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egipto matará a perros callejeros


Egipto volverá a sacrificar a los perros callejeros, pese a protesta de Brigitte Bardot.
El Cairo, Egipto. Ni siquiera la mediación de una estrella como Brigitte Bardot ha conseguido ablandar a las autoridades egipcias, que retomarán la semana que viene el sacrificio de miles de perros callejeros que vagan por las calles de El Cairo.
El pasado mes de junio, la musa francesa consiguió del gobierno egipcio el compromiso de esterilizar a los perros en lugar de ejecutarlos.
El propio presidente egipcio, Hosni Mubarak, se conmovió ante el tesón de la francesa y encomendó a su ministro de Agricultura la elaboración de un informe sobre la cruel muerte de los canes asilvestrados.
Ese informe derivó en la decisión del gobernador del distrito cairota de Guiza, la provincia más afectada por la superpoblación canina, de acabar con las muertes de perros. Pero la victoria de la mítica BB ha sido efímera.
Según el doctor Abdulá Bader, director del departamento municipal de veterinaria, la opción de esterilizarlos resulta demasiado cara, por lo que ha anunciado en la prensa egipcia que serán sacrificados.
Hasta ahora, los métodos para acabar con la vida de los chuchos han sido a través de un disparo o del envenenamiento.
Los defensores de los animales ya han reaccionado y la influyente Asociación para el Tratamiento Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) envió hoy mismo al presidente egipcio, Hosni Mubarak, una carta en la que le pide "medidas para acabar con este plan cruel y peligroso".
En la carta, PETA apuesta por la esterilización de los perros como la forma más efectiva de reducir la población de animales callejeros.
Sin embargo, a la vista del poco éxito que han tenido sus peticiones e incluso la mediación de la Bardot, PETA explicó a Efe que ha pedido que, en caso de ser sacrificados, los perros tengan derecho a una muerte digna o ‘eutanasia'.
Por ello, critican la muerte por disparos, que puede dejar al animal herido y agonizando hasta que finalmente perece desangrado y el envenenamiento con estricnina, que inflige a los perros una agonía de varias horas que acaba con su asfixia entre convulsiones.
La organización propone en su carta la forma más ‘compasiva' de matar a un perro: mediante una inyección intravenosa de pentobarbital de sodio.
Lo cierto es que los canes se encuentran en el mundo árabe, y en El Cairo en particular, en un entorno considerablemente hostil.
Así como el gato es un animal venerado desde tiempos de los faraones, en el Islam los perros son considerados animales impuros, a los que se tiene vetada hasta la entrada en las casas.
Es una estampa cotidiana en las calles de la capital egipcia ver deambulando a un chucho, apenas algo más que pellejo y huesos y con la mirada perdida, que rehuye cualquier contacto físico con el ser humano.
La campaña que pretende reanudar el gobierno egipcio no es más que la continuación de diversos planes de exterminio que llevaron en 1993 a matar a más de 15.000 perros callejeros de los cientos de miles que vagan por El Cairo.
Pero en esta ocasión, Egipto se ha topado con la tenaz Bardot, que seguramente no hará esperar su respuesta a los nuevos acontecimientos.

3 de octubre de 2007
©la nación
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la perra multimillonaria


[Manny Fernández] Perra multimillonaria no puede comprar amistades.
Nueva York, Estados Unidos. Le encantan el queso para untar y las largas caminatas en el parque. Como muchos neoyorquinos, está bien alimentada, bien arreglada y bien cuidada (de sus problemas con la tiroides y el riñón). A los ocho, ya había sido la estrella de una campaña publicitaria nacional y el tema de al menos una confusa demanda.
Ha pasado la mayor parte de su vida en mimado lujo, en un apartamento en el ático del Park Lane Hotel, en el lado sur del Central Park. El pianista del hotel escribió una vez una melodía para ella. Un chef de hotel cocinaba para ella, y una criada la atendía, sirviéndole con la mano pollo asado con zanahorias y otras verduras al vapor.
La vida, de hecho, era tan buena que alguna gente tenía que cuidarse de lo que decía. No querían ofenderla -ni a su dueña y amiga íntima Leona Helmsley- llamándola, de ninguna manera, perro.
"Nadie podía decir ‘el perro'", dijo Zamfira Sfara, 48, ex ama de llaves de la señora Helmsley, que Stara dijo que prefería un nombre con más realengo para su adorada mascota: Princesa.
Pero es una perra, la más rica, la más copuchada y la más polémica en una ciudad de perros. Helmsley, la magnate hotelera que murió el mes pasado a los 87, mostró su perdurable amor por su perro, cuyo nombre real es Trouble [Problema], dejándole doce millones de dólares en su testamento. Helmsley no fue tan generosa con su chofer, al que dejó cien mil dólares, ni con sus nietos, que no recibieron nada, dice el testamento de catorce páginas "por razones que ellos conocen".
El legado de doce millones de dólares ha provocado escándalo y fascinación, y ha dado a los escritores de titulares del mundo materiales únicos. "Touble en el paraíso, pero herederos en desgracia", dijo The Australian. El New York Post y el Sun de Inglaterra coincidieron: "Perra rica".
Una amiga de Helmsley recibió hace poco dos llamadas de dueños de perros que estaban interesados en que sus mascotas se aparearan con Trouble. Uno de los que llamaron estaba bromeando; el otro era serio.
Sin su dueña, Trouble se ha convertido en un fácil blanco de los neoyorquinos con sentimientos menos generosos sobre Helmsley, cuya reputación por maltratar a los trabajadores le ganó un sitio en la nobleza del tabloide como la ‘Reina de los Malvados'. La agitación sobre la fortuna del perro ha eclipsado el hecho de que Helmsley en realidad dejó el grueso de sus billones en un fondo benéfico.
Una maltés guapa como torta de hebroso pelo blanco y ojos de botón, Trouble no es fácilmente aceptada en una ciudad de pesados, y sus defensores son pocos. Gran parte de lo que se sabe públicamente sobre ella proviene de la señorita Sfara, que trabajó para Helmsley durante tres meses y la demandó después de que el perro la mordiera.
El paradero de Trouble sigue siendo desconocido. Howard J. Rubenstein, portavoz de Helmsley de toda la vida, se negó a hacer comentarios para este artículo.
El perro era un cachorro cuando entró en la vida de Helmsley. Sfara dijo que Helmsley le había contado que John Codey, amigo y consejero, salió un día a caminar con Helmsley y terminaron en una tienda de mascotas. Trouble se acercó a Helmsley y se gustaron de inmediato. Codey le regaló el perro.
El perro apareció en anuncios para Park Lane, y en uno de ellos lleva unos lazos rosados sobre las orejas y hace pucheros diciendo: "Es triste marcharse de un hotel Helmsley".
Sfara, que dijo que Helmsley le dio a Trouble su nombre, recordó un día cuando Helmsley tenía una cita en el hospital presbiteriano Weill Cornell de Nueva York en Manhattan. A Trouble no la dejaron entrar. "Pero empezó a hacer tal escándalo y a discutirse con la gente", dijo Sfara sobre Helmsley, "que nos dejaron subir con ella". Con Trouble.
Una tarde de 2003, Helmsley fue a Bravo Gianni, un restaurante italiano en la Calle 63 Este, para una cita de almuerzo. Llevó a Trouble con ella, pero le dijeron que el perro tendría que esperar fuera. Ella y su invitado se fueron a almorzar a otro lugar. En febrero del mismo año, el ex gerente general de Park Lane ganó una demanda por discriminación sexual contra Helmsley, después de que un jurado determinara que lo había despedido porque era homosexual. Se quedó para una entrevista con el New York Post a charlar sobre el caso, con Trouble en sus brazos.
"Pero cuando me acerqué a acariciar al chucho", escribió Andrea Peyser, del Post, "Trouble me mostró los dientes y amenazó con arrancarme un dedo".
Trouble, pese a su tamaño, le hacía honor a su nombre.
Sfara dijo que Trouble la mordió docenas de veces durante los tres meses que trabajó para Helmsley en 2004. Una vez, cuando Helmsley volvía de un viaje a su casa en Greenwich, Connecticut, Trouble descansaba en el regazo de Sfara en la limusina. Cuando movió su brazo derecho para sacar un pañuelo, Trouble arremetió contra ella y le mordió la mano, haciéndola sangrar, dijo. Sfara dijo que Trouble también había mordido a los guardaespaldas de Helmsley, a un peluquero canino, a una enfermera y al menos a un cliente del hotel.
"Trouble no dejaba que la gente se acercara a ella', dijo Sfara sobre Helmsley. "Ella decía que era su primer guardaespaldas".
Sfara demandó a su antigua patrona por una de esas mordidas de perro. En 2005, un juez desechó el caso, aceptando el alegato de los abogados de Helmsley de que estaba exenta de responsabilidad bajo la Ley de Compensación Laboral. Sfara dijo que todavía sufre dolores debido a las lesiones que le causaron las mordidas en sus nervios, y lleva un aparato ortopédico en la mano derecha.
Como haría cualquier neoyorquino que se encuentra un montón de plata, Trouble va a necesitar un abogado. El hijo de Sfara, Remus Pop, 27, dijo que él y su madre estaban hablando con un bufete de abogados para que se hicieran cargo de su caso y pelear por la herencia de Trouble. "Ese es el siguiente paso", dijo Pop. "Ese perro tiene dinero. Ese dinero al perro se lo van a quitar".
Aparte del dinero, el testamento de Helmsley tiene otras claves sobre lo mucho que quería a su mascota. Dice que Trouble pasará a cargo de su hermano, Alvin Rosenthal. El testamento estipula además que cuando muera Trouble, "sus restos serán enterrados junto a los míos" en el mausoleo Helmsley en el Cementerio Sleepy Hollow en el condado de Westchester.
Pero quizás a la señora Helmsley no se le cumplan sus deseos. Un portavoz de la Superintendencia de Cementerios del Departamento de Estado dijo que la ley del estado ha sido ampliamente interpretada en el sentido de que se prohíbe enterrar restos de animales en cementerios humanos. El superintendente de Sleepy Hollow dijo que acataría las normas, y toda cuestión sobre la ley debía ser consultada con la División de Cementerios.
Sfara dijo que no pensaba que Trouble pudiera vivir demasiado tiempo sin su ama. "Estaban muy juntas", dijo. Cuando Helmsley salía de su ático en el hotel y se encaminaba hacia el restaurante, Trouble la esperaba pacientemente. "Leona podría salir por tres horas", dijo Sfara. "Pero el perro la esperaba junto a la puerta, echada en el suelo durante esas tres horas, esperándola. De ahí no se movía nunca".

