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página roja

mata y desmembra a sus padres


Macabro asesinato en México: estudiante mata y luego desmembra a sus padres.
Ciudad de México, México. Un estudiante universitario de 19 años apuñaló y desmembró a sus padres en la Ciudad de México tras una disputa por dinero, y posteriormente colocó partes de los cuerpos en un coche al que prendió fuego en el estado de Hidalgo, informaron ayer los fiscales estatales.
Miguel Ángel Marín, quien de acuerdo con evaluaciones psicológicas realizadas por autoridades se sabe que peleaba con sus padres, aparentemente perdió el control el 12 de enero luego que su padre lo reprendió por robar 400 pesos (35 dólares) para pagar la cuenta de su teléfono celular, informó José Rodríguez, fiscal general del estado de Hidalgo, ubicado en el centro del país.
Los dos comenzaron a pelear en su hogar en la delegación Iztapalapa, al oriente de la capital, informó la policía. Marín logró ganarle rápidamente a su padre, Marco Marín Bermúdez, de 45 años de edad, quien cayó y se golpeó en la nuca contra la esquina de una silla, y luego empezó a convulsionarse.
Cuando la madre de Marín, Patricia Elena Zúñiga, de 39 años, levantó el teléfono para llamar a la policía, Marín presuntamente corrió a la cocina, tomó dos cuchillos, y la apuñaló hasta matarla. Luego cortó la vena yugular de su padre y lo acuchilló en otras partes de su cuerpo, cometiendo un doble asesinato, informó la policía.
Más tarde, cercenó las manos y pies de sus padres, metió sus restos en bolsas de plástico y colocó éstas dentro del coche antes de rociar al vehículo con gasolina y prenderle fuego en una carretera en Hidalgo, a unos 90 kilómetros al nordeste de la Ciudad de México. Marín presuntamente dejó las identificaciones de sus padres en la escena del crimen para que la policía supiera de quienes se trataba.
Marín fue acusado ayer del doble asesinato y se le transfirió a la capital, ya que en esa demarcación se halla la escena original del crimen, informó el procurador general José Rodríguez.

21 de enero de 2007
©la tercera
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el secuestro de gerez 8


[Martín Piqué] "Pensamos en la policía". Solá apunta a la bonaerense por el caso Gerez.
Un uniformado de la zona de Escobar dijo ante el Ministerio de Seguridad que los organizadores del secuestro del albañil están ligados a la policía de la provincia. El gobernador abona esa teoría.
"Si pensamos a quién le ha hecho más daño Gerez, pensamos en policías. Así que no lo descartamos para nada." La frase la pronunció ayer el gobernador Felipe Solá en una conferencia de prensa convocada para anunciar la declaración de la emergencia vial en territorio bonaerense. Solá aprovechó la ocasión para opinar del caso Gerez. Sus palabras estaban muy estudiadas. Anteayer había ordenado a su tropa que mantuviera silencio y que limitara las apariciones mediáticas del albañil. Desde ese momento el único que hablaría de Gerez sería él. Y ayer empezó a cumplir con lo acordado. Aunque tampoco dijo todo lo que sabe. La investigación que encabeza su ministro de Seguridad, León Arslanian, sumó un nuevo ingrediente que podría ser determinante. Un policía en actividad de la zona de Escobar dijo a los investigadores que tiene información sobre la identidad de los organizadores del secuestro. Según el uniformado, serían efectivos que pertenecen o que pertenecieron a la Bonaerense. El jueves, Arslanian reveló esta novedad a tres dirigentes del kirchnerismo.
La declaración de Solá apuntando a los policías reforzó una de las líneas de investigación que están siendo estudiadas por los investigadores mandados por Arslanian. Según esa hipótesis, detrás de la misteriosa desaparición por 48 horas de Gerez estarían involucrados policías en actividad y retirados de la zona norte del conurbano. Hasta hace unos días, esa línea se basaba sobre todo en un hecho aparentemente menor: que el móvil de la Comisaría 1ª de Escobar que debía recorrer la cuadrícula correspondiente al barrio Lambertucci no había cumplido con esa tarea el día en que Gerez salió a comprar carne y no regresó. Pero a ese dato se le sumó esta semana otra novedad que podría reforzar aquel indicio: la aparición de un uniformado que dijo conocer la identidad de los captores. Según su testimonio, serían policías o ex policías.
El testimonio del policía habría llegado a la investigación tras un minucioso estudio de la estructura económica, política y operativa que rodea al fundador del Paufe, Luis Patti. En esos círculos figuraban varios policías y ex policías. Algunos ya declararon. Uno de ellos sería el uniformado que dijo conocer la identidad de los organizadores del secuestro. Esta información está contenida en un informe reservado y secreto que maneja Arslanian. El jueves pasado, el ministro de Seguridad reveló algunos detalles de ese informe a tres dirigentes kirchneristas. "Tenemos un policía que está colaborando", les dijo para tranquilizarlos. Sus interlocutores habían llegado muy preocupados por el empeño que las fiscales estaban poniendo en otra línea investigativa del caso: la hipótesis de que la desaparición podría haber sido un autosecuestro o algo preparado por el entorno de Gerez, incluso sin su conocimiento.
Según la información que fue surgiendo de ese informe, el policía que dijo conocer a los organizadores del secuestro estaría vinculado con el círculo de relaciones de Patti. El efectivo habría imputado a algunos camaradas de la institución, de los que habría aportado nombre y apellido. Pero el informe contiene otros datos que en el Ministerio de Seguridad consideran importantes: los testimonios de dos mujeres que residen en el barrio Lambertucci –una boliviana y una paraguaya, las dos amparadas por la figura de testigo protegido– y que habrían visto una camioneta el día y la hora en que Gerez fue perdido de vista por sus amigos. De todos estos detalles, aunque con la condición de que mantuvieran cierta reserva, charló Arslanian con sus interlocutores. Fue el jueves al mediodía, en La Plata. Los visitantes se fueron mucho más tranquilos de lo que habían llegado. "Hasta ahora no confiábamos mucho en la investigación, pero Arslanian se manejó muy bien", dijo uno de ellos a Página/12.
Pero anteayer hubo otra reunión en La Plata, aunque mucho más publicitada en los medios. Convocados por Solá, hasta su despacho en la gobernación fueron el vicejefe de gabinete bonaerense, Emilio Pérsico; el diputado provincial, Fernando "Chino" Navarro, y el secretario de Derechos Humanos, Edgardo Binstock, los tres del Movimiento Evita. El gobernador les pidió que mantuvieran bajo perfil, que limitaran las apariciones mediáticas pero sobre todo les recomendó prudencia al hablar por teléfono (en la causa hay varias escuchas telefónicas). Desde esa reunión la comunicación pública del caso Gerez quedó a cargo del propio Solá.

