendo una grave amenaza, pero juró que los militares "no cederían terreno" ante la red terrorista.
Iraquíes en Bagdad han exigido más protección para los mercados, diciendo que una de las terroristas no fue cacheada debido a que era una conocida vagabunda del barrio, y los guardias se muestran reluctantes a cachear a mujeres debido a su sensibilidad musulmana.
Funcionarios norteamericanos e iraquíes dijeron el sábado que fotografías de las terroristas demostraban que sufrían el síndrome de Down y probablemente no sabían que estaban siendo utilizadas en los atentados del viernes.
Ali Nassir, un jornalero de treinta años cuyo pasatiempo en la crianza de pájaros, dijo que gente discapacitada a menudo mendiga alimento y dinero en el mercadillo de mascotas de los viernes en al-Ghazl.
"Vi a la terrorista y estaba mendigando", dijo Nassir, agregando que los vendedores conocían a la mujer. "Los guardias de seguridad no la cachearon porque era una mujer y porque no es raro ver a vagabundos, principalmente mujeres y niños, circulando por el mercado".
Funcionarios iraquíes, que hablaron a condición de conservar el anonimato debido a que no estaban autorizados a entregar información, elevaron el número de víctimas de los atentados del viernes al menos a 99 -62 personas en el primer atentado en el mercadillo de al-Ghazl y otras 37 unos veinte minutos después en la zona de las palomas del mercado Nueva Bagdad al sudeste de la ciudad.
El general de división Jeffery Hammond, el comandante norteamericano de más alto rango en Bagdad, dijo que las mujeres no estaban conscientes de lo que hacían.
"Parece que las terroristas suicidas no eran mártires voluntarias, sino que fueron utilizadas por al-Qaeda para estos terribles atentados", dijo. "Estas dos mujeres fueron usadas probablemente porque no entendían qué estaban haciendo y porque era menos probable que las cachearan".
También reiteró las advertencias de los militares de que al-Qaeda sigue representando una grave amenaza, pese a importantes incursiones contra la red desde que los norteamericanos empezaran a enviar más de treinta mil tropas adicionales a la capital y áreas adyacentes durante la primavera.
"Estos dos atentados terroristas representan lo peor de la naturaleza humana", dijo Hammond en una rueda de prensa. Dijo que las tropas norteamericanas continuarán sus operaciones dirigidas que han logrado disminuir los atentados.
"No cederemos el terreno que hemos ganado en Bagdad", dijo.
Funcionarios iraquíes dijeron que tenían fotografías de las cabezas de las dos mujeres que se encontraron en el lugar de los hechos, que demostraban que padecían del síndrome de Down, y dijeron que los explosivos fueron activados por control remoto.
"Esa es información muy verosímil", dijo el teniente general Abboud Qanbar, comandante en Bagdad, agregando que las fotos no serían entregadas a la prensa por consideraciones humanitarias.
El teniente coronel Steve Stover, portavoz militar de la zona de Bagdad, dijo "que eran dos mujeres y parece que tenían el síndrome de Down". Expertos médicos en su división dijeron que había examinado las fotos y concluyeron que las mujeres probablemente sufrían de algún tipo de trastorno genético, dijo.
Una imagen de una de las cabezas en un celular, examinada por la Associated Press, no se prestó para conclusiones definitivas.
Las fuerzas armadas norteamericanas, que comunicaron un número de bajas menor (27), acusaron a al-Qaeda en Iraq y dijeron que demostraban un nuevo nivel de desesperación después de que barreras antiexplosivas de concreto y otras medidas de seguridad limitaran la capacidad del grupo de montar atentados con coches bomba mortíferos y otros ataques similares.
"Parece que al-Qaeda ha llegado a un nivel muy bajo que los lleva a utilizar a personas que no siquiera saben lo que están haciendo, a amarrarles bombas en sus cuerpos y a enviarlos a algún mercado", dijo Stover.
Dijo que una de las mujeres llevaba una mochila que estaba llena de rodamientos y metralla para maximizar las bajas, mientras que la otra llevaba un chaleco de explosivos.
Los atentados con bomba sirvieron de recordatorio de que los insurgentes iraquíes están cambiando constantemente de estrategia en sus intentos por minar los recientes logros en seguridad en todo el país. Es cada vez más frecuente la utilización de mujeres para montar ataques suicidas -seis veces más frecuente desde noviembre pasado.
Las explosiones del viernes fueron las más mortíferas en la capital desde el atentado suicida con coche bomba del 18 de abril, que se cobró la vida de 116 personas y dejó heridas a otras 145.
El primer ministro iraquí Nouri al-Maliki juró reprimir a los militantes. "La atrocidad de estos crímenes no amilanará a nuestras fuerzas de seguridad. Aumentará nuestra determinación de seguir aplastando las madrigueras de terroristas", dijo en una declaración.