26 de septiembre de 2007
3 de septiembre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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cuando lassie se echa a ladrar


Muchos, si no la mayoría de los vecindarios de Los Angeles, tienen problemas con los ladridos y con perros agresivos. ¿Con qué recursos legales cuentan los vecinos en casos como estos? ¿Qué impone una regla social responsable? Debate.
[Daniel Guss] No Echen a los Perros
Bill, los asombrosos y dudosos comentarios que has hecho esta semana dejaron estupefactas a un montón de personas, incluyendo a un funcionario directivo del refugio de California del Sur, que escribe: "Pídele a Bill que venga a alguno de nuestros refugios, para que pase el día en el cuarto de eutanasia. Todavía mejor, podría sostener a los cachorros cuando son pinchados con una aguja en el estómago y sujetarlos mientras mueren. ¿Le importaría?"
Como estás ocupado trayendo todavía más perros al mundo, imagino que las quejas sobre perros ladradores no son nada nuevo en tu vecindario.
Pero para la gente normal que sólo tiene uno o algunos perros, creo que las quejas por los ladridos tienen mucho que ver con arreglos de cuentas entre vecinos: "Te quejaste por el volumen de mi equipo, así que me voy a quejar de los ladridos de tu perro".
Hace algunos años me pidieron que mediara en una situación de estas. Durante un año, el ayuntamiento de Los Angeles derrochó recursos hasta que las dos partes finalmente se marcharon de la zona por motivos ajenos al conflicto. Multiplicad eso por cien o más y descubriréis que no es una sorpresa que Los Angeles tenga semejante acumulación de casos en general irrelevantes sobre perros ladradores. El único lugar donde encuentras más congestión en Los Angeles, es en el tráfico.
Ed Boks, gente general de Animal Services de Los Angeles, ha mantenido a un perro, Stu, durante casi dos años en el sistema (aunque por una queja diferente), incluso pese a que uno de sus antiguos miembros cometió espantosos errores que sugieren que actuó con prejuicios. Se trata del mismo tipo de ánimo de venganza que se encuentra en la mayoría de los casos de perros ladradores.
Es una pena que no sean los perros tan cívicos como nosotros, ¿no es así? Este es un asunto exclusivamente civil y debería ser tratado civilmente.
La norma de etiqueta en este tema es la misma que se aplica en el caso del equipo ruidoso del vecino: Si a alguno de los otros vecinos también le incomoda el ruido, la queja tiene probablemente sus méritos. Pero si eres el único en quejarse, podrías estar creándote un problema. También depende un montón de las vibraciones en el vecindario.
Si tú y otro vecino coincidís en que el perro realmente ladra demasiado, es probable que el perro esté pasando apuros: soledad, hambre, o que tenga dolor, que son las mismas razones por las que lloran los bebés. Tratad de ser comprensivos y sugerir que quizás necesita un compañero o una visita al veterinario. Una vez más, hay cosas que un dueño atento o vecinos solícitos pueden solucionar con un poco de sentido común o con un adiestrador recomendado.
No acostumbramos a deshacernos de nuestros bebés, y tampoco nos deshacemos de los perros. Es realmente una mala lección para tus hijos, especialmente cuando algún día tú mismo vas a necesitar que ellos cuiden de ti.
Por supuesto, a algunos perros simplemente les gusta ladrar. Uno de mis vecinos tiene un perro que ladra porque le gusta. De hecho, Lucky está ladrando en estos mismos momentos. No me gusta, pero me las arreglo. Voy a subir el estereo.

[Daniel Guss es un escritor de Los Angeles y fundador de Stop Torture Abuse & Neglect of Dogs (STANDfoundation.org).]