20 de enero de 2007
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el secuestro de gerez 6


[Horacio Verbitsky] Zona liberada. Las dos líneas de la investigación.
La investigación del secuestro de Gerez se ha topado al fin con una pista policial, que apunta hacia la comisaría de Escobar, donde Patti mantiene influencia. Según el rastreo satelital, el patrullero no pasó esa noche por donde debía, pero una testigo vio una acechante camioneta con vidrios polarizados y antenas cerca de la casa del asado. Tal como sugirió Patti, las fiscales investigan a la esposa y a los amigos de Gerez, quienes reiteran su preferencia por la retórica sobre los datos.
Por primera vez desde el secuestro de Luis Gerez la investigación se encamina con datos verosímiles hacia una pista policial, que incluye el otorgamiento de una zona liberada para cometer el delito. La aparición de una testigo directa de la escena del crimen y la recopilación de datos electrónicos apuntan en dirección a la comisaría de Escobar, desde la que saltó a la fama el subcomisario Luis Patti. En cambio, las fiscales Adriana Palacios e Irene Molinari enfocan al propio Gerez y su entorno familiar y amistoso. De este modo, las líneas se bifurcan en direcciones opuestas. El gobierno nacional asiste expectante a ambos desarrollos. Por un lado presume un intento de incriminar a la víctima, que considera debido a animosidad de las fiscales por razones políticas; por otro le abruma la sucesión de torpezas cometidas por las fuerzas políticas que se reivindican como propias. Sólo si alguna de esas líneas investigativas rinde frutos incontrastables, las interpretaciones políticas sobre el sentido del hecho que acompañan a cada una dejarán lugar a una verdad que hoy cada cual vislumbra según el cristal con que mira.

Vidrios Polarizados
El primer indicio provino de la nutrida comunidad boliviana de la zona. En la última década hubo una serie de asaltos con extrema violencia a los quinteros bolivianos que se dedican al cultivo de hortalizas y verduras en Escobar, Campana, Pilar, Villa Rosa, Los Cardales, Capilla del Señor, Luján, Exaltación de la Cruz y General Las Heras. En casi todos los casos fueron objeto de insultos xenófobos y discriminatorios y varios de ellos fueron torturados con corriente eléctrica para que dijeran dónde guardaban sus ahorros, lo cual instaló la sospecha acerca de una posible participación de policías o ex policías. También hubo violaciones y asesinatos horripilantes, como el de una niña de once años. El actual ministro de Seguridad Carlos Arslanian, quien proviene de otra etnia perseguida, se interesó en esos casos e intervino a favor de la comunidad agredida. Varios de esos asaltos fueron esclarecidos. Sobre esa base de confianza dirigentes de esa comunidad llevaron hasta el despacho ministerial a una vecina boliviana que el 27 de diciembre alrededor de las ocho de la noche pasó por la puerta de la casa de Jorge Altamirano en el barrio Lambertucci. Según el relato de la mujer, vio a Gerez en la vereda, apoyado contra un auto estacionado frente a la casa. A lo lejos se divisaba el fuego que estaban preparando. Al seguir su camino hacia otra carnicería del barrio, la mujer vio a una cuadra de la casa una camioneta blanca con vidrios polarizados y varias antenas que avanzaba con llamativa lentitud. Cuando regresó de sus compras media hora más tarde volvió a ver el fuego, pero Gerez ya no estaba en la puerta. Eso no le llamó la atención en el momento, pero lo recordó al día siguiente cuando se enteró que Gerez había sido secuestrado. Como suele ocurrir en grupos discriminados, no confió en la policía ni la justicia y sólo lo comentó con otros miembros de su comunidad. Por eso el dato recién llegó al ministro dos semanas después del secuestro.

La Patrulla Perdida
La otra pista concurrente surge del sistema electrónico AVL, de reciente instalación. Cada patrullero emite una señal que permite su localización por un satélite de comunicaciones. Desde una consola central los operadores conocen la posición de cada móvil en todo momento y con absoluta precisión. Pero además esos datos electrónicos son almacenados en un disco rígido y pueden ser consultados con sólo ingresar en la computadora del sistema el día, la hora y las coordenadas de la búsqueda. Arslanian quiso conocer el recorrido del patrullero asignado a la cuadrícula correspondiente al domicilio de Altamirano en la noche del secuestro de Gerez. Descubrió así que el vehículo no había cubierto el recorrido asignado. En cambio la grabación electrónica muestra que a la hora del secuestro recorría calles del centro de Escobar que no corresponden a su cuadrícula y que son cubiertas por otros patrulleros. Arslanian ordenó la instrucción de un sumario interno para determinar por qué la dotación de ese móvil abandonó su recorrido justo a la hora señalada. El vehículo tenía dos tripulantes, uno de los cuales estaba en Mar del Plata cumpliendo tareas dentro del Operativo Sol. El viernes una comisión viajó a buscarlo para que respondiera a las preguntas del instructor. Las decisiones sobre el recorrido de los vehículos se toman en la comisaría principal de la jurisdicción.

Un Paseo en Landau
En cambio, la fiscal Molinari y su adjunta Palacios han concentrado su actividad investigativa en la propia víctima y su círculo íntimo, rechazan la participación de las fuerzas federales en la pesquisa y sólo aceptan trabajar con el superintendente de Investigaciones en Función Judicial de la policía bonaerense Hugo Matzkin. Esto acentúa la desconfianza del gobierno nacional, que no olvida el episodio que Matzkin produjo en noviembre de 2003 junto con el entonces Procurador General provincial, Eduardo Matías de la Cruz. El Procurador dio a la prensa un informe elaborado por Matzkin en el que se afirmaba que desde teléfonos de la Casa Rosada y de la Jefatura de Estado Mayor del Ejército se habían hecho 26 comunicaciones con personas investigadas por los asesinatos en Bahía Blanca del médico Felipe Glasman y de los adolescentes Victoria Chiaradía y Horacio Iglesia Braun. Las investigaciones posteriores no lo confirmaron, pero la repercusión mediática fue grande y desde el gobierno se atribuyó a una jugada de sectores duhaldistas.
La fiscal Molinari fue designada durante la gestión de Eduardo Duhalde, cuando el apoderado del Partido Justicialista provincial era el concejal de Escobar y actual diputado nacional Jorge Landau. La relación de Landau con Patti se remonta por lo menos a octubre de 1990. El policía fue detenido por el juez Raúl Borrino, luego de que un peritaje comprobara que hizo pasar corriente eléctrica por el cuerpo de los detenidos Mario Bársola y Miguel Guerrero y Landau fue uno de los "vecinos de Pilar" que firmaron una declaración de respaldo a Patti. Una pueblada sobre el juzgado organizada por tales vecinos derivó en una insólita recusación a Borrino, quien fue apartado de la causa, que luego prescribió por una suma de complicidades políticas y de la magistratura. Amigo personal de Duhalde y apoderado del PJ, en 2005 Landau diseñó la ingeniería jurídica que permitió la alianza con Patti: una lista común para el Senado y dos separadas para diputados. De ese modo, Patti obtuvo la banca que la Cámara de Diputados se negó a otorgarle por falta de idoneidad moral, luego de un procedimiento en el que Gerez fue uno de los testigos. En diciembre de 2005, cuando se discutió la suspensión de la jura de Patti, Landau fue el único diputado que lo defendió. Pero en mayo, una vez que la comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos se pronunció en contra de su incorporación, Landau evitó el aislamiento votando con la mayoría por el rechazo del título de Patti. Trabajadores judiciales afiliados a ATE sostienen que ambas fiscales no ocultan sus simpatías políticas locales por el PAUFE pattista. No es extraño: en 1995 siete de cada diez votantes llevaron al policía torturador a la intendencia, y la patria judicial nunca se caracterizó por posiciones de avanzada.

