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méxico

piden fin de leyes antiterroristas


Presos mapuches en huelga de hambre. "Se debe abordar el tema de la militarización del territorio. Las comunidades, hoy, están sitiadas, acorraladas, y no sólo por Carabineros. Estamos muy cerca del paramilitarismo".
Chile. Han pasado dos meses exactos desde que iniciaron una huelga de hambre en protesta por la aplicación de la Ley Antiterrorista que los mantiene en la cárcel acusados de participar en atentados incendiarios contra empresas forestales. Pese a ello, la activista Patricia Troncoso y el comunero Héctor Llaitul no han cedido en sus exigencias: libertad y juicio justo. Aunque han bajado un promedio de 20 kilos desde que iniciaron la huelga junto a otros tres peñis (hermanos), la Chepa y el supuesto líder militar de la Coordinadora Arauco Malleco (CAM) exigen, desde el módulo de la prisión de Angol, una mesa de diálogo con el Gobierno.

¿Por qué no han dado frutos las negociaciones para encontrar una solución a su demanda?
Patricia Troncoso: Obedece a una política de Estado que no quiere negociar una solución y sigue reprimiendo al pueblo mapuche, con el cercamiento de las comunidades. Y son todas las instancias que forman parte de ese Estado. Tampoco la Iglesia ha emplazado públicamente al Gobierno para que busque una solución. La huelga de hambre no les gusta, porque reúne muchas conciencias. Entonces, a través de los tribunales, que son los que nos juzgan y que nunca han respetado el debido proceso, quieren frenar la huelga. Dicen estar defendiendo la vida, pero es un instrumento de represión más.

Héctor Llaitul: No lo personificamos en esas trabas. El problema de no negociar no es el entorpecimiento por parte de una persona específica. Esto obedece a una política de Estado de no querer resolver el tema, cuya definición es defender los intereses de los empresarios que hoy ocupan el territorio mapuche. Eso implica barrer con todo lo que esté contra esos intereses, que no es otra cosa que la protesta del mapuche en defensa de su territorio. No hay voluntad política real y un ejemplo de eso es la militarización del territorio wallmapu (mapuche). Sin embargo, reconocemos que hay sectores del PS que estarían más llanos a buscar una solución, con una actitud más progresista, porque les conviene como validación.

Gendarmería presentó un recurso de protección para internarlos en caso de que presenten complicaciones de salud. ¿Cuál será su posición?
Troncoso: Eso está dado en el marco del Estado de Derecho. Todos quieren aparecer como respetando el Estado de Derecho, pero también sabemos que sí existe la voluntad de parar la huelga, y eso viene desde el Ejecutivo como una medida de fuerza, que no impusimos nosotros, para ir en contra de la voluntad de lo que estamos haciendo. Mantendremos nuestra decisión. Nuestra idea es resistir esa medida hasta poder asegurar el máximo de las demandas, y eso pasa por la instalación de una mesa de diálogo.

¿Qué condiciones debería tener esa instancia?
Llaitul: Una mesa política donde se discuta la Ley Antiterrorista y ésta se deje de aplicar no sólo en el caso de los 11 comuneros condenados a diez años y un día. Una vez resuelto eso, debe abordar el tema de la militarización del territorio. Porque las comunidades, hoy, están sitiadas, acorraladas, y no sólo por Carabineros. Estamos muy cerca del paramilitarismo.

9 de diciembre de 2007
©la nación
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el aborto en ciudad de méxico