[Bill Hemby] La Maldición del Pedro Ladrador

Dan,
Si tu funcionario directivo de ese refugio en California del Sur estuviera leyendo esto, le haría saber, a él o a ella, que sí, sí me preocupa. He estado en refugios animales. He tenido en mis brazos a mis propios perros cuando ha sido necesario dejarlos marcharse debido a enfermedades incurables o emergencias. Esa es mi responsabilidad como dueño. Quiero que lo último que vea mi perro cuando le inserten la aguja, sea yo, su amigo de toda la vida.
Dicho sea de paso, me gustaría haber extendido esa misma cortesía a tu amigo del refugio cuando yo era un policía de Los Angeles. Una vez sostuve en mis brazos a una joven rubia que acababa de volarse los sesos. En otra ocasión, recogí a un bebé que se estranguló y murió cuando se deslizó por entre las tablillas de su cuna. Y, ah, sí, también una vez tuve que ayudar a un cocinero que se prendió fuego él mismo, para protestar -ese fue un emocionante rescate.
Como la mayoría de los polis, durante mi carrera atendí muchas quejas sobre perros ladradores. Si el perro ladraba, me dirigía al dueño, y normalmente eso era suficiente. Era una gran pérdida de tiempo y nos mantenía alejados de nuestra tienda de dona favorita.
Algunos perros ladran simplemente porque se sienten frustrados, solos o para proteger su propiedad.
Ayuda si te ganas su amistad. Mejor todavía, podrías trabar amistad con tus vecinos.
Para vecindarios con perros ladradores habituales, a menudo hacía una de dos cosas. Una era entregar una citación que exigía que el dueño comprara y usara un collar antiladridos, que utilizan sonidos sónicos indoloros, o un atomizador de citronela, en lugar de descargas eléctricas. La otra era sugerir a los vecinos que compraran cornetas similares a las que se usan en los estadios. Cuando ladre el perro del vecino, abrid la ventana y corneteadlo. No solamente cesarán los ladridos, sino además despertarás a los otros vecinos, de modo que ellos también puedan disfrutar de la cacofonía a las tres de la mañana.
Dan, donde yo vivo, en medio de un bosque, es como ‘El sabueso de los Baskerville' [The Hound of the Baskervilles]. La verdadera emoción es cuando el coyote y sus cachorros, que viven cerca, empiezan a ladrar con los primeros rayos de sol, o cuando cenan. Nuestros perros, que son de caza, se unen al coro.
Estoy de acuerdo contigo, Dan, que esto coloca a vecinos contra vecinos, que es lo mismo que ocurrirá si alguna de esas dementes leyes sobre la esterilización o castración obligatoria fuera aprobada: ¿Quieres vengarte del vecino con perro detrás de tu casa? Denúncialo por no haberlo operado.

[Bill Hemby es presidente y fundador de PetPAC, una organización que lucha por los derechos de las mascotas y sus dueños, y representante de la Organización de Sheriffs y Agentes de Policía de California].

13 de septiembre de 2007
15 de agosto de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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murió alex, el loro bilingüe


[Benedict Carey] Alex, el loro que escribía.
Conocía colores y formas, aprendió más de cien palabras en inglés, y con su propio estilo de agudezas se hizo un huecoen programas de televisión, informes científicos y artículos de prensa como -quizás- el loro parlante más famoso del mundo.
Pero la semana pasada, Alex, un loro gris africano, murió aparentemente por causas naturales, dijo el doctora Irene Pepperberg, una psicóloga comparativa de Brandeis y Harvard que estudió y trabajó con el loro durante la mayor parte de la vida de este y publicó en revistas científicas informes sobre sus progresos. El loro tenía 31 años.
Los científicos han debatido durante largo tiempo si alguna especie animal puede adquirir la capacidad de aprender el lenguaje humano. Las habilidades lingüísticas de Alex eran, de cierto modo, más sorprendentes que las proezas de primates que aprendieron la lengua de signos americana, como Koko, el gorila, adiestrado por Penny Patterson en la Gorilla Foundation/Koko.org en Woodside, California, o Washoe, el chimpancé, estudiado por R. Allen y Beatrice Gardner en la Universidad de Nevada en los años sesenta y setenta.
Cuando en 1977 el doctor Pepperberg, entonces estudiante doctoral de química en la Universidad de Harvard, compró a Alex en una tienda de mascotas, los científicos no esperaban realmente que algún pájaro pudiera aprender a comunicarse con seres humanos. La mayor parte de la investigación se había concentrado en palomas, y los resultados no eran prometedores.
Pero usando nuevos métodos de aprendizaje, Pepperberg estimuló a Alex a aprender unas 150 palabras, que podía clasificar en categorías, y contar pequeñas cantidades, así como reconocer colores y formas. "El trabajo cambió radicalmente el modo en que pensamos sobre el cerebro de los pájaros", dijo Diana Reiss, psicóloga del Hunter College que trabaja con delfines y elefantes. "Solía pensarse peyorativamente sobre el tema, pero ahora miramos el cerebro de los pájaros, al menos el de Alex, con algo de recogimiento".
Otros científicos que elogiaban la investigación, advirtieron que no debían caracterizarse como humanas las habilidades de Alex. El loro aprendió a comunicarse mediante expresiones básicas, pero no mostró el tipo de lógica y capacidad de generalización que adquieren los niños a temprana edad. "No hay evidencias de una lógica recursiva, y sin eso no puedes trabajar con números digitales ni con la gramática humana más compleja", dijo David Premack, profesor emérito de psicología en la Universidad de Pensilvania.
Pepperberg utilizó un innovador método para enseñar a Alex. Los loros africanos son pájaros sociales, y aprenden la dinámica de grupo muy rápidamente. En experimentos, Pepperberg empleaba a un instructor para que, en realidad, compitiera con Alex por pequeñas recompensas, como uvas. Alex aprendió a pedir uva observando qué hacía el instructor para conseguirlas; los investigadores trabajaron entonces con el pájaro para ayudarle a pronunciar las palabras.
Alex mostró una asombrosa facilidad. Por ejemplo, cuando se le mostraba un triángulo de papel azul, podía decir a un experimentador de qué color era el papel, que forma tenía y, después de tocarlo, de qué estaba hecho. Lució sus habilidades en programas sobre naturaleza, incluyendo programas en la BBC y PBS. Se hizo famoso por participar en escenas con el actor Alan Alda en la serie de la PBS, ‘Look Who's Talking'.
Como los loros, aprendía frases breves que oía en el laboratorio, como ‘serénate' y ‘buenos días'. Podía expresar frustración, incluso aburrimiento, y sus habilidades cognitivas y lingüísticas parecen haber sido tan competentes como las de primates adiestrados. Sus logros también inspiraron otros trabajos con loros grises africanos; otros dos, llamados Griffin y Arthur, son parte del programa de investigación de Pepperberg.
Alex estuvo trabajando con Pepperberg incluso la semana pasada sobre palabras compuestas y palabras de difícil pronunciación. Cuando lo metió en su jaula para la noche el jueves pasado, dijo Pepperberg, Alex la miró y le dijo: "Sé buena, te veo mañana. Te quiero".
Lo encontraron muerto en su jaula la mañana siguiente. Murió el jueves durante la noche.

