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CONSECUENCIAS PARA SIRIA


Un insólito editorial del Washington Post llama al presidente de Estados Unidos a atacar militarmente a Siria si el país continúa permitiendo el paso de insurgentes hacia Iraq. La pretensión de que Siria colabore en la ilegal guerra de Iraq va acompañada de un mordaz llamado a que otros países árabes condenen la presencia siria en el Líbano... debido a que Siria fue instada a hacerlo por Naciones Unidas, cuyas resoluciones sobre Israel sucesivos gobiernos israelitas se han negado a respetar. Menuda argumentación.
Durante el mes pasado ha aumentado lentamente la presión exterior sobre la última dictadura baazista árabe del mundo -Siria- y el resultado ha sido un notable, aunque poco decisivo burbujeo de desarrollos en la normalmente somnolienta Damasco. El gobierno de Siria ha sido durante largo tiempo un patrocinador del terrorismo, un arsenal de misiles y armas químicas, y un impenitente aliado de los extremistas musulmanes; ha permitido que cientos, si no miles de insurgentes crucen sus fronteras para luchar contra las tropas estadounidenses en Iraq. Hasta hace poco sufrió pocas consecuencias, aparte las sanciones económicas ordenadas por el Congreso. Eso ha comenzado a cambiar.
En agosto, el inmaduro e inepto presidente de Siria, Bashar Assad, logró provocar no sólo a Estados Unidos, sino también a Francia, al obligar a su vecino Líbano a extender el mandato de su presidente pro-sirio. El resultado fue una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas exigiendo la retirada de las tropas sirias del Líbano. Nueve días después, una delegación estadounidense llegó a Damasco para insistir en que Siria colabore con los esfuerzos de Estados Unidos e Iraq en controlar las fronteras. Dos semanas más tarde, un coche-bomba casi ciertamente de factura israelí explotó en Damasco y mató a uno de los líderes de Hamas que había encontrado refugio ahí. Aunque es raro que Israel lleve a cabo semejante atrevida operación en la capital siria, Assad ganó escasa simpatía internacional. En realidad, el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, informó al Consejo de Seguridad que Siria no había cumplido con las condiciones de la Resolución 1559, a pesar de sus alegatos de haber re-desplegado a 3.000 de sus 20.000 hombres en el Líbano.
Assad se está poniendo nervioso. La semana pasada reorganizó su gobierno, nombrando al antiguo general sirio al mando de los servicios secretos en el Líbano como su ministro del Interior. Luego leyó un plañidero discurso advirtiendo que el caos se apoderaría del Líbano si las tropas sirias se retiraban del país. Detrás de la retórica, las fuerzas de seguridad sirias están tratando de tranquilizar a Washington, y prometieron mejorar los controles fronterizos y actuar contra algunos de los organizadores de la resistencia iraquí que operan en el Líbano.
Esto, por supuesto, no es suficiente: Sólo demuestra que una presión externa concertada puede provocar cambios en la actitud siria. Esa presión debería aumentarse. El Consejo de Seguridad debería renovar su exigencia de que Siria se retire del Líbano, y respaldar la amenaza con sanciones. Los estados árabes, que durante décadas han insistido en la santidad de las resoluciones de Naciones Unidas sobre Israel, deberían ser presionados a que tomen una posición pública sobre este asunto. El gobierno de Bush y los líderes iraquíes deberían dejar en claro que la continuada infiltración de insurgentes y terroristas en Iraq será considerado un acto de hostilidad por parte de Siria y sujeto a las respuestas usuales que se da a un enemigo, desde el rompimiento de relaciones hasta -como último recurso- una represalia militar. No hay razones para seguir tolerando la conducta desafiante de Siria; en realidad, es una oportunidad para insistir en cambios en un estado árabe donde es más necesario.

11 de octubre de 2004
13 de octubre de 2004©washington post
©traducción mQh

MUJERES SAUDÍES NO PODRÁN VOTAR NI SER ELEGIDAS - donna abu-nasr


La decisión de los monarcas saudíes es un balde de agua fría para las mujeres saudíes y para la comunidad internacional, que esperaba que Arabia Saudí respondería al llamado a modernizar sus instituciones. También es un balde de agua fría para Estados Unidos, que se ve incapaz de convencer a sus amigos en el autócrata Oriente Medio a que democraticen sus instituciones.
Riyadh, Arabia Saudí. El gobierno anunció el lunes que las mujeres no podrán votar ni ser elegidas en las primeras elecciones nacionales de Arabia Saudí, echando por el suelo las esperanzas de saudíes progresistas y aligerando los temores entre los conservadores de que el reino está implementando demasiado rápidamente las reformas.
Algunas mujeres piensan que la decisión es otra humillación en un país donde necesitan el permiso de sus maridos para estudiar, viajar o trabajar. Pero otras dijeron que no confiarían en ellas mismos a la hora de determinar que un candidato es más que solamente una cara bonita.
Las clases religiosas han estado presionando contra la participación de las mujeres en las elecciones, dijeron diplomáticos.
Pero un funcionario electoral mencionó el lunes razones administrativas y logísticas para la decisión de excluir a las mujeres de las elecciones municipales, programadas en tres fases entre el 10 de febrero y el 21 de abril de 2005.
El funcionario, que habló a condición de guardar el anonimato, dijo que no había suficientes mujeres para encargarse de los centros de inscripción y locales de votación, y que sólo una parte de las mujeres del país tienen los carnés de identidad con fotografía que se requieren para votar.
Muchas mujeres en Arabia Saudí, el lugar de nacimiento del islam, se han mostrado recalcitrantes a solicitar los carnés de identidad -introducidos hace tres años- porque las fotografías las muestran sin velo.
Las mujeres saudíes tienen libertades limitadas. Sin el permiso escrito de un tutor masculino, no pueden viajar, trabajar ni seguir estudios. Independientemente de los permisos, no pueden conducir un coche, estar en compañía de hombres en público ni salir de casa sin cubrirse con túnicas negras, llamadas ‘abayas'.
La decisión fue primero anunciada por el ministro del Interior, el Príncipe Nayef, en una entrevista publicada el lunes. En un lacónico comentario ante un diario de Kuwait, Nayef dijo: "No creo que sea posible la participación de las mujeres".
Su observación fue la primera de un funcionario de alto rango sobre el tema. Puso fin a una pregunta que ha estado ocupando a los saudíes desde que el gobierno pusiera fecha en agosto a las elecciones. Cuando se publicó la ley electoral, no excluyó explícitamente a las mujeres de la votación, que alentó a tres mujeres a declararse candidatas.
"Me sorprende", dijo Nadia Bakhurji, 37, la primera mujer en anunciar que pensaba inscribirse como candidata. "Era optimista y no creía que nos lo fueran a prohibir".
Bakhurji dijo que espera que Nayef y la junta electoral "reconsideren su decisión" y muestren transparencia a la hora de explicar por qué no pueden participar las mujeres.
Dijo que eso daría a las mujeres la posibilidad de "trabajar mano a mano con ellos para resolver estos problemas antes de las elecciones", dijo Bakhurji, arquitecto y madre de dos niños.
"Mi preocupación es que si ellos no nos dejan participar ahora, nos harán pelear por algo que debería ser un derecho dado", dijo.
No todas las mujeres saudíes están de acuerdo. En una pausa en un restaurante durante las compras en un centro comercial de Riyadh, Nour Ahmed y sus cinco amigas están divididas sobre el tema.
"Las mujeres son capacez de votar y de tomar las decisiones correctas", dijo Ahmed, una licenciada en márketing, de 22 años. "¿Por qué no somos hombres y mujeres iguales en este tema?"
"Porque no somos iguales", rebatió su amiga Sarah Muhammad. "Tenemos tan poca interacción con los hombres que votaremos con nuestras emociones, eligiendo a los candidatos por su aspecto y palabras bonitas antes que por lo que puedan hacer".
Rima Khaled, 20, dijo que las mujeres saudíes no están acostumbradas a desempeñar algún rol en la vida pública, y muchas restricciones sociales y tradicionales deben ser primero eliminadas antes de que ellas puedan hacerlo.
"¿Para qué votar?", preguntó. "Incluso si votamos, volveremos a casa y los hombres en nuestras vidas son los que tienen la última palabra en todo lo que hacemos".
Las únicas experiencias electorales de Arabia Saudí fueron las elecciones municipales convocadas en algunas ciudades en los años sesenta. No se realizaron en todo el país y las reglas electorales y trámites de inscripción no se conformaron a normas internacionales. Las mujeres no votaron.
Las inscripciones para las nuevas elecciones comienzan en noviembre. La votación empezará el 10 de febrero en los alrededores de Riyadh, la capital. La votación en las regiones del este y sudoeste comenzarán el 3 de marzo. Los electores de las regiones norte del país irán a las urnas el 21 de abril.
Las elecciones son parte de la medida respuesta del gobierno a llamados por cambios políticos y sociales. Arabia Saudí es una monarquía absoluta con un Consejo Consultivo no elegido, que hace las veces de un Parlamento. Los partidos políticos están prohibidos y la libertad de prensa es limitada.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos estimularon los llamados a la familia real para que modernice el paisaje político del país. Quince de los diecinueve secuestradores implicados en los atentados del 11 de septiembre eran saudíes.