[Héctor Tobar] El aborto salió de las sombras en Ciudad de México. La legalización del aborto ha significado un enorme cambio para mujeres y niñas embarazadas.
Ciudad de México. Durante el trayecto de cinco horas en autobús desde Guadalajara hasta la capital, Rocío Medeles lloró por su desgracia.
Era una madre soltera de 26 y estaba embarazada por un hombre que se iba a casar con otra. En el pasado, habría tenido que tomar una difícil decisión: Tener el bebé, o correr el riesgo de daños permanentes a su salud en una de las numerosas clínicas clandestinas de Guadalajara.
Pero en abril, los legisladores despenalizaron el aborto en el Distrito Federal de Ciudad de México, a unos 560 kilómetros de distancia. Desde mayo, en los catorce hospitales públicos de la capital han abortado tres mil 400 mujeres.
"Si no hubiese sido por la opción de ir al distrito federal, probablemente me habría arriesgado a un aborto clandestino", dijo Medeles, que viajó en septiembre a Ciudad de México, con su hija de seis, para la intervención. "Habría tenido al bebé, y probablemente lo habría dado en adopción".
El aborto sigue siendo ilegal en el resto de México, como casi en toda América Latina. Un grupo de activistas, la mayoría de los cuales católicos, se manifiestan frecuentemente frente a los hospitales públicos de aquí para condenar el aborto.
Pero en Ciudad de México, legalización está provocando un profundo, pero calmado cambio en las vidas de miles de mujeres. En un país donde el embarazado indeseado a menudo priva a las mujeres de su independencia y ambiciones, el extraordinario número de abortos legales que se realizan todos los días está empezando a reducir el considerable estigma cultural del aborto.
"Cuando la gente piensa en el aborto, ya no piensan en una intervención oculta, vergonzosa, ilegal, clandestina, cara y llena de riesgos", dijo Marta Lamas, que fundó en 1992 el más importante grupo mexicano por el derecho al aborto.
Ana, 22, una estudiante de derecho de Ciudad de México, decidió tener un aborto legal después de un intenso examen de conciencia e inquietud.
"Pensé en que estaba embarazada con mis estudios en la mitad, con mis padres gritándome, y con mi novio desesperado porque no tiene dinero", escribió Ana, que pidió que no se publicara su apellido, al Times. "Pensé: ‘No quiero esto en mi vida'".
La experiencia de Ana en un hospital público de Ciudad de México incluyó sesiones de orientación psicológica previas y posteriores a la intervención. Como la mayoría de las mujeres que abortan en hospitales públicos aquí, dijo que no había pagado nada por la intervención.
Funcionarios del ayuntamiento dicen que todo un rango de niñas y mujeres han abortado desde mayo en los hospitales de la ciudad, incluyendo a una niña de once años. Un cuarto de las mujeres proviene de fuera de la ciudad, dijeron los funcionarios, algunas de tan lejos como Baja California, a más de mil 600 kilómetros.
Se espera que la Corte Suprema resuelve a principios del próximo año sobre una petición de revocación de la ley de Ciudad de México sobre bases constitucionales. Los opositores al aborto se muestran escépticos en cuanto a sus posibilidades.
"Será difícil, porque las opiniones están cambiando", dijo Jorge Serrano Limón, presidente del Comité Nacional Provida, el principal grupo antiaborto de aquí. "La corriente pro-aborto está creciendo enormemente. Al principio, hubo resistencia de parte de la comunidad médica. Ahora no".
Serrano Limón teme que dos estados mexicanos con gobiernos de izquierda, Guerrero y Tabasco, legalizarán pronto el aborto. Venezuela y Brasil podrían ser los siguientes en la región en cambiar las leyes sobre el aborto.
"Esta ha sido una amarga guerra, porque ahora los asesinatos se comenten a mayor escala", dijo Serrano Limón, que fundó el Comité Nacional Provida cuando el Partido Comunista de México propuso por primera vez legalizar el aborto en los años setenta.
Serrano Limón arremetió contra el alcalde de Ciudad de México, Marcelo Ebrard, por convertir el proyecto de ley en ley en menos de un día después de que fuera aprobado por la legislatura de la ciudad -dominada esta por el Partido de la Revolución Democrática del alcalde. El departamento de salud pública de Ebrard se ha esforzado por hacer accesible el aborto a cualquier mujer que lo desee y cuyo embarazo no llegue a las doce semanas.
"Los aztecas sacrificaban a los prisioneros de guerra, pero ni así mataron a tanta gente como ahora está haciendo Marcelo Ebrard", dijo Serrano Limón.
Se necesitarán los votos de ocho de los once jueces de la Corte Suprema para revocar la ley sobre la base de que viola los derechos de los nonatos. Pero Serrano Limón y otros cuentan al menos cuatro jueces en el campo del derecho al aborto.
Los partidarios de la legalización dicen que cada día que pasa es menos probable que la corte revoque la ley y vuelva a penalizar el aborto.
Muchas de las viejas ‘clínicas' clandestinas que ofrecían las intervenciones quirúrgicas más peligrosas y baratas, usualmente por unos cuatrocientos dólares, han cerrado sus puertas. Los hospitales privados que antes cobraban hasta dos mil dólares por una intervención ilegal se han visto obligados a reducir fuertemente sus tarifas, dice Lamas.
"El aura de pecado, temor y extorsión económica ha desaparecido", dijo Lamas.
Sin embargo, muchas de las mujeres que han abortado por primera vez legalmente en la historia mexicana están entrando en territorio emocional desconocido. Algunas dicen que se acercan a la decisión con pavor.
"No dormí y tenía miedo, aunque sabía que era un lugar seguro", dijo Ana, la estudiante de derecho, describiendo el día que llegó al hospital público para abortar.
"Creo en Dios. Y en ese momento le pedí que no dejara que me pasara nada. Quería seguir viviendo", continuó. "Si tomé esa decisión, fue porque quería seguir persiguiendo los objetivos de mi vida, no morir".
Al final, no hubo complicaciones médicas. Ana terminó hace poco sus exámenes trimestrales.
"Un montón de gente me juzga por lo que hice..., pero yo tomé esa decisión para ser responsable", escribió Ana. "Si decides tener un bebé, debería ser porque lo quieres, y porque le puedes ofrecer una vida decente".
Casi todos los abortos en los hospitales públicos han sido realizados sin complicaciones, dijo el doctor Manuel Mondragón, el más alto funcionario de la salud pública del ayuntamiento.
"Sabemos que otros países nos están mirando, y pronto publicaremos estudios sobre nuestra experiencia", dijo Mondragón.
Los activistas por el derecho al aborto dicen que los esfuerzos de Mondragón para que el aborto sea seguro y ampliamente asequible en Ciudad de México serán recordados como un hito en el movimiento por los derechos reproductivos en América Latina.
Mondragón dijo que legalizar el aborto era un tema crucial de la salud pública debido a las altas tasas de defunción y lesiones causadas por los abortos ilegales: De acuerdo a una estimación, morían al año por causas relacionadas con abortos chapuceros unas tres mil 500 mujeres al año.
"Mi situación no es fácil", dijo Mondragón, 73, que dice que ha recibido amenazas de muerte y que los manifestantes han distribuido panfletos donde lo llaman asesino. "Yo soy católico, mi familia es devota, y tengo mis creencias personales. Pero cuando trabajas en la administración pública, ese es uno de los retos".
Los opositores al aborto lanzaron una publicitada campaña para persuadir a médicos y enfermenos en las clínicas de que sean "objetores de conciencia" y se niegan a participar en abortos.
Serrano Limón, un activista antiaborto, dijo que veintidós doctores y unas sesenta enfermeras y trabajadoras sociales se han declarado objetores de conciencia. Mondragón dijo que los intentos de los activistas no han entorpecido los servicios de aborto de las clínicas de la ciudad.
Medeles, la madre soltera de Guadalajara, no vio a ningún activista antiaborto en Ciudad de México. Dijo que trató con médicos y enfermeras que le parecieron asombrosamente profesionales.
"Nunca había visto un hospital público así en Guadalajara", dijo. "La gente en Ciudad de México me apoyó muchísimo. La persona que me hizo los exámenes, las enfermeras, las trabajadoras sociales, los psicólogos -me atendieron cinco o seis personas".
De regreso en Guadalajara, sus opciones eran muy limitadas. Medeles recordó a una compañera de curso de 16 años que se desangró hasta morir en su casa después de un aborto ilegal. "Mis amigos en el barrio me decían que siguiera adelante y tuviera al bebé, que el aborto sería peor", dijo.
Pero sus amigas en la universidad donde está completando la equivalencia secundaria, dijeron que el aborto era la mejor opción. "Incluso me dieron dinero para viajar a Ciudad de México", dice.
Medeles llegó a Ciudad de México después de que su hermana encontrara el teléfono de Mujeres Católicas por el Derecho a Elegir.
El grupo de mujeres católicas le hizo a Medeles una cita en un hospital de Ciudad de México. Hizo cuatro visitas a una clínica de la ciudad en el curso de siete días, y conoció a otras mujeres que abortarían.
Una era una niña de catorce que también tenía miedo a la muerte. "Nos conocimos y después hablamos, y todo salió bien en su caso", dijo Medeles.
Otra era una mujer muy pobra, no mucho mayor que Medeles, pero con cinco hijos. "Tenía la cara golpeada y amoratada", dijo Medeles. "No quería tener más hijos".
En la última visita de Medeles, se reunión con un psicólogo de la clínica. Entre otras cosas, el psicólogo quería saber si había tenido sueños con imágenes de muerte. Medeles dijo que no.
"Les estoy muy agradecida", dijo Medeles. "No me cobraron ni un solo peso... Si mis amigas me piden consejo, les diré que vayan a Ciudad de México, porque allí todo anduvo bien para mí. Y no corres ningún riesgo de nada".

hector.tobar@latimes.com

Cecilia Sánchez y María Antonieta Uribe contribuyeron a este reportaje.

4 de noviembre de 2007
©los angeles times
©traducción mQh
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armas de las guerras de méxico


[Manuel Roig-Franzia] Contrabandistas introducen a México más armas en un día, que las que adquiere la policía en un año.
Tijuana, México. Los asesinos acribillaron a Ricardo Rosas Alvarado, miembro de una fuerza de elite de la policía del estado, con una lluvia de balas disparadas con rifles de asalto AK-47.
Alvarado se derrumbó sobre el volante de su sedán, otra víctima más de las armas conocidas aquí como ‘cuerno de chivo' debido a su cargador curvo, y que puede disparar hasta seiscientos balas por minuto. El asesinato, dijeron las autoridades mexicanas, fue un espectáculo de sangre, cristales rotos y metales torcidos que exhibió brutalmente el poder de fuego de los carteles de la droga mexicanos. Pero eso sólo era el precalentamiento.
Dos horas después, un pequeño ejército de asesinos a sueldo del cartel atacaron una oficina de la policía federal y una barraca en esta ajetreada ciudad en uno de los cruces fronterizos más animados del mundo. En esta lluvia de más de mil doscientas balas, dijeron las autoridades, no murió ninguno de los agentes enviados hace poco aquí para aplastar a las bandas de narcotraficantes que aterrorizan a la ciudad. Pero veteranos de la policía entendieron el mensaje entregado a los recién llegados: "Bienvenidos a Tijuana. Nuestras armas son más grandes que las de ustedes".
Las potentes armas utilizadas en ambos incidentes la noche del 24 de septiembre de 2007 provenían sin ninguna duda de Estados Unidos, dice la policía, que estima que todos los asesinatos relacionados con drogas son cometidos con armas norteamericanas.
Las armas entran a México por el ‘sendero de las hormigas', el apodo del firme flujo de personas que, cada una cada día, cargan dos o tres armas al otro lado de la frontera. Las ‘hormigas' -junto con operaciones de contrabando mayores- están alimentando una carrera armamentista en rápida expansión entre los carteles de la droga mexicanos.
Las armas norteamericanas -a México entran unas dos mil al día, de acuerdo a un estudio oficial de México- son cruciales en una guerra asombrosamente bárbara entre los carteles mexicanos que se ha cobrado la vida de cuatro mil personas en los últimos dieciocho meses y puso en modo de crisis a las agencias policiales de Washington y Ciudad de México.
Estos narcotraficantes, con su firme abastecimiento de armas norteamericanas, son el blanco del propuesto paquete de ayuda norteamericana del presidente Bush por quinientos millones de dólares, para ayudar a México a combatir los carteles. Funcionarios del Buró de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego, ATF, espera que parte del dinero sea utilizado para dar a los jefes de policía mexicanos mayor acceso a bases de datos estadounidenses para trazar armas. Actualmente, las búsquedas sólo se pueden efectuar en las sedes de la policía federal en Ciudad de México. Muchos jefes de policía ni siquiera se molestan en solicitarlos debido a los inevitables retrasos burocráticos.
Funcionarios de aduanas corruptos ayuda a introducir ilegalmente armas a México, ganando hasta un millón de dólares con los grandes embarques, dice la policía de aquí. Las armas son a menudo compradas legalmente en ferias de armas en Arizona y otros estados fronterizos donde resquicios legales permiten que los delincuentes se puedan armar sin que se corroboren sus antecedentes.
Los traficantes de armas han inundado México con AK-47, pistolas, artefactos con vista telescópica, granadas, lanzagranadas y municiones de alto calibre, como las llamadas balas-mata-policías que se cree pueden penetrar chalecos antibalas.
"Estamos viendo el mismo poder de fuego aquí en la frontera que el de nuestros soldados en Iraq yAfganistán", dijo Thomas Mangan, portavoz en Phoenix del ATF, en una entrevista.