Curiosos reunidos en el mercado de palomas Nueva Bagdad el sábado, rebuscaban entre los metales torcidos de los carbonizados restos de puestos y tiendas. Los vendedores buscaban fragmentos de mercaderías. Un hombre mostraba jirones de ropa, hecha añicos por la explosión del viernes o durante el frenético pánico que la siguió.
Haider Jabar, 28, empleado de gobierno que vive cerca del mercado y a menudo sale a pasear entre las jaulas, dijo que la mujer utilizada en el atentado no era conocida por los lugareños.
"La mujer parecía que era discapacitada. Es raro ver a una mujer caminando en el mercado de aves Nueva Bagdad y este hecho llamó la atención de muchos adolescentes que se reunieron a mirarla cuando ocurrió la explosión", dijo.
Otros llamaron a las autoridades a incrementar las medidas para proteger el mercado, que a diferencia de otros en la capital no está cercado por barreras de concreto.
"Toda Bagdad está expuesto a atentados terroristas", dijo el sobreviviente Badir Sami, 42. "Yo exijo medidas de seguridad más estrictas en mercados populares como este, donde los viernes se reúne mucha gente".
Otro vendedor de palomas, Ali Mansour, dijo que estaba desmantelando su tienda después de sobrevivir tres atentados en el mercado de al-Ghazl.
Entretanto, al-Maliki volcó su atención a la ciudad de Mosul en el noroeste del país prometiendo lo que dijo sería el último enfrentamiento con al-Qaeda en Iraq que ahora es dirigida por insurgentes que se han refugiado allá después de escapar de las ofensivas norteamericanas en Bagdad y áreas adyacentes.
Comandantes norteamericanos en el norte de Iraq han dicho que la batalla para expulsar a al-Qaeda en Iraq de su último bastión urbano no será tan fácil como sugirió al-Maliki, sino más bien una campaña pesada que requerirá más poder de fuego.
Unidades de la policía y de las fuerzas armadas iraquíes han sido enviadas a la zona y al-Maliki dijo que esperaba ansioso "solucionar ese tema tan pronto como posible", aunque no mencionó ninguna fecha. El primer ministro también mencionó al comandante de las operaciones de seguridad en Mosul y alrededores como el recién ascendido teniente general Riyadh Jalal.
"Hemos venido aquí a iniciar la marcha para liberar a Mosul de terroristas y delincuentes", dijo al-Maliki durante una reunión con comandantes militares iraquíes en la ciudad, que es la capital de la provincia de Ninevah. "La estabilización de esta provincia enviará un último mensaje a al-Qaeda y a lo que queda del antiguo régimen, de que serán derrotados".

27 de febrero de 2008
3 de febrero de 2008
©fwdailynews
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iraq purga policía nacional


[Alexandra Zavis] Las medidas de adiestramiento, integración y anti-corrupción tienen por fin crear un cuerpo policial que contribuya a la estabilidad del país.
Numaniya, Iraq. "¡Policía, policía, policía!" Jóvenes reclutas blandiendo ametralladoras de juguete forman fila frente a un edificio, se identifican a sí mismos tres veces en árabe, y luego irrumpen por una puerta.
El ejercicio puede ser corriente, pero la clase en el centro de adiestramiento policial aquí no lo era: Por primera vez, el grupo -1.830 cadetes que egresaron el 21 de enero- incluye tanto a musulmanes chiíes como sunníes.
Son parte de un intento de reformar la policía nacional, una fuerza que en la mente de muchos iraquíes es sinónimo de escuadrones de la muerte chiíes que secuestran, torturan y matan a sunníes, cuyos cuerpos aparecían por docenas día tras día hace unos meses en vertederos y cloacas de Bagdad.
El año pasado el jefe de la policía nacional, general división Hussein Awadi envió tres equipos de reclutamiento a antiguos bastiones sunníes insurgentes, como en las provincias de Anbar y Diyala, para convencer a los sunníes de unirse al cuerpo de policía abrumadoramente chií. También sacó de las calles a cientos de policías corruptos y abusadores; regularizó los uniformes, los equipos y el adiestramiento; e introdujo una nómina de salarios computarizada para reducir el fraude.
Pero su principal reto, dijo, es convencer a sus críticos de que la policía nacional ha cambiado. En septiembre, una comisión norteamericana independiente recomendó el desmantelamiento de esa organización.
"Se ha convertido en el tendedor en el que todo el mundo cuelga su ropa sucia", dijo el fornido comandante, con un rosario de cuentas en la mano en su oficina en la Zona Verde fortificada de Bagdad, a unos 130 kilómetros al noroeste de Numaniya. Toda vez que se denuncia un abuso de autoridad, se da por sentado que la responsable es la policía nacional.
