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cadena perpetua para caníbal alemán


Armin Meiwes confesó que mató y se comió a Bernad Juergen Brandes, a quien conoció a través de internet.
Un hombre que admitió asesinar y comerse a una persona que conoció a través de internet fue condenado por homicidio y sentenciado a cadena perpetua, luego de ser sometido a un nuevo proceso que apasionó y horrorizó a Alemania.
Armin Meiwes, un técnico en computadoras de 44 años de edad, también fue condenado por perturbar la paz de los difuntos. Sus abogados dijeron que el tribunal de Francfort hubiese tenido que condenarlo sólo por un crimen algo menor, ‘asesinato por petición', señalando que Meiwes sólo acató los deseos de la víctima.
El nuevo proceso al llamado ‘caníbal de Rotenburgo' se inició en enero, luego que una corte federal de apelaciones anuló el veredicto inicial de homicidio no intencional a fin de permitir a la fiscalía buscar una sentencia más dura.
En el curso del nuevo proceso, el hombre volvió a confesar de manera detallada la forma en que asesinó en marzo del 2001 a Bernad Juergen Brandes en su hogar, en la población central de Rotenburgo.
Meiwes dijo que Brandes, quien había viajado desde Berlín luego de responder a un mensaje electrónico en la internet donde se buscaba a un hombre joven "para asesinarlo y comerlo", quiso ser apuñalado luego de beber una botella de antigripal a fin de perder la conciencia. El asesino dijo que Brandes, de 43 años, había querido ser "devorado vivo".
"De otra manera, nunca lo hubiera hecho", aseguró Meiwes al tribunal. El asesinato fue registrado por Meiwes en un video. Aún así, el acusado dijo que vaciló antes de cometer el homicidio.
"Yo quería comerlo, pero no asesinarlo", explicó al tribunal.
La policía detuvo a Meiwes en diciembre del 2002 luego que un estudiante en Austria denunció que Meiwes había puesto un mensaje en la internet buscando un hombre que estuviera dispuesto a ser asesinado y devorado.

9 de mayo de 2006
©la tercera
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cadena perpetua para caníbal alemán


Fiscalía alemana pide cadena perpetua para ‘el caníbal de Roteburgo’.
Berlín, Alemania. La fiscalía alemana pidió hoy cadena perpetua por asesinato para Armin Meiwes, el llamado ‘caníbal de Roteburgo’, quien hace cinco años mató, descuartizó y se comió a otro hombre, el berlinés Bernd Jurgen Brandes, para satisfacer las fantasías sexuales de ambos.
La defensa sostiene que Meiwes debería ser condenado por homicidio por petición de la víctima y no por asesinato, tal y como pretende la fiscalía.
"No fue ningún asesinato", aseguró hoy el abogado defensor del caníbal, Joachim Bremer, quien recordó que la víctima expresó explícitamente su deseo de ser devorado por Meiwes, lo que implicaba su muerte.
Si el juez acepta los argumentos de la defensa, el antropófago podría ser condenado a entre seis meses y cinco años de cárcel.
La fiscal Annette von Schmiedeberg recordó que los expertos que han examinado a Meiwes han llegado a la conclusión de que sufre una fuerte perturbación mental y que no puede ser curado por terapia.
Además el antropófago alemán no mostró ningún signo de arrepentimiento y después de que ocurrieran los hechos buscó nuevas víctimas para tener ‘carne fresca’ con la que satisfacer sus apetitos sexuales.
La fiscal considera, por tanto, que Meiwes supone un peligro para la sociedad y que debería ser condenado a cadena perpetua. Le acusa de asesinato para satisfacer sus deseos sexuales y de perturbar la tranquilidad de los muertos.

Cruento Caso
Meiwes fue condenado en enero de 2004 a ocho años y medio de prisión por homicidio por la Audiencia Provincial de Kassel, tras confesar haber matado a Brandes, de 43 años, quien viajó de Berlín a la pequeña localidad de Roteburgo para dejarse matar y ser devorado por el caníbal.
El antropófago alemán cortó primero el pene a su víctima y lo pasó por la sartén para comérselo juntos, tal y como le pidió Brandes.
Cuando éste agonizaba lo remató a cuchilladas, luego destripó su cadáver, lo descuartizó y enterró algunos trozos en el jardín, mientras otros los congeló y se los comió en días posteriores.
Meiwes no puede ser juzgado por canibalismo, ya que esta práctica no está tipificada como delito en Alemania.