12 de octubre de 2004
©la times
©traducción mQh

EGIPCIOS TEMEN DINASTÍA DE FAMILIA MUBARAK - daniel williams


Aunque Estados Unidos lo había designado como el país que podría servir de ejemplo de una nueva democratización en Oriente Medio, la familia gobernante se prepara para extender su mandato.
El Cairo, Egipto. No mucho antes de que se inaugurara el importante congreso del gobernante Partido Democrático Nacional esta semana en Egipto, apareció en una de las principales plazas del Cairo una cartelera de cuatro caras con los retratos de los héroes olímpicos del país, junto con el de Gamal Mubarak, el hijo del presidente Hosni Mubarak.
La fotografía del menor de los Mubarak fue retirada después de la rápida protesta de los principales grupos de oposición. Pero los tópicos que subyacen a la polémica permanecen: ¿Va Hosni Mubarak, después de 23 años en el poder, a continuar en él? ¿Y estaba preparando que su hijo le sucediera?
Las respuestas son importantes no sólo en Egipto, donde las alzas de precios y un agudo desempleo han provocado los llamados a reformas económicas y políticas, sino también en el extranjero. La administración de Bush considera a Egipto un aliado, y cree que el país más populoso de Oriente Medio está listo para los cambios -y posiblemente para servir como ejemplo del tipo de cambio democrático que el presidente Bush prometió promover en la región.
El congreso de tres días del partido gobernante, que terminó el jueves, dedicó considerable atención a la respuesta de la primera pregunta. En efecto, el Partido Democrático Nacional apoyó nuevamente el quinto término de seis años de Mubarak, comenzará este próximo año.
El partido, que actúa como amplificador de las políticas de Mubarak, acordó mantener las principales medidas que apuntalan su reino, incluyendo leyes de excepción que duran ya 23 años y limitan las actividades políticas y un sistema de elección del presidente en el que el Parlamento -dominado por el partido de Mubarak- propone a un solo candidato que se pide a los electores que lo aprueben.
El partido se negó a considerar los llamados de la oposición a limitar los términos de gobierno y a convocar elecciones universales directas para el cargo de presidente con la participación de más de un candidato. Tampoco aligeró el partido las reglas que obstaculizan efectivamente la participación de nuevos partidos políticos.
"No debería sorprender que no hayamos tratado el tema" de limitar los términos [presidenciales], dijo Gamal Mubarak a periodistas el jueves, explicando que no era una prioridad. "No reduciremos el debate sobre las reformas a temas limitados. No estamos pensando en cambiar la constitución".
Sin embargo, el congreso redujo de hecho el tiempo en que los partidos pueden inscribirse, y agregó expertos legales al Comité del Partido, que define las reglas que regulan la entrada de nuevos partidos. Los grupos de oposición exigen que el comité sea abolido.
En asuntos económicos, el partido aprobó reducir los impuestos y los derechos aduaneros.
Líderes de la oposición dijeron que se habían resignado a la candidatura de Hosni Mubarak el próximo año. "Dudo que se le pueda impedir", dijo Sameh Naguib, uno de los fundadores del Movimiento 20 de Marzo, una alianza de grupos políticos y organizaciones no gubernamentales que pidieron la expulsión de Mubarak y elecciones abiertas. "Estamos habituados a las desilusiones. La diferencia ahora es que Mubarak tiene 76 años. Algo tendrá que ceder. La gente no aceptará una dinastía".
El resultado del congreso deja en claro el rechazo de Mubarak de la presión estadounidense para iniciar reformas democráticas, presión que ha descrito como una ingerencia en los asuntos internos y perjudicial para sus esfuerzos en la lucha contra los militantes musulmanes, una política que dice que comparte con el gobierno de Bush.
"Examinar el problema de la democracia no puede provenir de presiones externas", dijo Mohammed Kamal, miembro del gobernante comité que regula las políticas del partido, a reporteros durante la apertura del congreso.
En un discurso reciente ante el Consejo Egipcio de Asuntos Exteriores, Gamal Mubarak también señaló que la presión estadounidense no era bienvenida. "Se han hecho preguntas sobre si hay la intención de imponer alguna forma de supervisión sobre Oriente Medio, o incluso sobre si se retornará a una versión renovada del pasado colonial", dijo.
La pregunta sobre el papel futuro de Gamal Mubarak, que se hizo más urgente en un año en que su padre debió ser intervenido quirúrgicamente en Alemania y apareció pocas veces en público, sigue sin responder.
El hijo niega rotundamente que esté tratando de suceder a su padre. Cuando se le preguntó sobre la herencia del poder, respondió bruscamente diciendo: "Estamos claramente en contra". Y mientras los tres últimos presidentes de Egipto -Gamal Abdul Nasser, Anwar Sadat y Mubarak- salieron de entre las filas de los militares, Gamal Mubarak, 41, ha trabajado como experto en inversiones bancarias en Londres y pasó varios años en el Banco de América antes de comenzar su propia firma de inversiones, la Medinvest Associates.
Sin embargo, durante un viaje a Estados Unidos en 2003, se reunió con el vice-presidente Cheney, la consejera nacional de seguridad Condoleezza Rice, el secretario de Estado Colin L. Powell y el de Defensa, Donald H. Rumsfeld. Una reciente recomposición del gabinete terminó con varios de sus asociados en el gobierno y dio origen a teorías de Gamal Mubarak está actuando de hecho como el vice-presidente de su padre.
Los recién llegados son jóvenes y pro-occidentales. Uno de ellos, Mahmoud Mohiedin, 39, estudió en el Reino Unido y encabeza el nuevo ministerio de Inversiones. Otro, Rachid Mohammed Rachid, 49, estudió administración en Stanford, MIT y Harvard.
En el congreso del partido esta semana, Gamal Mubarak actuó como maestro de ceremonias. El jueves expuso el programa del congreso durante un discurso de 40 minutos. La televisión estatal, que transmitió varias de las sesiones, le enfocó con sus cámaras repetidas veces cuando hojeaba algunos documentos en las sesiones.
Naguib, el fundador del Movimiento 20 de Marzo, dijo que las varias coaliciones de Egipto organizarán manifestaciones y peticiones para desbaratar la continuación de Hosni Mubarak en el poder.
La Hermandad Musulmana, que ha sido excluida de tomar parte en la vida política pero que es considerada la organización de oposición más influyente del país, se ha unido a los llamados de reforma.
"Estamos dispuestos a ayudar a poner en movimiento las reformas", dijo Mohammed Mahdi Akef, el líder del grupo. "En esta dictadura no habrá cambios a menos que el régimen los quiera".
Incluso los partidos legales con escaños en el Parlamento están perdiendo la paciencia con el dominio de Mubarak y del Partido Democrático Nacional. "No habrá reformas ahora, pero eso no significa que dejemos de intentarlo", dijo Rifat Said, que encabeza el izquierdista partido Tagammu. "Pero no tenemos armas, así que tendremos que avanzar lentamente".