"No niego que es probable que todavía se cometan errores", dijo Awadi. "Pero tan pronto como los detectamos, los solucionamos".
Una comisión presidida por el general de la Armada en retiro, general James L. Jones, concluyó que la policía nacional seguía siendo "un elemento altamente sectario de las fuerzas de seguridad iraquíes y que en su mayor parte es incapaz de contribuir a la seguridad y estabilidad de Iraq".
El cuerpo de policía informa al ministerio del Interior, que la comisión concluyó que estaba tan plagada de elementos corruptos y grupos sectarios que sería incapaz de realizar reformas.
La comisión recomendó utilizar unos seis mil de los veintiséis mil miembros de la organización para crear unidades especializadas para colaborar en la eliminación de pertrechos de guerra, control de disturbios civiles y otras tareas imposibles de realizar por la policía local. El resto de los miembros serían absorbidos por la policía y el ejército, dijo.
Oficiales norteamericanos en Iraq reconocen importantes deficiencias en la policía nacional, pero dicen que las autoridades iraquíes están purgando a los elementos sectarios.
"Optaron por el intento de eliminar... a los malos elementos y poner en la policía el liderazgo correcto y adiestrar a los agentes para implementar las reformas", dijo el general de división del ejército Michael Jones, que dirige los equipos de asistencia norteamericana que asesoran al ministerio del Interior iraquí. "En este caso, me parece que esa opción está dando resultados".
En algo más de un año se ha remplazado a los nueve comandantes de brigada -uno de ellos dos veces- por conductas impropias, junto con dieciocho de los veintisiete comandantes de batallón y cerca de 1.300 agentes corrientes, de acuerdo a cifras estadounidenses. Miles más han sido sacados de las planillas de pago por no aparecerse sin permiso, dijoAwadi.
Pero funcionarios de alto nivel son rara vez sometidos a juicio; la mayoría de ellos son reasignados a posiciones de menor influencia dentro del ministerio.
Las acusaciones de mala conducta persiguen a todas las fuerzas de seguridad iraquíes, pero pocas son tan temidas como la policía nacional. Fue creada para poner coto a todo un mosaico de unidades antiterroristas de estilo comando con dudosas lealtades y sin un comando unificado.
Asesores norteamericanos de Bayan Jabr, que fue nombrado ministro del Interior en mayo de 2005, lo acusaron de sacar a los sunníes del ministerio y organizar a milicianos chiíes en brigadas de comandos de fuerzas especiales. Jabr dijo que se necesitaban nuevos comandos para perseguir a los extremistas sunníes responsables de los implacables atentados con bomba contra comunidades chiíes y las fuerzas de seguridad iraquíes. Admitió que fueron infiltradas por las milicias, pero negó que fuese algo sistemático o extendido.
Cuando en febrero de 2006 los atentados contra un venerado santuario chií empujaron a Iraq a la guerra civil, quedó en claro que los milicianos chiíes estaban usando las unidades de comandos como fachada de los escuadrones de la muerte que recorrían las calles de Bagdad atacando a civiles sunníes.
En abril de ese año, fuerzas norteamericanas persuadieron a Jabr de que fusionara los comandos y otras fuerzas fuertemente armadas en un solo cuerpo, la policía nacional.
Con el sucesor de Jabr, Jawad Bolani, los oficiales de la policía nacional han sido investigados y enviados a un curso de adiestramiento básico que se concentra en el profesionalismo y la ética -en muchos casos fue el primer curso de adiestramiento que habían recibido. Al término del curso, se les entregaban uniformes azules producidos digitalmente. Jabr sostenía que los delincuentes estaban comprando uniformes falsos en los mercados; los nuevos eran más difíciles de copiar.
La última unidad de comando completó su adiestramiento, conocido como la ‘repintura' en noviembre, y carabineros italianos están ahora dictando cursos avanzados de liderazgo.
Vecinos de Dora, un barrio predominantemente sunní que era uno de los peores campos de la muerte de Bagdad, dicen que han observado un cambio.
Jasim Kamil, que vende vestidos de novia en el mercado de Dora, dijo que el año pasado vio a hombres con el uniforme de la policía nacional matar a balazos a cinco tenderos sunníes. Unos días después, insurgentes sunníes bombardearon la unidad, matando e hiriendo a algunos de los tenderos que quedaban dijo.
"Ahora hay una enorme diferencia en la actitud de la policía nacional hacia la gente", dijo. "En los puestos de control han empezado a saludar a la gente y a tratarla con respeto".
Pero al oeste de Dora, dicen oficiales norteamericanos, una notoria unidad de la policía nacional conocida como la Brigada Lobo, continuó ayudando a la milicia chií Ejército Mahdi para expulsar a los sunníes de sus casas después del readiestramiento del año pasado.