En México se vienen contrabandeando armas durante décadas. Por ejemplo, la 38 Special usada en 1994 para asesinar al candidato presidencial Luis Donaldo Colosio aquí en Tijuana fue trazada a una venta de armas en Arizona. México es un rico mercado para contrabandistas debido a que prohíbe las armas automáticas de gran calibre -ni siquiera las puede usar la policía- y tiene estrictas leyes de control de armas que hacen extremadamente difícil que la gente de a pie pueda adquirir armas de puño.
Pero funcionarios policiales de los dos lados de la frontera no han visto nunca nada parecido al torrente de armas que está inundando México. El incremento ha sido provocado por la guerra de los carteles y por la facilidad con que se pueden comprar armas de asalto norteamericanas desde que no se renovara en 2004 la prohibición de las armas de asalto, dijo William Newell, agente especial a cargo del ATF de Phoenix, en una entrevista.
Arizona y Texas se han convertido en un ‘paraíso de traficantes de armas', de acuerdo a Garen Wintemute, profesor en la Universidad de California en Davis que publicó un estudio sobre la compra de armas en el sudoeste. Los vendedores autorizados deben realizar chequeos de antecedentes. Pero vendedores no autorizados pueden vender ‘colecciones personales' en ferias de armas los fines de semana, sin realizar esos chequeos.
Las leyes sobre las colecciones personales se establecieron para permitir que gente como las viudas de coleccionistas ávidos puedan venderlas sin tener que pasar por el intrincado procedimiento de autorización. Pero vendedores y compradores inescrupulosos se han aprovechado del sistema, dijo Newell, iniciando colecciones personales falsas y haciendo ventas rápidas que son difíciles de trazar.
"Puede tomar menos de un minuto", dice Wintemute, que ha observado a vendedores ilegales haciendo de hombres anuncio en ferias de armas y guardando las armas a la venta en cochecitos.
Las autoridades han perseguido a contrabandistas que compraron decenas de armas en varias ferias en un solo fin de semana. Las armas son a menudo compradas por intermediarios, o compradores falsos, que a veces reciben instrucciones por celular en el lugar mismo, de narcotraficantes mexicanos. Los intermediarios viven a menudo en Estados Unidos, legal o ilegalmente.
Un contrabandista, u hormiga -a menudo la misma persona que compra las armas- las mete en maleteros de coches o en pisos del coche falsos. Entre las nuevas armas de moda entre los traficantes de drogas mexicanos están las llamadas variantes de los rifles de asalto AK-47 y AR-15, que son más cortos que los modelos normales y pueden incluso ocultarse en pantalones bombachos, dijo Newell.
Como en el comercio de drogas, a menudo reclutan a jóvenes mujeres como contrabandistas de armas, dijo Newell, porque es menos probable que los inspectores las aparten para ser revisadas. Los contrabandistas trabajan a menudo en equipo, dijo, distrayendo a los guardias fronterizos colocando a un hombre "con aire de venir saliendo de la cárcel" junto a una joven que lleva un bebé en sus brazos y armas ocultas.
"Se ve bonita y se viste bien", dijo Newell. "Mientras revisan al tipo, la chica pasa inadvertida".
Pero algunos contrabandistas no necesitan preocuparse de tácticas de diversión.
Jorge González Betancourt, presidente del comité de defensa nacional de la cámara baja del Congreso mexicano, reconoció en una entrevista que la "corrupción en el sistema aduanero" permite la entrada a México de armas y drogas. La agencia de aduanas está siendo crecientemente cuestionada, especialmente desde la detención del director de inspecciones en el puerto de Altamira, al norte de Tampico, acusado de dejar entrar al país doce toneladas de cocaína.
En agosto, las autoridades mexicanas en Nogales, al otro lado de la frontera de Arizona, requisaron 163 armas en una de las redadas más grandes en la reciente historia de México.
Funcionarios aduaneros mexicanos dicen que sólo pueden revisar una pequeña fracción de los 65 mil vehículos y 35 peatones que cruzan la frontera cada día en Tijuana, una ciudad donde innumerables californianos han acudido durante generaciones a beber y parrandear.
Montones de armas cruzan la frontera, y muchas terminan en las manos de los poderosos carteles de Tijuana. Pero otras armas se dirigen hacia el sur, creando lo que Víctor Manuel Zataraín Cedano, el jefe de policía de Tijuana, llamó el efecto "trampolín" de la ciudad.
Cifras de incautaciones de armas del gobierno mexicano muestran un dramático cambio en el destino final de las armas ilegales. Centrado antes en gran parte de los estados fronterizos, el mercado de armas se está concentrando en Michoacán, el estado del presidente mexicano Felipe Calderón y preferido por los turistas que acuden aquí en tropel para presenciar la migración anual de millones de mariposas monarcas. En los primeros diez meses de 2007, se incautaron en Michoacán mas de mil doscientas armas, cuatro veces más que las requisadas en estados fronterizos como Baja California y Chihuahua.
Los contrabandistas están dispuestos a correr riesgos por la promesa de rentas más altas. Un AK-47 que se vende por 200 a 800 dólares en una feria de armas en Arizona, se vende en México por cuatro veces más, de acuerdo a Newell, el agente especial de ATF en Phoenix.
No todas las armas van a manos de los traficantes de armas. Es común que los emigrantes compren una o dos pistolas en Estados Unidos para venderlas cuando vuelven a sus pueblos, dijo Víctor Clark, activista de derechos humanos en Tijuana. Algunos de los aldeanos quieren comprar armas para protegerse a sí mismos de narcotraficantes abusadores que controlan partes del campo de México, aunque otros tienen cuentas que saldar.
"Hay partes en el estado de Oaxaca donde se están peleando siempre por los derechos a la tierra", dijo Clark. "En esos pueblos todo el mundo tiene armas".
Frente a la oficina de Zataraín Cedano, el jefe de policía de Tijuana, hay siempre un hombre de guardia con un rifle AR-15. Dentro, Zataraín Cedano lleva una pistola atada sobre su hombro y está rodeado de hombres armados.
Desde que asumiera la dirección de una de las fuerzas policiales más grandes de México hace veinte meses, Zataraín Cedano ha enterrado a dieciocho agentes, incluyendo a tres jefes de distrito. Su segundo murió en septiembre pasado, cuando sus asesinos lo acribillaron con ametralladoras en una calle de la ciudad; sólo llevaba una pistola.
Zataraín Cedano, que equipa a la mayoría de sus empleados con armas de puño, acaba de recibir 150 rifles AR-15 para repartir entre tres mil agentes. En un período de dos horas, los traficantes de armas introducen a México más que eso.
"Tenemos que encontrar un mejor filtro", dijo, cansado. "Estamos perdiendo".