El Entorno
La línea investigativa que impulsan Molinari y Palacios es la que Patti sugirió en su primera declaración pública: el entorno del propio Gerez. La corresponsalía del diario La Nación en La Plata, donde tiene su sede la Procuración General a cargo de María del Carmen Falbo, ha ido adelantando las sospechas de las fiscales sobre la mujer de Gerez, Mirta Praino; sobre el dueño de casa la noche del secuestro, Jorge Altamirano; sobre el concejal Hugo Cantero, el primero con quien se comunicó Gerez al quedar en libertad; y sobre el dirigente sindical de los trabajadores rurales Orlando Ubiedo. Patti también dijo que Ubiedo había pasado cinco años preso por una extorsión a trabajadores bolivianos. Todos ellos fueron citados a declarar.
La semana pasada Praino se presentó a la fiscalía a comunicar que Gerez viajaría a la Capital para un reportaje radial; Molinari y Palacios la retuvieron en su sede y le tomaron una extensa declaración. Luego ordenaron un allanamiento de su casa, en el que secuestraron el CPU con el disco rígido de su computadora. También se llevaron uno de sus teléfonos celulares, que no había sido declarado. Esa línea, afirman, sólo era usada para comunicarse con un número en la Capital, a cuyo titular también están investigando. La fiscalía ordenó un peritaje del material informático y de las comunicaciones de Praino. Molinari también dijo que evaluaba pedirle a Gerez una ampliación de su testimonio en la causa y que participe de un rastrillaje en busca del galpón cuya precisa descripción hizo ante los técnicos que levantaron el croquis conocido. Los amigos de Gerez afirman que el propio albañil propuso a la fiscalía salir de recorrida con dos o tres expertos de la inteligencia federal, porque no confía en las fuerzas policiales que hasta ahora no han encontrado el lugar. "De ninguna manera", fue la respuesta de Molinari. Una cuestión que intriga a los investigadores de todas las agencias que intervienen es la imposibilidad de Gerez de recordar cualquier detalle del vehículo en el que fue introducido al salir de la casa de su amigo. "Se entiende que si lo tomaron por sorpresa no haya visto el color de la carrocería. Pero Gerez en una época trabajó como gomero en un taller mecánico y tiene mucho interés en los autos. Es extraño que no pueda decir si era naftero o gasolero, por ejemplo", dice un funcionario abocado a la pesquisa.

Cuatro de Copas
Esta orientación del expediente es favorecida por el comportamiento de los dirigentes políticos que participaron en la denuncia del secuestro y la celebración del reencuentro y que organizaron dos bochornosas conferencias de prensa en un local partidario de Escobar, una antes y otra después de la liberación de Gerez, ambas a la hora exacta de iniciación de los noticieros vespertinos. Una semana después, Emilio Pérsico dijo en el programa A dos voces, que los captores de Gerez lo habían sacado de la casa para dejarlo en libertad antes de que hablara el presidente Kirchner. Ante la sorpresa de sus interlocutores agregó que así constaba en la declaración judicial de Gerez. Cuando desde el gobierno nacional le preguntaron cuál era la fuente de ese dato, que nadie conocía y que no figura en el expediente, el subjefe del gabinete del gobierno de Buenos Aires se disculpó. Lo había dicho sólo para responder al cuestionamiento del jefe del ARI, Carlos Raimundi, quien le recriminaba el uso político de la aparición de Gerez. Acostumbrado al ámbito exclusivo de la ONG Quebracho, que condujo la década anterior, Pérsico no había medido la trascendencia que tendrían sus palabras en un programa de televisión, dijo. Aunque no invocó el shock postraumático, dijo que él también estaba muy nervioso. Le pidieron entonces que explicara en forma pública su error. En vez de eso distribuyó una gacetilla en la que negó haber hecho esa afirmación, que escucharon centenares de miles de personas y que además está grabada para cotejar cualquier duda, dijo que la gravedad del hecho "no admite fisuras ni larvadas interpretaciones que sólo sirven a los enemigos de la recuperación que vive el país" y elogió a los gobiernos de la Nación y de la provincia, de cuya acción se declaró orgulloso. También acusó a "varios medios periodísticos" que querrían aprovechar el secuestro "para llevar agua al molino de los enemigos del gobierno y favorecer a los intereses políticos de quienes no quieren el juzgamiento de los responsables de la desaparición de 30.000 luchadores en el país". Como en la conferencia de prensa de Gerez, más retórica que precisión.

14 de enero de 2007
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la secta del gatillo fácil


[Horacio Cecchi] Una bala bonaerense mato a un chico en un patrullero.
El chico, de 17, detenido por un supuesto asalto, murió con una bala en la cabeza en el patrullero que lo llevaba a la 3ª de La Plata. Cinco policías prescindibles, dos detenidos por homicidio con alevosía.
La muerte del chico fue una sola. Una bala, de 9 milímetros de una pistola policial reglamentaria, entró por su parietal derecho y lo mató. Las versiones, las dudas y las sospechas son unas cuantas. El dato que más las alimenta, aunque no sea el único, es que el chico, de 17 años, recibió el impacto en la cabeza mientras era trasladado por dos sargentos en un patrullero a la comisaría 3ª de La Plata, más conocida como comisaría de Los Hornos. El chico había sido detenido una hora antes por el dueño de la casa que supuestamente acababa de robar, un policía de la comisaría 4ª también platense. Los dos sargentos fueron detenidos y luego expulsados de la Bonaerense por homicidio con alevosía. La comisaría fue intervenida, y un capitán y dos oficiales más también expulsados de la Bonaerense por encubrimiento. La primera versión de los dos sargentos apuntó a la estupidez: dijeron que no lo habían revisado bien y el chico, oh sorpresa, dentro del patrullero sacó un arma calibre 32, forcejearon y una bala se escapó de una de las pistolas policiales.
La versión de los sargentos ofrecía algunas grietas por las que no sólo podría colarse un arma calibre 32. Según ese relato, alrededor de las 2 de la madrugada de ayer, el policía Luis Dorato, de la comisaría 4ª de La Plata, regresaba a su casa sobre la calle 66 y 163, en la localidad de Los Hornos. Antes de entrar, los vecinos le advirtieron que había dos muchachos adentro robando su vivienda. En ese momento, Dorato vio salir a los dos muchachos con objetos suyos y decidió perseguirlos. Uno logró escapar. Al otro, un jovencito de 17 años, logró detenerlo.
Dorato llamó entonces a la comisaría 3ª, con jurisdicción en la zona y ubicada en la calle 137, entre 61 y 62. Y la 3ª envió un patrullero ocupado por el dúo de la estupidez, los sargentos Santiago Constantino Regalía y Christian Aníbal Gutiérrez. Supuestamente, el policía Dorato entregó a sus colegas de la 3ª al ladronzuelo. Según la versión oficial del descuido, es necesario que en primer lugar Dorato se haya descuidado para que, después del entrevero con el joven y siendo policía, le haya pasado desapercibido la calibre 32 que dicen que tenía el chico entre sus ropas.
Según la práctica, el detenido, esposado, debió ser introducido en el asiento trasero del patrullero, después de haber sido revisado concienzudamente.
Pero, según la versión inicial, no fue así. Los sargentos Regalía y Gutiérrez subieron al chico al auto sin advertir la supuesta arma. Siguiendo esa versión, ya en viaje hacia la comisaría y a la altura de la esquina de 150 y 66, el chico intentó usar el arma, y en el forcejeo se disparó la 9 milímetros del sargento Regalía, impactando en el parietal derecho del chico.
Las grietas de la versión fueron abismos. Que el arma pasara desapercibida a los tres policías resultaba poco creíble. No cerraba la explicación del forcejeo estando los dos policías sentados delante porque con el chico armado no hubieran tenido tiempo. Tampoco que el disparo accidental hubiera ingresado por el parietal. "Parece más que le hubieran estado dando con el caño y se le disparó un tiro", confió un ex comisario con cierta generosidad. En realidad, la resolución 18 del ministro de Seguridad, León Arslanian, habla de homicidio con alevosía, demasiado distante del disparo accidental y con demasiados ecos de ejecución por la espalda. Que los dos sargentos más el capitán Carlos Morales, el teniente primero Iván Martínez y el teniente Lucas Oyarzábal, también de la 3ª, hayan sido declarados prescindibles de la Bonaerense indica que la primera versión no cerraba por ningún lado. Para el caso, los otros tres policías fueron declarados prescindibles por encubrimiento. La comisaría, además, fue intervenida.
Anoche, el fiscal 4 platense, Sergio De Lucis, aún tomaba declaraciones por la causa. El caso, de todos modos, avanzaba con hermetismo. Una versión argumentaba que el jefe de la comisaría tenía protección de algún juez.

