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méxico

aprueban eutanasia pasiva


Senadores mexicanos dan luz verde a la legalización de la eutanasia pasiva.
Ciudad de México. El Senado mexicano aprobó hoy una reforma para legalizar la eutanasia pasiva en el país para enfermos terminales, que permitirá la conclusión voluntaria de la vida en determinadas condiciones.
La eutanasia pasiva consiste en que a un paciente terminal le dejen de suministrar los medicamentos o le retiren los aparatos que lo mantienen con vida artificialmente, mientras que en la eutanasia activa se busca provocar directamente la muerte del enfermo.
Esta ley se aplicará bajo ciertos requisitos, entre éstos que el paciente esté en fase terminal, que le haya sido diagnosticada una muerte segura en un máximo de seis meses y que él o su familia, en caso de estar inhabilitado, hayan dado su consentimiento.
Esta reforma fue aprobada con 70 votos y ninguno en contra, en una sesión a la que asistieron sólo los legisladores de los partidos Acción Nacional (PAN) y del opositor Revolucionario Institucional (PRI).
El Congreso mexicano cumple 12 días en medio de una crisis política luego de que la izquierda del país ocupara las tribunas de las Cámaras de Diputados y Senadores en exigencia a un debate nacional sobre la reforma energética.
Esta reforma será enviada a la Cámara de Diputados, quienes en caso de aprobarla, la remitirán al Ejecutivo para que entre en vigor una vez que sea publicada en el Diario Oficial.

22 de abril de 2008
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cruenta guerra por territorio