12 de septiembre de 2007
10 de septiembre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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un hombre sin su perro


Después de una balacera, un iraquí dejó a su perro en casa de su hermano. Vive esperando que algún día, en un mundo más seguro, volverá a correr por el jardín, con Lucky.
Bagdad, Iraq. Me odié por alejar a Lucky. Lucky es mi perro. Es de color negro y marrón rojizo, las patas blancas y con manchas negras en la cara, probablemente un mix de pastor alemán. Se parece mucho a los perros que revisan nuestros coches en la Zona Verde.
Lo recibimos hace seis años, cuando era un cachorro. Pero mi casa está en una autopista donde ocurren un montón de tiroteos y le dije a mi hermano que las balaceras eran tan intensas que hasta el perro estaba aterrorizado. Me dijo que Lucky debería vivir con él en su barrio de Mansour, que es más tranquilo.
Cuando mi hermano vino a recoger a Lucky el mes pasado, abrió la puerta de su coche y Lucky saltó al asiento trasero. Se veía muy excitado.
Me sentí mal, porque no parecía muy alterado de dejarme.
"Lucky", le dije. "¿Qué estás haciendo? ¡Yo soy tu padre!'"
Él simplemente se sentó en el coche.
Esta es la segunda vez que he tenido que enviar fuera a Lucky debido a la situación en mi barrio, Sadiya, al sur de Bagdad. La primera vez fue hace un año cuando me di cuenta de que había cambios en el barrio. Había aumentado el número de cadáveres en las calles. Empezamos a oír tiroteos todos los días.
Sadiya era originalmente un barrio mixto de sunníes y chiíes. Pero luego los sunníes que vivían en una parte del barrio llamado Ilam empezaron a ser expulsados de sus casas y empezaron a cruzar la carretera hacia otra parte de Sadiya. Los chiíes que habían estado viviendo en esta parte de Sadiya también fueron desplazados y cruzaron la autopista hacia Ilam.
Yo soy chií, lo mismo que mi mujer, así que hace eso de un año me mudé con mi familia desde nuestra casa en Sadiya, a Ilam. Desde donde vivo en realidad puedo ver mi vieja casa.
La seguridad no mejoró, y en octubre envié a mi mujer y mis tres hijos a Siria, para que escaparan de la violencia. Se quedaron siete meses allá. Durante ese tiempo, dejé a Lucky con mi hermano. Mi hermano le daba montones de antojos, y así, con todos esos mimos, adoraba a mi hermano.
La vida es cara en Siria, así que mi mujer e hijos volvieron, y Lucky también volvió a casa. Siempre que venía mi hermano, le traía sus antojos a Lucky. Era obvio que Lucky realmente quería a mi hermano.
Después las cosas empeoraron mucho. Usualmente, la mayoría de los tiroteos más intensos empiezan en la tarde y se prolongan hasta medianoche.
Un día la semana pasada, dispararon contra la casa de mi vecino. Sus hijos estaban parados frente a la puerta de casa y mataron a uno de ellos. Tenía diez años. El otro quedó herido, como otro hombre que estaba trabajando frente a su casa.
Mi propia casa está marcada de agujeros de bala. He enviado a mis dos hijos mayores a vivir con mi hermano. Cuando salgo del trabajo para ir a casa, llamo y pregunto: ‘¿Crees que está bien que vaya a casa?'"
A veces dicen no, así que me devuelvo y duermo en la oficina.
Cuando ocurrió la invasión norteamericana, yo la apoyé. Pensábamos que las cosas serían diferentes. Ahora pienso que los norteamericanos han traído más problemas que libertad. Aunque mi hija pequeña, que tiene nueve años, adora a los americanos.
Hace unos meses íbamos en coche y un convoy militar quedó detrás de nosotros. Paré para dejarlos pasar, y mi hija saludó con sus brazos a uno de los soldados a través de la ventanilla del coche. El soldado devolvió el saludo. Entonces ella le lanzó un beso. Y él le lanzó un beso a ella.
El soldado bajó de su vehículo y caminó hacia nuestro coche. Tuve miedo. Pero le dio unos caramelos a mi hija y ella me dijo más tarde que ella adoraba a los soldados estadounidenses. Le dije: "¡No debes!"
Mi hija me responsabiliza de que Lucky ya no esté con nosotros. Me dice: "¡Cada vez que nos mudamos, me pierdes mis juguetes, y ahora se perdió Lucky!"
A veces cuando han habido balaceras, me dice: "Papi, ¿estamos viviendo en un mundo loco?"
Yo también extraño a Lucky. Cuando salía al jardín, venía a saludarme y jugar conmigo y correr. Yo lo llevaba al veterinario y me cercioraba de que se pusiera todas las vacunas necesarias.
La casa en la que vivimos ahora, es la segunda casa en un año. Pronto nos mudaremos a una tercera, lejos de la autopista y de los tiros.
Ahora que me estoy mudando, espero que las cosas mejoren algo. Espero que algún día recuperaré mi vieja casa.
Mi casa, mi familia y Lucky.

El escritor es un colaborador iraquí de la oficina del Times en Bagdad. Nos reservamos su nombre por razones de seguridad.

3de septiembre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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ese perro es mío


[Carla Hall] Uno de los miles de canes desplazados por el huracán Katrina cae atrapado en una guerra a larga distancia entre su dueño y su rescatista.
Kara Keyes compró el pit-bull blanco y negro cuando era un cachorro hace cinco años, como un regalo del Día de los Enamorados para su marido. Pero la perra -llamada Crown [Corona] por la marca en forma de C de su cabeza- pronto adoraba a Keyes.
Cuando Keyes se sentaba en el porche de su casa de Nueva Orleans, la perra se colocaba entre sus pies y ponía su cabeza en el regazo de Keyes.
"Si me muevo, Crown se mueve", dijo Keyes. "Si paro, Crown se para".
Otros perros llegaron y se fueron, pero Crown, como dijo Keyes, fue "mi primer bebé".
Keyes no esteriliza ni castra a sus animales. "No quiero que nadie me esterilice", dijo, a modo de explicación. En 2004, Crown parió una camada de ocho y Keyes y su marido, Ronald, operador de montacargas, presidieron el parto en su modesta casa en Seventh Ward.
"Ya sé que no soy médico, y él tampoco, pero ese día lo fuimos", dijo Keyes, que trabaja como cerrajera en el Centro Médico de Luisiana en Nueva Orleans. "Los tuvo en la casa. Una bonita camada..."
Tres años después de que Crown llegara a sus vidas, llegó el huracán Katrina, y Keyes y su marido no pudieron obtener permiso para volver a casa durante varias semanas. Evacuados a Houston, supieron de Crown por un vecino que les contó que había visto a un pit bull sentado en el porche. Esperando.
Entretanto, Pia Salk, una psicóloga clínica de Santa Monica, fue uno de las decenas de voluntarios que recorrieron las calles inundadas de Nueva Orleans rescatando a animales en dificultades por el huracán. A mediados de septiembre de 2005, vio a un flaco pit bull frente a una casa evacuada en el Seventh Ward. Este perro no tenía nada de asustadizo ni de feroz.
"Cuando la rescaté, pasó junto a la comida y se apretó contra mí", recordó Salk.
El pit bull tenía orejas recortadas -una intervención que muchos veterinarios desaconsejan y algunos rescatistas consideran cruel- y estaba enfermo, dijo Salk. Ingresó al perro a un refugio animal temporal improvisado en el enorme Lamar-Dixon Expo Center, en Gonzales, a unos ochenta kilómetros al oeste de Nueva Orleans. Salk escribió su nombre y números de teléfono en el canil del perro, pidiendo que se le informase sobre su destino.
Salk siguió visitando Nueva Orleans durante el otoño, pero estaba nuevamente en Santa Monica cuando recibió una llamada de un voluntario que había adoptado a varios perros rescatados en el refugio Lamar-Dixon y los llevó a Albuquerque. El enfermizo pit bull estaba entre ellos.
"Me dije: ‘¿Por qué no la adopto yo?'", dijo Salk.
La cuidó durante su dirofilariosis canina y la esterilizó. Se mudó a un apartamento con acceso a un patio para sus crías caninas, entre ellos un Labrador retriever que se había asilvestrado; Luna, también rescatada de Nueva Orleans. Al pit bull lo llamó Sweetie y la llevó con ella a su terapia con niños en riesgo.
"Yo sabía que lo adoptaría", dijo Salk. "Pensé que si se aparecía alguien, me llamarían".