11 de enero de 2007
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amor y muerte en brasil 2


[Patrick J. McDonnell] Raymond James Merrill colmaba a su novia de regalos, dinero y cariño. Las autoridades dicen que lo pagó con su vida.
San Jose dos Campos, Brasil. Pero Merrill no volvió a California el 4 de abril, según había planeado.
Sus viajes anteriores a Brasil los había prolongado,
pero en ambas ocasiones había avisado a Rauch.
La hermana de Merrill se puso histérica. Su padre, que se había reconciliado hacía poco con su hijo después de toda una vida de diferencias, estaba cerca de la muerte. Benjamin Eugene Merrill, 86, un sobreviviente de Pearl Harbor, murió el dos de mayo.
El 8 de mayo, la hermana y Rauch finalmente denunciaron la desaparición de Merrill al Departamento de Policía de San Bruno, el que notificó al FBI. El consulado estadounidense en Sao Paulo hizo indagaciones.
Copias de seguridad de las cartas mostraron que decenas de miles de dólares fueron sacados de las cuentas de Merrill. Las cuentas impagas se acumulaban, y la casa sería pronto ejecutoriada.
A fines de mayo, empujada por las autoridades norteamericanas, la policía brasileña interrogó a Rachid. Dijo que Merrill se había marchado a principios de abril para visitar a una amiga en la ciudad costera de Paraty, en Brasil. La amiga dijo a la policía que Merrill no había llegado nunca.
Las autoridades dicen que entre el 2 de febrero y el 12 de mayo, se retiraron de una cuenta de Merrill en el UBS de Las Vegas unos 132 mil dólares.
Finalmente, los empleados del UBS bloquearon la cuenta. El 24 de mayo empleados de la filial recibieron un e-mail gramaticalmente sospechoso, presuntamente de Merrill -utilizando una cuenta en Hotmail a su nombre-, solicitando la transferencia de cincuenta mil dólares. La nota pedía "respeto", porque Merrill estaba de duelo debido a la muerte de su padre.
"Le pido que vuelva a activar de inmediato mi tarjeta de crédito", insistía el e-mail. "Estoy rehaciendo mi vida en Brasil".
Los detectives concluyeron más tarde que para entonces Merrill llevaba muerto dos meses.
Aunque sospechaban juego sucio, la policía no tenía el cadáver ni evidencias físicas de ningún delito, y apenas la denuncia de la desaparición de un norteamericano cuyos ahorros se estaban agotando.

Pero cuando la familia de Merrill se angustiaba con la idea de que no llegarían a saber nunca qué había pasado con él, el destino intervino bajo la inverosímil apariencia de un atraco frustrado en un elegante centro comercial aquí en San Jose dos Campos.
Un vendedor de monedas extranjeras en el mercado negro informó el 2 de junio que un hombre y una mujer lo asaltaron en su coche en un aparcadero. Contó a la policía que la mujer quería aparentemente comprar dólares y euros, pero resultó que era una emboscada. El comerciante dijo que había logrado escapar y que el hombre y la mujer huyeron en otro coche.
En el interior del vehículo del vendedor, la policía halló un bolso de mano. Pertenecía a Rachid; aparte de su carné de identidad, el bolso contenía la tarjeta de crédito del Citibank, de Merrill.
Rachid fue arrestada ese día y ha estado en prisión desde entonces, acusada de asalto. La policía piensa que es la mujer que trató de robar al vendedor de divisas.
La policía dijo que un allanamiento posterior en casa de Rachid reveló que la casa había sido recientemente completamente remodelada: nueva pintura, nuevos muebles, aparatos domésticos. Una extensa lista manuscrita con cosas "por comprar" apuntaba una televisión, un reproductor de dvdés, una nevera, una secadora, ropa de cama, muebles para el patio, obras de arte, rocas para la fuente del jardín y una parrilla.
La fiebre de compras, dijo la policía, incluía un nuevo Peugeot, tasado en diecinueve mil dólares, para la hija de Rachid.
Entre las evidencias incautadas en casa de Rachid, dijeron las autoridades, se encontraron paquetes de rufis [drogas que inhiben la resistencia a ataques sexuales], Rophynol, y otro sedante, Rivotril, ambas adquiridas con recetas falsas. Las autoridades piensan que Merril pasó sus últimos días sedado, mientras Rachid y su cómplice lo obligaban a entregar las contraseñas de las cuentas donde guardaba los ahorros de toda su vida.
En declaraciones a la policía, Rachid ha negado haber hecho algo malo. Dijo que Merrill le había dado todo, incluyendo su tarjeta de crédito.

La pesquisa condujo a Nelson Siquiera Neves, aparentemente el novio de Rachid y un estafador de poca monta con todo un historial por estafas, dijeron los agentes. Se le sospecha de ser el cómplice de Rachid en el intento de atraco del vendedor de divisas. Pero Siqueira todavía no ha sido encontrado.
Los detectives entraron a internet, preguntándose si acaso Siqueira se puede haber presentado a sí mismo en orkut, una página web donde miles de brasileños publican sus historias personales. La corazonada dio resultados.
Siqueira se presentó a sí mismo en internet como un rockero hedonista que gustaba de las mujeres, el alcohol y la buena vida. Varios fotos de él lo mostraban viviendo en un balneario costero en las semanas posteriores a la desaparición de Merrill.
La policía mostró las fotos de Siqueira al vendedor de divisas. "Es él", dijo la víctima, apuntando a un fotografía sin fecha en la que Siqueira aparece en una fiesta con amigos.
Pero no se refería a Siqueira; apuntó a un hombre picado de viruelas junto al sospechoso. Ese hombre era Evandro Celso Augusto Ribeiro.

Evandro, como lo llama la policía, era un delincuente de poca monta con una larga historia de drogadicción y delitos menores, dicen las autoridades. Su conexión con Rachid y su novio posiblemente lo vinculan a la desaparición de Merrill. Pero como Siquiera, Evandro desapareció. El caso se paralizó.
Pero Evandro tenía la tendencia a irse de lengua, y una debilidad por la cerveza de barril.
"Yo maté a un gringo", se fanfarroneó en un bar, en la ciudad balneario de Cabo Frío.
Un informante llamó a la policía para contar las fanfarronadas de Evandro. Con la ayuda de los archivos de la compañía de teléfonos, Evandro fue arrestado el 23 de septiembre en su choza junto a la playa.
"Me conoces, y sabes que te conozco", advirtió a Evandro un agente de policía, de acuerdo a un detective. "La mujer está hablando, y te echa la culpa de todo".
Evandro se abrió como un grifo, dijeron las autoridades.