3 de noviembre de 2007
29 de octubre de 2007
©washington post
©traducción mQh
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drogas echan raíz en méxico


[James C. McKinley Jr.]Antes, las drogas pasaban por el país; hoy, se quedan.
Zamora, México. Cuando se coloca, Lupita Díaz dice que vive una dulce ilusión de paz, un respiro de su dolor y su aversión por sí misma. Se reclina aquí en un prado al borde de la ciudad junto con otros adictos, mira las estrella y toca despreocupada en una abollada armónica azul.
La salida del sol provoca una intensa sensación. Le duelen las articulaciones. Tiene la boca reseca. Ha tenido escalofríos, miedo a las sombras, oído voces en su mente. Está dispuesta, una vez más, a prostituirse por cinco dólares para meterse crack de cocaína o metanfetamina cristal. Ha sido adicta durante años, y está hecha polvo. A sus dos hijos los dio en adopción, para que los criaran.
"No hay nada bonito en esto", dijo, arrastrando las palabras y cubriendo sus ojos llorosos con gafas de sol rosadas. "Me siento mal de no estar con mis hijos. Me siento muy mal. No es lo que quiero. No es lo que quiero. Pero cuando tengo dinero, compro drogas".
La historia de la adicción de Díaz es bastante común en la mayoría de las grandes ciudades de Estados Unidos, pero hasta hace pocos años era raro en el centro de México. Eso ha cambiado. Hoy, México ya no es solamente un país de tránsito de las drogas que van en camino de Estados Unidos. Es también un país con drogadictos.
A medida que crecen los carteles de la droga mexicanos, han empezado a abrir los mercados locales para derivados más baratos de drogas fuertemente adictivas, como el crack y el ice, como la metanfetamina hoy. Ciudades ni siquiera medianas, como Zamora, tienen enormes y crecientes poblaciones de adictos, crecimiento que va acompañado de un aumento de los delitos violentos.
"Hace diez o quince años ni siquiera teníamos cocaína. Sólo teníamos marihuana", dice el comandante Juan Carlos Espinosa, del departamento de policía de Zamora. "Pero hace unos tres años empezamos a ver un montón de ice, de crack y de heroína".
La tendencia ha alarmado a las autoridades mexicanas. En julio, el presidente Felipe Calderón puso en marcha un programa para someter a análisis de drogas a todos los estudiantes de escuelas secundarias. En los últimos meses, el procurador general, Eduardo Medina Mora, ha izado la bandera roja repetidas veces en los últimos meses.
"Es un fenómeno que en este país-debemos decirlo claramente- no ha sido tratado en las últimas décadas, y ahora tenemos que enfrentarnos a lo que es una realidad: también somos un país de consumidores", dijo Medina Mora al diario El Universal.
Una manera de medir esta tendencia es la cantidad de gente que ha ingresado a centros de rehabilitación federales. Desde 2001, el número de adictos al crack que buscan tratamiento en el país se ha triplicado; la cantidad de los que buscan ayuda para combatir la adicción a la metanfetamina se ha duplicado.
El ministro de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, reconoció en julio que el gobierno carecía de clínicas, camas de hospital y recursos para hacer frente a la ola de adicción.
Hay 20 mil camas disponibles, dijo, y sólo 120 pertenecen a hospitales públicos.
En Zamora, una ciudad de unos 170 mil habitantes en el estado de Michoacán, a unos 130 kilómetros al sudeste de Guadalajara al occidente de México, la evidencia de la adicción se ve en todas partes. Gente andrajosa duerme en sitios eriazos y en la calle. La delincuencia callejera se ha hecho habitual. Algunas calles se han convertido en bazares de drogas, con casas de crack salpicadas entre tiendas de abarrotes y galerías de video.
Casi en todos los barrios pobres han surgido centros de rehabilitación de drogas privados, una suerte de industria casera. La mayoría de ellos son pequeñas y destartaladas casas donde se encierra a los drogadictos durante tres meses y se les da un breve curso de un programa de doce pasos desarrollado por Alcohólicos Anónimos.
En entrevistas, adictos en varias fases de recuperación contaron cómo su dependencia de la metanfetamina o del crack de cocaína los convirtió en vendedores de drogas, prostitutas y ladrones. La mayoría de ellos describieron una caída en desgracia similar. La experimentación con las drogas les provocó una insaciable adicción que los llevó a vender todo y, finalmente, a delinquir.
La Esperanza, un refugio en la calle de Matamoros, es uno de las dos docenas de centros de rehabilitación privados típicos de Zamora. Es una residencia unifamiliar que alberga a más de treinta drogadictos, que duermen en literas y comparten un solo retrete maloliente.
Las puertas están con cerrojo todo el día, y hay láminas de metal en las ventanas. Las familias pagan cien dólares para ingresar aquí a sus familiares.
Entre los residentes se encuentra Aurora Victoria Gómez, una mujer de 28 años que se enganchó a la metanfetamina y empezó a prostituirse a los trece. Tiene tres hijos a los que no ve nunca. "Para mí, esto es una vida perdida, triste, haciendo la calle, rechazada, humillada", dijo. "La verdad es que no he vivido nunca un momento feliz".
Algunos adictos mayores dijeron que apenas reconocían su ciudad.
Joaquín Antonio Gutiérrez, 39, dijo que se había enganchado a la metanfetamina en 1988 cuando estaba trabajando ilegalmente como jardinero en San Diego. Pronto empezó a vender droga para poder pagar su propio hábito. Cumplió dos penas en cárceles de California antes de ser deportado. De regreso en Zamora, dijo, le sorprendió que el crack y la metanfetamina habían echado raíz en su ciudad natal.
"Cuando era niño, aquí no se veían drogas", dijo. "Pero ahora ves a gente vendiendo en todas partes".
Hace dos años, Gutiérrez finalmente dejó la adicción en una clínica federal externa conocida como Centro de Integración Juvenil, utilizando antidepresivos y psicoterapia. Es la única clínica federal para adictos en el estado.
José Francisco Gil Cerda, un psicólogo que dirige la clínica, dijo que los adictos al crack y a la anfetamina tienden a ser agresivos, violentos y paranoicos. La mayoría de ellos empieza usando la droga como una forma de speed, tratando de mantenerse despiertos para trabajar más. Después de un corto tiempo, sin embargo, la droga les priva del sueño, anula su apetito y consume sus órganos, incluyendo el cerebro.
Domingo Castro, 33, vendedor ambulante ahora en la clínica, dijo que trató de matar a su padre a golpes y violó a una amiga íntima de su madre. Dijo que la metanfetamina casi lo mató.
"Con el ice, man, eres como un dios", dijo. "Todo te pertenece. Todo. Pero destruye tu sistema. Te engañas a ti mismo".
Al otro lado de la ciudad, un grupo de 33 adictos a la cocaína y metanfetamina luchan contra sus demonios en un apagado edificio verde de dos pisos que pertenece a Drogadictos Anónimos. Los adictos hacen y venden pan para sustentar al centro.
Típico de los adictos más jóvenes es un hombre de 24 que no quiso ser identificado. Empezó a usar metanfetamina como broma cuando tenía quince en la ciudad de Apatzingán, la sede del reputado cartel Valencia.
Se convirtió pronto en un adicto y empezó a vivir en la calle, y robándole dinero a sus familiares. A los dieciocho, trató de entrar al ejército y sentar cabeza, pero descubrió que entre las tropas el uso de drogas era igualmente desenfrenado.
Así que después de dos años desertó y volvió a la calle, para después vivir en una casa abandonada y vivir de los atracos. Cada dosis de droga cuesta unos cinco dólares y a veces tenía que asaltar a dos o tres personas para reunir el dinero. Estaba muy delgado, sucio, y llevaba una barba enmarañada.
"Llega un momento en que lo necesitas y si no te lo metes, empiezas a sudar y a desesperarte", dijo. "Oyes cosas que no existen. Ves una sombra y crees que es alguien tratando de matarte".
Finalmente, el 1 de enero de 2004, su paranoia y miedo a la policía habían crecido hasta el punto de que le daba pavor salir del edificio en ruinas donde vivía. Volvió a casa de su padre y pidió ayuda. Su padre lo llevó a una clínica privada en Morelia, a doscientos kilómetros de Apatzingán. Desde entonces ha sido una lucha diaria con el silencioso llamado de la droga.
"Tengo miedo", dijo, volviendo sus ojos preocupados hacia la calle de la clínica. "Allá en el mundo es más fácil que te gane la tentación".