24 de septiembre de 2004
©washingtonpost
©traducción mQh

ÁRABES RICOS SE DEJAN VER EN EL LÍBANO - john kifner


La actitud hostil en Occidente hacia los árabes, los engorrosos trámites a la hora de pedir un visado y el trato grosero que reciben de parte de funcionarios y policías después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y la invasión de Iraq, aleja a los turistas árabes hacia países más cercanos.
Beirut, Líbano. Líbano, que fue alguna vez símbolo del terrorismo, atraviesa un extraordinario auge en el turismo, la construcción inmobiliaria y el desarrollo urbano, gracias al... terrorismo, según creen funcionarios aquí.
"Después del 11 de septiembre, todo cambió", dice Pierre G. Achkar, presidente de la Asociación Hotelera del Líbano. Él y otros dicen que este bello pero golpeado país, no hace mucho tiempo zona de ejercicios de raptores de aviones, secuestradores y terroristas kamikaze, se ha transformado en el puerto de destino de familias ricas de Arabia Saudí y los emiratos del Golfo Pérsico, que traen billones de dólares.
Después del 11 de septiembre funcionarios libaneses y visitantes árabes aquí dicen que muchos millonarios saudíes y árabes del Golfo ya no se sienten bienvenidos en sus acostumbrados viajes a Europa y Estados Unidos debido a los duros interrogatorios en los aeropuertos y sospechas en la calle.
Además, muchos se preocupan de las tensiones políticas y ataques inspirados por Al Qaeda en sus propios países y ven una segunda casa aquí como un posible refugio.
"Antes viajaba a menudo a Estados Unidos, pero no después del 11 de septiembre", dice Alsamawal Joharji, un saudí de 34 años que estudió en una escuela técnica en Denver y le gustaba esquiar. "Obtener un visado es una pesadilla. Preguntan demasiado. Me sentía como si nos estuvieran investigando a todos".
Ahora las playas y montañas que fueron los sangrientos campos de batalla de milicias rivales en la guerra civil que se extendió de 1975 a 1990 centellean con nuevos hoteles recubiertos de mármol y lujosos complejos residenciales con nombres como Beirut Tower, Marina Tower y, claro, Platinum Tower. Las Torres Marinas albergan yates de 60 millones de dólares.
Por primera vez en tres décadas los turistas que visitaron el Líbano superaron el millón de personas y se espera que este año sean aún más. La Middle East Airlines, la compañía nacional, obtuvo beneficios -22 millones de dólares- por primera vez en años. Los hoteles han estado estos meses casi completamente ocupados en el distrito de Hamra, y despliegan la bandera verde de Arabia Saudí -y por la noche los cafés y calles de los balnearios de la montaña de Aley y Bhamdoun palpitan con música árabe hasta las 3 de la mañana.
"Todo cambió enormemente después del 11 de septiembre", dice Joe Maatouk, director de BEAR, una compañía consultora y de desarrollo urbano. "La desgracia que ocurrió en Estados Unidos ayudó un montón al Líbano. Desde el 11 de septiembre los árabes ven a este país como un refugio".
"Este año hubo un verdadero boom", agregó. "Han entrado billones de dólares". De algún modo el Líbano está recuperando su antiguo papel. Antes de 1975 Beirut era conocida como el París de Oriente Medio. Los balnearios de montaña del Líbano eran los patios de recreo de los árabes ricos y Beirut era el centro comercial, intelectual y financiero de la región. La guerra civil desplazó la mayor parte de estas actividades a Dubai, donde los inversionistas árabes construyeron, entre otras cosas, un lujoso balneario en una cadena de islas artificiales con forma de palmera.
Pero desde que terminara la guerra civil en 1990, el Líbano ha sido estable bajo un gobierno de facto sirio.
El acuerdo de Oslo entre Israel y los palestinos aumentó las esperanzas de una nueva era de turismo y prosperidad en el área, donde los turistas podrían visitar sitios históricos y religiosos en países previamente hostiles. El billonario primer ministro del Líbano, Rafik Hariri, reconstruyó a fines de los años noventa, con su propia compañía, casi sin ayuda de nadie, el destruido centro de la ciudad.
"Era nuestra esperanza", dice Maatouk sobre las fracasadas perspectivas de paz. "La estábamos esperando, todos los libaneses. Habíamos apostado por ella. Todas nuestras esperanzas se habían levantado sobre ella -y desafortunadamente no llegó".
Pero cuando la situación se puso aún peor, con los atentados de Al Qaeda en Arabia Saudí y en otras partes en los últimos dos años, el reconstruido centro de Beirut, junto con la recién obtenida estabilidad, puso al Líbano en una posición fuerte. Los árabes del Golfo llegaron en bandadas a construir y a pasar las vacaciones.
"En Arabia Saudí y en los emiratos se corre peligro ahora, debido a la situación de inseguridad, los atentados contra los complejos residenciales, los secuestros", dice Maatout, al explicar el auge en la construcción de casas lujosas. "Algunas de estas áreas estuvieron vacías en los últimos cinco años. Si vas ahora, vas a creer que estás en Riyadh o en Jiddah".
En el recuperado muelle de Beirut, Joseph Ghobril, director de proyectos de un lujoso edificio de apartamentos llamado 24 Park Avenue, mostró fanfarroneando un apartamento de seis millones de dólares, completo con poderosos generadores de electricidad, un estacionamiento para 650 coches, un gimnasio con piscina, y una sala de espera en la planta baja para guardaespaldas y choferes.