Guerra de carteles en México causa carnicería.
[James C. McKinley Jr.] Ciudad Juárez, México. Un signo de la desesperación por terminar con el crimen organizado en esta ciudad fronteriza es que el tipo bueno en los carteles de reclutamiento de la policía no es un joven bien afeitado con una bonita gorra de policía, sino un amenazador soldado con máscara negra y casco y sosteniendo una ametralladora pesada.
El cartel es la respuesta del gobierno a un tipo diferente de letrero dejado a fines de enero a los pies de un monumento en honor de agentes de policía caídos: una lista garabateada a mano de veintidós agentes, cinco de los cuales ya han sido acribillados en la calle. El letrero advertía que los otros también serían asesinados, "a menos que aprendan". En total, este año han muerto asesinados aquí ocho policías; tres se encuentran desaparecidos.
Incluso según las normas de esta polvorienta ciudad del desierto, donde los narcotraficantes han transportado su carga al otro lado del Río Grande durante largo tiempo y los crímenes de mujeres todavía no resueltos han llamado la atención internacional, los últimos tres meses han sido un baño de sangre, dicen funcionarios.
En los primeros tres meses de este año, la guerra por territorios de los carteles de narcotraficantes se ha cobrado la vida de más de 210 personas. El número de homicidios este año es más que el doble del total de homicidios durante el mismo período del año pasado. En fosas comunes en los patios traseros de dos casas de propiedad de narcotraficantes se hallaron dos fosas comunes con 36 cuerpos.
En los momentos más álgidos de la violencia, para Semana Santa, se encontraron cuerpos de víctimas todos los días, con un promedio de doce por semana. Desesperados, el alcalde y el gobernador del estado de Chihuahua pidieron la intervención del gobierno federal.
"Ni el gobierno municipal ni el gobierno del estado son capaces de hacer frente al crimen organizado", dijo en una entrevista el alcalde José Reyes Ferriz.
Así que a fines de marzo, el presidente Felipe Calderón envió 2.026 soldados y 425 agentes federales. Continúan patrullando en caravanas de todoterrenos y camionetas. Pero incluso ellos se sienten intimidados. Ninguno de ellos se atreve a mostrar la cara, y se cubren con pasamontañas.
La morgue está llena de más de cincuenta cuerpos no identificados ni reclamados, prueba de que los soldados de la guerra de las mafias provienen de otros estados, dijo el alcalde.
Pero es difícil obtener información sobre quién está peleando con quién.
El jefe de la policía local, Guillermo Prieto Quintana, dijo ignorar todo sobre el conflicto, pese a que ha sido un agente de policía en la ciudad durante más de treinta años. Reconoció que el cuerpo de policía de 1.600 miembros estaba inundado de agentes corruptos, como consecuencia, dijo, de que los bajos salarios y de la falta de oportunidades para avanzar los empujaba a buscar otras fuentes de dinero. "Mientras exista la posibilidad de ganar dinero fuera, existirá corrupción", dijo.
Desde fines de los años ochenta, el tráfico de drogas en Ciudad Juárez ha estado controlado por un grupo conocido como el Cartel de Juárez, dirigido por Vicente Carrillo Fuentes desde la muerte de su hermano Amado en 1997.
La reciente violencia que está desgarrando Ciudad Juárez se deriva de una guerra de pandillas entre antiguos aliados. Según un fiscal federal, por un lado está la familia Carrillo Fuentes y su representante aquí, José Luis Ledesma, conocido como J.L. Por el otro, varios traficantes del estado de Sinaloa, el principal entre ellos Joaquín Guzmán, conocido como El Chapo, e Ismael Zambada, conocido como El Mayo. El fiscal, así como otros de los entrevistados, habló a condición de conservar el anonimato. Su incómoda alianza ha sido puesta a prueba desde que uno de los hermanos Carrillo Fuentes, Rodolfo, fuera asesinado en septiembre de 2004, dicen funcionarios. Se cree que Guzmán ordenó su asesinato.
Una teoría dice que la tensión alcanzó un punto de ruptura en diciembre cuando Zambada se negó a pagar al Cartel de Juárez un impuesto por transportar drogas por su territorio.
Desde entonces, Zambada y Guzmán empezaron una ofensiva contra el cartel de Juárez, y Ledesma, el jefe de la mafia local, ha respondido ferozmente, dijeron fiscales y funcionarios del ayuntamiento. "La gente de Mayo y Chapo querían invadir, y J.L. no estada dispuesto a permitirlo, y así empezó la guerra", dijo el fiscal.
Pero un agente de la inteligencia mexicana, también hablando a condición de preservar el anonimato, dijo que desde el asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes, el cartel de Juárez ha forjado una alianza con el cartel del Golfo, dirigido por el barón de la droga encarcelado Osiel Cárdenas Guillén y sus lugartenientes en el estado de Tamaulipas, al otro lado de la frontera de Tejas del Sur.
Desde el año pasado las detenciones y presiones de las tropas federales han debilitado al cartel del Golfo. Presintiendo una oportunidad, Zambada, Guzmán y otros traficantes de Sinaloa que habían caído en desgracia con el clan de Carrillo Fuentes han tratado de ocupar la ciudad, dijo el agente.
"Lo que pasa es que un cartel dejó un espacio abierto, y otro cartel está tratando de ocuparlo", dijo el agente de inteligencia, hablando a condición de guardar su identidad.
John Riley, el agente especial a cargo de la oficina de la Drug Enforcement Administration en El Paso, dijo que la guerra en Ciudad Juárez es la misma guerra por territorio librada entre varios traficantes de Sinaloa, la vieja familia Carrillo Fuentes y el cartel del Golfo que ha sacudido al país en los últimos dos años y que se ha cobrado miles de víctimas.
Agregó que las alianzas entre los diferentes grupos varían constantemente, lo que crea una caótica situación para la policía. "Un montón de esas fronteras se han borrado desde el primer año", dijo. "Es extremadamente confuso".
Funcionarios del ayuntamiento dijeron que ante la reciente guerra de la mafia, Ledesma ha tratado de hacerse un lugar como gángster en el sentido americano, controlando las organizaciones dedicadas a la extorsión, la prostitución y las apuestas, así como el tráfico de cocaína.
Los funcionarios dicen que también ha reclutado a pandillas callejeras locales como los Aztecas, como pistoleros y distribuidores de droga. El cartel del Golfo ha introducido un cuerpo de asesinos a sueldo conocidos como los Zetas.
Fiscales federales y funcionarios del ayuntamiento dicen que Ledesma también ha infiltrado el departamento de policía local en grados alarmantes. La mayoría de los agentes asesinados en los recientes incidentes violentos tenían vínculos con narcotraficantes, dijeron los fiscales.
Para los vecinos las patrullas de la policía federal y militares han traído un breve respiro al estado de terror en el que han estado viviendo. Pero varios vecinos dijeron en entrevistas que siguen teniendo miedo de salir de sus casas en la noche o dejar que sus hijos jueguen fuera como hicieron ellos de niños. Las balaceras son un sonido habitual después de la puesta de sol, dijeron.
"Antes, no se ejercía demasiada presión sobre los vendedores de drogas, pero con el ejército las cosas están cambiando", dijo Janeth Ponce, 21, ama de casa, que el sábado pasado se encontraba en la plaza mayor. "Ahora uno no siente tanto miedo, porque hay más policías".
Pero otros vecinos dijeron que la intervención federal era sólo una solución temporal. La policía local está superada, mal pagada, inclinada a la corrupción y carece de autoridad para investigar a los narcotraficantes, observaron.
No ha escapado a la atención de nadie que a fines de marzo las autoridades federales arrestaron a nueve agentes de policía de la ciudad por cargos de tráfico de drogas, y el ex comisionado de la policía, Saulo Reyes, fue detenido en El Paso en enero, por cargos de tráfico de marihuana.
"La policía no hacía nada", dijo Janet Morales Castellanos, que el sábado pasado estaba atendiendo el puesto de hierbas de su padre en el mercado. "Aquí no se puede salir por la noche. No puedo sacarla al parque por la noche, y ni siquiera al cine" dijo Morales, refiriéndose a su hija pequeña. "Te tienes que quedar en casa".
El alcalde y el comisionado de policía, que asumió el cargo en octubre pasado, dijeron que la única solución a largo plazo es purgar el departamento de policía y entregar autoridad a los agentes de policía para investigar el tráfico de drogas, que ahora es fuero único de los agentes federales.
Con ese fin han endurecido las normas de reclutamiento y están empezando a usar toda una serie de pruebas para descartar a los drogadictos y otros inclinados a la corrupción. Han comprado cien coches patrulleros y han autorizado que los agentes porten armas semiautomáticas y ametralladoras, en lugar de las pistolas de servicio.
Sin embargo, el departamento de policía ha cambiado poco. Sólo treinta agentes han renunciado o se han retirado tras la ola de detenciones federales y las nuevas pruebas. La primera tanda de 150 reclutas salieron de la academia en enero, pero entraron a un departamento donde la mayoría de los agentes tienen demasiado miedo de los narcotraficantes como para iniciar algo contra ellos o están en su planilla de pago.
"Un policía municipal sabe todo, pero no puede hacer nada", dijo Jaime Torres, el portavoz del departamento.

21 de abril de 2008
16 de abril de 2008
©new york times
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tiranía de narcos en la frontera