21 de octubre de 2007
3 de octubre de 2007
©new york times
©traducción mQh
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misteriosa guerrilla mexicana


[Héctor Tobar] Un grupo rebelde responsable de los onerosos ataques contra oleoductos acusa el gobierno de saber más de las desapariciones.
Ciudad de México, México. Edmundo Reyes es un hombre menudo y sencillo, de 55 años, que adora el béisbol y la literatura infantil. Hasta hace poco, vendía caramelos y refrescos en la tienda de abarrotes de barrio de la familia en la comuna de Nezahualcoyotl, en esta ciudad.
En mayo, salió para visitar a parientes en el estado de Oaxaca y nunca volvió. Su desaparición podría haber pasado desapercibida si no fuera porque desencadenó una pequeña guerra que ha paralizado dos veces a un considerable sector de la economía mexicana.
Sin que lo supieran ni amigos ni familiares, Reyes llevaba una doble vida: Era el líder de un grupo que se llamaba a sí mismo el Ejército Popular Revolucionario, EPR. Sus camaradas están convencidos de que fue capturado por "el enemigo".
Para recuperar a Reyes y otro militante que el EPR dice que desapareció con él, el EPR ha empezado a colocar bombas en los oleoductos de Pemex, la compañía mexicana nacional de petróleo y gas.
Los atentados son la campaña más espectacular de un ejército guerrillero en México desde el levantamiento de los zapatistas en el estado de Chiapas, al sur del país.
A diferencia de los zapatistas, el EPR ha golpeado un elemento crítico de la infraestructura económica de México: los oleoductos que transportan productos del petróleo desde el Golfo de México hasta el interior del país y otros lugares.
Los atentados contra diez oleoductos en julio y este mes provocaron el cierre temporal de algunas de las fábricas más grandes de México, dejó sin combustible a millones de personas e hizo subir los futuros del petróleo en Nueva York. Las pérdidas económicas causadas por los atentados llegan a millones de dólares, de acuerdo a grupos empresariales aquí.
Sin embargo, el EPR es un ‘ejército' que consiste probablemente de menos de cien personas, incluyendo a varios miembros de cinco familias extensas con raíces en Oaxaca, dicen analistas y personeros mexicanos.
Los informes de inteligencia filtrados a la prensa mexicana dicen que el manso Reyes era un líder del EPR.
"No estoy convencido de que sea verdad todo lo que se cuenta sobre él", dijo Nadin Reyes Maldonado, la hija de 25 de Reyes, que es tía en una guardería. "Pero cuando aparezca va a tener que explicarnos algunas cosas".
La historia del EPR se remonta a otro capítulo de la historia de América Latina, cuando las guerrillas urbanas de izquierda, inspiradas en la Cuba de Fidel Castro, se hicieron clandestinas para librar una guerra contra los gobiernos dictatoriales. Se dice que algunos presuntos miembros del EPR han estado operando clandestinamente durante muchos años, aunque su lucha pasó en gran parte desapercibida hasta los atentados de Pemex.
"La última vez que vi a mis padres fue hace diecisiete años", dijo Francisco Cerezo Contreras, 33, de Ciudad de México, cuyos padres se dice eran líderes del EPR.
"No tengo ni idea de adónde se fueron. Simplemente se marcharon".
El EPR se lanzó a la publicidad en 1996 en Guerrero, un estado en la Costa del Pacífico con una larga tradición de resistencia armada al gobierno mexicano. Unos cien miembros enmascarados del EPR, armados con rifles de asalto, marcharon sobre la ciudad de Aguas Blancas cuando los vecinos se reunían para conmemorar los asesinatos el año anterior de diecisiete miembros de un grupo de defensa de los campesinos por la policía del estado.
México estaba entonces embarcado en su transición de estado con un solo partido a democracia con múltiples partidos. Pero para el EPR, México seguía siendo un país donde la impunidad política gobierna en nombre de la minoría de ricos.
"Nuestra constitución política es... letra muerta", se lee en el primer comunicado del EPR, explicando la decisión del grupo de tomar las armas. "Los derechos individuales son violados diariamente, y el pueblo es dejado fuera de las decisiones económicas y políticas del país".

Enraizados en Oaxaca
Desde entonces, el grupo rebelde se ha dividido varias veces. Ahora parece estar enraizado en el estado adyacente de Oaxaca, cuyas desigualdades sociales y autoritario estilo de gobierno han hecho germinar varios movimientos militantes.
Oaxaca sigue siendo uno de los estados más pobres de México: 68 por ciento de sus habitantes viven por debajo de la línea oficial de pobreza, con un ingreso mensual menor a noventa dólares. Y más de un tercio de la población vive en condiciones de ‘extrema pobreza', de acuerdo a cifras oficiales.
El martes, a poco más de una semana de su atentado más reciente, el EPR publicó un nuevo comunicado negando comentadas especulaciones de que el grupo estaba relacionado con rebeldes extranjeros, incluyendo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia.
"Nunca recibimos ningún adiestramiento ni financiamiento del extranjero", dice el comunicado. "Somos la expresión de la lucha de clases en este país".
El grupo viene colocando bombas en bancos y otros blancos desde 2001. Las autoridades mexicanas han identificado a la mayoría de los líderes del EPR, pero han sido incapaces de capturarlos, dice José Luis Piñeyro, un experto en seguridad de la Universidad Autónoma de México aquí en la capital.
"Aquí hubo un fracaso de la inteligencia civil y militar", dice Piñeyro. "La capacidad técnica y militar del EPR es mayor. Han ampliado su base de apoyo. No se había detectado nada".
Las autoridades dijeron que los artefactos usados contra los oleoductos de Pemex fueron hechos con una combinación de explosivos plásticos y nitrato de potasio, también conocido como salitre.
El procurador general de México, Eduardo Medina Mora, dijo el lunes que los explosivos eran de tipo "común", utilizados en muchas industrias.
Pueden haber sido robados de una minera mexicana, o comprados en el mercado libre.

Acciones Terroristas
"Históricamente, estos grupos se han financiado con secuestros", dijo Medina Mora. "Pero no se necesita tanto dinero para emprender acciones terroristas como las que hemos visto en nuestro país en las últimas semanas".
Más impresionante que las bombas mismas, fue el refinamiento logístico de la operación este mes: Seis blancos fueron impactados simultáneamente con doce bombas.
"Para hacer una cosa así, necesitas una base de apoyo mínima", dijo Jorge Chabat, analista del Centro de Investigaciones y Enseñanza en Economía. "Necesitas gente que te proteja, que te esconda, un lugar donde puedas fundirte".
Amigos y familiares dicen que Reyes, tendero de Nezahualcoyotl, era de una familia pobre de Oaxaca. Demasiado pobre como para completar sus estudios, era autodidacta y emigró a Ciudad de México en búsqueda de trabajo.
"Viajaba a menudo a Oaxaca a ver a su mamá", dijo Adrián Ramírez, presidente de la Liga Mexicana por la Defensa de los Derechos Humanos.
"Nadie sospechaba que pudiera estar relacionado con un grupo guerrillero".