3 de mayo de 2006
©el mercurio
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asesinos de nueva york


[Jo Craven McGinty] Asesinos y víctimas, en cifras.
El homicida más viejo tenía 88; mató a su esposa. El más joven, 9; apuñaló a una amiguita. Era dos veces más probable que los hombres, que las mujeres mataran a su pareja o amante actual. Pero una vez terminado el romance, sólo los hombres mataron a sus exes. El día más mortífero fue el 10 de julio de 2004, cuando murieron ocho personas en homicidios separados.
Cinco personas eliminaron al patrón; otros diez mataron a compañeros de trabajo. Los hombres que mataron prefirieron las armas de fuego, mientras que las mujeres y niñas optaron por los cuchillos tan a menudo como por las armas de fuego. Hubo más homicidios en Brooklyn que en cualquiera otra comuna. La mayoría de los homicidios tomó lugar el sábado. Y un tercio de los homicidios no están resueltos.
A fin de año el Departamento de Policía de Nueva York informa sobre el número de homicidios -hubo 540 en 2005. Normalmente se especula mucho sobre cómo se han comportado las cifras en los últimos años -con totales que no se veían desde principios de los años sesenta. Pero más allá de resumir las tendencias generales, la policía gasta poco tiempo en compilar los detalles individuales.
El New York Times consiguió las informaciones básicas de cada homicidio cometido en la ciudad en los últimos tres años, y aunque esos sucesos son inquietantes, las cifras pueden indicar tendencias, resolver ocasionalmente un misterio y responder de modo directo por la ciudad las preguntas sobre quién mata y quién es matado en las cinco comunas.
De 2003 a 2005 en Nueva York se cometieron 1.662 homicidios. No hay información sobre los homicidas de los casos no resueltos, más allá de una ocasional descripción física.
Del resto, los hombres y niños fueron responsables del 93 por ciento de los asesinatos; mataron con armas de fuego en dos tercios de los casos; sus víctimas tendieron a ser otros hombres y niños; y en más de la mitad de los casos, el asesino y su víctima se conocían.
La policía dijo que estaban más interesados en interrumpir tendencias en los homicidios. "Nos ocupamos de cosas con implicaciones operacionales: momento del día, día de la semana- para ver cómo desplegamos a nuestros agentes en los momentos oportunos y en contingentes suficientes", dijo Michael J. Farrell, comisario de iniciativas estratégicas.
El homicida y su víctima fueron de la misma raza en más de tres cuartos de los asesinatos. Y de acuerdo a Farrell a menudo tenían otra cosa en común: Más del 90 por ciento de los asesinos tenían antecedentes criminales; y de los que terminaron muertos, más de la mitad tenía esos antecedentes.
"Si el neoyorquino promedio está preocupado de morir asesinado arbitrariamente, las posibilidades de que eso ocurra son realmente remotas", dijo Farrell. "Si no vives en un ambiente delictivo, el riesgo es insignificante".
Los criminalistas confirman esa evaluación. "La gente se impresionará de lo seguro que es vivir en Nueva York", dijo Andrew Karmen, profesor de sociología en la Escuela de Justicia Criminal John Jay y experto en los problemas de las víctimas. "Las víctimas y los asesinos provienen del mismo ambiente. A menudo las víctimas jóvenes tienen victimarios jóvenes. A menudo la víctima y el asesino se conocían".