Un lloroso Evandro llevó a la policía a un camino de tierra donde, dijo, habían arrojado el cuerpo.
Dijo a la policía que su amigo de toda la vida, Siqueira, le había prometido unos seis mil dólares por deshacerse del cuerpo. La policía sospecha que Evandro puede haber participado en el asesinato, pero él lo niega.
De acuerdo a Evandro, él y Siqueira ayudaron a trasladar a Merrill, ya muerto, desde la casa de Rachid hasta un coche de alquiler la tarde del 1 de abril. Siquiera pensó que el Día de los Inocentes en abril era una fecha propicia.
"¡Nadie lo creerá!", bromeó Siquiera, según Evandro.
Rachid condujo unos cuarenta kilómetros fuera de la ciudad hacia un camino de tierra aislado, con el cuerpo de Merrill en el asiento de pasajero. El cinturón mantenía al norteamericano en su lugar, y Evandro y Siqueira compartieron el asiento trasero, según contó Evandro a la policía.
El cuerpo fue arrastrado fuera del coche, dijo Evandro, rociado con diesel y quemado.
Las autoridades revisaron los archivos. Un cuerpo carbonizado, con un alambre de cobre en torno a su cuello, había sido encontrado en ese sitio el 2 de abril. Una espeluznante foto del cuerpo fue incluso publicada en el diario local. Los funcionarios habían enterrado los restos como los de un indigente desconocido en el cementerio de Cacapava, la ciudad más cercana.
Con la misión cumplida, Evandro exigió que se le pagara, dijo a las autoridades.
El malogrado robo al vendedor de divisas, dijo la policía, tenía por objetivo recaudar el dinero para pagarle a Evandro.

Basándose en las declaraciones de Evandro, las autoridades aquí exhumaron el cuerpo y sacaron muestras de ADN y dentales. Los archivos dentales confirmaron sin lugar a dudas que el cuerpo era de Merrill, dijo la policía el mes pasado. La policía dijo que Merrill había sido estrangulado.
Rachid y Evandro siguen en prisión acusados de asalto y serán formalizados por homicidio, junto con Siqueira, que todavía se encuentra fugitivo, dijo Ana Paula Medeiros Monteiro de Barros, el jefe de policía aquí.
La investigación, que incluye seis volúmenes de e-mails, archivos telefónicos, fotos, declaraciones y otras evidencias, deberían ser completadas esta semana y presentadas a los fiscales, dijo Medeiros.
"Tenemos los elementos para procesar a los tres sospechosos del asesinato de Merrill", dijo Medeiros.
La familia y amigos de Merrill están organizando servicios funerarios en California y Buenos Aires. Cortez, su antigua novia, hace un retrato de un hombre cuyo miedo a la soledad lo había enceguecido.
"Raymond tenía una ilusión, y creo que es por eso que murió", dijo Cortez. "No vio los signos de peligro, no prestó atención. Se aferró a su sueño".

patrick.mcdonnell@latimes.com

Marcelo Soares en San Jose dos Campos y Sao Paulo y Andrés D'Alessandro en Buenos Aires contribuyeron a este reportaje.

13 de diciembre de 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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policías y guerra de narcos


[Cristian Alarcón] La policía y la guerra de narcos en la ciudad. Monica Cuñarro, la fiscal ex titular de la Ufidro.
Cuñarro dejó hace cuatro meses la unidad especial de fiscales para la lucha contra el narcotráfico. Señaló a Página/12 la necesidad de investigar la relación de sectores de la policía en la creación de posibles zonas liberadas así como la desinformación que se genera cuando las causas se derivan, sin ninguna razón, a diferentes jueces.
Fracaso. Corrupción. Débiles controles. Fuerzas de seguridad sospechadas. Fiscales y jueces desconfiados. La ex titular de la flamante Ufidro –la unidad de ayuda para el combate del narcotráfico– y fiscal en lo criminal, Mónica Cuñarro, cuenta la investigación en la que se sospecha que la policía es cómplice de la guerra de narcos en la Ciudad de Buenos Aires. Durante un año y medio al frente de la oficina creada tras el escándalo de Southern Winds –por el Ministerio del Interior y la Procuración General– para ayudar en las investigaciones complejas sobre narcotráfico, Cuñarro dejó el cargo hace ya cuatro meses en medio de versiones encontradas sobre su renuncia. Aunque por "respeto institucional" se niega a hablar de las razones de su eyección de la Ufidro, en un reportaje exclusivo con Página/12 analiza "el fracaso de las políticas contra el tráfico de drogas", el rol de las fuerzas de seguridad y el mapa de la droga en la capital. "Hay que investigar si la policía permite, protege o participa del narcotráfico", dice.
Aunque siempre ha sido una versión que en los territorios se propaga como una de esas verdades secretas pero obvias, el rol de la policía como posible facilitador, encubridor o partícipe de las redes del narcotráfico local nunca había sido puesto en la agenda de manera oficial. Profesora de Derecho Penal en la Universidad de Buenos Aires, vicepresidenta de la Asociación de Fiscales de la Capital y titular de la fiscalía en lo criminal 16, Cuñarro no ha abandonado, tras su renuncia a la unidad antinarcos, la mirada fija en un fenómeno que tiene ya diez años, aunque su nivel de complejidad vaya creciendo. Junto a un grupo de diez fiscales y jueces durante los últimos tres meses cruzaron los datos de las causas penales que permanecían inconexas por desidia o estrategia policial y escribieron una de las denuncias más duras del año: advierten de la posible corrupción de la fuerza. La lista de crímenes es tan abrumadora que la Cámara de Apelaciones en lo Criminal en pleno decidió emitir una resolución copiando la denuncia a todos los fiscales de la capital para que estén al tanto de posibles trampas.
Hace diez años que las muertes del narcotráfico llegan no sólo al cementerio de Flores sino a las fiscalías y jueces porteños. Uno tras otro, los crímenes más violentos de la ciudad se han ido convirtiendo en expedientes la mayoría de las veces archivados. Dos masacres en las que un grupo de narcos peruanos decidió eliminar al otro matando a tres de sus líderes en una sola emboscada encargada a sicarios. Degollados por traicionar a los jefes. Quemados. Fusilados: primero un tiro en las piernas para que se arrodille el ajusticiado, luego en la cabeza. Y los muertos por equivocación. Y los muertos por las balas de los tiroteos ajenos, como la niña de tres años que fue alcanzada por un disparo el último jueves al mediodía. Fue en la misma esquina, Bonorino y Riestra, donde un grupo de sicarios atacó con ametralladoras la procesión del Señor de los Milagros el 29 de octubre del 2005 y mató a cinco e hirió a ocho.
Pero los territorios cambian. La situación de los grupos, la estabilidad y el conflicto que amenaza el equilibrio siempre precario, tiene sus ritmos. Hasta poco después de esa masacre la disputa había sido entre los líderes de la 1.11.14, Salvador, o Marcos, y Ruti. Ruti preso, su hermano Meteoro muerto, la 1.11.14 es hoy un barrio mirado con cierta envidia por sus vecinos. "Preferiríamos vivir en un lugar donde hay uno que manda y ordena, porque así no hay tantos muertos", coinciden muchos de los vecinos del Rivadavia I y II, donde otros grupos, como los Solís, tienden a competir por acumular poder territorial imitando a los que durante una década han educado a sangre y fuego (de manera literal) a su comunidad. Si no, no se comprende que en el hospital de referencia de la zona del Bajo Flores, el Piñero, en sólo seis meses hayan ingresado 140 personas heridas de arma de fuego. Los capítulos clave de esta historia han sido narrados en Página/12. El lector puede ahora leer el diálogo con la mujer que más conoce las claves del drama que viven miles de porteños.