Tiranía del narcotráfico en la frontera. Carteles mexicanos ejercen control con armas, dinero y salvajismo.
[Manuel Roig-Franzia] Tijuana, México. Los asesinos entraron a Loma Bonita con el frío de la madrugada.
En la cima, recorrieron en silencio un laberinto de chozas de madera de una calle de tierra en el empobrecido vecindario de Tijuana, dice la policía. Estaban buscando a Margarito Saldaña, un despreocupado comandante de policía de distrito de 43 años. Encontraron una casa llena de gente durmiendo.
Los vecinos temblaron con el restallido de los rifles de asalto AK-47 que resonaron en la pequeña casa de Saldaña. Rafael García, un obrero desempleado que vive cerca, dijo que pensó que eran "fuegos artificiales", y luego se metió debajo de la cama, asustado.
Al matar no solamente a Saldaña, sino también a su mujer, Sandra, y a su hija de doce años, Valeria, los asesinos de Loma Bonita violaron una de las reglas rara vez quebrantadas en el bajo mundo del narcotráfico mexicano: No se toca a la familia. Los asesinatos se produjeron en cinco horrorosas horas durante las cuales persiguieron sistemáticamente y mataron a otros dos agentes de policía y asesinaron por error a un niño de tres años y su madre.
La brutalidad de lo que ocurrió aquí en la noche del 14 de enero y madrugada del 15, es una tenebrosa marca de una crisis que ha arrojado una capa de humo sobre el vecino sureño de Estados Unidos. Sucesos en tres ciudades fronterizas en los últimos tres meses ilustran el poder económico y militar de los carteles mexicanos, y de su alcance en una sociedad sacudida por el temor.
Más de veinte mil tropas mexicanas y de la policía federal están participando en una guerra de múltiples frentes contra ejércitos privados de barones de la droga rivales, un conflicto que está siendo librado a lo largo de toda la frontera entre México y Estados Unidos. La proximidad de la violencia ha atraído al gobierno de Bush, que ha propuesto un paquete de ayudas de quinientos millones de dólares al año para ayudar al presidente Felipe Calderón a combatir lo que un informe de la Oficina de Contabilidad del Gobierno calcula que es un negocio en drogas de veintitrés mil millones de dólares anuales.
Un total de más de 4.800 mexicanos fueron asesinados en 2006 y 2007, elevando la tasa de homicidios en cada uno de esos años al doble de la de 2005. Funcionarios policiales y periodistas, políticos y campesinos han sido matados a tiros en la ola de violencia, que incluye ejecuciones en masa, como el asesinato de cinco personas cuyos cuerpos fueron encontrados este mes en un rancho en las afueras de Tijuana.

Como el creciente número de mexicanos que se dirigen con temor al otro lado de la frontera, la violencia misma se está filtrando hacia Estados Unidos, donde hace poco mataron a un agente de la Patrulla Fronteriza mientras trataba de detener a sospechosos de narcotráfico.
Mediante el poder de fuego, bestiales intimidaciones y dinero, los carteles han logrado hacerse con el control de partes claves de la frontera, asegurándose rutas de contrabando para el noventa por ciento de la cocaína que llega a Estados Unidos, de acuerdo al Departamento de Estado. Al mismo tiempo, soldados mexicanos recorren las calles en tanquetas blindadas, helicópteros de ataque patrullan los cielos, y lanchas recorren las aguas de la costa.
"La situación está empeorando", dijo en una entrevista Victor Clark, activista de derechos humanos y experto en drogas. "Los narcotraficantes están haciendo una campaña de terror. Está en juego la seguridad del país".

Dominado por un Ejército Privado
Más de tres mil kilómetros al sudeste de Tijuana, la ciudad de Reynosa se extiende desde el sur de Texas siguiendo a Río Grande.
Esto es terreno del cartel del Golfo, una región dominada por el ejército privado del cartel, Los Zetas. Su arsenal corresponde al de una brigada militar, sobrepasando el de algunas unidades militares mexicanas.
Dirigidos por Heriberto Lazcano, Los Zetas son una organización mercenaria altamente especializada y compuesta por ex tropas de elite mexicanas, incluyendo a oficiales entrenados por las fuerzas armadas norteamericanas antes de que desertaran. El grupo se ha convertido en una obsesión para el gobierno de Calderón, que ha enviado más de mil soldados a Reynosa y otras ciudades circundantes.
Los soldados llenan los angostos puentes de canales que cruzan Reynosa, paran a conductores al azar y vigilan la ciudad con sus dedos en el gatillo de armas pesadas. La tensa atmósfera ha provocado así algunos errores.
El 16 de febrero, unos soldados hirieron fatalmente a Sergio Meza Varela, un hombre de 28 años sin vínculos aparentes con el narcotráfico, cuando el coche que conducía no paró en un puesto de control. "Tenemos miedo de salir de casa", dijo Alejandra Salinas, prima de Meza, en una entrevista en la acera de la tienda de neumáticos de la familia. "Nosotros estamos en el medio".
En Tijuana, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo, el creciente cartel de Sinaloa está luchando con rivales por el control de las rutas de contrabando. Pero en Reynosa, dice la policía, sólo los soldados mexicanos amenazan el control del cartel del Golfo.
Para prepararse para la batalla, Los Zetas han llenado sus casas de seguridad con armas antitanques, rifles de asalto y otras armas pesadas, incluyendo algunas que las autoridades policiales mexicana creen que pertenecieron antes al ejército norteamericano.
"¿Cómo puedo pelear contra ellos?", dijo Juan José Muñoz Salinas, jefe de policía de Reynosa. "Es imposible".
El 7 de febrero, los soldados allanaron el polvoriento rancho ‘El Mezquito' en las afueras de Miguel Alemán, al oeste de Reynosa, y encontraron uno de los arsenales ilegales más grandes de los últimos años: 89 rifles de asalto, 83.355 rondas de municiones, y explosivos plásticos capaces de demoler edificios. Dos días más tarde, en Nuevo Laredo, los soldados hallaron un alijo de armas que incluía ocho uniformes militares para ser usados como disfraces.
La creciente evidencia de que los carteles han infiltrado muchas unidades de la policía fronteriza ha provocado acciones drásticas.
En Reynosa, los soldados desarmaron a toda la fuerza de policía en enero, dejándoles sin armas durante diecinueve días mientras se realizaban las pruebas balísticas. Los agentes de policía, que ganan 625 dólares al mes, fueron obligados a proporcionar muestras de voz para ser comparadas con grabaciones de amenazas hechas en radios de la policía, dijo en una entrevista el alcalde Óscar Luebbert Gutiérrez.
"No vale la pena", dijo Muñoz Salinas, el jefe de policía. "Nos persiguen, pero en realidad son otras autoridades las que están implicadas. Mire la policía del estado, la federal y la militar".