"Muchos de nuestros clientes tienen sus propios yates", dice Ghobril. "Están felices de contar con un puerto deportivo cercano. Hace diez años, nadie habría pensado que esta franja sería para los ricos".
Pero lo es. Y prácticamente todas las nuevas construcciones se encuentran en el lado más alto de la escala en un país de enormes disparidades, donde la mayoría de la población, particularmente en las barriadas y en las áreas rurales, es pobre.
El nuevo Movenpick Hotel, con terrazas que dan a un acantilado con vistas al Mediterráneo y sus piscinas y cuenca de yates, ha superado al Inter-Continental Phoenicia en términos de vehículos de cuatro ruedas. Pero ya se encuentra amenazado por el anunciado Four Seasons. Más arriba se encuentra el Royal, con su propio jardín acuático. El hotel Metropolitan Palace es una torre coronada con una glorieta decorado de fuentes, conectadas por un puente a un centro comercial. El Sannine Zenith aspira a cubrir la cima de una montaña con tres campos de golf, aldeas temáticas y pistas de esquí, a la que se podrá llegar desde el aeropuerto de Beirut por helicóptero.
En el centro de Beirut, las mesas de los cafés están atiborradas durante toda la noche, y pocos llevan los atuendos usuales del Golfo Pérsico: túnicas blancas para los hombres, y totalmente negras, completas con máscaras, para las mujeres. Al contrario, aquí la mayoría lleva ropa occidental, con las jóvenes con vaqueros de tiro bajo, pequeños tops y zapatos de tacón de aguja.
Apoyado en una mesa de esas, Baader al-Khalaf, 30, de Riyadh, dice que tiene buenos recuerdos de Boston de sus días ahí como estudiante en la Northeastern University. Pero no piensa volver a Estados Unidos, aunque su familia posee ahí una importante empresa de textiles.
"No quiero correr riesgos", dice.