Pero muchas veces las cosas se apartan de la norma.
Al menos un cuarto de los homicidios de la ciudad en estos tres años fueron cometidos por desconocidos, y en esos casos la mayoría fueron el producto de disputas. Los homicidios cometidos por desconocidos ocurren a una tasa dos veces mayor que hace 50 años cuando, de acuerdo al clásico estudio de Marvin Wolfgang, criminalista, el 14 por ciento de los asesinatos eran cometidos por desconocidos.
"El homicidio era considerado como algo que ocurría entre conocidos, y había pocos incidentes que involucraran a desconocidos", dice Steven F. Messner, experto en homicidios y profesor de sociología de la Universidad del Estado de Nueva York en Albany. "Todavía es típicamente un asunto entre conocidos. Pero los homicidios por desconocidos ya no son banales".
Después de dirigir durante cuatro años la brigada de homicidios de Brooklyn North, el teniente John Cornicello dijo que los homicidios en su sección de la comuna habían empezado a confundirse juntos. Sin embargo, de memoria, recitó los detalles de varios de ellos: el buen samaritano que fue atacado por su Lincoln Navigator después de que ofreciera llevar a un grupo de gente sin transporte para volver a casa. El ‘asesino del calibre 40’, un asesino en serie que disparó contra y mató, pero sin robar, a cuatro tenderos porque creía que eran de Oriente Medio.
"Cada vez más los asesinatos parecen ser el resultado de la estupidez", dijo el teniente Cornicello. "Mira el caso el Asesino de las Patatas Fritas".
En ese caso reciente, un cliente de un restaurante KFC se enfadó porque no recibió suficientes patatas en su pedido de pollo frito. Después de pedir al mismo tiempo que le devolvieran el dinero y le sirvieran una orden de patatas fritas, atacó al cajero con el que había discutido y lo apuñaló hasta matarlo.
Entre las víctimas de la ciudad, la de más edad tenía 91 años; murió durante un robo. Blancos y asiáticos, que rara vez fueron homicidas, pocas veces fueron víctimas. Juntos representaron 75 o menos víctimas cada año. La mayoría de los homicidios ocurrieron fuera de casa. La hora más mortífera fue de una a dos de la mañana.
Y un pequeño pero inquietante número de niños fueron víctimas, entre ellos 21 infantes y 32 niños de edades de un año a diez, la mayoría de los cuales murieron por acción de un familiar.
De acuerdo al profesor Karmen, diez años es una edad segura. "Demasiado mayor como para que abusen de ti, o te abandonen", dijo. "Y no demasiado mayor como para ponerte en la calle".
Un interesante, aunque poco común grupo de asesinatos contabilizados en las estadísticas policiales en estos años son un puñado de víctimas que murieron de heridas que sufrieron en delitos cometidos hace un año o más.
Apuñalados, disparados, golpeados o quemados, sobrevivieron lo suficiente como para ser contados como víctimas de homicidio en otro año calendario.
Sesenta y nueve víctimas se ajustan a esa descripción.
En algunos casos, las lesiones se remontan a décadas. El médico forense informa a la policía cuando ocurren muertes de ese tipo, dice el sargento Edward Yee de la unidad de análisis de homicidios del departamento de policía, y la policía agrega a las víctimas a las estadísticas criminales de ese año.
Por ejemplo, 21 muertes que fueron contabilizadas como homicidios en 2005 fueron el resultado de lesiones sufridas en años anteriores.
La más antigua se produjeron durante un tiroteo en 1975 cuando un hombre atacó a su hermano en una riña doméstica. Eso elevó el número de homicidios a 540, la cifra más baja registrada en la ciudad en cuatro décadas, aunque ese año se cometieron solamente 519 asesinatos.
Restando estas muertes diferidas hace que la reciente disminución del número de homicidios -que ha sido noticia de primera plana- parezca todavía más asombroso. Pero con el propósito de generar cifras de homicidios anuales, la policía no distingue entre asesinatos recientes o diferidos.
"Nadie lo hace", dijo Farrell, refiriéndose a otros departamentos de policía.
Dentro de la ciudad el 40 por ciento de los homicidios ocurrieron en Brooklyn. El Distrito 75, con 90, tuvo la mayor cantidad de asesinatos de los distritos, pero hubo sitios candentes dispersos en toda la ciudad, en los distritos 73, 79 y 83 de Brooklyn, por ejemplo, y en los distritos 4 y 46 en el Bronx. El distrito 32, de Harlem, también era peligroso.
Nadie sabe con certeza qué explica la reciente disminución en el número total de homicidios, pero muchos criminalistas creen que factores sociales pueden ayudar a explicar por qué, y dónde, se siguen cometiendo la mayoría de los homicidios.
"El problema de la delincuencia y la violencia está enraizada en las condiciones de los barrios: altas tasas de pobreza, rupturas familiares, fracasos escolares, falta de oportunidades recreativas, activo reclutamiento de parte de pandillas callejeras, mercados de drogas", dice el profesor Karmen. "La gente obligada a vivir en esas condiciones corren un mayor riesgo de verse involucrados en actos de violencia, como víctimas o como perpetradores".
A la policía por lo general esas teorías no la impresionan. Tampoco los detalles que rodean a los homicidios.
"El crimen se concentra", dice Farrell. "¿Quién sabe por qué? Nos interesa qué podemos hacer".
El tercio de los homicidios que no son resueltos constituyen una de las categorías más grandes de homicidios. Normalmente de 50 a 55 por ciento de los homicidios son resueltos en el mismo año calendario en que se cometieron los crímenes, de acuerdo a Paul J. Browne, comisionado de policía de Nueva York.
La policía soluciona un número adicionales de homicidios de años anteriores, con una tasa de resolución de cerca del 70 por ciento. La cifra supera el promedio nacional, que está cercano al 62 por ciento, según estadísticas del FBI.
En Nueva Yorl varias cosas contribuyen al número de casos abiertos, de acuerdo a la policía y criminalistas. Un número significativo son asesinatos por desconocidos, que son particularmente difíciles de resolver. Puede tomar meses recoger declaraciones de testigos.
Y a veces los detectives no logren convencerlos de que declaren.
"El gran secreto del trabajo de los detectives", dice el teniente Cornicello, "es que tienes que hallar a alguien que te cuente lo que pasó".