El Enemigo Está en Casa
Era Noche Vieja en Tijuana, la accidentada ciudad en el cruce fronterizo más utilizado de Estados Unidos.
Los empleados del ayuntamiento se preparaban las celebraciones, pero Jesús Alberto Rodríguez Meraz y Saúl Ovalle Guerrero, ambos veteranos agentes de policía, tenían otros planes.
Se querían hacer ricos.
Los agentes robaron una tonelada de marihuana del cartel de Arellano Félix. Pero antes de que pudieran vender la droga, fueron secuestrados. Sus cuerpos fueron hallados cuatro días después, dijo el nuevo jefe de policía de Tijuana, Jesús Alberto Capella, en una entrevista.
Los asesinatos apenas fueron conocidos en México, ignorados en una avalancha de treinta asesinatos de agentes de policía en los últimos tres meses y decenas más en el último año. El caso ilumina el alcance de la corrupción policial creada por el dinero del tráfico.
Uno de cada dos de los agentes de policía asesinado en México hoy está directamente implicado con bandas de narcos, de acuerdo a estimaciones de funcionarios policiales, fiscales y expertos en drogas.
Capella, apodado ‘el Rambo de Tijuana' debido a que estropeó de un intento de asesinato poco después de asumir el cargo, calcula que un quince por ciento de los 2.300 agentes de policía de la ciudad trabajan para los carteles de la droga, ganando un estipendio mensual como guardaespaldas, secuestrando y asesinando. Sólo en Baja California funcionarios judiciales mexicanos calculan que el treinta por ciento de la fuerza policial local y federal está en la planilla de algún cartel.
"Tenemos al enemigo en la casa", dijo Capella.
Los asesinatos en Loma Bonita fueron relacionados aquí con un caso de corrupción policial, dijeron Capella y otros funcionarios policiales. Pocos días antes, la policía de Tijuana había matado a un oficial que trabajaba como guardaespaldas para un banda de traficantes que trató de robar un carro blindado.
Utilizando radios policiales, asesinos del cartel juraron vengarse. En una semana, Saldaña, su familia, y otros dos agentes habían sido asesinados.
En algunos asesinatos los criminales dejaron mensajes específicos mofándose de la policía mexicana.
En una semana a mediados de abril, fueron encontrados seis cuerpos con letreros amarrados a ellos con información sobre el número de teléfono y dirección de una oficina del ejército mexicano abierta para recibir denuncias sobre el crimen organizado. De acuerdo a los analistas, esos ‘narco-mensajes', algunos de los cuales fueron tajeados en los cuerpos, debían desestimular a los vecinos a entregar datos.
El decline del dominio del cartel de Arellano Félix en Tijuana ha tenido el inesperado efecto de profundizar la corrupción en la policía.
Después de que un hermano fuera asesinado y otros dos arrestados, estalló una guerra porque los nuevos capos del cartel -incluyendo a la hermana, Enedina- se negaron a compartir territorio con el cartel de Sinaloa, dijo un funcionario policial a condición de conservar el anonimato. Algunos agentes de policía que fueron alguna vez leales a Arellano Félix, se han pasado al otro lado.
"La policía se convirtió en el brazo armado de los carteles en pugna", dijo el funcionario policial.
Al mismo tiempo, después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 se implementó un control fronterizo más estricto que hizo más difícil que los carteles pudieran introducir drogas ilegalmente en Estados Unidos. Así que los carteles desarrollaron un mercado local regalando muestras de drogas, según dijo Clark, el activista de derechos humanos y experto en drogas de Tijuana.
El número calculado de adictos en Tijuana se duplicó de cien mil en 2004, a doscientos mil en 2005, dijo Clark. La cantidad de pequeñas tiendas o casas donde se venden drogas se quintuplicó en ese periodo, y llegó veinte mil locales. Cada local paga dinero de protección a la policía, así que su proliferación significaba más dinero.
En respuesta, la autoridades de Baja California y otros estados fronterizos han empezado a entregar detectores de mentiras a la policía. Las preguntas van desde lo inocuo hasta indagaciones como "¿Ha trabajado alguna vez con algún narcotraficante?"
Rommel Moreno Manjarrez, fiscal general de Baja California, dijo en una entrevista que uno de cada mil agentes fracasaban en la prueba.
"Es imposible que los narcos hagan lo que hacen sin la ayuda de la policía", dijo. "El éxito del narco lo explica la policía".