8 de septiembre de 2004
21 de septiembre de 2004
©newyorktimes
©traducción mQh

SAUDÍES RECIBEN PEQUEÑA DOSIS DE DEMOCRACIA - scott wilson


Resultados de elecciones locales pueden determinar si el experimento democrático se extiende a otras instituciones públicas.
Riyadh, Arabia Saudí. El objetivo de la familia gobernante, dicen aquí analistas políticos y diplomáticos, es determinar si una forma de gobierno más abierta puede ayudar a deasctivar la amenaza de un levantamiento armado de parte de militantes musulmanes en el reino o si simplemente inspirará a los partidarios de las reformas a actuar con más vigor contra el control del poder por parte del príncipe.
Un beato musulmán de las pequeñas montañas del norte de Arabia Saudí, Agami, ha puesto sus vistas en uno de la docena de escaños en el consejo municipal de Hail, una ciudad agrícola a unas 800 kilómetros al noroeste de la capital Riyadh. Dijo que estuvo en la cárcel en los años noventa por pedir al gobierno que adoptara normas de derechos humanos, una petición que dice que hará parte de su campaña. También exigirá un programa contra la corrupción y más dinero del gobierno central para proyectos locales de agua potable y salud pública.
Su lema (‘Un Hombre Honesto Y Fuerte') proviene del Corán.
"Habría límites a lo que se me permitirá decir, pero creo que serán razonables", dice Agami, profesor de estudios árabes en la Universidad Musulmana Imam Mohammed bin Saud, de Riyadh. "Le estoy pidiendo a la gente que sean positivos hacia mí, y que creo hasta ahora he causado una buena impresión".
En un país que deriva incluso su nombre de la familia gobernante, pocas instituciones son más extrañas que las políticas electorales. Pero ahora las nacientes campañas para los escaños municipales están inyectando una pequeña pero sazonada dosis de democracia en una vida política hermética en la que el poder se ha basado durante largo tiempo en alianzas tribales y en la proximidad a la realeza.
Al decidir que sólo la mitad de los escaños del consejo serán ocupados por candidatos elegidos en elecciones -la otra mitad de los concejales serán nombrados por la familia real- el gobierno podrá juzgar qué candidatos obtuvieron buenos resultados y con qué mensaje. Ese análisis, dicen aquí analistas políticos y diplomáticos occidentales, determinará si se convocará a elecciones para el resto de los escaños municipales para luego extender la práctica hacia los gobiernos regionales y eventualmente hacia el parlamento nacional para remplazar los nombramientos actuales hechos por la familia real.
Las mujeres -que aquí aún no tienen derecho a conducir-, líderes empresariales y disidentes musulmanes están debatiendo sobre tópicos que van desde la necesidad de reformas políticas a la falta de centros juveniles en un país donde más de la mitad de sus 25 millones de habitantes tiene menos de 18 años. Muchos de los candidatos están invirtiendo gruesas sumas de dinero para ganar y varias firmas de relaciones públicas están fichando clientes. Ven a la democracia como una industria en crecimiento.
"Estamos en camino hacia un nuevo tipo de relación entre los ciudadanos y el gobierno", dice Abdulaziz Alsebail, profesor de literatura árabe moderna en la Universidad del Rey Saúd de Riyadh y miembro de movimiento pro reformas democráticas del país. "Esta es nuestra primera lección en elecciones".
Las votaciones, supervisadas por Naciones Unidas y que han sido programadas para desarrollarse en tres fases, que terminarán a comienzos del próximo año, son las primeras a escala nacional en los 72 años de historia de Arabia Saudí. Las últimas elecciones, en 1963, sólo se realizaron lugar en la región occidental de Hijaz, territorio en que se encuentran las dos ciudades más sagradas del islam: Meca y Medina.
Aunque las elecciones han sido técnicamente autorizadas desde 1977, la convocatoria a votaciones fue lanzado por el gobierno sólo este año y debido a las presiones de la administración de Bush y a organizaciones internacionales de derechos humanos para que democratice su sistema político. Muchas regulaciones oficiales de las campañas deben ser todavía establecidas, lo que deja abiertas cuestiones prácticas sobre cuáles serán exactamente las atribuciones de los consejos municipales, quiénes tendrán derecho a votar y a ser candidatos en las elecciones y qué tipo de publicidad se permitirá que hagan los candidatos.
Una ordenanza municipal de este año permite que todos los saudíes mayores de 21 años puedan votar en las urnas, excepto los que sirvan en las fuerzas de seguridad. Las mujeres no son específicamente excluidas y muchas de ellas se conducen como si se realmente se les permitirá votar.
Durante varias semanas Hatoon Fassi ha dirigido un grupo enteramente femenino cuyos objetivos son revolucionarios si se los juzga de acuerdo a las normas del reino: la promoción de los derechos de las mujeres a participar en todas y cada una de las fases de las elecciones.
"Estas ordenanzas son una luz verde para que las mujeres puedan ser elegidas y votar", dice Fassi, profesora de historia antigua en la Universidad del Rey Saúd que se doctoró en la Universidad de Lancaster, Reino Unido. "Esto es algo que ha hecho el gobierno. Todo lo que hacemos es aceptar una oferta generosa".
Fassi ha estado organizando reuniones vespertinas con mujeres saudíes para diseñar una estrategia electoral. Las conversaciones entre empresarias, expertas en salud pública y académicas doctoradas tienen la frenética cualidad de las sesiones de estrategias de campaña en todo el mundo.
Fassi toma notas en una pequeña agenda, anotando ideas sobre cómo desarrollar páginas web para la campaña y los nombres de candidatas potenciales. Algunos de los garabatos se transformarán en temas de las columnas de periódicos que escribe para hacer frente a los comentaristas conservadores, que comienzan ahora a ponderar el derecho al voto femenino.
"¿Crees que tocarán algunas de esas cosas: que soy mujer, que no cubro mi cara, que nací en el Reino Unido?", preguntó Nadia Bakhurji, una decoradora de interiores que posee su propia firma, en una sesión reciente.
Fassi quiere convencer a Bakhurji, una vieja amiga, para que se presente para un escaño municipal. De momento Bakhurji, que lleva el manto negro abaya pero sin cubrirse el rostro, parece aceptar la idea, aunque expresó preocupación por el tono de una posible campaña contra ella.
Describió su programa como "muy humano" y dijo que hablaría sobre la protección del medio ambiente, la necesidad de centros juveniles y servicios sanitarios, y nuevas regulaciones para supervisar mejor la a veces descuidada industria de la construcción.
"Estos son ahora temas de impacto muy general, no necesariamente temas de mujeres", dice Bakhurji, 37, madre de dos hijos. "El principal problema es romper el handicap mental. De momento vamos tan lejos como podemos, hasta que surja un obstáculo".
En junio la familia real emitió una serie de decretos sobre los derechos de las mujeres después de lo que llamó un "diálogo nacional" sobre el tema. Uno de ellos hizo una excepción a la regla que reserva el trabajo de vendedor a los hombres, permitiendo a las mujeres que vendan ropa interior. Otro decreto permite a las mujeres inscribir negocios bajo su propio nombre sin la firma de un padrino. Lo más sobresaliente, dice Fassi, fue un decreto que estimula a las mujeres a participar más activamente en los "asuntos públicos" del reino.
Pero las mujeres andan con cautela, evitando la desastrosa manifestación de 1991 en la que mujeres saudíes pasaron conduciendo coches por un boulevard de Riyadh. La protesta causó la molestia del gobierno, que todavía no había prohibido oficialmente que las mujeres pudieran conducir. Esta vez el activismo está más tranquilo.
"No estoy soñando", dice Hanan Ahmadi, catedrática de administración sanitaria en el Instituto de Administración Pública en Riyadh que trabaja con Fassi. Si no se permite a las mujeres que voten y puedan presentarse como candidatas, "será como si hubiésemos dado un paso adelante, y dos atrás".
Un funcionario del ministerio del Interior, que habló a condición de mantener el anonimato debido a que las elecciones no son directamente responsabilidad suya, cree que no se permitirá que las mujeres voten. Comparando el tema con el del derecho conducir un vehículo, el funcionario dijo que la sociedad saudí no está preparada para permitir el derecho a voto de las mujeres.
"El papel de las mujeres está cambiando, pero probablemente no es suficiente", dijo el funcionario. "Basamos las reglas electorales en lo que es posible en la vida real. Y justo ahora gran parte de la vida real es responsabilidad de los hombres. No puedo decir que las mujeres podrán participar en este área. Hay muchas otras en que tampoco pueden".
De momento los candidatos más prominentes que se han anunciado provienen de la próspera industria inmobiliaria -promotores inmobiliarios cuyos motivos ya han sido puestos en duda por candidatos rivales. Una compañía de medios de comunicación de Riyadh dijo que un promotor no identificado le había hecho una donación de 200.000 dólares para el anteproyecto de su campaña publicitaria.
Sultan A. Bazie, director de la firma consultora Tariq Media & Publishing, trabaja con un puñado de hombres de negocios que están considerando presentarse a las elecciones. Ha estado buscando asesoría de consultores políticos del vecino Bahrain, donde se realizaron recientemente elecciones municipales propias, sobre el diseño de una campaña exitosa.
"Sería un buen negocio", dice Bazie, que calcula que los candidatos serán capaces de ganar con campañas de menos de 200.000 dólares. "Esto es el principio, y estamos excitados de formar parte de esto, independientemente de si es un buen negocio o no. Pero creo que lo será".
Agami, candidato para el consejo de Hail, dice que su campaña sólo costará algo más de 100.000 dólares. Ha estado tratando de compensar cualquiera posible desventaja financiera apelando directamente a importantes líderes tribales económicamente importantes de Hail, que durante mucho tiempo han detentado el poder político en la región.
En las últimas semanas Agami ha aparecido en más de 20 diwanyas -masivas reuniones de hombres alimentadas de café y tabaco- para exponer su punto de vista. Las reuniones han sido financiadas por dos de las más influyentes familias de Hail.
Agami está también tratando de inyectar algo de populismo en su campaña a medida que trata de llegar más allá de las grandes familias al resto de los 50.000 habitantes de Hail. Dijo que enfatizará su experiencia como preso político cuando haga su campaña en los barrios, en la esperanza de que las crecientes frustraciones en el reino le ayuden a ganar.
"Alguna gente rica gastará más que yo, pero la gente no confía en ellos porque creen que van a usar las votaciones para ganar más dinero", dice Agami. "Es la gente como yo la que tiene una posibilidad".

15 de septiembre de 2004
19 de septiembre de 2004
©washingtonpost
©traducción mQh

CASO DE ESPIONAJE RENUEVA DEBATE SOBRE GRUPO DE PRESIÓN ISRAELÍ CON VÍNCULOS CON EL PENTÁGONO - james risen & david jonhston