¿De qué manera se está combatiendo al narcotráfico?
Uno de los síntomas más claros del fracaso de las políticas en marcha es que se satura el sistema sólo con hechos de flagrancia, con lo que encuentran por la casualidad en el cateo, abandonado u oculto de alguna manera. Gendarmería secuestra la droga que detecta cuando cruza la frontera. Prefectura la detecta cuando hace el patrullaje en el río. La policía lo que se le cruza en la calle. Se encuentra droga, cada vez más, pero casi nunca hay detenidos clave por esos hallazgos, porque en realidad escasean las investigaciones que lleguen a los niveles más altos de las organizaciones criminales.

¿Pero cómo se mejoraría esto?
Lo que se hizo fue establecer patrones de tipo cualitativo que determinaban que siempre aparecía la misma gente o que había armas de determinadas características en la misma zona. Como Ufidro hicimos hace ya seis meses otra denuncia dando cuenta de la existencia de una organización de alta complejidad dedicada a la distribución en la Ciudad de Buenos Aires, con base en el Bajo Flores, en la que competían dos grupos.

Al mismo tiempo usted giró la denuncia a la Procuración General y pidió formar una comisión de fiscales que investigue este tema.
Entonces ya se propuso conformar una comisión integrada por los fiscales que tenían causas y hasta ahora no hubo respuesta, lo que no significa que no vaya a haberla en el futuro. Esto es porque una unidad como la Ufidro tiene límites. La unidad es un híbrido legal, no es una fiscalía. Por lo tanto, no puede ser operativa porque si no podría dar lugar a que en las causas donde interviene luego se planteen con toda razón nulidades por esa irregularidad. Pero además puede ser peligrosa la digitación de investigaciones.

¿Por qué de alguna manera la Ufidro depende del poder político?

Aunque la financió el Ministerio del Interior no depende del poder político, depende de la Procuración. Lo que puede hacer es coadyuvar dando recursos porque son insuficientes en una fiscalía o tratando de buscar elementos de prueba que sean aportados a pedido de los fiscales.

¿Por qué renunció a la Ufidro?
Es un tema institucional al que no me puedo referir. Le pido disculpas pero no voy a hablar de mi renuncia, por respeto institucional.

¿Pero entonces, con esas limitaciones, ¿qué hizo usted en la Ufidro?
En primer lugar, lo que hice fue tratar de relevar hechos, móviles, personas y patrones comunes para aportarlos como prueba a las causas en trámite.

En términos concretos, ¿cómo impacta esto en las investigaciones que parecen no llegar a ningún lado?
Esto da por resultado un relevamiento de más de 30 causas en que estos parámetros se van repitiendo, con características similares en la zona de las comisarías 34ª, 36ª y 38ª. Esto se suma a los trabajos del cuerpo médico forense: relevan los casos de mulas evisceradas que denotaban la pericia de un profesional en la forma de intervenirlos quirúrgicamente. La Cámara del Crimen lo hace propio e institucionalmente decide informar no solamente a los jueces que habían enviado documentación, sino a todos los jueces y fiscales criminales porque pueden aparecer más hechos que deban ser cruzados.

O sea, la Cámara del Crimen dio un alerta sobre el narcotráfico.

Alerta sobre la presencia del narcotráfico en la Ciudad de Buenos Aires. Que detrás de crímenes puede haber tráfico de drogas.

En una investigación de Página/12 detectamos que las tramas narco que explican algunos crímenes les fueron ocultadas a los jueces y fiscales.
Lo que nosotros advertimos en todas las causas era que, por ejemplo, ante un hecho o enfrentamiento, se les daba la novedad a distintos jueces y a distintos fiscales, y a veces no se los imponía de los antecedentes de estos hechos. De esa manera, el funcionario o magistrado, un fiscal o un juez, no puede tomar acabado conocimiento sobre el delito.

El porqué del tiroteo.

Por ejemplo. Y adoptar las medidas que correspondan. Ahora, también vimos que no era producto del 2006, que había sido del 2005, es decir, que viene dándose a lo largo de los años.

¿Cómo calificaría esta actitud?

Esto lo calificamos como omisión grave, producto de una grave negligencia. Tampoco descartamos que se pueda probar la participación criminal en encubrimientos o en otro tipo de hechos. Esto es lo que ahora deberá investigarse. Hay que investigar si la policía permite, protege o participa del narcotráfico. Esto es una denuncia que está muy fundamentada y se tomarán las medidas que se tengan que tomar.

¿Ustedes sospechan de una zona liberada?
Está corroborado que de los 140 heridos por armas de fuego que ingresaron al Piñero en seis meses, un 60 por ciento correspondía a la comisaría 36ª, y el resto a la 38ª y la 34ª. Los profesionales de la salud recordaban que durante las fechas correspondientes a lo que se conoce como la "masacre del Bajo Flores" (29 de octubre de 2005) los números eran distintos. Lo cierto es que para nosotros las muertes de los últimos meses son producto de nuevas bandas.

Señalan como clave el fusilamiento del joven Brian Vigiano. ¿Qué relevancia tiene su muerte en este contexto?

La muerte de Brian se produce en el contexto de un enfrentamiento entre dos grupos y que, justamente por el ocultamiento de información de la Federal, no se pudo ver la maniobra delictiva en su conjunto porque se daba intervención a diversos jueces distrayendo la investigación. Esto generó que uno de los jueces extrajera testimonios para analizar la conducta de la Federal.

¿La policía dividió el hecho situándolos en distintas jurisdicciones para que les toque investigar a distintos jueces?
Sí. Nosotros hablamos de hechos puntuales en donde mostramos cómo en un enfrentamiento se le comunica a un juez y un fiscal, y otro hecho a otros, aunque jurisdiccionalmente se trata de un mismo lugar y durante un mismo turno. Esto es lo preocupante, que se denuncia que posiblemente las fuerzas de seguridad protejan el narcotráfico.

¿Cómo ve la política criminal que se aplica en el tema drogas?
Fijar una política criminal que persigue al adicto por considerarlo el primer eslabón de una cadena ha terminado en que la mayoría de los condenados son consumidores o pequeños comerciantes. El combate contra el narcotráfico es un fracaso. La política criminal contra el narcotráfico es discoordinada, errática. Los organismos de seguridad tiene funciones superpuestas a nivel federal y local. Hay poca exigencia en la etapa de la investigación preliminar. Los datos y estadísticas a veces son omitidos, falseados o no se comparten entre los cuatro actores que intervienen en el problema: fuerzas de seguridad, poder judicial, ministerio público y el sistema de coerción penal. Los datos no son creíbles. Los fiscales desconfían de las fuerzas. Las fuerzas, de los fiscales y de los jueces. Los jueces desconfían de las fuerzas. A su vez cada fuerza desconfía de la otra, y es muy difícil establecer un cuadro de situación cuando a uno le cuesta tanto obtener un dato.