Transformado por el Dinero
Unos veinte minutos al sur de Tijuana, condominios de edificios bordean la costa cerca de la Playa Rosarito.
En el pasado un somnoliento escondite
de las estrellas de Hollywood, la ciudad se había convertido en un llamativo magneto de fiestas, atrayendo a la playa a turistas y al estudio donde se filmaron las películas ‘Titanic' y ‘Al otro lado del mundo' [Master and Commander].
La posterior transformación de Rosarito ha sido impulsada por el dinero y cultura de la droga, convirtiendo el paraíso de los surfers en un punto de transbordo clave para la cocaína, marihuana y anfetaminas. Ahora el ayuntamiento es un campamento fortificado. Soldados en tanquetas custodian la entrada principal.
Jorge Eduardo Montero Álvarez, el nuevo jefe de policía, ocupa ahora una oficina dentro del cordón. Su cuartel quedó inhabitable después de un ataque en diciembre.
Los detectives creen que la policía de la Playa Rosarito -trabajando a nombre de los narcotraficantes- están detrás de esos ataques, en los que murió uno de los guardaespaldas de Montero Álvarez. Días después, soldados mexicanos desarmaron al cuerpo de policías de Rosarito compuesto por 149 agentes.
"Ahora tengo más miedo de la policía que de los narcos", dijo Jorge Luis Quiñones, médico y hombre de negocios de Playa Rosarito, reflejando un sentimiento que se ha ido construyendo durante años en muchos de los ciento cincuenta mil vecinos de la zona circundante.
En junio de 2006, unos agentes de policía de Playa Rosarito fueron decapitados. Para Hugo Torres Chabert, descendiente de una familia adinerada que fundó el famoso Rosarito Beach Hotel, fue un espeluznante modo de despertar.
Convencido de que casi todos los niveles del gobierno municipal estaban contaminados por el dinero de la droga, Torres Chabert postuló para alcalde y ganó. Poco después de asumir el cargo en diciembre pasado, despidió a ochenta de los quinientos empleados del ayuntamiento. Pero dice que no ha podido obtener órdenes de detención por falta de pruebas.
"Eran corruptos, pero no estúpidos", dijo.
Para los niños de la Playa Rosairot, los pistoleros de los carteles ya se habían convertido en héroes locales porque conducían los coches más vistosos, se vestían al último grito y se comportaban como si fueran los dueños de la ciudad. "Los comandos negros", los asesinos a sueldo de los carteles empezaron a lucirse con sus armas, esnifar la cocaína y pavonearse en la ciudad balneario.
"Se hizo imposible evitar a los narcotraficantes -tus hijos van a la escuela con los suyos", dijo en una entrevista Aurelio Castañeda, dueño de un bar y funcionario de una asociación de comerciantes de Playa Rosarito. "Si ibas al baño en un bar, te vendían cocaína. Ni siquiera trataban de ocultarlo, y no podías hacer absolutamente nada, ni había nadie a quien recurrir".
El bar de Castañeda, El Torito, concurridísimo en el pasado, a menudo pasa vacío. Dice que su negocio ha bajado, desde 2001, en un ochenta por ciento, cuando la violencia relacionada con las drogas en Playa Rosarito llegó un a nivel tal que espantó a la mayoría de los surfers y otros turistas.
Más allá del brillo de bares y hoteles, Playa Rosarito es un laberinto de barrios pobres, donde los urbanistas, después de sobornar a funcionarios del ayuntamiento, no se dieron la molestia de instalar tuberías o conexiones de electricidad. Las penosas condiciones de vida crearon un terreno fértil para los narcotraficantes, que han encontrado a muchos, dispuestos a transportar por quinientos dólares sus productos al otro lado de la frontera.
Pero grandes cantidades de drogas se quedan en Rosarito y son vendidas en supermercados o casas particulares que prosperan gracias a la protección policial. No hace mucho, un periodista de Baja California empezó a excavar en el problema. Los carteles lo descubrieron y lo llamaron en varias ocasiones para amenazarlo de muerte.
No era la primera vez. Y estaba harto. Aterrado, el periodista abandonó el asunto.
"Me estaba diciendo a mí mismo: ‘Este es un tema importante', dijo el periodista a condición de conservar el anonimato, por temores por su seguridad. "Pero no estaba dispuesto a perder la vida por eso".

30 de marzo de 2008
169 de marzo de 2008
©washington post
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la calle juárez


[Ken Ellingwood] Hay 632 calles con este nombre. Otros nombres de calle populares son Hidalgo (624) y Zapata (500). Pero también hay calles de nombres encantadores, llamadas con nombres de lagos, volcanes, flores e incluso vírgenes de México.
Ciudad de México. No importa dónde vayas en esta megalópolis, es difícil pasar por alto la calle de Juárez. Y eso es porque hay 632 calles con ese nombre. La calle de Hidalgo es casi igual de ubicua, con 624 encarnaciones. Hay al menos quinientas calles llamadas Zapata.
Pero también puedes encontrar las calles del Mar de Tranquilidad y de la Buena Suerte y, si estas no son suficientes, del Tequila. Hay una calle llamada Disneylandia y montones de calles del Progreso en la red de tráfico de Ciudad de México.
Entre los pocos encantos del tráfico de una ciudad ahogada por los coches se encuentran los nombres de sus 32 mil calles -73 mil si se cuenta el área metropolitana circundante. Échale una mirada al plano de calles más popular de la ciudad y te encontrarás con la historia y el capricho, lo fantasioso, lo solemne y lo torpe (la calle de los Recursos Metalúrgicos suena como plomo, incluso en español).
Muchos nombres de calles siguen un tema, prestando cohesión simbólica a los vecindarios. Las calles en el acomodado barrio de Polanco, por ejemplo, lucen los nombres de hombres famosos de la filosofía y las letras, como Virgilio, Galileo, Cervantes -incluso Dickens tiene una calle en este poco dickensiano reducto del privilegio.
Un árido terreno no muy lejos del aeropuerto, que se llama Benito Juárez, está inundado de grandes mares, al menos en papel. Aquí puedes repatingarte frente al Océano Pacífico, al Mar Rojo y el Golfo de Finlandia un mismo día. Otros vecindarios están salpicados de vírgenes, lagos, volcanes y flores.
Bagdad tiene una calle.
En una ciudad en constante expansión, donde se bautizan cada año al menos mil doscientas nuevas calles, no es fácil evitar las repeticiones, incluso con la ayuda de libros de botánica. Eso puede complicar el trabajo de orientarse en la ciudad.
¿Quieres desconcertar a un taxista? Pregunta por la calle de Emiliano Zapata, llamada así en homenaje del líder campesino de la revolución mexicana, pero no menciones el barrio. Pincha la calle de Michoacán en un tablero de un GPS y lo que aparece es una larga y mareante lista de posibilidades, ordenadas por código postal.
"Una vez le pedí a un chofer que me llevara a Cerrada Hidalgo y me llevó al metro Hidalgo", dice Alix Colin Becerril, que vive en una pequeña calle sin salida que se llama Hidalgo, en el barrio de Hidalgo, a apenas unas cuadras de un municipio llamado, claro está, Miguel Hidalgo.
Pero Colin, 23, que trabaja en una heladería, dijo que le encanta que su calle lleve el nombre de un icono de la historia mexicana. Hidalgo es conocido por haber llamado a la independencia que inició la insurrección contra España en 1810, antes de su captura y muerte un año después.
"Que tu calle lleve el nombre de un líder que representa parte de tu legado... es algo bueno", dijo.
No todo el mundo agradece que su calle lleve un nombre relacionado con la historia.
El año pasado, la asamblea de Ciudad de México ordenó a los funcionarios municipales que cambiaran el nombre de la calle del ex Presidente Luis Echeverría después de que sus miembros de izquierdas recordaran su papel en la infame represión policial de 1968 contra una manifestación estudiantil cuando Echeverría era ministro de Interior, y en la ‘guerra sucia' del gobierno contra activistas de izquierda cuando fue presidente en los años setenta.
De momento, sin embargo, las autoridades todavía no han empezado a remover el nombre de Echeverría de las dieciséis calles de la ciudad que lo levan porque están esperando que los funcionarios estudian las alternativas en los vecindarios afectados por la medida.
"Si retiraran los nombres de todos los que han tenido problemas en el pasado, la capital no tendría ninguna calle con nombre de político", se quejó Javier Sánchez, que, con su esposa, administra una tienda de mascotas en la calle de Luis Echeverría, en el barrio de los presidentes. "Tenemos un montón de problemas más graves que el nombre de una calle".
Las instrucciones para bautizar las calles de Ciudad de México, adoptadas junto con la creación formal de la Comisión de Nomenclatura del estado en 1998, permiten el uso de nombres propios.
Muchos evocan el añorado pasado de México, como Juárez, el presidente del siglo diecinueve que es a menudo comparado con Abraham Lincoln, o Hidalgo, el sacerdote y líder rebelde que se dice inició la cruzada por la independencia mexicana antes en ese siglo.
Es un mundo fuertemente dominado por los hombres, aunque una asombrosa excepción es Sor Juana Inés de la Cruz, monja y poetisa del siglo diecisiete.
Funcionarios municipales han tomado nota de que lagos o montañas famosas pueden ser menos polémicas que personas.
"Los nombres propios que tienen que ver con la geografía, tienen menos carga política", dice Jesús Velázquez Angulo, que dirige un equipo de 27 miembros que busca nombres e instala los letreros. "Nos permite alcanzar un consenso que da reconocimiento social a las calles".
Sin embargo, no siempre es tan fácil.
El año pasado, contó Velázquez, funcionarios del distrito propusieron los nombres de calles para un vecindario que había sido recién reconocido. Las calles llevarían los nombres de lagos. Pero cuando los trabajadores del ayuntamiento se aparecieron con los letreros, los vecinos se rebelaron, exigiendo conservar los nombres que habían estado usando.
Al final, los funcionarios del ayuntamiento cedieron. Retiraron los letreros. En su lugar colocaron letreros de reemplazo, con letras negras. Son los nombres de calles más reciente de Ciudad de México.
Entre las nuevas calles, quizás inevitablemente, se encuentran las de Juárez e Hidalgo.