El recientemente descubierto caso de espionaje israelí en el Pentágono y en el gobierno norteamericano, que implica a altos personeros de gobierno, proporciona evidencias de la implicación de Israel en la guerra contra Iraq. El grupo de presión israelí en el Pentágono proporcionó evidencias falsas para justificar el ataque contra Iraq.
Washington, Estados Unidos. Comenzó como la mayoría de las investigaciones de seguridad nacional, con un pelotón de agentes del FBI siguiendo clandestinamente a dos hombres, apuntando dónde iban y a quién encontraban. Lo que era diferente en este caso era que los vigilados eran cabilderos del Comité de Asuntos Públicos Americano-Israelí AIPAC, y uno de sus contactos resultó ser un analista político del Pentágono.
La resultante investigación penal sobre si funcionarios del comité entregaron informaciones secretas de funcionarios del Pentágono a Israel se ha transformado en una de las historias de contra-espionaje más bizantinas de que se tenga memoria en tiempos recientes. Hasta el momento, el departamento de Justicia no ha acusado a nadie de ningún delito y nadie ha sido arrestado.
El comité ha calificado de infundadas las acusaciones, e Israel ha negado que realice operaciones de espionaje en Estados Unidos.
Sin embargo, entre bastidores el caso ha re-encendido un largo y envenenado debate acerca de la estrecha relación entre AIPAC, el grupo de presión pro-Israel, y un grupo de funcionarios civiles republicanos en el departamento de Defensa, que están a cargo de la oficina que emplea a Lawrence A. Franklin, el analista del Pentágono.
Sus ideas conservadoras sobre Iraq, Irán y el resto de Oriente Medio han sido polémicas e influyentes en la administración de Bush.
"No hay pruebas", dijo Michael Ledeen, un estudioso conservador en el American Enterprise Institute y amigo de Franklin. "Si tuviesen pruebas, ¿por qué no han detenido o acusado a nadie?"
Casi una docena de funcionarios que han sido informados de la investigación dijeron en una entrevista la semana pasada que el FBI comenzó las pesquisas como un asunto de seguridad nacional basándose en acusaciones precisas de que los empleados de AIPAC han sido un conducto para la transmisión de informaciones confidenciales entre Israel y el Pentágono. Estos funcionarios dijeron que el FBI, en consultas con el departamento de Justicia, ha establecido los fundamentos legales necesarios que exige la ley antes de iniciar la investigación.
Una media docena de personas partidarias del AIPAC y del grupo civil en el departamento de Defensa dijeron que veían la investigación de manera diferente, como un intento políticamente motivado de desacreditar al AIPAC y al grupo del Pentágono. Partidarios del AIPAC han declarado que la organización está siendo involucrada en una controversia sobre inteligencia debido en gran parte a sus estrechos lazos con la administración republicana y el gobierno israelí del primer ministro Ariel Sharon.
Amigos y asociados del grupo civil en el Pentágono creen que están siendo atacados por adversarios dentro de la comunidad de inteligencia que se han opuesto a ellos desde la guerra de Iraq. Los civiles en el Pentágono, encabezados por Paul D. Wolfowitz, el subsecretario de Defensa, y Douglas J. Feith, el subdirector de política exterior, estuvieron entre los primeros inmediatamente después de los atentados del 11 de septiembre en pedir una acción militar que derrocara al régimen de Saddam Hussein en Iraq, un curso de acción apoyado por AIPAC e Israel.
Wolfowitz y Feith eran miembros de una red mayor de expertos en política exterior dentro y fuera del gobierno de Bush que argumentaron enérgicamente de que la guerra contra Iraq hacía parte de la lucha contra el terrorismo.
El grupo del Pentágono hizo circular sus propias evaluaciones de inteligencia, que han sido desde entonces desmentidas por la CIA y por la comisión del 11 de septiembre, argumentando que había una alianza terrorista entre el régimen de Hussein y Al Qaeda.
El grupo también ha demandado que la administración de Bush adopte una política más agresiva hacia Irán y algunos de sus miembros han comenzado a pedir discretamente un cambio de régimen en Teherán. De momento la administración no ha adoptado ninguna actitud definida y los conservadores del Pentágono han comenzado a debatir con funcionarios del departamento de Estado y otras agencias que insisten en una aproximación más moderada hacia Irán.
Para Israel, Irán representa una grave amenaza a su seguridad nacional. Obligar a Estados Unidos a adoptar una postura más dura hacia Teherán es uno de sus principales objetivos en política exterior, y el AIPAC ha estado presionando al gobierno de Bush para que apoye las políticas de Israel.
Franklin se desempeñó como experto sobre Irán en el despacho de Feith y entre los materiales que se sospecha que proporcionó al AIPAC se encuentra un borrador de una directriz presidencial sobre política exterior sobre Irán, que pudo haber proporcionado una idea de los primeros planes del gobierno de Bush.
Pero los escépticos del caso han dicho que Estados Unidos e Israel comparten sobre bases rutinarias información muy sensible sobre asuntos militares y diplomáticos como parte de un acuerdo aprobado oficialmente. Además, la mayoría de los contenidos de los borradores sobre política exterior que afectan a ambos países son bien conocidos para gente fuera del gobierno que sigue de cerca los asuntos americano-israelíes.
Como resultado, algunos de los colegas de Franklin consideran sus actividades como un intento de obtener la ayuda del AIPAC para influir en el gobierno de Bush antes que como un intento de proporcionar información a Israel. Creen que el caso es el último de una serie de ataques de agencias de inteligencia y policiales que creen que están resueltas a disminuir la influencia de civiles conservadores en el Pentágono.
En su opinión ha habido otros intentos de desacreditarlos. En mayo funcionarios estadounidenses dijeron que Ahmed Chalabi, el líder del Congreso Nacional Iraquí y un aliado de larga data de los conservadores del Pentágono, reveló a funcionarios de la inteligencia iraní que Estados Unidos había logrado descifrar los códigos de comunicación de los iraníes.
El FBI comenzó una investigación aún en curso para determinar quién en el gobierno había contado a Chalabi acerca de la operación secreta de desciframiento. La investigación, que incluyó el uso de análisis poligráficos, se concentró en empleados del departamento de Defensa que conocían a Chalabi y que estaban al tanto de la altamente secreta operación de desciframiento.
La investigación del FBI sobre la filtración de Chalabi puede superponerse con el caso de Franklin debido a que los mismos funcionarios del departamento de Defensa tuvieron acceso a información que se creía que era comprometedora.
Pero los funcionarios que fueron informados sobre el caso dicen que siguen siendo dos pesquisas separadas que son dirigidas por equipos diferentes de investigadores, uno con jurisdicción en asuntos iraníes y el otro con autoridad sobre temas israelíes.
El foco y dirección de la investigación de Franklin, que se dio a conocer públicamente este 27 de agosto, permanecen siendo poco claros. Los funcionarios dijeron que la investigación se concentró primero en el AIPAC, pero que más tarde se hizo más intensa después de que agentes del FBI reunieran evidencias que indicaban que funcionarios del AIPAC habían obtenido información clasificada de Franklin, la que había sido entregada a Israel.
Pero no está claro quién, si acaso, será probablemente acusado de espionaje y si el gobierno está más interesado en el AIPAC, Franklin o en los israelíes que pudieron haber recibido la información clasificada. Funcionarios dicen que Franklin ha colaborado con el FBI desde que fuera descubierto por los agentes hace algunas semanas.
Dos funcionarios de AIPAC, Steven Rosen y Keith Weissman, también han sido interrogados por la agencia de espías.
"Sé que es parte de una campaña contra nosotros", dijo Michael Maloof, un antiguo analista del Pentágono que trabajó en una unidad especial de espionaje creada por Feith después del 11 de septiembre. Maloof perdió su acceso a información clasificada después de una investigación que cree que no fue justa.
Ahora cree que Franklin está igualmente siendo tratado injustamente. "Nos están sacando uno por uno", dijo Maloof.
Pero críticos importantes de los conservadores del Pentágono partidarios de la línea dura argumentaron que Wolfowitz, Feith y otros han usado los atentados del 11 de septiembre como un pretexto para aplicar medidas que en algunos modos refleja los intereses del gobierno conservador del Likud de Israel.
Una prueba citada repetidas veces por los críticos es un documento de 1996 del Instituto de Estudios Estratégicos y Políticos, un laboratorio ideológico israelí, que llamaba al derrocamiento de Saddam Hussein para aumentar la seguridad israelí. Titulado ‘A Clean Break', el documento de 1996 tenía por intención proponer un programa de política exterior para el nuevo gobierno del Likud de Benjamin Netanyahu.
El documento proponía: "Israel puede diseñar su ambiente estratégico en colaboración con Turquía y Jordania, debilitando, conteniendo e incluso haciendo retroceder a Siria. Esta iniciativa se puede concentrar en el derrocamiento de Saddam Hussein en Iraq -un importante objetivo estratégico israelí- como un medio de frustrar las ambiciones regionales de Siria".
Entre los que firmaban el documento estaban Feith, David Wurmser, que más tarde trabajó para Feith en el Pentágono y ahora trabaja para el vice-presidente Dick Cheney, y Richard Perle, un importante conservador que ha servido previamente como presidente del Directorio de Política de Defensa, un grupo de asesores externos del ministro de Defensa Donald H. Rumsfeld.
Feith se desempeñó como subdiretor de Perle en el Pentágono durante el gobierno de Reagan.