La llamaron finalmente esta primavera.
Un grupo de voluntarios dedicados a reunir a las mascotas con las víctimas de Katrina -incluso meses después del huracán- tomaron contacto con Kara Keyes y Pia Salk para informarles que la rescatada Sweetie era la extraviada Crown.
Pero lo que debía haber sido un final feliz se ha convertido en una guerra por la custodia en todo el país y un choque cultural sobre las obligaciones de los dueños de perros y rescatistas. Las opiniones de Seventh Ward y Santa Monica no podían ser más contradictorias.
Salk se negó a entregar a Sweetie.
Se niega a reconocer que Crown y Sweetie sean el mismo perro -aunque Sweetie fue rescatada frente a la casa de Keyes. Pero, agregó, "si confirmara que es el mismo perro, tampoco lo devolvería a una familia donde sé que no estará segura".
Salk dice -basándose en una conversación telefónica con Keyes- que la mujer de Nueva Orleans no sabe cómo tratar la dirofilariosis canina. Y cuando Salk quiso volar a Nueva Orleans para visitar a los Keyes antes de decidir si renunciar al perro, los Keyes rechazaron la visita.
Para Keyes y los voluntarios de rescate animal que la ayudaron, las afirmaciones de Salk son escandalosas, para no decir condescendientes.
"No me puedes juzgar por cómo me gano la vida", dijo Keyes en una conferencia telefónica desde Nueva Orleans. "Crown es mía. Es mi bebé".
Keyes y Salk no son las única embrolladas en este tipo de disputa. La Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Animales, de Luisiana [SPCA], con sede en Nueva Orleans, estima que unos cien mil animales fueron abandonados cuando sus dueños huyeron del huracán Katrina y Rita hace dos años, muchos de ellos porque no los pudieron subir a lanchas de rescate o autobuses.
Finalmente, más de quince mil mascotas fueron rescatadas. unas 8.500 de ellas pararon en el refugio Lamar-Dixon. Desde allá los animales fueron inscritos y enviados a diversos refugios en todo el país -los que, a su vez, los dieron en adopción de varias familias. Menos de tres mil mascotas rescatadas han sido reunidas con sus dueños.
Aunque la mayoría de los vecinos de Nueva Orleans que localizaron a sus mascotas las recuperaron o accedieron a que sus tutores se las quedaran, algunos chocaron contra tanta resistencia que decidieron hacer una demanda por la tutoría. Han entablado un pleito con los nuevos dueños en Texas, Florida, Pensilvania y Luisiana.
Keyes conservado a su abogado de la Bay Area. Salk ofreció pagar mil dólares por Sweetie, dos veces más de lo que pagó Keyes originalmente. "No", dijo Keyes. "El amor que tengo por Crown no se puede traducir en dinero... Si yo tuviera algo de ella [de la otra dueña], se lo entregaría. Se trata de qué está bien y qué está mal".
Su abogado, John Ingle, dijo que piensa enviar una carta a Salk esta semana exigiéndole que devuelva al perro; si no, presentará una demanda en Los Angeles para que "devuelva al perro y pague los perjuicios que permita la ley".
En el tribunal, dijo el abogado, Salk tendrá no solamente que probar que ella será una buena tutora, sino además que los Keyes no están calificados para conservar su perro. "En la mayoría de los estados tienes que tener antecedentes realmente malos para que te descalifiquen como dueño de un perro", dijo.
En los días posteriores al paso de los huracanes Katrina y Rita decenas de amigos de los animales bajaron a Nueva Orleans a ayudar a las mascotas varadas. Muchos rescatistas simplemente se acercaron para ser enviados como soldados del refugio Lamar-Dixon, una operación dirigida principalmente por la SPCA de Luisiana, la Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos y la Sociedad para la Prevención de la Crueldad con los Animales.
Después de que el refugio Lamar-Dixon fuera desmantelado en octubre de 2005, grupos ad hoc de voluntarios se quedaron, insistiendo en que todavía había cientos de animales que alimentar y guarecer. Salk ayudó a fundar un grupo llamado Rescate Animal de Nueva Orleans. En febrero de 2006 fue traspasado a un grupo de voluntarios de Nueva Orleans, que continúan gestionándola.
"Nadie pone en duda que estos animales estén vivos hoy debido a esos esfuerzos", dijo el subministro de Justicia de Luisiana, Mimi Hunley, que facilita los reencuentros entre mascotas y dueños. Pero algunos en la comunidad del bienestar animal dicen que algunos rescatistas llevaron la protección animal demasiado lejos.
Charlotte Bass Lilly, que ahora dirige Rescate Animal de Nueva Orleans, dijo: "Vi a rescatadores que dijeron: ‘No voy a devolver esos animales a esa casa'. Yo le dije: ‘Te pongo fuera de mi grupo'. Le dije: ‘Cuando volvamos, tú no volverás con nosotros'".
La mayoría de los rescatistas que fueron a Nueva Orleans adoptaron un tipo de ética del bienestar animal urbano: Las mascotas deben llevar un microchip y collar y no deben andar nunca sin correa en la calle. La esterilización y la castración son obligatorias. Todo indicio de algún achaque debe ser tratado inmediatamente.
Los rescatistas estaban consternados de la cantidad de animales en Nueva Orleans que no habían sido esterilizados y sufrían de parásitos. Algunos de los pit bulls que encontraron tenían marcas de cortes faciales, un signo de que habían sido usados para peleas de perros, que son ilegales en todos los estados.
Bass Lilly dijo que en Luisiana -y no solamente en las zonas obreras- las técnicas de crianza de animales se basan en una tradición más rural.
"Odio decirlo, pero aquí hay una especie de mentalidad de plantación", dijo Bass Lilly. Está muy enraizado en tradiciones y hábitos". Los perros visitan sin collar a los vecinos: "Sales detrás de él, le silbas, y el perro vuelve", dijo Bass Lilly.
Los dueños de mascotas no siempre aceptan la esterilización. "No podría decirte cuántas familias de buenos ingresos me han dicho que querían que sus hijos tuvieran la experiencia de ver nacer a una camada", dijo.
El recorte de las orejas es simplemente una moda en los distritos más pobres, donde se aprecia a los perros de aspecto agresivo, dijo Susan Eddlestone, profesora en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Luisiana.
Pero gran parte de la reluctancia a la esterilización o al análisis de parásitos, cree, tiene que ver con opiniones anticuadas y presupuestos limitados.
"Son aéreas donde la gente no tiene dinero para colocar a sus animales en prevención de parásitos y esterilizarlos", dijo Eddlestone, que se crió en Luisiana.
Aunque la presencia de mosquitos durante todo el año -que transmiten a los parásitos- quiere decir que los perros deben ser controlados por el parásito, en realidad toma dos años para que se manifieste la enfermedad.
"La gente del norte piensa que es un abuso de los animales tener un perro con parásitos y no tenerlo en tratamiento", dijo Eddlestone. "Bueno, la gente ni lo sabía. El perro no se estaba comportando como enfermo".
Eddlestone ayudó en el refugio de emergencia animal del estado de Luisiana en Baton Rouge, que recogió dos animales de la gente que huía de las tormentas.
"El lazo humano-animal no pudo ser mejor ejemplificado que con Katrina", dijo Eddlestone. "Murió gente porque no pudieron sacar a su perro del tejado". Pero las diferencias culturales aumentaron las tensiones entre los rescatistas -la mayoría de ellos blancos y de clase media- y muchos de los evacuados -la mayoría negros y de clase trabajadora- que fueron obligados a marcharse sin sus mascotas.
Salk es la sobrina de Jonas Salk, el inventor de la vacuna contra la polio, y la hija de Lee Salk, el difunto psicólogo y popular autor.