28 de abril de 2006
©new york times
©traducción mQh
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decapitan a policías en méxico


Retan narcotraficantes al gobierno: decapitan a policías en Acapulco. Asegura el procurador Cabeza de Vaca que los autores de estas ejecuciones quieren sembrar la desconfianza, y con esos mensajes desean hacer pensar a la sociedad mexicana que están rebasando al Estado de derecho.
Acapulco, Guerrero., Dos elementos de la Policía Preventiva de Acapulco que participaron en la balacera del 27 de enero en la colonia La Garita, donde cuatro personas perdieron la vida, fueron decapitados y sus cabezas abandonadas en el exterior de las oficinas de la Secretaría de Finanzas de Guerrero.
La Secretaría de Protección y Vialidad del municipio(SPyV), informó que en el lugar dejaron también una cartulina color roja con la leyenda: "para que aprendan a respetar", con referencia a la muerte de los cuatro presuntos narcotraficantes.
Una fuente oficial que pidió el anonimato precisó que una de las cabezas decapitadas fue la de Mario Núñez Magaña, de 35 años, quien fuera comandante del grupo Relámpago de la Policía Preventiva de Acapulco y saliera ileso de la balacera de enero.
La otra cabeza, que también se encontraba dentro de una bolsa de plástico color negra, es la de un elemento de la corporación policíaca que participó también en el enfrentamiento, pero hasta el momento no se ha precisado su identidad.
De acuerdo con la fuente el hallazgo se realizó hoy a las 02:30 de la madrugada.
Mario Núñez Magaña, fue ‘levantado’ ayer por la tarde entre las calles Cinco y Seis de la colonia Ejido, cerca de las tres de la tarde cuando era acompañado por su padre, de quien no proporcionaron su nombre, informó el portavoz de la SPyV.
Ambas cabezas fueron abandonadas en una barda de las oficinas de la Secretaría de Finanzas del Gobierno de Guerrero, que fungía como Delegación de Comunicación Social durante el sexenio de Rene Juárez Cisneros.
En el lugar se encontraron restos de los uniformes, aunque hasta el momento no se han hallado los cuerpos de los policías decapitados.
Extraoficialmente se logró conocer que Mario Genchi López, de quien no se sabe si es ciudadano o policía, fue también interceptado junto con el Comandante del Grupo Relámpago.
Esta persona fue quien llevó el mensaje y la advertencia a la policía municipal de Acapulco.
Cabe recordar que el pasado 27 de enero, en el entronque de las avenidas Cuauhtémoc y Farallón, en la populosa colonia La Garita, se registró una balacera que dejó un saldo de cuatro personas muertas, todos presuntos narcotraficantes.
En ese enfrentamiento cuatro policías municipales y tres transeúntes resultaron heridos y se lograron decomisar cinco rifles AK-47 y dos AR-15, junto con dos granadas de fragmentación útiles.
El 27 de enero pasado, cuatro narcotraficantes murieron en un enfrentamiento armado con policías, incluidos Núñez Magaña e Ibarra Velásquez, frente al departamento de finanzas, localizado a unos dos kilómetros de la principal zona turística de la ciudad, detalló la Fiscalía.
Colegas policiales comentaron informalmente que Núñez Magaña e Ibarra Velásquez habían sido secuestrados en sus residencias por hombres armados, mientras se preparaban para ir a trabajar. Pero la policía dijo que no tenía información sobre cómo ni cuándo los agentes habían desaparecido.
El descubrimiento del jueves tuvo lugar pocas horas después de que el gobernador del estado de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, anunció una operación de 120 millones de pesos (12 millones de dólares) para adquirir armas pesadas, chalecos antibalas y radios modernas para la fuerza policial.
Torreblanca Galindo advirtió públicamente ``que se cuiden los delincuentes porque ya vienen las buenas armas’’.
Acapulco, que está en el estado de Guerrero, ha sido sacudido este año por más de una docena de asesinatos armados y ataques con granadas a comisarías policiales.
Los investigadores federales relacionan la violencia con una guerra que libran pandillas de narcotraficantes en el norte de México para controlar las rutas del contrabando a Estados Unidos.