Cinco Familias Extensas
Informes de inteligencia dicen que miembros de cinco familias extensas llenan las filas de la facción del EPR responsable de los atentados contra Pemez. Se dice que muchos de sus líderes son hombres en la cincuentena con experiencia en los fracasados grupos guerrilleros de los años setenta.
Uno de ellos es Tiburcio Cruz Sánchez, también conocido como Francisco Cerezo y apodado ‘el Profesor'. Se dice que su mujer, Emiliana Contreras, es también militante del EPR. Ambos son nativos de Oaxaca.
Su hijo Francisco dice que su padre era profesor universitario, "al menos eso es lo que me dijeron", dijo Cerezo Contreras.
Cerezo Contreras dijo que sus padres no explicaron nunca porqué se marcharon. Pero él y sus tres hermanos reciben de vez en vez carta de ellos.
Una, con fecha de marzo de 2006, es de su madre. Contreras dice a sus hijos que confíen en "la fuerza que proviene de tener principios y valores humanos altos, incluyendo la solidaridad y el amor por la justicia, que habéis aprendido de niños".
Dos hermanos de Cerezo Contreras, Héctor (27) y Antonio (30) están en la cárcel, condenados por el atentado con un edificio del Mexico City Bank en 2001. Cerezo Contreras dice que los cargos fueron inventados para convertir a su familia en un "chivo expiatorio" de las acciones del EPR.
Cerezo Contreras dice que no se reunió nunca con Gabriel Alberto Cruz Sánchez, el líder del EPR, del que se dice que es su tío. Los comunicados del EPR dicen que Cruz desapareció con Reyes, en mayo.
"Los camaradas militantes son brutalmente torturados en la oficina de fiscal general por los militares, la policía federal y agentes norteamericanos", se lee en un comunicado del EPR, de junio.
El gobierno mexicano niega haber arrestado a esos dos hombres.
"Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que ningún elemento del estado mexicano, federal o local, ha detenido a esas personas o los tiene bajo custodia", dijo Medina Mora esta semana.
El destino de los dos hombres es tema de especulación aquí. Una teoría es que fueron detenidos por autoridades locales que los torturaron y mataron. Otra teoría es que fueron asesinados por miembros de un grupo guerrillero rival.
"Para nosotros no es importante si mi padre es del EPR o no", dijo Reyes. "Está desaparecido. Y eso nos da miedo y angustia".

hector.tobar@latimes.com

Cecilia Sánchez contribuyó a este reportaje.

28 de septiembre de 2007
20 de septiembre de 2007
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con un pie en la tumba


[Reed Johnson] Un museo mexicano refleja una idea cultural de la muerte. Con un pie en la tumba, y tan tranquilo. México ve la muerte como una realidad paralela.
Aguascalientes, México. La casa de los muertos espera tu llegada. Justo a un lado del patio de un ex convento carmelita aquí, una media docena de esculturas de barro del oscuro dios azteca del inframundo, Mictlantecuhtli te mira con sus ojos huecos y una voraz y sarcástica sonrisa. En una sala de exposición al lado, decenas de esqueletos en miniatura rasguean instrumentos musicales, retozan en bebidas fiestas y entrelazan sus huesudas extremidades en ardientes acoplamientos.
Que los ánimos en el nuevo Museo Nacional de la Muerte, de México, que fue inaugurado hace dos meses, sean más festivos que sepulcrales es difícilmente sorprendente. Aunque la mayoría de las culturas occidentales tienden a tratar la muerte con temor y repugnancia, los mexicanos prefieren aceptarla.
En México y en otras culturas latinoamericanas, la muerte no es meramente un fin deprimente sino más bien un pasaje hacia un tipo de realidad paralela cuyos habitantes disfrutan de los mismos placeres y sufren muchas de las mismas tribulaciones que los vivos. La iconografía espiritual de México, y su folclore, expresada en festividades populares como el Día de los Difuntos, prestan testimonio a una obsesión que se remonta hacia los tiempos primigenios, siglos antes de la llegada de los conquistadores españoles.
"Para los mexicanos, la muerte es muy natural, tan natural como nacer. No es una tragedia", dice Octavio Bajonero Gil, 67, uno de los reputados artistas gráficos del país, que donó 1.500 obras de artes y objetos artesanales relacionados con la muerte a la Universidad Autónoma de esta ciudad, estimulando este verano la creación del museo.
La colección de Bajonero llena ahora seis salas de exposición de un convento del siglo diecisiete elegantemente restaurado en el casco histórico de la ciudad, a unas seis horas de viaje al noroeste de Ciudad de México. Las posesiones del museo, que fueron reunidas por Bajonero durante un período de cincuenta años, incluyen esculturas y alfarería precolombina, reproducciones de antiguos códices indios que describen sacrificios humanos, objetos de arte de la época colonial, cientos de caprichosos esqueletos y juguetes hechos por artesanos.
En un moderno edificio adyacente que se conecta con el convento por medio de una apacible plaza, los visitantes del rojizo vestíbulo sopesan las calaveras satíricas del maestro grabador José Guadalupe Posada y trabajos de otros maestros mexicanos, como Manuel Manilla, Francisco Toledo y Leonel Maciel. Otros se detienen frente a una máscara mortuoria de bronce del presidente Benito Juárez y un tradicional esqueleto tzompantli hecho con etiquetas de botellas de Coca-Cola.
Hoy las fábricas chinas producen imitaciones plásticas de muchos de estos artículos. Pero todo objeto en el museo fue hecho "por manos mexicanas", dice Jorge Heliodor García Navarro, el director general de la institución, y hay al menos una pieza de cada estado de México, más el Distrito Federal (Ciudad de México).
Programado y operado por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, el museo es "como un tutti-frutti, un collage de todo", dice García. Este inspirado revoltijo de bellas artes, artefactos históricos y arte popular, reunidos en torno a un tema común, es inusual en el jerárquico mundo de la curaduría de los museos mexicanos, dice García, y refleja la omnipresencia del memento mori como un tropo central de la cultura mexicana.
"Muchos extranjeros preguntan: ¿Cómo puede haber esqueletos boxeadores o que beben? ¿No es falta de respeto?", dice García. "Para un mexicano no lo es. Es parte de nuestra realidad. Todos compartimos esto, todos los seres humanos".

Temprana Fascinación
Un hombre amable y jovial con el pelo cano y las largas y gráciles manos de un concertista de piano, Bajonero dice que su fascinación con la muerte empezó cuando sólo tenía dos años y su padre murió de un ataque al corazón a los 38. Recuerda que le intrigaban la devoción de su madre por su difunto marido y que tenía un creciente interés en "las ceremonias de la muerte".