Keyes nació y se crió en Nueva Orleans y vive a apenas tres kilómetros de su madre, con la que tiene una relación estrecha. A los diecinueve, Keyes empezó a trabajar como carpintero. Hace tres años aceptó el cargo de cerrajera en el Centro Médico de Luisiana.
Las dos mujeres tienen un par de cosas en común: Las dos están en los treinta (Salk tiene 39; Keyes, 30) y las dos adoran a sus numerosos perros. Salk habló sobre ese afecto en una de sus escasas conversaciones telefónicas con Keyes.
"Le dije: ‘Las dos son mamás de cierto modo'", dijo Salk. "Le dije: ‘Por favor, se sensible. Yo también he querido a este perro... Ella siguió repitiendo: ‘No, quiero que me devuelvas a mi bebé'".
Salk consideró renunciar a Sweetie en abril. Su Labrador, Luna, atacó al pit bull un par de veces. Asustada por las peleas, Salk contrató a un adiestrador. "Ahora han vuelto a ser buenos amigos", dijo.
Salk también se inquieta porque Sweetie tiene problemas de agresión y no se adaptaría bien en la casa de Keyes -que ahora ha sido repoblada con otros perros.
"¿Y devolverla a un criador en un país donde matamos a miles de perros?", dijo Salk, refiriéndose a que Keyes vendió los cachorros de la camada de Crown así como los cachorros de otro perro.
Keyes dice que Crown estaba bien alimentada, jugaba en el patio y se llevaba bien con otros perros. Dice que Crown no sufría de parásitos de corazón y que ella y su marido estaban tratando de Crown por gusanos intestinales con instrucciones de su veterinario. Y Keyes dijo que le contrariaba encontrar preñada a su nuevo pit bull. "No es que yo haya estado criando perros", dijo, tristemente. "Pero no puedo estar en todas partes".
Keyes reconoció que a Crown un técnico veterinario le recortó las orejas chapuceramente -"este tipo que recorta las orejas de todos los que tienen pit bulls en Nueva Orleans"- y dijo que su pit bull actual no tiene las orejas recortadas.
"Algunos de nosotros aquí en Nueva Orleans tenemos mala reputación con los pit bulls", dijo Keyes. "Alguna gente aquí tiene perros de pelea y todo eso. No me gusta. Puedes ver el tipo de perros que he criado.
"Le dije: ‘Pia, si fuera agresiva ni siquiera te podrías acercar a ella'".
Cuando Keyes y su marido volvieron a su casa el 12 de octubre de 2005, la escena era sombría. Encontraron un esqueleto de un perro pequeño fuera y un perro muerto, dentro. No había trazas de Blue -un pit bull de un amigo que ella estaba cuidando- o Crown.
Keyes no buscó a los perros. "Había tanta confusión en esa época que no sabría dónde empezar", dijo.
Pero los voluntarios lo investigaron. La mayoría de los animales que pasaron por el refugio Lamar-Dixon fueron fotografiados y subidos a la página web
www.petfinder.com El sitio indica dónde fueron rescatados los perros y a qué refugios fueron trasladados.
En la primavera de 2006, un miembro del Equipo de Reunificación Animal Katrina, tratando de conectarse con vecinos del Seventh Ward con sus perros rescatados, dio con la entrada de Petfinder de un pit bull rescatado frente a la casa de Kara Keyes.
El rescatista que trabajaba en el área dejó un volante con la foto del perro en la puerta de la casa de Keyes. Si era su perro, decía el volante, debía llamar a Christiane Biagi, del Equipo de Reunificación.
Horas después Biagi recibió una llamada telefónica de una eufórica Kara Keyes.
Desgraciadamente, la identificación de Petfinder decía que el perro había sido trasladado a Marin Humane, en la Bay Area. El grupo de Biagi llamó a Marin Humane a nombre de Keyes, y le dijeron que el perro no había llegado nunca a su centro.
Irónicamente fue Salk la que llevó a los voluntarios a hacer la conexión final.
En abril, mientras Salk se las veía con las peleas entre Sweetie y Luna, envió varios e-mails a los rescatistas, incluyendo a Laura Bergerol.
"Estoy escribiendo con tristeza porque ha quedado claro que tenemos que encontrar un hogar para Sweetie, verdaderamente el perro más dulce del mundo", empezaba el mensaje.
Bergerol, una fotógrafo profesional de Palo Alto que también fue voluntaria como rescatista en Nueva Orleans, había fotografiado a Salk y Sweetie en Los Angeles en el verano de 2006.
Bergerol también ayuda a reunificar a víctimas de Katrina con sus mascotas perdidas, y ella respondió por e-mail. "Le dije: ‘Pia, déjame ver si puedo encontrar al dueño original del perro'".
Bergerol envió fotos de Salk y de Sweetie a un miembro del Equipo de Reunificación Animal Katrina, que rápidamente comparó la foto de Sweetie con la foto de Petfinder del pit bull rescatado frente a la casa de Keyes. El detective voluntario llamó a Biagi.
"Oh, Dios mío, esa es Crown", dijo Biagi. Una razón de porqué estaban tan seguros eran las marcas distintivas en la cabeza del perro en las dos fotos.
Bergerol informó del hallazgo por e-mail a Salk. Salk estaba lívida.
"Me tomó un tiempo ponerme a la defensiva", dijo Salk. "Me decían cosas como: ‘Kara todavía quiere al perro...' Yo les dije: ‘No la conozco. No sé quién es'. Quiero decir, este es el perro con el que he dormido en el suelo durante dos años".
"No creo que sea una mala mujer", agregó Salk. "Todo el mundo estaba fastidiado con el huracán".
Nadie lo sabe mejor que Keyes.
"¿Sabes qué?", preguntó. "Agradezco mucho a Pia todo lo que hizo. Cuando volvió Crown, iba a conseguir su dirección y enviarle cuatro docenas de rosas para mostrarle mi aprecio. Me hirió mucho cuando dijo: ‘No te la voy a devolver'".

carla.hall@latimes.com

2 de septiembre de 2007
26 de agosto de 2007
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¿tienen derechos los perros?