22 de abril de 2006
©milenio
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cura mata y descuartiza a amante


El hecho ocurrió en la parroquia tras terminar la misa en Toluca. Un sacerdote mexicano confesó haber estrangulado a su amante embarazada tras la misa de Pascua y haberla descuartizado, indicó ayer el procurador estatal.
César Torres, de 42 años, confesó haber asesinado a Verónica Andrade Salinas, de 22, en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Ciudad Nezahualcóyotl, en los suburbios del oriente de la Ciudad de México, indicó en conferencia de prensa Abel Villicaña, procurador general del Estado de México. Villicaña leyó un comunicado firmado por Torres, en el que el sacerdote describió que había estado teniendo un amorío con Salinas, y que ella llegó a su residencia parroquial para informarle que estaba embarazada y pedirle dinero poco después de que él participó en la misa de Pascua.
Los dos se liaron a golpes y Torres estranguló a su amante hasta matarla. Entonces arrastró su cadáver a un baño cercano y, de acuerdo al comunicado, que las autoridades confirmaron que firmó, empleó un cuchillo de cocina para decapitarla y descuartizarla.
De acuerdo con la confesión, Torres subió las bolsas a una camioneta y las abandonó cerca de un cementerio municipal en Chimalhuacán, que al igual que Nezahualcóyotl se encuentra en el Estado de México.
En semanas recientes las autoridades recuperaron los cadáveres de otras cinco mujeres que habían sido asesinadas y sus cadáveres abandonados en Chimalhuacán. Algunas de esas víctimas estaban mutiladas, lo cual desató especulaciones de que pudiera haber un asesino serial en el área.
Pero Villicaña dijo que los testimonios de familiares de Andrade condujeron a su arresto ayer por la mañana y la evidencia recolectada en la parroquia ayudó a impulsarlo a confesar. Dijo que Torres sería presentado en los próximos días a un juez para ser acusado formalmente de asesinato. La víctima esperaba una niña. Dejó otras dos hijas, de un año y seis meses de edad.

22 de abril de 2006
©el heraldo
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agente mafioso la violó


[Patrick Gallahue y Zach Haberman] La conmovedora acusación de una mujer.
El policía mafioso Stephen Caracappa no solamente era un asesino infiltrado de la mafia cuando llevaba su chapa del Departamento de Policía de Nueva York -era también un violador, de acuerdo a una sorpresiva acusación.
"Ese hombre me hacía pensar en el demonio, era Satanás", dijo la presunta víctima Diane Frisco sobre el corrupto ex detective, al que conoció a fines de los años setenta cuando Caracappa era un agente encubierto de antinarcóticos que preparaba una acusación contra ella y su marido Richard Warme.
Frisco y Warne eran vistos por los federales como potenciales testigos en su caso contra Caracappa y el desacreditado ex colega Louis Eppolito, que fueron condenados por homicidio antes este mes.
Mientras era interrogada sobre las conexiones de Caracappa con el mundo de las drogas, Frisco dijo a los detectives que en 1978 él la había llevada engañada al cuarto de un motel en el Bronx y la había violado. Su marido estaba en la cárcel en esa época esperando su juicio después de que el entonces policía lo hubiera arrestado por facilitarle un negocio de drogas.
Warme dijo que su tragedia empezó cuando el entonces poli Caracappa, al que conocía bajo el nombre de ‘Frankie Black’ -su identidad como poli encubierto-, llegó a su casa cerca de la autopista Throgs Neck y explicó: "Sabes, cuando llegue el juicio yo podría ayudar a tu marido".
"Recuerda, tengo todas las cartas en la manos, chica", le dijo Caracappa a Frisco, ahora de 58, que estaba acusada, junto con su marido, y que había salido en libertad bajo fianza en esa época. Más tarde fue absuelta.
Pocos días después Caracappa la condujo al motel Town and Country en Corner Street, ahora un refugio de mujeres, y la llevó a un cuarto en el primer piso.
"Me arrojó sobre la cama y me quitó los pantalones", contó Frisco al Post.
"Yo estaba paralizada, llorando y congelada", dijo, describiendo cómo Caracappa se desnudaba y se veía como un "gorila flaco".
Nunca habló sobre la repugnante cita porque el detective le dijo: "Si dices algo, nadie te va a creer".
"Me sentí sucia, me daba asco", dijo Frisco, que amenazó con emprender acciones legales contra Caracappa. "Me sentí violada".
También describió algunos de los violentos métodos utilizados por el poli mientras actuaba como Frankie Black, incluyendo la amenaza de cortarle a su hija los dedos si no le entregaba las drogas.
Dijo que la terrible situación la obligó a enviar a sus cinco hijos a vivir con parientes en Arizona, adonde también se dirigió durante un año después de que se aclararan sus líos judiciales. Luego volvió al Bronx y adoptó el apellido de su abuelo.
Frisco posteriormente se divorció de Warme.
Warme, 59, también piensa demandar a Caracappa, alegando que el ex poli hizo declaraciones falsas en el estrado sobre que Warme había escapado con 20 mil dólares que había recibido de Caracappa para comprar drogas.
Caracappa declaró que dio dinero a Warme en el juicio de este en 1978. Warme niega firmemente haber recibido la pasta y ahora cree que el poli corrupto se la metió al bolsillo.
Ed Hayes, el abogado de Caracaooa, dijo que no sabía lo suficiente sobre el asunto como para comentar la acusación.
Warme admite que él "no era un ángel" y que ayudó a Caracappa a ponerse en contacto con traficantes de drogas porque "en esa época yo necesitaba desesperadamente el dinero".
Dijo al Post que primero le pidieron que buscara cocaína, luego heroína.
Los fiscales trataron de introducir evidencias en el juicio del poli de la mafia de que Caracappa fue grabado cuando admitía que usaba cocaína cuando estaba trabajando en la unidad antinarcóticos, pero el juez no permitió que el jurado oyera esa grabación.
Frisco y Warme estaban siendo considerados como testigos potenciales en el caso, pero no se les pidió que declararan bajo juramento, en parte debido a la abundancia de otras pruebas contra los ex agentes.
Los ex polis serán sentenciados por cargos de extorsión, homicidio y tráfico de drogas, este 22 de mayo.