La Brigada Lobo llegó a tener su propio programa de televisión en el que presuntos insurgentes, algunos de ellos claramente torturados, eran mostrados frente a las cámaras para que confesaran. En mayo de 2006 una inspección conjunta norteamericana-iraquí halló a más de 1.400 prisioneros hacinados en una cárcel de Bagdad bajo el control de la brigada, algunos de ellos con signos de haber sido torturados.
En una campaña para limitar la influencia de las milicias en esta unidad, dijo Awadi, despidió al comandante de brigada, un chií, en octubre, reasignando a la mitad de sus miembros e incorporando a agentes sunníes. El nuevo comandante es un kurdo sunní, al que Awadi se refiere bromeando como su "león de la montaña", una referencia a la región montañosa kurda en el norte de Iraq.
Pero es un proyecto en proceso. Cuando hace poco se le preguntó a un agente sunní si confiaba en los chiíes de su comando, pensé en la pregunta durante un rato, y luego levantó su mano empuñada y dijo: "Los tengo bajo control".
Awadi, un chií, dice que cerca del cuarenta por ciento de sus agentes son sunníes. Ahora está tratando de que los agentes más corrientes reflexionen sobre la composición étnica y sectaria de Iraq.
Cuando dirigentes tribales sunníes de la provincia de Anbar empezaron a alentar a su gente para que lucharan contra los insurgentes a los que antes apoyaban, Awadi dijo que les ofreció quinientas matrículas para el curso de 460 horas en Numaniya.
Al principio los jeques estaban escépticos, y sólo unos doscientos voluntarios se aparecieron durante el primer día de reclutamiento. Awadi se negó a aceptarlos y les dijo a los jeques que iba a interrumpir el curso si no tenía quinientos hombres de Anbar. Eso, dijo, convenció a los jeques de que estaba hablando en serio.
Más de trescientos reclutas de Anbar asistieron al curso más reciente en Numaniya. Awadi los describe como "embajadores de la policía nacional en Anbar" y dijo que esperaba que convencerían a otros para que participaran.
Los árabes sunníes componen más del cincuenta por ciento curso. La mayoría de los otros cursistas eran chiíes, pero pequeños contingentes de kurdos, turcomanos y cristiano.
Algunos de los sunníes reclutados reconocieron ante sus instructores que se ponían nerviosos cuando pensaban en la posibilidad de incorporarse. Pero después de un mes de curso, los hombres empezaron a acostumbrarse unos a otros. Dijeron que comían, dormían, se ejercitaban y rezaban juntos.
"Pensábamos que esta día no iba a llegar nunca", dijo Allah Nouri Shakir, un sunní que abandonó su trabajo como carpintero en Faluya para unirse a la policía nacional", dijo. "Es un sueño".

alexandra.zavis@latimes.com

Said Rifai enNumaniya y Saif Rasheed en Baghdad contribuyeron a este reportaje.

16 de febrero de 2008
6 de febrero de 2008
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francotirador condenado a diez años


[Ned Parker] Francotirador del ejército condenado a diez años de prisión por asesinato de iraquí que descubrió por accidente el escondite de su unidad.
Bagdad, Iraq. El sargento del ejército norteamericano Evan Vela se mostró impasible el domingo cuando el jurado de la corte marcial lo sentenció a diez años de reclusión por el homicidio de un iraquí.
Vela, que pudo haber sido condenado a reclusión perpetua, fue condenado antes en el día por homicidio, por perjurio y por plantar un arma en relación con el asesinato del 11 de mayo. El ejército retuvo su paga y beneficios debido a la muerte del iraquí, que había dado accidentalmente con el escondite del equipo de francotiradores de Vela -cinco hombres. Vela, 24, será licenciado deshonrosamente.
La mujer de Vela, Alyssa Carnahan, lloró cuando el veredicto puso fin al último de tres casos de homicidio de iraquíes asesinados por la sección de tiradores del Batallón Nº1 del 501 Regimiento de Infantería. Otros dos soldados fueron absueltos de los cargos de homicidio en el caso del 11 de mayo y otras muertes, un mes antes, aunque fueron condenados por cargos menores y degradados.
Frente a los tribunales, el hermano de Ghani Naser Janabi, el hombre asesinado por Vela, se alegró con el veredicto. "Es una prueba de que mi hermano no era culpable. Fue el sargento", dijo Fadl Janabi.
Los abogados de Vela alegaron que los jefes del batallón habían presionado a los francotiradores para producir más muertes. "Fueron elegidos en el batallón para vengarse", dijo el abogado James Culp aludiendo al alto índice de bajas del batallón.