"En este caso, el tema me escogió a mí", dice Bajonero en su casa atiborrada de sus objetos de arte y libros en un barrio obrero de Ciudad de México.
Cuando estudiaba en la Escuela Nacional de Artes Plásticas en la Universidad Nacional Autónoma de San Carlos, empezó a adquirir objetos relacionados con la muerte, haciendo a menudo viajes a remotos parajes de la república.
Hurgando en mercadillos, encontró piezas únicas y fantásticas. Una escultura de Cihuateotl, el espantoso símbolo de las mujeres indias que mueren en el parto. Un tiovivo de esqueletos de Oaxaca. Máscaras nahuatl. Un festín en barro de soldados esqueletos de la Revolución Mexicana, alzando sus rifles en honor de su líder, Pancho Villa. Una escultura de tamaño natural de un niño muerto del siglo diecinueve. Cruces de madera que describen a almas en el purgatorio. Una bella escultura de la Virgen de la Buena Muerte, que acuna suavemente en su mano un cráneo humano.
Muchos de estos objetos ya no se hacen, y el conocimiento generacional que los moldeó se está perdiendo decididamente, dice Bajonero. "Hay algunos tipos de artesanos que han desaparecido. La mentalidad de la gente ha cambiado porque mucha gente se ha marchado a Estados Unidos a trabajar y cuando vuelven ya no les atraen las cosas tradicionales".
Aunque al principio no se imaginaba a sí mismo como un coleccionista, dice Bajonero, poco a poco adquirió gustos más refinados. Sus amigos, observando su obsesión, empezaron a llevarle más objetos, como regalos. "Cuando me di cuenta de que tenía una importante colección con unos 1.500 objetos, pensé: ‘¿Qué voy a hacer con todo esto?'"
En el pasado, pocos museos mexicanos habían albergado exposiciones sobre las representaciones artísticas de la muerte. Pero tampoco había una institución con colecciones permanentes dedicadas a este tema, dice Bajonero. Su primera idea fue fundar un museo en su pueblo natal, pero los funcionarios del estado de Michoacán no tenía los recursos para respaldar su proyecto.
Entonces, en 2000, una exposición del trabajo de Bajonero en Aguascalientes lo puso en contacto con la Universidad Nacional Autónoma, donde encontró un inmediato entusiasmo para albergar la colección. La universidad considera la colección tanto como una importante atracción turística regional como un rico alijo de materiales de investigación y docencia para académicos y estudiantes en historia, sociología, literatura, antropología y arte.
Esta función educativa es especialmente importante, dice José Antonio Padilla Pedroza, que supervisa la promoción cultural del museo, porque cuando un museo público no comprende el contexto cultural e histórico del arte, "el arte muere".
"Muchos estudiantes universitarios no conocen a los santos, a los demonios. Se preguntan: ‘¿Qué demonio será este?'", dice Padilla. "La gente no está acostumbrada a consumir culturalmente".
Los funcionarios esperan que la colección sigue ampliándose con el aporte de otros donantes. El museo ya está exhibiendo cuatro piezas centradas en la muerte donadas por Carlos Monsiváis, autor e intelectual mexicano.
Este próspera ciudad de unos 630 mil habitantes es un apropiado escenario para una institución dedicada a la reflexión sobre la mortalidad y la eternidad. Aguascalientes es conocida por su Festival Anual de los Esqueletos durante la semana del Día de los Difuntos. Posada (1852-1913) nació aquí, y un museo cercano está dedicado a su vida y obra. Al lado del museo de Posada, el Templo del Señor del Encino conserva una estatua negra de Jesús que se dice que está creciendo milagrosamente, un augurio (creen los fieles) de una inminente calamidad planetaria.
Pero en lo que concierne a Bajonero, el mundo por venir puede esperar. Todavía se enciende con los recuerdos de la apertura del museo en junio. "No podía dormir", dice. "Me dije: ‘¡Dios mío, espero que no me de un ataque al corazón!'"
Se ríe de este reconocimiento del absurdo humor negro que ensombrece la existencia humana.
Entonces sirve a sus invitados un trago de tequila Herradura y coloca una grabación de ‘La llorona', de Óscar Chávez, en su viejo equipo de música. Los places son, por naturaleza, breves, dice, y cree que es así como deben ser las cosas.
"Mi contacto con la muerte me ha permitido disfrutar más de la vida", dice, "porque después de la muerte no hay nada".

reed.johnson@latimes.com

9 de septiembre de 2007
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las dos vidas del senador


[Héctor Tobar y Alejandro Ancona] El senador René Arce Islas dijo en una entrevista de radio: "Antes de 1974 yo vivía una vida, y de 1975 en adelante he vivido otra". Un informe dice que su verdadero nombre es Óscar Nahum Cirigo Vázquez.
Ciudad de México, México. El senador de Ciudad de México no niega que fue en el pasado un guerrillero revolucionario, o que el nombre con el que fue elegido el año pasado no es realmente el suyo.
Pero él no es miembro del grupo que hace poco cometió una serie de atentados con explosivos, dice.
El senador René Arce Islas es uno de los hombres más poderosos del izquierdista Partido de la Revolución Democrática, o PRD, el partido de oposición más grande en el Congreso. Un informe noticioso en internet esta semana pone al senador en el centro de una novela de espionaje con atentados contra oleoductos, amores guerrilleros y espectros del ejército.
Reporte Índigo, una revista online, dice que el nombre del senador no es realmente Arce Islas, sino Óscar Nahum Cirigo Vázquez. Y la revista dice que obtuvo de un informe de la inteligencia militar mexicano que dice que es uno de los líderes del Ejército Revolucionario Popular, EPR.
El EPR reivindicó los atentados contra los oleoductos de petróleo y gas de Pemex en el centro de México el mes pasado. En 2006, el EPR dijo que había colocado una bomba en un banco y en las oficinas de las autoridades electorales de México. En los atentados no hubo heridos.
En una entrevista el lunes, el senador niega ser miembro del EPR, y dice que el informe de inteligencia fue filtrado por oficiales empecinados en arruinarlo.
El senador de 53 años no negó, sin embargo, que su nombre actual es un seudónimo.
"Antes de 1974 yo vivía una vida, y de 1975 en adelante he vivido otra", dijo el lunes en una entrevista con la W Radio de esta ciudad. Dijo sobre el EPR: "No comparto ni sus métodos ni sus objetivos".
La filtración de informes de inteligencia y de llamadas telefónicas pinchadas en secreto para hacer acusaciones incomprobables son cosas habituales en la guerra política aquí, y el senador dijo que estaba siendo perseguido por sus opositores.
Pero cuando fue presionado por la periodista Carmen Aristegui sobre si su nombre realmente era Óscar Nahum Cirigo Vázquez, replicó que no podía "ni confirmarlo ni negarlo". Dijo que estaba escribiendo un libro en el que aclaraba el asunto.
La polémica ha sido un recordatorio del épico arco de la historia reciente de este país. México se ha convertido en una democracia multipartidista en poco más de una generación, y muchos miembros actuales de la ‘izquierda legal' apoyaban en el pasado el concepto de lucha armada.
"En mi vida tuve que tomar decisiones que cambiaron radicalmente el curso de mi vida", le dijo a Aristegui.
El senador no confirmó un punto del reportaje de Reporte Índigo: la revelación de que fue una vez miembro de la Liga Comunista 23 de Septiembre, un grupo de guerrilla urbana que atacaba blancos comerciales y gubernamentales en los años setenta.
En "1973 y 1974 pertenecí a un grupo que luchaba por la revolución... que escogió el camino de la violencia para cambiar la situación en el país", dijo. "Ese grupo desapareció hace décadas. No tiene nada que ver con el EPR".
En los años setenta, el Partido Revolucionario Institucional gobernó México prácticamente como un estado unipartidista. Ahora Arce Islas es miembro de un importante comité del Senado que busca rescribir las leyes que gobiernan la conducta militar.
El senador ha propuesto modificar la Constitución y el código penal de modo que los miembros de las fuerzas armadas puedan ser juzgados en tribunales civiles. "Estoy seguro de que esto ha causado una reacción de las fuerzas armadas", dijo.
Arce Islas es también líder del grupo Nueva Izquierda del PRD, que está luchando sin demasiado éxito contra el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador por el control del partido. Reporte Índigo dice que Arce Islas es el hermano de otros líder de la Nueva Izquierda, Víctor Hugo Cirigo Vázquez, presidente de la Asamblea Legislativa de Ciudad de México.
El informe también dice que oficiales de la inteligencia militar creen que el senador tiene una hermana en el EPR: Blanca Estela Cirigo Vázquez, alias ‘Twinky Wonder'.
Se dice que Blanca Estela es la novia del líder del EPR, Constantino Canseco Ruiz.
Nadie ha sido arrestado por los atentados de julio contra los oleoductos de Pemex, que produjo una semana de escasez de combustible y cierres de fábricas en varias ciudades de México Central.

hector.tobar@latimes.com

Cecilia Sánchez contribuyó a este reportaje.