patrick.gallahue@nypost.com

17 de abril de 2006
©new york post
©traducción mQh
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secuestrados y fotógrafo asesinados


Un fotógrafo muerto tras aparición de cadáveres de 3 hermanos secuestrados.
Caracas, Venezuela. Un fotógrafo de prensa fue asesinado el miércoles por un supuesto policía en una Caracas conmocionada por el descubrimiento de los cadáveres de tres hermanos canadienses menores de edad y su chofer, secuestrados hace más de un mes.
Jorge Aguirre, fotógrafo del diario El Mundo, murió de un balazo que le descerrajó "un supuesto policía", según informó a la AFP su jefe Esso Alvarez, cuando intentaba ingresar al campus de la Universidad Central de Venezuela donde se desarrollaban manifestaciones de estudiantes.
Los cuerpos Bryan (17), Kevin (13) y Jason (12) Faddoul y el de su chofer Miguel Rivas, fueron encontrados en la noche del martes en la localidad de Yare, luego de haber sido secuestrados el 23 de febrero cuando se dirigían al colegio y fueron detenidos por un retén de supuestos policías, en la urbanización de Vista Algre al suroeste de Caracas.
Jorge Aguirre llegó en un automóvil plenamente identificado como del diario El Mundo a la universidad cuando "un supuesto policía en una moto sin placas le impidió el acceso", dijo Álvarez.
Cuando Aguirre se bajó del vehículo para ingresar a pie al campus, el supuesto policía le disparó tres tiros, acertándole uno que se le alojó en el costado derecho del tórax, precisó Álvarez.
Al caer, Aguirre alcanzó a tomar una foto del supuesto policía de espaldas, que huía en la moto.
Manifestaciones espontáneas se desarrollaron el miércoles en varios puntos de la capital venezolana para reclamar al gobierno medidas contra los secuestradores, que actualmente mantienen en cautiverio a por lo menos 31 personas, 21 de ellas en el estado Táchira, limítrofe con Colombia.
Un empresario ítalo-venezolano, dueño de un diario y de una estación de TV, Filippo Sindoni, fue asesinado hace una semana tras haber sido secuestrado horas antes en la ciudad de Maracay (80 km al oeste de Caracas).
Los cuerpos de los menores y del chofer se encontraron alineados uno al lado del otro y presentaban "impactos de bala en la región occipital y cervical y en forma lineal, por lo cual se presume que se trató de un ajusticiamiento", dijo el director de la Policía Científica (CICPC), Marcos Chávez.
Los cuerpos tenían entre 48 horas y 72 horas de muertos, indicó Chávez. Dos de los chicos vestían aún la camiseta del uniforme del colegio.
Uno de los muchachos, Kevin, padecía una parálisis cerebral que le impedía mover su pierna y su mano derecha, lo que permitió también a uno de sus tíos identificar los cadáveres.
El padre de los adolescentes es un empresario libanés nacionalizado canadiense, del sector del calzado, que vive en Venezuela desde hace más de dos décadas.
Gladys Diab, madre de los niños envió el 22 de marzo una misiva al Papa Benedicto XVI en la que le pidió la intervención del caso. En la misiva, la madre perdonó a los secuestradores y les escribió: "Si Dios los escogió para finalizar con la misión de esas criaturas, no puedo hacer nada para evitarlo".
El fiscal general de la República, Isaías Rodríguez, indicó que varias de las personas que llamaron a los familiares de los muchachos para negociar el rescate tenían acento colombiano.
Reveló que en principio los secuestradores pidieron una "exagerada" suma de dinero, pero que después se llegó a un acuerdo por un monto más bajo que, dijo, se había acordado pagar cerca del lugar donde fueron encontrados los cadáveres.
La prensa venezolana se refirió a una cifra de 5 millones de dólares.
El fiscal dijo también que se investiga si hubo participación de agentes de la policía en el secuestro debido a que éste se produjo cuando fueron obligados a detenerse en un supuesto retén policial por tres hombres vestidos con uniformes de esa institución armada.
Tras el crimen de Sindoni, que también fue capturado en un supuesto retén policial, el Ministerio de Justicia intervino a la policía regional del estado Aragua (oeste) por la supuesta participación de algunos de sus funcionarios en el caso.
Marino Alvarado, coordinador de la organización humanitaria Provea, no descartó la participación de organismos policiales venezolanos en secuestros.
Recordó que en los 17 casos de desapariciones forzadas registradas por la organización entre 2004-2005, se encuentran funcionarios de las policías regionales.
"En Venezuela hubo 17 desapariciones forzadas y 162 denuncias de violaciones a la vida, donde están involucrados las policías estatales", dijo Alvarado a la AFP.
El asesinato de los niños Faddoul recibió la condena general de autoridades, dirigentes políticos, religiosos y empresariales, muchos de los cuales abogaron por eliminar las alcabalas policiales y depurar a los organismos de seguridad pública en Venezuela.
A raíz de la muerte de los menores, diputados abogaron por acelerar una ley antisecuestros que castiga severamente a los involucrados de estos crímenes y aprobar la Ley de Policía Nacional, que aspira unificar en un solo cuerpo a las policías regionales para tener más control del Estado.