ken.ellingwood@latimes.com

21 de marzo de 2008
17 de marzo de 2008
©los angeles times
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autobús sólo para mujeres


[Ken Ellingwood] Los vehículos de la locomoción colectiva exclusivos son una agradecida opción para las mujeres hastiadas de la atención indeseada de los hombres.
Ciudad de México. María del Carmen Hernández tiene que aguantarse el trayecto en bus de casi dos horas hacia su trabajo como aseadora de un bufete de abogados al otro lado de la ciudad. Cuando termina, tiene que volver a casa por la misma ruta. Es un debilitante ejercicio, a través del smog y el tráfico y la soporífera repetición de las incontables paradas. Pero hoy Hernández puede al menos viajar segura de que los rigores del viaje no incluirán ser toqueteada.
La trabajadora de 48 años de Ciudad de México es una de las miles de mujeres que han empezado a atravesar la capital en autobuses públicos a los que no pueden subir hombres.
El servicio de buses sólo para mujeres, inaugurado en enero, es la respuesta del ayuntamiento a la antigua queja de las mujeres mexicanas de que en los buses y vagones del metro con los pasajeros apretujados como sardinas algunos hombres simplemente no se pueden controlar a sí mismos.
"No es normal, pero es frecuente", y ha sido objeto de toqueteos indeseados en numerosas ocasiones en el transporte público, dijo Hernández. La mejor protección, dijo, es tratar de hacerse con un asiento junto a la ventanilla para evitar el contacto con los hombres que se apretujan en el pasillo.
"Ellos saben que es una ofensa", dijo. "Pero hacen que lo quieren".
No en este bus.
Hernández se sienta atrás relajada, junto a la ventana (los hábitos son duros de matar), mientras el bus del ayuntamiento, que se distingue por su letrero rosado ‘Sólo Mujeres' en el parabrisas, pasa retumbando entre los frondosos árboles del majestuoso Paseo de la Reforma y a lo largo de arenosos tramos, acercándose hacia su terminal en un barrio de clase media baja llamado La Villa.
En varias paradas los hombres se encaramaron arriba, aparentemente sin haber visto el letrero. Pero se retiraron después de que el chofer les dijera que este bus era sólo para mujeres.
Entre las pasajeras no hubo expresiones de júbilo ni risitas ahogadas de ver rechazados a los hombres, sino la simple satisfacción de que este bus es sólo para ellas.
"Al final nos hicieron justicia", dijo Sara Plata, 54, que iba para su casa desde su trabajo en una guardería infantil.
Plata dijo que el comportamiento grosero de algunos hombres en el transporte público de Ciudad de México, que incluye un extenso metro, autobuses y una red de más de veinte mil camionetas privadas conocidas como micros, no se limitaba a los toqueteos.
"Te dicen cosas feas, o no ceden el asiento a la tercera edad", dijo.
Los autobuses para mujeres tienden a ir menos apretados, dicen las pasajeras, y las mujeres son más amables. Durante el viaje, una mujer de edad mediana se levantó para ofrecer su asiento a una anciana.
"Podemos viajar sentadas. En el otro no", observó Hernández.