29 de agosto de 2007
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princesa de ciudad de méxico


[Marla Dickerson] Y los indigentes. Una mujer defiende el territorio de cinco mil vendedores ambulantes en el centro de la capital.
Ciudad de México, México. Trata de cruzar algunas partes del centro de Ciudad de México y entenderás por qué el alcalde Marcelo Ebrardquiere limpiar esta ciudad. Los vendedores ambulantes, que venden tacos, cedés piratas y ropa barata, han convertido este corazón simbólico de México en un gigantesco mercado de pulgas.
Su gobierno planea trasladar a miles de estos comerciantes independientes que estorban la circulación, obstaculizan a los peatones, dejan basura y evaden los impuestos. Pero en su camino se ha puesto una mujer de sesenta y tres años, ex presidiaria y bisabuela que tiene su propio programa.
Se llama Alejandra Barrios Richard, líder de la asociación más importante de vendedores de aceras en el centro histórico de la capital. Su ejército de cinco mil hombres ocupa la propiedad inmobiliaria más valiosa de México, territorio ganado duramente al que la luchadora Barrios no va a renunciar fácilmente.
En los últimos treinta años se ha elevado de humilde vendedora de frutas a una de las jefas de la calle más poderosa de la ciudad, utilizando una formidable combinación de simpatía personal, probada capacidad de negociación y peleas a puñetazos.
Sus seguidores han montado marchas y sentadas para protestar contra la represión policial de sus operaciones. Han peleado por territorio con otros grupos de vendedores callejeros; en 2003, Barrios fue acusada de matar a balazos al marido de una dirigente rival en el marco de una riña semejante. Pasó más de dos años en una notoria cárcel de Ciudad de México antes de ser dejada en libertad por falta de pruebas.
El episodio sólo reforzó su leyenda. Los mariachis le cantaban serenatas frente a las paredes de la prisión cuando su cumpleaños. Los niños rezaban por su libertad. Barrios proclamó persistentemente su inocencia, emergiendo del correccional ante alborozados seguidores que la saludaron como a un héroe conquistador.
"Cuando recorre estas calles, la gente la llama ‘Señora Alejandra'", dijo Antonia Medina Espinoza, que vende gorditas y flautas en el centro de la ciudad. "Le muestran respeto".
Esa lealtad enfurece a los grupos de comerciantes establecidos que dicen que los vendedores callejeros están en el centro de una economía subterránea que se está tragando a industrias mexicanas enteras. Se estima que solamente en la capital trabajan unos quinientos mil vendedores, que ofrecen desde música y películas pirateadas, ropas de diseño baratas y otros artículos falsificados.
Los vendedores callejeros perjudican a los comerciantes establecidos y timan al fisco porque no pagan impuestos, dicen los críticos. Degradan la vida urbana porque secuestran los espacios públicos mientras enriquecen a líderes como Barrios, cuya organización de varios millones de dólares incluye a abogados, contables e incluso un publicista.
Pero Barrios ha cumplido con sus seguidores, que le pagan sus cuotas para asegurarse un pedazo de precioso pavimento. Su organización ha construido viviendas para los vendedores, ofreciéndoles financiamiento sin interés en un país donde conseguir incluso una hipoteca normal es prácticamente imposible para la mayoría de la gente. El grupo maneja un preescolar de bajo costo para los hijos de los miembros y proporciona bonos ocasionales, tales como canastas de alimentos.
Sobre todo, Barrios ha logrado crear un espacio para que la gente pobre se pueda ganar la vida en una economía que se ha demostrado incapaz de crear suficientes trabajos para sus ciudadanos.
"El gobierno no les da nada", dice Barrios. "Confían en mí. Yo los defiendo".
Nativa de Ciudad de México y vendedora de cuarta generación, Barrios empezó de niña vendiendo manteles de plástico en el puesto de su familia. De ahí pasó a vender sartenes, fruta fresca y artículos más turbios conocidos como fayuca, productos robados o mercaderías introducidas clandestinamente al país para evitar el pago de impuestos.
El marido de Barrios, Javier Sánchez Becerra, dijo que la pareja fue arrestada en 1982 con un camión lleno de equipos estereos y videos de contrabando desde Estados Unidos. Dijo que los dos cumplieron nueve meses en prisión en Monterrey, tiempo que Barrios utilizó para terminar su educación secundaria.
La cárcel es una parada familiar para los vendedores callejeros de México, muchos de los cuales han tenido problemas con la ley. Barrios dice que fue el acoso y la extorsión constantes de la policía lo que en 1984 la llevó a unirse con varias decenas de comerciantes para defenderse a sí mismos.
Barrios emergió rápidamente como líder de la Asociación Legítima Cívica y Comercial, una transición que no sorprendió a su marido, que la conoce desde que eran niños. Dijo que Barrios, de un metro sesenta, una vez hizo detener el coche para enfrentarse a un hombre que le estaba pegando a su esposa en la calle.
"Es brava", dijo, sacudiendo su cabeza, riéndose del recuerdo. "Tenaz".
Pero fueron sus instintos políticos y capacidad de negociación los que la hicieron prosperar. Miembro durante mucho tiempo del Partido Revolucionario Institucional que gobernó México durante 71 años hasta el 2000, Barrios forjaba alianzas con funcionarios del partido que eran buenas para los dos lados, contó Alfonso Hernández, director del Centro de Estudios Tepito y experto en los vendedores ambulantes de la capital.
Dijo que lo normal es que los líderes de los vendedores entregan votos y dinero a cambio de espacios públicos para que sus miembros puedan trabajar sin ser fastidiados por las autoridades. Con tres docenas de organizaciones y alrededor de doce vendedores callejeros operando en el centro histórico -un área de tres kilómetros cuadrados que incluye la famosa plaza mayor conocida como el Zócalo-, la competencia es feroz.
Hernández dijo que Barrios, una carismática y guapa mujer puede hacer mucho más defenderse a sí misma.
"Sabe dar y recibir", dijo.
Sin embargo, Barrios culpa a los vientos políticos cambiantes en el Ayuntamiento de haberla enviado a la cárcel por homicidio. Dijo que una líder vendedora rival relacionada con el Partido de la Revolución Democrática, que ahora controla el gobierno de la ciudad, la acusó de haber disparado en un intento de introducirse en el territorio de Barrios.
"Hay gente que me tiene envidia", dijo.
No es de extrañar. Los seguidores de Barrios ocupan algunos de los espacios más fuertemente concurridos en el centro de la ciudad. Dijo que por el privilegio de ocuparlo pagan cincuenta pesos a la organización todas las semanas -unos 4.65 dólares. Algunos vendedores dicen que pagan eso al día. Cualquiera sea la cifra, Barrops niega los rumores de que se ha hecho rica a espaldas de los pobres.
Aunque sus ocho hijos también participan en la empresa y han asumido muchas responsabilidades de la gestión diaria, Barrios dice que ella todavía trabaja seis días a la semana y todavía vive en La Lagunilla, el rudo barrio donde creció cerca del centro de la ciudad.
Se siente particularmente orgullosa de los beneficios en vivienda y educación que ha proporcionado a los miembros, una red de seguridad social que algunos han comparado con un gobierno paralelo. A la fecha, la organización ha construido 199 apartamentos, y construirá otros 39. Algunos vendedores están pagando cuotas de apeas 46 dólares al mes para pagar sus unidades, dijo Sánchez.
Guadalupe Rodríguez Flores, una viuda de 62 años, dijo que el programa era el único que podía financiar su pequeño apartamento. Dijo que le cuesta mucho ganar, vendiendo auriculares, los 185 dólares que paga al mes por la vivienda.
Pronto las cosas pueden empeorar. Si el ayuntamiento se sale con la suya, Rodríguez y miles de otros vendedores del centro histórico serán reubicados a mediados de octubre, como parte de un proyecto de embellecimiento. El plan es sacarlos de las calles y aceras y concentrarlos en propiedades libres en la comuna.
Esos planes han sido intentados antes, y fracasaron cuando los vendedores callejeros volvieron a sus antiguos espacios después de que las ventas descendieran en picado en sus nuevos locales.
Barrios dijo que ella está abierta al diálogo con el alcalde, pero no hará ninguna promesa a menos que se garantice a sus comerciantes lugares tan buenos como los que ocupan hoy.
"Si el gobierno trata de darnos sitios que no nos convengan, yo voy a rechazarlos", dijo Barrios. "Estoy peleando para que la gente tenga trabajo".

marla.dickerson@latimes.com

26 de agosto de 2007
13 de agosto de 2007
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