Culp alegó que Vela, físicamente exhausto y con falta de sueño, abrió fuego instintivamente cuando su superior, el sargento segundo Michael A. Hensley, le ordenó disparar.
Hensley dijo a la corte el viernes que él había ordenado a Vela matar al iraquí porque el detenido estaba haciendo demasiado ruido y podría llevar a los militantes a su campo clandestino en Jarf Sakhr, un pueblo al sudoeste de Bagdad donde los soldados norteamericanos llevaban a cabo una operación antisubversiva.
La fiscalía dijo que Vela era responsable de la muerte sin importar lo cansado que hubiese estado ni la fragilidad de su estado emocional. La sentencia es también un mensaje a los soldados de que deberán rendir cuentas por sus acciones en Iraq, dijo la fiscalía.
"¿Cuál es el valor de una vida humana? Eso es lo que se cobró el sargento Vela", dijo el mayor Charles Kuhfuhl al tribunal antes de la sentencia.
El ministro de derechos humanos de Iraq, Wijdam Salim, asistió el viernes al juicio, dejando en claro que al gobierno le preocupan esos casos después de que en juicios previos de soldados acusados de asesinar o maltratar a iraquíes, estos han sido absueltos o recibido sentencias muy leves.
Vela jugó un papel crucial en los juicios de Hensley y del entonces especialista Jorge G. Sandoval Jr. Vela se echó a llorar en el estrado en el juicio de Sandoval cuando describió que Hensley le había ordenado matar al iraquí. Su declaración exculpó en gran parte a Sandoval.
En el juicio de Hensley, Vela dijo que no podía recordar nada, excepto que había disparado su pistola.
El casi de Vela será revisado automáticamente por una comisión de apelaciones del ejército. Volverá a un centro de reclusión en Kuwait. Las fuerzas armadas norteamericanas decidirán más tarde dónde recluirlo.
Su caso terminó finalmente en un juicio después de una serie de batallas jurídicas con los comandantes de Vela del Centro de la División Multinacional. Más recientemente, un juez militar resolvió que la división debería otorgar inmunidad a Hensley y Sandoval para declarar en el juicio después de que inicialmente había rechazado la petición.
Los casos de los tres francotiradores plantearon serias dudas sobre las prácticas admitidas en Iraq. Las audiencias revelaron que la unidad de francotiradores había plantado armas en los cuerpos para justificar la legitimidad de los asesinatos y había tratado de obtener aprobación para implementar un plan de cebo en el que podrían colocar armas y luego disparar contra cualquier iraquí que las recogiera. No quedó claro si lo habían implementado.
La esposa de Vela y algunos de sus compañeros de armas expresaron consternación por su condena por cargos de homicidio.
Carnahan, que tiene dos hijos -el hijastro de Vela, de cuatro años, y su hija que nació en marzo-, sollozó en el estrado cuando declaró antes de la sentencia. "Quiero que todo el mundo sepa que es un padre y un marido maravilloso", dijo.
Veteranos de la sección de francotiradores dijeron que el veredicto era excesivamente severo.
"Esta guerra no te da el lujo de ser perfecto", dijo su compañero el sargento Anthony Murphy antes de la sentencia.
Por su parte, Vela subió al estrado para dar su versión. Reconoció el dolor que había causado a la familia de la víctima y pidió perdón.
"Cuando vine a Iraq, no vine con la idea de hacer algo malo", dijo Vela. "Mi experiencia en Iraq la llevo conmigo todo el tiempo, no se limita al 11 de mayo. Las llevo conmigo cuando estoy durmiendo y cuando estoy despierto. Tendré que vivir con esto todos los días por el resto de mi vida.
"Lamento mucho lo que pasó", dijo. "Me gustaría poder decir algo más".

ned.parker@latimes.com 14 de febrero de 2008
11 de febrero de 2008
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remodelan zoológico de bagdad


[Ann M. Simmons] Con la ayuda de tropas norteamericanas, reviven un santuario dañado y devastado por la guerra.
Bagdad, Iraq. La capitán Amy Cronin nunco tuvo una mascota. Antes de ser enviada a Iraq, ni siquiera sabía mucho sobre animales.
Pero en quince meses, Cronin y su unidad, el Batallón Logístico de la Brigada Nº 15, han pasado de encargarse de la logística y el suministro de las tropas norteamericanas a ayudar a equipar una clínica veterinaria, construir caballerizas y nuevos hábitats para los osos y puercoespines en el Zoológico de Bagdad.
"Es realmente satisfactorio", dijo Cronin, de Boiling Springs, Pensilvania. "Normalmente los soldados de logística no se relacionan tanto con los iraquíes como la infantería. Y me satisface ver los resultados directos de mi trabajo".