6 de abril de 2006
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alcalde fugitivo por asesinato


[Alfredo Alí Alava] Ordenan captura del alcalde Valdez por presunta participación en crimen. La medida también afecta al vocal superior Solio Ramírez Garay. El burgomaestre y el vocal no son hallados por la PNP hasta el momento.
La Sala Especializada en lo Penal de Pucallpa ordenó la localización, captura y encarcelamiento del alcalde de esta ciudad, Luis Valdez Villacorta, y del ex secretario municipal y actual vocal superior Solio Ramírez Garay, sindicados como autores intelectuales en el asesinato del periodista Alberto Rivera Fernández, acaecido el 21 de abril del 2004.
Hasta el cierre de esta edición la policía continuaba buscando al burgomaestre y al magistrado. Al no ser hallados en sus centros de trabajo, ni en sus casas, ni en los lugares donde suelen concurrir a diario, ambos pasaron a ser considerados no habidos.
La resolución de la sala, presidida por el vocal Edgar Padilla Vásquez e integrada por Carmen Cucalón Cobeñas y Graciela Llanos Chávez, fue emitida el lunes 3 de abril al considerar que existen elementos suficientes para establecer que ambos habrían tenido participación en el asesinato de Rivera Fernández.
La versión del sicario Lito Fasabi Pizango (a) ’Chino Lito’, quien sostuvo en varias diligencias que el alcalde y Solio Ramírez se reunieron con él la madrugada del 20 de abril del 2004 en la plaza Bolognesi de Pucallpa para entregarle un revólver calibre 38 y pedirle que con este matara a Rivera, resultó crucial en la decisión tomada por el colegiado.
En el crimen del periodista, como se sabe, casi todo ha sido aclarado por las autoridades judiciales. Ya se conoce quiénes fueron los asesinos (autores materiales) y quiénes los intermediarios que los contactaron y trasladaron. Solo falta saber quién o quiénes fueron los autores intelectuales.
En este último aspecto, las miradas apuntan hacia el alcalde de Pucallpa como el cerebro del asesinato. El expediente, por lo pronto, recoge la declaración de ’Chino Lito’, quien dijo, además, que Valdez Villacorta le ofreció 300 mil dólares a cambio del asesinato de Rivera, y le mostró una buena cantidad de billetes verdes en una caja de cartón.
Aquella madrugada, según ’Chino Lito’, el alcalde llegó a la cita a bordo de una camioneta verde con lunas polarizadas y se reunió con él y el vocal superior Solio Ramírez, ex secretario general de la Municipalidad Provincial y amigo personal del alcalde. (En su defensa Valdez Villacorta ha dicho que esa camioneta en aquella fecha se encontraba en Iquitos y no en Pucallpa).
Sea como fuere, buena parte de la población pucallpina y algunos periodistas que suelen criticar la gestión del alcalde aseguran que este es el autor intelectual del asesinato de Rivera, motivado por un anhelo de venganza ante los ataques que el hombre de prensa le infligía. Rivera cuestionaba en el alcalde su mal manejo de la municipalidad provincial y su presunta vinculación con el narcotráfico.