El Secuestro de Cocaína
"Cuando se secuestra cocaína en un procedimiento –señala la ex titular de Ufidro Mónica Cuñarro–, se hace una pericia de calidad y luego es destruida. En este transcurso, el tema de fondo es modificar, homogeneizar la base de datos en la cual la pericia tiene que adquirir un papel mucho más central. Digo, tantos kilos de tanta calidad que tienen que ser los mismos al momento de ser destruidos en todas las fuerzas. Es una tarea que debe hacerse y que hoy no se hace, no se controla. Para evitar los espacios de corrupción se debería hacer un chequeo en el momento en el que se secuestra la sustancia. Es cuando hay que identificar su calidad, para relacionarla luego con la causa judicial y verificar que se está destruyendo lo mismo que se secuestró. Se debería transformar la pericia sobre las sustancias en un insumo útil para el control de la corrupción."

8 de enero de 2007
©página 12
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amor y muerte en brasil 1


[Patrick J. McDonnell] Raymond James Merrill colmaba a su novia de regalos, dinero y cariño. Las autoridades dicen que lo pagó con su vida.
San Jose dos Campos, Brasil. Fue la ilusión del amor, y el temor a la soledad, lo que llevó a Raymond James Merrill a abandonar su cómoda casa en los suburbios de San Francisco para marcharse a esta ciudad industrial en el sur de Brasil.
Abandonado por su novia y cerca de cumplir los 56, Merrill ansiaba compañía. Una página web con ‘latinas solteras' lo condujo a su nueva pasión: Regina Filomena Crasovich Rachid, una divorciada de 40 años con una seductora sonrisa y algunos amigos rudos.
Merrill, músico y carpintero con algo de dinero en el banco, se subió a un avión y estuvo pronto colmando de lujosos regalos a Rachid, incluyendo diez mil dólares para la clínica Botox que ella gestionaba desde su casa aquí. Estaba loco de amor, pese a que las exigencias económicas de ella no hacían más que intensificarse y se acumulaban los giros dolosos de sus tarjetas de crédito. Merrill hizo planes para vender su casa, mudarse a Brasil y casarse con Rachid.
Pero según la policía, lo mataron antes de que pasaran dos semanas tras llegar en su viaje de bodas al Brasil.
Su cuerpo carbonizado estuvo sin identificación en una fosa común durante meses, mientras su destino era un pavoroso misterio para sus afligidos parientes. Finalmente, un bolso extraviado y un bar ayudaron a descubrir el caso de Raymond James Merrill.

Que Merrill se había encaprichado con Rachid estaba fuera de cuestión.
Las voluminosas conversaciones por correo electrónico de la pareja en un revoltijo de inglés, español y portugués, plagadas de errores gramaticales, ofrecen una crónica de una obsesión romántica de pasados los cuarenta -con un profundo trasfondo económico. Deseos mutuos saltan de la pantalla en cinco meses de textos escritos como para tarjetas postales que ahora están siendo investigados por los detectives.
"Cada vez que respiro, te quiero todavía más y más", le escribió Merrill a Rachid el 6 de marzo, cuando estaba preparando su tercero y último viaje a Brasil. "Tengo más besos para ti que estrellas hay en el cielo".
Rachid parecía sentir lo mismo.
"Tengo más besos y cariño para darte que todas las pequeñas gotas de lluvia que se quedan en tu ventana toda una oscura noche", contestó ella. "Y cuando rompa el día, las pequeñas gotas tendrán los colores más bellos de la luz del sol. Así es el amor que siento por ti".
Pero la correspondencia no era solamente sol y besos.
Rachid y su hija de habla inglesa, Ana Paula, 22, le pidió varias veces dinero a Merrill. Los problemas económicos podrían provocarle un ataque al corazón a su madre, advertía la hija.
"El amor no me paga las cuentas, no paga el supermercado", le escribió Rachid a Merrill a fines del año pasado. "¡El amor no me da tranquilidad!"
Las autoridades también encontraron un e-mail de Rachid a un fotógrafo amigo, pidiéndole unas instantáneas para enviarlas a dos novios: uno norteamericano y un brasileño.
"No te preocupes por el dinero", escribió. "El norteamericano las pagará todas".

Aunque había pasado la cincuentena, Raymond James Merrill todavía impresionaba por sus rasgos bien definidos, físico esbelto y grueso bigote.
"Era una combinación del Hombre de Marlboro y John Lennon", describió un amigo a Merrill, que era un talentoso guitarrista que componía temas de rock y blues. Sin embargo, nunca logró publicar un disco.
Merrill pasó casi una década tocando con bandas de rock en Buenos Aires, donde vivía con su esposa de entonces, una alegre bailarina de flamenco argentina a la que había conocido en San Francisco en 1977. La pareja se separó de buena manera en 1998. Merrill volvió a Estados Unidos y se mudó a Las Vegas con una nueva novia, Bárbara Cortez.
Aunque Merrill era algo arrogante, Cortez recordó sus momentos de alegría, sus arranques de generosidad, su agudo sentido del humor. "Reíamos un montón", dijo Cortez.
Sin embargo, las obsesiones de Merrill nunca estuvieron demasiado lejos. Había dejado el alcohol y las drogas, observó Cortez, y asistía ocasionalmente a las reuniones de Alcohólicos Anónimos. Los que lo conocían se preocupaban de su tendencia a la soledad y la melancolía.
"Mi hermano tenía un montón de cosas buenas, pero como otra gente con esas dotes, también tenía un montón de inseguridades", dijo su hermana, Marcia Sánchez Loebick, cuatro años mayor que él. "Podía convertirse en un recluso. Era un hombre solitario".
Tras romper con Cortez, Merrill vendió su casa de Nevada y volvió a su vieja casa en San Bruno, al sur de San Francisco. Pero hacía regularmente el viaje de diez horas a Las Vegas para cortejar a su nueva novia, a la que inundaba con regalos. Le dolió cuando ella rompió la relación.
Merrill confió a algunos amigos su sueño de volver a América Latina, donde viviría de sus inversiones. Esperaba encontrar una nueva pareja.

"Estaba intoxicado con la idea del amor", dijo Loebick, su única hermana. "Y de ser amado".
Merrill se volvió hacia internet. En lo más profundo del ciber espacio, Regina Rachid estaba esperando.

En la edición de febrero de una revista brasileña dedicada a los cuidados de la piel, un anuncio celebra las maravillas de la ‘dermopigmentación', un proceso de tatuaje médico mediante el cual se crean pecas o se altera la piel de otros modos por motivos estéticos. Acompañando al texto hay una foto de una pechugona Rachid con un vestido escotado que Merrill usaba como salvapantallas en su ordenador. A pesar de sus maneras y estilo de vida de clase media alta, dicen las autoridades brasileñas, Rachid no tenía licencia para realizar tatuajes médicos ni ningún otro procedimiento quirúrgico.
"Regina aspiraba a ser algo que no era", dijo un detective brasileño.
De acuerdo a la policía y a sus conversaciones por correo electrónico con Merrill, Rachid era una mujer que hervía de resentimiento: por su carencia de medios para cuidar de Ana Paula y su hijo, João; por su incapacidad para practicar legalmente lo que consideraba que era su oficio; su amargo alejamiento de su padre, un exitoso comerciante libanés inmigrado. Parecía creer que la vida le había dado un golpe bajo.
Aunque Rachid seducía a Merrill con eróticas y elegantes fotos -incluyendo una sin sujetador, cubriendo sus senos con los brazos, la parte de arriba de sus vaqueros abierta-, también le gustaba presentarse como una defensora de los valores tradicionales.
"Si vamos a estar juntos, tendremos que casarnos", le escribió.