En este documento, Daniel Guss, fundador de Stop Torture, Abuse & Neglect of Dogs, y Bill Hemby, fundador de PetPAC, discuten sobre los derechos de los animales.
California, Estados Unidos. [Daniel Guss] ¿Tienen los perros derechos del modo en que los entendemos? Si es así, ¿anteceden a los derechos de propiedad de los humanos? Habla un chucho de refugio.
Hace poco sufrí dos contusiones muy dolorosas. Y pienso todos los días en los perros que podría estar ayudando si pudiera moverme sin sentir este penetrante dolor y embotamiento que siento todo el rato. Lo que me causa este terrible dolor físico es superado por el dolor de los otros perros (y gatos y otros animales) a los que no puedo ayudar. Hoy, la magia del antropomorfismo deja que un típico chucho de refugio hable por sí mismo:
¿Tiene derechos un perro?
Por supuesto que los tengo.
Tengo derecho a que no me peguen patadas ni me golpeen, a que no me encadenen, amarren, arrastren, me hagan pasar privaciones, torturen, maltraten o abandonen en tantos modos horrendos.
Tengo derecho a vivir en un hogar donde me alimenten, me saquen a pasear, me aseen y cuiden durante toda la extensión de mi pacífica, juguetona y somnolienta vida que estoy seguro que creéis que merezco.
Tengo derecho a ser querido, abrazado, besado y a que me canten canciones de modos bobos y embarazosos.
Los animales de refugio tenemos derecho a que no nos maten y que disfracen nuestra muerte como ‘eutanasia' piadosa para aparecer en estadísticas confusas. Vosotros humanos realmente sabéis cómo torcer la verdad.
Los criadores se llaman a sí mismos ‘responsables'. Es una falsedad tan grande como el cigarrillo ‘inocuo' de la industria tabacalera. Hey, nos van a matar si no nos adoptan. Aquí en el refugio Lancaster, de Los Angeles, 1 213 3703258, hay un akita y sólo cuesta 37 dólares. Su criador, y Bill, saben que está aquí, pero ¿viene alguien a rescatarlo? No, uno de los rescatistas lo publicó en la lista de Craig esperando que alguien solucione la tragedia que engendró el criador.
No sé por qué la gente compra deliberadamente perros de raza y cruzados cuando los millones de animales de refugio que se matan cada año Estados Unidos son igual de bonitos, cariñosos, grandes, pequeños, jóvenes, viejos, listos o bobos, sanos y hábiles o enfermos y magullados. En otros países tampoco es mejor.
Gente como Dan, sus amigos y la gente que conoce por su correo electrónico, aman a todos los perros, incluyendo a los borzois que Bill usa para pagar su cuenta de Visa. Desde abruzzenhunds hasta zuchons. Vale decir, de A a Z.
Los rescatistas dedican sus almas a los que son matados en el refugio, a los que se consumen en el refugio, a los que viven amarrados a una caseta, a los que son incomprendidos o echados cuando nace un niño, así como a las colonias ferales (de gatos) y a los animales expulsados al patio trasero e ignorados durante quince tristes años.
Durante milenios nosotros los perros hemos sido vuestros amigos y protectores. Ese cariño no ha sido reciprocado. Nos matáis, torturáis, abandonáis y arrojáis fuera como si fuéramos basura, apenas unos meses después de habernos dado como ‘regalo', sin pensarlo, a familiares de vosotros que, en primer lugar, no querían un perro. El divorcio también nos complica.
Si me hubieses sacado a pasear por más tiempo, y me hubieses dado la oportunidad, habría dejado ‘mis cosas' en la hierba, en lugar de en casa. Darme de patadas después sólo me asusta y confunde. Ahora me estoy pudriendo, esperando la muerte en este frío suelo de cemento, muerto de temor, de soledad y de la nada. Vosotros tenéis pulgares prensibles para abrir la puerta, y yo sólo tengo patas. Pero yo soy el que paga el pato. Ni siquiera puedo pedir ayuda, para qué decir que tampoco puedo salir cuando necesito hacerlo. ¿Puede alguien por favor sacarme de este ‘refugio' y llevarme a casa?
¿Por qué me abandonaron aquí mis dueños, a los diez años de edad, y se marcharon el mismo día con un chucho más joven y más bonito que yo? ¿Por qué no se los impidió nadie y les recordaron que si me dejaban aquí me iban a matar?
Los políticos se toman fotos conmigo, exigen cambios, pero nunca se preocupan de que ocurran. ¿Qué pasará con ese cachorro cuando sea tan viejo como yo? No la han operado; en los papeles aparece como un chucho, aunque es una perra, y nadie se ha preocupado de colocarle un chip. Está tan condenada como yo.
Dios mío, ¿cuánto has pagado en la tienda de mascotas o al criador? Yo te hubiese querido... gratis. Apenas a cambio de comida, agua y un poco de pizza, habría hecho cualquier cosa por ti. Y todavía lo haría, si te apareces por el refugio antes de que cierren, porque piensan matarme para entonces.
Hay gente que está tratando desesperadamente de ayudarnos. Estoy contento de estar más abajo que los humanos en la escala evolutiva. Todo lo que pido es que me quieran, no que me reproduzcan, hasta que cese este asesinato de millones de animales que se repite todos los años. Si mañana todavía vivo, os contaré sobre ese lugar especial que se reserva en el infierno para Michael Vick, que, según me entero, está pensando en pedir clemencia. ¿Dónde quedó su bravuconería?

Si soy una perra, me esterilizarán; si soy perro, me castrarán. También lo harán con los pit bulls, que son más dulces de lo que te imaginas.
Ahora que sabes como se llama, no hay excusas para tener una mascota no operada. No compréis a mis parientes a criadores ignorantes y en tiendas de mascotas que son incapaces de ganarse la vida decentemente. Los animales de los refugios mueren cuando se acaban los buenos hogares. Por favor venid a salvarme. Os prometo que seré vuestro mejor amigo para siempre.

Daniel Guss es un escritor de Los Angeles que fundó Stop Torture Abuse & Neglect of Dogs [www.STANDFoundation.org].

22 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
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perros y derechos


[Bill Hemby] Esta es la respuesta de Hemby.
["Los activistas por los derechos de los animales solo ven a un segmento de la población (los peores casos) y asumen que son representativos de toda la población -eso se llama distorsión perceptual o ‘síndrome del poli'. A veces la indignación se dirige erróneamente hacia blancos más fácilmente disponibles antes que contra los que son realmente responsables, pero que son más difíciles de enfrentar". Margaret Anne Cleek, Profesora de Recursos Humanos, CSU Sacramento].