Lo que realmente sorprende es que, fuera de ’Chino Lito’, ninguno de los otros integrantes de la red que participó en el asesinato de Rivera ha levantado un dedo acusador contra Valdez. Por el contrario, Roy Culqui (sentenciado a 25 años de prisión) prácticamente se inculpó, indicando que fue él quien mandó a golpear a Rivera porque quería darle un escarmiento, dado que el periodista le tenía una deuda que no quería honrar y que cada vez que se la cobraba aquel respondía con insultos. Nadie, por supuesto, ha creído la versión de Culqui.
Hoy, en la nueva etapa judicial que tiene por objeto determinar la autoría intelectual en el asesinato de Rivera, las miradas inquisidoras se dirigen hacia Martín Flores Vásquez, el ex jefe de Relaciones Públicas de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Coronel Portillo (Emapacopsa). Este, según versión de Tercero Samuel Gonzales Pinedo, fue quien contactó con él y le pidió propinar una severa golpiza a Rivera.
Por tal motivo, en el proceso que lleva adelante el juez Julio César Lagones Espinoza, titular del Primer Juzgado Penal de Pucallpa, el testigo Martín Flores Vásquez se perfila como una pieza clave para determinar quién actuó como cerebro en el asesinato.
Sin embargo, cuantas veces ha sido interrogado por jueces y fiscales, Flores Vásquez mantiene la misma respuesta: dice no conocer al alcalde, de cuya existencia sabía por tratarse de la autoridad edilicia. No obstante, hay quienes sostienen que eso es falso y que las afirmaciones hechas ante las autoridades judiciales solo intentan proteger a Valdez Villacorta.
¿Hasta cuándo mantendrá esa actitud Martín Flores? He aquí la pregunta que muchos se hacen en esta calurosa ciudad donde ya han comenzado a circular rumores de que, desde la cárcel, Flores y Culqui estarían presionando al alcalde para que les proporcione una fuerte cantidad de dinero a fin de continuar en silencio.
En medio de estos rumores, una semana antes de las frustradas reconstrucciones del 9 y 11 de marzo (ver página 3), el alcalde Valdez acudió personalmente al penal de Pucallpa (donde está recluido Martín Flores) para donar un tanque de agua.
Si bien el director del presidio aseguró a nuestro Diario que la autoridad solo llegó hasta la parte externa controlada por la policía, algunos periodistas han dicho que, al parecer, tuvo un rápido encuentro con Flores. ¿Por qué habría acudido personalmente el alcalde si para donar un tanque de agua bien pudo enviar a un funcionario de segundo nivel?
El Comercio logró obtener testimonios y documentos que demostrarían que Martín Flores Vásquez sí conocía al alcalde y que, tras el asesinato de Rivera, movió cielo y tierra para intentar sembrar la versión de que Valdez nada tuvo que ver en el homicidio, un hecho que Martín Flores y otros interesadamente quisieron hacer aparecer como un "crimen pasional".

La Sala Especializada en lo Penal que dictó la orden de detención contra el alcalde Luis Valdez tiene un nuevo miembro. Se trata de la vocal Graciela Llanos Chávez que reemplaza a José Ríos Olson, aquel vocal que se trepó al auto del abogado de Martín Flores. Sobre esto está pendiente una investigación administrativa.

El Consejo de la Prensa Peruana (CPP) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han seguido, desde un inicio, muy de cerca este caso que, en realidad, está dividido en dos procesos. La intención es que ningún crimen contra periodistas en ejercicio de su profesión, quede impune.

5 de abril de 2006
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