Esa tranquilidad es justamente lo que los funcionarios tenían en mente cuando decidieron que Ciudad de México se uniría a Tokio, Río de Janeiro y El Cairo e instalarían espacios separados para mujeres en el transporte público.
El servicio se ha expandido desde su inauguración aquí y ahora incluye 55 de los 1.300 buses de la ciudad, con dos docenas más en camino. A fin de mes, los autobuses restringidos correrán en un cuarto de las 88 rutas. De momento, los buses han tenido cuatrocientas mil pasajeras, dijo Ariadna Montiel, directora del servicio de autobuses. El precio del billete, unos veinte centavos, es el mismo que en los buses normales.
Montiel dijo que la idea surgió después de que estudios entre los pasajeros confirmaran la desesperación de las mujeres con el toqueteo -un fenómeno con el que estaba familiarizada personalmente. Recordó que cuando era estudiante de arquitectura en los años noventa, decidía qué ponerse dependiendo de si debía o no subirse a un transporte público. Las faldas eran una mala opción para los buses apretujados o el metro, donde los hombres podían mirarla o tocarla, dijo.
"Creo que todas las mujeres han tenido experiencias como estas en el transporte público", dijo.
El metro de Ciudad de México destina ciertos carros para mujeres, niños y ancianos que suben a los vagones en ciertas secciones restringidas de los andenes durante las horas pique. Los funcionarios dicen que el sistema ha funcionado bien. Pero apartar asientos en los buses no era práctico, dijo Montiel, así que los funcionarios decidieron apartar buses enteros para el uso exclusivo de mujeres. Hacen las mismas rutas que los otros buses, pero menos frecuentemente.
El arreglo ha provocado quejas de algunos hombres de entre los 850 mil pasajeros de buses al día que tiene la ciudad que dicen que el servicio exclusivo para mujeres es injusto.
"Algunos dicen que es discriminación", dijo Víctor Luna, 36, que conducía un bus de mujeres el otro día. "Dicen: ‘¿En qué artículo de la Constitución aparece?'"
Pero muchos hombres en la machista sociedad mexicana simpatizan con las mujeres, que constituyen un quinto del total de pasajeros.
"Es necesario, porque en esto la cultura mexicana peca", dijo Andrés Meza, 30, sobre los buses, justo después de ser rechazado en uno de ellos. "Desafortunadamente, hay montones de hombres que se comportan de esa manera".
Pero incluso algunos de sus partidarios conceden que el servicio elude los problemas más profundos que aquejan las relaciones entre los sexos en México.
"Pueden ayudarnos proporcionándonos servicios como estos", dijo Mitzi Hernández, 27, representante de la sección servicio al cliente, que hacía el trayecto en el bus por segunda vez. "¿Pero cambiar la mentalidad de una persona? No creo".

ken.ellingwood@latimes.com

17 de marzo de 2008
12 de marzo de 2008
©los angeles times
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quieren censurar narcocorridos


Analizan censurar los narcocorridos en México.
México. Legisladores mexicanos analizan exigir al gobierno que regule y censure los llamados narcocorridos, un género musical que suele hacer apologías de la mafia, por considerarlos "un problema no solo de seguridad nacional sino de salud pública", informó hoy el Congreso.
La Comisión de Gobernación de la Cámara de Diputados analiza un punto de acuerdo legislativo, elaborado por el diputado izquierdista Irineo Mendoza, el cual pide al Gobierno informar "sobre las acciones en materia de regulación que esté llevando a cabo respecto a los 'narcocorridos', en estaciones de radio, distribuidoras de discos y grupos musicales".
La proposición de Mendoza, integrante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), señala que ese tipo de 'corridos', originarios del norte de México, "solo reflejan la realidad de lo que ocurre en México en materia de enfrentamientos y delincuencia organizada", indicó la Cámara Baja en un comunicado.
Según el documento que analizan los diputados "es indispensable no permitir que continúe la proliferación de ese género musical, que con impunidad y sarcasmo narra las hazañas de los delincuentes".
Advierte que los narcocorridos son un problema de seguridad nacional y uno de salud pública también porque al ser escuchados por menores de edad "llega a crearles una idea falsa de la realidad, confundiéndolos del verdadero sentido de lo que significa trabajo; incluso podría encaminarlos al consumo de alguna droga".
Entre los máximos exponentes de este género musical en México se cuentan a los Tigres del Norte y los Tucanes de Tijuana. La canción "El papá de los pollitos", de estos últimos, dice por ejemplo: "la plaza (ciudad) me pertenece / mientras viva yo decido / el que se meta se muere / sino se arregla conmigo / yo no respeto niveles / menos mi cuerno de chivo (fusil AK 47)".
El diputado Mendoza propuso "la censura y que el Gobierno federal asuma la responsabilidad que le corresponde, no solo con las radio-difusoras sino con los productores de discos y los propios compositores".
En este sentido, el legislador manifestó que antes de transmitir canciones o videos musicales de éste género se debe advertir al público del carácter del contenido, así como restringir los horarios y programas en los que pueden ser escuchados.
Es importante tener "presente la libertad de expresión, pero cuidando las raíces y los valores de la sociedad mexicana", concluyó Mendoza en la nota.

8 de marzo de 2008
©la nación
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santuario para inmigrantes