En noviembre de 2005, Merrill se aventuró por primera vez en Brasil para conocer a Rachid, en un viaje de doce días que lo dejó completamente enamorado.
"Cuando volvió de su primer viaje, estaba muy feliz con esa mujer", recordó Eva Quiñones, una amiga y vecina de toda la vida.
Pero ya había algunas notas agrias.
Una vez que pasó por su casa después del primer viaje, Quiñones recuerda que encontró a Merrill haciendo cuentas en su escritorio.
"¿Qué pasa?", preguntó.
"Alguien sacó casi ocho mil dólares de mi tarjeta de crédito en Brasil", dijo él.
Pero eso no le impidió volver a Brasil el 17 de enero. Durante algo más de dos semanas, alojó en un hotel, diciendo a un amigo que no se sentía cómodo en casa de Rachid. Más tarde le dijo a ese amigo que Rachid insinuó que tenía problemas románticos. Conocido como frugal por sus amigos, colmó de caros regalos a Rachid, incluyendo un todoterrenos de veinte mil dólares, un vehículo que ella vendió más tarde para pagar sus cuentas, dijo la policía.
Tras volver a Estados Unidos, Merrill descubrió que le habían vuelto a sacar dinero de su tarjeta de crédito con el Citibank. Esta vez fueron veinte mil dólares.
Los giros fraudulentos preocuparon profundamente a Merrill, pero se negaba a culpar a su amada.
"Estoy harto de los bancos, de las tarjetas, de Master, Visa, Debit, cuentas, pagos, reales, dólares, claves internacionales, contraseñas, banco online, gerentes, cajeros automáticos, retiros, transferencias... ¡Basta!", escribió Merrill a Rachid el 21 de febrero. "Preferiría pensar en caramelos... y en ti, Regina".
Quiñones le aconsejó que abandonara su sueño brasileño, pero dijo que Merrill se puso a la defensiva, respondiendo: "Tienes que pelear por lo que quieres".
El 21 de marzo, Merrill se marchó a Brasil. Le dijo a sus amigos que su agenda incluía casarse con Rachid -había comprado una anillo de boda de cinco mil dólares- y que investigaría los cargos fraudulentos a su tarjeta de crédito.
"Bill", le dijo Merrill a su viejo amigo, Bill Rauch, cuando salía hacia Brasil. "La función está por empezar".

13 de diciembre de 2006 2006
©los angeles times
©traducción mQh
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el secuestro de gerez 4


[Alejandra Dandan] Hablaron los fiscales que investigan el caso de Luis Gerez. "Estuvo privado de su libertad".
Por el momento no se sabe quiénes ni dónde estuvo secuestrado el testigo del caso Patti. Se busca el galpón donde lo retuvieron.
El equipo de fiscales de Escobar a cargo de la investigación del caso de Luis Gerez se refirió ayer por primera vez públicamente a la hipótesis del secuestro: "Tenemos acreditado que Gerez –dijo el fiscal Facundo Flores– estuvo privado de su libertad durante 48 horas". De momento, la causa no parece tener acreditado ni quién lo secuestró ni cuál o cuáles fueron los móviles. Rastrean ocho mil llamadas telefónicas, y unos cuatro mil hombres de la Policía Federal, la SIDE y la policía de la provincia de Buenos Aires están detrás del galpón donde estuvo secuestrado para dar con los responsables del operativo.
En este momento, la fiscalía descentralizada de Escobar con un equipo de cuatro fiscales trabaja en la hipótesis de que a Gerez lo secuestraron tres personas, que lo retuvieron ilegalmente en un galpón que todavía no fue ubicado y que durante esa estadía hubo otros integrantes de la banda que lo vieron durante esas 48 horas. El podría reconocer, además, una de esas voces. "En la declaración testimonial, Gerez no manifestó que conocía alguna voz, sino que estaría en condiciones de reconocerla", aclaró sobre este punto Flores, uno de los fiscales de la investigación.
Con el correr de las horas, más que la voz o las voces, los fiscales se orientaron a tratar de precisar la localización del galpón. Ante la falta de otros elementos, creen que ese lugar les permitirá localizar las pistas para llegar a los responsables del secuestro.
Hasta el momento, allanaron al menos doce lugares en Escobar, Pilar y alrededores con los datos que aportó Gerez en su declaración. Según los fiscales, su condición de albañil y la posibilidad de poder ver el lugar de cautiverio porque pasó buena parte del tiempo sin la capucha le permitieron describir con algún grado de detalle el lugar donde estuvo detenido. Entre los detalles, mencionó una puerta, una ventana, techo de chapa y un espacio de proporciones medianas. Y agregó además una característica muy específica sobre las terminaciones que les permitió a los fiscales sostener a lo largo del día –contra todo lo imaginado– que no sería difícil encontrarlo: "La descripción del lugar donde estuvo Gerez nos permitió hacer una proyección de cómo puede ser el exterior del edificio –dijo Flores– y hacer rastrillajes con 4 mil efectivos".
Fuera del galpón y de las posibilidades que puede abrir su localización, la pesquisa posee otros datos que aparentemente empiezan a estar más o menos firmes. Uno de ellos es la hipótesis del secuestro.
–Ustedes afirman que tienen acreditado el secuestro de 48 horas. La pregunta es cuáles son los elementos que les permite afirmarlo.
–Uno de esos elementos –dijo a este diario la fiscal Paula Gaggiotti, del equipo de investigación– es la denuncia de la familia de la víctima, de la medianoche del 27 de diciembre; otra es la declaración de los amigos que estaban con él y lo ven salir y esperan su regreso y él no regresa; la denuncia de sus allegados; su propia declaración de la privación de la libertad y, por supuesto, el examen del médico que lo monitoreó desde el comienzo y que estaba en condiciones de afirmar que Gerez padecía un shock postraumático producto de un cautiverio. Además las marcas de heridas en su cuerpo eran compatibles con su relato.
Los datos son elocuentes pero los fiscales se cuidan con las palabras. No hablan de secuestro sino de privación de su libertad. Y lo mismo ocurre cuando dan cuenta de los padecimientos de Gerez y su cautiverio. "Yo no hablo de torturas –dijo el fiscal Flores– sino de lesiones compatibles con las que él refirió haber sufrido."
Otro de los temas de peso en manos de los fiscales es la búsqueda del móvil, entre ellos la posibilidad de entender la relación del secuestro con las causas judiciales en las que Gerez declaró contra el ex comisario Luis Patti por su actuación durante la última dictadura militar. Desde el primer momento, el entorno de Gerez, su familia y compañeros de militancia política en Escobar e incluso el gobierno nacional apuntaron al entorno del ex comisario, pero la causa todavía no tiene datos que sostengan esa hipótesis.
–¿Hay datos que les permitan a esta altura afirmar la relación del secuestro con el entorno del ex comisario Patti? –preguntó este diario a Gaggiotti.
–Si bien tanto el testigo como su familia atribuyen el secuestro a su intervención en la causa judicial como testigo contra el ex intendente Patti –dijo la fiscal–, no surgen de la causa indicios que confirmen esa presunción.
Según los fiscales, eso sucede entre otras razones porque muchas de las personas que declararon eran compañeros de militancia de Gerez. Muchos de ellos vincularon a Patti públicamente con el secuestro, pero ninguno lo sostuvo en la declaración testimonial. Por eso ahora en la causa no hay datos, ni pruebas, sólo algunas "presunciones" que den sustento a esa posibilidad.

4 de enero de 2007
©página 12
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