Eso ha incluido proyectos para resucitar el zoológico en un frondoso parque de ocho kilómetros cuadrados en la fuertemente fortificada Zona Verde, que también alberga los cuarteles de las fuerzas de la coalición encabezada por Estados Unidos, el parlamento iraquí y otros edificios administrativos importantes. Fue uno de los santuarios animales más grandes de Oriente Medio.
Desde la invasión norteamericana de 2003, el zoológico ha recibido ayuda de unidades de asuntos civiles de Estados Unidos, ingenieros y organizaciones internacionales de ayuda animal. Pero algunas de las instalaciones para animales debían ser reconstruidos y el parque necesitaba ser remodelado antes de que pudiera convertirse en un refugio donde los vecinos de Bagdad pudieran escapar de la violencia de las calles.
"No sabemos si la gente tiene agua y otros servicios básicos, pero que nos estamos asegurando de que la gente tenga un lugar donde relajarse y divertirse", dijo el teniente coronel Jeffrey Vieira, comandante de la unidad.
Antes de la guerra, el zoológico ubicado en el Parque Zawra era el hogar de más de quinientos animales, dijeron funcionarios del zoo.
Algunos de los animales escaparon cuando estallaron proyectiles en el zoológico durante los combates entre las tropas norteamericanas y la Guardia Republicana Iraquí.
Cuando disminuyeron los enfrentamientos, muchos de los animales más mansos y pequeños, como cabras y cerdos, fueron robados para alimentarse. Las criaturas más exóticas, como especies de aves exóticas, fueron vendidas en el mercado negro o transportadas fuera del país.
El zoológico volvió a abrir sus puertas en 2003, y volvieron la mayoría de sus empleados. Pero quedaban menos de cien animales.
"Necesitaba suministros médicos, y la electricidad era un problema", dijo el mayor David Shoupe, oficial de asuntos públicos de la 2a Brigada de la Primera División de Caballería, que incluye al Batallón Logístico de la Brigada Nº 15.
El zoológico dependía de la energía de la ciudad, lo que significaba que recibía normalmente sólo tres horas de electricidad al día.
Así que cuando el batallón empezó su servicio en el zoológico en abril del año pasado, trajo consigo varios generadores para asegurar el suministro eléctrico.
Luego vino el reequipamiento de la clínica que, para júbilo de los diez veterinarios del zoológico, obtuvo nuevos equipos.
Entonces, el 1 de noviembre, los cuatro osos del zoológico recibieron una nueva casa, un enorme recinto con vegetación natural y un ambiente más agradable.
Fue un dramático cambio en comparación con las pequeñas jaulas con suelo de baldosas donde habían estado confinados individualmente antes, dijo Wassem Sarih Ameen, veterinario jefe del zoológico. Los suelos eran duros para las patas de los osos, y uno de los animales tenía problemas en una pierna, dijo.
"Ahora su estado de salud ha cambiado", dijo Ameen. "Camina mejor. Sus piernas están sanando".
Este mes, el batallón logístico inauguró una nueva caballeriza interior con veinte establos individuales, junto con un cuarto de servicios y una zona de partos. Antes de la remodelación, los caballos tenían que compartir los establos en una zona dañada seriamente por fuego de artillería.
Cronin, cuya unidad está volviendo a su base en Ft. Hood, Texas, dijo que los proyectos del zoológico estaban siendo financiados con una subvención de dos millones de dólares del Programa de Respuesta de Emergencia de la Comandancia del ejército. El ayuntamiento de Bagdad ha contribuido con unos quinientos mil dólares.
Se ha esparcido el rumor de que el número de animales ha aumentado, y los visitantes están volviendo.
Una vez más, hay unos quinientos animales, dijo Vieira. Entre ellos, 250 especies de aves. Algunos de los animales fueron comprados en Siria. Otros, como camellos, avestruces y cisnes, fueron traídos desde reservas privadas de los alrededores de Bagdad.
Varios leones y un guepardo que pertenecían a Uday, uno de los hijos de Saddam Hussein, se encuentran entre las principales atracciones. Algunos de los animales pueden parecer extraños en zoológicos de otras partes del mundo. Por ejemplo, una popular atracción es un Labrador negro enjaulado que muchos visitantes iraquíes conocen como "perro norteamericano".
Shoupe, el oficial de asuntos públicos, dijo que el Labrador es objeto de fascinación porque es un purasangre, algo poco común en Bagdad. Pero no está claro por qué algunos iraquíes llaman al Labrador, una raza prominente en muchos países, "perro norteamericano".
En promedio llegan al parque unos doscientos visitantes al día, dijeron funcionarios del zoológico. Pero durante la estación estival, esa cifra puede llegar al millón en una semana.