[Héctor Tobar] El alcalde de Ecatepec dice que los que viajan en dirección al norte son bienvenidos y estarán seguros en su ciudad.
Ecatepec, México. José Luis Gutiérrez es alcalde de la ciudad más grande del mundo de la que nunca has oído hablar, una extensa barriada de Ciudad de México levantada por gente en movimiento.
Y el carismático Gutiérrez ha hecho algo casi increíble: Ha declarado que esta ciudad de casi tres millones de personas es un "santuario" para los inmigrantes ilegales de América Central que pasan por ahí todos los días.
Ha ordenado que sus agentes de policía y funcionarios del ayuntamiento no arresten, extorsionen o acosen de otro modo a los inmigrantes. También les ha ordenado no cooperar con los agentes del servicio de inmigración mexicano.
"Que vayan ellos a resguardar las fronteras", dijo. "Para Ecatepec, emigrar no es un delito. Es un derecho universal: el derecho a buscar trabajo y el derecho a desplazarse libremente de un lugar a otro".
Ecatepec es el lugar donde hondureños, guatemaltecos, salvadoreños y otros empiezan la larga y última fase de su viaje a través de México, hacia la frontera norteamericana en el norte, a bordo de un tren de carga nocturno conocido como ‘la Bestia'.
Miles de inmigrantes sin papeles pasan por aquí todos los años, pero los vecinos de Ecatepec no les llaman ‘ilegales'.
"Un montón de gente les ayuda", dice Guadalupe Ambriz, 33, vecina de Xalostoc, un empobrecido barrio de Ecatepec al otro lado de la línea férrea. Ambriz, como muchos vecinos a lo largo de los rieles, vive en un viejo boxcar* que ha sido convertido en casa.
"Pueden dejar que se bañen, o les dan comida, o ropa vieja", dijo Ambriz.
Dada la historia de Ecatepec, la decisión del alcalde no es polémica. Esta ciudad está compuesta por inmigrantes, personas que se asentaron aquí provenientes de otros rincones empobrecidos de México, entre ellos los estados aledaños de Oaxaca, Hidalgo y Puebla.
Y todos los años Ecatepec envía al norte a muchos de sus hijos e hijas. Allá hay grandes comunidades de nativos de Ecatepec -en California, en Texas y en otros estados norteamericanos.
"Para nosotros, las personas más valientes de Ecatepec son los que corren el riesgo de marcharse hacia el norte, pese a los abusos y al odio que existen allá", dijo Gutiérrez. "Para nosotros, son personas heroicas".
Gutiérrez, 42, ha sido un activista toda la vida con el izquierdista Partido de la Revolución Democrática, que ganó aquí las elecciones municipales de 2006.
Para él, dice Gutiérrez, la inmigración es un asunto profundamente personal. Uno de sus primos ha vivido en el área de Los Angeles, "sin papeles", durante diez años.
"Fuimos criados juntos por nuestra abuela", dice Gutiérrez. Debido a que su primo vive ilegalmente en Estados Unidos, no ha podido volver a México y no se han visto en toda una década. "Toda esa gente que se ha marchado al norte, son parientes nuestros", dice el alcalde.
Los inmigrantes centroamericanos vienen pasando por Ecatepec hace más de una década. Su viaje está fraguado de peligros. Incontables inmigrantes han muerto en el camino, o sufrido terribles lesiones al caer del tren. A lo largo de toda la ruta, desde la frontera guatemalteca hasta Río Grande, agentes de policía y funcionarios de inmigración exigen sobornos, o simplemente despojan a los inmigrantes.
"Durante años, la policía protegió a los extorsionistas", dijo Gutiérrez hablando sobre los agentes de Ecatepec. "Los inmigrantes no se quejaban, pero sí los vecinos. Y eso agregaba un clima de excesiva violencia a un barrio que ya era peligroso".
En los últimos meses han ocurrido cambios en la ruta de los emigrantes. La última línea férrea hacia los estados del sur de México fue cerrada en julio, por lo que muchos emigrantes deben caminar durante días hacia los puestos de control fronterizos o pagar a contrabandistas para que los lleven al otro lado de la frontera.
Los trenes que atraviesan el centro y norte de México hacia la frontera norteamericana todavía funcionan, pero las vías que pasan por Ecatepec no muestran movimiento. La gente que vive a lo largo de las vías dicen que ahora sólo unos pocos emigrantes pasan por ahí.
Es más difícil que nunca cruzar la frontera norteamericana, un hecho bien conocido por muchos vecinos de Ecatepec.
"Es un viaje difícil", dijo Armando Peña, 40, un operador de taxi-bicicletas en el barrio de Xalostoc. El año pasado pagó a un coyote el equivalente de mil dólares para que lo llevara a Los Angeles. "Pero si quieres seguir el viaje, es la única manera".
Peña dijo que el contrabandista lo entró a Estados Unidos por San Ysidro en un cajón amarrado en la parte de abajo del coche. "Pensé que me iba a asfixiar", dijo.
Recordando sus propias penurias, ayuda a los emigrantes que pasan por ahí.
Pasó tres meses en California, vendiendo helados en la calle, pero luego le dio nostalgia y se volvió a casa, sólo para descubrir que su esposa tenía una aventura. Y con uno de sus amigos.
Cualquiera de estos días, podría unirse al flujo de emigrantes que cruzan Ecatepec y vuelven a Estados Unidos, dijo.
Sólo que esta vez cree que el coyote le costará dos mil dólares, o más.
"Debería haberme quedado en California", dijo.

hector.tobar@latimes.com

6 de marzo de 2008
31 de enero de 2008
©los angeles times
cc traducción mQh
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ejecutan a informantes en tijuana


Ejecutan a jefe policial y a 5 presuntos informantes del Ejército.
Tijuana, México. Un jefe policial y cinco hombres que aparentemente denunciaron vía telefónica ante el Ejército mexicano acciones del narcotráfico fueron ejecutados en ciudades fronterizas con Estados Unidos, informaron este martes fuentes judiciales.
En el estado de Chihuahua, fronterizo con Texas, el subdirector de Seguridad Pública del municipio de Nuevo Casas Grandes fue asesinado de más de 50 disparos de AK-47, conocido como ‘cuernos de chivo' y que es utilizada habitualmente por el crimen organizado, informaron fuentes policiales.
La subprocuraduría de justicia de Chihuahua detalló que el comando asaltó la casa del jefe policial, la cual fue incendiada por los atacantes.
En Tijuana, en el estado de Baja California (noroeste), fronterizo con California, fueron encontrados los cuerpos de cinco hombres, aparentemente informantes del Ejército y tres de los cuales fueron estrangulados y sufrieron amputación de los dedos.
En enero, el Ejército mexicano puso a disposición de los ciudadanos una línea telefónica para denunciar a los narcotraficantes de la región y desde entonces los militares han recibido decenas de llamadas que han culminado con la captura de sicarios, el decomiso de armas, droga y vehículos.
Los informes añadieron que los cinco ejecutados llevaban en el pecho mensajes con las leyendas "por dedos", "putos culeros sigan llamando", "sigues tú" y "sigue subiendo datos al 'youtube'", en referencia a los videos contra el crimen organizado que han sido difundidos en internet.
Tres de los cuerpos fueron encontrados en las afueras de un motel y dos más en distintos puntos de la ciudad, de acuerdo con los informes policiales que estiman la edad de las víctimas entre los 25 y los 35 años.

13 de febrero de 2008
©mi punto
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