7 de septiembre de 2004
©newyorktimes
©traducción mQh

IRÁN AMENAZA CON TRANSFORMARSE EN POTENCIA FUNDAMENTALISTA - farah stockman


En medio de la guerra de Iraq, otros países de la región continúan impertérritos sus planes de dominancia regional. Peor aún, Irán favorece el establecimiento de regímenes teocráticos.

Washington, Estados Unidos. Antes de que los militares norteamericanos marcharan hacia Bagdad para derrocar al régimen de Saddam Hussein, exiliados iraquíes e iraníes advirtieron al gobierno de Estados Unidos que una consecuencia no intencionada de la guerra en ciernes en Iraq podría ser el surgimiento de Irán.
Dijeron que la guerra encabezada por Estados Unidos en Afganistán había ya eliminado a los enemigos de Irán al este, los talibanes, cuya versión del islam era hostil a la fe chií de Irán.
Una segunda guerra conducida por Estados Unidos en Iraq eliminaría a los enemigos de Irán en occidente, Hussein, que había iniciado una encarnizada guerra de ocho años contra Irán.
Ahora, confirmando esas predicciones, Irán -un país que el presidente Bush declaró que era miembro del "eje del mal", junto con Corea del Norte y el Iraq de Hussein- está ejerciendo una influencia sin precedentes en Oriente Medio, desafiando a la comunidad internacional sobre su programa de nuclear y proporcionando financiamiento y personal para partidos políticos chiís en Iraq.
A pesar de las advertencias, algunos funcionarios estadounidenses involucrados en la formulación de una política para Iraq culpan ahora al fracaso en limitar la influencia iraní como una de las mayores deficiencias de la planificación de posguerra en Iraq.
"Irán tiene el potencial de jugar un papel de colaboración importante en Iraq, pero nos preocupan algunas de las acciones de Irán", particularmente en el sur, dijo a reporteros en Bagdad el secretario de estado Colin L. Powell la semana pasada.
La preocupación de Washington y Bagdad está creciendo a medida que el novato gobierno iraquí da sus primeros pasos hacia la democracia.
"La intrusión iraní ha sido enorme y sin precedentes desde el establecimiento del estado iraquí", dijo el nuevo ministro de defensa iraquí, Hazim al-Shalaan al diario de lengua árabe de Londres, Al-Sharq Al-Awsat, que acusa a Irán de enviar espías para "desestabilizar" el paisaje político iraquí.
"El gobierno de Bush tiene que enfrentarse a la realidad de que ahora Irán es una super potencia regional", dijo Mohammed Hadi Semati, un cientista político iraquí del Centro para la Paz Internacional de Carnegie, un laboratorio ideológico liberal de Washington.
Las presiones para decidir cómo hacer frente a la nueva y creciente influencia de Irán aumentó el último mes cuando el informe sobre el 11 de septiembre estableció que Irán permitió que al menos diez secuestradores cruzaran el país. Y el sábado Irán subió las tensiones sobre el problema nuclear diciendo que no abandonaría su programa de enriquecimiento de uranio y confirmando que había recomenzado la construcción de centrífugas con ese propósito.
Irán dijo que su programa nuclear tiene sólo objetivos pacíficos y ha negado entrometerse en asuntos iraquíes.
Hace poco Irán trató de fomentar su buen nombre con el nuevo gobierno iraquí ofreciéndose para ser anfitrión de una conferencia de ocho países para discutir sobre cómo proteger las fronteras de Iraq de la infiltración de combatientes extranjeros.
Pero grupos de la oposición iraní dicen que la oferta se hace después de que miles de mullahs, informantes, agentes y Guardias Revolucionarios cruzaran los 1500 kilómetros de frontera con Iraq, a veces disfrazados de peregrinos chiís.
"Miembros de la oposición iraní advirtieron repetidas veces de los peligros de los fundamentalistas iraníes", dijo Ali Safavi, un antiguo miembro del Consejo Nacional de la Resistencia iraní, un grupo de oposición con fuertes lazos con los fanáticos. "En el caos que siguió al derrocamiento de Saddam Hussein, la frontera quedó desprotegida, y cientos de miles entraron a Iraq... Creo que Estados Unidos debió haber cerrado la frontera con Irán e impedido que entraran a seguir con las suyas en Iraq".
La influencia iraní ha sido un obstáculo para la planificación de una conferencia nacional para elegir a los asesores del nuevo gobierno interino de Iraq, de acuerdo a Sadiq Mussawi, uno de los organizadores de la conferencia.
La conferencia estaba programada para el sábado pasado, pero fue aplazada debido a desacuerdos sobre el proceso de elección de los delegados.
Mussawi dijo que en la sureña ciudad de Nasiriya, el hecho de que varios ayatollahs iraníes dominen varios sectores de la población hacen difícil elegir a los delegados de elecciones democráticas.
"Hay manos poderosas operando aquí, y el gobierno es débil. La fuerza policial está dividida entre las oficinas de los ayatollahs", dijo Mussawai. "Los policías juran lealtad política a los que están en el poder, y eso destruye cualquier proceso democrático".
Dijo que la corriente política más fuerte hoy en Nasiriya es dirigida por los abogan por un estado islámico como el de Irán.
Funcionarios estadounidenses calificaron la posible elección de un gobierno teocrático al estilo de Irán en Iraq como "una pesadilla", pero dicen que las posibilidades de que ocurra son remotas.
Sin embargo, los lazos de Irán con el nuevo Iraq son profundos, y no hay dudas de la mayoría chií obtendrá buenos resultados en las urnas y guardan estrechos lazos con sus poderoses vecinos chiís.
El popular partido iraquí SCIRI -Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq- fue fundado en Irán en 1980 durante la persecución por parte de Hussein de los chiís de Iraq. Abdul Aziz Hakim, jefe del SCIRI, ha recibido financiamiento de Irán y se reunió varias veces con el líder supremo de Irán, el ayatollah Ali Khamenei.
Algunos especialistas en Irán en Washington dicen que las nuevas realidades políticas de la región obligarán a Irán y a Estados Unidos a trabajar hacia relaciones más amistosas basadas en intereses comunes recién descubiertos, como la estabilidad en Iraq.
Pero exiliados iraníes, enemigos de toda la vida de Teherán, dicen que la situación sólo puede empeorar. Safavi y sus colegas han estado reuniendo y haciendo circular una lista de lo que llaman transgresiones de Irán, incluyendo acusaciones de que grupos dependientes de Irán controlan la mayor parte del sur de Iraq y que los intérpretes que trabajan con los militares estadounidenses también sirven como informante de Irán.
"Es fácil decir que el beneficiario número uno de la guerra de Iraq, aunque no era la intención, ha sido el régimen fundamentalista en Irán", dijo Safavi. "Por supuesto, si los clérigos iraníes tuvieran éxito en sus planes, la región estará pronto en un montón de problemas porque entonces tendrás no uno, sino dos regímenes fundamentalistas".
Anne Barnard contribuyó a este informe desde Baghdad. Farah Stockman puede ser contactada al fstockman@globe.com.