Adil Salman Mousa, director del museo en los últimos diecisiete años, dijo que la razón por la que se puede atraer a los visitantes se resume en una sola palabra: seguridad. "Para los visitantes de Bagdad y alrededores, es lo más importante", dijo. "Este es el único lugar donde los iraquíes de Bagdad pueden respirar".
Antes de entrar al Parque Zawra, los coches son revisados y los visitantes son registrados por los más de 120 guardias de seguridad iraquíes que protegen el zoológico. Soldados norteamericanos patrullan las instalaciones dos a tres veces a la semana, dijo Vieira.
Una mañana hace poco, Ali Abdul Hussen vino al zoológico con una amiga porque, dijo, quería encontrar un lugar donde poder pasear sin temor a actos violentos.
"Aquí me siento seguro. Me siento relajado", dijo Hussein, 51, taxista, mientras pasaba frente a la jaula recién renovada de los puercoespines, el último proyecto de remodelación de Cronin. "Antes", dijo, rememorando los días de Saddam Hussein, "siempre sentíamos que alguien nos estaba mirando y escuchando. No nos sentíamos libres".

ann.simmons@latimes.com

3 de febrero de 2008
30 de diciembre de 2008
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sunníes vuelven a la burocracia


[Ned Parker] La nueva ley -que es una prioridad norteamericana- permitirá que ex miembros de bajo nivel del partido de Saddam Hussein puedan ser nombrados en cargos de gobierno.
Bagdad, Iraq. El parlamento iraquí aprobó el sábado un proyecto de ley que permite que miembros del Partido Baaz de Saddam Hussein puedan volver a funciones de gobierno, dejando atrás meses de parálisis con la aprobación del primer elemento de las iniciativas legislativas que Estados Unidos considera cruciales para la reconciliación nacional.
El gobierno de Bush había argumentado que el aumento del nivel de tropas en Iraq el año pasado ofrecería algún respiro a los grupos en conflicto en el país, permitiéndoles hacer progresos en el frente político. La ley fue presentada en marzo al parlamento, pero su discusión se encontraba paralizada.
Incluso mientras disminuía la violencia en los últimos meses, dirigentes chiíes y sunníes de Iraq reñían sin lograr ponerse de acuerdo para adoptar medidas para terminar con la guerra sectaria del país. Leyes claves para desmantelar las milicias, compartir la riqueza petrolera del país, fijar procedimientos electorales y definir la relación entre el gobierno central y las provincias continúan languideciendo en el congreso.
El proyecto aprobado el sábado, que no es seguro que sea firmado y convertido en ley por el consejo presidencial de Iraq, está destinado a permitir que miles de baazistas de bajo nivel sean vueltos a contratar. Fueron despedidos hace más de cuatro años por un decreto del gobernador norteamericano L. Paul Bremer III durante la ocupación de Iraq en 2003 y aplicado desde entonces por el gobierno de mayoría chií.
Según los críticos, la purga de los baazistas, muchos de ellos administradores competentes, fue un notorio disparate de la administración de Bremer, que contribuyó a provocar la rebelión sunní contra las fuerzas norteamericanas y la ascendente mayoría chií. El Partido Baaz, que dominó la sociedad iraquí durante décadas, llegó a contar con hasta seis millones de miembros y ser miembro del partido era a menudo un prerrequisito para la carrera y el éxito profesionales.
Algunos políticos, especialmente chiíes que fueron perseguidos durante el régimen del dictador sunní, temen que la nueva ley permita que partidarios de Hussein ocupen posiciones desde las cuales puedan tratar de derrocar al gobierno. Otros creen que es hora de hacer las paces después de los trastornos de los últimos cinco años, que han presenciado abusos cometidos por todas las partes en el conflicto.
El presidente Bush, que está de viaje por la región, calificó la ley de "un importante paso hacia la reconciliación". Durante una parada en Bahrain, Bush también dijo que era "un importante signo de que los líderes de un país deben trabajar juntos y satisfacer las aspiraciones del pueblo iraquí".
Pero las divisiones sectarias siguen siendo profundas en Iraq, no está claro si la nueva ley tendrá efectos. Los críticos dicen que la ley es cosmética.
La embajada norteamericana en Bagdad se muestra notoriamente cauta, posponiendo sus comentarios sobre la medida hasta que haya revisado el borrador. La ley ha conocido varias versiones en su tránsito por los pasillos del poder en Iraq.
La Ley de Responsabilidad y Justicia, como se la llama, disuelve el comité de desbaazificación, que sus detractores acusaban de despedir a funcionarios competentes sin razón y utilizando su antigua participación en el Partido Baaz como una excusa para imponer su propio programa político. Algunos funcionarios fueron extorsionados por gente que amenazaba con denunciarlos al comité a menos que pagaran.