Creo que esta descripción te refleja bastante bien, Dan.
Tu artículo es honesto y desgarrador, pero yerras el blanco. Otra vez. Los perros son animales. Legalmente, no tienen derechos. Nosotros, como sus amos, no sus tutores, tenemos la responsabilidad legal y moral de tratarlos con amor, con respeto y con dignidad. Tenemos la responsabilidad de adiestrarlos como buenos ciudadanos, y de darles trabajo -sea obedecernos, ser ágiles, participar en torneos, protegernos, salir de caza, correr o simplemente ser un teleadicto.
En tu movimiento, Dan, hay gente que quiere dar a perros y gatos, pollos y gansos los mismos derechos que los humanos. Sobre eso giran las paparruchadas sobre la ‘tutoría'. Les gustaría instalar tribunales para ver demandas entabladas por tus amigos contra los dueños de perros y gatos. ¡Qué tontería!
Dan, cuando adoptas ese tipo de sandeces, me obligas a compararte con el espantapájaros de ‘El maravilloso mago de Oz' que prefirió tener un diploma antes que un cerebro.
Hay muchos males en este mundo nuestro, Dan. "La inhumanidad del hombre con el hombre" debería incluir la "inhumanidad del hombre hacia los animales". La organización People for the Ethical Treatment of Animals (PETA), un grupo dedicado a los derechos de los animales, mata en su refugio a más perros que la mayoría de las demás organizaciones; matan probablemente al noventa por ciento. Ellos también están a favor de matar a los pit bull terriers americanos. La Sociedad Protectora de Animales de Estados Unidos no tiene ningún refugio animal. Reciben millones de dólares en contribuciones al año, pero muy poco de este dinero es destinado a los refugios animales. Doscientos millones de dólares y algo más cada año podrían salvar a un montón de perros.
Nuestra responsabilidad es tratar de que las cosas sean mejores. En el mundo de los perros, los criadores de perros -no los vendedores de perros- trabajan con ese fin en mente. La mayoría de los criadores de perros de raza no crían camadas todos los años; producen una camada cuando pueden mejorar la raza.
Desmintiendo tus afirmaciones tendenciosas, Dan, los criadores no ganan dinero con sus programas de crianza, y pagan sus impuestos porque la mayoría de ellos trabajan durante el día. Todos los clubes nacionales de crianza de perros incluyen a rescatistas de perros de raza. Mi mujer y yo hemos rescatado a borzois y afganos. A veces es difícil encontrar espacio en nuestra caravana en el bosque, pero estamos buscando una solución.
¿Tienen derechos los perros? De cierto modo, sí los tienen. Son los derechos que les otorgan los siete millones de personas en California a los que pertenecen y los quieren.

Bill Hemby es presidente y fundador de PetPAC, una organización que lucha por los derechos de las mascotas y sus dueños, y es también miembro del grupo de presión COPS, la Organización de Sheriffs y Agentes de Policía de California.

22 de agosto de 2007
17 de agosto de 2007
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posicionamiento para perros


[Anne Eisenberg] Nuevos collares ayudan a rastrear a tu perro.
Muchos perros llevan collares con placas de identificación. Ahora algunos collares también llevan unidades del Sistema de Posicionamiento Global, sensores de movimiento y otros agregados para ayudar a los dueños a seguir el rastro de sus mascotas con tecnología de avanzada.
Garmin, productor de equipos SPG [GPS], fabrica un sistema de rastreo de los perros para caminatas en el campo, o para excursiones de cacería en terrenos de vegetación muy densa. Tiene dos partes: una unidad SPG de mano para el propietario y otro artefacto que se monta en el collar o arnés del perro.
Si el perro se echa a correr detrás de un venado, el aparato del propietario mostrará hacia dónde se dirige el perro, de modo que lo podrá seguir y recuperar, incluso a kilómetros de distancia.
Garmin es una de las muchas compañías que han adaptado un producto existente, en este caso la unidad SPG de mano, con la esperanza de cubrir el mercado de mascotas, dijo Michael Dillon, consultor de la industria de mascotas en Berkeley, California. Ese mercado es enorme: casi el 45 por ciento de las familias estadounidenses poseen perros, de acuerdo a la Asociación de Fabricantes de Productos para Mascotas de Estados Unidos, un grupo industrial en Greenwich, Connecticut.
El sistema de rastreo de perros de Garmin, llamado Astro, cuesta 599 dólares, pero el precio probablemente no es demasiado caro para personas que ya han hecho una profunda inversión emocional y financiera en sus perros. Los negocios que venden Astro incluyen a Bass Pro Shops, Cabela's y Gundogsupply.com
"Mucha gente ya ha gastado de tres mil a cinco mil dólares en la compra y adiestramiento de sus perros", dijo Steven R. Smith, editor de The Pointing Dog Journal. "Pero no se trata de cuánto cuesta el perro. En estos días, los perros son miembros de la familia".
El Astro, que pesa 170 gramos, está destinado a perros grandes y medianos, que lo pueden portar fácilmente. "En un chihuahua no funcionará", dijo Ted Gartner, portavoz de la principal filial de Garmin en Estados Unidos, en Olathe, Kansas.
La unidad en el collar del perro computa la ubicación del animal a través de satélites SPG y transmite la información a la unidad de mano del dueño. La unidad del perro también tiene unos diminutos sensores de movimiento que detectan cuando el perro corre o está inmóvil.
El sistema llevará el rastro de los perros hasta ocho kilómetros en el campo, dijo Gartner. Si el perro cruza un cerro, la señal de radio entre el perro y el dueño probablemente se perderá, debido a que la radio necesita una línea de visibilidad directa para comunicar. "Pero la unidad SPG de mano te dirá cuál fue su última ubicación conocida, de modo que puedas avanzar y recuperar la señal al otro lado del cerro", dijo.
Varios sistemas SPG en el mercado rastrean a los perros enviando alarmas de ubicación a un celular, pero Garmin tenía un motivo para no seguir esa ruta. "Los perros no están siempre en zonas que tienen cobertura telefónica", dijo Gartner.
Para los perros que se quedan en casa mientras sus amos se marchan al trabajo, una nueva compañía, SNIF Labs, de Boston, está desarrollando una placa liviana que lleva la cuenta, entre otros detalles, de cuánto ejercicio está haciendo el animal. Pequeña incluso para chihuahuas, las placas están en la etapa de prueba preliminar y se lanzará al mercado una edición limitada en noviembre a 199 dólares con 95 centavos.
Las placas contienen chips para detectar los movimientos del perro dentro y fuera de la casa. "Cuando el perro sale", dijo Noah Paessel, presidente, "el ordenador en la placa se enciende y recoge datos sobre la caminata y los trotes, y los almacena en la memoria de la placa del perro".
Cuando el perro vuelve a casa, los datos almacenados en su collar son transmitidos por radio hacia un receptor cercano conectado a un ordenador de casa y luego a la página web de la compañía para ser analizados y mostrados.
Las placas también se pueden usar para networking. (De paso, el nombre de la compañía es la abreviatura de Social Networking in Fur). Si se encuentran dos perros con placas, los chips de sus collares intercambian señales de identificación, dijo Paessel, y el registro del encuentro se puede almacenar en el servidor. Si lo desean, los dueños pueden entonces contactarse entre sí.
Puplight, at www.puplight.com, usa otra tecnología para sus placas de perros: diodos que emiten luz, bajo forma de brillantes medallones que se parecen a las versiones más pequeñas de las linternas L.E.D. utilizadas por excursionistas y exploradores de cavernas, a 19 dólares con 95. Los brillantes haces de las L.E.D. tienen la intención de hacer más visibles a los perros -especialmente los que son pequeños y oscuros de color y pueden ser difíciles de ver en la noche, dijo Jacquelyn Simoni, presidente de la compañía, en Glen Ellyn, Illinois.
Los consumidores pueden esperar productos para mascotas de alta tecnología, de acuerdo a un reciente informe de Packaged Facts, una consultoría en Rockvillem, Maryland. Entre estos, también probablemente sistemas de rastreo y recuperación que funcionan con celulares con video.
Muchos de estos productos provienen de adaptaciones de artículos de compañías para los amantes de los perros. "Es un modo atractivo de aumentar las ventas y los márgenes de beneficios", dijo Dillon, el consultor del mercado de mascotas.

novelties@nytimes.com

8 de agosto de 2007
5 de agosto de 2007
©new york times
©traducción mQh
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