5 de agosto de 2004
©traducción mQh
©bostonglobe

FISCAL IRANÍ CIERRA DOS DIARIOS - karl vick


El asesinato bajo tortura de la periodista canadiense Zhara Kazemi en una cárcel iraní y la posterior exculpación de su autor enfatiza una vez más la urgente necesidad de reformas en esa parte del mundo.
Estambul, Turquía. Un fiscal iraní ha ordenado el cierre de dos diarios que informaron la semana pasada sobre un juicio en el que supuestamente está él mismo involucrado.
El fiscal, Said Mortazavi, cerró el diario Jomhouriat, que había salido sólo doce días, y el diario Vagjayeh Ettefaghieh por la cobertura del juicio de un agente secreto acusado de golpear y asesinar a una fotógrafa iraní-canadiense en una prisión en la capital iraní, Teherán, el año pasado.
Mortazavi, que supervisaba el interrogatorio en la prisión, ha sido acusado por las autoridades canadienses de participar en el asesinato. Sin embargo, el único acusado fue el agente, Mohammad Reza Aghdam Ahmadi.
El sábado, un tribunal de Teherán exculpó a Ahmadi, y el poder judicial, que apoya la línea dura de Irán, declaró subsecuentemente que el caso no sería resuelto nunca.
El cierre de los diarios sirvió como un advertencia a otros medios iraníes, dijeron fuentes en Teherán. De acuerdo a las fuentes, que dijeron que habían sido advertidos por la oficina de Mortazavi no dar entrevistas a la prensa extranjera, pero que pasaron información a través de intermediarios, los diarios podrán reabrir en agosto.
"Demuestra que Mortazavi ha hecho todo lo posible por ocultar y encubrir la evidencia", dijo Stephan Hachemi, hijo de la reportera gráfica asesinada, Zahra Kazemi. "No hay ninguna esperanza. Han demostrado que Irán no tiene intención alguna de hacer justicia en el caso de Zahra Kazemi".
Cuando Kazemi murió bajo custodia después de recibir un golpe en la cabeza, Mortazavi ordenó a funcionarios iraníes anunciar que había muerto de causas naturales, de acuerdo a dos investigaciones independientes. Más tarde se estableció que murió a causa de una hemorragia cerebral causada por una fractura en el cráneo.
El laureado Premio Nobel de la Paz, Shirin Ebadi, un abogado que representa a la familia de Kazemi, amenazó con llevar el caso a tribunales internacionales.
Los reformistas iraníes acogieron el caso de Kazemi, una ciudadana canadiense nacida en Irán, ampliamente considerada como símbolo de los nacionales iraníes que desapareció en un sistema judicial que sólo obedece al clérigo más importante de la teocracia. Pero la indignación sobre el caso se extendió más allá de las fronteras del país.
Canadá retiró a su embajador después de que se le negara un prometido lugar en el juicio. El enviado fue también retirado el verano pasado después de que el cuerpo de Kazemi fuera enterrado en Irán sin brindar la oportunidad de una autopsia independiente en el extranjero.
"Este juicio no ha hecho nada para responder las preguntas pertinentes sobre cómo murió Zahra Kazemi o para llevar a los autores de su asesinato a justicia", dijo el ministro de Asuntos Exteriores, Pierre Pettigrew, en una declaración.
Periodistas Sin Fronteras, un grupo de abogados basado en París, denunció el juicio como "una farsa de justicia orquestada por las autoridades iraníes" y llamó a la Unión Europea a imponer sanciones. El grupo también protestó por el cierre de los dos diarios.
En un gesto público, alrededor de 300 periodistas se ataron de las manos el lunes para protestar contra las crecientes restricciones de la libertad de expresión. Ebadi asistió al congreso de la Asociación Profesional de Periodistas.
Para el ala dura en Irán, el poder judicial ha servido siempre tanto como una plaza fuerte como un santuario, donde los conservadores han sido capaces de frustrar los esfuerzos de los reformistas elegidos. Mortazavi ha sido su agente más notorio, cerrando más de cien diarios que cuestionaron el régimen autoritario iraní.
Pero después de 25 años como uno de los países más aislados del mundo, Irán también ha mostrado un apetito por cultivar relaciones económicas y diplomáticas con el extranjero. La decisión de abrir su oscuro programa nuclear a los inspectores internacionales fue asociada a promesas de lazos comerciales con Europa.
Las presiones externas obligaron al poder judicial iraní a continuar con el juicio, que sólo podía poner en una situación embarazosa al ala dura, de acuerdo a diplomáticos extranjeros en Irán. Después de que Ahmadi fuera exculpado, el estado ofreció una indemnización por el asesinato a la familia de Kazemi, "ya que la ley estipula... para un musulmán bajo responsabilidad del estado cuando los autores de un crimen no son identificados", dijo la judicatura en una declaración publicada por la agencia de noticias oficial de Irán.
Hachemi, hijo de la víctima, se burló de la propuesta y pidió a Canadá romper relaciones diplomáticas con Teherán, como hizo Washington en 1979 después de la toma de la embajada norteamericana allá. "No tenemos ningún diálogo con Irán, ¿de qué nos sirve tener allá a un embajador?", dijo.
Entretanto, un portavoz de la facción reformista del gobierno repitió el lunes una propuesta a la judicatura de que realice "una investigación exhaustiva y transparente".
Un diplomático en Teherán dijo que una pesquisa semejante es altamente improbable después de que Mortazavi y otros duros frustraran dos investigaciones anteriores, aunque agregó que el caso "no va a tener una muerte fácil".

26 de julio de 2004
31 de julio de 2004
©traducción mQh
©washingtonpost