"Si esta ley cambia suficientemente este proceso inquisitorial implantado por la Autoridad Provisional de la Coalición, será un paso adelante", dijo un diplomático norteamericano que ha trabajo en temas iraquíes, refiriéndose al gobierno de ocupación presidido por Bremer.
La ley funda una comisión nacional de siete miembros y un fiscal general que investigará los problemas pendientes, y la formación de una corte de apelaciones a cargo del ministerio de Justicia. En un espectáculo de tensiones, los legisladores rechazaron una enmienda que habría requerido que la comisión fuera representativa de las sectas y grupos étnicos de Iraq.
Pero la nueva ley no revierte el decreto original de Bremer que excluye del gobierno a los cuatro niveles superiores del Partido Baaz, aunque sí les proporciona pensiones.
"Esta ley se encarga de los baazistas como individuos... Distingue entre culpables e inocentes", dijo el portavoz de gobierno Ali Dabbagh en una entrevista con el canal de televisión por satélite Al Arabiya. "Esta ley está transformado al comité de desbaazificación en una autoridad judicial profesional lejos del partidismo político".
Hasta hace poco, el comité seguía purgando a empleados de ministerios y de las fuerzas armadas por haber sido miembros del partido. En el verano de 2006, incluso después de que el primer ministro Nouri Maliki fuera elegido para dirigir un gobierno de "unidad nacional", algunos tecnócratas y funcionarios de seguridad fueron despedidos de los ministerios del interior, defensa y agricultura, sin gran justificación.
En uno de los casos más famosos, Adam Janabi, ministro sin carpeta en 2004 durante el gobierno interno del primer ministro Iyad Allawi, fue impedido de asumir su cargo en el parlamento en virtud de su pasado baazista.
"La ley es una cosa. Otra cosa es cómo se implemente. Como sabe todo el mundo, Maliki y sus aliados no están ansiosos de hacer nada, pero los hemos presionado demasiado", dijo el diplomático norteamericano.
Críticos de la ley sospechan que el nuevo cuerpo legal será manipulado por los mismos partidos que dominaron al antiguo comité. También están preocupados de que los baazistas que busquen trabajo en la administración sean atacados por grupos paramilitares.
"Yo volvería a mi trabajo por esa ley", dijo el parlamentario sunní Saleh Mutlak. "Es humillante para la gente. Tienes que condenarte a ti mismo, y luego ser investigado, y después de acercarte al comité te pueden matar".
La votación misma mostró lo divididos que están los iraquíes sobre el asunto. Apenas 150 miembros del parlamento de 275 escaños asistieron a la sesión.
El Frente Iraquí por el Diálogo Nacional de Mutlak, con 11 parlamentarios y miembros de otro bloque sunní, el Frente Iraquí de la Concordia Nacional, con 44 sillas, boicotearon la votación. Los partidos chiíes más importantes aprobaron la ley, incluyendo a treinta legisladores leales al clérigo antinorteamericano Muqtada Sáder. Pero mientras unos respaldaron la medida, otros ignoraron la sesión antes que votar por una propuesta a la que se oponen vehementemente.
"Yo creo que esta ley es puramente norteamericana que busca la reincorporación
del Partido Baaz en el proceso político", dijo el político saderista Maha Adil Mehdi, que boicoteó la sesión. "Yo rechazo completamente esta ley".
Otros cuyos partidos han estado asociados con las purgas masivas e incluso con ataques contra ex baazistas, respaldaron la ley.
"Desde el principio el Consejo Supremo Islámico Iraquí apoyó este proyecto porque hay mucha gente que sufrió por ese decreto y otros lo estaban utilizando para vengarse y hacerse con más poder", dijo el parlamentario Hamid Mualla, miembro del partido.
El Partido Islámico Iraquí, el más grande partido sunní en el Parlamento, respaldó la ley como un compromiso. "Queremos fomentar la reconciliación nacional y calmar los ánimos entre los iraquíes, y esto podría no ayudar a eso", dijo Nureddine Hayali, un legislador del partido.
Pero la gran pregunta sigue siendo cómo se aplicará la ley y si los conservadores chiíes harán algo para impedir el retorno de los ex baazistas.
"Sabemos que hay algunos ministerios que se oponen a la ley y están en condiciones de negar trabajo a la gente para la que se hizo esta ley", dijo el analista Wayne White, director del equipo de inteligencia del Departamento de Estado entre 2003 y 2005. "Hay gente a nivel local que están en condiciones de sabotear la ley".

ned.parker@latimes.com

Raheem Salman, Saif Rasheed, Said Rifai y Caesar Ahmed en Baghdad y James Gerstenzang en Bahrain contribuyeron a este reportaje.

16 de enero de 2008
13 de enero de 2008
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